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Repensando a comunidade politica em tempos de incerteza: ideias politicas na imprensa peruana durante a ocupacao chilena (1881-1884)/Repensando la comunidad politica en momentos de incertidumbre: ideas politicas en la prensa peruana durante la ocupacion chilena (1881-1884).

Introduccion

Mucho se ha escrito sobre el ejercicio de abstraccion que la clase politica y letrada peruana realizo despues de la dolorosa derrota sufrida en la guerra. Sin embargo, se olvida que durante el desarrollo del mismo conflicto, mientras el Peru se fragmentaba por la ocupacion chilena y disputas internas, surge un debate que invito a reflexionar sobre dos cuestiones: patria y el significado del patriotismo.

La crisis social y politica que se genero durante la ocupacion chilena se convirtio en un catalizador para definir cual era el camino para sacar al Peru de su tragico estado. El fracaso de la dictadura de Pierola en la contencion del Ejercito chileno provoco cuestionamientos a la legitimidad de su poder, obligando, al mismo tiempo, a redefinir la idea de republica, de patria y lo que se entendia por "amor a la patria", tal como debia ser canalizado el patriotismo en estas circunstancias de crisis institucional y incertidumbre politica, forzando los actores a repensar la comunidad politica.

Por esto, consideramos de importancia revisar el debate de los diferentes actores y facciones peruanos plasmados en la prensa durante la ocupacion chilena de 1881-1884, en el contexto de la denominada Guerra del Pacifico. En este sentido, se propone que la ocupacion en parte del territorio peruano significo la apertura de un debate publico que busco establecer los problemas politicos e institucionales que arrastraron al Peru a una crisis interna, aportando un conjunto de ideas y posibles soluciones para salir del estado de desintegracion politica y social originado en medio de un conflicto con una nacion extranjera.

En este debate se responsabilizo a las luchas fratricidas y partidistas del desplome institucional y social del Peru, invocando un lenguaje republicano asentado en el imperio de la ley y la autoridad como camino para superar la crisis. Se ha definido esta etapa de la guerra como el "momento hobbesiano" del Peru: el encontrarse invadido con permanentes enfrentamientos al interior de su territorio, con una institucionalidad politica derruida, lo que trajo consigo un desorden social. Asimismo, en este desolador panorama, luego de la caida de Lima, la elite politica peruana se encuentra muy dividida internamente.

Tal vez una de las primeras voces autocriticas mas recordadas posconflicto es la de Manuel Gonzalez Prada y su inmortal discurso del 29 de julio de 1888, en el teatro Politeama. Como parte de una actuacion, destinada a conmemorar el aniversario patrio y reunir fondos para el rescate de T acna y Arica, fueron leidas las recordadas y siempre citadas palabras: "La fiesta que presenciamos tiene mucho de patriotismo y algo de ironia; el nino quiere rescatar con el oro lo que el hombre no supo defender con el hierro [...] !Los viejos a la tumba y los jovenes a la obra!" (Basadre, 1983, p. 156).

Las palabras de Prada se dirigieron fundamentalmente a la clase politica peruana, por no haber sido capaces de sobrellevar los embates de la guerra y por haber contribuido con su mezquindad a la descomposicion social y politica de la nacion. En efecto, es posible constatar, posconflicto, todo un debate intelectual en torno a la idea de nacion y las bases del Estado peruano, considerandose a Prada como uno de sus precursores (Chavarria, 1970; Cosamalon-Aguilar, 2008; Sanders, 1997; Galdames, Ruz y Meza, 2014). Esta mirada que responsabiliza a la elite dirigente peruana y portadora de una concepcion que manifiesta una larga "decadencia" se cristalizara en la historiografia peruana con la generacion del Novecientos (Puente, 1999; Rosario, 2008).

Sin embargo, siete anos antes del famoso discurso de Prada, en plena guerra y entre tanto la apertura de la Universidad de Arequipa, Belisario Llosa tambien realizo una arenga de similares caracteristicas (Basadre, 1983, p. 156). La reflexion sobre por que la nacion era victima de tan criticas circunstancias y la discusion respecto los caminos mas apropiados para superar este estado fueron debates que se realizaron en plena etapa de ocupacion y derrumbe social y politico. Lo interesante es que, durante estos breves anos (1881-1884), ya se bosquejaban los primeros elementos o artefactos discursivos o retoricos, de un debate que marco lo que quedaba del siglo XIX y principios del XX.

La historiografia chilena y peruana ha dedicado gran atencion a la Guerra del Pacifico, subrayando lo fundamental de este hecho en torno a la construccion de la idea de nacion y la formacion del Estado. En el caso peruano, Emilio Rosario realiza un amplio balance historiografico y plantea que la Guerra del Pacifico se ha convertido en un "gran paradigma nacional" o un "punto de quiebre" en su memoria historica (2008, p. 302). En el balance de Rosario se plantea el rescate de las ideas que circulan durante el conflicto. Particularmente, en tanto que la ocupacion chilena, se senala que no solo fue un momento que se caracterizo por el desmoronamiento institucional, sino tambien como una instancia de reflexion y debate sobre las causas explicativas del tragico momento y la solucion al fraccionamiento politico y social.

Especificamente, la historiografia ha prestado especial atencion a revisar los problemas politico-institucionales y sociales, junto a las estrategias de resistencia de algunos actores que emergieron a partir del conflicto en la etapa de la ocupacion chilena. Si bien existen interesantes estudios sobre el Peru que ya han explorado los discursos de los diversos actores durante la guerra, estos trabajos, por lo general, examinan el periodo previo a la ocupacion (Arellano, 2014; Chaupis, 2007; Klaiber, 1978; McEvoy, 2007; Rubilar, 2015: Ibarra, 2015).

No obstante, se han realizado en las ultimas decadas importantes aportes que abordaron el periodo que nos permiten comprender problemas y desafios politicos, administrativos y economicos acontecidos en estos anos en cuestion, apoyados en una rigurosa revision documental (Flores, 2004; Guerra, 1991; Huaman, 2013; McEvoy, 2006; Rivera- Serna, 1984).

Por otro lado, tambien se han ejecutado contribuciones desde una perspectiva de "la historia politica desde abajo", observando mas bien a los sectores sociales bajos y campesinos, identificando la formacion de los nacionalismos unificadores, en respuesta a la clasica tesis de Heraclio Bonilla, que mas bien acentua la idea de una fragmentacion economica y social en esta epoca (Mallon, 2003; Manrique, 1981; Pereyra, 2007).

Este debate, por cierto, permanece con la respuesta de Bonilla senalando que el nacionalismo campesino "carecio de todo fundamento solido y su emergencia como sentimiento, aunque, rapidamente disipado, obedecio al acicate de la guerra y a las extorsiones del Ejercito chileno", diluyendose una vez finalizado el conflicto (1994, p. 273).

De este modo, en estos trabajos se coloca especial enfasis en la cultura popular y en los discursos de los sujetos subalternos o, como en el caso de Bonilla, en la debilidad de una clase burguesa incapaz de elaborar un programa nacional burgues, desentranando como los diferentes actores, en un contexto de crisis social y politica, administraron la incertidumbre desde una perspectiva institucional e ideologica.

El periodo en cuestion representa un espacio temporal dominado por la mas absoluta incertidumbre. Ninguno de los actores politicos o subalternos, peruanos y chilenos, contaban con parametros o equilibrios que les permitiera predecir con certeza las consecuencias de sus actos. En este sentido, el momento de la ocupacion chilena es un espacio temporal que se asimila bastante a la idea de la incertidumbre planteada por Mark Blyth (2011), senalando que la estabilidad y el equilibrio no es la regla, y el cambio no es lo excepcional.

En lo que a esta linea interpretativa refiere, este es un mundo incierto, en el cual es imposible determinar el riesgo, porque los actores enfrentan un estado dinamico y cambiante, con informacion parcial y a veces confusa, en virtud del cual se hace complejo establecer la probabilidad, es decir, al existir este espacio de extrema incertidumbre, una "estabilidad contingente" (Idem, p. 94-97), en la que los equilibrios y las instituciones son fragiles, las ideas se convierten en los "mapas orientadores" (Schmidt, 2011, p. 52) para enfrentar un escenario incierto.

De esta forma, las ideas son el medio sobre el cual los actores se ordenan y actuan para redisenar el orden politico con el objeto de establecer una nueva estabilidad.

A partir de esta premisa, esta investigacion busca rescatar el conjunto de ideas que circularon durante el periodo, en particular a aquellas que establecen diagnostico y solucion a la crisis politica y social que afectaban a la nacion en aquel momento de vacilacion. En tal sentido, para este estudio son fundamentales las ideas que establecen las opciones posibles para la vida politica (Mehta, 2011, p. 33), es decir, aquellas ideas que establecen una solucion al problema que aqueja a una sociedad.

Por esto, consideramos importante recoger el debate generado sobre la definicion de amor a la patria y patriotismo, desplegado entre las diferentes facciones peruanas que operaban en la ocupacion. La polemica en esos anos se concentro en el reclamo tocante a quien era la persona o grupo indicado para dirigir a los peruanos en esta nueva etapa de la guerra. Dicha busqueda de legitimidad obligo a los tribunos de la opinion publica a manifestar el sentido de lo que significaba el amor a la patria.

En concreto, el fundamento principal para recabar las ideas que circularon durante este periodo sera la prensa de la epoca, siendo esta una fuente tradicional de investigacion que aun permite, a partir de nuevos enfoques teoricos y metodologicos, reconstruir el contexto historico y las ideas que circulan en el sistema politico, ya que se presentan como instrumentos de propaganda, formacion de opinion y contestacion (Moran y Aguirre, 2008, p. 237).

Consideramos que, a traves de la prensa escrita, es posible recoger argumentos y opiniones de los principales actores o facciones peruanas en su fin de establecer las causas y las posibles salidas a la crisis. Los principios para investigar este periodo no son abundantes, ya que la ciudad de Lima, donde se concentraba el mayor numero de la prensa peruana, se encontraba sujeta a las restricciones de la administracion chilena y a la escasez de papel (Varillas, 1979).

No obstante, la opinion publica tuvo algunas voces, de las cuales es posible pesquisar la discusion a lo largo de este periodo (1881-1884), principalmente de las facciones civilistas de Garcia Calderon y partidarios o adherentes pierolistas. Es posible rescatar importantes aportes en este campo, como el de Hugo Pereyra Plasencia, quien plantea la existencia de una "guerra mediatica", en su analisis a la campana de Brena (2007). En este caso, los periodicos utilizados recogen las voces de las principales facciones politicas que disputaban el poder arguyendo su legitimidad, con el fin de liderar la salida al conflicto belico y la disgregacion politica y social.

Desde este panorama, este articulo se divide en tres partes. La primera examina la polemica entre las fuerzas pierolistas y civilistas, la que se centro en definir cual era la estrategia mas adecuada para sacar al Peru del estado de desintegracion generado por la ocupacion. En la segunda, continuando con el debate, se advierte el intento de los actores por dilucidar el significado de patria, patriotismo y republica, con el fin de definir lo que se entiende por comunidad politica, en la busqueda por despersonalizar el conflicto. En la tercera, se examinan retoricas que establecen, como mecanismo de salida, la necesidad de la regeneracion de la clase politica, respondiendo al diagnostico que responsabiliza a las disputas partidarias, como causantes del caos imperante. Finalmente, se contempla una conclusion en la que se busca distinguir el lenguaje politico utilizado para legitimar una salida al conflicto politico.

La salvacion de la patria: la guerra a muerte o la paz

Con la caida de Lima en enero de 1881, comenzo de inmediato a surgir el disenso dentro de la clase politica peruana. Esto se plasmo en una guerra de palabras, en la que se realizaron acusaciones cruzadas respecto a las responsabilidades de la derrota. El primero en arrojar la piedra fue el pierolista Carlos Enrique Allende, a traves de las columnas de El Eco del Misti, donde, al explicar el porque del descalabro de Lima, declaro con furia que se habia levantado el punal de la traicion. Allende relata que, en el momento en que la victoria se asomaba para las fuerzas peruanas, se proclama la caida de la Dictadura y la vuelta del orden Constitucional. Segun esta narracion, la derrota habia sido causada por la mezquindad de los intereses politicos y por la disputa interna, no por la fuerza del enemigo. Asi, nego todo merito a las tropas chilenas y manifesto su indignacion y verguenza: "?Que diran de nosotros la America y el mundo?" (Arequipa, 26 de enero de 1881, p. 1). Finalmente, invito a continuar con la batalla argumentando que Lima no era Peru. Mas alla de ser ciertas o no sus palabras, reflejan el disenso y las desconfianzas que dominaban a la clase politica peruana. A solo dias de la derrota, y antes de que comenzara la ocupacion, las diferencias emergieron a la superficie, poniendo en tela de juicio la legitimidad del poder de la dictadura pierolista. (2)

Un mes mas tarde, salio a la luz el periodico El Orden, vinculado a las facciones limenas que apoyaban a Francisco Garcia Calderon en la presidencia, en el gobierno denominado Magdalena. (3) La palabra "orden" representaba el programa y el anhelo de este periodico en respuesta a los convulsionados y caoticos momentos por los que atravesaba la nacion. En su editorial, planteo el dolor que significaba ver a millares de victimas y la destruccion de casas y poblaciones, mas alla de atribuir la culpa de este desastre a las "vergonzosas reyertas de partidos, causa verdadera de nuestra ruina".

