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Propuestas de reformas al derecho canonico presentadas por el arzobispo de Tarragona, Tomas Costa y Fornaguera, al iniciarse la codificacion del derecho canonico de 1917.

Resumen: A partir de documentos del Archivo Secreto Vaticano, se presentan las propuestas de reformas al derecho canonico hechas en 1904 por el arzobispo de Tarragona, Tomas Costa y Fornaguera, en respuesta a la circular Pergratum mihi de la Secretaria de Estado del Vaticano, de 25 de marzo de 1904, al iniciarse la codificacion del derecho canonico de 1917 y se hace una primera valoracion de conjunto de ellas.

Palabras clave: Codigo de Derecho Canonico de 1917, Circular Pergratum mihi, Arzobispo de Tarragona, postulata episcoporum, Codificacion del derecho canonico, Tomas Costa y Fornaguera.

Abstract: Based on documents in the Vatican Secret Archives, this paper presents the proposals for canon law reform made in 1904 by Tomas Costa y Fornaguera, Archbishop of Tarragona, in response to the Pergratum mihi circular issued by the Vatican Secretariat of State, 25 March 1904, at the start of the 1917 Canon Law codification process, and offers a first assessment of both texts.

Keywords: 1917 Code of Canon Law, Pergratum mihi Circular, Archbishop of Tarragona, postulata episcoporum. Canon Law Codification, Tomas Costa y Fornaguera.

Reform Proposals Presented by Tomas Costa y Fornaguera, Archbishop of Tarragona, at the Start of the igiy Canon Law Cod If cation Process

INTRODUCCION

El 25 de marzo de 1904 la Secretaria de Estado del Vaticano envio a todos los metropolitanos la circular Pergratum mihi (1) por la que pedia a los metropolitanos que, habiendo oido previamente a sus sufraganeos y demas ordinarios que debian estar presentes en el concilio provincial, hicieren llegar a la Santa Sede, dentro de los cuatro meses siguientes, en pocas palabras, las principales modificaciones y correcciones que debian hacerse al derecho canonico en vigor. Con dicha circular se ponia en practica la decision que, poco antes, habia adoptado el recien elegido Pio X quien, mediante el motu proprio Arduum sane munus, de 19 de marzo de 1904 (2), habia decidido el inicio del proceso que llevaria a la confeccion del primer Codigo de Derecho Canonico de la Iglesia latina (3), al tiempo que manifestaba su deseo de que todo el episcopado colaborara y concurriera a esta obra tan importante; de esta manera, la comision codificadora--integrada por hombres mas bien teoricos--se veria enriquecida con los aportes de quienes tenian que utilizar el derecho canonico en el gobierno cotidiano de sus iglesias particulares.

El material llegado a Roma fue sistematizado y reproducido en un volumen, bajo la direccion del consultor Bernardino Klumper (4), que no se empasto, quedando su uso reservado exclusivamente a los consultores. Desde Espana tres fueron las propuestas que arribaron a Roma: una firmada en conjunto por los metropolitanos espanoles (5); otra firmada por el arzobispo de Burgos, fr. Gregorio Maria Aguirre y Garcia ofm. (6); y otra firmada por el arzobispo de Tarragona, Tomas Costa y Fornaguera (7). En las paginas que siguen presento las propuestas de reformas al derecho canonica hechas por el arzobispo de Tarragona por separado respecto de las del conjunto de los metropolitanos espanoles, sin perjuicio de que el tambien las habia suscrito, y hago una primera valoracion de conjunto de las mismas, toda vez que un analisis particularizado de ellas excede con mucho las paginas de este trabajo.

I. EL ARZOBISPADO DE TARRAGONA

En 1904, al iniciarse la primera codificacion canonica latina, estaba al frente del arzobispado de Tarragona el arzobispo Tomas Costa y Fornaguera (8), y lo integraban los siguientes obispados sufraganeos: Barcelona, cuyo obispo era el cardenal Salvador Casanas y Pages (9); Gerona, al frente del cual estaba el obispo Tomas Sivilla y Gener, (10); Lerida, cuyo obispo era Jose Messeguer y Costa (11); Solsona, que tenia al frente como administrador apostolico a Juan Benlloch y Vivo, obispo titular de Ermopoli Maggiore (12); Tortosa, cuyo obispo dio cesano era Pedro Rocamora y Garcia (13); Urgel, cuyo obispo era Juan Jose Laguarda y Ferrollera (14); y Vich, al frente del cual estaba Jose Torras y Bagues (15).

La arquidiocesis contaba por esos anos con una universidad pontificia de reciente creacion, pues el 14 de agosto de 1897, Leon XIII habia convertido el seminario en universidad pontificia (16). De hecho, en su respuesta a Roma, el arzobispo hacia expresa referencia al hecho de haber oido no solo a los obispos sufraganeos, sino tambien al "colegio de doctores de esta Universidad Pontificia" (17).

II. LOS POSTULATA DEL ARZOBISPO DE TARRAGONA

En una breve carta de 15 de diciembre de 1904 dirigida por el arzobispo de Tarragona al cardenal Rafael Merry del Val, secretario de Estado de Pio X (18), le envio <<un escrito sobre puntos de reforma del derecho canonico>>, cumpliendo, asi, lo que habia sido solicitado desde Roma. Si tomamos en cuenta que la circular solicitaba que la respuesta fuera enviada dentro de los cuatro meses siguientes a la fecha de la misma, o sea, debia haber llegado a Roma a fines de julio de 1904, los postulata tarraconenses fueron enviados fuera del plazo previsto por la Santa Sede. El texto de los mismos, fechados el 16 de diciembre de 1904, esta contenido en un manuscrito escrito en latin, en 11 paginas en folio. Despues de una breve introduccion, se incluyen 41 postulata, numerados en forma sucesiva sin que haya divisiones que los distribuyan por materias o les den alguna ordenacion.

El arzobispo de Tarragona habia suscrito el informe que el conjunto de metropolitanos espanoles habia elaborado en respuesta a la consulta romana, no obstante lo cual, el arzobispo envio unos postulata propios, al igual que habia hecho el arzobispo de Burgos, pero, a diferencia de este, en su informe Costa no hacia ninguna referencia a aquellos postulata conjuntos, como lo habia hecho el arzobispo burgales, quien justifico sus postulata propios aludiendo al posible retraso con que podrian llegar los postulata conjuntos. A pesar de este silencio del arzobispo Costa al informe de los metropolitanos, es claro que no solo fueron tenidos a la vista, sino que fueron directamente utilizados, al punto que un total de 16 propuestas tarraconenses son copia textual de las de los metropolitanos (19); dos son copias parciales (20); y tres sugieren los mismos contenidos, pero con formulas diversas (21). Frente a esto, surge la duda de si se trata de una simple copia de unos postulata que conocia el arzobispo Costa y que utilizo en beneficio propio, lo que se refuerza si pensamos que las propuestas de los metropolitanos lleva fecha 20 de julio, es decir, casi cinco meses antes de las tarraconenese; pero es igualmente posible pensar que el uso que el arzobispo Costa hizo de los postulata conjuntos podria haberse debido a que se trataba de propuestas hechas inicialmente por el prelado tarraconense y sus asesores al trabajo conjunto y que, en respeto a ellos, habria hecho llegar a Roma en forma separada, con otras propuestas que no habrian tenido mayor acogida en el informe conjunto. Dejo la duda planteada porque no estoy en condiciones de afirmar una u otra.

El conjunto de propuestas se inicia con una breve introduccion en la que el arzobispo, despues de hacer referencia a la carta Arduum sane del papa Pio X y del encargo recibido de manifestar a la Santa Sede, en pocas palabras, la opinion sobre algunos cambios o enmiendas que necesite el derecho canonico vigente, hacia presente que, deseando cumplir "con entusiasmo" los votos pontificios y una vez oidos los sufraganeos y el colegio de los doctores de la Universidad Pontificia, habia decidido consignar las propuestas que, a su juicio, expresaban los cambios que necesitaba el derecho vigente. Concluia pidiendo a Dios que esta obra "sumamente importante" que "indudablemente" se dirigia a un provecho tan grande para la Iglesia, llegare a feliz termino. En su texto original, como senale, las propuestas del arzobispado de Tarragona no llevan ninguna separacion, sino que se siguen unas a otras sin solucion de continuidad, orden que, a efectos de ser fiel al informe, voy a respetar.

La primera de las propuestas se refiere al sinodo diocesano, pareciendo al prelado que la ley sobre los mismos debia armonizarse de acuerdo a la norma del esquema del Concilio Vaticano I (22), por lo que habia que estatuir que se celebraren en espacio de un trienio, cuando se quisiera (23). En la propuesta siguiente, se referia a los concilios provinciales, afirmando que seria de gran utilidad que el concilio provincial se celebrare "alrededor del sexto ano", porque parecia que una celebracion mas frecuente se hacia innecesaria, dado que se mantenia la fluidez de comunicacion personal, la que todas las iglesias podian tener con el romano pontifice y con las congregaciones de la curia romana, lo que no se apartaba mucho de los lincamientos propuestos por el Concilio Vaticano I respecto de esta situacion (24). Seguidamente el prelado abordaba la visita episcopal a la diocesis, pareciendole que debia ser regulada segun se proponia en el esquema del concilio vaticano (25), cumpliendose cada trienio, y cada quinquenio en las diocesis extensas (26).

