Printer Friendly

Reminiscencias de Buenos Aires: el compadrito yel arrabal en "El Indigno".

Con el pucho de la vida apretado entre los labios, la mirada turbia y fria, un poco lerdo el andar, doblo la esquina del barrio, y curda ya de recuerdos, como volcando un veneno esto se le oyo acusar. Vieja calle de mi barrio, donde he dado el primer paso, vuelvo a vos gastado el mazo en inutil barajar; con una llaga en el pecho, con mi sueno hecho pedazos, que se rompio en un abrazo que me diera la verdad. Aprendi todo lo malo, aprendi todo lo bueno; se del beso que se compra, se del beso que se da; del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga, y se que con mucha plata uno vale mucho mas.

"Las cuarenta" de Francisco Gorrindo (2)

En el relato "El indigno", de la coleccion El informe de Brodie (1970), se exalta la figura del llamado "compadrito" y se describe el contexto urbano de epoca de algunos barrios de la ciudad de Buenos Aires. A partir de estos dos elementos se cuenta una anecdota cuyo eje tematico es el episodio de una traicion entre un delincuente novato y su jefe. Mas alla del contexto delictivo y quiza la denuncia que puede ser tomada como algo ejemplar (denunciar a un bandido), lo que queda desde la perspectiva opuesta es la falta de lealtad del joven delator a su patron. Bien sabido es que la tematica de este cuento de Borges se remonta a un texto de Roberto Arlt, que a su vez recuerda el pasaje biblico ampliamente conocido en el que Jesus es traicionado. (3)

Lo que verdaderamente nos interesa es la construccion del personaje de Francisco Ferrari y su relacion con el entorno marginal: el anabal; (4) ademas, el protagonismo y la interaccion del barrio en la historia y su trasformacion dentro del imaginario de uno de los narradores.

La Buenos Aires de finales del siglo XIX y principios del XX, semilla y espejo de la ciudad que se ilustra en la narracion, fue un centro urbano que hervia a partir de un beligerante proceso de evolucion debido tanto a la floreciente ola de modernizacion como culturalmente hablando a la continua marea inmigratoria (5) que hacia de la capital argentina desde ese entonces una ciudad multicultural y un polo de recepcion de diversos ciudadanos del mundo. Desde ese entonces se presentia la importancia que iba a poseer la ciudad en la region. Al respecto Marcos Aguinis afirma:
   El aluvion inmigratorio fue impresionante. A finales del sigo XIX y
   comienzos del XX, tanto Europa como en Asia, antes de emprender el
   azaroso cruce de oceanos, resultaba indistinto que la proa de las
   naves enfilara hacia Nueva York o hacia Buenos Aires. Ambas
   ciudades repicaban a libertad y maravilla [...] Los Estados Unidos
   parecian el receptor mas activo del planeta, pero alli, hacia 1914,
   habia un extranjero y medio por cada diez habitantes, mientras que
   en la Argentina ya eran tres por cada diez... En ningun sitio fue
   pareja la distribucion: muchos permanecieron en Nueva York y muchos
   en Buenos Aires, al extremo que llego un punto en que la mitad de
   los habitantes portenos habian nacido al otro lado del mar. (54-55)


Pues bien, la ciudad en consecuencia sufrio diversos cambios y engendro paulatinamente nuevos espacios de (des)encuentros, en donde ciertas zonas se convirtieron en los aposentos de ciudadanos emergentes que surgieron gracias a las profundas transformaciones que se vivian en la sociedad de aquel entonces. Entendiendose que en Buenos Aires se presento una profusa inmigracion de ultramar y una desde el campo a la ciudad, fenomenos estos que borraron ciertos limites establecidos, creando nuevas fronteras, edificando nuevos iconos urbanos, diluyendo antiguos arquetipos nacionales y gestando una nueva convivencia, en muchos casos conflictiva entre los diversos habitantes. En cuanto a este tema, Andres Carretero senala:
   El gaucho, como hombre del horizonte infinito, y el compadrito,
   como protagonista del medio urbano acotado por las paredes y
   delimitado en las calles, como unico recorrido posible de
   transitar, fueron quienes debieron enfrentar a los recien llegados,
   tratando de no ser vencidos por la avalancha de la cantidad
   afincada en cifras siempre crecientes [...] El gaucho termina como
   tal, cuando el ferrocarril, el alambrado, el Codigo rural, la
   tecnificacion y las necesidades de exportacion se convierten en los
   factores rectores de la sociedad en general. (9-11)


Es entonces, bajo estas circunstancias sociales y economicas, en donde podemos hacer una lectura concreta de los lugares en los que deambulaba el "compadrito" a partir de la representacion literaria que Borges expone de una zona determinada de la ciudad. Unida a ella realizamos una exploracion de este personaje que es producto de los cambios y el advenimiento de la Buenos Aires de aquellas decadas.

En "El indigno" la ciudad, como lo hemos ya denotado, resulta ser una entidad que se ha desarrollado a traves del paso del tiempo y que se convierte en un componente importante para entender la dinamica de la historia y sus protagonistas. El viejo barrio y su decorado se manifiestan como entes que interactuan con los personajes, y en los que la imagen del compadrito rioplatense, como parte de ese paisaje urbano, se eleva por encima de la anecdota final que da cuenta de la delacion a un salteador, accion esta admitida y moralmente celebrada dentro de la sociedad. Si dejamos de lado la traicion de uno de los protagonistas y nos enfocamos en la imagen de ese compadrito que Borges define a traves del relato, podemos reconocer sus maneras y su territorio examinando hechos y situaciones que se presentan en el argumento.

Si nos remitimos al sencillo titulo de la historia, la confesion del joven Santiago (6) Fischbein, (7) delator de Francisco Ferrari, se puede inferir que la intencion del autor es la de tildar a uno de los protagonistas como un ser "indigno" de la amistad, la confianza y la fidelidad encomendadas. Fischbein, sin duda, no habria sido merecedor de lo que le ofrecio Francisco Ferrari: lealtad, proteccion y complicidad. La traicion y la delacion lo hacen sentirse como un individuo incapaz de cumplir con su responsabilidad y lo convierten en un personaje renegado o en terminos religiosos, en un apostata. En el cuento el mismo afirma: "yo no era digno de esa amistad" (25). Y es a partir de esta afirmacion en la que se sobreponen en buena parte del relato el perfil y los modales del maton, su mistica y moralidad.

Lo anterior se presenta en el cuento habilmente caracterizado para evidenciar lo que representaba vivir o sobrevivir en un arrabal porteno de principios del siglo XX en donde coexistian diferentes miembros del hampa. En este contexto se cumplia una suerte de protocolo entre los habitantes comunes y los llamados a liderar algun tipo de incidente al margen de la ley, es decir aquellos que imponian su pensamiento y reglas, y a la vez violentamente se ganaban el respeto de los demas. Es en ese ambiente de barriada que el autor nos pinta un trozo de la ciudad en el que existe un contrapunteo de personajes pertenecientes a una clase baja que ha sido bien representada y entronizada tanto en la literatura como en las letras del tango particularmente. Hablando de esta ultima manifestacion artistica, Carretero advierte de la participacion de este arquetipo nacional y de su trascendencia: "Unicamente en el tango el compadrito dejo entrever la riqueza de su mundo interior, expresandose en la musica, la letra o el baile, pues por ellos canalizaba el pueblo su alma, haciendo perdurar lo popular y lo nacional" (17). En otras palabras, la musica popular fue un componente esencial dentro del proceso de proyectar, difundir y convertir en un simbolo nacional un personaje urbano que surgio como consecuencia de una serie de coyunturas economicas y sociales.

EL ESCENARIO

La geografia urbana cumple con su protagonismo en la historia desde las primeras lineas del cuento cuando el narrador recuerda a Fischbein, viejo amigo suyo, quien le confio secretamente su relacion y posterior traicion a Ferrari. La ciudad para el ya no es la misma, el narrador la rememora con un tono melancolico:
   La imagen que tenemos de la ciudad siempre es algo anacronica. El
   cafe ha degenerado en bar; el zaguan que nos dejaba entrever los
   patios y la parra es ahora un borroso corredor con un ascensor en
   el fondo. Asi, yo crei durante anos que a determinada altura de
   Talcahuano me esperaba la Libreria Buenos Aires; una manana
   comprobe que la habia reemplaza
   do una casa de antiguedades y me dijeron que don Santiago
   Fischbein, el dueno, habia fallecido. (19)


Ya lo dice Beatriz Sarlo cuando acertadamente puntualiza la mirada de Borges hacia Buenos Aires, presente en algunos de sus escritos como una ciudad mitica y tragica (8) en la que chocan "un pasado hispano-criollo y su perdida en un presente modernizante" (150). En este (des)encuentro de contrastes de dos temporalidades dentro de la misma ciudad, una del pasado que choca con la del presente, Sarlo habla de una "inversion" como resultado: la capital portena es moderna en construccion y es por ello que se evoca como epicentro de anoranza por ese pasado que ya no existe. Borges comienza de esta manera el cuento creando la ilusion de un tiempo preterito que se ha desvanecido y que contradice nuestro pensamiento, pues lo que tenemos en mente de una ciudad muy probablemente ya no existira mas como tal, y en consecuencia habra una evolucion que deja una estela marcada por la tristeza hacia aquel pasado que se ha borrado con el tiempo: "El cafe ha degenerado en bar [...] yo crei durante anos que a determinada altura de Talcahuano me esperaba la Libreria Buenos Aires; una manana comprobe que la habia reemplazado una casa de antiguedades" (19). Aqui el tiempo juega como parte fundamental de esta idea, todo pasa, todo cambia, y con la transformacion y el halo de nostalgia el narrador reivindica ese pasado fugaz en el que se sucede la historia de Fischbein. De esta manera, el lector es transportado al imaginario del barrio de aquella epoca evocado con su palpitante acontecer. En consonancia con esta vision de la ciudad y del arraigo que tenia el barrio para el autor, Carlos Zito explica el significado de la zona de Palermo (9) para Borges:
   El Palermo de Borges esta siempre en un pasado irrecuperable, como
   si se tratara de una civilizacion antigua, desaparecida hace
   siglos. Borges nunca habla de Palermo en presente. Esto,
   evidentemente, contribuye a crear la idea de "barrio mitologico"
   que siempre busco, y que utilizaria mas tarde como escenario de sus
   cuentos. (116-17)


De alguna manera, en este relato Borges logra pintar su barrio y aquellas vecindades que denotaban ciertas caracteristicas afines y que le sirven, a partir de una mirada topografica, para delinear historias y anecdotas de un lejano ayer que solo se revive por medio de recuerdos. (10)

Dentro de ese transcurrir, en el que aparece la ciudad o el arrabal dimensionado en el cuento, hay momentos en los que varios lugares cobran mayor vigencia y encaman un protagonismo. Fischbein presenta el espacio de los hechos como un elemento clave para el desarrollo del que y el como de lo sucedido. Dice, por ejemplo: "El barrio no era bravo", y lo compara con otros arrabales de renombrada fama en ese aspecto tales como los Corrales y el Bajo (21). Los Corrales referido aqui al actual barrio porteno de Mataderos, zona occidental de Buenos Aires, area que por mucho tiempo significo la frontera entre el campo y la ciudad. Recordemos que alli se instalo en 1899 el matadero de ganado vacuno. En cuanto al Bajo, se resena como la zona de barrancas del Rio de la Plata, barrio de prostitutas y cuchilleros. Sin embargo, en el relato el escenario descrito por el narrador denota la existencia de la barra de compadritos que se reunia sagradamente en tales lugares para divertirse y planear muchas veces sus actos al margen de la ley. En uno de estos almacenes, entre las calles Triunvirato y Thames, (11) Fischbein conoce y empieza a idolatrar a Ferrari. El almacen, emparentado con cualquier bar porteno, se concibe como un centro de reuniones o cafetin que inspira cierta atmosfera local con alguna suerte de ilegalidad, y en donde el lenguaje o el vocabulario de socializacion era el lunfardo. El aporte de diferentes iconos urbanos, llamense almacen, cafe, bar o la misma calle, es de suma importancia y brinda una suerte de colorido local al texto. De esta manera, el autor comienza a introducir ese elemento urbano dentro del entramado de la historia, y asi incorpora los escenarios de la ciudad dentro de la narracion dandole esa fuerza que precisa una historia que se desarrolla en las calles o en las esquinas. Es asi como el barrio o la misma urbe cobran vida o protagonismo al convertirse en personajes que hacen parte del conflicto. Mas adelante, Fischbein habla del encuentro en una calle en la que Ferrari sale gentilmente al quite protegiendo a la madre y a la tia de Fischbein:

Un segundo episodio nos acerco. Yo estaba con mi madre y mi tia; nos cruzamos con unos muchachones y uno le dijo fuerte a los otros:

--Dejenlas pasar. Carne vieja.

Yo no supe que hacer. En eso intervino Ferrari, que salia de su casa. Se encaro con el provocador y le dijo:

--Si andas con ganas de meterte con alguien ?por que no te metes conmigo mas bien?

Los fue filiando, uno por uno, despacio, y nadie contesto una palabra. Lo conocian. (22)

En este incidente callejero, Ferrari aumenta su pretension de lider y acaba de conquistar y reclutar a Fischbein como su seguidor, a tal punto que despues lo cita en un "boliche", lugar que al igual que un bar o un almacen se interpreta como un icono urbano de cualquier barrio porteno. La relacion continua y al sabado siguiente vuelven y se encuentran: "Ferrari presidia una de las mesas" (23), y alli entre diferentes personajes de la zona Fischbein se inicia en su nuevo rol. En seguida, en una fabrica (insinuacion al naciente progreso industrial del momento) cercana a las vias del tren, el novel delincuente colabora para dar uno de los golpes de Ferrari, no sin antes reafirmar la "fe" que tiene el patron en su pupilo. Pero el climax de la narracion se acerca con el transitar del "Lacroze", (12) el tranvia, otra alusion a la ciudad y su desarrollo, que lleva finalmente a Fischbein a la comisaria del barrio para denunciar a su supuesto idolo. La comisaria como espacio urbano esta igualmente ligada al bajo mundo de los habitantes de estos barrios; los binomios delincuente-policia, ilegalidad-legalidad integran al escenario de la reyerta, un espacio simbolizado por la autoridad estatal que en varias oportunidades se veia sitiada por el hampa. Al final, entre balas y descargas, los "batintines",13 como lo expresa un oficial de policia en el relato, caen ante la mirada y la deslealtad de Fischbein.

EL COMPADRITO

El gran hacedor del relato en conjuncion con el entorno del viejo barrio porteno que se ensalza (in)directamente en la narracion es la del "compadrito", aquel "plebeyo de las ciudades y del indefinido arrabal, como el gaucho lo fue de la llanura o de las cuchillas" (7), como afirmaba Borges en el prologo de aquella antologia que compilo en compania de Silvina Bullrich en 1945. En discusion esta todavia definirlo y por consiguiente identificarlo. (14) Marcos Aguinis, en relacion con el nacimiento del tango, habla de cuatro personajes fundacionales en torno a las caracteristicas que lo describian, y que con el tiempo se convertirian en arquetipos urbanos: el compadre, el compadrito, el compadron y el malevo (58-61). Todos los anteriores bien definidos y diferenciados de acuerdo a su accionar y maneras dentro del arrabal. Bajo esta categorization de Aguinis, Ferrari estaria oscilando entre la definicion del compadre y el compadrito. A su vez Fischbein encarnaria al compadron aquel que en la piramide ocupa uno de los lugares mas bajos y que termina por ser el traidor del grupo o el "soplon de comisarias". Sin embargo, y de acuerdo con Carlos Zito, a Borges estas denominaciones no le interesan pues el generaliza o agrupa al compadrito dentro de un determinado personaje que simplemente le cautiva por su arrojo y supuesta valentia:
   Bajo el nombre propiciatorio de Palermo, Borges recreara las
   historias de los cuchilleros, guapos malevos, compadres o
   compadritos; denominaciones todas estas, que-aunque en el lenguaje
   del submundo porteno no eran equivalentes-el utiliza
   indistintamente para referirse al mismo tipo social. (113)


Para Borges la atraccion por estos personajes urbanos en buena medida se basa en su lucha diaria, su coraje y resistencia ante la vida y esa valerosa enjundia que los empujaba a dar la vida en una pelea callejera desenfundado un arma. Borges les rinde culto y los exalta dentro del diario vivir del Buenos Aires de esa epoca, pero jamas realiza ningun tipo de juicio moral o de valores de lo que en verdad significaba ser este tipo de individuo dentro del contexto de la sociedad. El autor argentino se abstiene de alguna sentencia u opinion radical al respecto; eso parece importarle poco (Zito 114).

Como ya acotamos, Francisco Ferrari representa la estampa ya sea del compadrito o compadron al identificarse como el lider barrial al que varios admiran, respetan y esperan unirse a su causa; es el ostentoso y fanfarron por naturaleza que domina y controla el barrio. En el cuento, este personaje es el individuo cabecilla que amenaza, protege e intimida en la zona; a la vez planea los asaltos y con un destino tragico termina abatido ante las balas de la policia, una sentencia marcada por un supuesto amigo que pasa sorpresivamente de profesarle una profunda admiracion a terminar delatandolo en una comisaria.

Vale la pena hacer aqui la diferenciacion entre el compadrito y el orillero que Borges introduce tambien en varios de los escritos de la misma coleccion y que Sarlo en su texto Borges, un escritor en las orillas, define:
   El orillero arquetipico desciende del linaje hispano-criollo.y su
   origen es anterior a la inmigracion; el compadrito arrabalero, en
   cambio, lleva las marcas de una cultura baja, y exagera el coraje o
   el desafio farolero para imitar las cualidades que el orillero
   tiene como una naturaleza. El compadrito es vistoso; el orillero es
   discreto y taciturno. (36-37)


En efecto, Ferrari advierte a sus enemigos, inspira temeridad e intercede en algun momento por Fischbein, antes de convertirlo en uno de sus seguidores y miembros de su banda: "El azar me dio un heroe muy distinto, para desgracia de los dos: Francisco Ferrari. Esta debe ser la primera vez que lo oye nombrar" (21). Mas adelante, Fischbein es testigo de un incidente en un bar cuando Ferrari le advierte a un forastero que no vuelva al barrio:

--Mi consejo -insinuo Ferrari- es que no vuelva por aqui. Hay gente sin respeto que es capaz de hacerle pasar un mal rato.

El de San Cristobal se fue, con bigote y todo. Tal vez no fuera menos hombre que el otro, pero sabia que ahi estaba la barra. (21)

Es desde aquel momento en que Fischbein lo convierte en su paladin y lo describe fisicamente como el arquetipo del compadrito tipico del imaginario nacional: "Era morocho, mas bien alto, de buena planta, buen mozo a la manera de la epoca. Siempre andaba de negro" (22). En correspondencia a este tipo de descripcion y biotipo del personaje, encontramos que Borges cuenta con claras alusiones a este compadrito que aparece en varios de sus relatos. Recordemos por ejemplo el antologico cuento "Hombre de la esquina rosada" (1933), (15) en el cual aparecen dos individuos que entran en contrapunteo en un bar y que se delinean como dos guapos de barrio: Francisco Real, apodado El Corralero y Rosendo Juarez, conocido como El Pegador. La descripcion fisica de Real se equipara a la de Ferrari: "Para nosotros no era todavia Francisco Real, pero si un tipo alto, fornido, trajeado enteramente de negro, y una chalina de un color como bayo, echada sobre el hombro. La cara la recuerdo que era aindiada, esquinada" (27). Al respecto, Daniel Balderston habla tambien de la figura de Juan Murana, otro de los personajes de Borges emparentados con esta realidad urbana y que aparece tambien en El informe de Brodie. Balderston explica que en el poema de Evaristo Carriego "El guapo", dedicado a "San Juan Moreira" pero que en verdad aludiria a Juan Murana, este arquetipo, sin llegar al protagonismo heroico del gaucho, si se establece como "el maton electoral, el compadre o su imitacion mas modesta, el delincuente local" (29). Recordemos entonces unos cuantos versos del poema de Carriego:

El barrio lo admira. Cultor del coraje, conquisto, a la larga, renombre de osado: se impuso en cien rinas entre el compadraje y de la prision salio consagrado. Conoce sus triunfos y ni aun le inquieta la gloria de otros, de muchos temida, pues todo el Palermo de accion le respeta y acata su fama, jamas desmentida. (Citado por Balderston, 30)

En el poema se nombran las supuestas cualidades de "El guapo" y su quehacer marginal como parte de un todo que se relaciona con el arrabal, como se desprende de la lectura de "El indigno". Incluso se nombra claramente el barrio de Palermo, identificado en la actualidad como una zona comercial y residencial adinerada y pudiente, pero que en el pasado fue un area marginal de casas de inquilinato y de ciudadanos sin recursos, hoy por hoy restablecida y tipificada de manera especifica como Palermo Viejo. Palermo como ya lo mencionamos resulta ser una de las zonas de la ciudad que motiva a Borges para contextualizar estos relatos urbanos en donde se enaltece el coraje y la lucha por la supervivencia.

