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Recetario en busca de dueno: perfumeria, medicina y confiteria en la casa del VII duque de Montalto (1635-1666).

A recipe Book in Search of an Owner: Perfumery, Medicine and Confections in the House of the Seventh Duke of Montalto (1635-1666)

1. UN RECETARIO DE LA CASA DE MONTALTO EN EL ARCHIVO HARRACH DE VIENA

Una manana del mes de abril de 2007, mientras buscaba documentacion sobre la reina dona Mariana de Austria y su relacion con la familia del conde de Harrach en el Usterreichisches Staatsarchiv de la ciudad de Viena, encontre un curioso manuscrito encuadernado que contenia numerosas recetas escritas en castellano. Pebetes, pastillas de olor y aguas perfumadas se intercalaban con alcorzas, bolsitas de olor y alguna confitura. El perfume y la confiteria predominaban en aquel prontuario domestico destinado a cubrir de delicias, olores y sabores a una refinada familia aristocratica profundamente vinculada a la monarquia hispanica: La Casa de Montalto. Una copia parcial de este manuscrito se encuentra en el Archivo Historico Nacional (1). La principal diferencia que presenta con el de Viena, sin contar que el numero de recetas del manuscrito vienes es mayor, es que a pesar de que permanecen las indicaciones de los personajes que le suministraron las preciadas formulas y su procedencia, no hay rastro de las valiosas anotaciones de los margenes que si aparecen en el recetario de Viena y que tienen la virtud de aportar las claves para descubrir al practicante y recopilador de las recetas, sin duda perteneciente al servicio de don Luigi Guglielmo de Moncada Aragon, VII duque de Montalto y futuro cardenal Moncada (2).

El recetario encuadernado de Viena figura en el catalogo del Usterreichisches Staatsarchiv como el numero 30 de los Harrach Handschriften (3). Es probable que uno de los condes de Harrach que fueron embajadores en Espana--seguramente Fernando de Harrach--lo comprara, lo adquiriera en almoneda o lo recibiera como regalo en pago a sus denodados esfuerzos al frente de la dificil embajada imperial en el Madrid del ultimo tercio del XVII. Incluso no seria descabellado pensar que el mismo Fernando de Harrach lo hubiera ordenado copiar para ofrecerselo a su esposa, Johanna Theresia Lamberg, antigua dama de la reina dona Mariana de Austria. La condesa de Harrach era conocida en la ciudad imperial como la suprema embajadora cultural de la corte de Madrid. Famosa escritora de Tagzettel (4) estudiados por Susanne Claudine Pils (5), Johanna Teresia solicito en mas de una ocasion a su esposo, recetas espanolas para elaborarlas en Viena y asi presumir ante su circulo social de sus renovados secretos culinarios, de "prestigioso" origen hispano. Bianca Lindorfer ha analizado el interes de esta condesa por este tipo de recetas espanolas: Johanna adoraba el chocolate, que habia degustado en su juventud en casa de Francisca Manrique (6), y los tomates, que introdujo de manera pionera en la ciudad imperial con semillas procedentes de Espana (7). El gusto y cultura de la condesa nos hace sospechar que podria haber sido suya la iniciativa de encargar aquellas recetas. Con casi total seguridad, este recetario escrito en castellano, lengua que la condesa dominaba, llego a sus manos a traves de su marido o de los contactos sociales que hizo en Madrid (8).

2. SORPRENDENTE DUENO DEL RECETARIO DOMESTICO

A primera vista, el recetario hallado en Viena presenta todas las caracteristicas que la historiografia atribuye a los prontuarios domesticos espanoles de la Edad Moderna: Manuscritos encuadernados generalmente anonimos, cuya posesion suele atribuirse a mujeres de alta condicion que suscriben, antes o despues de las formulas anotadas, la dama reveladora del secreto: <<Receta que ensenyo la marquesa de Villena para las pastas>>9 o <<las pastillas que haze la condesa de punoenrostro>> (10); todas ellas mujeres de alta alcurnia, primas, hermanas, tias, abuelas o amigas intimas que se transmitian sus mas preciadas formulas, verdaderos secretos de familia en forma de recetas medicas, higienicas, cosmeticas, aromaticas o culinarias. Los resultados servian para demostrar su alto grado de refinamiento en los circulos cortesanos.

La aparente heterogeneidad de los usos de las recetas, desde las alcorzas, (pequenos dulces) hasta las cremas para el rostro o los remedios para el dolor de cabeza, se diluye al reflexionar sobre el origen culto de estos recetarios, dignos herederos tanto de las cosmologicas concepciones medicas de Hipocrates y Galeno, en las que la solucion al desequilibrio fisiologico se encuentra en un tratamiento holistico; como de la dietetica propia de los regimina sanitatis de la Edad Media, obras de reputados medicos destinadas a los magnates de los siglos XIII y XIV, en las que se intentaba, segun Alicia Martinez Crespo, establecer un regimen de vida apropiado para un noble determinado, basandose en el estudio personalizado de sus condiciones fisiologicas que se entendian como especiales por su naturaleza superior (11). Por tanto, la dieta que debia seguir el noble tratado, debia ser diferenciada y seguir la jerarquia de alimentos, esencias y plantas medicinales mas adecuadas a su egregia condicion.

Las recetas imbuidas de galenismo o de los preceptos de Dioscorides podian servir para dos o mas usos de los que en principio parecen destinadas, de modo que una confitura o unas alcorzas que podrian concebirse como dulces aristocraticos destinados a satisfacer al sentido del gusto, servirian igualmente para sanar el cuerpo, ya que el azucar era altamente considerado por la nobleza debido a sus propiedades curativas (12). Y es de esta manera como un perfume podia servir a la medicina o para embellecer cuerpos y almas de los nobles. Es evidente que en estos recetarios, resulta dificil deslindar la medicina de la cocina (en concreto de la confiteria (13)), la cosmetica de la higiene, o el arte de elaborar perfumes de lafinega, cada vez mas demandada por las elites nobiliarias.

Los recetarios, como se ha apuntado, suelen ser anonimos, se presentan sin firma o a lo sumo aparece una breve rubrica que representa de manera algo futil, a la persona poseedora de aquellas recetas, posiblemente la misma que experimento -si no por si misma- por aquellos que estuvieron a su servicio. Sin duda el anonimato y el hecho de que sean cuadernos manuscritos en tiempos en los que la imprenta protagonizaba su gran papel difusor, revelan la vocacion de "secreto" que tenia este tipo de documentacion. Sin lugar a dudas, las recetas eran consideradas por sus poseedores como privilegiados tesoros. En gran medida, este caracter secretista respondia a su caracter multiple y a las infinitas variaciones de las mismas, a pesar de que los ingredientes podian reducirse a un reducido numero: La formula magica, la combinacion perfecta de simples y tecnicas que convertian a la receta en exitosa, solo podia obtenerse tras anos de experimentacion.

Maria de los Angeles Perez Samper, en su articulo "Los recetarios de mujeres y para mujeres. Sobre la conservacion y transmision de los saberes domesticos en la epoca moderna" (14) ha estudiado brillantemente estos prontuarios domesticos espanoles: El manual de mugeres en el cual se contienen muchas y diversas recetas muy buenas (15) de 1475-1525, editado por Alicia Martinez Crespo con una buena introduccion; y diversos libros de recetas que se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid: Libro de receptas de pivetes pastillas y conservas (16); Recetas y memorias para guisados, confituras, olores, aguas, afeites, adobos de guantes, unguentos y medicinas para muchas enfermedades (17) y el manuscrito Receptas experimentadas para diversas cosas (18). Otras obras manuscritas han sido analizadas con igual atencion por Montserrat Cabre i Pairet en su estudio: "Los consejos para hermosear el cuerpo ("libros" I-III) en El Regalo de la Vida Humana de Juan Valles", donde la autora y especialista en cosmetica medieval cita: El Vergel de senores en el qual se muestran a hazer con mucha exgelencia todas las conservas, electuarios, confituras, turrones y otras cosas de agucar y mie (19) l. Todos estos manuales presentan la tipologia propia antes apuntada: Anonimato y huella o mano mujeril -no tan clara en el Vergel- en autoria, pertenencia y elaboracion. De ahi que estos recetarios se hayan calificado de <<femeninos>>, obras de mujeres destinadas a mujeres (20).

Con esta razonable y logica tradicion historiografica que establecia la ecuacion: mujer noble-recetario domestico, pense que el manuscrito de Viena se trataba del manual de alguna dama, eso si, apasionada de los perfumes y conocedora de las mas exquisitas tecnicas de destilacion. Con el fin de descubrir la identidad de la "presunta duena", me dispuse a leer atentamente las anotaciones experimentales realizadas al margen de las recetas: A veces senalaba que la formula era muy buena o al contrario, que no le gustaba o que suponia gastar sin buenos resultados; otras se atrevia a sugerir variaciones: Anadir o quitar ingredientes, destilar de otra manera, utilizar otros recipientes; completaba sus breves notas con una referencia de gran valor porque, quizas con un interes recordatorio, anotaba el ano y la ciudad donde habia conseguido la receta y la persona que se la habia proporcionado. La atenta lectura de todas las notas personales de este curioso manuscrito enterrado entre los miles de documentos pertenecientes a la familia Harrach de Viena, me permitio descubrir que la "duena" de tan preciado libro de secretos y "autora" del centenar de notas explicativas de las bondades o inutilidades de cada una de las recetas no era una mujer sino un hombre. Un dato fue revelador para desempolvar la identidad masculina del perfumista: en dos ocasiones tildaba de supersticiones de mujeres algunas de las tecnicas utilizadas en la elaboracion de las aguas perfumadas: <<en supersticion de Mugeres basta que esten machacados y ponerlos en enfusion sin lavarlos>> (21), suscribia al comentar la receta de ... y al juzgar una receta de la princesa de Pacheco, no dudaba en sentenciar <<a mi me parece un disparate ni veo que tenga que hacer con el calambuco que es cosa natural estos son embustes de mujeres..>> (22), eso si, a nuestro entender, de mujeres de altos linajes, a las que si se les permitia (junto a las monjas ilustres de los monasterios reales) practicar estas recetas aromatico-medicinales que realizadas por mujeres de baja condicion podrian haber sido calificadas como actos de magia (23) o brujeria, o como <<supersticiones>> de las que se hacia eco el dueno del recetario.

Desechada la hipotesis de que pudiera pertenecer a una dama noble, centre mis investigaciones en las fechas, las ciudades y la identidades de las personalidades suministradoras de recetas, de esta manera pude descubrir que el personaje era sirviente de los duques de Montalto a los que se refiere con gran deferencia: <<mi senora la duquesa de Montalto>>, o <<mi dueno y senor, el duque de Montalto>>, al que tambien califica de <<mi amo>>. Las anotaciones destapan toda la red familiar y clientelar del VII duque de Montalto a la que pertenecen la mayor parte de las recetas, incluso hay una suscrita por el mismo duque: una memoria para perfumar aguas una <<nota [que] estava entre las recetas de mi suegro el duque de alcala mi senor>> (24), frase que solo puede ser de este noble que se presenta cual apasionado de los perfumes y aromas <<fuertes>> (25), en palabras del dueno del recetario.

?Quien es este misterioso personaje, criado del VII duque de Montalto y su esposa dona Catalina Moncada? Lo descubri al leer un articulo que la doctora Rafaella Pilo, muy amablemente, me envio para que conociera sus investigaciones sobre dona Catalina de Moncada. Este trabajo que permanece en prensa desde el ano 200626 citaba a esta misteriosa personalidad: sus viajes, sus amos y su oficio. Con la premura que suscita la emocion de un nuevo descubrimiento, avise a Rafaella Pilo de mi hallazgo y le pedi que como especialista en el personaje me confirmara mi intuicion. Y asi lo hizo: estaba en lo cierto, el manuscrito contenia las recetas que una vez pertenecieron, sin dudas, a Gavino Farina (27), medico del VII duque de Montalto que alcanzo el titulo de medico de camara de Mariana de Austria y Carlos II. Los detalles de sus venturas y desventuras los dara Pilo al final del articulo.

La atribucion de las anotaciones de los margenes a un medico de renombre como Farina permite abrir muchos interrogantes sobre los recetarios domesticos y su relacion con las altas esferas de la medicina, consideradas tradicionalmente, si no como detractoras, receladoras de los prontuarios domesticos y ello a pesar de que presentaban una fuerte impronta de los antiguos tratados de la medicina clasica. Tras descubrir la identidad del poseedor del manuscrito, un medico, podemos afirmar que las altas personalidades en el arte de la medicina (28) no vivieron ajenas a los recetarios domesticos de los siglos XVI y XVII que la historiografia ha asociado casi en exclusiva al mundo femenino.

Un hombre y ademas medico custodiaba el recetario y parece que no fue la excepcion, pues algunas de las recetas apuntadas por Farina provenian de hombres, duques, guanteros, medicos, obispos, frailes o incluso de personajes masculinos de los que no se indica oficio ni condicion, simplemente nombres y apellidos que los situan en el carnaval de los plebeyos; y aunque seria una locura desechar que fueran las mujeres las mas aficionadas a este tipo de recetarios, a la luz de este descubrimiento, creemos que se deberia reformular el entramado social que hizo uso de este tipo de prontuarios, porque quizas no solo guiaron la practica de "secretos" en cocinas u otros espacios mujeriles como los monasterios de monjas (29), sino tambien en reductos privilegiados de magnates masculinos, lugares destinados unicamente para la elaboracion de aguas medicinales y perfumes de lujo (30), llenos de alquitaras y alambiques para destilar; en definitiva, verdaderos laboratorios caseros que pertenecerian no solo a las mujeres de la familia a las que se valoraria socialmente por estos conocimientos, sino tambien a los medicos de la Casa, galenistas e hipocraticos, ademas de reputados cientificos especializados en las materias simples.

3. EL RECETARIO DE VIENA: DESDE LAS ALZORQAS DE BARRO O CHOCOLATE HASTA LOS PERFUMES QUE SE BEBEN, SE VEN O SE TOCAN

El recetario de Viena se compone de 111 recetas: 52 aguas perfumadas, dos aguas para beber, siete vinagres para rociar, 24 pastillas, dos almohadillas de olor, tres pomos (31), un acerico, ocho polvos de olor, dos pebetes, una pasta de cuentas, siete alcorzas, una confitura y unos de guantes de almizcle. El perfume es el indiscutible triunfador; predomina y domina en todas y cada una de las formulas apuntadas en las hojas de recetario.

La elaboracion de aguas de olor en Occidente durante la Edad Media y el Renacimiento fue una costumbre medico-higienica propia de las clases privilegiadas, heredada del mundo arabe en tecnicas, instrumental y filosofia. La destilacion de las aguas tratadas aromaticamente mediante alambiques fue practica habitual en los suntuosos palacios musulmanes y en la Castilla medieval, foco conector de culturas donde la fabricacion de aguas perfumadas o pastas olorosas se popularizo como efectivo remedio contra las pestes. Los miasmas o malos aires de los que procede el termino malaria (mal aire) se consideraron desde antiguo la causa fundamental de las enfermedades (32), por lo que medicos y nobles utilizaron el perfume ambiental cual medida profilactica para la prevencion de enfermedades contagiosas. El medico de la peste, la celebre y algo estrambotica mascara veneciana de la Commedia dell' Arte que representa a un especialista en medicina cubierto de pies a cabeza con una mascara que simula un ave, fue un atuendo inventado por un medico frances llamado Charles de Lorme para visitar a los enfermos: el susodicho, al calor de la firme creencia de que el perfume podian combatir las plagas pestiferas, se cubria el rostro con un gran pico con la punta rellena de hierbas aromaticas, asi penso que podria librarse de la terrible epidemia (33).

Dos tecnicas fundamentales convivieron en la Edad Media y el Renacimiento para la elaboracion de perfumes: la coccion y secado al sol durante horas de las mezclas aromaticas y la destilacion. Esta ultima tecnica proveniente de Oriente, se difundio en occidente renacentista gracias a la imprenta. En 1500, el medico de Estrasburgo Jerome Braunschweig publico el primer tratado de destilacion de perfumes, titulado: Liber de arte distillandi de simplicibus (34), el hecho de que un medico se dedicara a explicar el metodo de destilacion de simples es una prueba fehaciente de la estrecha relacion existente entre el perfume y la medicina, y de su interes suscitado por la elaboracion de tales preparados aromaticos.

En el siglo XVII se comenzaron a popularizar las aguas aromaticas como elemento de distincion social. En la Edad Media, la mayor parte de los perfumes eran faciles de realizar porque las materias primas, llamadas simples por la ciencia medica, no eran caras. Pero poco a poco, la especializacion en el mundo de la perfumeria convirtio este arte mecanico en exclusivo. La dificultad que entranaba el conseguir determinados ingredientes de lujo, algunos provenientes del extremo Oriente o las Indias (35), hizo que el perfume profilactico se convirtiera en un emblema del refinamiento. En el recetario de Farina hay muchos indicios que demuestran que los perfumes estaban al alcance de muy pocos y que en ocasiones, ingredientes y productos ya elaborados circulaban por el mercado exclusivamente nobiliario. Algunas aguas se compraban y se hacian llegar desde los lugares mas conocidos por su elaboracion: Como el recetario indica, el duque de Montalto hacia llegar la famosa agua de Cordova desde aquella ciudad, donde suponemos, era elaborada en los monasterios. Podria pensarse que durante el largo viaje las aguas perderian sus esencias y propiedades, pero tal y como se deduce del manuscrito muchas de las aguas perfumadas aguantaban muchos meses, quizas hasta un ano si se cumplian a rajatabla las instrucciones o los ritos de conservacion. Otros productos de olor tenian igualmente su denominacion de origen, por ejemplo: el medico recomendaba los polvillos de Portugal: <<polvillos ricos y si fueren de los de Portugal, mejor>> (36) que suponemos compraba su amo o acaso, se los proporcionaba Leonor de Melo, dama portuguesa, esposa del marques de Castelrodrigo, tambien de origen portugues que a su vez podria haberlos encargado a merca deres lusitanos, muy en contacto con las Indias. Las aguas perfumadas cual objetos exclusivos acabarian por transformarse en objetos solidos susceptibles de ser vistos y tocados. Pero comencemos por las aguas que sirvieron principalmente al sentido del olfato.

El recetario de Farina incluye mas de cincuenta aguas perfumadas realizadas mediante la mezcla de ingredientes aromaticos machacados, macerados al sol o destilados con alquitaras y demas instrumental. Los ingredientes son parecidos en todas las recetas de perfumes: algalia, almizcle, rosas, menjui, estoraque, ambar, azucenas, mosqueta, mirta, juncia, naranjas, azahar o trebol. Estas aguas tenian un fuerte caracter medicinal y servian para perfumar aposentos o rociar telas o estancias, un uso que no suele especificar el manuscrito ya que era evidente para el compilador de las recetas. En una nota a la <<memoria de la cazoleta de monja>>, Farina suscribe: <<olorcilo muy lindo para un aposentillo haciamos cocer los pedaqitos de bucaro con agua de ambar de cordova de la mas rica>> (37). Las aguas se dejaban reposar en redomas en un rincon de la sala hasta que las esencias se evaporaban y era necesario recuperarlas; bella es la forma de renovar el perfume del agua de palas: <<la echaran en redomas [el agua] y quando quieran que huelan los aposentos hara asqua una pala de yerro y echaran un poco de agua en ella la qual menearan bien en la Redoma quando la querran echar para que se mezcle el asiento con el agua>> (38).

La juncia parece ser uno de los ingredientes estrella tal y como demuestran las siguientes recetas: <<memoria para aderezar vinagre de juncia>> (39), <<memoria de como se hace la juncia>> (40) o <<memoria de las juncias de las porcelanas>> (41), todas facilitadas por la marquesa de Castelrodrigo que debia ser una verdadera experta en el tratamiento de esta planta. Dos recetas de juncia para porcelanas llegaron a Farina a traves de Antonio Cobos, su guantero, en Madrid el ano de 1644, otra pertenecia a Catalina de Moncada y otra se la proporciono Antonio de Casanueva, tambien en Madrid y el mismo ano de 1644. El agua de juncia era ya muy apreciada en el Alcazar cuando Farina llego a la corte de Felipe IV. Las notas de Cassiano del Pozzo, acompanante del cardenal Francesco Barberini en su viaje a Madrid, lo demuestran. Del Pozzo nos brinda un curioso testimonio del uso de agua de juncia en los aposentos del palacio real con motivo de un banquete destinado a agasajar al egregio cardenal, la cita es del 10 de junio de 1626 y en ella Cassiano asimila el buen olor a la salud:

<<En estas estancias se vieron los fogones de plata adornados con flores [...] Se uso tambien un perfume de iuntia (42), que es una raiz procedente de una espacie de junco o ciperacea de las que habia en los alrededores de Madrid, que una vez lavada y puesta a secar, se prepara con cuidado y se coloca en recipientes de cristal, cubriendose o impregnandose de vinagre al que, mientras esta caliente, van anadiendo claveles y algalia, quienes alguna cosa de olor, quienes otra cosa segun gusto. Estas raices, de esta manera conservadas y mantenidas [siempre] cubiertas por este vinagre elaborado, desprenden agradabilisimo y sanisimo olor>> (43).

La anotacion que Cassiano hizo en su diario se asemeja a las recetas recogidas por Gavino Farina ?Quien habria elaborado en aquel ano de 1626 el agua de juncia que disfruto el cardenal Barberini y su sequito papal? Al menos sabemos que veinte anos despues, dos guanteros y un desconocido Juan Francisco Andres entendian de juncias en la corte de Madrid.

El mismo efecto que las aguas depositadas en redomas o porcelanas en los aposentos, tenian las pastillas y los pebetes, pastas perfumadas que exhalaban su perfume mediante combustion. El diccionario de la Real Academia de la lengua define pebete como: <<Pasta hecha con polvos aromaticos, regularmente en forma de varilla, que encendida exhala un humo muy fragante>>. El recetario de Farina demuestra que estos preparados eran habituales: <<las pastillas de brasa que hacen en Casa del duque de Montalto>> (44), <<los pevetes negros y los pevetes blancos de la duquesa de Bivona>> (45) y <<los pomos ricos para la lumbre>> (46). El uso de las pastillas y cazoletas estaba igualmente difundido en otras cortes: En el palacio de Saint Germain en Laye, Jean Heroard, medico del delfin Luis (futuro Luis XIII) testifica el uso de las pastillas que se quemaban en cazuelas con agua de rosas en 1608 (47).

Otros preparados olorosos mas frescos eran los vinagres. En el recetario se citan varios de estos preparados para refrescar las estancias en dias de mucho calor: el <<vinagre para regar en el verano>> (48). Podemos imaginar al virrey de Napoles solicitando a nuestro personaje la pronta elaboracion del vinagre de juncia para refrescar sus palaciegas habitaciones durante la canicula napolitana. Apreciaba el virrey la frescura del vinagre porque segun afirma Farina en el recetario <<no le echava aguas de olor fuerte, sino rosada de mirta y semejantes sin ambar>>. Muchas recetas requerian del sol para su elaboracion, por lo que se deduce que los origenes de las mismas estan en territorios surenos donde el astro rey podia sustituir las alquitaras y demas instrumental; ponemos como ejemplo la receta de <<memoria de ambar rosada>> que le fue proporcionada al medico por <<la duquesa de Palermo>> en el ano 1638; el exito de esta receta dependia en gran medida de la intensidad del sol, tal y como aconseja Gavino en el margen: <<[...] como todo su primor viene del sol, es precisso que sea mucho y de los mas fuertes del verano>> (49). Es de suponer que durante el ferragosto, Farina, ademas de producir los acostumbrados vinagres, experimentaria las mas arriesgadas recetas de aguas perfumadas.

Aguas, pastillas y pebetes servian al sentido del olfato. pero las virtudes del perfume no se agotaban con la satisfaccion de este sentido porque, como demuestra el recetario, los aromas no solo se olian sino que se veian, se tocaban e incluso se comian o bebian, y es que, cual producto de lujo que denotaba prestigio social, el perfume se adapto a las formas de representacion cortesanas inherentes a las cortes del barroco. En el prontuario de Viena no faltan las aguas perfumadas para beber; el perfume para rociar cueros, lienzos, sabanas o trajes; las bolas aromaticas para llevar y mostrar; los polvos de olor para empolvar guantes; o las alcorzas, dulces que--segun el recetario--se elaboraban con los mismos ingredientes que las aguas de olor. El almizcle o el ambar, combinados con el azucar propio de todos los dulces aristocraticos, multiplicarian las propiedades medicinales de estos caprichos del arte de la dulceria.

Estamos en disposicion de aseverar que el perfume, como arma visual de fineqa, fue asiduamente utilizado por la nobleza en el siglo XVII. En aquella cultura de la "representacion" debe encuadrarse la aparicion de las denominadas bijoux de senteurs, o joyas de perfume, diminutos objetos realizados con piedras preciosas que contenian diferentes combinaciones de esencias en estado liquido o solido y que el portador aspiraba cuando sentia que debia hacerlo, en principio, por necesidad profilactica o medica (50) y mas adelante, quizas por gusto y condicion. Las complicadas combinaciones de esencias y la distinta percepcion que hoy en dia se tiene de los perfumes no permitiria adivinar por el olfato si los olores contenidos en estas joyas eran o no del agrado de su poseedor; afortunadamente ciertos testimonios contenidos en recetas hace suponer que el fabricante buscaba un olor que le resultara agradable, a el o al destinatario del perfume.

Entre estas joyas destacan las denominadas pomas (51), pomander (52) o Bisamapfel (53), en aleman, que podian ser de dos tipos: esferas de filigrana huecas que se rellenaban de perfumes de pasta con forma redondeada y pequenas bolas que imitaban los gajos de una naranja o una granada en cuatro, seis y hasta ocho compartimentos, que se rellenaban con perfumes liquidos y en los que aparecian grabados los nombres de las sustancias encerrados en ellas. Complejidad y distincion hicieron de estos objetos verdaderas joyas. Estas pomas eran portadas en los bolsillos, colgaban de los rosarios o pendian de los anillos de hombres y mujeres de la alta nobleza que, cuando lo deseaban, acercaban el objeto a la nariz para exhalar el perfume. Tambien se usaron frascos diminutos que se colgaban de la cintura y contenian preciadas fragancias. Algunos de estos objetos han sobrevivido a los avatares del tiempo: su belleza, sus diminutas dimensiones, sus preciados materiales: oro y piedras preciosas; su finura y los multiples detalles de compartimentacion, fascinan y demuestran que el continente tenia que reflejar el contenido: los perfumes mas exquisitos solidos o liquidos que, contenidos en esos preciados bijoux de senteurs visibles y tocables, dignos de los mas afamados maestros joyeros, se configuraban en una metafora de la virtuosa apariencia practicada por la nobleza. Perfume y joya simbolizaban la higiene moral, el prestigio social y la alta condicion por ello no es de extranar que sus poseedores quisieran representar sus olores en sus retratos: Existen numerosos ejemplos (54) como el retrato de Clarissa Strozzi realizado por Tiziano en el que la nina se presenta con una poma que pende de una cadena ajustada a su cintura, o los retratos femeninos de Bartolome Bruyn en el que las manos de las retratadas sostienen con suavidad rosarios enganchados a bellas pomas de filigrana (55). Destaca igualmente la poma que cuelga del vestido de Anne Fernely, retratada por Anthonis Mor van Darshorst en 156956. En el siglo XVI los burgueses del norte de Europa se hicieron retratar con sus joyas de olor significando asi su situacion de poder en el concejo de la ciudad de cuya salubridad eran responsables, al respecto cabe destacar el retrato de Jan Gerritz Van Egmond, realizado por Jacob Cornelisz Van Oostsanen en 1518, en el que el burgomaestre sujeta con los dedos indice y pulgar de la mano derecha una poma dorada, unida al dedo corazon a traves de una corta cadena enganchada al dedo corazon (57). La constancia del uso y representacion de los mas variados y hermosos "continentes" de perfumes, me inclina a otorgar la categoria de tal a la joya en forma de pistola (58) que pende de la cintura de dona Ines de Zuniga, obra de Juan Carreno de Miranda fechada en la segunda mitad del siglo XVII; la delicada pistola que luce dona Ines bien podria haber servido para guardar preciadas esencias, ya que es muy similar a le pistolet a parfum que se conserva en el museo Cognac-Jay de la ciudad de Paris, una pequena pistola que servia para contener perfumes de finales del siglo XVIII y que es muy similar a la que aparece en el retrato de Carreno. Sabemos que la joya en forma de pistola de dona Ines de Zuniga no fue una excepcion, pues la hermana de la menina Maria de Sarmiento poseia una muy semejante (59) y que, adivinamos, utilizaria para los mismos fines aromatico-representativos.

Los guantes perfumados, afamados en la corte de Madrid y en el extranjero, alcanzaron un prestigio similar al de las joyas de olor. Los guantes que realeza y personajes de alta alcurnia lucen en sus retratos no podian ser sino "de olor", esencias "visibles" para el ojo barroco que identificaria la virtuosidad del personaje con el cuero perfumado que enfundaba sus manos. Era la epoca en la que la moda espanola de cultivar el aprecio de los olores estaba en auge y no habia sido todavia superada por la cultura francesa (60).

Los guantes de olor espanoles y el perfume en pasta eran preciados regalos diplomaticos que se ofrecian a delegados extranjeros. El cardenal Francesco Barberini recibio varios obsequios de olor en su viaje a Madrid. La vieja condesa de Lemos regalo al cardenal el 4 de agosto <<cajitas con diversas pastillas y guantes>> (61). La condesa joven de Lemos le presento <<una pileta de agua santa de agata y enjoyada, valorada en seiscientos escudos; algunas cajas llenas de cosas de olor, pieles, guantes, pinetti (62) [pebetes (63)] y pastillas. Rechazo la pileta aceptando el resto>> (64). No menos lujosos fueron los presentes que la duquesa de Terranova le ofrecio esa misma tarde: <<una cajita de caparazon de tortuga acanalada llena de pinette [pebetes]; dos docenas de pares de guantes de ambar, dos colchas o cubiertas de ormesi acolchadas, dicen, de olor>> (65)

Los guantes perfumados solian ser regalos habituales de los embajadores espanoles a las cortes extranjeras: En Paris, el duque de Pastrana, embajador de Espana en Francia, ofrecio a Luis XIII 24 cueros perfumados y cincuenta pares de guantes. El joven monarca, haciendo gala del odio aprendido a todo lo espanol, afirmo <<ce sera pour en faire des coliers a mes chiens, et des harnois a mes petits chevaux>> (66).

En el recetario de Gavino Farina destacan las siguientes recetas de pomos y polvos para adobar el cordoban de los guantes: <<memoria para hacer los pomos de mi senora la princessa de Pacheco>> (67), <<memoria para hacer polvos finos para corcovan o cabritos>> (68), <<memoria para adovar algun coleto o guantes sin que lleve almizcle ni ambar>> (69), <<memoria de polvillos del duque de Montalto>> (70) y como no citar la receta de <<guantes de almizcle del duque de Montalto>> (71); los azericos, semejantes a los pomos o bolitas de olor tambien son recurrentes: <<memoria de azericos de ambar y Flores>> que segun Farina olian <<muy bien>> (72).

Y del perfume que se ve y se toca, pasaremos al perfume que se ingiere liquido o solido, como las aguas de beber medicinales. Dos o tres gotas de esta agua en la bebida eran suficientes para obtener resultados ?medicina preventiva o resolutiva? En el recetario se citan dos aguas <<para beber>>: <<receta del agua de ambar para bever del duque de Najera>> (73) y la receta <<para hacer agua de beber del Condestable de Castilla>> (74), la primera se echaba <<en la bebida como cosa de seis gotas y no mas porque e[ra] muy caliente>> (75); para la elaboracion de esta agua se utilizaba el azucar, ingrediente que sabemos, se creia curativo y que igualmente aparece en el perfume que "se come", se mastica y se ingiere como dulce medicinal elaborado con los mismos ingredientes que las aguas olorosas: en el recetario destacan las alcorzas y los bonbanes que, segun explica el medico, solo se diferenciaban de las alcorzas por su forma: eran redondos como una avellana (76). Los <<bonbanes>> (77) de Cobos se hacian con <<azucar molida y cernida media onza de Ambar blanco y dos adarmes de Almizcle fino y una clara de huevo fresco>> se mezclaba todo hasta obtener un pasta que tras ser amasada se desgajaba para dar forma redonda y pequena a los <<bonbanes>>. En las alcorzas, el almizcle y el ambar se combinaban con el azucar para crear pequenos dulces "medicinales"; en concreto, las alcorzas eran consideradas remedios efectivos contra la melancolia (78). Muy curiosa es la receta de <<alcorzas de barro>> almizcladas o con ambar que, como su mismo nombre indica, se preparaban con barro <<del mas oloroso>> y muy bien molido, azucar y almizcle, ingredientes que convertian a la materia prima inicial en un verdadero perfume comible y digerible que no sorprende cuando tenemos constancia de que el barro era consumido por las damas de la corte como remedio eficaz de control de las hemorragias; de hecho, algunas damas extranjeras con estomagos poco acostumbrados a tales usos, murieron a consecuencia de la ingesta de este "ingrediente" (79) que, gracias al recetario de Farina, encontramos dentro de los dulces tipicos usados por las casas nobiliarias vinculadas a la monarquia hispanica.

Perfumes para ver, comer, beber, tocar y oler. Perfumes para cuatro de los sentidos cinco sentidos (gusto, tacto, olfato y vista) sedujeron al medico del duque de Montalto; solo el oido parece permanecer ajeno a los beneficios de los aromas ... aunque quien sabe si cascabeles, campanillas o sonajeros estuvieron alguna vez perfumados ...

4. INFORMADORES, PRODUCTORES Y USUARIOS DE LOS PERFUMES: HOMBRES, MUJERES, NOBLES O PLEBEYOS VINCULADOS A LA CASA DE MONTALTO

<<Visite otra vez al Cardenal de Moneada, y quedaron mis vestidos perfumados de sus olores, tres dias enteros. Non bene semper olet qui semper bene olet>> (80)

El 19 de septiembre de 1669, el conde de Potting, embajador del Imperio en Madrid, anotaba en su diario este curioso juicio del cardenal Moneada, Luigi Guglielmo de Moneada y Aragon, VII duque de Montalto, ex-mayordomo mayor de dona Mariana de Austria y como sabemos, magnate de Gavino Farina, el medico que en aquel ano de 1669 debia seguir bajo la tutela del "perfumado" cardenal. El perspicaz embajador, con la sutil ironia que caracterizan sus apreciaciones, quiso expresar con aquella sentencia -en la que el "buen" olor se yergue como protagonista- la desconfianza que le transmitia el duque de Montalto. Sentenciando que no siempre "olia bien" el que "bien olia" (subrayado en el original), el conde de Potting, rompe con la que debia ser una logica asociacion entre el perfume y la nobilitas en el mas alto sentido moral. Asi, el aparente buen olor, identificado en la cultura nobiliaria del momento con un codigo etico propio de la alta alcurnia, que desprendia Moncada, se convertia en palabras de Potting en una mascara, en un engano de los sentidos y en una advertencia que le inclinaba a mostrarse precavido ante los "buenos olores", que aspiraban a representar la alta dignidad de la nobleza cortesana.

Huelga decir que los olores que impregnaban el atuendo de Moncada fueron realizados por Gavino Farina utilizando algunas recetas del manuscrito de Viena. La breve frase de Potting tiene un valor incalculable para nuestro estudio porque, al margen de las implicaciones politicas que encierra (81), revela el "uso" y "disfrute" de los perfumes por parte el duque de Montalto que, por las anotaciones del recetario, sabemos opinaba sobre las recetas: <<a mi amo no le gusto ni a mi tampoco>> (82) o <<mi amo gustava desta agua sin ambar y almizcle>> (83); o tenia sus preferidas, como <<el agua de palas>> que sabia hacer su esposa dona Catalina: <<el mayor regalo que tenia el duque>>, escribe Farina; y conservaba algunas de ellas, las guardaba y recopilaba: <<esta nota estaba entre los papeles del duque de Alcala mi suegro>>, anotacion realizada por el propio Moncada y que podria sugerir la puesta en practica de estas recetas por el mismo.

El hecho de que el recetario de Viena perteneciera a un hombre y ademas medico de una linajuda casa italiana, ya marca un hito fundamental en la historia de los prontuarios domesticos. Esta certeza podria constituir el unico motivo para darlo a conocer, pero el recetario aporta mucha mas informacion a traves de las anotaciones de los margenes, el titulo de las recetas o el registro de las personas que "dieron" las recetas. En primer lugar, como sabemos, las notas personales de Farina nos descubren que el dueno del recetario puso en practica todas las recetas infinitas veces ya que se atreve a sugerir variaciones, a mostrar su gusto o disgusto por los olores, a cambiar ingredientes y opinar sobre mayor o menor benignidad de las propiedades prometidas por los informantes; y en segundo lugar, aportan pistas, no solo de la red de social del medico que relata Pilo en el ultimo apartado, sino tambien de las personas informantes de las recetas (no solo mujeres nobles, sino tambien hombres, algunos plebeyos) y de su relacion con las mismas: si las elaboraban o solo las coleccionaban para que otros las realizaran, si las "hacian" o simplemente pertenecian a la cultura "de" su Casa. La informacion brindada por el recetario de Farina permite un planteamiento mas serio sobre las preguntas candentes que suscita este tipo de documentacion ?Quien "hacia" o practicaba las recetas? ?Cuales eran sus usos y sus fines? ?Quien las usaba? Parece claro que el perfume se presenta como de uso exclusivo de la nobleza, en cuanto a la elaboracion, seria necesario averiguar si los nobles, hombres o mujeres, llegaron a elaborar estas recetas con sus propias manos, bien para su disfrute personal, bien para aumentar su prestigio social en una posible competencia "aromatica" con otras Casas nobiliarias, o bien con el fin de "regalar" su tiempo (84), dias y horas empleados en la obtencion del producto final: un perfume que presumiblemente expresaria su idiosincrasia nobiliaria a los clientes o afectos obsequiados. Otra relevante cuestion ya pergenada es el origen social y el genero de las personas citadas en el recetario y que tienen una importante vinculacion con cada una de las recetas.

Para poder responder a todos estos interrogantes, hemos analizado las expresiones utilizadas por Farina en la asociacion de nombres y recetas: <<diome>>, <<de>>, <<que hacen>>, <<hacia o hacian>> y <<que se hace en casa de>>; asi como los generos y las titulaciones otorgadas a cada uno de los personajes.

Sabemos que cuarenta personas le <<dieron>> o <<enviaron>> recetas, de estas 24 eran mujeres de la alta nobleza: la duquesa de Alcala, duquesa de Terranova, la duquesa de Najera, la marquesa de Castelrodrigo, la duquesa de Montalto (Catalina Moncada), la baronesa de La Laguna, la condesa de Chinchon, la duquesa de Osuna, las carmelitas descalzas de Madrid; o de origen noble: dona Maria de Agramonte, dona Isabel Valenzuela, dona Maria del Pulgar; mientras que 16 eran hombres: de la alta nobleza: el duque de Montalto <<dimoe esta receta el mismo>>, el duque de Alcala, el obispo de Valencia, de la nobleza o origen noble: Don Vicente Pimentel, o sin titulo Antonio Cobos, Antonio de Casanueva (ambos guanteros), Francisco Andres o Andreu, un capuchino: Fray Felix de Albayda. Asi, atendiendo a la expresion <<diome>>, un 40% de las recetas le fueron suministradas por hombres y un 60% por mujeres. Evidentemente el hecho de que le dieran las recetas no implica necesariamente que estos personajes las practicaran, aunque si que las conocian bien.

Mas seguro es el verbo <<hacer>> pero no en todas sus conjugaciones. Hemos atendido a las personas que <<hacian>> o <<hacen>> recetas y no a las aguas o perfumes que <<se hacen en Casa de>>, veamos el resultado: de once recetas que Farina dice <<hacen>> o <<hacian>> determinadas personas o grupos de personas, dos corresponden a hombres: <<que hacen los frailes de San Felipe Neri", <<que hace don Juseppe Ronolles y nueve a mujeres: <<agua de angeles como la hace la condesa de Punoenrostro>>, <<pastillas que hace la serenisima dona Ana Margarita de Austria en el convento de la encarnacion>> <<agua de palas que hacia la duquesa de Montalto Dona Catalina a la reina>>. En total, un 22% parece que son hechas por hombres y un 77% por cien por mujeres; aun y todo deben tomarse estos porcentajes con mucha prudencia ya que cuando se dice que una receta la <<hace o hacia>> tal o cual persona, podria significar que la ordena hacer a criados u otros personajes a su servicio. Quizas solo podrian tomarse como totalmente validas el agua que dona Catalina <<hacia>> a la reina o las pastillas que <<hacia>> la marquesa de Villanueva del rio, y aun asi debe tomarse con muchas precauciones.

Por otro lado estan las recetas que en su titulo denotan la pertenencia a una persona: <<el agua de beber del condestable de Castilla>>, <<los pomos de mi senora la princesa de Pacheco>> o las <<pastillas del duque de Uceda>>. Farina cita muchas recetas <<de>> Catalina de Moncada <<su senora>>. Todas ellas indican su uso por parte de estos personajes pero no su puesta en practica personal, aunque tampoco la descartan ya que algunas de estas recetas fueron dadas al medico por los mismos personajes que dan titulo a la formula; sin duda, la particula <<de>> implica una relacion mas estrecha entre personaje y receta que la expresion <<usaba>>, que aparece en el titulo de unas alcorzas: <<las alcorzas que usaba Carlos V>>, que desecha cualquier elaboracion de aquellos dulces por el emperador, al expresar solo su disfrute. De estas recetas "de" tal o cual persona un 46% son de hombres y un 53% de mujeres.

Quedan las recetas que <<se hacen en casa de>> o <<de la casa de>>, casi todas ellas de la casa del duque de Montalto. ?Las hacia el mismo duque, alguna de sus mujeres, o ayudantes de Farina ademas del mismo medico, cuya puesta en practica de las recetas es indiscutible? Una anotacion algo ambigua nos permite sospechar alguna implicacion directa del duque en la experimentacion de las recetas: Farina escribe en la pagina dos del recetario: <<pero como mi amo queria que las aguas fuesen fuertes ponia a destilar menjui en agua rosada>>; entre las dos frases no hay signos de puntuacion, algo comun en la documentacion de la epoca ?Era el propio Farina el que se ponia a destilar el menjui o era el duque de Montalto? Dificil saberlo. Otra anotacion parece dar datos mas firmes sobre la practica del duque <<mi amo gustava de aquella frescura del vinagre y no le echava aguas de olor fuerte sino rosada de murta y semejantes sin ambar>> (85), tambien en este caso la expresion podria llevar a equivoco ?echaba las aguas de suave olor el duque o Farina? Si el duque de Montalto no elaboro o participo en la elaboracion de las recetas, si parece que las superviso o vio hacer. Nuevas investigaciones arrojaran luz sobre estas aguas y pastillas perfumadas que podemos certificar, hacia y experimentaba con notable interes cientifico y cortesano, el medico hipocratico Gavino Farina.

5. GAVINO FARINA, LA CASA DE MONTALTO Y LA CORTE DE MARIANA DE AUSTRIA: RECONSTRUCCION DE LA RED CLIENTELAR DEL PRACTICANTE y COMPILADO

Por fin ha llegado el momento de presentar la biografia de Gavino Farina. Registrar las fuentes de las recetas nos ofrece un dibujo bastante claro de las frecuentaciones del medico y de los miembros de la elite que le promociono en la corte de Felipe IV. Nacido en Sacer (actual Sassari, el cabo norte de la isla de Cerdena) al principio del siglo XVII, Gavino Farina habia estudiado gramatica y humanae litterae en su ciudad natal. Unos anos mas tarde decidio trasladarse a Pisa para dedicarse a la filosofia (86). En la ciudad toscana conocio al medico portugues Gabriel Fonseca de quien fue discipulo y al que siguio a Roma en la epoca en la que este fue nombrado medico de Inocencio X (87).

Por las noticias que nos ofrece el recetario, sabemos que Farina se encuentra en Roma en los anos treinta del siglo XVII y que frecuenta la corte del embajador espanol cerca de la Santa Sede Manuel de Moura y Corte Real, II marques de Castel Rodrigo, y marido de dona Leonor de Melo, quien dio y envio al medico algunas de sus mas preciadas recetas. Dona Leonor, por su origen portugues, debia conocer bien las bondades de los polvillos de Portugal: su calidad, perfume y textura debian tener fama, asi como los elaboradores de perfumes de origen portugues (88).

El palacio del embajador marques de Castel Rodrigo era por aquellos tiempos un lugar muy concurrido por altas personalidades politicas: el duque de Alcala, Fernando Enriquez de Ribera, y su yerno Luigi Guglielmo de Moncada, nuestro VII duque de Montalto solian visitar al embajador espanol de la Santa Sede con sus esposas: Don Luigi Guglielmo de Moncada se habia casado en 1629 con dona Maria Afan de Ribera, a partir de entonces duquesa de Montalto (89). Probablemente, en una de aquellas visitas de cortesia coincidieron por primera vez el medico Gavino Farina y el duque de Montalto. Farina, por aquel entonces, estudiaba para la obtencion del doc torado (90) en un clima marcadamente contrarreformista que determinaria su actitud de sustancial fidelidad--que mantuvo durante toda su vida- a las teorias tradicionales (91). A pesar de que el enfoque hipocratico hubiera sido ya largamente debatido en el curso de la Edad Media, y fuese considerado, en algunos sentidos, anticuado, el medico sardo decidio adoptar el metodo cientifico del ilustre griego como fundamento para sus investigaciones sobre la malaria (92). En la ciudad de los Papas, Farina consiguio una receta de un medico del rey de Francia (93), lo que indica que en la corte francesa de Ana de Austria y Luis

XIV, los especialistas en medicina practicaban la perfumeria (94).

En 1635, Luigi Guglielmo de Moncada fue nombrado virrey de Sicilia. Por aquel entonces, Farina, ya estaba integrado en el sequito de la familia Moncada, por lo que siguio a su senor hasta la isla. Los duques de Montalto se quedaron alli hasta 1639 (95). En Sicilia, Farina aprendio y recogio muchas recetas en las que aparecen como ingredientes principales productos tipicos islenos: la primera <<agua admisclada>> del recetario se la dio precisamente el duque de Alcala Fernando Enriquez de Ribera en Palermo en 1635 (96). Siguiendo con las recetas sicilianas, la del agua de clavos de Terranova se la proporciono la duquesa de aquellos feudos, Giovanna Tagliavia Aragona Cortez, en enero de 1641, cuando los dos coincidieron en Cartanaxeta, dominio mayor de la familia Moncada. El <<agua de boltiga>> y <<el agua de ambar rosada>> se las dio la propia duquesa de Alcala--la hermana del marques de Castel Rodrigo, Beatrice de Moura y Corte Real--en Palermo en 1634 y en 1638 respectivamente (97).

El medico sardo regreso a Roma en el ano 1638, donde recopilo otras recetas de la marquesa de Castel Rodrigo, Anna Maria Moncada (98). Sin embargo, a partir de 1641 lo encontramos en Cartanaxeta con la familia Moneada o, mejor dicho, con lo que de aquella quedaba: la duquesa de Montalto, dona Maria Enriquez de Ribera, habia muerto en Gaeta en 1639, ese mismo ano, su viudo habia conseguido en Roma concertar la boda de su hermana Maria Ana con Francisco de Moura y Corte Real. En 1641 Luigi Guglielmo de Moncada decide embarcarse a Espana donde en 1643 volveria a casarse, esta vez con Catalina Moncada de Castro, hija del marques de Aytona (99) y dama de la reina Isabel de Borbon (100).

Farina permanecio en Sicilia hasta 1644, fecha en la que inicio rumbo hacia Madrid para alcanzar a los duques de Montalto, Luigi Guglielmo y Catalina. El medico sardo se gano la confianza de la nueva duquesa que le revelo nuevos secretos aromaticos, entre ellas la que se convertiria en el agua preferida del duque de Montalto, la muchas veces citada <<agua de Palas que dona Catalina hacia a la reina>>, por aquel entonces Isabel de Borbon. En Madrid, la duquesa de Najera (101) participo igualmente en la recopilacion del medico con la receta de <<polvos de perfumar la ropa de cama del invierno>> (102).

El matrimonio de los duques de Montalto era un apasionado de los olores: Magalotti asevero que Luigi Guglielmo era uno de los grandes expertos de Europa (103); por su parte, la duquesa Catalina conocia un importante elenco de recetas adecuadas para los paladares y olfatos reales (104).

En el prontuario de Farina no faltan las recetas suministradas por la madre y la suegra de Luigi Guglielmo de Moncada (105). Juana de La Cerda y de la Cueva, su madre (106), entro en 1631, en el monasterio de la carmelitas descalzas de Napoles, alli profeso con el nombre de Sor Juana de Espiritu Santo, fue probablemente ella la que dio a Farina la receta de <<Agua de Angeles que se haqe en convento de las carmelitas descalzas de Napoles>>. Asi mismo encontramos recetas de la baronesa de la Laguna, Margarita de Castro y Alagon, madre de dona Catalina Moncada (107). En el recetario aparecen las recetas de la duquesa de Bivona, Aloisia de Luna, abuela de Luigi Guglielmo.

Farina entro en la familia de los duques de Montalto y en 1644 se marcho con ellos a Cerdena, donde el duque habia sido nombrado virrey. El medico regresaba asi a su tierra de origen y alli siguio siendo el medico de los Moneada hasta el final del virreinato. En el verano de 1649, mientras se encontraba en la ciudad de Termini, Farina salvo al duque de una enfermedad debida a <<soperchio uso di femine>> (108), una hazana medica que aumento el carino de Moncada hacia el que considero su salvador (109).

En 1652 la familia Moncada, incluido el fiel Farina, se traslado a Valencia por el nombramiento del duque de Montalto, virrey de aquellas tierras. Alli se quedaron durante seis anos en los cuales se ofrecio a Farina un <<annuo trattenimento>> semejante al de una catedra (110). Por aquellos anos, Valencia era foco importante en el mundo de la medicina. Importantes medicos pululaban por la Universidad, entre ellos Melchor de Villena, muy conocido por su obra: Relacion y discurso de la esencia, preservacion y curacion de las enfermedades pestilentes que hubo en la muy noble y leal ciudad de Valencia en el ano de 1647, publicada en 1648 junto a Vicente Gil y Diego Prunonosa, dos reputados catedraticos de medicina (111). En esa misma ciudad, bajo la comision de Melchor de Villena, el apodado <<nuevo Hipocrates valenciano>> (112), se habia fundado el Colegio de los Santos Reyes, institucion dedicada a la practica de la medicina destinada personajes ilustres, virreyes y magnates valencianos. Quizas bajo el techo de esta noble institucion que casi con certeza debio frecuentar el duque de Montalto, Farina conoceria a don Melchor.

Medico y mecenas, durante esos anos, viajaron con frecuencia a Madrid con notables resultados: Farina recibio el 30 de junio de 1653 el nombramiento de caballero de la orden de Alcantara (113). El honor concedido a Farina por Felipe IV le otorgo fama y prestigio que sin duda alegraria a la familia de Luigi Guglielmo. En el ano 1659, dona Catalina fallecio a causa de un cancer mamario, el medico sardo nada pudo hacer por salvar la vida de su amada senora (114); fue un duro golpe. Al ano siguiente, duque y medico volvieron a Madrid para ampararse en el amplio paraguas de la corte. Farina siguio coleccionando recetas que entonces le dieron la condesa de Chinchon, la duquesa de Osuna (115), dona Isabel de Valenzuela (116), dona Maria de Pulgar (117), don Vicente Pimentel, o dona Maria de Agramonte. En 1661, don Luigi alcanzo el cardenalato convirtiendose a partir de entonces en el cardenal Moncada, fue nombrado mayordomo mayor de la reina dona Mariana y al parecer participo en la conspiracion contra Nithard en 1668; la vinculacion de Moncada con los enemigos de la reina no impidio a Farina conseguir el 11 de junio de 1668 el titulo nobiliario y el senorio de la villa de Monti para si y para sus descendientes (118). Tampoco le impidio mantener una estrecha relacion con su primer mentor hasta el final de su vida, tal y como se puede comprobar en el testamento de duque, fallecido en mayo de 1672, en el que Farina aparece como uno de los testigos (119).

Tras la muerte de su protector, Farina regreso a Cerdena, donde parece permanecio hasta 1675 como prior de la cofradia de Santiago de la ciudad de Sassari, a cuya catedral (o, segun algunos, a la cercana iglesia de Santiago (120)), dono una estatua de plata de San Gavino y la suma de mil escudos. En el ano 1677 encontramos a Farina de nuevo en Madrid como medico de camara y en el elenco de criados que eligieron seguir a Mariana de Austria en su destierro a Toledo, que duro mas de dos anos. Farina regreso a Madrid con el sequito de la reina madre en 1679, alli recupero su alta posicion como medico de camara de Carlos II y miembro ilustre del protomedicato junto a Francisco Henriquez de Villacorta y Lucas Mestre.

Farina defendio con fuerza la vision clasica frente a las "contaminaciones" de las nueva teorias mecanicas y quimicas, propugnadas por la espagirica paracelsiana y la iatroquimica que en el curso del siglo XVII habian encontrado acogida en Londres, Amsterdam, Paris y Viena, no asi en los dominios italianos de la monarquia espanola o en la mismisima corte madrilena (121), donde las nuevas teorias fueron obstaculizadas por galenistas e hipocraticos.

Ha resultado apasionante sorprender a un medico -que escribia en latin sus tratados sobre la peste (122)- practicando recetas domesticas de perfumes y alcorzas en los mas alambicados aposentos de los duques de Montalto; conversando con sus senoras, las sucesivas esposas del VII duque sobre las mejores formulas de aguas olorosas o pastillas perfumadas; recibiendo instrucciones de guanteros y hombres sin condicion que sin embargo conocian los arcanos medicinales de aguas cocidas y pomas nobiliarias; o recogiendo las indicaciones de recetas, propiedad de las nobles mujeres de la familia Moncada, que pasaban sus dias y sus noches recluidas en monasterios femeninos, aquellos reductos infranqueables del secreto que solo ciertos personajes de influencia podian traspasar y que parece Farina traspaso, pues escribe en el recetario que el agua de olor que se hace en el monasterio de la Ascension de Palermo no ha la hecho pero, suscribe: <<yo le visto y es buena>> (123).

A principios del siglo XVIII, un tal Johannis Maria Farina nacido en Santa Maria Maggiore en el ano 1685 creo l'eau de Cologne, revolucionando con su "invento" las cortes europeas. ?Quien sabe si conocio a Gavino Farina, fue familiar suyo o se inspiro en las aguas perfumadas celosamente guardadas por generaciones de nobles y damas de las cortes reales y virreinales de la monarquia hispanica? Sea o no cierta esta arriesgada relacion, consideramos, sin lugar a dudas, que el recetario de Gavino Farina abre nuevas vias de investigacion en el terreno de los prontuarios domesticos dedicados a la perfumeria y confiteria. Asi, con este introductorio estudio al recetario encontrado en Viena, queremos despertar curiosidades y abrir interrogantes dentro de este fascinante mundo del perfume de las elites nobiliarias, en las que el "buen olor" se presento como instrumento medicinal y arma de representacion, propia y diferenciada, del universo del barroco.

http://dx.doi.org/ 10.5209/rev_CHMO.2012.v37.39231

(1) Agradezco a Fernando Bouza el haberme facilitado la referencia de este manuscrito. AHN, diversos, colecciones, leg 336. Bouza, F: "Culturas de elite, cultura de elites. Intencionalidad y estrategias culturales en la lucha politica de la aristocracia moderna", en SORIA MESA, E.; BRAVO CARO, J. J. y DELGADO BARREDO, J. M. (eds): Las elites en la epoca moderna: La Monarquia Espanola, vol I. Nuevas perspectivas, Cordoba, Universidad de Cordoba, 2009. p. 40.

(2) Pilo, R.: "Moncada-Aragon y La Cerda Luis Guillermo", en Diccionario Biografico Espanol, Madrid, Real Academia de la Historia, en prensa.

(3) Osterreichisches Staatsarchiv-Allgemeines Verwaltungarchiv, Familien Archiv (OSTA-AVA. FA) Harrach Handschriften. No. 30. Sammlung verschiedener Rezepte in Spanischer Sprache.

(4) Fuente especial, segun Bianca Lindorfer, <<entre carta y diario>>, vease Lindorfer, B.M: "Las redes familiares de la aristocracia austriaca y los procesos de transferencia cultural: entre Madrid y Viena, 1550-1700", en Yun Casalilla, B. (coord.): Elites sociales en la articulacion de la monarquia hispanica (1492-1714), Madrid, Marcial Pons, 2009, pp. 261-288.

(5) PILS, s. Cl: Schreiben uber Stadt. Das Wien der Johanna Theresia Harrach 1639-1716, Wien, Franz Deutiche, 2002. PILS, S.CL: "Schreiben aus der Stadt. Die Tagzettel der Johanna Theresia Grafin Harrach an ihren Mann Ferdinand Bonaventura Graf Harrach 1665 und 1676/77", en HACKE, D. (ed): Selbestzeugnisse fruhneuzeitlicher Stadterinnen. Heildelberg, Tagungsband, en prensa. Pils, S.: "Die Tagzettel der Grafin Johanna Theresia von Harrach als Sonderform des Briefes", en PAUSER, J.; SCHEUTZ, M. y WINKELBAUER, Th. (eds.): Quellenkunde der Habsburgermonarchie in der Fruhen Neuzeit. Ein exemplarischesHandbuch, Viena, 2004, pp. 790-795.

(6) LINDORFER: op, cit, (nota 4) p. 280.

(7) Ibidem, p. 279.

(8) Ibidem, p. 280.

(9) Biblioteca Nacional de Espana (BNE), Manuscritos (Mss), 2019.

(10) BNE, mss, 1462.

(11) MARTINEZ CRESPO, A (ed): Manual de mugeres en el qual se contienen muchas y diversas regetas muy buenas, Salamanca, ediciones Universidad de Salamanca, 1995. p. 13.

(12) Ibidem, p. 14. La misma autora cita en la nota 13 una obra significativa: PEREZ VIDAL, J: Medicina y dulceria en el Libro del Buen amor, Madrid, Cupsa, 1981.

(13) SERRANO LARRAOZ, F.: "Confiteria y gastronomia ("libros" IV-VI) en El Regalo de la Vida Humana de Juan Valles", en valles, J.: Regalo de la Vida Humana. Estudios y transcripcion, Gobierno de Navarra-Osterreichische Nationalbibliothek, Pamplona, 2009. p. 205.

(14) PEREZ SAMPER, M. A: "Los recetarios de mujeres y para mujeres. Sobre la conservacion y transmision de los saberes domesticos en la epoca moderna", en Cuadernos de Historia moderna. Sobre la mujer en el Antiguo Regimen: de la cocina a los tribunales. Monografico III, numero 19, Madrid, Universidad Complutense, (1997), pp. 121-154.

(15) MARTINEZ CRESPO: op, cit, (nota 11), p. 27. El manuscrito editado por la autora se encuentra en la Biblioteca Palatina de Parma, Mss, Parmense 834.

(16) BNE, mss, 1462. Perez Samper: op, cit, (nota 14), pp. 136-137.

(17) BNE, mss, 6058, Ibidem, pp. 137-138.

(18) BNE, mss, 2019, Ibidem, p. 139.

(19) CABRE I PAIRET. M.: "Los consejos para hermosear el cuerpo ("libros" I-III) en El Regalo de la Vida Humana de Juan Valles", en VALLES: op, cit, (nota 13) pp. 173-202.

(20) PEREZ SAMPER: op, cit, (nota 14), p. 121.

(21) OSTA-AVA.FA. Harrach Handschriften. No.30. p. 2v.

(22) Ibidem, p. 24.

(23) Maria Helena Sanchez Ortega cita casos de mujeres no privilegiadas que practicaban la magia amorosa con preparados similares a los presentados por los recetarios domesticos: <<Maria Rodera [Toledo, siglo XVII] preparaba pucheros en los que mezclaba ruda, piedra alumbre y <<alquiribite>> en vinagre fuerte, lo cocia para que despues se pudiera rociar con ese mejunje la puerta del galan desdenoso>> SANCHEZ ORTEGA, M. H: Ese viejo diablo llamado amor. La magia amorosa en la Espana Moderna, Madrid, UNED, 2004, p. 339.

(24) OSTA-AVA.FA. Harrach Handschriften. No. 30. p. 43.

(25) Ibidem, p. 2.

(26) Pilo, R: "El medico sardo Gavino Farina: Un cientifico galenico en la corte del rey de Espana", Fundacion Espanola de Historia Moderna, en prensa. Agradezco a la autora el haberme proporcionado este articulo antes de su publicacion. Su lectura me permitio descubrir al dueno del recetario e iniciar una colaboracion cientifica con la autora. Anado otra publicacion suya: Pilo, R: "Il medico sassaresse Gavino Farina: lo schizzo biografico di uno scienziato galenico alla corte del Re di Spagna", en Atti del 3 congresso in Sardegna di Storia della Medicina , Cagliari, 7-8 octubre, Sole, Cagliari, pp. 203-214.

(27) PILO, R: "Farina Gavino", en Diccionario Biografico Espanol, Madrid, Real Academia de la Historia, en prensa.

(28) DAYNES-DIALLO, S: Ars Medicina. Medicine et savoir au XVI siecle, Paris, Museo Nacional del Renacimiento, 2008.

(29) PEREZ SAMPER: op, cit, (nota 14), p. 124.

(30) Algunas aguas como la de Cordoba, eran compradas por el duque de Montalto: OSTA-AVA. FA. No. 30. p. 7v. Algunas recetas eran <<tirar el dinero>>, tal y como afirma Farina. Ibidem. p. 29. Estas apreciaciones demuestran que los ingredientes se compraban a altos precios y los productos resultantes eran articulos de lujo que se regalaban, quizas con fines politicos.

(31) Pastas de olor de forma redondeada que servian para rellenar las pomas, como mas adelante se vera.

(32) El aire, considerado como sexto elemento, fue objeto de un riguroso control, ya que se suponia que de su pureza y proporcion, dependia la salud. Pounds, N.: La vida cotidiana: historia de la cultura material, Barcelona, Critica, 1992, p. 286

(33) EUSTACE, P.: Venetian Mask and the Commedia dell'Arte, Verona, Arsenale, 2009, p. 14.

(34) BIMBENET-PRIVAT, M.: "Bijoux de senteur", Le bain et le miroir Soins du corps et cosmetiques de l'Antiquite a la Renaissance, Paris, Gallimard, 2009. p. 322.

(35) Los descubrimientos y el desarrollo de las comunicaciones en el siglo XVI enriquecieron las formulas aromaticas con nuevas sustancias muy buscadas por mercaderes y magnates. Ibidem, p. 322.

(36) OSTA-AVA. FA. Harrach Handschriften. No.30. Nota A. p. 1v.

(37) Ibidem, p. 10v.

(38) Ibidem, p. 14.

(39) Ibidem, p. 8.

(40) Ibidem, p. 9 v.

(41) Ibidem, p. 10.

(42) La editora del diario no ha identificado esta palabra que sin duda se refiere a la juncia. Vease receta de la juncia en el recetario de Farina: Ibidem. p. 10.

(43) Ibidem, p. 10.

(44) Osta-Ava. Fa. Harrach Handschriften. No. 30. p. 14.

(45) Ibidem, p. 28v.

(46) Ibidem, p. 17.

(47) Foisil, M. (ed): Journal de Jean Heroard, Tomo I, Paris, Fayard, 1998, p. 1361.

(48) Osta-Ava. Fa. Harrach Handschriften. No. 30. p. 8v.

(49) Ibidem, p. 5v.

(50) Parece que el origen de las pomas fue profilactico: Prevenir contagios y pestes. Para combatir la peste se utilizaban mascaras perfumadas, perfumes <<violentos de azufre>> o <<mascaras en forma de cabeza de pajaro cuyo pico estaba lleno de sustancias odorificas>>. Vease: DELAMEAU, J.: El miedo en occidente (s.XIV-XVIII) Una ciudad sitiada, Madrid, Taurus, 1989, pp. 180. 161 y 205.

(51) Probablemente en el nombre deriva de la palabra pomme, que significa manzana en frances. La palabra alemana Bisamapfel se compone de la palabra Apfel, que significa manzana.

(52) SCHMITZ, R.: <<The pomander>>, Pharmacy in History, 31 (1989), pp. 86-90. La palabra pomander deriba de poma de ambar.

(53) SMOLLICH, R.: DerBisamapfel in Kunst und Wissenschaft, Stuttgart, Deutscher Apotheker, 1983.

(54) WENTZEL, H.: <<Bisamapfel>>, Reallexikon zur Deutschen Kunstgeschichte, Zentralinstitut fur Kunstgeschichte, Stuttgart/Waldsee, 1948, pp. 770-774.

(55) Vease: Retrato de una mujer con un rosario. Bartolome Bruyn, Colonia, Siglo XVI. Museo de Bellas Artes de Lille. Inv., p. 735.

(56) Retrato conservado en el Rijsmuseum.

(57) BIMBENET-PRIVAT, op, cit, (nota 34) pp. 330-331.

(58) Fuster Sabater sostiene que es <<una curisoa joya en forma de pistola>> FUSTER SABATER, M.D.: "Imagen autentica e imagen modificada: Cuando los cuadros desorientan al expectador", Goya, 303 (2004), p. 368. Aunque no indica que sea de perfume, algo que me atrevo a sugerir.

(59) ARBETETA MIRA, L.: Grandes maestros del museo Lazaro Galdiano, Catalogo de exposicion, Fundacion Pedro Barrie de la Maza, La Coruna, octubre 2003-enero 2004, p. 249.

(60) CAMPORESI, R: Il brodo indiano. Edonismo e esotismo nelSettecento, Garzanti, Milano, 1998.

(61) DEL POZZO: op. cit, (nota 43), p. 293.

(62) La traductora de diario de Cassiano, Ana Minguito, afirma en una nota que no ha podido documentar este objeto que aparece como "pivette"; creo que se trata, sin lugar a dudas, de los pebetes, pastillas de olor que se quemaban y desprendian aromas.

(63) Segun mi interpretacion. Laura Olivan.

(64) DEL POZZO: op. cit, (nota 43), p. 294.

(65) Ibidem, p. 295.

(66) Traduccion: Servirian para hacer collares a sus perros y arneses para sus caballos. Heroard, J.: op. cit, (nota 47), tomo I, p. 2044.

(67) OSTA-AVA. FA. Harrach Handschriften. No.30. p. 23

(68) Ibidem, p. 23v.

(69) Ibidem, p. 25

(70) Ibidem, p. 27.

(71) Ibidem, p. 46.

(72) Ibidem, p.16v.

(73) Ibidem, p. 6v.

(74) Ibidem, p. 7v.

(75) Ibidem, p. 6.

(76) Ibidem, p. 18.

(77) Ibidem, p. 18v.

(78) DE BAEZA, m: Los quatros libros del arte de la confiteria, Lib. IV cap. LXXV, Alcala de Henares, Juan Gracian, 1592, p. 79v. Cit. por Martinez Crespo: op cit, (nota 11), p. 71.

(79) Carta de Felipe HI a su hija Ana de Austria, Madrid, 9 de febrero de 1618: <<no ha habido cosa de nuevo mas que haberse muerto hoy Madama Rosa [...] dicen de comer barro>>, Martorell TellezGiron, R.: Cartas de Felipe III a su hija Ana, reina de Francia (1616-1618), Madrid, Imprenta Helenica, 1929, p. 39.

(80) NIETO NUNO, M. (ed): Diario del conde de Potting. Tomo II, Biblioteca diplomatica, Madrid, 1993, 19 de agosto de 1669, p. 62. Subrayado en el original.

(81) El duque de Montalto-cardenal Moncada estuvo vinculado en las conspiraciones de 1668 para derrocar al padre Nithard. Veanse: Pilo, R.: "Casi todos los hombres del cardenal Moncada. La conjura de otono (octubre de 1668-marzo de 1669)", en BERNARDO ARES, J. M. (coord): La Sucesion de la Monarquia Hispanica (1665-1725). La Lucha politica en las Cortes y fragilidad economica-fiscal en los Reinos, Universidad de Cordoba, Cordoba, 2006, pp. 255-275. PILO, R.: Juan Everardo Nithard y sus "causas no causas". Razones y pretextos para elfin de un valimiento, Madrid, Silex, 2010.

(82) OSTA-AVA. FA. Harrach Handschriften. No. 30. p.2.

(83) Ibidem, p. 3v.

(84) La expresion "regalar el tiempo" me la regalo, valga la redundancia, el profesor Fernando Bouza en una de nuestras conversaciones sobre recetarios.

(85) Osta-Ava. Fa. Harrach Handschriften. No. 30. p. 9.

