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Practicas de sacrificio en el Cerro de la Mesa (Alcolea de Tajo, Toledo): el deposito ritual de la Casa 1.

Practices of sacrifice at the Cerro de la Mesa (Alcolea de Tajo, Toledo): the ritual deposit of the Casa 1

1. El Cerro de la Mesa (1)

Es un poblado veton situado en el valle medio del Tajo, en una zona limitrofe entre las provincias de Toledo y Caceres. Administrativamente pertenece al municipio de Alcolea de Tajo y esta proximo a la pedania de El Bercial y a la poblacion de Puente del Arzobispo (Fig. 1). El cerro se ubica en el margen derecho del rio Tajo, frente a la confluencia de este con el rio Huso. Se trata de una zona estrategica que controla el historico vado de Puente Pino, en uso desde el Bronce Final hasta epoca medieval (Chapa y Pereira, 2006).

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La superficie original del cerro ha sufrido importantes transformaciones en epoca reciente, debidas a la construccion del embalse de Azutan (1969), con cuyos trabajos estan relacionadas las primeras intervenciones en el yacimiento a partir de los anos 90 (Almagro-Gorbea et al., 1999; Ortega y Del Valle, 2004; Chapa y Pereira, 2006; Chapa et al., 2007). Estas primeras campanas permitieron localizar diversas estructuras arqueologicas destacadas entre las que puede citarse una muralla que circunda la parte superior del cerro, y en la que se han reconocido varios momentos constructivos entre el s. VII a. C. y los inicios del s. VI a. C., con trabajos de reconstruccion y refuerzos posteriores (Ortega y Del Valle, 2004: 176-177), una posible zona de santuario situada en un sector amortizado de esta muralla, y una serie de estructuras de habitacion dentro de la zona amurallada, que corresponden a la ultima fase de la ocupacion vetona, a finales del s. II o inicios del s. I a. C. (Ortega y Del Valle, 2004: 180-181).

A partir de 2004 se reanudaron las excavaciones sistematicas bajo la direccion de J. Pereira y T. Chapa, prolongandose los trabajos hasta 2010. En estas campanas se ha ampliado la excavacion de la zona de habitacion al SO de las viviendas previamente exhumadas. De gran interes ha sido igualmente la excavacion de una fosa-vertedero, subyacente a las viviendas vetonas, que inicialmente se relaciono con los posibles desechos de la zona de santuario, pero que tras su estudio reciente se ha asociado con la remodelacion del poblado veton (Chapa et al., 2013).

En esta ultima fase de los trabajos, han salido a la luz dos estructuras de habitacion adosadas, un recinto abierto situado ante ellas y una serie de calles para el transito (Chapa et al., 2007; Charro y Cabrera, 2011). Las dos viviendas paralelas, denominadas Casa 1 y Casa 2, tienen una disposicion interna similar consistente en un pequeno corredor de acceso que da paso a una gran habitacion con hogar en el centro. Junto al pasillo de entrada y separado de este por muros medianeros, se disponen sendas habitaciones rectangulares empedradas que podrian interpretarse como pequenos corrales. Al E de las dos casas, y coincidiendo con el acceso, se localiza un gran patio empedrado en el que se exhumaron varios recipientes ceramicos de almacenaje y una serie de instrumentos metalicos de trabajo como cuchillos y hoces.

A pesar de sus semejanzas estructurales, las dos casas presentan singularidades en cuanto a su estratigrafia y sus materiales asociados. Mientras que la Casa 2 aparecio practicamente vacia tras un probable proceso de abandono, la Casa 1, por el contrario, se encontraba repleta de materiales ceramicos, metalicos y liticos. Ademas esta vivienda daba muestras evidentes de haber sufrido un incendio que no afecto a las estructuras anexas pero que determino el hallazgo in situ de numerosos materiales. Entre estos se incluyen varios recipientes ceramicos de almacenaje, algunos asociados a restos de cereal y leguminosas, y elementos de vajilla como platos, vasitos y tapaderas. Es destacable tambien la existencia de varios vasos fenestrados completos localizados en torno al hogar central. Igualmente abundantes son los materiales metalicos relacionados con el trabajo artesanal--tijeras, hoces, picos, clavos, pinzas--o con la elaboracion de productos textiles --pesas de telar, fusayolas y agujas de bronce--. De la misma manera hay que resaltar la presencia de una serie de objetos singulares concentrados todos al este del gran hogar. Se trata de un hacha de piedra pulimentada, una hoz de hierro con improntas de espigas de cereal, un cuchillo afalcatado, un posible gancho de carne, un asa de caldero con decoracion de palmetas y un disco de plomo. En la misma habitacion aparecio una fibula de bronce de tipo caballito (Chapa et al., 2007: 808, fig. 6), un pendiente amorcillado de bronce y un anillo de plata.

