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Reconocimiento pretorio y jurisprudencial de la funcion social de los bienes destinados al uso publico--res publicae in publico usu--.

Pretorian and Jurisprudential Recognition of the Social Function of Property Designated for Public Use--Res publicae in publico usu

EXPERIENCIA Y ACTIVIDAD ADMINISTRATIVA ROMANA EN EL AMBITO DE LOS BIENES PUBLICOS--RES PUBLICAE--

1. La perfeccion y organizacion del sistema juridico romano, para atender los fines de orden, defensa y, en definitiva, el mantenimiento de la paz social, fundado en los mas altos valores de justicia y acomodandose a la expresion de una conciencia politica, economica, etica y social, ha otorgado una gran relevancia a los interdictos a lo largo del tiempo, cumpliendo adecuadamente la mision protectora y posibilitadora del uso colectivo de los bienes publicos --en terminos mas recientes, bienes de dominio publico--, donde tambien aflora la voluntad sabia del pueblo romano. Conforme a este planteamiento, resulta una vez mas verdaderamente ilustrativo analizar en esta investigacion algunas de las ordenes interdictales de mayor interes y de gran arraigo social para el conocimiento de la experiencia administrativa romana, mediante las que se reconoce ampliamente la funcion social de las res publicae en general y se protege el uso publico de los lugares publicos (4).

2. Cabe recordar ahora el siguiente fragmento--probablemente vinculante--de Pomponio: D. 43,7,1 (Pomponius, libro XXX ad Sabinum): Cuilibet in publicum petere permittendum est id, quod ad usum omnium pertineat, veluti vias publicas, itinera publica: et ideo quolibet postulante de his interdicitur. En este pasaje, Pomponio, contemporaneo de Salvio Juliano, gran conocedor de la jurisprudencia precedente y del ius honorarium, pone de relieve que debe permitirse a todo el mundo el uso general de lo que es publico, es decir, a todos los miembros de la colectividad. Cabe resaltar tambien que para cumplir esta finalidad se otorga un interdicto a quien quiera solicitarlo. Utiliza Pomponio como ejemplos de bienes que comprenden las res publicae, las vias publicas y los caminos publicos, si bien, como es sabido, el elenco de cosas publicas es muy amplio. En nuestra opinion cabria anadir que, en relacion con las consideraciones precedentemente hechas, resulta indudable que este texto de la compilacion justinianea se refiere principalmente a la defensa interdictal propia de los bienes destinados al uso publico; aspecto este que se desprende del contenido del precepto al mencionar algunos de los ejemplos--quod ad usum ommnium pertineat (vias publicas, itinera publica).

Respecto a la jurisprudencia--si bien con algunas contradicciones--, encontramos testimonios en las fuentes con una referencia que pone de relieve el amplio significado que se otorga al termino publicus, extendido--ademas de a las cosas pertenecientes al pueblo romano--a las cosas de los municipios. En suma, puede decirse que a todas las cosas que no son de los particulares sino de una colectividad se les llama indistintamente publicas. Un elenco sintetizado --y muy general--de las res publicae in publico usu (5), segun la fuente que estemos utilizando, podria quedar asi expuesto: las vias y caminos publicos; el foro; las basilicas y las plazas; los campos o solares publicos; los banos y teatros publicos; los lagos de aguas perennes; los estanques de aguas intermitentes y los canales; el campo de Marte; los rios y puertos; los edificios publicos; cabe tambien incluir aqui como cosas publicas las que el hombre constituye y adquieren dicha condicion mediante la publicatio (6). "Se corresponderia con lo que hoy se denomina afectacion de una cosa al uso publico. La publicatio era un acto administrativo, cuya competencia estaba expresamente atribuida a magistrados determinados, mediante la cual la cosa quedaba por tanto afectada o destinada al uso publico" (7). En suma, a proposito de nuestra revision exegetica, en consonancia con el estado actual de las fuentes, no sin vacilaciones, y no sin grandes sospechas acerca de la legitimidad de algunos textos, podria decirse que, aunque no se desprende facilmente de la mayoria de los supuestos mencionados una referencia suficientemente explicita sobre los bienes que componen las res publicae, no parecen existir grandes dificultades que nos impidan decir que los bienes asumen la consideracion de publicos--in usu publico--o bien en virtud de un acto de publicatio, o bien por razon de su destino o utilizacion publica, o bien por causas naturales. Incluso, no deberia resultar demasiado extrano, en nuestra opinion, que no encontremos en las fuentes un elenco y una idea con caracter absoluto, suficientemente pormenorizada y homogenea, de estos bienes, porque, probablemente, obedezca a claves historicas completamente enraizadas en la costumbre sobre el usus publicus. Aspecto que en mi opinion puede hacer oscilar--segun el clima politico, ideologico y juridico del momento--las diferentes apreciaciones de los juristas en relacion a los bienes considerados publicos. No debemos olvidar que la propia idea de la utilitas publica y su evolucion ha estado en cada etapa historica coligada a la nocion de res publicae, y, aunque no se diera una ley general que contemplara todas las peculiaridades de las res publicae, al menos existen numerosos testimonios en las fuentes de los que se infiere que tuvieron una especial consideracion en orden a la captacion de la funcion social de los diferentes bienes publicos.

En Roma, originariamente, se denominaban publicas tanto las res populi romani como los bienes que sirven para atender las cargas de la ciudad, pero como hemos podido observar al analizar las fuentes, en los textos tambien aparece el contraste diferenciador entre las dos categorias: res publicae in publico usu y publicae in pecunia populi, in patrimonio populi o fiscales. Se podria decir abiertamente con la doctrina que esta difusa referencia induce a considerar que no se trataba de una separacion demasiado nitida o absoluta. Y, por otra parte, a pesar de la progresiva evolucion y maduracion de la idea de publico, no nos parece admisible negar la convivencia de las categorias referidas, en principio, sin interrupcion en el tiempo; pero sin olvidar, claro esta, la tendencia que se aprecia en las fuentes a identificar preferentemente las res publicae con las res quae publico usui destinatae. Una afirmacion muy reveladora a este respecto nos es transmitida por Ulpiano en D. 43,8,2,5: Asi pues, este interdicto se refiere a los lugares que estan destinados al uso publico, de modo que si en ellos se hiciera alguna cosa que perjudicara a un particular, el Pretor se opondria con su interdicto (Ad ea igitur loca hoc interdictum pertinet, quae publico usui destinata sunt, ut, si quid illicfiat, quod privato noceret. praetor intercederet interdicto suo).

3. Los datos que pretendo recopilar ahora corresponden, fundamentalmente, a mandatos interdictales que ponen de relieve de forma especial una pequena parte de la actividad administrativa desarrollada por los magistrados romanos: los interdictos de publicis locis (loca, itinere, viae, flumina, ripae). Sin embargo, podemos observar que existe una gran dificultad para extraer un criterio sistematico suficientemente pormenorizado que nos permita realizar un estudio sobre estos interdictos (de publicis locis) exento de dificultades. En este sentido, no podemos, por tanto, prescindir de las numerosas interpolaciones que se ha intentado poner de relieve al analizar los diferentes titulos (VII a XV) del libro 43 del Digesto donde aparecen recogidas las disposiciones interdictales objeto de nuestro estudio.

4. Interdictos de lugares publicos (de publicis locis). Del titulo viii del Digesto, libro 43, ne quid in loco publico vel itinere fiat (que no se haga cosa alguna en lugar o camino publico), cabe resaltar que el fragmento de Ulpiano ocupa casi la totalidad del mismo, si bien existen tambien unas brevisimas referencias de Paulo. Aunque se trata de un titulo corto se recogen en el los diferentes pareceres de jurisconsultos de distintas epocas, por lo que puede afirmarse que abarca un espacio de tiempo muy amplio. Asi pues, Ulpiano, a lo largo del titulo VIII, utiliza en varias ocasiones--secundando o no la opinion del jurisconsulto--diferentes criterios, entre los que cabe destacar los de Labeon, Nerva, Ofilio y Ariston, lo que representa el eco de un amplio debate doctrinal a traves del cual es posible intentar reconstruir, al menos en lineas generales, el estado de la doctrina en torno a los lugares publicos y a su posible tutela interdictal.

La orden interdictal ne quid in loco publico vel itinere fiat (8) abarca varias formulaciones, todas ellas con la finalidad de evitar que se haga algo en lugar o camino publico, y en general, con la pretension de proteger todo locus publicus (los solares, los edificios, los campos de cultivo, los caminos publicos y las vias publicas--areae, insulae, agri, itinera publica, viae publica--) de posibles obras no autorizadas, asi como de perturbaciones o inmisiones que causen algun tipo de dano a alguien o deterioren la via publica o el camino.

En uno de los textos principales de este titulo, D. 43,8,2 pr., se recoge lo siguiente: Dice el Pretor: No hagas en lugar publico, o introduzcas en este lugar cosa alguna por la cual se le cause a uno algun dano, excepto aquello que por ley, Senadoconsulto, Edicto, o decreto de los Principes se te concedio, <pues en este caso> no dare interdicto por lo que <alli> se haya hecho (Praetor ait: ne quid in loco publico facias, inve eum locum immittas, qua ex re quid illi damni detur praeterquam quod lege senatus consulto edicto decretove principum tibi concessum est, de eo quod factum erit interdictum non dabo). El fragmento de Ulpiano nos informa de la orden del pretor por la que se prohibe que se introduzca algo en lugar publico, o que se realice algo que pueda causar dano; excepto que se disponga de alguna autorizacion legal para ello (ley, senadoconsulto, edicto, decreto de los principes).

Este interdicto tiende a impedir todo facere o immittere en un lugar publico que pueda ocasionar al demandante algun dano, siempre que la obra no haya sido ya iniciada (9). Por tanto, la orden interdictal prohibitoria de D. 43,8,2 pr. no puede obligar a quitar lo ya construido, si no concurren por ejemplo los presupuestos del quod vi aut clam. En el fragmento de Ulpiano que estamos comentando aparece prefijado el alcance de las posibles concesiones administrativas por las que se autoriza a hacer o introducir; lo que supone un limite para que se pueda utilizar este interdicto. Ahora bien, cabe decir en via de principio que siempre que se permite hacer algo en un lugar publico debe ser sin perjuicio de nadie, en otras palabras, siempre bajo el presupuesto de que no se cause dano a ningun individuo. Lo que pone de relieve, una vez mas, la posicion de la autoridad publica o del principe en este caso, en relacion con la proteccion tanto de los intereses privados y las res publicae como la garantia de los usuarios potenciales.

Entre los textos mas reveladores a nuestros fines podriamos recordar la afirmacion de Ulpiano en D. 43,8,2,10: ... cuando se permite hacer algo en un lugar publico debe ser sin perjuicio de nadie, y asi suele hacerlo el principe cuando se solicita poder empezar una obra nueva. Asimismo, podremos recordar el siguiente fragmento, tambien de Ulpiano, D. 43,8,2,16: si alguien hubiera conseguido del principe el derecho de edificar en lugar publico sin mas determinacion, no se debe creer que puede edificar en perjuicio de otro, ni se le concede que lo haga, a no ser que concretamente se lo hubiera permitido el principe. Si bien, aunque las posibles concesiones de la autoridad publica en todo lo referente a los lugares publicos se realicen bajo el presupuesto clave --que ningun tercero sufra una desventaja respecto al uso comun--, lo que constituye el nucleo fundamental de las actuaciones administrativas, es necesario poner de relieve que pueden existir ciertas excepciones, como cuando concretamente se lo hubiera permitido el principe--nisi forte quis hoc impetravit--.

Partimos de un presupuesto esencial: que no se cause dano a ningun individuo. Se considera que sufre un dano quien pierda una ventaja, un provecho (commodum), cualquiera que fuese en relacion al uso publico. En el pasaje ulpianeo tomado del mismo libro (10) y recogido en D. 43,8,2,11 se aborda directamente esta explicacion: Se considera que sufre un dano quien pierde alguna ventaja cualquiera que tenia por el uso publico (Damnum autem pati videtur, qui commodum amittit, quo ex publico consequebatur, qualequale sit). Unos ejemplos contribuiran a su esclarecimiento. De la casuistica emergente de las fuentes podemos traer a colacion el comentario de los siguientes textos: "El interdicto se concede en los supuestos en los que se ocasione un entorpecimiento o estrechamiento de las vistas o caminos". El texto de D. 43,8,2,12 se refiere precisamente al supuesto que nos ocupa: Ulpianus, libro XLVIII ad edictum: Por ello, si se entorpecen o estrechan las vistas o caminos, es necesario el interdicto (Proinde si cui prospectus, si cui aditus sit deterior aut angustior, interdicto opus est). Tendra plena aplicabilidad el interdicto cuando la construccion de un edificio en loco publico provoque una disminucion de la luz de la casa del vecino. Asi lo recoge expresamente Ulpiano en D. 43,8,2,14: Claro que si tal edificio hubiera hecho que tu casa tenga menos luz, si compete este interdicto (Plane si aedificium hoc effecerit, ut minus luminis insula tua habeat, interdictum hoc competit) (11).

5. Prohibicion pretoria de hacer o poner en la via publica o camino publico algo que los deteriore o llegue a deteriorar: Interdictum ne quid in via publica itinereve publico fiat, quo ea via idve iter deterius sit fiat (12). Orden pretoria para restituir lo que se retenga hecho o puesto en la via o camino publico que lo perjudique o pueda perjudicar: Praetor ait: quod in via itinereve publico factum immissum habes, quo ea via idve iter deterius sit fiat, restituas (13). orden del magistrado prohibiendo que se impida con violencia a alguien ir o llevar ganado por la via publica o camino publico: Praetor ait: Quo minus illi via publica itinereve publico ire agere liceat, vim fieri veto (14).

Dentro de la amplisima serie de relaciones susceptibles de proteccion interdictal, las vias publicas o caminos publicos constituyen un bien destinado al uso publico de especial consideracion en las previsiones pretorias y jurisprudenciales; incluso suele ser uno de los ejemplos mas citados. En la via publica o camino publico, el pretor prohibe que se haga o ponga algo que los deteriore, o llegue a deteriorar (15). La prohibicion de cualquierfacere o immittere que pueda ocasionar un perjuicio--afirma Ulpiano--se refiere tanto al momento presente como al futuro (sitfiat ... sive statim ... sive postea) (16) y no solo se dirige contra el autor de la obra que ocasiona el dano, sino tambien contra el posible poseedor actual, aunque no haya sido el autor material de la misma; que sera, como consecuencia logica, el que podra restituir a su primer estado con mayor facilidad. Aspecto este que se posibilita como consecuencia de la orden interdictal contenida en D. 43,8,2,35 mediante la cual el pretor otorga un interdicto restitutorio contra aquel que haya hecho o introducido algo en la via publica que perjudique su funcionalidad; es decir, se extiende por los mismos requisitos que el interdicto prohibitorio. La expresion restituas contenida en la formula no solo significa restituir un objeto, sino tambien la orden de reparar algo en la anterior situacion. Con la finalidad de reprimir los actos dirigidos a obstaculizar el uso publico, el pretor prohibe que se impida con violencia el uso normal (ire agere) de las vias publicas (17). Cabria decir, por tanto, que este interdicto abarca todas las manifestaciones de violencia que se puedan realizar contra la persona con objeto de impedir el uso comun de las vias.

En nuestra opinion, no debe olvidarse que, aparte de proteger derechos referentes tanto a la esfera publica como a la esfera privada, la funcion interdictal ampara, y esta al servicio de, la funcion social del bien publico. Si bien esta concepcion no implica que desconozcamos la ausencia de homogeneidad en los criterios de valoracion de la jurisprudencia, como se desprende de las fuentes. En este sentido, y como ejemplo de lo infructuoso que puede resultar a veces el intento de conciliar las fuentes, cabe hacer referencia al ejemplo de Labeon en D. 43,8,2,26, donde se advierte que quedara obligado por el interdicto el que introdujese una cloaca en via publica, y por ello esta se hiciera menos util o practicable--causando un perjuicio al medio ambiente (18); por lo que puede admitirse que se reconoce aqui una mayor relevancia al bien comun mediante la incuestionable tutela del fin colectivo, y la actitud contraria de este mismo jurista en D. 43,8,2,28, frente a Nerva: Labeon tiende a proteger fundamentalmente, en este ultimo supuesto, el fin privado del constructor, aunque con ello se perjudique la via publica, mientras que la opinion de Nerva, acogida por Ulpiano, se centra principalmente en la tutela de la via publica.

En relacion a los supuestos que amplian el criterio que debe regir a la hora de considerar que una via ha sido deteriorada (como ejemplos que puedan perjudicar o llegar a deteriorar la via o el camino publico cabe senalar: si la via era llana y se hace pendiente, lisa y se hace desigual, ancha y se hace mas estrecha, o seca y queda pantanosa o encharcada) (19), no podemos dejar de pensar, una vez mas, que la idea sobre la tutela del bien publico habia prendido fuertemente en la jurisprudencia mayoritaria, llegando incluso a otorgar prioridad en determinados supuestos a criterios que, para algunos, podrian parecer exagerados (construir un subterraneo y un puente en la via publica, contra los malos olores en la via publica); pero, desde una perspectiva general, responden perfectamente a la comprension del interes publico. Asi pues, en nuestra opinion, salvo algunas excepciones, resulta implicita la proteccion del uso colectivo de las cosas de dominio publico en la mayoria de las afirmaciones jurisprudenciales; especialmente, cuando hacen referencia a los interdictos de publicis locis (loca, itinere, viae, flumina, ripae). En este sentido, tambien cabe recordar, por ejemplo, que el pensamiento juridico se habia preocupado, especialmente, de perfilar la extension de la tutela--en relacion a la categoria de las inmisiones--en todo lo que puede afectar a los bienes de uso publico (20). Asimismo, en este ambito de actuacion flexible, con objeto de atender los posibles inconvenientes que pueda provocar el abandono de una obra--sin que alguien retenga lo hecho, caso en el que, claro esta, se aplicaria el correspondiente restitutorio (21)--, Ulpiano habla de la competencia de un interdicto via util para que se restituya lo que se haya construido en la via publica (22).

Podemos observar tambien en los siguientes capitulos que la polivalencia de la utilidad publica intenta combinar y justificar los respectivos intereses, a los que anadiremos algunas matizaciones. La adecuada sensibilidad del pretor en orden a la captacion de la funcion social de los lugares publicos, y la perspectiva jurisprudencial, mas elastica al respecto, hacen que la tutela interdictal cumpla muy atinadamente la mision de garantizar el uso colectivo de los bienes de dominio publico en sentido amplio, es decir, tratando de evitar obviamente el uso excesivo de los mismos, y reprimiendo los actos dirigidos a obstaculizar el uso publico.

6. Sobre el disfrute de un lugar publico: Interdictum de loco publico fruendo (23). El pretor prohibe que se impida por la violencia que pueda disfrutar del lugar publico, conforme a los terminos del arrendamiento, aquel arrendatario, o su socio, que lo tomo en arriendo de disfrute de quien tuviera el derecho de arrendarlo (Praetor ait: Quo minus loco publico, quem is, cui locandi ius fuerit, fruendum alicui locavit, ei cui conduxit sociove eius e lege locationis frui liceat, vim fieri veto). Asimismo se destaca que ha sido propuesto a causa de utilidad publica (24). Y el mismo Paulo en este titulo (25) anade que suele concederse la colocacion, en lugares publicos, de bustos y estatuas que ornen la ciudad.

