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Reconciliacion democratica, reconocimiento y superacion de la violencia/Democratic reconciliation: recognizing and overcoming violence/Reconciliacao democratica, reconhecimento e superacao da violencia.

Introduccion
Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montana: ?no habra manera de
que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?

Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una
desgracia: Desquite resucitara, y la tierra se volvera a regar de
sangre, dolor y lagrimas.

                                                       Gonzalo Arango


El contexto actual de Colombia, con la firma de unos Acuerdos de Paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc-Ep, su presente implementacion y en ciernes una mesa de dialogo con el ELN, ha posicionado en las agendas institucionales, sociales y academicas la nocion de reconciliacion. Una meta alejada hace algunos anos, cuando parecia distante la posibilidad de dirimir el conflicto mediante el dialogo. Empero, la nocion de reconciliacion, lejos de ser una retorica discursiva de los diferentes actores, debe abordarse como una posibilidad real. Sustentado en la premisa de que todo contexto puede ser transformado por agentes y circunstancias socio-historicas, la reconciliacion debe trasladarse del ambito discursivo a acciones reales que permitan, a manera de proceso, construir escenarios de reconciliacion.

El Acuerdo de Paz de La Habana, suscrito el 24 de noviembre de 2016, menciona en varios de sus apartados la nocion de reconciliacion. Cincuenta y tres veces en total. Sin embargo, la suerte de los resultados de la implementacion dependera, entre otros factores, de la nocion de reconciliacion que se posicione. Uprimny y Saffon (2008) advierten que "la eleccion sobre la nocion de reconciliacion que ha de utilizarse determinara en buena medida el futuro de los procesos de paz y de la convivencia social en general". De ahi que su conceptualizacion y asimilacion resulte determinante en el escenario de posacuerdo.

El presente articulo aborda cual debe ser la nocion de reconciliacion que requiere Colombia, esto asumiendo una mirada holistica, con revision bibliografica y un analisis hermeneutico critico, teniendo en cuenta que se procede sobre los conceptos y los terminos en un contexto historico determinado. Se vinculan tres elementos presentes en la tematica de conflicto y paz: (a) un marco teorico sobre la violencia; (b) los matices de la reconciliacion, dentro de la cual se encuentra la reconciliacion democratica, y (c) la relacion entre reconciliacion democratica y el reconocimiento.

Para el cumplimiento del objetivo propuesto, en primer lugar se analizan las formas de violencia que genera el conflicto politico, social y armado como requisito para comprender los elementos que causan y generan las rupturas o fracturas sociales; lo anterior se hace desde la propuesta teorica del sociologo y matematico noruego Johan Galtung. El analisis permite sugerir, en el segundo acapite, a la reconciliacion democratica como idonea para superar las rupturas sociales, en la medida que se ocupa de todas las formas de violencia existentes en el conflicto; finalmente, se sustenta la reconciliacion democratica desde las teorias del reconocimiento, las cuales dan un marco analitico oportuno para construir una nueva genealogia de valores y concepciones democraticas que permitan construir escenarios de reconciliacion y paz.

Tipologia de la violencia en el conflicto armado

El conflicto armado o guerra materializa su dinamica en acciones violentas. La violencia en estos contextos parece ser intrinseca a la situacion conflictiva; asi, para Johan Galtung (2016) la violencia es la privacion de derechos fundamentales, de la vida en general, pero tambien de la felicidad y prosperidad de los seres humanos o los colectivos. Concomitante a esto, expone el sociologo noruego, la violencia tambien es la "disminucion del nivel real de satisfaccion de las necesidades basicas, por debajo de lo que es potencialmente posible" (Galtung, 2016, p. 150).

Esta nocion permite inferir que la violencia, relacionada con el conflicto armado, no es unicausal, ni se representa de una sola manera. Este tipo de violencia reviste complejidades al derivarse de varios factores. No se reduce a la violencia visible en la eliminacion fisica de los actores enfrentados entre si; por el contrario, Galtung (2003; 2010) establece tres formas de violencia existentes en todo conflicto armado: violencia directa, violencia estructural y violencia cultural. Lo que el autor denomina el triangulo vicioso de la violencia, en la medida que los tres tipos generan flujos causales entre si.

La violencia directa es la expresion visible de la confrontacion entre los actores del conflicto. Se trata del dano fisico ocasionado entre las partes: muertes, mutilaciones, que en el lexico de la guerra son "las bajas" o, en bando contrario, "los positivos" (Galtung, 2010). Este tipo de violencia se mitigaria o, en el mejor de los casos, se culminaria con el cese de hostilidades entre las partes; no obstante, el circuito de violencia continuaria si no se observan los otros tipos de violencias que emergen de un conflicto y que se nutren o sustentan entre si.

La violencia estructural es aquella que, a diferencia de la directa, no se puede contabilizar, es invisible puesto que tiene como causa la estructuracion social, economica y politica de un Estado. Se trata de la desigual distribucion de elementos materiales para la satisfaccion de necesidades basicas de los seres humanos.

Para Galtung (2016) la estructura arquetipica de la violencia estructural es la explotacion de un sector de la sociedad sobre otro, con una interaccion que permite una estructura social y economica, donde los primeros satisfacen de manera plena sus necesidades. En palabras del autor: "esto significa, simplemente, que la clase dominante consiguen muchos mas beneficios de la interaccion en la estructura que el resto, lo que se denominaria con el eufemismo de intercambio desigual" (Galtung, 2016, p.153).

La anterior circunstancia hace de este tipo de violencia un vertice categorico en el triangulo que representa Galtung, sin embargo, al ser un tipo de violencia invisible se la tiende a desconocer en la comprension de un conflicto armado. Ademas, advierte Galtung, la violencia estructural funciona de tal manera que "impide la formacion de la conciencia y la movilizacion, dos condiciones para luchar contra la explotacion" (Galtung, 2016, p. 153). Circunstancia que alimenta el triangulo vicioso de la violencia. La violencia cultural la define como:
aquellos aspectos de la cultura, la esfera simbolica de nuestra
existencia --materializado en la religion y la ideologia, en el
lenguaje y el arte, en la ciencia empirica y la ciencia formal (la
logica, las matematicas)-- que puede ser utilizada para justificar o
legitimar la violencia directa o la violencia estructural. (Galtung,
2016, p. 149)


Es decir, la violencia cultural, en sus diferentes expresiones, legitima las otras dos formas de violencia, directa y estructural, las cuales terminan siendo aceptadas por la sociedad; asi, una de las formas de actuar de la violencia cultural es "cambiar el color moral de un acto, pasando del rojo/incorrecto al verde/correcto o, por lo menos, al amarillo aceptable" (Galtung, 2003, p. 8), haciendo posible determinar, por ejemplo, cuales muertes son moral y socialmente aceptables. Igualmente, otra consecuencia de esa legitimacion es "opacar la realidad de modo que no vemos el hecho o el acto violento, o, al menos, no lo vemos como violento" (Galtung, 2003).

En otras palabras, se naturaliza las clases de violencia: el asesinato, los genocidios, la exclusion, llevandolos hasta un punto donde la sociedad la percibe como normal o propia de las dinamicas sociales; esto sucede, explica Galtung, porque la violencia cultural sermonea, ensena, induce e incita para que se acepte la explotacion o la represion como normal, o para que no se vea en absoluto (Galtung, 2003, p. 13).

La logica que legitima y naturaliza la violencia cultural lleva implicita una vision dicotomica de los sectores de la sociedad y los seres humanos en general: los buenos/malos, nosotros/ellos, civilizados/no civilizados. La vision amigo/enemigo producto de la nocion de enemigo interno introducido en Colombia con la doctrina de seguridad nacional --como aquella adaptacion del estado de seguridad nacional, usado en Estados Unidos y Europa occidental despues de la Segunda Guerra Mundial, para Latinoamerica que desplazo la nocion de enemigo externo por enemigo interno (Leal, 2003, p. 75)-- daria cuenta de expresiones de violencia cultural arraigadas en el conflicto colombiano y que amerita tomarse en cuenta si se desea superar el triangulo vicioso de la violencia.

En este triangulo de violencia, explica Galtung (2003), los tipos de violencia penetran de manera diferente en el tiempo. Mientras la violencia directa es un acontecimiento especifico que se hace visible en un hecho concreto; la violencia estructural es un proceso que se genera de manera sistematica en la sociedad: puede ponerse como ejemplo de la primera forma, la emboscada y muerte de un grupo de los actores armados en un suceso especifico. Para la segunda forma, la explotacion de la mano de obra del sector campesino por parte de los grandes terratenientes.

Por su parte, la violencia cultural es una constante en el tiempo, subiste y se reproduce en las diferentes etapas del conflicto. Continuado con el ejemplo de los estereotipos derivados de la nocion de enemigo interno, producto de la doctrina de seguridad nacional se puede evidenciar como en Colombia se ha instaurado esta vision dicotomica y de exclusion desde la decada de 1950 hasta la actualidad, transformando su lenguaje y sus formas de rechazo o estigmatizacion.

Las formas de violencia existentes en un conflicto armado expuestas por Galtung, coinciden, de manera general, con el analisis de violencia que realiza Slavoj Zizek (2009). Para Zizek la violencia se expresa en tres formas: (a) violencia subjetiva, que es visible y se puede identificar el agente que la causa; (b) violencia simbolica, que se representa en simbologias presentes en la interaccion humana, por ejemplo, en el lenguaje, y (c) violencia objetiva o sistematica, las consecuencias de los sistemas economicos y politicos. Lo que coincide con la nocion de violencia estructural. Para el autor, esta violencia es invisible y por ello subestimada, "pero debe tomarse en cuenta si uno quiere aclarar lo que de otra manera parecen ser explosivos irracionales de violencia subjetiva" (Zizek, 2009, p. 10).

Ambas visiones coinciden en comprender la violencia desde varias aristas, en especial concuerdan en la importancia mayuscula de una violencia estructural que subyace en el sistema economico y politico. Llama la atencion Zizek (2009) sobre que este tipo de violencia no genera la misma indignacion que erige la violencia subjetiva.

Establecida la trilogia de la violencia, se antepone su contrario: la paz. Desde la decada del setenta la paz se posiciona como una categoria de analisis autonoma. La bibliografia sobre la tematica coincide en senalar que es Galtung quien introduce nuevos conceptos y perspectivas de paz (Jimenez, 2014; Harto, 2016). Hasta entonces, y despues de la Segunda Guerra Mundial, se concibio la paz como ausencia de guerra. Expone Fernando Harto (2016) que fue en el editorial del numero uno del Journal of Peace Research de 1964 que "Galtung formula por primera vez la distincion entre paz positiva y paz negativa, definiendo la paz negativa como 'la ausencia de violencia y de guerra' y la paz positiva como 'la integracion de la sociedad humana'" (Harto, 2016, p. 131).

Es decir, la paz negativa implica la superacion de la violencia directa, mientras la paz positiva demanda la superacion de los tres tipos de violencia: directa, estructural y cultural. Esta ultima consiste en una denominacion holistica de paz, en la medida que implica ocuparse de varias esferas de la sociedad: desde los problemas sistemicos, hasta las expresiones culturales que se derivan y legitiman la estructura economico-politica violenta o excluyente de un Estado. Por tanto, un estado de paz positiva "vendria a coincidir con una situacion de justicia en la que las relaciones intergrupales son de tipo cooperativo, y se encuentran vigentes en su plenitud los derechos humanos" (Harto, 2016, p. 129).

Ahora bien, la relacion entre paz negativa y positiva no es excluyente. Es importante la aclaracion que realiza Fernando Harto (2016) al explicar que entre los dos puntos existe uno intermedio, una zona gris, es decir, una zona que ha iniciado con el fin de la violencia directa --el cese de hostilidades, por ejemplo-- y que puede transitar hacia la paz positiva. En palabras del autor:
Existe, por lo tanto, un area de transicion, una zona gris en la que se
pueden producir y se producen situaciones intermedias desde la perfecta
regulacion de la convivencia o el establecimiento de un status quo
cooperativo, hasta el enfrentamiento violento. Este ambito intermedio
no constituye una situacion de guerra, pero aun no es la paz. La
variedad de escenarios posibles en la zona intermedia incluye
situaciones tales como, por ejemplo, el cese de hostilidades, el alto
el fuego, la tregua, las negociaciones para poner solucion consensual
al conflicto, etc.


Desde esta explicacion, es factible afirmar que Colombia se encuentra en la zona gris o de fractura desde el 24 de noviembre de 2016, fecha en la cual se firmo el Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc); asi, la suscripcion de los acuerdos de La Habana no implica la paz. Al cesar hostilidades entre los dos actores seria una paz negativa. La etapa actual, implementacion de los acuerdos, es la zona gris que puede transitar hacia la construccion de una paz positiva. Es en esta zona gris donde la reconciliacion retoma su maxima importancia, un proceso de reconciliacion puede ayudar o no al transito hacia la paz positiva.

Asi las cosas, llegar a una paz positiva implica desarticular las formas de violencia existentes en el conflicto. Demanda un proceso de reconciliacion que aborde cada una de las fracturas sociales derivadas de estas violencias. La reconciliacion es, en consecuencia, un proceso que se debe ocupar de sanar heridas de la violencia directa y, a la vez, vedar expresiones de violencia cultural y asumir procesos politicos e institucionales que impliquen cambios en la estructura sistemica del pais.

Formas de reconciliacion

Comprender las fracturas del conflicto armado desde la logica tripartita expuesta permite inferir que un proceso de reconciliacion debe abordar las tres formas de violencia, para tal fin, es preciso discurrir sobre la conceptualizacion y nociones de reconciliacion, en la medida que este "concepto puede ser llenado de diversos contenidos, que dependen de las diferentes visiones politicas y eticas que se tienen sobre el conflicto, la paz y la reconciliacion" (Uprimy y Saffon, 2008). En este orden de ideas, la forma de reconciliacion idonea sera la que coadyuve en la superacion de las tres formas de violencia.

De acuerdo con lo desarrollado por diversos autores, puede erigirse una categorizacion de reconciliacion en dos formas: Jeong y Lerche (2002), citados por Mendez (2011), plantean la reconciliacion maximalista o ideal y la minimalista o realista, la primera la conciben como una meta en la cual todos pueden perdonarse y alcanzar una reconciliacion total; la segunda, por el contrario, es un proceso que solo busca elementos minimos de entendimiento, toda vez que es imposible la reconciliacion plena entre los ciudadanos.

La reconciliacion maximalista establece la nocion de perdon entre los actores encontrados, con un desvanecimiento de los antiguos rencores y antagonismos. Se trata de superar las afrentas y, en consecuencia, de un olvido "casi artificial de los rencores y desavenencias, y el acercamiento supuestamente solidario y amistoso de los antiguos adversarios" (Corte Constitucional, 2008). Esta nocion:
Concibe que la paz duradera depende no solo de que los individuos
convivan pacificamente y se reconozcan mutuamente como ciudadanos con
iguales derechos y con capacidad para resolver sus diferencias a traves
de la discusion politica, sino tambien de que se perdonen los unos a
los otros, y demuestren sentimientos de simpatia, solidaridad, e
incluso afecto para con los otros, incluso para sus victimarios.
(Uprimny y Saffon, 2008)


Asi, la vision maximalista establece la posibilidad de volver a la unidad politica o comunitaria bajo la nocion de reconocer a los otros como iguales, de desconocer las dinamicas de la estructura social y economica y de suponer que la violencia de un conflicto es unidireccional o unicausal, lo que implica que no tomaria en cuenta la violencia estructural, suponiendo que reconciliarse es un acto de voluntad de las partes.

Contrario a esta vision, la reconciliacion minimalista es la ausencia de agresiones o hechos de violencia directa. Parte de una nocion "realista" de la sociedad, en la medida que no es posible el perdon absoluto, la solidaridad con el otro o el afecto. Uprimy y Safon (2008) sintetizan esta nocion de reconciliacion como una tolerancia obligada por resignacion, lo que significa aceptar no agredir al otro sin que esto implique necesariamente su reconocimiento

Esta nocion, que defiende la paz a costa de todo, cree que para que exista reconciliacion basta con que cesen las armas, aunque la enemistad, el resentimiento y la falta de reconocimiento del otro como ser humano digno y como ciudadano con iguales derechos permanezcan. Se trataria, entonces, de una paz negativa en terminos de Galtung. En consecuencia, esta nocion de reconciliacion es problematica, asume la paz con la no agresion fisica y deja de lado la relevancia que tienen la democracia y el ejercicio activo de la ciudadania para un orden social y para una paz durable (Uprimny y Saffon, 2008).

Esto significa, ademas, que la vision minimalista de reconciliacion se posiciona unicamente en el vertice de la violencia directa, subvalorando las otras formas de violencia. Bajo una pretension de este tipo de reconciliacion, lo fundamental es promover acciones de tolerancia que disminuyan la violencia directa; no obstante, esto constituye una fragil tranquilidad que puede disolverse en la medida que algunas de las puntas del triangulo de la violencia expuestas por Gultung se revivan.

Resulta que ninguna de las dos visiones de reconciliacion permite abordar las tres formas de violencia existentes en el conflicto armado, lo que implicaria alimentar, desde cualquiera de las dos, el triangulo vicioso de la violencia. Como alternativa para generar contextos virtuosos surge la vision democratica de la reconciliacion.

Reconciliacion democratica y politica

La vision democratica de reconciliacion parte de que se vive en comunidad politica y, por tanto, se debe "reconocer a todos como ciudadanos congeneres, con el derecho a participar activamente en las discusiones politicas, pero tambien con el derecho a mantener distancias entre si y a no estar de acuerdo los unos con los otros" (Uprimny y Saffon, 2008). Pone especial enfasis en la participacion politica.

A diferencia de las visiones maximalistas y minimalistas de reconciliacion, la perspectiva democratica permite abordarla desde una dimension politica, esto es, asumir que la reconciliacion se da en una comunidad politica, no aislada del debate publico y, por tanto, convoca a todos los sectores de la sociedad.

Nordquist (2008, p. 491) advierte que es necesario diferenciar el perdon y la reconciliacion. El primero hace referencia a la subjetividad de la persona o la victima, es un ambito privado; la segunda, por el contrario, es correlacional, involucra a la victima, victimario y a la sociedad, por tanto, ostenta un caracter publico y tambien politico. En el mismo sentido, Gamboa (2004) coincide en que el perdon es una accion moral de caracter privado entre la victima y el victimario, la reconciliacion politica es una medida publica que involucra a toda la comunidad politica para asumir y superar su pasado.

Por esto, la reconciliacion es un proceso dialogico en el que los sectores de la sociedad participan de manera paritaria en su construccion, es decir, la reconciliacion implica:
entrar en un dialogo abierto, para hacer frente a la violencia que se
hizo presente en parte de la historia de un pueblo o una nacion y
proyectar con bases solidas un futuro viable para todos los actores que
intervienen en el conflicto. (Bueno, 2006, p. 67)


De acuerdo con Nordquist (2008), la reconciliacion abordada desde una dimension politica debe tener cuatro caracteristicas: reconocer la importancia de la reunion con la otra parte, esto que implica salir de la esfera individual y asimilarse en sociedad con otros; reconocer la experiencia y vivencia del otro; reconocer la necesidad de modificar las actitudes entre las partes, que no es otra cosa que el compromiso a que los sucesos tragicos no vuelvan a repetirse, y, finalmente, la reconciliacion debe ser publica:
Nunca es privada, secreta, o escondida. Esto se debe a la propia
caracteristica de las politicas, de actos politicos y de la vida
politica en general --se trata de la red de relaciones que creamos por
voluntad propia, para bienestar comun y el bienestar de todo el mundo--.
Entonces si la violencia fue politica, la curacion debe ser politica,
es decir publica. (Nordquist, 2008, p. 496)


Ahora bien, en la dimension politica de la reconciliacion, Nordquist (2008) diferencia reconciliacion de corte liberal --en el sentido ideologico y politico del liberalismo-- y reconciliacion comunitaria. La primera privilegia los criterios del sistema legal y lo que este determine como sucesos en un proceso de verdad y reconciliacion; la segunda posiciona la comunidad, antes que las instituciones juridico-politicas, como determinante en su consolidacion. Asi, por ejemplo, quien determina los sucesos relevantes en un proceso de verdad es la comunidad de manera horizontal. Igualmente, desde la perspectiva liberal, un componente fundamental de la reconciliacion es la reparacion, privilegiando el componente de indemnizacion; por el contrario, una perspectiva comunitaria de la reconciliacion ubica como elemento central "el reconocimiento mutuo como parte del entendimiento" (Nordquist, 2008, p. 494).

Desde esta logica, la reconciliacion debe reconocer a todos los integrantes de la comunidad politica y propender por la aceptacion del otro y el compromiso de prescindir de la violencia, sin que ello implique la uniformidad de sentimientos ni la unanimidad en torno a los caminos para construir la paz, sino que, por el contrario, se aceptan como validas la diferencia de sentimientos y la distancia entre los antiguos adversarios. Se trata entonces de un escenario de diversidad en el que el respeto por el otro hace posible el debate civilizado y la paz duradera (Corte Constitucional, 2008).

De esta forma, la reconciliacion politica tiene como meta una reciprocidad democratica. David Crocker (2002), citado por Gamboa (2004), alude a esta nocion de reciprocidad entendida como el respeto mutuo entre ciudadanos, integrantes del mismo cuerpo politico, heterogeneos, pero con las mismas condiciones y derechos para construir y conducir nuevos contextos sociales, economicos y politicos.

La vision democratica se ocupa de la violencia directa al proponer mecanismos para dirimir la diferencia por medios opuestos a la exclusion o la eliminacion, a la vez no desconoce la violencia estructural, se reconoce las diferencias y las estructuras socioeconomicas violentas, y, por tanto, se proponen o resaltan los escenarios politicos y democraticos para debatir dichas situaciones. De manera enfatica se ocupa de la violencia cultural al romper, mediante el reconocimiento del otro, imaginarios de rechazo o exclusion que legitimen acciones violentas.

Este tipo de reconciliacion busca erigir una nueva genealogia de valores democraticos y de reconocimiento, es por eso que los desarrollos teoricos, desde diferentes disciplinas, sobre el reconocimiento sustentan la vision de reconciliacion.

Reconciliacion desde el reconocimiento

El contenido de reconciliacion democratica, como se expuso, esta permeado por la condicion de una vida en comunidad politica (Estado), donde se reconoce a todas las personas como congeneres en cuanto a derechos de participacion politica e igualdad en la distribucion material para las necesidades basicas; sin embargo, no desconoce la heterogeneidad propia de la vida en comunidad. Esta nocion posiciona un elemento necesario a profundizar: el reconocimiento del otro, su alteridad, su propia humanidad, es decir, de su potencia de vida y transformacion.

El filosofo multiculturalista Charles Taylor entiende que el reconocimiento es una necesidad humana vital (Taylor, 2000), pues comprende que la accion de reconocer define la manera como se ve a si mismo, bien como individuo o grupo, y como a partir de la autodefinicion se interactua con los otros; asi, el reconocimiento evita el menosprecio y la falsa apreciacion que pueden los individuos generar sobre si mismos, tal es el caso de las comunidades indigenas o de las comunidades negras, las cuales por anos fueron apreciadas como inferiores o vagas y terminaron reproduciendo una concepcion sobre ellos que justifica su forma de vida, su trato hacia ellos y su posicion en la sociedad (Taylor, 2000).

Esa forma de autodesprecio fruto de la definicion o de la construccion estereotipada del otro que termina excluyendolo y marcandolo como diferente, puede ser apreciada porGaltung como una caracteristica de la violencia cultural que debe ser superada, pero solo puede ser superada si se acaba con los mecanismos, medios y condiciones que hacen posible esos estereotipos, acciones y formas de relaciones. En esencia, ser reconocido implica no solo discutir sobre las condiciones materiales que hacen posible la estigmatizacion, sino sobre la condicion que autodetermina a los individuos; el reconocimiento no solo implica demandas materiales, sino de concepcion de mundo, por ello es que se requiere un proceso de interaccion, de interes real de dialogo y disposicion al cambio.

Asi entonces, bajo una optica critica que pretende reconocer, la reconciliacion no puede quedarse solo en apaciguar la violencia, sino que debe llevar a cabo profundos debates de las causas que hicieron posible la violencia en todas sus facetas; asi, por ejemplo, una exigencia de redistribucion de tierras por parte de los campesinos a los terratenientes que tiene asiento en los organismos estatales, no puede ser concebida simplemente como una exigencia economica, sino que debe ser apreciada con toda su carga subjetiva, en cuanto la negacion en su aspecto subjetivo puede desencadenar nuevamente la violencia directa (Honneth, 2006).

Lo anterior conlleva a diferenciar las nociones de reconocimiento en su relacion con los tipos de violencia del triangulo de Galtung y las formas de reconciliacion. La vision maximalista de reconciliacion pretende eliminar de facto la violencia cultural, pues parte de la posibilidad de una reconciliacion plena y con ello de suprimir los imaginarios, dualismos o exclusiones que se generaron durante el conflicto; esta vision ideal se da porque asume a los ciudadanos como tolerantes entre si. En este punto, en la idea de tolerancia como forma de reconciliarse concuerda con la vision minimalista de reconciliacion que plantea como elemento minimo la tolerancia; en este caso, forzada para no violentar fisicamente al otro.

Es decir, estas dos formas de reconciliacion se ubican en las nociones que asumen al reconocimiento como tolerancia; sin embargo, si se entiende desde Foucault que la violencia es dominar al otro por medio de la intersubjetividad y, en caso de que no se pueda, eliminarlo, se comprendera facilmente que la tolerancia sera la convivencia pacifica de los individuos sometidos bajo un orden en el cual anulan su potencial transformativo, con el fin de ser aceptados y controlados. En pocas palabras, "el Estado tolera solo porque es viable politicamente y mas comunmente aceptado que encarcelar o desterrar" (Castillo, 2015, p. 232). El otro, el diferente, es tolerado, aceptado mientras no represente peligro alguno al statu quo establecido.

En ese sentido, Zizek establece que la tolerancia liberal aboga por el respeto a la alteridad, pero al mismo tiempo introduce en la sociedad del miedo: miedo al otro. Esto implica que "el otro esta bien, pero solo si su presencia no es invasiva, mientas ese otro no sea realmente otro" (2009, p. 57), mostrando asi una apariencia de tranquilidad, calma y conciliacion, si se quiere, donde se puede vivir pacificamente, borrando de esta manera algunos tipos de violencia.

Bajo esa concepcion, podria pensarse que la violencia directa ha cesado y la violencia cultural se apacigua, empero, no han desaparecido totalmente, se encuentra en un estado latente que anula la posibilidad de dialogar sobre lo fundamental, permitiendo un dialogo superficial que no pone en peligro el orden institucional; ademas, es posible que las diferencias o los otros sean asimilados, incluidos dentro de ese statu quo, estableciendo mecanismos de accion y participacion con los cuales se dibuja un orden democratico conciliatorio.

La tolerancia democratica es, como diria Atilio Boron, una apariencia de democracia que no se fija en la esencia, ya que anula toda posibilidad de dialogo y se centra en el mero respeto a los procedimientos, creyendo que asi garantiza la democracia (Boron, 2007). Por el contrario, una reconciliacion democratica requiere de una forma real de aproximacion, de interaccion y de valoracion de los individuos, de un dialogo constante que evite la naturalizacion de practicas, acciones y apreciaciones sobre los individuos y los grupos con las cuales se evite caer nuevamente en dinamicas de dominacion, explotacion o marginacion.

A esta nocion se contrapone la vision de reconocimiento que se desarrolla desde la diferencia y, por tanto, compagina con la reconciliacion democratica; se trata de una reconciliacion mas alla de la tolerancia que haga posible la democracia, fomente la interaccion y el reconocimiento del otro como un fin en si mismo (Castillo, 2015). Entendiendo el valor que tienen los otros como seres humanos, no en cuanto ciudadanos sino en cuanto personas, portadores de un ethos como posibilidad de mundo, haciendo que se vea al diferente como una posibilidad que enriquecera el mundo y no como una amenaza.

A diferencia de la tolerancia, el reconocimiento no pretende guardar una prudente distancia entre los individuos y sus visiones o concepciones de mundo, valora la pluralidad de concepciones de vida y presupone una apertura mental en la sociedad, "donde una persona puede percibirse como 'valiosa' si se sabe reconocida en operaciones que precisamente no comparte indiferentemente con los otros" (Honneth, 1997, p. 153); lo anterior no constituye una aceptacion impasible de los otros --una tolerancia obligada--, por el contrario, hay una valoracion critica que va mas alla de la pasividad discursiva, reconociendo al otro como sujeto legitimo en el dialogo publico y democratico.

Asi, este reconocimiento valora a los otros en cuanto su singularidad. Al respecto, Maturana (1999) explica que el reconocimiento de los seres humanos debe hacerse desde su particularidad y no en contraposicion con algo o alguien:
"ser individuo" no tiene que ser en contradiccion o en oposicion a
nada. Yo no soy individuo porque me opongo a este o a aquello. Ni
siquiera porque soy distinto a este o a aquel. No es la oposicion o la
diferencia lo que hace a una persona un individuo, sino el poder hacer,
lo que hace desde si, aprender desde si, discrepar desde si. Es decir,
sin desaparecer en la discrepancia o en la coincidencia, sin
justificarse en la discrepancia o en la coincidencia. (Maturana, 1999,
p. 136)


Lo anterior permite superar la vision dicotomica que promulga la violencia cultural, asi, por ejemplo, no se es bueno en contraposicion al malo. No se es enemigo interno en contraposicion al amigo, esta nocion de reconocimiento permite abordar, principalmente, la violencia cultural sin desconocer las otras formas de violencia.

Asumiendo este tipo de reconocimiento como necesario para la reconciliacion democratica, puede hablarse de democracia mas alla de unos meros mecanismos de participacion o de decision. La democracia es la creacion de espacios o esferas publicas de discusion, de confrontacion de visiones y de formacion de ciudadanos capaces de interactuar, intercambiar opiniones, dejarse afectar por los otros y valorar la potencialidad de la otredad como valiosa para si mismos y para la sociedad en general. La democracia soportada en el reconocimiento es mucho mas que simple sufragio, supera el procedimentalismo y no se limita a la discusion de lo minimo, pretende llegar hasta los espacios mas minimos, poniendo en discusion hasta la vida privada, por ello requiere del reconocimiento.

No obstante, esa forma de democracia se logra porque hay una fuerte labor educativa que potencializa el caracter humano y la sensibilidad de quienes en ella participan. Martha Nusbaum (2010) establece que la educacion debe ser la forma de aproximarse a los otros, de hacerse sensible y relacionarse con quien no se puede ver, ello para ubicarse en el lugar del otro; asi, por ejemplo, probablemente algunas personas nunca tengan la posibilidad de salir de su aldea, pueblo o ciudad, motivo por el cual desconozcan el sufrimiento de los ninos palestinos que sufren la violencia imperial; pero la lectura, el cine y el arte pueden aproximar al dolor que ellos sienten (Nusbaum, 2010). Cuando se logra esa aproximacion se habra ganado un poco de humanidad, no solo por haber sentido lo que el otro siente, sino porque se amplio el horizonte de mundo que define las vidas.

En definitiva, la reconciliacion con contendido democratico propugna por el dialogo, por el reconocimiento y el fortalecimiento de la sensibilidad individual. Como ya se dijo, una reconciliacion que se construya desde la tolerancia mantiene las condiciones para un retorno a la confrontacion futura.

Conclusiones

Otorgarle sentido a la reconciliacion exige, ineludiblemente, acudir a las causas y formas que originaron las fracturas sociales. El contenido de la reconciliacion estara determinado por la concepcion y asimilacion que se tenga sobre el conflicto; se trata de disputar una nocion de reconciliacion que de respuesta al contexto y busque su transformacion.

La reconciliacion no es una meta. No es el punto de llegada deseado en un escenario de posconflicto, es la herramienta que permite y facilita superar el conflicto y los escenarios de violencia; por tanto, al presentar el conflicto armado varias formas de violencia, la recolocacion exige ser un proceso multifactorial.

La propuesta teorica de Galtung para comprender la violencia en conflictos armados resulta acertada en el conflicto colombiano. La violencia existente en estos anos permite corroborar los enfrentamientos armados entre las partes (violencia directa); los actos violentos de exclusion economica, social y politica de grandes sectores sociales (violencia estructural), ademas de estereotipos, imaginarios y dicotomias que justifican rechazos y agresiones (violencia cultural).

La reconciliacion maximalista y minimalista desconocen los contextos estructurales y violentos del conflicto. La vision maximalista en su analisis ideal de la sociedad se desentiende de las estructuras violentas de la misma; por su parte, la vision minimalista se ocupa unicamente de la violencia directa. Ambas se acercan a la nocion de paz negativa antes que a la positiva. Desde el idealismo de la maximalista no se generan propuestas para una paz estable y desde la nocion de eliminar la agresion fisica de la minimalista no supera la discusion de paz unicamente como ausencia de violencia directa.

Igualmente, pese a ser opuestas, las dos coinciden en sustentar la reconciliacion en la tolerancia: la primera como hecho per se en la sociedad, y la segunda, como se cito, por resignacion. Asi, ambas se alejan de la discusion comunitaria paritaria y de reconocimiento de los semejantes.

Es la reconciliacion democratica la que analiza las estructuras violentas de exclusion y por eso propone, ubicandose en el vertice de la violencia cultural, escenarios publicos y democraticos donde todos los ciudadanos, con sus diferencias, participen en la construccion de Estado y sociedad, y modifiquen, de ser preciso, las estructuras sobre las cuales se funda el pais. Se trata de una reconciliacion con dimension politica, donde los integrantes del Estado reconocen publicamente su pasado violento y se asumen como miembros y participes activos de la comunidad politica; la dimension comunitaria permite comprender la importancia de la comunidad antes que las estructuras legales para el proceso de reconciliacion.

Los debates teoricos y academicos sobre reconciliacion democratica y politica se enriquecen con los aportes que desde la filosofia y la ciencia politica han desarrollado sobre las teorias del reconocimiento; estas visiones sustentan la idea de reconocer al otro en su diferencia, elemento categorico para la reconstruccion del tejido social producto del conflicto armado.

Asi, las visiones maximalista y minimalista de reconciliacion aluden a la tolerancia como forma de entendimiento y de superar las rupturas sociales, la primera mediante una tolerancia pasiva que cree que de forma automatica en la sociedad se reconoce a los otros como iguales; la vision minimalista desde una tolerancia que obliga socialmente a no enfrentar ni agredir al otro. Ambas desconocen las dinamicas dialecticas de las relaciones sociales. Por su parte, la vision democratica de reconciliacion, por lo planteado, compagina con la propuesta de reconocimiento e inclusion.

Construir reconciliacion democratica es un proceso que requiere el concurso de todos los sectores de la sociedad. Se trata, en definitiva, de "un encuentro/proceso publico, en el que los involucrados reconocen la relevancia de la historia del otro para la comprension de su propia historia, en el espiritu de no repeticion de historias similares" (Nordquist, 2008, p. 496). Es, en sintesis, reconocer la historia y la otredad como posibilidad de construccion de una sociedad comun.

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Angela Navia Lopez (1), Romel Armando Hernandez (2)

Recibido: 16-05-2018 Aceptado: 06-03-2019

(*) El presente articulo se desarrolla en el marco de la investigacion titulada "?Redistribucion o reconocimiento? Perspectivas de interaccion en la justicia a partir de autores de la teoria critica". Proyecto inscrito al Sistema de Investigacion Universitaria de la Universidad Cooperativa de Colombia.

(1) Magister en Relaciones Internacionales con mencion en Seguridad y Derechos Humanos, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Docente universitaria e integrante del grupo de investigacion Saber Socio juridico de La Universidad Mariana. Correo electronico: angela_navi@hotmail.com

(2) Magister en Filosofia, Universidad del Valle. Candidato a doctor en Ciencias Filosoficas, Universidad de La Habana. Integrante del grupo de investigacion La Minga de la Universidad Cooperativa de Colombia sede Pasto. Correo electronico: rommelarmandohernandez@hotmail. com
Tabla 1. Relacion reconciliacion, angulo de violencia y reconocimiento.

Reconciliacion   Angulo de la violencia

Maximalista      Cultural
Minimalista      Directa
Democratica      Estructural-cultural-directa

Reconciliacion   Reconocimiento

Maximalista      Igualdad, tolerancia pasiva
Minimalista      Tolerancia obligada
Democratica      Desde la diferencia e inclusion

Fuente: elaboracion propia.
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Author:Lopez, Angela Navia; Hernandez, Romel Armando
Publication:Cuidad paz-ando
Date:Jan 1, 2019
Words:7156
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