A su vez, El Orden diagnostico la acefalia politica y la necesidad de una "regeneracion de la patria [la cual no tiene] mas tabla de salvacion" que en la simbolica palabra "orden". Solo a traves del orden el Peru recuperaria su "libertad, el progreso, la independencia y la restauracion de las glorias" (Lima, 26 de febrero de 1881, p. 1).

Para alcanzar dicho objetivo era necesario dejar de lado los intereses de los partidos que bloqueaban la unidad nacional. Sin embargo, este llamado a la unidad no abandono la critica a la dictadura de Pierola. En el numero tres de El Orden se planteo como basico, para salvar a las naciones en momentos de conflictos, el respeto del principio de autoridad y de sumision a la ley. Se trataba de restaurar el sistema republicano representativo instalado desde la epoca de la independencia. Asi, el llamado fue volver al "imperio de la Constitucion", despues de haber sido conculcados los derechos por un caudillo en circunstancias apremiantes.

El argumento planteo que la dictadura de Pierola, emergida para responder una situacion de crisis y con la derrota de Lima a cuestas, habia perdido toda legitimidad y caducado su propia naturaleza. La dictadura surgio por la guerra y para la guerra, con el fin de detener al invasor. Dado el fracaso, el pueblo recobraria sus derechos para definir su destino. De esta forma, el conflicto se convirtio en un momento crucial para redefinir la orientacion de la nacion: "La presente guerra debe ser para nosotros un crisol del que salgamos purificados de nuestros pasados extravios" (Lima, 3 de marzo de 1881, p. 1).

La linea argumental de dicho periodico, representante de las facciones cercanas a Garcia Calderon, respondio en cierta manera a la ingobernabilidad, que se percibia en el centro despues de la derrota sufrida en Chorrillos y Miraflores. Por su parte, Pierola se vio obligado a replegarse a la sierra, dejando abandonada a su suerte a la capital limena, que termino siendo administrada por una fuerza extranjera.

Frente a las criticas circunstancias, la posicion pierolista era la guerra a muerte. Pero esta postura era muy dificil de mantener para los limenos, ya que debian convivir y someterse a las reglas del enemigo. La necesidad de buscar una salida honrosa, que significara la expulsion definitiva, de las fuerzas chilenas del territorio peruano, obligo a los civilistas a desconocer la legitimidad de la dictadura pierolista y proponer la restitucion del orden constitucional. En una situacion como esta, cualquier desafeccion interna podria ser vista como sintoma de antipatriotismo o traicion.

Por ende, la tarea pasaba por definir el significado del patriotismo. El Orden titulo una de sus columnas con el peyorativo titulo de "patrioterismo", buscando negar todo espiritu patriotico a la idea de continuar la lucha por parte de los pierolistas. Los acuso de cerebros fosforicos, alegando que habia algunos que mal entendian el conflicto belico. "Los pueblos civilizados deben diferenciarse de la de dos fieras, que se lanzan ciegamente la una contra la otra."

Los argumentos esgrimidos buscaron restarle toda concepcion civilizadora a la actitud de Pierola, denominando a sus partidarios como los "nuevos quijotes", senalando nuevamente con desenfado: "Ya no es materia discutible que los pueblos no se hacen, como los salvajes, guerra de exterminio", senalando que esa estrategia solo conduce al suicido individual y social (Lima, 30 de marzo de 1881, p. 1). Segun El Orden, el patrioterismo habia sido encapsulado en una posicion intransigente, ajena a todo espiritu civilizado, que solo terminaria hundiendo y llevando a la tumba al Peru.

En El Porvenir deJunin, publicado en Lampa en abril de 1881, el publicista M. P. Portugal realizo un llamado a terminar con los continuos trastornos que azotaban al Peru, los que solo menguaban los escasos elementos de vitalidad. Asimismo, invoco a la unidad politica como elemento fundamental para que el Peru sobreviviera y disintio de lo planteado por El Orden al senalar que "la creacion de nuevas entidades politicas significa la division del pensamiento y de la accion, es decir, la muerte de la patria".

En las palabras de Portugal, se observa un desacuerdo en la estrategia politica que debian adoptar, pero no existen diferencias en la idea de patria, pues en ambas concepciones se enfatiza como elemento fundamental la institucionalidad politica. Asi, Pierola se transformo en el indicado para salir del desastre en que se encontraban la patria y la unidad politica (Lampa, 20 de abril de 1881, p. 2).

La polemica se instalo luego de que El Orden publicara un particular articulo titulado "Que es patriotismo y que es traicion", en respuesta a lo mucho que se hablaba de estos conceptos. El periodico definio al patriotismo, que se exaltaba entonces, como un romanticismo delirante, que no es sino una locura a la moda. Asimismo, afirmo que la patria eramos "nosotros mismos, los que habitan este pedazo de tierra".

A traves de estas afirmaciones, marcadas por un lenguaje politico de corte mas liberal, preciso que esta era representada por todos los titulos de propiedad individual y colectiva y que se anclaba sobre la base del individuo, distanciandose de la concepcion mas republicana, que apela al amor, a la libertad y a las leyes como clave en el significado de patriotismo (Viroli, 1999). Con esto, le resto todo sentido sagrado y divino, y le dio uno donde se recapitulaban todos los derechos individuales y sociales (Lima, 26 de abril de 1881, p. 1).

En otras palabras, el patriotismo se definio entonces como la conciencia del derecho por excelencia. Su nocion quedo condicionada a la idea de defensa de la propiedad individual, que en su conjunto era entendida por patria. Esta era una idea racional, que invitaba a alejarse de toda irracionalidad que arrastrara solo al aniquilamiento y el suicidio. Con la idea de patria y patriotismo, El Orden busco arrancar toda abstraccion irracional y divina que empujara a sostener el discurso que proponia la guerra a muerte.

Sus argumentos se sustentaron sobre elementos concretos, como la propiedad, para eliminar cualquier inspiracion ciega y romantica que siguiera arrastrando al Peru al precipicio. Asi, se destaco a la conservacion como el origen de los derechos individuales, como la verdad, fuente del patriotismo que se fundaba en la justicia y el derecho, distanciado de todo fanatismo:

El patriotismo ilustrado aconseja aceptar el unico medio salvador, que es la paz, y no proseguir una resistencia ilusoria, que no tendria mas resultados que el final aniquilamiento de esa misma patria, cuya existencia nos preocupa en nuestro delirio de patriotismo romantico. En tales circunstancias, la razon y el patriotismo bien entendido aconsejan sacrificar el modo de ser para salvar el ser, la existencia de la Nacion peruana (Lima, 26 de abril de 1881, p. 1).