Como resultado de la pluralidad de significados que puede reflejar el concepto de utilidad publica, aparece justificada la prevision interdictal que hemos abordado en esta sede (26), si bien, como se observa, puede parecer que no tiene nada que ver con el uso general de los bienes publicos, sino mas bien con un posible uso exclusivo del ager publicus (27) por determinados particulares, mediante el arrendamiento realizado con la autoridad correspondiente; si bien su posible justificacion parece evidente: una de las posibles concesiones administrativas suficientemente acreditadas. Es decir, el interdicto de loco publico fruendo no se refiere en sentido estricto a las cosas publicas in publico usu, sino, principalmente, a campos o terrenos publicos (ager publicus) que se conceden en arrendamiento a los particulares y sobre los cuales se puede exigir el correspondiente vectigal.

7. Orden pretoria para facilitar la reparacion de las vias o caminos publicos. En efecto, el pretor prohibe que se impida por la violencia que el demandante pueda restaurar o reparar la via o el camino publico con tal de no deteriorarlos. D. 43,11,1 pr. (28): Praetor ait: Quo minus illi viam publicam iterve publicum aperire reficere liceat, dum ne ea via idve iter deterius fiat, vim fieri veto. Asi pues, siempre que bajo esta presuncion de reparar la via o el camino no se produzca ningun tipo de deterioro que pueda alterar su funcionalidad originaria. El significado de deterius fieri puede ser amplisimo (29) (se entiende que se perjudica la via cuando se inutiliza su uso para pasar o conducir, es decir, si era llana y se hace pendiente, si era lisa y se hace desigual o aspera, o si de ancha pasa a ser mas estrecha, y, finalmente, si la via estaba seca y se hace encharcada o pantanosa; incluso podriamos anadir en este elenco de actividades que pueden causar un perjuicio a la via el hecho de arar la misma (30); tambien podriamos recordar, por extension, respecto de las vias publicas del interior de la ciudad, cuyo cuidado estaba reservado, principalmente, a los ediles, que el deterioro de las mismas lo puede producir tanto la accion de cavar en ellas como el socavarlas (31)). La orientacion que este jurisconsulto atribuye a la expresion aperire viam (32) se ajusta al de restablecimiento de la via en su altura y anchura primitiva. Purgare viam se entiende como el restablecimiento de la via a su propio nivel, limpiando o quitando lo que hubiese sobre ella. Como puede observarse, las dos operaciones referidas constituyen aspectos diversos de lo que supone el mantenimiento. De las referencias que nos proporciona este jurista se puede aducir que del texto surge claramente la tendencia a incluir en el concepto de reparacion todo aquello que pueda resultar beneficioso para el mantenimiento optimo de las vias y de los caminos publicos. En suma, se vislumbra tambien, en esta ocasion, lo que podria considerarse progresivamente como un principio general por constituir una de las tendencias jurisprudenciales mas frecuentes en orden a la maxima proteccion en relacion a los bienes de dominio publico con la principal finalidad de la libre utilizacion por todos.

Nos parece interesante recordar que muchas de las facultades expectantes a los ciudadanos sobre las cosas publicas no estan subordinadas a la actuacion previa de los organos competentes, pero si estan condicionadas expresa o tacitamente las posibilidades de su ejercicio a la utilidad publica, con objeto de impedir aquellas actividades que puedan menoscabar el uso general de los bienes de dominio publico.

8. Sobre los rios publicos: Que no se haga en un rio publico ni en su orilla algo que perjudique la navegacion, constituye el enunciado del titulo XII del libro 43 del Digesto, que trata sobre los rios publicos, donde encontramos el Interdictum ne quid in flumine publico ripave eius fiat, quo peius navigetur. En D. 43,12,1 pr., el pretor prohibe que se haga o ponga en un rio publico o en su orilla cualquier cosa que pueda entorpecer el estacionamiento o transito de la navegacion: Ait praetor: Ne quid in flumine publico ripave eius facias, ne quid in flumine publico neve in ripa eius immitas quostatio iterve navigio deterius sit, fiat.

La vision romana respecto a las aguas publicas y privadas es amplisima. En materia de aguas, queremos hacer especial hincapie en la demostracion de como la sensibilidad romana trasciende a las legislaciones actuales. En este sentido, nos parecen muy acertados los escritos de Gallego Anabitarte" sobre el derecho de aguas en Espana, donde se pone de relieve que "es un hecho extraordinario, pero el derecho romano de las aguas ha estado y esta presente en todos los estudios de aguas del derecho occidental. El tronco comun del que salen el actual Derecho frances, anglosajon, aleman y espanol es el Derecho Romano y muy en concreto determinadas y especificas regulaciones de la Instituta de Justiniano y del Digesto".

La distincion entre aguas publicas y privadas ha dado lugar a numerosas tentativas de conciliacion, que ahora no es preciso recordar en profundidad. Nosotros destacaremos brevemente la disciplina juridica que afecta especialmente a los rios publicos, donde tambien observaremos los criterios generales que se desprenden de la condicion natural y de la valoracion economico-social para fijar la publicidad o el caracter privado de los cursos de agua.

9. Como ya hemos referido, la sucesiva intervencion pretoria, en consonancia con las concepciones sociales respecto al uso comun que se debe otorgar a los rios publicos, se ve reflejada en las disposiciones introducidas en los titulos 12-15 inclusive del libro 43 del Digesto (XII, De fluminibus, ne quid in flumine publico ripave eius fiat, quo peius navigetur--sobre los rios publicos: Que no se haga en un rio publico ni en su orilla algo que perjudique la navegacion-; XIII, Ne quid in flumine publico fiat, quod aliter aqua fluat, atque uti priore aestatefluxit--que no se haga en un rio publico algo por lo que el agua fluya de otra forma que en el anterior estio-; XIV, Ut in flumine publico navigare liceat--que se pueda navegar por un rio publico-; XV, De ripa munienda--sobre el interdicto para reparar la orilla--).

El motivo que inspira estos interdictos lo constituye, en definitiva, la tutela de la navegacion fluvial. En la primera disposicion interdictal respecto a los rios se prohibe todo aquello que de alguna forma pueda entorpecer, perturbar o dificultar la libre navegacion fluvial, consentida a todos los posibles usuarios, reprimiendo mediante este interdicto todas las actividades mencionadas que puedan menoscabar el buen estado de los rios publicos para la navegacion. De los 21 paragrafos transmitidos por Ulpiano en el parrafo primero del libro que estamos comentando (34), se desprenden datos de especial relevancia. Comentaremos a continuacion algunos ejemplos. Nuestro jurista nos dice que los principales elementos diferenciadores entre los arroyos y los rios, los constituyen el tamano o magnitud y la estimacion de los vecinos (35). Es decir, en nuestra opinion, extiende la condicion abstracta: tamano, magnitud, medidas, sin precisiones demasiado nitidas, y la consideracion que de esa corriente de agua tengan los habitantes de los alrededores, o los que habitan a lo largo de la orilla; abstraccion que nos parece, quiza, demasiado compleja, pero que de alguna forma parece que intenta ajustarse a los rasgos que denota la nueva concepcion que, como hemos senalado mas arriba, destaca, como algo mas aconsejable para la epoca, segun las previsiones de la jurisprudencia clasica, deducir el criterio de la publicidad de la naturaleza fisica de los cursos de agua integrada por la valoracion social, o, como senala Fernandez de Bujan (36), los que tuvieran reconocida tal cualidad en funcion de las especiales circunstancias geograficas o de singular valoracion social. La existencia de rios publicos y rios privados, asi como el criterio de la perennidad como elemento diferenciador, aparecen en D. 43,12,1,3: Hay rios que son publicos y otros que no lo son. Casio define el rio publico como aquel que es perenne, esta opinion de Casio, que tambien aprueba Celso, parece ser la mas probable. El jurista acude al sistema de citas para intentar establecer con mayor acierto la connotacion mas especifica que pueda determinar, con aquiescencia jurisprudencial historica, la diferencia entre rio publico y rio privado. No obstante, aunque Ulpiano asume la opinion de Casio, discipulo de Masurio Sabino, avalada por el conocido proculeyano Celso (filius), miembro del consilium de Adriano, en la que se justifica la publicidad de los rios con la perennidad, como veremos infra, no se desprende absolutamente de sus titubeos o indecisiones: videtur esse probabilis. La perennidad resulta, a los ojos de cualquier interprete, la causa fisica o geografica que parece justificar la publicidad de los rios, sin embargo, como acertadamente escribe Scialoja (37), la definicion de rio publico basada en la perennidad no debe considerarse como una cosa absolutamente cierta y universalmente admitida. Asi pues, a nuestro modo de ver, en orden a la concepcion clasica de rio publico, cabria decir que Ulpiano parece que adopta una postura ambigua no exenta de prevencion. Quiza el planteamiento de Ulpiano, siguiendo un criterio excesivamente clasico (la perennidad), lo que perseguia era mantener una idea simplificadora de la publicidad fluvial, que no se apartara en exceso de las afirmaciones jurisprudenciales que encuadraban a los rios dentro de los bienes de uso publico, como las vias publicas. Lo que le impedia a este jurista conformar un criterio mas pormenorizado que pudiera contribuir a cercenar de alguna forma el libre uso y aprovechamiento de los mismos; si bien, a pesar de las conjeturas que hemos expresado, tendriamos que revisar sus explicaciones, pues la ambiguedad, a nuestro modo de ver, persiste (38).

Teniendo presente cuanto se ha dicho, no nos parece acertado negar que el criterio de la perennidad, desde Casio (siglo I), haya prevalecido como el mas adecuado para la jurisprudencia posterior, si bien en tan largo proceso (hasta Ulpiano, siglo III) podria echarse de menos que no se haya ajustado nitidamente a los perfiles mas caracteristicos de una epoca mas avanzada, donde parece que juegan un papel muy relevante otras estimaciones que podrian ser mas aconsejables desde la perspectiva juridica, no desde la vision exclusivamente natural, para determinar la publicidad de un rio; especialmente, teniendo en cuenta que se trata de un criterio geografico, bastante simple y obvio a la hora de definir un rio--que podria considerarse como una tentativa incompleta--, pero que la aparente simplicidad o excesiva clasicidad del mismo puede tener una trascendencia juridica enorme. Si bien no tiene por que tratarse de fases contradictorias, pues revelan una misma voluntad unificadora. Asimismo, en nuestra opinion, cabria anadir que aunque la navegabilidad sea tutelada de forma precisa en la mayoria de los textos interdictales y jurisprudenciales (39), como ya dijimos, encontramos referencias suficientemente explicitas que nos impiden afirmar que pueda constituir el elemento complementario clave para llegar a conclusiones que nos induzcan a pensar, con parte de la doctrina, que constituye el segundo aspecto condicionante para determinar la publicidad de los rios.

Labeon intenta extender la aplicacion de este interdicto via util, incluso a los rios no navegables, como nos dice Ulpiano en D. 43,12,1,12: Este interdicto afecta solo a los rios que son navegables, no a los otros. Aunque escribe Labeon que no es injusto que competa tambien un interdicto util cuando se hace algo en un rio no navegable de suerte que este quede seco o se entorpezca el curso de su agua, concebido asi: que no se le impida con la violencia que pueda quitar, demoler, limpiar o restituir conforme al arbitrio de un hombre recto aquella obra hecha en el cauce del rio o en su orilla que entorpezca o pueda entorpecer el transito o la corriente del rio.

Convendria retomar ahora la disposicion interdictal objeto de nuestro analisis (40), que comienza diciendo: No hagas en rio publico o en su orilla ... Ne quid in flumine publico ripave eius facias ... Indudablemente el analisis explicativo de Ulpiano continua reflejando una cierta complejidad. Por una parte, el jurisconsulto ha intentado suplir la incertidumbre de la publicidad de los rios acogiendo, con ciertas reservas, las afirmaciones clasicas senaladas precedentemente; pero tambien es consciente de que el estudio de los elementos que componen un rio, tanto publico como privado, puede dar lugar a posturas contrapuestas sobre la publicidad de los mismos. Ciertamente, llama la atencion, asimismo, que el pretor prohiba que se haga o introduzca en rio publico o en su orilla alguna cosa que pueda perjudicar la navegacion, matizando exclusivamente en rio publico o en su orilla.

Como primera observacion que se puede plantear a simple vista, podriamos preguntarnos por que el magistrado destaca separadamente rio publico o su orilla. Cuando Ulpiano (41) aborda la definicion de orilla parece referirse a lo que contiene al rio en su natural vigor, es decir, al flujo natural de su corriente o al nivel habitual del agua del rio, en suma, a su curso normal. El jurista pone un ejemplo que sirve para advertir lo absurdo que seria establecer una referencia diferente ante una posible inundacion por una crecida del Nilo, a causa de la lluvia o el mar, que posteriormente se retira a su cauce habitual, por lo que se puede decir abiertamente (ripas non mutat). Sabemos que la orilla es uno de los elementos propiamente constitutivos de los rios. A este proposito, cabria anadir que tambien el cauce del rio forma parte imprescindible de la natural conformacion de los mismos, ut alveum fluminis veterem populi romani, como decian los gromaticos. En este sentido, cabria preguntarse por que no alude el pretor expresamente al cauce del rio, y si, simplemente, a su orilla. En un principio, podria pensarse que la cuestion se resuelve facilmente por considerar que se trata de uno de los componentes mas especificos del rio, por lo que en todo momento comparte la publicidad en sentido estricto--estimacion que refuerza Ulpiano diciendo que es imposible que el cauce de un rio publico no sea publico--, y las orillas se pueden prestar mas a opiniones controvertidas, pero que en definitiva, si bien se puedan considerar privadas para algunos, lo que no se niega rotundamente es que estan destinadas al uso publico como veremos infra. En suma, cabria pensar que el magistrado entiende que el cauce es uno de los elementos que no permite diferenciacion alguna de la corriente de agua fluvial que lo recorre, y que la orilla debe ser expresamente protegida, por ser un elemento que tambien determina la configuracion del rio. En efecto, en el analisis de los diferentes elementos propios de un rio, a nuestro juicio, no deberiamos excluir las orillas, sin dejar de aceptar, desde el principio, que pueden encontrarse inmersas en una situacion ambigua, pero que podria resolverse con facilidad si atendemos al uso general admitido; independientemente de su verdadera condicion juridica.

Labeon concede una atencion especial al mar y sus costas. Si se perjudica el usus publicus por cualquier tipo de obra o por una inmision en el mar o su litoral, que entorpezca el transito de las naves, la estancia o la utilizacion del puerto, el jurista augusteo no duda en senalar la aplicabilidad de este interdicto (42). Labeon senala las modificaciones propias que hay que introducir en su redaccion--sin innovaciones bruscas en la sustancia--en un pasaje contenido en D. 43,12,1,17 [43]: Si se hace algo en el mar, dice Labeon que compete el interdicto con las siguientes modificaciones en su redaccion: << ... en el mar o en su orilla nada ... >> y << ... que pueda entorpecer el uso de un puerto, el estacionamiento y el transito del navigio>> (Si in mari aliquid fiat, Labeo competere tale interdictum: ne quid in mari inve litore quo portus statio iterve navigio deterius fiat). Como puede verse, Labeon admite la aplicacion de nuestro interdicto a todo lo concerniente al mar o sus orillas. Ante la incuestionable importancia que tienen los rios (con sus orillas) y los mares (con sus costas), como soporte y medio de transporte funcional, y como fuente de riqueza en si mismos, podria resultar innecesario razonar en terminos de publico o privado para adaptar la aplicacion interdictal, teniendo presente que se encuentran en una situacion abierta a todos los posibles usuarios. El intento de conciliar los criterios rectores sobre el interes publico y el particular no deja lugar a grandes dudas. Si nos centramos ahora, simplemente, pero con caracter exclusivo, en las cuatro referencias directas en relacion al mar (dos de Ulpiano, una de Celso y otra de Scevola), que aparecen en el titulo ocho (ne quid in loco publico ...), del libro 43 del Digesto, observamos, a primera vista, que se puede favorecer el caracter privado de la construccion en el mar, siempre que no resulte nadie perjudicado, como hace notar Ulpiano, expresamente, aludiendo al interdicto via util (44) es posible la aplicacion de la accion de injurias, como senala Ulpiano, para los supuestos de otros usos no encuadrados en la prevision del interdicto (45); Celso destaca el uso comun del mar, siempre que no se entorpezca verdaderamente el uso de la costa o el mar (46); Scevola asume la licitud de la construccion en la costa, siempre que no se impida el uso publico de la misma (47). Situandonos ahora en el titulo 12 (defluminibus), del mismo libro 43, no cabe duda de que la busqueda del aprovechamiento y conservacion de los rios publicos y de los mares persiste en los juristas, como se desprende del fragmento ulpianeo que recoge la afirmacion de Labeon que hemos comentado admitiendo la competencia de nuestro interdicto respecto al mar y sus orillas (48).

En virtud de una disposicion introducida por el pretor, que nos transmite Ulpiano, en D. 43,12,1,19, podemos hablar de un segundo interdicto restitutorio: Dice asimismo el Pretor, restituiras lo que retengas hecho en un rio publico o en su orilla o lo puesto en el o en su orilla que entorpezca o pueda entorpecer el estacionamiento o transito del navigio (Deinde ait praetor: Quod in flumine publico ripave eius fiat, sive quid in id flumen ripamve eius immissum habes, quo statio iterve navigio deterior si fiat, restituas). Si nos ajustamos al conjunto literal del fragmento, no tendriamos que plantearnos ninguna observacion, pues como afirma Ulpiano, el pretor ordena la restitucion de todo lo que se retenga hecho, o se haya puesto, en un rio publico o en su orilla, que entorpezca o pueda entorpecer el estacionamiento o el transito del navio o barca (es decir, incluyendo por tanto las embarcaciones grandes--naves--y pequenas--barcas). La situacion puede ser analoga para el mar: Restituiras lo que retengas en el mar o en su litoral o lo puesto en el [...]. La popularidad de nuestro interdicto es menos discutida por la doctrina.

Asi pues, si en el mar se hiciera alguna cosa, como afirma Labeon, compete el interdicto. Las modificaciones que tienen que introducirse en la redaccion, como hemos indicado, son: << ... en el mar o en su orilla nada ... >> y <<que pueda entorpecer el uso de un puerto, el estacionamiento o el transito del navio o barca>>.

10. XIII, Ne quid in flumine publico fiat, quod aliter aqua fluat, atque uti priore aestate fluxit--que no se haga en un rio publico algo por lo que el agua fluya de otra forma que en el anterior estio--. D. 43,13,1 pr. (49): Ait praetor: In flumine publico inve ripa eius facere aut in id flumen ripamve eius immittere, quo aliter aqua fluat, quam priore aestate fluxit, veto. Esta orden pretoria se refiere, abiertamente, a los rios publicos, sean o no navegables, como nos indica la reflexion ulpianea: D. 43,13,1,2: Pertinet autem ad flumina publica, sive navegabilia sunt sive non sunt.

El pretor no intenta proteger mediante este interdicto todos los actos que puedan perjudicar el rio en si, sino, con caracter especial, todas aquellas actividades que puedan producir el menoscabo del mismo, por derivaciones (50) no permitidas (lo que puede alterar su corriente habitual), o mutaciones arbitrarias del cauce, ocasionando un grave perjuicio a los vecinos. En este sentido parece pronunciarse Ulpiano en D. 43,13,1,1: Con este interdicto provee el Pretor para que los rios no aumenten por derivaciones no permitidas que se hagan a su corriente o que se mude el cauce con perjuicio para los vecinos (Hoc interdicto prospexit praetor, ne derivationibus minus concessis flumina excrescant vel mutatus alveus vicinis iniuriam aliquam adferat). A modo de sintesis, y tras un analisis de los mandatos pretorios y previsiones jurisprudenciales que se contemplan en el conjunto del titulo XIII, cabe resaltar la habitual coexistencia de la pareja de interdictos, vetatorio (51) y restitutorio (52). Ambos encuentran su ambito de aplicacion en los rios publicos, sean o no navegables, y sus orillas.

