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Reflexiones en torno al uso del lexico de la victoria en la Farsalia de Lucano *.

RESUMEN: La Farsalia de Lucano, como epica de los vencidos, subvierte los valores tradicionales de este genero cuyo proposito es celebrar las hazanas heroicas. Esto se deja sentir en el empleo del lexico relativo a la victoria, en el que se produce un proceso de alteracion semantica similar al experimentado por la terminologia de la uirtus. Este articulo pretende examinar los terminos de dicho campo lexico (uictoria, uincere, uinci, uictus, inuictus y, especialmente, uictor) con el fin de mostrar las particularidades de su empleo. Para una valoracion mas precisa distinguiremos los usos del narrador y los de los personajes protagonistas.

Palabras clave: Epica latina, Lucano, analisis lexico, victoria.

On the vocabulary of victory in Lucan's Pharsalia

ABSTRACT: Lucan's Pharsalia, as epic of the defeated, transforms the traditional values of this literary genre whose purpose is to celebrate heroic deeds. So the meaning of terms relative to victory is altered, due to a process of semantic change similar to the experimented by the terminology of uirtus. This paper tries to examine the words of this lexical field (uictoria, uincere, uinci, uictus, inuictus and, especially, uictor), in order to show the semantic particularities observed in the Pharsalia. For a definition as accurate as possible we will distinguish the usages of the narrator and those of the protagonists.

Key words: Latin Epic, Lucan, lexical analysis, victory.

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1. Ciceron en uno de los discursos contra Verres resume perfectamente la mentalidad romana sobre la victoria y los ideales imperialistas: Quia nihil est uictoria dulcius, nullum est autem testimonium uictoriae certius quam, quos saepe metueris, cos te uinctos ad supplicium duci uidere (Verr. II 5, 66, 10). Si leemos la Farsalia teniendo presente dicha consideracion, el desajuste que observamos es tremendo, pero no necesitamos salir de la obra del arpinate para encontrar una guia mas firme a la hora de evaluar el proyecto de Lucano; asi, en las cartas correspondientes a la epoca de la guerra civil que envolvio buena parte del final de su vida y decidid este, hace mas relativo o invierte por completo ese ideal expresado en las Verrinas: at Sulla, at Marius, at Cinna recte, immo iure fortasse; sed quid eorum uictoria crudelius, quid funestius? huius belli genus fugi, et co magis quod crudeliora etiam cogitari et parari uidebam (Att. 10, 10, 3). Al igual que en Ciceron, en los poetas augusteos encontramos execraciones de las guerras civiles junto a alabanzas de la mision imperial de Roman (1).

El poema de Lucano acepta sin reservas los valores militares que sirven de justificacion del imperialismo romano (2), salvo en ocasionales formulaciones paradojicas (Africa nos potius uincat sibi, 4, 793), pero cuando estos se aplican a la guerra civil su consideracion experimenta un cambio drastico. Esta transformacion se ve impulsada por otra razon de mayor peso: la victoria en esta lucha es la responsable de la liquidacion de la Republica y de la instauracion del regimen imperial que acaba con aquella, por lo que no puede ser esta sino ilegitima, y no cabe sino rebelarse contra ella. Tanto la contienda como su resultado son, por tanto, responsables de la alteracion de la etica tradicional y su terminologia. Como consecuencia, ya desde el comienzo de la obra se manifiesta la refutacion de uno de los principios mas importantes de ella, la teologia romana de la victoria: los dioses han prestado su apoyo al vencedor, pero se han decantado por la causa injusta y frente a ellos se alza, en apoyo de la causa mejor, la vencida, una figura humana, la de Caton, elevada asi por encima de su condicion mortal (3). En esa situacion los conceptos de victoria y derrota no responden a sus usos convencionales, aunque tampoco los anulan por completo. Por ello, la formulacion de O. S. DUE, que resume la contradiccion basica de la obra: <<The calamity is not only that the best party must lose, but also that it becomes good by being destroyed>> (4), debe ser matizada, como demostrara el examen del uso de los terminos.

Siendo las cosas asi, un poema que elige la guerra civil como argumento y plantea la lucha con esas premisas debe constatar la alteracion completa del universo tradicional romano y reflejado en su traduccion linguistica. El lexico en las guerras civiles, por la ruptura del consenso de la sociedad y tambien de los usos linguisticos, adquiere un significado particular, y experimenta cambios para registrar la disolucion del universo familiar y el establecimiento de una situacion insolita (5). Pero, ademas de confirmar ese hecho (Namque omnis uoces, per quas iam tempore tanto/ mentimur dominis, haec primum repperit aetas,/ qua ..., 5, 385-7), la voluntad de Lucano se concentra en la restitucion de las palabras a su significado justo, liberandolas de la tergiversacion sufrida por efecto de la instauracion del regimen nacido de la guerra civil (6). Dicho fenomeno, creemos, es especialmente apreciable en el lexico relativo a la victoria; y se manifiesta desde el inicio mismo de la obra, donde se define como derrota el resultado de la batalla de Farsalia (7), una derrota de proporciones superiores a las peores infligidas a Roma en su historia, solo definibles en terminos hiperbolicos y cosmicos (funus mundi, ruina) (8). La Farsalia plantea, por decirlo con la expresion de J. HENDERSON (1998, p. 167), una guerra de palabras, una subversion de la terminologia, que refuta la autoridad del discurso ajeno y del oficial (9). Un discurso que a la derrota mas tragica de Roma le ha asignado el nombre de victoria; y el de vencedor, a un criminal sanguinario, responsable de la liquidacion de la Republica y sus libertades, un discurso que ha justificado la divinizacion de ese criminal y la perpetuacion en el poder de sus herederos. A esta restitucion de las palabras acuden, junto a la del poeta que interviene en 1a. persona, otras voces, como la del narrador, o la de Caton, que recuperan el valor tradicional de esos terminos. De este modo integra dos formas complementarias de su empleo: junto a la denuncia del uso inadecuado y el descubrimiento de su falsedad, el empleo correcto y adecuado, mas visible y facil de observar en las referencias ajenas al ambito de la guerra civil. Como consecuencia, en cada termino puede leerse incorporado, como en filigrana, el significado contrario.

La disolucion del lexico se encuentra en relacion directa con la naturaleza literaria peculiar de la Farsalia. El genero de la epopeya busca la exaltacion de la excelencia individual del heroe victorioso (l0); esta obra, en cambio, rechaza la posibilidad de lograr esa gloria, reservada solo al derrotado, y se transforma en una lamentacion de la guerra hasta el punto de invertir los valores epicos (11). Debido a esta razon, la retirada de la lucha, no la demostracion de valentia, es merecedora de alabanza por muy relativa que sea, como lo demuestra el makarismos de los soldados de Afranio (4, 393-401) (12).

Por otro lado, la transposicion de los protagonistas del mundo de la historia al de la epica plantea una dificultad importante. El heroe de la epopeya, un genero por definicion no democratico (M. LEIGH, 1997, p. 148SS.), es ante todo un heroe sinecdoquico, por emplear la denominacion de Ph. HARDIE (1993, 4-5), que representa a su pueblo, un heroe de caracter monarquico. En una obra que recrea un enfrentamiento entre dos lideres y, a su vez, un enfrentamiento entre la libertad (Republica) y la soberania de un individuo (principado), dicha transposicion resulta muy comprometida para aquel que representa el papel de heroe constitucional (Pompeyo). Esa fractura inevitable entre las dos funciones representadas por Pompeyo la explota Lucano, como quiere M. LEIGH (1997, p. 150), para construir de forma problematica el personaje; en ese sentido el lexico de la victoria referido a el o por el utilizado, si bien resulta dificil de definir con precision, puede ser crucial para entender cabalmente el valor general.

El fenomeno de la alteracion semantica ha sido estudiado en la terminologia de la uirtus y sus opuestos (13), nos ha parecido de interes, siguiendo esa linea, examinar la referida a la victoria, en especial el termino uictor (tambien uictus y su contrario, inuictus), debido a su aplicacion a los personajes individuales, con la importancia que ello tiene en la obra como acabamos de senalar. Aunque no lo hagamos de forma sistematica recurriremos tambien a otros terminos del mismo campo lexico: el verbo uincere y su pasiva, o los sustantivos uictoria y triumphus (14).

En la distribucion de su empleo (66 apariciones) (15), la presencia mayor se da en los libros II (12) y VIII (12), siendo importante el Vil (7). No se trata de una casualidad, en el caso del libro II se debe a que en el se incluye, por una parte, esa especie de resumen de la guerra civil venidera que es la guerra entre Sila y Mario (67-232); por otra, el dialogo mantenido entre Bruto y Caton sobre la conveniencia de la participacion en la guerra civil (234-325), dos momentos de reflexion sobre la naturaleza de la guerra civil y sus implicaciones futuras. El libro VIII es en cierta medida una mirada retrospectiva a los hechos acaecidos y a su desenlace, ademas de una reacomodacion a la nueva realidad cuando la condicion de cada uno de los personajes esta definida. La presencia notable en el VII parece normal por desarrollarse en el la accion central (16).

Para definir o perfilar los terminos relativos a la victoria y plasmar adecuadamente la convulsion que provocaron las guerras civiles y la consecuencia a que dieron lugar, Lucano se sirve de diversos mecanismos entre los que destacan: la adjetivacion negativa (iniquus, superbus, cruentus), la utilizacion de los terminos senalados en contextos linguisticos inesperados o sorprendentes (6, 803, por ej.), la repeticion opositiva y la repeticion sin cambio semantico (4, 658-784 y 2, 69-156); mediante ellos invita al lector a emitir un juicio sobre los valores que asume, y complica esta decision incorporando en estos usos dos universos que se oponen. A este punto, importante por si mismo y aqui solo enunciado, le dedicaremos en otro lugar un estudio especifico; en este trabajo contemplaremos los citados recursos subordinandolos a la perspectiva de los agentes y sus usos linguisticos, dicho de otro modo, a la retorica del narrador y de los personajes respecto a la victoria. Los mecanismos citados desvirtuan los usos convencionales de los terminos, pero el examen desde la perspectiva de los usuarios aporta, por un lado, los matices particulares de cada una de las voces y, por otro, cuando coincide con el tono negativo dominante, una atalaya estrategica para la valoracion de los protagonistas. 2. Comenzaremos nuestro analisis por los usos del narrador, y distinguiremos tres modalidades: los usos anticipatorios o prolepticos, los usos propios, posteriores al desenlace de la batalla, y los contrafactuales, aquellos que plantean una alternativa a lo acontecido.

2.1. El termino uictor se tine de connotaciones sombrias desde su primera aparicion: in sua uictrici conuersum uiscera dextra (1, 3), referida a la condicion de Roma. Sigue aqui el poeta una interpretacion moral extendida, conforma a la cual el exito de Roma esconde las semillas de su propia desgracia (1, 81-2) (17). La asignacion por anticipado de una funcion a los personajes consigue una identificacion precisa del termino uictor con Cesar y de uictus con Pompeyo, y los personajes afectados se ven investidos de las connotaciones proyectadas sobre los terminos que los identifican: el efecto es el de provocar la reaccion del lector, hostil en un caso, favorable en el otro. Entre estos extremos, bien seguros, se mueven una serie de usos mas conflictivos, entre los que destacan, sobre todo, la aplicacion de los terminos de la victoria a Pompeyo o sus propias referencias a ella.

Cesar aparece ya desde el inicio caracterizado como vencedor, y a la inversa, la proyeccion de Pompeyo es la de un hombre vencido antes de dar la lucha (18). Dicha presentacion, arriesgada en gran medida, es la unica forma de hacer viable la aceptacion de su figura por parte del lector, y verosimil su transformacion, incluso la justificacion de su comportamiento impropio en momentos criticos de la guerra (19). Solo de este modo puede redimirse de su ambicion de poder tiranico, y distinguirse moralmente de Cesar (20). Mientras Lucano plantea el conflicto entre dos personajes antagonicos que luchan por su gloria, solo los diferencia la fuerza al modo de la epica (21), pero cuando uno de ellos, Pompeyo, encarna una causa, la de la libertad, cuando representa al heroe democratico y no al epico y monarquico (M. LEIGH (1997, pp. 148-155), las diferencias se amplian. Esta dualidad de Pompeyo es fuente de numerosos problemas (22).

El abundante uso proleptico o anticipatorio de uictor aplicado a Cesar impide la creacion de suspense, pero sirve como medio eficaz a otra estrategia, pues mediante este procedimiento que cancela toda expectativa distinta a la que impone la contundente expresion de la realidad historica, se perfila, por el mecanismo de acumulacion, una imagen negativa en la mente del lector hasta implantar en el el deseo, compartido por el autor, de rebelion contra la historia, de cambiar su curso (23).

Las referencias a Cesar como uictor por parte del narrador son nueve (1, 128; 3, 71, 122, 133; 4, 340, 383; 5, 238; 7, 40, 233) (24); a ellas debemos anadir el empleo por instancias superiores como la profecia del cadaver (6, 803) (25), asi como las anticipaciones de la victoria mediante otros terminos: Perdidit o qualem uincendo plura triumphum! (3, 79), uincendum pariter Pharsalia praestitit orbem (3, 297) (26). De estos usos los mas expresivos, aunque tambien los mas aceptables y predecibles, son los que transmite el narrador en 1. a persona (7, 4027 y 7, 233). La multiplicacion de las anticipaciones gracias a los empleos de los personajes, menos fiables, contribuye a crear una atmosfera comun (el cesariano Lelio: 1,366, el pompeyano Afranio: 4, 363, el propio Pompeyo: 5, 758-9).

El lugar donde aparece por primera vez un uso de este tipo es en el prefacio, en el celebre verso 1, 128 (uictrix causa deis placuit sed uicta Catoni), donde establece las bases --todavia de una forma ambigua pero suficientemente llamativa por afirmar la equivalencia entre deis y Catoni-- de la valoracion posterior de la terminologia; se multiplica su empleo con su entrada en Roma (3, 71,122 y 133) (28). La gradacion de estos usos culmina en una explosion del poeta, cercano ya el momento decisivo, despues de la declaracion de amor entre Roma y Pompeyo. En ella el adjetivo empleado (29) expresa la inversion completa de los valores tradicionales:
   Nunc quoque, tela licet paueant uictoris iniqui, nuntiet ipse licet
   Caesar tua funera flebunt, sed dum tura ferunt, dum laurea serta
   Tonanti (7, 40-2).


Se percibe en estos versos un eco de un pasaje anterior cuyo sentido matizan. La alternativa respecto a la victoria que planteaban las matronas al comienzo de la lucha queda zanjada por completo (un paso mas en la simpatia hacia Pompeyo), y modifica en la misma linea la reaccion popular, mas valiente en esta anticipacion. La mezcla de signos externos de alegria forzada y del duelo son comunes a ambos pasajes:

'Nunc flere potestas, dum pendet fortuna ducum: cum uicerit alter, gaudendum est.' (2, 40-2).

En contraposicion a las numerosas referencias a Cesar solo en una ocasion emplea el termino uictor aplicado a Pompeyo, el incluido en el simil del toro que, derrotado, se retira en espera de una nueva oportunidad que le otorgue la victoria (2, 728) (30). La explicacion mas sencilla para este uso, contrario a los hechos pues nunca retornara Pompeyo sino que ira de exilio en exilio hasta su muerte (31), se encuentra en la interpretacion de uictor como proyeccion de las expectativas del personaje (32). Pero esto no agota su significacion, como bien ha demostrado M. LEIGH (1997, pp. 149151), para quien existe un deseo de relacionar a Pompeyo con la figura heroica de Eneas, con la ideologia monarquica que representa, radicalmente incompatible con los valores republicanos del senado. El autor citado considera, ademas, un rasgo consistente de la narracion de Lucano comprometer al Pompeyo constitucional adornandolo con los rasgos de la epica. La descripcion remite, mediante un recurso epico como el simil a la epopeya y presenta a Pompeyo y a Cesar como rivales, dejando la causa del senado en un segundo plano; por otro lado, la figura de Pompeyo abandonando Italia hacia el exilio se construye a imagen de la de Eneas y de Priamo (Aen. 3, 11-2, y 2, 557-8, respectivamente) (33). Las consecuencias se deducen con facilidad: se trata de poner al lector en la tesitura de plantearse una alternativa a la realidad historica y comprobar sus diferencias o bien la identidad de ambas posibilidades, la tension entre un Pompeyo vencedor para el senado o vencedor para si mismo (34).

Lo que hemos senalado respecto a los usos de uictor es asimismo aplicable al termino complementario uictus, y asimismo resulta facil de apreciar en los usos del narrador (1, 128; 2, 601; 3, 71, 148; 7, 125) (35). No existen aqui excepciones, como en el caso anterior, y la unanimidad de la asignacion carece de fisuras.

2.2. Mas faciles de justificar son los usos pertinentes, cuya finalidad es similar a los del tipo anterior, solo que acentuan los rasgos que definen los extremos: Cesar, ahora vencedor real, es presentado de forma mas hiriente, Pompeyo, ya vencido efectivamente, se presta mejor a la compasion.

Los usos del narrador posteriores a la batalla intensifican el sentido indicado, mas que ningun otro los tres ejemplos de uictor en ese mismo libro VII; uno de ellos se refiere a Cesar, otro a sus soldados como colectivo, el ultimo a ambos: el tono agresivo es manifiesto y solo comparable al de la ironia final. En conjunto responden a la intencion comun de empequenecer la victoria hasta el punto de convertirla en una derrota.

El primero de ellos aparece en el momento del saqueo del campamento pompeyano, la hora de la recompensa por la victoria, pago que, a juicio de Lucano, pese a ser cuantioso, no colma la ambicion desmedida de sus pretensiones; la decepcion tine la victoria, reprobada de modo indirecto por su objetivo: Roma, cuya presencia se enfatiza mediante una doble referencia; tambien el verso que da comienzo a este pasaje es clarificador (scire ruunt, quanta fuerint mercede nocentes, 751) (36):
   cum sibi Tarpeias uictor desponderit arces cum spe Romanae
   promiserit omnia praedae, decipitur, quod castra rapit. (7,
   758-760).


El segundo ejemplo expresa una de las paradojas tan del gusto de Lucano: el vencedor -en este caso el singular alude en exclusiva a Cesar- se ve expulsado del campo de batalla por los cadaveres que el mismo ha producido, todo un simbolo del mundo al reves expresado mediante el nexo uictore fugato, y sostenido por el verbo eripio y el uso tecnico de teneo (37). Todo ello produce la impresion de una venganza verbal del poeta:
   Sed tibi tabentes populi Pharsalica rura eripiunt camposque tenent
   uictore fugato. (7, 823-824).


El tercero y ultimo de los ejemplos incluidos en este libro vuelve a referirse al vencedor como colectivo y la disposicion de los terminos no puede ser mas elocuente en el intento de descalificacion de la victoria: describe las aves carroneras dejando caer sobre los vencedores los restos de los vencidos, una burla ignominiosa por parte de los muertos (38):
   Saepe super uoltus uictoris et impia signa aut cruor aut alto
   defluxit ab aethere tabes membraque deiecit iam lassis unguibus
   ales. (7, 838-839).


La proximidad de uictoris e impia signa (impia concurrunt Pompei Caesarisque arma, dice de ambos el augur 7, 196), sintagma del que puede entenderse tambien como complemento al igual que de uoltus -la posicion central del termino parece corroborarlo-, acentua el sentido negativo (39).

Otro ejemplo destacable, el ultimo de este tipo, lo observamos en el cierre del libro IX, una vez mas en una intervencion del narrador; este reprocha a Cesar su hipocresia. Para lograr dicho efecto y acentuar la critica se sirve de una construccion en la que el termino uictor, calificado con un adjetivo de valor negativo, cumple la funcion de complemento del sustantivo gener: superbi/uictoris generum (9, 1055) (40).

El resto de apariciones se refieren a Cesar, y, excepto algunas de ellas marcadas de manera especifica desde el punto de vista negativo, la mayoria solo adquieren esas connotaciones por la presencia del termino ya marcado por sus usos anteriores, sobre todo cuando va unido a uictus (8, 604, 713; 9, 47; 10, 5-6). Entre las primeras, merecen mencion el empleo del sintagma uictorisque gener (8, 553), que enfatiza los lazos familiares entre los contendientes, y por lo tanto el caracter de guerra civil y familiar, con lo que la victoria se resuelve en un hecho indigno; la paradoja que establece mediante la comparacion del exito de Pompeyo por encima de su vencedor en su destino ultimo augustius aris/ uictoris Libyco pulsatur in aequore saxum (8, 861862); y la ilustracion del temor que inspira el vencedor y sus sucesores: Si saecula prima/uictoris timuere minas nunc excipe saltem/ ossa tui Magni (8, 837-839).

Respecto a los usos de uictus, suscitan considerable interes algunos ejemplos donde la corriente de simpatia del narrador se hace mas patente, en especial los momentos inmediatamente posteriores a Farsalia, cuando se dirige a Pompeyo o a su esposa. En consonancia con lo que ocurria con su complementario uictor, el termino uictus solo adquiere connotaciones positivas cuando se refiere a la suerte personal de Pompeyo y en boca del narrador (recuerdese 7, 706), pero incluso en estos casos se observa, en un segundo plano, la contradiccion con los principios romanos, como parece dejar claro el siguiente pasaje:
   Vidit prima tuae testis Larisa ruinae nobile nec uictum fatis
   caput. (7, 712-713).


Para demostrar la victoria moral de Pompeyo, se ve obligado a recurrir a la negacion del termino uictus, entendido en su valor etico y no en el militar, reflejando la dignidad en la derrota (41).

Entre las referencias a esta, debemos considerar un ultimo ejemplo, incluido en una intervencion del poeta en 1a. persona. Expresa una especie de contradiccion, derivada, en palabras de M. LEIGH (1997, pp. 67-68), de la pretension del poeta de cumplir dos anhelos imposibles de conciliar: el deseo de poner fin a la lucha antes de que se inicie, fruto de su concepcion de las guerras civiles como un crimen, y el ansia de vencer a Cesar (o a los cesares). Se plasma esta realidad en el lamento por la derrota que el, en nombre de su generacion, lanza a la anterior. Esta queja, nacida de la desesperacion beligerante del poeta, lanza una acusacion velada al bando vencido, al mostrar la condicion tragica de la derrota y el deseo profundo de la victoria sobre Cesar, coincidiendo asi con la expresion de los usos contrafactuales, a los que remiten los vv. 641-642:
   Vincitur his gladiis omnis quae seruiet aetas.
   Proxima quid suboles aut quid meruere nepotes
   in regnum nasci? Pauide num gessimus arma
   teximus aut iugulos? Aliena poena timoris
   in nostra ceruice sedet. Post proelia natis
   si dominum, Fortuna, dabas, et bella dedisses. (7, 641-646).


