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Preliminares para un Dossier sobre Cecilio Acosta.

"La tirania reina sobre el silencio, la anarquia sobre la confusion; solo la libertad reina sobre el pensamiento".

Cecilio Acosta, 13 de febrero de 1869

En medio de la incipiente paz y el orden establecido por las tropas del Pacificador don Pablo Morillo en la provincia de Caracas, tuvo lugar el alumbramiento de Cecilio Acosta, hecho que pareciera marcar su destino como individuo a quien la busqueda de un orden republicano le resulto una tarea infructuosa.

Y es que las vicisitudes de la guerra, resultaron el denominador comun de una tierra cuyos cimientes institucionales quedaron a merced del primer aventurero capaz de imponer su propio dominio, por encima de otros similares y lo que es peor, con la venia complaciente y legitimadora de las cabezas mejor amuebladas de la hora.

Hubo excepciones, por supuesto que las hubo, pero tal postura apegada a sanos principios de racionalidad politica fue denostada de ingenua por decir lo menos, aun cuando, fue siempre el desprecio el que finalmente tendia a lacerar a quienes cultivaban virtudes socraticas.

Cuando se produce aquel tristemente celebre duelo de pareceres, entre el doctor Vargas y el coronel Carujo en 1835, Acosta es apenas un joven seminarista, empero, los efectos de la militarada contra el Poder Civil, dejo honda huella en la novel Republica que trataba de ser apuntalada. Otro episodio funesto, lo represento la embestida de la que fue objeto el Congreso aquel 24 de enero de 1848, en el que en lugar de prevalecer la elocuencia de la palabra, esa fecha cundio los !ayes! de la victima apunaleada por el adversario iracundo. Acosta esta en los pininos de su actividad publica como escritor de articulos en periodicos, pero sabe ya que la accion politica en aquella Venezuela bucolica luce un oficio riesgoso.

Diez largos anos que parecian no tener fin, significa la hegemonia nepotica de Monagas. Un decenio marcado por el latrocinio, la burla hacia la fe republicana y la complicidad manifiesta, donde la iniciativa de abolir la esclavitud quedo como un mero centelleo en medio de las tinieblas. Tal fue la impudicia de los poderosos de turno, que estos llegaron al extremo de constitucionalizar sus desafueros, por medio de la perpetuacion del continuismo y el contubernio familiar.

Pese a este desalentador escenario, don Cecilio, tuvo el tino de concebir quiza el mas memorable de sus escritos: Cosas sabidas y cosas por saberse. Este ensayo condensa la claridad de su juicio sobre los principales topicos de su actualidad y revela a la vez, como la discrecion atesora una reserva moral sobre el cual es posible remediar los males causados.

Es probable que en un momento dado, todo tienda a empeorar, que la salida luzca lejana y el desengano siga haciendo de las suyas. Asi lo vivio en carne propia don Cecilio, pero aun asi, conservo su entereza, refugiado en sus libros, en su quehacer de jurisconsulto, en la preparacion de su catedra universitaria, en la circunspeccion de su fe religiosa.

No fue Acosta, hombre de violentos procederes y alardes presuntuosos. Reconocido y postergado a la vez por sus pares, ello no amilano su espiritu. Fiel a sus convicciones, plasmo en la prensa sus ideas, pero mas lo fue en la privacidad de la correspondencia cruzada con Miguel Antonio Caro, Florencio Escardo, Elmira Antonmarchi, Jose Maria Samper, Rufino J. Cuervo, entre otros literatos.

Extrana paradoja, resulta en el, haber sido enaltecido mas alla de los limites espaciales de una Venezuela de la que nunca tuvo la oportunidad de salir, dado lo precario de su patrimonio y exiguos contactos politicos. Apenas si pudo ofrecer sus modestos servicios como integrante de la Comision Codificadora establecida por quien se hizo titular de "Ilustre Americano", no llego a ocupar el puesto natural para su acrisolada trayectoria academica y profesional: el rectorado de la Universidad. La mezquindad pudo mas, sin embargo, don Cecilio no se arredro.

Habia llegado al convencimiento que solo da abaco de la experiencia que su obra perduraria en el tiempo. Ese fue su mejor antidoto frente los ramalazos de la insidia.

Hoy doscientos anos despues de su natalicio, resulta oportuna la revision de la trayectoria de aquella figura cimera, sobre todo en momentos en los que una vez mas parecemos navegar sin rumbo, donde el espiritu de lucha parece flaquear hasta la tribulacion. Cortos de memoria solemos ser en ocasiones y olvidamos los ejemplos del pasado. Y es alli, donde nos percatamos que hubo hombres y mujeres que no cejaron en el empeno de mantenerse a flote, aun en las mas dificiles circunstancias. El ejemplo de Cecilio Acosta, esta presente para alentar nuestro periplo, para disipar los demonios internos y hacer frente a los obstaculos que otros se afanan en colocar.

Este Dossier es el fruto del foro conmemorativo del Bicentenario del natalicio de Cecilio Acosta (1818-2018), celebrado el martes 6 de febrero de 2018 en el Auditorio Fundacion Polar de la Universidad Metropolitana, organizado por la profesora Maria Eugenia Perfetti, adscrita al Departamento de Humanidades. Alli participaron en calidad de expositores los profesores Laura Febres, Rafael Acosta Sanabria, Alexandra Hernandez, Rafael Arrraiz Lucca, David Ruiz Chataing y Alfredo Rodriguez Iranzo.

El lector podra en las paginas que siguen, aproximarse a varias de las facetas que ocupo el quehacer intelectual de Cecilio Acosta. En primer lugar, se topara con el escrito de Laura Febres, intitulado "La nocion de "Pueblo" en dos pensadores catolicos venezolanos: Cecilio Acosta (1818) y Mario Briceno-Iragorry (1897)" en el que la autora ausculta la concepcion de estos preclaros humanistas venezolanos en torno a como concibieron la voz pueblo en funcion de los atributos e intereses particulares y generales del conglomerado social, movilizado por los partidos politicos y gobiernos en uno y otro siglo.

Le sigue el ensayo de Rafael Acosta Sanabria que lleva por titulo "Cecilio Acosta, un educador de pensamiento profundo", en el cual repasa la formacion filosofica, teologica y espiritual del eximio intelectual para ofrecernos un cuerpo de doctrina pedagogica que a lo largo de su trayectoria, Cecilio Acosta logro forjar de manera coherente y sostenida.

Sucede en el orden de aparicion, el articulo de Alfredo Rodriguez Iranzo, "Cecilio Acosta un venezolano adelantado a su tiempo", en el que nos precisa los aportes de lo que bien puede denominarse una suerte de pedagogia politica que reside en la libertad de imprenta y el derecho a opinar libremente. La Educacion vista como un todo integrado, fue en Acosta, uno de los ambitos a los que dedico especial interes en sus escritos, por cuanto era un convencido de que por esta vereda se podia consolidar el ejercicio de la ciudadania.

Por ultimo, el trabajo de David Ruiz Chataing, "Republicanismo y revolucion en el pensamiento de Cecilio Acosta", muy pertinente revision de los conceptos manejados por Acosta en cuanto a la concepcion de gobierno republicano que de acuerdo a la experiencia clasica y reciente de su hora, podia resumirse en la existencia de solidas instituciones, aceptadas por una sociedad consustanciada con el respeto a las leyes y a los principios de la prosperidad individual.

Queda pues a la vista estas selectas contribuciones que en conjunto representan el aporte de la Universidad Metropolitana a una conmemoracion que pone de manifiesto una Venezuela donde los buenos frutos prevalecen aun por encima de la deslucida hojarasca.

Jose Alberto Olivar (1)

(1) Doctor en Historia (UCAB). Profesor Adscrito al Departamento de Humanidades de la Universidad Metropolitana. Correo electronico: jolivar@unimet. edu.ve
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Author:Alberto Olivar, Jose
Publication:Almanaque
Date:Dec 1, 2018
Words:1318
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