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Ramos Oliveira, Antonio: Un drama historico incomparable. Espana 1808- 1939.

Ramos Oliveira, Antonio: Un drama historico incomparable. Espana 1808-1939. Pamplona, Urgoiti Editores, 2017, 812 pp.

Magnifica iniciativa la de reeditar esta historia de Espana de Antonio Ramos Oliveira, mas todavia tratandose de una edicion tan cuidada, precedida de un extenso estudio preliminar (163 paginas) del hispanista aleman Walther L. Bernecker, que constituye la mas completa biografia que de el se ha escrito hasta hoy. Como indica Bernecker, apenas hay bibliografia sobre Ramos Oliveira, lo cual realza la importancia de esta introduccion. Los meritos de este documentado estudio los quiere compartir Bernecker con el editor Juan Lopez Tabar, de Urgoiti, por su apoyo a la reedicion del libro. Lo es, no de los tres tomos originales de 1952, sino de parte del segundo y de todo el tercero, esto es, del periodo 1808-1939.

De cara a futuras exploraciones, Bernecker, apunta cuestiones sobre las que falta informacion y claridad, como la relacion con Azcarate y Negrin, el proceso de su radicalizacion, su postura sobre la religion (se declaro catolico y esta enterrado en la catedral de Mexico ...).

?Quien era Antonio Ramos Oliveira? Nacido en Zalamea la Real (Huelva) en 1907, hijo de un trabajador de las minas de Rio Tinto y de una maestra portuguesa, y curso en Madrid la ensenanza secundaria. No siguio carrera academica, aunque recibio de su madre una solida formacion. Desde muy joven se dedico al periodismo, fue redactor de El Socialista y miembro de la Asociacion de la Prensa desde 1932. Su intensa actividad politica y periodistica dejaba ya entrever al historiador autodidacta. En 1932 se caso con Virginia Garcia, de una familia adinerada de Lugo.

En su temprana obra Nosotros los marxistas. Lenin contra Marx (1932), no se percibe todavia la ruptura radical que llegara mas tarde, en la linea largo- caballerista del socialismo espanol. Al ano siguiente publicaria Alemania ayer y hoy, en donde daba cuenta de su experiencia en Alemania.

Al producirse el levantamiento de los mineros de Asturias se posiciono en su favor, lo que le costo la carcel. Desde ella escribio El capitalismo espanol al desnudo, donde preludia el analisis de la oligarquia espanola que mas tarde realiza en el libro ahora reeditado. En 1935 huyo con su familia a Londres. Gracias a la ayuda de la embajada espanola, contacto con los laboristas y represento a El Socialista y El Liberal de Bilbao. Tras las elecciones del Frente Popular en 1936, se convierte en agregado de prensa de la embajada espanola en Londres, ciudad que sera su residencia hasta 1950. Para el Foreign Office Ramos era un "dangerous revolutionary", lo que pone de manifiesto la hostilidad con que la politica conservadora britanica veia a la Republica espanola, a la vez que la simpatia con que observaba el golpe de los militares.

La estancia de Ramos Oliveira en Gran Bretana forma parte del esfuerzo con que la Republica, a traves de Pablo de Azcarate, embajador, Julio Alvarez del Vayo y Juan Negrin, intento sin exito doblegar la "neutralidad" del gobierno britanico durante la Guerra Civil. En esa labor de crear simpatia hacia la Republica y contrarrestar la informacion favorable a los golpistas, tiene Ramos Oliveira un papel primordial.

Tras la victoria franquista, formo parte de un exilio menos conocido que el de Francia o America, pero con personajes tan relevantes como Negrin o el Coronel Casado. Ramos escribio en Londres A People's History of Germany y publico semanalmente un boletin de informacion sobre Espana. Se esforzo en conseguir visados para republicanos huidos a Francia, ante todo para sus propios hermanos, que lograron viajar a Mexico en el vapor Sinaia, el mismo que transporto a Adolfo Sanchez Vazquez y a tantos otros espanoles. Cedida forzosamente al gobierno golpista la embajada espanola, la nueva oficina organizada en Londres sirvio de punto de informacion para espanoles, y de contacto con periodistas ingleses, pero el no encontro trabajo facilmente debido a su orientacion socialista. Al igual que en otros lugares donde hubo exiliados espanoles, estos se dividian en grupos. En el caso de Londres, los enfrentamientos entre negrinistas y simpatizantes de Casado fueron constantes. Como queda bien patente en este libro, Ramos fue critico feroz de Casado y amigo, mas aun que simpatizante, de Negrin.