Se manifiesta la diferencia considerable entre la valoracion de la derrota individual (de Pompeyo) y la colectiva.

2.3. Los usos contrafactuales del narrador, por su misma rareza interesantes, son un medio para dar cabida a una situacion alternativa a la real y recuperar los valores positivos asociados a la terminologia de la victoria, los tradicionales. El narrador, en una de sus intervenciones en 1a. persona, se inclina, incurriendo en una paradoja, por el deseo de victoria, pero la irrealidad de la situacion (el makarismos imposible) convierte sus palabras en un agudo dardo lanzado contra la sociedad de su tiempo. La reiteracion en la referencia a la libertad (libera regum/iurisque tui), que establece como equivalencia al estado de Roma ideal (felix), asi como la aparicion del verbo unido al dativo (tibi, referido a Roma) expresa la unica forma autentica de victoria, la que no se produjo:
   Felix ac libera regum,
   Roma, fores iurisque tui, uicisset in illo
   si tibi Sulla loco. Dolet et semper dolebit
   quod scelerum prodest tibi summa tuorum,
   cum genero pugnasse pio. (6, 301-305) (42).


Se manifiestan en este texto las contradicciones mas flagrantes del planteamiento de Lucano, que desea la victoria contra Cesar y rechaza la guerra civil y sus crueldades; y las que proyecta sobre Pompeyo, solo digno como vencido, y por otro lado preferible vencedor.

Un segundo ejemplo de este tipo, en el que se propone una hipotesis deseable para el narrador, se encuentra al final de la obra. Introduce Lucano el anuncio de un suceso que no tendra cumplimiento, y responde mas a su deseo de clausurar la guerra sin derramamiento de sangre y con la derrota de Cesar que a una posibilidad real. El hecho que se quiere senalar aqui es de sentido inverso al del caso anterior, aunque con un resultado similar en definitiva: la derrota de Cesar. La ironia estalla si recordamos que le habia dado el titulo de dux inuictus (10, 346):
   Via nulla salutis,
   non fuga, non uirtus: uix spes quoque mortis honestae.
   Non acie fusa nec magnae stragis aceruis
   uincendus tum Caesar erat sed sanguine nullo. (10, 538-541).


En el subraya lo excepcional del caso mediante uno de los expedientes mas llamativos entre sus recursos literarios, la antitesis negativa (43), que muestra, poniendola en paralelo, la existencia de una alternativa no cumplida.

Solo en un ejemplo la alternativa no cumplida es, de acuerdo con la concepcion del poeta, peor que la realidad, nos referimos a la contenida en una de las frases mas celebres de Lucano (7, 706). Recrea en ella por un momento, mediante una hipotesis ya irrealizable, la realidad alternativa de la victoria de Pompeyo y analiza sus consecuencias, resumiendolas en una laconico peius. La expresion sintetiza el sentido contradictorio de la empresa del Magno, presente a lo largo de la obra: siendo la victoria un mal superior a la derrota, solo como vencido puede obtener la redencion (uincere peius erat), unicamente es grande en la derrota (44). Por otro lado, comparado con el ejemplo anterior al que sirve de contrapunto, muestra la sutileza de los matices que utiliza respecto a Pompeyo, asi como los problemas que plantea la dualidad funcional de este personaje.

3. En el examen de las retoricas particulares nos interesa destacar primordialmente su funcion de indicadores de la personalidad y expectativas de los personajes presentados antes que de su fuerza de conviccion. Las esperanzas en el triunfo propio sirven de indicio fiable para ello (45). Mediante los discursos de los personajes la voz del narrador da paso a una polifonia en la que aflora con mayor naturalidad la libertad de proyectar las incertidumbres y los anhelos de cada uno en coincidencia o discordancia con la presentacion del narrador y los demas personajes.

Si exceptuamos a Cornelia, que alterna la esperanza en la victoria de su marido (5, 780) con el temor a su derrota (5, 788), los personajes que no participan en la lucha y que actuan a modo de coro tragico dan voz sobre todo a la angustia y la desesperanza, la victoria de uno o de otro es de consecuencias igualmente terribles (matres: 2, 41, combatientes: 60-63, ancianos: 231-233), sin que exista ningun matiz en ella; los participantes, en cambio, manifiestan sus deseos de victoria en sus votos.

Una primera aproximacion a estos discursos permite detectar diferencias considerables entre los participantes en la lucha, sobre todo entre los usos de Pompeyo y los de Cesar. El primero demuestra una tendencia acusada a reducir las referencias a la propia victoria, sin embargo, aparecen bruscamente antes de su muerte de una forma inesperada. Cesar, en cambio, mantiene una actitud neta y sin fisuras: muestra tanto su seguridad en la victoria como en la derrota del enemigo, la busca con ahinco y sin ahorrar derramamiento de sangre (non bello uincere) y la considera como arbitro de la justicia de su causa, demostrando asi el convencimiento de su consecucion; en resumen, contradice el sentido de los usos del narrador (46). Entre los personajes pertenecientes al bando republicano, Caton y, sobre todo, Ciceron manifiestan, salvado el inicial rechazo a la guerra civil entendida como summum nefas, esa aspiracion legitima, pues representan el orden legal; y en ese deseo coinciden con el contenido de las intervenciones del narrador en 1a. persona (47).

3.1. Las alusiones a la victoria en boca de Caton son tan solo dos, pero de importancia. Ambas sirven de marco, inicio y final de la lucha entre Cesar y Pompeyo -la primera de ellas en el momento de la presentacion del personaje, durante la conversacion que sostiene con Bruto (2, 242-323); la segunda, en la represion de la rebelion de los soldados cilicios de Pompeyo (9, 256-283)-, y expresan un mismo mensaje, su deseo de mantenerse fiel a la lucha en defensa de la libertad, unico planteamiento que da legitimidad a la victoria. El primero de los pasajes consiste en la respuesta a las palabras de Bruto, en las que sentaba de manera drastica su valoracion de la contienda sin establecer diferencia alguna entre los dos contendientes, y manifestaba su enemistad hacia el vencedor:
   ferre iuuat patriis libertatemque tueri
   nunc neque Pompei Brutum neque Caesaris hostem,
   post bellum uictoris habes. (2, 282-284) (48).


Caton, en cambio, defiende la necesidad de participar en la guerra civil, y expone la causa de ello:
   ideo me milite uincat.
   ne sibi se uicisse putet. (7, 322-323) (49).


Pompeyo, a su juicio y en coincidencia con el narrador (50), ambiciona el poder tanto como Cesar, pero su victoria resulta deseable en cuanto que, mediante la intervencion de Caton, puede controlarse y atenuar su caracter de victoria personal y sus peligrosas consecuencias (51). Este ligero matiz diferenciador entre una opinion y otra, coincidentes en lo fundamental, separa a Pompeyo de su rival. El empleo del singular por parte de Bruto (uictor) y la negacion de la victoria como beneficio personal (ne sibi uicisse) por parte de Caton sirven para puntualizar su opinion. Contrarresta la equiparacion pretendida por Bruto con la estrategia narrativa de establecer una identidad desde el principio entre vencedor y Cesar y vencido y Pompeyo, tomando este, junto con el de una mayor legitimidad, como motivo de preferencia para el poeta.

La segunda intervencion de Caton, basada en el mismo principio, pero posterior a la derrota y la muerte de Pompeyo, plantea el debate permanente y crucial de la Farsalia: la participacion en la guerra civil tiene como finalidad encumbrar a un tirano, sea Cesar sea el Magno, o bien defender la libertad. La desaparicion de Pompeyo libera a sus seguidores de la lucha partidista y les deja como unico motivo para el combate la lucha por la libertad, con lo que la victoria carece del riesgo que entranaba en vida de Pompeyo, la imposicion de un dueno (52); de ahi el reproche de Caton ante el proposito de abandono de la lucha por parte de los soldados cilicios:
   Quod iam tibi uincere tutum est,
   bellafugis. (9, 256).


Aunque el dativo tibi dependa de tutum (C. WICK, 2004, ad loc.), tampoco se debe excluir la doble dependencia, tambien de uincere, con lo que las resonancias de otros pasajes, como el anterior de Caton, otorgan a esta expresion un sentido mas rotundo.

Ambos pasajes transmiten la concepcion positiva de la victoria, condenable solo en tanto que supone la destruccion de la Republica, la instauracion del poder unipersonal; en otras circunstancias, es decir, cuando la victoria supone la destruccion del futuro tirano, sin eliminar la mancha de la guerra civil, abre un camino a la esperanza. La afirmacion de la posibilidad de victoria, matizada por el contexto y expresada, en ambas ocasiones, con cierta distancia y falta de fe se convierte, sin embargo, en una manifestacion de la ironia tragica. Caton es un personaje, no posee la omnisciencia del narrador, y por estar como tal sujeto a la incertidumbre debe expresar sus inquietudes y sus deseos (53).

En estos ejemplos es la victoria de Pompeyo y su ejercito la que se propone o desea; encontramos, en cambio, un caso, incluido dentro de un pasaje problematico, en el que un general pompeyano anticipa la victoria de Cesar, un pasaje problematico (54). La rendicion de Afranio y el makarismos que sigue sus palabras plantean problemas pues parecen contradecir la eleccion realizada por Caton, sin embargo, la frase final del discurso del general pompeyano, ademas de mostrar una alternativa posible, aclara un tanto las cosas. Afranio, como militante de un bando, mantiene una postura partidista, es pompeyano, aunque lo sea sin conviccion; no actua en defensa de la libertad, por ello su opcion por el abandono de la lucha, una de las tentaciones mas poderosas en las guerras civiles, resulta, una vez vencido, coherente; pero llama la atencion la formulacion de su peticion final: Hoc petimus, uictos ne tecum uincere cogas (4, 362). La oposicion uictos uincere, ademas de constituir un preciosista juego de palabras, ilustra la perversion intnnseca de la guerra civil, e induce una lectura de los terminos empleados por Afranio a la luz de la formulacion de Pompeyo (7, 123), por lo que experimentar las dos condiciones, la de vencido con un bando y la de vencedor con el otro, supone sumar al dano sufrido por la derrota la complicidad con el vencedor. El uso de uincere en vez de pugnare establece una equivalencia, valida solo para el ejercito de Cesar, entre luchar y vencer, con las connotaciones ya conocidas que posee el ultimo verbo.

3.2. Entre las arengas de Cesar y las de Pompeyo existe, como ha senalado E AHL (1976, p. 164), una diferencia sustancial: <<Caesar begins and ends in total sureness of victory ... Pompey is terrified of death, and gives no pledge that he will kill himself if defeated>>. Una segunda diferencia digna de tener en cuenta es la coincidencia de Pompeyo con el autor en un punto basico, en la definicion de la guerra civil como nefas: Di melius, belli tulimus quod damna priores:/ coeperit inde nefas (2, 538).

Por otro lado, en las arengas de Pompeyo se aprecian modulaciones distintas. Asi en la primera muestra una disposicion a dar la batalla frente a la firme decision de retrasarla en la segunda (uotis deposcite pugnam 2, 53355); una segunda diferencia se encuentra en grado de egocentrismo, que se atenua considerablemente de una arenga a otra; como tercer rasgo diferenciador debemos senalar el cambio de actitud del narrador respecto al personaje. Pese a ello, encontramos caracteristicas comunes dependientes de la construccion problematica del personaje, en ambas se presenta como heroe constitucional, aunque resulte mas creible en la segunda porque ha mediado su reconocimiento como general por el senado (5, 47-49) y por la propia construccion del discurso, mas coherente, frente al anterior, donde en el comienzo se presenta como heroe constitucional y en el final como heroe epico (56); la segunda semejanza consiste en las dudas y vacilaciones que mantiene. Con estas premisas las examinaremos a continuacion.

El primer discurso utiliza en tres ocasiones la palabra uictor (57), y sus referentes son precisamente los tres triunviros; esta relacion desvela las intenciones de Lucano; las de Pompeyo son otras. En primer lugar, aplica el termino, en una hipotesis irrealizable, a Craso, ya muerto; de este modo manifiesta su deseo de evitar mancharse con la muerte de su suegro, paliando su responsabilidad en la lucha no solo civil sino familiar; ademas equipara la suerte de su rival a la de un esclavo, Espartaco. A continuacion es a Cesar a quien atribuye el termino. La expresion de la que se sirve produce extraneza, pero manifiesta sobre todo una posibilidad que Pompeyo parece negarse a creer; por ultimo, se refiere a si mismo como vencedor en el pasado. Este recurso organizador del discurso de Pompeyo traza por una parte, una identificacion de los tres soberanos, no creemos que casual, pero a su vez, establece una serie de diferencias notables: frente a Craso y a el mismo, Cesar es vencedor del senado, en guerra civil. La aplicacion a Pompeyo evita referirse de modo expreso a la victoria en la guerra civil, limitandose al recuerdo del pasado, y con ello a los triunfos en guerras extranjeras:
   Crassus uictor: vencedor imposible en el pasado en una guerra
   extranjera (2, 553). Caesar ... senatus uictor: posible vencedor
   futuro en la guerra civil (2, 566-567). Me uictorem: vencedor real
   en el pasado en guerras extranjeras (2, 585).


La estrategia de Lucano consiste en manejar el discurso de Pompeyo de modo que se establezca una relacion -hasta cierto punto una identificacion- entre los tres personajes que reciben el titulo: Craso, Cesar y Pompeyo, los tres senores que, segun declaracion del poeta (1, 85), se reparten el poder (58). Esta unidad hace recaer sobre Pompeyo una sombra, mas aun siendo el quien habla, pero, una vez establecida esa linea de identificacion, se produce una matizacion considerable y adecuada a la presentacion global de la lucha (la ostentacion de sus victorias pasadas, recurso tipico de las arengas, cuadra con el diseno trazado en el simil inicial de la encina y el rayo).

Esta estrategia la corroboran algunos otros detalles sorprendentes, como la comparacion con Sila del propio Pompeyo (59), no muy afortunada, la seguridad en el final de Cesar, que relaciona con uno de los episodios mas criticados de su propia carrera, la muerte y decapitacion de Carbon (60). En contraposicion, Pompeyo intenta en el comienzo establecer una diferencia diametral con Cesar presentandose como lider legitimo frente a aquel. La consecuencia de este proceder de Lucano es advertir de los peligros que encarna la figura de Pompeyo, solo aceptable plenamente como vencido (61). De este modo se justifica la ausencia, sorprendente en una arenga, de la incitacion a la lucha y de la invocacion a la victoria. El auditorio real parece olvidado y es a Cesar a quien se dirige para demostrarle su superioridad moral y, asi, las razones de la victoria (62). Un momento decisivo del discurso es la referencia a su rival como vencedor:
   Hinc consul uterque,
   hinc acies statura ducum: Caesarne senatus (63)
   uictor erit? Non tam caeco trahis omnia cursu
   teque, nihil, Fortuna, pudet. (566-567).


La forma interrogativa y el recurso, en la frase siguiente, a la negacion revelan el sentimiento de miedo a que los acontecimientos se desarrollen conforme a lo que niega, y se adivina tras sus palabras la busqueda de un autoconvencimiento antes que la expresion de seguridad (E. FANTHAM, 1992, ad loc.). La enumeracion de los triunfos pasados (20 versos sobre un total de 64), presentados con una reiteracion exagerada de la 1a. persona (mihi ... meis ... me ... mea ... me ... mea), y la apelacion a instancias superiores como garantes de su exito (si superi ... iusserunt, da por hecha la victoria basandose en el apoyo divino) responden a esa misma idea. La reaccion del auditorio interno (Iam uictumfama non uisi Caesaris agmen, 600) (64), que oye esa segunda voz oculta, guia al lector en su interpretacion, consciente ya de la ironia tragica pues se le muestra un hombre ajeno a la realidad y al abandono de los dioses (uictrix causa deis placuit) y la Fortuna (2, 727-728). Pompeyo no concibe la victoria de Cesar porque parte de los parametros tradicionales (65). Un ejemplo posterior del empleo de uictor en boca de Pompeyo confirma lo dicho, nos referimos a las palabras que dirige a su esposa cuando decide alejarla a Mitilene: sitque mihi, si fata prement uictorque cruentus,/ quo fugisse uelim (5, 758-759). La expresion de la posibilidad de la victoria de Cesar, y su caracterizacion como vencedor coincide con la concepcion de los ancianos y del propio narrador, pues repite el adjetivo empleado por aquellos en referencia a Mario y Sila (2, 94-100), y aproxima a Pompeyo a su nueva proyeccion.

En la segunda intervencion de Pompeyo, la del libro VII, debemos distinguir entre la respuesta a las palabras de Ciceron (68-85) y la arenga (87-123). En la primera de ellas predomina la vision sombria de la guerra en tonos proximos a los del narrador, de ahi la presencia de terminos que aluden a la destruccion de dimension universal (ruina, perire). Su interes por el resultado queda relegado a un segundo plano ante esta contemplacion superior; que le distancia, al mismo tiempo, de su propio ejercito (66):
   Quis furor, o caeci, scelerum? Ciuilia bella
   gesturi metuunt ne non cum sanguine uincant. (95-96).


El uso de la 3a. persona del plural, que excluye al hablante de la accion indicada por el verbo, indica su rechazo de la brutalidad de la victoria (sine caede, sine sanguine) y su distanciamiento respecto a sus soldados, en clara antitesis con el recurso a la 1a. persona del plural para referirse a los logros alcanzados en la campana (abstulimus ... exclusimus ... compulimus ... effecimus, 7, 97-99). En el mismo sentido ha de entenderse el valor de la expresion: Pugnare ducem quam uincere malunt (109), que permite apreciar la crueldad del enfrentamiento mismo que Pompeyo prefiere evitar obteniendo una victoria sin sangre ni lucha entre conciudadanos. Frente a ello reconoce, en su siguiente empleo del verbo uinco, como preludio de la victoria real, el cumplimiento por parte de los dioses del deseo de Cesar, la lucha, sangrienta, que el intenta evitar: uincis apud superos uotis me, Caesar, iniquis (113).

El momento que pone fin a su alocucion constituye el climax de este proceso de rechazo creciente a la victoria obtenida por medios cruentos y demuestra el valor relativo de esta respecto a otros ideales: el desprendimiento de Pompeyo le conduce, en primer lugar, a proclamar su preferencia por su sacrificio personal en beneficio de su pueblo antes que la victoria:
   Prima uelim caput hoc funesta lancea belli,
   si sine momento rerum partisque ruina
   casurum est, feriat: neque enim uictoria Magno
   laetior. (117-120) (67).


a continuacion, a expresar sin reservas y de forma reiterada una misma idea, la del oprobio moral que supone la victoria, frente al dolor de la derrota (68):
   Aut populis inuisum hac clade peracta
   aut hodie Pompeius erit miserabile nomen:
   omne malum uicti, quod sors feret ultima rerum,
   omne nefas uictoris erit. (120-123).


Este ultimo ejemplo representa con nitidez el callejon sin salida en que se halla Pompeyo, e ilustra su soledad, que lo separa de los republicanos, para quienes la victoria no puede ser un crimen, sino un anhelo legitimo como lo era en boca de Caton, aunque la participacion en la guerra civil lo sea. Por esta razon precisamente suena, a primera vista, extrano el discurso de Ciceron, tan encendido de belicismo y confianza en la victoria (69):
   adfusi uinci socerum patiare rogamus.
   Humani generis tam longo tempore bellum
   Caesar erit? Merito Pompeium uincere lente
   gentibus indignum est a transcurrente subactis [...]
   pudeat uicisse coactum. (7, 71-78).


La repeticion del verbo uincere (3 veces en 11 versos) crea cierta perplejidad, mas aun cuando leemos la respuesta de Pompeyo; si bien vencer a Cesar es una causa justa, ante una opcion superior, como lo es conseguirlo sin derramamiento de sangre (non sine sanguine uincant, responde Pompeyo), pasa a un segundo plano. En este contexto, el adverbio lente que matiza a uincere resta valor a la propuesta de Ciceron, como lo demuestra el comentado del narrador, que le contradice, asi como el resultado de la batalla (E. FAYTHAM, 1999). Ahora bien, todo cobra sentido si entendemos que Lucano reparte los papeles entre Ciceron y Pompeyo, con el fin de mantener la coherencia de la figura del Magno y de presentarlo como lider de la causa republicana acatando las decisiones que se le imponen; tambien con el de liberarlo de la responsabilidad en una medida desastrosa (70). Las referencias a la victoria, aceptables en boca del orador, sonarian contradictorias en la del general, mas aun si consideramos los terminos de su respuesta que hemos analizado (71).

En la arenga que pronuncia Pompeyo poco despues se muestra cierta contradiccion con los conceptos de su alocucion anterior, pero se justifica por el caracter convencional de este tipo de discurso y su exigencia de una actitud y un contenido eficaces para la persuasion; por ello, el tono se hace un tanto mas decidido en la alusion a la victoria y participa de algunos de los topicos propios de este tipo de discurso (G. H. GOEBEL, 1981), aunque permanecen sin alterarse lo esencial; lejos del tono triunfalista de Cesar, Pompeyo se mantiene, y con mas insistencia, en la idea de la legitimidad y la confianza en instancias superiores, en quienes situa la responsabilidad de su victoria: Causa iubet melior superos sperare secundos (349), asi como en los valores republicanos: Quae uincere possent/omnia contulimus (355-356). De este modo, por las referencias a la victoria, se deduce que esta no se basa tanto en su accion o la de sus soldados como en principios abstractos; solo al final del discurso recupera la preocupacion por su persona, pero en terminos bien distintos a los del discurso anterior, ahora es la desesperacion que concita el apoyo de los soldados: parece aqui comprender lo que esta en juego realmente, nisi uincitis ... (379). El empleo de la 2a. persona del plural, que lo excluye, recuerda el desapego respecto a la victoria personal, la inclinacion en favor de la causa general que se observaba en la respuesta a Ciceron. Algo similar se observa en los dos usos anteriores del termino; en un caso coloca como sujeto a la victoria (uictoria exigit); en el segundo un abstracto (causa melior iubet), el tercer sujeto tampoco le implica a el (quae possent uincere).

Despues de la derrota en Farsalia, los discursos de Pompeyo, breves, se limitan a constatar su confesion y aceptacion de la derrota; de este modo la figura del personaje, en su condicion de vencido, se hace merecedora de la simpatia del narrador, como hemos podido apreciar (7, 720-1; 8, 78) (72).

Las ultimas intervenciones de Pompeyo que vamos a considerar son el discurso que dirige al rey Deyotaro (8, 211-238), y el que pronuncia ante los miembros del senado en Sihedra despues de la derrota de Farsalia (8, 262-327). Resulta, de acuerdo con lo que acabamos de senalar, cuando menos sorprendente que, tras confesarse derrotado y reconocer, ante la insistencia de los de Larisa y Mitilene, la inutilidad del apoyo que quieren prestarle, se nos presente un Pompeyo completamente transformado (73). Manifiesta, ademas, la apelacion a la victoria (por medio del imperativo, al que se muestra tan reacio Pompeyo en ocasiones mas oportunas para ello) de forma inusitada hasta el momento: Pompeio uincite, Parthi:/uinci Roma uolet (8, 237-238) (74). La identificacion de los intereses de Roma con los de su persona, el senalarse a sI mismo como beneficiario de la victoria, lo que se enfatiza gracias al empleo de una construccion frecuente (uincere con dativo), ahondan el abismo que separa al poeta de su personaje. Por otro lado, la similitud con Cesar mostrada mediante la repeticion de una frase empleada por aquel en el paso del Rubicon (Roma, faue coeptis, 1,200 y 8, 322) (75) y la semejanza expresiva de su presentacion (omnia uincens, 8, 229; uictor terra marique, 1, 201) aproxima a ambos en sus pretensiones. La intervencion de Lentulo, que pone las cosas en su sitio, puede ser la clave de la explicacion de este discurso, al que no se le ha encontrado una solucion razonable, como senala E. Narducci (2002, pp. 330-331). El deseo de demostrar la superioridad e independencia del senado parece ser el unico factor que justifica el detalle con que refiere la descabellada propuesta de Pompeyo de solicitar ayuda a los Partos; cuando esta todo perdido y ya es claro que el senado lucha para si, Lucano se permite recuperar por un momento al personaje egoista que la tradicion ha transmitido y al que sus soldados censuran antes de Farsalia. Nos encontrariamos una vez mas, por tanto, ante el conflicto senalado por M. LEIGH (1997), entre el heroe democratico y el heroe epico. La defensa de la causa de la libertad que airea Pompeyo le presta el apoyo y la aceptacion de los republicanos, cuando esta motivacion desaparece de sus acciones, su figura no es distinta a la de Cesar, como le reprocha Lentulo: Quid causa obtenditur armis/ libertatis amor? Miserum quid decipis orbem,/si seruire potes? (8, 339-341) (76).

3.3. El empleo de los terminos que estamos analizando es mas neto (o mas simple) en los discursos de Cesar. Para caracterizar su retorica es indispensable tener en cuenta los discursos largos: la arenga a sus tropas (1,299-351), el discurso que dirige a las tropas amotinadas (5,309-364) y, por ultimo, la arenga que precede la batalla decisiva (7, 250-329); sin embargo, ya antes, en su dialogo con la imagen de Roma que se le aparece personificada en medio de la noche, su entrada en escena, se presenta como vencedor; una alusion, seguramente, a sus triunfos recientes en la Galia, pero cuya interpretacion en un sentido mas amplio no se debe desdenar porque coincide, no de manera fortuita a nuestro juicio, con la condicion que le caracteriza a lo largo de la obra y porque su formulacion grandilocuente transciende la limitacion de la referencia concreta:
   en, adsum uictor terraque marique Caesar, ubique tuus (liceat modo,
   nunc quoque) miles. (1,201-202) (77).


En el primero de los discursos amplios, al que sirve de contrapunto el primero de Pompeyo, se repiten los terminos alusivos a la condicion victoriosa de sus tropas; el empleo del adjetivo (uictrices aquilas, 339, uictricia signa, 347) (78), y el del verbo en presente (uincitis, 300) permite vislumbrar un uso anticipatorio, una condicion intnnseca, mas que una alusion a los triunfos pasados que evoca, trasladando asi a sus soldados la condicion victoriosa que se habia asignado a si mismo en la presentacion antes senalada. El fracaso de su retorica en esta arenga, debido a los escrfipulos que sus soldados sienten ante la guerra civil (pietas patriique penates ... frangunt) --y que sirve para ilustrar la perversidad inicial de Cesar por encima del conjunto de sus subditos, y la identificacion con sus oficiales--, esta muy lejos de los motivos y los efectos del fracaso de la de Pompeyo, pues se contrarresta de inmediato con la intervencion de Lelio, primipilo en las tropas cesarianas caracterizado, como otros mandos del ejercito cesariano, con rasgos comunes a los de su general (79). Entre sus palabras, queremos destacar por encima del conjunto -una demostracion de la disposicion criminal de los seguidores de Cesar--, la pregunta: usque adeo miserum est ciuili uincere bello? (366) (80). La respuesta plantea un dilema al lector, que puede decantarse por la respuesta negativa, no explicita pero confirmada por su actuacion, de Cesar, o por la de Lucano, que concibe la Farsalia como una respuesta afirmativa a esta pregunta. Llama asimismo la atencion la propia formulacion (uincere, no pugnare), que demuestra, por un lado, la completa seguridad en la victoria, y, por otro, el abismo etico que separa a ambos personajes de Caton y del mejor Pompeyo, que ven en la lucha un acto criminal (81).

En el segundo discurso de Cesar, el de la reprimenda a sus soldados por el motin (5, 309-364), el tono es mas virulento, y los terminos empleados, mas directos por carecer de matiz alguno (82). Demuestra, aparte de su megalomania, la confianza desmedida en la victoria, sobre todo cuando recrea mediante la acumulacion de terminos del mismo campo semantico la celebracion futura de su triunfo contradiciendo de forma flagrante la opinion expuesta por el narrador (bella geri placuit nullos habitura triumphos, 1, 12):
   Nobis uictoria turbam non dabit, inpulsi tantum quae praemia belli
   auferat et uestri rapta mercede laboris lauriferos nullo comitetur
   uolnere currus? Vos despecta senes exhaustaque sanguine turba
   cernetis nostros, iam plebs Romana, triumphos (329-334).


En este texto se expresa otro aspecto de la distancia entre Cesar, encarnacion del heroe epico (pero sobrepasando ese modelo pues no representa a su pueblo, sino a la inversa), y el narrador, que propone como ideal un heroe democratico (el jefe al servicio del estado). La calificacion que se otorga Cesar en ese mismo discurso: ducis inuicti (324) (83), no hace sino intensificar, segun la valoracion inversa de la propia Farsalia, el rechazo hacia su figura.

Las reticencias mostradas por los soldados de Cesar, los escrupulos en el primer ejemplo y la rebelion en el segundo, sirven, entre otras funciones, para potenciar la culpa de Cesar, que rechaza todas las oportunidades que se le ofrecen para detener la guerra: Non pudet, heu, Caesar, soli tibi bella placere ...?/ ... ipse per omne/ fasque nefasque rues ? ... / ... liceat scelerum tibi ponere finem (5, 310-314). La soledad relativa de Cesar es de sentido opuesto a la de Pompeyo.

Finalmente, en la arenga que precede a la batalla de Farsalia, manifiesta, por un lado, que la culpa recaera sobre el vencido (7, 260), por otro, que el vencido sera el bando enemigo (unde acies peritura uenit, 7, 329); afirmacion que lleva la disparidad en el empleo del lexico de la victoria y la derrota a su punto mas extremo:
   haec, fato quae teste probet, quis iustius arma sumpserit: haec
   acies uictum factura nocentem est. (7, 260) (84).


pues contradice, al atribuir la culpabilidad al vencido, la opinion del Pompeyo iluminado de libro Vil (uictoris omne nefas), la de Caton (me nocentem) y la del poeta (85). A estos usos se suman las referencias a la victoria propia, como el perfecto uicistis (7, 292) y otras alusiones a la victoria mas complejas:
   Di, quos ..., uincat, quicumque necesse non putat, in uictos saeuum
   destringere ferrum quique suos ciues, quod signa aduersa tulerunt,
   non creditfecisse nefas. (7, 311-315).


Esta peticion de ayuda a los dioses posee una apariencia de objetividad, como senala W. TASLER (1972, pp. 60-61), pero, la seguridad en la victoria que demuestra a lo largo de la arenga y sobre todo el marco en el que se incluye, la calificacion de Pompeyo como dux sullanus y el recuerdo de la accion en Dirraquio, entendida como demostracion de la falta completa de clemencia en su rival, desmiente la pretendida objetividad, mas aun si tenemos en cuenta que su relato de los hechos contradice el ofrecido por el narrador. El efecto conseguido de este modo es el de descalificar el discurso de Cesar y desvelar la distancia que separa a personaje y poeta en el uso de los terminos. La alusion, que suena ironica, a la celebre clemencia cesariana (v. 312) (86), y la frase final, negacion de la idea que el narrador se empena en demostrar a lo largo de la Farsalia: que la guerra civil es un nefas (suos ciues es aqui un termino cargado de doble intencion), confirman esta interpretacion.

Una breve reaparicion de la voz de Cesar dirigiendose de nuevo a sus soldados tras la huida de Pompeyo y antes del asalto al campamento reproduce la misma idea: Victoria nobis/plena, uiri: superestpro sanguine merces (7, 737). El adjetivo resulta ironico si tenemos en cuenta la decepcion posterior de sus tropas (7,758-760); pero, sobre todo, esa expresion sirve, una vez mas, de demostracion de la distancia en el uso del lenguaje entre Cesar y el narrador (87); en esta ocasion mas neta por el calificativo empleado para enfatizar el resultado victorioso de Farsalia, definicion que Lucano se esfuerza por contradecir a lo largo de todo el poema (88). 4. Es el momento de concluir. En primer lugar, del estudio se deduce que Lucano ha escogido una estrategia conforme a la que actua con gran coherencia respecto a los usos del termino uictor y los afines: a las diversas voces presentes en la obra, manifestacion de los matices propios de la concepcion particular de cada uno, se superpone la del narrador mediante sus intervenciones directas, garantizando la valoracion cabal del sentido del empleo de los terminos. Se establecen asi diferentes relaciones con ellos, desde la oposicion tajante a Cesar (que busca la victoria a toda costa) a la coincidencia basica entre la voz autorial y Caton (que participa en el horror para evitar la victoria de la tirania), pasando por la situacion intermedia de Pompeyo, cuyas intervenciones se aproximan a los usos del narrador cuando comprende las consecuencias de su victoria y lo expresa, o se aleja de ellos cuando sigue, como Cesar, el impulso de su ambicion de poder.

La voz del narrador en 3a. persona, mas contenida y sutil, aporta tambien sus matices propios. Coincide esta cuando recurre a los usos anticipatorios (su consideracion como vencedor) con Cesar en la formulacion externa, pero en el significado se opone diametralmente. En cuanto a la relacion entre el narrador en 1a. persona y el narrador en 3a. persona, se deduce que, aunque se expresan por medios diferentes, acaban convergiendo; la expresion del segundo es mas sutil y en apariencia mas objetiva dejando las descalificaciones para el otro narrador, mas directo y explicito. Las contradicciones, mas aparentes que reales, son fruto de las tensiones y dificultades con las que se enfrenta Lucano debido a la complejidad del mundo al reves que representa en su obra y la necesidad de matizaciones que precisa para plasmarlo sin renunciar a la presentacion de un universo alternativo, imposible pero deseable.

Dos recursos de empleo considerable son especialmente relevantes en esta estrategia: el uso prospectivo de los terminos por parte del narrador, tambien, aunque en menor medida de los personajes, y la restriccion en las palabras de Pompeyo de las alusiones a la victoria propia, frente a la insistencia en ella de su oponente. Ambos medios responden al objetivo de proyectar una imagen de los antagonistas coherente con la representada por el simil del rayo y la encina que los define desde el comienzo de la obra, y con la indicacion expresa de lo desigual del enfrentamiento: nec coiere pares (1,129); una forma, al fin y al cabo, de captar la simpatia del lector hacia Pompeyo por el destino que le aguarda, la derrota, no por su condicion, pues tampoco permite Lucano, pese a todo, que se olvide otra posible lectura, menos complaciente: que la rivalidad con Cesar no convierte al Magno en un defensor y representante del ideal republicano. La busqueda de una identificacion desde el comienzo del termino uictor con Cesar y su complementario, uictus, con Pompeyo, anulan el suspense pero guian la reaccion del lector y su implicacion por un bando facilitando la asuncion de la figura del Magno y su exculpacion parcial. Lo mismo, pero en sentido inverso, vale para Cesar. En este enfrentamiento personal el valor de los terminos se invierte por completo: uictor es el negativo y uictus el positivo de la relacion.

Pero lo que es valido en el nivel individual no lo es, en el caso del ejercito pompeyano, en el nivel colectivo. Pompeyo como heroe epico no dista mucho de Cesar, pero como heroe constitucional esta legitimado para la victoria. Para evitar confusiones en este complejo desdoblamiento, Lucano se muestra cauto y preciso. Si el ejercito en el que milita el senado y Caton lucha en defensa de la Republica, o de la sombra que queda de ella, la victoria es legitima, y su valor positivo puede ser ensalzado, al igual que la derrota ha de ser lamentada; si la lucha, en cambio, es en interes exclusivo del general, no sucede lo mismo. Debido a ello, confia, por un lado, el uso mas firme de la terminologia de la victoria a personajes como Caton y, por el otro, restringe su empleo en boca de Pompeyo, evitando asi las confusiones a que antes aludiamos. Como resultado, en lo que concierne a Pompeyo, la Farsalia de una epopeya de los vencidos pasa a convertirse en una epica de la derrota, de la derrota como unica forma de redencion; solo con ella alcanza la superioridad respecto a Cesar y se transforma en el autentico vencedor, liberado, con su muerte posterior, consecuencia del desenlace de la guerra, del oprobio de la esclavitud a que sometera a los romanos su rival.

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Jesus Bartolome

UPV/EHU

jesus.bartolome@ehu.es

* Este articulo se integra dentro del Proyecto de Investigacion de la DGICyT BFF 2003-07912.

(1) Se encuentra en Horacio, Propercio, Virgilio, cf. P. JAL (1963, p. 391 y SS.) para los testimonios.

(2) D. QUINT (1993, pp. 151-153).

(3) Preferimos la interpretacion de este verso que hace R. SKLENAR (1999, pp. 293-294) a la de J. BRISSET (1964, p. 171). Para el primero el conflicto irresoluble entre la vision estoica y una vision nihilista del universo <<also contains the terrible explication of Lucan's famous sententia, uictrix causa deis placuit sed uicta Catoni (1, 128). In a stoic universe, the antithesis between Cato and deis would not be possible, since the goodness of Cato'actions would necessarily reflect the goodness of the divine order. Cato struggles againts that antithesis by attempting to confront to what he understands as an inmoral divine mandate. In the end, however, he can neither escape nor, as a Stoic, fully accept the reality into which Lucan has placed him: the reality of a universe governed by no providence at all, benevolent or malign. Not the forces of evil, but the forces of chaos, are the gods whom it has pleased that Cato should prevail>>; por su parte, J. BRISSET considera que lo que condena Lucano <<c'est la choix de Caton, non celui des dieux>>; vease asimismo la interpretacion de E. NARDUCCI (2002, pp. 127-128, y SU analisis de la providencia 'cruel': 1979, p. 66ss. y 2002, pp. 152-66), E. FANTHAM (2003, sobre todo pp. 247-8), asi como la de C. CODONER (2003, pp. 310-11), que matiza de modo conveniente el alcance de la sententia.

(4) O. S. DUE (1962, p. ll3). J. BRISSET (1964, p. 171), por su parte, defiende la idea de que la derrota es lo mejor porque de este modo, segun la teoria estoica, se alcanzara el fin de un ciclo que dara paso a un nuevo inicio; sin embargo, no parece demasiado compatible su opinion con el pesimismo de la obra.

(5) Similar es el planteamiento de Seneca, aunque lo traslade al universo mitico, cuando recoge las palabras que Yocasta dirige a Polinices con el proposito de disuadirle de la guerra contra su hermano: exultes licet/ uictorque fratris spolia deiecti geras/ frangenda palma est, quale tu hoc bellum putas,/ in quo execrandum uictor admittit nefas,/ si gaudet? hunc quem uincere cupis,/ cum uiceris, lugebis. Infaustas age/ dimitte pugnar (Phoen. 636-42).

(6) Sobre la disolucion del lenguaje en las guerras civiles y los precedentes entre los historiadores como Tucidides y Salustio, cf. R. S KLENAIR (1998, 205-220, especialmente pp. 218-9) y R. SKLENAR, (2003, p. l l). Son tambien interesantes los articulos de N. LORAUX (1986 y 1995).

(7) Cf. J. BARTOLOME (2005).

(8) Cf. C. SALEMME (1999).

(9) M. RAMBAUD (1955, p. 295) y J. HENDERSON (1998 [1987]). Parece, por otro lado, una norma de las guerras civiles, reproducida en distintas epocas y lugares, la imposicion por parte del vencedor del ominoso recuerdo de su victoria a la parte vencida.

(10) Algunos datos de interes ofrece J. HENDERSON (1998 [1987], pp. 166-7).

(11) El tema elegido era propio de la tragedia, como indica G. B. CONTE (1968, p. 242SS.), pero tambien lo son su desarrollo y sus tonos, cf. C. CODONER (2003).

(12) Cf. C. SALEMME (1999, p. 163). NO cabe duda, pese a todo, de la posibilidad de una segunda lectura, la retirada de la lucha y la aceptacion del perdon de Cesar, que solo proporciona una felicidad restringida (J. RADICKE, 2004, p. 289), es una forma de sumision al poder monarquico de Cesar y los peligros que entrana (M. LEIGH, 1997, p. 68). El makarismos, habitual en la epopeya para los heroes muertos en una accion gloriosa, se entona aqui para los que abandonan la lucha; el intertexto (georg. 2, 490) agudiza la contradiccion con el modelo epico, pues a las desgracias de la guerra (heridas, sangre, incertidumbre o temor) se anade como una desdicha mas la suma de victorias (uincendum totiens 4, 391).

(13) R. SKLENAR (2003 p. 32).

(14) Son interesantes las aportaciones de P. ESPOSITO (1987, pp. 105-118) para el estudio de campos lexicos proximos.

(15) De ellas, 61 estan en masculino y 5 en femenino o neutro. Predomina el empleo del singular, el de mayor interes para nuestra demostracion, frente al plural (7). De estos usos, pueden excluirse por referencias diversas que no importan a nuestro estudio: 3, 206, 702, 761; 4, 569, 572 y 9, 335.

(16) Respecto al resto de terminos, los resultados totales son los siguientes: uictoria (13), uictus (61), inuictus (5), uincere en activa y pasiva (60). La distribucion de estos terminos es mas compleja de estudiar pues sus referencias se salen del marco de aplicacion y del significado que analizamos; se observa sin embargo, correspondencias entre uictor y uictus, cuyo uso mas acusado se da en el libro VIII, (12), asi como en el Vil (10); abunda, como es natural, el empleo de uincere y uinci en el libro VII (12).

(17) Esta interpretacion se confirma cuando expone las causas de la guerra civil, especialmente 1, 158-159. Por otro lado, es una idea extendida en la interpretacion moral de la historia, sobre todo en Salustio.

(18) F. AHL (1976, p. 157) lo expresa con claridad: <<even before Caesar is introduced, we know that Pompey is going to lose the civil war ... He is marked for defeat, no by any divine decree but by his own nature ... A contest between a decayed oak and a thunderbolt can allow only a conclusion>>.

(19) La misma intencion debemos atribuir a la alteracion deliberada de la diferencia de edades entre Pompeyo y Cesar (1, 129-135), como senala R. MAYER (1981, p. 112) citando en su apoyo el comentario de Comm. Bernensia: subtiliter detrahit Caesari, quod senem uicerit.

(20) Aun en medio del trastorno general de las normas morales y juridicas que provoca la guerra civil, consecuencia de su condicion de crimen: scelus y nefas (1, 2 y 1, 6) son palabras que la designan desde el comienzo y reapareceran a menudo en el relato (J. BRISSET, 1964, p. 144).

(21) J. BRISSET (1964, p.147) senala que no hay duda de que existe en la Farsalia una vision de los hechos en la que son condenados tanto un jefe como el otro, tanto un partido como el otro, considerados, por decirlo asi de manera abstracta, independientemente de la causa que defienden; y concluye que si la causa pompeyana ha parecido justa a Lucano, es, en parte, por ser la causa de los vencidos, de quienes no obtendran ningun beneficio de la guerra civil, y que, por su derrota misma, fueron retrospectivamente disculpados de la acusacion de haber participado en ella.

(22) D. B. GEORGE (1992, p. 362) hace notar la importancia del estatus de Pompeyo para la Farsalia basandose en el hecho de que Lucano (o la lengua latina) no disponia de otra palabra para decir <<republicano>> que pompeianus, lo que hace a Pompeyo hasta la batalla de Farsalia sinonimo de Republica. <<For this reason Lucan must purge (at least poetically) Pompey from bis pastas a partisan of Sulla and a fellow 'triumvir' with Caesar and Crassus>>.

(23) La Farsalia es un poema de contenido historico, pero que continuamente se rebela contra el proceso historico que relata y al que en lo esencial y por propia eleccion del escritor, debe someterse. Esta rebelion se manifiesta asimismo en el recurso, senalado por B. M. MARTI (1975, pp. 86-87), al narrador que desconoce el futuro, tambien en las distintas intervenciones contrafactuales del narrador en l.a persona.

(24) Incluimos 4, 340 -tambien 4, 383, que plantea la victoria casi como el fin de la guerra-, pues en la suplica de Afranio que viene a continuacion no se limita al triunfo parcial qua acaba de obtener sino que va mas lejos; podemos pensar en una proyeccion del narrador mas que en un discurso del personaje, con lo que se justificaria lo que decimos: nec enim felicibus armis/ misceri damnata decet partemque triumphi/ captos ferre tui (350-361). Hemos considerado necesario anadir tambien 5, 238: interea domitis Caesar remeabat Hiberis/uictrices aquilas alium laturus in orbem, pues, pese a caracterizar una accion concreta y pasada, remite al futuro; la coincidencia con la calificacion del propio Cesar (1,339) es una prueba indirecta de ello.

(25) Su caracter profetico le dota de un conocimiento accesible solo al narrador omnisciente; coincide ademas el vaticinio, junto con la paradoja final que incluye, con el mensaje que el poeta dirige a Pompeyo: uincere peius erat, como senala M. KORENJAK (1996, ad loc.).

(26) Asi comenta V. HUNINK (1992) el pasaje: <<The inevitable defeat of Pompey, the world wide scale of the war and Fortuna's favour for Cesar (cf. on 169 y 170) are all summed up in a brilliant, cynical paradox>>.

(27) La introduccion de este pasaje nada mas relatar el sueno de Pompeyo en el que se manifiesta el amor de Roma por el Magno y la mezcla deliberada del pasado y del futuro, entendido como presente del poeta, enfatizan la gravedad de las consecuencias de la victoria de Cesar y la situan en una dimension distinta. Eso parece sugerir E. NARDUCCI (2002, p. 293).

(28) Esta escena ha sido prefigurada por la marcha de Mario (2, 94-100). Sobre estos usos y el de su complementario uicto en esta secuencia narrativa, V. HUNINK (1993, ad. loc.) aporta notas de interes.

(29) Comenta D. GAGLIARDI (1975) a proposito de este empleo en 7, 40: <<da distinzione tra valori morali e fortune politiche, stabilita per la prima volta nella Pharsalia, porta alla condanna del vincitore, iniquus perche ha violato, seppure col favore divino (cfr. 1, 128 uictrix causa deis placuit), le norme dell' aequitas, e fa del poema una gloria uictis, per dirla con O S. DUE, C&M 23 (1962) p. 114>>.

(30) Los intertextos virgilianos le proporcionan un sentido anadido importante; el mas claro es georg. 3, 220-236, pero tambien son dignos de consideracion Aen. 12, 103-116 y 715-722, donde reaparece el simil.

(31) Se trata, en palabras de M. LEIGH (1997, p. 149), de <<a rather ironic contrast simile>>.

(32) Coincidimos con la explicacion de E. FANTHAM (1992, p. 197), sugerida a ella per litteras por David George, para justificar el uso del termino: los versos 604-607 coinciden con las expectativas de Pompeyo, no con el curso de la accion, lo que concuerda con la eleccion del simil que utiliza Virgilio para Turno (Aen. 12, 715-722) cuando la accion se va a tornar contra el y lo va a conducir a la muerte prescrita por el destino. Se trataria asi de un ejemplo de lo que D. FOWLER (1990) denomina <<deviant focalization>>, o discordancia entre narrador y focalizador. D. B. GEORGE (1992, p. 372) entiende que este empleo proyecta un rayo de esperanza reconociendo sus implicaciones dramaticas y filosoficas. Para el, Pompeyo necesita fuerza moral, no militar.

(33) Tambien recuerda a Augusto tal y como aparece descrito en el escudo de Eneas (8, 678-9), de acuerdo con M. LEIGH (1997, p. 150).

(34) De la misma manera el sueno de Pompeyo (7, 7-24), en apariencia es presagio de triunfo, pero la intervencion del narrador, con tres alternativas, zanja toda esperanza: solo un regreso al pasado (refugit) puede ser satisfactorio, las otras dos alternativas anuncian la derrota y la muerte respectivamente.

(35) Algunos de estos ejemplos, sobre todo los dos ultimos, no anticipan el resultado sino que se refieren al momento presente -parece confirmarlo para 3, 148 la expresion que precede en el libro anterior (2, 708): heu pudor, exigua est fugiens uictoria Magnus (A. E. HOUSMAN en su edicion comenta que uicti alude a los tiempos de Mario y Sila, pero W. D. LEBEK, 1976, p. 201, n. 50, considera que se entiende mejor en contraposicion al uictor de 3, 133, referido a Cesar); y para 7, 126 el fracaso de su estrategia dilatoria-, pero debemos reconocer que el lugar y el contexto dentro de la obra en que se encuentran (uno, en el momento de entrada de Cesar en Roma y el saqueo del tesoro; el otro, cuando se acerca la batalla decisiva y en medio de una enumeracion de presagios de desastre), invitan a pensar en una proyeccion mas general, como quiere V. HUNINK (1993, ad. loc.).

(36) La posicion central en el verso de uictor, la repeticion del contenido de los dos versos marcada por la anafora cura ... cura, y la disyuncion entre sujeto y verbo principal contribuyen a enfatizar lo inusitado de la situacion.

(37) Cf. el comentario de D. GAGLIARDI (1975) a este pasaje.

(38) Lo grotesco de la imagen sobrepasa sus intertextos epicos, el mas proximo VERG., Aen. 11, 721-724, pero tambien, gracias a diversas mediaciones homericas, Aen. 12, 247-256, donde con un presagio enganosamente favorable se anuncia la muerte de Turno. La evocacion de este pasaje virgiliano en Lucano, como senala M. GIOSSEFFI (1995, p. 516-519), pretende establecer un paralelismo entre ambos personajes: Cesar se encuentra en el momento de mayor exito, pero en las aves que se alimentan de los romanos, se puede suponer una alusion escondida a la venganza que los senadores se tomaran contra el vencedor. Las alusiones al cesaricidio en el libro VII sirven de confirmacion a su argumentacion, pero podria encontrar un segundo apoyo en un pasaje posterior en el que recrea la venganza de los senadores recurriendo a la imagen de la impregnacion de sangre: Dignatur uiles isto quoque sanguine dextras,/ quo Fortuna parat uictos perfundere patres (10, 338339). La sustitucion uietor por uictos, como receptores de la efusion de sangre, apoya el posible paralelismo.

(39) Debemos anadir un ejemplo mas de sentido semejante y cuya posible ambiguedad aumenta su valor, se trata de un empleo del termino uictoria, antes de describir las pesadillas de los cesarianos: Exigit a meritis tristis uictoria poenas (771), pasaje que recuerda la expresion de la profecia del cadaver (6, 803).

(40) Suele aplicarse el termino a personajes tiranicos. Se observa, ademas, la misma colocacion y adjetivacion en un pasaje virgiliano ya utilizado en otra ocasion, el del simil del toro, georg. 3, 226-7: plagasque superbi/ uictoris.

(41) Recupera aqui la imagen de la dignidad del vencido reflejada con anterioridad en la figura de Afranio suplicante (4, 342-3). Cuando se dirige a su esposa muestra una compasion similar (8, 54).

(42) El pasaje esta cuajado de simetrias formales y oposiciones semanticas: los dos tibi opuestos (Roma/ Caesar), los modos verbales (fores/prodest), la contraposicion Sulla/genero pio.

(43) Cf. P. ESPOSITO (2004, pp. 58-59).

(44) D. FEENEY (1986) concluye de esta manera su analisis sobre los sutiles usos del termino magnus.

(45) M. HELZLE (1994, pp. 125-135) pasa revista al uso de los terminos militares por parte de los tres protagonistas, pero nuestro analisis exige tambien el estudio de los contextos de su uso. Los datos que proporciona sobre el empleo de los terminos relacionados con la victoria no muestran diferencias muy significativas entre Pompeyo y Cesar en cuanto al numero (21/21). A un resultado similar nos conduce el examen del termino triumphus; Pompeyo se refiere siempre a sus triunfos pasados (2, 644; 8, 229, 321), Cesar alude a la celebracion futura, pero se funden confusamente victorias en la Galia y en la guerra civil (1,342; 5, 334; 7, 256); en el uso que resta desprecia el valor de los triunfos de Pompeyo (7, 280).

(46) Solo en el v. 310 nondum uicto alude a la posibilidad de su derrota y lo hace en terminos llenos de arrogancia.

(47) Asi lo manifiestan los diversos pasajes en que se expresa el anhelo de final feliz para el bando propio con el empleo de terminos como secundus (4, 388; 7,246, 349; 9, 243), prosperus (5, 738, Cornelia); la elevacion de votos a los dioses: uotum (2, 533; 4, 792; 6, 6; 7, 61, 113, 181,238, 252, 299, 510; 8, 519, 9, 255). El abandono de la lucha por parte de los soldados de Petreyo y Afranio se recoge en terminos similares: paenituit, ... rogasse/prospera bella deos (4, 387-8); igualmente en la intervencion del poeta que sigue: sic proelia soli/felices nullo spectant ciuilia uoto (4, 400-1). Como senala E JAL (1962, p. 197), el caracter contradictorio y perverso de las guerras civiles lo expone agudamente Tacito: hinc per omnem aciem miraculum et questus et saeuissimi belli exsecratio, nec eo segnius propinquos adfinis fratres trucidant spoliant: factum esse scelus loquuntur faciuntque. (hist. 3, 25.10).

(48) La otra cara de la moneda se encuentra en las palabras que dirige Potino a Pompeyo: hocferrum ... paraui/ non tibi sed uicto (8, 520-521).

(49) En estos versos se manifiestan las aspiraciones particulares de Pompeyo, y su distancia con Caton, visible en toda su crudeza si comparamos, como propone Ph. HARDIE (1993, p. 32, n. 32.), el verso 2, 231, donde Pompeyo se promete a si mismo el dominio del mundo entero, con el 338, que constata la conviccion de Caton de haber nacido para servir al mundo entero, no a si mismo.

(50) Como se ilustra de forma grafica en un pasaje donde el narrador recoge el cambio de los sentimientos de Caton respecto a Pompeyo: Ille, ubi pendebant casus dubiumque manebat,/quem dominum mundi facerent ciuilia bella,/oderat et Magnum, quamuis comes isset in arma/auspiciis raptus patriae ductaque senatu:/ at post Thessalicas clades iam pectore toto/Pompeianus erat (9, 19-24). El poeta, una vez producido el desenlace, recrea, a traves de la perspectiva limitada de un personaje, la incertidumbre inicial de la guerra y, con ello, la posibilidad de la victoria de Pompeyo, como antes lo habian hecho con sus propias palabras las matronas y sobre todo Bruto, cuyo planteamiento reproduce aqui, o el mismo Caton. E. FANTHAM (1999, p. 125) concluye, respecto a la transformacion de Pompeyo: <<Given the discrepancy of temperament and ideology between the general and the morally inspired representatives of republicanism I would not hesitate to say that respect for the Senate as an institution and for its political authority is the only bond that makes this transformation at all credible; it was to protest the wrong done to this authority that Cato persisted in the struggle after Pharsalus: it was the Senate's authority that Brutus survived to avenge, if he was in the end unable to prolong it.>>

(51) Comparese con SEN., epist. 14, 12-13: Quaeritur utrum Caesar ah Pompeius possideat rem publicam: quid tibi cura ista contentione? nullae partes tuae sunt. Dominus eligitur: quid tua, uter uincat? potest melior uincere, non potest non peior esse qui uicerit. VItimas partes attigi Catonis, sed he priores quidem anni fuerunt qui sapientem in illam rapinam rei.

(52) La expresion Romana manus, negada en este discurso (v. 257), resulta mas punzante si tenemos en cuenta que se hace eco del inicio de la primera arenga de Pompeyo (2, 532).

(53) Esa es la concepcion positiva de la victoria que expone en forma irreal el propio narrador en 1a. persona (6, 301-305).

(54) Veanse los analisis de J. MASTERS (1992, pp. 43-90) y de M. LEIGH (1997, pp. 41-77).

(55) Sobre lo peculiar de esta expresion en boca del general, cf. W. TASLER (1972, p. 94).

(56) Asi lo expresa M. LEIGH (1997, p. 152): <<This is not just the rhetoric of a general seeking to inspire his troops. It is also a revealing portrait of Pompey's mentality, of the straining tensions between the role granted him by the Senate and the epic, heroic delusions to which he clings>>.

(57) Son un total de siete las ocasiones en que utiliza Pompeyo dicho termino; de ellas dos se refieren a si mismo aludiendo al pasado (2, 585), o a un momento puntual de la lucha, como su victoria en Dirraquio; ademas lo hace para enfatizar su oposicion a volver a Roma con el fin de no perjudicarla (6, 326); en cuanto al resto, una alude al posible vencedor, una a Craso, y las otras tres a Cesar. El propio Cesar emplea el termino en cuatro ocasiones y en todas ellas se refiere a si mismo o a su ejercito.

(58) Cf. S. BARTSCH (1997, p. 84).

(59) Sobre Sila, son utiles las indicaciones de F. AHL (1976, p. 139) y D. B. GEORGE (1992, pp. 377-379).

(60) S. BARTSCH (1997, p. 77).

(61) El intertexto que M. LAUSBERG (1985, pp. 1575-1576) ha senalado para este pasaje (Il. 2, 110-141) induce a concebir en la representacion de Pompeyo una identidad con la figura de Agamenon, rey entre reyes, es decir, la de un heroe epico, imagen que se encuentra en consonancia con la lectura adversa de su discurso. Las importantes diferencias entre ambas escenas, bien definidas por E. FANTHAM (1992, p. 179) no impiden, sin embargo, la evocacion del pasaje homerico y sus connotaciones.

(62) Se trata en realidad de una reflexion sobre la legitimidad, y a ella se supedita el exito. La insistencia en el termino romanus, que Cesar elude, es una buena prueba de ello (E. FANTHAM, 1992, ad loc.).

(63) Como indica E. FANTHAM (1992, ad loc.), aunque la construccion con genitivo sea normal, es deliberadamente chocante en asociacion con senatus, un cuerpo civil al que Cesar debe apoyar.

(64) Contradicen esta reaccion las palabras de Pompeyo, que suenan a sarcasmo del autor respecto a su personaje, cuando este, dirigiendose a Cesar, proclama: non te fugiunt, me cuncta sequuntur. W. Tasler (1972, p. 103-104) describe acertadamente el tono del discurso y su falta de fe en el futuro, cf. la valoracion de E. FANTHAM (1992, p. 196). Aun en el caso de que entendieramos que las alusiones a la victoria no aparecen porque el personaje la da por segura, no invalida nuestra opinion en tanto que estrategia del poeta, que busca reducir su empleo en los discursos del Magno.

(65) De acuerdo con E. FANTHAM (1992, p. 190) <<Pompey is deluded; in Lucan's bitter theology of defeat Fortune, like the gods, was on the wrong side (see 699-700, 728)>>.

(66) A diferencia de la identificacion que pretende Cesar, como senala F. AHL (1976, p. 165): <<Caesar chooses to identify with himself and with his cause. In doing so he is acting intelligently because he quite literally is the cause for which his army is fighting. Without hito there is no cause. But republicans, even if Pompey himself does not quite grasp this, are not engaged in a life-and-death struggle to preserve their champion. The Roman people will have to live with the consequences of Pharsalia, now and in the future>>.

(67) Su deseo de sacrificio coincide con el expresado por Caton (2, 311-312).

(68) Pompeyo no ve ninguna gloria, ni en la victoria ni en la derrota (F. AHL, 1976, p. 163).

(69) E. NARDUCCI (2002, p. 298 y SS.), reconociendo la ironia que emplea contra Ciceron, acepta el deseo de exculpacion de Pompeyo.

(70) Esa es la opinion de M. RAMBAUD (1955) y R. C. LOUNSBURY (1976), que M. LEIGH (1997, p. 147) no aprueba.

(71) Esta interpretacion tampoco excluye, por la importancia concedida al elemento personal, la dualidad, senalada por M. LEIGH (1997, pp. 147-148), entre los seguidores de Pompeyo como republicanos o pompeyanos posiblemente opera en esta ocasion. El sujeto de uinci es socerum (Cesar), el de los otros dos empleos de uincere, Pompeium.

(72) Coincidente con el de los pueblos que le han acogido, asi los de Mitilene: nulla tibi subeunda magis sunt moenia uicto (8, 116).

(73) Se trata de un retroceso en la evolucion progresiva de Pompeyo, idea en general aceptada aunque no en los terminos filosoficos en los que la planteo B. M. MARTI (1947); con posterioridad D. B. GEORGE (1992) ha matizado de modo sugerente la interpretacion de la estudiosa citada.

(74) Esta expresion encarna la idea de la inversion del heroe epico convencional, no representa al conjunto, sino el conjunto a el.

(75) Cf. F. AHL (1976, p. 172). No esta de mas recordar, como motivo para la inclusion de esta referencia, que se trata de un dato historico que recogen, sin demasiada amplitud ciertamente, tanto Apiano, BC 2, 349 [83], como Dion Casio 42, 2, 5 (J. RADICKE, E, 2004, pp. 441-443). El amplio tratamiento que le concede Lucano puede explicarse mediante las razones apuntadas.

(76) Estas ultimas palabras responden a las enunciadas por Pompeyo en su arenga previa a Farsalia: ne discam seruire senex (7, 382).

(77) D. GAGLIARDI (1989, ad loc.) sostiene una opinion algo distinta al destacar sobre todo la condicion de Cesar de servidor de la Patria y la estrecha union de la victoria con ella.

(78) P. WUILLEUMIER y H. LE BONNIEC (1962, ad loc.) destacan la importancia de la expresion uictrices aquilas, cuyo adjetivo resume la protesta y la justificacion de Cesar; sin embargo creo que puede advertirse una caracterizacion de mayor alcance. Por su parte, D. GAGLIARDI (1989, ad loc.) destaca la posicion destacada dentro del verso que ocupa el nexo, un especie de <<,sphragis di tutta I'azione di Cesare>>.

(79) El capitulo sexto de M. LEIGH (1997, pp. 191-233) analiza con detalle las manifestaciones mas relevantes del comportamiento de este grupo. Los soldados, en cambio, manifiestan, especialmente en el discurso de su motin, el hartazgo de la guerra y la contrapartida de las victorias de Cesar, como ilustra de forma neta: exercitus orbe/te uincente perit (5, 267).

(80) D. GAGLIARDI (1989, ad loc.) reconoce la utilizacion, en clave sarcastica, de Virgilio, Aen. 12, 646, pues las palabras de Lelio reflejan en la superficie cualquier tipo de escrupulo. Se trata de una muestra del habitual empleo antifrastico del modelo.

(81) Un valor similar y contrapuesto a los de los personajes republicanos tienen las palabras de Curion: tua nos faciet uictoria ciues (1,279), frente al facient te bella nocentem (2, 259), crimen erit superis et me fecisse nocentem (2, 288).

(82) W. TASLER (1972, pp. 44-45) resume los rasgos principales de este discurso como sigue <<... zeigen sich auch Eigentumlichkeiten, die als ublich fur Caesar-Reden gesten konnen: Dazu gehoren die Berufung auf Fortuna (V. 327, 354), und die Gotter (V. 340, 352), ein stolzes Siegesbewu[beta]tsein (V. 324, 329ff., 343ff.), zahlreiche Hinweise auf die eigene Person (V. 324, 325, 329, 334, 335, 340, 344, 346, 348, 349 zweimal, 351,352, 357, 358) sowie der Abschlu[beta] der Rede mit einem Paradoxon>>. Puede consultarse tambien G. H. GOEBEL (1981).

(83) Aplicado por el narrador a Roma (3, 334) y a Caton (9, 18); a Anteo (4, 608) y a Cesar mas tarde (10, 346), la oposicion de valores se manifiesta especialmente clara si observamos su aplicacion a Cesar, invicto en el campo militar y Caton, el sabio invencible e invicto; las resonancias de este uso son mas profundas si tenemos en cuenta que, como indica E. BERTI (2000, ad 10, 346), que la iunctura, de caracter solemne, entra en la terminologia honorifica imperial.

(84) R. SKLENAR (2003, p. 145) resume con acierto el sentido de la arenga cesariana: <<How far Caesar presses bis redefinition of the moral terms of civil war can be seen in gladioque exsoluite culpam (7.262), where he exhorts his soldiers to commit the very act which, far from absolving them, makes them guilty. He also subordinates his own personality to them (7.258-9). Pompey does something similar; in his case. however, it is genuine resignatiom>>.

(85) Esto explica la formulacion compleja de la hipotesis de suicidio que contempla Cesar en caso no ya de derrota, sino de una victoria incompleta: nondum uicto hoste (7, 310), segun la interpretacion que hace D. GAGLIARDI (1975, ad loc.) de este controvertido pasaje.

(86) Son abundantes las alusiones a ella; la mas mordaz es la contenida en el monologo de Domicio (2, 522-525), pero tambien diversos usos del termino uictus posteriores a la batalla central se encuentran impreghados de esa ironia; cf. E Arre (1976, pp. 192-197) y M. LEIGH (1997; pp. 59-67) para una discusion de este tema.

(87) La distancia se acentua si tenemos en cuenta que la expresion de Cesar recuerda, por oposicion, a otra anterior: uictoria exigua (2, 708), empleada por el narrador en el momento en que abandona Pompeyo Italia para caracterizar la ambicion de Cesar.

(88) Despues del enfrentamiento en Farsalia las referencias a Pompeyo como uictor se limitan a Cornelia (8, 660) o al narrador en usos hipoteticos (8, 154-155). Las referencias de los demas personajes no anaden nada especial a lo ya senalado, se trata del reconocimiento general con distintas reacciones de la victoria de Cesar: entre ellos encontramos la demostracion de los de Mitilene, inversa al comportamiento habitual (8, 117 uictor/uicto), las referencias de Potino a Cesar (8, 500, 514, 533); las de los familiares de Pompeyo: Cornelia (8, 660), Sexto Pompeyo (9, 139, uictor iniquus), las de Lentulo (8, 360) y las del propio Cesar (9, 1081).
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Author:Bartolome, Jesus
Publication:Voces
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2004
Words:16875
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