El patriotismo y la idea de patria estuvieron marcados por un fuerte liberalismo, al poner su enfasis en la propiedad individual. Sin embargo, el contexto politico fue mucho mas decidor a la hora de explicar los argumentos esgrimidos por El Orden. Por esta fecha, Carlos Augusto Salaverry escribio una cancion que manifestaba la urgente necesidad de terminar la guerra y acogerse a los dictamenes de la ley como fuente fundamental generadora de orden: "Me llamas pusilanime patriota/ Y la paz que yo invoco te averguenza/ Porque imaginas que mi Patria venza/ Rodilla en tierra y con la espada rota" (Lima, 24 de mayo de 1881, p 1). En efecto, las facciones politicas lideras por Calderon buscaron el camino constitucional, rechazando la cesion territorial.

La disputa por la legitimidad politica se sustentaba, a su vez, por la nocion de patriotismo, en un contexto en que las fuerzas invasoras tenian el control de una parte del territorio nacional. Las voces pierolistas, siempre dirigidas a relacionarse con los sectores populares, publicaron en Huaraz el pasquin El Obrero de Ancash, a partir de la simbolica fecha del 2 de mayo. El articulo fue signado con el nombre de Arturo Vidal, y en el se reflexiona sobre la actual situacion, ademas de exclamar con melancolia: "!Extrano destino del Peru!" Asimismo, culpo a la administracion de Manuel Pardo de la calamidad por la que estaban atravesando y lo acuso de haber reemplazado a la aristocracia del sable por "la del dinero, que es mil veces peor todavia".

El Obrero de Ancash deslegitimo a la faccion civilista por ser la representante de la aristocracia capitalista, acusandola de ser culpable del estado en que se encontraba el Peru. Finalmente, insistio en un discurso de unidad para enfrentar al enemigo exterior, presentado como la unica salida para luego destruir la aristocracia del dinero e instituir la verdadera democracia, unico orden politico capaz de darle vigor a las republicas (Huaraz, 4 de mayo de 1881, p. 1).

La estrategia retorica y belica a la vez para enfrentar la crisis fue apuntar a los sectores populares, construyendo un discurso clasista que instalara como antagonistas a las facciones civilistas limenas (Idem). En el numero siguiente, El Obrero de Ancash revalido este discurso belico declarando: "Perdamos todo, menos el honor." En el articulo, insistio en la idea de la culpabilidad de las facciones civilistas, pero agrego un elemento nostalgico al mencionar: "Peru, antiguo y opulento imperio de los Incas, hoy republica, desfalleciente, acosada de grandes males."

El discurso belico pierolista, dirigido a las masas, planteaba la idea de una asamblea nacional que le diera la legitimidad necesaria para seguir actuando sobre la base del amor patrio: "Los que sean llamados a incorporarse en su seno, despues que el voto espontaneo y legitimo de los pueblos haya lleno uno de sus mas sagrados deberes, deben inspirarse de los verdaderos sentimientos de amor patrio" (Idem). La unidad nacional se establecia solo con el apoyo de los sectores sociales populares, considerados como la unica fuente de legitimidad para reconstruir el orden.

Esta estrategia discursiva fue denunciada por las facciones civilistas. A traves del periodico El Orden, desestimaron estas practicas al senalar que "las masas populares se dejan seducir sin gran esfuerzo, obedecen a sus impresiones, no conocen los verdaderos intereses nacionales". Estos intereses nacionales, explica El Orden, se concebian principalmente como el cumplimiento de las leyes y de los derechos individuales, asi como la pureza en el manejo de la administracion publica. Los civilistas manifestaron su desconfianza a los sectores populares por considerarlos volubles, dado su "ignorancia [que los pone a] merced de los ambiciosos".

En este argumento, el periodico planteo que la prensa pierolista, en sus ansias de poder personales, pretendia nivelar lo que la naturaleza ha separado y destruir la jerarquia que existe. Entonces, se menciono el temor del trastorno social, que solo contribuiria a profundizar la crisis. El diagnostico realizado por El Orden manifesto un dejo clasista al senalar que las clases ilustradas rechazaban el antagonismo social, que presentaba la estrategia discursiva de los pasquines pierolistas. Se develo entonces que los sectores sociales populares debian ser excluidos del nuevo orden social, porque los unicos indicados para rescatar a la patria y su orden politico eran las clases ilustradas (Lima, 22 de abril de 1881, p. 1).

Al respecto, un articulo titulado "El espejo del Peru" realizo un diagnostico de la situacion y propuso una salida, planteando que era necesario aprender de las experiencias para comenzar a ser conducidos por el camino de la prosperidad (Lima, 2 de julio de 1881, p. 2). Dicha mirada autocritica hizo un llamado a no esconderse del espejo que reflejaba la ruina y la calamidad en que se encontraba la nacion, y acuso la situacion de egoismo que desunia a los pueblos, apuntando principalmente a las esferas politicas como las responsables de este desencuentro.

Por otro lado, El Orden denuncio que la crisis del Peru era producto de la clase politica, por ello se dirigio a sus dirigentes para alcanzar la tan anhelada alianza, que, mientras no se concretara, los tendria sumidos en el vacio. Asimismo, rechazo de plano la continuidad de la guerra promovida por los llamados partidarios de la guerra, cuyo unico objeto era imponer un caudillo.

Por tales razones arguia que "no nos hablen de patriotismo los que, con apariencias belicosas y escaramuzas aisladas, no hacen sino prolongar una situacion que cada dia se empeora, que provoca represalias y aumenta las exigencias del vencedor". Continua su argumento agregando que era necesario aprender de la escuela de los enemigos: "Ellos nos han vencido, mas que todo, por su union y su paz interna, y ahora nosotros nos desgarramos en medio de la derrota" (Lima, 2 de julio de 1881, 2). El diagnostico apunto entonces a reconocer la enfermedad para cerrar pronto esta etapa de crisis y comenzar el renacer de la nacion. Concluyo su articulo con las siguientes preguntas:

?No es vergonzoso que, por no ceder en nuestras pretensiones personales, prolonguemos desde hace medio ano un statu quo que no es paz ni guerra, pero si es ruina y humillacion de cada instante? Volveremos a preguntar: ?pueblo peruano, adonde vas? El abismo esta en torno tuyo: si te detienes a tiempo, salvaras a la patria sacrificando a un hombre; si continuas tu marcha vertiginosa, salvaras al hombre, quiza, pero sin duda la patria sucumbe. La eleccion no es dudosa, si nos queda atomo de buen sentido patriotico (Lima, 2 de julio de 1881, p. 2).

El patriotismo, segun este periodico, alude al reconocimiento del desastre. Ademas, planteo como solucion que la clase politica tuviera la grandeza de olvidar los intereses personales y egoistas para destrabar a la nacion de la desventura en que estaba sumida. En definitiva, el patriotismo significaba el cese de las disputas entre las facciones politicas, lo que deberia redundar en la paz y en el reconocimiento del orden institucional que habia prevalecido hasta la irrupcion de Pierola en medio de la guerra.