En 1942 pronuncio en el Hogar Espanol, creado en Londres con apoyo de Negrin y Azcarate, varias conferencias "que pueden ser consideradas como el embrion de su posterior Historia de Espana." (p. XXXIV. Cito, aqui y en adelante, por la actual edicion, Un drama historico incomparable). Escribio tambien, como Salinas o Juan Ramon, en las publicaciones del Instituto Espanol Republicano, otra de las instituciones culturales creadas alli por Negrin. Durante la Guerra Mundial fue nombrado corresponsal de El Socialista, que entonces se publicaba en Mexico, y colaboro en la revista Left News. La corresponsalia de El Socialista lo haria viajar a Mexico manteniendo un vivo contacto con el exilio espanol de alli.

En los anos 50 hizo copiosas traducciones, especialmente del aleman y el ingles, muchas de ellas para el Fondo de Cultura Economica. Se establecio en Mexico en 1950, donde fue consejero de la revista Tiempo, redactor de la Revista de Historia de America y trabajo en la revista Siempre, del FCE, editorial en la que salio en 1952 su Historia Social y politica de Alemania. En ese mismo ano, ya nacionalizado en Mexico, publico en la Compania General de Ediciones su gran obra, la Historia de Espana, en 3 tomos, de los que ahora se reedita (con el titulo Un drama historico incomparable) la parte que se refiere a 1808-1939, titulo que empleo ya el mismo Ramos Oliveira.

Asi como las otras obras posteriores, y los cargos y encargos que desempeno, para la ONU principalmente, Bernecker repasa minuciosamente en su estudio preliminar los escritos de Ramos sobre Alemania, sobre el nazismo y sobre la caida de la Republica de Weimar. Sobre la forma de enjuiciar el nazismo por parte de Ramos, considera que adolece de la "constante marxista" que hace depender la politica de la economia.

Pero pasemos ya a Un drama historico incomparable. En 1946 habia publicado Ramos Politics, Economics and Men of Modern Spain 1808-1946. La Historia de Espana de 1952 reproduce ese texto ingles, pero suprimiendo lo que habia escrito pensando solo en el lector ingles y retocando, anadiendo, actualizando bibliografia. No solo toma el contenido de Politics, Economics and Men, sino de sus libros anteriores, Nosotros los marxistas, El capitalismo espanol al desnudo, asi como de La revolucion espanola de Octubre. Pero el lector advierte pronto que el Ramos Oliveira de 1952 no es el marxista revolucionario de 1935, sino que ya se ha inclinado hacia el liberalismo, aunque sin olvidar la matriz de sus tesis sobre el atraso espanol.

La interpretacion de Ramos Oliveira tiene como nucleo originario la afirmacion de que Espana no ha podido decidir por si misma su historia debido a las injerencias del exterior: invasion cartaginesa, romana, arabe, francesa. La invasion mas importante fue la arabe de 711, la cual impidio, debido a la prolongada lucha, que Espana llegara al Renacimiento con nuevas estructuras, como si hicieron en cambio los vecinos europeos; asi persistio el modelo medieval, con predominio agricola. No hubo una modernizacion cientifica; no surgio una clase intermedia entre nobleza y pueblo. Ramos coincide con Sanchez Albornoz, frente a Americo Castro, en considerar la invasion arabe como un factor basico del retraso en la modernizacion de Espana.

Otro punto fuerte en la consideracion de la historia moderna y contemporanea de Espana se halla en los nacionalismos catalan y vasco. A ningun asunto dedica tantas paginas como a este. Es evidente que Ramos Oliveira ve ahi uno de los rasgos fundamentales de lo que cree un pais enfermo. Como tantos exiliados, no destaca por el optimismo: innumerables veces recuerda la voz quejumbrosa y tronante de J. Costa clamando por una Espana que cultive la escuela y la despensa, que devuelva el orgullo a los espanoles. En el caso del nacionalismo, el tratamiento de Ramos Oliveira se inserta en la linea del socialismo de Fabra Ribas (por su contraposicion de internacionalismo y socialismo), que domino en Espana durante la II Internacional, mas se aparta bastante de la defensa que los marxistas de la III Internacional hicieron de las nacionalidades.

Ramos enlaza el nacionalismo catalan con la posicion de la Lliga, como una cuestion economica interpretada por quienes (los industriales catalanes) se movian politicamente buscando nada mas que su interes de clase, no mirando al interes del pais. No entra en lo catalan como tradicion de lengua, cultura y tradiciones propias, con lo que parece desconocer su fondo popular. Para el la burguesia solo existia propiamente en Cataluna y en el Pais Vasco. En consecuencia--y aqui viene la conexion que Ramos establece entre economia y politica--esas burguesias tenian que ser el motor que llevara la revolucion burguesa al resto del pais y deberian hacerlo no solo por sentido patriotico sino en beneficio economico propio, ya que una Espana sin poder de compra no podia absorber la produccion catalana y vasca. Su posicion es aqui de un centralismo exacerbado. Cataluna estaba llamada a regenerar el pais y, en lugar de hacerlo, de tener una mirada universal, queria huir de Espana. De manera que Cataluna fue, en la vision de Ramos, culpable de que no se produjera la revolucion burguesa en Espana. Con toda razon, Bernecker considera que Ramos trata el nacionalismo, un tema tan complejo, con escasa objetividad y basandose en una concepcion rigidamente centralista y unitaria del Estado.

El nucleo de la vision de Ramos se halla en su tesis sobre la falta de burguesia. Con la Constitucion de Cadiz Espana dejo de derecho, mas no de hecho, de ser feudal. Tendria que haber ocurrido lo que si ocurrio en Francia, el surgimiento de una nacion burguesa. Tal como la expone, la tesis no esta exenta de oscuridades, por no decir de contradicciones, ya que tilda la revolucion liberal espanola de importada, incubada en una filosofia extrana al medio espanol. De ahi que el pueblo siguiera indiferente al cambio legal, al ser un cambio impuesto por una minoria, desde arriba. Probablemente, esa articulacion no es lo mas logrado de Ramos, teniendo en cuenta que acude a la Revolucion Francesa como metro para enjuiciar la revolucion liberal en Espana. Al distinguir revolucion biologica (desde abajo) y revolucion incubada (desde arriba), parece defender mas una tesis de corte orteguiano (o a lo mas costista) que una tesis socialista. Su diagnostico recuerda desde luego a Costa, al que cita a menudo: la desamortizacion, durante el siglo XIX, no habria dado como resultado la creacion de una clase de pequenos propietarios, como era intencion de Flores Estrada, Mendizabal o Madoz, sino que aumento la propiedad de los grandes terratenientes: "La desamortizacion dejo al proletariado campesino mas numeroso y mas pobre que antes." (p. 84). A finales del siglo XIX, la poblacion agraria sin tierra, sumados los arrendatarios y los braceros, representaba el 53 % del campesinado. (Vease p. 14)

Tampoco es muy afortunado el tratamiento del anarquismo: "el hombre en libertad selvatica" (p. 148), no advirtiendo la disciplina con que llevaban las cuentas de cotizaciones las federaciones obreras. Incluso parece hacer a Pi y Margall culpable de que el anarquismo fuese enemigo del Estado, concediendole al republicano federal catalan un papel que no tuvo. Pero en su desaforada defensa del centralismo acusa a la tesis federal de regresiva: "va contra la ley de la civilizacion". Y no parece advertir que el cantonalismo no fue cosa del anarquismo catalan. Llega incluso a ligar el terrorismo barcelones al separatismo (pp. 222 ss.) y escribe, ya en deriva psicoanalitica, que "la burguesia del Principado nunca favorecio la formacion de sindicatos obreros de filosofia socialista, pues esta burguesia mantenia tambien una vision anarquista de la lucha y preferia que el proletariado de Cataluna, su proletariado, fuese anarquista" (p. 224)

La I Republica represento, a sus ojos, un ensayo de la clase media que se asusto viendo que "el reinado de la libertad conducia a la anarquia" (p. 146). Por ello se hizo conservadora. No poseia fuerza suficiente para dirigir el pais y se echo en brazos de la oligarquia. Tras esa efimera republica, fue la Restauracion un periodo de pacto de no beligerancia entre las distintas capas de propietarios, aportando aqui Ramos la informacion economica que es el fuerte de su libro. Pocos historiadores tienen una vision economica global de la historia de la Espana contemporanea como la que el maneja con maestria, aunque no siempre revele las fuentes en que se basa. Su gran merito reside en la informacion que reune y la conexion que establece entre intereses economicos y la politica de cada periodo.

Sigue despues su recorrido por la crisis de 1917, cuyo bloque de poder carecio del hombre que Costa buscaba, un Cromwell o un Cesar: salvar la nacion con reformas sin pertenecer a ningun partido. De nuevo pone en evidencia su escasa confianza en la capacidad de las masas, como si estas necesitaran un capitan que las dirigiera y no fuesen capaces de organizarse por si mismas. Su idea de ausencia de revolucion burguesa la afronta con una complejidad en su analisis economico, que lo convierte en un clasico imprescindible. La dictadura de Primo de Rivera es vista en positivo: "un progreso respecto de lo abolido" (p. 289), pues si los campesinos siguieron como estaban, para los obreros de fabricas, talleres, minas o comercio "fue un regimen considerablemente mas benevolo que el de la oligarquia absoluta." (p. 293) No es entusiasta de la democracia parlamentaria. Al hablar de la escision del PSOE en 1921, a su vez, muestra que no es ni mucho menos incondicional del ala institucionista del PSOE.

Sobre la economia, es pesimista en cuanto a la forma del reparto de la riqueza, no porque Espana sea un pais falto de recursos, sino por falta de revolucion industrial. Espana es un pais agrario: "La agricultura lo es casi todo en la economia espanola" (p. 339), pero sin maquinaria agricola. Los cinco millones de campesinos malviven con rentas o salarios miseros. No hay Estado, porque Espana es un paraiso fiscal. Ramos exhibe datos sobre como se gravan (en aquellos anos 30) las rentas, comparando la situacion inglesa con la espanola, un desfase brutal. Elogia las ramas de produccion mas fuertes, con sus logros y debilidades, dedicando un apartado a la industria papelera, y en especial a Nicolas Maria de Urgoiti, el gran empresario del papel, "no ajeno a las cosas del espiritu" (p. 379), el audaz emprendedor, que vio con perspicacia que habia que unir la empresa papelera con la de la comunicacion (periodicos y editoriales) y su consumo.

Tras pasar revista a la industria naval, llega a la banca, con un analisis demoledor. No hay banca agraria, es decir, no la hay para la mayoria de la poblacion. Los sin tierra y arrendatarios no reciben credito por no poder garantizar amortizarlo. Lo reciben los grandes propietarios, que, a la vez, dirigen el sector. "Toda la nacion trabaja para los banqueros y los grandes terratenientes" y a "esas dos clases sociales se debe la miseria y la guerra civil." (p. 412). La banca espanola es la antitesis de la banca inglesa, la cual convierte el capital inactivo en activo, fomentando el comercio, prestando a un interes tolerable. El Banco de Espana deberia actuar en beneficio del pais, no de sus accionistas y consejeros. Estos, condes, duques, marqueses ..., terratenientes todos, son elegidos por los accionistas. En nota de la pagina 426 indica que "nada ha cambiado ... despues de la guerra civil."

