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Realeza sapiencial y mecenazgo cultural en los reinos de Leon y Castilla (1000-1200).

Sapiential Kingship and Patronage of Learning in the Kingdoms of Leon and Castile (1000-1200)

SUMARIO: 0 Introduccion. 1 Alfonso III el Magno: un precursor. 2 Leon en el siglo XI: Fernando I y la reina Sancha. 3 El siglo XII: ?un renacimiento para Leon y Castilla? 4 Referencias bibliograficas.

0 INTRODUCCION

Una de las cronicas latinas mas enigmaticas e interesantes del Medievo hispano, la leonesa Historia Silense (c 1120-1150), da comienzo con una plastica exaltacion en clave sapiencial de la tradicion cultural neogoticista: Cum olim Yspania omni liberali doctrina ubertim floreret, ac in ea studio literarum fontem Sapientie sitientespassim operam darent (1). Esta Yspania en la que las Artes Liberales y <<la fuente de la Sabiduria>> florecian no es otra que la Espana visigotica, el reino que alumbro a Isidoro de Sevilla y a Julian de Toledo, cuyas figuras inspiraron al Silense (2). Este comienzo lleno de resonancia se enriquece aun mas cuando el cronista anade que la invasion arabe, descrita esta como <<producto de una pujanza barbara>> (barbarorum fortitudine), hizo que el estudio y la doctrina visigodas se desvanecieran y cayeran en el olvido (inundata barbarorum fortitudine, studium cum doctrina funditus evanuit) (3).

Esta espectacular apertura de la Historia Silense resulta a mi juicio enormemente interesante no solo por su singular relectura intelectualista de la Reconquista y la perdida de Espana, sino tambien por considerar tan importante la cultura y el estudio como para contraponerlos favorablemente a la fortitudo (significativamente atribuida a los <<barbaros>> musulmanes), una virtud marcial por lo general mucho mas apreciada en el marco de una sociedad <<organizada para la guerra>> como la de su tiempo (4). Ademas, decide situar esta cuestion en el centro de su discurso historiografico, al considerar la decadencia del studium (!antes que el sacerdotium!) como la principal de las secuelas de la caida de Espana en manos de los arabes (5).

Por consiguiente, el Silense enmarca el ideal neogoticista de los siglos X y XI en unas coordenadas reconquistadoras completamente nuevas: las de una renovatio studii gothorum (complemento de la recuperacion ovetense del ordo gothorum que se convertiria asi en una translatio studii similar a la propugnada por los autores carolingios para Aquisgran). En definitiva, estamos ante un pensamiento historico-politico sapiencialista que situa a la sapientia como paradigma en torno al cual se organiza su discurso historico (6).

Casi dos siglos despues, hacia 1278, el franciscano Juan Gil de Zamora, formado en la corte de Alfonso el Sabio, formulaba un discurso sapiencial identitario muy parecido en su De Preconiis Hispaniae--<<De la Alabanza de Espana>>--, un pequeno speculum principis didascalico para la formacion del infante don Sancho. En el, ademas de hacer espanoles a sabios de la talla del griego Aristoteles o el persa Avicena, escribia, siguiendo la estela de San Isidoro, la siguiente laus Spaniae tenida de una potente retorica sapiencial de sabor alfonsi:
   del mismo modo que la abundancia de la tierra, la longanimidad de
   los principes, la caballeria de los nobles y la bondad de los
   santos la hicieron apetecible, tambien Espana es ilustre por la
   reconocida elocuencia de sus filosofos, historiadores, poetas y
   doctores (...). Espana engendro a los citados varones y a otros
   muchos dignos de ser alabados para que la posteridad generosa de
   los godos tenga a quien imitar. Tiene tambien, como se ha dicho,
   apostoles, martires y confesores; entre los santos, santisimos
   doctores, entre los doctos, doctisimos. Tiene sabios, expertos
   entre los expertos, soldados valientes, reconocidos como tales
   entre los valientes del Mundo. Cauto ha de ser el principe que
   mande sobre fuertes y sabios. Feliz y glorioso sera el principe
   llamado a regir tales pueblos siempre que se deje llevar por la
   sabiduria y se apoye en el consejo de los suyos (7).


Medio siglo antes, el arzobispo cronista de Toledo, Rodrigo Jimenez de Rada, que conocia ciertamente las teorias parisinas de la translatio studii, afirmaba en el De Rebus Hispaniae que un cierto Dicineo, en la epoca de Sila, habia ensenado a los visigodos omnem philosophiam, demostrando asi que la translatio de los conocimientos se habia realizado directamente por la intermediacion de los visigodos, aquellos que despues se identificaron con Espana y le transfirieron los conocimientos filosoficos y cosmologicos adquiridos en Oriente (8).

Si tenemos en cuenta este dato, sobre el que insiste Rucquoi, que Jimenez de Rada habria oido sin duda hablar durante su estancia en la Universidad de Paris de la tradicion que postulaba una translatio studii desde Atenas a Paris, podemos hacernos una idea de la importancia que dio don Rodrigo a este pasaje de la Getica que situaba a los herederos de los Godos en paridad con los Francos. Desde esta plataforma pudo unos anos despues Alfonso X anadir por su parte a la Laus Hispaniae isidoriana unas novedosas referencias sapienciales, que preparan el camino a las introducidas por Gil de Zamora en el pasaje del De Preconiis con el que abriamos este trabajo. En efecto, en el Loor de Espanna de la Primera Cronica General leemos como Espana es sobre todas engennosa, affincada en estudio y palaciana en palabra (9), en lo que no deja de ser una vinculacion de las virtudes de la sabiduria (propia de la esfera de los studiageneralia) y la cortesia (propia de la esfera palatina).

De hecho, vincular a la monarquia y al mismo tiempo entre si estos dos ambitos socio-culturales, corte y escuela, universidad eclesiastica y palacio secular, Artes Liberales y cultura trovadoresca, en definitiva sacerdotium e imperium, fue el proyecto personal no solo de Alfonso X sino de muchos otros monarcas hispanicos de los siglos de la Reconquista, receptores de un ideal sapiencial europeo que inspiro el programa politico de no pocos de los principales gobernantes del Occidente medieval.

1 ALFONSO III EL MAGNO: UN PRECURSOR

Sin duda, el primer rey sabio de la epoca de la Reconquista fue Alfonso III de Asturias (r. 866-910), calificado como scientia clarus por el Albeldense, elogio que ningun cronista hizo de ningun otro de los reyes asturleoneses (10). Similares epitetos ha recibido de la historiografia contemporanea desde que Claudio Sanchez-Albornoz le llamara <<hombre de letras>> (11): alguien tan acreditado como Manuel C. Diaz y Diaz le describe como un <<ferviente bibliofilo y devoto isidoriano>>, mientras que Gonzalo Menendez Pidal le define como un <<gran entusiasta de la cultura>> (12).

Heredero de la tradicion sapiencial isidoriana y digno sucesor de monarcas intelectuales godos como Sisebuto (autor de un tratado astronomico en latin), Alfonso el Magno fue el primer soberano cristiano de la Reconquista que quiso o pudo reunir una biblioteca personal, ejercio un mecenazgo personal de intelectuales (por modesto que este fuera) y al que ademas podemos atribuir la autoria (por matizable que esta sea) de un texto literario, la cronica latina que lleva su nombre (al menos en su version llamada rotense) (13).

En efecto, Alfonso III logro reunir numerosos codices latinos traidos por los clerigos mozarabes emigrados de al-Andalus (14), haciendo copiar, con el ex-libris Adefonsi principis liber, uno de los mas antiguos ejemplares hispanicos de las Etimologias de San Isidoro de Sevilla, en la actualidad el Scorialensis P.1.7 (15). Asimismo, fue el Rey Magno quien hizo llevar a Oviedo los codices cordobeses de San Eulogio, cuyas reliquias tambien hizo trasladar a la civitas regia asturiana (16).

Por otro lado, existe evidencia documental de encargos realizados por parte de Alfonso III a diversos scriptoria del Reino leones para que copiaran libros para su biblioteca. La escriba Leodegundia copio para el monarca en el monasterio de Bobatelle un codice miscelaneo que se conserva en El Escorial (a I 13). Tambien se conserva en la biblioteca de El Escorial (T II 25) un codice con las Sentencias de San Isidoro copiado para el Rey Magno, ademas de codices con las obras de San Gregorio Magno, San Eusebio y San Rufino (17).

La bibliofilia del soberano astur debio de ser tan notoria que en el ano 882, el hachib del emir cordobes, Hasim ibn Abd al-Aziz, deseoso de conseguir la libertad de su hijo, al que habia dejado como rehen tras la derrota sufrida a manos del Rey Magno, regalo a este dos codices muy valiosos: dos biblias, una cordobesa y otra sevillana, siendo ambas regaladas en el 908 a la iglesia de Oviedo (18).

Entre los clerigos mozarabes emigrados de al-Andalus que entraron a su servicio en la corte ovetense probablemente figuro un toledano <<muy erudito>> llamado Dulcidio, autor de la llamada Cronica Profetica y que parece que dio a conocer al soberano asturiano <<alguna continuacion de San Isidoro que llegara hasta Wamba y algun fragmento historico donde se relataba el fin de la monarquia toledana desde el citado soberano hasta Rodrigo>> (1) 9. Es posible que tambien un clerigo ovetense elaborara por encargo suyo la cronica conocida como Albeldense (20).

Esta labor de mecenazgo literario, si bien pobre si la comparamos con estandares carolingios o anglosajones de la epoca, justifica sin duda el juicio positivo de Ruiz de la Pena:
   en el cultivo de las letras es precisamente en los decenios finales
   del siglo IX cuando se manifestara en toda su plenitud el alto
   nivel alcanzado por la cultura cortesana ovetense (...). Detras de
   ese renacimiento literario estara, impulsando directamente, la
   propia personalidad del Rey, hombre de letras (21).


Pero por encima de todo cabe resaltar que Alfonso el Magno fue el primero de una secuencia rica en principes escritores y cronistas en el Medievo hispanico: Alfonso el Sabio, Jaime el Conquistador, Pedro el Ceremonioso, don Duarte, el Principe de Viana ... Sea como fuere, cabria preguntarse en primer lugar ?como pudo un soberano ocupado por la guerra y la politica sacar tiempo para compilar una cronica latina? Esta pregunta llevo a algunos a negar en su dia la autoria regia sin tener en cuenta que un contemporaneo suyo, Alfredo el Grande de Wessex, enfrascado en una lucha sin cuartel contra los invasores vikingos, desplego una actividad literaria mucho mayor (22).

En este sentido, Sanchez-Albornoz elucubra del siguiente modo sobre el contexto creativo que llevo al Rey Magno a escribir la historia de su reino:
   podemos imaginarle en el palacio de Santa Maria del Naranco o en el
   palacio de Oviedo escribiendo en el barbaro latin que el manejaba
   la cronica que no he vacilado en atribuirle. Para redactarla
   dispuso de los textos que Dulcidio le habia procurado sobre la
   historia gotica, del remoto cronicon perdido escrito a comienzos
   del reinado de Alfonso II, de la Cronica Profetica y naturalmente
   de sus recuerdos personales (23).


