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Practicas socioeconomicas de la fauna domestica en la Edad del Hierro en el Valle Medio del Tajo.

Socioeconomic practices of the domestic fauna from the Iron Age in the Middle Valley of Tajo

Sumario: 1. Introduccion. 2. Localizacion de los yacimientos. 3. Materiales y metodos. 4. Resultados. 4.1. Patrones de representacion taxonomica. 4.2. Patrones de mortandad. 4.3. Patrones de representacion esqueletica. 5. Discusion y puesta en valor de los datos en su contexto. 6. Conclusiones.

1. Introduccion

Durante la ultima decada se han ido desarrollando algunos trabajos que han permitido paliar la escasa informacion que existia para la Edad del Hierro en el Valle Medio del Tajo (Morin, et al., 2005; Davila 2007; Morin y Urbina 2012; Torres 2013; Baquedano 2014; Azcarraga 2015). Los trabajos monograficos indicados nos han permitido tener una imagen general de las sociedades que vivieron durante la Edad del Hierro en el centro de la Peninsula Iberica.

A pesar de todos estos trabajos, la informacion disponible sobre las estrategias economicas, en lo que se refiere al aprovechamiento y explotacion de los recursos animales, es muy limitada (Yravedra y Estaca 2014).

Aun asi se pueden destacar los trabajos de Morales (1980), Miguel (1985), Chaves et al. (1991), Cerdeno et al. (1992), Miguel y Morales (1994), Liesau (1998a y b), Urbina et al. (2005), Yravedra (2007a y b), Consuegra et al. (2007) y Lopez y Morales (2012). Con esas referencias se articulo un discurso en el que se planteaba que estas poblaciones consumian ovicapridos como animal predominante, seguido de bovidos y suidos. Sin embargo, estos datos no eran suficientes para mostrar los modos de vida economicos de esta sociedad.

En este trabajo se presentan los datos zooarqueologicos ineditos de siete yacimientos: La Guirnalda de Quer en la provincia de Guadalajara; La Gavia III, Humanejos, La Cuesta y Torrejon de Velasco pertenecientes a la Comunidad de Madrid y, por ultimo, en la provincia de Toledo Entrevinas I y Cerrocuquillo. A partir de los datos obtenidos en estos sitios y la contextualizacion regional mostraremos al gunas reflexiones sobe las practicas ganaderas y/o socioeconomicas de las sociedades de la Edad del Hierro en el centro de la Peninsula Iberica.

2. Localizacion de los yacimientos

Todos los yacimientos se enmarcan en la cuenca media del Tajo, distribuidos en el ambito territorial comprendido por el suroeste de Guadalajara, sureste de la Comunidad de Madrid y norte de Toledo (Fig. 1). De los conjuntos faunisticos analizados, La Guirnalda de Quer se situa en el area geografica actual de la provincia de Guadalajara (Agusti 2007 y Agusti et al. 2012), los asentamientos de La Gavia III (Morin 2008a), Humanejos (Flores 2011), La Cuesta (Flores y Sanabria 2012 y 2014) y Torrejon de Velasco (Morin 2008b) estan en la Comunidad de Madrid y los de Entrevinas I (Garrido 2012) y Cerrocuquillo (Baquedano et al. 2010 y Torija et al. 2010) en Toledo.

3. Materiales y metodos

El conjunto de fauna procesada para este trabajo es de 31.731 restos, de los cuales 10.826 pertenecen a la Primera Edad del Hierro y 20.016 a la segunda, ademas de 65 restos atribuibles a la Edad del Bronce Final y 824 al periodo de transicion entre la Primera y la Segunda Edad del Hierro (Tabla 1).

En relacion con la metodologia empleada para este estudio lo primero a lo que vamos a referimos es a la distribucion de los perfiles taxonomicos. Para ello, se ha calculado el Numero de Restos (NR) y el Minimo Numero de Individuos (MNI), tambien se han analizado los patrones de mortandad, y, por ultimo, los perfiles esqueleticos.

Para la identificacion taxonomica se ha seguido a Lavocat (1966), Pales y Lambert (1971), Schmid (1972), Martin y Blazquez (1983) y Hilson (1992). Para casos mas especificos se ha seguido a Boessneck (1969), Payne (1985), Prummel y Frisch (1986) y Fernandez (2001) para la diferenciacion entre Ovis aries y Capra hircus, para el Bos taurus a Prummel (1988) y para diferenciar al jabali del cerdo domestico (Payne y Bull 1988). Junto a los trabajos de estos autores se ha manejado nuestra coleccion de referencia personal como medio de contraste. Asi mismo para el calculo del NR se han incluido todos los restos, tanto identificables como no. El MNI se ha adscrito en funcion del resto anatomico mas abundante diferenciando el lado izquierdo y derecho siguiendo a Brain (1969). En cuanto al MNI se ha optado por contabilizarlo de dos maneras, por un lado, considerando cada UE como unidades independientes entre si. Y, por otro lado, con motivo de ofrecer el MNI de todo el conjunto, se ha contabilizado considerando los datos de todas las UU.EE. de cada sitio de manera conjunta.

Los patrones de edad se han podido determinar a partir de las piezas dentarias, observando el desgaste y la emergencia de los dientes definitivos respecto a los deciduales. Asi como el grado de osificacion de los huesos y la fusion de las epifisis. Los diferentes grupos de edad que se han tenido en cuenta son: infantiles , juveniles y adultos. En relacion con el calculo de las edades se han seguido los trabajos de Perez Ripoll (1988) y de Couturier (1962) para referirse a los ovicapridos, los de Mariezkurrena (1983), Brown y Chapman (1991 a y b) y Guadelli (1998) para los equidos.

Por ultimo, se analizara la representacion anatomica en la que se ha identificado la parte a la que pertenece el elemento oseo y, en los casos en los que esto no ha podido determinarse y, por tanto, son huesos indeterminables, se los ha asignado a la categoria de axial, esponjosos (si es tejido de alguna epifisis o algun hueso compacto) o diafisis. De esta forma se pretende ver a que elementos afecta mas la fracturacion. Ademas los diferentes huesos se han agrupado en distintas secciones: la porcion craneal comprendida por los huesos del craneo y la mandibula, la porcion axial integrada por vertebras, costillas, escapula y pelvis siguiendo las razones establecidas por Yravedra (2006) y el esqueleto apendicular que se subdivide en elementos superiores (humero, femur, tibia y radio-ulna) y el inferior formado por los metapodios y los huesos compactos.

4. Resultados

4.1. Patrones de representacion taxonomica

Al analizar el NR se aprecia que, para la Primera Edad del Hierro, los animales domesticos estan mejor representados que las especies silvestres (Tabla 2). Entre los animales domesticos la cabana ganadera con mayor numero de restos es la ovicaprina, destacando el caso del yacimiento de Cerrocuquillo, donde esta especie representa el 25% del total de los restos estudiados, con una gran diferencia sobre el segundo taxon, los bovidos con un 5%, o en el caso de La Guirnalda donde los ovicapridos mantienen el porcentaje del 25% de los restos, pero los bovidos estan mejor representados en la muestra con un 19%. De los yacimientos analizados solo en La Cuesta los bovidos su peran ligeramente a los ovicapridos. Respecto al tercer taxon en importancia, en todos los sitios tratados predominan los cerdos, salvo la excepcion de La Guirnalda donde destacan los equidos (Tabla 2).

