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Quevedo y Lope (poesia y teatro) en 1609: patriotismo y construccion nacional en la Espana defendida y la Jerusalen conquistada.

<<Quevedo and Lope (poetry and theatre) in 1609: patriotism and building of a nation State in La Espana defendida and La Jerusalen conquistada>>

El Siglo de Oro fue una epoca repleta de acerbas enemistades y polemicas literarias, como la que enfrento a Quevedo y a Gongora, a Quevedo y a Ruiz de Alarcon, a Lope de Vega y Gongora o al mismo Lope y Colmenares (1). Estas disputas, que la critica ha documentado e interpretado en el contexto del campo literario de la epoca (2), tenian como contrapartida logica el establecimiento de igualmente intensas alianzas, como las que entablo Lope con varios de sus contemporaneos, desde Jose de Valdivielso (3) y Hortensio Felix Paravicino a Juan Perez de Montalban (4). Entre estas amistades de hombres de letras existen pocas de tanto peso y celebridad como la que unio al Lope de Vega, el mayor dramaturgo del primer cuarto del siglo XVII, el rey de la monarquia comica, con Francisco de Quevedo, mucho menor en anos pero no por ello menos destacado en el mundo literario del momento.

El contacto entre Lope y Quevedo se debio a una serie de concomitancias ideologicas y literarias, y ademas produjo a su vez otras afinidades de la misma indole, hasta el punto de que resulta dificil precisar exactamente que es lo que unio a estos escritores y que resultados produjo esta union, es decir, que tenian en comun antes de conocerse y leerse y que obtuvieron de la influencia del otro. Entre estas concomitancias, o temas e intereses comunes, podemos incluir la defensa de Castilla y de Madrid frente a ataques foraneos, la celosa proteccion de esas regiones como feudo literario, y el uso de tecnicas e imagenes paralelas para lograr estos objetivos. Asi, por ejemplo, ambos escritores participaron en la polemica contra Gongora y los cultos asumiendo una posicion semejante: Lope y Quevedo se presentaban como poetas de la ortodoxia poetica castellana vieja frente a la herejia literaria de los cultos, andaluces y extranjerizantes. Ademas, expresaron esta posicion de modo analogo, componiendo poemas semejantes sobre el rio Manzanares, que habia sido objeto de la befa gongorina. Incluso recurrieron a las mismas chanzas para humillar a sus rivales, como es el caso de las referencias a Merlin Cocayo para aludir a Gongora o sus seguidores (5).

De entre todas las posibles afinidades entre estos dos ingenios, nuestro trabajo se centra en la actitud que mostraron hacia la imagen de Espana durante el critico ano de 1609, esto es, en una fecha probablemente anterior al establecimiento de su amistad literaria. Para examinar esta postura repasaremos primeramente los datos que poseemos acerca de la relacion de estos dos ingenios, con el fin de contextualizar los libros de 1609 en la totalidad de su carrera. A continuacion, analizaremos las respectivas actitudes patrioticas de la Espana defendida y la Jerusalen conquistada, asi como la influencia que en la ultima pudo tener el teatro lopesco de comienzos de siglo. De este modo, examinando la Espana defendida y la Jerusalen relacionaremos el patriotismo de estas obras con el movimiento de renovacion nacional y reconstruccion de la imagen patria que supuso la reaccion a la propaganda europea (la Leyenda Negra). Asimismo, explicaremos el tipo de patriotismo de los dos textos en el contexto de las respectivas posiciones politicas que Quevedo y Lope mantenian en 1609.

LA AMISTAD ENTRE LOPE Y QUEVEDO

En ese ano decisivo de 1609 Lope ya era una celebridad, por supuesto por sus romances y exitosisimas comedias, pero tambien por la serie de volumenes que habia ido publicando desde su vuelta del destierro en Alba de Tormes: la Arcadia (1598), La Dragontea (1598), el Isidro (1599), las Fiestas de Denia (1599), La hermosura de Angelica (1602), El peregrino en su patria (1604) y las diferentes ediciones de las Rimas (1604, 1605, 1609). Ademas, los circulos literarios sabian que el Fenix andaba preparando algo grande, una ambiciosa epopeya que le consagrara como un escritor erudito y digno de puestos importantes en la corte. En ese mismo ano decisivo de 1609 el estatus de Quevedo en el campo del momento era menor, pero seria erroneo pensar que era un autor todavia desconocido. Al contrario: el joven ingenio se cartea ya en 1604 y 1605 con un erudito europeo de la talla y fama de Justo Lipsio (6). Ademas, en 1609 Quevedo ya habia sido impreso (habia dieciocho composiciones suyas en las Flores de poetas ilustres de Espinosa) y, sobre todo, circulan manuscritos algunos de sus Suenos y el Buscon (7). Sin embargo, no podemos asegurar que en esa epoca tan temprana Lope y Quevedo hubieran entablado ya su estrecha alianza (8). De cierto se conocian, pues el Fenix le habia dedicado un elogioso poema a Quevedo al enviarle La hermosura de Angelica (9) y Quevedo habia firmado uno de los poemas preliminares de El peregrino en su paria (10). Ademas los dos ingenios eran miembros del Oratorio que luego seria conocido como del Olivar, en el que Quevedo habia ingresado en 1609, y Lope el 24 de enero de 1610 (11), y donde debieron de entablar conversacion. En la decada siguiente encontramos en los epistolarios de ambos ingenios menciones sueltas que tampoco nos permiten hablar de una estrecha amistad. Asi, en 1615 Quevedo menciona la presencia de Lope acompanando a su senor, el duque de Sessa, en las <<bodas de la reina de Francia>> (12), en las que habrian coincidido los dos literatos (13). Por su parte, en dos de sus cartas a Sessa (de 1616 y 1617) el Fenix cita un mismo verso jocoso de Quevedo, autor al que parece mencionar de nuevo (como <<don Francisco>>) en otra carta de ese mismo ano de 1617 (14). Tras estas alusiones de pasada, la alianza parece datar de finales de esa decada, concretamente de cuando Quevedo decidio apoyar a Lope en su disputa contra los <<aristotelicos>> de la Spongia, contribuyendo a la Expostulatio Spongiae (1618) que produjeron los partidarios del Fenix para responder al libelo anti-Lope (15). Estos anos finales de la decada de 1610 y comienzo de 1620, que coinciden tambien con la toma de posiciones de Lope contra los cultos, son los que realmente debemos considerar como comienzo de una alianza que luego iria in crescendo. Asi, en enero de 1622 Lope menciona elogiosamente un romance de Quevedo en carta a Eugenio Narbona (16). Poco despues, en una carta a Diego de Colmenares publicada en La Circe (1624), el Fenix mencionara a Quevedo como autoridad para demostrar la base retorica de la poesia (17), en oposicion a la diferenciacion entre retorica y poetica que establecian Colmenares y los cultos:
      Pero quien siente que no tiene fundamento [la poesia] en la
   retorica, ?que respuesta merece? O no entiende que le tocan las
   mismas obligaciones que al historiador, fuera de la verdad, o poca
   erudicion muestra quien esto ignora; estando todos los retoricos
   llenos de ejemplos de poetas, como vera mejor vuestra excelencia si
   D. Francisco de Quevedo prosigue un Discurso que dejo comenzado:
   ingenio verdaderamente insigne, y tan adornado de letras griegas y
   latinas, sagradas y humanas, que para alabarle mas, quisiera
   conocerle menos (18).


Esta cita marca el comienzo de una tendencia que cobrara mayor impulso en la decada de los 30: mutuas alabanzas entusiastas entre Lope y Quevedo, referencias a una amistad personal que forma la base de la entente literaria, y uso mutuo del otro escritor como bandera y refuerzo para una guerra propia, que es lo que hace en este caso de Lope blandiendo a Quevedo contra Colmenares. Los datos que poseemos nos indican precisamente que los dos ingenios coincidiran en varias ocasiones en la decada siguiente (19), pero ademas la alianza dejo su marca en los preliminares de obras impresas, como ocurria generalmente con cualquier movimiento en el campo literario del momento (20). Asi, Quevedo firma las aprobaciones de La Dorotea (1632) (21), las Rimas de Tome de Burguillos (1634) (22) y la Veintiuna parte de comedias de Lope (1635). Entre medias encontramos dos entusiastas elogios del Fenix a Quevedo, respectivamente de 1621 y 1630. En 1621, y en un texto de naturaleza polemica (anti-cultos) como La Filomena, Lope alaba a Quevedo en el pequeno catalogo de ingenios que incluye la <<Epistola VII>> a Gregorio de Angulo:
      Si aqui tuviera ingenio, si aqui espacio,
   yo os pintara a Quevedo, mas no puedo:
   que entre por el Eurico de palacio.
   Vereis a don Francisco de Quevedo;
   no os quedara que ver, si con el viene
   Elisio, honor y gloria de Toledo (23).


Anos mas tarde, Lope encarece largamente el talento de Quevedo en el Laurel de Apolo (1630). Esta vez el elogio a Quevedo aparece en el contexto de recusatio que habiamos encontrado en La Filomena y en la epistola a Colmenares de La Circe, pero mantiene un elemento en comun con las otras menciones: reitera como ellas la incapacidad del propio ingenio para hacerle justicia al de Quevedo. Ademas, insistiendo en lo dicho en La Circe, este elogio pone de nuevo de relieve la amistad que les une:
      Al docto don Francisco de Quevedo
   llama, por luz de tu ribera hermosa,
   <<Lipsio de Espana>> en prosa,
   y <<Juvenal>> en verso,
   con quien las Musas no tuvieran miedo
   de cuanto ingenio ilustra el universo,
   ni en competencia a Pindaro y Petronio,
   como dan sus escritos testimonio;
   espiritu agudisimo y suave,
   dulce en las burlas y en las veras grave;
   principe de los liricos, que el solo
   pudiera serlo, si faltara Apolo.
   !Oh Musas!, dadme versos, dadme flores
   que, a falta de conceptos y colores,
   amar su ingenio y no alabarle supe,
   y nazcan mundos que su fama ocupe (24).


De modo semejante, tambien el ultimo libro que publico Lope en vida, las Rimas de Tome de Burguillos, incluye un homenaje a Quevedo (25). Esta alianza parecio trascender la muerte de Lope, pues incluso en el entierro del Fenix Quevedo supo presentarse como amigo y defensor de Lope ante sus contemporaneos, sirviendo de <<cronista>> del sepelio con una carta <<en que se da entera noticia de lo que el Duque hizo y hara con Lope>>, segun narra una misiva de Francisco Jimenez de Urrea a Juan Francisco Andres de Uztarroz del 1 de septiembre de 1635 (26). En suma, la alianza y amistad de Lope y Quevedo no habia nacido todavia en 1609, fecha de los textos que nos ocupan, pero floreceria pocos anos despues. Luego, y al parecer sin sufrir altibajos (27), tocaria techo en los anos 30, cuando los ingenios se alinearian juntos contra la nueva poesia de los cultos y para sostener polemicas propias. Es decir, al hablar de los textos de 1609 resultaria impreciso pensar en influencia mutua. Las coincidencias que se encuentren en ellos parecen mas bien posibles causas de la alianza de Lope y Quevedo que consecuencias de ella.

EL CONTEXTO DE 1609

Parece, pues, que los dos ingenios siguieron su propia iniciativa para dar a la imprenta en 1609 textos que contienen indudables semejanzas. Aunque sabemos que Lope llevaba trabajando varios anos en su Jerusalen (28) y que, por tanto, no la diseno especificamente para responder a la realidad de 1609, si que la concibio en un ambiente que anticipaba los sucesos de ese ano decisivo. En efecto, el final del reinado de Felipe II y comienzo del de Felipe III marco un cambio de rumbo en la politica de la Monarquia Hispanica. Se trataba de una politica de paz abierta por el fin de la guerra con Francia (1598) y que, originalmente, estaba disenada para concentrar las fuerzas de la Monarquia en la derrota de los rebeldes de las Provincias Unidas. Sin embargo, con la llegada al trono de Felipe III y el valimiento de Lerma resulto evidente que esa paz para preparar la guerra se convertia en una nueva epoca de pacifismo que para muchos resultaba deshonroso y exasperante. El desencadenante de esta corriente de opinion no fue la paz con Inglaterra de 1604: la guerra contra Isabel I llevaba anos languideciendo y privada de verdaderas acciones belicas, y ademas, pese al parentesis isabelino, Inglaterra era, mas que un enemigo a batir, un aliado tradicional y natural de Espana contra Francia y los rebeldes holandeses. Mas bien, el problema fue la deshonrosa tregua de los Doce Anos con las Provincias Unidas de los Paises Bajos que se firmo en 1609. En ella la Monarquia perdia <<reputacion>> por reconocer, en primer lugar, que no se encontraba en condiciones de someter a los rebeldes y, en segundo lugar, por acceder a un acuerdo que no conseguia ninguna de las tres reivindicaciones espanolas: la libertad de practicar publicamente su religion para los catolicos de las Provincias Unidas, el final del bloqueo holandes a la boca del Escalda (salida al mar de la esencial Amberes) y el fin del comercio ilegal de los rebeldes en el Nuevo Mundo y las Indias Orientales portuguesas. Es decir, y pese al intento de distraccion de la opinion publica que supuso la expulsion de los moriscos, 1609 marco un hito y punto de inflexion en la politica espanola del Siglo de Oro. Como tal, fue acompanado de reacciones de las plumas del momento, que consideraban su deber aconsejar al Rey en un momento dificil para la patria. Parte de esta literatura nacionalista o proto-nacionalista (29) es la que produjeron Lope y Quevedo con la Jerusalen y la Espana defendida, respectivamente.

REACCIONES DE LOPE Y QUEVEDO: EL POSICIONAMIENTO POLITICO

La tematica patriotica de estos dos textos, con las afinidades ideologicas de tratamiento que estudiaremos en este trabajo, debe llamar la atencion del lector a estas concomitancias, y debe por tanto invitar a pasar de momento por alto a las diferencias que existen entre las dos obras, que pueden llegar a ser notables. Para empezar, estamos comparando textos de generos diferentes: una epopeya al estilo de Tasso--aunque sin poder evitar multiples resabios ariostescos (30)--como la Jerusalen, con un tratado historico sobre los origenes de Espana, como la Espana defendida; una ficcion historica un tanto inverosimil y poco rigurosa sobre la participacion de Alfonso VIII de Castilla en las Cruzadas (Jerusalen), con una erudita muestra de saber humanistico e historico (Espana defendida); un extensisimo poema epico (en veinte libros) escrito a lo largo de varios anos (Jerusalen), con un tratado historico corto en prosa, parece que escrito en unos meses de 1609 (31) y nunca acabado (Espana defendida). Es decir, en muchos aspectos, la Jerusalen y Espana defendida aparentan ser obras tan diferentes que se dirian incomparables, por mucho que sean contemporaneas y parto de ingenios que luego llegarian a ser aliados.

Sin embargo, lo cierto es que incluso a un nivel inicial los dos textos tienen ya mucho en comun. Para empezar, ambas estan dedicadas a Felipe III, aunque estas dedicatorias demuestren ya profundas diferencias ideologicas. Lope simplemente indica en ese texto preliminar a su ambiciosa epopeya que lo que le mueve a dedicarle la obra a Felipe III es el titulo de <<rey de Jerusalen>> que ostenta el tercer Felipe en su condicion de rey de Espana, y que le parece apropiado para encabezar un poema que trata la conquista de Tierra Santa. Ademas, en la dedicatoria el Fenix senala que la Jerusalen glosa la amistad de dos antepasados de Felipe III, Alfonso VIII de Castilla y Ricardo Corazon de Leon, rey de Inglaterra, y que esto le debe interesar a un monarca que <<desciende por la linea de Inglaterra y Castilla de la esclarecida reina dona Leonor, hija de Ricardo y mujer de Alfonso, abuelo del santo Fernando, que gano a Sevilla>> (32). Es decir, en esta dedicatoria Lope no expresa ninguna intencion directa relacionada con la politica de Felipe III, pero si que podemos destilar de sus palabras algunos mensajes indirectos, o mas bien razones por las cuales el Fenix eligio la materia de la obra y su dedicatario: la Jerusalen se adapta perfectamente a la nueva politica de pax hispanica de Felipe III, al menos en lo que respecta a la armonia con Inglaterra, cuya tradicional amistad y alianza con Espana (33) resalta la obra. Ademas, la Jerusalen responde a la justificacion teorica que el regimen de Felipe III y Lerma daba a las paces espanolas en el norte de Europa: concentrarse en el sagrado deber de la guerra contra los infieles musulmanes, como intentaron demostrar los gobernantes a bombo y platillo con el despliegue logistico (y propagandistico) que permitio la expulsion de los moriscos. En este sentido, la Jerusalen no se revela como una obra que intente cambiar el rumbo de la politica de Felipe III, sino mas bien de justificarla apelando a un proyecto imposible y anacronico como la conquista de los Santos Lugares. Se trata del producto de alguien cercano al regimen, como era (o creia ser) Lope en esa epoca, despues de haber apoyado a Lerma en tantos proyectos (34) y de contar con la confianza de uno de los hombres del Duque, el duque de Sessa. De hecho, no olvidemos que el otro dedicatario de la obra, el conde de Saldana (don Diego Gomez de Sandoval y Rojas, notable tarambana), era el segundo hijo del todopoderoso Lerma, y probablemente la gran esperanza de Lope para entrar por la puerta grande en palacio (35). En contraste con estas esperanzas y con el tono de la Jerusalen, la Espana defendida es una obra critica, en el sentido en que podia (y, segun la moralidad de la epoca, debia) (36) serlo un opusculo historico que un intelectual dedicaba a su senor, el rey catolico. Es decir, en la dedicatoria de la Espana defendida Quevedo no pone nunca en duda ni el sistema ni la capacidad del monarca, pero si que sugiere sutilmente la conveniencia de un cambio de politica:
      Cansado de ver el sufrimiento de Espana, con que ha dejado pasar
   sin castigo tantas calumnias de extranjeros, quizas despreciandolas
   generosamente, y viendo que desvergonzados nuestros enemigos, lo
   que perdonamos modestos juzgan que lo concedemos convencidos y
   mudos, me he atrevido a responder por mi patria y por mis tiempos:
   cosa en que la verdad tiene hecho tanto, que solo se me debera la
   osadia de quererme mostrar mas celoso de sus grandezas, siendo el
   de menos fuerzas entre los que pudieran hacerlo (37).


El autor senala abiertamente que escribe para paliar, en lo que pueda con su humilde persona, la pasividad de la patria y <<tiempos>>, pasividad que lleva a que no se conteste a los ataques y <<calumnias>> de los extranjeros. En estas lineas la ideologia de la Espana defendida esta esbozada y presentada de modo sutil e incluso edulcorado, pues tampoco seria decoroso presentar la critica de sus tiempos en la dedicatoria al rey. Sin embargo, el resto del texto demuestra que, al contrario que Lope, en 1609 Quevedo era un escritor lejano al regimen de Lerma y critico con el rumbo de la pax hispanica de Felipe III y su ministro.

ACTITUDES PATRIOTICAS EN LA Espana defendida

Victoriano Roncero Lopez ha examinado en detalle esta ideologia del opusculo, demostrando que Quevedo lo integra en el contexto de una laus Hispaniae (38), topico que, por cierto, tambien usa Lope en la Jerusalen (39). Esta alabanza de Espana, su clima, regiones (40) y pobladores, era originaria de obras de historiadores y geografos romanos como Trogo Pompeyo, Plinio o Claudiano. Partiendo de esas fuentes, el topico habia sido exacerbado en la Edad Media por san Isidoro y los cronistas que siguieron al Tudense, hasta el punto de que en el Renacimiento la laus Hispaniae llego a convertirse, de topico parte de una obra mayor, en razon de ser o tematica central de la composicion, como ocurre en el Opus de rebus Hispaniae memorabilibus de Lucio Marineo Siculo o el Libro de grandezas y cosas memorables de Espana de Pedro de Medina (41). Es decir, la laus Hispaniae es una muestra del surgimiento del nacionalismo espanol durante el Renacimiento, y Quevedo construye su Espana defendida como una laus Hispaniae y una demostracion de patriotismo. <<Hijo de Espana, escribo sus glorias>> (42), escribe el autor estableciendo una conexion causal natural entre las dos clausulas, y dando por tanto por hecho el nacionalismo militante como parte de su esencia ideologica (43).

Como ha explicado Roncero Lopez, este patriotismo hace que Quevedo se sienta obligado a criticar el estado actual de la Monarquia Hispanica (44). Segun el escritor, los espanoles de su epoca son una degenerada sombra de sus heroicos ancestros, pues las costumbres presentes son corruptas y decadentes frente a una Edad Media idealizada en la que Quevedo busca la esencia patria (45). Se trata de un mecanismo que el autor reiteraria anos mas tarde, en su <<Epistola politico censoria contra las costumbres presentes de los castellanos>> (46), donde presenta como un Siglo de Oro de las costumbres hispanas, ademas de la Edad Media en general, el reinado de los Reyes Catolicos en particular (47). Como en esa <<Epistola>>, en la Espana defendida la esencia de Espana se encuentra en sus antiguas costumbres. En ellas se descubre que los espanoles son ante todo leales (48) <<a principes>> y obedientes <<a la religion>>, asi como amantes de <<generales y capitanes>> (49). A esta obediencia se anade otra serie de virtudes <<hijas de la templanza de su cielo y de la naturaleza del lugar, y por eso modestas, moderadas y segun justa ley y disciplina>> (50). La sobriedad que primaba en las costumbres espanolas tradicionales se veia ademas reforzada por los trabajos de la guerra, pues el espiritu guerrero, la belicosidad, en suma, es otra de las virtuosas costumbres de los espanoles (51): <<todos los antiguos escritores nombran a los espanoles entre las naciones mas belicosas>> (52). Esta etapa tan virtuosa del pasado nacional se localiza durante la Reconquista (53), en epoca del Fuero Juzgo, de Fernan Gonzalez, el Cid y las Navas de Tolosa (54), epoca en la que <<Dios, cuyo favor es premio justo de los buenos y castigo de los malos, peleo con algunos capitanes y dio sus angeles a otros. [...] Como Dios de los ejercitos, unas veces nos amparo, y estas fueron muchas, con nuestro patron Santiago>> (55). Para Quevedo, la era virtuosa en la que Espana gozo de este favor divino, como un nuevo pueblo elegido (56), se extiende incluso al siglo XVI, cuando <<la diestra de Dios>> <<tomo a Gama y a Pacheco y a Alburquerque por instrumento en las Indias orientales para quitar la paz a los idolos>>, <<amparo a Cortes para que lograse dichosos atrevimientos, cuyo premio fue todo un Nuevo Mundo>>, y asistio a Cisneros en Oran (57). Pero esta Edad de Oro, fundamentalmente medieval pero extendida tambien al siglo XVI (58), se ha terminado, y con ella ha desaparecido <<el antiguo vigor>> espanol. En el presente que fustiga Quevedo la virtud se hereda y ya no se conquista por la fuerza de las armas: <<han empezado a contentarse los hombres de Espana con heredar de sus padres virtud, sin procurar tenerla para que la hereden sus hijos>> (59). Eso se debe a un afeminamiento general de las costumbres, pues resulta que las riquezas conquistadas han conquistado a su vez a los espanoles, que se han debilitado por la avaricia y los lujos y vicios extranjeros que esta ha importado (60): <<Alcanzan a todas partes las fuerzas del dinero, o, por lo menos, se atreven, bien que el oro nacio con tal imperio en la codicia de los hombres; pobres, conquistamos riquezas ajenas; ricos, las mismas riquezas nos conquistan>> (61). Como le decia Justo Lipsio a Quevedo en una carta de 1605, el oro indiano ha conquistado a los conquistadores del Nuevo Mundo (62), pues el dinero es la fuente de todos los vicios y en concreto de los males presentes de la patria (63). En suma, la relajacion de las costumbres ha transformado a los espanoles del presente en unos seres degenerados, sombra de sus antepasados y Babel de vicios importados de los corruptos vecinos europeos:
      ?Supieran en Espana que ley habia para el que, lascivo, ofendia
   las leyes de Naturaleza, si Italia no se lo hubiera ensenado?
   ?Hubiera el brindis repetido aumentado el gasto a las mesas
   castellanas, si los tudescos no lo hubieran traido? Ociosa hubiera
   estado la Santa Inquisicion si sus Melantones, Calvinos, Luteros y
   Zuinglios y Besas no hubieran atrevidose a nuestra fe. Y, al fin,
   nada nos pueden decir por oprobio, si no es lo que ellos tienen por
   honra, y, averiguado, es en nosotros imitacion suya (64).


Las naciones extranjeras han invadido con sus vicios a los espanoles contemporaneos, y en esta invasion los espanoles han sido fulminantemente derrotados como si de un nuevo Guadalete se tratase.

En este panorama inserta Quevedo sus apelaciones a Felipe III y sus comentarios sobre la politica pacifista de 1609, porque, como ha demostrado Roncero Lopez, la Espana defendida es, ademas de un opusculo historico y polemico, un aviso de gobernantes (Lerma) y espejo de principes (Felipe III) (65) en el que el canto de la antigua virtud funciona como contraste para criticar el vicio actual. Justo tras enumerar los vicios europeos antes citados, y ya en el exordio de la obra (<<Ocasion y causas del libro>>), aparece una mencion de <<don Felipe III, nuestro senor>> junto a una invitacion a despertar y dejar de lado el ocio: <<Ya, pues, es razon que despertemos y logremos parte del ocio que alcanzamos en mostrar lo que es Espana y lo que ha sido siempre>> (66). En este contexto, la actividad remite a la defensa de la patria con la pluma, con obras como la Espana defendida. Sin embargo, lo cierto es que la accion belica como motor de la regeneracion moral es un leit motiv de la obra (67). Espana puede y debe recuperar su antiguo lustre, y para ello debe evitar seguir el ejemplo de Roma, que cayo en la decadencia cuando abandono el sano ejercicio de las armas su esencia de pueblo belico:
      Mientras tuvo Roma a quien temer y enemigos, !que diferentes
   costumbres tuvo! !Como se ejercito en las armas! !Que pechos tan
   valerosos ostento al mundo! Mas luego que honraron sus deseos
   perezosos al ocio bestial con nombre de paz santa, !que vicio no se
   apodero de ella! Y !que torpeza no embarazo los animos que antes
   bastaron a sujetar el mundo! Viose entonces que la prudencia de los
   hombres sobra para vencer el mundo; mas no sabe vencerse a si (68).


En estas frases de resonancias senequistas el <<ocio bestial>>, siempre tan negativo en el pensamiento de Quevedo (69), se equipara con la paz y los vicios, y la guerra con la actividad, las costumbres sobrias (70) y el vencerse a si mismo. De hecho, estas lineas se basan en la ideologia de pensadores conservadores romanos como Cayo Salustio, que habia expuesto la doctrina del saludable metus Punicus como elemento disciplinador en la antigua Roma (71). En la Espana defendida, la aplicacion de este ejemplo a Espana y al contexto de la deshonrosa paz de 1609 no se hace esperar. Para Quevedo Espana es una tierra fertil y rica, rodeada de enemigos que la codician, y eso hace que deba ejercitarse en la virtud, que es su verdadera defensa e infalible escudo. La paz de que gozan los espanoles en 1609 es una <<poca paz que alcanzamos en parte maliciosa>> (72), es decir, una situacion en la que los espanoles todavia estan acechados por estos enemigos en todo salvo el nombre. Segun la Espana defendida la verdadera seguridad de Espana se halla en la virtud belica, en el <<largo habito a las santas costumbres de la guerra>>, pues la belicosidad es parte esencial del caracter espanol, y eso hace que el periodo de pax hispanica sea un parentesis antinatural en el beligerante ser hispano: <<Espana nunca goza de paz: solo descansa, como ahora, del peso de las armas, para tornar a ellas con mas fuerza y nuevo aliento>> (73). Es decir, la Espana defendida es una obra patriotica en la que Quevedo censura las costumbres contemporaneas abogando por un regreso al belicismo medieval, que traera como consecuencia la regeneracion de las costumbres y, subsecuentemente, los exitos militares, una vez vuelta Espana a gozar del favor divino que, se sugiere, se ha perdido por la molicie actual. Por tanto, la Espana defendida incita a Felipe III y Lerma a abandonar la politica pacifista que, segun indica la logica interna del opusculo, solo provocara mas ocio (74), y con el mas degeneracion de costumbres y, por tanto, mas derrotas a manos de los maliciosos enemigos de la patria.

ACTITUDES PATRIOTICAS EN LA Jerusalen conquistada

Ya hemos resaltado que frente a esta critica politica de Quevedo la Jerusalen lopesca resulta mucho mas apegada a la linea del regimen de Lerma. Consecuencia de ello es una diferencia adicional con respecto a la Espana defendida: la Jerusalen no idealiza una etapa aurea medieval para contrastarla con la mediocridad--o incluso degeneracion--contemporanea. Al contrario, la Jerusalen liga en varios momentos de la obra los fabulosos hechos que narra (las hazanas de espanoles en la Tercera Cruzada) con los gloriosos tiempos del siglo XVII: lo antiguo no se contrapone con lo moderno, sino que se muestra como parte de un mismo espiritu triunfador. Por ejemplo, en el libro XIX Lope narra como los cruzados hispanos vuelven a casa, lo que motiva, primeramente, una elogiosa descripcion de la geografia peninsular en la tradicion de las laudes Hispaniae (75), y, en segundo lugar, un extenso catalogo de ingenios contemporaneos a Lope (76). La Jerusalen parece sostener, por tanto, que las glorias espanolas no son algo del pasado, al menos en lo que a las letras se refiere. En cuanto a las armas, la impresion es identica desde el comienzo del libro, que es una exhortacion a Felipe III a que revalide los fabulosos hechos de armas de sus antepasados en Tierra Santa con una nebulosa Cruzada para recuperar los Santos Lugares y hacer literal, y no solamente honorifico, el titulo de <<Rey de Jerusalen>> que ostenta (77). Se trata de una peticion que reaparece unicamente justo al final de la obra, en el libro XX:
      Filipe heroico, dad licencia al pecho
   que descanse del canto comenzado
   en tanto que volveis por el derecho
   de este reino santisimo usurpado;
   que bien sera de vos glorioso hecho,
   pues que vuestros mayores os han dado
   titulo de su rey, que os mire un dia
   armado el escita como a Carlos via.

      rey de jerusalen, si a vuestro abuelo
   dejara francia de ocuparle tanto,
   libre estuviera por su santo celo
   el sepulcro de cristo sacrosanto;
   mas vuestros anos verdes guarde el cielo,
   que vos sereis del asia eterno espanto,
   y entonces cantaran altas victorias
   los cisnes que alcanzaron vuestras glorias (78).


Dejando de lado estas poco realistas pretensiones de reconquistar Tierra Santa, la Jerusalen incluye tambien referencias mucho mas concretas a las hazanas de los espanoles de los reinados de Carlos V y Felipe II, como la alusion a las victorias de don Juan de Austria contra los moriscos granadinos y en Lepanto. Estas aparecen en la Jerusalen citadas de paso, cuando los cruzados espanoles parten de Mesina, lugar de inicio de la expedicion de Lepanto (79), en una conexion espacial que se convierte tambien en temporal, pues une las gloriosas generaciones de espanoles en sus hechos de armas (ficticios y reales) contra los musulmanes. Sin embargo, mas que en estas referencias de pasada, el vinculo entre la Tercera Cruzada y el presente historico de Lope se establece en la obra mediante los apellidos de los cruzados espanoles, que el Fenix elige cuidadosamente para adular a las principales casas nobiliarias del momento. Ademas, y de modo incluso mas directo, la obra incluye varias profecias que, siguiendo la tradicion epica y encomiastica iniciada por la Eneida, pronostican un aureo futuro a las armas espanolas. La mas extensa e importante de estas profecias se encuentra en el libro VII, en el que un monje ermitano Joaquin le pronostica a Alfonso VIII su futuro y el de Espana. El episodio sirve para resumir la gloriosa historia patria desde tiempos de Fernando III. Frente al enfasis medieval de Quevedo, que Lope habia usado ya en sus comedias, este pasaje de la Jerusalen pasa rapidamente por la Edad Media, pues el monje apenas augura la conquista de Sevilla y la sabiduria de Alfonso X (80). En ese momento, una elipsis ligara la Edad Media con los tiempos contemporaneos de la dinastia de los Habsburgo:
      iranse en esta linea propagando
   las ramas de su tronco generoso,
   hasta que insertas queden trasladadas
   en Austria, y de su nombre heroico honradas (81).


A continuacion la profecia se centra en las hazanas de Carlos V y Felipe II, para culminar en tiempos de Felipe III, con quien llegara finalmente el Siglo de Oro de la paz que seguira a las derrotas de herejes (holandeses, se supone) y musulmanes:
      Sucederale un aguila divina
   que le podra mirar solo en la tierra,
   a cuyos rayos desde aqui se inclina
   cuanto la tierra mas hermoso encierra;
   corre tiempo veloz, pasa, camina,
   llegue sabio en la paz, fuerte en la guerra,
   rayo al hereje vil, cuchillo al moro,
   el Tercero Filipe al siglo de oro (82).


Finalmente, y para enfatizar la conexion entre los gloriosos tiempos del siglo XIII y el mas brillante aun momento contemporaneo, el monje regresa de nuevo a la Edad Media y le pronostica a Alfonso VIII su derrota en Alarcos y, finalmente, la victoria en la gran batalla de las Navas de Tolosa (83).

Ademas de en la profecia de Joaquin, las glorias hispanas aparecen celebradas en el libro VI de la obra, cuando el hermano de Saladino le cuenta al sultan con quien se las va a ver en el campo de batalla. Es un episodio que sirve para enfatizar el valor y belicosidad de los espanoles, que se demuestra recurriendo a ejemplos de la Antiguedad:
   Pregunta tu quien son los castellanos
   al gran cartagines, que en sangre tinto
   paso el tajo y vencio los carpetanos,
   castigo de un ejercito distinto;
   los firmes saguntinos por sus manos
   muertos en mas confuso laberinto
   te digan su valor, que su arrogancia
   saben hasta los ninos en Numancia.

   Sabras como se arrojan en el fuego,
   y precipitan de las torres altas,
   de orgullo natural el pecho ciego,
   si sus murallas con ventaja asaltas;
   ni los vence el temor, ni mueve el ruego,
   que si las piedras de la sangre esmaltas
   de los hijos a vista de sus madres
   los llaman al ejemplo de sus padres

   Anibal, que en el Tajo peleo con los
   carpetanos, que es tierra de Madrid,
   Toledo y Segovia, Tit. Liv., libr. I.
   Decad. 3.


Como cabria esperar (84), estas referencias a la resistencia carpetana, de Sagunto y de Numancia, van acompanadas de menciones del valor hispano durante la Edad Media, mencionandose la gesta de Pelayo y enfatizandose que Alfonso VIII es descendiente de ese fiero montanes (85). Ademas, el discurso a Saladino incluye una conexion explicita entre el valor esencial y atemporal de los espanoles (ejemplificado con la gesta de Numancia y con un encomio general del caracter hispano) y las hazanas de los espanoles en America, que Lope menciona en la apostilla y resalta con una exclamacion:
   Es una fiera gente la de Espana,
   que cuando a pechos una empresa toma,
   los tiembla el mar, la muerte los extrana,
   diga Numancia que le cuesta a roma;
   ni se le da marchando en la campana
   (aunque vaya desnuda y hierbas coma)
   de la fiera canicula, ni teme
   que el capricornio frigido la queme

   !Que bien se prueba esto en las
   conquistas del Nuevo Mundo, particularmente
   en la de la Florida,
   prodigiosa historia de espanoles!

   El hielo quema.


Nada mas lejos (86), pues, de la critica del ocio y degeneracion presentes que encontrabamos en la Espana defendida. Es mas, al contrario que el opusculo de Quevedo, la Jerusalen sostiene que la gloria espanola es eterna, y que se encuentra tanto en la Edad Media como en la Moderna, e incluso destacadamente en el momento de escritura, en el reinado de Felipe III, que se revela como el autentico <<Siglo de Oro>> del valor hispano.

LA INFLUENCIA TEATRAL: LOPE ANTE LA LEYENDA NEGRA

Estas diferencias ideologicas entre los textos de Lope y Quevedo no deben oscurecer el hecho de que la Jerusalen y la Espana defendida son obras muy similares en su inspiracion--aunque no en su respuesta a esta inspiracion--, porque las alimenta un sentimiento nacionalista analogo (87) que ya se podia percibir en el teatro lopesco de comienzos de siglo (88). Ademas, los textos de los dos ingenios madrilenos se asemejan ante todo por el tipo de patriotismo que contienen: ambos son ejemplos de nacionalismo por reaccion, de nacionalismo defensivo provocado, y tal vez, creado, por los ataques extranjeros. Es decir, la Jerusalen y la Espana defendida son reacciones a lo que despues pasaria a llamarse la Leyenda Negra, frase acunada en 1913 y 1914 por Julian Juderias (89). Pese a tratarse de un concepto inventado en el siglo XX, la Leyenda Negra existia en el Siglo de Oro, quizas no como la conspiracion multinacional que veia Juderias, pero si como una <<guerra de palabras>> (90), o <<guerra psicologica>> (91), esto es, como un medio propagandistico <<de combatir las acciones imperialistas de la Casa de Austria y de Espana, en la medida en que esta parecia ser su elemento mas dinamico, el que proporcionaba los medios financieros indispensables>> (92). La Leyenda Negra avant la lettre se encuentra en panfletos politicos como la difundida Apologie de Guillermo el Taciturno (93), pero tambien en textos historicos (sobre las guerras europeas o sobre la conquista y colonizacion de las Indias), en obras de ficcion y en la cultura popular del momento. Esta eficaz propaganda difundia una vision negativa sobre la Monarquia Catolica y sobre la naturaleza de los espanoles en general. Segun esta imagen, los espanoles serian codiciosos y avaros, con una sed de oro y de poder que demostrarian en sus campanas europeas y en la conquista de America.

Serian tambien enemigos astutos y perfidos, en quienes nunca se podia confiar, y ademas seres insoportablemente orgullosos y soberbios. En sus campanas militares y en su gobierno demostrarian una crueldad inhumana, porque de hecho segun esta imagen los espanoles serian esclavos de sus pasiones y mas bajos instintos, como la lujuria, que tambien les caracterizaria. Esta falta de autocontrol se consideraba caracteristica de los pueblos barbaros, entre los que se debia contar al espanol, que al fin y al cabo seria una mezcla infausta de sangre semita (arabes y judios), lo que resultaria en practicas y creencias religiosas mas que sospechosas que los hipocritas espanoles tratarian de disimular con su cruel Inquisicion y su fanatismo religioso. Esta propaganda antihispanica, que continuaria viva a lo largo de varios siglos, transformandose y adaptandose a las circunstancias, es lo que hoy llamamos Leyenda Negra, y tambien era una realidad durante el Siglo de Oro.

La critica ya ha notado hasta que punto los espanoles aureos respondieron a esta propaganda y <<guerra de palabras>> enzarzandose en polemicas contra los ingenios extranjeros, pero tiende a localizar la reaccion a partir del segundo tercio del siglo XVII, sobre todo desde el estallido de la guerra con Francia, en 1635, y esto se debe principalmente a la influencia del excelente estudio de Jose Maria Jover sobre la polemica que se localiza en torno a esa fecha (94). Sin embargo, la reaccion ante la Leyenda Negra es bastante anterior, pues data al menos de comienzos del reinado de Felipe III, y parece que la punta de lanza de la reaccion de los ingenios hispanos fue el teatro de Lope (95). De comienzos del siglo XVII datan varias comedias lopescas sobre soldados espanoles en Europa (Italia y Flandes) en las que el Fenix da fe de la existencia de la Leyenda Negra y responde a ella por boca de sus personajes hispanicos. Se trata de comedias como La contienda de Garcia de Paredes y el capitan Juan de Urbina (1600), El asalto de Mastrique (c. 1600-1606) (96), o Los espanoles en Flandes (c. 1597-1606) (97). Esta batalla ideologica que Lope estaba dando sobre las tablas desde que se firmaron las paces con Francia debe entenderse tambien como una de las motivaciones de la Jerusalen.

De hecho, desde el <<Prologo al conde de Saldana>> Lope presenta la Jerusalen como una respuesta a la Leyenda Negra, o, como explica el Fenix, a las calumnias de <<historiadores extranjeros>>. Ante ellas Lope ha visto una oportunidad de <<servir a mi patria, tan ofendida siempre>> y ademas tan ocupada en realizar hazanas, y no en celebrarlas: <<por culpa de las pasadas guerras de los moros tan falta de los propios [historiadores]>> (98). El Fenix reitera esa intencion al final del prologo, insistiendo en que <<mi primera idea fue celebrar la patria>> (99). De hecho, Lope apela a ese patriotismo, comun a el y a sus lectores, para pedirles que no duden de la historicidad de la materia narrada: <<y cuando todo fuera distinto de la verdad (que no debe ningun espanol creerlo)>> (100). Y es que el Fenix utiliza el nacionalismo como modo de crear una causa comun con sus lectores, insistiendo en la verdad de la participacion espanola en la Tercera Cruzada frente a los envidiosos extranjeros que la niegan:
      Van con Alfonso, aunque a la envidia pese,
   a conquistar de Cristo el marmol santo
   que antes que el joven espanol cumpliese
   cinco lustros de edad, emprendio tanto;
   patria no es esto fabula, si diese
   con los modernos titulos espanto;
   que es justo referir a los presentes,
   siendo de los pasados descendientes (101).


La Jerusalen contrapone, pues, a extranjeros envidiosos de la gloria patria, por una parte, y a los lectores (<<patria>>, en la octava) y el autor, por otra, <<descendientes>> al fin y al cabo de los gloriosos espanoles cuyas hazanas narra la epopeya y cuya historicidad conviene mutuamente creer. Se trata de un ejemplo de construccion de una comunidad nacional, proyecto que realiza Lope a lo largo de toda la Jerusalen, recurriendo para ello a un mecanismo que el Fenix usaba desde comienzos del reinado de Felipe III en las comedias arriba citadas: incorporar en su obra las acusaciones enemigas al caracter espanol (la Leyenda Negra), colorear esos supuestos defectos con un tinte positivo, y adoptarlos finalmente como cualidades nacionales del espanol. Estamos ante una adaptacion de la imagen de Espana ante los ataques de los europeos, ante un cambio en la auto-percepcion de una nacion debido a la vision que de ella tienen los enemigos. Concretamente, en la Jerusalen Lope lleva a cabo esta reescritura de la esencia nacional incorporando en la boca de los enemigos que aparecen en la obra algunas acusaciones tipicas de la Leyenda Negra.

En particular, los oponentes de Alfonso VIII y los suyos califican a los espanoles de soberbios, hasta el punto de que las construcciones del tipo <<soberbia hispana>>, <<soberbia castellana>> o <<arrogancia espanola>> se repiten por toda la epopeya cuando hablan los enemigos de Espana (102). Esta arrogancia hispana se suele asociar a la colera excesiva--la <<furia espanola>> (103), <<castellana furia>> (104), <<espanol furor>> (105) o <<furor espanol>> (106)--y a la opinion europea de que los espanoles son tan arrogantes que llegan a ser susceptibles, es decir, que cualquier ofensa percibida resulta en una reaccion violenta (107). En la Jerusalen esa colera excesiva llega a ser objetivizada por el narrador, pues ademas de incluirla entre las acusaciones que algunos enemigos airados lanzan contra los espanoles del poema, aparece personificada (la <<Colera espanola>>) en una de las visiones del Infierno que encontramos en la epopeya (108). El personaje que encarna estas cualidades de arrogancia y furor es Garceran Manrique, temerario y pendenciero, pero increiblemente fuerte y valiente. Este guerrero un tanto avalentonado exaspera continuamente a sus enemigos, e incluso, en mas de una ocasion, a cruzados aliados como el frances Oton:
      Siempre (replica Oton) soberbio fuiste
   y libre, temerario castellano;
   las paces siempre en guerras convertiste
   y en sierras altas el camino llano (109).


De hecho, algunas de las exclamaciones de los enemigos de Espana, como esta de Oton, tienen un indudable tono de frustracion ante el comportamiento inaudito de los espanoles. Asi, por ejemplo, cuando el Saladino recibe a un embajador espanol, Garci Pacheco, le muestra su increible tesoro y le ofrece generosamente al hispano que tome lo que le apetezca. El espanol le responde con una bravata, alegando que no quiere tomar nada en ese momento porque le entorpeceria, y que ya tomara todo lo que quiera cuando derrote al Saladino. En ese momento, el indignado sultan responde:
      <<!Oh, soberbio espanol>>, el Soldan dice,
   <<?que fin ha de tener vuestra arrogancia,
   pues ni cortes ni grave satisfice
   de vuestra condicion la exorbitancia?>> (110).


Este tema de la bravata sera de hecho uno de los mas importantes de la Jerusalen En consonancia con lo que habia llevado a cabo en las comedias arriba citadas (111), en su <<epopeya tragica>> de 1609 el Fenix acepta las acusaciones extranjeras y retrata a los espanoles como dados a la fanfarronada. Ya hemos mencionado al embajador espanol ante Saladino, Garci Pacheco, y resenado su impertinente comportamiento ante el sultan. Pues bien, cuando llega el turno de sentarse el espanol arrebata una silla y se planta donde le apetece (112). Ademas, Garci Pacheco explica su comportamiento con una actitud arrogante propia de un valenton:
      <<Cuando no fuera yo quien soy>>, decia,
   <<por ser embajador merezco asiento;
   represento a mi rey y no querria
   errar lo que en su nombre represento.
   Naciones diferentes de la mia
   sientanse donde pueden con intento
   de admitir el honor que se les diere,
   y el espanol se sienta donde quiere>> (113).


Este comportamiento insolente y esta tendencia a la bravata se repiten unas octavas mas abajo, cuando Garci Pacheco quiere impresionar a Saladino con la riqueza de su senor, el rey de Castilla. El embajador le enumera al sultan las posesiones de Alfonso VIII, recurriendo a una serie de conceptos hiperbolicos y comicos como el siguiente:
   Garcipacheco, atento a la riqueza
   del Saladino, dijo: <<alla en Espana
   hay otras cosas de mayor grandeza,
   si es la grandeza ser la joya extrana;
   puente tiene mi rey de tal belleza
   que encima de ella, a guisa de montana,
   pacen y se sustentan como en prado
   cuarenta mil cabezas de ganado>>.

   La puente de Guadiana que se
   hunde por espacio de siete leguas.


Ademas del <<puente>> del Guadiana, Garci Pacheco cuenta entre las riquezas de Espana una <<sala>> donde caben <<treinta mil personas>> (Salamanca), un <<tinte>> que renta <<veinte mil coronas>> (Segovia), o un <<monte de casas>> que casi llega a ser isla (Toledo) (114). Son bromas nacionalistas que se extienden durante varias octavas, recorriendo toda la geografia castellana, y que explica Lope en las correspondientes apostillas.

Este gusto por la bravata no se limita al embajador, sino que se encuentra en todos los espanoles. El mas fanfarron es sin duda Garceran Manrique, que irrita continuamente a los contrarios y a algunos aliados lanzando numerosas baladronadas a lo largo de la Jerusalen (115). Su comportamiento se manifiesta con especial claridad en la escena de la disputa por las armas de don Juan de Aguilar, en la que la situacion y la actitud de Garceran Manrique se modelan sobre la del famoso soldado fanfarron Garcia de Paredes, de La contienda de Garcia de Paredes y el capitan Juan de Urbina, y sus fuentes correspondientes, especialmente el Ayax de Telamon de las Metamorfosis ovidianas (116). Como sus fanfarronescos modelos, Garceran se mete en el papel de miles gloriosus y echa fieros como el siguiente:
      Mirad que soy aquel por quien de miedo
   el mar fenicio al golfo se retira,
   y a quien Jerusalen llama Gofredo,
   que su rescate en mis hazanas mira;
   quiero contarlas, pero ?como puedo?
   diga Borbon las que envidioso admira,
   mas no podra, luego en valor le excede
   quien puede hacer lo que decir no puede (117).


Es mas, otros personajes espanoles mas moderados, como el propio Alfonso VIII, llegan a asumir este comportamiento en ocasiones (118), y es que, como le explica un cautivo espanol al propio Saladino, que esta interesado en saber que tipo de gente son los espanoles, todos los hispanos son culpables de la arrogancia de que les culpaba la Leyenda Negra, por ejemplo blasonando sobre su linaje haciendose de los godos: <<No hay hombre que no diga que desciende / de Pelayo, Favila o Veremundo>> (119). Pero, claro esta, el Fenix solo acepta esta acusacion foranea para apropiarsela y tenirla de una connotacion positiva: los espanoles actuaran de modo increiblemente fanfarron, pero es que ese tono conviene a lo inverosimil de su valor y hazanas, que nunca se sabe cuando van a alcanzar o superar sus fantasiosas hiperboles. Como senala el cautivo, por mucho que hable y exagere, <<el espanol tiene en obras las razones>> (120), pues las primeras superan siempre a las segundas. De modo semejante se explica Garceran Manrique, para quien es propia <<la arrogancia de espanol valiente>> (121), pues la primera solo es un producto de su valentia. No percibir esta conexion es el error en que caen los extranjeros que llaman a los espanoles fanfarrones como si eso fuera un insulto, y a los que representa en la obra, entre otros personajes, el ingles Carlo, que se enfada ante una hazana mas de Garceran:
      Carlo en el barco del ingles se altera,
   y llamando arrogancias espanolas
   el animo gallardo del Manrique,
   quiere que a loca vanidad se aplique (122).


Es decir, para el Lope de la Jerusalen conquistada los extranjeros del siglo xvii confunden como este Carlo el <<animo gallardo>> de los hispanos con <<arrogancias espanolas>>, sin darse cuenta de que existe una sutil diferencia entre ambas actitudes y de que, en todo caso, la arrogancia no es sino una consecuencia de la abundante gallardia, que es una cualidad positiva.

En suma, en la Jerusalen conquistada Lope muestra ser consciente de la imagen de Espana que propagaba la Leyenda Negra. Asi, junto con elementos que se pueden tomar como elogiosos, como la resistencia de los soldados hispanos (<<ya lo decia Maquiavelo>>) (123) o la invencible fidelidad y obediencia a su rey que exhiben siempre los espanoles (124), encontramos elementos claramente negativos, puestos siempre en boca de los enemigos de Espana, como ocurria en la realidad del siglo xvii: asi, por ejemplo, los espanoles serian una raza impura, corrupta con la mezcla de moros y judios (125), y esta mezcla haria de ellos un pueblo de barbaros (126). Estos ataques no son contestados verbalmente por los protagonistas espanoles de la Jerusalen, aunque la caracterizacion de la epopeya hace que el lector los atribuya a la envidia de los extranjeros ante las inverosimiles hazanas (y arrogancia) de Alfonso VIII y los suyos. Es decir, aunque Lope da muestras de conocer estos elementos de la Leyenda Negra, no los adopta en su propia imagen de lo espanol. Sin embargo, si incorpora, alterandola ligeramente, la acusacion de arrogancia y furia espanola: los espanoles son tan gallardos y valerosos que resultan fanfarrones. Es decir, Lope muestra que escribio la Jerusalen en parte para responder a la imagen del espanol que propagaban los europeos, y ademas interacciona con esta imagen hasta el punto de construir una idea de la esencia nacional profundamente influida por las criticas foraneas.

QUEVEDO ANTE LA LEYENDA NEGRA

En la Espana defendida operan mecanismos semejantes, aunque quizas de modo menos radical. En primer lugar, la obra de Quevedo es como la Jerusalen una pieza nacionalista por reaccion a ataques extranjeros (127), una <<replica y ataque al enemigo>> (128), como indica ya el titulo, Espana defendida <<de las calumnias de los noveleros y sediciosos>> (129), y como reitera Quevedo en varios momentos clave del opusculo. Asi, en la dedicatoria a Felipe III el autor senala que ha decidido tomar la pluma por reaccion, <<cansado de ver el sufrimiento de Espana, con que ha dejado pasar sin castigo tantas calumnias de extranjeros>> (130), y afirma que la Espana defendida se debe entender como un acto de volver por el honor patrio (131), un <<responder por mi patria>> (132). Segun Quevedo, los antiguos espanoles, ocupados en el manejo de las armas, tuvieron <<poco lugar>> para escribir sus glorias, y los modernos, abotargados por un ocio debilitador, no se dedican a ello (133). Es decir, Quevedo culpa a los espanoles del exito de la propaganda extranjera, ante la que no se defienden (134), y esta inactividad es lo que le lleva a encabezar el contraataque con una <<defensa apasionada y culta del pasado y presente de Espana>> (135). Se trata de un proyecto ambicioso--uno de los mas ambiciosos de su carrera, segun Roncero Lopez (136)--, en el que Quevedo pone toda su erudicion humanistica al servicio del patriotismo, usando la filologia como un arma politica para ridiculizar el pasado de otras naciones (137) (<<que hacen de sus mentiras y suenos verdades (138) >>) y exaltar el propio (139). En esta laus Hispaniae inserta el autor numerosos ataques a los extranjeros, llamando <<vil>> y <<soberbio>> a Escaligero--o mas bien a los Escaligeros, pues Quevedo condena tanto al padre como al hijo--, <<hombre de buenas letras y mala fe>> que murio <<peor que vivio>> (140), tildando a Mureto de <<charlatan frances, roedor de autores>> (141), y acusando de ignorante a Mercator (142). Entre medias, Quevedo echa mano de las teorias humorales para llamar a los alemanes <<flematicos y perezosos>>, en razon del clima frio de sus tierras, y a los negros e indios <<inutiles para el trabajo>>, por el <<mucho calor>> de sus latitudes (143), todo ello en contraste con la templanza de clima y costumbres que caracteriza a los espanoles, cuando no estan corruptos por la influencia foranea. Ademas, como citamos arriba, en la Espana defendida se tilda a los alemanes de borrachos y a los italianos de sodomitas, y a todos, en suma, de herejes (144), pues para Quevedo los enemigos de Espana son herejes y blasfemos (145) que actuan motivados por la envidia y la codicia, pues por estos defectos llegan a caer en los primeros: <<que aborrecimiento tan grande y tan mal fundado no hara mucho en llegar a hereje un envidioso>> (146).

Entre estos ataques, Quevedo responde a algunas acusaciones particulares contra el caracter espanol que formaban parte de la Leyenda Negra. Asi, en un parrafo que hemos citado parcialmente arriba, el autor resume algunos de estos supuestos defectos del espanol:
      ?Quien no nos llama barbaros? ?Quien no dice que somos locos,
   ignorantes y soberbios, no teniendo nosotros vicios que no le
   debamos a su comunicacion de ellos? ?Supieran en Espana que ley
   habia para el que, lascivo, ofendia las leyes de Naturaleza, si
   Italia no se lo hubiera ensenado? ?Hubiera el brindis repetido
   aumentado el gasto a las mesas castellanas, si los tudescos no lo
   hubieran traido? Ociosa hubiera estado la Santa Inquisicion si sus
   Melantones, Calvinos, Luteros y Zuinglios y Besas no hubieran
   atrevidose a nuestra fe. Y, al fin, nada nos pueden decir por
   oprobio, si no es lo que ellos tienen por honra, y, averiguado, es
   en nosotros imitacion suya (147).


En estas interrogativas retoricas Quevedo deja constancia de las acusaciones europeas que ya habia enumerado Lope en la Jerusalen: la barbarie (<<barbaros>>, <<locos, ignorantes>>), la soberbia, la lascivia y la falta de ortodoxia religiosa. De hecho, Quevedo habia resenado esa ultima calumnia unas lineas mas arriba, en las que da muestras de conocer el llamado <<pecadillo de Espana>> (148). El <<pecadillo>> era una de las anecdotas antiespanolas que se cebaban en la supuesta herejia hispana, idea que habia nacido en la Italia del siglo XVI tras la expulsion de los judios, pues con la afluencia de sefarditas hebreos, primero, y de conversos que huian de la Inquisicion, despues, comenzo a asociarse al espanol con el marrano (149), y por tanto con la falta de ortodoxia religiosa. En este contexto debe entenderse el chiste del <<pecadillo de Espana>>, que consistia en que los espanoles se consideraban buenos catolicos excepto por un <<pecadillo>> que tenian, que era no creer en Dios. Pues bien, Quevedo parece aludir a esta anecdota cuando, al reprender al cardenal Baronio, que habia negado la predicacion de Santiago en Espana, afirma que espera <<a cuando otro escribira que para los espanoles no hay Dios>> (150). Frente a estas acusaciones, Quevedo contraataca insultando a los extranjeros que critican a Espana y ofreciendo su vision idealizante del pasado medieval que hemos expuesto arriba.

CONCLUSION

En suma, la Jerusalen conquistada y la Espana defendida son obras contemporaneas que responden de manera comparable al momento de crisis que acechaba a Espana en 1609. Lope, que llevaba anos reflexionando sobre la esencia de Espana y respondiendo a la Leyenda Negra sobre las tablas del corral de comedias, produjo en la Jerusalen conquistada una obra de reaccion patriotica en la que tomaba algunas de las acusaciones de los extranjeros (la soberbia hispana, fundamentalmente), les daba un tinte positivo (valentia y gallardia) y se las apropiaba como caracteristicas esenciales del ser nacional. Asimismo, el Fenix responde a los extranjeros acusandoles de envidiosos, en una posible extension a la patria de una obsesion personal del autor. Sin embargo, Lope no inscribe su defensa en el contexto de una critica de la politica pacifista de Felipe III y Lerma, y tampoco dignifica un pasado glorioso para resaltar la decadencia presente. Al contrario, el Fenix liga siempre pasado y presente soslayando la idea de decaimiento y augurando a Espana y a Felipe III un Siglo de Oro y un imperium sine fine. Por su parte, en la Espana defendida Quevedo tambien produce una obra patriotica y militante, reaccion confesada a los ataques (<<calumnias>>) extranjeros. Asimismo achaca estas diatribas a la envidia y, ademas, a la codicia de las otras naciones europeas, y tambien deja entrever algunas de las acusaciones <<estrella>> de la Leyenda Negra (la barbarie, la soberbia, la hipocresia religiosa). Sin embargo, ante la situacion contemporanea, ante la politica de la pax hispanica y ante la Leyenda Negra Quevedo reacciona de una manera casi opuesta a la de Lope. En 1609, el joven ingenio madrileno acepta la decadencia patria y responde denunciandola y rechazandola, asi como la politica de Felipe III y Lerma, y proponiendo el regreso a una Edad Media idealizada y privada de influencia extranjera. Es decir, en un momento anterior a la alianza de los dos ingenios, Lope y Quevedo producen textos con notables diferencias, pero con una afinidad esencial: ante la Leyenda Negra, los dos escritores deciden reaccionar con un renovado patriotismo. El de Lope, basado primero en las tablas y luego en las eruditas octavas de la Jerusalen, recicla los dardos lanzados por el enemigo para reconfigurar la esencia nacional, reconstruyendo esa identidad por reaccion a las acusaciones antihispanas. El de Quevedo, en la agresiva prosa humanistica de la Espana defendida, rechaza indignado la Leyenda Negra devolviendoles redoblados a los extranjeros los ataques recibidos (todo vicio espanol procede de Europa), y refugiandose en una etapa medieval pura y libre de las malignas influencias foraneas.

