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Que pastores "con olor a oveja" pide el Papa.

Un obispo debe ser un hombre abierto sin miedo ni rigideces al Espiritu, que empuja a la Iglesia a explorar caminos nuevos de fidelidad y compromiso para servir al pueblo de Dios.

La suya debe ser una lucha que tenga a la vista la desconcertante sencillez, la vida desinstalada, el talante modesto y la opcion por los pobres y marginados que configuraron la vida de Jesus.

[ILUSTRACION OMITIR]

Hemos escuchado con interes las reflexiones que se estan haciendo en el Vaticano acerca del perfil que deben tener hoy quienes integren los distintos niveles de la Jerarquia de nuestra Iglesia. El Consejo de nueve cardenales (CG9) conformado por el papa Francisco para reformar la curia ha dedicado tiempo a estudiar el proceso de seleccion de los obispos. Y, segun ha revelado el portavoz Federico Lombardi S.J., esa instancia ha pensado en "las cualidades y requisitos de los candidatos a la luz de las exigencias del mundo de hoy", y ha abordado el reto que significa un buen proceso de recoleccion de informacion sobre ellos.

Acerca de este tema de evidente importancia deseo ofrecer una reflexion. Debo confesar con gratitud que me he sentido inspirado por no pocos miembros del episcopado que sirven al Pueblo de Dios con entrega incondicional y gozosa, y ejercen su autoridad de animacion, conduccion, gobierno y santificacion desde dentro, con una cercania fraterna y una sencillez que sorprende y edifica.

Hablare primero de la dimension espiritual del obispo, es decir, de su relacion con Dios. En segundo lugar, de su autentica unidad y comunion con la Iglesia universal y con su Iglesia particular. Luego explicare su funcion primordial y, finalmente, aludire a algunas cualidades personales que le ayudarian a realizar su mision. Como telon de fondo, cuento con la constitucion dogmatica Lumen Gentium y el Decreto sobre la Funcion Pastoral de los Obispos, presentado durante el Concilio Vaticano II. Junto con lo anterior, no dejo de tener en consideracion que el papa Francisco reitera constantemente que los obispos tienen que imitar al Buen Pastor (Jn 10, 1-16).

APASIONADO POR JESUCRISTO Y POR LA HUMANIDAD

A la luz de lo anterior, considero que, como caracteristica esencial del perfil de un obispo, esta primero el apasionamiento por Jesucristo que siente pasion por los hombres. De ahi nace su servicio incondicional a sus hermanos. Sin esta experiencia vital, entusiasta y admirativa de quien se encuentra con Jesus, a lo Pablo en el camino de Damasco (cf. Hch 9, 1-9) o como Pedro y Juan a las orillas del lago (cf. Mt 1, 16-18), no podra ser testigo del Senor. Solo asi su palabra cobrara originalidad, creatividad y fecundidad. Como los apostoles, de quienes son sucesores, los obispos podran confesar con humildad: "Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oido" (Hch 4, 20).

El obispo deberia ser un hombre abierto, sin miedos ni rigideces al Espiritu--a ese Espiritu que es libre y creativo, y que no podemos programar--, que es quien, en definitiva, dirige a su Iglesia y manifiesta su presencia misericordiosa y liberadora con dones diversos (carismas, servicios, ministerios (cf. 1 Cor 12, 1-30)), y empuja a la Iglesia a explorar caminos nuevos de fidelidad y compromiso para servir mas y mejor al pueblo de Dios. Deberia ser un hombre de discernimiento evangelico para poder descubrir los signos de los tiempos y ser capaz de interpretarlos para encarnar las incesantes llamadas de Dios.

Por tanto, el primer rasgo de la identidad del obispo es la santidad.

La historia es aleccionadora: el martirologio esta plagado de obispos santos. Hablaron desde el corazon mismo de su experiencia de Jesucristo y lo testimoniaron muchas veces con su sangre, siempre con una vida pobre y humilde, totalmente entregada a los demas en disponibilidad gozosa. Todos conocemos figuras de obispos que fueron y son una memoria viviente de Jesus el Buen Pastor.

HOMBRE DE COMUNION DESDE UNA FIDELIDAD CREATIVA

Un segundo rasgo de todo obispo es que deberia ser un hombre que vive, en fidelidad creativa, la comunion con el Papa, cabeza del Colegio Apostolico, y con sus hermanos en el episcopado. Tambien con su pueblo, al que pastorea acompanandolo, sirviendolo y alentandolo en sus luchas y esperanzas, en sus pruebas y alegrias. Esta claro que por su saber teologico debe contribuir fuertemente a vivir la colegialidad, que es el estilo de actuar de la Iglesia a todos los niveles, porque Cristo fundo una comunidad toda ella carismatica, responsable y activa, dirigida por un colegio apostolico a cuya cabeza puso a Pedro. El obispo sera un lider espiritual en su Iglesia particular, aunque debe sentir tambien la responsabilidad de la Iglesia universal: "Todos los obispos por su comunion eclesial participan en la solicitud de toda la Iglesia ..." (Vaticano II, decreto Christus Dominus sobre la funcion pastoral de los obispos en la Iglesia, no. 5 y siguientes). Y es edificante constatar el espiritu misionero de muchos obispos que, preocupados por la escasez de sacerdotes en algunas otras diocesis y regiones, han alentado a algunos de sus sacerdotes a trabajar donde mas falta hace. Eso es tambien poner a la Iglesia "en salida", siendo muy fiel a la autentica tradicion de esta, no para encerrarse en ella y repetirla, sino para hacerla dialogar con el mundo moderno. El papa Francisco ha dicho, una y otra vez: "Quiero pastores con olor a oveja y sonrisa de padre" (homilia de la misa crismal del 2 de abril de 2015). Esta es la figura del obispo que el lleva en su corazon: pastores que no solo no pretendan vestirse con la lana de sus ovejas, sino que anden "apasionados" por servirlas. Y el olor a oveja se pega cuando el pastor esta en medio de sus ovejas. No hay manera de crearlo en un laboratorio. Se le pega cuando pastorea a las ovejas en la cercania y le recuerda que el pueblo al que conduce es el mismo del que fue sacado.

Enseguida, el obispo deberia ser un servidor de la unidad, pero no de una unidad como uniformidad: la uniformidad no es un ideal de la Iglesia-Comunion, porque no es esa la unidad de la Santisima Trinidad, hecha de la riqueza de oposiciones y diferencias entre lastres personas divinas, compartidas en el amor.

En la construccion de la unidad de cada Iglesia particular, el obispo juega un papel no solo importante, sino decisivo. En cierto sentido, es el centro de la unidad. Pero no porque de el--piramidalmente-- proceda toda la vida de la Iglesia, sino porque el ha de crear en su Iglesia una fuerza centripeta que vincule a los fieles entre si. Y esto, porque los vincula con el centro de la fe y de la vida de la Iglesia, que es la persona de Jesus, el unico Senor. Es verdad que el obispo, como persona individual, tiene una sensibilidad y una inteligencia, un caracter y modo de actuar propios, de los que no puede desprenderse a voluntad. El perfil de su personalidad lo hara inevitablemente mas cercano a unos grupos, movimientos y personas dentro de la Iglesia que a otros, pero debe ser consciente de que esta al servicio de la unidad de todos los creyentes, cuyas legitimas diferencias en la comprension de la fe y en la vivencia cotidiana de ella debe respetar, sin imponer como obligatorias las suyas propias.

Por todo eso, deberia tambien acoger con gozo un legitimo y razonable pluralismo, fuente de tensiones enriquecedoras y no de divisiones ni rupturas.

Al ser centro y garantia de comunion eclesial, el obispo deberia ser un hombre que abra espacios de libertad en la Iglesia local, de corresponsabilidad y participacion para todos --tambien para los laicos-- no solo en la etapa de ejecucion de diferentes proyectos pastorales, sino en la etapa previa y mas fundamental de discernimiento del Evangelio. La corresponsabilidad de participar activamente--cada uno segun su carisma--compete a todos, porque de todos es. Y esto es fundamental porque el obispo tiene que alentar la participacion y la corresponsabilidad de los laicos y ser ejemplo de ella en sus equipos de trabajo (en la Iglesia-Comunion no hay miembros pasivos que reciben pero no dan).

CONFIGURAR SU VIDA A IMAGEN DE LA DE JESUS

Un tercer rasgo es la lucha sobre la pobreza con un corazon pobre. Si la desconcertante sencillez, la vida desinstalada, el talante modesto y la opcion preferencial por los pobres y marginados de su epoca configuraron la vida de Jesus, no pueden menos de configurar la vida de los obispos. Por lo tanto, esa disposicion tendra que encarnarla en su proceder el estilo de Jesus pobre y humilde, siervo y servidor (cf. Mt 12, 18; 18, 26). Pobre ante el Padre, como Jesus en su plegaria, en sus palabras y en sus actos, pobre ante los hombres, por su estilo de vida que hace atrayente la persona de Jesus. Deberia ser un hombre que habla como los profetas, desde un irrestricto amor a Jesucristo, anunciando con valentia y libertad el Evangelio, es decir, la Buena Noticia de la misericordia, la libertad, la justicia y la reconciliacion, y denunciando con intrepidez todo lo que aborta el proyecto de Dios: el atropello de los derechos humanos, la violencia, las injusticias, los egoismo o la corrupcion, vengan de donde sea. Que lucha por la promocion de todo hombre y de todo en el hombre, especialmente por los empobrecidos y marginados de la sociedad "proclamando su amor preferencial a los pobres" (Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Chile, 1987, no. 5), deseando "una Iglesia pobre para los pobres" (papa Francisco). Y, desde una vida pobre y modesta, que es el testimonio mas impactante y esperanzador para el pueblo que le ha sido confiado, "debe hacerse portavoz de los que no tienen voz" para que sus derechos sean reconocidos y respetados.

EL EJERCICIO DE LA AUTORIDAD

Un cuarto rasgo se determina segun cual sea su funcion en su Iglesia particular y el ejercicio de su autoridad. Una funcion primordial que le es propia es la de animar la vida que el Espiritu libremente suscita (autentificarla, aceptarla, promoverla). Al estilo de Jesus, se esforzara por convencer a sus auditores para que libremente acojan el Evangelio. Su funcion no es constituirse en el centro motor, sino en articular y mantener unida la comunion de fe, de culto y de accion apostolica de la Iglesia como totalidad, es decir, comunidad de todos los creyentes. El es el que anima la comunidad. Y la anima cuando es capaz de convocar, acercandose con sencillez a todos, acogiendolos con misericordia, comprendiendolos en sus problemas y esperanzas, animandolos en sus pruebas y sirviendolos con disponibilidad y alegria.

Asi, deberia ser un hombre de la autoridad que ha recibido de Jesus por el sacramento. El objeto propio de la autoridad episcopal son las cuestiones de fe y costumbres o, dicho de otra manera, de doctrina y moral. No caen bajo su autoridad como obispo cuestiones estrictamente cientificas y tecnicas.

Por lo demas, el obispo debe ponerse a la escucha obediente de lo que el Espiritu dice a las Iglesias y de lo que hace en ellas, mediante los hombres y mujeres carismaticos que El suscita. La "ultima" palabra, en el necesario discernimiento de espiritus, la tiene el obispo, pero el ideal es que a esa palabra se llegue en un proceso que involucre lo mas posible a la comunidad creyente: la "ultima" palabra no es la "unica" palabra. Decir esto no es desafeccion a la Jerarquia; es, por el contrario, un servicio a la comunion eclesial desde la responsabilidad.

VALIENTE, LIBRE Y DIALOGANTE

Finalmente, el obispo tambien debe estar dotado de ciertas cualidades humanas. Ya hable de su valentia y libertad. Deberia ser tambien un hombre de dialogo y de escucha, porque es el hombre de la comunion eclesial. Y no hay mejor medio para promoverla que un dialogo constante, animado por la caridad. El futuro de la comunion eclesial no pasa por la sospecha, la desconfianza y los prejuicios. El dialogo es siempre la mejor medicina preventiva y curativa de tensiones y conflictos. La falta o pobreza de dialogo genera un debilitamiento en la comunion eclesial por el desconocimiento del otro, que convierte en extrano al hermano y en anonima cualquier relacion. Y esto le debe llevar a escuchar con interes opiniones disidentes, tanto de creyentes como de no creyentes.

Debe ser un obispo que ponga a la Iglesia en contacto con pensamientos laicos que tienen fuerza y presencia en la sociedad civil.

Que suene y trabaje, desde el Espiritu y con la colaboracion de todos, por una Iglesia mas tienda de campana que fortaleza, mas servidora que senora, mas madre que maestra, mas techo y hogar que oficina burocratica de servicios religiosos. Y, ademas, que no sea una Iglesia uniformada, controladora, excluyente, incapaz de entender ciertos carismas, sino mas bien, que se esfuerce, con la ayuda del Espiritu, por ser mas imagen de Cristo, el que no excluye, el que no condena, el que no reglamenta la vida, sino el que la acoge, la regula y la alienta.

Deberia ser una persona de corazon sencillo y sereno que se renueva en su proceder al estilo de Jesus pobre y humilde, siervo y servidor de todos, ajeno a esa forma propia de los senores de la tierra de autoritarismo, prepotencia y lejania. Debe apartarse de esa forma mas bien magistral, desde arriba, cuando habla a su pueblo. Por el contrario, "tiende la mano", como Yahve, que enseno a caminar a Efrain, "tomandolo por los brazos" (Os 11, 3) y como el Maestro que ensenaba conversando por el camino. Por lo tanto, debe ejercer la autoridad como servicio, ajeno a toda manera impositiva, desarrollando su capacidad de escuchar, educar y acompanar a las personas. El papa Francisco lo ha dicho graficamente: los "obispos deben ser hombres que no tengan psicologia de principes". Por lo tanto, no al arribismo ni a la carrera eclesiastica, pues pueden convertirse en tentaciones que los acosen.

Deberia ser un hombre valiente para afrontar las incongruencias de todos sus hermanos, incluidos los sacerdotes, y con una valentia que le anime con caridad a enmendar rumbos. Que asi ayude a los fieles a crecer en caridad fraterna.

Que, inmerso en su mundo, hoy mire lejos y anime activamente la participacion de la mujer en la Iglesia. Recordamos como, en el avion de regreso a Roma tras la Jornada Mundial de la Juventud realizada en Brasil, el papa Francisco dijo a los periodistas: "El rol de la mujer en la Iglesia no es solo la maternidad, sino que es mas fuerte, es el icono de la Virgen. La Iglesia es femenina, es esposa, es madre. No se puede entender una Iglesia sin mujeres, pero mujeres activas en la Iglesia. Hay que hacer una profunda teologia de la mujer...".

Deseo concluir esta breve reflexion confesando mi gozo y gratitud por una Jerarquia que, como don del Espiritu, esta al servicio de la unidad de la Iglesia y vive, por lo tanto, con sencillez y modestia su tarea de animacion, coordinacion, gobierno y santificacion. Y esto, porque su Fundador asi lo quiso (cf. Cor 12, 28-29; Ef 4, 11).

Jose Maria Guerrero S.J.

Centro de Espiritualidad Loyola, Padre Hurtado.
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Title Annotation:IGLESIA
Author:Guerrero, Jose Maria
Publication:Mensaje
Date:Mar 1, 2016
Words:2722
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