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Problemas en la extraccion de perlas y esmeraldas en el Nuevo Reino de Granada: el informe de Pedro Puch (1766).

Problems in the extraction of pearls and emeralds in the New Kingdom of Granada: the report of Peter Puch (1766)

Problemas na extracao de perolas e esmeraldas no Novo Reino de Granada: o relatorio de Pedro Puch (1766)

Problemes dans l'extraction des perles et emeraudes dans le Royaume de Nouvelle-Grenade: le rapport de Pedro Puch (1766)

INTRODUCCION

Salvando algunos estudios sobre la mineria de oro y plata, no ha sido el de las piedras preciosas un tema muy atrayente de la historiografia colombiana o sobre Colombia, al menos en la medida de lo que se podia esperar. Ni siquiera sus famosas esmeraldas han dado lugar a una bibliografia amplia que trate el periodo de dominacion espanola, por lo que sigue siendo un referente la obra de Rafael Dominguez, Historia de las esmeraldas de Colombia (1), asi como la edicion de documentos emprendida por Guillermo Hernandez Alba y Armando Espinosa Baquero (2). Los articulos especificos tampoco abundan y podemos mencionar el de Casado Arbonies para el siglo XVII (3) o el de Octavio Puche (4). Aunque tambien es cierto, que son muchas las aportaciones en trabajos que tocan el tema de una forma mas o menos tangencial, especialmente aquellos que tratan sobre los indios muzos, en cuyo territorio se hallaron las grandes minas, o los referentes a la riqueza artistica de objetos de plateria. Igualmente, es de interes la obra de Kris E. Lane (5), que establece una comparacion de las esmeraldas colombianas con otras del mundo, considerando que muchas de las que se encuentran en Asia, tienen procedencia neogranadina. Abundan, sin embargo, los estudios mas tecnicos sobre sus caracteristicas

y cualidades o alguna obra muy general como la editada por Retana (6), incluso algunos trabajos posteriores a la independencia.

La explotacion de las perlas caribenas, por el contrario, ha encontrado una mejor acogida en la historiografia, sobre todo en lo referente al siglo XVI, cuando los ricos bancos perliferos consiguieron movilizar los intereses de la Corona en funcion de su explotacion, desde epocas muy tempranas; y para ello valga el ejemplo de la obra de Enrique Otte, aunque se centre en Cubagua (7). Para el siglo XVIII casi todas las referencias se deben extraer de obras sobre Santa Marta, Riohacha o los indios guajiros, asi como sobre el contrabando; de lo que puede ser referente la obra de Eduardo Barrera Monroy (8), amen de algunos informes de la epoca y trabajos sobre la misma, que mencionaremos.

Probablemente, todo lo anterior tenga que ver con lo que Rugiero Romano dice respecto de que el oro y la plata han causado una gran fascinacion en la historiografia americanista, haciendo olvidar con frecuencia las piedras preciosas [y las perlas], sobre las que existe poca documentacion, en comparacion con los metales, porque su comercio entraba con frecuencia en el campo del contrabando (9).

Nuestro trabajo, por tanto, pretende ser una pequena aportacion a ese mundo de las esmeraldas y las perlas de la Nueva Granada durante el siglo XVIII, a traves del escrito de un tecnico de primer orden, cuando la fiscalidad borbonica hizo poner los ojos en esas producciones. Lo esencial del mismo es la reproduccion del documento manuscrito que existe en la Biblioteca Real de Madrid en un tomo miscelaneo de Manuel Jose de Ayala (10), en que se encuentran papeles que corresponden a los anos 1767-1797, con la signatura II/2853, ff. 277r-283v Obviamente, es copia de un documento original desconocido, que se unifica en cuanto a presentacion con el resto de los escritos del tomo, anadiendo una breve introduccion al texto en que se exponen las grandes lineas del mismo. Precisamente, a traves de este documento, pretendemos comprobar la crisis en la explotacion de aquellos productos, en buena medida por falta de mano de obra, por la propia problematica indigena, pero, sobre todo, y a ello pocas veces se le ha dado importancia, por la falta de tecnicos cualificados, como el autor del informe.

Con este trabajo tambien intentamos exponer la vision de lo que hoy llamariamos un tecnocrata sobre una solucion economica para la metropoli en la epoca del despotismo, utilizando como medio a la Nueva Granada y su mineria de esmeraldas y extraccion de perlas, en que deja de lado todo lo que tiene que ver con aspectos sociales, aunque el autor llego a conocerlos de primera mano. Su trabajo ademas nos permitira presentar una opcion opuesta a la que mantuvieron algunas autoridades neogranadinas, influenciadas, de alguna manera, por el liberalismo economico, frente a la idea de nuestro autor de un intervencionismo real, incardinado en el proceso de una economia mundial. Todo ello sin que olvidemos al propio autor, de gran importancia en su epoca, aunque desconocido hasta el momento. Fue el ejemplo de uno de los muchos tecnicos que durante el siglo XVIII se utilizaron para reactivar la economia, a partir de unos conocimientos tecnicos precisos y mas alla de la mera especulacion y las fantasias que todavia se percibian; incluso superando los localismos propios de cada lugar, siempre avidos de demostrar las maravillas de su tierra; por tanto, coincidente o no con otros planteamientos de la epoca, creemos que en este escrito se destilan atisbos de una realidad cientifica y economica propia del momento.

1. EL DOCUMENTO (11)

[f. 277] Observaciones de D. Pedro Puch, artifice lapidario en Madrid, sobre las esmeraldas y perlas del Nuevo Reino de Granada, en la America Meridional.

Elogia la excelente calidad de estas dos preciosas producciones, especialmente de la primera, que segun lo que le ha ensenado la experiencia en cuarenta y dos anos que las ha labrado en Londres, La Haya y en otras partes, es superior a cuantas se trabajan en el dia, pero no conocida en Espana, adonde unicamente vienen los desechos, por privilegiar en la venta los americanos a los ingleses y holandeses, despojando a la nacion de un tan bello ramo de comercio.

Y propone medios para remediar este fraude:

Entre otros, el de que la pesca se haga de cuenta de Su Majestad, con una proporcionada recompensa a los duenos de los pesqueros; y transportando a la metropoli todas las esmeraldas y perlas que salen de nuestros dominios de Indias, labrarlas en paraje a proposito y darles salida.//

[f. 278]Il[ustrisi]mo Senor (12):

Entre las riquezas de America el ramo de esmeraldas y perlas del Nuevo Reino de Granada siempre me ha parecido muy propio para aumento del erario de esta monarquia (13), por lo que cuando llegue a Cartagena no pude mirar con indiferencia que tan preciosos objetos solo sirviesen para dilatar el comercio extranjero. Asi pues, los siete meses que residi en aquellos paises me dedique enteramente a observar las minas y pesqueras (sic), discurrir acerca del beneficio que la nacion espanola debia sacar de ellas e indagar el modo con que se le defrauda. En septiembre de 1767 di parte de todo a vuestro//[f. 278v]Ilustre antecesor (14), comunicandole las observaciones que ahora tengo el honor de pasar a las manos de Vuestra Ilustrisima.

Hasta ahora todas las perlas y esmeraldas que hemos recibido por la via de Cartagena han sido de inferior calidad, porque la codicia de los comerciantes americanos hallan sus ventajas en no vender a los espanoles mas que desechos, como despues se vera. De aqui nace el desprecio con que las ha mirado la Nacion y, por consiguiente, que su ministerio no haya cuidado de darles el destino que a mi parecer debiera. Pero yo, que no solo las he labrado en Holanda e Inglaterra, sino que tambien he discurrido los lugares de su extraccion, se muy bien que en el Nuevo Reino de Granada se recogen de todos[f. 279] [los] tamanos y suertes.//En efecto, desde que la mina de Puerto Viejo, en el Peru (15), y la de Java (una de las islas de la Sonda) (16) se apuraron, no conocemos otras de esmeraldas que las del valle de Tunja, en las montanas de Popayan (17), con que todas las piedras de esta clase que se labran en el dia saldran precisamente de aquel deposito. Investiguese, pues, el numero y calidades de las que los obradores extranjeros ofrecen al lujo de Europa, Asia y Africa y en breve se dara con el tesoro que Su Majestad tiene a siete leguas de Santa Fe de Bogota.

Aunque las perlas no gozan del privilegio de unicas, el mismo raciocinio nos convencera de su bondad. Las del cabo Comorin estan tan aniquiladas (18), que//[f. 279v] la compania de Holanda (su dueno absoluto) no saca mas que 800.000 reales [de] vellon cada cinco o seis anos, que permite y arrienda la pesca. Los puertos del Japon, cerrados a casi todas las naciones, solo ofrecen un poco de cobre a los chinos y holandeses, de manera que de las pesqueras de Oriente no hay por ahora mas que la del Golfo Persico para proveer el vasto consumo de aquellas regiones. Es asi, que todas las que los arabes venden en la isla de Bahreim, cuyo producto asciende anualmente a 15.000.000 de reales, apenas abastecen la India y una parte de la Turquia (19); luego, el surtido del resto de Asia y de la Europa sale sin duda de la America espanola. Y [?] como fuera esto si el Rio de Hacha// [f. 280] y isla de la Margarita y Comogote no produjeran sino aljofares, como se nos quiere hacer creer? Repitolo: Yo las he labrado en Londres y La Haya y otras partes. Yo examine las minas y pesqueras, y a lo que me han ensenado 42 anos de experiencia, asi las esmeraldas como las perlas del Nuevo Reino de Granada, aun cuando la tuviesen, no deberian temer la concurrencia de otras ningunas. En cuyo supuesto voy a referir a Vuestra Ilustrisima el modo con que se despoja a Espana de tan bello ramo de su comercio.

Todas las naciones establecidas en las islas vecinas, y en especial la holandesa, por la ventajosa posicion de Curacao, han hallado en el contrabando el verdadero secreto de apropiarselo. Sus// [f. 280v] emisarios, gente que se entiende muy bien en pedreria se esparcen secretamente por el reino, acechando las frecuentes urgencias de los pescadores y mineros. Cuando ven la suya, se presentan, ofreciendo en cambio de lo mas bien parado los generos que con este fin tienen escondidos en varias calas de la costa y otros parajes ocultos, por cuyo rumbo logran el doble beneficio de vender con estimacion y comprar sin ella, judios, perlas (20). En un pais en donde se sabe ocultar a la perspicacia de los ministros reales las mas voluminosas, es muy facil conducir tan preciosas mercancias a las balandras extranjeras; asi, en breve, pasan a las islas respectivas y de alli a los obradores ingleses y otros, donde el artifice que las perfecciona separa las de primera suerte para sur-//[f. 281]tir a Europa, destinando las demas a dar nuevos brios al comercio de Levante.

Entre tanto se remiten a Cartagena todas las que el extranjero ha desechado para acabar de perder al incauto espanol, que, hallandose sin comprador y obligado a vender, cree que la fortuna le lisonjea, cuando le presentan los despreciables despojos que su ignorancia y la astuta malicia del corredor estiman en muchisimo mas de lo que valen. Al cabo se descubre el engano y empieza un litigio interminable de que tenemos tantos ejemplos en las audiencias de Cadiz y Cartagena.

[!]Tal es el estado del comercio de perlas y esmeraldas del Nuevo Reino de Granada! Y, pues tan lastimosos discursos no puede menos de [f. 281v] haber movido a un corazon verdaderamente patricio, suplico a Vuestra Ilustrisima preste por un instante su atencion al remedio que me ha dictado el deseo a contribuir al adelantamiento de estos reinos.

Si se pudiera conseguir que los pescadores y mineros manifestasen todas las [perlas y esmeraldas] que recogen a los dependientes del real resguardo y que las vendieran exclusivamente a los espanoles, cesaria del todo el abuso; mas yo tengo para mi que las penas mas graves y la mayor vigilancia no lo alcanzara jamas de aquellas gentes. En America, en donde casi no se vive sino del comercio, esta la codicia en su punto; y estos dos objetos son muy ricos y en aquel pais, cuyos traficantes aumentan sus ganancias en el fraude muy [f. 282] a proposito para cobrarla. Su corto volumen los pone a cubierto del descamino y el ser los fondos mas seguros de Tierra Firme para adquirir las manufacturas que la economia extranjera sabe hacer tan apetecible en las Indias espanolas, les da nuevos atractivos. Asi, fuera preciso mantener tantos guardas (digamoslo asi) como trabajadores, lo que absorberia todo el beneficio; o exterminar el comercio ilicito (y eso me parece por ahora inaccesible en tan dilatadas regiones). Mas facil fuera el suspender enteramente el trafico, lo que sin duda perjudicaria al comercio extranjero pero ?que adelantaria el nuestro?

Yo pienso que el medio unico de observar a tanto inconveniente es que Su Majestad se apropie de las// [f. 282v] minas y pesqueras, recompensando a los actuales poseedores (por un nuevo efecto de conmiseracion, que le es tan propia) del modo que le dictare su real benignidad, con lo que transportando a la metropoli todas las esmeraldas y perlas que salen de aquella colonia, para que labradas en paraje a proposito, les dieran sus ministros y vasallos el curso que requieren; [con esto] se lograria a mi ver:

1) Aumentar casi del todo el producto de la primera venta (los gastos de saca, transporte y labor montan a muy poco) y en alivio del vasallo util a las rentas de la monarquia.

2) Que escaseadas prudentemente cobrarian mayor estimacion; asi como sucede con los diamantes, que en tanta abun-[f. 283]dancia se encuentran en el Brasil, y la corte de Portugal ha estancado (21).

3) De que resultaria que el deterioro de las minas fuera proporcionado al provecho que rindiesen; y las pesqueras no se aniquilarian, como se ha experimentado con la del Indostan (22).

4) Destruir esta parte del comercio extranjero, asi en el Nuevo Reino como en el Mediterraneo.

5) Al fin de dar mayor actividad al nuestro, especialmente si las escalas de Levante acogiesen algun dia a las embarcaciones espanolas.

Y pues estas materias salen ya de la esfera de mi profesion dejandolas al superior discurso de Vuestra Ilustrisima, ruego a Dios Nuestro Senor dilate//[f. 283v] su vida los anos que mi afecto le desea. Madrid 6 de julio de 1777.

Besa la mano de Vuestra Illustrisima su mas seguro servidor. Pedro Puch.

2. EL AUTOR. DATOS BIOGRAFICOS

De Pedro Puch y Mompurdo sabemos que era italiano, pero ni siquiera conocemos su lugar y fecha de nacimiento. Desconocemos, igualmente, cuando contrajo matrimonio con Rosa Antonia de Quinza, con la que no llego a tener hijos. Tampoco podemos precisar el momento exacto en el que llego a Espana, aunque a juzgar por su escrito parece que lo hizo despues de haber seguido un periplo por Inglaterra y Holanda, donde aprendio algunas de sus tecnicas de lapidario, a las que hace referencia en el documento. Ni siquiera sabemos que relacion tenia con el lapidario de diamantes Lemoyne, holandes instalado en Madrid a peticion de Carlos III, para que crease un taller donde ensenar el oficio a algunos jovenes (23).

Llegaba en un momento en que en Espana habia una verdadera necesidad de lapidarios especializados, especialmente de diamantes. En la primera mitad del siglo se habia contado con el frances Carnal y luego con su sobrino Juan Bautista de Says (1742), al que se le impuso la obligacion de ensenarles a dos oficiales espanoles. Por esta epoca tambien abrieron talleres costeados por Lorenzo Mengues, enemigo de Says, el portugues Lorenzo Silva, con dos aprendices espanoles, y el frances Juan Matutino; aunque este ultimo estuvo poco tiempo, pues se nego a ensenar su oficio. Despues de 1751, como talleres de cierta importancia, solo estaban los del mencionado Silva, el de Francisco Dominguez y el de Louis de Lemoyne; pero con aprendices que no salian bien formados (24), amen de otros diamantistas extranjeros poco fiables (25). En ese ambiente parece que llego Pedro Puch a la Corte.

Lo cierto es que en 1766 se encontraba en Nueva Granada reconociendo las minas de Muzo, como el mismo lo manifiesta en un informe a Jose de Galvez, en 1782, donde dice, en el que yo estuve a reconocer aquellas minas (26). Su presencia alli probablemente tenga que ver con la politica economica del virrey Messia de la Cerda y sus intentos de reactivacion de la mineria de esmeraldas, para lo que habia nombrado un superintendente de las minas en ese mismo ano (27).

La duracion de su estancia en Nueva Granada fue de siete meses. No sabemos que sucedio en anos posteriores, pero en 1773 ya estaba asentado en Madrid y disponia de vivienda en el Real Gabinete de Historia Natural, como lapidario del mismo (28); por tanto, no ha sido acertado pensar que ingreso con ese puesto en la institucion, en 1784 (29). Por su condicion de lapidario y tasador de piedras preciosas, probablemente participo por entonces en el tercer inventario que se hacia por orden de Carlos III, en 1776, en el Real Gabinete, del famoso tesoro del Delfin (30). La fundacion de este Gabinete la habia decidido Carlos III el 17 de octubre de 1771, aunque los tramites se habian iniciado antes, tras los esfuerzos llevados a cabo por el guayaquileno Pedro Franco Davila (31), que ofrecio su gran coleccion con la condicion de ejercer como primer director, con un sueldo vitalicio (32).

Su actividad como tasador estaria en consonancia con la necesidad de promocionar este oficio para los asuntos de joyas, pues en 1769 el ensayador mayor del reino, Juan Rodriguez Gutierrez, mencionaba que los tasadores abusaban en sus precios y ejercian con malos metodos, por lo que solicitaba la creacion de una oficina (33).

La llegada de Pedro Puch al Real Gabinete tampoco sabemos como se produjo, si por aquella afluencia de artifices extranjeros que llegaron a la Corte en funcion del desarrollo de las reales fabricas o por una probable amistad con Pedro Franco Davila, que, como el, habia residido en Paris. Lo cierto es que entre ambos debio haber una buena sintonia, pues el fundador lo incluia como testigo de su testamento, realizado el 6 de enero de 1786 (34). Sin duda, fue su gran colaborador en asuntos de estudios y catalogaciones de piedras, especialmente preciosas, sobre lo que tenia grandes conocimientos. Su presencia en Nueva Granada habia tenido que ver con tales asuntos y con un reconocimiento expreso de las minas de Muzo.

Sus labores como lapidario tuvieron varias vertientes. Por un lado, lo relacionado con el Real Gabinete, donde existia un importante numero de piedras preciosas, semipreciosas y joyas con las que trabajar. Asi, hacia 1789, el director Jose Clavijo no veia sentido a que en una institucion como aquella existieran joyas como tales, ya que lo interesante eran las piedras en si, de ahi que se mandaran desmontar para su exposicion con un cerco de agujas de marfil, incluso que se tasaran algunas de ellas para venderlas, tarea que correspondia a Puch. Al ano siguiente se decidio vender tambien las piedras duplicadas, como el "morrallon" de esmeraldas, cuya tasacion fue hecha por nuestro autor (35).

Paralelamente, y debido a la fama de la que gozo como lapidario se conto tambien con sus servicios en la Real Fabrica de Cristales de La Granja, en sus dependencias de Madrid (36). En la capital se fundaba bajo su direccion y dependiente de dicha fabrica la sala de lapidar, en 1787. Su sueldo iba a ser de 6.000 reales, impuestos sobre el fondo de La Gaceta y El Mercurio. Uno de sus principales trabajos en aquella sala era la preparacion de los cristales para las aranas de los palacios de Madrid y Aranjuez, es decir, horadarlos y pulirlos para poder ser utilizados (37). La condicion que se le imponia era la ensenanza a tres de los doce muchachos de la Real Casa de Desamparados de San Lorenzo: Julian Millan, Felix Garcia y Jeronimo Garcia. Es mas, el dinero que se necesito para la Escuela de Matematicas, que se creo en la mencionada Real Casa, hubo de obtenerse del asignado para la construccion del almacen de cristales de la calle el Turco, durante los anos 1788-1789 (38). El taller asi formado estuvo primero en San Isidro el Real, luego paso a la calle ancha de San Bernardo y, en 1793, en un edificio comprado en 1785 al duque de Altares (39), en la citada calle del Turco (40), donde se mantuvo hasta la muerte de nuestro artifice, en que se suspendio dicha sala de lapidar, en el momento en que ya solo quedaba uno de sus oficiales, Juan Millan, que fue trasladado a la sala de grabar (41). Volveria a reabrirse en 1804, en que se hizo cargo de la misma su antiguo alumno Jeronimo Garcia.

Para horadar los cristales de las aranas usaba brocas de hierro y acero, pues, aunque lo ideal eran las de diamante, no las podia obtener en Madrid. Amen de esto, se compraban para el mismo fin las pequenas limas inglesas que utilizaban los plateros y que estos vendian despues de usarlas (42).

Este trabajo lo habia llevado a criticar la elaboracion de cristales del tecnico Juan Vel, que se hallaba experimentando con un nuevo horno para economizar en la produccion de cristal. A pesar de los primeros fracasos, a la postre llegaria a conseguir unos buenos resultados, tanto en el ahorro como en la imitacion de los cristales azules ingleses (43). Pero Puch, previamente, habia puesto de manifiesto que los cristales de aquel artifice tenian rafagas y arremolinados, que dificultaban la talla; amen de que trataba de imitar con desacierto el azul de los cristales de las aranas inglesas (44).

Tambien lapido piedras finas para joyas de la reina y pasta de vidrio (45). Es de destacar en este sentido que ya en 1788 se estaba intentando fabricar el strass (46), conocido como "piedra de Francia", una imitacion de las piedras preciosas, realizada con pasta vitrea a base de plomo. El nombre se lo debe al platero real frances que la descubrio hacia 1730 (47), Georges FrederickStrass (1701-1773), que habia levantado un gran interes en Europa, pues el comercio de piedras de imitacion habia ido creciendo desde el siglo XVII y se extenderia a America, especialmente entre las gentes que no se podian pagar las naturales. Puch se empeno en su fabricacion porque en Espana no se admitia aquella pasta extranjera en la elaboracion de joyas, habida cuenta de la existencia en el pais de cristal de roca, del que se podian hacer joyas a bajo precio y que emplearia a muchos lapidarios (48). Las pastas que deberia trabajar Puch eran las que estaban intentando obtener el valon Rene y el suizo Le Cain (49). Luego vendrian otros intentos, posteriores al documento de Puch, como los del parisino Juan Pechenet con su pretension de instalar una fabrica de montar pedreria falsa, aparejada a una escuela de jovenes; consecuentemente hubo otro proyecto de Nicolas Mesmay para la fabricacion de pastas que abasteciesen dicha escuela, lo que se debia hacer en San Ildefonso de la Granja, donde se podia contar con los hornos e instrumentos necesarios. La pasta de Mesmay se aprobo por el diamantista Lemoyne, con el visto bueno de la Real Sociedad y el Colegio de Plateros de Madrid (50).

La fama de Puch hizo que se contase con el para algunos asuntos de importancia, como la valoracion de las piedras de las joyas de la infanta Maria Josefa, hermana de Carlos IV, que se hizo tras algunas acusaciones contra el joyero real, Leonardo Chopinot (51), quien habia transformado las mencionadas joyas para adaptarlas a la moda francesa. Se lo acusaba de haber realizado una valoracion excesiva de su trabajo, asi como de la desaparicion de algunas piedras (52). Parece que la valoracion que hizo Pedro Puch no agrado al joyero, que solicito el amparo real (53). Lo obtuvo, pues desde 1773 estaba nombrado como platero de joyas de la Real Camara y desde 1782 como platero de joyas de la Real Casa, por muerte de Manuel Lopez Saez (54), despues de ser recomendado expresamente por la duquesa de Osuna, en 177955. La relacion entre este joyero y nuestro lapidario la desconocemos, aunque ambos debieron compartir mas intereses a partir de que Pedro Puch fuera nombrado lapidario de camara, en 1792.

El 6 de diciembre de 1796 Pedro Puch fallecia y al ano siguiente, su esposa, Rosa Antonia de Quinza, solicitaba una pension de viudedad, en un momento en que ella ya se habia casado de nuevo. La pension le seria concedida, definitivamente, en 1805, por un monto de 4 reales diarios, via limosna (56).

3. LAS VINCULACIONES DE PEDRO PUCH CON LA NUEVA GRANADA

Pedro Puch se nos presenta como un modelo de hombre que, desde sus conocimientos cientificos, actuo al servicio de los intereses de la Corona en los territorios neogranadinos. Por tanto, fue uno de aquellos especialistas que pulularon por las Indias, analizando diferentes aspectos de las actividades economicas para ofrecer soluciones mas alla de las tendencias arbitristas que habian prevalecido en el siglo XVII y todavia lo hacian en algunos autores del XVIII. Otro gran ejemplo en la Nueva Granada seria Juan Jose de Elhuyar (57).

Pedro Puch estuvo en aquellos territorios durante siete meses de 1766, despues de que el rey hubiese solicitado al virrey Messia de la Cerda que se corrigiesen los problemas existentes en la explotacion de las esmeraldas. Aquellos serian expuestos por dicho virrey en 1772 y coincidian con los que en este documento expresa el autor: la imposibilidad de saber lo que se extraia y la inexistencia de unas reglas fijas para la explotacion, por lo que el virrey habia optado por poner un sujeto asalariado que este a la mira (58).

Sobre aquel viaje existe otro documento dado a conocer por el historiador de las esmeraldas colombianas Rafael Antonio Dominguez. Se trata de una carta dirigida a Jose de Galvez, en 1782. Nuestro autor le contaba de su viaje a la Nueva Granada, en que se habia escandalizado de la forma en la que se extraian las esmeraldas de Muzo, a las que se sometia a un maltrato, que les hacia perder su valor; el problema estaba en que para arrancar la piedra de su matriz se golpeaba directamente sobre la esmeralda con un mazo y un cincel inadecuados. Como consecuencia habia ensenado a elaborar unos cinceles de acero apropiados para la tarea, lo que, segun el mismo cuenta en el documento, produjo su efectividad. Tambien manifestaba que fue en aquel viaje, cuando le preocupo la indagacion sobre el comercio que se hacia con las esmeraldas.

Aquel informe de Puch, que reprodujo Dominguez, obligo a Jose de Galvez a escribir al arzobispo-virrey Caballero y Gongora, para que se preocupase de las minas y de los abusos que alli se cometian, incluso recomendand que para la extraccion se utilizasen los cinceles adecuados. Es mas, se hacia alusion a cosas que nos han hecho pensar que a Galvez tambien le influencio el presente escrito, pues ordenaba al arzobispo que evitase por todos los medios que las esmeraldas fuesen compradas por los extranjero en grave perjuicio y descreditos del estado y de nuestro gobierno (59).

Las minas de Muzo habian contado en su dia con lapidarios tasadores, pues a comienzos del siglo XVII ya nos constan algunos nombres como Miguel Vega o Hernando Ortiz de Bilbao (60). En las ordenanzas de esmeraldas de 1614, de Juan de Villabona Cubiaurre (61), se establecia la figura de los lapidarios, a los que se prohibia labrar esmeraldas sin certificacion por parte de los oficiales reales de haber pagado el quinto, y que tales lapidarios deberian residir en la ciudad de Trinidad de Muzo, ser vecinos de ella y estar examinados, pues solo se podrian procesar en sus talleres. Estas ordenanzas no eran sino una puesta al dia de las de Venero de Leiva, de 1568. Lo que parece evidente es que a esas alturas del siglo XVIII se echaba de menos la presencia de tales lapidarios en aquellas minas, pues aunque los habia en la Nueva Granada, se ubicaban con sus negocios en otros lugares. Juan de Santa Gertrudis, que escribio su obra despues de 1770, decia que se hallaban en Santa Fe, que era donde se labraban las esmeraldas (62); pero tambien los habia en otras ciudades del entorno, pues en las fiestas de coronacion de Fernando VII en Pamplona se los mencionaba expresamente (63). A la falta de aquellos especialistas en las minas todavia haria relacion la memoria de gobierno del virrey Ezpeleta, en 1796, donde aludia a que no habia lapidarios que pudieran evaluar las piedras con algun conocimiento (64).

En la Biblioteca Luis Angel Arang, existen otra serie de documentos de nuestro lapidario, referidos a la Nueva Granada, aunque relacionados con su actividad en el Real Gabinete de Ciencias de Madrid. Del 28 de mayo de 1782 hay una notificacion sobre los trabajos y pruebas que se harian a las esmeraldas en Madrid para mejorar su calidad y favorecer su venta; trabajos que deberia hacer Pedro Puch y el joyero Leandro Fernandez Moratin (65). El 12 de agosto de aquel ano consta un informe del lapidario sobre el estado y las circunstancias de unas esmeraldas que se le habian enviado. De 1793 existen unas cuentas que Puch remite desde Madrid al primer conde de Casa Valencia (66) por concepto de venta de esmeraldas, ya que habia sido nombrado como uno de los tres directores de Comercio y Real Hacienda de Indias, junto a Diego Gardoqui y Pedro Aparicio (67). Consta tambien en aquellos fondos un expediente de 1797 en relacion con las minas de esmeralda de Muzo, en el que se incluyen las cartas remitidas al rey y al virrey Ezpeleta (68) por Pedro Puch, Jose de Urdaneta (69) y Manuel Bernardo Alvarez, contador de la casa de moneda de Popayan (70). Tales cartas se presentaron por concepto de cuentas a la Real Hacienda, informando sobre diferentes problematicas que habia en las minas para su explotacion a causa de fondos, trabajadores, especulacion en el precio de venta de las esmeraldas y la remision de esmeraldas desde Cartagena hacia Espana durante los anos 1762-1797, asi como algunas resoluciones del virrey. Igualmente, hay un documento que hace referencia al contenido de unas cajas enviadas desde Santa Fe y Quito, verificadas por Pedro Puch, que daba cuenta de las muestras que se recibian en cada caja, entre ellas la de esmeraldas (71). Obviamente, lo que nos esta reflejando la documentacion de Bogota es que las esmeraldas que remitian, muchas de la cuales iban destinadas al rey, eran antes estudiadas por el lapidario del Real Gabinete.

Hemos mencionado con anterioridad la produccion de platina en Nueva Granada, especialmente en el Choco, donde se habia descubierto sin despertar mayor interes hasta 1765; incluso en 1774 la Junta de Moneda prohibia trabajar aquel metal, al mismo tiempo que pedia informacion a otras autoridades de America sobre posibles minas en sus territorios (72). Pero el interes por ese producto aumentaria tras el viaje por varios lugares de Europa en 1776-1777 de Casimiro Gomez Ortega, catedratico del Real Jardin Botanico, que comprobo el interes de los investigadores franceses por ese metal (73). Fue entonces cuando se iniciaron pesquisas para su purificacion, dando lugar, posteriormente, a un estanco en Nueva Granada y un establecimiento de procesado en Madrid, en 1787. Espana era la unica potencia que la poseia y, por tanto, abastecedora de Europa. A partir de entonces el interes fue mayor y continuamente se pedian informes sobre aquel metal, pues todavia en 1819 el virrey de Nueva Espana debia informar que ni alli ni en Guatemala se habia descubierto, respondiendo asi a la solicitud que se le habia hecho al Real Tribunal de Mineria (74). Lo cierto es que Puch, que habria tenido noticias muy directas durante su estancia en Nueva Granada, pero que no nos lo menciona en su informe, tambien actuo alguna vez como tasador de la platina, en concreto en 1795, cuando establecio el precio de 25 reales la onza para un pedido de 10 arrobas que habia hecho el embajador frances, pues Espana, con la produccion de Nueva Granada, era el unico abastecedor de ese metal, que por entonces se usaba esencialmente para asuntos de pesas y medidas (75).

4. COMENTARIOS AL ESCRITO DE PUCH

La produccion de perlas y esmeraldas de Nueva Granada estuvo muy vinculada al lujo de laeCorte, desde el siglo XVI. Del Darien habia salido la perla mas famosa de la historia, la Peregrina, sobre la que existe tanta confusion y sobre la que no acaban de ponerse de acuerdo los expertos (76). Las perlas fueron uno de los moviles iniciales de la conquista y la Corona puso un especial interes en ellas, como se aprecia en las Leyes de Indias, donde aparecen mencionadas en varias ocasiones. Asi en el libro IV, T. XXV, Ley XXIX, se establecia que las perlas muy buenas debian estar reservadas para el rey. Hasta tal punto eran del interes de la Corte que, en 1521, se mandaba enviar a dona Leonor de Austria, reina de Portugal, todas las perlas y aljofar que llegasen de las Indias. En 1533 la emperatriz Isabel solicitaba al gobernador de Cubagua 2.000 perlas perfectas de buen tamano, y otras 1.000 dos anos despues (77).

En cuanto a las esmeraldas tambien marcaron su impronta a partir de la presencia espanola en aquellos territorios (78). Lo cierto es que estas piedras preciosas, como las perlas, fueron muy apetecidas en la Corte y era frecuente encontrarlas entre la gran suma de joyas de los reyes, como, por ejemplo, la ingente cantidad de ellas que Felipe II disponia montadas y sin montar (79) o las de Fernando VI y Barbara de Braganza (80). Tambien en las donaciones religiosas, como la desaparecida corona que en Pamplona de la Nueva Granada se hizo para la Virgen de Montserrat, con 2.500 esmeraldas, que trabajaron seis artifices durante un ano (81) y que erroneamente se ha considerado como novohispana, aunque quien la encargo nos menciona esos datos (82), si bien es cierto que se habia desplazado a Nueva Espana en 1614 (83). Todo ello sin olvidar la riqueza en esmeraldas de la orfebreria neogranadina (84).

Aquellos deseos de la Corte por abastecerse con perlas y esmeraldas de aquellos territorios parece que se mantenia a finales del siglo XVIII, pues el gobernador de Veragua, Francisio Matos, enviaba oro y perla a la reina Maria Luisa de Parma (85). En 1798 se habia extraido una perla de 56 quilates en las Islas del Rey, asi como otras que se enviaron a Godoy para que las entregase a la mencionada Maria Luisa (86). Aunque algo posterior, el virrey Pedro Mendinueta, el 19 de diciembre de 1801, puso de relieve su intencion de adquirir perlas y esmeraldas grandes para la reina, asi como otras producciones de interes para el Gabinete de Historia Natural (87).

Es evidente que el informe de Puch no fue el unico en su epoca, y son tambien conocidos los que en 178 realizara Juan Jose "Elhuyar (88), correspondientes al Diario del viaje a Muzo y al Informe sobre las minas de esmeraldas (89), en que proponia su puesta en march, para sacarlas de su crisis, a la vez que denunciaba que alli se trabajaba sin reparo de gastos, por cuenta del rey, que se conformaba con ver la remision de esmeraldas, de aquellas que el dice que llamaban negras, de la mejor calidad, porque tenian un verde de hierba muy oscuro. Eran enviadas a Espana para que previamente, antes de ofrecerlas al monarca, las estudiase el Gabinete de Historia Natural (90) y, por tanto, Pedro Puc, se encargaba de esas tareas, como debio encargarse de los dos cajones que llegaron en 1787, cada uno con mas de cuatro arrobas de esas piedras, de diferentes tamanos (91).

De los aspectos mas destacados del informe de Puch, uno de ellos es el de la calidad, tanto de perlas como de esmeraldas, aunque por el contrabando, las que llegaban a Espana no tenian demasiada, pues las buenas se enviaban a otros destinos. La calidad la pone en relacion este autor con la escasez, que era evidente en el caso de las esmeraldas neogranadinas, que abastecian los mercados mundiales. Algo parecido sucedia con las perlas, ya que, las pocas que se obtenian en Asia en la epoca, ni siquiera daban para abastecer su entorno. Probablemente ese fenomeno hizo creer que las perlas orientales eran de mayor calidad y por efectos del contrabando de las mejores piezas, como tambien sucedia con las esmeraldas, hacia pensar que en Nueva Granada solo se obtenia aljofar. La vision cientifica de nuestro autor en este sentido venia a corroborar la mas sentimental de otros autores, aunque sin sus exageraciones. Asi la del P. Gumilla, que habia dicho de las perlas de Riohacha que, en cantidad y calidad, excedian a toda con mucha ventaja (92). Tambien en 1787 Antonio Julian escribio sobre las muchas perlas de hermoso oriente, que se obtenian en la provincia de Santa Marta y que se comerciaban en Riohacha, desde donde pasaban a Europa por manos de los espanoles legitimamente; y por manos de los extranjeros clandestinamente (93).

Francisco Silvestre, por los mismos anos, aunque de una forma mas discreta, les daba una segunda categoria respecto de las orientales (94). Esa consideracion de inferioridad respecto de las de Oriente habia prevalecido siempre, y por ello se habian importado tambien las asiaticas en las Indias, sobre todo las de Persia, via Galeon de Manila, que en el siglo XVII se vendian al llegar y con su producto se compraban otras mas grandes y de inferior calidad (95).

Como otros autores, Puch entro tambien en el problema de la improductividad de las minas de esmeraldas y de las pesquerias de perlas. Respecto de las esmeraldas, cuya explotacion se habia incorporado a la Corona en 1650, se hicieron otros informes ademas del presente, aunque solo este por un tecnico lapidario de primera categoria. De ellos ya hemos mencionado el de Juan Jose "Elhuyar. Otro fue el elaborado en 1791 por Martin de Urdaneta, Manuel de Revilla y Domingo Caycedo (96). El virrey Gil de Lemos (1789) mencionaba que en las minas de Muzo se habian invertido en un ano 6.000 pesos y las esmeraldas que se enviaron a la Corte tan solo se habian valorado en 1.000, por lo que recomendaba que la explotacion se liberalizase en manos de privados (97). Las opciones que se presentaban eran muy diferentes y Puch apoyaba en su escrito la mas minoritaria, es decir, una dependencia real de las minas y de las pesquerias de perlas, con un control ferreo, por el que toda la produccion pasase a la Peninsula, donde seria tratada convenientemente, a la vez que se haria escasear para subir el precio en los mercados. La Corona opto por la solucion contraria despues de un informe de 1792, pero en 1796 todavia no habia salido postor, por lo que el virrey Ezpeleta consideraba que lo mejor era dejarlas trabajar libremente a los particulares (98), postura que mantendria el virrey Mendinueta, en general, para todas las minas, al decir que la verdadera utilidad del erario consiste en que haya muchos mineros, pero no en beneficiar las minas por su parte (99). Lo cierto es que a partir de Ezpeleta las minas dejaron de explotarse oficialmente hasta despues de la independencia. Puch, por tanto, representaba las posiciones intervencionistas de la Corona, mas'propias de una economia mercantilista, frente a otras mas proclives al liberalismo economico, defendidas por los virreyes. Incluso sus planteamientos nos recuerdan el pacto colonial britanico del siglo XVII, que el debio conocer durante su estancia en Londres, al proponer una extraccion cuya produccion se transformaria integramente en Espana. Sin duda, todo aquello respondia a la politica espanola del momento, en que liberalismo, proteccionismo e inetervencionismo se mezclaban en funcion de los intereses metropolitanos, superpuestos a los intereses desarrollistas de las posesiones ultramarinas.

El fenomeno al que mas importancia da nuestro autor en su escrito tiene que ver con el contrabando, del que ya se habia dicho en 1712, que en la provincia de Santa Marta era uno de los mayores desagues de plata y oro (100). Hay quien justifica aquella practica debido al monopolio comercial de Espana, que tampoco era capaz de facilitar las manufacturas necesarias (101), pero los condicionantes podian ser muchos. En aquel ambiente las perlas y esmeraldas se habian convertido en los instrumentos de pago de productos a otras potencias y asi se mantuvieron incluso despues de la independencia (102).

Lo cierto es que Puch insistio en el problema del contrabando extranjero, que como lapidario se centro tanto en las perlas como en las esmeraldas, de las que nos hizo su periplo: de los lugares de la costa neogranadina pasaban a las islas, especialmente a Curacao, y de alli a los obradores europeos, donde se seleccionaban: las mejores piezas quedaban en Europa y las de segunda clase pasaban a los mercados de Asia, continente en el que las esmeraldas neogranadinas eran muy apreciadas. A pesar de esta aseveracion de Puch, es cierto que tambien algunas magnificas piezas habian pasado a engrosar los tesoros de algunos dignatarios asiaticos, como la llamada esmeralda Hooker, que pertenecia en el siglo XIX al sultan de Turquia; incluso parece que el famoso collar llamado de la Inquisicion se compone de esmeraldas neogranadinas que fueron trabajadas en talleres de la India en el siglo XVII.

En el caso de las perlas la produccion no era la misma del siglo XVI; pero hay quien duda de las exageraciones que se hacian en ese sentido, pues en el siglo XVII las perlas mantenian su precio, lo que no hubiera ocurrido si su abundancia en el mercado hubiese disminuido (103). Por tanto, incluso en el siglo XVIII se podria pensar que la escasez era menor de lo que se piensa, pues Puch menciona tambien como centros productores a Comogote y Margarita, amen de que sabemos de su explotacion en la zona en las Islas del Rey o la costa pacifica entre Costa Rica y Nicaragua. De todos modos, es probable que en muchos de estos lugares fuese una pesca marginal, pues Antonio Julian dice de Margarita, que poco se trataya de la pesca de perlas (104). Tras la independencia, en 1822 se publicaba la obra de Alexander Walter, que limitaba la produccion de perlas al Golfo de Panama y a la boca del rio Hacha (105).

Dos problemas gravitaban sobre la explotacion de perlas en esta epoca, ambos relacionados con su explotacion por los indios guajiros: por un lado, la mano de obra y por otro, el contrabando. Puch solo hace hincapie en el segundo.

En los primeros tiempos las perlas de La Guajira se habian extraido por buzos indigenas, pero los abusos que se denunciaron, obligo a protegerlos en las Leyes Nuevas de 1542, que en su capitulo 25 prohibia bajo pena de muerte la utilizacion de indios contra su voluntad para las pesquerias de perlas, aunque tambien se trataba de evitar el abuso con los esclavos. Aquello no tuvo una repercusion inmediata hasta la real provision de 1567, que obligaba a acabar con la utilizacion de esclavos indios en las pesquerias de perlas (106). Lo cierto es que la proteccion al indio acelero el proceso de importacion de mano de obra de origen africano en la segunda mitad del siglo XVI, de la que se abuso hasta el punto de provocar rebeliones e incluso colaboracionismo de los esclavos con las potencias extranjeras, al tiempo que la decadencia se iba haciendo cada vez mas patente a finales del siglo (107). La centuria siguiente se caracterizo por una crisis en la explotacion que se trato de salvar en el siglo XVIII, de nuevo con intentos de introducir esclavos, como el proyecto de 1721, que no llego a cuajar, entre otras cosas, por la explotacion que hacian los propios indios guajiros, que venian utilizando las perlas para favorecer el contrabando en la region de ingleses y holandeses. Ellos mismos las explotaban, aunque es cierto que tambien utilizaron como mano de obra, a veces, algunos negros, como lo hacian a mediados del siglo XVIII los caciques Caprinche y Majusares (108). Pero debemos recordar que los negros de la region preferian dedicarse a otras actividades y de manera especial tambien al contrabando (109).

Este, que es el principal tema que ocupa a nuestro tecnico, era de tal magnitud que ya a comienzos del siglo XVIII se decia que Espana podia dar por perdida la region de La Guajira, pues quienes alli comerciaban eran los holandeses, sobre todo los de origen judio de Aruba y Curacao, amen de algunos ingleses y franceses. Aquello contrastaba con las noticias del contrabando de perlas que nos ofrecen Jorge Juan y Antonio de Ulloa en las Noticias secretas, escritas en 1748, donde ponian de relieve que la mayor parte de estas se iban a Lima, desde Cartagena (110), como tambien manifestaban que las perlas de mejor calidad eran las del Pacifico, entre la Punta de Santa Elena y Atacames (111). Lo cierto es que las perlas se habian convertido en el producto estrella del contrabando en La Guajira, por lo que a lo largo de todo el siglo XVIII se intento reducir a los indios para restablecer las pesquerias bajo el control de la Corona (112). En 1718 la mision se encargaba a Juan Beltran de Caicedo, que construyo el fuerte de San Antonio para controlar las pesquerias de Taganga, que eran por entonces las mas consideradas (113). En 1722 lo indios habian sido reducidos a ocho pueblos, con la aprobacion del rey y con la presencia de misioneros capuchinos. Las campanas de pacificacion y de control de las pesquerias continuaban en 1760 (114). Para luchar contra aquel contrabando el virrey Flores (1776-1781) habia propuesto la separacion de Riohacha, division que se consumaria en 1789. Su sucesor, Caballero y Gongora, fue bastante permisivo con el comercio extranjero, cuando algunas voces exponian la necesidad de un control estricto de los tratos en Santa Marta y Riohacha (115). El propio Galvez escribio a Caballero en 1786 permitiendole que comerciara con los extranjeros productos de primera necesidad, pero no de lujo, lo que se presto a fraudes (116). Con Francisco Gil de Lemos (1789) la lucha contra el contrabando se hizo mas efectiva, incluso para quienes colaboraban con los extranjeros (117); de ahi que al dividirse los gobiernos en su tiempo, puso en Riohacha a Juan Alvarez de Berinas (118) que se ha hecho tan temible a los contrabandistas, que en los mares de Barlovento desterrara el comercio ilicito de aquellas costas. Se le nombro el 13 de febrero de 1790 con un sueldo de 1.500 pesos anuales (119). Berinas, que se caracterizo por los enfrentamientos con los guajiros (120), fue depuesto por Ezpeleta, quien lo sustituyo por Jose Medina Galindo, que a finales de 1795 pedia ser removido de su puesto a la Florida, Veracruz o Cuba y calificaba a aquellos indios de barbaros e inhumanos (121).

El problema del contrabando habia llegado a tales extremos que, para atajarlo, el virrey Ezpeleta (1789-1797) recurrio hasta a los clerigos para que desde el pulpito predicaran el horror de la practica del mismo (122). Fue en su epoca, cuando en 1790 se trato de evitar la presencia de naves extranjeras en la costa de La Guajira, con una goleta para que dificultase el comercio de los indios con los holandeses de Curacao (123). Pero el fenomeno no se pudo frenar en todo el siglo, pues los puertos naturales favorecian aquella practica (124), que todavia Puch describe como uno de los grandes problemas para las perlas y esmeraldas. Pero el contrabando tambien se practicaba internamente y Antonio de Arebalo, en 1770, relataba que en el mes de octubre los indios salian al peruleo (pesca de perlas). Era entonces cuando desde Riohacha se desplazaban los comerciantes a los negocios ilegales, por lo que no se cobraban los quintos, ya que hay poco cuidado y mal gobierno de los que deben celarlos (125); ademas, alli coincidian con los contrabandistas extranjeros, que compraban las perlas, especialmente las de Carrizal, el pueblo pesquero por excelencia (126). Las compradas por los negociantes internos o las de los propios indios se podian llevar a Riohacha, como nos relata Julian en su discurso V (127), donde existia una calle de la plateria, en la que se procesaban (128); los plateros las horadaban y las mujeres realizaban con ellas algunos trabajos (129). Todo aquel negocio se hacia con frecuencia en connivencia con las autoridades (130) y el mismo Arebalo decia que la practica habitual lo habia convertido en una costumbre, de modo que aquella zona era como algo separado de la Corona (131). Las medidas que se habian tomado a veces fueron contraproducentes, como informaban los oficiales de la direccion general de rentas de Cartagena, en 1795, al decir que las perlas han decaido porque providencias indiscretas han hostilizado a los indigenas guajiros, unicos que tienen conocimiento de los parajes donde se crian y resolucion para bucearlas (132).

Con frecuencia, algunas autoridades colaboraban en aquel contrabando. Se llego al punto de que algunas ofrecieron determinados puertos para el mismo, como cuando la Compania Guipuzcoana de Caracas quiso evitarlo en su area de influencia (133). Tambien, por ejemplo, en 1743-1744 se les abrio un proceso a los miembros del cabildo de Riohacha (134); o, en 1763, Bernardino Ruiz Noriega, encargado por virrey Solis de pacificar La Guajira, acuso de aquellas practicas al gobernador Antonio Lezcano, que temia que la pacificacion acabase con el negocio perlifero (135). Ni siquiera el Reglamento de Libre Comercio de 1778, en que se habilitaron los puertos de Riohacha, Cartagena y Santa Marta, llego a ser una solucion, pues no afectaba a los extranjeros, que eran los grandes beneficiados de aquel contrabando; amen de que dicha libertad se veria interrumpida por la guerra con Inglaterra (1779-1783).

En ese ambito caribeno de la Nueva Granada tambien se producia el contrabando de esmeraldas, que se extendia ademas de Riohacha a otros puertos como Santa Marta y Cartagena, asiduamente visitados tambien por los ingleses (136). Puch se quejaba en ese sentido de la escasa calidad de lo que llegaba a Espana, porque como el mismo dice, las piezas buenas entraban en el mencionado mercado contrabandista.

Por ultimo, como se aprecia en el informe de Puch, el aumento de la produccion de perlas y esmeraldas tambien fue unido al desarrollo cientifico, de ahi que su explotacion y envio a la metropoli fuese con frecuencia vinculado a su paso por el Real Gabinete de Ciencias, donde nuestro autor ejercia sus funciones de lapidario. Alli siguieron llegando las muestras de la Nueva Granada hasta las visperas de la independencia. Asi, ya muerto Pedro Puch, el 20 de julio de 1800, se daba orden al virrey de recolectar y enviar al Gabinete, entre otras, perlas finas de todo tamano, esmeraldas y otras piedras preciosas, que iban destinadas a la reina (137), a lo que responderia favorablemente el virrey (138).

Nuestro autor no parecia ajeno a la integracion mundial de la economia que se produjo en el siglo XVIII, cuando grandes zonas del planeta se incorporaron a la economia-mundo, lo que afecto directamente a America en relacion con los nuevos mercados africanos y, sobre todo, asiaticos, incluso a traves del contrabando, puesto que demandaban productos de lujo, como perlas y esmeraldas, siguiendo un proceso de identificacion de la rareza de los productos con el comercio a larga distancia (139).

Lo que sin duda se echa de menos en este informe son los aspectos sociales que implicaban tanto la explotacion de perlas como la de esmeraldas. A pesar de haber tenido un conocimiento directo, Puch no hace ninguna referencia a las condiciones humanas de explotacion, de salarios, de condiciones de vida, de trato, entre otros. El tan cacareado utilitarismo ilustrado de la felicidad del pueblo esta ausente, como tambien cualquier mencion al colectivismo o al individualismo. Probablemente, porque, como otros ilustrados, era partidario de un reforzamiento del poder real, como medio para llevar a cabo unas transformaciones, que presumiblemente conducirian a la felicidad del pueblo y en ello el tan solo colaboraba en lo que le atania como especialista y que tenia que ver muy directamente con lo tecnologico y lo economico. Lo social, por tanto, esta ausente y no existe una sola mencion a indios o esclavos trabajadores de las explotaciones, ni siquiera cuando menciona la codicia. Tampoco hace la mas minima alusion a las perturbaciones del orden social, tan frecuentes en la epoca en la Nueva Granada, como lo fueron las de la region de La Guajira en 1701, 1727, 1741, 1753, 1757 y 1761, por citar las anteriores a su presencia en la zona perlifera de Riohacha. Aunque tambien es cierto que menciona el tan traido tema ilustrado del vasallo util, para referirse al vasallo productivo y dedicado a la "industria", que algun otro autor extenderia a que ese fenomeno debia implicar a millones de indios (140).

Conclusiones

El texto de Pedro Puch responde al espiritu ilustrado del momento, que en el mundo hispanoamericano fue unido a unos intentos de reactivacion economica del sector primario, especialmente la mineria. Aquella reactivacion no se hacia esencialmente en funcion del desarrollo interno de las posesiones espanolas, sino de la propia metropoli, a traves de una eficiente fiscalidad y de una produccion de materias primas que alimentaran el fracasado desarrollo manufacturero peninsular. Para aquellas politicas de reactivacion se conto con frecuencia con extranjeros que, como Pedro Puch, pulularon por la corte borbonica, incluso, por sus posesiones ultramarinas. Como tal, y el mismo nos lo recuerda, aborda su informe y las soluciones en el mismo como un tecnico, desde sus conocimientos y desde su experiencia. No es, por tanto, el escrito de un aficionado, de un viajero interesado, de un erudito local o de un arbitrista.

El interes economico del trabajo de Puch tiene que ver, precisamente, con ese desarrollo metropolitano que apoyaron los reformistas, pues sostuvo que las perlas y esmeraldas en bruto debian pasar en su totalidad a Espana para ser tratadas y redistribuidas en los mercados, aprovechando que gran parte de la produccion mundial se daba en el virreinato neogranadino. A su vez, eso implicaba una politica proteccionista, que el autor apoya, frente a otros intentos de posturas mas liberalizadoras en la explotacion, como las que hemos mencionado. En ese sentido hay que entender los intentos por promocionar la produccion de esmeraldas y perlas en la Nueva Granada, asi como evitar, infructuosamente, el contrabando, pretension que se habia producido de forma muy parecida en otros lugares como Sonora, Sinaloa y el golfo de California (141).

El informe de Puch entra igualmente en la exaltacion de las esmeraldas y perlas neogranadinas no como una mera elucubracion, sino con los fundamentos que tenia como tecnico, por tanto apoyado en sus conocimientos y experiencias en las principales plazas de tratamiento y comercio de las piedras preciosas de Europa. Lo suyo, pues, no es una mera exaltacion como la hicieron otros autores que hemos citado o la haria Joaquin de Finestrand que, en 1789, consideraba esas producciones como el mas firme apoyo de las ventajosas riquezas que lleva a todo Oriente solo este Nuevo Reino de Granada; incluso llega a decir, no sin razon, que con las esmeraldas de Muzo brillaban las coronas de los reyes y las tiaras del Vaticano (142).

El informe de Puch responde a la figura de aquellos especialistas del resto de Europa, que reclamaron los Borbones en su corte para promocionar las artes y las ciencias. Ello implicaba a su vez una condicion docente y de formacion tecnica. Tanto una como otra las llego a ejercer en la Nueva Granda, aunque no se refleje en este escrito, sino en otros que hemos mencionado, donde propuso una tecnica mas acorde con la extraccion de esmeraldas, que el les enseno a los mineros; aunque donde ejercio aquellos aspectos de una forma mas amplia seria tanto en sus trabajos en Real Gabinete como en la Real Fabrica de Cristales, respondiendo a aquella especie de obsesion borbonica por contar con lapidarios extranjeros, sobre todo de diamantes, que ensenasen su oficio en Espana.

Pero todos los aspectos anteriores tienen un eje de union, el del contrabando y las soluciones al mismo. De ahi que relate que quiere indagar sobre sus causas y dar soluciones a un problema de siglos, aunque reconoce que las que ofrece al final del documento estaban fuera de la esfera de mi profesion.

Realmente estamos ante un escrito que nos puede recordar aquellos de los arbitristas del siglo XVII, pero en este caso se trata de un aspecto concreto y de un experto en el tema, lo que hace que las proposiciones que plantea tengan toda su gran logica, al margen de la aceptacion o no de las mismas.

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Para citar este articulo: Jesus Paniagua Perez, "Problemas en la extraccion de perlas y esmeraldas en el Nuevo Reino de Granada: el informe de Pedro Puch (1766)", Historia Caribe 23 (Julio-Diciembre): Vol. VIII No. 23, pags. 171-208.

Recibido: 30 de noviembre de 2012

Aprobado: 25 de febrero de 2013

Modificado: 20 de marzo de 2013

Articulo de investigacion cientifica

* El presente articulo es resultado del proyecto de investigacion "La tradicion clasica y humanistica en Espana e Hispanoamerica"; financiada por el Ministerio de Economia y Competitividad y Junta de Castilla y Leon (Espana).

Esta publicacion esta bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir Igual 3.0

(1) Rafael Dominguez A., Historia de las esmeraldas de Colombia (Bogota, Graficas Ducal, 1965).

(2) Guillermo Hernandez Alba y Armando Espinosa Baquero (eds.), Tratado de mineriay estudios geologicos en la epoca colonial 1616-1803 (Bogota, Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Fisicas y Naturales, 1991).

(3) Manuel Casado Arbonies, "La produccion de esmeraldas en el Nuevo Reino de Granada: la Real Caja de Muzo (1595-1709), Estudios de historia socialy economica de America Vol.: 10 (1993): 37-59.

(4) Octavio Puche Riart, "La explotacion de las esmeraldas de Muzo en sus primeros tiempos, en IX Congreso Internacional de AHILA, Vol.: 3, pp. 99-103. http://oa.upm.es/10607/

(5) Kris E. Lane, The Colour of Paradise: The Emerald in the Age of the Gunpowder Empires, (New Haven, Yale University Press, 2010).

(6) Martin de Retana y Federacion Nacional de Esmeraldas de Colombia (eds.), El gran libro de la Esmeralda (Bilbao, Gran Enciclopedia Vasca, 1990).

(7) Otte, Enrique. Las perlas del Caribe: Nueva Cadiz de Cubagua (Caracas, Fundacion John Bulton, 1977).

(8) Eduardo Barrera Monroy, Mestizaje, comercio y resistencia: La Guajira durante la segunda mitad del siglo XVIII (Bogota, Instituto Colombiano de Antropologia e Historia, 2000).

(9) Rugiero Romano, Mecanismosy elementos del sistema economico colonial americano: siglos XVI-XVIII (Mexico, El Colegio de Mexico, 2004), 129.

(10) Se trata del autor del Diccionario de Gobierno y Legislacion de Indias.

(11) "Observaciones de D. Pedro Puch, artifice lapidario en Madrid, sobre las esmeraldas, y perlas del Nuevo Reino de Granada" (6 de julio de 1767) Biblioteca del Palacio Real de Madrid (BPR) Miscelanea Ayala II/2853, ff. 277r-283v

(12) Se dirige a Jose de Galvez, presidente del Consejo de Indias entre 1775-1787.

(13) Ya en las informaciones para la creacion por segunda vez del virreinato de Nueva Granda, la Memoria del Intendente Don Bartolome Tienda de Cuervo (1734), aducia, como uno de los motivos, la riqueza en metales preciosos, gemas y perlas; y que las minas de Muzo estaban practicamente abandonadas, a pesar de que el virrey Jorge de Villalonga (1719-1724) habia hecho intentos por reactivarlas. Sobre las perlas alegaba que entonces era mayor que nunca su abundancia, valor y tamano, aunque tambien su pesqueria se hallaba casi abandonada, pues se hacia con indios que profundizaban poco. Jeronimo Becker y Jose Ma Rivas Groot, El Nuevo Reino de Granada en el siglo XVIII Vol. I (Madrid, Asilo de Huerfanos, 1921) 204-205 y 215-216.

(14) Juan Pizarro de Aragon, que fue presidente de Indias entre 1763-1771.

(15) Desde Portoviejo, en la Audiencia de Quito, se emprendieron expediciones desde 1534 en busca del pais de las esmeraldas, supuestamente en las montanas de Manta. Garcilaso de la Vega, el Inca, Comentarios reales de los incas, (Mexico, Fondo de Cultura Economica, 2005), L. VIII, c. XXIII.

(16) En esta epoca todavia existian autores que se hacian eco de las bellas esmeraldas de Java. Asi, Guillermo Gutrihe, Geografia Universal, descriptiva, historica. industrial y comercial de las quatro partes del mundo Vol: XI, (Madrid, Villalpando, 1808), 11.

(17) Obviamente, existe una confusion del autor, pues es evidente la lejania que existe entre Popayan y Tunja y que la primera de estas poblaciones se hallaba vinculada entonces a la Audiencia de Quito.

(18) Guillermo Gutrihe, Geografia Universal ..., Vol.: X, 158, decia que las perlas que se pescaban en Comorin eran las mas hermosas del mundo.

(19) En Bahrein habia perlas amarillas y blancas. Las amarillas abastecian a la India y las blancas a los otomanos. Diccionario Geografico Universal, Vol.: I (Barcelona, Jose Torne, 1831), 642.

(20) Los holandeses, sobre todo judios, comerciaban con los guajiros que les compraban diferentes mercancias y armas de fuego a cambio, sobre todo, de palo de brasil y perlas, a veces con la anuencia de las autoridades espanolas, que se dejaban sobornar. Los lugares principales de contrabando en el entorno de Riohacha eran Laguna del Pajaro, Rio Guerrero y Rio don Diego. Luis Rene Romero Castano y Juan Felipe Perez Diaz, Naufragios y puertos maritimos en el Caribe colombiano, (Mexico, Siglo XXI, 2005), 56 y ss. Sobre la corrupcion y el contrabando se puede ver Mauricio Garcia Villegas y Jose Rafael Espinosa Restrepo, "Un estado aparte: debilidad institucional y realidad social en Riohacha", en Historias municipales de debilidad institucional. Los casos de Riohacha, Mocoay Arauca, editado por Mauricio Garcia Villegas, Jose Rafael Espinosa Restrepo y Sebastian Pubiano Galvis (Bogota, Dejusticia, 2012), 7-32. En los anos setenta, Antonio de Arebalo nos dejo una memoria que se refiere al contrabando en la zona como algo tan arraigado que ya es envejecida costumbre. Jose Polo Acuna, "Contrabando y pacificacion indigena en la frontera colombo-venezolana de La Guajira (1750-1820)", en America Latina en la Historia Economica Vol.: 24 (2005): 100.

(21) Los diamantes de Brasil, en un principio, habian gozado de libertad en su explotacion, para luego pasar a una situacion de contratos para la extraccion y en 1771 a un monopolio estricto de la corona.

(22) En aquellas latitudes eran famosas las perlas del golfo de Manar, en Ceilan, consideradas como las mas bellas de Oriente. Domenico Alberto Azuni, en su Sistema universal de los principios del Derecho Maritimo de la Europa Vol.: I (Madrid, Gomez Fuentenebro, 1803), 11, dice que eran las mas estimadas de Oriente por su brillo y blancura. Dumontd'Urville, en su Viaje pintoresco alrededor del mundo a las dos Americas, Africay Asia Vol.: I (Barcelona, J. Oliveres, 1842), 97, decia que las de los bancos de Ceilan eran las mas preciosas. Precisamente poco despues de escrito este memorial, en 1797, la pesca de las perlas de Manar fue arrendada a un comerciante de Tamul que practico una pesca destructiva. Mercurio de Espana. Enero de 1801 (1801, Madrid, Imprenta Real), 323-339.

(23) Jose Ignacio Miro, Estudio de las piedras preciosas. Su historia y caracteres en bruto y labradas, con la descripcion de las joyas mas notables de la corona de Espanay del Monasterio del Escorial (Madrid, C. Moro, 1871), 109.

(24) Eugenio Larruga, Memorias politicas y economicas sobre los frutos, comercio, fabricas y minas de Espana Vol.: IV (Madrid, Antonio Espinosa, 1786), 101-104.

(25) Eugenio Larruga, Memorias politicas, 31.

(26) La reproduce Rafael Dominguez A., Historia de las esmeraldas, 45.

(27) Ulises Rojas, Corregidores y justicias mayores de Tunjay su provincia desde la fundacion de la ciudad hasta 1817 (Tunja, Imprenta Departamental, 1963), 540.

(28) Ma de los Angeles Calatayud Arinero, Catalogo de documentos del Real Gabinete de Historia Natural (17521786), (Madrid, CSIC, 1987), 68.

(29) Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica de cristales de San Ildefonso durante la epoca de la Ilustracion, 1727-1810 (Madrid, CSIC, 1994), 207.

(30) Sobre este inventario se puede ver Leticia Arbeteta Mira "Nuevas noticias sobre las alhajas del Delfin (Correspondencia entre los inventarios de 1746, 1776 y el catalogo de Angulo Iniguez e identificacion de un vaso desaparecido en 1815", en Boletin del Museo del Prado Vols.: 30-31 (1991 y 1992): 71-88 y 21-36.

(31) Precisamente estaba casado con Merenciana de Reina, que era natural de Iscande, en el Choco.

(32) Ma de los Angeles Calatayud Arinero, Pedro Franco Davila: Primer director del Real Gabinete de Historia Natural fundado por Carlos III (Madrid, CSIC, 1988), 83. El catalogo de la coleccion fue publicado por Jean Baptiste Louis de Rome de L'Isle, Catalogue systematique et raisonne des curiosites de la nature et de l'art, qui composent le gabinet de M. Davila (Paris, Briasson, 1767).

(33) Eugenio Larruga, Memorias politicas Vol.: IV, 87 y ss.

(34) El testamento lo reproduce Ma de los Angeles Calatayud Arinero, Pedro Franco Davila, 118-122.

(35) Ma de los Angeles Calatayud Arinero, Catalogo de los documentos del Real gabinete de Historia Natural (1787-1815), (Madrid, Museo Nacional de Ciencias Naturales, 2000), 59.

(36) Aunque tenia otros antecedentes, como fabrica real comenzo a funcionar en 1736. Ver Luis Perez Bueno, La Real Fabrica de Cristales de san Ildefonso (La Granja): contribucion de notas para su estudio (Madrid, C. Bermejo, 1942). Ma Teresa Ruiz Alcon, Vidrio y cristal de La Granja (Madrid, CSIC, 1985). Nieto Alcalde, Victor et al., Arte y tecnologia del vidrio. Real Fabrica de cristales de La Granja, (Madrid, Centro Nacional del Vidrio, 1991). Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica ...

(37) Ma de los Angeles Calatayud Arinero, Eugenio Izquierdo de Rivera y Lazaun (1745-1813): Cientifico y Politico en la sombra (Madrid, Museo Nacional de Ciencias Naturales, 2009), 76.

(38) Jesusa Vega Gonzalez, Ciencia, arte e ilusion en la Espana ilustrada, Madrid, CSIC, 2010, p. 72.

(39) Luis Perez Bueno, Vidrios y vidrieras. Artes decorativas espanolas (Barcelona, Alberto Martin, 1942). 130. Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica, 207.

(40) Alli habia estado el lugar donde el frances Pedro Megnie fabricaba sus instrumentos de optica.

(41) Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica, 207.

(42) Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica, 207

(43) Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica, 56-66 y 126. Sobre los cristales ingleses vid. IM1 Teresa Ruiz Alcon, Vidrio y cristal, 18.

(44) Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica, 126.

(45) Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica, 207.

(46) Sobre el strass ver Guillermo Bowles, Introduccion a la Historia Naturaly a la Geografia Fisica de Espana (Madrid, Imprenta Real, 1789), 521. Jean-Baptiste-Andre Dumas, Tratado de quimica aplicada a las artes Vol.: III (Madrid, Benito Hortelano, 1845), 520-527.

(47) Nombrado platero real de Francia, en 1734. Germain Bapts, Histoire Des Joyaux de la Couronne de France (Paris, Hachette, 1889), pp. 419-420.

(48) Eugenio Larruga, Memorias politicas Vol.: IV, 64-65.

(49) Paloma Pastor Rey de Vinas, Historia de la Real Fabrica, 125.

(50) Eugenio Larruga, Memorias politicas Vol.: IV, 96-100.

(51) Fue joyero en la corte de Carlos IV y, probablemente, a el se deben las joyas que lucen los miembros de la familia real en el famoso retrato de Francisco de Goya.

(52) Sobre ese joyero los trabajos de Reyes de Marcos Sanchez, "Influencia francesa en la joyeria de la corte espanola: Leonardo Chopinot", en El arte en las Cortes Europeas del siglo XVIII (Madrid-Aranjuez, Direccion General del Patrimonio Cultural, 1989), 402-407. Amelia Aranda Huete, "Las joyas de la reina Maria Luisa de Parma, esposa de Carlos IV", en Estudios de Plateria. San Eloy 2007 ed. J. Rivas Carmona, (Murcia, Universidad de Murcia, 2007), 21-40. De la misma autora, "Nuevos datos sobre Leonardo Chopinot, platero de oro de la segunda mitad del siglo XVIII". Estudios de Plateria. San Eloy 2010, ed. J. Rivas Carmona (Murcia, Universidad de Murcia, 2010), 106-124.

(53) Amelia Aranda Huete, "Nuevos datos", 107-109.

(54) Amelia Aranda Huete: "Las joyas de la reina", 26.

(55) "Carta del Duque de Losada a la Condesa--Duquesa, que haria lo posible por atender a su recomendacion para la plaza de platero de joyas de la Real Casa" (Aranjuez, 1, enero, 1779). Seccion Nobleza Archivo Historico Nacional (SNAHN), Osuna CT. 395, D. 4 y D. 5.

(56) Ma de los Angeles Calatayud, Catalogo critico de los documentos del Real Gabinete de Historia Natural (17871815), (Madrid, CSIC, 2000), 109 y 160.

(57) Sobre este aspecto se puede ver Bernardo J. Caycedo, D'Elhuyar y el siglo XVIII neogranadino (Bogota, Revista Jimenez de Quesada, 1971).

(58) German Colmenares (ed.), Relaciones e informes de los gobernantes de Nueva Granada Vol.: II, (Bogota. Banco Popular, 1989), 236.

(59) Rafael Dominguez A., Historia de las esmeraldas, 46.

(60) Manuel Casado Arbonies, "La produccion de esmeraldas", 44.

(61) Estas ordenanzas, que se conservan en el Museo del Jardin Botanico de Madrid, las ha reproducido Manuel Casado Arbonies, "La produccion de esmeraldas", 56-59.

(62) Juan de Santa Gertrudis, Maravillas de la naturaleza (Bogota, Kelly, 1970), 215.

(63) Laura Liliana Vargas Murcia, "Arte efimero en las fiestas regias borbonicas en el Nuevo Reino de Granada", Atrio Vols.:13-14 (2007-2008): 13.

(64) German Colmenares (ed.), Relaciones e informes Vol.: II, 236.

(65) En el documento consta "Nicolas Fernandez de Moratin", pero se debe tratar de un error, pues era el padre de Leandro, platero y que habia muerto en 1780. Leandro es el famoso autor neoclasico que ejercio como orfebre para ganarse la vida, incluso pretendio sin exito acceder a un puesto de guardajoyas real, en 1782, a pesar de que su abuelo y su padre lo habian sido de la reina Isabel de Farnesio.

(66) El titulo fue concedido por Carlos IV el 20 de octubre de 1789 al payanes Francisco Valencia y Saez del Ponton, que tambien ostento el titulo de vizconde del Ponton.

(67) "Carta del Virrey del Peru al Secretario de Estado de Guerra" (Lima, 5 de abril de 1791), Archivo General de Indias (AGI), Lima 700, N. 34.

(68) Jose de Ezpeleta en su memoria de gobierno habia hecho referencia al envio de esmeraldas a Espana, para ser examinadas por lapidarios, que habian testificado la poca rentabilidad en la extraccion. German Colmenares (ed.), Relaciones e informes Vol.: II, 236.

(69) Precisamente, Martin Jose de Urdaneta habia pasado a Nueva Granada en 1788 como contador-interventor. "Informacion y licencia de pasajero a Indias de Martin Jose de Urdaneta" (El Pardo, 1 de febrero de 1788), AGI, Contratacion 5532, N. 1, R. 1.

(70) Habia sido abogado en la Audiencia de Santa Fe. "Sobre resarcir los danos y perjuicios causados por los alcaldes de Popayan a D. Manuel Bernardo Alvarez en 1782" (1786), AGI, Quito, 326, N. 36.

(71) "Minas de esmeraldas de Muzo" (1795-1797), Biblioteca Luis Angel Arango, Libros raros y manuscritos, Ms. 1768 del Archivo Gustavo Rueda Osorio, numeros 072, 073, 086, 095, 095.

(72) "Carta del Virrey del Peru al Secretario de Marina e Indias" (Lima 7 de octubre de 1775), AGI, Lima, 653, N. 180.

(73) Sobre este cientifico se puede consultar la obra de Francisco Javier Puerto Sarmiento, Ciencia de Camara: Casimiro Gomez Ortega (1745-1818) el cientifico cortesano (Madrid, CSIC, 1992). Precisamente, sobre la platina hizo un informe que se conserva, igualmente, en el Palacio Real. "Informe de D. Casimiro Ortega sobre la importancia del uso de la platina" (s/f), BPR, Miscelanea Ayala, II/2868.

(74) "Acuse recibo del virrey de la Nueva Espana para que el tribunal de mineria informe sobre la platina de aquel reino" (31 de agosto de 1819) e "Informe del Tribunal de Mineria de Mexico, enviado por el virrey al Ministro de Estado, informando de que ni en aquel reino ni en Guatemala existe platina" (20 de septiembre de 1819), AGI, Estado, 33, N. 36 y 40.

(75) Luis Fermin Capitan Vallvey, "Platina espanola para Europa en el siglo XVIII", Llull Vol.: 17 (1994), 298-299. Del mismo autor "Export and smuggling of Spanish platina in the eighteenth century", Annals of Science Vol.: 53-5 (1996), 467-487.

(76) Una historia sobre "la peregrina" se puede ver en Visitacion Lopez del Riego, El Darien y sus perlas: historia de Vasco Nunez de Balboa, (Toledo, Incipit, 2006), 187-198.

(77) "Perlas y aljofar para la Reina de Portugal" (11 de noviembre de 1522), AGI, Indiferente, 420, L. 9, f. 40. Enrique Otte, Las perlas del Caribe: Nueva Cadiz de Cubagua (Caracas, Fundacion John Bulton, 1977), 60. Jesus Paniagua Perez "Plateros y plateria colonial en los territorios de la Nueva Granada", en La plata en Iberoamerica. Siglos XVI al XIX, eds. Jesus Paniagua Perez y Nuria Salazar Simarro, (Mexico, IHAH y Leon, Universidad de Leon) 2008, 357.

(78) Fundamental para esto es la obra de Rafael A. Dominguez, Historia de las esmeraldas ...

(79) Francisco Javier Sanchez Canton (ed.), Archivo Documental Espanol. Inventarios reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II (Madrid, Real Academia de la Historia, 1956-1959), 276 y ss.

(80) Amelia Aranda Huete, "Las joyas de Fernando VI y Barbara de Braganza", en Estudios de plateria de San Eloy 2006, ed. Jose Rivas Carmona (Murcia, Universidad de Murcia, 2006), 21-44.

(81) Benito de Penalosa y Mondragon, Libro de las cinco excelencias del espanol que despueblan a Espana para su mayor potencia y dilatacion (Pamplona, Carlos Labayen, 1629), 150.

(82) Conocemos la corona por una pintura muy pobre del siglo XVII, que La Caixa ha donado al Museo de Montserrat, de la que no podemos precisar en que medida se atiene a la real.

(83) "Informacion y licencia de pasajero a Indias de fray Benito de Penalosa" (26 de junio de 1614), AGI, Contratacion, 5337, N. 85.

(84) Veanse los trabajos de Marta Fajardo de Rueda, especialmente Oribes y plateros en la Nueva Granada, (Leon, Universidad de Leon, 2008).

(85) "El Principe de la Paz agradece a Jose Anselmo Barrios las dos perlas que envio para la reina" 22 de mayo de 1797), AGI, Estado, 49, N. 39.

(86) "Expediente sobre una perla de 56 quilates de las Islas del Rey con un dibujo de la misma" (15 de mayo de 1800), AGI, Estado, 51, N. 13.

(87) "Carta del virrey Mendinueta a Pedro Ceballos sobre la recoleccion y envio de producciones de historia natural, perlas y esmeraldas" (19 de octubre de 1800), AGI, Estado, 52, N. 117.

(88) Bernardo J. Caycedo, D'Elhuyary el siglo XVIII neogranadino (Bogota, Revista Ximenez de Quesada, 1971), 143-146.

(89) Estos documentos han sido publicados en Guillermo Hernandez Alba y Armando Espinosa Baquero (eds.), Tratado de mineria, 61-76 y 77-84. Los menciona Juan Manuel Lopez de Azcona y otros (eds.), Mineria iberoamericana: Bibliografia minera hispano-americana, 1492-1892 (Madrid, Instituto Tecnologico Minero de Espana, 1992), 120. Jesus Palacios Remondo, Epistolario 1777 a 1821 de Juan Jose' y Fausto Delhuyar (Logrono, Gobierno de la Rioja, 1996), pp. 86-87.

(90) Juan Manuel Lopez de Azcona y otros (eds.), Mineria iberoamericana: Biografias mineras, 1492-1892, (Madrid, Instituto Tecnologico Minero de Espana 1992), 183.

(91) Jose Ignacio Miro, Estudio de las piedras preciosas: su historia y caracteres en bruto y labradas, con la descripcion de las joyas mas notables de Espanay del Monasterio de El Escorial (Madrid, C. Moro, 1871), 140.

(92) Jose Gumilla, El Orinoco ilustrado y defendido. Historia natural, civil y geographica de este gran rio y de sus caudalosas vertientes Vol.: I (Madrid, Manuel Fernandez, 1745), 235.

(93) Antonio Julian, La Perla de la America Provincia de Santa Marta, reconocida, observada y expuesta en los discursos historicos (Madrid, Antonio Sancha, 1787), 17.

(94) Francisco Silvestre, Descripcion del Reino de Santafe de Bogota (Bogota, Epigrafe, 2006), 49.

(95) Javier Davila, "Gemelli Carrera en Nueva Espana", Destiempos Vol. 28 (2011): 37.

(96) "Informe sobre las esmeraldas de Muzo de Martin de Urdaneta, Manuel de Revilla y Domingo Caycedo" (7 de septiembre de 1791), Biblioteca Luis Angel Arango, Libros raros y manuscritos, Ms. 1768-080 del Archivo Gustavo Rueda Osorio.

(97) Jose Antonio de Plaza, Memorias para la historia de la Nueva Granada desde su descubrimiento hasta el 20 de julio de 1810 (Bogota, Ramon Gonzalez, 1850), 572-573.

(98) Rafael Dominguez A., Historia de las esmeraldas, 47.

(99) German Colmenares (ed.), Relaciones e informes, Vol.: III, 100.

(100) "Consultas del Consejo sobre asuntos de la provincia de Santa Marta" (30 de marzo de 1712), AGI, Santa Fe 496.

(101) Alvaro Tirado Macias, Introduccion a la historia economica de Colombia (Bogota, Universidad Nacional, 1971), 69.

(102) Mauriel Laurent, "Monopolios, aranceles y contrabando en Nueva Granada, 1821-1830", en America Latina en la Historia Economica N. 35 (2011): 86.

(103) Ruggiero Romano, Mecanismo y elementos, 128.

(104) Antonio Julian, La Perla de la America, 22.

(105) Alexander Walter, Colombia: siendo una relacion geografica, topografica, agricultural, comercial, politica, etc. de aquel pays, adaptada para todo lector en general y para el comerciante y colono en particular Vol.: II (Londres, Baldwin, 1822), 16.

(106) Maria Angeles Eugenio Martinez, "Los ultimos esclavos indigenas en la pesqueria de perlas del rio de La Hacha: La provision de Felipe II para su liberacion (1567)", Coloquio de Historia Canario-Americana 13 (1998), pp. 948-963.

(107) Maria Cristina Navarrete, "La granjeria de perlas del rio de La Hacha: rebelion y resistencia esclava (1570-1615), Historia Caribe Vol. 3, N. 8 (2003), pp. 35-39.

(108) Petra Josefina Moreno, Guajiro-Cocinas. Hombres de Historia, 1500-1800. (Tesis inedita de doctorado). Universidad Complutense, Madrid, 1983, p. 188.

(109) Aline Helg, Liberty and Equality in Caribbean Colombia 1770-1835 (Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2004), p. 87

(110) Jorge Juan y Antonio de Ulloa, Noticias secretas de America, Madrid, Turner, 1982, P. I, C. IX.

(111) Jorge Juan y Antonio de Ulloa, Noticias secretas de America, P. I, C. IX.

(112) Reproducen el documento Jeronimo Becker y Jose Ma Rivas Groot, El Nuevo Reino de Granada ... Vol.: I, 197-199. Tambien Camila Aschner Restrepo y Tania Lizarazu Moreno, "Primer acercamiento a Policefalo", en Repensando a Policefalo: Dialogos con la Memoria Historica a traves de documentos de archivo. Siglos XVI al XIX, eds. Marta Herrera, Camila Aschner y Tania Lizarazu (Bogota, Pontificia Universidad Javeriana, 2006), 62-65.

(113) Jose Nicolas de la Rosa, Floresta de la Santa iglesia catedral de la ciudad y provincia de Santa Marta, (Barranquilla, Biblioteca Departamental del Atlantico, 1945), 254-255.

(114) Luis Rene Romero Castano, Naufragios ..., 58-59.

(115) Anthony McFarlane, "El comercio exterior del virreinato de la Nueva Granada: conflictos en la politica economica de los Borbones (1783-1789)", en Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura N. 6-7 (1972): 100.

(116) Anthony McFarlane, "El comercio exterior', 101.

(117) Anthony McFarlane, "El comercio exterior", 90-91.

(118) Ernesto Restrepo Tirado, Historia de la provincia de Santa Marta (Bogota, Instituto Colombiano de Cultura, 1975), 277-278 y 464 y ss.

(119) "Nombramiento de Gobernador para Riohacha" (Madrid, 13 de febrero de 1790), Archivo General de Simancas (AGS), Secretaria de Guerra Universal 7077, 10.

(120) "Informe sobre el relevo de Verinas" (Santa Fe, 19 de diciembre de 1789), AGS, Secretaria de Guerra Universal 7072, 10, N. 127

(121) "Solicitud de gobierno de Jose de Medina Galindo (1795-1799)", AGS, Secretaria de Guerra Universal 7070, 16.

(122) Jose Antonio de Plaza, Memorias para la historia de la Nueva Granada desde su descubrimiento hasta el 20 de julio de 1810, Bogota, Ramon Gonzalez, 1850, p. 373

(123) Luis Rene Romero Castano y Juan Felipe Perez Diaz, Naufragios ..., p. 60.

(124) Ruth Gutierrez Meza, "Geografia, contrabando y fronteras. La Guajira a finales del siglo XVIII", Revista Amauta Vol.: 16 (2010): 110-111.

(125) Jose Polo Acuna, "Contrabando y pacificacion indigena ...", p. 99.

(126) Ruth Gutierrez Meza, "Geografia, contrabando ...", p. 116. Jose Polo Acuna, Etnicidad, poder y negociacion en la frontera guajira, 1750-1820, Bogota, Instituto Colombiano de Antropologia e Historia, 2005, pp. 20-21 y 35 y ss.

(127) Antonio Julian, La Perla de la America ..., pp. 18-20.

(128) Jose Polo Acuna, "Contrabando y pacificacion ...", p. 98.

(129) Antonio Julian, La Perla de la America ..., pp. 18-20.

(130) Eduardo Barrera Monroy, Mestizaje ..., pp. 126 y 147.

(131) Antonio de Arebalo, La pacificacion de la provincia del Rio de la Hacha, 1770-1776 (Bogota, El Ancora, 2004), 35.

(132) Lo reproduce en su capitulo II sobre el comercio Jaime Jaramillo Uribe, "La economia del virreinato (1740-1810)", en Jose Antonio Ocampo (ed.), Historia economica de Colombia (Bogota, Siglo XXI, 1987).

(133) Celestino Arauz, El contrabando holandes en el Caribe durante la primera mitad del siglo XVIII, (Caracas, Academia Venezolana de la Historia, 1984), 20.

(134) Ruth Gutierrez Meza, "Alianzas y conflictos entre los nativos y criollos en la provincia de Riohacha en la segunda mitad del siglo XVIII", Revista Amauta N. 18 (2011): 154.

(135) Ernesto Restrepo Tirado, Historia de la provincia de Santa Marta (Bogota, Instituto Colombiano de Cultura, 1975), 421.

(136) Lance Raymond Grahn, The Political Economy of Smuggling: Regional Informal Economies in Early Bourbon New Granada (Boulder-Colorado, Westview Press, 1997), 27 y 63.

(137) "Informe del virrey Mendinueta a don Pedro Ceballos, prometiendo dar cumplimiento a la real orden del 20 de julio de 1800" (19 de octubre de 1800), AGI, Estado 52, N. 117.

(138) "Informe del virrey Mendinueta" (Santa Fe, 19 de octubre de 1800), AGI, Estado 52, N. 117.

(139) Immanuel Wallerstein, El moderno sistema mundial III, Mexico, Siglo XXI, 2004, p. 183.

(140) Bernardo Ward, Proyecto economico, en que se proponen varias providencias dirigidas a promover los intereses de Espana, Madrid, Viuda de Ibarra, 1787, p. XV

(141) "Sobre el fomento de minas en Sonora y Sinaloa y pesqueria de perlas en el Golfo de California" (Mexico, 15 de abril de 1771), AHN, Diversos-Colecciones 28, N. 43.

(142) Joaquin de Finestrand, El vasallo instruido en el estado del Nuevo Reino de Granada y en sus respectivas obligaciones (Bogota, Universidad Nacional, 2000), C. III, X.

JESUS PANIAGUA PEREZ

Profesor de la Facultad de Filosofia y Letras en la Universidad de Leon (Espana). Correo electronico: jpanp@unileon.es. El autor es licenciado en Historia de America de la Universidad de Sevilla (Espana) y doctor en Historia de la Universidad Complutense de Madrid (Espana). Entre sus publicaciones recientes tenemos: "De parroquia a catedral. La iglesia de San Francisco en Santa Fe del Nuevo Mexico", Boletin de Monumentos Historicos 16 (2012) y "La ensenanza de oficios mecanicos en Nueva Granada en visperas de la independencia", Trocadero 24 (2012). Entre sus intereses se encuentran la Reproduccion y estudio de textos americanos o sobre America de los siglos XVI-XIX, Historia del Trabajo en America. Gremios y oficios mecanicos y Artes del periodo colonial.
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Author:Paniagua Perez, Jesus
Publication:Historia Caribe
Date:Jul 1, 2013
Words:17100
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