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Primacia de lo espiritual. Arte e imagenes en la primera etapa de Criterio.

En sus Recuerdos de la vida literaria, Manuel Galvez recuerda el surgimiento de la revista catolica Criterio en 1928 y divide a sus colaboradores en dos grupos: en primer lugar, aquellos que publicaron en ella, "accidentalmente", como Zorrilla de San Martin, Hugo Wast y Fernandez Moreno, junto a otros "senores respetables, buenos creyentes, abogados o medicos" (2003: 15) que satisfacian a las instituciones religiosas y a las monjas asustadizas ante el segundo grupo, desenfadado y juvenil, perteneciente a la nueva sensibilidad. Entre los participantes de este segundo grupo se encontraban los ex-martinfierristas Alberto Prebisch, Emilio Pettoruti, Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Francisco Luis Bernardez y Ernesto Palacio. Si bien Galvez habia anunciado una division bipartita, luego menciona otros dos grupos tambien presentados en confrontacion: los futuros comunistas e izquierdistas (como Maria Teresa Leon, Enrique Amorim y Novillo Quiroga) que convivian con los jovenes y talentosos sacerdotes (Sepich, Meinvielle, Leonardo Castellani, Mario Pinto y Antonio Vallejo) (1). Aisladamente, menciona a Jacobo Fijman y a Julio Finguerit, dos judios que representaban sin conflicto el espiritu de Criterio. Y, para terminar, el mismo se define como un amigo del grupo a causa de ser el mas "viejo" entre los jovenes colaboradores.

Este esquema que no carece de ironia en la escritura de Galvez da cuenta de las tensiones sobre las que se asentaba el proyecto editorial de la revista en sus dos primeros anos, bajo la direccion de Atilio Dell'Oro Maini (2), que se traducen en la difusion de un pensamiento catolico neotomista que, sin embargo, convive en sus paginas con poemas de escritores vanguardistas, con notas sobre arte moderno y con grabados que circulan desde su portada hasta el interior de los numeros. Esta suerte de montaje entre tradicion y novedad, entre arte popular e innovacion estetica, que define el funcionamiento de Criterio en su momento inaugural muestra como la empresa espiritual que lleva a cabo la juventud catolica de la revista permite la convivencia de postulados que podrian asociarse tanto a un regimen estetico del arte como a un arte guiado por un modelo de eficacia (Ranciere, 2008), (3) bajo la necesidad de un nuevo orden: el Orden Cristiano. De este modo, si, por un lado, la busqueda moderna por un retorno al clasicismo tendra una presencia notoria a traves de las notas firmadas por Emilio Pettoruti y Alberto Prebisch, por el otro, tambien se hara presente la afirmacion de un arte popular y comunitario en el que el artista se proponga como un artesano, con una funcion mas social que estetica. Estas concepciones artisticas, provenientes de tradiciones disimiles, se integran en la construccion de un proyecto cultural catolico al que todo le pertenece: lo sagrado y lo profano, lo moderno y lo clasico, el vanguardismo y el realismo, la pureza estetica y la mirada social. No se trata, sin embargo, de una sintesis conciliadora, sino, mas bien, de apropiaciones que se realizan desde una mirada modernizadora con la intencion, al mismo tiempo, de modernizar el catolicismo y liberarlo de la pesada herencia legada por el siglo XIX.

ORDEN. CRITERIO Y LOS CURSOS DE CULTURA CATOLICA

La revista Criterio que sale a la calle por primera vez el 8 de marzo de 1928 tiene una continuidad sostenida hasta el dia de hoy. Su frecuencia semanal permitio que el contenido fuera muy actualizado, especialmente en lo que refiere a los debates que se sucedian en Europa acerca de politica, economia y arte. En su surgimiento pueden rastrearse dos tradiciones en principio contradictorias. Por un lado, la de una intelectualidad que apuesta fuertemente por un "renacimiento catolico" (Di Stefano y Zanatta, 2000), que buscaba transmitir la doctrina mediante el accionar del laicado en el espacio publico, tal como lo habia animado en diversas enciclicas el papa Pio XI a lo largo de la decada del veinte. En efecto, en la escena intelectual y artisticoliteraria de Argentina resuena una voz catolica laica que, en dialogo y tension con las directrices que se bajan desde el discurso oficial de una Iglesia latinoamericana ya romanizada, busca intervenir activamente en los debates sobre lo moderno. Por el otro, se incorpora en una "red de revistas" (Louis, 2006) culturales y literarias (como Inicial, Proa o Martin Fierro) que manifestaba la necesidad de una renovacion estetica, una "nueva sensibilidad" que difundiera los aportes de la vanguardia local y europea; (4) en especial, la importancia dada a la forma y al montaje de tiempos superpuestos. Entre ambas corrientes, Criterio se ubica como un acontecimiento singular que conecta estos ambitos disimiles, y al hacerlo se posiciona como un organo de modernizacion de la retorica catolica que debe abrirse a las inquietudes intelectuales y artisticas de su presente. En palabras de Miranda Lida:

Criterio era hija de una decada en que las revistas culturales y literarias, imbuidas de vanguardismo, habian vivido una fuerte efervescencia, y no se ahorraria la critica punzante para con una iglesia que, en aras de masificarse, resignaba sus cualidades intelectuales y artisticas. (...) Criterio se quejaba de que el catolicismo resultaba bastardeado por los propios catolicos que pretendian defenderlo, debido a la "mezquina comprension" de la doctrina, que se difundia popularmente en las parroquias y en la prensa militante para dar por resultado un catolicismo degradado, sin ningun vuelo intelectual o artistico. (Lida, 2014: 114-115)

Este deseo por formar una elite de letrados y artistas catolicos se remonta a comienzos de los anos veinte cuando se forman los Cursos de Cultura Catolica a traves de la iniciativa de Tomas Casares, Cesar Pico, Samuel Medrano y Atilio Dell'Oro Maini. Estos Cursos, que se proclamaban como una instancia de formacion religiosa, cultural, social y civil, impulsaban la necesidad de que fueran los jovenes los protagonistas de un cambio espiritual que solo se podria conseguir, como sostenia Dell'Oro Maini en el discurso de inauguracion en 1922, mediante la "cristianizacion" de la conciencia de la sociedad. En el Programa de Estudios de ese mismo ano se lee justamente esta confianza en la juventud y su poder renovador:

Las exigencias de la vida cotidiana desvian a los catolicos de su formacion esencial, incapacitandolos para el ejercicio de una actuacion mas positiva y creadora.

Los jovenes sentimos la necesidad de reaccionar contra esa influencia. Sin sustraemos en absoluto a las exigencias inmediatas, queremos detenernos con seriedad y firmeza en la exigencia perenne y elemental de aprender a discernir certeramente.

Sin la absurda vanidad de alcanzar el dominio perfecto de toda la doctrina, debemos perseguir la posesion de tres elementos indispensables al progreso intelectual en que vamos a empenarnos: un criterio, una armoniosa vision total y el sentimiento agudo de la responsabilidad que entrana nuestra profesion de fe catolica. (...) Hasta ahi se limita nuestro primer paso. No fundamos una nueva institucion ni labramos estatutos ni agrupamos adherentes: queremos estudiosos sinceros, militantes decididos. (Olazabal, 1986: 24)

Ademas del Plan permanente de estudios (Filosofia, Historia de la Iglesia y Sagradas Escrituras), tambien se dictan en los Cursos clases especiales y seminarios de materias afines, a la vez que charlas sobre arte, ciencias y letras. En este sentido, cabe destacar al Convivio, un ateneo de discusion y conferencias, fundado en 1927 como un lugar de encuentro informal, dirigido por Cesar Pico, donde existian tambien actividades artisticas que iban desde la poesia hasta la plastica (Ghio, 2007: 57-58). Ahi encontramos, entre otros, a los jovenes escritores y artistas Horacio Schiavo, Leopoldo Marechal, Francisco Luis Bernardez, Jacobo Fijman (que recibe el bautismo), Tomas de Lara, Antonio Vallejo (que luego tomara los habitos franciscanos) y Mario Pinto (quien abandonara la critica cinematografica para tambien ingresar en el monasterio, en este caso a la orden de Santo Domingo). Antecedente de Criterio, este cenaculo funciono como un espacio de sociabilidad en el cual difundir la doctrina catolica en conexion con preocupaciones esteticas que excedian el credo religioso.

La apelacion a la juventud que Atilio Dell'Oro Maini realizaba en el discurso inaugural de los Cursos de Cultura Catolica permite trazar este recorrido que encuentra su momento de climax en la fundacion de esta revista catolica que pretende apropiarse del caracter revoltoso de lo juvenil, no ya para romper con la tradicion, sino para hacer un corte con el pasado, asociado a una religiosidad mundana que habia olvidado sus preocupaciones sobrenaturales. Las lecturas de los filosofos franceses de raigambre neotomista, entre los cuales se destaca Jacques Maritain como intelectual faro, cobra importancia en este renacimiento catolico de los anos veinte. En esta linea, cabe mencionar el itinerario de Ernesto Palacio que de fundador, colaborador y humorista satirico en la revista Martin Fierro pasa a escribir un articulo--"Proposiciones sobre la critica"--en el primer numero de Criterio, donde proclama la necesidad de restaurar una concepcion de la critica literaria que tenga como fundamento a la filosofia eterna. Palacio acusa a la critica de haberse subordinado al romanticismo que puso en el centro al hombre como supremo y divino juez, conduciendo de este modo a lecturas idealistas o positivistas de los textos. De este modo, concluye:

La restauracion de la critica no puede venir sino como consecuencia de una restauracion mas amplia. Exige el restablecimiento previo de las jerarquias espirituales con el reconocimiento consiguiente de la primacia de la inteligencia aplicada a su objeto formal, que es el ser. Debe, pues, fundarse en la filosofia eterna. Solamente el realismo peripatetico tomista, con la doble nocion de realidad natural y universalidad racional, es capaz de aventar la niebla espesa en que se debate el pensamiento contemporaneo; solamente la inteligencia (cuya funcion es "discernir al hombre en Callias"), puede distinguir en las obras de arte lo que permanece de lo que varia y, por consiguiente, expresar las condiciones eternas de la belleza. (Criterio, No. 1, 8 de marzo de 1928: 24)

Si pensamos en las revistas como "bancos de pruebas" (Sarlo: 1992: 12) que permiten intervenir en una coyuntura que puede ser politica, teorica o estetica, en esta glosa que hace Palacio de Art et Scolastique, libro que Maritain publica en Francia en 1920, se deja ver la construccion de un imaginario comun que, legado por los Cursos de Cultura Catolica, atraviesa Criterio: el retorno al orden. En efecto, en la pagina inicial del primer numero de la revista aparece un editorial titulado "La Inteligencia" (Criterio, No. 1, 8 de marzo de 1928: 9-10) donde se desliza el programa que guiara la publicacion y que puede leerse en sintonia con el texto de Palacio. Ahi se hace un diagnostico del presente, mas exactamente de la "agitacion contemporanea" que se vislumbra al vivir en un "mundo arrancado de su quicio", promoviendo como salida la restauracion de jerarquias y el restablecimiento de una vision objetiva. Ambos criterios estarian subsumidos en la primacia de la funcion intelectual que consistiria "en desentranar la esencia de las cosas hasta alcanzar la vision de toda la realidad en su orden propio" (Idem), orden dado por la ley de Dios, para afrontar asi tanto al liberalismo como al avance de "las izquierdas" en el mundo actual. Pero este orden, que es social, encontrara su potencialidad estetica en la propuesta de un arte constructivo, clasico y puro que espiritualice los impetus anarquicos que legaron las experimentaciones vanguardistas.

CLASICO Y MODERNO. PETTORUTI Y PREHISCH EN CRITERIO

En el cuarto numero de Criterio, Emilio Petorutti participa de la seccion "Notas de Arte" con "Pintores del 900 italiano", que sugiere la entrega de distintos articulos sobre las figuras mas representativas de este movimiento de arte conocido como Grupo Novecento, liderados por Margherita Sarfatti. No obstante, solo tres pintores son presentados en marzo, abril y junio de 1928: Piero Marussig, Mario Tozzi y Hugo Bernasconi. Sobre el primero, Petorutti se detiene en su biografia, en su recorrido academico en Roma y Paris y en su instalacion en Milan donde define su personalidad pictorica. Leemos:

Descartadas las tendencias y los programas es conveniente agregar que seria erroneo afirmar por consiguiente, que Piero Marussig se haya extraviado en los movimientos que se han producido en el campo de la pintura contemporanea; lo justo es asegurar que los ha sentido y determinado, asimilandolos a su vision.

Su caso es singular por la razon que sus obras tienen por un lado el acento sutil de las audacias de nuestro tiempo, mientras que por el otro se presenta bajo el aspecto mas simple y se aparece, hoy, compuesto en un orden tradicional. He aqui lo que lo distingue y lo impone. (Criterio, No. 4, 29 de marzo de 1928: 119).

Preocupado por ubicar esta busqueda estetica lejos de cualquier interpretacion reaccionaria, Petorutti presenta a Marussig como un artista capaz de hacer confluir lo audaz moderno con el orden tradicional. Esta tendencia pictorica que habia nacido en Roma en 1918 alrededor de una revista llamada Valori plastici, que el artista argentino conoce en su estadia en Italia, tenia como proposito aunar cierta tradicion italiana (la de Giotto, Masaccio y Piero della Francesca) con el lenguaje figurativo moderno (el de Cezanne y el cubismo), para lograr asi un arte moderno que tuviera al mismo tiempo una preocupacion metafisica acerca de la identidad nacional (entre otros participantes del movimiento podemos citar a De Chirico, Carra, Arturo Martini y Giorgio Morandi). Posteriormente, en 1922, esta experiencia sera continuada por el grupo milanes Novecento, que tendra como lema la lucha contra los excesos de la vanguardia que habia rotos sus vinculos con la historia nacional, mediante un retorno al clasicismo de la epoca de Augusto, que conlleva un estilo monumental y solemne, en sintonia con el incipiente fascismo.

El articulo de Pettoruti ya habia sido publicado un ano antes en la revista Critica Magazine, suplemento del diario Critica, enemigo de la revista catolica, que tenia una seccion sobre arte contemporaneo en la que se difundia "la vanguardia estetica explicada al alcance de todos, con reproducciones de cuadros y dibujos de los artistas mencionados" (Saitta, 1998: 175). ?Como leer entonces la reaparicion de la semblanza en este nuevo contexto de enunciacion? Si bien esta poetica centrada en el de regreso a lo clasico no posee en la nota de Pettoruti ninguna adscripcion religiosa, dentro de la revista catolica se resignifica en el dialogo con el llamado rappel a l'ordre que se hace presente, en el mismo numero, a traves de una resena sobre Jean Cocteau, que sucede inmediatamente al texto del pintor argentino. El pequeno articulo trata sobre la adaptacion libre y moderna que hizo el escritor frances de las obras clasicas Edipo Rey de Sofocles y Romeo y Julieta de Shakespeare. Cocteau que ya habia realizado su conversion al cristianismo a traves de la influencia de Jacques Maritain y habia publicado su famoso libro Le rappel a l'ordre en 1926, en consonancia con el "Rappel a l'interieur" del abate Bremond (5), llama a la simplicidad y a la vuelta a un orden clasico. Como explica Sergio Baur, el Novecento italiano fue leido por la critica de arte como un antecedente insignificante del rappel a l'ordre, y esta vuelta al orden suponia un regreso al clima clasicista que se podia comprobarse en las "impresionantes arquitecturas" que servian de fondo a los cuadros de estos artistas, ya que "el arquitecto y mas aun el ingeniero son los sujetos recurrentes de esta otra modernidad, mas tecnica y de naturaleza autonoma" (2010: 103). Pero esta apuesta por lo tecnico no se contradice con la voluntad de espiritualizacion que reclama el catolicismo. De hecho, en su libro Arte y escolastica, al que ya hicimos referencia, y que constituye por esos anos el faro cultural de la juventud catolica, Maritain va a rescatar a Le Corbusier y al cubismo, ya que ambos se oponen a una reproduccion imitativa de lo real y enfatizan el caracter constructivo del arte, bajo una logica propia y misteriosa, casi viviente, que depositan en las obras. Lo que si criticara el filosofo frances son las ideas sobre lo util de Le Corbusier, que deberian desvanecerse en la opcion por una armonia matematica que permita un arte "bello" y desinteresado. En su propuesta anacronica por buscar en el presente las condiciones espirituales legadas por la Edad Media, la mirada de Maritain no rechaza de por si la experimentacion moderna, aunque selecciona los aciertos y corrige lo que se desvia de su concepcion estetica catolica a mitad de camino entre Santo Tomas y Baudelaire. De esta manera, el montaje entre tecnica y espiritu permitira que la arquitectura se posicione como un lenguaje central en el moldeado de una poetica catolica que enfatice la rigidez del aspecto compositivo de la creacion literaria.

La apertura que se lee en Criterio acerca de esta tendencia de regreso a un orden clasico, tambien se comprueba en relacion con el arte argentino, en especial con los artistas vinculados al Grupo Paris, sobre los que escribe Alberto Prebisch. No obstante, el interes sobre el arte argentino contemporaneo no queda tan solo en las paginas de la revista, sino que tambien se integra a las actividades de los Cursos de Cultura Catolica. Asi, en el numero 11, del 17 de mayo de 1928, se publica en la seccion "Vida intelectual" la cronica de la inauguracion anual de los Cursos, que conto con una misa en el Templo de San Juan y tambien de una ceremonia en la sede de la calle Alsina. Ahi Tomas Casares da inicio al ciclo lectivo exponiendo el plan de estudios para ese ano y el Nuncio de S.S, monsenor Felipe Cortesi, comunica que el nuevo salon de exposiciones de los Cursos contaria con las telas de Norah Borges, Emilia Bertole, Adolfo De Ferrari, Juan Antonio Spottorno, Jose Bonomi, Emilio Pettorutti, Lino Palacio y otros. El anuncio de la incorporacion de Prebisch se realiza el 9 de agosto de 1928, en el numero 23, en una nueva seccion "Itinerarios", donde se informa que en "Amigos del Arte" se inauguro una exposicion con cuadros de los pintores Aquiles Badi, Hector Basaldua, Antonio Berni, Horacio A. Butler, Lino Spilimbergo y Juan del Prete, a la vez que se invita a la conferencia que dara Prebisch sobre "las orientaciones de la pintura contemporanea" (1928: 166). Dos semanas despues aparecera bajo el titulo "Exposiciones" (Criterio, No. 25, 23 de agosto de 1928: 249-250) el analisis de Prebisch sobre esta primera muestra conjunta que reune a los seis jovenes pintores mencionados anteriormente. Deteniendose en cada uno de ellos, destaca en rasgos generales el privilegio de lo plastico por sobre la representacion del motivo. Asi, en Horacio Butler rescata su tendencia imaginativa y lirica, junto con su ambicion monumental, en el sentido clasico que no refiere al tamano material de la tela, sino "a cierto concepto generoso, sumario y arquitectonico de la forma". A Butler se lo define por un lirismo plastico, a Hector Basaldua se lo liga con el lirismo poetico, es decir, con "la interpretacion poetica de las cosas" mas cerca del celebrado pintor uruguayo Pedro Figari, aunque mas "fantasista" (sic) e imaginativo. Sobre el joven Antonio Berni, se manifiesta negativamente una preocupacion por su "constante mariposeo", por su activa curiosidad que lo lleva del sobrerrealismo expresionista, al cromatismo estridente y casi abstracto, pasando por la influencia de Picasso y el neoclasicismo. En contraposicion, a Lino Spilimbergo se lo muestra con una clara obsesion por las formas simples y bien estructuradas, aunque falte expresar todavia "una efectiva solidez interna". Por ultimo, Juan del Prete es definido por una frenetica necesidad expresiva que excede cualquier designio teorico y se vincula con la exigencia de una pintura pura. Frente a estos representantes del arte argentino moderno, se recorta un enemigo comun que aparece bajo la figura del pintor Cesareo Bernaldo de Quiros, quien protagoniza la siguiente entrega de "Exposiciones". Este articulo se destaca porque la pluma de Prebisch no solamente critica negativamente la obra de Quiros, sino que expone su propia concepcion estetica que, como mencionamos, apela a la sintesis plastica y a la despreocupacion por lo tematico:

La ausencia del episodio no afecta en nada el fondo de una creacion plastica. Si yo reprocho al arte del senor Quiros su marcada inclinacion anecdotica, no lo hago en nombre de una tendencia o de una escuela. Pero si en nombre de la pintura, que mantiene sus basicas leyes inmutables a traves de todas las epocas. Pero he hablado de mala fe, y voy a justificar mi aserto. Cuando una obra no se basta por si misma, tiende indefectiblemente a extraer del asunto que la informa, y de ciertos accesorios efectistas, toda su significacion emocional. La mala pintura repite asi los divulgados procedimientos del teatro plebeyo: musicas lejanas entre bastidores, llantos incontenidos, escenas truculentas. El efecto es seguro y descontado de antemano por un autor que conoce bien las debilidades de su publico. Y no se puede negar la pericia del senor Quiros en el manejo adecuado de analogos expedientes. Pero en vano buscaremos en sus cuadros un solo trozo que denote una autentica sensibilidad pictorica. (Criterio, No. 26, 30 de agosto de 1928: 280)

Dos declaraciones de Prebisch pueden ponerse en serie con las notas de arte escritas por Pettoruti: por un lado, la imperiosa necesidad de desligarse de cualquier filiacion a un movimiento o escuela de vanguardia, sosteniendo la importancia de la voz propia no subsumida a un colectivo; por el otro, la opcion por pensar lo pictorico a traves de reglas clasicas y eternas que ordenen la composicion a traves de un imperativo plastico no subordinado al contenido anecdotico. Asimismo, Prebisch retoma un tema que ya habia sido explorado con preocupacion en las paginas de Martin Fierro, las limitaciones del publico porteno que, en este caso, se lo muestra facilmente coaptado por los recursos efectistas y sentimentalistas usados por Quiros en sus cuadros. Pero esta tarea de educar al espectador tomara un nuevo rumbo en las paginas de Criterio, ya no se trata tan solo de seguir guiandolo en la apropiacion de los nuevos lenguajes pictoricos, pues ahora se pone en juego tambien otro tipo de recepcion: la religiosa. En el numero 29, diciembre de 1928, Prebisch se detiene en la muestra del Fray Guillermo Butler que estaba teniendo lugar en la Asociacion Amigos del Arte para advertir sobre la diferencia entre dos tipos de pintura religiosa que no deben confundirse: una, sentimental y no sensible, antiplastica, representada por los cuadros del padre Butler, y otra, mas objetiva, donde la emocion estetica se sostiene por medio de relaciones cromatica y formalmente precisas, con independencia de la existencia del artista, consiguiendo asi una armonia y una realizacion de lo absoluto. La emocion no pasaria entonces por una cuestion subjetiva ante el tema representado, sino por su propia autonomia como objeto estetico. Lo religioso en esta definicion resta, ya que el arte se evadiria de cualquier atributo externo a su constitucion:

Pero yo estoy definiendo--y ya se habra percatado de ello el lector--no una especie de pintura religiosa, sino, pura y simplemente, la Pintura. Y es que la pintura, y el arte todo, considerado como un "objeto" y no como una vaguedad sentimental, entran facilmente dentro de las tradicionales normas catolicas. (Alguien ha notado ya la equivalencia evidente entre la armonia de las formas y la logica del dogma). Asi la pintura religiosa,--y especialmente catolica--no esta en el tema que la informa, sino en el espiritu que la anima y le presta vida propia e independiente. (Criterio, No. 26, 30 de agosto de 1928: 377)

Lejos de lo sublime como exaltacion de una emocion religiosa, y mas cerca de la autonomia de un arte compositivo que se da sus propias reglas, se puede establecer un dialogo entre el arte moderno y el catolicismo que impulsa la revista Criterio, ya que ambos poseen en comun la conviccion de una necesidad de ordenamiento que se de a traves de la primacia de las formas, y no del sentimiento--inspirado por lo estrictamente tematico. ?Pero como evangelizar sin apelar a los simbolos universales que conducen a una creencia religiosa? Para esto se hara necesario introducir otros materiales visuales y otras reflexiones sobre el arte y su vinculo con la sociedad.

Pueblo. Las imagenes religiosas en Criterio

Como revista cultural, Criterio no solo presenta una mirada atenta a las novedades bibliograficas y artisticas del momento, sino que tambien ostenta un marcado interes por la reproduccion de imagenes que establezcan un dialogo con el contenido de la publicacion. Desde las xilografias de Juan Antonio Spotorno que se reproducen en la portada y tambien acompanan la editorial, hasta las ilustraciones que se intercalan en las paginas de algunos numeros de la revista (con firmas de Lino Palacio, Norah Borges, Bonomi, Daniel M. Agrelola, Victor Delhez), la imagen y su materialidad le sustrae a lo religioso su caracter auratico y lo reviste de modernidad. Con las xilografias y las aguafuertes de estos artistas, Criterio se ubica dentro de una tradicion grafica que sostiene la posibilidad del grabado como tecnica de reproduccion y difusion de la imagen, que adquiere una circulacion ampliada y un consumo masivo. Como explica Silvia Dolinko en su libro Arte para todos:
   Si la presencia de las artes plasticas dio apoyo o anclaje visual a
   los planteos sostenidos desde los textos--orientados muchas veces a
   cuestiones politicas o literarias-, a la vez, la inclusion en las
   publicaciones de la obra de los artistas graficos posibilito la
   circulacion de imagenes en una mayor escala cuantitativa,
   potenciando la multiplicidad inherente al grabado. De este modo, se
   amplio el consumo de esta produccion visual por fuera de los
   limites convencionales del sistema artistico ortodoxo,
   circunscripto a museos, salones y galerias de arte (2003: 20)


Pero en el caso de Criterio lo que vemos es que la circulacion y consumo de imagenes se encuentra dirigida a sostener el espiritu religioso que sustenta el proyecto editorial de la revista, como se comprueba en "Nina vestida de primera comunion" de Norah Borges (Criterio, No. 10, 10 de mayo de 1928) [Fig. 1], "San Juan, nino" de Bonomi (Criterio, No. 11, 17 de mayo de 1928) [Fig. 2], "Alegria de vivir" de Juan Antonio (Criterio, No. 31, 4 de octubre de 1928) [Fig. 3] o "Excmo. Arzobispo de Buenos Aires Mons. Fray Jose Maria Bottaro" de Victor Delhez (Criterio, No. 38, 8 de noviembre de 1928) [Fig. 4].

Mientras que en sus columnas Prebisch recorria las exposiciones que se daban en Buenos Aires mostrando las obras de arte de los jovenes pintores modernos, aqui vemos como Criterio constituye una suerte de galeria del grabado nacional bajo diferentes tecnicas (el dibujo, la xilografia, el aguafuerte) que dan cuenta tambien de lo que se esta produciendo en el campo artistico del momento, pero en general apelando, ahora si, al motivo religioso como modo de acercar los simbolos y figuras del catolicismo al publico. Esto se ve claramente en las imagenes de portadas que realiza Juan Antonio Spotorno. Los primeros diecisiete numeros contienen relecturas de episodios biblicos que en general remiten al Nuevo Testamento (la Resurreccion, la multiplicacion de los Panes, la entrada triunfal en Jerusalen, la aparicion a los discipulos, la Ascension, el Pentecostes, entre otros) y se acompanan de versiculos (en la reproduccion del sumario) que guian al lector en el universo del cristianismo. Como podemos ver en el numero 3, del 22 de marzo de 1928 [Fig. 5, 6 y 7].

La tecnica moderna se pone al servicio de un mensaje religioso. Estos primeros numeros ilustran la necesidad de una "nueva cristiandad" que debe impregnar en el tejido social combatiendo los intentos por secularizar los campos intelectuales y esteticos de la Argentina de comienzos del siglo XX. (6) De este modo, son recurrentes las imagenes vinculadas a Cristo y a sus discipulos como ideal de una comunidad que venga a espiritualizar un presente leido en terminos catastroficos como materialista y desencantado, en el que avanza el peligro rojo del comunismo disolvente. Si el arte, en este sentido, debe dar cuenta de este intento de sacralizacion de las esferas sociales y la vida cotidiana, una pregunta sobrevuela las paginas de la revista: ?como conciliar el arte moderno y su pretension de autonomia estetica con la necesidad de que este cumpla tambien una funcion social?

Este interrogante no se resolvera en esta primera etapa de Criterio, sino que ambas concepciones esteticas conviviran en tension en sus paginas. En el numero 31, del 4 de octubre de 1928, la critica de arte italiana Eva Tea escribe una resena sobre la semana artistico-liturgica organizada por los "Amigos del Arte Cristiano" y de la "Escuela Beato Angelico" (7) en Milan, donde justamente plantea el problema de un "arte util". Leemos:

Estamos desde hace demasiado tiempo, acostumbrados a contemplar en el arte la simple efusion del artista o el deleite del espectador, para que la idea de una servidumbre artistica no deba parecemos anticuada y absurda. Y bien: la gran cuestion del arte religioso finca toda aqui. ?Esta dispuesto el artista a servir al sentimiento de su pueblo frente al mas alto problema de la vida humana? Si consiente, producira verdadero arte sacro; en caso contrario, tendremos simples efusiones o misticas o liricas o pictoricas, profanas siempre de inspiracion, cuando no decididamente hereticas, como frecuentemente hoy ocurre. (Criterio, No. 31,4 de octubre de 1928: 19)

Lo que se pone de relieve en esta cita refiere a la posibilidad y a los limites de un arte sagrado al servicio del pueblo en el mundo moderno. En sus xilografias, Juan Antonio Spotorno, que anos mas tarde, en 1932, junto con Juan Antonio Ballester Pena fundaria un Taller de Arte Cristiano en San Cristobal, contempla esta problematica en torno a la salida de la efusion individual del artista hacia lo colectivo y popular. Carentes de su propia firma (recien en el numero 18 aparecera su nombre en el sumario), las imagenes se inscriben en el soporte revista con cierta funcion didactica: la espiritualizacion de las masas mediante la opcion por un arte que conjuga las tecnicas modernas con el anonimato y la artesania.

La idea del artista como artesano es un topico muy presente en Criterio, especialmente a traves de la figura de Maritain y de Berdiaeff, quienes encontraban en el Medioevo una concepcion comunitaria y organica del trabajo, no atravesado por la maquinizacion, la racionalizacion y la division de tareas. En el numero 3, donde aparece, como se muestra arriba, la imagen de Cristo y la multiplicacion de los panes, se encuentra un articulo sobre la relacion entre trabajo y cristianismo. Ahi se festeja al obrero medieval quien, al ubicarse por fuera de la logica capitalista, se define como un artifice que produce impulsado por una ley vital y se agrupa en corporaciones fundamentadas por el amor y la alegria de producir, y no por resistencias y reivindicaciones sociales:

La palabra reinvindicacion no existe para el artesano aquel. Solo aparecera en el vocabulario del trabajo, cuando el trabajo pierda su sentido cristiano y cuando la filosofia de la historia se trueque de espiritualista en materialista. Cuando Marx introduzca su "Das Kapital", como una cuna en la vida humana. (Criterio, No. 3, 22 de marzo de 1928: 80)

Esta necesidad de reactualizar una epoca no marcada por la logica moderna se vera reforzada no solo con diversos articulos de Ernesto Palacio, Cesar Pico y Tomas de Lara, sino tambien con los cambios de tematicas en las imagenes de Spotorno. En efecto, luego del numero 17 se abandona el topico biblico (junto con las citas de los Evangelios) y se presenta una serie que tiene que ver con las distintas artes (Geometria, Musica, Pintura, Arquitectura, Alfareria, Cinematografo, Imprenta, Oratoria, Escultura, Geografia, Ballets), a la que le sigue las profesiones (Herrero, Albanil, Carrero, Jardinero, Lechero, Pescador, Cura, Cazador, Comerciante, etc.), y en 1929 aparece una tematica mas heteroclita, aunque en su mayoria vinculada con el mundo rural. Asimismo, cada serie tendra su propio color y su propia banda ornamental, como mostramos a continuacion: Criterio, No. 6 (12 de abril de 1928), No. 10 (10 de mayo de 1928) y No. 14 (7 de junio de 1928)[Fig. 8]; Criterio No. 18 (5 de julio de 1928), No. 20 (19 de julio de 1928) y No. 27 (6 de septiembre de 1928)[Fig. 9]; y Criterio No. 31 (4 de octubre de 1928), No. 36 (8 de noviembre de 1928) y No. 53 (7 de marzo de 1929) [Fig. 10]. Si bien entre estos temas profanos se inserta algun numero que presenta motivos religiosos, como la ilustracion de Santa Rosa de Lima, de Santa Cecilia, de Navidad o de Cristo Crucificado, la portada de la revista se seculariza visualmente desde julio de 1928.

Asi, desde la eleccion por el estilo dibujistico, que enfatiza las lineas y los contornos (en la tradicion legada por Durero), las imagenes de las portadas proponen un arte popular que conlleva una vision idealizada del pueblo a traves de la mitificacion del mundo artesanal y rural. Esta operacion sacralizante disputa con el programa antiliberal del socialismo y del comunismo, ya que tambien aboga contra el utilitarismo capitalista; sin embargo, aca la mirada se nutre de la nostalgia por un comunitarismo corporativo. Podriamos pensar las xilografias de Spotorno como la traduccion visual de la concepcion artistica de esta filosofia medieval, actualizada por el neotomismo frances, mediante el borramiento de las divisiones entre artes manuales y bellas artes, ideando un ideal de obra colectiva, junto con el regreso utopico al ambito natural, donde la civilizacion no ejercio sus vicios. Lo religioso asi se traslada de lo estrictamente tematico hacia un orden espiritual: el mito por una sociedad mas armonica, sin clases, pero sustentada por la jerarquia del orden sobrenatural que le quita al presente la primacia corrosiva de lo material y lo utilitario.

De este modo, signada por un catolicismo incipiente, que luego tomara fuerza y poder a lo largo de la decada del treinta, este primer periodo de Criterio delinea la puesta en marcha de un proyecto de modernidad espiritual, en la que ingresan los lenguajes artisticos que se estan desarrollando en un presente secularizado que, sin embargo, no deja de preguntarse por el costado metafisico de la existencia. Entre la forma del arte y el arte social, la potencia de lo actual desestabiliza las doctrinas conservadoras, y cuando esto se perciba, la revista tomara otro camino, vinculado con las directrices del catolicismo papal bajo la Accion Catolica, en el que ya no habra mas lugar para estas problematicas esteticas contemporaneas.

https://doi.org/10.24215/18517811e090

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NOTAS

(1) Es interesante el desplazamiento que Galvez establece segun el criterio de inclusion: esteticos, religiosos y politicos, frente a un proyecto que intenta "democratizar"--o pluralizar--las intervenciones en relacion con la creencia religiosa. De algun modo, esa clasificacion impone, para el escritor argentino, la respuesta al fracaso del intento editorial.

(2) Atilio Dell'Oro Maini renuncia en noviembre de 1929 cuando la comision directiva decide que Criterio se oriente por los principios de la Accion Catolica. Esto puede leerse en el numero 90, 21 de noviembre de 1929, en el editorial "Criterio y la Accion Catolica" firmada por "La Direccion". En ese mismo numero tambien aparece la renuncia de Dell'Oro Maini y de algunos de sus colaboradores. La lista incluye los nombres de Spotorno, Anzoategui, Pico, Palacio, De Lara, Medioroz, Echeverrigaray, Jijena Sachez, Prebisch, Aguirre, Delhez y Argerich.

(3) Seguimos los planteos del filosofo frances Jacques Ranciere (2013), quien en "Las paradojas del arte politico" detecta en algunas practicas artisticas un "modelo pedagogico de la eficacia de arte" (55) que supone que "el arte es politico porque muestra los estigmas de la dominacion, o bien porque pone en ridiculo los iconos reinantes, o incluso porque sale de los lugares que le son propios para transformarse en practica social, etc." (54). Por su parte, la eficacia estetica es propia del regimen estetico del arte y establece una distacia y neutralizacion: "es la eficacia de la separacion misma, de la discontinuidad entre las formas sensibles de la produccion artistica y las formas sensibles a traves de las cuales esta se ve apropiada por espectadores, lectores u oyentes" (58).

(4) Sobre el tema ver Sarlo (1997 y 2003), Masiello (1986), Gilman (2006), Manzoni (2009).

(5) En dialogo con Valery, en 1926, el abate Bremond escribe este ensayo donde se nutre de la tradicion poetica inglesa para defender la idea de una poesia pura que recordase la interioridad y causara el mismo estado que la contemplacion mistica.

(6) Es interesante, en este sentido, remarcar que si bien la publicacion contaba con el apoyo del Arzobispado y el entusiasmo del sacerdote espanol Zacari#as de Vizcarra, censor de los Cursos y capellan de importantes accionistas de la Editorial Surgo, los problemas no tardaron en aparecer ni bien empezo a circular la revista por varias cuestiones, tanto doctrinales o ideologicas como esteticas. En su relevo del archivo de Dell'Oro Maini, Devoto (2005) menciona que la belicosidad de algunos miembros del grupo, como Ernesto Palacio o Cesar Pico, trajo fuertes enfrentamientos con el Directorio que "no estaba dispuesto a permitir la existencia de una publicacion independiente y abierta al mundo laico y a las vanguardias como Criterio' (202); tampoco gustaban ciertas audacias que detentaban los jovenes: como senala Jose Maria Medrano (2015), el Sanson desnudo de Juan Antonio, en una xilografia que ilustraba la portada del numero 8--26 de abril de 1928 fue criticado por Vizcarra, quien no lo encontro suficientemente cubierto, "mostrando las alcantarillas" (59).

(7) La segunda muestra en los Cursos de Cultura Catolica ya se habia llevado a cabo y tuvo como exposicion los trabajos realizados en esa escuela de arte sacro italiana.

Laura Cabezas, Universidad de Buenos Aires, Argentina

Leyenda: Figura 1

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Author:Cabezas, Laura
Publication:Orbis Tertius: Revista de teoria y critica literaria
Date:Dec 1, 2018
Words:7946
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