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Primo Levi, testigo de los limites.

Primo Levi

TRILOGIA DE AUSCHWITZ

Traduccion de Pilar Gomez Bedate, Barcelona, El Aleph, 2012, 656 pp.

[ILUSTRACION OMITIR]

Las primeras lineas de Si esto es un hombre--el relato del quimico y escritor italiano Primo Levi sobre su estancia como prisionero en Auschwitz entre 1944 y 1945--son seguramente algunas de las mas perturbadoras de la literatura moderna. Se trata de una maldicion:
   Pensad que esto ha sucedido:
   Os encomiendo estas palabras.
   Grabadlas en vuestros corazones
   Al estar en casa, al ir por la calle,
   Al acostaros, al levantaros;
   Repetidselas a vuestros hijos.
   O que vuestra casa se derrumbe,
   La enfermedad os imposibilite,
   Vuestros descendientes os

   [vuelvan el rostro.


Apenas comienza, la obra de Levi situa al lector en un raro estado de intensidad. No solo le reclama la atencion de su intelecto: le exige que ponga en crisis, o por lo menos en suspenso, su disposicion moral ante el dolor y su postura mental hacia la historia del siglo XX--que sigue siendo, de tantas maneras, todavia la nuestra.

En Si esto es un hombre Levi se propone realizar una fenomenologia --una descripcion analitica y minuciosa--de la desdicha sin limites. En el prefacio nos advierte que su relato "no se ha escrito con el fin de formular nuevas acusaciones", sino que "debe ser capaz, mas bien, de proporcionar documentacion para un estudio sosegado de ciertos aspectos de la mente humana". Estos aspectos son los del funcionamiento de la conciencia en una situacion de privacion extrema--la de sentirse "afuera del mundo"--. Levi disecciona la significacion especifica del sufrimiento corporal en un estado de dereliccion y apunta: "Era la misma incomodidad, los golpes, el frio, la sed, lo que nos sostuvo en el aire en el vacio de la desesperacion sin fondo." En sus descripciones de la experiencia del sueno en el campo se repite una misma imagen inquietante: la sensacion onirica de estar durmiendo sobre un lugar hecho para el movimiento, no para el reposo; una orilla y no un lugar--la percepcion de encontrarse encima de una carretera o los rieles de un ferrocarril--. En el campo ni siquiera el sueno ofrece la oportunidad de una salida. Sonar no representa la liberacion del inconsciente, sino la continuidad del terror. El sentido del amanecer y el despertar igualmente se transforman: ya no significan la promesa de un nuevo comienzo, sino que marcan el principio de una "condena cotidiana". Palabras habituales de la vida en libertad como "cansancio", "miedo" o "dolor" pierden el sentido o se vuelven inutiles. El sentimiento de hambre de un prisionero no es la sensacion de haber perdido una comida. El prisionero no tiene hambre: es hambre. Su manera de tener frio "tiene necesidad de una nueva palabra".

La obra de Levi esta atravesada por un conflicto de actitudes con respecto al testimonio: la conciencia simultanea de su urgencia y de su imposibilidad. Por un lado, Levi describe la necesidad apremiante y primordial de contar, de hacer que "los demas" participen de su historia. Narrar era para Levi y otros antiguos cautivos una premura que habia adquirido "el caracter de un impulso violento e inmediato, hasta el punto de competir con nuestras otras necesidades elementales". La compulsion de narrar representaba ademas el procedimiento de oposicion al nazismo y su "falsificacion orwelliana de la realidad", su combate agonico contra la memoria y la evidencia--un combate que continua hasta nuestros dias--. Por otro, Levi apunta lo paradojico de su condicion de sobreviviente: el testimonio sobre los campos es en cierto sentido imposible porque quien padecio esa sucesion de suplicios aberrantes siempre supo que estaba en medio de "un tipo de noche que los ojos humanos no podrian atestiguar y sobrevivir". En Los bundidos y los salvados, otra de sus obras sobre su existencia en Auschwitz, Levi recuerda que la historia de los campos ha sido escrita por aquellos que, como el mismo, nunca conocieron el fondo: "Aquellos que lo hicieron no regresaron, o su capacidad de observacion se paralizo por el sufrimiento y la incomprension." El testigo completo es, pues, el que por su aniquilacion fisica o moral esta incapacitado para hablar.

Giorgio Agamben ha caracterizado esta situacion contradictoria como "la aporia de Auschwitz". La aporia encierra una discrepancia en la estructura misma del testimonio: lo sucedido en el campo es la realidad mas intensa, una saturacion de lo real que por su mismo exceso se presenta simultaneamente como inimaginable. Los sobrevivientes, dice Agamben, "dieron testimonio de algo de lo que es imposible dar testimonio". Desde la perspectiva de Walter Benjamin y sus reflexiones sobre la narracion, se podria aventurar que Primo Levi y los demas relatores de los campos, al haber encontrado la manera de convertir en escritura la ruptura mas atroz en la continuidad de la conciencia humana, se convirtieron en los creadores de una tradicion imposible: la tradicion que narra el quiebre de la experiencia.

El estilo literario es una de las estrategias mediante las cuales Levi concilia la oposicion entre la urgencia y la imposibilidad. Si al describir episodios y situaciones del internamiento en el campo Levi hace continuamente referencia a lo farsico y lo grotesco, al leerlo es inevitable no pensar--es evidente--en lo kafkiano y, mas alla, en lo dantesco. ?Es posible imaginar una alteracion mas absurda y bestial del "Abandonen toda esperanza" que Arbeit macht frei --"El trabajo trae la libertad"--, divisa que recibia a los prisioneros en Auschwitz? Para dar con las claves expresivas de Levi, sin embargo, habria que ir quizas todavia mas alla: a lo biblico. Por momentos Si esto es un hombre se lee como un anti-Evangelio, una anti-Revelacion, la de la "mala nueva" de Auschwitz--como una inversion malefica de lo biblico--. Las historias "simples e incomprensibles" de los prisioneros, nos dice Levi, son "las historias de una nueva Biblia", una extrana Biblia que se repite, esta vez sin Providencia ni salvacion. Pero este relato de proporciones apocalipticas no esta escrito en un estilo arcaico o grandilocuente, sino con una prosa distintivamente vigesemica, sucinta y contenida. Las fuentes de esta prosa no estan en la obra de contemporaneos como Ernest Hemingway o Albert Camus, sino--descubre Levi en una entrevista--en el estilo de los "reportes semanales" que circulan en las fabricas, escritos en un lenguaje conciso y comprensible a todo el mundo.

La significacion mas profunda de Si esto es un hombre es quizas la de representar, junto con Mas alla de la culpa y la expiacion de Jean Amery, una de las mas inquietantes meditaciones sobre la redefinicion de lo humano. En los campos, los prisioneros vivian en un estado de precariedad absoluta, de "vida desnuda". Levi retorna constantemente al motivo de la desnudez: la existencia en el campo era una sucesion de desnudeces impuestas--aun a la intemperie, en medio del frio y de la nieve--que tenia el fin de reducir el cuerpo a una pura masa, de privarlo de su capacidad de ser un signo de humanidad. Se trataba no solo de una degradacion del cuerpo: ahi tambien se desfiguro el rostro de lo humano. De ahi la pena en principio inexplicable que, de acuerdo con Levi, sentian los justos entre las victimas por los delitos de los victimarios: "percibian que lo que habia pasado alrededor de ellos y en su presencia, y en ellos, era irrevocable. Nunca jamas podria ser limpiado; probaria que el hombre, la especie humana--nosotros, en breve--tenia el potencial de construir una enormidad infinita de dolor".

En mas de una ocasion, Levi se refiere a la experiencia historica de los campos como un "experimento": el de mirar el mundo de los hombres desde la extraneza de un extremo absoluto, desde el espacio exterior de lo no humano. ?Que se descubre desde esa perspectiva radical? Entre otras cosas, el darse cuenta de que, en un siglo sobrepoblado de cultos a la ruptura, la verdadera rebelion no consiste en transgredir, sino en afirmar un limite--la conciencia de que lo humano, a pesar de ser una condicion abierta, cuya naturaleza consiste en la negacion de la naturaleza, tiene una forma.

En un pasaje estremecedor, Levi relata que uno de los suenos mas recurrentes de los prisioneros consistia en sonarse a si mismos despues de su liberacion, contando la historia de su existencia en el campo. Aunque el relato es tragico, en el sueno el publico no escucha, es indiferente. Se trata de una inquietante mise en abime del libro entero y, en realidad, de toda la literatura del testimonio sobre el Holocausto. "Sucedio, por lo tanto puede suceder otra vez: este es el corazon de lo que tenemos que decir." Unido a la imprecacion que da apertura a la obra, este gesto revela que la lectura del libro de Levi, el acto mismo de tomarlo entre las manos, entrana un pacto etico entre el lector y la historia.
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Title Annotation:Trilogia de Auschwitz
Author:Beck, Humberto
Publication:Letras Libres
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2013
Words:1590
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