La propuesta evidencio su caracter politico al argumentar que el fundamento del orden se sostenia sobre la base del respeto irrestricto a las leyes y a la Constitucion. En este escenario, cualquier accion que promoviera la guerra era calificada como quijotismo politico o un romanticismo loco, fruto de la insensatez y de miradas utopicas. Es aqui donde se incluyo la concepcion civilizadora: "Dado el grado de cultura a que el mundo ha llegado, no se concibe que pueblos que se llamen civilizados se dejen arrastrar por esas exageraciones fantasiosas" (Lima, 25 de julio de 1881, p. 1).

La idea era romper con ese quijotismo utopico, que alejaba al Peru del mundo civilizado, arrastrandolo al abismo. La salida politica propuesta por esta faccion quedo inserta en el discurso civilizador que habia sido hegemonico y transversal dentro de la clase politica peruana, como una arquitectura discursiva dirigida a negar toda racionalidad a la retorica belica pierolista.

La guerra no es un hombre: la despersonalizacion de la guerra

El pasquin titulado La Bandera del Norte, publicado en Huamachuco, en el norte del Peru, (4) hizo eco sobre el discurso que buscaba la paz, de modo tal que desde su editorial se desprende una critica al egoismo y al partidismo que habian dividido a la nacion. Asimismo, en sus columnas, se plantea que "el egoismo y las pasiones de partido dieron laureles baratos" en Pisagua, Tarapaca, Tacna y Lima. Ademas, invoco a no elevar mas reproches, ya que el "perdon esta listo para todo peruano que vuelva por sus pasos en el camino de la santa regeneracion de su patria".

La unidad fue clave para iniciar la regeneracion. En ese sentido, era imprescindible olvidar a los hombres enarbolando un discurso contrario a la personalizacion. Dirigiendo su critica a Pierola, dijo: "La guerra no es un hombre, es un principio, y los principios existen independientes de los hombres" (Huamachuco, 20 de agosto de 1881, p. 1). Esta afirmacion apunto a exacerbar los valores que arrancaran al Peru de la crisis moral por la que atravesaba.

Asi, la guerra no debia ser atribuida a un caudillo, sino a algo mas transcendente, en donde se comprometiera, decia el pasquin, "nuestra honra, el legado de nuestros hijos, la defensa de nuestra autonomia, y perezcan todos los hombres antes que todo esto que es la vida de la Republica". Este seria el verdadero sentido del conflicto que se habia viciado, segun la editorial, por intereses mezquinos y personalistas. Dada la critica situacion, la guerra se convirtio a su vez en un conflicto moral y social, ya que para vencer "no faltan hombres ni elementos; lo que faltan son virtudes republicanas", junto con hombres publicos que fueran "el ejemplo de rectitud frente a las miserias" (Huamachuco, 20 de agosto de 1881, 1).

El patriotismo, entonces, fue definido sobre la base de virtudes politicas, apelando a valores abstractos que debian ser representados principalmente por la clase dirigente, obligada a dar el ejemplo. A la guerra, con una nacion exterior se sumo un diagnostico interno, que senalo la existencia de una crisis moral y social a la cual tambien habia que hacerle frente para salir del estado en que se encontraban:

Esta lucha, esta guerra, es el del bueno contra el malo en el exterior y del patriota contra el picaro en el pais. Es una guerra doble la que tienen que sostener los primeros soldados de la Patria, guerra tremenda y sin cuartel contra el logrero, el pervertido, el indigno republicano; guerra contra el chileno, el incendiario, el violador, el asesino (Huamachuco, 20 de agosto de 1881, p. 1).

Lo planteado por el pasquin situa el discurso nuevamente dentro de lo definido como lenguaje patriotico. La republica como entidad politica, forjadora del bien comun y el orden en base al respeto a las leyes, fue el argumento para desvincular a la politica de todo personalismo. Asimismo, la invocacion de la institucionalidad politica como simbolo de la restitucion del orden y de las virtudes civicas se transformo en el medio para poder deslegitimar a la politica peruana de todo personalismo, en la busqueda de la erradicacion de las facciones.

La crisis moral, producto de la falta de virtudes en la clase politica y en la sociedad, hizo afirmar el periodico: "Mas que cartuchos, mas que rifles, tenemos necesidad de moral" (Huamachuco, 20 de agosto de 1881, p. 1). Asi, el lenguaje politico liberal utilizado por los publicistas limenos a traves de las columnas de El Orden se complemento con una mirada de caracter mas republicana al invocar una moralidad civica.

El reconocido partidario de Pierola, Carlos Allende, en Arequipa, no tardo en responder a lo planteado por El Orden y a los adeptos al civilismo, liderados por Francisco Garcia Calderon. En un articulo escrito en el mes de julio, desestimo las propuestas de sus opositores politicos, denominandolos peyorativamente como los partidarios de la paz: "Piden la paz, firmada sobre el desmembramiento de nuestro saneado territorio." Planteo ademas que tambien anhelaba la paz, pero se resistia a ceder parte de su territorio: "!Que se hunda el Peru primero! Llevar el seno de la deshonra en la frente".

Asimismo, respondio a los cuestionamientos sobre el sentido patriotico de su causa, sosteniendo la poca autoridad moral que tendrian las palabras de sus opositores: "Hoy vienen a pregonar su amor a la patria, cuando ayer no concurrieron a defenderla de los bandoleros que la asaltaron en su pacifico hogar" (El Eco de Arequipa, 6 de julio de 1881, p. 1).

La patria, en el discurso belico pierolista, adquirio un fuerte sentido emotivo, que vinculaba el territorio como elemento consustancial de ese ideal. De esta forma, era inconcebible la declaracion de paz, ya que significaba no solo una deshonra, sino tambien la segmentacion de lo que se consideraba como patria. El sentido de soberania popular, como elemento legitimador del poder politico, y el territorio como parte constitutiva de la idea de patria fueron partes claves del discurso belico peruano, que se antepuso al discurso regenerativo de caracter politico, propuesto por los partidarios civilistas en Lima.

La preocupacion por arrogarse el ser los representantes de la patria era tal que Ruben Bustamante, partidario de Pierola, a traves de las paginas de El Eco de Arequipa, publico un articulo titulado "La patria", en el cual recalco la necesidad de continuar con la guerra hasta sus ultimas consecuencias y agrego que las "felicidades de la patria o sus desgracias [eran] provenientes solo del cumplimiento de los deberes".

Para finalizar la guerra "con el triunfo esplendido y completo de nuestras armas", era necesario procurar "ahora mas que nunca cumplir nuestros deberes patrios, pero con fe y entusiasmo" (Arequipa, 7 de septiembre de 1881, p. 1). La felicidad y el bien publico del pueblo quedaron entonces condicionados al cumplimiento del deber. Si bien la patria no fue definida, el sentido del deber y su relacion con el bien comun se invocaron al reflejar los residuos de un lenguaje de tipo republicano, pero dirigido a legitimar un proyecto de caracter mas bien caudillesco, muy parecido a lo acontecido en la guerra civil de 1834-36. (5)

Hacia fines de 1881, no se manifestaban acercamientos en el discurso de las facciones politicas peruanas civilistas y pierolistas. Pierola y sus seguidores mantenian su posicion, declarando que la expulsion de los chilenos y, por consecuencia, la continuidad de la guerra era la unica salida honrosa que podia esperar un pueblo como el Peru. Sin embargo, para que esta posicion se mantuviera en el tiempo, claramente exigia un minimo de consenso politico, el cual Pierola no logro alcanzar.

La posicion mas conciliadora de Pierola se pudo sondear a traves de una carta privada que se filtro a la prensa y fue publicada por el periodico oficial de la administracion chilena, La Situacion, con fecha del 25 de enero de 1882, y por un pasquin titulado simbolicamente como La Reaccion, divulgado en la localidad nortena de Cajamarca y cuya linea editorial se oponia a la faccion pierolista apoyando la posicion del general Miguel Iglesias, quien procuraba la paz.

Iglesias, al comienzo de este conflicto, era partidario de Pierola y miembro del Partido Nacional, asumiendo una posicion mas proclive a la paz cuando ya Pierola se separa del gobierno. En dicha carta, Pierola planteo que la "situacion del Peru aterra al patriotismo", agregando la necesaria "accion nacional y colectiva de los partidos" y asegurando, con tono esperanzador, que "hoy no queda otro medio de reconstruccion nacional" (La Reaccion, Cajamarca, sin fecha, 1882).

Sin embargo, lo dicho por Pierola no causo el efecto que se esperaba, ya que fue interpretado como una nueva artimana del caudillo para afianzar su poder. El Eco de Arequipa replico y califico este manifiesto como una traicion, ya que tendria un "fin perverso y criminal", tendiente a "dividir al pais cuando esta unificado". La carta seria solo una nueva estrategia de este caudillo y de "cuatro desventurados en Lima" para afianzar su poder, solamente consiguiendo "mutilar nuestro territorio y anarquizar perpetuamente a la Nacion". Por ende, se declaro al pierolismo como un "elemento de corrupcion, un cadaver pestilente que envenena la atmosfera de la patria" (Arequipa, 27 de febrero de 1882, p. 1).

La superacion de los odios mezquinos: la necesidad de la regeneracion

La Reaccion, pasquin escrito por Maximiliano Frias y Julio Hernandez, hizo una critica a Pierola, manifestando una profunda decepcion por la revolucion que habia liderado y que prometia un verdadero cambio en la nacion: "La revolucion estaba ya hecha; la revolucion estaba viva en los anhelos patrioticos de los pueblos; usted pidio su direccion y le fue concedida: ?como cumplio el dictador las promesas del caudillo?"

Ante tal desilusion, planteo la necesidad de hacer renacer el Peru, pero con una remozada y joven clase politica, ajena a los intereses y vicios que la habian llevado a la triste destruccion actual: "El edificio social se ha derrumbado bajo el influjo de los vicios de la generacion que se va, de los vicios de ese elevado viejo, gastado, que durante media centuria ha venido desempenando todos los papeles de la ruin farsea de nuestra administracion publica" (Cajamarca, 13 de marzo de 1882, p. 1).

Sus palabras se dirigieron a discutir sobre esta imperiosa necesidad de regeneracion politica y social, aludiendo a que esta nueva etapa debia ser liderada por nuevos hombres. Entre lineas, se manifesto que el general Montero era la persona indicada para sacar al Peru de su estado, arguyendo que para ellos no importaba el nombre del caudillo, pero "si el principio politico, si el credo social es el nuestro, invariable, arraigado, que profesamos la revolucion social interna".

Senalo ademas que resultaba imperioso decir la verdad, puesto que el pueblo peruano queria la paz, ya que "continuar la guerra con vislumbre de buen exito es de todo punto imposible". Solo con esta paz la obra redentora quedarla inconclusa. Asi, el discurso regenerador se transformo en un arma potente para purificar a la nacion de la clase politica de antano, planteando la necesidad de que una "nueva generacion tome su lugar y pueda reedificar sobre bases solidas de justicia, de la moralidad y de progreso, el derrumbado edificio nacional", con el fin de "sacudirnos vigorosamente de la ominosa carga de verguenza y corrupcion que sobre nuestras espaldas pesa, como legado nefando de cincuenta anos de orgia politica y de relajacion social" (Cajamarca, 13 de marzo de 1882, p. 1).

El edificio social necesitaba nuevos lideres y leyes; habia que romper con la inercia del pasado, considerada la culpable de la tragedia belica y la crisis social. Era la juventud peruana la llamada a cumplir con esta tarea.

Por estas fechas, La Voz de Ica tambien salio al ruedo y manifesto su independencia tanto de las fuerzas pierolistas como de las civilistas limenas. Segun McEvoy, este periodico seria vocero oficial de las fuerzas de ocupacion, destacando en este sentido que "la violencia no fue el camino exclusivo del control politico" (2006, p. 212). Sin embargo, siguiendo su linea editorial, observamos que coincidio en terminos discursivos con la retorica regeneradora que invoca al patriotismo como la forma para rescatar al Peru de su derrumbe.

Efectivamente, de acuerdo a lo planteado por McEvoy (Idem, p. 212-213), revisando la linea editorial de este periodico, existiria cierta condescendencia con los intereses de las fuerzas de ocupacion chilena, que contaban con un fuerte contingente en la jefatura de Ica, pero se ha incluido en esta revision porque, a diferencia de otros periodicos, como La Actualidad y La Situacion, era administrada por peruanos y extranjeros, buscando insertarse en el debate publico peruano de aquella epoca. (6)

Es el caso del colombiano Benito Neto, antiguo colaborador de La Patria de Lima, quien figura como autor del articulo "Nuestra situacion", en el que senalo que no era momento para recriminaciones, pero al mismo tiempo hizo un llamado para que se dejaran "las ambiciones bastardas, a los intereses mezquinos y al egoismo desalmado que realicen sus evoluciones en tal o cual sentido criminal u odioso; pero reunamos los elementos sanos que le dan todavia al pais y apresuremos la solucion de la cuestion principal" (Ica, 13 de marzo de 1882, p. 1). Lo que necesita la nacion, continua La Voz de Ica en este articulo, era "severa virtud, de levantado patriotismo y de fraternal resolucion".

En un numero posterior, menciono la necesidad de una buena administracion para mejorar el destino de los pueblos: "La buena voluntad en los gobernantes y el noble afan por el trabajo son los poderosos elementos que mueven la palanca del progreso, que es la vida, el bienestar, el enaltecimiento social." Sus palabras nacieron luego de observar la desolacion en que se encontraban: "La localidad estaba abandonada y por sobre todo esto reinaba la anarquia, la desmoralizacion social, los mezquinos odios entre hermanos, la intriga y el completo desacuerdo de aquellos que mas necesitaban la union que es la fuerza y el poder" (Ica, 16 de abril de 1882, p. 1).

Este testimonio no se aleja del diagnostico anteriormente senalado y tambien considera que la derrota era culpa del egoismo y la mezquindad de la clase politica. Invoca de paso la urgente paz, planteando el requerimiento de una clase dirigente acorde a las circunstancias por las que atravesaba la patria. El patriotismo entonces era el sentimiento exigido para superar los egoismos de la clase politica peruana, teniendo como norte el bien comun.

Con el sentido localista que siempre manifesto, el periodico estampo el orgullo por su ciudad, la que habia "sabido siempre colocarse a la altura de las exigencias de su patriotismo, que ha consultado, no con el oido del personalismo o del caudillaje, sino con el proposito recto del bien comun y del interes colectivo" (Ica, 26 de abril de 1882, p. 1). En resumen, el amor a la patria se ubicaba por sobre el interes individual para entregarse al bien comun, cuyo lenguaje politico manifestaba en su espiritu una concepcion republicana del patriotismo.

Mas tarde, el rector de la Universidad de Arequipa Belisario Llosa, a traves de un pasquin titulado El Album, reflexiono acerca de la situacion de la nacion y sugirio tambien al patriotismo como el sentimiento apropiado para salir de este desventurado estado. En sus palabras, este era un sentimiento de "sociabilidad universal" que encarnaba sus mas bellas "manifestaciones en el amor a la patria". Agrego que su nacimiento era propio de todos los pueblos, pues se originaria, en primera instancia, en la familia y el entorno en que se vivia, sentimiento confortado y perfeccionado en "la sociedad que unifica, ordena y garantiza todos los vinculos individuales en el anchuroso espacio cerrado por rios, montanas, desiertos o lineas convencionales que se denominan nacion" (Arequipa, mayo de 1882).

La ley seria entonces, agrega Llosa, la conciencia escrita de cada pueblo, que tendria por objetivo vigilar el amor patrio, en definitiva, la suma de las virtudes civicas y los deberes, distantes de todo egoismo y personalismo. Asi, el patriotismo seria el remedio para recomponer a la sociedad peruana, victima de una clase politica fracturada por mezquindades e individualismos que habian hecho olvidar el bien comun y colectivo.

El lenguaje republicano termino imponiendose como pensamiento y sentimiento vital para reconstruir la nacion. Ya en medio de la guerra, se habia reflexionado respecto a las causas de las derrotas y de la disgregacion social, planteando como principal culpable a la clase politica peruana. Llosa compartio esta mirada al senalar que las naciones eran, "en general, lo que son los hombres que las componen, luego es inutil empenarse en reformar y salvar a aquellas, si primero no se piensa en reformar y salvar a estos".

Sus duras palabras y repetidas despues de la guerra por Gonzalez Prada fueron parte de un debate que se origino dentro de las mismas facciones politicas, pero que, gradualmente, se fue posicionado por las voces independientes que planteaban la necesidad de una regeneracion politica para salvar al Peru: "Ha de emprenderse--dice Llosa--la regeneracion singular para producir la colectiva" (Arequipa, mayo de 1882).

Tal fue la fuerza del debate sobre el patriotismo que, cuando se volvio a publicar El Comercio--luego de firmada la paz con Chile, en el mes de octubre, y con el gobierno interino del general Iglesias--, el tradicional periodico peruano publico un articulo para tratar el significado del amor a la patria. En este planteaba claramente que existia un sentido conciliador para la sociedad peruana, sosteniendo que era imposible realizar una sola definicion sobre el significado de este concepto.

Para algunos, dice El Comercio, este sentimiento significaba la intransigencia y el mutismo ante la triste situacion que enfrentaba la patria; otros, ante el resultado negativo de los esfuerzos, "se sacrificaron resignados en aras del deber", demostrando "intemperancia frente a las calamidades publicas". Asimismo, agrego que ambos se alejaban del camino a seguir. El verdadero patriotismo seria entonces aquel que se dedicaba por "completo a estudiar los males y defectos del pais", asi como su administracion.

A esto agrego la idea de que "uno solo el pensamiento, uno solo su deseo, una sola su aspiracion: la paz, la concordia, el trabajo y la union". Por tanto, invito a dejar atras a "los instigadores de las luchas de partido", que a esas alturas ya eran una frase aneja. El partidismo, el culpable de la devastacion y el amor patrio debian ser el antidoto para esta enfermedad. Finalmente, senalo que, en esta epoca de regeneracion, el amor a la patria debia convertirse en apoyo al nuevo gobierno que se elevaba, ya que solo asi se afianzaria la paz (Lima, 30 de octubre de 1883, p. 3).

El patriotismo republicano (Viroli, 1999), entendido como el amor a las instituciones politicas, fue el lenguaje utilizado para comenzar la reconstruccion del Peru, y el amor a la patria, el discurso invocado para legitimar la regeneracion, tan anhelada luego de la devastacion. En una proclama a los habitantes de la nacion, explicando las razones que lo empujaron a firmar la paz con Chile, Iglesias senalo que, mas importante aun que la firma de este tratado que aseguraba la paz internacional y liberaba el territorio nacional, era desterrar "el odio ciego de los partidos que iba a ensangrentar nuevamente el suelo de la patria".

Agrego que la pugna entre partidos era la causante de que se alejara el porvenir y el progreso, aunque su llamado era mas bien a realizar la concordia de la familia peruana para que diera muestras de desprendimiento y abnegacion politica. En momentos de reconstruccion nacional, la fragil institucionalidad politica fue considerada el centro de la cohesion y responsable del progreso de los pueblos, por lo que el llamado de Iglesias es claro:

Pueblos del Peru, no olvideis jamas que el respeto a la ley y la autoridad es la base primordial del engrandecimiento de los pueblos. Divididos ayer, no pudimos obtener la victoria en los campos de batalla. Entregados hoy a las luchas fratricidas, derramando sangre preciosa que no alcanzo a verter el enemigo extranjero, debilitados cada vez mas, veremos manana a la Republica humillada por la odiosa tirania del desorden y facil presa de extranas ambiciones. Impedir la realizacion de este cuadro de aniquilamiento y de verguenza es lo que me ha obligado a dar el paso de que os doy cuenta. Espero al concurso de todos para hacer practica la unificacion que es la salvacion del Peru (El Peruano, Lima, 12 de julio de 1884, p. 26).

El lenguaje republicano reflejo su efectividad para actuar ante la crisis interna. El enfasis en la unificacion nacional sobre la base de la institucionalidad permitio hacer un discurso bastante aseptico que facilito la formacion de consenso politico al crear los puentes necesarios para cohesionar una clase gobernante fracturada. La defensa de la republica, definida solo como una entidad politica que resguardaba la libertad y velaba por la prosperidad de su pueblo, era la clave para fijar un consenso minimo. En momentos de crisis, el viejo lenguaje republicano renacio como un lenguaje compartido y consensuado por toda la clase politica en el Peru.

Conclusion

La ocupacion por parte del Ejercito chileno de la ciudad de Lima y algunos departamentos del Peru se convirtio en un punto de inflexion en la retorica belica producida por oradores y publicistas de esta nacion. La invasion profundizo las fracturas al interior de la clase politica peruana, algunas incluso irreconciliables, abriendo paso a la incertidumbre de los actores. Si bien es cierto que las fuerzas chilenas nunca tuvieron el control de esta vasta nacion, la caida de Lima fue una derrota simbolica que erosiono el poder del dictador Pierola. Con ello, la institucionalidad peruana gradualmente se fue derrumbando, trayendo consigo el caos y el desorden social.

A su vez, las derrotas de Chorrillos y Miraflores significaron de inmediato, para las facciones civilistas acantonadas en Lima, el desahucio de la administracion pierolista. Luego del traslado del centro de mando de Pierola a la sierra, se inicio un proceso de derrumbe institucional y politico que termino derivando en anarquia y caos social. La aguda crisis que azoto a la nacion peruana genero movimientos centrifugos al interior de la clase politica, los que comenzaron a disputarse el poder politico y declararse como los salvadores de la patria.

En este escenario, se puede observar como los partidos peruanos construyeron toda una narrativa que los obligo a definir el sentido de patria y patriotismo. La estrategia de los actores se enfoco en la construccion de un conjunto de ideas en funcion de establecer definicion y solucion al problema que enfrentaba Peru ante la ocupacion chilena. El disenso existente respecto a cual era el camino mas indicado por salvar al Peru de la voragine--si una paz honrosa o la guerra hasta sus ultimas consecuencias--establecio las polaridades sobre las que se definieron los conceptos.

El discurso mas liberal, propuesto por los escritores de La Magdalena--frente a la retorica popular y con un fuerte componente de clase sugerido por los partidarios a Pierola--, fue, en terminos narrativos, la guerra de palabras que sostuvieron en el primer ano de ocupacion extranjera. El discurso de la guerra a muerte promovido por las facciones que apoyaban a Pierola se fue debilitando ante un contexto politico que lo golpeaba constantemente, ya que no pudo conseguir el consenso necesario dentro de la clase politica debido a que dicha salida se centraba en su persona, es decir, un actor politico perteneciente a las facciones que se consideraban responsables del caos que azotaba al Peru.

Sin embargo, gradualmente comenzo a instalarse un discurso regenerador que invitaba a la refundacion del Peru. La superacion del fraccionamiento politico, la reinvencion de la clase politica--calificada como responsable de la desintegracion--y la necesidad de establecer unidad y paz que resguardara la alicaida institucionalidad politica fueron la opcion que se impuso para encontrar una salida al conflicto interno. Una de sus principales caracteristicas fue su rechazo al partidismo de la clase politica, calificado de mezquino y egoista, mas alla de acusado de ser el responsable del desastre en que se encontraba la patria.

La reflexion sobre el nuevo destino que debia seguir el pueblo peruano y los puentes para generar la cohesion politica necesaria para legitimar la debil institucionalidad, que se comenzaba a armar despues de terminada la guerra, fue tejida sobre la base de un lenguaje republicano que abogaba por un amor a la patria en base al amparo de las instituciones republicanas (Viroli, 1999).

El patriotismo se concibio como el amor a las instituciones y el desapego al interes individual para abocarse a la defensa del bien comun, que comenzo a ser entendido como cuidado y proteccion de la institucionalidad politica, considerado como el elemento clave en la cohesion interna del Peru. Lo anterior dejaba claro que, despues de vivir en un momento hobbesiano o de incertidumbre politica, se debia dar paso al momento en el cual la republica se transformo en el eje del sentido de patria, en la busqueda desesperada de construir una estabilidad contingente.

DOI: 10.1590/TEM-1980-542X2018v250107

Artigo recebido em 14 de dezembro de 2017 e aprovado para publicacao em 20 de agosto de 2018.

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Juan Carlos Arellano-Gonzalez [*]

[*] Universidad Catolica de Temuco--Temuco--Chile. E-mail: jarellano@uct.cl

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5154-134X

(1) El articulo se Inscribe en el proyecto FONDECYT REGULAR 1160415.

(2) Independiente de las razones que la prensa esgrimio para explicar las derrotas en las diferentes campanas a lo largo de la guerra, lo cierto es que, en las circunstancias en que se dio la campana de Lima, le era muy dificil que el Peru saliera victorioso.

(3) Los redactores de El Orden fueron el presbitero Manuel Gonzalez de la Rosa y German Fuentes Chavez.

(4) De este pasquin solo logramos pesquisar dos numeros.

(5) Las palabras del Eco de Arequipa cambiaran rotundamente dado los acontecimientos que ocurrieron a partir de la muerte del presidente James Garfield, de Estados Unidos, en septiembre de 1881, que implico un cambio de la politica norteamericana en relacion al conflicto, manifestando su apoyo a la paz propuesta por el gobierno de La Magdalena. Con la asuncion del presidente Chester Arthur, en octubre de 1881, los representantes norteamericanos en Peru se decidieron a reconocer el gobierno de La Magdalena, liderado por Garcia Calderon, quien mantenia su posicion de no ceder territorio, manifestandose solo dispuesto a pagar una indemnizacion al gobierno de Chile. Ante la intransable posicion de Calderon, el gobierno chileno decide arrestarlo, en noviembre de 1881, y recluirlo en Chile. Estos acontecimientos tuvieron como consecuencia que la presidencia del Peru quedara en manos del vice-presidente, Lizardo Montero Flores, miembro del Partido Civil, quien replego sus fuerzas y finalmente instalo el gobierno provisorio en la ciudad de Arequipa. Esto repercutio en la prensa de la ciudad, que de inmediato resalto la necesidad de promover las "virtudes republicanas" y dejar de lado el "interes individual". En el periodico del Eco de Arequipa se denuncia que la guerra que se estaba desarrollando no era una guerra contra el enemigo, sino una "guerra a las fortunas publicas y privada; guerra a los derechos de los ciudadanos; guerra a las instituciones y a las garantias nacionales e individuales", lenguaje y conceptos esgrimidos en un comienzo de la guerra por las facciones civilistas que apoyaban a Calderon a traves de su periodico El Orden.

(6) El periodico La Voz de Ica se encuentra en la Biblioteca Nacional de Chile-- sala de microformatos--y es el unico que se pesquiso por esta fecha en el Peru, existiendo nueve numeros para el ano 1882. Este periodico aparece publicado nuevamente en marzo de 1883, con el numero 50. Figura como editor y redactor Roberto Venegas Diaz, hasta el 11 de abril 1883.
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Author:Arellano-Gonzalez, Juan Carlos
Publication:Tempo - Revista do Departamento de Historia da UFF
Date:Jan 1, 2019
Words:9835
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