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Rasgos de la reforma del clero en la peninsula iberica durante el siglo XI.

SUMARIO: 0 Introduccion. 1 La repoblacion como clave de interpretacion de la reforma. 2 Las iglesias propias en la Peninsula en el siglo XI. 3 Los pecados del clero peninsular. 4 Los sinodos de reforma durante el siglo XI. 5 Conclusion. 6 Referencias bibliograficas.

Features of the Reform of the Clergy in the Iberian Peninsula during the 11th Century

0 INTRODUCCION

La relacion con los reinos hispanicos de los promotores de la Reforma Gregoriana, en general, y del papa Hildebrando (1073-1085), en particular, en la que se afronto la renovacion de la vida del clero y de las costumbres, asi como la implantacion de un nuevo derecho y del rito romano en detrimento del rito mozarabe o hispanico, entonces en franco retroceso, llevo acunados los sellos de la reconquista y la repoblacion.

La recuperacion del antiguo solar visigodo condiciono poderosamente la actuacion de los reformadores y la concepcion del pontifice enlazo ambos empenos, que se materializo en las expediciones de la nobleza francesa dirigida por Ebuldo de Roucy y en la encomienda que recibio el cardenal Hugo Candido cuando el papa Gregorio VII se disponia a acompanar la flota que salio en defensa de Bizancio, amenazado por los turcos. De acuerdo a este proyecto, el Islam se veria atacado simultaneamente en Oriente y Occidente, con lo que se lograria la union con la Iglesia griega y el rescate de la plaza peninsular.

No hay razones de peso para separar la explicacion sobre la necesidad de la reforma del clero de la Peninsula Iberica a mediados del siglo XI y la de cuantos elementos configuraron su deriva en este periodo historico en el resto de la Europa Occidental (2). De hecho, sin detenernos ahora en aquellos otros escenarios, los datos historicos parecen indicar la continuidad, mas que la ruptura, con las circunstancias y penurias que se descubrieron mas alla de los Pirineos.

Pero resulta verdaderamente ilustrativo atender a la peculiaridad del solar hispanico (3), imbuido durante anos en la reconquista, o recuperacion para la cristianitas del antiguo reino visigodo, que la historiografia contemporanea, desde afirmaciones de corte socioeconomico, expreso con rasgos de colonizacion-repoblacion (4), al tiempo que relego a un segundo lugar el papel desempenado por el elemento belico mas propio de la narracion historica de autores anteriores. Este tampoco es el lugar para afrontar el problema terminologico que suscito este concepto y, en cualquier caso, su empleo en este trabajo es meramente aproximativo.

Al particularizar las discusiones que afrontaron los protagonistas de la Reforma Gregoriana, resultara mas interesante recuperar la situacion del sacerdocio hispanico bajomedieval, la duda que lanzo la historiografia contemporanea sobre las iglesias propias en este territorio y los mecanismos que ensayaron para impulsar aqui los proyectos emanados de la catedra romana en su lucha contra los vicios del clero durante los siglos XI y XII.

A la pregunta por la existencia de las iglesias y monasterios propios en la Peninsula Iberica y en los nuevos espacios de la cristianitas pleno y bajomedieval y, por tanto, a la afirmacion sobre la presencia del primero de los motivos de reforma que impulso a los actores gregorianos, debemos contestar que las menciones documentales que se hicieron de este concepto en los primeros siglos medievales fueron tan abundantes que casi no resulta significativo entresacar ninguna.

Aunque debamos distinguir particularidades regionales, esta estructura estuvo presente tanto en los dominios de los magnates laicos, que podriamos denominar <<senoriales>>, como en el seno de comunidades de campesinos o labradores que, en una behetria, o en un pre-concejo o concejo de pleno derecho, servian de centro espiritual y de percepcion de las rentas de toda la comunidad cristiana.

La Peninsula Iberica tampoco permanecio al margen de las dificultades que, por la presencia de clerigos nicolaitas y simoniacos, sufrio la Iglesia occidental, fundamentalmente las viejas comunidades eclesiales del norte del Duero, insertas plenamente, desde siglos, en la llamada cristianitas, necesitadas ampliamente de una decidida actuacion de los reformadores gregorianos.

Sin embargo, en la Peninsula, la Reforma Gregoriana tuvo sus propios registros de interpretacion y las particularidades regionales determinaron en gran medida la actuacion de los agentes gregorianos. La implantacion del nuevo derecho canonico, inspirado y administrado directamente por el pontificado, con la consiguiente perdida representativa de las colecciones visigodas contenidas en la Hispana; la abolicion del rito hispanico o mozarabe de acuerdo a la politica unificadora de la curia romana y el reconocimiento en los reinos peninsulares de la soberania pontificia; y la remodelacion de los obispados, que incluyo el fortalecimiento de las sedes de Burgos y de Santiago de Compostela, y dejo preparada la confirmacion de la sede toledana como primada de Espana de la mano de Urbano II en 1088, ocuparon buena parte de las preocupaciones del papa Hildebrando con respecto a esta tierra, en la que el monacato cluniacense desarrollo, fundamentalmente, un programa de transmision de la reforma, si bien contradictorio.

Los concilios representaron el primero y uno de los mas importantes instrumentos en la erradicacion de los males que afligian al clero peninsular, fundamentalmente la injerencia de los poderes laicos en la provision eclesial, o investidura laica, la simonia y el nicolaismo. Estas asambleas habian estado presentes en la historia de la Peninsula Iberica desde la epoca visigoda.

Con la recuperacion de los territorios del norte y la puesta en marcha de los diversos planes de reforma que, en conjunto, puede llamarse Gregoriana, vinieron a ser agentes fundamentales para su extension, en concomitancia con la actuacion de los legados pontificios, muchos de los cuales intervinieron en su misma convocatoria y celebracion.

Sin embargo, la restauracion politica, poco despues de la pesadilla de Almanzor, en virtud de la nueva sabia inyectada en el tronco nacional por los condes de Castilla y por la dinastia navarra contra el anquilosamiento tradicionalista leones, hizo que no hayamos de esperar al pontificado de Gregorio VII para descubrir en Espana los primeros movimientos de restauracion eclesiastica y de renovacion moral y religiosa. Los concilios de Leon (1020) y Pamplona (1023), pero sobre todo los de Coyanza (1055) y Compostela (1056), asi como los de Gerona y Vich (1068), senalaron el progreso de una conciencia cada dia mas vigilante con afanes de mas perfecta organizacion y reforma.

En este horizonte de reforma, los canonigos regulares pretendieron ser una nueva propuesta de vida para encauzar las aspiraciones mas elevadas de las nuevas generaciones de sacerdotes procedentes de la reforma (5). Penetraron con fuerza en la Peninsula y jugaron un papel destacado en la repoblacion. Sin embargo, en general, el clero de la Espana reconquistada no vivio en comun, como tampoco el de su antecesora visigotica, a pesar de las aspiraciones que formulo en el ano 633 el canon 4 del concilio XXIII de Toledo. Mas bien se debe hablar de una vida canonical como fruto tardio mas vinculado a la Reforma Gregoriana; es decir, no como una existencia corriente de los clerigos, sino como el alumbramiento de un estado religioso especifico dentro de la Iglesia. Los canonigos regulares, aunque quisieron ser una renovacion de la primitiva vida apostolica, constituyeron una innovacion y una nueva realidad en la Iglesia--tambien en la Peninsula Iberica--al lado de los otros canonigos seculares y del monaquismo benedictino.

1 LA REPOBLACION COMO CLAVE DE INTERPRETACION DE LA REFORMA

El 25 de mayo de 1085, en la ciudad italiana de Salerno, en cuya catedral reposan sus restos santos, <<por amor a la justicia y odio de la iniquidad>>, murio desterrado el papa Gregorio VII, gozne y paladin de la reforma que lleva su nombre, asignado por implicito acuerdo de la historiografia clasica en virtud de una personalidad verdaderamente extraordinaria. El mismo dia las tropas del rey Alfonso VI de Leon entraron definitivamente en la ciudad musulmana de Toledo, lo que represento la mayor consolidacion de la posicion cristiana en la lucha por la hegemonia de la plaza peninsular desde que se iniciara en algun momento, no facil de precisar, a lo largo del siglo VIII de la era cristiana (6).

Como hemos indicado, la relacion con los reinos hispanicos de los promotores de la Reforma Gregoriana, en general, y del papa Hildebrando, en particular, en la que se afronto la renovacion de la vida del clero y de las costumbres, asi como la implantacion de un nuevo derecho y del rito romano, en detrimento del rito mozarabe o hispanico, ahora en franco retroceso, llevo acunados los sellos de la reconquista y la repoblacion (7).

La recuperacion del antiguo solar visigodo condiciono poderosamente la actuacion de los reformadores y la concepcion del pontifice enlazo ambos empenos, que se materializo en las expediciones de la nobleza francesa dirigida por Ebuldo de Roucy y en la encomienda que recibio el cardenal Hugo Candido cuando el papa Gregorio se dispuso a acompanar la flota que salio en defensa de Bizancio amenazado por los turcos (8). De acuerdo a este proyecto, anoto el profesor Goni, el Islam se veria atacado simultaneamente en Oriente y Occidente, con lo que se lograria la union con la Iglesia griega y el rescate de la espanola (9).

Con el tiempo, la oposicion del rey Alfonso VI de Leon y Castilla (1072-1109) (10) y de Sancho I Ramirez de Aragon (1063-1094) (11), que obligo a regresar a la expedicion cruzada que envio, capitaneada por el duque Guillermo VIII de Aquitania, hizo reformular al papa sus pretensiones temporales, que habia manifestado por medio de sus legados, fundamentalmente Frotardo de San Ponce y Amando de Oloron, asi como de diferentes textos pontificios (12).

Al fracaso del envio de Ebuldo de Roucy, quien habria recibido en posesion feudal cuantos espacios arrancase a las taifas musulmanas, se unio luego la resistencia de los reinos peninsulares a aceptar la propiedad pontificia del territorio en disputa con el Islam, no menor de la que encontro en su proyecto de implantacion del nuevo rito romano (13). Esta consideracion obligo a delimitar con precision los marcos espaciales en los que acontecio la reforma del clero peninsular. En una simplificacion amplia, que conlleva no poca imprecision, se podrian distinguir dos territorios, fundamentalmente, que encarnaron otras tantas actuaciones del proyecto reformador.

Existio una Iglesia ampliamente consolidada en las estructuras de la cristiandad medieval, aunque el termino exige cierta explicacion. Sin abordar ahora el problema de la limitada o diferida feudalizacion de la Peninsula Iberica (14) ni la particular evolucion historica de la Marca Hispanica (15), no cabe duda de que los territorios situados al norte de los rios Duero y Ebro y, tal vez, aunque en menor medida, a partir de mediados del siglo X, las cuencas medias de los rios Tormes y Eresma, en las provincias actuales de Salamanca y Segovia, sometidos desde primera hora a los reyes cristianos, se encontraban sujetos a las mismas necesidades de reforma que se descubrieron en los reinos allende los Pirineos.

La vida de un monasterio benedictino del norte de Burgos distaba muy poco, a finales del siglo XI, de cuanto sucedia entre los muros de una abadia del Mediodia frances o del centro del Sacro Imperio Romano Germanico. Sin embargo, los envites de la reconquista imposibilitaron la implantacion de una vida clerical, secular o regular, y de una vida monastica, en los territorios de los Extrema Durii hasta poco antes de la definitiva puesta en valor de los proyectos de reforma que tuvo entre sus mas decididos protagonistas de la primera hora al papa Leon IX, al cardenal de Silva Candida y la formulacion del problema de las investiduras en 1058, y los decretos del sinodo de Letran de 1059. La implantacion de la cristianitas en los nuevos territorios recuperados del Islam desde mediados del siglo XI vino marcada en mayor medida por la idea de una nueva vision del mundo, ya reformado, que habia calado, aunque con graves dificultades, en la politica de los repobladores.

En definitiva, debemos abordar el estudio de los acontecimientos que jalonaron la implantacion de la Reforma Gregoriana del clero en la Peninsula Iberica en su doble actuacion. Por un lado, se asistio a la renovacion de la Iglesia del norte, asentada siglos atras, especialmente necesitada de una actuacion que llego de la mano de los sinodos diocesanos, la generalizacion de la nueva disciplina canonica, la ereccion de nuevos monasterios, sobre todo cistercienses, y la implantacion del rito romano en detrimento del viejo rito mozarabe o hispanico entonces en recesion.

Por otro, se descubre la extension de los postulados gregorianos en la nueva cristiandad, en unos nuevos territorios en evolucion y desarrollo. Alli la reforma fue de la mano de la conformacion de las nuevas estructuras eclesiales y de la fundacion de nuevos monasterios, que adquirieron nuevas trazas a la luz de esta misma reforma. En este punto debe abordarse la vida de los canonigos regulares que pretendieron ser, aunque sin llegar a conseguirlo, el instrumento para la renovacion de la vida del clero en la Iglesia reformada (16).

Ciertamente no cabe suponer una ruptura en esta doble actuacion, que se dio en simultaneidad. Es decir, aunque debamos diferenciar los procesos en orden a su clarificacion, el proyecto fue unico y en el mismo sentido. Los actores de la reforma procedieron a su extension por la via de la transformacion de las viejas estructuras ya existentes al tiempo que provocaron la reduplicacion de estas mismas estructuras, una vez reformadas, en los nuevos territorios recientemente conquistados.

