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Rachel Lung, Interpreters in Early Imperial China.

Rachel Lung, Interpreters in Early Imperial China, Amsterdam / Philadephia, John Benjamins, 2011, 181 pp.

En El viaje del elefante (2009), el premio Nobel Jose Saramago relata el largo periplo de un paquidermo que regala el rey de Portugal al archiduque Maximiliano de Austria a mediados del siglo XVI. Esa misma atmosfera de exotismo e irrealidad es la que envuelve las intensas relaciones diplomaticas que mantenia la China del primer milenio con un abigarrado mosaico de naciones de Asia oriental, central y meridional. Durante ese periodo y en ese amplio espacio geografico, la intensidad y auge del comercio y de los contactos politicos era proporcional a las barreras linguisticas que habia que superar.

El trabajo de Lung rastrea la labor de los mediadores linguisticos en los intercambios entre las autoridades chinas y las naciones vecinas. El periodo abarcado es de aproximadamente unos 1000 anos, y los pueblos estudiados incluyen tanto los de las regiones mas o menos sinizadas de Corea, Vietnam y Japon, como los pueblos esteparios del Asia central. No obstante, buena parte del libro se concentra, en cuanto a su ambito temporal, en la segunda mitad del primer milenio, y muy especialmente en la dinastia Tang (618-907), quiza la epoca de maximo esplendor de la civilizacion china, y, desde el punto de vista geografico, en los encuentros con los pueblos turquicos (y turco-mongoles) situados al oeste y noroeste.

El estudio esta organizado en diez capitulos bastante autonomos entre si, cada uno de los cuales tiene su origen en articulos o investigaciones previas. Lo que no es obice para que haya un claro hilo conductor en la busqueda constante de los distintos aspectos que determinaban la labor de traductores e interpretes, desde su extraccion etnica (muchos eran sogdianos), las estrategias de mediacion linguistica a las que recurrian, el componente creativo de su actividad, hasta la incorporacion de sus anotaciones y memorandos a los archivos historiograficos, e incluso su sentido politico para saberse mover entre potencias rivales. Desentranar esas cuestiones no es tarea facil, dado que, como era habitual tambien en Europa, las fuentes muchas veces hacen casi invisibles a esas figuras tan valiosas como eran los interpretes y poliglotas. La autora de este estudio contrasta una amplia bibliografia cientifica, agrupada en fuentes occidentales--en ingles, fundamentalmente--y fuentes chinas, a las que se suma un meticuloso analisis de muchas cartas y documentos originales, de los cuales en el libro estan reproducidos numerosos pasajes e incluso alguna que otra ilustracion.

Cada capitulo ofrece, por un lado, la suficiente informacion panoramica para que un lector no especialista pueda situarse, y, por otro, un analisis preciso y comprensible de los textos aportados. A partir de esa combinacion, cada una de las secciones concluye con la formulacion de hipotesis sobre la actividad traductora e interpretativa, resultado de una gran capacidad para leer entre lineas, contextualizar y "destapar" lo que a primera vista no se dice.

Desde el punto de vista formal y de organizacion del contenido, ademas de la excelente calidad de las notas--que amplian valiosamente la informacion--, de la bibliografia y de la seleccion y abundancia de textos reproducidos, es muy de agradecer que los terminos y conceptos chinos no se ofrecen unicamente en una forma romanizada (aqui mediante el sistema pinyin, el estandar actual), sino tambien en sus caracteres chinos ideograficos (hanzi). Habida cuenta del caracter tonal, limitarse a la forma latina, como muchas veces se hace por necesidades editoriales, resulta muy precario e insuficiente para que el sinologo o interesado en China pueda buscar esas palabras en diccionarios u en otras fuentes de consulta. En cuanto a los hanzi, se ha optado por las formas "tradicionales" (fantizi) y no las "simplificadas" en uso en la Republica Popular China. Esta decision es la mas acertada para un trabajo filologico. Del mismo modo, para quien no conozca la lengua china, o, incluso conociendola, no este ducho en las formas clasicas, todos los textos se acompanan de su traduccion al ingles, e, igualmente, en el cuerpo del texto las palabras claves en chino son debidamente aclaradas, explicando el significado denotativo y connotativo que tenian en la epoca (Classical Chinese Vernacular). Todo esto hace que el estudio sea util no solo para sinologos, sino tambien para el conjunto de los interesados en los estudios de traduccion. El libro, en efecto, auna una sincera y erudita preocupacion filologica, con una aplicacion de las modernas corrientes de traductologia, aun cuando estas muchas veces resultan asepticas, aridas y ajenas a las raices de la cultura. El sistema academico obliga, empero, a plegarse a estas exigencias, y asi lo expresa Lung: "[...] whenever I submit such articles to journals for publication, I was constantly asked by referees to do exactly that: to draw the relevance of my article to current theoretical development of Translation Studies." (pag. 159).

Este riguroso estudio se enmarca en el campo de la "filologia china antigua" (en aleman, Chinesische Altphilologie), que viene a ser el equivalente de los Estudios Clasicos sobre el latin y griego, pero en este caso centrados en Asia oriental. Por desgracia, los unicos paises occidentales que generan hoy una copiosa produccion de estudios al respecto son Estados Unidos, que se beneficia de contar con muchos academicos de ascendencia china, y Alemania; Francia, pais fundador de la disciplina en Europa, mantuvo su gloria en la primera mitad del siglo XX con eminentes sinologos, como Chavannes y Pelliot--citados en las pag. 55 y 56, respectivamente--, pero hoy su prestigio se ha reducido a unos pocos campos, como el relativo al taoismo. En Espana, pese al boom editorial de las publicaciones sobre China, los estudios raras veces van mas alla de un interes superficial por la historia reciente, el comercio o cuestiones crematisticas.

La riquisima tradicion cultural, artistica, politica y religiosa de China, y el florecimiento, sin parangon en el mundo, que esta alcanzo en el primer milenio quedan bien ilustrados en este libro. Si bien es verdad que para documentarse sobre aquella epoca existen muchas monografias excelentes, el libro de Lung le sigue la pista a un aspecto mucho mas especifico, e incluso evanescente: el modo en que China interactuaba con los pueblos circundantes. En efecto, uno de los rasgos idiosincrasicos de la civilizacion china es que, a diferencia de los europeos, nunca mostro un marcado caracter conquistador, de expansion militar y sometimiento colonial de otros pueblos. Su irradiacion se hacia como por osmosis, su riqueza material y la sofisticacion de sus instituciones y su cultura atraian a los extranjeros, y, en parte, movieron a estos a tratar de imitar y reproducir el sistema chino en sus propios paises. El libro de Lung diferencia a este respecto dos conjuntos de pueblos: los de las estepas de Asia central, que no adoptaron el chino como lengua de cultura; y los pueblos de la llamada "Chinese learning sphere" (pag. 37), que practicamente se mimetizaron. Dentro de este grupo se encontraban los tres estados coreanos (Paekche, Silla, Goguryeo), Yamato (Japon) y Vietnam. En estos lugares se habia adoptado la lengua y la escritura china como vehiculo diplomatico, las elites eran capaces de hablar, o, al menos, leer esta lengua, se habian dotado de instituciones legales chinas, y se asumian el confucianismo como principio estructurador de las relaciones sociales, y el budismo como forma religiosa, mas o menos en paralelo a otras creencias autoctonas (cf. pag. 46).

Por el contrario, los pueblos esteparios hacia el oeste, menos refinados en sus formas, pero con una excelente tecnica de fabricacion de armas de hierro y una capacidad militar desestabilizadora, carecian de un dominio de la lengua china que facilitara las relaciones y las visitas a la corte del Emperador. Esto se complicaba por el hecho de que la corte imperial china, consciente de la pujanza de la civilizacion regida por ella, exigia la observancia de respeto, expresado en unas estrictas normas de protocolo (paginas 28 y 38 ss.), so pena de que las legaciones extranjeras fueran despachadas displicentemente. La China de las dinastias Sui (581-618) y Tang (618-907), con dos mil anos de tradicion escrita a sus espaldas, se empenaba en que las misivas enviadas al exterior (outbound diplomatic correspondence) estuvieran redactadas con un gran lastre retorico, que habia de resultar totalmente esoterico a los pocos habitantes de las estepas que hubieran alcanzado cierta capacidad para hablar el chino. Para salvar estos obstaculos, el libro intenta descubrir las estrategias comunicativas que empleaban unos y otros. Algunos de los profesionales de la comunicacion diplomatica guardaban celosamente repertorios de documentos, como demuestran misivas enviadas desde Ceilan (hoy Sri Lanka), que repiten en parte las formulas y contenido de cartas de cien anos antes. Otras veces se recurria a pueblos que servian de intermediarios. Entre ellos destacaron, primero, los tuyuhun (epoca de esplendor en los siglos V-VI), etnia de impronta turcomongola asentada en el corazon de China, en la actual provincia de Henan (capitulo 2). Mas tarde, brillaron en esta funcion los sogdianos, una tribu irania, asentada en las regiones de Bactria, Samarcanda, Bujara y Tashkent (en su mayor parte, dentro del actual Uzbekistan), pero tambien muy presente en las comunidades inmigrantes en la propia China. Los sogdianos, herederos de una antiquisima civilizacion escrita, cumplian funciones de escribas para los pueblos turcos, a la vez que prestaban valiosos servicios como interpretes a la corte imperial china, no siempre exentos de un cierto recelo mutuo, ante las dudas sobre posibles conflictos de lealtades (capitulo 10).

La China de la dinastia Tang era un mundo muy complejo etnicamente, en el que, aplicando una politica muy laxa hacia la inmigracion extranjera, se albergaba una nutrida poblacion extranjera. Solo Canton, el mayor emporio comercial del mundo en el siglo IX, tenia un barrio extranjero con mas de 200.000 personas, entre ellos muchos persas y arabes. En la administracion imperial, la columna vertebral de la organizacion e ideologia politica china a lo largo de mas de dos mil anos, hasta hoy en dia, se daba trabajo a un ejercito de funcionarios traductores, que, si bien, no ocupaban puestos altos en el escalafon, desempanaban funciones vitales para las relaciones comerciales y para la seguridad nacional (capitulo 4). Las legaciones extranjeras eran sometidas a una sucesion protocolizada de entrevistas, en las que se recababa toda la informacion posible sobre su cultura, organizacion social y funcionamiento politico, extremos que, a continuacion, eran cuidadosamente procesados y archivados, y entraban a formar parte de las bases de datos de la inteligencia china, y, por tanto, del material sensible para garantizar la inviolabilidad de las fronteras. A su vez, China enviaba misiones al Asia central, en las que una de las tareas fundamentales recaia sobre la figura del "emisario-interprete", una doble funcion concentrada en la misma persona, segun postula Lung, ya que la documentacion menciona casi exclusivamente la condicion de "representate diplomatico" (envoy), de mayor prestigio social (capitulo 9). La documentacion analizada en el libro tambien da cuenta del distinto trato que se dispensaba a los distintos pueblos del Asia central. Asi, los kirguises eran objeto de un abierto favoritismo (bien documentado en la Kirghiz Memoir, capitulo 8) en comparacion con los uigures, con el objeto de alterar el equilibrio entre ellos y neutralizar amenazas en los confines del Imperio. Muchos de estos aspectos huidizos, y de esos interpreter-mediated events (pagina 138), son sacados a la luz en el libro de Lung gracias a la meticulosa historiografia y archivistica china (pag. 26 y capitulos 5, 6 y 7), de la que se conservan un caudal de documentos mucho mayor que para la Europa de la misma epoca.

El libro puede leerse tambien como un tratado de historia, y, mas concretamente, de historia diplomatica, con una informacion precisa sobre diversas confederaciones de pueblos turcos que gobernaron el Asia central en la segunda mitad del primer milenio, tales como los eftalitas (o "hunos blancos"), gotaturk, kirguises y uigures. En aquella epoca, la region del Asia central, de estepas gelidas e inhospitas, dependientes de algun feraz valle fluvial, pero sobre todo de los pastos sometidos a los caprichos del clima, ejercian de puente entre China, por un lado, y las importantes civilizaciones de India, Iran o el Imperio Romano de Oriente (Bizancio), por otro. Era tambien un hub comercial por el que discurria la Ruta de la Seda, a la vez que un lugar de paso para el intercambio cultural. El budismo, por ejemplo, llego a China por esta via--como atestiguaban los Budas gigantes de Bamiyan, en Afganistan--.

Es, en suma, un libro muy ajustado a las actuales corrientes traductologicas, pero que va mas alla, por sus componentes filologico e historico. Ademas, pone de manifiesto la importancia que tiene para un pais el dotarse de un cuerpo de profesionales de la traduccion e interpretacion, de mediadores linguisticos bien formados y reconocidos. Del valor de las competencias interculturales, tan en boga en las universidades actuales, eran ya muy conscientes los funcionarios de de la dinastia Tang y los pueblos con los que se relacionaban. Por ultimo, la region que centra la atencion de los intercambios diplomaticos descritos, el Asia central, vuelve a ser hoy una de las areas politicamente "calientes" del Globo. En ella se dirimen equilibrios regionales entre grandes potencias, es zona de transito para oleoductos, gasoductos y otras infraestructuras claves, y alberga importantes yacimientos de hidrocarburos y las cada vez mas valiosas "tierras raras". No seria de extranar que este tratado de traduccion despierte el interes de algun que otro especialista de inteligencia militar o del servicio exterior.

Jesus PEREZ GARCIA

Universidad de Valladolid
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Author:Perez Garcia, Jesus
Publication:Revista Hermeneus
Date:Jan 1, 2013
Words:2476
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