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Presentacion.

Como otras ediciones de "ACTA BIOETHICA", esta incluye dos secciones. Una es monografica y lleva por titulo "politicas publicas". La otra, de "interfaces", incluye articulos no directamente relacionados con la tematica central del numero.

A estas secciones se suma, como es habitual, la dedicada a recensiones y comentarios bibliograficos.

Aunque tal vez se echen de menos temas sustantivos, la seccion monografica tiene una relacion con las politicas publicas en varios sentidos. Eduardo Rodriguez tematiza el concepto de "cultura etica" y lo relaciona con la investigacion en el campo de la salud. No deja de ser intuitivamente atrayente suponer que una buena sociedad produce buenas practicas sociales y que el nivel de "eticidad" o "tono etico" de una comunidad marca la calidad y el sentido de lo que en ella se hace. Es un tema que exige una revision historica filosoficamente fundada, porque nadie discutiria la solidez de la ciencia alemana antes y durante el nacionalsocialismo pero, al mismo tiempo, nadie dudaria en calificar de inhumanas muchas practicas de la comunidad cientifica en ese periodo. Quiza fuera conveniente recordar que el ideal de las ciencias -tomando las ciencias naturales como modelo- era en aquel entonces la neutralidad emocional y valorica. El buen cientifico, en la busqueda de la verdad, debia despojarse de la imaginacion desquiciante y atenerse a los hechos. Debia, ademas, aceptar que el progreso es indetenible y que su mision es realizar todo lo factible y abordar todo lo abordable, independientemente de los usos y aplicaciones del conocimiento. Tal es la postura que Alexander Mitscherlich critica en su libro "Medicina sin humanidad" (Medizin ohne Menschlichkeit), aludiendo precisamente a la medicina del Tercer Reich. Esa es la argumentacion que Viktor von Weizsacker emplea cuando, enfrentado a comentar el juicio de Nuremberg a los medicos, sostiene que el banquillo de los acusados no acoge a personas sino a una forma de medicina que habia olvidado -o tal vez nunca tuvo- la relevancia moral del arte y que habia ahogado la imaginacion moral de sus cultores.

Las reflexiones de Rodriguez deben tenerse en cuenta, especialmente porque no puede existir una etica social sin un adecuado basamento en los comportamientos individuales. Sigue siendo la confianza de las personas y la sociedad en la ciencia y los cientificos el fundamento de la practica de la investigacion. Nada puede reemplazar, diria Kant, a la buena voluntad (der gute Wille) y ella se gesta solo en la intimidad de las vivencias personales. Ortega y Gasset nos recordaba que la sociedad es "desalmada", en el sentido de que la norma moral que se impone, los codigos de conducta que se aceptan, se imponen y se aceptan por mecanismos que poco tienen que ver con decisiones personales. Pese a ello, cabe pensar que una buena comunidad es una comunidad de personas buenas. Y buenas son aquellas que reflexionan bien, obran bien y desean el bien a sus semejantes.

Las practicas sociales tienen muchos matices y estan moduladas por sutiles principios, no todos evidentes. Zbigniew Szawarski elabora el complejo constructo del "derecho a la gratitud". Tipicamente es un ambito de la microbioetica, la bioetica de las relaciones interpersonales, porque solo metaforicamente -quiza si emocionalmente- puede haber gratitud a las instituciones o a las sociedades. El equivalente "macro" de la gratitud personal suele codificarse como lealtad a la patria, identidad institucional u otras construcciones verbales, pero no es equvalente ni igual a lo que Szawarski alude. Por cierto, su raciocinio nos lleva a pensar que muchos casos de corrupcion -y por ende de falla o deterioro de politicas publicas- derivan de una ambiguedad en los motivos y fines de los actores y agentes sociales. Este trabajo, leido en la perspectiva de la norma general y de las practicas habituales, invita a des-cubrir motivaciones allende los comportamientos individuales y grupales. Y bien sabemos que las motivaciones son una clave para atisbar el universo de los valores, esos universales de sentido que orientan y cualifican la accion humana.

Tanto la contribucion de Michael Fournel como el trabajo de Paul Schotsmans deben situarse en el campo de las politicas y sus aplicaciones. Desde la perspectiva de la industria farmaceutica, muchas actividades y principios que parecen obvios pueden ser objeto de discusion. Muchas personas piensan que los intereses economicos son en si mismos perversos, satanizando inutilmente un constituyente social inevitable, cual es el afan de lucro. Como fundamento de la economia, ciencia de la escasez, el lucro esta asociado a relaciones entre personas que pueden tener todos los grados imaginables de moralidad o inmoralidad. Es evidente que la investigacion biomedica y farmaceutica tiene una faz distinta si quien la analiza es un cientifico, un filantropo, un enfermo o un gerente de industria. Estos matices son los que deben interesar al estudioso de la bioetica, disciplina que existe en, por y para el dialogo entre personas, racionalidades, intereses y grupos. Tal es por otra parte el sentido de examinar los estatutos y reglamentos que, como documentos escritos, prescriben y proscriben comportamientos, como es el caso de aquellos vigentes en la Union Europea.

Los aportes de Mauricio Olavarria y de Maria Iliana Ortiz/Susana Palavecino deben considerarse en el contexto de la tension, etica por excelencia, entre individuos y grupos. Olavarria presenta un acabado estudio sobre el acceso a la salud en Chile y las autoras mencionadas vinculan la responsabilidad social con una salud publica bioeticamente orientada.

Algunas de estas contribuciones se originaron en una videoconferencia que se realizo el 26 de octubre de 2004, a cuya gestacion contribuyeron el Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioetica (CIEB) de la Universidad de Chile, la Unidad de Bioetica (UB) de la Organizacion Panamericana de la Salud, el Global Development Learning Network (GDLN) del Banco Mundial, el Instituto de Asuntos Publicos (INAP) de la Universidad de Chile y el Bayer International Bioethics Advisory Council (BIBAC). En esa oportunidad, bajo el lema "Etica Social y Politicas Publicas", expertos de muchos paises e instituciones abordaron los temas objeto de este y futuros numeros de Acta Bioethica. A todas las instituciones involucradas cabe expresar el agradecimiento en nombre de los usuarios potenciales de estas reflexiones y datos, primeramente las instituciones y luego las personas que se benefician de este espacio reflexivo constituido por nuestra revista, cada dia objeto de mayor demanda y reconocimiento.

Es pertinente agregar que al esfuerzo permanente de la Organizacion Panamericana de la Salud, presente en instituciones y paises, y a la contribucion del Gobierno de la Republica de Chile y la Universidad de Chile, deben agregarse los aportes de otras entidades, entre ellas los National Institutes of Health, de Estados Unidos (particularmente el Fogarty International Center), y el US Department of Energy, ademas de los centros colaboradores o asociados como la Universidad de Toronto y la Universidad de Miami y las instituciones latinoamericanas que desde hace varios anos apoyan la labor bioetica de nuestra Unidad. A las personas que laboran en esas instituciones cabe extender el agradecimiento y reconocer sus aportes. Lo propio cabe hacer a los editores que sacrifican tiempo y energia para perfeccionar lo que los autores confian a nuestro cuidado, y a los traductores de los resumenes y articulos que enriquecen nuestros universos semanticos.

Fernando Lolas Stepke
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Author:Lolas Stepke, Fernando
Publication:Acta Bioethica
Date:Jan 1, 2005
Words:1296
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