(86) TOLA, p: Dizionario biografico degli uomini illustri di Sardegna, A. Forni, Bologna- Torino, 1837-38, vol. II, p. 88.

(87) Sobre Gabriel Fonseca, lector de logica en Pisa de 1609 hasta 1611 cfr. Storia dell'universita di Pisa 1343-1737, vol. II, Pisa, Pacini, 1993, pp. 519 y 564. Fabroni, a: Historia academiae pisanae, vol. II, Pisa, Forni, 1791, pp. 288-289 hay noticias sobre el nombramiento de Fonseca como medico de Felipe IV.

(88) En la seccion de Inquisicion del Archivo Historico Nacional hay un proceso a un pastillero portugues por robo, por lo que es probable que los lusitanos tuvieran fama de perfumistas. Francisco Fernandez Francoso, pastillero portugues, causa contra. 1636. ahn, Inquisicion 79, exp. 13. En susodicho vendia sus pastillas en Avila.

(89) PILO, R.: "Moncada-Aragon y La Cerda Luis Guglielmo", DBE, en prensa (nota 2).

90 CONTINI CAPPAI, a.: "Discorso su Gavino Farina", IIFarina, fasc.I, a. II, 1876, p. 6.

91 Sobre la sombra contrarreformista que congelo la vivacidad de la Italia renacentista vease CASTIGLIONI, A.: Storia della medicina, Mondadori, Verona, 1948, vol. I: Dalle origini alia fine del Seicento, pp. 447-449. En la Roma de Clemente IX fue instituido, gracias al medico papal Giovanni Gugliemo Riva, un museo anatomico, vease risse, g.b: "La sintesi fra anatomia e clinica, en Storia del pensiero medico occidentale", en Grmek, M. D. (coord): Dal rinascimento all'inizio dell'Ottocento, Roma-Bari, 1996, vol. II, pp. 291-334, especialmente las pp. 296-297.

92 FARINA, g: Medicinalepatrocinium ad tyrones Sardiniae medicos, in quo natura febris Sardiniae, causae, signa, prognostica, et medendi methodus describitur, Venezia, 1651. Sobre la difusion y la poco cuidadosa interpretacion del corpus hipocratico entre la Edad Media y la Moderna, vease GOUREVITCH, d: La medicina ippocratica e l'opera Delle arie, acque, luoghi: "Breve storia della nascita e del potere di un inganno scientifico", en Medicina nei secoli. Arte e scienza, 7 (1995), pp. 425-433.

93 BOUZA: op, cit., (nota 1), p. 40.

94 PEREZ, S. (ed): Journal de sante de Louis XIV ecritpar Vallot, Daquin et Fagon, Jerome Millon, Grenoble, 2004, p. 436. Dentro de los remedios, cita un perfume para el rey de 1653.

95 PILO, R: Luigi Guglielmo Moncada e il governo della Sicilia (1635-1639), Caltanissetta-Roma, Sciascia, 2008.

96 OSTA-AVA. FA. No. 30. p. 1. Puede ser que aqui Farina se equivoque con las fechas porque el duque de Alcala no se encontraba en Sicilia en 1635, o quizas la persona que copio el recetario se equivoco en la fecha.

97 Ibidem, p. 5.

98 La hermana del duque de Montalto se habia casado con Francisco de Moura y Corte Real, hijo del embajador espanol en la Santa Sede. Pilo, R: "Da Palermo alle Fiandre: la marchesa di Castel Rodrigo", MAFRICI, M. (coord): Le donne e il potere a Napoli dagli Aragonesi agli Spagnoli, 2010, en prensa.

(99) Pilo, r: "Moncada de Castro, Caterina", en DBE, en prensa (nota 2)

(100) para Isabel de Borbon consultese la biografia: OLIVAN SANTALIESTRA, L.: Isabel de Bourbon. (1602-1644), Lisboa, Circulo de lectores de Portugal, en prensa.

(101) Podria tratarse de Teresa Antonia Manrique de Mendoza o Nicolasa Manrique de Mendoza Velasco.

(102) OSTA-AVA. FA. No.30. p. 42.v

(103) MAGALOTTI, L: Lettere sopra i buccheri con l'aggiunta di lettere contro l'ateismo, scientifiche e erudite, e di relazioni varie, Firenze, Le Monnier, 1945, p. 310, .cit. en CAMPORESI, p: Il brodo indiano, pp. 47-48

(104) Dona Catalina de Moncada fue una de las damas recomendadas por la infanta Maria. Con el tiempo llegaria a convertirse en dama favorita de Isabel de Borbon. pilo, r: "Juegos de Cortes en la epoca barroca: Exitos y derrotas de los duques de Montalto", en MARTINEZ MILLAN, J. y MARQAL LOURENZO, M. P: Las Relaciones Discretas entre las Monarquias Hispana y Portuguesa: Las Casas de las Reinas (siglosXV-XIX), Vol. II, Polifemo, Madrid, 2008, pp. 1429-1466, en especial: p. 1433.

(105) La madre de Catalina Moncada.

(106) La madre de don Luigi era hija del VI duque de Medinaceli. Para el parenteco de Luigi Guglielmo Moncada: Pilo, R.: Luigi Guglielmo Moncada e il governo della Sicilia (1635-1639), CaltanissettaRoma, Salvatore Sciascia, 2008, p. 39.

(107) Sobre la relacion de la familia con la descendencia regia de lo Castro vease: DELLA-LENGUEGLIA, G.D: Ritratti della Prosapia et heroi Moncadi nella Sicilia. Opera Historica-Encomiastica, Valenza, Vincenzo Sacco, 1657, pp. 447-450

(108) SIOTTO PINTOR, G: Storia letteraria di Sardegna, Cagliari, Timon, 1843, vol. II, p. 294.

(109) FARINA, G: Epistola in qua morbi historia, quo excellent. Dux de Montalto fuit vexatus, describitur, et censura in ejus curatione ab aliquibus facta, Napoles, 1650.

(110) DELLA LENGUEGLIA, G.A.: La staffetta privata, Genova, Benedetto Guasco, 1656, p. 161.

(111) LOPEZ PINERO, J. M.: Medicina e historia natural en la sociedad espanola de los siglos XVI y XVII, Valencia, PUV, 2007, p. 279.

(112) Ibidem, P. 279.

(113) Archivo de la Corona de Aragon (ACA), Consejo de Aragon, Reg. 325, ff. 211v-213, Privilegio di nomina a cavaliere dell'ordine di Alcantara al dottor Gavino Farina, Madrid, 30 giugno 1653, ined.

(114) AHN, estado, Libro 104, Carta de Caterina Moncada, duquesa de Montalto, para Francisco de Moura, marques de Castel Rodrigo, Denia, 28 de mayo de 1659. Para el estudio cientifico del cancer del la duquesa, vease FARINA, G.: Apologia in curatione excellent, dominae Catherinae Moncatae, ducissae Montisalti, Valentino Regio Palatio, 1658.

(115) Podria tratarse de la esposa de Juan Tellez de Giron y Enriquez de Ribera o de Gaspar Tellez de Giron y Sandoval.

(116) Podria tratarse de dona Isabel de Acuna Valenzuela, casada en Cordoba con Andres de Valenzuela y Mendoza, familiar del Santo Oficio de la Inquisicion.

(117) Podria tratarse de Maria de Singueza del Pulgar, hija de Juan Garcia del Pulgar y esposa de Alonso Sanchez Vilagos.

(118) AMAT DI SAN FILIPPO, v: Origen del Cavallerato y de la Noblesa de varias Familias del Reyno de Cerdena, Cagliari, 1975.

(119) Archivo de Estado de Palermo, Protonotaro del Regno, processi d'investiture, Busta 1617, Processo 6196-6197: Testamento di Luigi Guglielmo Moncada, 1672, ined.

(120) TOLA, M. M y PONZELETTI, A.: Le Chiese intramuros della citta di Sassari, Gallizzi, Sassari, 2001, pp. 22 y 45.

(121) La interrupcion vivida en la peninsula italiana y en Espana por la politica contrarreformista, determino que las dos areas geograficas no se contaminaran por ninguna "revolucion medica". Es cierto que los ensayos contenidos en FRENCH, R. y WEAR, A. (ed): The Medical Revolution of the Seventeenth Century, Cambridge University Press, Cambridge, 1989, estan dedicados de manera exclusiva a Inglaterra, Holanda y Francia. Por lo que se refiere al apoyo ofrecido por la iglesia catolica para el desarrollo de la investigacion anatomica a partir del siglo XV: GRMEK, M.D Y BERNABEO, R.: "La macchina del Corpo", en GRMEK, M.D (coord.): Storia del pensiero medico occidentale, 2. Dal Rinascimento all'inizio dell'Ottocento, Roma-Bari, Laterza, 1996, pp. 3-50., especialmente, p. 5. Veanse tambien: ANGELERES, b: Real Filosofia, vida de la Salud Temporal, Sabiduria sophica, testamento filomedico, arcanos filochimicos. Hipocratica, Galenica, lilibetanica. Parte segunda de la parte primera del Regimiento General, prudente, fisico y moral, brevedad, verdad, claridad, en cada genero de catholica y physica sabiduria, Madrid, 1692 y REY BUENO, M..' "La academia espagirica madrilena (1693) de fray Buonaventura Angeleres: historia de un proyecto fracasado", en Panacea, n[degrees] 2, agosto 2001.

(122) FARINA, G.: Medicinale Patrocinium, Venecia, Iacobum Sarzina, MDCLI, Esta obra se puede consultar en la bne, signatura 3/4031 (1).

(123) OSTA-AVA. FA. Harrach Handchriften. No. 30. p. 6v.

LAURA OLIVAN SANTALIESTRA

Universidad de Granada

lauraolivan@yahoo.es

RAFAELLA PILO

Universidad de Sassari

rafaella@hotmail.it

Recibido: 10 de mayo de 2010

Aceptado: 24 de febrero de 2011
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Author:Olivan Santaliestra, Laura; Pilo, Rafaella
Publication:Cuadernos de Historia Moderna
Date:Jan 1, 2012
Words:13317
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