En la Segunda Edad del Hierro destacan de nuevo los animales domesticos sobre los silvestres, cuya presencia es casi testimonial salvo en el caso del ciervo, gracias a la fragmentacion de las astas. Ademas del ciervo se han documentado restos de otros animales como el corzo (Tabla 3).

Al igual que sucedia en el periodo anterior, entre los animales domesticos vuelven a predominar los ovicapridos con la excepcion de Entrevinas I, donde los restos mas abundantes pertenecen a los bovidos. Mencion aparte tendria el caso de La Cuesta donde nos encontramos una relacion pareja de predominancia entre ovicapridos y bovidos. La segunda especie en importancia es la cabana bovina, seguida de los suidos, con la excepcion de La Gavia III donde ocupan el quinto lugar en importancia (Tabla 3).

El analisis del MNI nos ha ofrecido para la Primera Edad del Hierro unos resultados parecidos a los de NR. De este modo son los ovicapridos el taxon con un mayor numero de individuos, superando en la mayoria de los casos el 40% de los animales documentados en el yacimiento. Su predominancia oscila de unos lugares a otros de modo que en sitios como Humanejos alcanza el 33% de los individuos y en otros como el Cerrocuquillo supera el 70% de los individuos de la muestra. El segundo taxon en importancia es el grupo de los bovidos, especialmente en La Guirnalda y Cerrocuquillo, mientras que en Humanejos y La Cuesta tiene una representacion mas moderada. El tercer grupo mas importante es el de los suidos, con la excepcion de La Guirnalda donde serian los equidos (Tabla 4).

Desde la perspectiva de analizar el MNI de cada taxon por UU.EE. se observa que los ovicapridos son el grupo mas importante seguido de los bovidos, suidos y equidos (Tabla 4).

Para el MNI de la Segunda Edad del Hierro vuelven a destacar los ovicapridos en todos los casos, con la excepcion de Entrevinas I, donde el animal predominate es el suido. El segundo grupo mas importante en la mayoria de los sitios es el de los bovidos, salvo en La Gavia III y Cerrocuquillo donde el MNI de equidos es muy parejo al de los bovidos. De este modo los equidos suelen ser la tercera especie en importancia relegando a los suidos a la cuarta posicion en todos los casos, salvo la ya mencionada excepcion de Entrevinas I (Tabla 5).

Cuando se analiza el MNI por UU.EE. se observa el mismo panorama que en el MNI general, donde los dos taxones mejor representados son los ovicapridos y los bovidos. Los unicos lugares en los que no se cumple esto es en Humanejos, debido a que el segundo taxon en importancia son los equidos, y en Entrevinas I en el que destacan los suidos. Con relacion al tercer animal, encontramos una dualidad entre los equidos y los suidos, al presentar unas diferencias minimas entre ellos (Tabla 5).

4.2. Patrones de mortandad

Al analizar la mortandad en los yacimientos de la Primera Edad del Hierro se observa que los adultos son los individuos mas frecuentes tanto en el MNI general como en el particular de cada UU. EE. (Fig. 2).

Hay que destacar que entre los individuos adultos que aparecen en los yacimientos hay un porcentaje de individuos adultos-seniles importante, esto se aprecia claramente en los casos de La Guirnalda y Cerrocuquillo. En La Guirnalda la frecuencia de individuos seniles oscila entre el 25 y el 40% y en Cerrocuquillo esta frecuencia va entre el 14 y el 17% de seniles entre los adultos, reflejando una menor importancia de este tipo de taxones. La presencia de individuos tan mayores nos indica que estos animales se rentabilizan durante toda su vida en el aprovechamiento de sus diferentes cualidades, como la explotacion lactea en el caso de bovinos y ovicaprinos, o su fuerza de trabajo en tareas de traccion, laboreo agricola o como medio de transporte en el caso de bovinos y equidos.

Los otros grupos de edad representados por infantiles y juveniles son relativamente escasos (Fig. 2). Esta baja representacion de animales infantiles y juveniles determina que, en los diversos yacimientos estudiados las distintas cabanas animales no fueron aprovechadas exclusivamente para consumo carnico. Esto nos sugiere que para este momento cronologico los animales eran llevados hasta el umbral mas alto de edad para sacar de ellos todo el rendimiento economico posible a traves del aprovechamiento de los llamados "productos secundarios", ya fuesen leche, lana, excrementos, fuerza de trabajo, etc., y, tras llegar a su cenit, se pasaba a su consumo carnico. Del mismo modo la escasez de infantiles nos sugiere que la explotacion carnica de los animales no fue el objetivo prioritario de la produccion ganadera.

Esto mismo se ve en la Segunda Edad del Hierro donde vuelve a ser el grupo de edad de los adultos el mejor representado, encontrando el mejor ejemplo en el yacimiento de Entrevinas I, donde todos los individuos documentados son adultos (Fig. 3).

Al analizar el grupo de los seniles se aprecia que en La Guirnalda alcanzan un porcentaje del 18% en bovidos y ovicapridos, un valor que se dispara en los equidos debido a que los seniles representan el 50% de los individuos adultos, siendo un ejemplar de burro y el otro de caballo. En la Gavia III los porcentajes van desde los 14,3% en los equidos, al 20% en bovidos y ovicapridos. Por ultimo, los suidos tienen el mayor porcentaje de seniles con un 40%. Este mismo dato se repite para los suidos en Humanejos, ademas de contar con un 20% entre los caballos, un 17,4% en los ovicapridos y un 15,38% en los bovidos. En Entrevinas I solo se han podido obtener datos de seniles en el grupo de los suidos con un 33,3%. Para finalizar, el yacimiento del Cerrocuquillo es, de entre todos los estudiados, el asentamiento que presenta los porcentajes mas bajos de seniles, asi solo representan el 12,5% entre los bovidos, el 11% en los caballos y el 9,5% en los ovicapridos. Por tanto, en lineas generales, los rangos en los que se suele mover, a nivel porcentual, el valor para los seniles es de entre el 15% y el 30% de los adultos. Dentro de estos porcentajes los datos mas altos los encontramos en los suidos, que van entre el 33% y el 40%.

Segun estos porcentajes se pueden hacer algunas valoraciones y reflexiones; la primera es que en relacion a la Primera Edad del Hierro bajan sensiblemente las frecuencias de seniles, en segundo lugar destaca el porcentaje de seniles en una cabana ganadera tradicionalmente asociada a la produccion de carne. Nos referimos a los suidos con abundancia de seniles. Esto podria deberse a que los individuos representados son hembras de cerdos destinados a la cria, o bien al engorde y posterior consumo en jamones o salazones, o a que parte de los individuos representados en la categoria de Sus sp sean en realidad jabalies cazados, y por tanto eso explicaria por que son seniles.

En relacion al resto de grupos de edad--infantiles y juveniles--son relativamente escasos, aunque ganan en importancia con respecto a la Primera Edad del Hierro. Si, como en el caso anterior, nos centramos en los neonatos, vemos que el numero asciende. Mientras que en La Gavia III tenemos un individuo de bovido y otro de ovicaprido, en Entrevinas I y Cerrocuquillo se han documentado un suido y un ovicaprido para cada yacimiento y, por ultimo, en Humanejos se localizo el mayor numero de individuos prematuros, con 6 neonatos de suidos, de los cuales 4 son asignados a Sus sp. y 2 a Sus scrofa, junto con 4 perros.

4.3. Patrones de representacion esqueletica

Al analizar la representacion anatomica en la Primera Edad del Hierro observamos que en casi todos los yacimientos se repiten unos patrones similares en los que suelen predominar las secciones craneales y apendiculares en casi todos los taxones, al contrario que la axial que suele ser la menos abundante (Tabla 6).

Asi en La Guirnalda, suidos y cervidos tienen un predominio de las secciones craneales y en los equidos y ovicapridos destacan los apendiculares. Por el contrario, en todos los taxones el esqueleto axial esta peor representado, aunque en casos concretos como el caballo, la parte craneal es poco frecuente y en los suidos los apendiculares inferiores.

En La Cuesta el elemento mejor representado es la seccion craneal para bovidos, equidos y ovicapridos. Los axiales suelen estar mal representados salvo en los suidos. Es significativa tambien la escasez de elementos apendiculares superiores en la mayor parte de los taxones de este yacimiento.

En Humanejos, la muestra es tan exigua que no se puede dar ningun parametro de comparacion. En relacion con Cerrocuquillo, se observa que en todos los taxones los elementos axiales son las partes peor representadas, a diferencia de la seccion craneal en suidos y bovidos y el apendicular en los ovicaprinos.

Para la Segunda Edad del Hierro hemos observado una situacion parecida a la descrita en la Primera Edad del Hierro, de modo que generalmente predominan los elementos craneales y los apendiculares y los axiales suelen estar mal representados (Tabla 7).

En La Guirnalda, los bovidos, equidos y ovicapridos presentan un alto numero de elementos apendiculares superiores, que se completa con la seccion craneal en los ovicapridos, suidos y cervidos, al contrario que los huesos axiales mal representados en todos los casos salvo los suidos.

En La Gavia III hemos observado que la seccion craneal es la que mejor esta representada en todos los taxones, y en el lado contrario, la peor documentada es la axial para equidos y ovicapridos, y los elementos apendiculares para bovidos y suidos. En Humanejos se aprecia una tendencia similar al caso de La Gavia III, donde la seccion craneal es la mejor conservada, salvo en el caso de los equidos, y los elementos con menor presencia corresponden a los axiales y apendiculares.

En La Cuesta se ha documentado el mismo patron que en los otros casos. La novedad de este yacimiento es que en aquellos taxones con mas restos se aprecia que cada taxon tiene un elemento predominante distinto: en bovidos es la zona craneal, en equidos y ovicapridos los elementos apendiculares superiores, y en suidos el esqueleto axial y el craneal.

En Entrevinas I, al presentar una muestra tan escasa, solo se han podido determinar estos parametros en dos taxones, bovidos y suidos. Por un lado, tenemos que la parte mejor documentada es la craneal en ambos animales y, para la zona con menor indice de representacion, nos encontramos que para los bovidos son los elementos apendiculares inferiores y para los suidos los elementos apendiculares superiores.

En Cerrocuquillo apreciamos que tanto bovidos como equidos presentan un mismo patron, donde el elemento craneal es el mejor representado y el esqueleto axial el menos numeroso. Para los ciervos el elemento con mayor predominio es la zona craneal y los elementos apendiculares superiores, mientras que en los suidos los elementos apendiculares superiores son los peor representados y los mas importantes los elementos craneales.

Segun se desprende de los datos mostrados en los perfiles esqueleticos de estos yacimientos en ambas etapas, se puede concluir que las muestras oseas se caracterizan por un gran sesgo osteologico. En la mayor parte de los yacimientos la seccion craneal suele ser la predominante en contraposicion a los elementos axiales, lo cual puede relacionarse con la mayor densidad de unos respecto a otros y sus mayores posibilidades de conservacion. Por tanto, es posible que detras de la representacion esqueletica diferencial de cada taxon haya razones tafonomicas que puedan explicarlas, por ejemplo la accion de perros que muerdan y alteren las muestras oseas, entre otras.

Por otra parte, y a pesar del sesgo osteologico de las muestras, la presencia de todas las partes anatomicas en los yacimientos con independencia de sus frecuencias sugieren que los animales generalmente llegaron completos a los yacimientos, pudiendo ser sacrificados en el mismo lugar o transportados completamente, salvo particularidades concretas en situaciones determinadas a las que no nos vamos a referir en este trabajo, como por ejemplo la seleccion de ciertas partes como las astas de ciervo para el procesado de materia prima o la deposicion completa de animales enteros en ciertos silos o estructuras, cuyo significado escapa al enfoque de este estudio.

5. Discusion y puesta en valor de los datos en su contexto

Cuando aunamos los datos que hemos mostrado y los relacionamos con los existentes para la Primera Edad del Hierro de otros yacimientos como Ecce Homo (Morales 1980), Cerro San Antonio (Chaves et al. 1991), Puente Largo del Jarama (Liesau 1998a), Arroyo Culebro (Liesau 1998b y Orri y Nadal 2002) (no se toman los datos de la necropolis de Arroyo Culebro D), La Capellana (Liesau 1998a) y Las Camas (Yravedra 2007b); y la Segunda Edad del Hierro procedentes de El Cerron (Miguel y Morales 1994), La Gavia (Urbina et al. 2005), Cerro Redondo (Miguel 1985) y Llano de la Horca (Cerdeno et al. 1992 y Lopez y Morales 2012), asi como los datos ineditos de las memorias arqueologicas de La Ribera (Garcia y Vila 2003), Pista de Motos (Yravedra 2007c), Cerro de las Brujas (Rodriguez 2011), El Esparragal (Riquelme y Riquelme 2006) y El Malecon (Alarcon y Salso 2003), nos juntamos con un volumen de datos bastante importante. Sin embargo, y a pesar de lo que pudiera parecer, en realidad las informaciones zooarqueologicas disponibles son escasas en comparacion al numero de yacimientos de la Edad del Hierro excavados o conocidos para esta region en este periodo.

De este modo podemos decir que el volumen de datos faunisticos existente, en proporcion al numero de yacimientos conocidos para la Edad del Hierro en el centro de la Peninsula Iberica, es relativamente bajo y ademas tiene el problema de presentar una informacion zooarqueologica bastante heterogenea de unos sitios a otros (Yravedra y Estaca 2014). Asi en muchos yacimientos se especifican informaciones como el tratamiento del NR, pero en la mayor parte de los casos otro tipo de informaciones como el MNI, los perfiles esqueleticos, los patrones de mortandad o los analisis tafonomicos brillan por su ausencia (Yravedra y Estaca 2014). Cuando hablamos del MNI el numero de yacimientos desciende ya que Ecce Homo, Puente Largo del Jarama y La Capellana no presentan esta informacion. El numero de sitios con analisis de los perfiles esqueleticos desciende drasticamente y los que tratan aspectos como la tafonomia se limitan al yacimiento de Las Camas (Yravedra 2007b).

Por tanto, unificando toda la informacion obtenida desde una perspectiva taxonomica apreciamos que el taxon predominante tanto en NR como en MNI, en toda la Edad del Hierro, son los ovicapridos, representados por ovejas y cabras. Si nos centramos en cada periodo vemos que para la Primera Edad del Hierro destacan los ovicapridos en el NR, salvo en el caso de Las Camas, seguido en importancia por la cabana bovina y el cerdo a continuacion. La cuarta especie mas importante la constituyen los equidos, con frecuencias inferiores al 10% en casi todos los casos y, por ultimo, el perro, que esta muy mal representado.

Este mismo esquema se repite en el MNI, donde los ovicapridos estan representando en torno al 40% de los individuos documentados en cada yacimiento, los bovidos no alcanzan el 20% del MNI salvo en el caso de Las Camas que tiene un porcentaje mayor, los suidos no superan el 15% y los caballos se situan en porcentajes inferiores al 10%.

En la Segunda Edad de Hierro se mantiene el predominio de la cabana lanar tanto en NR como en MNI, seguido del ganado vacuno y porcino. Pero, con relacion al primer momento de la Edad del Hierro, se producen ciertas variaciones en correspondencia con el NR, donde se registra un aumento porcentual de los equidos, que duplican su valor--seguramente por la generalizacion del burro--, seguidos de cerdos y perros (Yravedra y Estaca 2014).

Es significativo como en esta Segunda Edad del Hierro parece ir aumentando la importancia de bovinos, equinos y suidos no solo por su aumento porcentual, sino porque en algunos sitios como La Gavia III, el Cerro de las Brujas o La Guirnalda, algunos de estos taxones alcanzan frecuencias parecidas a las de los ovicapridos e incluso pueden llegar a desplazar a los ovicaprinos como especie principal, como por ejemplo en Entrevinas I o El Cerron.

En el MNI se confirma lo mismo que en el NR, predominando casi siempre los ovicapridos que suelen representar el 35-50% de los individuos. Los ovicapridos solo superan el 50% del MNI en el Cerro Redondo y el Llano de la Horca (Lopez y Morales 2012). El aumento en importancia de otras cabanas ganaderas puede observarse en los bovinos que suelen suponer el 20% de los individuos, asi como en los suidos que oscilan entre el 15-20% o los equidos con el 10-15%.

Por tanto, se puede decir que hay una evolucion en la que se pasa de una ganaderia centrada en la cria de ganado lanar a otra en la que se vislumbra una diversificacion hacia otros taxones, como los bovidos y los suidos en relacion con el NR. Esta diferencia es importante no solo en terminos del mayor contenido carnico de estas especies, sino tambien de su movilidad, ya que se trata de animales que, para facilitar su engorde, suelen permanecer en un rango de espacio muy limitado, en ocasiones circunscripto a los alrededores del poblado, a menos que circunstancias apremiantes (v.gr. escasa cubierta vegetal) hagan imprescindible su movilizacion.

Tras la exposicion de estos datos y en vista de la vision tradicional se podria pensar que la economia se basaba en la produccion carnica (Iborra 1999), pero, en contraposicion, otros estudios realizados por Liesau y Blasco (1999), Collard et al. (2010) o Vidal y Maicas (2010), entre otros, demuestran que la utilizacion de la fauna con fines alimenticios no era ni el unico proposito, ni el fin ultimo, como lo ejemplifican los numerosos usos de la fauna que se han constatado desde la prehistoria hasta la actualidad.

Si nos centraramos solo en terminos alimenticios, pueden hacerse ciertas matizaciones, puesto que no es lo mismo el consumo de un individuo adulto que uno juvenil o infantil, debido a que el predominio de unos u otros puede tener diferentes connotaciones economicas y sociales. Si bien en los datos anteriormente expuestos, en ambos momentos cronologicos, los individuos adultos son los mas abundantes, al analizar cada periodo por separado, se aprecia que para la Primera Edad del Hierro mas del 30% de los ovicapridos frecuentemente representan individuos infantiles y juveniles. Las vacas muestran porcentajes inferiores al 20% y, en el caso de los suidos, su representacion puede llegar a superar el 40% de los individuos, como sudece en el caso de La Cuesta. Por tanto, con estos datos se puede plantear la hipotesis de que, para este primer momento, la ganaderia buscaba no solo la produccion de carne, sino tambien la de otros productos (Sherratt 1981), como podrian ser la lana o la leche, como se comprueba en los estudios de manejo de rebanos (Cambero 1999).

Esta tendencia varia ligeramente en la Segunda Edad del Hierro donde, si bien la predominancia de los adultos se mantiene o aumenta en las cabanas ovina y bovina, las vacas no superan el 10% entre las edades juveniles e infantiles, salvo en los asentamientos de La Cuesta y La Gavia III donde este porcentaje aumenta hasta el 30% de los individuos juveniles. Y en los ovicapridos, por otro lado, la presencia de no adultos desciende al 20%, y solo en el caso de los suidos mantiene la tendencia descrita anteriormente. Por ultimo, los equidos estan muy poco representados, pero en ellos tambien destacan los adultos (Yravedra y Estaca 2014). Estos patrones podrian leerse como indicadores de que la funcionalidad de los animales se orienta mas hacia la obtencion de productos como la lana o la leche, como describiremos a continuacion, o la fuerza de trabajo aportada por animales como el buey y el burro para las labores agricolas (Urbina et al. 2005).

Aun asi se ha apreciado el consumo de algunas crias indicando por tanto un pequeno exceso de produccion de determinados animales o su sacrificio para obtener un mejor rendimiento lacteo de las madres. Un caso claro de este manejo podria ser el de Humanejos, que presenta gran numero de neonatos de suidos, que por el ciclo vital de este animal podemos suponer que se consumieron tras su alumbramiento sobre el mes de junio. No obstante, como hemos observado en la mayor parte de los individuos jovenes, de la Primera y Segunda Edad del Hierro, su mortalidad coincide con los periodos de matanza en la epoca otonal.

Llegados a este punto, hay que plantearse como se proceso esa carne para su consumo. Para ello contamos con los estudios sobre la representacion anatomica, que si bien hasta el momento su analisis no ha sido muy frecuente entre los estudios zooarqueologicos, se puede decir que de forma global a partir de los datos mostrados en los yacimientos analizados, todos los taxones principales--ovicapridos, bovidos, suidos y equidos--tienen huesos de todas las secciones anatomicas, aunque haya partes poco representadas como la seccion axial. Esta presencia de huesos de todas las porciones anatomicas podria indicar que todos los taxones fueron aportados completos al yacimiento, teniendo su consumo lugar en el mismo asentamiento o en zonas muy proximas del mismo. La ausencia de las partes esqueleticas que hemos observado puede deberse al sesgo osteologico producido por procesos tafonomicos varios, como la fragmentacion, as alteraciones diageneticas y la accion de fenomenos predeposicionales como la accion de perros. De este modo es frecuente encontrar marcas de diente en los huesos producidas seguramente por los perros que vivieron en el yacimiento.

El analisis de trazas antropico ha mostrado marcas de desollado, desarticulacion, evisceracion y descarnado sobre todos los taxones, incluidos animales minoritarios como los perros, que presentan huesos con marcas de corte en individuos adultos, infantiles y juveniles (Yravedra 2007a, b, c, d, 2009a, b y Estaca e Yravedra 2010, 2011a y b). Con relacion al consumo de los perros, cabe destacar los analisis de las dos muestras tomadas para el estudio de sedimento contenido en algunos recipientes ceramicos del Llano de la Horca (Martens et al. 2009:213):

1. Olla usada como probable basurero (dada la cantidad y variedad de fauna comestible con senales de descarnado y descuartizamiento) con restos de perro o lobo, oveja, conejo, cerdo, cascara de huevo de especie indeterminada (aunque sabemos que habia gallina en alguna ocupacion), semillas carbonizadas, microfauna, etc.

2. Recipiente que contenia un cocido de carne de conejo y perro o lobo, con harinas de trigo, cebada y bellota.

Esto nos vuelve a llevar a la idea de que todas las especies una vez que cumplieron su funcion en vida, ya fuera por su lana, su leche, su fuerza de trabajo, etc., se procedia a su consumo carnico.

Se ha podido advertir que las marcas de cortes, en la mayoria de los yacimientos en los que se mencionan este tipo de estudios, aparecen en las mismas partes anatomicas, sobre todo en las diafisis de huesos largos. Asi mismo se ha documentado que en animales de talla grande como el caballo o la vaca algunos huesos como el humero o el femur se fracturan para la obtencion de la medula (Yravedra 2007b y 2012).

Por el contrario, en otros huesos con menos poder alimenticio este tipo de proceso de fracturacion no se produce, como por ejemplo en los metapodios. De este modo un alto porcentaje tanto de metacarpos como de metatarsos fueron depositados completos, si bien algunos de ellos han llegado fracturados a nuestros dias por procesos postdeposicionales diageneticos en estado seco. En el caso de otros huesos como los radios y las tibias presentan un patron diferente ya que aparecen indistintamente fracturados o no. En los animales de talla pequena como ovicapridos y suidos se aprecia que los huesos no suelen estar fracturados para la obtencion del tuetano; sus fracturas estan mas asociadas a alteraciones producidas por agentes mas destructivos como el perro o el cerdo, o a fracturas en seco. Solo se han documentado tajos en algunas pelvis, femur, tibias, escapula y humeros, que tienen mas relacion con el despiece/desarticulacion que con la obtencion de medula.

Asi mismo, las marcas de evisceracion y desarticulado estan indicando el proceso por el cual estas poblaciones despiezaban no solo para su consumo y coccion inmediata, tratamiento del que si tenemos evidencias a traves de los huesos deshidratados de color crema presentes en la muestra, sino para su conservacion en un futuro a corto y medio plazo. En este ultimo caso, cabe la posibilidad de que en esta epoca se emplearan metodos basicos de conservacion, donde la carne se deshidrataria impidiendo la accion de los microorganismos que producen su descomposicion, como lo menciona el autor romano Caton el Viejo en su obra De Re Rustica. Para ello la carne se secaria a traves de la accion combinada del calor y el humo o del aire seco y frio, ademas de emplear productos antisepticos como los que desprende el fuego de lena en el ahumado o la sal de las salazones (Torres 2005: 51). Es importante destacar que la sal es fundamental no solo para el tratamiento de la carne sino para la fabricacion de quesos y el tratamiento de pieles (Valiente et al. 2014), que no se desperdiciaria en contextos como el que estamos tratando, pese a no tener evidencia fisica de ello, muy probablemente debido a su pobre conservacion o a la falta de estudios sistematicos que mediante analisis quimicos de suelos detecten estas sustancias, pero no podemos desdenar la posibilidad de que la sal se utilizara de manera recurrente debido a la presencia de salinas en el centro peninsular (Puche y Mazadiego 2000). Otro metodo de conservacion de la carne empleado en la epoca seria posiblemente la conserva en grasa o manteca, que permite la preservacion de la carne ya preparada. En la necropolis de Las Ruedas en Pintia, por ejemplo, se han encontrado indicios de preparados de este tipo (Sanz et al. 2003: 152 y Juan y Matalama 2003: 314-316).

Tras analizar las evidencias dejadas por el consumo carnico es importante destacar, en este punto del trabajo, las aportaciones que el animal tuvo en la realizacion de ciertas actividades artesanales, ya fuera con el animal vivo, como la produccion textil que unicamente requiere de los animales la lana o el pelo, o la obtencion de leche para procesar lacteos, o con el animal sacrificado, como el curtido de la piel, o el uso de los huesos, cuernos y astas utilizados en la industria osea, etc.

Centrandonos en las actividades con el animal vivo, nos interesa un producto basico, la leche, que es la base de los productos secundarios. Su analisis no ha tenido una gran atencion por parte de la investigacion (Sherrat 1981), esto se debe, desde nuestro punto de vista como el de otros autores (Liesau y Blasco 1999; Torres y Sagardoy 2004; Torres 2007), a que la mayoria de los utensilios que se debieron de emplear para su procesado fueron artefactos organicos perecederos como maderas, cueros, etc. y que, por tanto, no han dejado huella en el registro arqueologico. De la misma manera, es bien sabida la dificultad de detectar la caseina incluso en aquellos recipientes que se sabe que estuvieron en contacto con la leche.

La leche de vaca, oveja y cabra debio procesarse de manera rapida debido a que es un producto delicado en su conservacion, no asi cuando los productos ya estan manufacturados mediante su fermentacion, dando lugar por un lado a los yogures, cuajadas, requesones, etc., con una durabilidad relativamente corta, y, por otro, a los quesos y mantequillas de larga duracion que permiten su almacenaje y su transporte sin mayores problemas, por lo que eran dos productos muy utiles para tener una reserva alimenticia de proteinas sin tener que proceder a la matanza de los animales.

Por otra parte, la produccion textil debio ser una de las actividades fundamentales en estas poblaciones, asociado segun algunos autores a un trabajo especifico de las mujeres (Torres 2005 y 2011; Bonet y Vives-Ferrandiz 2011). Los tejidos se realizaron por un lado, con fibras vegetales, de las cuales seria fundamental el lino, aunque tambien se habrian empleado fibras de algodon, como se ha documentado en el yacimiento de Cerrocuquillo en la Primera Edad del Hierro (Torija et al. 2010). Aun asi seguramente la fibra mas usada para la realizacion de tejidos seria la lana de ovejas adultas. Ello se podria sustentar con los patrones de mortandad que hemos obtenido, ya que en un alto porcentaje las ovejas sacrificadas eran adultas, indicando por tanto la importancia del animal en vida, probablemente para el aprovechamiento de la lana como materia prima.

Para llegar a obtener el producto final en forma de fibra, lo primero que se debia de realizar era el esquileo de las ovejas, siendo esta una actividad farragosa hasta la aparicion de las tijeras en la Segunda Edad del Hierro como las documentadas en el Llano de la Horca (Ruiz Zapatero et al. 2012: 340) o en la Dehesa de la Oliva (Cuadrado 1991), que mejoraron sensiblemente las condiciones en que se llevaba a cabo esta actividad. Tras la obtencion de la materia prima se procederia a su limpieza a traves del rastrillado y el cardado. Es posible que en un primer momento se usasen cardadores naturales, como el cardo seco, para posteriormente pasar a la utilizacion del peine cardador de metal, como el encontrado en el Llano de la Horca (Ruiz Zapatero et al. 2012) (Fig. 4).

Con ello se llegarian a realizar unas mechas que con la ayuda del huso se podian hilar. Este huso era un vastago ligero de madera, hueso, cana, etc., con una longitud aproximada de entre 20 y 30 cm. El mejor ejemplo que se ha documentado hasta el momento es el vastago de huso hallado en Cerro Redondo, que se encontro con un trozo de hilo de lana atado a el (Blasco y Alonso 1985). En uno de los extremos del vastago se ponia una fusayola, normalmente realizada en ceramica, hueso o madera y con forma troncoconica o bitroncoconica. En nuestro caso, las fusayolas recogidas en los yacimientos analizados corresponden a la Segunda Edad del Hierro. Asi mismo, son todas de ceramica con excepcion de un ejemplar documentado en el asentamiento de La Guirnalda, que estaba realizada en hueso (Fig. 5). Con las fusayolas lo que se conseguia era favorecer la rotacion y disminuir la oscilacion en los giros rapidos que, unido al peso de las mismas, facilitando la obtencion de las madejas y las dejaba listas para pasar al procesado en el telar (Castro 1980: 144).

Es habitual encontrar grupos de fusayolas en los ambitos domesticos, donde debieron de situarse los telares. En nuestro caso, y siempre hablando de la Segunda Edad del Hierro, nos encontramos que estos elementos se localizan tanto en ambitos domesticos, como sucede en la zona del derrumbe de una cabana en La Guirnalda, como repartidas por distintos ambitos, como en el Sector II de La Gavia III. Tambien se han localizado en areas de produccion artesanal, como sucede en el caso de La Cuesta, que se podria vincular con la fuerte concentracion que se encontro en Fuente de la Mora (Leganes, Madrid), en la que se evidencia un area especializada de trabajo (Vega et al. 2009).

Otro elemento a tener en cuenta son las pesas de telar o ponderas de formas troncoconicas y rectangulares, que servian para tensar los hilos en telares verticales que, al ser construidos en madera, no tienen facil visualizacion arqueologica, salvo por los agujeros en el suelo para fijar los pies o por la concentracion de las pesas de telar en determinadas zonas de habitacion, como ocurre en las areas domesticas en La Guirnalda, ambito 1 (UE 25018), donde aparecen in situ (Agusti 2007) y en La Gavia III, Sector II, para el segundo periodo (Morin 2008a). Como vemos, la actividad textil y, por extension, el aprovechamiento de la lana parece ser una actividad frecuente en el tratamiento de la fauna de los sitios estudiados.

Si la lana debio servir como principal materia prima para la vestimenta, no se puede despreciar el uso de la piel y el cuero de los diversos animales, ya fueran domesticos o salvajes, transformandolos y manufacturandolos. No solo emplearian la piel con el pelo, sino que tambien lo curtirian empleando ambos elementos no solo para la vestimenta y calzado, sino para la elaboracion de mobiliario, recipientes, cinturones, corazas, cascos, arreos de caballos, etc. (Cuadrado 1991; Liesau y Blasco 1999; Torres 2005: 108).

Es importante tener en cuenta que tras el sacrificio de una res o la caza de un animal, tanto la carne como la piel deben procesarse rapidamente para evitar su descomposicion y mantener sus condiciones de flexibilidad y resistencia. Por tanto, hay que desollar al animal, como se evidencia en todos los yacimientos aqui analizados. Las marcas de desollado son frecuentes, halladas por ejemplo en las falanges de vacas y caballos en La Guirnalda para la Primera Edad del Hierro, en Cerrocuquillo o en Las Camas.

Tras obtener la piel, esta debe limpiarse a traves de raspadores y abrasivos como la ceniza para eliminar cualquier tipo de grasa o sebo. A continuacion la piel podia introducirse en una disolucion de tanino pudiendo estar en tratamiento hasta medio ano (Torres 2005: 109). Tras su curtido se pasaba a su curacion posiblemente a traves de orines gracias a su gran contenido en acido urico, consiguiendo con la misma gran flexibilidad. Por ultimo, se podria proceder a su decoracion usando la sangre, ya fuese como colorante o aglutinante (Vidal y Maicas 2010).

Es importante no olvidarse ni de los tendones ni de las visceras, de los cuales en nuestro registro oseo han quedado evidencias, por un lado, en las marcas de desarticulacion, cuyo trazado permitiria la extraccion de tendones particularmente en los huesos largos y, por otro lado, en las marcas de evisceracion halladas en el interior de las costillas. Ejemplos de obtencion de tendones encontramos en todos los yacimientos aqui tratados y para ambos momentos cronologicos, y podrian haber sido utilizados como un cordel resistente y flexible, empleandose en prendas de vestir, ligamentos de utiles, etc. Las marcas tendientes a la obtencion de las visceras tambien se han documentado en algunos yacimientos estudiados. Con la evisceracion se recuperaba fundamentalmente el estomago y los intestinos--ademas de otras partes tambien consumibles como el higado, los rinones, etc.--, que podrian haber sido usados en ocasiones como recipientes de liquidos o como contenedor de la carne obtenida en la matanza y que posteriormente se curaban o secaban (Stewart 1984).

Una mencion aparte se merecen las herramientas oseas, que suelen considerarse la principal categoria de restos animales no comestibles. En este trabajo no nos hemos detenido en el analisis de este material, pero creemos necesario hacer algunas consideraciones. En los yacimientos estudiados la industria osea es testimonial, recogiendo en la mayoria de los casos piezas apuntadas, biseladas y espatulas. Seguramente, como exponen Vidal y Maicas (2010), muchos de los huesos que fueron quebrados para la obtencion del tuetano se pudieron haber usado posteriormente para la realizacion de objetos oseos, en especial en el caso de huesos grandes.

Por ultimo, no se nos puede olvidar otro uso, el del hueso como combustible, ya que los sobrantes de huesos serian de utilidad para economizar el gasto de combustible vegetal de los hogares (Yravedra et al. 2005; Vidal y Estaca 2014). Sin embargo, este tipo de comportamiento no parece haberse registrado en ninguno de los yacimientos estudiados, ya que no han aparecido grandes concentraciones de hueso carbonizado o calcinado muy fragmentado. No obstante, este tipo de usos u otros, como el de la fragmentacion del hueso para obtener grasa, no deben ser descartados aunque de momento no tengamos evidencias que permitan su demostracion. Asi mismo, tambien se pudo haber utilizado el estiercol como combustible, ya que quema lentamente y mantiene una temperatura constante, una clara ventaja en la preparacion de alimentos que requieren un largo tiempo de coccion (Vidal y Maicas 2010).

6. Conclusiones

Se ha pretendido dar una vision de conjunto de la fauna no solo desde un punto de vista zooarqueologico, sino de las implicaciones que tuvo dentro de la sociedad de la Edad del Hierro. Asi, se ha podido determinar que el taxon predominante en terminos de NR y MNI en la Edad del Hierro, es el ovicaprino, seguido en importancia de los bovidos, suidos y equidos, en este orden, aunque el porcentaje de equidos aumenta en la Segunda Edad del Hierro, igualandose a la de los suidos.

Uno de los principales objetivos de nuestro trabajo era correlacionar el registro faunistico de los yacimientos con la cultura material existente en cada sitio. Efectivamente hemos visto que hay aspectos que muestran esta correlacion, asi hemos observado como el predominio de adultos suele estar asociado al aprovechamiento en vida de los animales para la manufactura de lacteos, lana, piel, y otros productos, los cuales nos han dejado evidencias materiales dentro del registro arqueologico en forma de cardadores, pesas de telar, fusayolas ... Asi mismo, la presencia de algunos individuos infantiles y juveniles, sobre todo para la Segunda Edad del Hierro, puede deberse a un exceso de produccion de determinados animales o a su sacrificio para obtener un mejor rendimiento lacteo de las madres, sobre todo en el caso de los ovicapridos. Pero en ninguno de los yacimientos analizados y conocidos para el mundo carpetano se han localizado asentamientos con pautas especializadas en el sacrificio de individuos jovenes, que sugeririan algun tipo de especializacion relacionada con la explotacion de recursos carnicos. Mas bien lo observado apunta a todo lo contrario, yacimientos que focalizan la atencion en la produccion de lana, leche, fuerza de trabajo y demas productos derivados de estos animales.

Como perspectivas de futuro queremos destacar que, ademas de las conclusiones que hemos presentado en este trabajo, hay aspectos que seria interesante comprobar y que por falta de evidencias no hemos podido afrontar. Por ejemplo, analizar como se diferencian las deposiciones oseas de los yacimientos asociados a areas de ocupacion, como poblados, respecto a otro tipo de yacimientos, como las necropolis. Hasta el momento solo el Arroyo Culebro ha ofrecido datos faunisticos entre los yacimientos asociados a necropolis, lo cual deja un bagaje insuficiente para poder ser comparado con los otros tipos de yacimientos. Ademas de la realizacion de analisis de espacialidad dentro de cada yacimiento para determinar, por ejemplo, zonas de cercado de animales o las implicaciones simbolico-religiosas que pudo tener la fauna. Asi, en algunos asentamientos como en Las Camas se han detectado deposiciones intencionales de una mandibula de perro y de equido sobre las bases de los postes principales de la cabana mas importante del yacimiento (Yravedra 2007b).

En definitiva, este estudio ha ofrecido informacion sobre la economia ganadera, mostrando que cabanas ganaderas son las mas importantes, que usos tuvieron, y como contribuyeron a la economia de estas poblaciones de la Edad del Hierro. Sin embargo, hay otros aspectos que aun quedan por dilucidar y solo futuros analisis que traten estas nuevas lineas de investigacion permitiran obtener mas respuestas a las cuestiones planteadas y a otras que estaran por venir.

http://dx.doi.org/10.5209/CMPL.62586

7. Agradecimientos

Este trabajo no hubiera sido posible sin el respaldo de mi director de tesis, el Dr. Yravedra, asi como de Jorge Morin, Raul Flores, Primitivo Sanabria, Isabel Baquedano, Alicia Torija, Montserrat Cruz y Basilio Garrido, por confiar en mi y dejarme estudiar los materiales de los siete yacimientos que en este trabajo se presentan.

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Veronica Estaca-Gomez [1]

Recibido: 16 de diciembre de 2016 / Aceptado: 22 de noviembre de 2018

[1] Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueologia. Universidad Complutense de Madrid. Avda. Profesor Aranguren S/N, 28040.--Madrid vestacag@hotmail.com

Leyenda: Figura 1. Situacion geografica de los yacimientos estudiados en este trabajo

Leyenda: Figura 4. Cardadores de lana. A la izquierda un cardo seco, seguramente empleado en la Primera Edad del Hierro. A la derecha un cardador de metal de la Segunda Edad del Hierro perteneciente al Llano de la Horca

Leyenda: Figura 5. Fusayola realizada en hueso del yacimiento de La Guirnalda (Foto cedida por Jorge Morin, AUDEMA)
Tabla 1. Resumen de los datos obtenidos en el estudio de los
yacimientos trabajados en la tesis en NR total y por periodos.

Yacimientos     NR total   Bronce final   Primera Edad   Transicion I/
                                           del Hierro        II EH

La Guirnalda     3.926          65           2.299
La Gavia III     2.834
Humanejos        5.626                        113
La Cuesta        4.061                        669
Entrevinas        400
Cerrocuquillo    14.884                      7.745            824
Total            31.731         65           10.826           824

Yacimientos     Segunda Edad
                 del Hierro

La Guirnalda        1.562
La Gavia III        2.834
Humanejos           5.513
La Cuesta           3.392
Entrevinas           400
Cerrocuquillo       6.315
Total              20.016

Tabla 2. NR de los yacimientos pertenecientes a la Primera Edad del
Hierro con relacion a los taxo-nes documentados.

Taxon               La Guirnalda   Humanejos   La Cuesta

Bos taurus              437           30          177
Equus caballus          110           32          37
Equus asinus             40                        1
Cervus elaphus          100                        3
Ovis aries               98            8          29
Capra hircus             84                       16
Ovis/Capra              404           27          100
C. capreolus             2                         2
Sus scrofa               4
Sus sp.                 123           10          52
Canis familiaris         21                       10
Felis catus              1                         1
T Grande                572                       81
T Media                  8
T Pequena               244            6          116
Indet.                   51                       44
Total                  2.299          113         669

Taxon               Cerrocuquillo   Total

Bos taurus               367        1.011
Equus caballus           25          204
Equus asinus              5           46
Cervus elaphus           30          133
Ovis aries               617         752
Capra hircus             37          137
Ovis/Capra              1298        1.829
C. capreolus                          4
Sus scrofa                3           7
Sus sp.                  187         372
Canis familiaris         32           63
Felis catus                           2
T Grande                 966        1.619
T Media                  22           30
T Pequena               3.578       3.944
Indet.                   578         673
Total                   7.745       10.826

Tabla 3. NR de los yacimientos pertenecientes a la Segunda Edad del
Hierro con relacion a los ta-xones documentados.

Taxon               La Guirnalda   La Gavia III   Humanejos   La Cuesta

Bos taurus              276            323           939         668
Buey                     4
Equus caballus           61            123           122         68
Equus asinus             12             31           11          55
Cervus elaphus           61             60           303          9
Ovis aries              108             66           254         213
Capra hircus             29            116           162         38
Ovis/Capra              263            261          1.194        410
C. capreolus             4                            2           5
Sus scrofa               4              1            90          26
Sus sp.                 125            114           702         443
Canis familiaris         16            236           435         165
Felis catus              1                                        1
T. Grande               365           1.034          352         589
T. Media                 3              8             4           2
T. Pequena              187            324           914         508
Indet.                   43            137           29          192
Total                  1.562          2.834         5.513       3.392

Taxon               Entrevinas   Cerrocuquillo   Total

Bos taurus              59            476        2.741
Buey                                               4
Equus caballus          7             153         534
Equus asinus                          28          137
Cervus elaphus          4             62          499
Ovis aries              13            200         854
Capra hircus                          21          366
Ovis/Capra              21           1.029       3.178
C. capreolus                           1           12
Sus scrofa                             9          130
Sus sp.                 24            398        1.806
Canis familiaris        6             83          941
Felis catus                                        2
T. Grande               55            960        3.355
T. Media                1             28           46
T. Pequena              48           2.527       4.508
Indet.                 162            340         903
Total                  400           6.315       20.016

Tabla 4. MNI general y por UU.EE. de los yacimientos pertenecientes a
la Primera Edad del Hierro.

                     La Guirnalda     Humanejos       La Cuesta

Taxon               General   UE    General   UE    General   UE

Bostaurus             15      52       1       2       6      33
Equus caballus         3      21       1       1       2       7
Equus asinus           5      13                       1       1
Cervus elaphus         2      16       1       2       2       3
Ovis aries             9      25       1       1       5      11
Capra hircus          10      17                       4       5
Ovis/Capra            11      51       1       6       5      25
C. capreolus           2       2                       1       2
Sus scrofa             2       2
Sus sp.                4      27       1       2       5      11
Canis familiaris       5       8                       1       3
Felis catus            1       1                       1       1
Total                 69      235      6      14      33      102

                     Cerrocuquillo        Total

Taxon               General   UE    General   UE

Bostaurus              7      52      29      139
Equus caballus         1      17       7      46
Equus asinus           1       5       7      19
Cervus elaphus         1      14       6      35
Ovis aries            20      45      35      82
Capra hircus           6      13      20      35
Ovis/Capra            16      96      33      178
C. capreolus                           3       4
Sus scrofa             1       3       3       5
Sus sp.                5      35      15      75
Canis familiaris       1      10       7      21
Felis catus                            2       2
Total                 59      290     167     641

Tabla 5. MNI general y por UU.EE. de los yacimientos pertenecientes a
la Segunda Edad del Hierro.

                    La Guirnalda    La Gavia III     Humanejos

Taxon              General   UE    General   UE    General   UE

Bos Taurus           10      34       8      41              30
Buey                  3       3
Equus caballus        3      14       6      21              32
Equus asinus          3       5       3      11
Cervus elaphus        2      14       2      12               3
Ovis aries           10      24       6      24              27
Capra hircus          5      11       3       4
Ovis/ Capra           7      38       8      42              27
C. capreolus                  2
Sus scrofa                    2
Sus sp.               5      25       6      20              10
Canis familiaris      2       7       4      14
Felis catus
Total                53      180     47      190             129

                     La Cuesta       Entrevinas    Cerrocuquillo

Taxon              General   UE    General   UE    General   UE

Bos Taurus           12      58       2       8      10      39
Buey
Equus caballus        4      16               4       7      22
Equus asinus          2       8                       3       9
Cervus elaphus        2       8       2       3       4      15
Ovis aries           17      25               5      11      29
Capra hircus          2      12                       3       7
Ovis/ Capra          11      55       2      11      11      58
C. capreolus                  3
Sus scrofa           15       2                               5
Sus sp.               2      45       6      11       6      25
Canis familiaris      4      17               3       2      16
Felis catus
Total                73      250     15      45      59      226

                        Total

Taxon              General   UE

Bos Taurus           42      210
Buey                  3       3
Equus caballus       21      109
Equus asinus         11      33
Cervus elaphus       12      55
Ovis aries           45      134
Capra hircus         13      34
Ovis/ Capra          39      231
C. capreolus          3       6
Sus scrofa           18      10
Sus sp.              25      136
Canis familiaris     13      57
Felis catus           2       2
Total                247     1.020

Tabla 6. Representacion de los yacimientos y los taxones mas
representativos en la muestra en relacion a las secciones anatomicas
mas y menos abundantes.

                    La Guirnalda             Humanejos

                 Mas           Menos       Mas   Menos

Bovido         Craneal         Axial

Equido       Ap. Inferior     Craneal

Ciervo         Craneal         Axial

Ovicaprido   Ap. Superior      Axial

Suido          Craneal      Ap. Inferior

                       La Cuesta               Cerrocuquillo

                 Mas            Menos           Mas        Menos

Bovido         Craneal         Axial/         Craneal      Axial
                            Ap. Superior

Equido         Craneal/        Axial/
             Ap. Inferior   Ap. Superior

Ciervo

Ovicaprido     Craneal          Axial       Ap. Superior   Axial

Suido           Axial       Ap. Superior/     Craneal      Axial
                              Inferior

Tabla 7. Representacion de los yacimientos y los taxones mas
significativos en la muestra, en relacion a las secciones anatomicas
mas o menos abundantes.

                 La Guirnalda          La Gavia III

               Mas       Menos       Mas         Menos

Bovido         Ap.       Axial     Craneal        Ap.
             Superior                          Superior

Equido         Ap.       Axial     Craneal       Axial
             Superior

Ciervo       Craneal     Axial     Craneal

Ovicaprido   Craneal/    Axial     Craneal       Axial
               Ap.
             Superior

Suido        Craneal      Ap.      Craneal   Ap. Superior/
                        Inferior               Inferior

                 Humanejos              La Cuesta

               Mas       Menos       Mas       Menos

Bovido       Craneal      Ap.      Craneal      Ap.
                        Inferior              Inferior

Equido         Ap.       Axial       Ap.       Axial
             Superior              Superior

Ciervo       Craneal

Ovicaprido   Craneal      Ap.        Ap.        Ap.
                        Inferior   Superior   Inferior

Suido        Craneal      Ap.      Craneal/     Ap.
                        Inferior    Axial     Inferior

                 Entrevinas I          Cerrocuquillo

               Mas      Menos         Mas         Menos

Bovido       Craneal     Ap.        Craneal       Axial
                       Inferior

Equido                              Craneal       Axial

Ciervo                            Craneal/ Ap.    Axial
                                    Superior

Ovicaprido

Suido        Craneal     Ap.        Craneal        Ap.
                       Superior                  Superior

Figura 2. MNI por edades tanto general como por UU. EE. para la
Primera Edad del Hierro de todos los taxones. N: total de la muestra;
a: general y b: UU.EE.

           La Guirnalda  Humanejos  La Cuesta  Cerrocuquillo

            a      b     a     b    a     b    a     b
Infantil    4      7                3          3    16
Juvenil     8     21                6          5    16
Adulto     46     209    6    14    25         51   257

Figura 3. MNI por edades tanto general como por UU.EE. para la Segunda
Edad del Hierro de todos los taxones. N: total de la muestra; a:
general y b: UU.EE.

           La Guirnalda  La Gavia III  Humanelos   La Cuesta

            a      b      a      b      a     b     a     b

Infantil    4      6      8      n     23    45     9
Juvenil     9      15     8      19    14    33     6
Adulto      39    161     30    159    68    399   58

           Entrevinas I  Cenocugulo

            ai     b      a     b

Infantil                  6    16
Juvenil                   5    20
Adulto      n      45    48    190
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Author:Estaca-Gomez, Veronica
Publication:Complutum
Date:Jul 1, 2018
Words:12901
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