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Presentacion: Comunidades emocionales y cambio social.

Nuestro mundo, de repente, se ha poblado de emociones: inteligencia emocional, marketing emocional, emotional management, seguridad emocional ... Nuestra labor, como buenos ciudadanos, consiste en conocer nuestras emociones, asi como las de las personas y de los animales que nos rodean. Y debemos ser capaces de gestionarlas, para que nuestro desempeno emocional sea el adecuado. Debemos cuidar las emociones dentro de nuestra institucion, y ser conscientes de los afectos que circulan en nuestra oficina, que se tejen y destejen al lado de la maquina de cafe o en la sala de la fotocopiadora. Debemos ser cuidadosos con las emociones de los demas, de modo que no se sientan ofendidos, discriminados o explotados. Las emociones nos rodean, y se exige de nosotros cierta competencia emocional, cierta capacidad para leerlas, interpretarlas o gestionarlas.

Pero esto no era asi hace tan solo unos anos. El siglo XX penso las emociones como algo subsidiario, que debia estar supeditado a la razon y que debia controlar su potencialidad para el error y el dano. Las emociones nos apartaban de nuestra definicion como "ser racional" y nos acercaban a la animalidad. Por eso era necesario reprimirlas, domarlas, educarlas. La historia de Occidente, al menos para algunos, seria la del dominio de las pasiones (Elias 2016). Si la Edad Media habia sido un periodo que podiamos calificar de infancia de Occidente (Huizinga 2005), el Renacimiento, con su enfasis en el comportamiento cortes (Burke 2015), iniciaria un camino hacia la madurez. El proceso de civilizacion consistiria, asi, en la historia del autocontrol.

A lo que hemos asistido estos ultimos anos es a un giro emocional, no tanto en la academia, que tambien, sino sobre todo en el contexto popular. Queremos que nos hablen de emociones, queremos saber que ocurre con ellas, saber si es posible detectar al que miente, si para aprender hay que emocionarse o si es posible trazar un mapa de las emociones que nos sirva de guia. Las emociones ya no son algo de lo que avergonzarse, sino un objeto de conocimiento licito, mucho mas en estos tiempos de cambio que atravesamos. Nuestra valoracion cultural de las emociones ha cambiado radicalmente, asi como nuestra comprension de su valor en la historia. Si la historiografia clasica las ignoraba totalmente, convirtiendo a la historia en el resultado de las decisiones racionales de sus protagonistas, la nueva historia de las emociones no solo les ha otorgado un papel esencial en el desarrollo de los acontecimientos, sino que tambien ha empezado a registrar como esas mismas pasiones y esos mismos afectos modifican nuestra comprension de la historia.

Todos estos factores han influido en la gestacion de este monografico, pero no seriamos del todo sinceros si no mencionasemos un ultimo factor: la crisis economica global de 2008, que inauguro un largo periodo de inestabilidad no solo economica o politica, sino tambien emocional. Sus efectos en la vida cotidiana de personas y colectivos fueron rapidos y duraderos, truncando muchos de los planes vitales que venian desarrollando, con la frustracion, la ira y el desanimo consiguientes. Se iniciaba asi un periodo, recurrente en la historia de la politica, en el que las emociones empezaron a ser percibidas como elementos fundamentales del orden social. Si bien el Brexit y la eleccion de Trump como presidente de Estados Unidos suelen considerarse los momentos algidos de este proceso, no podemos olvidar las primaveras arabes, el 15M en Espana y todos los movimientos occupy y similares que cabalgaron en alas de la indignacion a principios de la presente decada. Junto a estos procesos de indignacion o frustracion politica habria que subrayar otras tantas dinamicas politicas que se pusieron en marcha al amparo de estos movimientos, mas relacionadas con el cuidado emocional y la constitucion de comunidades.

Pero podemos ir un poco mas alla. Como indica Cesar Rendueles en su contribucion para la seccion Documentos, hemos asistido a una crisis en la forma de gestionar nuestras emociones, a un cuestionamiento de lo que el propio Rendueles denomina capitalismo emocional (que vendria a mediar entre el "ascetismo calvinista" presente en la base del capitalismo clasico y el "hedonismo consumista"), un sistema socioeconomico que, mediante la gestion y el control de las emociones, fundamentaria una democracia emocional que, al relajar los conflictos sociales, ayudaria al buen funcionamiento del capitalismo posfordista. La crisis, por tanto, no seria solo economica, sino que afectaria a la raiz del capitalismo tardio, y con ella, a una determinada forma de subjetividad que se ve, de pronto, desarraigada. Como sera esa reconstruccion es, precisamente, lo que estaria ahora en cuestion.

