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Presencia de un centro ceremonial formativo en la circumpuna de atacama.

PRESENCE OF A FORMATIVE CEREMONIAL CENTER IN ATACAMA'S CIRCUMPUNA

... habia una ceremonia de clausura, luego de que una delgada capa de relleno de monticulo o arena fuera dispuesta sobre el piso, se procedia a sellar esta superficie, quemando madera y paja (Hastorf 2008a:9).

La quebrada Tulan, al SE del salar de Atacama (Figura 1), ha sido estudiada exhaustivamente, observandose un complejo proceso de desarrollo local desde el Arcaico Tardio al Formativo Temprano, sustentado en un modelo de caza-recoleccion-pastoralismo de raigambre arcaica, con un relevante componente ritual. Las evidencias permitieron proponer la emergencia de una temprana complejidad formativa circumpunena, en ambientes favorables con redes de interaccion entre la costa y yunga oriental (Aschero 2006; Grosjean y Nunez 1994; Nunez et al. 2006a). Aqui se han documentado tres asentamientos formativos tempranos (ca. 3360-2370 anos cal. a.p.) en un espacio alternado de 15 km: Tulan-54, 85 y 122, los que si bien en terminos de diversidad y frecuencia de restos artefactuales y ecofactuales registran componentes similares, sus contextos materiales y arquitectonicos difieren notablemente en cuanto a su funcionalidad y monumentalidad.

Los tres asentamientos sincronicos de la fase Tilocalar se encuentran ademas en espacios complementarios de corta distancia entre quebradas y oasis intermedios y las playas del salar (Lopez 2010; Lopez et al. 2013). En Tulan-122, junto al arroyo, se enfatiza el rol residencial, mientras que en el borde del salar el sitio Tulan-85 presenta mas actividades productivas, en tanto que en Tulan-54 se marca un eje intermedio donde se acentua un rol ceremonial y funerario. Esta modalidad ocupacional integrada entre pisos diferentes permitio la explotacion ganadera, horticola subsidiaria, recursos de vegas y practicas de caza, con una organizacion politico-religiosa comun. En este contexto, en el presente articulo se abordan las evidencias actualizadas provenientes del templete que resaltan la importancia del sitio Tulan-54 como un centro ceremonial que articulo los grupos en un nivel local, aunque insertos en redes macrorregionales.

La Fase Tilocalar

La emergencia de los tres asentamientos formativos se ha identificado en el habitat circunscrito de quebrada Tulan (Figura 1), donde los logros del Arcaico Tardio, correspondiente a la fase Puripica-Tulan (5290-4840 a 4430-4090 anos cal. a.p.), transitaron a la fase intermedia Tarajne (3715-3560 a 3460-3200 anos cal. a.p.) y luego a la fase Tilocalar del Formativo Temprano (3450-3080 a 2410-2370 anos cal. a.p.). En esta ultima es donde se observa un progresivo grado de agregacion social e intensificacion acerca de los productos de caza y crianza de camelidos, sustentada en una economia mixta dominante (Nunez et al. 2006a), donde la explotacion de los recursos locales provenientes de distintos microambientes fueron determinantes para explicar la ubicacion de las ocupaciones: canteras, vertientes, arroyo estable, vegas forrajeras, vertientes en el salar, y vegetacion interfluvial y arborea de oasis de caracter estacional.

Los asentamientos de esta fase sugieren el desarrollo de un modelo de asentamientos complementarios entre si, en un rango de 15 km entre las vegas del salar de Atacama y el nacimiento de la quebrada (2.300 a 3.000 msm). El sitio Tulan-85 (3480-3210 a 2410-2370 anos cal. a.p.), ubicado en el borde del salar (2.318 msm), presenta un monticulo central de basuras de hasta 2,4 m de profundidad, resultante del descarte de diversas actividades de manufactura, procesamiento y consumo, acumuladas en un espacio abierto sin recintos asociados. Las unicas estructuras domesticas se excavaron en el sector SE con formas circulares y subcirculares aglomeradas, construidas en hilada simple de grandes lajas verticales, datadas al final de la fase, vinculadas a la preparacion y consumo de alimento, incluyendo la produccion de objetos perforados. En uno de sus recintos se registro un rasgo de lajas verticales en forma de camara, que sirvio tambien de fogon, y en un rincon cercano, la inhumacion de un infante con un collar de cuentas de mineral de cobre trenzado con pelo humano datado en 2470-2330 anos cal. a.p. (Carrasco y de Souza 2009; Kalazich 2006). Si bien no se observan estructuras destinadas a actividades rituales, se registraron cinco infantes intercalados en la estratigrafia, sin ofrendas, salvo la presencia de un individuo con turbante y, en otro, una cuchara de cobre de mango corto, localizado sobre la muestra datada (3140 [+ o -] 70 a 2500 [+ o -] 40 anos a.p.).

El sitio Tulan-122 (3230-2960 a 2740-2460 anos cal. a.p.) se encuentra en el borde SE del arroyo (2.680 msm). A diferencia del anterior, se compone de una profusion de recintos y estructuras habitacionales aisladas o aglutinadas, con actividades domesticas (n=154). Presenta tres conjuntos arquitectonicos centrales con escasos depositos de basuras, con evidencias consistentes con un patron de explotacion movil, asociado a la crianza de camelidos, con cacerias y recoleccion, de acuerdo con la presencia de taxones silvestres, fauna menor, puntas de proyectil y abundante registro vegetal de la localidad. En este asentamiento no se han registrado evidencias de ritualidad, aunque se han observado nichos aislados adosados a los muros iguales a los registrados en el templete de Tulan-54 (McRostie 2014).

Finalmente, el sitio Tulan-54 ubicado a ~3 km aguas arriba del anterior, cercano al nacimiento del arroyo (2.952 msm), presenta varios sectores de acumulacion que muestran una compleja organizacion del espacio, con depositos y fogones expuestos, y que son detallados mas adelante.

La subsistencia durante la fase Tilocalar se sustento principalmente en los productos obtenidos de camelidos cuyos restos se encuentran en abundancia en los tres sitios (Cartajena 2009). Los vegetales incluyeron raices y frutos locales como chanar, cactaceas (kume) y el uso de algunos cultigenos en baja frecuencia: aji, quinua, calabaza, zapallo, oca y maiz (Nunez, McRostie y Cartajena 2009). La presencia de mineral de cobre y martillos remite a actividades extractivas que estarian relacionadas a una altisima produccion excedentaria de cuentas asociadas a miles de microperforadores (Nunez et al. 2007), mientras que la presencia de objetos de oro, plomo y cobre darian cuenta, a su vez, de una produccion minero-metalurgica. La ceramica dominante corresponde al grupo los Morros, registrada en todos los asentamientos (Sinclaire et al. 1998; Uribe 2004). Por su parte, la industria litica se oriento principalmente a la obtencion de productos de camelidos (cuchillos, raspadores, raederas), actividades cinegeticas denotadas por puntas de proyectil (puntas pedunculadas y lanceoladas), produccion de cuentas (microperforadores) y tientos de cuero, ademas de actividades de molienda (manos y metates).

En relacion con la presencia de bienes obtenidos mediante el intercambio, los objetos registrados en los tres sitios remiten a la obtencion de bienes exoticos utilizados para la elaboracion de artesanias como cuentas confeccionadas de conchas provenientes del Pacifico como del noroeste argentino presentes en los sitios Tulan-54 y 85 (Soto 2009, 2010). Ademas, se encuentran elementos foraneos procedentes tambien del oriente como cebil, pipas, ceramica intrusiva cordelada, digitada e imbricada, y posiblemente el escaso maiz que se encuentra al interior del templete y que se habria utilizado como parafernalia o para consumo en actividades rituales dentro de este recinto. Finalmente, se registran aquellos depositados como ofrendas junto a los infantes como conchas (Strophocheulus oblongus) enteras que contenian pigmentos. En sitios contemporaneos y cercanos a Tulan-54 tambien se recuperaron objetos que fueron depositados como ofrendas que presentan una amplia distribucion, como los tocados de hueso dentados identificados en los turbantes formativos de los valles bajos, litoral aledano y la cuenca del Loa Medio (Nunez et al. 2006a, 2006b; Nunez, Cartajena, Carrasco et al. 2006).

