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ROMANISMO EN LAS CRONICAS DE INDIAS.

Si las republicas de los mexicanos y de los Incas se refirieran en tiempo de romanos o griegos, fueran sus leyes y gobierno estimados.

(Acosta, Historia VI, 1; Garcilaso, La Florida II, 27; Comentarios II, 27)

ESTE breve ensayo es un ejercicio interdisciplinar, que comparte la sensibilidad etnografica de respeto al pasado intelectual ajeno (en que me he formado) con la manera historico-literaria con que se suele abordar el tema de las cronicas de Indias. He aprendido de la critica literaria a tratar con la letra y el espiritu de los textos indianos, y quiero devolverle algo de la "estrategia" etnografica propia para tratar testimonios de otra cultura con el doble objetivo de "interpretarlos" --acercandolos a la nuestra--, pero traicionando lo menos posible su mensaje. Esto se parece un poco al problema ecdotico de la modernizacion en la edicion de textos del Siglo de Oro, donde aprecio la opcion tomada por el grupo de la Universidad de Navarra (Ignacio Arellano y otros) de modernizar la grafia--y lo que haga falta para ofrecer una version criticamente fiel, despejando toda duda--pero no tocar la fonetica (ni el lexico ni la gramatica original). (1) La propuesta puntual de J. H. Rowe (1965), tomada de especialistas en historia antigua como Momigliano y Panofski, merece ser enunciada en terminos precisos: el etnocentrismo cultural no pudo ser "superado" en la historia de la humanidad hasta muy recientemente, y entonces pudo nacer el pensamiento propiamente antropologico. Habia una tendencia general previa a considerar superior--incluso de modo absoluto--la propia humanidad, como se ve en la generalidad con que se aplican los pueblos a si mismos un nombre digno, y construyen otro contrario para los demas: siempre somos nosotros los "hombres", mientras los demas son generalmente "barbaros". Asi pensaban incluso los intelectuales de la antiguedad greco-romana, y luego fueron reiteradamente imitados por otras civilizaciones: chinos, arabes, mexicanos, incas ... Los pueblos muy diferentes eran siempre "barbaros" para los griegos, "forasteros" incultos para los chinos, "bereberes" para los arabes, "chichimecas" para los mexicanos, "chunchos" o "chiriguanos" para los incas, etc. Hasta el modo tipicamente onomatopeyico y despectivo de construir ese nombre parece recurrir al mismo procedimiento: los extranjeros son--por definicion--tartamudos que repiten las silabas iniciales (barbar-os, berber-es, hoten-totes ...) o simplemente inhumanos, casi siempre "perros" sin padre conocido (chichi-mecas, chiri-guanos, chun-chos ...).

En esencia, solo el sabio renacentista cristiano llego a ser capaz de superar esta "creencia" compartida, aceptando humildemente la superioridad del legado cultural grecolatino--arduamente recuperado--sobre el propio, cristiano: de este modo, se impuso luego a si mismo el conocimiento sistematico e imitacion del clasicismo, hasta lograr un dia dominarlo como algo propio. La compatibilidad de los legados clasico y cristiano era un axioma fundamental de todo humanista, tanto para Petrarca como para Marsilio Ficino, Erasmo, Tomas Moro, Luis Vives, Antonio de Nebrija, Hernan Perez de Oliva o su sobrino Ambrosio de Morales. En esta temprana reforma cultural, llegada inevitablemente a tierras hispanas, se involucro tempranamente la familia nobiliaria de los Mendoza: a ella pertenecian algunos de los miembros mas relevantes del Renacimiento hispano (canciller Lopez de Ayala, marques de Santillana, Jorge Manrique, el poeta Garcilaso, etc.). (2) A esta familia pertenecia asimismo el joven Gomez Suarez de Figueroa, luego "rebautizado" como Inca Garcilaso, y se comporto como tal miembro cuando aprendio italiano y latin desde Andalucia. El milanes Pedro Martir, traido a Espana por un Mendoza granadino, fue de facto el primer cronista de las noticias americanas ante sus amigos humanistas del resto de Europa, antes de que se nombrase a Fernandez de Oviedo "cronista de las Indias". (3) Fernan Perez de Oliva tradujo las dos primeras decadas de P. Martir, siendo la primera una historia en honor de Colon, aunque con criticas a la conquista, y la segunda de Hernan Cortes (del que se conserva su comienzo). (4)

En principio, el humanista presentaba como gran novedad simplemente su acercamiento fiable y completo al mundo antiguo greco-latino. Ahora bien, el modo nuevo y laborioso como se accedia al pasado es lo que permitia tomar conciencia de la distancia cultural que le separaba de las transformaciones ocurridas desde entonces. Como diria Panofski, lo novedoso del Renacimiento era que ofrecia el pasado con una "perspectiva historica", con una nueva conciencia de la propia distancia cultural respecto del pasado clasico. Cuando el pasado propio es visto como un mundo verdaderamente "lejano" ("otro mundo, extrano", al decir de Lowenthal), (5) es cuando podemos "acercar" a nosotros los otros mundos contemporaneos. Hace falta salir de si previamente para encontrar a los otros. Este valor mediador de la lengua latina ya fue previsto por Unamuno, profesor de griego en Salamanca, cuando defendia la utilidad modernizadora de la ensenanza latina:

No conoce ni su propia lengua quien solo ella conoce. El hombre no reflexiona en lo propio sino al ponerlo en parangon con lo ajeno. Maestros de lengua helenica fueron los primeros que dieron la primera y ruda forma a la gramatica latina para preparar a los romanos al estudio del griego, y maestro de latinidad fue el que primero trazo los lineamientos de la gramatica castellana. (Unamuno 876)

Esta nueva "perspectiva" cultural permitiria finalmente el acceso genuino al exterior, a las otras culturas. Y esta afirmacion vale tambien para comprender la evolucion--mas bien lenta y llena de tropiezos--de como el Viejo Mundo fue percibiendo al Nuevo en sus verdaderas dimensiones. Ya se conoce la frecuencia con que las cronicas indianas se refieren al mundo indiano como se si tratase de pueblos cuya religion, sociedad o cultura material se pareciese a la romana. Se habla, por ejemplo, de sacerdotisas vestales, de gobernantes consules o emperadores, de patricios y plebeyos, de vias romanas, de fortalezas amuralladas, de armas ofensivas y defensivas conocidas (jabalinas, fosos), etc. Esto ocurre especialmente con los pueblos del Valle de Mexico y los Andes centrales, es decir, con pueblos de cultura urbana, con clases altas, gobierno monarquico, comunicaciones sofisticadas, religion con especialistas de pleno empleo ...

A nuestros efectos interesa considerar, sobre todo, si esta analogia en la imagen romanizada de los pueblos indianos es realmente una falsificacion de la realidad o, por el contrario, un modo de empezar a entender las civilizaciones americanas sin prejuicios. Tuvo algo que ver todo este mundo nuevo romanizado con las descripciones del mundo mexicano que prepararon el clerigo humanista Lopez de Gomara y su seguidor Bernal Diaz, o con la historiografia de las antiguedades incaicas que elabora el jesuita Acosta o su lector el Inca Garcilaso?

ESTRATEGIAS CONTRAPUESTAS DE BERNAL DIAZ Y LOPEZ DE GOMARA EN LA DESCRIPCION Y VALORACION DEL MEXICO NATURAL

En el caso de Gomara y Bernal tendriamos dos ejemplos bien diversos internamente, porque uno es un humanista reconocido (aunque no pisara nunca el territorio americano) y el otro un soldado raso (aunque supiera escribir como los angeles), capaz de transmitirnos su vivencia mas personal de Mesoamerica. Era un soldado abierto a la cultura oral transmitida a todo el publico, al tanto de romances e historias de heroes pasados, pero no era realmente un hombre culto, lo que hizo pensar al arqueologo frances Christian Duverger que era imposible que el autor de la Verdadera historia de la conquista de Mexico fuera un soldado raso (por ello decidio atribuir la paternidad de su cronica al propio jefe de filas, Hernan Cortes). Pero es Cortes, sobre todo en su segunda carta de relacion, el que se interesa por el mundo nuevo y admira los edificios, el mercado, la estrategia tributaria, el orden militar, los alimentos, la diplomacia interetnica (cuyas claves le permiten dominar un territorio y sociedad diferente, muy superior en numero). Y de los varios relatores de la invasion espanola de la Nueva Espana, es nuevamente el clerigo culto Lopez de Gomara quien dedica numerosos capitulos a la sociedad del otro lado, los no cristianos, y no Bernal Diaz, que fue luego el cronista preferido para alimentar la memoria nacional. Como dijera Angel Delgado: "[Entre Gomara y Bernal] el paralelismo es notable [...]. Bernal, que no dedica capitulos por separado a informacion geografica o etnografica, tiende a compensar esta carencia con una mayor division en capitulos de la narracion [...]. Mas que describir, Bernal quiere revivir mentalmente su pasado, recrearlo visualmente en el presente" (Delgado 139).

Paradojicamente, Bernal no se interesa de modo particular por lo que hace al tema de las sociedades americanas, sino por el hombre de letras que no salio del Viejo Mundo, aunque en este si haya viajado profusamente. Recuerdese que estamos ante un hombre que aspiro--sin conseguirlo--a un puesto de cronista real, que solamente logro apoyo del hijo mexicano de Cortes, no del padre, y que incluso vio dos veces prohibida su historia por Felipe II. Recuerdese que fue el propio Michel de Montaigne quien le citaba para apoyar su critica severa del comportamiento cristiano ante las sociedades vencidas del Nuevo Mundo, aunque es posible que solo le interesara la primera parte de su obra (Historia general de las Indias, donde narra el drama de la conquista peruana), y no las alabanzas cortesianas, concentradas sobre todo en su segunda parte (Conquista de Mexico). Nos hace falta una edicion critica de Gomara, que llevamos esperando largo tiempo, pero sobre todo nos hace falta librarnos de la falsa imagen lascasiana sobre el, como mercenario al servicio del conquistador. (6)

No hay tiempo de referirse detenidamente al complejo mundo novohispano que nos describe Gomara en su obra, y nos basta ahora pasar revista al universo americano descubierto en su primera parte, descrito por el de norte a sur y de este a oeste, precisando los grados de latitud de cada uno segun las mediciones de los pilotos depositadas en la sevillana Casa de Contratacion. Gomara recoge el testimonio personal de Cortes, ya desde la costa veracruzana, de que al llegar a Tierra Firme se han hallado muestras de civilizacion antes desconocida:

Como Cortes fue vuelto adonde los navios estaban con los demas espanoles, habloles a todos juntos diciendo que ya veian cuanta merced Dios les habia hecho en guiarlos y traerlos sanos y con bien a una tierra tan buena y tan rica, segun las muestras y apariencias habian visto en asi breve espacio de tiempo, y cuan abundosa comida, poblada de gente mas vestida, mas pulida y de razon, y que mejores edificios y labranzas tenian de cuantas hasta entonces se habian visto ni descubierto en Indias. (Gomara, Conquista de Mexico, cap. 30)

Emplea Gomara numerosas veces terminos como policia, politico y pulido para referirse a las autoridades y las sociedades mexicanas, negando su barbarie. De hecho, tanto la sociedad mexicana como la andina, caracterizadas por su sofisticacion cultural, son convenientemente distinguidas como mas alejadas de toda huella barbara. Y lo curioso es que el termino "barbaro" lo muestra tambien empleado por los mexicanos, para diferenciarse entre si, como plantean ya los vasallos de Moteczuma respecto de los que no lo son:

Ellos dijeron que eran vasallos de Moteczumacin, y que tenian cargo de cobrar ciertos tributos que los de aquel pueblo y provincia pagaban a su senor [...], porque los salian otras veces a recibir al camino con no poco acatamiento, y hacer todo servicio y placer; mas que creian que por estar el [Cortes] alli con los otros companeros, que dicen que son inmortales, se les habian atrevido aquellos serranos, y aunque temian no matasen a los que presos quedaban, segun eran aquellos de alli barbara gente, antes que Moteczuma lo supiese. (Gomara, Conquista de Mexico, cap. 35) (7)

Todo esto se reserva a la segunda parte de su Historia, la mexicana. No habia hablado de Cortes en la primera sino para anunciar que se ocuparia de el en la segunda. Y lo hace recurriendo al modelo de la historia romana, de acuerdo a la excelencia de heroe y al interes de la tierra nueva:

Nunca tanta muestra de riqueza se habia descubierto en Indias, ni rescatado tan brevemente despues que se hallaron [...]. Fernando Cortes fue el primero [que] conquisto y poblo la Nueva Espana y otros muchos reinos. Y por cuanto el hizo muchas y grandes hazanas en las guerras que alli tuvo--que, sin perjuicio de ningun espanol de Indias, fueron las mejores de cuantas se han hecho en aquellas partes del Nuevo Mundo--las escribire por su parte, a imitacion de Polibio y de Salustio, que sacaron de las historias romanas que juntas y enteras hacian: este la [vida] de Mario y aquel la de Escipion). (8) Tambien la hago yo por estar la Nueva Espana muy rica y mejorada, muy poblada de espanoles, muy llena de naturales, y todos cristianados; y por la cruel extraneza de antigua religion, y por otras nuevas costumbres que aplaceran y aun espantaran al lector (Gomara, Historia, cap. 50, cursivas nuestras).

Otra distincion literaria hacia Cortes es traducir su historia al latin, lo que anuncia en una dedicatoria "A los Trasladadores", que sucede a la de los "Leyentes" y precede a la del emperador: "Los aviso como compongo estas historias en latin para que no tomen trabajo en ello". Efectivamente, se encontraria en el s. XVIII (en Simancas, por parte de Juan Bautista Munoz) una traduccion al latin de la historia de Cortes, que el propio Munoz atribuyo posiblemente al cronista Calvete de la Estrella, porque habia escrito otras biografias latinas de Colon y Vaca de Castro, pero que su traductor mexicano Joaquin Garcia Icazbalceta (1858) atribuyo al propio Gomara, y lo confirmaria despues Ramon Iglesia (1942), e incluso lo publicaria como suyo otro editor de Gomara, Gurria Lacroix (1979). No hay apenas cita de clasico alguno en esta historia, tal vez un poco de mas libertad en la explicacion de los debates sostenidos por Cortes con Velazquez y otros competidores, y una alusion a los planteamientos controvertidos sobre ello de Oviedo y Pedro Martir, que no aparecen en la version castellana de Gomara. Lo importante de esta version latina es su propia decision de hacerlo imitando a los autores clasicos, al menos en la lengua. En realidad, no tiene resultado alguno a efectos de su concepcion o interes por las sociedades o la naturaleza americanas, que si aparecen en su version castellana.

ESTRATEGIAS SIMILARES DE ACOSTA Y EL INCA GARCILASO

Es demasiado conocida la obra indianista del P. Acosta como para dedicarle aqui mucho espacio. Afortunadamente, ya nos hemos librado de la moda postcolonial de considerarle un autor imperial que algun critico literario (Walter Mignolo) propuso bajo un sesgado analisis sobre las cronicas de Indias, y la atencion exagerada dedicada al jesuita--en una larga introduccion que mas parece monografia aparte--por no concederle a los mecanismos de conservacion de la memoria peruanos y mexicanos la categoria de "escritura" (porque no articulaban letras sino conceptos, o palabras a partir de ejemplos). A pesar de eso, Acosta concedia al quipu andino el mismo estatuto de "lugar de memoria" que a la escritura latina (con registros de hasta 400 anos, no de 600, como sugeria Valera), y que el Inca Garcilaso se basa reiteradamente en el, por ello y por sus continuas apreciaciones del ingenio andino. (9) Vease una muestra inicial sobre las ruinas de Tiahuanaco, entre muchas que podriamos traer a colacion:

Dice, pues, el padre Acosta [libro VI, cap. 14]: "Los edificios y fabricas que los Incas hicieron en fortalezas, en templos, en caminos, en casas de campo y otras - fueron muchos y de excesivo trabajo, como lo manifiestan el dia de hoy las ruinas y pedazos que han quedado como se ven en el Cuzco y en Tiaguanaco y en Tambo y en otras partes, donde hay piedras de inmensa grandeza [...]; acudia grandisimo numero de todas provincias, porque la labor es extrana y para espantar, y no usaban de mezcla, ni tenian hierro ni acero para cortar y labrar las piedras, ni maquinas, ni instrumentos para traellas; y con todo eso, estan tan solidamente labradas que en muchas partes apenas se ve la juntura de unas con otras. Y son tan grandes muchas piedras destas, como esta dicho, que seria cosa increible si no se viese. En Tiahuanaco medi yo una piedra de treinta y ocho pies de largo, y de diez y ocho de ancho, y el grueso seria de seis pies; y en la muralla de la fortaleza del Cuzco, que es de mamposteria, hay muchas piedras de mucha mayor grandeza, y lo que mas admira es que, no siendo cortadas estas que digo de la muralla por regla, sino entre si muy desiguales en el tamano y en la faccion, encajan unas con otras con increible juntura, sin mezcla. Todo esto se hacia a poder de mucha gente, y con sufrimiento en el labrar, porque para encajar una piedra con otra era forzoso proballa muchas veces, no estando las mas dellas iguales ni llanas, etc." Todas son palabras del padre Acosta sacadas a la letra, por las cuales se vera la dificultad y el trabajo con que hicieron aquella fortaleza, porque no tuvieron instrumentos ni maquinas de que ayudarse. (Comentarios reales, VII, 27, cursivas nuestras)

Mereceria la pena dedicar ahora un espacio, que por desgracia no tenemos, para apreciar el valor etnohistorico que tuvieron estas cronicas en su tiempo--para los exigentes humanistas--en vez de medirlas por nuestros criterios actuales. El aprecio del jesuita Acosta por parte del Inca Garcilaso, un hombre que se propuso defender la civilizacion incaica como equivalente a la greco-romana (como sistema de vida suficiente para las aspiraciones naturales del hombre europeo, pero asimismo como vehiculo de entrada del evangelio en Indias, como preparadora evangelica de la mente nativa), me merece mas respeto--como termometro de los criterios coetaneos--que los analisis sesgados de los teoricos literarios de hoy dia. Por mucho poder academico de que esten investidos los analistas de moda, o por muchos seguidores que tengan hoy entre los lectores actuales, no llegan a reflejar la sensibilidad necesaria para entender el sentido genuino, compartido entre autores y lectores coetaneos. (10)

Es curioso que en ese mismo capitulo que he citado antes, los editores del Inca se permitan corregir la edicion principe, anadiendole un "no" corrector porque no creen en esa fe depositada por el Inca en Acosta. Vease la cita, que precede al parrafo anterior:

Tampoco supieron hacer gruas ni garruchas ni otro ingenio alguno que les ayudara a subir y bajar las piedras, siendo ellas tan grandes que espantan, como lo dice el muy reverendo padre Josef de Acosta hablando de esta misma fortaleza; que yo, por [no] tener la precisa medida del grandor de muchas de ellas, me quiero valer de la autoridad de este gran varon. Que, aunque la he pedido a los condiscipulos y me la han enviado, no ha sido la relacion tan clara y distinta como yo la pedia de los tamanos de las piedras mayores, que quisiera la medida por varas y ochavas, y no por brazas como me la enviaron; quisierala con testimonios de escribanos, porque lo mas maravilloso de aquel edificio es la increible grandeza de las piedras, por el incomportable trabajo que era menester para las alzar y bajar hasta ajustarias y ponerlas como estan; porque no se alcanza como se pudo hacer con no mas ayuda de costa de la de los brazos. (Comentarios reales, VII, 27, cursivas nuestras)

Me estoy refiriendo a la edicion de Rosenblat (1943), que pasa por ser la canonica. Yo prefiero personalmente la del etnohistoriador Carlos Aranibar, a pesar de sus intervenciones modernizadoras en el texto, porque me permite calar mas hondo en el animo del autor. En este caso, a traves de la particula modernizadora "para", en vez de "por" (para tener la precisa medida del grandor de muchas de ellas), deshace el malentendido creado por los editores anteriores a el. (11)

Solo dire, para terminar, que se debe a Acosta la version final de la obra del Inca, donde se transforma lo que era un tratado de las antiguedades incaicas en una historia dinastica: la cual ofrece repartida e interrumpida entre capitulos etnograficos para evitar la monotonia de una historia incaica reiterada (o, como prefiere Mazzotti, ritualizada de acuerdo a la memoria epica colectiva). Y esto es asi porque todo su nuevo programa de redaccion se inicia en los anos 90, justo cuando le llega esta historia editada en la vecina Sevilla, al mismo tiempo que--poco despues, pero en los 90--los papeles rotos del P. Valera: colaborador del P. Acosta en el III concilio limense, y trasladado a la Peninsula por insistencia del P. Acosta al P. Acquaviva, que lo libraba de la carcel limena en que se hallaba por decision del provincial jesuita (Pino Diaz, 2010).

La simpatia del P. Acosta por las sociedades andinas, que se transparenta a lo largo de su tratado misional y de su historia indiana (y que valdra, por ello, como inicio de una tradicion jesuita de "historias naturales y morales", apologeticas de las culturas del Nuevo Mundo, proseguida luego por su cofrade andaluz, el P. Bernabe Cobo, o el mismo mexicano Francisco Javier Clavijero), esta contaminada del mismo romanismo que el Inca, como se expresa en una frase que repite en sus Comentarios Reales, e incluso en la Flor-ida (curiosamente en el mismo punto de ambos libros (II, 27), para defender la excelencia del discurso amerindio: "Si las republicas de los mexicanos y de los Incas se refirieran en tiempo de romanos o griegos, fueran sus leyes y gobierno estimados" (Acosta, VI, 1). Es curioso que el Inca Garcilaso, asumiendo la superioridad europea y asiatica por causa de la escritura, termine por ponderar que los incas habian compensado esa misma limitacion "literaria" con otros meritos compartidos con Grecia y Roma, e incluso con chinos y japoneses, a quienes Acosta habia considerado superiores a los imperios americanos por su uso de escritura jeroglifica:

Abrazaron [estos Incas del Peru] muy de buena gana las leyes que sus principes--ensenados con la lumbre natural--ordenaron, y las guardaron muy cumplidamente. En lo cual tengo para mi que deben ser preferidos no solo a los chinos y japones y a los indios orientales, mas tambien a los gentiles naturales de Asia y de Grecia. Porque, bien mirado, no es tanto de estimar lo que Numa Pompilio padecio y trabajo en hacer leyes para los romanos, y Solon para los atenienses, y Licurgo para los lacedemonios, porque supieron letras y ciencias humanas, las cuales ensenan a trazar y componer leyes y costumbres buenas, que dejaron escritas para los hombres de sus tiempos y de los venideros. Pero es de grande admiracion que estos indios, del todo desamparados de estos socorros y ayudas de costa, alcanzasen a fabricar de tal manera sus leyes (sacadas las que pertenecen a su idolatria y errores) [...] que las que sus primeros Reyes establecieron, de seiscientos anos a esta parte, tienen hoy tan en la memoria como si ahora de nuevo se hubieran promulgado. (Comentarios reales, V, 11, cursivas nuestras) (12)

Nuestra pregunta es si esta comparacion cultural entre el pasado europeo y el americano, e incluso la sobrevaloracion propuesta de unos o de otros que acometen casi obsesivamente nuestros intelectuales del siglo XVI (y que fue marcada hace tiempo como un obstaculo para nuestra comprension, por autores tan autorizados como Lewis H. Morgan o Edward B. Tylor, incluso por nuestro cercano maestro John V. Murra), contribuyen a falsear la realidad o, mas bien, nos senalan caminos para profundizar en la comprension de nuestras semejanzas y diferencias. Creo que, al menos, el hecho de que estos clerigos cultos ubiquen la diferencia cultural en campos mas cercanos (como la tecnologia o la organizacion politica, superando su explicable etnocentrismo religioso) es un avance indudable en nuestro largo camino para la comprension intercultural.

OBRAS CITADAS

Acosta, Jose de. Obras. Editado por F. Mateos, Atlas, 1954.

Delgado, Angel. "Escritura y oralidad en Bernal Diaz." Lecturas y ediciones de cronicas de Indias. Una propuesta interdisciplinaria, editado por I. Arellano y F. del Pino Diaz, Iberoamericana-Vervuert, 2004, pp. 137-56.

Duverger, Christian. Cronica de la eternidad. Quien escribio la "Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espana"? Taurus, 2012.

Gurria Lacroix, Jorge. "Vida de Hernan Cortes." Historia General de las Indias y Vida de Hernan Cortes, Ayacucho, 1979, pp. IX-XXXI.

Iglesia, Ramon. Cronistas e historiadores de la Conquista de Mexico. El ciclo de Hernan Cortes. Fondo de Cultura Economica, 1942.

Inca Garcilaso. Obras completas. Editado por C. Aranibar, Col. Bicentenario del Ministerio de Relaciones Exteriores, 2015. 3 vols.

Jimenez Hernandez, Nora E. Francisco Lopez de Gomara. Escribir historias en tiempos de Carlos V. Instituto Nacional de Antropologia e Historia-El Colegio de Michoacan, 2002.

Lopez de Gomara. Historia General de las Indias y Vida de Hernan Cortes. Editado por J. Gurria Lacroix, Ayacucho, 1979. 2 vols.

--. Los corsarios Barbarroja. Polifemo, 1989.

Lowenthal, David. El pasado es un pais extrano. Akal, 1998.

Nader, Helen. Los Mendoza y el Renacimiento Espanol. Institucion Provincial de Cultura Marques de Santillana, 1985.

Panofski, Erwin. Renacimiento y renacimientos en el arte occidental. Alianza Editorial, 1975.

Perez de Oliva, Hernan. Historia de la invencion de las Indias. Editado por J. J. Arrom, Instituto Caro y Cuervo, 1965.

--. Historia de la invencion de las Indias. Editado por J. J. Arrom, Siglo XXI, 1991.

--. Algunas cosas de Hernan Cortes y Mexico. Editado por J. Ramirez Cabanas, Pedro Robledo, 1940.

Pino Diaz, Fermin del. "Lectura contemporanea de textos proto-antropologicos, o propuesta modernizadora para editar cronicas de Indias." Entre la palabra y el texto. Problemas de interpretacion de fuentes orales y escritas, coordinado por Luis Diaz G. Viana y Matilde Fernandez Montes, CSIC/Sendoa, 1997, pp. 143-94.

--. "Mestizos americanos y conversos hispanos, posibles aliados?" Humanismo, mestizaje y escritura en los "Comentarios reales", editado por C. de Mora, G. Seres y M. Serna, Iberoamericana-Vervuert, 2010, pp. 275-93.

--. "El humanista Lopez de Gomara ante la civilizacion americana." Antecedentes cortesanos en Cervantes, coordinado por Ch. Duverger, XXVII Coloquio Cervantino Internacional, 2017, pp. 151-78.

--. "Garcilaso, lector de Gomara." PhilologiaHispalensis, vol. 32, no. 2, 2018, pp. 15-32.

Rodriguez Mayorga, Ana. "La figura del historiador en la republica romana." Studia historica. Historia antigua, 2011, vol. 29, pp. 65-95.

Rowe, John H. "The Renaissance Foundations of Anthropology." American Anthropologist, 1965, vol. 67, pp. 1-20.

Unamuno, Miguel de. "La ensenanza del latin en Espana." Obras completas, I. Paisajes y Ensayos, editado por M. Garcia Blanco, Escelicer, 1966, pp. 875-89.

FERMIN DEL PINO-DIAZ

Consejo Superior de Investigaciones Cientificas

(1) Ofreci una version etnografica de este metodo en Pino-Diaz, 1997.

(2) De imprescindible consulta es el libro de Helen Nader, Los Mendoza y el Renacimiento Espanol (1985, traduccion espanola; 1979, version inglesa accesible en linea). Su concepto del Renacimiento hispano es novedoso, insistiendo en su dedicacion temprana a la creacion literaria en lengua vernacular.

(3) En 1526 muere P. Martir; poco despues, en 1532, se nombra a Oviedo cronista indiano, tras la entrega en 1526 del Sumario de la natural historia, pretendiendo el cargo.

(4) La primera se llamo Historia de la invencion de las Indias, con ed. de J. J. Arrom (1965 y 1991); la segunda se intitulo Algunas cosas de Hernan Cortes y Mexico, ed. J. Ramirez Cabanas (1940).

(5) Lowenthal, 1998, quien subraya la diferente actitud ante el pasado del Renacimiento italiano y la Inglaterra victoriana (que lo quieren como modelo) respecto de la Ilustracion y el vanguardismo (que pretenden romper con el).

(6) No parece que haya existido ninguna relacion personal de Gomara con Hernan Cortes, el conquistador, porque no nos consta ninguna base documental en que podamos apoyarla, como ya se intereso en probarlo Jimenez Hernandez (2002, cap. 9, dedicado a su estancia en la corte imperial de Valladolid), recurriendo a toda la documentacion disponible de los anos finales de Cortes. Por supuesto, no fue capellan de Cortes, como afirmaba maliciosamente el P. Las Casas, y ni siquiera llego a cobrar el premio de 500 ducados otorgado por Martin Cortes, a quien va dedicada la segunda parte de su historia de 1553, como se prueba en la reclamacion tardia para el cobro, recogida todavia en su testamento. Sin embargo, Gomara lo pretendio, como muestran las cinco veces que se refiere a Cortes en la dedicatoria al marques de Astorga (5-IX-1545) de Los corsarios Barbarroja.

(7) Para mayor detalle sobre el concepto gomariano de la civilizacion mesoamericana remito a Pino Diaz, 2017 y 2018.

(8) El historiador griego Polibio, estudioso de la guerra romana contra Cartago y visitante en Hispania, colocaba a Escipion como la clave de la victoria romana, afirmando: "Si alguien cree que en el arte de la guerra hay algo mas importante que conocer las preferencias y el caracter del general enemigo, es un ignorante y esta cegado por la soberbia" (Polibio, Historias 3, 81, 1). Para Gayo Salustio Crispo, la idea de la importancia de una obra historica recae asimismo en el historiador: "En el siglo I a.C. se abria paso con fuerza la idea, expresada claramente por Salustio [...], de que en realidad el prestigio de un pueblo dependia mas de sus historiadores que de sus protagonistas, y estos merecian su parte de gloria tambien". A pesar de su sobrevaloracion del papel del historiador como narrador, creia en la importancia de los heroes para el destino de sus pueblos (Rodriguez Mayorga 75). Es decir, ambos historiadores romanos destacaron el papel de Escipion y de Mario y les dedicaron amplio espacio en sus respectivas historias generales de Roma. Gomara reconoce que hace lo mismo con Cortes: "He tenido en esta mi obra dos estilos, ca soy breve en la historia y prolijo en la conquista de Mejico" (dedicatoria "A los leyentes"). Y lo mismo dira en la dedicatoria al marques de Astorga de la Cronica de los Barbarroja: "Dos maneras hay, muy ilustre senor, de escribir historias: la una cuando se escribe la vida, la otra cuando se cuentan los hechos de un emperador o valiente capitan" (p. 13).

(9) "Cuantos anos ha que el sol nuestro padre envio estos sus primeros hijos no te lo sabre decir precisamente, que son tantos que no los ha podido guardar la memoria, creemos que son mas de 400" (Comentarios reales, I, 17).

(10) Suele tratar la critica postcolonial como "impostores" a los cronistas como Acosta, respecto de los autores y sociedades que describen en Indias, pero temo que podrian mirarse en el espejo y reconocerse con el mismo defecto al interponer su propia vision historica sobre la de los autores que editan. La misma impostura seria tomar el romanismo como etnocentrismo, en lugar de atender a la interpretacion de los expertos.

(11) No esta bien "corregir" una edicion principe anadiendo una particula ajena cuando es inteligible--incluso mejor--sin ella. Error grave asumido por casi todos los editores posteriores: Miro Quesada, Durand, Cesar Pacheco y las ediciones populares que circulan. Me ha sorprendido mucho que la reedicion de Aranibar en las Obras Completas del Inca Garcilaso, en la coleccion Bicentenario del Ministerio de Relaciones Exteriores (2015, Lima), renuncie a este acierto y remede el error derivado de Rosenblat (vol. II, p. 408).

(12) Notese que ahora la antiguedad la extiende a 600 anos, como el P. Valera. Esta contestando Garcilaso al P. Acosta, que establecia en el proemio a su tratado misional la superioridad sobre peruanos y mexicanos de los pueblos de China y Japon: "que tienen republica estable, leyes publicas, ciudades fortificadas, magistrados obedecidos (seguro y prospero comercio) y, lo que mas importa, uso y conocimiento de las letras, porque dondequiera que hay libros y monumentos escritos la gente es mas humana y politica" (Acosta 392).
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Author:del Pino-Diaz, Fermin
Publication:Romance Notes
Article Type:Critical essay
Geographic Code:0LATI
Date:Jan 1, 2019
Words:5203
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