2 LAS IGLESIAS PROPIAS EN LA PENINSULA EN EL SIGLO XI

En algunos estudios, dedicados a la historia medieval de la Iglesia en la Peninsula Iberica, parecio indicarse que, en este territorio, en el marco de la Reforma Gregoriana, no estuvo presente el problema de la investidura laica o que, en todo caso, habria sido objeto de preocupacion solo muchos anos despues (17). Existio otra opinion, que por otro lado no aporto documentacion fehaciente alguna, que mantuvo la tesis de la devolucion voluntaria de iglesias y monasterios, antecedente a la reforma, y que, por tanto, habria hecho inutil la misma actuacion gregoriana por reiterativa. Es necesario despejar la duda que, durante anos, ha sobrevolado a la investigacion historica en cuanto a la realidad de la <<iglesia propia>> en la Espana de la Reforma Gregoriana y, por extension, de la presencia o no de la investidura laica como mecanismo de regulacion de esta estructura de componentes politicos y pastorales.

Algunos autores negaron su existencia o la retrasaron hasta etapas muy posteriores, al tiempo que forzaron hasta lo incomprensible aquella misma singularidad hispanica, la tercera via iberica, como pauta de explicacion de todo cuanto no encajaba en el devenir comun de la Iglesia y la cultura europeas.

Javier Faci Lacasta, autor de diversos trabajos relativos a la historia socio-economica y politica medieval, estudio con cierto detalle el capitulo relativo a las iglesias propias en Espana (18). Segun este autor, esta estructura se relaciono directamente con la evolucion economica y social de los principados cristianos peninsulares durante la Alta Edad Media en el camino que fue desde las diversas estructuras sociales previas que existieron en la zona pirenaica y astur hacia el feudalismo. El rechazo a la idea de la feudalizacion primitiva de la Peninsula Iberica llevo implicita la negacion de aceptar la existencia de esta estructura juridico-pastoral en este territorio (19).

El propio Faci, al abordar la explicacion global de este fenomeno, afirmo que la actuacion de los reformadores gregorianos se limito a la regulacion del regimen de las <<iglesias propias>>, sin llegar a conseguir su desaparicion, que necesito de un marco juridico de actuacion y un desarrollo del derecho canonico mas amplio, como el que tuvo lugar en torno a la redaccion del Decreto de Graciano en 1140. Solo el concilio III de Letran de 1179 resolvio canonicamente esta irregularidad eclesiologica, no sin resistencia, al reservar al fundador de la iglesia exclusivamente el derecho de patronato (20).

La regulacion canonica--y en cierto sentido el primer brete para su desaparicion--sobre las <<iglesias propias>> en la Peninsula Iberica, tras la consolidacion bajo la corona leonesa de los territorios al norte del Duero, comenzo con los decretos del concilio de Coyanza de 1055 (21), situados crecidamente al margen de los procesos generales de reforma eclesial, donde siguio muy de cerca el marco teorico doctrinal de la legislacion visigoda sobre el particular (22).

De acuerdo a la explicacion que dio con mas detalle Alfonso Garcia Gallo (23), junto a otras consideraciones sobre el ornato de los templos, la misa y los ministros del altar, el capitulo III establecio que todos ellos, es decir, las iglesias, monasterios y sus clerigos, dependieran exclusivamente del obispo y de su superior eclesiastico, y no de laico alguno, por bienintencionado que se supusiera. Esta regulacion contribuyo de manera definitiva al fortalecimiento de la jerarquia episcopal y, en este sentido, resulto ampliamente coincidente con los postulados del papa Hildebrando y de los demas artifices de la Reforma Gregoriana (24).

A la pregunta por la existencia de las iglesias y monasterios propios en el antiguo solar visigodo y en los nuevos espacios de la cristianitas pleno y bajomedieval la respuesta del profesor Faci no admite replica: <<La abundancia de menciones documentales ... en los primeros siglos medievales es tan grande que casi no resulta significativo entresacar algunas. Tuvieron este caracter tanto las de los magnates laicos en sus dominios, a las que podriamos denominar como senoriales, como las establecidas por comunidades de campesinos o labradores que, en una behetria, o en un "preconcejo" o concejo de pleno derecho, servian de centro espiritual y de percepcion de rentas de la comunidad>> (25).

No faltan dificultades para aclarar la situacion de las iglesias propias, en particular, y de la organizacion politica y eclesiastica del reino astur, en general, de la primera epoca de su existencia, tras la invasion musulmana. Pero la aparicion del concepto de la <<iglesia propia>>, a veces confundido bajo la denominacion de <<monasterio propio>>, fue ligada a los primeros diplomas que se conocieron, a finales del siglo VIII.

A partir de este momento, la diplomatica explico bien la actividad religiosa y repobladora de las pequenas celulas monasticas, de inspiracion fructuosiana, que tanta importancia tuvieron durante el reino visigodo. Los documentos de fundacion y de cesion de bienes dejaron barruntar la realidad, todavia no conceptualizada, de las iglesias y monasterios propios. Estas instituciones, en manos laicas, contribuyeron eficazmente a la colonizacion y posterior repoblacion de los nuevos territorios.

En este punto, Faci establecio una doble orientacion documental que tradujo una diversa realidad eclesial entre la iglesia astur y la de los estados orientales. En cuanto a la primera, se observo una presencia muy significativa de arcaismos, producto de una peculiar organizacion social, y de una ausencia de elementos visigodos, como la organizacion episcopal, piedra angular de la organizacion eclesiastica romana y visigoda, exceptuadas las dudosas menciones a un cierto obispo Odoario, que habria repoblado Lugo a mediados del siglo VIII, o al <<episcopus>> Juan de Valpuesta a principios del IX. Solo la llegada de numerosos mozarabes a finales del siglo IX hizo que la aportacion de elementos godos resultara mas significativa.

En las Iglesias orientales, por el contrario, aunque existieron tambien indudables elementos arcaizantes, la presencia visigoda se hizo mas evidente, como la que manifesto el conocimiento y uso del Liber ludiciorum y de la Hispana en las montanas del Pirineo, que pasaron a Francia precisamente desde Cataluna. La influencia carolingia hizo que se perpetuaran con mayor intensidad las instituciones eclesiasticas de la Antiguedad, espacio sobre el que el regimen de las <<iglesias propias>>, en profunda relacion con los procesos de senorializacion y feudalizacion, se inserto sin ninguna dificultad.

El reino asturleones, que experimento un proceso de senorializacion y feudalizacion diverso, llego al regimen de las <<iglesias propias>> por otro camino, en un marco ideologico y juridico diverso, pero no por ello menos vigente y con menor eficacia que en los estados orientales. Solo la negacion del sistema feudal en la Peninsula Iberica hizo que se pusieran en entredicho las instituciones que le eran anejas. La respuesta a esta <<tercera via iberica>> fue contundente entre los historiadores que hemos citado arriba.

Otros autores que se ocuparon con anterioridad del problema de las iglesias y monasterios propios fueron, sobre todo, Manuel Torres Lopez, que aplico la concepcion que, sobre esta idea, circulo en la historiografia europea a la realidad hispanica, y el padre jesuita Ramon Bidagor, de la Universidad Gregoriana de Roma.

Manuel Torres publico entre 1925 y 1928 los estudios programaticos sobre la <<iglesia propia>> en Espana (26). En ellos tradujo el termino Eigenkirche por <<iglesia propia>> como concepto que recogio con fidelidad la tradicion diplomatica del Medioevo peninsular. Sin embargo, estos textos no abordaron el estudio de las peculiaridades de la institucion y mas bien se limitaron a discutir, metodologicamente, los puntos de vista al respecto y la busqueda de la tradicion doctrinal especificamente hispanica.

El padre Bidagor, por su parte, limito su estudio, publicado en 1933, a los aspectos juridico-canonicos de la institucion, evitando deliberadamente los contenidos socioeconomicos, sin avanzar en el conocimiento de la doctrina a los postulados que, anos atras, formulara Manuel Torres de forma brillante (27). Este hecho llevo a afirmar al profesor Faci, a la altura de 1982, que seguia faltandonos una investigacion concreta y sistematica de las <<iglesias propias>> en la Edad Media espanola (28).

Aclarado el problema de la existencia de las <<iglesias propias>> en la Peninsula Iberica, resulta mas sencillo comprender el conflicto de las investiduras en el marco de actuacion de la Reforma Gregoriana. Si la documentacion medieval no menciono el concepto de la investidura laica se debio, fundamentalmente, a que no existio, en sentido propio, una articulacion institucional entre relacion de dependencia personal y cesion de bienes eclesiasticos, patente en la Iglesia occidental.

Sin embargo, la realidad economica y social para este conflicto estuvo presente en la historia de los reinos cristianos del norte de Espana durante buena parte de los siglos VIII al XI. Solo en relacion con los territorios de los Extrema Durii, en trance de repoblacion, cabria formular una valoracion diversa (29). En aquel momento, tanto los reyes como los diversos titulos nobiliarios gozaron de fuerza y gran autoridad sobre los espacios de la jurisdiccion eclesiastica, que se vio compensada con la intromision mas que circunstancial de los obispos y abades de los principales monasterios en los asuntos propios de la justicia y la administracion civil. Si la formulacion externa fue mas dificil de localizar en la documentacion castellana del siglo XI, el sustrato ideologico de actuacion fue el mismo que soporto la estructura de la investidura laica que, poco tiempo despues, sobre todo a raiz del concilio romano de 1075, en el nivel de las relaciones internacionales, provoco la mencionada querella entre el pontificado y los diversos reinos de la cristiandad occidental (30).

3 LOS PECADOS DEL CLERO PENINSULAR

La Peninsula Iberica no permanecio al margen de las dificultades que sufrio la Iglesia occidental, fundamentalmente la vieja Iglesia del norte del Duero, inserta plenamente desde siglos en la llamada cristianitas y necesitada, como ella, de una decidida actuacion de los reformadores gregorianos (31). Resulta intelectualmente necesario abordar los casos concretos para poner de manifiesto la hondura con que enraizo en esta tierra la investidura laica, asi como para responder a la pregunta por la fuerza con que brotaron aqui sus dos hijos naturales: la simonia y el nicolaismo, que ocuparon buena parte de los postulados y actividades de los actores de la Reforma Gregoriana (32).

En la Peninsula Iberica, sin embargo, la Reforma Gregoriana tuvo sus propios registros de interpretacion (33). Sin renunciar a la idea de la necesidad de una misma reforma en las estructuras de la Iglesia peninsular, singularmente, por lo que toca a esta investigacion, en lo que al clero se refiere, de la que se descubre en las demas naciones de la cristianitas occidental, no cabe duda de que las particularidades regionales determinaron en gran medida la actuacion de los agentes gregorianos.

La implantacion del nuevo derecho canonico, inspirado y dirigido directamente por el pontificado, con la consiguiente perdida representativa de las colecciones visigodas contenidas en la Hispana (34); la abolicion del rito hispanico o mozarabe de acuerdo a la politica unificadora de la curia romana y el reconocimiento en los reinos peninsulares de la soberania pontificia (35); y la remodelacion de los obispados, que incluyo el fortalecimiento de la sede de Burgos o la de Santiago de Compostela y dejo preparada la confirmacion de la sede toledana como primada de Espana de la mano de Urbano II en 1088, ocuparon buena parte de las preocupaciones del papa Hildebrando con respecto a esta tierra.

En la Peninsula el monacato cluniacense ejercio fundamentalmente un programa de transmision de la Reforma Gregoriana, si bien, como apunto Javier Faci, en un papel contradictorio (36). Este autor recordo como a traves de estos monjes surgieron los primeros estimulos reformadores que, con el tiempo, llegaron a la esfera pontificia. El propio Hildebrando, futuro papa Gregorio VII, muerto su protector Gregorio VI en 1047, se retiro a la abadia de Cluny, donde recibio el habito benedictino. Luego en Roma, el papa Leon IX, despues de crearle cardenal en 1049, le encomendo el gobierno de un nuevo monasterio, el de San Pablo Extramuros, de costumbres muy relajadas, donde emprendio una decidida reforma al tiempo que restauro ampliamente su basilica.

En contrapartida, algunos monjes cluniacenses, como Roberto de Sahagun, se enfrentaron gravemente, por el cambio de rito, contra el legado pontificio y canonigo regular Ricardo de San Victor. Esta situacion se transmitio a la relacion del propio Gregorio VII con san Hugo, que se percibio como tension en las cartas que se intercambiaron. El profesor Faci anoto que <<las aguas volvieron a sus cauces normales y la colaboracion habitual entre los monjes negros y el papado se restablecio>>, especialmente en los pontificados siguientes de Urbano II (1088-1099) (37) y Pascual II (1099-1118), dos monjes de Cluny. De hecho, entre los cluniacenses venidos a Espana, encontramos algunas de las figuras mas importantes de esta nueva Iglesia cristiana de la Peninsula, como Bernardo de Sauvetat, primer arzobispo de Toledo.

En este marco deben analizarse dos actuaciones encaminadas a la renovacion del clero en la Peninsula Iberica en consonancia con la Reforma Gregoriana: la convocatoria de concilios y sinodos, nacionales o diocesanos, en los que se pretendio atajar los males principales que le aquejaban; y la fundacion de los canonigos regulares, que pretendieron ser una propuesta de vida renovada encaminada a encauzar las aspiraciones mas elevadas de las nuevas generaciones de sacerdotes, procedentes de la reforma.

Antes de dar paso a estas consideraciones, sintetizamos en palabras del propio Javier Faci cuanto hemos tratado de expresar arriba sobre la peculiaridad o no del caso hispano sobre esta materia: <<No cabe minimizar la importancia de la Reforma Gregoriana en la Peninsula. Se ha ido viendo que los problemas que planteaban las Iglesias peninsulares eran semejantes a las del resto de Europa y, por tanto, tambien las soluciones se asemejaban. Tambien se ha podido apreciar que Espana no quedaba ... fuera de los planes hegemonicos del pontificado, sino que ocupaba en ellos un papel muy importante. La reorganizacion eclesiastica que experimenta la cristiandad como consecuencia de la Reforma Gregoriana tambien tiene efectos en Espana. Y, por si fuera poco, la Peninsula sirve de autentico 'laboratorio' de la idea de cruzada, uno de los fundamentos ideologicos de mas importancia dentro de la cristiandad feudal<< (38).

El profesor Antonio Oliver Monserrat, formado en la Universidad Gregoriana de Roma, donde fue ordenado sacerdote en 1950, estudio sobre todo el caso catalanoaragones (39). Aqui explico la actuacion de Alejandro II (1061-1073) y el envio que hizo del cardenal Humberto de Silva Candida como legado pontificio ante Sancho Ramirez, quien fue a Roma en primavera de 1068 a poner bajo la proteccion de San Pedro su reino y su persona.

Sin abordar en profundidad los sinodos de Aragon de 1065 y 1067, ni el de Gerona de noviembre de 1068, que presidio el cardenal Humberto y al que asistio Ramon Berenguer I junto a otros obispos y abades del sur de Francia, interesa resenar, por lo que respecta a este tema, que en sus canones se contuvieron condenas expresas a los matrimonios incestuosos y a las nupcias posteriores del conyuge vivo; y tambien, aunque no especifico casos concretos, al pecado de la simonia y al concubinato de los clerigos.

Como continuacion de la actuacion pontificia sobre los condados catalanes y sobre las sedes de Provenza y Septimania, de su influencia, el profesor Oliver refirio la actuacion del obispo de Gerona Berenguer Guifre (1051-1093) quien, despues de intervenir por el bien de la paz y de la Iglesia en las disputas de los dos hijos de Ramon Berenguer I, recibio el encargo del papa de intervenir en el caso del arzobispo de Narbona, que califico de <<endurecido simoniaco>>. Segun se explico en aquellas lineas, la intervencion del gerundense no dio resultado y el arzobispo de Narbona fue depuesto en el sinodo romano de la cuaresma de 1079.

Javier Faci menciono una nueva actuacion de Alejandro II, en este caso por carta al abad del monasterio de San Juan de la Pena, que fecho en Roma el 17 de octubre de 107140. En esta carta, sucinta pero expresiva, se describio la situacion del reino de Aragon en consonancia con lo que indicamos para otros lugares. El papa se refirio al envio del legado Humberto para restituir la integridad de la fe cristiana contra los herejes simoniacos y reformar los ritos divinos para adecuarlos a los canones. Tambien hizo mencion a la sujecion del reino y de su rey, Sancho I Ramirez, bajo la proteccion de San Pedro, miles Sancti Petri, que tuvo lugar, como anotamos, en 1068.

El profesor Faci admitio que <<cabe la posibilidad de que se trate de una afirmacion de caracter retorico, o que se refiera al contenido global del programa reformador del papado, pero teniendo en cuenta que la carta se dirigia al abad de un monasterio aragones y a la obra de un personaje concreto, Hugo Candido, la interpretacion mas razonable nos lleva a pensar que la iglesia aragonesa atravesaba por una situacion semejante y tenia unos problemas y corrupciones parecidos a los de las demas de la cristiandad occidental, vicios que el papado tenia gran interes en erradicar>>.

El mismo autor recupero tres casos mas de simonia y nicolaismo, dos en Castilla y uno en Leon, que desmontaron la pretension intelectual de ciertos autores de hacer de la Peninsula Iberica un espacio libre de los males que aquejaron a la Iglesia en la Plena Edad Media occidental. En los dos primeros siguio los trabajos de Luciano Serrano, que estudio con detalle, en tres volumenes, la situacion del obispado de Burgos a lo largo de toda la Alta y Plena Edad Media (41).

En 1067, era obispo de Burgos don Simeon, al que algunas fuentes llamaron Gimeno, donde habia sido preconizado en 1062 (42). Bajo la presidencia del cardenal Humberto de Silva Candida, legado de Alejandro II, se celebro sinodo en la villa de Najera, en el marco del cual se realizo una investigacion sobre la supuesta condicion simoniaca del prelado. El sinodo lo declaro culpable y fue depuesto. Ese mismo ano se traslado al monasterio de Cluny, de donde regreso en 1072 repuesto en su sede ahora por voluntad del propio pontifice.

Dos anos despues, en 1074, bajo el pontificado de Gregorio VII, tuvo lugar un caso parecido con la deposicion del obispo Nunio, de Oca, antigua sede hoy desaparecida, por parte del legado papal Geraldo de Ostia. En carta a Sancho Ramirez, rey de Aragon, y a Alfonso VI, rey de Leon y Castilla, el mismo papa hizo alusion a esta degradacion, que se hizo con su aprobacion y pleno conocimiento (43). Este mismo ano de 1074, el obispo Nunio viajo a Roma para solicitar el perdon del papa Hildebrando, de donde vino restituido por el pontifice, sanando de raiz el pecado de simonia, a la antiquam sui episcopatus sedem.

En este punto, sin embargo, Serrano propuso una interpretacion diversa, que conecto con un oscuro caso de politica eclesiastica (44). Segun este autor, la acusacion de simonia pudo haber venido de la mano del propio obispo de Burgos en complicidad con el legado papal con el fin de poder afrontar, sin oposicion, la desarticulacion de la diocesis de Oca e integrarla, de acuerdo con las disposiciones pontificias, en la jurisdiccion de la sede burgalesa. La restitucion del obispo Nunio, por lo tanto, no habria tenido lugar en la catedra de Oca, para entonces ya desaparecida, sino en la de Sasamon, su antigua sede, unida tradicionalmente a Oca, siempre de acuerdo a la opinion de Serrano.

De ser asi, la intervencion pontificia en los asuntos eclesiasticos castellanos se habria centrado en la correccion de ciertos vicios, pero tambien en la remodelacion de las sedes de acuerdo con una politica de simplificacion y centralizacion en la que estuvieron de acuerdo los propios monarcas. Javier Faci recordo sobre el particular las disposiciones del Dicatus papae de 1075 en las que Gregorio VII se arrogo la potestad de cambiar a voluntad las sedes episcopales.

En 1066, se redacto un documento, que se conserva en la catedral de Leon, que recogio la aplicacion de las disposiciones del concilio de Coyanza (45). Por este documento, unos monjes de esta sede, ordenados por el obispo Pelayo, se comprometieron a entregar al prelado la tercera parte de los diezmos, que le correspondia, <<tam de civaria quam de vino>>, asi como a llevar una vida de acuerdo a su estado: <<et non teneamus nobiscum in ipsas ecclesias mulieres extraneas nisi que valuerit matres aut germana sive tia>>.

Javier Faci, sobre este texto, interpreto que en el se apunto tanto al cumplimiento de la norma canonica visigoda, contenida en la Hispana, sobre los derechos de los obispos a recibir la tercia de los diezmos y oblaciones de las iglesias, como a la guarda de la castidad y el celibato eclesiasticos, tambien impuestos por los canones, que no se cumplirian antes de la celebracion del sinodo de Coyanza. Como ahora veremos con mas detalle al abordar la materia sobre los sinodos diocesanos, la existencia de una problematica semejante a la de toda la cristiandad hizo que los trabajos de reforma de la vida del clero y la centralizacion primero episcopal y luego tambien pontificia, que aparecio en el concilio celebrado en Valencia de don Juan en 1055, confluyan inmediatamente con los postulados de los reformadores gregorianos.

En esta reforma, segun una interpretacion, la celebracion del sinodo de Letran de 1059, solo cuatro anos despues, represento el primero de los hitos mas significativos y la condicion de posibilidad, por la independencia con que abordo el papado su propia existencia, del resto de las medidas gregorianas.

4 LOS SINODOS DE REFORMA DURANTE EL SIGLO XI

Al abordar la materia sobre la Reforma Gregoriana del clero peninsular, debemos recordar que Ricardo Garcia Villoslada recurrio a la restauracion politica poco despues de <<la pesadilla de Almanzor>> y a la <<nueva sabia inyectada en el tronco nacional por los condes de Castilla y por la dinastia navarra contra el anquilosamiento tradicionalista leones>> para explicar por que no hayamos de esperar al pontificado de Gregorio VII para descubrir en Espana los primeros movimientos de restauracion eclesiastica y de renovacion moral y religiosa (46).

Para este autor, los concilios de Leon (1020), Pamplona (1023), pero sobre todo los de Coyanza (47) (1055) y Compostela (1056), asi como los de Gerona (48) y Vich (1068), <<senalan el progreso de una conciencia cada dia mas vigilante, con afanes de mas perfecta organizacion y reforma>>. Andado el tiempo, se refirio Villoslada a dos concilios mas, previos a la preconizacion de Gregorio VII, convocados por el legado de Alejandro II, el cardenal Humberto de Silva Candida, celebrados en Najera (1065) y en Llantadilla, junto al Pisuerga (1067). La materia de que se trato parece que corresponde, sin embargo, con el proyecto de unificacion en torno al rito romano y con la eliminacion del rito mozarabe o toledano, acusado de heterodoxia (49).

Ciertamente, la celebracion de los concilios o sinodos, nacionales o regionales y locales, represento el primero y uno de los instrumentos mas importantes en la erradicacion de los males que afligian al clero peninsular que, como hemos expuesto, fundamentalmente eran la injerencia de los poderes laicos en la provision eclesial, o investidura laica, la simonia y el nicolaismo.

Los concilios estuvieron presentes en la historia de la Peninsula Iberica desde la epoca visigoda. Con la recuperacion de los territorios del norte y la puesta en marcha de los diversos planes de reforma que, en conjunto, hemos llamado Gregoriana, llegaron a ser agentes fundamentales para su extension, en concomitancia con la actuacion de los legados pontificios, muchos de los cuales intervinieron en su misma convocatoria y celebracion (50).

Como modelo, encontramos el caso de la sede gerundense que estudio con cierta extension Josep Maria Marques Planaguma (51). En este texto, se abordo con suficiente claridad la presencia en Gerona de los principales motivos de reforma que afrontaron los papas del siglo XI, asi como la mayor o menor incidencia de los concilios en la extincion de los males del clero, es decir, en la existencia de iglesias propias y la investidura laica, y en los errores de la simonia y el nicolaismo, que venimos tratando con caracter general.

La coleccion diplomatica de la catedral de Gerona documento, en el siglo XI, la existencia de numerosas iglesias en manos laicas que pudieron venderse y comprarse, asi como someterse al corriente regimen hipotecario (52). Es verdad, como explico Marques Planaguma, que antes de la Reforma Gregoriana algunas de estas <<iglesias propias>> habian sido <<devueltas>> por ciertos notables al dominio eclesiastico.

El conde de Barcelona entrego en 1019 las parroquias de Cassa de la Selva y Calonge a la canonica de la catedral. Pero no queda claro, por lo exiguo del caso, si este respondio a un movimiento de reforma general o mas bien a una circunstancial entrega de bienes a la Iglesia como otros muchos que llegaban, en concepto de donacion en vida y mandas testamentarias, a lo largo de toda la Alta y Plena Edad Media. El propio obispo Pedro Roger, para afrontar los gastos ocasionados por la construccion de la nueva catedral, vendio a su hermana, la condesa Ermesinda, la iglesia parroquial de San Daniel, en la que dijo iba a construir un monasterio femenino. En el testamento de Guillermo Gaufredo, canonigo gerundense, a cuya catedral lego un Fuero juzgo, se anoto la posesion de algunas iglesias, entre otros muchos bienes, cuya administracion debio de ocuparle buena parte del tiempo.

Algo parecido debio suceder en el monasterio de Santa Maria de Lladro, propiedad de los senores Adalberto y Alamburga, que lo habian explotado hasta el punto de que no podia vivir alli ningun clerigo ni se celebraba culto en su iglesia. El de Banolas habia sido destruido y devastado de tal forma que apenas tenia residentes y sus habitaciones estaban ruinosas <<por la perversa malicia de los principes y prelados y por las incursiones de malvados>>, anoto el cronista. El mismo conde de Besalu reconocio esta desviacion del orden monastico y de la vida regular, como pudo haber acaecido en la abadia de Camprodon, que tiene una laguna historica entre 1022 y 1096 debida, tal vez, a esta causa.

Josep Maria Marques menciono otros ejemplos: <<El abadiato de Amer lo obtuvo de 1014 a 1017 un canonigo de la seo de Gerona, posiblemente por compra. Una usurpacion de bienes del monasterio de Colera por obra del vizconde de Peralada se produjo en 1012. El de Santa Maria de Rosas lo cedio la condesa Guisla de Empuries a la canonica de Gerona, despues de haberlo comprado por 2.000 sueldos a su marido, en 1060>>.

No todo debe anotarse como negativo en la diocesis de Gerona en el siglo XI. El monasterio de Breda, fundado en 1038, y el de Cervia, en 1053, erigidos por los senores del lugar, se presentaron como donaciones desinteresadas. Ademas, para garantizar la observancia regular, los propios fundadores sometieron inmediatamente el cenobio de Cervia al de San Michele di Chiusa, en el Piamonte. Este hecho, que apunto hacia una nueva sensibilidad, no oculto todo lo anterior y, por tanto, tampoco anula la necesidad de la reforma, que permanecio muy viva en la mente de los papas gregorianos y de sus legados.

Si la investidura laica y la simonia resulto facil de documentar en Gerona en el siglo de Gregorio VII, tampoco fue dificil constatar casos de nicolaismo mas o menos velado por las expresiones diplomaticas. En 1064 hizo testamento el caput scholae de la catedral, llamado Poncio. Al igual que el mencionado Guillermo Gaudredo, Poncio lego sus bienes para una obra de la Iglesia, en este caso para la construccion de la canonica de San Martin Sacosta. Pero la relacion de tan amplias y dispersas propiedades hace suponer un ejercicio de adquisicion, administracion y disfrute tan complejo que debio absorber todo el tiempo del clerigo, en cuyo esquema la ensenanza catedralicia se habria visto seriamente afectada, si es que no suprimida. Una curiosa nota necrologica a la muerte del obispo Pedro Roger, en 1050, aseguro que <<merecio vida celibe>>, que solo parece tener sentido si, su consignacion, fuera significativa. Josep Maria Marques anoto que el mismo habia estudiado el caso del prior de la canonica de Organya, de Urgel, que vivia <<en estado de matrimonio>>.

Las noticias sobre clerigos casados en Gerona fueron menos frecuentes que en Urgel, pero no faltaron. Un clerigo casado aparecio como propietario de la iglesia de Olives, que mas tarde se convirtio en cabildo de canonigos regulares. En el archivo diocesano de Gerona se conserva la noticia, fechada en 1056, de la cesion de un tal Constancio, que dijo ser cabiscol de San Felix de Gerona, del oficio y la dote del mismo a favor de su hijo, Bernardo Constancio (53).

No se puede concluir que los actores de la Reforma Gregoriana, en Gerona, como en otros lugares, vinieran a ocuparse de un trabajo ya hecho y que, por tanto, su obra resultara, en modo alguno, reiterativa. La celebracion de los tres concilios de reforma, que tuvieron lugar en esta tierra en 1068, 1077 y 1078 debio responder con cierta vehemencia a la necesidad que se descubrio desde primera hora en la sede gerundense.

Sobre el concilio de 1068, Marques afirmo que se celebro bajo la presidencia del cardenal Hugo Candido, de camino hacia Castilla, donde pretendia terminar con la liturgia mozarabe, segun vimos. A el acudieron los obispos de la provincia Narbonense, entre ellos los de Gerona, Urgel y Vic. Y continuo: <<En las catorce disposiciones que se publicaron sinodalmente se proscribio la simonia y el matrimonio de los clerigos. Se permitio, con todo, la existencia de clerigos casados, que no podrian pasar mas alla del grado de lector. Los eclesiasticos que dejasen las armas serian protegidos por las disposiciones de la paz y tregua de Dios, ya vigentes en la diocesis; los que se negasen a abandonarlas, caerian en excomunion>>.

Segun parece, por diversas circunstancias que no aclaro Marques, fue el propio arzobispo de Narbona quien propuso la resistencia al concilio, que no llego a aplicarse. Tuvieron que pasar casi diez anos hasta que un nuevo legado papal, Amado de Oloron, intente una nueva celebracion sinodal en Gerona. El arzobispo lo impidio mediante el envio de hombres armados, por lo que tanto el legado como los obispos tuvieron que refugiarse en el condado de Besalu, bajo la proteccion del conde Bernardo II.

El concilio de Besalu de 1077 no promulgo ningun canon, pero el conde Bernardo, a resultas de lo tratado, depuso a algunos abades de su territorio que habian accedido a su cargo por simonia (54). En 1078, por fin, se pudo celebrar sinodo en Gerona, bajo la presidencia del propio legado gregoriano, que reitero <<la prohibicion de la simonia, del matrimonio de los clerigos, del acceso de los hijos de estos al cargo de sus padres, del uso de armas por parte de los ministros del altar y de los matrimonios entre los parientes proximos>>. Ramon Marti completo su explicacion con las penas que correspondieron a los diversos delitos clericales: <<La pena de la simonia seria la nulidad de la ordenacion, medida entonces eficaz, pero que la teologia posterior habia de considerar excesiva. El legado, en cambio, se mostro relativamente tolerante con el dominio de los laicos sobre aquellas iglesias cuya propiedad reivindicaban>>.

Los monasterios iniciaron un proceso de reforma que paso, fundamentalmente, por su afiliacion a casas religiosas de probada virtud. Asi, Camprodon, en 1078, se vinculo a Moissac, filial a su vez del monasterio de Cluny. Cervia y Cruilles se constituyeron en prioratos de San Michele de Chiusa, ya citado. Sant Pol de Mar se integro en la red de casas de Lerins, y San Pedro de Rodes, en 1090, hizo lo propio en las casas de Tomieres. Con la anuencia de los condes de Besalu, a instancias de los legados pontificios Frotardo de Tomieres y Ricardo de Marsella, los monasterios de San Pedro de Besalu, en 1071, y Banolas, en 1081, se unieron al floreciente cenobio de San Victor de Marsella.

Solo el deseo de los condes de Barcelona de evitar la dispersion que suponian estas relaciones con el extranjero de los monasterios nacionales provoco, a finales de siglo, una cierta vuelta y la creacion de una congregacion autoctona que inicialmente se centro en San Cugat y luego en el monasterio de Grassa, proximo a Carcasona, regido por el conde de Provenza, un hermanastro del conde Ramon Berenguer III.

Los resultados de la Reforma Gregoriana no fueron definitivos. Marques Planaguma menciono la libertad de la iglesia de Santa Maria de Lladro en 1089, despues de su conversion en canonica en 1085 (55). Pero fue la unica. En general, los diezmos en manos laicas no volvieron a las iglesias, como tampoco los que estaban en poder de monasterios o de la catedral, por lo que crecio todavia mas la pobreza del clero y de las fabricas.

Ademas, a pesar de que el obispo en 1117 anatematizo el titulo de <<protector>> aplicado a los nobles como eufemismo de su condicion de propietarios de las iglesias, la realidad es que siguieron reteniendo sus diezmos como si los concilios gregorianos no hubiesen tenido lugar. En 1095, dos hermanos se repartian las iglesias de Fonolleres, Sedilla y Ullastret; y los casos podrian multiplicarse (56). Con todo, parece que la tendencia se invirtio despues de la actuacion gregoriana, en especial despues de 1153, en que la Santa Sede promulgo una excomunion general para todos aquellos que detentasen algun derecho sobre las parroquias (57).

El conde Ramon Berenguer IV dio ejemplo al expresar su compromiso de respetar los bienes de la catedral, San Felix y San Martin de Gerona. La mayoria de los nobles, en los diez anos siguientes al decreto pontificio, cedieron todas sus prerrogativas, y se reservaron un simple derecho de patronato, como hizo Arnaldo de Llers, en 1160, sobre las nueve iglesias parroquiales de sus feudos de Llers y Cervia (58).

Los concilios de Gerona en 1068 y en 1078, y de Besalu en 1077, han ocupado buena parte de este apartado. Ademas resultaron de relevancia ciertamente crecida los concilios y sinodos de Santiago de Compostela (59); y los de Palencia, donde se celebraron al menos cinco reuniones sinodales antes de la muerte del ultimo papa <<gregoriano>>, Calixto II, en 1124. Concretamente, se celebraron sinodos en 1101, sobre rentas monasticas y catedralicias (60); 1103, sobre los clerigos casados (61); 1113, sobre la diocesis de Lugo (62); 1123, sobre la diocesis de Zamora (63); y 1124, sobre preeminencias diocesanas (64).

Antes de la muerte de Gregorio VII, destaco la celebracion del concilio nacional del reino de Leon, en Burgos, en 1080, estudiado por Fidel Fita (65); y el concilio de Husillos de 1088, en el que se depuso a Diego Pelaez, obispo de Compostela, y se fijo el limite meridional diocesano de Burgos (66).

Javier Faci trato de hacer un balance de los resultados de la accion reformadora en las Iglesias peninsulares durante todos estos anos (67). Este autor penso, fundamentalmente, que fue parecido al de otros reinos cristianos occidentales: <<se refrenan algunos abusos, los mas evidentes y espectaculares, pero sin que, en ningun caso, se llegue a esa pureza e independencia completa del estado eclesiastico preconizadas por los reformistas externos>>.

Por este motivo, por el hecho de que hubiera sido imposible conseguir una total separacion entre los aspectos temporales y la dimension espiritual en el contexto de una sociedad de conformacion feudal, al profesor Faci no le resulto sorprendente el contenido de los canones del concilio nacional de Burgos de 1117, en que se insistio en la defensa de la jurisdiccion eclesiastica (68). Este concilio, presidido por el cardenal Boson, legado de Pascual II, hizo una somera descripcion de la Iglesia castellana al terminar el primer periodo de la Reforma Gregoriana. Entre las prohibiciones que redacto, destaco el canon numero cinco en el que se condeno la enajenacion a los laicos de los vasos sagrados de las iglesias: <<in feodum, quod in Ispania prestimonium vocant>> (69).

Este texto resulta importante por varias razones. En primer lugar, porque, a diferencia de lo propugnado por autores como Menendez Pidal, constata la presencia de ciertos abusos en las Iglesias peninsulares despues del periodo de reforma. Si la actuacion gregoriana fue importante en la Peninsula Iberica, no lo fueron menos las resistencias sociales y eclesiasticas para hacerla efectiva, que ocuparon, todavia, buena parte de la Baja Edad Media.

Ademas, en respuesta a quienes negaron la presencia de instituciones de tipo feudal en esta tierra, hace una lectura del hecho verdaderamente significativa en un momento en el que la influencia de las ideas ultrapirenaicas fue mayor. Al concepto de feudo, extrano en la tradicion hispana, se le identifico con otra institucion equivalente, que se llamaba prestimonio (70).

Estas realidades, economicas y sociales, de orden semejante, subyacieron a una institucionalizacion feudal diversa (71), que progresivamente se fue equiparando a la europea del momento, aplicadas, como en los demas estados europeos, al mismo orden de la Iglesia occidental.

Francisco Javier Fernandez Conde hizo su propia valoracion del resultado de la Reforma Gregoriana en la Peninsula Iberica a la luz de la celebracion de los concilios generales y sinodos diocesanos durante los primeros anos del siglo XII (72). Este autor cito en primer lugar la celebracion de una serie de asambleas sinodales fundamentalmente de orden politico, que tuvieron como finalidad principal la solucion de la nueva coyuntura creada en la Peninsula Iberica a raiz de la toma de Toledo en 1085 y sus pretensiones jerarquicas sobre el resto de las diocesis sufraganeas, asi como la delimitacion de los nuevos territorios diocesanos tras el avance repoblador de los ejercitos castellano-leoneses y, en menor medida, tambien aragoneses, donde los problemas surgen fundamentalmente entre los monasterios con jurisdiccion sobre territorios y personas. Las referencias a la Reforma Gregoriana quedaron muy matizadas en este primer grupo de concilios (73).

Tampoco existio una clara relacion entre los postulados gregorianos y otro numero mas o menos significativo de concilios en los que se afronto la situacion creada a la muerte del rey Alfonso VI y el ascenso al trono de su hija dona Urraca (1109-1126). La muerte de su esposo, Raimundo de Borgona, en 1107, precipito una serie de intervenciones episcopales que pretendieron asegurar la estabilidad del reino y los derechos del principe don Alfonso (futuro Alfonso VII, el Emperador) cuando la reina decidio volver a casarse, en segundas nupcias, con Alfonso I de Aragon, el Batallador (74).

Los legados pontificios presidieron muchos de estos concilios, enviados a la Peninsula para dirimir las cuestiones mas graves que se trataron. Sin embargo, la valoracion que hizo el profesor Fernandez Conde fue clara: <<Ni el valor personal indiscutible de los representantes pontificios ni la asiduidad de las asambleas episcopales consiguieron dar un impulso decisivo a la reforma, cuya tematica ya no ocupa en el conjunto de los concilios del siglo XII el mismo lugar preferente que en los de la segunda parte de la centuria anterior>> (75).

La celebracion de los concilios de Letran I (1123) y II (1139) pudo estar detras de una cierta revitalizacion de los postulados gregorianos, el rigor de cuyos reformadores, en lo que al clero se referia, parecia haberse quedado verdaderamente relegado. En un momento de consolidacion senorial, siguieron presentes los abusos contra bienes, derechos o personas eclesiasticas (76); las intromisiones de los laicos en asuntos de Iglesia; y las iglesias propias (77); y tampoco habia desaparecido el concubinato clerical (78) ni la simonia, que se volvieron a tratar con mayor frecuencia en los sinodos que siguieron. Los concilios de Lerida de 1155 y 1173, por ejemplo, no hicieron sino repetir la doctrina de la Iglesia sobre la incontinencia del clero y la recepcion en manos laicas de ordenes o beneficios eclesiasticos (79).

Fernandez Conde no se mostro optimista al tratar de resumir el resultado de toda esta etapa y las nuevas circunstancias de los concilios de los ultimos decenios del siglo XII. En un momento de su discurso, afirmo que <<todo hace pensar que concilios tipicamente gregorianos como el de Besalu (1077), donde se habia excomulgado por delitos de simonia al arzobispo Wifredo de Narbona y a seis abades de monasterios pirenaicos, o el de Gerona (1078), en el que Amado de Oloron, legado de Gregorio VII, anatematizaba el nicolaismo y la simonia y tomaba partido por el sector mas radical de los reformistas, declarando invalidas las ordenaciones de los clerigos que hubieran incurrido en el pecado de Simon Mago, eran ya pura historia>>. Y continuo: <<La larga serie de concilios posgregorianos celebrados en Espana apenas se ocupo de las instituciones propias del clero secular o de las estrictamente pastorales. Se echa de menos en ellos, por ejemplo, la redaccion de normas relacionadas con el regimen y estilo de la vida de los canonigos seculares, justamente en una epoca crucial para esta forma de congregaciones eclesiasticas>> (80).

5 CONCLUSION

Los resultados de la Reforma Gregoriana no fueron definitivos. Como hemos indicado, en general, los diezmos en manos laicas no volvieron a las iglesias, como tampoco los que estaban en poder de monasterios o de la catedral, por lo que aumento todavia mas la pobreza del clero y de las fabricas. A pesar de los anatemas lanzados sobre el titulo de <<protector>> aplicado a los nobles como eufemismo de su condicion de propietarios de las iglesias, la realidad fue que siguieron reteniendo sus diezmos como si los concilios no hubiesen tenido lugar. Parece que la tendencia se invirtio solo despues de 1153, en que la Santa Sede promulgo una excomunion general para todos aquellos que detentasen algun derecho sobre las parroquias.

La Reforma, que vino de la mano de los legados pontificios de la primera hora y se materializo en las diversas asambleas sinodales mas o menos radicales en planteamientos y resultados, asi como en nuevos ordenamientos liturgicos y canonicos, necesito todavia algunos anos de paciente desarrollo en la vida de la Iglesia peninsular: en su legislacion y estructuras, pero tambien en la conciencia de los pastores y de los fieles, comprometidos con esta reforma no menos que lastrados por una historia personal y comunitaria excesivamente grande.

A pesar de las dificultades de implantacion de sus proyectos, no cabe minimizar la importancia de la Reforma Gregoriana en la Peninsula Iberica. Se ha ido viendo que los problemas que plantearon las Iglesias peninsulares eran semejantes a los del resto de Europa y, por tanto, tambien las soluciones se asemejaron. Tambien se ha podido apreciar que Espana no quedo fuera de los planes hegemonicos del pontificado, sino que ocupo en ellos un papel muy importante. La reorganizacion eclesiastica que experimento la cristiandad como consecuencia de la Reforma Gregoriana tambien tuvo efectos en Espana. Y, por si fuera poco, la Peninsula sirvio de autentico <<laboratorio>> de la idea de cruzada, uno de los fundamentos ideologicos mas importantes de la cristiandad feudal.

DOI: http://dx.doi.org/10.14201/shhme201533201232

Recibido: 2014-06-03

Revisado: 2014-07-15

Aceptado: 2014-10-03

Jose Antonio CALVO GOMEZ

Instituto Espanol de Historia Eclesiastica. ROMA./Depto. de Humanidades. Facultad de Ciencias Sociales y Juridicas. Universidad Catolica de Avila. C/Canteros, s/n. E-05005Avila. C. e.: jantonio.calvo@ucavila.es

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(1) Este trabajo ha sido realizado con la ayuda del Centro Espanol de Estudios Eclesiasticos, anejo a la Iglesia Nacional Espanola de Santiago y Montserrat en Roma, en el marco de los proyectos de investigacion del curso 2013-2014.

(2) La situacion del clero peninsular durante la Baja Edad Media, en general, y en la etapa gregoriana, en particular, ha ocupado a numerosos investigadores durante anos. Ademas de los textos especificos que citamos abajo, vid. GARZON PAREJA, Manuel. Diezmos y tributos del clero de Granada. Granada: Archivo de la Real Chancilleria, 1974; GUIJARRO GONZALEZ, Susana. <<Las escuelas y la formacion del clero de las catedrales en las diocesis castellano-leonesas (siglos XI al XV)>>. En IGLESIA DUARTE, Jose Ignacio de la (coord.). La ensenanza en la Edad Media. X Semana de Estudios Medievales de Najera. Logrono: Instituto de Estudios Riojanos, 2000, pp. 61-96; MARTIN MARTIN, Jose Luis. <<El poder de los canonigos medievales>>. Historia 16, 1981, vol. 61, pp. 55-60; IDEM. <<El clero rural en la Corona de Castila>>. En MARTINEZ SAN PEDRO, Maria de los Desamparados y SEGURA DEL PINO, Dolores. La Iglesia en el mundo medieval y moderno. Almeria: Instituto de Estudios Almerienses, 2004, pp. 55-82; IDEM. <<Beneficios y oficios del clero rural castellano (siglos XIII-XV)>>. Anuario de Estudios Medievales, 2005, vol. 35, pp. 693-736; NIETO SORIA, Jose Manuel y SANZ SANCHO, Iluminado. La epoca medieval: Iglesia y cultura. Madrid: Istmo, 2001.

(3) Para la aplicacion de la reforma en algunos territorios hispanicos, vid. FRAZAO DA SILVA, Andreia Cristina Lopes. <<A Reforma Gregoriana e o Bispado de Santiago de Compostela segundo a Historia Compostelana>>. Anuario Brasileno de Estudios Hispanicos, 2000, vol. 10, pp. 217-232; MARTI BONET, Josep Maria. <<Sant Oleguer i l'aplicacio de la Reforma Gregoriana>>. Acia Sacra Tarraconensia, 1998, vol. 71, pp. 537-579; MORAIS MORAN, Jose Alberto. <<Nuevas reflexiones para la lectura iconografica de la Portada del Perdon de San Isidoro de Leon: el impacto de la Reforma Gregoriana y el arte de la tardoantiguedad>>. De Arte: Revista de Historia del Arte, 2006, vol. 5, pp. 63-86; PALACIOS MARTIN, Bonifacio. <<Castilla, Cluny y la Reforma Gregoriana>>. En El romanico en Silos. Santo Domingo de Silos: Abadia de Silos, 1990, pp. 19-29; TOSHIHIRO ABE, J. <<La Reforma Gregoriana y Catalunya. Las relaciones entre la Iglesia y el poder secular, siglos XI y XII. De Ramon Berenguer I a Ramon Berenguer III>>. Acta Historica et Archaeologica Mediaevalia, 2006-2007, vol. 27-28, pp. 9-36; VIZUETE MENDOZA, Jose Carlos. <<La Reforma Gregoriana en Castilla a traves de las disposiciones conciliares>>. En Estudios sobre Alfonso VI y la reconquista de Toledo. Toledo: Instituto de Estudios Visigoticos-Mozarabes, 1988, vol. 2, pp. 321-335.

(4) Vid. BARRIOS GARCIA, Angel. <<Romanizacion y reconquista en la Peninsula Iberica: nuevas perspectivas>>. Cassiodorus, 1997, vol. 3, pp. 147-152; IDEM. <<Conquista y repoblacion: el proceso de reconstruccion del poblamiento y el aumento demografico>> y <<Repoblacion y colonizacion: la dinamica de creacion de paisajes y el crecimiento economico>>. En BARRIOS GARCIA, Angel (coord.). Historia de Avila II. Edad Media (siglos VIII-XIII). Avila: Institucion Gran Duque de Alba, 2000, pp. 227-270 y 271-336; CASA MARTINEZ, Carlos de la. <<Despoblacion y repoblacion de los Extrema Durii>>. En Repoblacion y reconquista. Actas del III Curso de cultura medieval. Aguilar de Campoo: Centro de Estudios del Romanico, 1993, pp. 89-94.

(5) Vid. CALVO GOMEZ, Jose Antonio. <<Los clerigos regulares de san Agustin en la Edad Media: un intento de conceptualizacion>>. Religion y Cultura, 2009, vol. 248, pp. 145-180.

(6) El capitulo de la reconquista-colonizacion-repoblacion de la Peninsula Iberica ha sido materia de debate entre diferentes autores a lo largo de mas de cincuenta anos. Vid. entre otros: Barrios Garcia, Angel. <<Repoblacion de la zona meridional del Duero. Fases de ocupacion, procedencias y distribucion espacial de los grupos repobladores>>. Studia Historica. Historia Medieval, 1985, vol. 3, pp. 33-82; ESTEPA DIEZ, Carlos. El reinado de Alfonso VI. Madrid: Spainfo Ings, 1985; GAMBRA, Andres. Alfonso VI. Cancilleria, curia e imperio. 2 vols. Leon: Centro de Estudios e Investigacion San Isidoro, 1997-1998; GONZALEZ, Julio. <<La repoblacion de la Extremadura leonesa>>. Hispania, 1943, vol. 11, pp. 195-273; IDEM. <<La Extremadura castellana al mediar el siglo XIII>>. Hispania, 1974, vol. 127, pp. 265-424; Moxo y ORTIZ DE VILLAJOS, Salvador de. Repoblacion y sociedad en la Espana cristiana medieval. Madrid: Rialp, 1979. En los ultimos anos, los trabajos de MINGUEZ FERNANDEZ, Jose Maria. Alfonso VI: poder, expansion y reorganizacion interior. Hondarribia: Nerea, 2000, y de MARTIN VISO, Inaki. <<Capere vel populare. Formacion y desarrollo de una frontera feudal entre el Duero y el Tajo (siglos XI-XIII)>>. En SABATE, Flocel (ed.). Balaguer H05. Cruilla de civilitzacions. Lleida: Pages, 2007, pp. 177-223, enriquecidos con los resultados de las excavaciones arqueologicas en curso, han vuelto a plantear la conveniencia de los conceptos para definir la evolucion de los territorios peninsulares a lo largo de los siglos pleno y bajomedievales.

(7) Asi lo han visto, entre otros, FACI LACASTA, Javier. <<La Reforma Gregoriana en Castilla y Leon>>. En GARCIA VILLOSLADA, Ricardo (dir.). Historia de la Iglesia en Espana, II.1. La Iglesia en la Espana de los siglos VIII al XIV. Madrid: Editorial Catolica, 1982, pp. 262-275. En el mismo sentido se pronuncia el profesor Jose GONI GAZTAMBIDE, que redacta el articulo <<Gregorio VII>> en la Gran enciclopedia Rialp. Madrid: Rialp, 1984, vol. XI, pp. 324-327. Ademas de la obra citada de A. Fliche, para quien las afirmaciones del papa Hildebrando sobre Espana, en las que ahora profundizaremos, no tenian mas que un significado general, sin pretensiones concretas, y del texto de GARCIA VILLOSLADA, Ricardo. Historia de la Iglesia Catolica. II, Edad Media (800-1303). Madrid: Editorial Catolica, 1958, Jose Goni sigue aqui la obra de MANSILLA, Demetrio. La curia romana y el reino de Castilla en un momento decisivo de su historia (1061-1085). Burgos: Seminario Metropolitano, 1944, clasico en el estudio de esta etapa, y dos trabajos monograficos sobre el papa Gregorio VII: MORGHEN, Raffaello. Gregorio VII. Torino: Unione Tipografico-Editrice Torinese, 1942; y Arquilliere, Henri-Xavier. Saint Gregoire VII. Essai sur sa conception du pouvoir pontifical. Paris: Librairie Philosophique J. Vrin, 1934.

(8) Vid. el manifiesto gregoriano Ad principes Hispaniae, que fecha en 30 de abril de 1073, en que explica que el reino de Espana pertenecio antiguamente de derecho a San Pedro y que en estos momentos, todavia, aunque estuviese ocupado por paganos, ese derecho seguia siendo imprescriptible: <<Non latere vos credimus regnum Hispaniae ab antiquo propii juris Sancti Petri fuisse, et adhuc (licet diu a paganis sit occupatam) lege tamen justitiae non evacuata, nulli mortalium, sed soli Apostolicae Sedi ex aequo pertinere ... Itaque comes Evulus de Roceio ... terram illam ad honorem Sancti Petri ingredi et paganorum manibus eripere cupiens, hanc concessionem ab Apostolica Sede obtinuit ut partem illam unde paganos suo studio et adjuncto sibi aliorum auxilio expellere posset, sub conditione inter nos factae pactionis ex parte Sancti Petri possideret>>. Epistola VII, Patrologia Latina. Paris, 1884-1856 (en adelante: PL), vol. 148, cols. 289-290.

(9) Vid. tambien, sobre las pretensiones del papa Hildebrando, el trabajo de Llorca, Bernardino. <<Derechos de la Santa Sede sobre Espana. El pensamiento de Gregorio VII>>. En Fliche, Augustin y MARTIN, Victor. Historia de la Iglesia. VIII, Reforma Gregoriana y reconquista. Valencia: Edicep, 1976, pp. 551-575; Orlandis, Jose. <<Reforma eclesiastica en los siglos XI y XII>>. En La Iglesia en la Espana visigotica y medieval. Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 1976, pp. 309-343.

(10) Castilla, que anexiona en 1035 el reino leones, experimenta a partir de este momento un impulso hegemonico sin precedentes, donde las pretensiones proteccionistas de la Santa Sede son concebidas como un obstaculo mas que como una posibilidad. El rey Alfonso VI utiliza la titulacion de Imperator totius Hispaniae e incluso, en un diploma conservado en San Servando de Toledo, fechado al final de su reinado, se erige Gratia Dei Imperator super omnes Spaniae nationes, lo que lleva a ser mas evidente durante el reinado de Alfonso VII. Gregorio VII, a partir de 1075, absorbido por el conflicto con Enrique IV, apenas puede atender a las dificultades hispanas que, por otro lado, un papa mas diplomatico como Urbano II reconduce por sendas de moderacion y entendimiento.

(11) El caso de Aragon es diverso y no reviste la intensidad con que se aborda la materia en la corona castellana. El rey Sancho I acepta de mejor grado la conversion de su territorio en vasallo de San Pedro en 1068. El reino, debilitado entre el impulso de Castilla y la preponderancia de Navarra y de los condados catalanes, encuentra dificultades para continuar su expansion. Para Sancho Ramirez, su conversion en feudatario de la Santa Sede significa prestigio y legitimidad. Asi lo ha estudiado KEHR, Paul. <<Como y cuando se hizo Aragon feudatario de la Santa Sede (estudio diplomatico)>>. En Estudios de Edad Media de la Corona de Aragon, I. Zaragoza: Escuela de Estudios Medievales, 1945, pp. 285-326. Vid. KEHR, Paul. Daspapsttum und die Konigreiche Navarra und Aragon bis zur Mitte des XII. Jarhunderts. Berlin: Akademie der Wissenschaften, 1928; y, sobre todo, IDEM. Wie und wann wurde das Reich Aragon ein Lehen der romischen Kirche? Berlin: Akademie der Wissenschaften, 1928.

(12) El 28 de junio de 1077 escribe una nueva carta Ad Hispanos en que completa la doctrina sobre la preeminencia de la Sede Apostolica sobre los reinos espanoles, entregados a San Pedro en derecho y propiedad: <<Non ignorare credimus prudentiam vestram, qui Sancta et Apostolica Sede princeps et universalis mater sit omnium Ecclesiarum et gentium quas divina clementia ad agnitionem sui nominis in fide Domini ... per evangelicam et apostolicam doctrinam venire praeordinavit; quibus hanc curam et perpetuam debet exhibere sollicitudinem, ut, sicut ad conservandam catholicae fideli veritatem, ita quoque ad cognoscendam et tenendam justitiam documenta et salutifera administret monita>>. El papa insiste en la obligacion de los reyes hispanos de colaborar con la causa pontificia en la reconquista de los territorios que yacen bajo el yugo sarraceno y recuperar asi su justicia y honor: <<Dum postquam regnum illud a saracenis et paganis pervasum est, et servitium quod beato Petro inde solebat fieri, propter infidelitatem eorum et tyrannidem detentum, ab usu nostrorum tot annis interceptum est, pariter etiam rerum et proprietatis memoria dilabi coepit. Verum quia divina clementia concessa vobis in hostes illos semperque concedenda victoria terram in manus vestras tradidit, ulterius vos causam hanc ignorare nolumus, ne quod supernus arbiter et legum ac justitiae et honore Sancti Petri ... vestrae gloriae ad bene merendum contulit... ad detrimentum propositae et divinitus oblatae retributiones obveniat>>. Epistola XXVIII, PL 148, cols. 483-488.

(13) GONI GAZTAMBIDE, Jose. Historia de la Bula de la Cruzada en Espana. Vitoria: Editorial del Seminario, 1958, pp. 52-55.

(14) Para un tratamiento pormenorizado del tema en la Peninsula Iberica, vid. las ponencias de los profesores R. Pastor, J. L. Martin, J. Valdeon, M.a I. Alfonso y A. Barbero en el congreso En torno al feudalismo hispanico. I Congreso de estudios medievales. Avila: Fundacion Sanchez-Albornoz, 1989. No obstante, un tema que planteo conocidos debates a lo largo de las tres ultimas decadas del siglo XX, ha perdido cierta actualidad en los ultimos anos, relegado bajo el influjo de los nuevos estudios de genero y de las mentalidades.

(15) Vid. RODRIGUEZ-PICAVEA MATILLA, Enrique. La Corona de Aragon en la Edad Media. Tres Cantos (Madrid): Akal: 1999.

(16) Vid. CALVO GOMEZ, Jose Antonio. <<Aproximacion a la historia de los clerigos regulares de san Agustin en la Peninsula Iberica>>. Religion y Cultura, 2009, vol. 251, pp. 829-874.

(17) Vid. sobre todo, los trabajos de SANCHEZ-ALBORNOZ, Claudio. Espana, un enigma historico. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1956; e IDEM. Despoblacion y repoblacion del valle del Duero. Buenos Aires: Instituto de Historia de Espana, 1966; pero tambien: MENENDEZ PIDAL, Ramon. <<Repoblacion y tradicion en la cuenca del Duero>>. En Enciclopedia linguistica hispanica. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1960, vol. I, pp. 29-57; IDEM. La Espana del Cid. 6.a ed. Madrid: Espasa-Calpe, 1967; y, como expresion actual de la obra de su maestro, la aportacion de Pastor, Reyna. <<Claudio Sanchez Albornoz, historiador, maestro y militante>>. En PASTOR, Reyna (dir.). Sanchez-Albornoz a debate. Homenaje en la Universidad de Valladolid con motivo de su centenario. Valladolid: Universidad de Valladolid, 1993, pp. 33-44. En contrapartida, vid. MINGUEZ FERNANDEZ, Jose Maria y SER QUIJANO, Gregorio del (coords.). La Peninsula en la Edad Media: treinta anos despues. Estudios dedicados a Jose-Luis Martin. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2006; y FACI LACASTA, <<La Reforma Gregoriana>>, pp. 262-275. Este ultimo autor menciona sobre el particular: <<Estamos convencidos de que la situacion moral por la que atravesaban las iglesias de los reinos cristianos del norte a mediados del siglo XI era bastante semejante a la de los demas reinos de Europa occidental, aunque su plasmacion directa, como es logico, difiriese>>.

(18) FACI LACASTA, Javier. <<La iglesia propia en Espana>>. En GARCIA VILLOSLADA, Historia de la Iglesia en Espana, II.1, pp. 136-139. Vid. tambien RODRIGUEZ GIL, Magdalena. <<Consideraciones sobre una antigua polemica: las iglesias propias>>. Cuadernos de Historia del Derecho, 1999, vol. 6, pp. 247-272.

(19) Vid. ALVAREZ BORGE, Ignacio. Monarquia feudal y organizacion territorial. Alfoces y merindades en Castilla (siglos X-XIV). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1993; BARRIOS GARCIA, Angel. <<Del Duero a Sierra Morena: estructura y expansion del feudalismo medieval castellano>>. En MAILLO SALGADO, Felipe (ed.). Espana, Al-Andalus, Sefarad: sintesis y nuevas perspectivas. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1988, pp. 37-48; IDEM. <<Repoblacion y feudalismo en las Extremaduras>>. En En torno al feudalismo hispanico. I Congreso de estudios medievales, pp. 417-433; IDEM. <<La formacion del feudalismo en la Peninsula Iberica>>. En Romanizacion y reconquista en la Peninsula Iberica: nuevas perspectivas. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1998, pp. 11-24.

(20) La obra de Ulrich Stutz (Zurich 1868-Berlin 1938), representa el primer intento de conceptualizar esta realidad que el denomina Eigenkirche, capilla u oratorio privado sobre el que los laicos se arrogarian derechos de propiedad, resultado, segun este autor, que se apoya en algunos textos de Tacito desfasados cronologicamente y poco claros, de la evolucion de los templos familiares de los pueblos germanicos. Vid. STUTZ, Ulrich. Ausgewahlte Kapitel aus der Geschichte der Eigenkirche und ihres Rechtes. Weimar: Verlag Hermann Bohlaus Nachfolger, 1937; IDEM. Die Eigenkirche: als Elements des Mittlelalterlich-germanischen Kirchenrechts. Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1955. Diversos autores, que reconocen la profundidad y originalidad de la obra de Ulrich Stutz, entre los que se encuentra el propio Faci Lacasta, le acusan de haber caido en la falsa oposicion, que por otro lado inunda la obra de todo el medievalismo de finales del siglo XIX, entre romanismo y germanismo, ampliamente criticada en la actualidad. Las posiciones de Stutz encuentran sus mas aguerridos opositores entre los seguidores de Fustel de Coulanges (Paris 1830-Massy 1889), calificado de <<romanista>> por la historiografia contemporanea. En su obra La cite antique. Paris: Durand, 1864, Coulanges critica los resultados de Stutz al analizar las relaciones entre la propiedad y las instituciones politico-religiosas, estudio que completa en Histoire des institutions de Vancienne France. Paris: Librairie Hachette, 1874; asi como en Recherches sur quelques problemes d'histoire. Paris: Librairie Hachette, 1885. A principios del siglo pasado--la primera edicion de su obra se publica en Alemania en 1918--Alfons Dopsch ensaya una vision mas ponderada del problema al relegar a un segundo plano los componentes etnicos germanicos y relacionar la institucion de las <<iglesias propias>> con el proceso de la senorializacion de la sociedad romana tardia. Vid. DopsCH, Alfons. Fundamentos economicos y sociales de la cultura europea. De Cesar a Carlomagno. Madrid: Fondo de Cultura Economica, 1951.

(21) MANSI, Giovan Domenico. Sacrorum Conciliorum nova et amplissima collectio. Graz: Akademische Druck-u. Verlagsanstalt, 1961, vol. 19, pp. 785-794.

(22) La legislacion canonica visigoda se apoya en las disposiciones particulares de otras iglesias, como el concilio de Orange del 441 o el de Arles del 452, asi como en textos pontificios como la carta decretal del papa Gelasio I del ano 494. El objeto de esta materia legal es asegurar la autoridad de los obispos, bajo cuyo control y jurisdiccion pone todas las iglesias privadas, al tiempo que autoriza su fundacion solo cuando se realiza con dotacion suficiente y se asegura el culto efectivo. Javier Faci anade que <<la primera disposicion canonica hispanica proviene del canon III del concilio de Lerida de 546, en el que se establece una clara diferencia entre el regimen patrimonial de un monasterio, independiente de la autoridad episcopal, y el de una basilica fundada por un laico, sometida en todo a dicha jurisdiccion. El concilio II de Braga vuelve a ocuparse del tema en sus canones V y VI, reiterando la exigencia de la dotacion por parte del fundador y la prohibicion de ser llevada a cabo con afan de lucro. Diversos concilios toledanos posteriores, en particular el III y el IV, reiteraron la total autoridad de los obispos sobre las iglesias privadas, tanto en lo religioso como en lo patrimonial. Sin embargo, esta misma legislacion va otorgando a los fundadores algunas prerrogativas, como la presentacion del clerigo, el ejercicio de un cierto control sobre el obispo, para que este no cometa abusos ni arbitrariedades, etc.>>. Vid. FACI LACASTA, <<La iglesia propia en Espana>>, pp. 137-138; Vives, Jose. Concilios visigoticosos e hispano-romanos. Madrid: Instituto Enrique Florez, 1963, pp. 56-83.

(23) GARCIA GALLO, Alfonso. <<El concilio de Coyanza. Contribucion al estudio del derecho canonico espanol en la Alta Edad Media>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 1950, vol. 20, pp. 275-633; IDEM. <<Las redacciones de los decretos del concilio de Coyanza>>. Archivos Leoneses, 1951, vol. 9, pp. 25-39.

(24) <<La documentacion de los principales monasterios peninsulares--completa Javier Faci--nos da cuenta, durante el siglo XII, de la fuerte pugna entre los grandes monasterios y los obispos por el control de las iglesias de cada diocesis, creadas en una epoca en que estas no existian mas que de nombre y los monasterios eran los unicos capacitados para la cura de almas. Estos mismos documentos nos dan cuenta de la victoria de los obispos, segun las directrices generales de la Iglesia, por mas que en muchos casos el control y la cura de almas siguiese en manos no episcopales, aunque reconociendo la supremacia episcopal>>. Vid. FACI LACASTA, <<La iglesia propia en Espana>>, p. 139. Vid. nuestro trabajo: CALVO GOMEZ, Jose Antonio. <<El reiterado conflicto sobre la jurisdiccion eclesiastica entre el obispo de Avila y el abad de Santa Maria de Burgohondo (siglos XI-XIX)>>. AnthologicaAnnua, 2004-2005, vol. 51-52, pp. 247-434.

(25) FACI LACASTA, <<La iglesia propia en Espana>>, 139.

(26) TORRES LOPEZ, Manuel. <<La doctrina de las "iglesias propias" en los autores espanoles>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 1925, vol. 2, pp. 402-461; IDEM. <<El origen del sistema de las "iglesias propias">>. Anuario de Hstoria del Derecho Espanol, 1928, vol. 5, pp. 83-217.

(27) BIDAGOR, Ramon. La <<iglesia propia>> en Espana. Estudio historico-critico. Romae: apud aedes Pontificiae Universitatis Gregorianae, 1933.

(28) Vid. tambien otros autores, como Martinez Diez, Gonzalo. <<La Iglesia de Burgos. Desde la invasion musulmana hasta el traslado de la sede de Oca a Burgos: 711-1081>>. En BARTOLOME MARTINEZ, Bernabe (coord.). Historia de las diocesis espanolas. 20, Iglesias de Burgos, Osma-Soriay Santander. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2004, pp. 13-41, especialmente pp. 37-41, donde trata de mostrar el estado de la cuestion de las <<iglesias propias>> en los obispados castellanos y de establecer un modelo explicativo sobre su origen, basado de nuevo en la idea de la colonizacion espontanea de nuevos territorios durante la reconquista y en la respuesta de numerosas poblaciones de nuevos cristianos tras el colapso de las sedes episcopales y la estructura diocesana despues del 711. Segun este autor, en la diocesis de Oca, luego burgalesa, <<el numero de estas iglesias rurales, practicamente casi todas bajo el sistema de "iglesias propias", era tan abundante que no habia aldea por pequena que fuera que no contara con su propia iglesia ... en manos de particulares, que disponen de ella como de un bien cualquiera, sea donandolas, vendiendolas o dejandolas en herencia ... El propietario de la iglesia disponia en su provecho de sus frutos y de las ofrendas que los fieles presentaban ... El clero ... era elegido por el propietario y presentado al obispo bien para su ordenacion, bien para su confirmacion en la iglesia en cuestion>>.

(29) Vid. FACI LACASTA, <<La Reforma Gregoriana>>, p. 268. A pesar de las diferentes condenas sinodales y pontificias, las iglesias propias y su problematica aneja reaparecera una y otra vez en la documentacion castellana durante toda la Edad Media, aunque ocultas bajo diversos apelativos, a veces confundidas como <<iglesias patrimoniales>>. Vid. PENALVA GIL, Jesus. <<Las iglesias patrimoniales en la Castilla medieval. La iglesia parroquial de San Nicolas de Burgos: institucion, ordenanzas y regla de 1408>>. Anuario de Estudios Medievales, 2008, vol. 38/1, pp. 301-366. Vid. tambien CATALAN MARTINEZ, Elena. <<El derecho de patronato y el regimen beneficial de la Iglesia espanola en la Edad Moderna>>. Hispania Sacra, 2004, vol. 56, pp. 135-167, quien, como preambulo a la breve lectura mas economica que historica que se haga de esta realidad en la Edad Moderna, hace un interesante y amplio repaso por la problematica de las <<iglesias propias>> en Espana, y las diferencias de matiz que se establecen con las <<iglesias patrimoniales>> y <<de patronazgo>>, para llegar al control de los <<beneficios propios>> e incluso <<clerigos privados>>, que necesitaria, todavia, un poco mas de tiempo a la luz de las propuestas y los resultados de la Reforma Gregoriana.

(30) Vid. LLORCA, <<Derechos de la Santa Sede sobre Espana>>, p. 554, donde analiza la posicion critica que mantienen historiadores como C. Hampe, G. Ficker e incluso R. Menendez Pidal, a quien acusa de dejarse llevar en este punto por los prejuicios liberales al escribir su obra La Espana del Cid.

(31) No todos los autores lo ven asi. V. gr. Ricardo Garcia Villoslada atribuye a la actuacion de los condes de Castilla y de la dinastia navarra, como reaccion a las algaradas de Almanzor, y a Fernando I de Castilla y Leon (1037-1065), la reforma religiosa de los territorios peninsulares con anterioridad a la gregoriana y hacer de esta, en lo que concierne a sus puntos capitales, el nicolaismo y la simonia, menos necesaria aqui que en otros lugares de la cristiandad. Vid. GARCIA VILLOSLADA, Historia de la Iglesia Catolica, II, pp. 327-336.

(32) Vid. GARCIA VILLOSLADA, Historia de la Iglesia Catolica, II, pp. 295-336.

(33) Entre los que han tratado el tema especifico de la Reforma Gregoriana en la Peninsula Iberica, ademas de los estudios sobre determinados aspectos, como los sinodos o los canonigos regulares, vid. CALZADA, Luciano de la. <<La proyeccion del pensamiento de Gregorio VII en los reinos de Castilla y Leon>>. Studi Gregoriani, 1948, vol. 3, pp. 1-87; DEFOURNEAUX, Marcelin. Les francais en Espagne aux XI et XII siecles. Paris: Presses Universitaires de France, 1949; DURAN GUDIOL, Antonio. <<La Iglesia en Aragon durante el siglo XI>>. En Estudios de Edad Media de la Corona de Aragon, IV. Zaragoza: Escuela de Estudios Medievales, 1951, pp. 7-68; GARCIA VILLADA, Zacarias. Organizacion y fisonomia de la Iglesia espanola desde la caida del Imperio visigodo en 7H, hasta la toma de Toledo en 1085. Madrid: [s. n.], 1935; HERLIHY, David. <<Church property on the European Continent>>. Speculum, 1961, vol. 36, pp. 81-102; MANSILLA, La curia romana y el reino de Castilla; KEHR, <<Como y cuando se hizo Aragon feudatario de la Santa Sede>>; IDEM, Daspapsttum und die Konigreiche Navarra und Aragon; IDEM, Wie und wann wurde das Reich Aragon; ORLANDIS, <<Reforma eclesiastica en los siglos XI y XII>>; SERRANO, Luciano. El obispado de Burgos y Castilla primitiva desde el siglo v al XIII. Madrid: Instituto de Valencia de don Juan, 1935-1936, 3 vols., entre otros.

(34) En este sentido, tambien se produce una ruptura de la administracion gregoriana con la reforma juridica iniciada, para la Peninsula Iberica, con el concilio de Coyanza (1055), en el que fundamentalmente se postula una recuperacion tradicionalista del antiguo orden visigodo. Vid. GARCIA GALLO, <<El concilio de Coyanza>>; IDEM, <<Las redacciones de los decretos del concilio de Coyanza>>.

(35) Dice Goni que con el fin de introducir el rito romano y abolir a toda costa el mozarabe, de acuerdo a la politica unificadora de la curia romana, vinieron a la Peninsula Iberica <<varios legados, pero tropezaron con la resistencia de los obispos. El primer reino que se plego a las exigencias curiales fue el aragones, y mas concretamente el monasterio de San Juan de la Pena. Aqui, el 22 de marzo de 1071 se canto prima y tercia segun el rito toledano, pero desde sexta se observo la ley romana. Desde el monasterio pinatense el oficio romano se extendio a las iglesias y monasterios del reino. En Navarra, el cambio de rito se verifico a raiz del concilio romano de 1074. Castilla abandono la liturgia hispanica en 1078 por imposicion del rey>>. Vid. GONI GAZTAMBIDE, <<Gregorio VII>>, p. 327, que lo toma de Rivera, Juan Francisco. <<Gregorio VII y la liturgia mozarabe>>. Revista Espanola de Teologia, 1942, vol. 2, pp. 3-33.

(36) Vid. FACI LACASTA, <<La Reforma Gregoriana>>, p. 274. Vid. DEFOURNEAUX, Les francais en Espagne, p. 32.

(37) Vid. GARCIA VILLOSLADA, Historia de la Iglesia Catolica, II, pp. 338-345. Aqui anota que, el 15 de octubre de 1088, el papa Urbano II expide una bula en la que otorga el palio arzobispal a Bernardo de Toledo y, por primera vez, proclama formalmente los derechos primaciales de la Iglesia toledana sobre todas las Espanas. Con esta actuacion, y con su favor al rey Alfonso VI, favorecedor de Cluny, titulado <<emperador de todas las naciones de Espana, por la gracia de Dios>>, se consolida la hegemonia de Castilla, rectora de la reconquista, frente a las aspiraciones de Aragon y Portugal.

(38) Vid. FACI LACASTA, <<La Reforma Gregoriana>>, p. 275.

(39) OLIVER MONSERRAT, Antonio. <<Gregorio VII y Cataluna>>. En Garcia Villoslada, Historia de la Iglesia en Espana, 11.1, pp. 285-287. El profesor Oliver, ya desaparecido, tiene detras los trabajos de P. Kehr, ya citados, y las obras de B. Llorca y A. Fliche, que hoy muchos cuestionan, como hemos referido arriba. Vid. ademas SABEKOW, Gerhard. Die papstlichen Legationen nach Spanien und Portugal bis zum Ausgang des XII. Jahrhunderts. Berlin: Emil Eberring, 1931.

(40) FACI LACASTA, <<La Reforma Gregoriana>>, p. 270, aunque confunde la cita. Vid. PL 146, cols. 1362-1363: <<Instigante nos commissae sancte et universalis Ecclesiae providentia, ad correctionem Ecclesiarum Dei, filium nostrum Hugonem Candidum ... in partes illas misimus, qui divina sufragante clementia Christianae fidei robur et integritatem ibi restauravit, Simoniacae haeresis inquinamenta mundavit et confusos ritus divinorum obsequiorum ad regulam canonicam et ordinem reformavit>>.

(41) SERRANO, El obispado de Burgos.

(42) SERRANO, El obispado de Burgos, vol. I, p. 277.

(43) PL 148, cols. 339-340.

(44) SERRANO, El obispado de Burgos, vol. I, pp. 288-291. El profesor Gonzalo Martinez Diez habla, sin embargo, de un traslado del obispo de Oca a Burgos cincuenta anos antes y de la donacion, el 8 de junio de 1074, de las infantas Urraca y Elvira de la iglesia de Santa Maria de Gamonal para que el obispo Jimeno II estableciera en ella la sede episcopal que habia sido destruida por los sarracenos en Oca. El ano siguiente, en 1075, Alfonso VI habria confirmado este asentamiento del obispo de Burgos, como sucesor historico de Oca, en Gamonal, para que fuera madre de todas las Iglesias de la region de Castilla: <<Elegi in loco abto secundo miliario ab urbe Burgensi, in villa que dicitur Gamonar, ecclesia que dudum ibi fuerat consecrata in honore Sancte Dei Genitricis Marie innovare, et episcopalem catedram in vice Aucensis sedis ibi firmare, ut iuxta decreta canonum mater Ecclesiarum diocesis Castelle iure vocetur>>. Vid. MARTINEZ DIEZ, <<La Iglesia de Burgos>>, pp. 30-31. A partir de 1087, tanto Oca, como los antiguos obispados de Valpuesta, Amaya, Sasamon y Muno se integran en la sede burgalesa cuyos limites fija Urbano II en 1095 en su carta de confirmacion.

(45) Archivo de la Catedral de Leon, no. 1.359.

(46) Vid. GARCIA VILLOSLADA, Historia de la Iglesia Catolica, H, p. 327.

(47) El concilio de Coyanza, celebrado en Valencia de don Juan en 1055, como ya hemos indicado arriba responde mas a un modelo de restauracion del antiguo orden hispanico y de la pureza de la disciplina visigoda que de reforma. Su estela es seguida inicialmente por los concilios de Santiago del siglo XI; pero, precisamente a raiz de la Reforma Gregoriana, se limita poderosamente su influencia posterior. Vid. GARCIA GALLO, <<El concilio de Coyanza>>, pp. 275-633; IDEM, <<Las redacciones de los decretos del concilio de Coyanza>>; MARTINEZ, Gonzalo. <<Concilios nacionales y provinciales>>. En ALDEA VAQUERO, Quintin (dir.). Diccionario de historia eclesiastica de Espana. Madrid: Instituto Enrique Florez, 1972, vol. I, pp. 537-577; vid. FERRER, L. <<Sinodo>>. En ALDEA VAQUERO, Diccionario de historia eclesiastica de Espana, vol. IV, pp. 2487-2494.

(48) Vid. MARQUES PLANAGUMA, Josep Maria. <<La Iglesia de Gerona>>. En MARTI BONET, Josep Maria (coord.). Historia de las diocesis espanolas. 2, Barcelona, Terrassa, Sant Feliu de Llobregat, Gerona. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2006, pp. 461-686. En esta obra, ademas del muchas veces mencionado concilio de Gerona de 1068, el autor recoge datos de dos nuevos concilios <<gregorianos>>, celebrados en 1077 y en 1078, con el mismo proyecto de extension de la reforma. Vid. VILLANUEVA, Jaime. Viage literario a las iglesias de Espana. Madrid: Real Academia de la Historia, 1850, vol. XIII, pp. 261-264.

(49) Vid. RIVERA, Juan Francisco. <<La controversia adopcionista del siglo VIII y la ortodoxia de la liturgia mozarabe>>. Ephemerides Liturgicae, 1933, vol. 47, pp. 506-536; IDEM, <<Gregorio VII y la liturgia mozarabe>>. En este ultimo trabajo, Juan Francisco Rivera menciona la celebracion, por este motivo, de un concilio en Leyre, convocado por el propio cardenal legado, en 1067, de otro en Jaca, que no fecha, y de un tercero en Gerona, en 1068. Rivera afirma que la materia principal de estos sinodos corresponde a la renovacion liturgica, en concreto a la sustitucion del rito toledano e implantacion del romano. En cualquier caso nos darian una nueva muestra del ambiente de reforma que se vive en la Peninsula Iberica anterior al 1073. Antonio Oliver, como ya hemos indicado, se refiere a los dos concilios celebrados en Aragon en 1065 (?seria este el de Jaca que menciona Rivera?) y 1067, asi como al que tiene lugar en Gerona en 1068, pero en este caso el autor insiste sobre lo que en ellos se trata en relacion con la reforma del clero, la condena de la simonia, el concubinato del clero y, tambien, en lo que a los matrimonios incestuosos y las segundas nupcias del conyuge vivo se refiere. Vid. OLIVER MONSERRAT, <<Gregorio VII y Cataluna>>, p. 285.

(50) Vid. COWDREY, H. E. J. Pope Gregory VII, 1073-1085. Oxford: Clarendon Press, 1998, donde se analiza el problema de los legados pontificios en la actuacion gregoriana y en la imposicion de la reforma.

(51) Vid. MARQUES PLANAGUMA, <<La Iglesia de Gerona>>. Nos referimos concretamente al capitulo que titula De la Reforma Gregoriana a las primeras sinodales, pp. 499-520. El autor distingue, por razones que no llegamos a entender, entre los <<concilios de reforma del 1068 y 1078>> y los sinodos diocesanos, que situa en lo que denomina <<gobierno de la diocesis>>, que inicia despues del IV Concilio de Letran y su recepcion en el sinodo de Lerida de 1229 con las constituciones de Pedro de Castellnou en 1256. Aunque reconoce que cabe la posibilidad de que hubiera otros anteriores, no menciona entre ellos los dos <<concilios gregorianos<< que ciertamente conoce. Para este tema, vid. MARTI, Ramon. Colleccio diplomatica de la Seu de Girona (8171-100). Barcelona: Fundacio Noguera, 1997; NOGUER I MUSQUERAS, Tomas y PONS GURI, Josep Maria. <<Constitucions sinodals de Girona de la primera compilacio>>. Annals de llnstitut d'Estudis Gironins, 1966-1967, vol. 18, pp. 49-212.

(52) Vid. MARTI, Colleccio diplomatica de la Seu de Girona, pp. 265, 275, 280.

(53) Archivo Diocesano de Gerona, Archivo de San Feliu, abad, Actes autentichs, n. 37. Para otros ejemplos, vid. MARTI, Colleccio diplomatica de la Seu de Girona, p. 214.

(54) Antonio Oliver afirma que en esta fecha Frotario, abad de Saint Pons de Thomieres, legado de Gregorio VII para la Iglesia de Aragon y Cataluna, que habia participado ya en el concilio de Gerona de 1068, aconseja al conde de Besalu que se haga vasallo del papa para favorecer decididamente la reforma de la Iglesia, lo que probablemente responde, tambien, a ciertos intereses de politica internacional. Vid. OLIVER MONSERRAT, <<Gregorio VII y Cataluna>>, p. 286.

(55) Vid. VAYREDA I OLIVAS, Pere. Elpriorat de Llado i les seves filials. Barcelona: Imprenta Giro, 1931.

(56) MARTI, Colleccio diplomatica de la Seu de Girona, p. 459. En 1171 (doc. 324), Arnaldo de Palera renuncio a sus vicarias sobre las iglesias de Corcavell, Llerona, Palera, la Cot y Llanars, que las tenia en propiedad. En 1123, cuando el obispo encomienda a Ramon Arnau dAngles el castillo de San Sadurni, le cede tambien la mitad de la propiedad de la iglesia del lugar (doc. 230). En 1128, Pedro Poncio de Torroella recibe la iglesia de Llampaies al servir de corte, hueste y cabalgada al prelado (doc. 144); y Arnaldo Gaufredo, por el mismo concepto, en 1139, se hace propietario de los diezmos de Rupia (doc. 268).

(57) MARTI, Colleccio diplomatica de la Seu de Girona, p. 292.

(58) Ibidem, p. 305.

(59) Tambien cabria haber estudiado con detalle la iglesia de Santiago de Compostela que, en el marco amplio de la Reforma Gregoriana, celebra sinodo en 1056 (provincial), 1114 (dos, uno diocesano y otro provincial), 1121, 1122, 1124 (dos, uno en marzo y otro en abril) y 1125. Vid. BARREIRO FERNANDEZ, Jose Ramon. <<Concilios provinciales compostelanos>>. Compostellanum, 1970, vol. 15, pp. 534-541; DIAZ Y DIAZ, Manuel C. <<La diocesis de Iria-Compostela hasta 1100>>. En Garcia Oro, Jose (coord.). Historia de las diocesis espanolas. 14, Iglesias de Santiago de Compostela y Tuy-Vigo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2002, pp. 9-40; GARCIA ORO, Jose. <<La diocesis de Compostela en el regimen de cristiandad (1100-1550). De Gelmirez a Fonseca>>. En GARCIA ORO, Historia de las diocesis espanolas. 14, pp. 41-175.

(60) En diciembre de 1101, en el concilio legatino de Palencia, presidido por el cardenal Ricardo, abad de San Victor de Marsella, se dota la mesa del cabildo de Palencia y se discute sobre el pago de la pontificia de los monasterios. Vid. EGIDO, Teofanes (coord.). Historia de las diocesis espanolas. 19, Iglesias de Palencia, Valladolid y Segovia. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2004, p. 227.

(61) En enero de 1103, en el concilio legatino de Carrion, presidido por el arzobispo Bernardo de Toledo, se trata sobre los sacerdotes casados antes de la Reforma Gregoriana, la suspension de los monasterios duplices y la ereccion de la sede episcopal de Salamanca. Vid. EGIDO, Historia de las diocesis espanolas. 19, p. 227.

(62) El 25 de octubre de 1113, en el concilio legatino de Palencia, presidido por el arzobispo Bernardo de Toledo, se provee de obispo a Lugo y se traslada la sede de Mondonedo. Vid. EGIDO, Historia de las diocesis espanolas. 19, p. 227.

(63) En 1123, en el concilio legatino de Valladolid, presidido por el cardenal legado Diosdado, se discute la adscripcion de la diocesis de Zamora a las provincias de Toledo, Braga o Compostela. Vid. EGIDO, Historia de las diocesis espanolas. 19, p. 227.

(64) En el concilio de Valladolid, diocesis de Palencia, bajo la presidencia del cardenal legado Diosdado, se aborda la cuestion de la preeminencia entre Toledo y Santiago. Vid. Egido, Historia de las diocesis espanolas. 19, p. 376.

(65) En la primavera del ano 1080, se reune sinodo en Burgos con asistencia de los obispos de Compostela, Burgos, Mondonedo, Tuy, Lugo, Leon, Palencia, Orense, Coimbra, Oviedo, Astorga, Calahorra y Alava. Preside el cardenal legado Ricardo, abad de San Victor de Marsella. En el se aprueba la implantacion definitiva del rito romano y abandono del visigodo. Ademas, se dictaron algunas medidas a favor del celibato eclesiastico. Vid. MARTINEZ DIEZ, <<La Iglesia de Burgos>>, p. 44; FITA, Fidel. <<El concilio nacional de Burgos de 1080>>. Boletin de la Real Academia de la Historia, 1906, vol. 49, pp. 337-384.

(66) Sinodo celebrado en Husillos, a 9 kilometros al norte de Palencia, presidido por el rey Alfonso VI y por el legado pontificio, cardenal Ricardo, abad de San Victor de Marsella, con asistencia de los arzobispos de Toledo y de Aix, en Francia, y los obispos de Burgos, Tuy, Oviedo, Astorga, Palencia, Leon, Compostela, Coimbra, Najera y Orense. Se fijan los limites de Burgos con la diocesis de Osma, todavia no restaurada, a la espera de la restitucion posterior de Siguenza y Segovia, que tambien sucumben tras la invasion del 711. Vid. MARTINEZ DIEZ, <<La Iglesia de Burgos>>, pp. 35-37.

(67) Vid. FACI LACASTA, <<La Reforma Gregoriana>>, pp. 271-272.

(68) Concilio legatino de once obispos de Espana y Portugal en defensa de la jurisdiccion eclesiastica y condena de los matrimonios consanguineos. Vid. BARTOLOME MARTINEZ, Historia de las diocesis espanolas. 20, p. 316.

(69) Vid. FITA, Fidel. <<El concilio nacional de Burgos (18 de febrero de 1117)>>. Boletin de la Real Academia de la Historia, 1906, vol. 48, pp. 387-407.

(70) Vid. GARCIA DE VALDEAVELLANO, Luis. <<El prestimonio: contribucion al estudio de las manifestaciones del feudalismo en los reinos de Leon y Castilla durante la Edad Media>>. Anuario de Historia del Derecho Espanol, 1955, vol. 25, pp. 5-122; GARCIA-GALLO, Alfonso. Las instituciones sociales en Espana en la Alta Edad Media (siglos VIII-XII); y El hombre y la tierra en la Edad Media leonesa: el prestimonio agrario. Barcelona: El Albir, 1981.

(71) Desde otros presupuestos, Faci dice aqui <<insuficiente>>.

(72) Vid. FERNANDEZ CONDE, Francisco Javier. <<Los concilios de la epoca posgregoriana. La reforma del clero secular y de las instituciones pastorales>>. En GARCIA VILLOSLADA, Historia de la Iglesia en Espana. 11.1., pp. 426-441; IDEM. La religiosidad medieval en Espana: Plena Edad Media (siglos XI-XII). Gijon: Trea--Oviedo: Ediuno, 2005; vid. MARTINEZ, <<Concilios nacionales y provinciales>>, pp. 537-577.

(73) En este primer grupo se pueden incluir los concilios de Palencia de 1100, de Segovia de 1118, los de Santiago a partir de 1120, de Leon de 1134, de Valladolid, Tarragona y Calahorra de 1155, de Barcelona de 1168 y de Tarragona de 1170.

(74) En este contexto pueden situarse los concilios de Leon de 1107 y 1114, en que se declara nulo el matrimonio entre consanguineos, pensando en el matrimonio de la reina; el de Palencia de 1113; el de Burgos, ya citado, de 1117, que precisa el impedimento de consanguinidad hasta el septimo grado; y el de Santiago, de 1125, presidido por el arzobispo Gelmirez. En el concilio de Leon de 1135, finalmente, Alfonso VII fue proclamado emperador. En torno a una problematica parecida, ahora con el matrimonio de Alfonso IX y Teresa de Portugal, tienen lugar los concilios celebrados en Salamanca en 1191 y 1192.

(75) Vid. FERNANDEZ CONDE, <<Los concilios de la epoca posgregoriana>>, p. 431.

(76) Desde principios de siglo, encontramos condenas canonicas de los senores laicos que atenten contra los bienes y personas eclesiasticas. A este proposito responde el introito del concilio de Leon de 1114, en el que se prohibe la violencia de los legos <<en las iglesias de Dios, en sus cosas y en sus ministros>>, ademas de ordenar la debida restitucion de todo cuanto estos hubieren detraido injustamente. Juan Tejada recoge, en el mismo sentido, los canones 21, 22 y 23 del concilio de Lerida de 1173. Vid. TEJADA Y RAMIRO, Juan. Coleccion de canones y de todos los concilios de la Iglesia de Espana y de America. Vol. 3 (811-1429). Madrid: Santa Coloma y Pena, 1861, p. 285.

(77) Alli especifica que el concilio de Palencia de 1129 <<ordena taxativamente que nadie posea de forma hereditaria iglesias o lo que esta ochenta y cuatro pasos alrededor de las mismas>>, prohibe que se entreguen en prestamo o arrendamiento a laicos y, para salvaguardar la autonomia jurisdiccional de los obispos, prescribe que <<los clerigos no reciban las iglesias de mano de los senores seculares y que los vicarios de los obispos no lo permitan>> En el mismo orden se situan los concilios de Lerida de 1155 y 1173. Vid. TEJADA Y RAMIRO, Coleccion de canones, pp. 257-258.

(78) Fernandez Conde afirma que <<los decretos contra el concubinato de los clerigos, tan caracteristicos de las asambleas inspiradas por los reformadores gregorianos, no parece se tomaran demasiado en serio>>. Vid. FERNANDEZ CONDE, <<Los concilios de la epoca posgregoriana>>, p. 432. El mismo repasa el trabajo de Tejada y Ramiro sobre esta tematica. Aqui anota que el concilio de Carrion de 1103 trata de regular la situacion juridica de los eclesiasticos casados antes de la legislacion romana que vetaba estos matrimonios; el de Leon de 1114, recuperando la legislacion de la Iglesia sobre el particular, establece que ningun clerigo tuviera en casa otras mujeres que las permitidas por los canones, es decir, parientes muy cercanas; y el de Palencia de 1129 obliga a que las mancebas de los clerigos sean arrojadas publicamente de las iglesias.

(79) En el concilio de Lerida de 1155 se dice: <<Con arreglo a lo dispuesto por los sumos pontifices Leon IX, Nicolas II, Calixto I e Inocencio II acerca de la continencia del clero, separese de sus mujeres a los ordenados in sacris y a los monjes profesos que hubiesen contraido matrimonio, por no ser este valido ... y los clerigos ... concubinarios publicos ..., que amonestados por su obispo u otro prelado no se corrijan dentro de cuarenta dias y hagan la debida penitencia, sean privados de su oficio y beneficio. Prohibase oir la misa y el evangelio del presbitero o diacono cuya incontinencia es notoria>>. Vid. TEJADA Y RAMIRO, Coleccion de canones, 279. Anade Fernandez Conde que este precepto, como aquel en que, en 1173, se condena a los que recibiesen <<per manum laicam>> ordenes o beneficios eclesiasticos, <<debieron de encontrar un eco muy escaso en la mayoria de los ambientes de la Iglesia hispana>>.

(80) Vid. FERNANDEZ CONDE, <<Los concilios de la epoca posgregoriana>>, pp. 433-441; tejada Y RAMIRO, Coleccion de canones, pp. 136-138 (Besalu) y 138-141 (Gerona).
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Author:Calvo Gomez, Jose Antonio
Publication:Studia Historica. Historia Medieval
Date:Jan 1, 2015
Words:20612
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