Todos estos elementos, y muchos otros, se encuentran presentes en los textos que se reunen en este numero monografico dedicado, precisamente, a la relacion entre cambio social y comunidades emocionales. Pero antes de hablar del contenido del numero, nos gustaria profundizar un poco mas en que pueden aportar la historia de las emociones y la idea de "comunidad emocional" a los estudios sobre el cambio social. Hemos dividido esta introduccion en tres apartados: en el primero trazaremos una breve historia de la historia de las emociones, senalando sus principales hitos. Esto nos servira para situar la acunacion del concepto "comunidad emocional" en su contexto, tras lo cual senalaremos las principales criticas recibidas, asi como la apropiacion que se ha llevado a cabo de dicho concepto; en el segundo apartado nos centraremos en la idea de cambio social, y mas concretamente, en el papel que la historia de las emociones puede desempenar en ampliar nuestra comprension de este fenomeno; en el tercer y ultimo apartado buscamos mostrar otra cara de la relacion entre emociones y cambio social, menos conocida. A traves de la experiencia del 15M espanol, veremos como el papel de las emociones en la politica no se reduce a la irrupcion revolucionaria, sino que pueden ser el contenido de politicas concretas a favor del cambio social.

Las comunidades emocionales y la historia de las emociones

Como ya hemos senalado otras veces (Moscoso 2015b; Zaragoza 2013), los antecedentes de la historia de las emociones se encuentran, por un lado, en textos de principios del siglo XX (Febvre 1941; Huizinga 2002), y, por otro, en la emocionologia de Peter y Carol Stearns, que seria su antecedente mas directo (Stearns y Stearns 1985). (1) No obstante, la madurez de la historia de las emociones deberia fecharse en el ano 2001, cuando William Reddy publica su libro The Navigation of Feeling (Reddy 2001). Es este un libro magnifico, que pretendia, a traves de un solido conocimiento de la psicologia de finales del siglo XX, establecer una serie de elementos que permitieran el analisis historico de las emociones. No en vano, el subtitulo de la obra de Reddy seria A Framework for the History of Emotions. Hay dos elementos que resultan interesantes y que marcarian, de cierta forma, el posterior desarrollo de la historia de las emociones. El primero es el compromiso politico de Reddy, que busca generar una teoria de las emociones que le permita discernir la justicia o injusticia de los distintos regimenes emocionales, dependiendo del sufrimiento emocional que inflijan a sus habitantes. El segundo es la acunacion de conceptos como regimen emocional, refugio emocional, navegacion emocional o emotives, que gozarian de diversa suerte en los anos posteriores (muchos de ellos aparecen en los articulos de este monografico, sin ir mas lejos). No obstante, la recepcion del libro fue, cuando menos, dispar. Si bien hubo un acuerdo generalizado sobre el enorme valor de la tarea emprendida por Reddy, muchos academicos tambien coincidian en senalar su esterilidad: el marco que Reddy proponia para la historia de las emociones no convencia a casi nadie (Rosenwein 2002; Stearns 2002).

En apenas cinco anos aparecen tres libros que marcan el inicio del boom editorial en los paises anglosajones: FromPassions to Emotions, de Thomas Dixon (2003); Fear, de Joanna Bourke (2005); y, finalmente, el que nos interesa: Emotional Communities in the Early Middle Age, de Barbara Rosenwein (2006). Parece necesario realizar una primera valoracion de esta subita popularidad. Si bien el estudio de la emociones en disciplinas como la psicologia (Lang 1994) o la antropologia (Lutz y White 1986) puede remontarse a las decadas de los sesenta o setenta del siglo XX (cuando no mas), lo cierto es que era un area que habia pasado desapercibida para la historia (con las excepciones ya senaladas). Esta falta de interes por las emociones puede entenderse en parte si pensamos, como senala Ute Frevert, en la historia social dominante en la academia como una explicacion racional de las acciones colectivas (Frevert 2011; Moscoso 2015a). Antes de la primera decada del siglo XXI, el estudio de las emociones se centraba, en el ambito anglosajon, en el estudio de instituciones como el hogar y la familia, al tiempo que se buscaba comprender la agencialidad de las masas sociales, sobre todo en contextos de violencia colectiva. En ambos casos, la aparicion de una determinada emocion parecia un epifenomeno resultado de causas totalmente racionales (Stearns 2008, 19). Los tres libros senalados pretendian escapar de estos analisis y establecer las emociones como objetos de estudio por si mismas, no como un adjunto a "otras historias". Esto vino acompanado de una ampliacion de los "contextos" de las emociones (el libro de Bourke es un buen ejemplo) y, por tanto, de las fuentes a disposicion del historiador (Moscoso 2011; Stearns 2008, 21; Sullivan 2013). Uno de los esfuerzos en esa direccion es, precisamente, el de Barbara Rosenwein.

Rosenwein acuna el termino "comunidad emocional", a finales de los noventa, aunque es a principios del siglo XXI, precisamente en una resena al libro de Reddy, donde encontramos una de las primeras apariciones del termino. Para Rosenwein, el texto de Reddy tenia dos grandes debilidades: por un lado, un predominio del lenguaje como fuente, que deja por fuera cualquier otro tipo que no sea la escrita o la oral (?que ocurre con las expresiones corporales de las emociones, por ejemplo?); por otro, el concepto regimen emocional, que encuentra demasiado asociado (tailor-made es el termino empleado) al de Estado moderno, para que pueda funcionar no solo en contextos previos a su aparicion, sino en variantes locales (Rosenwein 2002). Para una medievalista como Rosenwein, estos eran dos problemas muy graves, ya que, de ser asi, la historia de las emociones que propone Reddy (y, para el caso, la emocionologia de los Stearns) solo tiene sentido si se acepta la existencia de una ruptura radical a partir de la modernidad (Rosenwein 2014). Si no aceptamos tal ruptura, si pensamos que el mundo previo a los siglos XVII y XVIII no era tan distinto al nuestro, entonces el marco que propone Reddy no es de utilidad para hacer historias de las emociones. (2) Como alternativa, la "comunidad emocional"--entendida como aquel grupo que comparte un conjunto de normas acerca de las emociones y una valoracion comun de estas- permitia pensar el papel de las emociones en la vida humana, sin quedar constrenida dentro de los limites marcados por la modernidad. (3) Ella entiende que es un concepto mas facilmente adaptable que el de "regimen emocional", propuesto por Reddy, y que tendria la ventaja de no depender de asunciones historicas previas. (4)

Las criticas a Rosenwein llegaron pronto, principalmente alrededor de dos argumentos. El primero tenia que ver con el alcance de las comunidades emocionales. En tanto que los casos estudiados por Rosenwein se centraban en comunidades relativamente pequenas (una comunidad catolica en un pequeno pueblo de la Galia en los estertores del Imperio; la relacion epistolar entre Gregorio de Tours y Venantius Fortunatus; la Corte del rey Clotario II, etcetera), era licito preguntarse como explicaria la existencia y el funcionamiento de comunidades mas amplias, muchas de las cuales solo pueden comprenderse, precisamente, como resultado de la modernidad, por ejemplo: el potencial de la imprenta para generar comunidades emocionales de varios miles de individuos (Fernandez 2016). La segunda critica que se hizo a la idea de Rosenwein era la de la rigidez de estas comunidades, de forma que la relacion entre individuo y comunidad parecia ser univoca: un individuo solo podia pertenecer a una comunidad emocional, por lo que cualquier posibilidad de cambio de una comunidad a otra no solo era inexplicable, sino que ni siquiera se contemplaba (Zaragoza 2013). La misma Rosenwein ha reconocido estas limitaciones y ha intentado (con mayor o menor exito) solventarlas en escritos posteriores, tanto en articulos (Rosenwein 2010a, 2010b, 2014) como en su libro mas reciente, Generations of Feeling (Rosenwein 2016), en el que retoma diversos aspectos que no habian quedado del todo resueltos en el anterior (Rosenwein 2006).

Lo cierto, mas alla de la evolucion del pensamiento de Rosenwein, es que las comunidades emocionales se han convertido en una de las formas elegidas por diversos academicos para hablar de las emociones compartidas en contextos tan dispares como pueden ser la historia de las reliquias (Loreto Lopez 2017) o el analisis de las obras de la escritora Almudena Grandes (Calderon Puerta 2017), aunque muchas veces el uso que se da a la expresion no sea, precisamente, el que Rosenwein habia pensado. (5) Este interes por la idea de comunidad emocional puede relacionarse con la irrupcion de una serie de estudios que ponian a los comunes en el centro de su reflexion teorica, pero tambien practica (Bollier 2016; Fundacion de los Comunes 2016; Vercelli 2013), y que encontraria su momento de eclosion con la crisis economica y social iniciada en 2008, proporcionando una mayor visibilidad a aquellos textos que, de una forma u otra, reflexionaban sobre la idea de comunidad.

Se produce, asi, una contradiccion evidente entre la idea de Rosenwein de las comunidades emocionales y su apropiacion posterior por parte de otros agentes. Como senalabamos antes, las comunidades de Rosenwein eran particularmente estaticas, y como tales, dificilmente servian para explicar la transicion, ya sea personal o colectiva, entre estandares emocionales. Es decir, no resultaban utiles para explicar ningun tipo de cambio social. Sin embargo, cuando, a consecuencia de la actual crisis economica, ciertos grupos de personas han senalado la necesidad de que se produzca un cambio que incluye, como no puede ser de otra forma, tambien esos estandares se han identificado a si mismos como comunidades emocionales. A intentar explicar esta aparente contradiccion dedicaremos las lineas siguientes.

Cambio social y emociones: un nuevo programa para la historia de las emociones

La historia de las emociones se encuentra en un atolladero. Sin una definicion clara de cual sea su objeto, con una relacion tensa entre las principales instituciones en que se practica, sin un acuerdo programatico acerca de cuales sean los compromisos epistemologicos y metodologicos minimos, cada uno de los polos que la conforman (Londres, Madrid, Berlin, Adelaida) tiene su propia forma de pensar las emociones en la historia. Pero mas alla de que esta pueda ser una situacion logica e incluso, por que no, deseable, lo cierto es que a esta fragmentacion se une una falta de capacidad, cada vez mas evidente, para ofrecer resultados que sean relevantes. (6) Mas alla de que desde nuestro grupo en Madrid pensemos que la historia de las emociones es una apuesta incompleta y parcialmente agotada, y que deberiamos empezar a transitar hacia una historia de la experiencia (Moscoso 2016; 2017; Moscoso y Zaragoza 2014), tambien pensamos que todavia puede dar mas de si. Como ya senalamos en otros textos, si la historia de las emociones fuera una moda, seria una moda necesaria, pero, si queremos que perdure y desarrolle todo su potencial, es necesario acordar cuales pueden ser sus aspectos mas relevantes (Moscoso 2015b, 17). En concreto, nuestra propuesta plantea que la nueva historia de las emociones debe, en primer lugar, ser explicativa. Es decir, debemos ver como introducir la agencialidad y la causacion en la explicacion historica (Moscoso 2015b, 23). En segundo lugar, debe ser politica. Se trata, aqui, de recuperar las experiencias que, siendo personalmente relevantes, son ignoradas socialmente. Hablamos de experiencias privadas, como la del dolor cronico o la de la enfermedad mental, que solo en casos excepcionales tienen una repercusion social (Moscoso 2014, 24). En tercer lugar, debe reforzar los estudios comparados, dado el peso desproporcionado de la historiografia anglosajona en la historia de las emociones. En este sentido, nos gustaria senalar el esfuerzo realizado por diversos academicos de Espana y Estados Unidos para lograr una propuesta de historia de las emociones netamente hispana (Delgado, Fernandez y Labanyi 2016).

El mundo en crisis: emociones, historia y nueva politica

El 17 de diciembre de 2010, en la ciudad de Tunez, se inicio un proceso de protesta global que se extendio primero por el mundo arabe (Egipto y Yemen, en enero de 2011; Libia, en febrero; Siria, en marzo), pero que pronto alcanzo a gran parte de Occidente: primero, Madrid (15 de mayo de 2011); las revueltas estudiantiles en Chile (mayo y junio); Israel (julio), y la eclosion del movimiento occupy, primero en Nueva York (Occupy Wall Street, septiembre), Londres y Melbourne (octubre). Pronto, esta sucesion de acontecimientos fue identificada con una emocion: la indignacion, (7) que se relacionaba facilmente, por un lado, con la irrupcion violenta de las pasiones, y por otro, con el resentimiento, entendido como emocion politica (Fantini, Moruno y Moscoso 2013; Fassin et al. 2013; Hoggett, Wilkinson y Beedell 2013; Moscoso 2017). Se trataria, en todo caso, de una emocion que encuentra sus raices en la frustracion, y que permite situar en el mismo plano tanto el Movimiento Indignado y la Primavera Arabe como los motines de Londres en 2011, los de Paris en 2005, la victoria de Trump en las elecciones presidenciales o el Brexit. Y si bien todo esto puede ser cierto, las emociones tambien tienen un papel politico totalmente distinto, una vez que dejamos atras este primer momento. (8)

Si las "explosiones" de la primavera de 2011 fueron, en muchos casos, el resultado de las tensiones acumuladas durante treinta anos de globalizacion del capitalismo, la manera en que estos movimientos adquirieron forma en un segundo momento responde a elementos mas complejos (y muchas veces locales). En concreto, y en el caso del 15M espanol, seria el resultado de la confluencia de esas tensiones con otras dinamicas de largo recorrido, que se remontan a los movimientos antiglobalizacion (Ayres 2004), la irrupcion de las epistemologias del Sur (De Sousa Santos 2011), y ciertos movimientos locales, tales como plataformas de agitacion cultural (La Dinamo); experiencias en la autogestion ligadas al movimiento okupa (Patio Maravillas en Madrid o Can Vies, en Barcelona); el anarquismo feminista (La Eskalera Karakola); o el municipalismo (las Candidatures d'Unitat Popular catalanas). Todos ellos son deudores, de una u otra forma, de la tradicion anarquista de las asociaciones de ayuda mutua y de la autogestion; y estan muy influidos por ciertas aproximaciones al cuidado de corte feminista, no solo desde un punto de vista etico (Gilligan 1982), sino sobre todo politico (Federici 2010; Held 2006; Sevenhuijsen 1998).

No nos deberia extranar, por tanto, dada esta influencia anarquista en el 15M (asamblea, democracia directa, descentralizacion, etcetera) (Llamas 2015), que, en un momento en que era evidente la necesidad de constituir nuevas comunidades que acogieran a individuos necesitados de apoyo, lo primero que viniera a la mente fuese la ayuda mutua (Kropotkin 1902). Pero, a diferencia de los sindicatos tradicionales, las experiencias previas de los que constituian estas nuevas organizaciones los hacian muy conscientes de la necesidad de situar las emociones y los cuidados en el centro de la accion politica (Colectivo Precarias a la Deriva 2004). No se trataba unicamente de interponer el cuerpo para parar un desahucio, sino de crear espacios, comunidades, que desde su inicio se piensen como emocionales, en tanto que la gestion y el cuidado de las emociones son un factor fundamental. La PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca), fundada en Barcelona en 2009, es un ejemplo excelente. Desde el principio se tiene muy claro que uno de sus principales ejes de actuacion debe ser el emocional, en lo que algunos documentos llaman "rescate de las personas" (Mangot Sala 2013; Menna 2016; PSB 2016).

Asi, si en un primer momento el 15M se define por la explosion de la indignacion y la concentracion en la Puerta del Sol, el segundo momento (lo que en algunos lugares se llamo "tomar las plazas") se caracteriza por una descentralizacion que pretende "prender" en los barrios la mecha del 15M (Rodriguez Lopez 2016, 32), y se construye, en sus expresiones mas felices y duraderas, a imagen de la PAH y de estas tradiciones que llaman a situar el cuidado emocional del otro como un elemento fundamental e insustituible de la accion politica. Si la indignacion puede entenderse como el resultado del incumplimiento de la promesa revolucionaria de la igualdad (Moscoso 2017), el reconocimiento de la fragilidad y la vulnerabilidad, las practicas del cuidado y la atencion a los afectos son, como ha senalado recientemente Alicia Garcia Ruiz, los contenidos politicos que deben permitirnos reclamar al gran olvidado de la terna de valores republicanos: la fraternidad (Garcia Ruiz 2017).

Esta "segunda oleada", por tanto, implica una nueva politica de las emociones que cambia el regimen de visibilidad: afectos que antes eran relevantes individualmente, pero que pasaban desapercibidos socialmente ocupan, ahora, un espacio que los hace plenamente visibles (como era el caso, de nuevo, de los desahuciados). Los perdedores, que antes eran descartados, ven ahora como su experiencia se convierte en saber, en elemento fundamental del cambio politico. Es aqui, precisamente, donde podemos establecer una relacion entre esta nueva politica y la nueva historia de la experiencia subjetiva que nuestro equipo propone desde Madrid (Moscoso 2014, 24-25). Una historia, retomando a Nietzsche, para los vivos (Nietzsche 2003).