Referida a la remocion de los parrocos fue la propuesta siguiente en la que se pedia que, mantenida la inamovilidad de los parrocos, se concediere a los obispos la facultad no solo de removerlos de las parroquias mediante un proceso economico con apelacion, sino tambien la de privarlos, existiendo alguna de las causas que debian ser definidas en el nuevo derecho, y asignando a ellos otro beneficio si se trataba de una remocion perpetua (27). Y respecto de los religiosos expulsados o secularizados, pedia que se determinare a que debian atenerse las ordenes, congregaciones y ordinarios para que se evitare, en la medida de lo posible, <<aquella triste y como desesperadas condicion en la que no es raro que se encuentren cuando estan en tal estado>> (28).

Mirando a la generalidad de los fieles eran las propuestas que seguian, algunas de las cuales, empero, implicaban consecuencias directas para los obispos o los parrocos. En efecto, parecia al arzobispo que habia que suavizar la ley del ayuno y de la abstinencia, toda vez que la mayor parte de los fieles no podia observarla (29). En cambio, era "muy necesario", para evitar gravisimos inconvenientes, que al margen de la inscripcion del bautismo registrado de cualquier fiel se hiciera evidente, tambien, el matrimonio contraido o la profesion religiosa emitida, y el dia de su muerte, por lo que parecia que habia que establecer que el parroco o superior bajo cuya jurisdiccion se habian realizado tales actos, se obligare a enviar al parroco un testimonio original de tales actos (30). Pedia asimismo el arzobispo, que se entregare a los obispos amplio poder de conceder la facultad de celebrar dos misas en los casos previstos por el derecho (31); y que se permitiere a los fieles recibir la comunion pascual fuera de su propia parroquia, mientras probaren con posterioridad haber cumplido el precepto ante el parroco propio (32).

Las siguientes nueve propuestas se remitian al matrimonio, la primera de las cuales, referida a los esponsales, sugeria que para la validez de ellos se estatuyere del mejor modo, ya en el fuero externo como en el interno, alguna solemnidad como podia ser una escritura publica que debia extenderse en la curia episcopal (33). A continuacion el prelado se referia a una corruptela que habia surgido con ocasion del decreto Tametsi del Concilio de Trento (34), que habia establecido una solemnidad formal para la emision del consentimiento matrimonial -ante el parroco de uno de los contrayentes y dos o tres testigospero que habia dado origen a la corruptela del llamado matrimonio "por sorpresa", esto es, matrimonios que el parroco entendia que no cabia celebrar, pero era sorprendido por los contrayentes quienes emitian su valido consentimiento sin que el pudiera impedirlo: sugeria el prelado que tales matrimonios fueren declarados nulos (35).

Los postulata siguientes se referian a los impedimentos: i) que el impedimento de afinidad por copula licita se restringiere al segundo grado (36); para entender bien esta propuesta y las siguientes en lo que se refiere a los grados, preciso es recordar que, al tiempo de la primera codificacion canonica, los grados de parentesco se contaban en el derecho de la Iglesia de manera diversa a la del derecho de los Estados, que seguia en esto al derecho romano; ii) que se concediere al obispo la facultad de dispensar el impedimento de consanguinidad hasta el tercer grado al menos igual (37); iii) en cuanto al impedimento de publica honestidad a causa de un matrimonio valido y no consumado, que se redujere al segundo grado (38); iv) parecia necesario que se estatuyere expresamente que el impedimento de parentesco espiritual con respecto a los padrinos solo lo fuere por el bautismo solemne y restringido al padrino con el bautizado (39); v) debia exigirse para el impedimento de parentesco legal, y ser suficiente, la adopcion hecha en cuanto a las leyes del Estado y el traspaso del adoptado a la familia y a la potestad del que adoptaba (40); vi) que se eliminare el impedimento de parentesco servil (41); vii) finalmente, el prelado tarraconense pedia que se concediere a los obispos la potestad de dispensar de cualquier impedimento de derecho eclesiastico descubierto despues del matrimonio contraido de buena fe, al menos por una u otra parte, exceptuados los del orden sagrado, voto solemne y la afinidad en linea recta por copula licita (42).

Los siguientes dos postulata, mas extensos en su formulacion, se referian a la materia patrimonial. El primero, partiendo de la base de que los clerigos concurrian con su ayuda por la necesidad de toda la Iglesia o de su propia diocesis, consideraba necesario que se estableciere que cualquier clerigo, cualquiera fuere su dignidad, tuviere que ceder una parte proporcional de sus rentas, que podia ascender, por ejemplo, a un dos por ciento; del total de lo recolectado por esta razon, la mitad seria en subsidio del romano pontifice y de la Iglesia universal; el resto debia ser invertido por el ordinario para beneficio de la diocesis, como la construccion de una casa piadosa donde los sacerdotes llegados a la vejez o por enfermedad, u obligados por penas de reclusion, pasaren una vida en paz y tranquila (43). El segundo ponia en evidencia el problema de la reduccion de las dotes de los beneficios: era evidente para todos, segun el metropolitano, que la dote de los beneficios que se establecian en su tiempo consistian maximamente en titulos del Estado o en valores publicos, cuya rentas estaban notablemente disminuidas, por lo que parecia ser preciso establecer que cuando tal disminucion produjere un beneficio incongruo, se suspendiere su provision y se aplicaren las rentas a una masa de beneficios hasta que el beneficio llegare a ser congruo como antes. Lo mismo habia que decir respecto de cualquiera de las otras fundaciones pias, a no ser que se previniere expresamente lo contrario en las clausulas de la fundacion (44).

Los cinco postulata siguientes se refirieron a la materia penal. Segun el primero de ellos, tal como se habia hecho a proposito de las censuras por la bula Apostolicae Sedis (45) y, a proposito de los libros y escritos por la constitucion Officiorum et munerum (46), de la misma manera convendria reducir a un unico texto lo referido a las penas, los delitos y las irregularidades (47). Se requerian muy especialmente conceptos precisos respecto de la naturaleza del delito, las condiciones respecto del mismo, la capacidad del delincuente "y otras cosas de este genero" (48). En una seccion especial debia reunirse todo aquello que, concerniendo a los delitos y las penas de los regulares, se encontraba esparcido en distintos lugares del Corpus Iuris Canonici (49).

Seguidamente, el resto de los postidata se abocan a la materia procesal, de los que los dos primeros de los 18 que tratan esta materia, se situan entre el derecho penal y el derecho procesal: asi, debia restringirse la facultad de los jueces de aplicar penas por arbitrio propio (50). Y no seria inoportuno en el nuevo codigo exponer mas claramente cuando realmente las penas han sido impuestas por el derecho y senalar los casos en que fuere necesaria una sentencia declaratoria del juez para la ejecucion de ellas (51). Mas generica era la propuesta de que se constituyeren los tribunales metropolitanos colegiados (52) y que, en los juicios eclesiasticos, los clerigos que hubieren obtenido una laurea o, al menos, una licencia en derecho canonico, pudieren ejercer el cargo de abogado o procurador, pues se reconocia que los clerigos eran mas expertos que los laicos en los asuntos eclesiasticos (53).

En una propuesta muy general pero del todo acorde con el ideal de la codificacion que se pretendia, era muy deseable, segun el prelado, una ley procesal que, respondiendo a la organizacion de los tribunales eclesiasticos, pudiere contener de modo tecnico y completo: i) prescripciones comunes a todo procedimiento; ii) las propias de la jurisdiccion voluntaria; iii) las propias de la jurisdiccion contenciosa, tanto en lo civil como en lo criminal; iv) las propias de la jurisdiccion contencioso-administrativa si, eventualmente, con moderacion, se considerare que debia ser introducida en el derecho de la Iglesia; v) las especiales para los procesos penales extraordinarios, esto es, economicos, respecto de las censuras en general (54).

En lo referido al domicilio, una materia que no es propiamente procesal, pero que tiene directa incidencia en ella, sugeria el metropolitano que, habida consideracion de la movilidad de personas que se desplazaban de un lado a otro, lo que ya ocurria en esos anos, debian ser clarificados con mayor precision los requisitos del domicilio y del cuasidomicilio, principalmente en lo que respecta a la adquisicion y perdida (55). Por la misma razon--la movilidad de las personas--habia que considerar, para facilidad de la prueba de la condicion civil de solteria y del estado de vida anterior en cuanto a contraer matrimonio y a recibir las sagradas ordenes, la informacion de testigos o la garantia de un varon probo con juramento supletorio (56).

En las propuestas siguientes, se formulaban peticiones que podriamos calificar como referidas a las reglas comunes a todo procedimiento; i) aunque rara vez tenia lugar el modo de elegir el fuero mediante prorroga de jurisdiccion, habia que aspirar, segun el arzobispo Costa, a que, mirada atentamente la organizacion que tenian los tribunales, se indicaren con acuciosidad los negocios y casos en los que se pudiere aplicar (57), ii) por su parte, si bien la continencia de la causa no debia ser dividida, era necesario explicar cuando la continencia se entendiere poder ser dividida, y tambien completar los preceptos mediante los cuales fueren reguladas la conexion de causas y de acciones, y la acumulacion de actores (58); iii) como negocio verdaderamente de la maxima importancia fuere el tratamiento de aquellas cuestiones que se escuchan previamente y de aquellas que se llaman prejudiciales, era sumamente deseable que el conjunto de ambas se explicare por medio de reglas adecuadas para su deduccion, tramitacion y resolucion. Si se trataba de competencia jurisdiccional, debia establecerse, claramente que se extinguiere y terminare por decreto unico del superior (59); iv) para evitar los peligros de un arbitrio inmoderado y para proteger la uniformidad, tambien era deseable que fuere establecido y delimitado lo concerniente a los dias habiles e inhabiles, los plazos judiciales, la duracion de estos--cuya duracion convenia que fuere breve-, su prorrogabilidad o improrrogabilidad, su condicion ordinaria o extraordinaria y el modo de calcularlos, las consecuencias de la contumacia y las facultades del juez en funcion de su oficio ya fuere ad honorem o a sueldo (60); v) en lo referente a las recusaciones de los jueces, debian definirse los casos en los cuales los jueces debieren ser considerados inhabiles; esto a condicion de que no fuere necesario recurrir a arbitros. El juez mismo deberia pronunciarse acerca de la existencia o inexistencia de la inhabilidad. Si se declarare habil, y los litigantes, o alguno de ellos, fuere de opinion contraria, la cuestion debia tratarse de modo breve, como un incidente y debia ser concluida por un unico decreto superior; si el juez inferior se hubiere inhibido, estaria obligado a explicar cuanto antes su inhibicion al superior para que aprobare la misma, si la encontrare justa, o, de otro modo, la revocare y corrigiere disciplinariamente al juez inferior (61).

No faltaron algunos postulata referidos a las medidas para agilizar el proceso, una de las cuales era la conciliacion-, segun el prelado tarraconense, el acto de conciliacion tenia que ser muy bien regulado, como institucion obligatoria general, sin la cual la comunicacion escrita de la querella no pudiere tener lugar. Asimismo debian definirse los casos en los cuales razones de bien publico u otras especiales impidieren intentar una conciliacion. Ahora bien, el acto debiere celebrarse ante un juez, de alli que estando presentes los defensores -entre nosotros "hombre buenos" escribia el arzobispo- el juez tuviere la potestad de pronunciarse justa y equitativamente, por ejemplo, la separacion semestral en las causas de divorcio u otras, sobre todo cuando la discordia tuviere como fundamento un movimiento repentino de ira, u otra causa leve o de breve duracion. A traves de esta via, constataba el prelado, se habian evitado innumerables divorcios en algunas diocesis de Espana, donde la practica anteriormente mencionada se habia arraigado, la cual ayudaba admirablemente a la conciliacion de las voluntades (62).

En materia de recursos habia otras propuestas: i) aunque el derecho de la Iglesia, fundado en el derecho de Justiniano, prohibia una tercera apelacion, una vez propuesta la segunda apelacion a favor de una y otra parte, se seguia que el asunto se prolongaba hasta una quinta instancia; era, pues, necesario enfrentar este mal estatuyendo que los negocios canonico-civiles terminaren de modo general mediante doble sentencia conforme, sin perjuicio de la potestad de las partes de acudir al tribunal superior en casacion tal como ocurria en el derecho cesareo (63); ii) debia introducirse y regularse el recurso ordinario de queja, a favor de los casos en los cuales fuere denegada la apelacion y en casos similares (64); iii) el precepto tridentino (65) acerca de seleccionar el testimonio de los actores que debia ser remitido al tribunal superior en las apelaciones con efecto devolutivo, podia conservarse; en lo tocante a las apelaciones con efecto suspensivo las mismas actas originales debieren ser enviadas al superior, lo que no solo responderia mejor a los efectos de la apelacion, sino tambien llegaria a ser mas economico (66).

El penultimo de los postulata tarraconenses abordaba procesalmente el privilegio del fuero de que gozaban los clerigos: se quejaba el prelado de que las "sapientisimas normas" del derecho canonico que atanian al fuero de los clerigos, nunca se observaban y no era raro que un clerigo tuviese que comparecer ante un juez laico; para situaciones similares, sugeria el arzobispo que podian ser prescritas las siguientes o similares normas: i) un clerigo llamado como testigo, debiere comparecer ante el ordinario a pedir licencia; ii) lo mismo debiere hacer el clerigo citado ante un juez laico, pero en este caso debiere extenderse al ordinario el libelo o causa por la cual fuere citado; iii) si por cualquier razon no pudiere acudir al ordinario por licencia, que compareciere, sin embargo, ante el juez y ante el mismo declarare y jurare cuanto fuere necesario, emitiendo protesta de no renunciar al fuero y otros derechos, y lo pusiere en conocimiento del ordinario tan pronto como fuere posible; iv) el clerigo no necesite licencia del ordinario para poder reconvenir ante un juez laico a una persona igualmente laica que antes lo hubiere citado ante el mismo juez (67).

Finalmente, concluia el arzobispo en la ultima de sus propuestas: para evitar los abusos, parecia que habia que definir un termino mediante el cual se evitare que todos los litigios -que se ajustaren a este termino-, caducados por el derecho mismo, fueren conocidos en primera instancia o en cualquier otra, a no ser que antes la parte que interviene hubiere pedido con insistencia (68).

Finalizaba el prelado su informe con una frase de estilo, con la que sometia al juicio del papa--"a quien Dios salve por muchos anos"--lo que habia considerado para ser justipreciado (69).

III. ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES

No me es posible en estas breves paginas entrar a considerar cada una de las propuestas de reforma formuladas por el arzobispo Tomas Costa y Fornaguera al iniciarse la codificacion canonica de 1917, razon por la que me limitare a hacer algunas consideraciones generales sobre el conjunto de las mismas; el estudio pormenorizado de ellas quedara para futuros trabajos. Supuesto esto, una mirada de conjunto a las propuestas enviadas por el arzobispo permite formular algunas primeras observaciones.

Materias abordadas

Como ha podido advertirse, las propuestas hechas por el arzobispo abarcan un arco amplio de materias, pero entre ellas no hay una distribucion proporcional, pues son tres las materias que acaparan la mayor atencion: lo referido a tribunales y procesos y, en esta materia, mucho mas atencion a los procesos que a los tribunales, con un total de 18 propuestas; la materia de esponsales y matrimonio, con nueve postulata, de los cuales uno solo se dedica a los esponsales y el resto al matrimonio, siendo los impedimentos matrimoniales los que acaparan la mayor atencion; y el tema de los delitos y penas, con cinco propuestas. El resto de los postulata se distribuyen en aspectos concretos de materias diversas, algunas de las cuales son instituciones con tradicion en la Iglesia, como los concilios provinciales, los sinodos y las visitas episcopales, con una propuesta cada una. Llama la atencion la escasa atencion que se dedica a los religiosos, a quienes se refiere solo una propuesta y ella referida al problema de los religiosos expulsos. Tambien llama la atencion la escasa preocupacion por los parrocos, de quienes se habla solo en un postulatimi, el que aborda el tema de su remocion, si bien indirectamente algunos postulata podrian alcanzarles, como el que solicitaba mayores facultades de los obispos para autorizar binaciones, aunque este podria extenderse a otros presbiteros asi como el referido al fuero eclesiastico. Tambien fueron escasas las referencias a los obispos y ellas mas bien indirectas, cuando se solicitaban para ellos algunas facultades vinculadas a otras materias. Los laicos fueron tambien una preocupacion secundaria, pues fueron escasos los postulata referidos a ellos: tan solo los que pedian suavizar el ayuno y abstinencia o la necesidad de subinscribir en las inscripciones de bautismo los actos referidos al estado civil y defuncion; esta poca preocupacion habria que matizarla, sin embargo, si agregamos las propuestas hechas en materia matrimonial. Y en lo referido al regimen de bienes, tan solo dos propuestas.

Si consideramos que los postulata estan expuestos sucesivamente, con numeracion correlativa, sin mayores distribuciones internas que pudieren indicar la mayor o menor importancia relativa dada a algunos de ellos en particular, parece que un elemento de juicio para aproximarnos a este tema lo proporciona la diversa cantidad de postulata que se dedican a las diferentes materias: desde esta perspectiva, se puede pensar que la que mas preocupaba era la materia procesal, seguida por la matrimonial y la penal. Esta aproximacion, empero, se refiere a materias generales, y no arroja luz sobre la mayor importancia relativa que pudo darse a algunas propuestas en particular.

Importancia relativa de las diversas propuestas

Siendo lo anterior efectivo, me parece que hay otro elemento de juicio que nos permite advertir que hay algunos postulata a los que el arzobispo tarraconense les otorga mayor relevancia: el estilo con el que son formulados. Por de pronto, el estilo general que se ha utilizado es un estilo propositivo, no imperativo-, esto es, el prelado, lo que estaba haciendo, era tan solo sugerir a la Santa Sede las reformas al derecho canonico vigente que consideraba conveniente introducir y solo sugerir, no estaba en condiciones de imponer nada y esto necesariamente habia de incidir en el estilo de formulacion que utilizaba.

No obstante esto, un analisis estilistico de los postulata nos permite advertir que hay matices de estilo que muestran la mayor importancia que el prelado otorgaba a algunos de ellos. Hay algunos que utilizan simplemente la ex presion "parece que" (videretur), como ocurre con los postulata l (70), 3 (71), 6 (72) y 41 (73); o las expresiones "convendria" (74), "es deseable" (75), "puede conservarse" (76), "no seria inoportuno" (77), "hay que considerar" (78), "hay que aspirar" (79). Ocasiones hay, sin embargo, que el "parece que" y otras de las expresiones equivalentes va calificado con un adjetivo, lo que otorga mayor vehemencia a la expresion, como cuando se dice en el postulatum 15 (80) "parece que es necesario" o "parece ser preciso" como se dice en el 20 (81). Esta mayor vehemencia se expresa con otras formulas, como "sera de gran utilidad" (82), "es necesario" (83), "es muy necesario" (84), mayor vehemencia que se complementa con el uso de superlativos como ocurre en el postulatum 7 recien senalado.

Las expresiones antes individualizadas se situan todas ellas en el estilo propositivo, propio de quien sugiere algo. Pero es posible encontrar otras expresiones que, saliendose un poco de este estilo, ocupan formulas que mas parecen impositivas, lo que proporciona a dichas propuestas un caracter de mayor importancia aun: ello ocurre cuando se utilizan verbos como "restrinjase" (85), "reduzcase" (86), "exijase" (87), "eliminese" (88), "reunase" (89), "concedase" (90), "constituyanse" (91), "permitase" (92), "estatuyase del mejor modo" (93), expresiones todas ellas que, no obstante que se trata de propuestas--y no de imposiciones-expresan la necesidad que muestra el prelado de que ellas sean acogidas. Ya no estamos en el simple "parece". Otras formulas parecidas son "deben ser clarificados" (94), "han de definirse" (95), "debe establecerse claramente" (96), "dene que ser muy bien regulado" (97), "ha de introducirse y regularse" (98). Y no faltan formulas que denotan una mayor relevancia aun, de lo que se postula: "se requieren muy especialmente" (99), "es sumamente deseable" (l00).

A la luz de lo anterior, me parece que el estilo utilizado en la redaccion de las diversas propuestas proporciona una clave de lectura que permite discernir la mayor relevancia que el prelado otorgaba a algunas de sus propuestas por sobre otras, a pesar de que la simple presentacion de las mismas pudiera dar una impresion diferente, al aparecer todas ellas, sin solucion de continuidad, en una lista de propuestas numeradas correlativamente, sin mayores distinciones.

Propuestas acordes con algunas tecnicas codificadoras

La codificacion del derecho canonico que se preparaba, se llevaba adelante para proporcionar al derecho de la Iglesia las ventajas formales que habia llevado al derecho de los Estados la moderna manera de fijar el derecho representada por la codificacion iusracionalista. Algunas de tales ventajas formales aparecen reflejadas en las propuestas tarraconenses. En efecto, una de las criticas que se hacia al derecho de las decretales era la diversidad de lugares en que se regulaba una misma materia, lo que dificultaba el conocimiento y aplicacion del derecho lo que se buscaba superar con la codificacion, al fijar el derecho en un texto unico de facil manejo y consulta; y, en el mismo texto, regular las diversas materias de manera organica y unitaria. Asi, el arzobispo sugeria <<reducir a un unico texto lo que se refiere a las penas, los delitos y las irregularidades>> (XXI), <<reunase en una seccion especial todo aquello que, concerniendo a los delitos y las penas de los regulares, se encuentra esparcido en distintos lugares del Corpus Iuris>> (XXIII); lo mismo ocurria en materia procesal, respecto de la cual el metropolitano consideraba <<muy deseable una ley procesal que, respondiendo a la organizacion de los tribunales eclesiasticos, pueda contener de modo tecnico y completo>> las diversas materias procedimentales que el prelado enumeraba a continuacion (XXVIII).

Otra de las ventajas formales de la codificacion era la precision conceptual a la que se aspiraba, asi como la completa regulacion de las instituciones recogidas en el codigo, a lo que tambien aspiraban algunas propuestas del arzobispo Costa, como cuando escribia que <<se requieren muy especialmente conceptos precisos respecto de la naturaleza del delito, las condiciones respecto del mismo, la capacidad del delincuente y otras cosas de este genero>> (XXII); o que se indicaren <<con acuciosidad los negocios y casos en el que se pueda aplicar>> la prorroga de jurisdiccion; o, tratandose de las cuestiones procesales que se escuchan previamente y de las prejudiciales, consideraba que era <<sumamente deseable que el conjunto de ambas se explique por medio de reglas adecuadas para su deduccion, tramitacion y resolucion>> (XXXIII).

Razones que justifican algunas propuestas

Los codigos se caracterizan por la expresion de sus preceptos normativos mediante formulas breves y apodicticas, sin proporcionar las razones por las que se prescribe tal o cual comportamiento, a diferencia de los cuerpos normativos anteriores cuyas prescripciones normativas eran, por lo general, razonadas. Esta caracteristica de la codificacion se advierte en las propuestas del arzobispo de Tarragona, pues la generalidad de las mismas no daban las razones de las mismas, limitandose a enunciar la propuesta sin mas. Hay algunas, empero, en que se justificaba someramente la propuesta apuntado la o las razones que movian al prelado a formularlas. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando pedia que los clerigos que hubiesen obtenido una laurea o, al menos, una licencia en derecho canonico pudieren ejercer como abogados en los juicios eclesiasticos, porque <<se reconoce que los clerigos son mas expertos que los laicos en los asuntos eclesiasticos>> (XXVII); o cuando sugeria que se clarificaren con mayor precision los requisitos del domicilio y del cuasidomicilio, <<habida consideracion de la movilidad actual de las personas que se desplazan de un lado a otro>> (XXIX), razon que tambien justificaba postular que, para facilidad de la prueba de la condicion civil de solteria y del estado de vida anterior en cuanto a contraer matrimonio y a recibir las ordenes sagradas, se permitiere la informacion de testigos o la garantia de un varon probo con juramento supletorio (XXX). En todo caso, no fueron muchas las ocasiones en que ello ocurrio. Otro tanto sucedia con la peticion de suavizar la ley de ayuno y abstinencia, pues <<la mayor parte de los fieles no puede observarla>> (VI).

Problemas de la iglesia en la arquidioeesis de Tarragona

La existencia de estas razones en ciertos postulata permite advertir algunos problemas que debian enfrentar las curias episcopales en el despacho de algunos asuntos. En efecto, parece que la experiencia de la actividad de laicos en los tribunales del arzobispado no era la mejor, pero los clerigos tenian limitada la posibilidad de actuar ante los tribunales eclesiasticos, de donde la peticion de que pudieren actuar como abogados en los juicios eclesiasticos, (101); y lo mismo ocurria con la prueba de la condicion civil de soltero, especialmente cuando se trataba de personas migrantes.

Pero a traves de los postulata es posible advertir la existencia de otros problemas, como el de la corruptela de los matrimonios por sorpresa, pues, la peticion expresa formulada por el arzobispo de que tales matrimonios fueren declarados nulos (XI), era expresion de la subsistencia de los mismos en el arzobispado, problema que tambien existia en otras arquidioeesis espanolas, pues una peticion similar hicieron los metropolitanos hispanos en su presentacion conjunta (102). En una serie de postulata, el prelado sugeria la concesion a los obispos de mayores facultades para realizar ciertos actos, como dispensa de algunos impedimentos matrimoniales (XIII, XVIII), para la remocion de los parrocos (TV), para conceder la facultad de binacion (VIII) y otras; detras de estas sugerencias se puede advertir la dificultad, mas bien administrativa, que suponia el retraso que implicaba tener que acudir a Roma para poder conceder lo pedido. Otro de los problemas que queda de manifiesto es el del escaso respeto que suscitaba el fuero eclesiastico ante el Estado, cuando Tomas Costa se quejaba de que "las sapientisimas normas de nuestro derecho que atanen al fuero de los clerigos nunca se observan", lo que le movia a sugerir especificas normas de accion para los clerigos citados por los tribunales del Estado (XL), o el deterioro economico que sufrian los titulos del Estado en los que estaban establecidas las dotes de los beneficios con la consiguiente incongruencia de los mismos, lo que igualmente llevaba a sugerir medidas precisas (XX).

Modalidades de propuestas

Estas ultimas dos propuestas me permiten hacer una nueva observacion: hay algunos postillata que se limitaban a indicar la reforma que se estaba postulando, precisando de manera clara el contenido de la reforma propuesta, como cuando se decia, sin mas, que se constituyeren los tribunales metropolitanos colegiados (XXVI) o se eliminare el impedimento de parentesco servil (XVII); se trataba de posttdata breves en su formulacion, que se limitaban solo a la frase en que se sugeria la reforma. En otros, mas extensos, se identificaba el problema y la materia a ser reformada y, hecho lo anterior, se sugeria el contenido de la reforma que se pedia y esta, tambien, se especificaba de manera precisa y clara: es lo que sucede, por ejemplo, con las dotes incongruas de algunos beneficios, a la que acabo de hacer referencia, en donde, inmediatamente despues de identificado el problema se sugeria una precisa solucion: que cuando tal disminucion se produjere, se suspendiere la provision de tal beneficio y se aplicaren las rentas a una masa de beneficios hasta que el beneficio llegare a ser congruo como antes (XX). A veces, esta especifica solucion se proponia a manera de ejemplo, como cuando, para la validez de los esponsales, el arzobispo Costa postulaba que se estatuyere del mejor modo, ya en el fuero interno como en el externo, alguna solemnidad <<por ejemplo, una escritura publica que ha de ser extendida en la curia episcopal>> (X).

Hay ocasiones, en cambio, en las que, una vez identificado el problema, se postulaba una via de solucion, la que se propoma genericamente, dejando a los codificadores adoptar las medidas especificas que permitirian hacer viable esa generica propuesta; es lo que sucede, por ejemplo, cuando se pedia que se suavizare la ley del ayuno la abstinencia (VI): tan solo se sugiere que tal ley se suavice, pero no se indica como habria que hacerlo, tarea que dejaba a los codificadores. O que, en lo referido a las recusaciones de los jueces, se definieren los casos en los cuales los jueces debian ser considerados inhabiles (XXXV), ?cuales? El prelado no los indicaba, tan solo se limitaba a senalar la necesidad de que se hiciere, correspondiendo a los codificadores romanos el resto.

Hay alguna sugerencia que arranca de experiencias locales de la iglesia espanola, lo que permite aproximarse a algunas practicas contemporaneas de la iglesia hispana: ello sucede, por ejemplo, con la propuesta de que el acto de conciliacion, en via procesal, <<tiene que ser muy bien regulado como institucion obligatoria general>> (XXXVI), ofreciendo el mismo prelado las pistas para esa regulacion: que el acto debia celebrarse ante un juez que, estando presentes los defensores, tuviere la facultad de pronunciarse justa y equitativamente, por ejemplo, acerca de la separacion semestral en las causas de divorcio, sobre todo cuando la discordia tuviere como fundamento un movimiento repentino de ira u otra causa leve o de breve duracion: <<a traves de esta via -agregaba el arzobispo- se han evitado innumerables divorcios en algunas diocesis de Espana, donde la practica anteriormente mencionada se ha arraigado, la cual ayuda admirablemente a la conciliacion de las voluntades>>. Lo mismo cabe decir del desconocimiento del fuero eclesial por parte de los tribunales estatales, a lo que me he referido precedentemente.

Fuentes juridicas citadas

Por lo general, en los postulata del arzobispo de Tarragona no se hizo referencia a normas canonicas vigentes, no obstante lo cual hay algunos de ellos que hicieron expresa mencion a ellas. En ocasiones, la cita se hace a efectos de utilizarla como modelo de la reforma que se sugiere, como cuando se postula que todo lo que se refiere a las penas, los delitos y las irregularidades fuere reducido a un unico texto, <<tal como se hizo a proposito de las censuras por la bula Apostolicae Sedis (103), y a proposito de los libros y escritos por la constitucion Officiorum et munerum (104) >>. La otra fuente canonica citada es el Concilio de Trento, que es citado en tres postulata: en uno de ellos es citado para que el canon conciliar respectivo sea conservado: el que se referia a la seleccion del testimonio de los actores que habia de ser remitido al tribunal superior en las apelaciones con efecto devolutivo (105), el que "puede conservarse" (XXXIX). En el otro postulatimi es citado expresamente el famoso decreto Tametsi (106), pero se la cita para poner en evidencia una laguna que habia dejado, la que habia dado origen a la corruptela de los matrimonios por sorpresa, "laguna que es preciso subsanar" (XI). Y en otro es citado de manera generica para sugerir su reforma: <<parece que la ley tridentina acerca de la visita a las diocesis debe ser Regulada (107) >> (III), sugiriendose una frecuencia trienal o quinquenal en vez de la anual fijada en Trento.

El Concilio de Trento no fue el unico concilio invocado, pues tambien hay referencias expresas al Concilio Vaticano I, cuyos esquemas son citados en dos oportunidades para servir de fuente de inspiracion para las reformas que se proponian, las que ya habian sido sugeridas con ocasion de esa asamblea conciliar: <<Parece que la ley acerca de los sinodos diocesanos ha de armonizarse de acuerdo a la norma del esquema del Concilio Vaticano>> (I), por lo que se proponia desde Tarragona que se celebraren cada tres anos; y lo mismo lo referido a la visita episcopal a la diocesis, cuya frecuencia anual fijada en Trento se sugeria ampliar a tres o cinco anos <<segun se propone en el esquema Vaticano>> (III).

No hay otras fuentes juridicas canonicas expresamente citadas y tampoco aparece citada alguna fuentes del derecho del Estado espanol, pero es posible pensar en el influjo de este ultimo en un postulatum referido a la materia procesal. Pienso que esa relacion puede establecerse cuando el arzobispo postula que <<ha de introducirse y regularse el recurso ordinario de queja, a favor de los casos en los cuales fuera denegada la apelacion en casos similares>> (XXXVIII). El recurso de queja, tal cual estaba regulado en la ley espanola de enjuiciamiento civil (art. 398), procedia cuando, habiendose introducido el recurso de apelacion contra autos o providencia dictadas por los jueces de tribunales de primera instancia, se hubiese denegado su admision, en cuyo caso podia el afectado interponer recurso de queja ante la audiencia que correspondiese. A la luz de esta norma estatal, no es aventurado pensar que es ella la que tenian en mente los prelados espanoles cuando pedian que se introdujere y regulare el recurso ordinario de queja en la situacion senalada.

Ha quedado dicho en las primeras paginas de este trabajo que parte de los postulata enviados desde Tarragona a Roma coinciden textualmente, algunos, parcialmente, otros, con los que habian enviado en conjunto los metropolitanos espanoles a traves del arzobispo de Toledo, el que tambien habia sido suscrito por el arzobispo Costa y Fornaguera. Son los tarraconenses copia de los postulata conjuntos, o son estos originalmente tarraconenses recogidos en el informe conjunto es una duda que no estoy en condiciones de resolver. El hecho claro es la coincidencia total o parcial entre algunos de los postulata de uno y otro informe.

Tambien es posible advertir algunos parecidos con ciertas propuestas del arzobispo de Burgos, por ejemplo, cuando desde Tarragona se pedia que se concediere a los obispos amplio poder de conceder la facultad de celebrar dos misas "en los casos previstos por el derecho" (VIII), lo que coincidia parcialmente con el arzobispo burgales que pedia la misma facultad para los obispos incluso en casos de dudosa necesidad (108); o la de que para la validez de los esponsales se exigiere alguna solemnidad, como una escritura publica extendida en la curia episcopal (X), la que coincidia con una propuesta burgalesa similar, si bien esta pedia escritura publica ante notario y testigos (109).

En cuanto al resto de las propuestas de Tarragona, en principio ellas son originales del prelado arquidiocesano y de sus consultores. Pero ello no significa que sean originales en terminos absolutos, porque, al menos algunas de ellas, coinciden con las sugerencias formuladas por otros episcopados que igualmente enviaron sus propuestas de reforma a Roma. Asi, por ejemplo, la de hacer la visita diocesana cada tres anos, o cada cinco en las diocesis mas extensas (III), coincidio con el postulatum hecho en los mismos terminos por los padres de la provincia de Paris (110); y la de que fueren declarados nulos los llamados matrimonios por sorpresa (XI) coincidio con los padres de la provincia Longobarda (111). Con otros dos episcopados, en concreto, con los padres de las provincias de Poznam y de Salzburgo coincidio la propuesta de otorgar al obispo la facultad de dispensar el impedimento matrimonial de consanguinidad en tercer grado al menos igual (XIII) (112). Y con otros 14 episcopados coincidio el postulatum por el que el arzobispo sugeria mitigar la ley del ayuno y abstinencia (VI) (113).

Por lo general, las propuestas tarraconenses se referian a materias que tambien fueron abordadas por otros episcopados, pero estos lo hacian desde aproximaciones diversas o con matices propios, lo que otorgo a las arribadas desde Tarragona una dosis de novedad. Pero no hay en estos postulata ninguno tan novedoso respecto de la disciplina vigente, como el del arzobispo de Buenos Aires (114) que pedia derechamente la supresion de los canonigos--tormentum episcoporum-. O tan visionario como el del arzobispo de Santiago de Chile (115) que pedia que en la curia romana hubiere un dicasterio dedicado a la interpretacion de los textos legislativos.

A modo de conclusion: destino de estos postulata

Las propuestas que he presentado en las paginas que anteceden fueron hechas desde Tarragona en los inicios mismos de la codificacion canonica de 1917; cabe, pues, preguntarse por el destino final de ellas cuando el Codigo de Derecho Canonico fue finalmente sancionado por Benedicto XV el dia de Pentecostes -27 de mayo- de 1917, mediante la constitucion apostolica Providentissima Mater Ecclesiae (116).

Algunas propuestas, concebidas de manera muy general, se vieron reflejadas en el Codex, especialmente aquellas que coincidian con el ideal codificador, como la que sugeria que se redujere a un unico texto lo referido a los delitos y las penas (XXI), toda vez que el Libro V codifico tales materias bajo el descriptivo titulo De delictis et poenis\ o el postulatum que consideraba muy deseable una ley procesal que, respondiendo a la organizacion de los tribunales, contuviere de modo tecnico y completo lo referido a las diversas materias procesales que en el se consignaban (XXVIII), todo lo que quedo recogido en el Libro IV, De processibus. Algo similar se pude decir de aquellas propuestas que, refiriendose a alguna institucion en concreto, pedian de manera generica su regulacion, dejando a los codificadores la especificacion de los pormenores, como la que pedia que se clarificaren con mayor precision los requisitos del domicilio y del cuasidomicilio, principalmente en lo que se referia a su adquisicion y perdida (XXIX), lo que hizo el Codex en los canones 92-95.

Algunos de los postulata mas especificos fueron acogidos parcialmente, como el que pedia que fuere suficiente para la configuracion del parentesco legal como impedimento matrimonial, que la adopcion fuere hecha conforme a las leyes del Estado, lo que asi fue regulado en el canon 1080, pero no se incorporo la parte final de la propuesta que, ademas de lo anterior, pedia el traspaso del adoptado a la familia y a la potestad del que adoptare (XVI). Pedia el arzobispo que, en los juicios eclesiasticos, los clerigos que hubiesen obtenido una laurea o una licencia en derecho canonico pudieren ejercer el cargo de abogado o procurador (XXVII), lo que fue permitido en el canon 139 [seccion] 3, pero con el anadido -no incluido en el postulatum--de que se pudiere ejercer ambos oficios con licencia del ordinario. En estos casos y en otros, no se trata de que las propuestas tarraconenses fueren el precedente inmediato del respectivo canon codicial, pero es claro que la intuicion del arzobispo y de sus colaboradores se encontraba en consonancia con las intenciones de los codificadores de manera que las propuestas hechas desde Tarragona venian a confirmar a los codificadores en sus ideas de reforma.

Otros postulata tarraconenses fueron simplemente dejados de lado, como el que pedia que se eliminare el impedimento de parentesco servil (117) (XVII), el que se conservo en el Codigo como un vicio del consentimiento, en concreto, por error de hecho en la condicion servil del otro (can. 1083 [seccion] 2 no. 2); o el que pedia que se introdujere el recurso ordinario de queja a favor de los casos en los que fuere denegada la apelacion y en casos similares (XXXVIII).

Bibliografia

Fuentes

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Codex Inris Canonici. Postidata Episcoporum in ordinem digesta a Rmo. P. Bernardino Klumper 0. F. M. Consultore, Typis Vaticanis, Romae 1905, 283 pp., roma, archivio segreto vaticano, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 4.

LEON XIII, Constitucion apostolica Officiorum ac munerum de prohibitione et censura librorum (25 enero 1897), Acta Sanctae Sedis 29 (1896-1897) 388-400.

Los sacrosantos ecumenicos concilios de Trento y Vaticano en latin y castellano [...] por el presbitero don Anastasio Machuca Diez, Libreria Catolica de D. Gregorio del Amo, Madrid 1903.

MANSI, I. D., Sacrorum conciliorum nova et amplissima collectio, t. 50, Arnhem (Pays-Bas) & Leipzig 1924.

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PIO X, Motu proprio Arduum sane munus (19 marzo 1904), Acta Sanctae Sedis 36(1903-1904) 549-551.

PIO XI, Constitucion apostolica Deus scientiuarum domino (24 mayo 1931), Acta Apostolicae Sedis 23 (1931) 241-284.

Postulata de los metropolitanos espanoles, roma, archivio segreto vaticano, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 84.

Postulata del arzobispo de Burgos, roma, archivio segreto vaticano, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 84.

Postulata del arzobispo de Tarragona, roma, archivio segreto vaticano, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 96.

SECRETARIA DE ESTADO DEL VATICANO, circular Pergratum mihi (25 marzo 1904), Acta Sanctae Sedis 36 (1903-1904) 603-604.

Autores

FANTAPPIE, C., Chiesa romana e ?nodernita giridica, t. 2: Il Codex iuris canonici (1917) (Per la storia del pensiero giuridico moderno 76), Milano 2008. CARLOS SALINAS ARANEDA

GARCIA NAVARRO, J. J., El origen historico espanol de las facultades eclesiasticas y legislacion eclesiastica desde la constitucion apostolica "Deus scientiarum domino " a la liSapientia Christiana", Tesis doctoral Universidad de Navarra, 1992, en www.dadun.unav.edu [consultado 31 diciembre 2018].

MUNDI PEDRET, E, Nota historica sobre la segunda Universidad de Tarragona, en Universitas Tatraconensis, Revista de Geografia, Historia y Filosofia 7 (1985) 159-163.

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Diccionario Biografico Espanol, t. 7,12,15,28, 34, Madrid 2009.

--, Diccionario Biografico Espanol, t. 46, 48, Madrid 2013.

ROCAMORA, J. A., Rocamora Garcia, Redro, www.elche.me [visitado 2 enero 2019],

RECIBIDO: 14 DE ABRIL DE 2019 / ACEPTADO: 4 DE MAYO DE 2019

Carlos Salinas Araneda

Profesor de Derecho Canonico e Historia del Derecho

Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso. Facultad de Derecho. Valparaiso

orcid 0000-0003-2070-7751

carlos.salinas@pucv.cl

* Fondecyt 1160298.

DOI 10.15581/016.117.008

(1) Acta Sanctae Sedis 36 (1903-1904) 603-604.

(2) Acta Sanctae Sedis 36 (1903-1904) 549-551.

(3) Sobre la codificacion canonica puede verse, por todos, C. FantappiE, Chiesa romana e modernita giridica, t. 2: Il Codex iuris canonici (1917) (Per la storia del pensiero giuridico moderno 76), Milano 2008, con bibliografia.

(4) Codex Iuris Canonici. Postidata Episcoporum in ordinem digesta a Rmo. P. Bernardino Klumper O. F. M. Consultore, Typis Vaticanis, Romae 1905, 283 pp, ROMA, ARCHIVIO SEGRETO VATICANO, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 4 [en adelante Klumper]. A este se agrego un segundo volumen, mas breve, impreso en 1908 con el titulo Appendix ad Postulata Episcoporum, confeccionado igualmente por Bernardino Klumper, que tampoco se empasto, pero que para los efectos de esta investigacion no ofrece mayor utilidad.

(5) ROMA, ARCHIVIO SEGRETO VATICANO [ASV], Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 84. La firmaron los arzobispos de Burgos, Compostela, Granada, Zaragoza, Sevilla, Tarragona, Toledo y Valladolid. El arzobispado de Valencia, al tiempo de la consulta, estaba vacante.

(6) ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 84.

(7) ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 96.

(8) Tomas Costa y Fornaguera, nacido en Castella, diocesis de Gerona, el 6 junio 1831. Preconizado a Lerida, el 23 septiembre 1875. Promovido a Tarragona el 27 mayo 1889. Fallecio en Tarragona, el 9 octubre 1911. A. Lliu ChaFER, Costa y Fornaguera Tomas, en REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Diccionario Biografico Espanol, t. 15, Madrid 2009, 42, con bibliografia.

(9) Salvador Casanas y Pages, nacido en Barcelona, el 5 septiembre 1843; elegido a la iglesia titular de Ceramo, el 25 febrero 1879 y administrador apostolico de Urgel, diocesis de la que tomo posesion sede plena el 22 septiembre 1879. Creado cardenal por Leon XIII en 1896. Fue trasladado a Barcelona, el 18 abril 1901, donde fallecio el 27 octubre 1908. V. CARCEL ORTI, Casanas y Pages, Salvador, REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Diccionario Biografico Espanol, t. 12, Madrid 2009, pp. 150-152, con bibliografia.

(10) Tomas Sivilla y Gener, nacido en Castella, diocesis de Gerona, el 18 octubre 1817; promovido a la diocesis de Gerona el 31 diciembre 1877, donde fallecio el 8 enero 1906. J. M. CUENCA TORIBIO, Sivilla y Gener, Tomas, en REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Diccionario Biografico Espanol, t. 46, Madrid 2013, 958, con bibliografia.

(11) Jose Meseguer y Costa, nacido en Villabona, diocesis de Tortosa, el 9 noviembre 1843; preconizado a la diocesis de Lerida el 30 diciembre 1889 y promovido al arzobispado de Granada en 1905, donde fallecio el 9 diciembre 1920. A. LLIU CHAFER, Meseguer y Costa, Jose, en REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Diccionario Biografico Espanol, t. 34, Madrid 2009, 810, con bibliografia.

(12) Juan Bautista Benlloch y Vivo, nacido en Valencia, el 29 diciembre 1864; preconizado obispo titular de Ermopoli Maggiore y administrador apostolico de Solsona, el 16 diciembre 1901; nombrado obispo de Urgel en 1906; promovido al arzobispado de Burgos en 1919. Benedicto XV lo creo cardenal en 1921 y fallecio en Madrid, el 4 febrero 1926. V. CARCEL ORTI, Benlloch y Vivo, Juan Bautista, en REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Diccionario Biografico Espanol, t. 7, Madrid 2009, 804-805, con bibliografia.

(13) Pedro Rocamora y Garcia, nacido en Granja de Tocamora, diocesis de Orihuela, el 9 enero 1832; promovido a la diocesis de Tortosa el 21 mayo 1894. Fallecio en Castellon de la Plana, el 19 enero 1925. J. A. ROCAMORA, Rocamora Garcia, Pedro, www.elche.me [visitado 2 enero 2019].

(14) Juan Jose Laguarda y Ferrollera, nacido en Valencia, el 22 abril 1866; preconizado a la Iglesia titular de Titopoli y auxiliar del cardenal Ciriaco Sancha, arzobispo de Toledo, el 14 junio 1899; nombrado obispo de Urgel el 9 junio 1902, de Jaen en 1906 y de Barcelona, el 20 abril 1909, ciudad en la que fallecio el 4 diciembre 1913. J. M. CUENCA TORIBIO, Laguarda y Ferrollera, Juan Jose, en REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, Diccionario Biografico Espanol, t. 28, Madrid 2009, 638, con bibliografia.

(15) Jose Torras y Bagues, nacido en San Valentin de las Cabanas, diocesis de Barcelona, el 12 septiembre 1846; preconizado a Vich el 19 junio 1899. Fallecio en Vich, el 7 febrero 1916. M. C. VIVANCOS GOMEZ OSB, Torras y Baguez, Jose, en Real Academia de la Historia, Diccionario Biografico Espanol, t. 48, Madrid 2013, 116-118, con bibliografia.

(16) F. MUNDI PEDRET, Nota historica sobre la segunda Universidad de Tarragona, en Universitas Tarraconensis, Revista de Geografia, Historia y Filosofia 7 (1985) 159-163; J. J. GARCIA NAVARRO, El origen historico espanol de las facultades eclesiasticas y legislacion eclesiastica desde la constitucion apostolica "Deus scientiarum domino" a la "Sapientia Christiana", Tesis doctoral Universidad de Navarra, 1992, en www.dadun.unav.edu [consultado 31 diciembre 2018].

(17) La Universidad Pontificia perdio el derecho a conferir grados el 30 junio 1932 en virtud de los articulos 55-57 de la constitucion apostolica de Pio XI Deus scientiuarum domino, de 24 mayo 1931. Acta Apostolicae Sedis 23 (1931) 241-284.

(18) asv, Commissione cod. Diritto Canonico, indice 1164, scatola 96.

(19) Metropolitanos [= M] postulatimi 7 = Tarragona [= T] postulatimi 2; M16 = T29; M17 = T30; M19 = T32; M20 = T33; M21 = T34; M22 = T35; M23 = T36; M24 = T37; M28 = T38; M29 = T39; M30 = T40; M50 = T21; M51 = T22; M52 = T23; M5S = T25.

(20) M12 = T28; M18 = T31.

(21) M6 = TI; M5 = T3; M54 = T24.

(22) I. D. MANSI, Sacrorum conciliorinn nova et amplissima collectio, t. 50, Arnhem (Pays-Bas) & Leipzig 1924, col. 345; caput VI, nota b, col. 352.

(23) I: Lex de Synodis dioecesanis temperanda videtur ad norm am schematis Concilii Vaticani, ac proinde statuendum ut celebrentur quolibet trienio.

(24) II: Perniile admodum erit sexto quoque anno Concilium provinciale celebrandum praefigere, eo quod innecessaria freaientior celebratio evadere videatur, prae oculis habita facilitate in communicatione quam hisce diebus omnes Ecclesiae habere queunt aim Romano Pontifice et Congregationibus Curiae Romanae, quod non adeo distai a schemate de hac re in Vaticano proposito.

(25) I. D. MANSI, Sacro/rum conciliorum nova et amplissima collectio, t. 50, Arnhem (Pays-Bas) & Leipzig 1924, col. 342; caput III, nota a, cois. 348-349.

(26) III: Lex tridentina de visitatione dioecesis moderanda videtur prout proponitur in schemate Vaticano, nimii~um in ordinariis dioecesibus, quolibet trienio in amplis dioecesibus saltem singulis quenquenniis visitatio compleatur.

(27) IV: Retenta inamovilitate Parochorum,facultas tribuatur Episcopis eos, oeconomico processu et remota appellatione, a Parochiis non solum removendi, sed etiam privandi intercedente aliqua ex causis in novo jure designandis et assignato i/lis alio beneficio si agatur de remotione perpetua.

(28) V: Determinetur similiter ad quid tenetur Ordo sive Congregano, ad quid Ordinarius quoad religiosos expulsos vel secularizatos, ita quidem, tit devitetur, quantum fieri potest, tristis illa ac velute desperata conditio in qua baud raro inveniuntur hujusmodi.

(29) VI: Lexjejunii et abstinentiae videtur emolienda; nam maxima pars fidelium earn observare non potest.

(30) VII: Cum maxime oporteat, ad vitanda gravissima incommoda ut ad calcem inscriptionis collati baptismatis cuicumque fidelis notetur etiam ejusdem matrimonium contractum velprofessio religiosa emissa nec non dies obitus, statuendum videtur ut parochus aut superior, sub cujus jurisdictione hujusmodi actus peraguntur, teneatur mittere ad parochum originis testimonium de peractis.

(31) VIU: Ampla facultas fiat Episcopis concedendi facultatem bis Sacrum celebrandi in casibus a jure praevissis.

(32) IX: Liceatfidelibus communionem paschalem recipere extra propriam parochiam, dummodo postea coram parocho proprio praeceptum adimplevisse probent.

(33) X: Ad valorem sponsalium sive in foro externo sive in foro interno opti?ne statueretur aliqua solemnitas v. gr. scriptura publica in Curia Episcopali conficienda.

(34) Conc. Trid., sess. 24 c. 1 de ref. matrim.

(35) XI: In lege Tametsi C. Trid. (c. 1) Sess. 24 (De Ref. matrim.) ex hominum malitia apparet lacuna cui occurrere oportet, scilicet, contrahentes valide matrimonium contrahunt coram parocho inscio et reltictante, nempe fraudulenter adhibito; hujusmodi matrimonium declaretur nullum.

(36) XH: Impedimentum affinitatis ex copula licita ad 2m gradum restringatur. El subrayado es del original.

(37) XIII: Impedimentum consanguinitatis ad 3m facta Episcopis potestate despensandi in 3m saltem aequali.

(38) XIV: Impedimentum publicae honestatis ex matrimonio rato et non consumato reducatur ad 2?n gradum.

(39) XV: Expresse statuendum videtur impedimentum cognationis spiritualis quoad patrinos non nisi ex baptismate solemni et restringi adpatrinum aim baptizato. El subrayado es del original.

(40) XVI: Ad impedimentum cognationis legalis requiratur et sufficiat adoptio facta juxta leges status et transitus adoptati in familiam et potestaten adoptantis.

(41) XVII: Impedimentum cognationis servilis auferatur.

(42) XV111: Episcopis fiat potestas dispensandi super quibuscumque impedimentsjuris ecclesiastici detectis post matrimonium bona fide saltern ab altera pane contractum exeptis sacro ordine, voto solemni et affinitate in linea recta ex copula licita.

(43) XIX: Quum admodum est omnes clericos necessitatibus sive Ecclesiae universae sive propriae dioeceseos opibus suis occurrere: qua propter statuendum videtur ut quilibet clericus cujuscumque dignitatis sit, teneatur partem aliquotam (v. gr. duo pro quolibet centenario) suorum reditum cedere; summae, autem hac ratione collectae, dimidia pars sit in subsidium Romani Pontificis et universalis Ecclesiae, reliquum vero ab Ordinario ad bonum dioeceseos invertendum v. gr. ut erigatur in dioecesi pia domus ubi sacerdotes senectute vel infirmitate confecti aut poena reclusionis damnati quietam atque tranquillam vitam ducere valeant.

(44) XX: Neminem latet, dotem beneficiorum quae nostris temporibus fundantur, ut plurimum consistere in schedulis Status, sive, ut ajunt, valoribus publicis, reditus autem eorum quandoque notabiliter minui; statuendum, igitur, videtur ut, quando diminutio hujusmodi beneficium reddit incongruum, ejus provisio suspendatur, reditus autem ingrediantur massam beneficii quoadusque beneficium pristinam congruitatem obtineat. Idem dicendum de aliis quibuscumque fundationibus piis, nisi in clausulis fundationis contrarium expresse caveatur.

(45) PIO IX, Constitucion apostolica Apostolicae Sedis quae ecclesiasticae censurae latae sententiae limitantur (12 octubre 1869), Acta Sancta Sedis 5 (1869-1870) 305-331.

(46) LEON XIII, Constitucion apostolica Officiorum ac munerum de prohibitione et censura librorum (25 enero 1891), Acta Sanctae Sedis 29 (1896-1897) 388-400.

(47) XXI: Modo quo factum est pro censuris per Bullam Apostolicae Sedis et pro libris et scriptis per Constitutionem Officiorum et munerum, eodem prorsus poenas, delieta et irregularitates, in unum elenchum redigere oporteret.

(48) XXII: Notiones praecisae circa naturam delicti, conditiones ad ipsum, capacitatem delinquentis et id generis alia magnopere desiderantur.

(49) XXIII: In sectione speciali id omne colligatur quod, pertinens ad delieta et poenas regidarium, sparsimi hac illacque invenitur in Corpore Juris.

(50) XXfV: Pot estas judiaim applicandi pro suo arbitrio poenas restringatur.

(51) XXV: Non inopportunum esset in novo Codice clarius exponere quandonam poenae inflictae a jure sunt, et casus signare in quibus ad eorum exeaitionem necessaria est judieis sententia declaratoria.

(52) XXVI: Tribunalia metropolitana collegio constituantur.

(53) XXVII: In judiais ecclesiasticis, clerici qui Lauream vel saltern Licentiam in jure canonico sunt consecuti, advocati vel procuratoris munus exercere valeant, magis enim periti clerici quam laici in rebus eccle siasticis esse noscuntur.

(54) XXVIII: Lex processuale desideratur, quae respondais organizationi tribunalium ecclesiasticorum, posset continere modo scientifico atque completo: Io Praescriptiones communes omni procedurae; 2 Proprias jurisdictionis voluntariae; 3 Proprias jurisdictionis contentiosae in civilibus et criminalibus; 4 Proprias jurisdictinis contentiosae-administrativae, si forte, aim moderatione in jus nostrum invehenda credatur; ac 5 speciales pro proceduris poenalibus extraordinariis, oeconomica nempe, pro censuris in genere.

(55) XXIX: Inspecta praesenti hominum hac illacque pervagantium movilitate, pressius exprimendae rationes domicilii et quasi domicilii maxime quoad ejus adquisitionem et amissionem.

(56) XXX: Eadem de causa consulendum est facilitati probationis status liberi atque praeteritae vivendi rationis pro matrimonio contrahendo atque pro sacris ordinibus suscipiendis, per informationem tertium aut etiam per cautionem viri probi aim juramento suppletorio.

(57) XXXI: Cum raro loaim habeat modus sortiendi forum pei- prorogationem jurisdictionis, optandum est ut inspecta hodierna triimnalium ordinatione, negotia atque casus, quibus applicari possit, acairatius signentur.

(58) XXXII: Siquidem causae continentia non est dividenda, opus est explicare quandonam causae continentia dividi intelligatur nec non praecepta compiere, quibus causarum connexio et actionum atque actorum etiam cumulationes regantur.

(59) XXXIII: Cum negotium vere maximi momento sit tractatio, quaestiomum illarum quae praeviae audiunt nec non illarum quae praejudiciales dicuntur, optandum maxime, ut utrarumque systema pandatur appositis reglais pro eisdevi deducendis, tractandis atque solvendis. Quod si de competentia jurisdictionali agatur, id statuendum est, eamdem, nempe, unico superioris decreto perimi atque [miri.

(60) XXXIV: Ad vitanda pericula inmoderati arbitrii atque pro uniformitate tuenda, id etiam desideratur, ut eo quae respiciunt dies habiles atque inhabiles, terminos judiciales, horum durationem (quae brevis sit oportet) prorogabilitatem vel improrogabilitatevi, conditionem ordinariam vel extraordinaria?!! atque modus eosdem computandi, sequelas contumaciae atque facultates judieis pro ejusdem officio sive nobili sive mercenario, pressius stabiliantur atque determinentur.

(61) XXXV: Quoad recusationes judicum, signandi casus in quibus inhabiles habendi sint; ita tamai quod ad arbitros recurrere opus non sit. Ipse judex de existentia aut non existentia inhabilitatis pronuntiet. Si se habilem pronuntiante litigantes aut eorum aliquis oppositum senserit, quaestio seu incidens breviter tractanda unoquoque superiori decreto finienda; quod si judex inferior se inhibuerit, superiori quam primum inhibitionem pandere tenebatur.; qui ipsam probet si justam reperiate aut si secus, revocet atque judicem inferiorem disciplinariae corrigat.

(62) XXXVI: Actus conciliatorius regulandus apprime ceu institutio generativi obligatoria, et sine qua libelli ablatio locum haberi non possit. Item signandi casus in quibus ratione publici boni aliaeve speciales concilationem instare non sinant. Actus autem, coram judice celebrari deberet buie inde adstantibus patronis (apud nos "hombre buenos") facta judiei potestate pronuntiandi ex aequo et bono v. gr. semestralem separationem in causa divortii etc., maxime aim discordia fundamentum haheat subitum iraamdiae motum, aliumve levem, aut certe momentaneam causam. Hac quidem innumera divertia vitata novisimus in hispana quadem dioecesi, ubi praedicta praxis inolevit quae animorum conciliationem mirifice juvat.

(63) XXXVII: Etsijus nostrum Justinianaeo innixum ter eumdem appellari prohibeat supposta tamen bina pro utraque parte appellatione, id consectarium est ut negotium ad quintam usque instantiam protrahatur. Cui malo obveniendum est statuendo negotium canonicum civile diplici conformi sententia generatim finiri facta tamen partibus potestate adeundi Tribunal superius pro cassatione, eo modo quo in jure caesareo id contingere noscitur.

(64) XXXVIII: Introducendus atque regulandus recursus ordinarias quaerelae pro casibus in quibus appellano denegata fuerit et in similibus.

(65) Conc. Trid., sess. 24 c. 20 de ref.

(66) XXXIX: Praeceptum Con. Trid. cap. 20 De Reforma de emendo testimonio Tribunali superiori transmittendo pro appellationibus in devolutivo conservan potest. Pro appellationibus autem in suspensivo ipsa originalia acta superiori mittantur, quod quidem. et effectibus appellationis melius responderei et magis oeconomiaim evaderei.

(67) XL: Cum sapientissima juris nostra statata, quae clericorum forum respiciunt, nusquam servetur et tamen baud raro clericus coram judice laico comparere teneatur, sequentia vel similia praesaibi possent, nempe: Io Clericus vocatus pro teste, Ordinarium pro licentia adeat; 2 Idemfaciei clericus coram judice laico conventus, sed in hoc casti pandet Ordinario labellum aut causam, qua convenitur; 3 Si quacumque de causa Ordinarium pro licentia adire non posset, pareat tamen judicii, atque coram ipso deponat ac jurat quatenus opus sit, emissa protestatione de foro non renuntiato aliisque de jure, et Ordinarium certiorem, quamprimum poterit, reddet; 4" Clericus quin Ordinarli licentia opus sit, reconveniri poterit coram judice laico a persona it idem laica, quam ille primo, coram eodem judice convener it.

(68) XLI: Demum, ad evitandos abusus, Terminus definiendus videtur, quo elapso, nisi prius pars cui interest instaverit, lites omnes (quae hunc terminum patiuntur), censeantur ab ipso jure derelictae sive in prima sive in alia quacumque instantia cognoscantur.

(69) Hac quae indicando duximus sapienti judicio Sanctitatis Vestrae quem Deus sospitem servet ad muitos annos, submittimus.

(70) "Parece que la ley acerca de los sinodos diocesanos [...]".

(71) "Parece que la ley tridentina acerca de la visita a las diocesis [...]".

(72) "Parece que la ley del ayuno [...]".

(73) "Parece que hay que definir [...]".

(74) "XXI: [...] convendria reducir a un unico texto [...]".

(75) "XXXIV: [...] es deseable que sea establecido [...]".

(76) "XXXIX: El precepto [...] puede conservarse".

(77) "XXV: No seria inoportuno en el nuevo codigo [...]".

(78) X: [...] hay que considerar, para facilidad de [...]".

(79) "XXXI: [...] hay que aspirar a que, mirada [...]".

(80) "Parece que es necesario estatuir expresamente [...]".

(81) "Parece ser preciso establecer que [...]".

(82) "II: Sera de gran utilidad tambien [...]".

(83) "XXXII: [...] es necesario explicar cuando [...]"; "37: [...] Es necesario enfrentar este mal [...]".

(84) "VII: Puesto que es muy necesario, para evitar gravisimos males [...]".

(85) "XII: Restrinjase el impedimento de afinidad [...]"; "24: Restrinjase la facultad de los jueces [...]".

(86) "XIV: [...] reduzcase al segundo grado".

(87) "XVI: Exijase para el impedimento de [...]".

(88) "XVII: Eliminese el impedimento de [...]".

(89) "XXIII: Reunase en una seccion especial [...]".

(90) "IV, XVIII: [...] concedase a los obispos la facultad de [...]"; "13: Concedase al obispo la facultad de [...]".

(91) "XXVI: Constituyanse los tribunales metropolitanos [...]".

(92) "IX: Permitase a los fieles [...]".

(93) "X: Para la validez de [...] estatuyase del mejor modo [...]".

(94) "XXIX: [...] deben ser clarificados con mayor precision [...]".

(95) "XXXV: [...] han de definirse los casos en [...]".

(96) "XXXni: [...] debe establecerse claramente [...]".

(97) "XXXVI: El acto de conciliacion tiene que ser muy bien regulado [...]".

(98) "XXXVIII: Ha de introducirse y regularse el [...]".

(99) "XXII: Se requieren muy especialmente conceptos precisos [...]".

(100) "XXXIII: [...] es sumamente deseable que el conjunto [...]".

(101) C. 21 q. 3 c. 1.

(102) Postulata de los metropolitanos espanoles 47, en ASV, Commissione cod. Diritto Cationico, Indice 1164, scatola 84.

(103) PIO IX, Constitucion apostolica Apostolicae Sedis quae ecclesiastica e censurae latae sententiae limitantur (12 octubre 1869), Acta Sancta Sedis 5 (1869-1870) 305-331.

(104) Leon XIII, Constitucion apostolica Officiorum ac munerum de prohibitione et censura librorum (25 enero 1891), Acta Sanctae Sedis 29 (1896-1897) 388-400.

(105) Conc. Trid, sess. 24 c. 20 de ref.

(106) Conc. Trid, sess. 24 c. 1 de ref. matrim.

(107) Conc. Trid, sess. 24 c. 3 de ref.

(108) Postulata del arzobispo de Burgos, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, bidice 1164, scatola 84, lib. 3, tit. 41. KLUMPER, 110.

(109) Postillata del arzobispo de Burgos, lib. 4, tit. 1, en ASV, Commissione cod. Diritto Canonico, Indice 1164, scatola 84. KLUMPER, 141.

(110) KLUMPER, 59.

(111) KLUMPER, 180.

(112) Klumper, 176.

(113) Klumper, 199: episcopi regionis Aemiliae; archiepiscopus Acheron. etMatheran.; episcopi regionis Beneventanae; patres prov. Neerlandiae; patres prov. Agrensis; prov. Rhemensis; episcopus Montalbanensis; archiepiscopus Tolosanus; episcopus Londonensis in Canada; archiepiscopus Quebecensis; patres prov. Belgii; prov. Senonensis; prov. Bisuntinae; epuscopus Tutelensis.

(114) asv, Commissione cod. Diritto Canonico, Indice 1164, scatola 96.

(115) asv, Commissione cod. Diritto Canonico, Indice 1164, scatola 96.

(116) Acta Apostolicae Sedis 9 (1917) II, 5-8.

(117) En el derecho anterior al Codigo, con el nombre de impedimentos se designaban tambien los vicios del consentimiento y los defectos de forma juridica.
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Title Annotation:OTROS ESTUDIOS
Author:Araneda, Carlos Salinas
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2019
Words:12429
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