La cronica originalmente escrita por Alfonso III en torno al ano 883 seria la conservada en el Codice de Roda y conocida como version rotense (24), un texto que ha llamado la atencion por su pobre gramatica latina, lo que hace creible que la escribiera un laicus en la Asturias del siglo IX (25). El borrador o conjunto de materiales, hoy perdido, en el que se apoyo el monarca, acaso el proporcionado por Dulcidio, parece que fue retocado y mejorado en su latin por algun clerigo de su entorno aulico en una segunda version de la cronica conocida como ovetense o ad Sebastianum (26).

En realidad, la parte original de la cronica no va mucho mas alla de un somero relato del reinado de su padre, Ordono I (r. 850-866). Ademas, mucho se ha escrito sobre el <<estilo barbaro>> (27) y caotico del latin de la cronica del Rey Magno. Con todo, el texto rotense esta lleno de citas biblicas, fraseologia legal y rasgos de estilo literario de gusto visigotico (28). Tal y como ha subrayado Roger Wright, conviene tener en cuenta que <<el rey Alfonso III y los de su corte no eran ni barbaros ni torpes ni totalmente decadentes, y ya es hora de reenfocar, de una manera mas generosa y mas comprensiva, la evaluacion que damos a sus textos>> (29). Al fin y a la postre bien pudiera ser, como propone Wright, que efectivamente Alfonso III y sus adlateres estuvieran escribiendo un texto romance <<en un estilo altisimo>> y no un texto latino <<en un estilo bajisimo>> (30).

No es menos cierto, por otra parte, que el mero hecho de que un monarca del oscuro siglo IX hispanico, un autentico <<siglo de hierro>> para la Espana cristiana, fuera capaz de dominar el latin con suficiente destreza como para componer una cronica ya es remarcable en si mismo mas alla de discusiones sobre la calidad gramatical de su prosa. Roger Collins asi lo ha visto y ha apuntado que la Cronica de Alfonso III es <<quiza el testimonio mas impactante de la cultura literaria de los laicos y su interes por el saber en las sociedades de la Alta Edad Media hispanica>> (31).

Desgraciadamente, tal y como apunta el propio Collins, Alfonso III <<fracaso a la hora de transmitir a sus aguerridos sucesores su modelo de actuacion intelectual de la Realeza>> (model of royal participation in scholarship) (32), por lo que habria que esperar casi siglo y medio para volver a discernir en las fuentes indicios de mecenazgo regio de la cultura en los reinos occidentales de la Peninsula Iberica.

2 LEON EN EL SIGLO XI: FERNANDO I Y LA REINA SANCHA

En efecto, no seria hasta el reinado de Fernando I de Leon y Castilla (r. 1035-1065), cuando se produjera de nuevo un cierto <<renacimiento cultural>> hispanico (33), si bien de minimas proporciones si lo ponemos en un contexto europeo. De una particular relevancia es el mecenazgo regio en relacion al conjunto monumental de San Isidoro de Leon, en el que la reina Sancha jugo un papel decisivo como domina del monasterio (34).

La abadia-palacio de San Isidoro de Leon <<fue uno de los goznes sobre los que pivoto la gestacion y desarrollo de la produccion artistica en el Reino de Leon--y, por extension, en los territorios cristianos peninsulares--durante los siglos XI y XII. En este lugar, cinco generaciones sucesivas del linaje regio leones, mujeres principalmente, auspiciaron iniciativas devocionales y artisticas imprescindibles para comprender las trayectorias recorridas por el arte romanico hispano>> (35).

Con el extraordinario conjunto palatino de San Isidoro de Leon como epicentro, Fernando I y la reina Sancha desplegaron un mecenazgo artistico muy remarcable en una epoca en la que, tal y como ha subrayado John Williams, <<seria de esperar que fuera mas significativo el mecenazgo monastico y no el regio>> (36). La existencia de un activo taller palatino de orfebreria y talla de marfil ha sido sugerida a partir del estudio de las piezas ligadas a la corte en las que se percibe una gran homogeneidad de factura. Esta produccion artistica ha llevado a John Williams a poner de relieve que la ciudad de Leon bajo Fernando y Sancha mostro <<una peculiar concentracion de mecenazgo del tipo que solemos asociar con centros imperiales como el Aquisgran otonida de los siglos X y XI>> (37).

Hubo tambien, sin duda, un importante mecenazgo regio de la produccion de codices miniados, en el que la esposa del rey Fernando, la reina Sancha, tuvo un decisivo papel (38). En efecto, se conservan hoy una serie de codices (de forma aleatoria, lo que indica que pudieron ser muchos mas) en los que aparece mencionada expresamente como impulsora de su elaboracion. Para ella se copiaron varios codices de gran valor artistico: en 1047 el escriba Domingo copio las Etimologias de San Isidoro (El Escorial, E I 3) (39), el escriba Christoforus un Breviario mozarabe (Liber canticarum et horarum, c 1059) (40) y hacia 1055 la reina (junto con su esposo) encargaba al escriba Pedro y al miniaturista Fructuoso un bello Libro de Horas, o Diurnal, de estilo romanico que fue entregado a la sede compostelana (41). Ademas, se copio para la biblioteca real un <<lujosisimo>> ejemplar de los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liebana (c 1047), unico en su genero por el valor artistico de sus miniaturas (42).

Todos estos codices muestran similitudes estilisticas (en las formas zoomorficas, en el uso de colores con tonalidades semejantes o la forma de las letras unciales) que <<apuntan hacia un scriptorium comun o un area cultural limitada que utiliza un mismo modelo grafico>> a pesar del tiempo transcurrido entre la elaboracion de los diferentes codices y el cambio de copista (43). Este scriptorium bajo patrocinio regio probablemente seria el del monasterio de San Juan de Leon, posteriormente San Isidoro.

Por otra parte, dos de estos codices, el Comentario al Apocalipsis de Beato de Liebana y las Etimologias de San Isidoro, comparten una llamativa caracteristica comun, pues integran entre sus ilustraciones una imago mundi, una suerte de mappae mundi: dos en el Comentario de Beato y uno en las Etimologias. Estos tres mapas han sido vinculados a los intereses de la reina y bautizados por una especialista como <<los mappaemundi de dona Sancha>> (44).

Cabe concluir, por consiguiente, que Fernando I y dona Sancha poseyeron algun tipo de biblioteca palatina, si bien no es posible calibrar sus dimensiones. Ademas, la Historia Silense (c. 81) consigna un hecho significativo: Fernando I dispuso que sus hijos, tres de ellos futuros monarcas, recibieran educacion en las Artes Liberales (liberalibus disciplinis erudirentur) (45), ademas de en el manejo de las armas, la caza y la equitacion, siendo esta la primera mencion de una educacion palatina para los infantes reales consignada en las fuentes hispanicas medievales (46). Resulta llamativo, asimismo, que sus hijas tambien sean mencionadas como receptoras de esta educacion. De hecho, la infanta dona Urraca continuara la labor de mecenazgo artistico de su madre en San Isidoro de Leon (47).

Precisamente al final de su cronica, el Silense se las ingenia para describir, con mano maestra, una escena que entra de lleno dentro de las imagenes sapienciales de la Realeza davidica y salomonica. Durante la ceremonia de celebracion de la Navidad, un coro de clerigos entono en presencia del rey castellano un canto de maitines segun el rito mozarabe, more toletano. En el se invoca el precepto salomonico del Libro de los Proverbios tantas veces repetido en el Medievo sobre la necesidad de que los reyes sean sabios: Erudimini omnes qui iudicatis terram. El cronista se apresura a declarar que Fernando lo ha cumplido plenamente, ya que ha gobernado catolicamente el reino como Rex eruditus (48).

A nuestro juicio resulta plausible que el Silense estableciera en su cronica una justificacion ideologica de raiz biblica para el perfil sapiencial del monarca castellano, un perfil no imaginario aunque desde luego sometido a una amplificado retorica. Una narrativa de la legitimacion del poder regio que nos presenta un modelo de Realeza davidico-salomonica en el que encajaria perfectamente tanto el mecenazgo regio anteriormente analizado como la educacion liberal proporcionada a sus hijos.

Precisamente, Emmanuelle Klinka ha llamado la atencion sobre la asociacion de Fernando I con la figura del rey David en los codices producidos por los copistas del entorno palatino. Por ejemplo, el soberano castellano-leones es representado como una figura majestuosa davidica en el Alfa del Apocalipsis del Beato del ano 1047 (fol. 6v) y en el incipit del Diurnal entregado por los reyes a Compostela (fol. 29v) (49).

Ademas, en la escena de presentacion de este mismo Libro de Horas, Joaquin Yarza ha visto en la figura con los pies descalzos una representacion penitencial del rey David, apuntando que se pretendia con ello exaltar a Fernando como imperator leones, ya que, ademas de ostentar atributos regios--corona y cetro--, se exhibe como posesor de un llamativo salterio de oro, lo que le vincularia al Rey Salmista (50). A nadie se le oculta que la iconografia regia davidica tenia connotaciones sacrales y sapienciales profundas, dado el poderoso perfil profetico del Rey Salmista como sabio y musico, el soberano mesianico inspirado por Yahve que anticiparia la figura del propio Cristo (51).

En definitiva, el mecenazgo cultural y la imagen sapiencial regios encarnados por Fernando I y su esposa presentan llamativos paralelismos con el programa politico de los emperadores otonidas y salios del siglo XI. Ademas de recurrir frecuentemente a la imagen davidica o salomonica de la Realeza (52), Oton III, Enrique II y Enrique III desplegaron un mecenazgo artistico y cultural imbricado en un discurso sapiencial de la translatio imperii como translatio studii (Aquisgran como tercera Roma), que guarda ciertas similitudes con lo que hemos analizado anteriormente en la corte leonesa del periodo fernandino.

En este sentido, resulta particularmente interesante el paralelismo ideologico con el emperador salio Enrique III (imp. 1039-1056), estricto contemporaneo de Fernando I y tan vinculado a la orbita espiritual y cultural de Cluny como el soberano de Leon y Castilla. Enrique III es descrito por su capellan Wipo como un Rex eruditus y bibliofilo (Tetralogus, vv. 158-162), alguien que impulsaba debates intelectuales entre los sabios de su corte y cuyo mecenazgo artistico, si hemos de creer a los Annales deAugsburgo, produjo un florecimiento de la vida cultural en Alemania (53). Ademas, el importante papel jugado por la reina Sancha recuerda al mecenazgo artistico y cultural desplegado por las emperatrices Teofano y Adelaida en el periodo otonida (54).

No menos significativos resultan, en esta direccion, los numerosos paralelismos descubiertos por los historiadores del arte entre algunas piezas artisticas, sobre todo de orfebreria, facturadas o encargadas por el entorno aulico leones de esta epoca y modelos otonianos, unas similitudes no solo formales sino tambien iconograficas (55). Tambien resulta <<muy sugerente>> a juicio de Manuel Castineiras la comparacion entre la estetica de las paginas de algunos manuscritos leoneses del reinado fernandino y la tradicion aulica-imperial de manuscritos otonianos de letras doradas sobre fondo purpureo (56).

A pesar de la presunta educacion que habria recibido Alfonso VI en las Artes Liberales segun el Silense lo cierto es que no hay evidencia alguna de una actividad de mecenazgo artistico o intelectual directo de este gran monarca de Leon y Castilla (57), lo que contrasta con la destacada actividad de sus hermanas y esposas en ese campo (58). Ni las cronicas que cubren su reinado ni la documentacion superviviente testimonian inquietudes de este tipo en el conquistador de Toledo (59). Todo lo mas, encontramos algunos indicios de donaciones de objetos de cierto valor artistico. No a San Isidoro de Leon, que entrego por completo al patronazgo de su hermana Urraca, pero si a su abadia favorita: Sahagun.

De esta forma, se sabe que, ademas de promover la ereccion de un nuevo panteon real y edificar un complejo palatino en la abadia a instancias de su esposa Constanza de Borgona ([cruz] 1093), Alfonso VI dono a los monjes cluniacenses de Sahagun un impresionante altar de plata de cinco metros de largo con figuras de relieve (60). Esta generosa donacion, conjuntamente con la entrega de sendos crucifijos de oro con piedras preciosas a las iglesias de Nogal y San Salvador de Villaverde de Valdevidriales, resulta ser la unica accion de mecenazgo artistico del soberano de la que ha quedado constancia. Un balance bien pobre y particularmente inexplicable salvo que se recurra a la escasez de las fuentes de que disponemos.

3 EL SIGLO XII: ?UN RENACIMIENTO PARA LEON Y CASTILLA?

Lo cierto es que el panorama cultural de la corte regia de la primera mitad del siglo XII en el occidente peninsular es de una gran pobreza en casi todos los campos, no produciendose un despertar hasta la coronacion imperial de Alfonso VII en 1135. Esta ausencia de mecenazgo cultural ciertamente no se puede desligar de la profunda crisis del reinado de la reina Urraca, crisis que quiza explique por si sola esta realidad. Con todo, la cuestion estriba en si la ausencia de mecenazgo regio tuvo algun efecto en el panorama general de la cultura de Leon y Castilla en la primera mitad del siglo XII.

Sea como fuere, cabe subrayar que fue precisamente en esta primera mitad del siglo XII, debido sobre todo al impulso de obispos ligados a la orbita de Cluny como Diego Gelmirez y Raimundo de Toledo, cuando se produjeron dos brillantes episodios de la historia cultural del Occidente europeo: la edificacion de la nueva basilica de Santiago de Compostela, autentico culmen del romanico, y la fundacion de la llamada Escuela de Traductores en Toledo, tan decisiva para el proceso de recepcion de la ciencia griega y arabiga en la Europa latina. Significativamente, estas dos realizaciones se produjeron completamente al margen de la monarquia y en torno al episcopado.

Por el contrario, en la segunda mitad del siglo XII nos encontramos con un panorama muy diferente. Un ejemplo significativo lo encontramos en la propia basilica compostelana, donde su artifice mas genial y reconocido, el maestro Mateo, recibia la concesion de cien maravedies anuales vitalicios por parte del rey Fernando II de Leon, quien intentaria asi <<imprimir un sello real>> al templo jacobeo. Asi pues, <<desde el ano 1168, la fabrica de la catedral no dependia ya del cabildo catedralicio sino de la corte real>> leonesa (61).

Pero si en el Camino de Santiago y en Toledo florecian las artes y los saberes del Quadrivium, en otro orden de cosas la Espana cristiana aun era un lugar atrasado en muchos aspectos con respecto a la Europa de allende los Pirineos. En efecto, a pesar del despegue que experimento la ensenanza en las escuelas catedralicias en la segunda mitad del siglo XII (62), parece que no hubo antes de 1200 en los reinos de Leon y Castilla una sola escuela de leyes para la formacion de juristas romanistas (63). Acaso una excepcion fuera la abadia de San Servando de Toledo, con fuertes vinculos con San Victor de Marsella, un centro monastico donde se estudiaba el derecho canonico, o, ?por que no?, con el capitulo de Siguenza, donde muchos canonigos regulares eran canonistas (64).

En cualquier caso, mas alla de los juristas ultrapirenaicos que pudieran haber ensenado leyes en la Universidad de Palencia a partir de 1180 (65), entre los que destaca el nombre del magister italiano formado en Bolonia Hugolino de Sesso ([cruz] 1235) (66), los pocos iuris periti entonces disponibles en Leon y Castilla eran clerigos y habian sido formados en su inmensa mayoria al norte de los Pirineos, en Bolonia, Cremona y Montpellier (67).

Otro indicio de la precariedad absoluta de la intelligentsia clerical al servicio de los monarcas de Leon y Castilla en la primera mitad del siglo XII lo encontramos en el numero de escribanos adscritos a la cancilleria regia. Al igual que ya sucediera en el siglo XI, cuando se dependia en gran medida de los scriptoria monasticos para la produccion de documentos reales, se ha comprobado que casi la totalidad de los documentos de Alfonso VII y Fernando II datados en Leon ofrecen <<un tipo de escritura identico al usado en los documentos del cabildo catedral>> (68). Esto parece indicar que la cancilleria real, ante la carencia de personal propio mas alla del canciller y unos pocos notarios, se servia de los escribanos del obispo para escribir sus propios documentos, aun cuando utilizasen los formularios diplomaticos especificos de una cancilleria regia (69).

Ahora bien, esto no quiere decir que el reinado de Alfonso VII el Emperador (1116-1157) no supusiera un despegue decisivo en la produccion de documentos por la cancilleria regia que coincide con un notable aumento del uso de la escritura en el conjunto de la sociedad. Frente a los escasos 41 documentos del reinado de Alfonso V de Leon apenas un siglo antes, se conservan hasta 676 documentos salidos de la cancilleria de Alfonso VII (70).

En efecto, durante su reinado asistimos a la consolidacion definitiva y a un <<claro desarrollo de una bien organizada y moderadamente activa cancilleria regia>> (71). A partir de su reinado, segun senala Nieto Soria, la cancilleria real castellana seria durante siglos <<el gran centro institucional consagrado a la creacion y a la difusion mas o menos sistematica de una retorica politica>>, una labor llevada a cabo por clerigos del Rey que <<se distinguieron como colaboradores de los monarcas en la celebracion de actos y ceremonias de gran eficacia propagandistica. Ademas, algunos de ellos escribieron obras destinadas a ofrecer una imagen muy idealizada de la persona regia>> (72).

Tambien vinculados al entorno aulico de Alfonso VII encontramos varios clerigos con el titulo de magister. Este titulo recibe Petrus Seguinis, canonigo compostelano, mencionado en un diploma regio del ano 1142. Muchos anos despues, en 1190, un maestrescuela con el mismo nombre ejercia su labor en la escuela catedralicia de Segovia (73). O el arriba mencionado magister Hugo, canciller del Emperador y a quien encontramos trabajando en la cancilleria real desde 1135 hasta 1165 (74).

En los anos finales del reinado de Alfonso VII se intuye ademas la presencia de juristas romanistas en su cancilleria o al menos eso ha deducido Andre Gouron del <<tono justinianeo>> de las formulas diplomaticas latinas entonces utilizadas, tales como la que aparece en un documento fechado en 1156: quod placuit excellentissime majestati domini imperatoris, de rancia prosapia imperial romana (75). Similares formulas romanistas del tipo placuit aparecen en numerosos pasajes de la Chronica Adefonsi Imperatoris (76), lo cual resulta doblemente significativo: porque esta fue terminada hacia 1147, es decir diez anos antes del documento arriba mencionado y tambien por las vinculaciones curiales de su probable autor, Arnaldo de Astorga.

La muerte de Alfonso VII no puso fin a estas politicas. Un documento del archivo de la catedral de Salamanca, datado en 1163, evidencia el envio de cuatro clerizones del capitulo catedralicio a Francia para estudiar alli (77). Esta politica de formacion de clerigos ha sido vinculada con la figura del rey Fernando II de Leon (r. 1157-1188) (78), quien, buscando <<asesoramiento intelectual>>, habria llamado a su lado a sabios ultrapirenaicos como el magister aquitano Randulfo de Saintes (79).

Se ha sugerido que pudo haber sido el propio Randulfo el que sugiriera la idea de enviar a los cuatro clerizones a estudiar allende los Pirineos. En esta direccion, tambien se ha puesto en valor el papel del obispo de Salamanca y canciller del Reino leones, Pedro Suarez de Deza (ep. 1166-1173), o el de su sucesor en la cancilleria, que compagino sus labores de notario real con la de maestrescuela en la escuela catedralicia de Compostela (1164-1171). Sea como fuere, Salamanca estaba entonces dando sus primeros pasos para convertirse en el centro intelectual de primer orden que seria a principios del siglo XIII. Del mismo modo que Alfonso IX desempenaria un papel decisivo en la fundacion de la Universidad en el ano 1218, su progenitor Fernando II aparece relacionado con los primeros pasos del capitulo catedralicio en la esfera educativa.

Parece razonable asumir que la presencia en la decada de 1180 en la corte castellana, primero como canciller del rey (1178-1182) y luego tambien como arzobispo toledano (desde 1180), de un gran personaje de la talla intelectual de Pere de Cardona, erudito jurista romanista catalan y magister en Montpellier (80) que acabaria alcanzando el capelo cardenalicio (diciembre, 1181) (81), no dejo de tener sus repercusiones en el plano ideologico y cultural (82). Si bien estas estan todavia por determinarse, no es descartable que fuera el quien sugiriera a Alfonso VIII la captacion de juristas de Italia y Francia para el studium generale de Palencia (83).

Con todo, no deja de resultar desconcertante que el topos romanista de la maiestas regia desaparezca de la documentacion de cancilleria precisamente con su llegada a esta (84). Cabe preguntarse si estamos acaso ante un sedicente partidario de la hierocracia. El que un adversario de las pretensiones del Sacro Imperio tan obstinado como Alejandro III le hiciera cardenal a pesar de su perfil de clerigo aulico de un monarca tan autoritario como Alfonso VIII puede tener algo que ver con este hecho.

Durante el reinado de Alfonso VIII al canciller le auxiliara en sus tareas un unico notarius que le sustituye en su ausencia y que a su vez esta asistido por un grupo de escribanos (scriptores), que eran quienes realizaban las tareas materiales de trazado, escritura y dibujo de los diplomas (85). Los estudiosos coinciden en senalar la mejor calidad del latin cancilleresco del reinado de Alfonso VIII en relacion a la epoca anterior (86).

Y es que parece que los notarios reales de Alfonso VIII solian tener un cierto bagaje cultural y en ocasiones ostentaban incluso el titulo de magister. Al menos tres magistri trabajaron en la cancilleria como notarios reales durante el periodo como canciller del arzobispo de Toledo, Gonzalo Perez (1183-1191): el maestro Mica, que parece ser el principal, y otros dos maestros llamados Miguel y Aimerico (87). Pero ya en el periodo anterior encontramos en la cancilleria a los magistri Juan (notario entre 1176 y 1181) y Gerardo (arcediano de Palencia; notario real entre 1178 y 1184) (88). Ahora bien, el maestro Mica seria el ultimo notario real en ostentar el titulo de magister en la cancilleria castellana (89), con lo que terminaria lo que Aquilino Iglesia ha denominado <<el auge de magistri entre los notarios regios>> vivido a finales del siglo XII (90).

Otros clerigos aulicos que acudieron a la llamada de Alfonso VIII fueron los italianos Arderico de Milan, magister en el malogrado studium de Ucles y luego promovido a la mitra de Siguenza (1178) (91), o el ya mencionado Hugolino de Sesso. No menos brillante que los anteriores era Diego Garcia de Campos, canciller de Castilla (1192-1217), autor del enciclopedico tratado latino Planeta y, sin duda, uno de los clerigos aulicos mas interesantes y eruditos del largo reinado de Alfonso VIII. Diego Garcia, formado en Paris, fue el protagonista indiscutible (aunque quiza renuente (92)) de la efimera pero significativa introduccion de la lengua vernacula en los documentos de la cancilleria regia entre 1206 y 1207 (93).

En lo que toca al Studium palentino, tan ligado al monarca castellano, en el periodo anterior a la reforma de 1208 por parte del obispo Tello Tellez se atestigua documentalmente la presencia en el seno del capitulo de Palencia de al menos ocho magistri, la mayoria franceses e italianos a juzgar por sus nombres (94). Parece que la mayor parte de estos magistri llegaron a Palencia antes de la fundacion regia del Studium, con lo que la documentacion contradiria el relato de Jimenez de Rada en su De Rebus Hispaniae sobre la convocatoria masiva por parte del monarca de una multitud de sapientes ultrapirenaicos:
   Hizo buscar a los sabios de las Galias e Italia para que el culto
   del saber nunca faltara en su Reino, y reunio en Palencia a los
   maestros de todas las materias (omnium facultatum), a los que
   concedio amplias remuneraciones (magna stipendia) para que la
   sabiduria de cualquier materia fluyera como el mana (95).


En realidad, todo apunta a que habria habido ya una <<relativa abundancia>> de magistri en la schola episcopal palentina antes de la institucion del Studium generale (96), pero en cualquier caso esto no obsta para que la accion regia fuera decisiva en la configuracion de la primera Universidad de fundacion regia del Occidente europeo (97). Ello sobre todo si tenemos en cuenta la atrevida pero sugerente hipotesis de Adeline Rucquoi, quien ha sugerido que el Studium palentino en su primera etapa acaso no fuera mas que simple y llanamente la <<prolongacion>> o <<ampliacion>> de la propia schola palatina de Alfonso VIII (98), una escuela de palacio al estilo carolingio-otonida cuya existencia previa aun no se ha demostrado de forma concluyente (99).

Lo cierto es que a partir de la reforma de Tello Tellez nos encontramos con un mayor numero de magistri en la documentacion. De esta forma, entre 1210 y 1220 encontramos los nombres de Fornarius, Guillermo de Maranac, Miguel, Enrique, Lope, Aprilis, e incluso un laico llamado Roberto (c 1217) (100), quiza el primer maestrescuela seglar del que haya evidencia documental en la Castilla medieval.

Contra lo que sostuvo nuestra historiografia durante anos, desechando los testimonios concluyentes y concordantes del Tudense y el Toledano, hoy en dia parece haber una cierta unanimidad entre los investigadores en torno a que la Universidad de Palencia tuvo una <<doble vida>>, habiendo funcionado como studium durante un corto periodo antes de su refundacion por parte del obispo Tello Tellez de Meneses entre 1208 y 1214. Las tres lecciones que se han conservado del maestro Ugolino de Sesso, supuestamente impartidas hacia 1196, la probable presencia alli de un joven Domingo de Guzman hacia 1184 y otros indicios apuntan a que en torno al ano 1180 se puso en funcionamiento en la ciudad de Palencia el primer studium generate hispanico (101).

Todo esto es bien sabido. Pero queda aun por dilucidar el papel de Alfonso VIII en este episodio fundamental de la historia cultural espanola. Gonzalo Martinez Diez concede al obispo Raimundo de Palencia (1148-1183) un protagonismo en la iniciativa fundacional muy similar al que el propio don Tello tendria en la refundacion anos mas tarde, si bien pondera el mas que probable apoyo regio (102).

Ciertamente, a la luz del perfil biografico de Alfonso VIII, resulta extrano creer que el Rey Noble abrigara tal genero de inquietudes intelectuales como para que de su mente partiera la iniciativa de fundar un studium generate, lo cual, de ser cierto, le convertiria en el primer soberano europeo en dar ese paso, casi cuarenta anos antes de que Federico II de Sicilia fundara la Universidad de Napoles y unos veinte anos antes de que Felipe Augusto de Francia concediera su carta de privilegios a la Universidad de Paris. La profesora Rucquoi acepta esta ultima opcion que da la razon a Jimenez de Rada varios siglos despues.

A la hipotesis que concede al obispo don Raimundo la iniciativa exclusiva de la fundacion, Adeline Rucquoi responde que no hay testimonio alguno de que el prelado palentino tuviera inquietudes intelectuales. Por eso duda de que la iniciativa partiera de el. Descartada la posibilidad de que fuera una ampliacion de la schola catedralicia y una hipotetica asociacion espontanea de magistri venidos de varios paises, solo quedaria la de la iniciativa regia y la ampliacion de la schola palatina, sostiene la investigadora francesa (103).

El punto debil de esta teoria radica en la dificultad de demostrar la existencia de una schola palatina en tiempos de Alfonso VIII. Nos interesa principalmente ahora el discurso historiografico que el Toledano y el Tudense desplegaron con ocasion de la fundacion del studium palentino, un discurso lleno de matices ideologicos y de imagenes politicas de gran interes.

Para empezar, el arzobispo Rodrigo Jimenez de Rada no se limito a establecer de forma contundente la fundacion regia del studium palentino en un capitulo de su De Rebus Hispaniae intitulado De Institutione scholarum. Da a este acto una dimension mas propia de la teologia politica que de una <<politica educacional>>, con apelaciones a la inspiracion del Espiritu Santo y al mana de la Sabiduria:
   Y para que el ramillete de sus obras de caridad, que recayeron
   sobre el por obra del Espiritu Santo, no careciera de flor alguna,
   hizo buscar a los sabios de las Galias e Italia para que el culto
   del saber nunca faltara en su Reino, y reunio en Palencia a los
   maestros de todas las materias, a los que concedio amplias
   remuneraciones para que la sabiduria de cualquier materia fluyera
   como el mana en la boca de todo el que deseara aprender. Y aunque
   estos estudios sufrieron alguna interrupcion, todavia subsisten por
   la gracia de Dios (104).


El protagonismo del Rey Noble en el relato es total, ya que no aparece ningun otro actor, ni episcopal de ningun tipo. Los estipendios a los magistri palentinos se situan entre las obras de caridad de Alfonso VIII, ya que, de hecho, en este capitulo 34 del libro VII tambien se relata la construccion del hospital de Las Huelgas Reales en la ciudad de Burgos. Esto resulta muy significativo dentro de la concepcion tesaurizadora del conocimiento a la que antes aludiamos.

Ademas de la convocatoria de estos clerigos aulicos de perfil universitario, el cosmopolitismo de la corte de Alfonso VIII tambien se debio a la afluencia de trovadores provenzales de cuya compania el monarca gustaba y por quienes fue alabado como el pus savi rei. Entre ellos se contaron algunos de los trovadores mas celebres de su tiempo, tales como Bertran de Born, Foulques de Marsella, Giraldo de Calanso, Guevaudan, Pedro Vidal y Aimerico de Pegulha (105). Con todo, como ha senalado Amaia Arizaleta en un reciente estudio, lo realmente relevante es el papel decisivo de los clerigos de la cancilleria en la configuracion ideologica y administrativa de la monarquia de Alfonso VIII:
   En la decada de 1170, la cancilleria castellana comenzo a reiterar
   en sus documentos la imagen de un Rey heroico [...]. Entre 1206 y
   1207, parece que textos importantes vieron la luz en espacios
   proximos a la cancilleria real: el Poema de Benevivere, el tratado
   de Cabreros, puede que el Cantar de Mio Cid [...]. Estos textos e
   imagenes estan a menudo relacionados con Alfonso VIII de Castilla.
   Este soberano exploto mejor que otros las posibilidades de lo
   escrito y se rodeo de clerigos que le podian ayudar en su ambicion
   de presentarse como el primero de los monarcas de la Peninsula
   Iberica. La accion de los letrados de la cancilleria crecio en
   pujanza al mismo tiempo que el monarca aumentaba su poder (106).


Tambien Peter Linehan ha puesto en relacion los acontecimientos de 1206-1207, entre los que destaca la utilizacion de la lengua vernacula en las actas de las cortes de Toledo (107) y en la redaccion del tratado de Cabreros con el reino de Leon, con la difusion de nuevos modelos ideologicos asociados a la llegada de magistri ultrapirenaicos a Palencia y el nacimiento del mester de clerecia (108). Reparese en este sentido en que solo un ano despues, en 1208, el obispo Tello Tellez iniciaria la reforma del Studium de Palencia y le daria nuevos vuelos europeos como Studium generale con sancion pontificia.

Si bien el proposito del monarca al invitar a ensenar en Palencia a los scholares de Francia e Italia no fuera el proveer de un <<tranquilo refugio>> para los anonimos poetas del mester de clerecia, sino con toda probabilidad formar cuadros burocraticos para su cancilleria, no por ello dejo de existir una cierta interrelacion entre una monarquia castellana ahora <<importadora de talento>> y la brillante produccion literaria asociada a los clerigos universitarios palentinos (109).

En efecto, en los versos del mester de clerecia, muy en particular en ese espejo de principes con ropaje de relato epico llamado Libro de Alexandre, encontramos la maxima expresion del nuevo imaginario sapiencial de la Realeza feudal en Castilla (110). Segun ha senalado Arizaleta, el Libro de Alexandre fue una obra destinada al menos a dos contextos de recepcion diferentes, en ocasiones superpuestos: el studium palentino y la corte de Alfonso VIII (111).

Y es que, en realidad, la figura sapiencial de Alejandro Magno del Alexandre estuvo inspirada en un monarca castellano, sea en el propio Alfonso VIII como propone Arizaleta o en Fernando III como propuso Raymond Willis (lo que es improbable si atendemos a las ultimas hipotesis sobre su datacion) (112). Esta narrativa epica de una realeza sapiencial no puede desvincularse de las inquietudes intelectuales de su anonimo autor, un erudito amante de los clasicos y un hombre de universidad al fin y al cabo (113).

Sea como fuere, en todo caso estariamos ante lo que Arizaleta ha calificado de forma grafica como ecritures de clergie. De hecho, si aceptamos la interesante hipotesis de Isabel Uria, el Libro de Alexandre no seria sino un proyecto literario colectivo de un magister de la Universidad de Palencia y sus estudiantes (114). Del mismo modo, Alan Deyermond sugirio en su dia que el Auto de los Reyes Magos habia sido concebido en la escuela catedralicia de Toledo (115).

En esta direccion, Adeline Rucquoi ha vinculado la reflexion teologica realizada por <<los letrados y clerigos>> que rodeaban a los reyes de Castilla y Navarra en el siglo XII con el alumbramiento de un nuevo atributo del monarca: la sabiduria, <<sino y senal de su papel como lugartenientes de Dios en la Tierra>> (116). En efecto, Rucquoi argumenta convincentemente que el modelo de optimus Rex que el entorno de Alfonso VIII puso en circulacion estaba apoyado sobre todo en cuatro virtudes politicas: dos <<antiguas>>, es decir, propias de la Realeza feudal de anteriores reinados, tales como la liberalitas (largueza) y la strenuitas (fortaleza militar); y dos <<nuevas>>, mas propias del cosmopolitismo del renacimiento del siglo XII: la curialitas (la palaciania del mester de clerecia) y la sapientia (117). En realidad, como hemos visto anteriormente, estas dos virtudes politicas ya estaban en boga en el siglo X en la corte otonida, pero ciertamente no llegaron a imponerse en los reinos hispanicos hasta bien entrado el siglo XII.

En el caso de Alfonso VIII, Adeline Rucquoi ha visto un modelo feudal-sapiencial de Rex magister en los lazos de fidelidad que el rey de Castilla tenia con sus alumni, esto es, aquellos de sus vasallos que se educaron en su infancia en la curia regia. Esta investigadora llega a sugerir que la Universidad de Palencia no fue una evolucion de la schola catedralicia ni una fundacion ex novo, sino que habria sido producto del engrandecimiento de una presunta schola palatina preexistente, de cuya existencia, sin embargo, no tenemos sino indicios poco concluyentes.

Sea como fuere, lo que realmente nos interesa aqui es el marco interpretativo de la Realeza sapiencial en el cual Rucquoi inserta sus teorias. De esta forma, sostiene que <<el ideal del Rex sapiens, magister de su pueblo, que ha recibido de Dios mas entendimiento que el resto de los hombres y que es responsable ante El del grado de conocimiento de sus subditos segun dira Alfonso X el Sabio, entro en escena en la segunda mitad del siglo XII en el seno de la corte real, microcosmos y macrocosmos de lo que sera el conjunto del Reino>> (118).

Considero que esta es la clave interpretativa a la luz de la cual hay que examinar las motivaciones que llevaron a los soberanos de Leon y Castilla a iniciar los diferentes procesos de mecenazgo artistico y cultural que hemos analizado en este trabajo. El ideal sapiencial de la Realeza cristiana que estos monarcas intentaron encarnar resulta de cardinal importancia para comprender cabalmente el decisivo papel que jugaron en la historia cultural de estos siglos.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhme2015336996

Recibido: 2015-04-06

Revisado: 2015-07-08

Aceptado: 2015-09-28

Manuel Alejandro RODRIGUEZ DE LA PENA

Facultad de Humanidades y CC. de la Comunicacion. Universidad CEU San Pablo. Po. Juan XXIII, 6. E-28040 MADRID. C. e.: arodriguez@ceu.es

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(1) Historia Silense, ed. Justo Perez de Urbel y Atilano Gonzalez. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1959, c. 1, p. 114.

(2) En torno a las cuestiones de autoria y contexto de la redaccion de la Historia Silense, vid. HENRIET, Patrick. <<L'Historia Silensis, chronique ecrite par un moine de Sahagun. Nouveaux arguments>>. e-Spania, 2012, vol. 14 [en linea: http://e-spania.revues.org/21655]; y MARTIN, Georges. <<La Historia legionensis (llamada silensis) como memoria identitaria de un reino y como autobiografia>>. e-Spania, 2012, vol. 14 [en linea: http://e-spania.revues.org/21740].

(3) Historia Silense, c. 1, ibid.

(4) Sobre las connotaciones ideologicas de la dupla de virtudes-arquetipos fortitudo-sapientia, cf. CURTIUS, Ernst Robert. Literatura europea y Edad Media latina. Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1955, vol. 1, pp. 241-242.

(5) Sobre el tratamiento de la caida de la Espana visigoda y la ideologia neogotica en la Silense, vid. LE MORVAN, Gael. <<Reinos e imperio: la Historia legionensis (llamada silensis) y la reivindicacion leonesa de la herencia visigotica>>. e-Spania, 2012, vol. 14 [en linea: http://e-spania.revues.org/21681].

(6) RODRIGUEZ DE LA PENA, Manuel Alejandro. <<Ideologia politica y cronicas monasticas: la concepcion cluniacense de la Realeza en la Espana del siglo XII>>. Anuario de Estudios Medievales, 2000, vol. 30/2, pp. 699-700.

(7) GIL DE ZAMORA, Juan. De Preconiis Hispaniae, ed. lat. M. de Castro y Castro; ed. esp. Alabanza de Espana, Jose Luis Martin. Zamora: Ayuntamiento de Zamora, 1995, VII, 1 y VII, 4, pp. 53-57.

(8) RUCQUOI, Adeline. <<Contribution des studia generalia a la pensee hispanique medievale>>. En SOTO RABANOS, Jose Maria (coord.). Pensamiento medieval hispano: homenaje a Horacio Santiago Otero. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1998, pp. 739-740.

(9) ALFONSO X. Primera Cronica General de Espana, ed. A. Garcia Solalinde. Madrid: Centro de Estudios Historicos, 1930, p. 311.

(10) Y que este autor habia aplicado anteriormente en su cronica a San Agustin (SANCHEZ-ALBORNOZ, Claudio. Origenes de la Nacion espanola. El Reino de Asturias. Estudios criticos sobre la Historia del Reino de Asturias. Oviedo: Instituto de Estudios Asturianos, 1972-75, reed. Madrid, 1985, p. 337).

(11) SANCHEZ-ALBORNOZ, Origenes de la Nacion espanola, p. 337. Este juicio favorable lo desarrolla en otro pasaje: <<por lo que sabemos de su bibliofilia, por el homenaje que rindio a su ciencia su contemporaneo llamado el Albeldense y porque con justicia debemos atribuirle la primera redaccion de la cronica que lleva su nombre, podemos juzgar a Alfonso III amador de las Letras>> (p. 303).

(12) MENENDEZ PIDAL, Gonzalo. <<Mozarabes y asturianos en la cultura de la Alta Edad Media (en relacion especial con la historia de los conocimientos geograficos)>>. En Varia Medievalia. Madrid: Real Academia de la Historia, 2003, vol. I, p. 56.

(13) SANCHEZ-ALBORNOZ, Origenes de la Nacion espanola, p. 337.

(14) MENENDEZ PIDAL, <<Mozarabes y asturianos en la cultura>>, p. 56; GOMEZ-MORENO, Manuel. Iglesias mozarabes. Arte espanol de los siglos IX al XI. Madrid: Centro de Estudios Historicos, 1919, pp. 130 y 357.

(15) FONTAINE, Jacques. Isidoro de Sevilla. Genesis y originalidad de la cultura hispanica en tiempos de los Visigodos. Madrid: Encuentro, 2002, p. 292; MENENDEZ PIDAL, <<Mozarabes y asturianos en la cultura>>, p. 56.

(16) MENENDEZ PIDAL, <<Mozarabes y asturianos en la cultura>>, p. 56.

(17) MENENDEZ PIDAL, <<Mozarabes y asturianos en la cultura>>, p. 169.

(18) SANCHEZ-ALBORNOZ, Origenes de la Nacion espanola, p. 300. Tal vez obsequio del hachib andalusi a Alfonso III fuera tambien el Ovetensis, hoy en El Escorial (R.II.16), pues en el se incluye el indice de una biblioteca, indice fechado precisamente en el mismo ano 882 en que consiguio el rescate de su hijo.

(19) SANCHEZ-ALBORNOZ, Origenes de la Nacion espanola, pp. 298-299. En el ano 883 Alfonso III envio a Dulcidio a Cordoba como su embajador a fin de negociar la paz con el Emir.

(20) SANCHEZ-ALBORNOZ, Origenes de la Nacion espanola, p. 337.

(21) RUIZ DE LA PENA, Juan Ignacio. Cronicas asturianas, estudio preliminar. Oviedo: Servicio de Publicaciones, Universidad de Oviedo, 1985, p. 26.

(22) COLLINS, Roger. <<Literacy in Early Medieval Spain>>. En MCKITTERICK, Rosamond (ed.). The Uses of Literacy in Early Medieval Europe. Cambridge: Cambridge University Press, 1990, p. 128; vid. BARRAU-DIHIGO, Louis. <<Remarques sur la Chronique dite d'Alphonse III>>. Revue Hispanique, 1919, vol. 46, pp. 323-381. Tambien se podrian aducir paralelismos con los monarcas carolingios y su cultivo de los saberes, una faceta de su accion politica que tuvo gran relevancia en el caso de Carlomagno, Luis el Piadoso, Lotario I, Carlos el Calvo y Luis el Germanico. Ahora bien, a pesar de las embajadas carolingias a Oviedo en el siglo IX, no consta presencia de codices carolingios en las bibliotecas del Occidente hispanico anteriores al ano 1000, salvo una obra de Smaragdo de Saint-Mihiel, por lo que cabe descartar una influencia ideologica directa del modelo carolingio en la Realeza astur-leonesa. Estamos ante una tradicion sapiencial esencialmente visigotico-mozarabe. Respecto a las bibliotecas hispanicas occidentales del periodo, cf. DIAZ y diaz, Manuel C. Codices visigoticos en la monarquia leonesa. Leon: Centro de Estudios e Investigacion San Isidoro, 1983, pp. 179-190.

(23) SANCHEZ-ALBORNOZ, Origenes de la Nacion espanola, p. 299.

(24) SANCHEZ-ALBORNOZ, Origenes de la Nacion espanola, p. 337.

(25) La relacion entre su condicion laical y su pobre latin ha sido asi ponderada: <<Lo de ser un laico, por sabio que pareciese, y un guerrero el autor de nuestro relato, justifica el tono de sus narraciones y el lenguaje; su barbarie, llamemosla asi, por una educacion incompleta que dejaba traslucir el habla vulgar de entonces, con tendencia a eliminar la declinacion, sobre todo en los nombres propios, desconcierto en el uso de particulas y reglas de sintaxis, miseria de vocabulario, construccion monotona y sencillisima, y en cambio, un prurito por asonantar los finales de frase, que viene a constituir la unica gala de tan pobre literatura. Esta perversion de estilo, apenas contaminado por la fraseologia escolastica de los clerigos, se ajusta muy bien a la llaneza expositiva y calor de las evocaciones historicas>> (GOMEZ-MORENO, Manuel. <<Las primeras cronicas de la Reconquista>>. Boletin de la Real Academia de la Historia, 1932, vol. 100, p. 586).

(26) La antigua tesis de que la version ovetense se apoyo en el texto rotense del rey Alfonso no ha convencido a la historiografia mas reciente, dado que las divergencias entre las dos versiones son bastante acusadas. En esta direccion, hay autores que sostienen que la ovetense no se limito a enmendar el texto rotense, sino un borrador mas antiguo hoy perdido. Por ejemplo, Jan Prelog, Manuel C. Diaz y Diaz y Juan Gil han propuesto una completa independencia de la rotense y la ovetense, dependiendo ambas de un texto previo anterior, que es lo que explicaria su paralelismo. Esa misma percepcion seria valida para el relato sobre los reyes astures de la Albeldense, que procederia de esa primera version de la cronica, acaso un mero borrador, mientras que la cronica debida a la mano de Alfonso III derivaria de una version retocada de ese texto primigenio (DIAZ Y DIAZ, Manuel C. Libros y librerias en La Rioja altomedieval. Logrono: Servicio de Cultura de la Excma. Diputacion Provincial, 1979, p. 37; vid. PRELOG, Jan. Die Chronik Alfons' III. Untersuchung und kritische Edition der vier Redaktionen. Frankfurt: Lang, 1980, estudio introductorio).

(27) GOMEZ-MORENO, <<Las primeras cronicas>>, p. 585. Sanchez Alonso, Garcia de Valdeavellano, Stero, Gil Fernandez y Prelog, entre otros, se han hecho eco de este duro juicio, con expresiones que van de <<latinidad ulcerada>> a <<estilo miserable>>.

(28) WRIGHT, Roger. <<Textos asturianos de los siglos IX y X. Latin barbaro o romance escrito>>. Lletres Asturianes, 1991, vol. 41, p. 23.

(29) WRIGHT, <<Textos asturianos de los siglos IX y X>>, pp. 21 y 32.

(30) WRIGHT, <<Textos asturianos de los siglos IX y X>>, p. 23.

(31) COLLINS, <<Literacy in Early Medieval Spain>>, p. 128.

(32) COLLINS, <<Literacy in Early Medieval Spain>>, p. 128.

(33) MENENDEZ PIDAL, <<Mozarabes y asturianos en la cultura>>, p. 174.

(34) Sobre la relacion entre San Isidoro de Leon y la monarquia leonesa, vid. HENRIET, Patrick. <<Un exemple de religiosite politique: Saint Isidore et les rois de Leon (XIe-XIIIe siecles)>>. En DERWICH, Marek y DMITRIEV, Michel (eds.). Fonctions sociales et politiques du cuite des saints dans les societes de rite grec et latin au Moyen Age et a lepoque moderne. Approche comparative. Wroclaw: Larhcor, 1999, pp. 77-93. Para el contexto, vid. ISLA FREZ, Amancio. Memoria, culto y monarquia hispanica entre los siglos X y XII. Jaen: Universidad de Jaen, 2007.

(35) BOTO VARELA, Gerardo. <<Las Duenas de la memoria. San Isidoro de Leon y sus Infantas>>. Romanico, 2010, vol. 10, p. 75.

(36) WILLIAMS, John. <<Fernando I and Alfonso VI as Patrons of the Arts>>. Anales de Historia del Arte, 2011, vol. extraordinario 2, p. 413.

(37) WILLIAMS, John. <<Leon: The Iconography of a Capital>>. En BISSON, Thomas N. (ed.). Cultures of Power. Lordship, Status, and Process in Twelfth-Century Europe. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1995, p. 237.

(38) <<Sin restar importancia al patrocinio artistico de Fernando I, la reina Sancha se distingue mas que su esposo como promotora y propietaria de codices>> (SAENZ-LOPEZ PEREZ, Sandra. <<El mundo para una reina: los mappaemundi de Sancha de Leon (1013-1067)>>. Anales de Historia del Arte, 2010, vol. extraordinario 2, p. 319). En este mismo sentido, Elisa Ruiz ha senalado que la reina Sancha utilizaba sus libros, y otros objetos suntuarios, como una forma de refrendar la legitimidad dinastica del propio Fernando, cuyo origen en lo tocante al trono de Leon era ella misma (vid. RUIZ GARCIA, Elisa. <<Arma regis: Los libros de Fernando I y dona Sancha (1035-1065)>>. En Los reyes bibliofilos, ed. A. B. Sanchez Prieto, Madrid, en prensa). Para una reciente revision de esta importante figura, vid. KLINKA, Emmanuelle. <<Sancha, infanta y reina de Leon>>. e-Spania, 2008, vol. 5 [en linea: http://e-spania.revues.org/11033].

(39) Sobre este manuscrito, cf. DIAZ Y DIAZ, Manuel C. <<Problemas de algunos manuscritos hispanicos de las Etimologias de Isidoro de Sevilla>>. En AUTENRIETH, Johanne und BRUNHOLZL, Franz (eds.). Festschrift Bernhard Bischoff zu seinem 65. Geburtstag. Stuttgart: Anton Hiersemann, 1971, pp. 73-74. Vid. tambien los trabajos ineditos de KUME, Junko. Aportaciones al estudio de las Etimologias de Dona Sancha de Leon (Real Biblioteca de El Escorial, &. I. 3), Trabajo de investigacion de doctorado inedito, Universidad Complutense de Madrid, 2006 y <<Transmision y enriquecimiento de programas iconograficos en la Alta Edad Media: el caso de las Etimologias de dona Sancha de Leon>>. Actas del XVII Congreso Nacional de Historia del Arte, CEHA-2008, Art i memoria. Barcelona, 2008, en prensa.

(40) Conservado en la biblioteca de la Universidad de Salamanca (ms. 2668). Contiene una notacion melodica que indica una recepcion de la notacion musical carolingia. Sobre este codice, vid. KLINKA, Emmanuelle. <<Ego misera et peccatrix ...: El Liber mozarabicus canticorum et horarum (Salamanca, ms. 2668)>>. e-Spania, 2012, vol. 13 [en linea: http://e-spania.revues.org/21044]; y GALVAN FREILE, Fernando. <<El Liber Canticorum et Horarum de Sancha (B.G.U.S., MS. 2668): entre la tradicion prerromanica y la modernidad>>. En ARBEITER, Achim et al. (ed.). Hispaniens norden im 11. Jahrhundert. Christliche Kunst im Umbruch. Petersberg: Imhof Verlag, 2009, pp. 248-256.

(41) Conservado en la biblioteca de la Universidad de Santiago (Res. 1). Todo apunta a que la iluminacion de este codice introdujo la miniatura <<romanica>> por vez primera en el Reino leones (WILLIAMS, <<Leon: The Iconography of a Capital>>, p. 240). Sobre este codice, vid. FEROTIN, Marius. <<Deux manuscrits wisigothiques de la Bibliotheque de Ferdinand Ier>>. Bibliotheque de lEcole des Chartes, 1901, vol. 62, pp. 374-387; DIAZ Y DIAZ, Codices visigoticos, pp. 289-291; y MORALEJO ALVAREZ, Serafin. <<Notas a la ilustracion del Libro de Horas de Fernando I>>. En DIAZ Y DIAZ, Manuel C. Libro de Horas de Fernando I de Leon. Edicion facsimile do manuscrito 609 (Res. 1) da Biblioteca Universitaria de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela: Xunta de Galicia, 1995, pp. 53-63.

(42) MENENDEZ PIDAL, <<Mozarabes y asturianos en la cultura>>, p. 174; BOTO VARELA, <<Las Duenas de la memoria>>, p. 77. El codice con los comentarios del Apocalipsis de Beato de Liebana es un ejemplar unico de inmenso valor artistico (vid. WERCKMEISTER, Karl. <<The First Romanesque Beatus Manuscripts and the Liturgy of Death>>. En Actas del Simposio para el estudio de los codices del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liebana. Madrid: Joyas Bibliograficas, 1978-1980, vol. 1, pp. 167-192).

(43) KLINKA, <<Ego misera et peccatrix>>, p. 3.

(44) SAENZ-LOPEZ PEREZ, <<El mundo para una reina>>, p. 320.

(45) Rex vero Fernandus filios suos et filias ita censuit instruere, ut primo liberalibus disciplinis, quibus et ipse studium dederat, erudirentur; dein, ubi etaspatiebatur, more ispanorum equos cursare, armis et venationibus filios exercere fecit (Historia Silence, c. 81).

(46) RUCQUOI, Adeline. <<Education et societe dans la Peninsule Iberique medievale>>. Histoire de l'Education, 1996, vol. 69, p. 9; y <<Alfonso VIII de Castilla y la Realeza>>. En RUCQUOI, Adeline. Rex, Sapientia, Nobilitas. Estudios sobre la Peninsula Iberica medieval. Granada: Editorial Universidad de Granada, 2006, p. 54. De hecho, Alfonso VI llama en sus diplomas magistro nostro a Raimundo, obispo de Palencia.

(47) HAVENS CALDWELL, Susan. <<Urraca of Zamora and San Isidoro in Leon: Fulfilment of a Legacy>>. Woman's Art Journal, 1986, vol. 7/1, p. 21; y MARTIN, Therese. <<Mujeres, hermanas e hijas: el mecenazgo femenino en la familia de Alfonso VI>>. Anales de Historia del Arte, 2011, vol. extraordinario 2, pp. 148-150. Susan Havens subraya la educacion literaria recibida por la infanta en conexion con su actividad de mecenazgo artistico (p. 149). Sobre este mecenazgo en relacion a San Isidoro, cf. BOTO VARELA, <<Las Duenas de la memoria>>, pp. 77-78.

(48) Historia Silense, c. 105: Ceterum in ipsa celebri nativitatis Dominice nocte, cum clerici festivo more natalicium matutinum canerent, adfuit inter eos dompnus rex, atque virtute que poterat letus concinere cepit ultimum sonum matutinorum: <<Advenit nobis>>, quem nunc temporis more Toletano canebant, succentoribus autem respondentibus: <<Erudimini omnes qui iudicatis terram>>, quod Fernando serenissimo regi non incongrue tunc conveniebant, qui dum vivere sibi licuit, et regnum catholice gubernavit et seipsum, presso impudicicie freno, funditus eruditum reddidit. En torno al contexto liturgico y teologico de este pasaje del Silense, vid. BISHKO, Charles Julian. <<The Liturgical Context of Fernando I's Last Days>>. Hispania Sacra, 1964, vol. 17, pp. 33-45 y 47-49.

(49) KLINKA, <<Ego misera et peccatrix>>, p. 4: <<Al pretender imponer la figura del rey don Fernando I como el nuevo David, recurrieron a una serie de simbolos, entre los cuales la majestuosidad figurativa que el tratamiento romanico proporcionaba al dibujo>>.

(50) YARZA LUACES, Joaquin. Arte y arquitectura en Espana 500-1250. 6.a ed. Madrid: Catedra, 1990, pp. 167-168; WILLIAMS, <<Fernando I and Alfonso VI as Patrons of the Arts>>, pp. 419 y 424. Sobre el imaginario politico de este Libro de Horas, vid. CASTINEIRAS GONZALEZ, Manuel. <<Algunos usos y funciones de la imagen en la miniatura hispanica del siglo XI: los Libros de Horas de Fernando I y Sancha>>. En Congresso Peninsular de Historia da Arte. Propaganda & poder. Lisboa: Colibri, 2000, pp. 74-94.

(51) Sobre el uso de la figura davidica en el pensamiento politico medieval, vid. STEGER, Hugo. David rex et Propheta. Konig David als Vorbildlicher Verkorperung des Herrschers und Dichters im Mittelalter, nach Bilddarstellungen des achten bis zwoften Jahrhunderts. Nurnberg: Verlag Hans Carl, 1961.