11. XIV, Ut in flumine publico navigare liceat--que se pueda navegar por un rio publico--. La preocupacion pretoria por garantizar la navegacion efectiva en los rios publicos vuelve a ponerse de manifiesto en este fragmento, que no trata de valorar ahora las consecuencias perjudiciales de un facere o immitere, sino, preferentemente, impedir el comportamiento de un tercero que mediante la violencia imposibilite el uso licito general. D. 43,14,1 pr. (53): Prohibo que se impida violentamente al demandante pasar con barco o balsa por un rio publico y cargar o descargar en la orilla. Asimismo dare interdicto para que se pueda navegar por lago, presa o estanque publico (Praetor ait: Quo minus illi in flumine publico navem ratem agere quove minus per ripam onerare exonerare liceat, vim fieri veto. item ut per lacum fossam stagnum publicum navigare liceat, interdicam).

Al tratarse de un interdicto prohibitorio se tiene que pensar fundamentalmente en el dano inminente o futuro que se pretende impedir, considerando que este interdicto carece de formula restitutoria. La intervencion del pretor protege tanto la conduccion o paso (agere) libre de las naves y barcas, como la carga y descarga (onerare, exonerare) de los fletes en la orilla del rio publico. Asimismo, como puede observarse, de la redaccion interdictal se desprende que la prohibicion pretoria se extiende a los lagos (contienen agua de forma permanente), estanques (contienen generalmente agua estancada, que suele recogerse en invierno) o presas publicas (receptaculo de agua hecho a mano, es decir, construido de forma artificial).

12. XV, De ripa munienda--sobre el interdicto para reparar la orilla--. El interdicto prohibitorio de ripa munienda propuesto por el pretor tiene la siguiente formulacion: Dice el Pretor: Prohibo que se impida violentamente al demandante el hacer alguna obra en un rio publico o en su orilla para poder proteger esta o el terreno vecino, siempre que no se estorbe con ello la navegacion y se te de promesa, con o sin garantia <segun las personas>, de indemnizar el dano temido conforme al arbitrio de un hombre recto, por un plazo de diez anos, o no haya dejado por el de darse aquella promesa (54).

La condicion principal e inexcusable para proteger a quien quiera reparar la orilla de un rio publico la representa de nuevo la viabilidad de la navegacion. Por tanto, si alguna persona pretende reparar la orilla obstaculizando la navegacion no podra invocar este remedio interdictal, pues, como anade Ulpiano en D. 43,15,1,2, solo deben tolerarse las reparaciones que no van a constituir impedimento para la navegacion: ... illa enim sola refectio toleranda est, quae navigio non est impedimento.

13. A modo de observacion conclusiva, podemos afirmar que las fuentes analizadas avalan nuestra conviccion sobre la evolucion positiva de las perspectivas pretorias y jurisprudenciales acerca del reconocimiento de la funcion social de los bienes destinados al uso publico. Puede observarse que proporcionan una tutela y una garantia preferente al uso general de los bienes publicos, y aunque las iniciativas tutelares por la via interdictal no hayan conseguido desprenderse en terminos absolutos de la interdependencia reciproca, entre el interes privado y el interes publico, cuando media un bien publico, o representa el punto de partida, con todas sus peculiaridades, la suma de motivaciones jurisprudenciales y las perspectivas de las previsiones interdictales contribuyen a superar los flecos del confusionismo--o la ambiguedad propia de las imbricaciones conceptuales existentes en este tipo de bienes--, para alcanzar una defensa mas apropiada a la idea de uso colectivo. No obstante, si no podemos hablar claramente de un concepto univoco o determinante para trazar los perfiles diferenciadores entre las diversas categorias de res publicae, en relacion al analisis de la nocion de usus publicus o communis, si podemos compartir con Schiavon (55) que se trata de un "paradigma orientativo dellagiurisprudenza romana elaborato a partire dalla predisposizione da parte del pretore di una serie di rimedi processuali di natura interdittale e usato per orientare la giurisprudenza nella costruzione e utilizzazione di concettigiuridici". En suma, una orientacion pretoria fundamental que justifica, a nuestro modo de ver, la predisposicion jurisprudencial mas efectiva para preservar el uso comun, principio rector de la verdadera funcion social de los bienes publicos.

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Juan Miguel Alburquerque (2-3)

(1) Este trabajo ha sido realizado en el marco del Proyecto I+D de Excelencia "Experiencia administrativa y medioambiental romana. Bienes publicos, medio ambiente y salubritas, urbanismo y delitos por actividad ilicita de los magistrados", Ref.: DER 2015-64317-P MINECO/FEDER, del Programa Estatal de Fomento de la Investigacion Cientifica y Tecnica de Excelencia del Ministerio de Fomento y Competitividad. Investigadores principales: Profesores Dres. Juan Miguel Alburquerque y Carmen Jimenez Salcedo.

(2) Doctor en Derecho, Universidad Complutense, Madrid, Espana. Catedratico de Derecho Romano de la Universidad de Cordoba, Cordoba, Espana; academico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislacion, vocal de la Seccion Derecho Romano, Madrid, Espana. Correo-e: fd1alsaj@uco.es Fecha de recepcion: 1 de julio de 2016. Fecha de modificacion: 29 de agosto de 2016. Fecha de aceptacion: 15 de septiembre de 2016. Para citar el articulo: Alburquerque, J. M. "Reconocimiento pretorio y jurisprudencial de la funcion social de los bienes destinados al uso publico--res publicae in publico uso--", Revista digital de Derecho Administrativo, no. 17, primer semestre, Universidad Externado de Colombia, 2017, pp. 141-161. DOI: http://dx.doi.org/ 10.18601/21452946.n17.09

(3) Quiero expresar mi reconocimiento y agradecimiento al principal impulsor y director de los estudios concernientes a la experiencia administrativa, medioambiental y fiscal romana en Espana, Antonio Fernandez de Bujan, catedratico de Derecho Romano de la Universidad Autonoma de Madrid, academico de numero de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislacion, e investigador principal desde hace mas de dos decadas de varios proyectos compartidos de investigacion en los que tambien he participado--ya ejecutados y publicados sobre esta materia--, asi como director de varios libros especificos sobre el derecho administrativo historico (2005, 2011, 2013, 2016). Asimismo es director de la prestigiosa Coleccion Dykinson "Monografias de Derecho Romano", "Seccion Derecho Administrativo y Fiscal Romano" y "Seccion Derecho Publico y Privado Romano", con mas de cincuenta monografias ya publicadas.

(4) JUAN MIGUEL ALBURQUERQUE, La proteccion o defensa del uso colectivo de las cosas de dominio publico. Especial referencia a los interdictos depublicis locis (loca, itinere, viae, flumina, ripae), Prologo A. Fernandez de Bujan, Madrid: Dykinson, 2002, reimp. 2010.

(5) En relacion a las res publicae in publico usu, cfr. entre otros, D. 43,8,2 (Ulpianus, libro LXVIII ad edictum); D. 18,1,6 pr. (Pomponius, libro IX ad Sabinum); D. 45,1,83,5 (Paulus, libro LXX ad edictum); D. 43,14,1,4-6 (Ulpianus, libro LXVIII ad edictum); D. 45,1,137,6 (Venuleius, libro I stipulationum); D. 1,8,4,1 (Marcianus, libro III institutionum); D. 43,8,2,3 (Ulpianus, libro LXVIII ad edictum). Respecto a los demas bienes de titularidad publica que no son de uso publico, es decir, los que se conocen como res publicae in pecunia populi, cfr. entre otros, D. 18.1.6 (Pomponius, libro IX ad Sabinum); D. 18,1,72 (Papinianus, libro X questionum); D. 41,1,14 pr. (Neratius, libro V membranorum); C. II, 31,1; C. 11,31,3. A proposito de la distincion elaborada por diferentes juristas romanos sobre res publicae in publico usu y res publicae in pecunia populi. Cfr., entre otros, D. 43,8,2, 4 y 5 (Ulpianus, libro LXVIII ad edictum); D. 18,1,6 pr. (Pomponius, libro IX ad Sabinum); D. 18,1,72,1 (Pomponius, libro V membranorum); D. 11,7,8,2 (Ulpianus, libro XXV ad edictum); D. 45,1,137,6 (Venuleius, libro I stipulationum); D. 45,1,83,5 (Paulus, libro LXXII ad edictum).

(6) En este sentido cabe recordar el fragmento de Ulpiano, D. 43,8,2,21: ...--qui ius publicandi habuit--. Cfr. D. 41,1,16--Flor. 6 inst.

(7) ANTONIO FERNANDEZ DE BUJAN, Derecho publico romano, Pamplona: Civitas-Thomson Reuters, 2015, pp. 226 ss.

(8) D. 43,8.

(9) JUAN MIGUEL ALBURQUERQUE. La proteccion o defensa del uso colectivo de las cosas de dominio publico, reimpr. 2010, cit., pp. 55 ss.

(10) 68 ed.

(11) JUAN MIGUEL ALBURQUERQUE. La proteccion o defensa del uso colectivo de las cosas de dominio publico, reimp. 2010, cit., pp. 81 ss.

(12) D. 43,8,2,20.

(13) D. 43,8,2,35.

(14) D. 43,8,2,45.

(15) D. 43,8,2,20.

(16) D. 43,8,2,31-32. (Ulpianus, LXVIII ad edictum).

(17) D. 43,8,2,45.

(18) RENATE FISCHER. Umweltschutzende Bestimmungen im Romischen Recht, Aachen, 1996, pp. 80 s.

(19) D. 43,8,2,31 y 32.

(20) Vease, p. ej., D. 43,8,2,29 (Ulpianus, libro LXVIII ad edictum).

(21) D. 43,8,2,35.

(22) D. 43,8,2,39.

(23) D. 43,9,1.

(24) D. 43,8,2,1-1.

(25) D. 43,8,2,2.

(26) D. 43.9, interdictum de loco publico fruendo.

(27) Lo que CiCERON, De lege agrar. Contra Ballum. 2.29, denominaba "la cabeza de las fortunas publicas": ... caput publicae pecuniae. Consecuencia logica de las grandes ganancias que obtenia el Estado mediante el arrendamiento habitual del ager publicus.

(28) Ulpianus, libro LXVIII ad edictum.

(29) Por ejemplo, D. 43,8,2,31-32 (Ulpianus, libro LXVIII ad edictum).

(30) Por ejemplo, D. 43,11,3,1 (Paulus, libro I Sententiarum): Qui viam publicam exaraverit, ad munitionem eius solus compellitur.

(31) Por ejemplo, D. 43,10,2 (Papiniano): <Curam autem habeant, ut nullus effodiat vias, neque subruat, neque construat in viis aliquid ...>.

(32) Por ejemplo, D. 43,11,1,1 (Ulpianus, libro LXVIII ad edictum): Viam aperire est ad veterem altitudinem latitudinemque restituere. sed et purgare refectionis portio est: purgare autem proprie dicitur ad libramentum proprium redigere sublato eo quod super eam esset. reficit enim et qui aperit et qui purgat et omnes omnino, qui in pristinum statum reducunt.

(33) ALFREDO GALLEGO ANABITARTE. El derecho de aguas en Espana, Madrid, 1986, pp. 16 ss.

(34) XII.

(35) D. 43,12,1,1.

(36) ANTONIO FERNANDEZ DE BUJAN. Derecho publico romano, cit., pp. 216 ss.

(37) VITTORIO SCIALOJA. Teoria della proprieta nel diritto romano, vol. i, Roma, 1928, pp. 231 ss.

(38) JUAN MIGUEL ALBURQUERQUE. La proteccion o defensa del uso colectivo de las cosas de dominio publico, reimp. 2010, cit.

(39) Cfr., ademas, D. 43,12,1,14; D. 43,12,1,15; D. 43,12,1,19; D. 43,14,1,1; D. 43,15,1,2.

(40) D. 43,12,1 pr.

(41) D. 43,12,1,5.

(42) D. 43,12,1 pr.

(43) Ulpianus, libro LXVIII ad edictum.

(44) D. 43,8,2,8.

(45) D. 43,8,2,9.

(46) D. 43,8,3.

(47) D. 43,8,4.

(48) D. 43,12,1,17.

(49) Ulpianus, libro LXVIII ad edictum.

(50) JUAN MIGUEL ALBURQUERQUE, La proteccion o defensa del uso colectivo de las cosas de dominio publico, reimp. 2010, cit.

(51) D. 43,13,1 pr.

(52) D. 43,13,1,11.

(53) Ulpianus, libro LXVIII ad edictum.

(54) D. 43, 15,1.

(55) ALVISE SCHIAVON. "Storia dei dogmi e individualita dei giuristi nell'interpretazione della categoria delle res communes omnium", en Storia dei dogmi e individualita storica dei giuristi romani, a cura di C. Baldus, M. Miglietta, G. Santucci, E. Stolfi, Universita degli Studi di Trento, 2012, pp. 620 ss.
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Author:Alburquerque, Juan Miguel
Publication:Revista Digtal de Derecho Administrativo
Date:Jun 1, 2017
Words:10350
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