Unido a Ferrari en el cuento surge el personaje de Eliseo Amaro, viejo compadrito del barrio que es pieza importante en el binomio delictivo con Ferrari. Al final del cuento, Fischbein, a quien ya en el grupo de maleantes apodan el "Rusito", denuncia a su jefe y se sorprende pues la policia no conoce ni tiene referencias de Ferrari, contrario a lo que el pensaba al imaginarlo como un hombre ampliamente renombrado por sus multiples felonias. Fischbein tiende a mitificar en su momento a su jefe, y en el instante de la delacion comprende que mas que el mismo Ferrari, el verdadero delincuente reconocido y buscado es Eliseo:
   Le revele lo que Ferrari andaba tramando. No dejo de admirarme que
   ese nombre le fuera desconocido; otra cosa fue cuando le hable de
   don Eliseo. -!Ah! -me dijo-. Ese fue de la barra del Oriental. (27)


Eliseo Amaro emerge en el contexto del cuento como un ser complementario a Ferrari pero, contrario a este, su descripcion fisica lo hace ver como un viejo curtido y avezado en las lides de la ilegalidad. Incluso se observa en el un rasgo significativo en su rostro:
   Ferrari era el mayor, salvo un hombre viejo, de pocas y cansadas
   palabras, cuyo nombre es el unico que no se me ha borrado de la
   memoria: don Eliseo Amaro. Un tajo le cruzaba la cara, que era muy
   anchay floja. Me dijeron, despues, que habia sufrido una condena.
   (23-24)


El detalle de su cara no es menor pues en varios de los personajes de la narrativa de Borges se encuentra este tipo de cicatriz, en este caso imprimiendole a Eliseo el dejo de reciedumbre y virilidad clave para confrontar y complementar a la vez la imagen del patron Ferrari dentro de la atmosfera del bajo mundo. La cicatriz, una senal que denota peligrosos antecedentes y que lo marca ante el grupo. Al respecto Balderston comenta:
   Las cicatrices son, nuevamente, el signo de que el maton o
   compadrito ha experimentado la vida violenta que cuenta [...]
   Lejos de ser un signo literario vacio o convencional, las
   cicatrices faciales en Borges (como en su admirado Stevenson) toman
   un significado adicional de traicion e intriga [...] son signos que
   constituyen un lenguaje codificado que evoca historias de violencia
   y traicion, al tiempo que las inscribe dentro del repertorio de
   relatos sobre el cuchillero argentino. (25-28)


Es claro que en el transcurso del relato, el culto al compadrito es notorio en toda la narracion, toda su imagen le apasiona al autor, desde sus ademanes hasta su personalidad y su perfil fisico de hombre sordido y astuto; una figura intimidante pero digna de seguir y de acompanar en sus fechorias.

En "El indigno" Borges se asegura de darle el protagonismo respectivo a este personaje fundamental dentro de la tradicion, la cultura y la literatura rioplatenses. De igual manera, su escenario no puede ser ajeno a sus historias de vida, son ellas parte de su proceder y estan dentro de la memoria de Buenos Aires, dentro del corazon de esa argentinidad que el autor le imprime al texto. El relato dialoga con los anales de la ciudad: como era esa Buenos Aires, como se percibia su desarrollo y como se vivia por aquel entonces dentro de una zona bien delimitada. Todo lo anterior se funde con la reivindicacion de un personaje arquetipo del imaginario nacional, su temperamento, su caracter, los rasgos distintivos propios de un individuo y su colectividad: asi eramos, asi actuabamos, el mito y la tradicion se entrelazan: ahi estaria parte de ese pasado porteno tan celebrado y ponderando.

La anecdota de la traicion puede quedarse al margen si se desea (se habra analizado tantas veces la actitud indigna de Fischbein) pero lo que percibimos primordialmente mas alla de esa clasica busqueda de la identidad nacional (16) del personaje delator: "Si, senor. Soy un buen argentino" (27), es la celebracion de un arquetipo y su entorno que trascendieron la realidad fisica y se convirtieron en leyenda.

OBRAS CITADAS

Aguinis, Marcos. El atroz encanto de ser argentinos. Buenos Aires: Planeta, 2001.

Alano da Cruz, Claudio Celso. "Contribuido para urna arqueologia do compadrito borgeano". Variaciones Borges 31 (2011): 57-70.

Arlt. Roberto. El juguete rabioso. Madrid: Catedra, 1985.

Balderston, Daniel. Borges: realidades y simulacros. Buenos Aires: Biblos, 2000.

Benedetti, Hector Angel. Las mejores letras de tango. Buenos Aires: Seix Barral, 1998.

Borges, Jorge Luis. El informe de Brodie. Buenos Aires: Alianza Editorial, 1999.

--. "La poesia y arrabal". Revista de la Universidad de Antioquia. 53.203 (1986): 57-64.

Borges Jorge Luis y Silvina Bullrich. El compadrito, su destino, su barrios, su musica. Buenos Aires: Emece, 1945.