La imbricacion no solo de los tres grandes asentamientos, sino tambien de los numerosos sitios con arte rupestre identificados en el transecto Tulan (Tulan-60 y 109, entre otros), mas la presencia de ocupaciones bajo roca (Tulan-55), canteras, campamentos de tareas, entre otros, sugieren que durante la Fase Tilocalar se consolido un foco de notables transformaciones, dando lugar a un modelo de habitar segmentado e interconectado, articulado desde el centro ceremonial Tulan-54, consolidandose como un eje politico y religioso a nivel local, pero enmarcado en una amplia red de interacciones.

El Templete Tulan

El sitio Tulan-54 correspondiente al centro ceremonial, cubre ca. 2.800 [m.sup.3] (Figura 2). En la superficie se distinguen restos culturales, organicos y fogones con ceniza, mientras que en la periferia mas extendida se registran talleres de reduccion de laminas de toba y microlascas siliceas, estructuras superficiales y areas de combustion que incrementan el total del espacio ocupado a ca. 8.000 [m.sup.3], de los cuales las excavaciones del templete han decapado hasta la fecha 98 [m.sup.3] con depositos que alcanzan una profundidad maxima de ca. 2 m sobre el piso original.

Inicialmente se expusieron los cabezales del muro perimetral de una estructura semiovalada, que contiene un piso de 85-90 [m.sup.3] dividido por recintos interiores. El proceso de construccion siguio un patron secuencial, en el cual primero se socavo y nivelo el piso, levantandose el muro perimetral, incrustando los bloques verticales en el subsuelo esteril y compacto. Para sustentarlo se acumularon rocas de apoyo en su exterior, mientras que en el interior se observan en la vertical dos niveles constructivos (Figura 3). El inferior, con grandes bloques o machones de tendencia megalitica, dejando nichos entre dos jambas (algunas pulimentadas) que sostienen dinteles. Encima se levanto el segundo nivel con bloques planiformes, dispuestos horizontalmente con cunas. Se relevaron posteriormente en su interior seis recintos con muros simples de lajas mas delgadas levantados postmuro periferico, orientados hacia una estructura central de tendencia oval, sobre el piso original y apoyados lateralmente en el muro perimetral (Figuras 3 y 4).

El ingreso al templete desciende por una rampa estrecha ubicada al este. En el piso se excavaron 27 inhumaciones de infantes en fosos, junto al muro perimetral y al interior de los recintos e incluso al pie de bloques con disenos rupestres. En la estructura del centro (Figura 4F) se ubicaron dos infantes sobre un socavado semicircular, con ofrendas de prestigio: laminas de oro, cubilete litico grabado y collar de lapidaria, entre otros (Figura 5a-d). Los restantes entierros tambien se disponen en fosos acondicionados con lajas y ofrendas sofisticadas, salvo en tres casos sin objetos asociados (Nunez et al. 2006a, 2006b). En los alrededores de las inhumaciones y en cada recinto se localizaron fogones circulares en cubeta, demarcados con fragmentos de implementos de molienda. Otros rasgos dan cuenta de "cajitas" de lajas, fosos vacios tapados con lapidas, metates completos y fragmentados, fosos (coveros o pagapu) que contienen punzones de hueso, laminas de toba, restos triturados de mineral de cobre, un martillo con surco central, ademas de un gran maran de molienda acinturado con particulas de cobre adherido. Llama la atencion algunos bloques grabados en el muro perimetral con motivos zoomorfos, antropomorfos e incisiones lineales, ademas de una pictografia con camelidos naturalistas y algunos segmentos del muro con pigmento rojo (Figura 6a-b).

De acuerdo con las dataciones obtenidas en los diversos sectores y al conjunto de evidencias artefactuales y contextuales, es posible proponer tres subfases para el sitio Tulan-54 (Figuras 7-9). La Subfase I corresponde a los inicios de ocupacion, documentada en el exterior del templete con anterioridad a su construccion. Las dataciones fluctuan desde 3360-2950 y 3170-2930 anos cal. a.p. y provienen de depositos de residuos sin estructuras, caracterizados por la superposicion horizontal de residuos con abundantes restos organicos y fogones intercalados, formados previos a la construccion del templete (Nunez et al. 2006a, 2006b; Nunez, Cartajena y Carrasco 2011).

Durante la Subfase II se construyo el templete y la estructura ceremonial menor, una vez que la ocupacion cubrio buena parte del espacio periferico, interviniendose ahora el nucleo del sitio, y en su interior se efectuaron las inhumaciones de infantes (3050-2770 a 2870-2740 anos cal. a.p.). La compleja estratigrafia intratemplete presenta tres unidades depositacionales diferenciadas. Al centro se formo un monticulo constituido por una sucesion de microestratos laminados con fogones lenticulares limpios, arena eolica y residuos organicos finos. La notable escasez de material cultural y restos oseos sugiere que se alternaron frecuentes quemas rituales de baja intensidad, distintas a los fogones estructurados y en cubetas localizados en los pisos de los recintos laterales. Contrariamente, las estructuras adyacentes al muro perimetral se caracterizan por estratos continuos y espesos, con abundantes restos artefactuales y ecofactuales, intercalados por fogones y lentes extendidos de ceniza. La colmatacion tanto del piso como de las estructuras interiores habria sucedido a lo largo de ca. 200 anos por el descarte continuo de restos derivados de actividades redundantes al interior del templete (Figuras 8 y 9).

La Subfase III se corresponde con los cambios estratigraficos y arquitectonicos detectados al final de la secuencia del templete. Se extenderia desde 2870-2740 hasta 2410-2370 anos cal. a.p., momento en que cesan las actividades (Nunez, Cartajena y Carrasco 2011). Estos depositos se conforman por una frecuente superposicion de fogones menos extensos y lentes de ceniza, en una matriz disgregada de arena eolica y bloques abatidos desde los cabezales de muros, con escaso registro de restos organicos y culturales, incluyendo sedimentos erosionados por el efecto de deflacion superficial. Los eventos tardios de la tercera unidad estratigrafica cubrieron completamente las estructuras del templete (Figuras 8 y 9).

Principales Indicadores Culturales La industria litica

De una muestra de 12.259 instrumentos liticos clasificados procedentes de Tulan-54, los mas frecuentes corresponden a microperforadores, cuchillos formales y expeditivos, puntas de proyectil pedunculadas, raspadores, laminas multifuncionales, preformas y nucleos (Figura 10). Los artefactos fueron elaborados en basalto, silice, obsidiana, andesita, felsita y toba, esta ultima proveniente de canteras distantes a no mas de 5 km del sitio. Los instrumentos mas abundantes son los microperforadores (67% del total), la mayoria de rocas siliceas. Se registraron nucleos pequenos de rocas siliceas, unidireccionales o bipolares, relacionados con la extraccion de matrices para los microperforadores. A su vez, los perforadores se asocian con el proceso de manufactura de cuentas y pendientes para collares, confeccionadas sobre materias primas cupriferas, liticas y organicas.

Son frecuentes las puntas de proyectil, mayoritariamente pedunculadas (75%), asociadas a lanceoladas y triangulares menos frecuentes de tradicion arcaica. Suelen estar confeccionadas sobre obsidiana (68,2%), aunque tambien se observan ejemplares en basalto, rocas siliceas y andesita. La amplia mayoria corresponderia a puntas de flechas, con escasos ejemplares atribuibles a lanzas o a dardos de estolica (de Souza 2011).

Se registraron, ademas, cuchillos, raspadores, raederas e instrumentos multifuncionales, muchos sobre laminas (67%), preferentemente en toba local, escasamente modificados, con retoque marginal en los bordes activos. La presencia de lascas provistas de filos expeditivos con adherencia de fibras sugiere labores de esquila en camelidos silvestres y domesticos. Se registraron, ademas, abundantes manos y metates, relacionados con intensas labores de molienda de alimentos.

Se desprende que los depositos intratemplete se caracterizan por un amplio rango de categorias liticas. Incluyen instrumentos para labores extractivas y de procesamiento habituales en sitios habitacionales, las que adquieren aqui una connotacion ceremonial a juzgar por las practicas reiteradas de faenamiento de camelidos y comidas ritualizadas.

La manufactura ceramica

La mayor parte del conjunto ceramico recuperado del interior del templete corresponde a Los Morros, caracterizada por antiplasticos gruesos, propios del Formativo Temprano en el Loa Superior y Medio, los oasis del salar de Atacama y la vertiente circumpunena (Sinclaire et al. 1998; Uribe 2006). Se trata de un patron ceramico temprano, con una amplia distribucion, caracterizada por sus atributos de pasta, bordes en coma, ausencia de asas, bases convexas, cuerpos esfericos, escasos jarros, decoracion modelada, incisa, grabada, corrugada e impresiones de una (Ayala y Uribe 2003; Benavente 1982; Fernandez 1988-1989; Garcia 1998; Gonzalez y Westfall 2010; Tarrago 1989; Thomas et al. 1995; Ventura 1999). La ceramica presenta una alta frecuencia (segun se desprende del total de fragmentos recuperados solo de un bloque de 1 [m.sup.3], correspondiente a 1.939 fragmentos), en donde los mas representados pertenecen al grupo Los Morros B1 (LMB1 49%), seguido de Los Morros A (LMA 45%), y Los Morros B2 (LMB2 4%; Kalazich 2006) (Figura 11a-b).

Se registro ademas un bajo porcentaje de ceramica tipo San Pedro Negro Pulido en los estratos superiores y fragmentos de cuerpo de vasijas probablemente restringidas, de paredes delgadas con superficie pulida exterior cafe, con ligeras manchas mas oscuras y brillo notable. Su asignacion cultural podria corresponder al tipo Sequitor (San Pedro de Atacama), no obstante tambien podria afiliarse con componentes trasandinos (Varela 2011).

La ceramica se registra en toda la secuencia, sin embargo, solo en ocho de las inhumaciones de los infantes se documentaron fragmentos ofrendados, de los cuales, uno fue retomado, es decir, no eran aun objetos de ofrendas funerarias (Nunez et al. 2006a, 2006b). La alta representacion de ceramica en el templete como los bajos indices de reparacion sugieren un uso comun asociado a la productividad local (Kalazich 2006). La frecuencia de vasijas para la preparacion, consumo y servicio de comidas y bebidas sugieren actos redundantes durante toda la ocupacion. La presencia de fragmentos de pipas tubulares y tiestos intrusivos cordelados, unguiculados e imbricados permiten establecer conexiones con las tierras bajas del noroeste argentino, relacionadas con el temprano trafico de cebil (cf. Anadenanthera sp.) identificado en el templete (Kalazich 2006; McRostie 2014; Nunez, McRostie et al. 2009).

Para contrastar las dataciones C14 con la secuencia alfarera se lograron seis muestras para analisis de termoluminiscencia (UCTL No2200 a 2005). Los resultados en este mismo orden se fijaron en el rango de 2485 [+ o -] 200 a 2535 [+ o -] 220 anos a.p. confirmando su pertenencia el periodo Formativo Temprano por un lado y por otro explicita la contemporaneidad de los tipos segregados (Roman 2011).

Restos arqueofaunisticos

El total de evidencias procedentes de tres cuadriculas al interior del templete de los recintos B, C y D permitieron recuperar 48.370 fragmentos, de estos, 4.810 (10%) fueron identificados anatomicamente y el restante 90% corresponde a categorias generales: fragmentos de huesos largos, planos y minimos (Calas 2007; Cartajena 2003). La mayoria del conjunto corresponde a restos de camelidos, y solo 3.130 pertenecen a fauna menor compuesta por roedores (90%), mayoritariamente chinchillidos (Lagidium viscazia, Chinchilla brevicaudata), cholulos (Ctenomys sp.) y Phyllotis sp. Las aves corresponden al restante 10%, registrandose paseriformes, tortolitas (Metriopelia sp.) y parinas (Phoenicopteridae) (Calas 2007; Labarca 2005).

Dentro del grupo de los camelidos se determino a nivel osteometrico la presencia de dos especies silvestres (Vicugna vicugna y Lama guanicoe) y una domestica (Lama glama) (Figura 12a). En el rango de camelidos mas grandes (guanaco/llama) presenta una mayor dispersion; no obstante, al comparar las medidas del grupo de tamano grande con restos provenientes del exterior del templete y de los sitios contemporaneos (Tulan-85 y 122), se observa que la mediana es levemente mayor pero la dispersion es menor (Figura 12b). Lo anterior podria denotar la seleccion de animales para actividades rituales, lo que sumado a la representacion de vicunas sugiere aun una marcada orientacion hacia la caza.

Los analisis de correlacion sugieren grandes similitudes en la representacion de unidades anatomicas, no solo a nivel temporal (zonas estratigraficas) sino espacial entre los recintos (Calas 2007; Cartajena 2003). El perfil etario al interior del templete muestra una representacion mayor de individuos subadultos (no fusionados) que en el exterior, alcanzando casi 35% en promedio al ser considerado en terminos de % MNE (Calas 2007; Cartajena et al. 2007). La mayoria se encuentra en el rango de 2 anos a 9 meses, no obstante, se advierte un porcentaje constante de neonatos en promedio en torno al 10-20% del porcentaje del conjunto de los subadultos.

La representacion de las unidades anatomicas recuperadas a lo largo de la ocupacion como en los diferentes recintos presenta grandes similitudes. Al considerarlos en conjunto se observa que la cintura escapular alcanza una alta representacion, mientras que los miembros superiores y medios se encuentran representados minoritariamente, en contraposicion a una alta presencia del autopodio, especialmente de los huesos cortos (calcaneos y astragalos), metapodios y falanges. Craneo, mandibula e hioides alcanzan una representacion media, mientras que algunos segmentos vertebrales se encuentran bien representados (cervical y lumbar) (Figura 13). Los resultados obtenidos a partir de las correlaciones tanto con el indice de utilidad de carne (Borrero 1990) como de secado (de Nigris y Mengoni-Gonalons 2004) fueron en todos los casos poco significativos, lo que no sugiere una selectividad de partes en funcion del aporte carneo o secado. Por su parte, la densidad no habria incidido en la conservacion del conjunto, ya que no presenta valores estadisticamente significativos.

A pesar de la presencia de fogones en cubeta, lentes de carbon y ceniza, un porcentaje muy bajo de los restos oseos quedo expuesto a la accion termica, especialmente en las cuadriculas de los recintos B y C, donde alcanzan un porcentaje de ca. 9% (cuantificados en terminos de NISP), y algo mayor en el recinto E donde alcanza el 30% (Calas 2007). En la estructura A se recupero el contenido de dos fogones dispuestos a nivel del piso original, uno de ellos estructurado (F1) y el otro en cubeta (F2).

Es interesante mencionar que una importante cantidad de restos de roedores fueron identificados al interior de los fogones, lo que reforzaria la hipotesis de una introduccion antropica, especialmente de aquellos pequenos (Phyllotis sp.). Dentro del conjunto de aves se identifico la presencia de Metriopelia sp., ya registrada en el conjunto general (Labarca 2005). De acuerdo con datos etnohistoricos y arqueologicos se reconoce la importancia de roedores (cuy) y camelidos en los diversos ritos andinos, los que eran sacrificados, ofrendados y muchas veces quemados (Eeckhout 2004; Marzal 1983).

Los restos registrados al interior de los recintos que colmataron el templete corresponden al descarte de actividades resultantes en menor medida del consumo de unidades de alto rendimiento que corresponderian a trozamientos independientes como el segmento cervical, lumbar y escapulas junto a otras altamente representadas como la cabeza (craneo, mandibula e hiodes), y las extremidades inferiores (metapodios y falanges). Es posible tambien su relacion con la confeccion de artefactos, ya que se advierte la utilizacion recurrente de metapodios para la fabricacion de artefactos, los que exhiben impactos rebajados por percusion y cuya secuencia de elaboracion era iniciada en el exterior del templete (Santander 2009). Al respecto, se han recuperado mas de 100 artefactos oseos: propulsores, punzones, espatulas, compresores para talla litica, cuentas e instrumentos orientados a la textileria, cordeleria y procesamiento de pieles e instrumentos para punzar y perforar dedicados al trabajo sobre pieles y cuero (Santander 2009, 2014). De acuerdo con lo anterior, la acumulacion de relleno del sitio se produciria en forma intencional derivada tanto de la celebracion de comidas ritualizadas y la accion deliberada al introducir restos descartados por procesamiento y produccion de artefactos. No obstante, no es posible establecer si todas estas actividades habrian ocurrido al interior o como acciones combinadas con restos de descartes generados in situ y en el exterior, incorporados ritualmente a este espacio como parte de una conducta normada durante los eventos de colmatacion del templete.

Restos arqueobotanicos

En general las evidencias recuperadas apuntan a una presencia mayoritaria de vegetales de origen local. Entre los macrorrestos mayormente representados se encuentran Opuntia sp., Scirpus sp., Atriplex sp., brea (Thessaria absinthioides), rica rica (Catholippia riojana), Cortadera atacamensis y en menor medida algunos restos de Prosopis sp. y Geoffroea decorticans y una graminea (Deyeuxia desertica) util para la confeccion de cordeleria y cesteria verificada en las ofrendas de infantes (McRostie 2014; Nunez, McRostie et al. 2009; Rodriguez 2005). Frutos, semillas, tuberculos y raices habrian requerido de practicas de molienda, de modo que la alta frecuencia de manos y metates es coherente con esta alimentacion silvestre y subsidiaria. Los frutos de cactaceas verificados en descartes, coprolitos y restos estomacales dan cuenta tambien de un uso frecuente, al tanto que los tuberculos de Schoenoplectus se utilizaban como alimento, fibra y combustible (Holden 1991).

Los macrorrestos han mostrado cortes bajo y sobre las raices, reciclandose los residuos en el sitio mismo para combustible y fines artesanales. Al respecto, un analisis histologico de hojas torcidas de cordeleria resultaron ser Poaceae y Juncos sp. (M. F. Rodriguez, comunicacion personal 2010). Otros coprolitos y macrorrestos flotados permitieron observar escasas semillas de Sisymbrium sp., de uso seguramente estacional, como un alimento suplementario (Bueno 2004; Holden 1991). Los residuos de Krameria spp., Calandrina sp., raiz de Tessaria absinthioides y Acantholippia riojana, presentan menor valor nutritivo, aunque esta ultima infusion tiene antecedente etnografico (McRostie 2014; Nunez, McRostie et al. 2009).

Estos analisis han determinado las escasas practicas horticolas de calabaza, quinua y maiz, este ultimo adherido como granos de almidon en instrumentos liticos recuperados en el interior del templete (Babot 2004). Finalmente, se detectaron granos de almidon muy semejante al cebil (cf. Anadenanthera sp.) extraidos de un metate dispuesto como ofrenda en uno de los infantes. Estos antecedentes muestran escasa incidencia de los cultigenos durante la fase Tilocalar, que pudieron usarse en actividades ceremoniales como pudo ocurrir con el maiz, de modo que el rol de la agricultura no fue protagonico (Holden 1991; MacRostie 2014; Nunez, McRostie et al. 2009).

La evidencia mineralogica y lapidaria

La abundancia local de cobre de color estimulo la confeccion de cuentas y pendientes vinculadas con las tecnicas perforantes, lo que apuntaria a una optima produccion de ornamentos (Figura 14). El proceso extractivo-metalurgico con variedades de martillos y la presencia de objetos de oro, plomo y cobre, sugieren un particular manejo de tecnicas orientadas a producir piezas de alto valor simbolico: laminas de oro ovaladas, rectangulares y cuentas de laminillas. Es comun el registro de mineral de cobre triturado aplicado para fundicion o esparcidos como challa sobre rasgos rituales intratemplete o en algunos petroglifos contemporaneos ubicados en el transecto Tulan.

La produccion excedentaria de estos bienes de prestigio responden a un ambiente rico en minerales orientado al trafico de interaccion de larga distancia, en conformidad con la sobreproduccion de cuentas de collares con rocas cupriferas, comunes en el area, incluyendo conchas del Pacifico y del oriente (Carrasco 2002; Lopez Campeny y Escola 2007; Nunez et al. 2007; Rees 1999; Rees y de Souza 2004). Esto explicaria, a su vez, la recepcion de otros bienes de estatus desde los valles piemontanos y yungas trasandinas, como caracoles, pipas y cebil para las practicas psicotropicas, que posteriormente seran transferidas al uso de tubos y tabletas de inhalacion del complejo San Pedro de Atacama (Llagostera 2015; Nunez et al. 2007; Tarrago 1989).

La produccion de objetos perforados de lapidaria se registra en gran cantidad y asociacion recurrente a microperforadores y desechos de mineral, en areas aisladas y talleres representando un caso paradigmatico. En general, en el sitio Tulan-54 la tipologia de cuentas de mineral de cobre en su mayor parte son discoidales de un diametro promedio ca. 6 mm y de seccion rectangular, a lo que se suma una escasa presencia de tubulares (Figura 14).

Los Atributos Rituales

El diseno arquitectonico del templete albergo actividades ceremoniales recurrentes en sus diferentes recintos. Una rampa angosta desciende hacia el interior del templete, donde los estrechos recintos impiden movimientos mas fluidos provocando una circulacion restringida. En un comienzo las actividades debieron centrarse en torno a las inhumaciones de infantes, de un modo bastante uniforme en cada uno de los recintos, sumado a actividades de quemas en fogones estructurados junto a grabados y pinturas rupestres, los que se cubrieron gradualmente mediante actividades rituales, comidas y quemas y el descarte continuo de materiales depositados sobre el piso original.

A comienzos de la ocupacion, el rito se centro en las inhumaciones de 27 infantes bajo un patron similar, a pesar de las variaciones etarias y de ofrendas depositadas en fosos socavados en el piso con instrumentos pesados y aguzados con talones reservados (similares a hachas de mano), de acuerdo con las evidencias recuperadas in situ.

Los cuerpos se dispusieron individualmente, salvo un registro doble y otro triple, todos fueron puestos en posicion decubito lateral, semiflectados (Nunez et al. 2006a, 2006b), con ofrendas de collares y objetos preferentemente sobre el craneo y torax. Llama la atencion en un caso la concentracion de carbon bajo el craneo. Los cestos tipo coiled corresponden a piezas completas en muy mal estado de conservacion, bajo o sobre los cuerpos a modo de tapas o contenedores. Una vez terminada la disposicion de las ofrendas, solian poner lajas horizontales cubiertas de rellenos procedentes del socavado, hasta nivelarse a la altura del piso.

La edad de los infantes oscila mayoritariamente entre seis y 12 meses, aunque se encuentra un individuo fetal y dos entre 2 y 4 anos (Costa 2005). Los analisis de coprolitos recuperados en el sitio sugieren una poblacion en terminos generales sana, donde las patologias infecciosas no habrian tenido efectos fatales y el consumo de alimentos vegetales silvestres complemento el consumo carneo, sugiriendo que la poblacion no se encontraba sometida a un estres alimenticio (Holden 1991; Nunez, McRostie et al. 2009). Es por esta razon que, considerando el patron etario recurrente, se ha postulado la hipotesis de posibles inmolaciones, practica documentada en el registro etnohistorico (Calancha 1936 [1638]; Arriaga 1968 [1621]).

Las ofrendas corresponden en su mayoria a objetos excepcionales, escasamente representados en los depositos estratificados del templete, ya sean de origen local o foraneo. A pesar de que la ceramica fue ampliamente utilizada en el sitio, solo en ocho de las inhumaciones se encuentran escasos fragmentos. Las cuentas de caliza, mineral de cobre o conchas del Pacifico y del oriente tambien se observan ampliamente representadas, tal como ocurre con los caracoles trasandinos (Strophocheilus oblongus) usados como fragmentos perforados; y en un caso, relleno con pigmento rojo en su interior. Otras ofrendas dan cuenta de cubiletes liticos grabados, estolicas de hueso, punzones, laminas de oro repujadas, una placa de plomo, metates y una figurina ornitomorfa (Nunez, Cartajena et al. 2009).

En dos de las inhumaciones se registraron grandes cubiletes cilindricos grabados. Ambos estan "matados", uno perforado y el otro fracturado en cuatro piezas, de igual modo, una lamina de oro con rostros opuestos totalmente enrollada. En el cubilete ofrendado en el centro del templete (C1, recinto F) se advierte el motivo de un camelido humanizado, mientras que en el otro (C16 y 17, recinto D) se observan dos camelidos erectos tambien con manos humanizadas, enfrentados hacia un personaje central (Figura 15a). La vestimenta de este personaje central es muy similar a una pequena figura litica recuperada en el cementerio de Chorrillos en la cuenca del Loa Medio (Figura 15b).

Asociado al cubilete, junto al muro perimetral, se ubico en la boca de uno de los infantes, un tapon de madera que representa una cabeza de condor cubierta de oro repujado y pigmentado de rojo, con incrustacion de cobre de color en la cresta y su cavidad ocular (Figura 16a-e). Este hallazgo es similar a tres tapones de madera registrados en un cementerio Formativo al este de Pisagua (Coleccion A. Loayza) que representan a cabezas de ave y camelido ademas de uno sin diseno zoomorfo (Nunez 1964; Figuras 16b, 16c, 16d, 16e).

Por otra parte, se ha reconocido la similitud entre las laminas de oro de cabeza radiante, en forma de colgante, con diseno antropozoomorfo opuesto (C2, recinto F, Figura 17a-b), con aquella proveniente del cementerio Formativo Temprano de Guatacondo (Meighan 1980), correspondiente a una lamina de oro ovalada similar con rostro radiado y representacion alada. En otro caso, llama la atencion la similitud entre una lamina rectangular de oro con puntos repujados en un extremo dispuesta como ofrenda (C6, recinto C), con aquella proveniente del noroeste argentino, exhibida en el museo de Cachi. Tambien es similar a otras del Formativo Temprano de Arica, una de ellas rectangular con puntos repujados en sus extremos y otra en forma de ovalo con un tipico calado rectangular en el centro (Nunez, Cartajena, Carrasco et al. 2011).

Las fechas asociadas a los infantes C4 y C5 (2850 a 2720 cal. a.p.) y C1 (2760 a 2340 cal. a.p.), incluyendo una directa del hueso de una inhumacion en C10 (2780 a 2370 cal. a.p.), senalan la redundancia de estas practicas en un rango temporal acotado, bajo un patron normado y recurrente. Estas ofrendas denotan la importancia tanto de los objetos de oro como de los cubiletes elaborados en roca volcanica local, que representan elementos iconograficos de escala local y regional. En el primer caso se destaca el camelido con manos humanizadas que se repite a modo de un felino con similares atributos identificado en un petroglifo mueble asociado a una estructura extratemplete. En el segundo caso se trata del personaje frontal esta vez replicado en un pequeno lito grabado en el Loa Medio, entre los materiales rescatados del cementerio formativo de Chorrillos.

La ritualidad en los fogones estratificados sobre el templete se expresa en desechos de contenedores, consumo, implementos de molienda e incluso fecas de la evisceration derivada de los descartes de restos de camelidos. En los fogones del piso del templete, dispuestos junto a los fosos de las inhumaciones, se recuperaron restos minimos de camelidos, aves y roedores y particulas de mineral de cobre, asociadas a cuentas de crisocola y microperforadores. Se admite que estas "quemas" servirian como las "mesas" e incensarios, tal como ocurre con el ceremonial etnografico local y en el altiplano donde el "hacer pasar" la ofrenda a las brasas, incluye a fetos de llamas, incineracion de plantas aromaticas y resinosas: coca, coa y copal (Rosing 1994:115).

El aparato ritual se centralizo en actos e imagenes redundantes donde el arte rupestre representa hasta ahora la unica evidencia de la Circumpuna al interior de una estructura ceremonial, con petroglifos representando diferentes escenas y disenos (Figura 18a-b). Estos, replican estilos que a nivel regional han sido denominados Taira-Tulan, caracterizados por grandes grabados y pictograbados de camelidos naturalistas; y Confluencia correspondiente a pictografias pequenas con figuras humanas asociadas a propulsores, faldellines y escenas de caza de camelidos (Berenguer 1999; Gallardo et al. 1999; Nunez, Cartajena, Carrasco y de Souza 2006; Nunez, Cartajena, Carrasco et al. 2011). El primero se localiza en sitios abiertos, relacionado a grandes bloques y acantilados en quebradas ubicadas desde la cuenca del Loa hasta el sur del salar de Atacama, asociado a ritos vinculados con camelidos domesticos (Berenguer 1999). En el caso del estilo Confluencia las pinturas se encuentran en el rio Salado, especialmente al interior de abrigos y representarian animales silvestres asociados a escenas de cacerias (Gallardo y Yacobaccio 2005). Precisamente, bajo el bloque con pinturas del estilo Confluencia se ubico en el templete la inhumacion de un infante con dos propulsores de hueso, similares a los ofrendados en el abrigo Tulan-109, en la banda opuesta de la quebrada, con grabados de camelidos TairaTulan, similares a los registrados en el Loa medio (Pollard 1970).

A pesar de que ambos estilos pertenecerian a un periodo caracterizado por economias mixtas, cada uno apuntaria a diferentes orientaciones economicas e ideologicas esta vez en un contexto sincronico. En efecto, la evidencia osteologica de la fase Tilocalar senala que la caza de camelidos era tan frecuente como la crianza y que el arco coexistia con propulsores en cuanto las practicas de caza y pastoralismo eran simultaneas. La caza, si bien formo parte del sistema economico, tambien debio actuar como un catalizador ante las tensiones producidas por la crianza de animales domesticos. Sin embargo, ambas modalidades reflejarian conductas iconograficas diferentes pero derivadas de modos contemporaneos de vida y subsistencia (Aschero 2006). En cuanto los ritos rupestres intratemplete, ocurrieron en bloques apoyados en el piso fundacional, se supone que estos sucedieran al mismo tiempo en que se socavaba el piso para depositar a los infantes, entre 3050-2770 y 2870-2740 anos cal a.p.

En general, los ritos intratemplete sugieren la integracion a un discurso macrorregional sustentado por el surgimiento de liderazgo y la circulacion de objetos de estatus e iconos promovidos a traves del trafico de interaccion de amplia escala entre comunidades dispuestas entre la costa/valles bajos, hasta la vertiente trasandina, incluyendo las altiplanicies, los valles altos y las tierras bajas agricolas del Amazonas. La presencia en contextos formativos tempranos de objetos exoticos y prestigiosos extralocales dan cuenta de los contactos de larga distancia reflejados en el templete: implementos fumatorios, cebil, ceramica unguiculada e imbricada, caracoles orientales, adornos oseos para turbantes, maiz, semillas, conchas del Pacifico, obsidiana, cuentas de conchas foraneas, plumas, maderas intrusivas y objetos metalicos, entre otros, asociados a ofrendas, escondrijos e inhumaciones (Escola et al. 2005; Gallardo y Cabello 2015; Nunez y Santoro 2011). Efectivamente, se ha detectado durante tiempos formativos tempranos un incremento de las redes de interaccion regional con intercambios de larga distancia entre la costa del Pacifico, las altiplanicies y la vertiente trasandina, a traves de la circulacion de bienes de prestigio que sugieren interconexiones multidireccionales (Browman 1991; Nunez et al. 2007).

Reflexiones Finales

Una de las claves en las tierras altas del sur para comprender la emergencia de complejidad ritual radica en identificar la transferencia de los logros arcaicos tardios a los asentamientos formativos y la posibilidad cierta que en ese espacio surgiera un modo de vida eficiente que combinara caza y pastoralismo (Nunez 2006; Nunez et al. 1999).

Sin embargo, no son comunes estos sitios en el sur andino como para establecer comparaciones adecuadas. A pesar de los multiples estudios en las tierras altas, es poco conocida la funcionalidad de los sitios ceremoniales formativos (Roddick 2002, 2008). Se ha propuesto que la arquitectura monumental, monticulos y plataformas, pudieron congregar actividades rituales ciclicas ligadas a festines, que daran lugar a una politica de comensalismo y encuentros festivos competitivos en el marco de mano de obra conducida por un liderazgo emergente (Dietler y Hayden 2001; Dillehay 2005; Hastorf 2008a, 2008b; Ikehara y Shibata 2005; Stanish 2003; Steadman 2002). Sin embargo, en el caso del centro ceremonial de Tulan se estaria en presencia de un patron circumpuneno distinto a las grandes congregaciones y festines competitivos propuestos para el altiplano central. Al considerar los indicadores comunmente utilizados, especialmente la parafernalia asociada al servicio de comidas y bebidas; en el templete se observa el predominio de formas restringidas relacionadas con el despliegue y servicio de alimentos y liquidos, tambien se registra un numero de vasijas grandes (Kalazich 2006). Lo anterior es consistente con las observaciones que indican que no solo un alto numero de vasijas para servir, sino tambien la presencia de grandes vasijas para cocinar y almacenar, serian indicadores de actividades festivas (Roddick 2002).

Pese a lo anterior, en el templete de Tulan los residuos de la estratificacion monticular son mas compatibles con las "mesas" y comidas etnograficas andinas que permiten por reciprocidad satisfacer el apetito de los seres tutelares, como achachila, quien es el dueno y antepasado de la comunidad y tambien propietario del ganado silvestre y domestico, incluyendo la lluvia (Fernandez 1994). Se cumplen por la deuda de ofrenda, recibiendo alimentos, sacrificios y rogativas, porque controlan las fuerzas de la naturaleza. Viven en cerros, vertientes, lagunas y otros lugares sagrados y desde alli son invocados a un espacio de interlocucion en las "mesas" y "nidos de ofrenda" (BouysseCassagne y Harris 1987; Rosing 1994:201-210). Se mantiene el caracter hereditario de la deuda de ofrenda, esto es, la reiteracion generacional de los ritos, en tanto hoy, como posiblemente en el Formativo Temprano, las deidades son atendidas y reverenciadas con comidas y bebidas ciclicas (Dillehay 2005; Rosing 1994).

Los linajes familiares y fundacionales asumirian liderazgos religiosos en la medida que atenuaron conflictos derivados del acceso desigual al ganado y bienes de prestigio. Es posible que las cuotas del trabajo comunitario en eventos temporales se hayan realizado bajo un regimen de desigualdad aun incipiente. Ciertamente, gran parte de los objetos que componen el relleno del templete son abundantes y se encuentran presentes tambien en los contextos domesticos de otros sitios de la region. No se observa un acceso restringido a los recursos, por el contrario, se sugiere una participacion inclusiva estimulada por el acceso reiterado al centro ceremonial. El uso de pipas y consumo de psicotropicos intratemplete podrian vincularse con practicas chamanisticas y se podria especular que mas de algun rito reflejado en las evidencias registradas tenga relacion con el efecto alucinante.

Se habrian formalizado ceremonias propias como la incorporacion de los ritos rupestres regionales y el enfasis en el rol de los infantes en una liturgia local, conformando un axis mundi circumpuneno, acentuandose el rol de los infantes percibidos como seres inmaculados, al margen de la socializacion, al servicio de rogativas trascendentes. Las inmolaciones en el templete serian actos fundacionales vinculados con el acceso a los numenes y poderes ancestrales, considerando a los infantes como intermediarios ante el panteon andino. El espiritu fuera de los cuerpos pudo captarse como un umbilicus con los poderes requeridos por la comunidad durante sus actos publicos. En cuanto el espiritu de los antepasados (achachila) posee los lugares benignos y malignos: montanas, animales, lluvias, sequias, vientos, muertes y vertientes, es a ellos donde se deben conectar las ofrendas, quemas, festines y rogativas (Arriaga 1968 [1621]; Bouysse-Casagne y Harris 1987; Calancha 1936 [1638]).

Las comidas ritualizadas que cubrieron el templete mas bien se acercan a las ceremonias homologas actuales que: "penetran profundamente en la vida cotidiana y la vida cotidiana se inserta profundamente en el ritual" (Rosing 1994:197), sustentadas en "maestros" que convocan a los "convites" (Fernandez 1994). Ciertamente, la impresion de los ultimos pastores de Peine-Tulan acerca de los abundantes restos oseos superficiales de estos sitios es que aqui los antepasados celebraban sus "festejos" (Estanislao Ramos, comunicacion personal, 2010). La comida abundante, remarcada por la abundancia de desechos, las valoran en lugares de "encuentros". Es mas, aun estas ofrendas se entierran, tal como sucede con el espacio del rito "cabildo" del altiplano (Rosing 1994). Parece cierto que las acciones numinosas involucraron comidas y pasajes rituales integrando valores profanos y ceremoniales (Burger y Burger-Salazar 1985; Eliade 1959), compatibles con el ceremonialismo formativo donde: "lo ritual y lo domestico no son necesariamente mutuamente opuestos" (Hastorf et al. 2001:36).

Por otra parte, el registro de ofrendas ("pagos") en los fosos del templete reitera tambien actos panandinos, tal como ha ocurrido en los pisos de aquellos templos arcaicos-formativos de la costa de los Andes centrales (Makowski 2005). Se trataria de un indicador arqueologico y etnografico persistente en el Centro Sur andino (p.ej. "nido de ofrendas", "covero"), relacionados con proteccion en rutas, requerimiento de agua, multiplico de ganado y otras demandas que implican gratitud (Rosing 1994). Se depositan al interior de la tierra hacia los alcances de Pachamama, asociados a las "quemas" de inciensos, libaciones, festines y el esparcido votivo de challa (Fernandez 1994). Por su parte, en la etnografia local se observa tambien una estrecha relacion entre la colocacion simultanea de ofrendas en fosos tapados con lajas planas junto a la fogata donde queman coca y coa, durante el "convido" y la "limpia de canales" en el ceremonial de los "cantales" de Peine/Tulan (Nunez 2011).

El centro ceremonial, al articular el habitat de Tulan, estimulo el surgimiento de una tradicion religiosa compartida en un marco de habitos cinegeticos y pastoralistas con independencia politica e ideologica, en un escenario de amplias redes de intercambio y contactos macrorregionales aun poco conocidos.

Se propone que existieron linajes fundacionales asociados a la conduccion de los rituales al interior del templete con acceso a bienes de prestigio. Por un lado, estos provenian de la productividad local observada en los objetos de culto, dispuestos en la funebria intratemplete; y, por otro, los recepcionados por el trafico regional. Ambos constituyen en el templete bienes de uso selectivo y de baja frecuencia.

Recien se conocen las rutas contemporaneas entre el Loa y el litoral, mientras que en el curso medio se han observado densas areas de inhumaciones con contextos estrechamente vinculados, esta vez con una base horticola (quinua) y pastoralista, adaptada a tierras mas bajas (Gonzalez y Westfall 2010). Al respecto, se intensificaron las conexiones durante la fase Tilocalar con el litoral y el Loa, expresadas con la presencia de turbantes, productos alimenticios del mar, ceramica Los Morros, conchas del Pacifico y del oriente (p.ej. Strophocheilus), laminillas de oro, pipas y objetos de cobre. Precisamente, las dataciones y contextos de estas evidencias establecen una plena sincronia con los cementerios de Topater (700 a.C.), Chiuchiu-200 (900 a.C.), y las nueve fechas de Chorrillos de las cuales seis se ubican entre los 700-800 a.C. (Benavente 1982; Gonzalez y Westfall 2010; Thomas et al. 1995).

Las diferencias observadas respecto del altiplano central son sustanciales en relacion con el manejo de recursos, escalas espaciales, estabilidad y complejidad, en tanto que la combinacion agricultura y pastoralismo genero alli formaciones aldeanas densas y sedentarias. En el caso mas meridional de Chiripa, al sur del lago Titicaca, se ha indicado un crecimiento aldeano continuo, donde la actividad ritual y publica habria permitido reducir, resolver o redireccionar los conflictos al interior de los asentamientos fijos, por lo que ha sido considerada como una tecnologia social que posibilito el establecimiento de un sistema aldeano durante el Formativo Medio (Bandy 2001). Precisamente, estas transformaciones ocurrieron en general en aldeas formativas estables apoyadas en horticultura/agricultura, pastoreo de llamas y recolecta de recursos silvestres en un contexto de circunscripcion social (Bandy 2001). Mas al sur, el complejo cultural Wankarani se habia caracterizado por sus asentamientos monticulados conformados por ocupaciones superpuestas de caracter domestico y ceremonial al integrar inhumaciones, incluyendo un neonato sacrificado, afianzados con una base agrario-pastoralista aldeana y sedentaria (Bermann y Estevez 1995; Estevez 1999; Fox 2010; McAndrews 2005; Ponce 1970; Rose 2001; Walter 1966).

Sin embargo, recientemente se ha propuesto en Wankarani una orientacion exclusiva pastoralista temprana, constituida por comunidades moviles a base de multiples asentamientos dispersos conectados a estructuras residenciales (Capriles 2014, 2016; Capriles et al. 2011). A diferencia de los asentamientos Chiripa de mas al norte, estas comunidades no se caracterizarian por grandes aldeas sedentarias asociadas a arquitectura publica monumental. Lo anterior pone de manifiesto un modelo de pastoreo andino con un grado mucho mayor de movilidad, por el uso recurrente de espacios habitacionales, asociados a areas de pastoreo estacionales, como tambien a algunos sitios de agregacion que posiblemente tuvieron un caracter ceremonial como Machacamarca y Pukara de Belen. Estos ultimos estarian representados por una alta profusion de esculturas liticas de cabezas de camelidos, atributos especiales que sugieren una expresion ideologica pastoralista que recuerda al grabado en el templete de Tulan (Capriles 2016; Capriles et al. 2011; McAndrews 2005).

En este escenario, seria importante definir un modelo comparativo entre la naturaleza de las ocupaciones formativas tempranas de las subareas Altiplano Meridional y Circumpuna desde la perspectiva del transito Arcaico-Formativo y la emergencia de complejidad sustentada en modos de vida dinamicos de caza y pastoralismo, con asentamientos complementarios entre si, integrados en un locus sanctus comun, localizado en uno o mas centros prestigiosos de convergencia ciclica o estacional (Nunez et al. 2006a, 2006b). Por lo anterior, es probable que gran parte de los rituales pudieron vincularse con la construccion de un liderazgo local basado en la integracion y cohesion con comunidades pastoralistas emergentes, sujetos a una dependencia politica segmentada, fundada quizas en el parentesco, como una forma de asegurar los derechos comunales, familiares o individuales (Capriles 2016).

A traves de la fase Tilocalar se explicaria la ubicacion de un conjunto de asentamientos densos y diferenciados, localizados en el transecto Tulan, conformando un habitat integrado con relaciones mutualistas articulado en el intermedio por un centro ceremonial. Estos sitios se diferencian de las aldeas agricolas formativas sedentarias al basarse en un equilibrio entre movilidad y estabilidad, en un marco de habitos cinegeticos y pastoralistas, aglutinados en una esfera cosmologica y ritual consolidada en la quebrada Tulan. Habrian aceptado un panteon protector que regula los sucesos terrenales durante el Formativo Temprano, cuando se inicia el desvanecimiento del universo arcaico, mientras que desde el ideario pastoralista creciente se enfrentaba a trasformaciones formativas desconocidas. Ni antes o despues fue tan necesario el soporte religioso para superar los riesgos implicados en la emergencia de nuevos modos de vida. A diferencia de otros procesos andinos donde la forma construida se preserva como un testimonio visual, despues de tanta energia invertida, el templete de Tulan quedo gradualmente oculto bajo el monticulo sagrado: habian preferido el mito por sobre el testimonio visible.

Agradecimientos: Los autores agradecen a la comunidad atacamena de Peine por su apoyo y colaboracion permanente al proyecto. Esta investigacion es resultado del actual proyecto FONDECYT 1130917, que nos ha permitido continuar con la problematica del sitio Tulan-54, sumado al anterior proyecto FONDECYT 1070040. Las excavaciones contaron con la autorizacion del CMN No de oficio 4419/13. Por otra parte, ha sido muy importante la incorporacion de todas(os) las(os) colegas que han participado en los multiples trabajos de campo y analisis, en los distintos proyectos realizados en quebrada Tulan. Se suman las(os) alumnas(os) practicantes y tesistas cuyas contribuciones han sido esenciales. Finalmente se agradece a los evaluadores anonimos de Chungara Revista de Antropologia Chilena, que contribuyeron sustancialmente a mejorar el manuscrito.

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Lautaro Nunez (1), Isabel Cartajena (2-3), Carlos Carrasco (4), Patricio Lopez MA (3), Patricio de Souza (4), Francisco Rivera (5) y Boris D. Santander (6)

(1) Instituto de Arqueologia y Antropologia, San Pedro de Atacama, Universidad Catolica del Norte, Calle Gustavo Le Paige No 380, San Pedro de Atacama, Chile. lautaro.nunez@hotmail.com

(2) Facultad de Ciencias Sociales, Departamento de Antropologia, Universidad de Chile, Ignacio Carrera Pinto 1045, Nunoa, Chile. isabel.cartajena@uchile.cl; patriciolopezmendgmail.com

(3) ARQMAR-Centro de Investigacion en Arqueologia Maritima del Pacifico Sur Oriental, Santiago, Chile.

(4) Colegio de Arqueologos A.G., Santiago, Chile. carrcag@gmail.com; desouza.herreros@gmail.com

(5) Jose Manuel Infante 14, Depto. 42, Providencia, Santiago. franchurivera@gmail.com

(6) Departamento de Antropologia, Universidad Alberto Hurtado. Almirante Barroso #10, Santiago, Chile. bsantander@uahurtado.cl

Recibido: enero 2016. Aceptado: junio 2016.

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562017005000003.

Leyenda: Figura 1. (a) Ubicacion de la quebrada Tulan, (b) Sitios identificados a lo largo de la transecta y (c) Vista general de la quebrada hacia el Salar de Atacama.

(a) Location of the Tulan ravine, (b) Sites identified along the transect, and (c) General view of the ravine towards Salar de Atacama.

Leyenda: Figura 2. Planta general del sitio Tulan-54.

General ground plan of Tulan-54 site.

Leyenda: Figura 3. Vista parcial del Templete de Tulan-54.

Partial view of the ceremonial structure at Tulan-54.

Leyenda: Figura 4. Planta del templete del sitio Tulan-54.

Plan of the ceremonial structure of Tulan-54 site.

Leyenda: Figura 5. (a) Cubilete litico grabado y "matado" in situ, (b) Inhumacion doble junto al muro perimetral, (c) Fogon estmcturado al interior del templete, (d) Inhumacion en el recinto central con laminas de oro junto a otro bajo un cubilete grabado y "matado".

(a) Engraved stone vase "killed" in situ, (b) Double burial located next to the perimeter wall, (c) Hearth structure inside the temple, (d) Burial in the central area with laminated gold sheets next to another burial found under an engraved and "killed" stone vase.

Leyenda: Figura 6. (a) Vista general de grabado con cabeza de camelido, (b) Detalle de grabado de camelido con incisiones al interior del templete.

(a) General view of the engraved head of a camelid, (b) Detail of engravings of a camelid with incisions inside the temple.

Leyenda: Figura 7. Dataciones calibradas obtenidas de los diferentes sectores del sitio Tulan-54: extratemplete (basural, estructura exterior y areas exteriores), estructura ceremonial menor y del templete (tomadas de Hedges et al. 1989; Nunez 1992; Nunez et al. 2005; Nunez, Cartajena, Carrasco et al. 2011).

Calibrated dates of the different sectors of the Tulan-54 site: outside of the ceremonial structure (midden, exterior structure and external areas), inside the minor ceremonial structure and inside of the central ceremonial structure (taken from Hedges et al. 1989; Nunez 1992; Nunez et al. 2005; Nunez, Cartajena, Carrasco et al. 2011).

Leyenda: Figura 8. Perfil estratigrafico transversal del sitio Tulan-54, donde se detallan los depositos del interior del templete.

Transversal stratigraphic profile of the Tulan-54 site, showing details of the deposits inside the temple.

Leyenda: Figura 9. Perfil estratigrafico del interior del templete correspondiente a las cuadriculas F9 y F8 con ubicacion de muestras fechadas. Stratigraphic profile of the interior of the central ceremonial structure corresponding to grids F8 and F9 indicating the location of the dated samples.

Leyenda: Figura 10. (a) Puntas de proyectil registradas en el sitio Tulan-54, (b) Microperforadores recuperados del sitio Tulan -54 (fotografias facilitadas por P. De Souza).

(a) Projectile points recovered at the site Tulan-54, (b) Microdrills recovered at the site Tulan-54 (Photos provided by Patricio de Souza).

Leyenda: Figura 11. (a) LMA, fragmento de borde aparentemente de vasija no restringida (110 mm de diametro de boca aproximadamente). Labio convexo con reborde anular por el exterior de 14 mm de ancho. A la izquierda superficie exterior, al centro superficie interior y a la derecha seccion transversal (tomado de Varela 2011), (b) LMA, fragmento de borde, de vasija aparentemente no restringida (220 mm de diametro de boca), seguramente una olla a juzgar por el tizne adherido en el exterior. El borde presenta un tipico engrosamiento exterior. De izquierda a derecha: superficie exterior, interior y seccion transversal (tomado de Varela 2011). (a) LMA, rim sherd apparently from an unrestricted vessel, of approximately 110 mm of orifice diameter. Convex lip with exterior annular rim of 14 mm of width. View of the outer sherd wall (left), of the inner sherd wall (center) and of the transverse cross section (right) (taken from Varela 2011), (b) LMA rim sherd of an apparently unrestricted vessel (220 mm orifice diameter), probably a pot judging from the soot adhering on the outside wall. The rim presents a typical exterior thickness. From left to right: outer sherd wall, interior sherd wall and transverse cross section (taken from Varela 2011).

Leyenda: Figura 12. (a). Dispersion de medidas para la primera falange anterior (BFp y Dp sensu von den Driesch 1976) del sitio Tulan 54, (b) Grafico de cajas representando el LSI, considerando solo el grupo de medidas correspondiente del grupo de tamano grande (guanaco/llama) (Tulan-54 Templete n=36, Tulan-54 exterior n=42 y Tulan-85 y 122 n=61).

(a) Scatter plot of the measures for the first former phalanx (BFp and Dp sensu von den Driesch 1976) of the Tulan-54 site, (b) Box plot representing the LSI, considering only the measures associated with the largest size group (guanaco/llama) (Tulan-54 Central Ceremonial Structure n-36, Tulan-54 exterior n-42 and Tulan-85 and Tulan-122 n-61).

Leyenda: Figura 13. Representacion de unidades anatomicas cuantificadas en %MAU para las cuadriculas H2, H4 y C7 en conjunto. * Datos de C7 tomados de Calas (2007).

Representation of anatomical units quantified in %MAU for the square units H2, H4 and C7 taken together. * C7 data taken from Calas (2007).

Leyenda: Figura 14. Cuentas de collar recuperadas del sitio Tulan-54.

Bead necklace recovered at the Tulan-54 site.

Leyenda: Figura 15. (a) Cubilete litico grabado registrado como ofrenda en un entierro doble en el recinto D (C16, C17). Se observan dos camelidos erectos humanizados enfrentados hacia un personaje central, (b) Pequena escultura litica proveniente del cementerio formativo de Chorrillos (Calama) que presenta un personaje frontal.

(a) Engraved stone vase offering at the double burial in the D unit (C16, C17). Facing a central figure, two humanized camelids stand erect, (b) Small stone sculpture presenting a frontal figure, found at the Formative cemetery of Chorrillos (Calama).

Leyenda: Figura 16. (a) Cabeza de condor de oro repujado sobre matriz de madera con incrustacion de cobre en la cresta y cavidad ocular izquierda, que fue ofrendada a un neonato al interior del templete Tulan-54. La linea inferior ilustra objetos de madera como tapones hallados en un cementerio Formativo al pie del acantilado de Pisagua por el profesor Alfredo Loayza en 1960 (Coleccion privada):

(b). Cabeza de camelido, (c) Cabeza ornitomorfa con restos de plumillas adheridas, (d) Cabeza de camelido (?) fracturada, (e) Objeto similar sin diseno. Carecen de repujado en oro, pero las formas y tallado ornitomorfo igualan al registro del templete (Nunez 1964).

(a) Embossed gold head of condor on a wooden matrix, with copper inlay in the comb and in the left eye cavity. It is an offering to a newborn buried inside the Central Ceremonial Structure off the Tulan-54 site. At the bottom, wooden objects such as caps found in a Formative cemetery in Pisagua by Professor Alfredo Loayza in 1960 (private collection): (b) Camelid head, (c) Ornithomorphic head figure with attached feather remains, (d) Fractured camelid head (?), (e) Similar objects without design. They are not embossed in gold. Both their form and their ornithomorphic carving resemble the ones observed in the Central Ceremonial Structure (Nunez 1964).

Leyenda: Figura 17. (a) Laminas de oro con perforacion (colgante) y repujado de dos cabezas opuestas dispuesta como ofrenda en el entierro C13 (recinto D), (b) Laminas y el cuerpo in situ, junto a la laja que lo cubria.

(a) Perforated laminated gold sheets (pendant) with two facing embossed heads, deposited as an offering at the C13 burial (D unit), (b) The two gold sheets and the human remains in situ, next to the slab that covered them.

Leyenda: Figura 18. (a) Bloque con pictografia del estilo Confluencia al interior del templete, (b) detalles de pictografias de camelidos manipulada mediante D-Stretch-Image J (imagen facilitada por Wilfredo Faundes).

(a) Stone block inside the temple structure with a Confluence style pictography, (b) details of camelid pictographs using D-Stretch-Image J (image provided by Wilfredo FaundesJ.
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Author:Nunez, Lautaro; Cartajena, Isabel; Carrasco, Carlos; Lopez M., Patricio; de Souza, Patricio; Rivera,
Publication:Revista Chungara. Revista de Antropologia Chilena
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2017
Words:13831
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