(52) WEINFURTER, Stefan. The Salian Century. Main currents in an Age of transition. Philadelphia: University Pennsylvania Press, 1999, p. 89; KLANICZAY, Gabor. <<The Ambivalent Model of Solomon for Royal Sainthood and Royal Wisdom>>. En BILIARSKY, Ivan et al. (ed.). The Biblical Models of Power and Law: Papers of the International Conference. Frankfurt: Peter Lang GmbH, 2008, p. 77; vid. SCHMIDT, Paul Gerhard. <<Heinrich III. Das Bild des Herrschers in der Literatur seiner Zeit>>. Deutsches Archiv, 1983, vol. 39, pp. 582-590.

(53) WEINFURTER, The Salian Century, p. 97.

(54) Therese Martin ha puesto de relieve los paralelismos existentes entre el mecenazgo femenino aulico en Leon y la Alemania imperial de los siglos X y XI (MARTIN, <<Mujeres, hermanas e hijas>>, pp. 151-156). Para un detallado analisis del mecenazgo regio femenino otonida, cf. MCKITTERICK, Rosamond. <<Ottonian Intellectual Culture in the Tenth Century and the Role of Theophanu>>. Early Medieval Europe, 1993, vol. 2/1, pp. 55, 57, 59 y 62-63.

(55) Varios autores han subrayado esta inspiracion otonida de la orfebreria leonesa, claramente percibible en varias piezas. En particular, las conexiones entre los emperadores teutones y los soberanos de Leon se han estudiado a traves de las donaciones de Fernando I y Sancha a la abadia de Cluny y el tesoro con el que obsequiaron a su iglesia palatina de San Isidoro en 1063 para festejar la traslacion de las reliquias del santo hispalense (MARTIN, <<Mujeres, hermanas e hijas>>, pp. 154-156; vid. MORALEJO ALVAREZ, Serafin. <<Ars sacra et sculpture romane monumentale: le tresor et le chantier de Compostelle>>. Les Cahiers de Saint-Michel de Cuxa, 1980, vol. 2, pp. 189-238). Quiza el ejemplo mas espectacular de esta recepcion de formas artisticas otonidas sea el arca de plata de las reliquias de San Isidoro, cuyas figuras en relieve parecen inspiradas en las de las famosas puertas de bronce de la abadia otoniana de San Miguel de Hildesheim (vid. GOMEZ-MORENO, Manuel. <<El arca de las reliquias de San Isidoro de Leon>>. Archivo Espanol de Arte y Arqueologia, 1932, vol. 7, pp. 205-212). Posteriormente este investigador cambio de opinion y atribuyo el arca al reinado de Sancho III el Mayor, pero la cuestion sigue abierta (En torno al crucifijo de los reyes Fernando y Sancha. Madrid: Instituto de Restauracion, 1965, pp. 7-8).

(56) CASTINEIRAS GONZALEZ, Manuel. <<Libro de Horas de Fernando I y Sancha>>. En VALLE PEREZ, Jose Carlos (coord.). Enciclopedia del Romanico en Galicia. A Coruna. Aguilar de Campoo: Fundacion Santa Maria la Real, 2013, vol. 2, p. 1144. Este investigador tambien apunta a un modelo carolingio para el Libro de Horas de Fernando y Sancha: <<la inclusion en el codice de parte del texto de Alcuino de York, Depsalmorum usu liber (f. 5rv)--composicion destinada a difundir la recitacion de los salmos entre los laicos--, asi como de una oracion de san Agustin a la Santa Trinidad (ff. 195r-196v), permiten poner dicha obra en relacion con el Libro de Horas de Carlos el Calvo ... Que el prefacio del texto de Alcuino de York este precisamente recogido en el Libro de Horas de Fernando I ... nos proporciona una inestimable ayuda para entender el uso del Salterio, algunas peculiaridades de su iluminacion, asi como las vinculaciones de su decoracion con precedentes carolingios-otonianos>> (CASTINEIRAS GONZALEZ, <<Libro de Horas>>, pp. 1143 y 1145).

(57) Asi lo ha recalcado Rose Walker: <<there is little evidence for his personal involvement in architectural projects or in other acts of artistic patronage>> (<<Becoming Alfonso VI: the king, his sister and the arca santa reliquary>>. Anales de Historia del Arte, 2011, vol. extraordinario 2, p. 396).

(58) WILLIAMS, <<Fernando I and Alfonso VI as Patrons of the Arts>>, pp. 427-428; vid. MARTIN, Therese. Queen as King. Politics and Architectural Propaganda in Twelfth-Century Spain. Leiden: Brill, 2006; y <<Mujeres, hermanas e hijas>>.

(59) Conviene no mezclar aqui parametros de actuacion regia. Por ejemplo, su donacion de 30.000 dinares de oro para la ereccion de una nueva basilica en Compostela en el ano 1075 no le convierte en un mecenas artistico, sino en un soberano piadoso, un Rex pius.

(60) WILLIAMS, <<Fernando I and Alfonso VI as Patrons of the Arts>>, p. 429.

(61) Documento de Fernando II datado el 23 de febrero de 1168 (KARGE, Henrik. <<De la portada romanica de la transfiguracion al Portico de la Gloria. Nuevas investigaciones sobre la fachada occidental de la catedral de Santiago de Compostela>>. Boletin del Seminario de Estudios de Arte, 2009, vol. 75, p. 22).

(62) GONZALEZ, Julio. El reino de Castilla en la epoca de Alfonso VIII. Madrid: Escuela de Estudios Medievales, I960, vol. 1, p. 626. Este despegue antecedio a las disposiciones educativas del IV Concilio de Letran (1215), tradicionalmente considerado como una cesura en este aspecto.

(63) POST, Gaines. <<Roman Law and Early Representation in Spain and Italy, 1150-1250>>. Speculum, 1943, vol. 18/2, pp. 216-217. Ejemplos senalados de estos clerigos juristas de la segunda mitad del siglo XII son el catalan Pedro de Cardona, profesor en Montpellier y luego cardenal, y los canonistas Pedro Hispano (fl. 1190) y Juan Hispano (que trabajo en la curia pontificia hacia 1186).

(64) LINEHAN, Peter. History and the Historians of Medieval Spain. Oxford: Clarendon Press, 1993, p. 307, n. 165.

(65) Durante un tiempo se rechazo la presencia de juristas entre los magistri de leyes en el primer periodo palentino simplemente porque el Tudense (que habla de magistros theologicos et aliarum artium) y el Toledano no los mencionaban expresamente. Actualmente esta presencia se considera segura. Veanse los trabajos de BARCALA, Andres. <<Las universidades espanolas durante la Edad Media>>. Anuario de Estudios Medievales, 1985, vol. 15, pp. 83-126, especialmente p. 91; IGLESIA FERREIROS, Aquilino. <<Escuela, Estudio y maestros>>. Historia, Instituciones, Documentos, 1998, vol. 25, p. 313, n. 1.

(66) GOURON, Andre. <<Aux origines de l'influence des glossateurs en Espagne>>. Historia, Instituciones, Documentos, 1984, vol. 10, p. 325; cf. IGLESIA FERREIROS, Aquilino. <<Rex superiorem non recognoscens: Hugolino de Sesso y el Studium de Palencia>>. Initium. Revista Catalana d'Historia delDret, 1998, vol. 3, pp. 1-205.

(67) Cf. GOURON, <<Aux origines de l'influence des glossateurs>>, pp. 325-346; vid. MAFFEI, Domenico. <<Fra Cremona, Montpellier e Palencia nel secolo XII>>. Rivista Internazionale di Diritto Comune, 1990, vol. 1, pp. 9-30.

(68) SIERRA MACARRON, Leonor. <<La escritura y el poder. El aumento de la produccion escrita en Castilla y Leon (siglos XI-XIII)>>. Signo, 2001, vol. 8, p. 255.

(69) LINEHAN, History and the Historians, p. 234, n. 101.

(70) SIERRA MACARRON, <<La escritura y el poder>>, pp. 255 y 258; cf. LUCAS ALVAREZ, Manuel, <<Las Cancillerias Reales (1109-1230)>>. En El reino de Leon en la Alta Edad Media, V. Leon: Centro de Estudios e Investigacion San Isidoro, 1993, pp. 69-84.

(71) REILLY, Bernard F. <<The Chancery of Alfonso VII of Leon-Castilla: The Period 1116-1135 Reconsidered>>. Speculum, 1976, vol. 51/2, p. 261.

(72) NIETO SORIA, Jose Manuel. <<Les clercs du Roi et les origines de l'Etat moderne en Castille: propagande et legitimation (XIIIeme-XVeme siecles)>>. Journal of Medieval History, 1992, vol. 18, p. 299.

(73) IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, pp. 314-315.

(74) Gonzalez, El Reino de Castilla, vol. 2, p. 176; IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, p. 316. Tambien cabe mencionar la presencia en la curia de Alfonso VII del magister Juan, canciller desde 1149 del infante Sancho.

(75) GOURON, <<Aux origines de l'influence des glossateurs>>, pp. 345-346; LINEHAN, History and the Historians, p. 270.

(76) I, 16, 22, 66, 85, 91, 92; II, 35, 57 y 65 (LINEHAN, History and the Historians, p. 271, n. 12).

(77) GONZALEZ, Julio. <<Notas sobre los origenes de la Universidad de Salamanca>>. Boletin de la Biblioteca Menendezy Pelayo, 1946, vol. 22, p. 47.

(78) GONZALEZ, Julio. <<Repoblacion de la Extremadura leonesa>>. Hispania, 1943, vol. 3, pp. 212-218; WRIGHT, Roger. El Tratado de Cabreros (1206): Estudio sociofilologico de una reforma ortografica. London: Queen Mary and Westfield College, 2000, p. 24.

(79) FLETCHER, Richard. <<Notes on the Early History of the Cult of St Thomas Becket in Western Spain>>. En BONILLA HERNANDEZ, Jose Antonio (coord.). Salamanca y su proyeccion en el mundo: estudios historicos en honor de D. Florencio Marcos. Salamanca: [s. n.], 1992, p. 494; WRIGHT, El Tratado de Cabreros, p. 24.

(80) Docencia que compatibilizaria con su puesto de canciller castellano, aunque Montpellier se encontrara a mas de 500 km de la corte castellana (LINEHAN, History and the Historians, p. 305).

(81) Como cardenal-presbitero de San Lorenzo in Damaso. Buen conocedor de la lengua griega, emparentado con los condes de Barcelona, habia sido discipulo del Placentino, el principal magister de Montpellier. Cf. GOURON, <<Aux origines de l'influence des glossateurs>>, p. 341; y <<Autour de Placentin a Montpellier: maitre Gui et Pierre de Cardona>>. Studia Gratiana, 1976, vol. 19, p. 337.

(82) LINEHAN, Peter. Spain, 1157-1300. A Partible Inheritance. Oxford: Blackwell, 2011, p. 48.

(83) LINEHAN, History and the Historians, p. 308.

(84) LINEHAN, History and the Historians, pp. 306-307.

(85) MARTINEZ DIEZ, Gonzalo. Alfonso VIII, rey de Castilla y de Toledo (1158-1214). Gijon: Trea, 1995, p. 226; cf. MILLARES CARLO, Agustin. <<La cancilleria real de Leon y Castilla hasta fines del reinado de Fernando III>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 1926, vol. 3, pp. 269-282.

(86) PEREZ GONZALEZ, Maurilio. El latin de la cancilleria castellana (1158-1214). Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1985, pp. 251-255.

(87) Wright, El Tratado de Cabreros, pp. 29-30; IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, p. 316; Gonzalez, El Reino de Castilla, vol. III, p. 932.

(88) IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, p. 316; GONZALEZ, El Reino de Castilla, vol. 2, pp. 254 y 427 y vol. 3, pp. 921 y 927.

(89) IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, p. 316, n. 26.

(90) IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, p. 318.

(91) MAFFEI, <<Fra Cremona, Montpellier e Palencia>>, pp. 18-19; LINEHAN, History and the Historians, p. 309.

(92) Roger Wright apunta al arzobispo toledano Martin Lopez de Pisuerga, gran canciller del reino, como el verdadero impulsor de la reforma, siendo el canciller Diego Garcia, amante del latin clasico (como demuestra su Planeta), el poco entusiasta ejecutor de esta (El Tratado de Cabreros, p. 101).

(93) WRIGHT, Roger. Late Latin and Early Romance in Spain and Carolingian France. Liverpool: Cairns, 1982, p. 238 y El Tratado de Cabreros, p. 31; LINEHAN, History and the Historians, p. 320; cf. PEREZ GONZALEZ, Maurilio. <<Los primeros documentos cancillerescos en castellano y su dependencia latina>>. En SANTOYO, Julio-Cesar (ed.). <<Fidus interpres>>: Actas de las Primeras Jornadas Nacionales de Historia de la Traduccion. Leon: Universidad de Leon, 1989, pp. 83-90. Esta nueva forma vernacula fue abandonada por razones no del todo claras y no seria retomada hasta 1217. Ahora bien, Wright ha aportado una convincente hipotesis que lo explicaria, vinculando el abandono de la apuesta por el romance a la repentina muerte de Martin Lopez de Pisuerga en 1208, lo que habria abortado la reforma. Rodrigo Jimenez de Rada, el nuevo arzobispo y canciller del reino, habria apostado por volver al latin, contando para ello con el apoyo de Diego Garcia, formado en Paris como el prelado navarro (El Tratado de Cabreros, p. 101).

(94) IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, pp. 317-322; MARTINEZ DIEZ, Gonzalo. <<La Universidad de Palencia. Revision critica>>. En Actas del II Congreso de Historia de Palencia. Palencia: Diputacion Provincial de Palencia, 1990, vol. 4, pp. 156-157; y RUCQUOI, Adeline. <<Las dos vidas de la Universidad de Palencia (c. 1180-c. 1250)>>. En RUCQUOI, Rex, sapientia, nobilitas, p. 93. Uno de estos magistri, el italiano Lanfranco, puede ser la misma persona que el magister Lanfranco de Milan que en esos anos actuo como embajador del rey de Portugal y luego del propio Alfonso VIII.

(95) JIMENEZ DE RADA, Rodrigo. De Rebus Hispaniae, VII, 34, ed. J. Fernandez Valverde, Historia de los Hechos de Espana. Madrid: Alianza, 1989, p. 302; RUCQUOI, <<Alfonso VIII de Castilla y la Realeza>>, p. 62.

(96) MARTINEZ DIEZ, <<La Universidad de Palencia>>, p. 157. Este autor contrasta el numero de maestros en Palencia con los tres unicos atestiguados para todo el reino entre 1185 y 1208: el ya mencionado maestrescuela Pedro Seguini de Segovia y los maestros Menendo y Odas en Burgos. Ahora bien, Aquilino Iglesia (<<Escuela, Estudio y maestros>>, pp. 323-324) ha contradicho estas cifras y encontrado en los obituarios de Burgos los nombres de al menos otros maestros ligados a la catedral antes de 1208: Jaceus ([cruz] 1119), Adam ([cruz] 1139), Guido ([cruz] 1165), Antecedens ([cruz] 1172), Bernardo ([cruz] 1177), Egidio ([cruz] 1188) y Ricardo ([cruz] 1196). Para el ano 1209 ambos investigadores coinciden en aceptar la presencia simultanea de al menos cuatro magistri en el cabildo burgalense; para otros ejemplos de magistri en el siglo XII en Toledo, Segovia, Leon y Oviedo, cf. RUCQUOI, <<Education et societe dans la Peninsule Iberique>>, pp. 3-26.

(97) LINEHAN, Spain, 1157-1300, p. 48; cf. RODRIGUEZ DE LA PENA, Manuel Alejandro. <<Rex institutor scholarum: la dimension sapiencial de la Realeza en la cronistica de Leon-Castilla y los origenes de la Universidad de Palencia>>. Hispania Sacra, 2010, vol. 64, pp. 491-512.

(98) RUCQUOI, <<Las dos vidas de la Universidad de Palencia>>, pp. 97-98 y <<Alfonso VIII de Castilla y la Realeza>>, p. 57.

(99) La evidencia documental presentada en este sentido por Rucquoi, un documento equivoco de Alfonso VI de 1089 y otro que aun lo es mas de Fernando II de 1183 (<<Las dos vidas de la Universidad de Palencia>>, p. 97, n. 25), dista de dejar zanjada la cuestion, ya que ambos son interpretables y ademas no prueban la existencia de una schota en la corte de Alfonso VIII. Rucquoi aportaria mas datos sobre actividad docente en la corte leonesa en el siglo XI en otro articulo, pero en todo caso cien anos antes del momento fundacional palentino: <<El deber de saber. La tradicion docente en la Edad Media castellana>>. En MAZIN GOMEZ, Oscar (ed.). Mexico en et mundo hispanico. Zamora, Mich: El Colegio de Michoacan, 2000, pp. 309-330.

(100) IGLESIA FERREIROS, <<Escuela, Estudio y maestros>>, p. 319.

(101) RUCQUOI, Adeline. <<Las rutas del saber. Espana en el siglo XII>>. Cuadernos de Historia de Espana, 1998-1999, vol. 75, pp. 56-57; vid. MARTINEZ DIEZ, Gonzalo. <<Tres lecciones del siglo XII del Estudio General de Palencia>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 1991, vol. 60, pp. 391-404.

(102) MARTINEZ DIEZ, Gonzalo. Alfonso VHI. Burgos, 1995, p. 285.

(103) RUCQUOI, <<Las dos vidas de la Universidad de Palencia>>, pp. 728-730.

(104) JIMENEZ DE RADA, De Rebus Hispaniae, VII, 34, ed. J. Fernandez Valverde, Historia de los Hechos de Espana, p. 302.

(105) MILA Y FONTANALS, Manuel. De los trovadores en Espana. Barcelona: Instituto Miguel de Cervantes, 1966, pp. 70-83 y 112-126; RUCQUOI, <<Alfonso VIII de Castilla y la Realeza>>, p. 67.

(106) ARIZALETA, Amaia. Les clercs au palais. Chancellerie et ecriture du pouvoir royal (Castille, 1157-1230). Paris: SEHM-Sorbonne, 2010, p. 277; LINEHAN, Spain, 1157-1300, p. 48.

(107) Cf. HERNANDEZ, Francisco J. <<Las Cortes de Toledo de 1207>>. En Las Cortes de Castilla y Leon en la Edad Media. Valladolid: Cortes de Castilla y Leon, 1988, vol. 1, pp. 221-263.

(108) LINEHAN, Spain, 1157-1300, pp. 48-49; cf. Rico, Francisco. <<La clerecia del mester>>. Hispanic Review, 1985, vol. 53, pp. 1-23 y 127-150.

(109) LINEHAN, Spain, 1157-1300, p. 48.

(110) ARIZALETA, Amaia. La translation dAlexandre. Recherches sur les structures et les significations du <<Libro de Alexandre>>. Paris: Klincksieck, 1999, pp. 240-259; cf. RODRIGUEZ DE LA PENA, Manuel Alejandro. <<La Realeza sapiencial y el ciclo del Alexandre medieval: tradicion gnomica y arquetipos politicos en la literatura del Occidente latino (siglos XII y XIII)>>. Historia. Instituciones. Documentos, 1999, vol. 26, pp. 459-490.

(111) Vid. ARIZALETA, Amaia. <<Alexandre en su Libro>>. La Coronica, 2000, vol. 28/2, pp. 3-20.

(112) WILLIS, Raymond S. <<Mester de clerecia. A definition of the Libro de Alexandre>>. Romance Philology, 1956, vol. 10, pp. 222-223.

(113) MICHAEL, Ian. The Treatment of Classical Material in the <<Libro de Alexandre>>. Manchester: Manchester University Press, 1970, p. 86; BERMEJO, Jose Luis. Maximas, principios y simbolos politicos (una aproximacion historica). Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1986, p. 89; RODRIGUEZ DE LA PENA, <<La Realeza sapiencial y el ciclo del Alexandre>>, p. 464.

(114) URIA MAQUA, Isabel. Panorama critico del <<mester de clerecia>>. Madrid: Castalia, 2000, pp. 193-196.

(115) DEYERMOND, Alan. <<El Auto de los Reyes Magos y el renacimiento del siglo XII>>. En Actas del IX Congreso Internacional de la Asociacion de Hispanistas. Frankfurt: Vervuert Verlag, 1986, p. 187.

(116) RUCQUOI, Adeline. <<De los reyes que no son taumaturgos: los fundamentos de la Realeza en Espana>>. En RUCQUOI, Rex, sapientia, nobilitas, pp. 29-30.

(117) RUCQUOI, <<Alfonso VIII de Castilla y la Realeza>>, p. 49; ARIZALETA, Amaia y JEAN-MARIE, Stephanie. <<En el umbral de la santidad: Alfonso VIII de Castilla>>. En ARIZALETA, Amaia et al. (eds.). Pratiques hagiographiques dans l'Espagne du Moyen Age et du Siecle dOr. II. Toulouse: CNRS-Universite de Toulouse-Le Mirail, 2007, p. 5; Rucquoi pone como ejemplo de la introduccion del concepto de curialitas en Castilla un pasaje del Planeta, de Diego Garcia de Campos, en el que este expone que actuar curialiter equivale a actuar sin rusticitas, esto es, con dignidad, gravedad, modestia, comedimiento y moderacion (Planeta, ed. M. Alonso. Madrid, 1943, p. 164). Este pasaje en concreto recuerda vivamente similares admoniciones de los clerigos otonidas contra el comportamiento rustico o agreste en la corte (cf. JAEGER, Stephen. The Origins of Courtliness. Civilizing Trends and the Formation of Courtly Ideals (939-1210). Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1985, pp. 211-235).

(118) RUCQUOI, Adeline. <<La royaute sous Alphonse VIII de Castille>>. Cahiers de Linguistique Hispanique Medievale, 2000, vol. 23/1, p. 222; vid. de la misma autora, <<El Rey Sabio: cultura y poder en la Monarquia medieval castellana>>. En Repoblacion y Reconquista. Actas del III Curso de Cultura medieval. Aguilar de Campoo: Centro de Estudios del Romanico, 1993, pp. 77-87.
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Author:Rodriguez De La Pena, Manuel Alejandro
Publication:Studia Historica. Historia Medieval
Date:Jan 1, 2015
Words:17223
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