Antonio Sanchez Jimenez

Institut de Langues et Cultures Hispaniques

Universite de Neuchatel

Espace Louis-Agassiz 1

CH-2000 Neuchatel

Antonio.sanchez@unine.ch

RECIBIDO: 18-2-2012 / ACEPTADO: 26-3-2012

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(1.) Sobre las polemicas entre Quevedo y Gongora existe una amplia bibliografia, mucha reciente (Conde Parrado y Garcia Rodriguez, 2005; Jauralde Pou, 1997a; Gonzalez Martinez, 1989), no faltando posturas que se muestran escepticas acerca de esa enemistad o, cuando menos, la puntualizan (Carreira, 1997, pp. 233-234; Jammes, 1994, pp. 676-678; Paz, 1999). El estudio clasico de la enemistad entre Lope y Gongora es el de Emilio Orozco Diaz (Orozco Diaz, 1973), al que se debe anadir numerosos analisis mas recientes (Garcia Aguilar, 2009a; Gargano, 2008; Gonzalez-Barrera, 2009). Sobre la disputa con Diego de Colmenares, vease el reciente trabajo de Tubau, 2007. Cabe anadir a este panorama la monografia de Felipe B. Pedraza Jimenez sobre Lope y Cervantes (Pedraza Jimenez, 2006), asi como el estudio clasico de Joaquin de Entrambasaguas sobre Lope y los preceptistas aristotelicos (Entrambasaguas, 1946-1958, vol. I, 63-580; vol. II, pp. 10-411), matizado recientemente por Luis Sanchez Lailla, 2008.

(2.) Gutierrez, 2005. Para otra excelente explicacion de que es el campo literario de Pierre Bourdieu en su aplicacion a la literatura aurea, consultese el estudio de Alejandro Garcia Reidy, en que lo define como <<una red social de relaciones entre individuos e instituciones articulada en torno a la literatura, y que se caracterizaria con el paso del tiempo por una creciente autonomia respecto al resto de relaciones sociales>> (Garcia Reidy, 2009, p. 103).

(3.) Mayo, 2007.

(4.) Cayuela, 2005.

(5.) Para ridiculizar la supuesta Babel del lenguaje de los cultos Lope uso el neologismo <<merlinice>> (Laurel de Apolo, silva I, v.198), y tambien el comentario <<bizarra macarronea>> (La Dorotea, acto IV, escena III, p. 364). Por su parte, Quevedo hablo de poetas que escribian <<merlincocaizando>> y con <<musas merlincocayas>> (Carreno, 2007, p. 146).

(6.) Quevedo, <<Epistolario>>, pp. 1359-1363. La correspondencia se limito a 1604 y 1605, en parte debido a la avanzada edad de Lipsio, que murio en marzo de 1606.

(7.) Roncero Lopez, 1990, p. 576.

(8.) Entrambasaguas, 1946-1958, vol. III, pp. 497-501.

(9.) Jauralde Pou, 1998, p. 126.

(10.) Astrana Marin, 1932, p. 1415.

(11.) Rennert y Castro, 1968, p. 189.

(12.) Quevedo, <<Epistolario>>, p. 1370.

(13.) Sobre la presencia de Lope y Quevedo en 1615 en las dobles bodas de las casas reales de Francia y Espana, consultese el estudio de Crosby, 1956.

(14.) Vega Carpio, Cartas, vol. I, p. 335; 433; 430.

(15.) Carreno, 2007, p. 375.

(16.) Vega Carpio, Cartas, vol. II, p. 628.

(17.) Francisco Vivar ha sostenido convincentemente la importancia de la retorica para la concepcion y construccion de la literatura de Quevedo, siempre atenta al destinatario (Vivar, 2002, p. 48).

(18.) Vega Carpio, Cartas, vol. II, p. 661.

(19.) Un ejemplo es la Noche de San Juan de 1631, en la que en los jardines del conde de Monterrey se estrenaron dos comedias, una de Lope y otra de Quevedo (Quien mas miente medra mas) (Rennert y Castro, 1968, p. 301).

(20.) La relacion entre tomas de posicion literarias y preliminares ha sido estudiada magistralmente por Garcia Aguilar, 2009b.

(21.) Vega Carpio, La Dorotea, p. 65.

(22.) Vega Carpio, Rimas de Tome de Burguillos, pp. 121-122.

(23.) Vega Carpio, La Filomena, p. 202, vv. 265-270.

(24.) Vega Carpio, Laurel de Apolo, p. 375, vv. 362-377

(25.) Vega Carpio, Rimas de Tome de Burguillos, p. 417

(26.) Blecua, 1944, p. 472.

(27.) Luis Astrana Marin ya refuto diversas atribuciones a Quevedo de algunas satiras contra Lope (Astrana Marin, 1932, p. 1415), que hoy los criticos adjudican a diversos ingenios sevillanos (Rico Garcia y Solis de los Santos, 2008).

(28.) Gomez Canseco, 2007. Lope habia anunciado que estaba casi listo para publicar los dieciseis libros de la Jerusalen (el producto final tendria 20) en 1604, en el prologo de las Rimas. Para las vicisitudes de publicacion de la Jerusalen entre 1604 y 1609 conviene consultar los estudios de Entrambasaguas (1954, pp. 37-41) y Lapesa (1946).

(29.) Es controvertida la cuestion de si es posible que exista nacionalismo antes de la Revolucion Francesa y las reacciones contra la misma del siglo XIX, o de si utilizar ese termino es erroneo u anacronico. Se trata de un problema ampliamente debatido por la critica (Hutchinson y Smith, 1994). Algunos destacados especialistas sobre el tema del nacionalismo, como Anderson, 1992; Hobsbawm, 2004 y Gellner, 1983, se inclinan por situar en el siglo XIX el nacimiento de las <<comunidades imaginarias>> que constituyen el nacionalismo. Al contrario, otros estudiosos como Armstrong, 1982, encuentran justificado ese uso para hablar de los siglos XVI y XVII. Estas ultimas opiniones nos parecen mas apropiadas para el caso de la Monarquia Hispanica y sus enemigos. Evidentemente, existen diferencias entre el nacionalismo decimononico y el anterior, y no es este el lugar de enumerarlas--Schulze indica una clave esencial, la diferencia entre <<naciones de nobleza>> predecimononicas y <<naciones populares>> posteriores (Schulze, 1997, p. 93)--. Sin embargo, seria dificil argumentar que no eran nacionalistas los sentimientos de unidad por rechazo que provoco el dominio de la Monarquia Hispanica entre los holandeses o los portugueses del siglo XVII, o incluso las ideas de los propios espanoles como reaccion a esos sentimientos.

(30.) Sanchez Jimenez, 2006, pp. 65-69.

(31.) Roncero Lopez considera que Quevedo debio de comenzar la redaccion de la Espana defendida en 1609 (Roncero Lopez, 1998, p. 1415).

(32.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, p. 6.

(33.) La alianza de Espana e Inglaterra esta representada en la obra por la amistad incondicional del rey de Castilla, Alfonso VIII, y el de Inglaterra, Ricardo Corazon de Leon, asi como por el matrimonio de Alfonso con Leonor de Inglaterra. Frente a esta alianza se encuentra Francia, encarnada en la obra por el rey Felipe y algunos de sus nobles, como el duque de Borbon. Los franceses se retratan consistentemente como aliados incomodos y envidiosos.

(34.) Entre estos proyectos destaca La Dragontea, encargo del entorno de Lerma en un momento aun delicado para el ya privado del futuro Felipe III (Sanchez Jimenez, 2008, p. 572). Otros proyectos relacionados con Lerma y Felipe III, y encargados por el regimen, serian las Fiestas de Denia (1599), el Arauco domado (Sanchez Jimenez, 2007b, pp. 70-71), La burgalesa de Lerma, Los ramilletes de Madrid (Alviti, 2000, pp. 14-15), o las fiestas de la villa de Lerma (1617) (Cornejo, 2007).

(35.) Rafael Lapesa sopesa incluso--aunque para rechazarla finalmente--la posibilidad de que la Jerusalen respondiera a un encargo de Lerma (1946, pp. 123-124). Entrambasaguas repudia totalmente esa hipotesis (1954, p. 36), aunque reconoce que <<Lope busco la proteccion de Felipe III, al dedicarle la Jerusalen conquistada>> y que el autor trato de usar su amistad con el conde de Saldana para obtener del favor de Lerma (Entrambasaguas, 1954, pp. 31-32).

(36.) Sobre el grado y tipo de critica politica que se encuentra en la obra de Quevedo conviene leer los comentarios de Roncero Lopez, 2007b, p. 92, que cierran sensatamente la puerta por anacronicas a algunas lecturas revolucionarias de la obra del poeta.

(37.) Quevedo, Espana defendida, p. 273.

(38.) Roncero Lopez, 1990, p. 576.

(39.) Vega Carpio, Jerusalen, libro VI, estrofas 23-26; libro xv, estrofas 128-138; libro XIX, estrofas 68-109. Esta ultima laus citada incluye una encomiastica descripcion geografica de Espana y un catalogo de ingenios contemporaneos de Lope.

(40.) La Espana defendida sigue este modelo de cerca al comenzar con una descripcion geografica de la Peninsula (Roncero Lopez, 1990, p. 577), que sera, por cierto, lo que Quevedo denomine <<Espana>>, siguiendo asi la tradicion latina.

(41.) Roncero Lopez, 1990, p. 575.

(42.) Quevedo, Espana defendida, p. 273.

(43.) La critica ha notado ya la importancia del patriotismo como uno de los principios de la ideologia de Quevedo (Baum, 1970; Roncero Lopez, 1998, p. 1416; Rose, 1924-1925; Vivar, 2002, p. 17). De hecho, para Roncero Lopez este patriotismo es una de las muestras de la coherencia de la ideologia quevediana, que se encuentra expresada desde esta etapa inicial de la Espana defendida hasta el final de su carrera (Roncero Lopez, 1998, p. 1415; p. 1426; 2007b, p. 92), pese a lo que sostiene Jauralde Pou sobre la incoherencia o, mas bien, adaptabilidad aduladora de esa ideologia, que cambiaria dependiendo de las circunstancias politicas (Jauralde Pou, 1981, p. 12).

(44.) Otros estudiosos, como Jauralde Pou (1997b), se han centrado mas en analizar la ofensiva de Quevedo contra los enemigos de Espana, dejando de lado esta esencial parte de la Espana defendida: la vehemente critica de los espanoles modernos (Lida, 1981, p. 45; p. 55).

(45.) Lida, 1981, p. 43.

(46.) Quevedo, Poesia, num. 146.

(47.) Madronal, 2007, p. 132.

(48.) Roncero Lopez, 1998, p. 1422.

(49.) Quevedo, Espana defendida, p. 298.

(50.) Quevedo, Espana defendida, p. 298.

(51.) Roncero Lopez, 1998, p. 1422; p. 1423.

(52.) Quevedo, Espana defendida, p. 298.

(53.) Lida, 1981, p. 56.

(54.) Quevedo, Espana defendida, p. 299.

(55.) Quevedo, Espana defendida, p. 299.

(56.) Roncero Lopez, 1990, p. 579.

(57.) Quevedo, Espana defendida, p. 299.

(58.) De hecho, segun la interpretacion de Henry Ettinghausen la Edad de Oro que canta la Espana defendida se extiende hasta el final del reinado de Felipe II (Ettinghausen, 1999, p. 148).

(59.) Quevedo, Espana defendida, p. 299.

(60.) Lida, 1981, p. 87; Roncero Lopez, 1990, p. 576.

(61.) Quevedo, Espana defendida, p. 299.

(62.) <<India capta ferrum victores cepit>> (Quevedo, <<Epistolario>>, p. 1362).

(63.) Ettinghausen, 1999, p. 147

(64.) Quevedo, Espana defendida, p. 274.

(65.) Ettinghausen, 1999, pp. 144-145; Roncero Lopez, 1998, p. 1425; Vivar, 2002, p. 18.

(66.) Quevedo, Espana defendida, p. 274.

(67.) Roncero, 1998, p. 1425.

(68.) Quevedo, Espana defendida, p. 298.

(69.) Comparese esa critica del <<ocio bestial>> con esta diatriba contra el ocio de la paz del Sueno de la muerte: <<en tiempos de paz mandaran los poltrones, medraran los vicios, valdran los ignorantes, gobernaran los tiranos, tiranizaran los letrados, letradeara el interes, porque la paz es amiga de picaros>> (Quevedo, Suenos, p. 348).

(70.) Ettinghausen, 1995, pp. 241-247.

(71.) Lida, 1981, p. 56.

(72.) Quevedo, Espana defendida, p. 298.

(73.) Quevedo, Espana defendida, p. 298.

(74.) Segun Quevedo, el ocio es la madre de todos los vicios, y en particular en un pueblo tan belicoso y activo como el espanol, segun le expresaba a Lipsio en su correspondencia: << Quid de mea Hispania non querula voce referam? Vos belli praeda estis. Nos otii, et ignorantiae>> (Quevedo, <<Epistolario>>, p. 1361).

(75.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XIX, estrofas 68-74.

(76.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XIX, estrofas 78-108. Tambien la Espana defendida incluye una especie de resena de la literatura espanola (Quevedo, Espana defendida, pp. 294-295).

(77.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro I, estrofas 5-7.

(78.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XX, estrofas 157-158.

(79.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VII, estrofa 74.

(80.) Vega Carpio, Jerusalen conquistaba, libro VII, estrofas 53-54.

(81.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VII, estrofa 54.

(82.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VII, estrofa 58.

(83.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VII, estrofas 59-67.

(84.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VI, estrofas 13-14.

(85.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VI, estrofa 15.

(86.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VI, estrofa 11.

(87.) Recordemos que para Joaquin de Entrambasaguas la Jerusalen es un <<poema nacional>> (1954, p. 17).

(88.) Ryjik, 2011. Entrambasaguas relaciona la vena nacional de la Jerusalen con la del teatro lopesco (1954, p. 17).

(89.) Areilza, 1986, p. 13; Espanol Bouche, 2007; Juderias, 1986.

(90.) Fuchs, 2009, p. 12.

(91.) Perez, 2009, p. 68.

(92.) Perez, 2009, p. 53.

(93.) Garcia Garcia, 2004, p. 38; Molina Martinez, 1991, p. 16; Perez, 1980, p. 17; 2009, p. 68, p. 136.

(94.) Jover Zamora, 1949.

(95.) Sanchez Jimenez, 2012.

(96.) Morley y Bruerton, 1968, pp. 286-287

(97.) Morley y Bruerton, 1968, pp. 322.

(98.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, p. 11.

(99.) Vega Carpio, Jerusalen conquistaba, p. 21.

(100.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, p. 15. Comparese esta apelacion al patriotismo como modo de otorgar verosimilitud a lo narrado con la actitud del propio Quevedo en Politica de Dios y gobierno de Cristo, cuando induce a los lectores a, en caso de duda, creer que el soldado romano que se convirtio al cristianismo al pie de la cruz era de origen espanol (Lida, 1981, p. 84).

(101.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, canto IV, estrofa 66.

(102.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VI, estrofa 16, V. 6; libro IX, estrofa 21, VV. 5-8; libro x, estrofa 94, V. 1; libro XIV, estrofa 89, VV. 1-4; estrofa 108, V. 6; libro XV, estrofa 73, v. 5.

(103.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XVI, estrofa 113, V. 8.

(104.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XVI, estrofa 105, vv. 5-8

(105.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XVI, estrofa 117, v. 2.

(106.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XVI, estrofa 118, v. 1.

(107.) Esta caracteristica despertaria inmediatamente connotaciones de propaganda enemiga, pues no en vano la Leyenda Negra se basa en sucesos como la <<Furia espanola>> (<<Spaanse furie>>) del saco de Amberes, en 1576.

(108.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XIV, estrofa 16, v. 5.

(109.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XVI, estrofa 80, vv. 1-4.

(110.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XV, estrofa 143, vv. 1-4.

(111.) Sanchez Jimenez, 2012.

(112.) La escena alude, claro esta, al traido y llevado tema de la preeminencia de las naciones (Francia o Espana), de gran actualidad durante todo el Siglo de Oro.

(113.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XV, estrofa 112.

(114.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XV, estrofa 129.

(115.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VIII, estrofa 54, VV. 5-8; libro VIII, estrofas 72-73; libro XVI, estrofa 83, VV. 1-4.

(116.) Sanchez Jimenez, 2007a; Sanchez Jimenez, 2012.

(117.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro X, estrofa 93.

(118.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VIII, estrofa 36, vv. 1-2.

(119.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VI, estrofa 86, vv. 1-2.

(120.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VIII, estrofa 83, v. 3.

(121.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VIII, estrofa 70, v. 4.

(122.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro IX, estrofa 21, vv. 5-8.

(123.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro IX, estrofa 77, vv. 7-8.

(124.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro VI, estrofa 88.

(125.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro IX, estrofa 69, vv. 1-4.

(126.) Vega Carpio, Jerusalen conquistada, libro XIV, estrofa 108.

(127.) Roncero Lopez, 1990, p. 576.

(128.) Roncero Lopez, 1990, p. 581.

(129.) Quevedo, Espana defendida, p. 273.

(130.) Quevedo, Espana defendida, p. 273.

(131.) Lida, 1981, p. 46.

(132.) Quevedo, Espana defendida, p. 273.

(133.) Quevedo, Espana defendida, p. 273.

(134.) Roncero Lopez, 1990, p. 576.

(135.) Roncero Lopez, 1998, p. 1416.

(136.) Roncero Lopez, 1998, p. 1415.

(137.) Lida, 1981, p. 51.

(138.) Quevedo Espana defendida, p. 274.

(139.) Roncero Lopez, 1998, p. 1417. Este patriotismo lleva a Quevedo a sostener, siguiendo opiniones corrientes entre los eruditos espanoles de la epoca, la historicidad de figuras como Bernardo del Carpio o de las predicaciones de Santiago en Espana (Quevedo, Espana defendida, p. 274), y a sostener que el espanol procede del hebreo (Roncero Lopez, 1990, p. 580; Quevedo, Espana defendida, pp. 283-297). Sin embargo, precisamente lo caracteristico de la Espana defendida es que Quevedo quiere limpiar la historia de Espana de leyendas espureas, segun la mentalidad humanista (Roncero Lopez, 1990, p. 581). Asi, el autor rechaza la noticia de que Tubal fuera el primer poblador de Espana como <<disparates>> (Quevedo, Espana defendida, p. 277), pues, aunque reconoce que algunos criticaran este escepticismo diciendo <<que quito en esto maliciosamente honra a la patria>>, afirma que <<tengo por sospechosa y mal fundada esta que usurpa el nombre de historia siendo fabula>> (Quevedo, Espana defendida, p. 278). En suma, para Quevedo lo que sabemos de cierto del origen de Espana es lo que nos cuentan los historiadores griegos y romanos desde el momento de la ocupacion cartaginesa (Quevedo, Espana defendida, p. 278): la verdadera gloria de Espana no se halla en un pasado de leyenda, sino en los hechos de armas de los hispanos. El pasado espanol es tan glorioso que no hay que andar inventando origenes mitologicos, como hacen otras naciones europeas (Roncero Lopez, 1990, p. 578).

(140.) Quevedo, Espana defendida, p. 274. Sobre la polemica de Quevedo y Escaligero (los Escaligeros), conviene consultar el estudio de Lida, 1981, pp. 75-82.

(141.) Quevedo, Espana defendida, p. 274.

(142.) Quevedo, Espana defendida, p. 296.

(143.) Quevedo, Espana defendida, p. 298.

(144.) Quevedo, Espana defendida, p. 274.

(145.) Roncero Lopez, 1998, p. 1422.

(146.) Quevedo, Espana defendida, p. 274.

(147.) Quevedo, Espana defendida, p. 274.

(148.) Croce, 1945, p. 249.

(149.) Arnoldsson, 1960, p. 97.

(150.) Quevedo, Espana defendida, p. 274.
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Title Annotation:Estudios
Author:Sanchez Jimenez, Antonio
Publication:La Perinola
Date:Jan 1, 2013
Words:15885
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