Carretero, Andres. El compadrito y el tango. Buenos Aires: Ediciones Continente, 1999.

Carriego, Evaristo. Poesias completas. Buenos Aires: Eudeba, 1968.

Devoto, Fernando. Historia de la inmigracion en la Argentina. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2003.

Genette, Gerard. Figures III. Paris: Editions du Seuil, 1972.

Gonzalez, Jorge L. La era del tranvia electrico. Buenos Aires: Ediciones MJL, 2008.

Piglia, Ricardo. Respiracion artificial. Madrid: Editorial Sudamericana, 1988.

Sarlo, Beatriz. Borges, un escritor en las orillas. Buenos Ares: Siglo Veintiuno Editores, 2007.

--. Escritos sobre literatura argentina. Buenos Ares: Siglo Veintiuno Editores, 2007.

Zito, Carlos Aberto. El Buenos Aires de Borges. Buenos Aires: Aguilar, 1998.

Alvaro A. Bernal

University of Pittsburgh at Johnstown

(1) Este articulo en principio tuvo una version informal escrita para un seminario sobre literatura argentina en la Universidad del Salvador en Buenos Aires. Debo agradecer valiosos datos, comentarios y sugerencias que ayudaron a retinar su contenido de amigos y colegas como Antonio Planells, Leandro Gonzalez de Leon y Rodo Rescaldani. A Daniel Balderston le quiero agradecer la invaluable oportunidad de consultar su biblioteca.

(2) Muchas de las letras de los tangos cuentan con descripciones de barrios portenos en las que sobresalen diferentes imagenes relacionadas con el contexto del arrabal y la vida del compadrito. Entre ellas se pueden nombrar temas como; "Malevaje", "Arrabal amargo", "Melodia de arrabal", "Corrientes y Esmeralda", "El bulin de la calle Ayacucho", "Tres esquinas", etc. La letra del tango "Las cuarenta" corresponde a la partitura original de 1937, segun se dice preparada para la pelicula Monte criollo. Vease al respecto Las mejores letras de tango por Hector Angel Benedetti.

(3) Mediante su personaje de Emilio Renzi en Respiracion artificial (1980), Ricardo Piglia identifica en "El indigno" la reescritura de "Judas Iscariote", capitulo final de la primera novela de Roberto Arlt: El juguete rabioso, publicada en 1926. Siguiendo la teoria de Gerard Genette y su definicion de palimpsesto (Figures III), encontramos que el procedimiento teorico que usa Borges es un proceso de intertextualidad, mas especificamente hipertextualidad.

(4) En su conferencia "La poesia y el arrabal", presentada en la Universidad de Antioquia, Medellin, en 1963, dice Borges: "Ahora, el arrabal de Buenos Aires no es un arrabal especialmente pintoresco, o que tenga rasgos diferenciales importantes; sobre todo el arrabal de lo que podriamos llamar el mito del arrabal. Ni siquiera era muy pobre; era menos pobre que las villas miseria que ha creado la industria. En un pais ganadero y un poco agricola, la pobreza no podia ser muy grande. Cuando yo era chico, por ejemplo, recuerdo que, fuera de algunas zonas un poco perdidas al sur del Riachuelo, el arrabal no era de ranchos de lata sino de casas de material. No era especialmente pintoresco tampoco, fuera de algunas esquinas pintadas de rosa o de verde; habia cierta diferencia en la indumentaria, pero no muy grande tampoco. Quiero decir que lo importante del arrabal en la literatura argentina es mas bien la importancia que esa literatura le ha dado, ademas de otro rasgo al cual me referire mas tarde. Ahora, ?cuando empezo esa literatura argentina del arrabal? El arrabal, que no se Uamabaasi antes, por ejemplo mi abuelo no hablaba del arrabal, ni mi padre tampoco, sino de las orillas, y al decir las orillas pensabamos menos en las orillas del agua, en lo que se llamaba El Bajo, desde Palermo hacia un poco mas alla del barrio de las bocas del Riachuelo, no: pensabamos ante todo en las orillas de la tierra; porque esa metafora que confunde la llanura con el mar es una metafora natural, no una metafora artificiosa. Es decir, pensabamos en esas vagas, pobres y modestas regiones en que iba deshilacliandose Buenos Aires hacia el norte, hacia el oeste y hacia el sur. Esas regiones de casas bajas, esas calles en cuyo fondo se sentia la gravitacion, la presencia de la pampa; esas calles ya sin empedrar, a veces de altas veredas de ladrillo y por las que no era raro ver cruzar un jinete, ver muchos perros. Nada de esto era muy pintoresco, pero ahora quiza lo sea, porque ya lo vemos, no a traves de la realidad, sino a traves de la imaginacion de quienes lo han contado" (57-58).

(5) Para revisar el tema de la inmigracion en Argentina, consultese Devoto.

(6) Santiago, nombre muchas veces traducido al ingles como "James" y "Jacob", en hebreo significa sustituto o reemplazante.

(7) Si hacemos una extension del apellido Fischbein al ingles, podriamos hablar de una similitud con la palabra "Fish bait" que al espanol tradudria: "camada". Sin duda, Fischbein puede ser interpretado en la historia como un artificio usado para realizar un delito.

(8) Borges ya no se encuentra con esa ciudad que dejo, escasamente urbanizada en donde los limites eran muy cercanos. En el capitulo dedicado al autor, Beatriz Sarlo habla del impacto que le produjo Buenos Aires a su regreso de Europa despues de siete anos de ausencia (Escritos 150-51).

(9) Este barrio para Borges representa toda una tematica de reencuentro. Son muchos los textos de prosa y poesia en los que se nombra directamente y en algunos otros se evoca de manera indirecta. En El informe de Brodie hay alusiones a esta zona en "Juan Murana" y "La senora".

(10) Carlos Zito tambien afirma que el descubrimiento del barrio de Palermo para Borges fue todo un estimulo o inspiracion: "Literariamente, el barrio de Palermo fue para Borges un regalo del cielo. Que mas podia pedir el joven escritor que obtener derecho de ciudad en una barriada con fama de bravia, poblada por hombres cuyo sentido del honor estaba vinculado al coraje fisico que parecian salidos de una saga medieval" (112).

(11) Hoy Corrientes y Thames, barrio de Villa Crespo, zona adjunta a Palermo. Tradicionalmente entendido como un barrio de inmigrantes espanoles y judios.

(12) El Lacroze fue el primer tranvia de la ciudad. Su gestor fue el empresario Federico Lacroze (1838-1894). Su nombre es reconocido y homenajeado por medio de una avenida, una estadon del subte y una estacion del tren igualmente. Las primeras lineas urbanas de este transporte publico se establecieron en 1870 a partir de dos empresas. La compania de los hermanos Julio y Federico Lacroze se denominaba Tramway Central. Posteriormente aparecen nuevas companias hasta que el 22 de abril de 1897 se inaugura el primer tranvia electrico de la ciudad perteneciente a la empresa Tranvia Electrico de Buenos Aires del ingeniero Charles Bright. El tranvia recorrio las calles de Buenos Aires hasta 1963. Consultese: La era del tranvia electrico de Jorge L. Gonzalez Lopez.

(13) Batintines, palabra criolla usada en el lunfardo para designar al delator (boton, buchon, soplon y/o batidor).

(14) Este tema es tratado de manera extensa por Claudio Celso Alano da Cruz en "Contribuido para urna arqueologia do compadrito borgeano". En el se habla de la vertiente criollista de Borges en donde se ubica la tematica del compadrito.

(15) Esta narracion fue originalmente publicada bajo el nombre de "Leyenda policial" en la revista Martin Fierro del 26 de febrero de 1927. Posteriormente aparece una segunda version en el libro El idioma de los argentinos en 1928 con el titulo de "Hombres pelearon". La tercera version se publica como "Hombres de las orillas" en el diario argentino Critica el 16 de septiembre de 1933. Finalmente, la version final queda con el titulo que se conoce en el texto Historia universal dela infamia, publicada en 1935. Tambien aparece en El compadrito, su destino, sus barrios, su musica (1945), la cita que se incluye proviene de esa edicion.

(16) ?Que es ser argentino? Esa es la pregunta recurrente que Borges se suele hacer y que se refleja en buena parte de su obra. Fischbein se lo pregunta, busca su identidad y parece no entenderla, su origen lo confunde, su deseo de aceptacion ante el grupo lo angustia.
COPYRIGHT 2014 University of Pittsburgh, Borges Center
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2014 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Bernal, Alvaro A.
Publication:Variaciones Borges
Date:Jan 1, 2014
Words:5703
Previous Article:Sobre la memoria y la historicidad de las imagenes en Evaristo Carriego.
Next Article:Dos vestimentas para una misma mujer: influencia de Borges en "Los vestidos de una dama", de Alonso Cueto.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2021 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters |