Printer Friendly

Presentacion.

La Fundacion Canaria Orotava de Historia de la Ciencia organizo en los anos 2001 y 2005 Congresos Internacionales sobre Galileo y Einstein respectivamente. Asi pues, a finales de aquel ano de 2005 me puse en contacto con Daniel Garber y con Concha Roldan de la Sociedad Leibniz espanola a fin de sentar las bases de un congreso sobre Leibniz como filosofo de la naturaleza.

Leibniz entre Galileo y Einstein. ?Por que Leibniz y no Newton, o Pascal? Para los ensenantes de Secundaria, Leibniz--bastante desconocido-es un filosofo racionalista, algo fantasioso a juicio de Voltaire, importante en el desarrollo de la Logica y autor de una eficaz notacion para el naciente calculo diferencial. Era, sin embargo, una figura ciertamente interdisciplinar, acorde pues con nuestras senas de identidad en lo relativo al estudio de la Historia de la Ciencia. Aunque tengo que confesar que en la decision final intervino mi firme voluntad de ensenante de matematicas de llegar a entender lo que designare como Misterio de la Matematizacion de la Naturaleza, tan insondable y multiforme como el mismisimo Misterio de la Santisima Trinidad.

Es bien conocida la rivalidad entre aquellos gigantes que fueron Newton y Leibniz, y que no solo se redujo a la disputa de prioridad sobre el calculo infinitesimal, sino que se extendio a sus concepciones del Mundo y de la Realidad. Para una gran mayoria de ilustrados Newton era la matematica, clara y precisa, mientras que Leibniz era la metafisica, oscura y ambigua. Newton fue el claro ganador, tal como ha dejado por escrito nuestra Historia cultural, pero esa actitud reductora que agasaja a los <<vencedores>> y envia al limbo del olvido a los <<vencidos>>, es empobrecedora e injusta y desprecia todo un conjunto de problemas que no solo tuvieron una gran importancia en su momento, sino que constituyen cuestiones irresueltas sobre las que siempre se acaba volviendo.

Un aspecto clave alrededor del que giro el alineamiento de los pensadores de aquel momento fue el papel de la matematica en la construccion del conocimiento de la realidad natural. Las implicaciones de tal posicion son multiples, pues no solo se cree posible manejar con ella los mecanismos de la realidad natural, sino que a la vez se zanja toda posible polemica, pues es inevitable aceptar que el rigor del lenguaje matematico esta fuera de toda discusion, que es neutral por definicion y preciso y seguro. En el mismo movimiento se barren todas las cuestiones que habian estado unidas a lo largo de la historia en Occidente con la metafisica. Un marco neutro, un espacio geometrico limpido sobre el que colocar lo real, al menos lo real cognoscible, que evitaba pronunciarse sobre la estructura de la materia, sobre el significado de las fuerzas, sobre la naturaleza de la atraccion gravitatoria, apropiado para imponer definitivamente una idea mecanica del universo en la que no cabian mas que los resultados experimentales y su interpretacion matematica. La ciencia se separaba asi <<definitivamente>> de la filosofia, emprendia su propio camino, un camino que se tornaria, con el positivismo que surgiria a su calor, en el unico posible, en el unico legitimo y seguro y que invitaba a los sabios <<serios>> a no transitar sino dentro de sus limites.

?Pero era Leibniz un sabio <<serio>>?

Cuando en los anos de Paris (1672-1676), el joven Leibniz descubre el brillo impudico de las matematicas, con aquel ropaje de infinito--que tan bien pudo advertir con sus lecturas de Pascal--y queda fascinado con las maravillas a que daban lugar el razonar con aquellas irracionales entidades, numeros, espacios, series..., sabe entonces que ha encontrado una poderosa disciplina en la que inspirarse y traspasar mediante la analogia sus resultados a la Fisica y a la Metafisica. Esas series numericas infinitas cuya suma es finita le hacen acercarse a la Teologia--como ya hiciera su ilustre compatriota Nicolas de Cusa--y desde alli la poderosa mente de Leibniz crea la Realidad al buscarla afanosamente. Si el infinito esta en nuestras mentes de matematicos es porque nos preexiste: la Naturaleza es un infinito de infinitos. Aquella capacidad de trascender la oposicion finitoinfinito del calculo diferencial la aplicara a su Monadologia. Pero no cree, como Galileo, que la Naturaleza este escrita en lenguaje matematico mas que en el aspecto fenomenico que nos ofrece. La realidad ultima de las cosas es mas compleja.

Cree, como Aristoteles, en la utilidad y en la belleza de las matematicas y observara siempre un rigurosisimo tratamiento de los infinitos en la Matematica, que es como un juego, con unas ciertas normas que hay que respetar estrictamente. Las fantasias que no se permite en las matematicas, se las permitira en la Metafisica y en la Fisica, aunque, naturalmente, para el no eran tales fantasias. Aunque aceptaba la concepcion mecanicista como valida para explicar todos los fenomenos de la realidad natural, contribuyendo el de manera decisiva con su calculo al desarrollo de la principal herramienta de la que se valdria la misma, defendio la insuficiencia de tal esquema y busco otras posibles explicaciones para comprender lo real sustancial.

Siempre le parecio que los defensores del atomismo, o del corpuscularismo, habian traspasado una vision esquematicamente matematizada a las particulas minimas de la materia, concibiendolas como puntos geometricos o unidades similares que podian agruparse para constituir los objetos fisicos que percibimos. Contra esa uniformidad se levanto Leibniz proclamando la diferencia irreductible de todo lo existente desde su mas elemental constitucion, en la que debian hallarse, ademas, la razon de ser de todo cuanto hay, pues concebia un encadenamiento de estados necesarios que obligaban a las cosas a ser como eran, de igual modo que lo que es un ser vivo adulto se halla prefijado en el material genetico que lo conforma.

Y asi, me pase un ano entero leyendo a Leibniz o leyendo sobre Leibniz y pude saber de su neoplatonismo y enterarme de lo que el estudioso de Leibniz, Bernardino Orio, denomina el racionalismo hermetico de Leibniz. Y pase largas tardes hablando con Maca sobre la Marquesa de Chatelet y de su leibnizianismo malgre Voltaire. Fueron tiempos en los que estuve dispuesto a enrollarme en los pliegues de Deleuze, delirante y maravilloso leibniziano.

Cuando en una de las sesiones finales del congreso Leibniz 2009, que siguio al Encuentro Asociado cuyas actas estoy prologando, pregunte a algun ilustre experto en las obras de Descartes y Leibniz, si esas admirables construcciones que son la Fisica de Descartes y la Metafisica de Leibniz no podrian ser consideradas como excelentes novelas de ciencia ficcion, no tenia ninguna intencion de minusvalorar aquellas obras, antes bien se trataba de realzar esa obras, condenadas en la Historia de la Ciencia oficial a ser calificadas en el mejor de los casos como de brillante palabreria. Sin embargo, la pregunta fue contemplada con cierta displicencia por los leibnizianos presentes.

Semanas mas tarde encontre en una libreria en Madrid la obra del insigne leibniziano Ivon Belaval, Etudes Leibniziennes. De Leibniz a Hegel y en su prologo, escrito en 1975:

<<Apres le roman de physique, admirable Meccano, dont Descartes a enrichi la science, un modele mecanique des plus feconds, la monadologie propose un roman de metaphysique (...) devenu plus physique que le roman de Physique de Descartes, car l'espace-temps se resout non en substansces mais en relations, la matiere en evenements, non en etendue euclidienne.>>

Asi pues, mi pregunta no era tan incongruente y es que, por otra parte, la palabra ciencia-ficcion adolece de redundancia, porque mal que le pese a los feroces cientifistas, la ciencia es tambien una obra de ficcion, de moda durante un cierto periodo. Permaneceran los clasicos.

Quiero expresar nuestra gratitud al Ministerio de Ciencia e Innovacion, cuya ayuda economica para la accion FFI 2008-02509-E permitio la realizacion del congreso internacional <<Leibniz y las ciencias empiricas>>, del que fue prologo este Encuentro cuyas actas presentamos aqui. Finalmente, nuestro agradecimiento a la revista Themata, y a Juan Arana, que es el artifice de que estas Actas hayan visto la luz con tal celeridad.

Jose L. Montesinos Sirera

Director de la

Fundacion Canaria Orotava de Historia de la Ciencia(1999-2007)
COPYRIGHT 2009 Universidad de Sevilla, Facultad de Filosofia. Campus Ramon y Cajal
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2009 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

 
Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Montesinos Sirera, Jose L.
Publication:Themata. Revista de Filosofia
Date:Dec 1, 2009
Words:1468
Previous Article:Modelos cosmologicos: ?ficciones utiles o descripciones realistas del universo?.
Next Article:Leibniz: teoria y practica de la interdisciplinariedad.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2018 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters