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Presentacion del poemario Rascacielos. Mexico: Literal, 2008.

[ILLUSTRATION OMITTED]
UN MURO ES UN MURO AUNQUE LE PINTEN FLORES

   Un muro es un muro aunque le pinten flores
   aunque las pinten nueve
   companeros de La Legua Emergencia
   un sabado en la tarde: sus panuelos, sus barbas,
   mientras las lacrimogenas caen como el rocio
   en la cuadra siguiente.

LAS PATAS DE LOS PAJAROS

   Calientes como el universo antes de armar galaxias
   y comprimidos como ese universo, cual saco de dormir en la mochila
   a punto de estallar
   como quien pinta el altiplano mirando al sol de frente
   o quien decide mientras corre buscar su muerte en otro sitio;
   jugamos a enganarnos,
   alzando el velo de otras novias como neblina que al volcan levanta,
   la bufanda es el yugo que ha tejido la sobra de carino y de
      minutos,
   el vapor que madruga en las colinas.
   Y recorremos los destrozos, asi pisando lava
   donde la noche es nuestra lengua y es nuestros dedos,
   todo lo que se escapa de nosotros:
   el sudor y las lagrimas, el semen
   en las piernas delgadas y sin garbo
   de flamencos rosados en la altura, picoteando los restos,
   doblando el cuello hacia nuestra espalda,
   rascandonos la tarde con las unas de pajaras tan nuevas
   como lagos congelados
   apareciendo alli donde aleteabamos las aguas.

JORGE: SOSTENES, ZAPATOS

   Las manecillas del reloj se parecen a un jefe
   que se agacha jugando golf, a un padre
   o esposa que levanta una mano

   cuando avienta la otra.
   Va al banco y saca mas boletas
   de las que necesita.

   Trato de hacer mas de una cosa, pero
   solo se entienden quienes comparten un oficio,
   no se puede esperar nada de quienes

   se/ de
   di can/ a/ o
   tra/ cosa. Es por esto y lo anterior

   que cuando me voy, miro el rodoviario
   con la esperanza de jamas volver.
   El cambio de ciudad esconde,

   solo al viajar por pega uno desaparece:
   caminan las estrellas como hormigas
   entre los basureros, como barbas

   de una ballena cierran las montanas,
   el sol es la linterna de un minero
   y quema como marca de cigarro.

   Viajar: no se recuerda a quien se quiere
   (los pasajeros fuman los cigarros),
   sino lo que pudo haber sido

   con quien se deja de querer.
   Tras recorrer dos mil kilometros,
   bajo y abro mi saco de dormir:

   alli estan los sostenes de mi esposa.
   Aplastados al fondo de la ropa
   los zapatos me hacen una mueca

TRES CAJAS VACIAS

      Filipino, bigote blanco y largo

   Ya nadie viene al cementerio, Marco,
   a excepcion de ti, que hace cinco anos
   jubilaste y perdiste a un hijo sano.
   Hoy barres tumbas como voluntario.

      Tres meses sin la regla como los tres semaforos en rojo

   Espera un hijo como quien espera el bus
   a las cinco de la manana. Un hijo
   que morira atropellado como Marco Antonio Vidal Parraguez,
   muerte de la cual nos enteraremos quince dias tarde.

   El cuerpo un recipiente de pisco y liquido amniotico,
   porque le parece obvio no haberse embarazado:
   tres meses sin la regla como los tres semaforos en rojo
   que Marco cruzo antes que tumbaran su cara de NN
   viviendo mientras tanto.

   Cuarenta y cinco anos, calvo: treinta y cinco atendiendo
   a esta familia que vota por el enemigo y cria
   a quien quiere encamarse con la futura madre,
   que de las drogas duras va y vuelve al alcohol
   como un columpio con un nino.

   Tu tenias uno, Marco, pero de eso nunca hablaste.

      Dos bajo el par

   Se suicida un amigo alla en Colombia
   y en la noche de plaza a mi pareja
   la bendicen las manos vagabundas
   con la caja de vino. Flota mares,
   como muerte navega acompanada,
   llego a esta pieza y no se ira tan facil.

   No puedo hacer el amor entre muertos:
   Patricio Hernandez, profesor de nado,
   mas Alejandro Galvis, el poeta,
   son desde hoy punado de cenizas,
   como las del cigarro que ella apaga
   conmigo en los moteles de Santiago.

EL ALEXANDER

   --Manana le voy a quitarle el nino--ultimas palabras del hijo
   pastabasero a su madre (i. Los pastabaseros se vuelven locos, me ha
   levantado las manos dos veces ya ii. Hace pipas delante mio para
   provocarme iii. Tira en pelotas en el patio iv. Quiso quemar mi
   casa).
   Al crespito centro de la discusion le brillan los ojos, en ellos
   repite la hiedra de afuera. Imaginatelo en los cerros, como
   reflejaria las luces naranjas de la noche: indistinguibles las
   casas de las calles de los autos su anemia de su quiste de su
   sifilis.
   Con fruicion toma mamadera mira los pechos de quien vive con el, su
   aparente tia (informa sobre ella el Servicio Nacional de Menores,
   SENAME: fuerte sentimiento de abandono y soledad / con relaciones
   instrumentales, no desarrolla vinculos profundos / exacerba
   sentimientos de tristeza).
   Igual la tia tiene apoyo, no asi la abuela (la de las cuatro citas
   sobre pastabaseros) que mira a la ventana cada tarde alerta para
   que su hijo no se aparezca.

QUEDARSE EN CASA

   El balido de los corderos, de los Carabineros bajo un cielo color
   lengua de quien amas al volver del trabajo, la cordillera prudente
   como tonada, como oleo suave del comandante en el comedor de la
   casa donde almuerza el viajero.
   Los Carabineros, pinos que resguardan la blancura de la nieve, la
   felicidad que encontramos en el solo balido.
   A los que hoy condenan sus palos de hace treinta y cuatro anos,
   informo:
   Ya entonces golpeaba este camarada a su mujer, duro y parejo, y no
   ceso al mandarla a la Unidad de Cuidados Intensivos el '78, ni al
   alcoholismo el ano '80, ni con su depresion actual.
   Ni lo medro el escape sucesivo de sus hijos el '81, el '84 y el
   '86. Menos iba a cambiar bajo el arco iris de la democracia: esta
   el marco y falta la foto la ventana abierta sin la duena de casa.
   Algunas fueron violadas cuando salieron a la calle, mas lo son
   quedandose adentro, donde no balan los corderos.

UN PLATO

   Cuando uno pasa la temporada sin relaciones sexuales todas las que
   tuvo antes, varias de novela escurren como restos de comida al
   fregar los platos. Y ese plato limpio nada dice de los comensales
   ni de lo cenado. Nada de su capacidad de contener una sopa o una
   carne nueva.

LISSETTE EN PIJAMA

   ?No desperte ayer tambien este mismo dia? ?se adelanto la hora o
   dormi justo una mas despues de la alarma? Anoche los zancudos ?o
   uno solo? me impidieron sonar otro resumen de lo que sone en la
   semana. No se cuantos dias han pasado, a lo mas parece uno largo,
   pueden ser varios, que ya me haya bajado del bus del orden y no
   valga la pena hacerlo. ?Hace cuanto no descorro las cortinas que
   alguna vez fueron de color petroleo? Me levanto ?me acoste antes?
   como si viera por los ojos de otros, no recuerdo, ni ya me creo, lo
   que fui. Buscare a alguien que me cuente anecdotas que hayamos
   compartido, pues estoy cada vez mas segura que naci en esta pieza,
   que lo primero que vi fueron estas cortinas cuando eran de color
   petroleo y que solo su decoloracion me indica el paso del tiempo y
   la presencia en algun momento de un sol que las destinera como al
   diario que tome al reves una manana a esta misma hora, hacia como
   que leia copiando a mis padres, entre mis padres en una cama que no
   parecia tan ancha como esta.

POLACA

   De un pasado dudosamente noble como todo pasado noble. Modzelewska
   por padre,
   Wyrzykowska por madre. Es huerfana y de quince anos, mil
   novecientos treinta y nueve: pide pega en la industria intervenida.
   El patron frisa los cuarenta, arrancan juntos a Viena por los
   rusos. Por los celos de Muller cae presa, acusada a los nazis para
   casarlo con su hermana.
   Son mas de tres los meses. La liberan los gringos, camina dias a
   Salzburgo y en la plaza tras una alarma ve correr a su jefe.
   --!Papa!, chilla.
   Se casan a escondidas para que nunca la bese en la boca.
   Domestica de su cunado, duerme en la pieza de servicio tal como en
   Chile. Donde trajo a Goethe y un par de pilchas, para hacer del
   barquito de pesca uno con capitan y marineros.
   Un hijo. Viuda. Gatos. Perros. Pajaros que huelen como ella o
   viceversa.
   No esta ni ahi con ver a sus nietos, le reclama mi padre.
   Toco el timbre y no suena, grito y no responde, seis perros gordos
   y furiosos ladran sobre la reja.

QUEDARME AFUERA DE MI PROPIA CASA JUSTO CUANDO PENSABA
CONSTRUIRLA

   Abren cervezas con las cerraduras
   de la escuela y yo ni con llave muevo
   este cerrojo. Traigo las murallas blancuchas de mi pieza
   nada de fotos de mujeres que se despiden y desean suerte,
   renunciando a los triunfos conyugales.
   Quedarme afuera de mi propia casa
   justo cuando pensaba construirla,
   cansado y a las dos de la manana
   lo intento y ya ninguna llave gira.
   Ninguna llave gira por el frio
   que generan los malos ratos: viajar solo y de noche
   como en Cacocum, Cuba; de donde me sacaron a piedrazos
   cuando salte la reja del que crei el motel y no lo era.
   Igual a un detenido: las manos detras de la nuca,
   pero esa sombra forma un ojo. Hablando solo como nino pobre
   y decidido como las mujeres que publicitan universidades,
   munecas cuya ropa perdio la hermana de ese nino:
   juro que ni embajada ni en su vida
   volvera a verme y menos sin frazadas, durmiendo a la intemperie.
   Quedarme afuera de mi propia casa y sin el dios a quien le rece al
   perderme cuatro horas en bosques del Llanquihue
   otro catorce de febrero.


Enrique Winter (Santiago, 1982). Publica Atar las Naves (2003. Premio del XI Festival de Todas las Artes Victor Jara), un anticipo de Rascacielos (2006. Beca del Consejo del Libro y la Lectura) en Santiago, y Rascacielos (2008) en Ciudad de Mexico. Es traducido parcialmente al ingles, al portugues y al polaco. Es editor de Ediciones del Temple, abogado y director de la revista Hemiciclo. Reside en Valparaiso. Los poemas que presentamos a continuacion pertenecen al liro Rascacielos.
COPYRIGHT 2009 Universidad de Chile, Facultad de Filosofia y Humanidades
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Author:Winter, Enrique
Publication:Cyber Humanitatis
Article Type:Poema
Date:Sep 22, 2009
Words:1789
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