Para la Republica, Ramos apoya la politica liberal de los socialistas al inicio. Pero esta colaboracion se produce defendiendo una constitucion liberal en un pais sin suficiente burguesia y clase media. Tal es el drama de Espana: "la insistencia de los partidos democraticos en gobernar al pais a base de soberania popular perpetua la catastrofe. Mas he aqui que, no resuelto aun ese conflicto organico e insuperable, viene a complicarse con la presencia de las ideas marxistas en un medio precapitalista. Asi como la libertad politica en la moderna filosofia constitucional presupone la existencia de una clase media capaz de traducirla en realidades, la filosofia marxista da por cierta a su vez la existencia de una burguesia o capitalismo y el correspondiente proletariado industrial." (pp. 454-455). Aqui se ven los equilibrios que hace Ramos por manejar esquemas socialistas de la II Internacional como de lecturas--o mas bien falta de lectura--de la obra de Marx. En todo caso, es una forma de culpar a los trabajadores industriales de acosar a los empresarios: el interes de los campesinos (70 % de la poblacion) es el interes nacional; pero el interes del obrero industrial seria en cambio menos general y entraria en conflicto con el interes politico general. Conclusion: luchar contra el capitalismo, propugnando una revolucion anticapitalista "consolida a la oligarquia porque le allega el sosten de la clase media burguesa." (p. 456)

Ramos parece considerar un infortunio que el proletariado asumiera ideas revolucionarias antes de que existiese una burguesia fuerte, es decir, que el proletariado no esperara a que se cumplieran "las etapas obligadas de la evolucion politica y economica". (p. 457) Era un infortunio que el proletariado espanol se comportara como el britanico o el frances, que tenian enfrente una burguesia madura. El argumento tiene cierta coherencia respecto de los campesinos, que eran la mayoria, pero lo que no se entiende, desde una optica socialista, es que no reclame la union de trabajadores del campo y trabajadores de la industria. Es llamativo que contraponga aqui a Costa frente a Pablo Iglesias: a Costa por reclamar que los socialistas no atemorizaran a la clase media, potencialmente revolucionaria y la empujaran a caer en brazos de la oligarquia y a Pablo Iglesias por defender la conquista del poder politico por parte del proletariado. Y, sin embargo, Ramos, que sostiene que el partido socialista actuo correctamente renunciando a la revolucion al comienzo de la Republica, afirma que "el error consistio en arriar los principios marxistas en ventaja de otros no menos inaplicables para Espana." (p. 458) ?En que quedamos? Si fue un error no aplicarlos es que habia que proclamar la revolucion. Seguramente se encierra aqui otro de los componentes del drama de Espana.

Azana, del que Ramos habla con mucho respeto, queria reconocer a todos, al comunista, al anarquista, al monarquico; no excluia a nadie. Su error, su utopia, consistia en no ver lo fundamental, que era la situacion economica. Antepuso el problema eclesiastico, que termino desbordandole, y el militar, que era desde luego urgente y que Azana conocia bien. Pero lo inaplazable era constituir una milicia republicana que defendiera a la Republica y tuviera fuerza para imponerse a la oligarquia, para distribuir la propiedad agraria entre los campesinos, ganandolos asi para la Republica. Ramos reconoce que nunca se ofrecio mejor ocasion para cambiar el rumbo de Espana que bajo la Republica. Y aqui vuelve a la idea del gran director: no hacia falta buscar un pueblo para ese cambio; "era el pueblo quien buscaba al politico." (p. 507) En vez de ser el campo el que absorbiera las energias de la Republica, fue la cuestion del clero la que las absorbio en exceso. La reforma de ley agraria salida de las Cortes republicanas se quedaba corta y, ademas, apenas se aplico. La Republica puso esa reforma en manos de los financieros, ante todo del Banco de Espana, regido por la nobleza y por aristocratas como el duque de Alba. En vez de crear y fortalecer instituciones que dieran vigor a la Republica, que crearan, por fin, Estado, seguia siendo la oligarquia la que regia el pais. Reformar el clero y el ejercito era indispensable, pero no era lo primordial. Ramos admite que la reforma agraria no tenia por que ser colectivista; podia ser tambien un sistema individualista o familiar. De lo que se trataba era de eliminar el inmenso poder de la oligarquia.

La contrarrevolucion de noviembre de 1933 echo por tierra todas las reformas favorables a los campesinos. La revolucion se produjo en 1936, pero llegaba tarde. Y de nuevo cree Ramos que hubo un error de perspectiva en la consideracion de la Iglesia como obstaculo mayor para la regeneracion y modernizacion de Espana. Es el error de los filosofos y profesores liberales: "a ello les lleva su concepcion idealista de la historia y el encuentro cotidiano en la esfera profesional y a veces tambien en la vida privada con los catolicos." (p. 551) La separacion Iglesia- Estado no resolvia nada fundamental. Si la propiedad hubiese estado repartida, la Iglesia habria sido respetada. En definitiva, la Republica fracaso, no solo por la derrota en la guerra sino porque carecio de la energia politica capaz de llevar a cabo las reformas fundamentales, ante todo la agraria. Ramos ve una confirmacion de su diagnostico sobre la falta de apoyo a la Republica en el hecho de que en la Guerra Civil se enfrentan la Espana "enferma" y la "sana". Defendieron la Republica las regiones industriales y mercantiles, las de la clase media y proletaria; en cambio, en las de la Espana "enferma", Castilla, Galicia minifundistas, Andalucia y Extremadura latifundistas, apenas encontraron resistencia los golpistas. Aunque Ramos se cuida de senalar que no es la region lo que divide a Espana en absolutista y republicana, sino las condiciones economicas. Tesis, por tanto, sobre las causas de la Guerra Civil popularizada despues, y que coincide con la de E. Malefakis, en un libro ya antiguo pero que no ha perdido actualidad, Reforma agraria y revolucion campesina en la Espana del siglo XX (1972, original ingles 1970)

Sobre la Guerra Civil, en su aspecto militar, un asunto sobre el que existe tanta bibliografia a esta hora, es claro que el libro de Ramos no es hoy de primera referencia. Si es interesante apuntar que cuando lo publico, en pleno franquismo y plena guerra fria, circulaba profusamente, en Espana y fuera de ella, la especie de que los sovieticos quisieron levantar en el sur de Europa un Estado comunista y que tal seria una de las causas principales de la Guerra Civil. Ramos ironiza sobre ello: "No se concibe que, si eran tan sutiles y peligrosos los agentes de Moscu y los politicos del Kremlin, organizaran para el mes de julio de 1936 una conjura que habria de encender la guerra civil y dar el poder a los comunistas espanoles y olvidaran la inexcusable obligacion de facilitarles armas." (p. 695).

A la altura de hoy no hay duda de que esta historia de Espana de Ramos resulta falta de una documentacion de la que el no podia disponer. Ademas, la Espana del siglo XXI, aun conservando muchos rasgos de la que el describe, permite--mas bien obliga a--lecturas diferentes, sobre todo en lo que el veia mas nuclear, la agricultura. Pero la valentia y la pasion con que aborda las cuestiones y la brillantez de su lenguaje, lleno de fogonazos y quiasmos a lo Costa, hacen de su lectura una historia que cautivara a historiadores y no historiadores. No hay ninguna duda de que Ramos ofrece en su interpretacion un conjunto de cuestiones que se hallan en el debate sobre el socialismo y el marxismo, sobre el anarquismo, sobre el nacionalismo, sobre la revolucion liberal, sobre el mismo concepto de modernizacion, que, a mi personalmente me resulta mecanico tal como lo emplea, pero tampoco olvido que es facil hoy protestar por el exceso de asfalto y contaminacion urbana cuando Ramos pedia simplemente que hubiese comunicaciones.

Y hay que ver como elogia a Indalecio Prieto por su proyecto de enlace de las estaciones ferroviarias de Madrid. En definitiva, es una buena noticia que hoy podamos leer esta apasionante historia, que fue fruta prohibida en los anos 50, y que ahora sigue mostrando los lados mas oscuros de una historia plagada de conflictos no superados.

http://dx.doi.org/10.5209/CHCO.60355

Pedro Ribas

Universidad Autonoma de Madrid

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Author:Ribas, Pedro
Publication:Cuadernos de Historia Contemporanea
Date:Jan 1, 2018
Words:4470
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