Los textos que hemos escogido para este numero monografico de la Revista de Estudios Sociales elaboran muchas de las lineas de fuerza que hemos presentado en esta breve introduccion. Proponemos para su lectura un orden cronologico, por cuanto nos permite visualizar las resonancias entre textos, pero tambien una cierta distancia entre aquellos que analizan el pasado (por cercano que sea) y otros que se embarcan en el analisis del presente.

El primer texto que presentamos lo escribe el historiador Rob Boddice. Una de las estrellas emergentes de la historia de las emociones escrita en ingles, Boddice nos ofrece una excelente introduccion a esta nueva subdisciplina, en la que encara de forma clara y pedagogica algunos de los problemas principales, tanto teoricos como practicos, que presenta la introduccion de las emociones en la historia. Nos ofrece, tambien, una propuesta de futuro para la historia de las emociones, basada en una convergencia entre las humanidades y las neurociencias que permita, en sus propias palabras, "capturar el potencial de las emociones para hacer accesible la historia de la experiencia". La mayoria de estos argumentos se desarrollan en profundidad en su libro, de proxima aparicion, The History of Emotions.

El segundo texto que proponemos es de Sara Hidalgo, quien nos traslada a la margen izquierda del Nervion en 1909, para explicarnos un acontecimiento totalmente imprevisible apenas seis anos antes, en 1903: la alianza entre socialistas y republicanos. Una alianza que habia sido tachada de imposible por muchos socialistas, al entender que se trataba de proyectos demasiado contradictorios. Para explicar este cambio, la autora propone la existencia de dos comunidades emocionales en el socialismo vasco de principios del siglo XX: una relacionada con la mineria, y otra, con artesanos y otras profesiones localizadas en la ciudad. La sustitucion de una por la otra al frente del partido ayudaria a entender el suceso, al tiempo que nos transmite el funcionamiento de unas comunidades dinamicas y bastante poco restrictivas, con sujetos que transitan de una a otra sin mayor escandalo.

Por su parte, Josefina Ramirez Velazquez nos propone un detallado analisis de los "estados de malestar". Escrito desde la antropologia medica que continua los trabajos de Kleinman, el texto de Ramirez se abre con una profunda reflexion de por que es necesario introducir el estudio de las emociones en el analisis de la experiencia de la enfermedad, mas alla, nos dice, de posibles "giros afectivos o emocionales". Su estudio de caso nos lleva a un lugar muy particular: la Villa de las Ninas, situada en Chalco (Mexico). Un lugar, fundado por una orden religiosa de origen coreano, que acoge a 4.000 ninas de clase desfavorecidas a las que ofrece educacion. En 2007, esta institucion salio a la luz debido a una "epidemia" de histeria que afecto a cerca de quinientas ninas. Utilizando el concepto de "comunidad emocional" como hilo vertebrador, la autora nos ofrece un analisis exhaustivo de las practicas de control emocional, la extrema religiosidad, las fuentes de frustracion y resentimiento, etcetera, en un intento por comprender este extrano fenomeno.

Nicolas Aguilar nos introduce en dos asociaciones de jovenes dedicadas a la conservacion y la difusion de la memoria historica: H.I.J.O.S. (colectivo que agrupa a hijos de desaparecidos y asesinados por la dictadura, de origen argentino pero con representacion en Colombia) y Contagio, comunicacion multimedia. Al contrario que otros articulos dentro de este monografico, Aguilar no se centra en el momento de aparicion de estas asociaciones, sino que nos permite observar su funcionamiento cuando ya estan en marcha. En otras palabras, no discute como es posible crear una comunidad politica a partir de (o mediante) una comunidad emocional (apelando a sentimientos tales como la fraternidad o la complicidad), sino que nos situa en una comunidad politica que es, tambien, comunidad emocional. A partir de ahi se nos muestra como estos colectivos usan diversas formas de intervencion artistica y cultural para consolidarse en cuanto comunidades emocionales.

Para concluir, las profesoras Oliva Lopez y Guadalupe Lopez nos invitan a compartir, por un momento, las preocupaciones de uno de los colectivos mas amenazados del mundo: los y las periodistas mexicanos. Pero sobre todo nos permiten asistir a la creacion de una comunidad de apoyo y resistencia a partir de una de las emociones mas negativas y desintegradoras, empleada profusamente como herramienta de control: el miedo. Porque si algo caracteriza la vida de los periodistas es el miedo, tanto en el desarrollo de su profesion como en su vida privada. M.I.E.D.O. fue precisamente el titulo que el capitulo mexicano de la asociacion internacional de periodistas Article 19 puso a su informe de 2015, con el que se buscaba senalar el miedo como una herramienta empleada por el poder para silenciar a los periodistas, pero tambien resignificarlo, senalando no solo sus consecuencias, sino tambien las redes creadas por los propios periodistas para resistir el miedo instigado desde el Estado a traves del apoyo mutuo (evitando, por tanto, la soledad) e introduciendo medidas de autodefensa. Seran precisamente estas redes las que las autoras identifiquen como comunidades emocionales, propiciadoras de cambio social.

En la seccion Documentos ofrecemos un texto inedito del profesor Cesar Rendueles. Como ya hemos senalado en este escrito, el autor de Sociofobia vuelve a la actual crisis economica para plantearse las relaciones entre capitalismo avanzado y gobernanza emocional. La profundidad de la crisis es tal, dice Rendueles, que lo que esta en juego es la definicion del sujeto del capitalismo tardio y su posible sustitucion por otra cosa. Que sea ese nuevo sujeto es algo que todavia estaria por decidir.

Para la seccion Debates hemos reservado dos textos que, creemos, pueden ser utiles para el dialogo. Mauricio Sanchez Menchero nos ofrece una historia de la clasificacion de enfermedades mentales en tiempos de guerra. Recurre para ello a historias orales de testigos (soldados, medicos, enfermeras, psicologos) de tres de las grandes guerras del pasado siglo: las dos guerras mundiales y la de Vietnam. Trazando un hilo que va desde el Shell-shock, diagnosticado en la primera, hasta el Sindrome de Stress Postraumatico de la guerra de Vietnam, pasando por el Lack of Moral Fibre de la Segunda Guerra Mundial, el autor nos narra una historia de incertidumbre a la hora de saber que se estaba enfrentando, de juicios morales explicitos ante ciertos diagnosticos y, sobre todo, de la incapacidad de todos ellos para entender que es lo que estaba ocurriendo.

En su texto, la investigadora Stephanie Castiblanco nos habla acerca del cierre del Hospital San Juan de Dios, en Bogota, y de las respuestas que los trabajadores despedidos dan a este acontecimiento, encuadrado dentro de un contexto de reforma de la sanidad colombiana (proceso iniciado en 1993), que pasa, segun la autora, "de ser un derecho a ser un negocio". Utilizando una metodologia que entronca con los estudios feministas sobre los trabajos de cuidados, la autora presenta la resistencia de los trabajadores al cierre de este centro como un proceso de construccion de una comunidad emocional. La lucha carece de sentido, concluye la autora, si no viene acompana de ese afecto compartido por los lugares y espacios que se habitan, se cuidan y se defienden. Un proceso en el que se construyen nuevas identidades, tanto individuales como colectivas, y que son imprescindibles para resistir la situacion de violencia estructural que las politicas neoliberales iniciadas en la decada de 1990 han instaurado en el pais.

Creemos que la seleccion ofrece una buena muestra de como el concepto de comunidades emocionales esta siendo utilizado en diversas disciplinas como espacio comun desde el que analizar la realidad, sin que agoten su potencialidad explicativa. En un contexto de cambio social, como el que estamos viviendo, en que se esta produciendo una reordenacion de la escala social--con la desaparicion no solo de la clase media, sino tambien de la trabajadora (Hernandez 2014)--, y la necesidad de redefinir nuestras identidades en el mundo del post-trabajo (Pfannebecker y Smith 2016; Thompson 2015), la comunidad emocional se convierte no solo en herramienta de analisis, sino tambien, como vemos, de resistencia.

DOI: https://dx.doi.org/10.7440/res62.2017.01

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Juan Manuel Zaragoza ** - Javier Moscoso ***

* Este proyecto ha sido financiado por las siguientes instituciones y programas: el Ministerio de Economia, Industria y Competitividad del Gobierno de Espana (FFI2016-78285-R); la Convocatoria 2015 de Ayudas Fundacion BBVA a Investigadores y Creadores Culturales; la Comision Europea a traves de una Marie Curie Research Fellowship (IEF) del FP7, numero 329466.

** Doctor por la Universidad Autonoma de Madrid (Espana). Investigador independiente. Ha sido Marie Curie Research Fellow en el Centre for the History of Emotions, Queen Mary University of London (Reino Unido), becario Leonardo de la Fundacion BBVA (2015-2016) y profesor asociado de Bioetica en la Universidad Miguel Hernandez (Espana). Esta terminando la que sera su primera monografia, titulada Amor, cuidados y exilio: una historia material de las emociones. Sus ultimas publicaciones son: "Objects, Brains and Emotions. Lido Rico's Work and the Contradictions of our World of Things. En Genoarquitecturas/Inestablos, editado por Lido Rico, 146-151. Alicante: MUA, 2016; "Ampliando el marco. Hacia una historia material de la emociones". Vinculos de Historia 4: 28-40, 2015. [mail] jm.zaragozabernal@gmail.com

*** Doctor en Filosofia por Universidad Autonoma de Madrid. Es profesor de investigacion de historia y filosofia de la ciencia en Instituto de Historia del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas (CSIC) (Espana). Ha sido becario predoctoral en el Wellcome Institute for the History of Medicine y Postdoctoral Fellow en el Max Planck Institute for the History of Science, Berlin (Alemania). Fue tambien Fulbright Scholar en la University of Harvard entre 1995 y 1996. Sus ultimas publicaciones son: "From the History of Emotions to the History of Experience: The Multiple Layers of Material Expressions". En Engaging the Emotions in Spanish Culture and History (18th Century to the Present), editado por Luisa Elena Delgado, Pura Fernandez y Jo Labanyi, 176-191. Nashville: Vanderbilt University Press, 2016; "La historia de las emociones, ?de que es historia?" Vinculos de Historia 4: 15-27, 2016. [mail] Javier.moscoso@cchs.csic.es

(1) En el excelente texto de Rob Boddice que abre este monografico se encontrara esta historia de forma mucho mas detallada. Boddice comparte nuestra valoracion sobre la importancia de los Stearns, a los que ha dedicado un texto donde analiza su profundo impacto en la historia de las emociones (Olsen y Boddice 2017).

(2) Un argumento similar emplea Kirk Essary en el analisis critico que realiza del ya mencionado libro de Dixon. En su resena, Essary busca desarmar la hipotesis de Dixon de que en el siglo XVI se inicia un cambio en el lenguaje sobre las emociones, en lo que vendria ser otra modalidad de esta idea de ruptura entre la epoca moderna y "lo que hubiera antes". Como dice Essary, refiriendose a la variada comunidad que compone el Australian Centre of Excellence for the History of Emotions: "[...] we imagine ourselves to be doing more or less the same thing even if from radically different angles: studying the history of emotions" (Essary 2017, 2).

(3) La deuda de este concepto con la definicion de emocionologia de los Stearns es evidente: "Emotionology: the attitudes or standards that a society, or a definable group within a society, maintains towards basic emotions and their appropriate expressions" (Stearns y Stearns 1985, 813).

(4) Sobre la disputa acerca de la modernidad entre Rosenwein y Stearns, ver la introduccion al libro Doing Emotions History (Matt y Stearns 2013).

(5) Algunos de estos textos ni siquiera citan la obra de la profesora estadounidense.

(6) Este argumento, y parte de lo que sigue, se encuentra mas desarrollado en Moscoso (2015b).

(7) Obviamente, la relacion entre ambos movimientos (Primavera Arabe e Indignados) no se basa en los contenidos de sus demandas, bastante dispares, sino, por un lado, en el empleo de las herramientas online para organizarse politicamente (Howard et al. 2011; Toret 2013), y por otro, un profundo sentimiento de injusticia y de invisibilidad (Slaughter 2011). La presente reflexion se centra unicamente en lo ocurrido en el Movimiento de los Indignados, y, mas concretamente, en Espana.

(8) Esta asociacion ha tenido como resultado una nueva identificacion de las emociones con "lo irracional", y la valoracion de su papel en politica como negativo, al relacionarlo estrechamente con el "populismo"; vease, por ejemplo, el ultimo libro de Jose Maria Lassalle, titulado Contra el populismo: Cartografia de un totalitarismo postmoderno (2017).
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Author:Zaragoza, Juan Manuel; Moscoso, Javier
Publication:Revista de Estudios Sociales
Article Type:Ensayo
Date:Oct 1, 2017
Words:7679
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