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2. El deposito del Cerro: catalogacion de un nuevo complejo ritual

La excavacion de la Casa 1 ha podido realizarse de forma integra y, ademas de proporcionar el interesante conjunto de materiales citado, ha permitido conocer tanto la estructura interna de la vivienda como la entrada a este recinto en la zona septentrional de la casa y a traves del gran patio empedrado. Precisamente fueron los trabajos en la zona de acceso, llevados a cabo durante la campana de 2008, los que sacaron a la luz un deposito de restos animales enterrados bajo el nivel de uso. Se trata de una pequena fosa al oeste del umbral de entrada, excavada en un pavimento de ladrillos de adobe (Fig. 2). La fosa es rectangular, de unos 30 x 38 cm y una profundidad maxima de unos 10 cm. En su interior habia un conjunto de huesos de animales y un pequeno cuenco de ceramica a mano depositado en posicion invertida (Fig. 3).

Los restos oseos recuperados ascienden a 66 piezas, que representan un numero minimo de 5 animales (Fig. 4). De acuerdo con los criterios morfologicos propuestos por Boessneck (1969) y la comparacion realizada con la coleccion de referencia del CCHS-CSIC todos ellos pertenecen a ovinos --Ovis aries--. Las porciones esqueleticas identificadas corresponden a la region cervical del esqueleto axial--atlas, axis y vertebras cervicales--, costillares y la parte superior del cuarto delantero derecho representado por los humeros de cuatro individuos. Sin embargo, el NMI en el deposito deriva de la presencia de 5 atlas--primera vertebra cervical--, elemento anatomico unico en el esqueleto. El perfil sexual de estos restos resulta dificil de calcular dado su grado de fragmentacion. En el caso de los atlas, uno de los criterios utilizados es la morfologia de los procesos transversales que en las ovejas terminan en forma apuntada, mientras que en los carneros son romos y de forma mas irregular (Boessneck, 1969). En todos los ejemplares esta parte esta mal conservada. Pero si pudimos observar en 4 de los 5 atlas que el arco ventral es menos grueso en la entrada de la vertebra media, en la direccion dorsoventral, que el diametro de altura del canal ventral suprayacente, lo que parece indicar que pertenecerian a hembras. Por otro lado, uno de los axis mejor conservados presenta un ensanchamiento en la terminacion caudal de la apofisis espinosa, caracteristica de individuos machos. En conclusion, y con la debida cautela por los datos disponibles, parece que se depositaron las porciones cervicales --pescuezos--de 4 ovejas y 1 carnero.

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La falta de conexion anatomica que existe entre los huesos de la region cervical, del costillar y del cuarto anterior no permite afirmar que los elementos oseos depositados pertenezcan a los mismos animales. Si bien es cierto que el estado de fusion epifisaria de las epifisis a las diafisis de los humeros y los discos vertebrales a los cuerpos de las vertebras--todos ellos aun sin consolidar-- indican que todos los animales sacrificados eran subadultos, de una edad en torno a los tres anos y medio (Silver, 1969). Es decir, se trata de ovinos que estarian muy proximos de alcanzar su peso maximo y en edad reproductora, que habrian podido proporcionar leche, en el caso de las hembras, y lana antes de ser sacrificados.

Como fue evidente durante la excavacion las vertebras cervicales de 3 individuos se encontraban en conexion anatomica parcial, lo que sugiere

que los pescuezos no fueron desarticulados y, probablemente, tampoco descarnados. Por el contrario, la ausencia de la parte proximal de las costillas y de las vertebras toracicas, con las cuales articulan, refleja que los lomos fueron procesados y la zona menos carnosa del costillar fue desechada aqui. En el caso de los humeros se procedio a su separacion de las escapulas--paletillas-- y la parte inferior de las patas delanteras. Esta operacion se llevo a cabo con bastante cuidado, como demuestra la recuperacion de los huesos completos, sin tajos o seccionados en las articulaciones.

Se observaron varios cortes transversales, muy finos y superficiales, en la norma y en la tuberosidad ventral de dos de los atlas (Fig. 5), ademas de en los cuerpos de 5 costillas y en la parte lateral y medial de los condilos distales de 3 de los 4 humeros. La precision en la ejecucion y el perfil en V observado bajo una lupa binocular de la parte interna de las incisiones sugieren el uso de una lamina metalica afilada. El origen de tales trazas de manipulacion responde a diferentes aspectos relacionados con la obtencion de las porciones anatomicas presentes en la inhumacion y, por tanto, se identifican con el despiece primario de la carcasa. Comenzando con los atlas, la ubicacion de los cortes en la parte superior de su ala derecha evidencia que la cabeza del animal fue empujada hacia arriba para, desde la zona de la garganta, facilitar la separacion del craneo del resto del cuerpo. Se podria argumentar que estas marcas se produjeron durante el sacrificio de los animales como consecuencia del deguello y posterior desangrado, segun se presenta en el exvoto conocido como El Sacrificador, procedente de La Puerta del Segura, Jaen; esta figura ha sido interpretada como un sacerdote sacrificando un carnero, al que sujeta con el brazo izquierdo mientras en la mano derecha alza un cuchillo afalcatado (Fig. 6). Sin embargo, debido a nuestra experiencia en la preparacion de carcasas de animales, hemos podido comprobar en numerosas ocasiones que el corte de la yugular, si es realizado por una persona habituada a practicar este tipo de acto, no llega al hueso y, por tanto, no deja marcas evidentes. De hecho, de los 5 atlas solo 2 presentaban incisiones. La separacion de la cabeza es una operacion mas compleja que implica el seccionado del paquete muscular que envuelve la articulacion occipital del craneo con el atlas, siendo necesario realizar cortes mas profundos durante los que, a menudo, la lamina del utensilio cortante utilizado entra en contacto con el hueso. La orientacion de los cortes sugiere que las carcasas se encontraban en posicion horizontal.

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Las incisiones observadas en los cuerpos de las costillas se relacionan con el eviscerado y el fileteado de la carne de los lomos, mientras que las marcas en la parte distal de los humeros pudieron producirse al separar estos huesos de la articulacion del codo. No hay evidencias de cortes a lo largo de las diafisis--canas--que sugieran descarnado ni consumo de tuetano. Tampoco se registraron marcas de termoalteracion producidas por fuego. Por todo ello nos inclinamos a pensar que estas porciones fueron depositadas con la carne. Las fracturas presentes son de origen reciente, debidas a la propia fragilidad de los huesos y a factores diageneticos que habran contribuido a alterar las estructuras oseas.

Junto a los restos de fauna, el deposito contenia un pequeno cuenco de ceramica comun a mano de factura tosca (Fig. 7). Se trata de un recipiente de ceramica oxidante irregularmente cocida, de borde recto y labio apuntado, con base concava y una pequena carena en la parte superior. Presenta indicios de la accion del fuego tanto en las paredes interiores como en las exteriores.

El cuenco fue sometido a un analisis de su contenido mediante cromatografia de gases-espectometria de masas (2). Este analisis revelo la presencia de varios acidos grasos de procedencia tanto vegetal como animal. Entre los primeros, se han detectado restos de acido azelaico, miristico y oleico. Junto a ellos aparecen indicios de acido palmitoleico y oleico, frecuentes en grasas animales o aceites de pescado. La heterogeneidad de los restos no hace facil precisar la naturaleza exacta del contenido del recipiente, aunque parece que puede confirmarse alguna sustancia formada por una mezcla de elementos de origen animal y vegetal.

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3. El ritual del deposito

3.1. El patron de inhumacion

Las caracteristicas formales de esta inhumacion animal responden a un patron de enterramiento intencionado parecido al que en otros yacimientos se ha asociado a practicas de tipo ritual. Sin embargo, antes de hacer esta asociacion de manera automatica, creemos necesario explicitar los criterios que apoyan tal afirmacion. Las practicas de tipo ritual responden a una serie de caracteristicas que han sido estudiadas desde la antropologia y la historia de las religiones (Bell, 1992). De forma general puede afirmarse que se trata de practicas destinadas a establecer una comunicacion simbolica con la divinidad a traves de acciones reguladas formalmente de modo minucioso, y realizadas de forma repetitiva, fija y con voluntad de permanencia a lo largo del tiempo. Estas caracteristicas dejan ciertas evidencias en el registro arqueologico que pueden ser rastreadas. Para el caso que nos ocupa y siguiendo los criterios propuestos en un trabajo anterior (3) se puede llamar la atencion sobre los siguientes aspectos:

3.1.1. Seleccion de porciones esqueleticas

Los restos del deposito no han sido enterrados de forma aleatoria. Por el contrario, el estudio faunistico revela una clara seleccion en lo que se refiere a las especies y las partes esqueleticas depositadas. Todos los restos pertenecen a ovinos subadultos y probablemente estan representadas mayoritariamente hembras. Lo mas llamativo, no obstante, son los huesos depositados. Se trata de varias vertebras cervicales, de las que al menos 4 estaban en conexion anatomica, varios fragmentos de la parte central de las costillas y 4 humeros, todos ellos del lado derecho.

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Este muestrario de restos nos habla de un tratamiento diferencial claro del cuerpo de la victima que se manifiesta de forma evidente en los restos elegidos para enterrar y que probablemente tiene un correlato en el reparto sacrificial de la carne. Es posible pensar en un rito en el que los restos del animal sacrificado son repartidos entre los participantes del ritual y la divinidad. La ausencia en el deposito de las partes esqueleticas con mayor contenido carnico, asi como de las extremidades del lado izquierdo del animal, permite proponer que el rito aqui documentado incluyera un tratamiento distinto para estos huesos ausentes que se relacionaria con su desecho tras el consumo de la carne por parte del oficiante o de los participantes, o bien su consagracion en el altar tal y como se hacia en el mundo grecolatino (Vernant, 1989; Scheid, 1993). Explicar este patron como consecuencia de procesos tafonomicos, ya sean bioestratinomicos--anteriores al enterramiento-- o diageneticos--posteriores a su incorporacion en el deposito--parece fuera de lugar ya que la representatividad esqueletica se veria afectada en cuanto a la presencia de elementos anatomicos fragiles, pero no favoreceria apenas la preservacion de los huesos de uno de los miembros ni la presencia de restos articulados.

3.1.2. Caracteristicas del contenedor y aspecto formal del deposito

Otros de los aspectos que deben considerarse son los que afectan a las caracteristicas de la estructura contenedora y a la forma en la que las porciones carnicas son depositadas en la fosa. Por lo que respecta a la estructura contenedora, se trata como ya se ha apuntado de un hoyo cuadrangular excavado directamente en la arcilla que formaba el pavimento de la ultima fase de ocupacion de la Casa 1. La fosa estaba tapada por el mismo barro del pavimento y no se encontro ninguna laja de piedra o cualquier otra senalizacion. Los restos tampoco estaban en un recipiente ceramico sino en contacto directo con el suelo.

En cuanto a la disposicion de la ofrenda, llama la atencion la clara intencion con la que las porciones carnicas fueron formalmente colocadas en el agujero, para ajustarlas a las dimensiones del mismo. En el proceso de excavacion se aprecio su distribucion en dos capas distintas. Los humeros estaban depositados en el centro del espacio, dos de ellos cruzados entre si, las vertebras se situaban encima, rellenando los espacios laterales, y los fragmentos de costillas estaban relegados a la zona mas externa, encintando todo el deposito. En la esquina SO de la fosa se situaba el pequeno cuenco de ceramica a mano que habia sido enterrado boca abajo.

3.2. Sacrificio y otras ofrendas

Uno de los elementos mas singulares del deposito del Cerro de la Mesa es la presencia del pequeno cuenco de ceramica a mano. La inhumacion de objetos ceramicos en los depositos votivos con fauna es un hecho poco habitual tanto en el contexto iberico (Belarte y Chazelles, 2011: 171) como en aquellos ejemplos que se conocen en el interior peninsular. Habitualmente la presencia de ceramica en estos conjuntos se circunscribe a recipientes de tamano medio que cumplen una funcion de contenedor de los restos oseos depositados --asi ocurre, por ejemplo, en los depositos conocidos en la Mesa de Miranda y Azaila--. Por el contrario, el ejemplar ceramico del Cerro de la Mesa cumple una funcion distinta con implicaciones de tipo ritual.

La posicion invertida en la que fue colocado en la fosa nos podria remitir a practicas de libacion que serian ejecutadas en asociacion con el sacrificio animal. La libacion es un elemento bien documentado dentro de la religiosidad vetona a partir, tanto de ciertos elementos arquitectonicos presentes en edificios de culto--receptaculos y canales de Panoias, Ulaca (Alvarez-Sanchis, 2003: 310)--, como de elementos de vajilla especifica --jarras y aguamaniles de bronce--procedentes sobre todo de necropolis (ibidem: 179). De forma habitual, las practicas de libacion vetonas se asocian a la ofrenda de agua o de sangre sacrificial. En este caso, el analisis del contenido de nuestro pequeno cuenco parece eliminar estas posibilidades. Aunque ya se ha senalado la dificultad de precisar el contenido exacto, puede indicarse a modo de hipotesis la posibilidad de que el preparado contuviera algun tipo de leche animal. Algunos de los acidos detectados--acido oleico C:18:1, acido palmitico C:16 y acido estearico C:18, estos dos ultimos mayoritarios en la muestra--representan juntos un 72% de los acidos grasos existentes en la grasa de la leche.

Alternativamente se puede sugerir que el cuenco fuese destinado a contener ofrendas de tipo solido. Hay que recordar que las dimensiones del recipiente son notablemente pequenas--el diametro maximo de la boca es de 5 cm y la profundidad maxima no llega a los 3 cm--con una capacidad util de unos 43 [cm.sup.3]. Ademas, la morfologia del cuenco no es la mas adecuada para contener y verter un liquido, al tratarse de un recipiente poco profundo, de borde irregular y con un labio recto y apuntado en vez de presentar una boca exvasada. Hay que anadir, por ultimo, que el analisis quimico revelo que los restos contenidos en el cuenco no se encontraron en la tierra que rellenaba el deposito y que fue igualmente analizada.

Por otra parte, este pequeno recipiente presentaba indicios de la accion del fuego postcoccion. No puede descartarse que su contenido fuese quemado y estuviera en relacion con alguna sustancia olorosa o con la iluminacion--presencia de acido oleico--. Con relacion a estas practicas merece la pena destacar que entre los materiales ceramicos encontrados en la habitacion central de la Casa 1 se hallo un conjunto de al menos 4 vasos fenestrados similares a otros ejemplares conocidos en la Meseta norte y en el SO, que se vinculan con una funcionalidad como quemadores o incensarios (Berrocal, 1992: 107-109).

En cualquier caso parece claro que el cuenco enterrado junto a los huesos fue hecho expresamente para el papel funcional que se le asigno en el ritual. Su importancia se deduce del hecho de que fue depositado de forma excepcional junto a los otros restos de la ceremonia.

3.3. Situacion del deposito en la casa

Por ultimo, entre los elementos de interes del deposito tratado hay que llamar la atencion sobre la ubicacion concreta que tiene dentro de la estructura de la Casa 1. Como se ha senalado ya, la vivienda cuenta con dos zonas diferenciadas separadas por un muro de tapial. La zona principal esta formada por una habitacion rectangular con un gran hogar central a la que se accede por un pasillo estrecho, dispuesto en el mismo eje. Al oeste de estas dos estancias y de forma contigua al pasillo, se dispone un recinto rectangular empedrado que ha sido interpretado como un posible corral. El acceso a ambas zonas de la casa se produce a traves de dos entradas diferentes situadas en la zona N. Cada una de ellas esta marcada claramente por sendos umbrales con agujeros de poste y quicialeras. En este contexto, es llamativo constatar que la fosa con los restos oseos se situa en un pequeno espacio con el suelo de tierra batida, inmediatamente despues del umbral que antecede el empedrado del corral. Asi pues, el deposito ritual no esta asociado con la parte "noble" de la casa ni con el hogar central. Tampoco esta colocado en un lugar apartado, asociado a esquinas o muros como ocurre a menudo en el patron que se reitera para los depositos de fundacion. Por el contrario el deposito de la Casa 1 esta vinculado a un espacio de transito que habria que atravesar obligatoriamente para acceder al corral.

4. Los depositos animales en el contexto peninsular

Las inhumaciones de animales jovenes situadas bajo el pavimento de contextos domesticos son un fenomeno bien documentado en la Protohistoria peninsular. Los ejemplos mejor conocidos se concentran en la zona NE, donde el fenomeno ha sido objeto de estudio desde hace tiempo (Oliver, 1996; Belarte y Sanmarti, 1997; Gusi y Muriel, 2008), llegandose a considerar un fenomeno ritual especifico de la II Edad del Hierro en esta region y poniendose en relacion con los ejemplos conocidos al otro lado de los Pirineos, en el Languedoc frances (Fabre, 1990; Columeau, 1991; Belarte y Chazelles, 2011).

La frecuencia de aparicion de estos depositos domesticos ha permitido incluso establecer tipologias (Miro y Molist, 1990) y apuntar hipotesis sobre su significado religioso. En los ultimos anos, el desarrollo de los estudios arqueofaunisticos aplicados a los restos procedentes de contextos rituales ha enriquecido la perspectiva del fenomeno y ha proporcionado nuevos datos, sobre todo para la region catalana (Valenzuela, 2008; Albizuri, 2011) (4).

Si bien estos depositos domesticos de animales jovenes parecen concentrarse en los contextos domesticos del levante peninsular, donde se encuentran los ejemplos mejor estudiados, no puede decirse que se trate de un fenomeno exclusivo del ambito iberico. Desde hace tiempo se han ido dando a conocer ejemplos puntuales en yacimientos celtibericos, vacceos y vetones, y cada vez son mas los datos que invitan a pensar que tampoco en estos ambitos se trata de un fenomeno excepcional. Es cierto, sin embargo, que en los ejemplos del interior peninsular el patron de enterramiento no es tan regular como en el NE, ni formal ni cronologicamente. Parece evidente que la mayor variedad cultural y geografica se traduce en practicas rituales con significado e intencion diversos que hacen mas dificil cualquier estudio comparativo. Tampoco ayuda el hecho de que los trabajos especificos de sintesis sobre el tema son aun escasos para esta region (Alfaye, 1997, 2009: 315 ss.; 2010, 2011).

Sin embargo, en el interior peninsular la inhumacion ritual de restos animales en contextos domesticos tiene una larga tradicion que puede remontarse en el tiempo a cronologias de la Edad del Bronce e incluso el Calcolitico bien sistematizada recientemente por Liesau (2012). Con cronologias mas modernas y paralelos formales mas proximos al deposito del Cerro de la Mesa, estas practicas estan documentadas en el yacimiento de Melgar de Abajo (Cuadrado y San Miguel, 1993: 313; San Miguel, 1995: 312-313), en el Soto de Medinilla (Liesau, 1994; Morales y Liesau, 1995), en el Alto de la Cruz, Cortes de Navarra (Maluquer et al., 1990: 30), en la Corona de Manganeses, Zamora (Misiego et al., 2013: 222-227), en El Castillejo de Fuensauco, Soria (Romero y Misiego, 1995: 132) o en el Soto de Bureba, Burgos (Sanz, 2000: 407). Estas practicas se extienden incluso a momentos plenamente romanos en lugares tales como en el yacimiento de Pintia (Sanz y Velasco, 2003), en Uxama (Garcia y Sanchez, 1996) o en Mirobriga (Barata, 1999) (Fig. 8).

En el territorio vacceo se situan los paralelos cronologicos mas cercanos. Por ejemplo, en el yacimiento de Melgar de Abajo, Valladolid, se localizo un deposito datado en plena ocupacion vaccea, ademas de otro perteneciente a la primera ocupacion. Este deposito del Hierro II consiste en un hoyo circular excavado parcialmente bajo el suelo, que contenia en su interior los restos de un pequeno ovicaprido (Cuadrado y San Miguel, 1993: 316). De cronologia semejante se considera el llamado 'conjunto-ofrenda' del Soto de Medinilla, Valladolid, encontrado en los niveles del Soto III. Se trata de 4 craneos de vaca alineados en un semicirculo, junto con numerosas astas mudadas de ciervo y otros huesos largos de vaca (Morales y Liesau, 1995: 458-459).

Tambien se pueden recordar aqui los interesantes depositos multiples en territorio vacceo y el enterramiento de una oveja del poblado de Pintia, con una cronologia mas tardia del s. I d. C (Sanz y Velasco, 2003: 81; Alberto y Velasco, 2003: 126-133).

Mas al N, puede citarse igualmente el deposito del castro de la Corona de Corporales, Leon, datado en un momento inmediatamente anterior a la romanizacion. En una esquina de la Construccion 2 del sector I aparecio bajo el pavimento un hoyo de unos 25 cm de profundidad y 22 de diametro, con las paredes delimitadas por cantos medianos y tapado con una laja delgada y recortada en forma aproximadamente circular. Este hoyo contenia en su interior las extremidades de lo que parece un ejemplar adulto de cabra--Capra hircus (Sanchez-Palencia y Fernandez Posse, 1985: 24 y 327)--.

De gran interes son tambien los ejemplos conocidos en la provincia de Alava, donde los depositos animales se relacionan, igual que en el NE peninsular, con inhumaciones infantiles. Asi se documenta en el poblado de Atxa, donde se descubrio un deposito compuesto por cuernos de bovino--Bos taurus--y 2 astas de ciervo--Cervus elaphus--, que se encontraban en una cubeta con restos oseos infantiles. Este yacimiento ha proporcionado otros depositos formados por craneos de ovicapridos y que se han relacionado con practicas rituales colectivas destinadas a proteger los limites del asentamiento o con depositos de fundacion (Filloy, 1995: 193; Alfaye, 2009: 316). La vinculacion de los depositos de animales con inhumaciones infantiles se repite en el poblado de La Hoya, Laguardia. En el llamado 'Recinto 41', interpretado por su excavador como un edificio publico de caracter comunitario, aparecieron varios depositos de animales junto a enterramientos infantiles (Llanos, 2002: 74; 2005; Alfaye, 2009: 207).

Los depositos que conocemos en zona celtiberica no se corresponden con la tipologia de inhumaciones en contextos domesticos, aunque si se han identificado depositos relacionados con murallas y estructuras defensivas y se han constatado tambien depositos con inhumaciones infantiles, por ejemplo, en el Castro de la Coronilla, Guadalajara (Cerdeno y Garcia Huerta, 1992).

En el territorio estrictamente veton los ejemplos de que disponemos son muy escasos. El paralelo mas proximo al del Cerro de la Mesa se encuentra en la llamada Casa C del poblado abulense de la Mesa de Miranda, en Chamartin de la Sierra. En ella se excavo un deposito en la dependencia d7 consistente en una urna ceramica con su tapadera, enterrada en el suelo y rodeada de piedras y adobes. Formaban parte del conjunto el asa de un caldero de hierro, un canto rodado de granito con pintura negra en una de sus caras y la mandibula de un suido (Lopez Garcia, 2012: 109-110, lam. 37).

En general, es llamativo comprobar que los paralelos formales mas proximos al ejemplar del Cerro de la Mesa no se encuentran dentro de su propio contexto geografico-cultural a pesar de que, como se ha visto, el corpus con el que contamos es aun muy limitado. De cualquier modo, con el repertorio disponible hoy, es posible afirmar que nuestro deposito toledano tiene claras semejanzas con las inhumaciones animales de la zona iberica del NE peninsular. Puede decirse, incluso, que no resultaria dificil incorporarlo a los ejemplares que han servido para establecer una caracterizacion tipologica de los depositos de la zona, en yacimientos como la Penya del Moro (Miro y Molist, 1990). Asi, en funcion de los restos esqueleticos enterrados nuestro deposito tiene similitudes con los que las autoras clasificaban como depositos de 'tipo b', que contienen restos de huesos largos, costillas, cintura escapular y pelvica, y vertebras. Como se ha visto, a excepcion de los restos de escapula y pelvis, las demas categorias estan bien representadas en el deposito domestico del Cerro de la Mesa. Otros depositos ibericos semejantes al de nuestro ejemplar veton se encuentran en los poblados levantinos de Puig de la Nao, Castellon (Oliver, 2006: 212); de Can Oliver, Barcelona (Albizuri, 2011: 86-87), o de Els Vilars, Gerona (5).

[FIGURA 8 OMITIR]

5. Conclusiones

La singular inhumacion animal de la Casa 1 invita a hacer algunas reflexiones sobre su posible sentido dentro del sistema ritual veton, aun mal conocido. La interpretacion tradicional de estos enterramientos domesticos bajo el pavimento los asocia con ofrendas de fundacion realizadas con ocasion de la construccion o la remodelacion de los distintos recintos, y es posible que este sea el caso de nuestro deposito. La fundacion de la Casa 1 debio de producirse en algun momento entre comienzos del s. II a. C y mediados del s. I a. C., fecha en la que se produjo el incendio y la destruccion final de la vivienda. Este momento esta bien datado con una fecha absoluta de C14 que lo situa en torno al 40 a. C. (6). Es precisamente durante ese periodo, cuando documentamos en el yacimiento una clara reestructuracion del espacio que afecta a la parte mas alta del cerro en la que se encuentra la Casa 1. Las ultimas campanas de excavacion han permitido constatar la cuidada amortizacion vetona de las fases de ocupacion antigua del yacimiento, con el objeto de habilitar esta zona prominente. Para ello se llevo a cabo una destacada inversion de trabajo que incluye la colmatacion de una gran fosa sobre la que se asienta el nuevo trazado urbano, modificado sensiblemente con la construccion de casas y viales (Chapa et al., 2013). Es probable que haya que encuadrar nuestra inhumacion animal dentro de los ritos que acompanan este momento de cambios espaciales y reordenacion del espacio urbano.

Por otra parte las caracteristicas del recinto en el que se encuentra el deposito pueden incorporar nuevos componentes a la interpretacion del mismo. Como ya se ha indicado, la Casa 1 acumula en su interior un extraordinario conjunto de objetos singulares cuya recuperacion in situ se vio favorecida por el incendio que significativamente afecto a este recinto, pero no a las estructuras anexas. La concentracion de algunos elementos de clara funcionalidad ritual como un asa de caldero con decoracion de palmeta, un gancho de carne de bronce, un hacha de piedra pulimentada o varios vasos fenestrados, ademas de elementos de adorno personal vinculados a las elites aristocraticas --fibula de caballito, anillo de plata, cuenta de oro--nos hacen proponer la hipotesis de que este espacio tuviera cierto sentido religioso dentro de la comunidad. En este caso el deposito cobraria una nueva perspectiva y mas alla de la ofrenda domestica se podria pensar en un rito que sancionase ante la comunidad la consagracion de este espacio como lugar sacro. Se trataria asi de un rito relacionado con la purificacion o la lustracion del recinto a la manera de los conocidos en Italia (7).

En este sentido es muy significativa la posicion de la inhumacion junto a uno de los umbrales de entrada a la casa. Este espacio liminar es un lugar cuya importancia simbolica vinculada a la funcion separadora y diferenciadora que se asocia a los limites ha sido ya resaltado (Eliade, 1981: 373374). En efecto el umbral de la casa, de la misma manera que las murallas de un poblado, marcan fisica y simbolicamente una frontera que separa espacios de distinta naturaleza: lo privado y lo publico, lo sagrado y lo profano, lo civilizado y lo salvaje ... Es bien conocido en el mundo antiguo la existencia de ritos especificos asociados a la purificacion o la proteccion de esta zona extrema especialmente expuesta a la contaminacion religiosa. El ejemplo mas ilustrativo es el que conocemos para el mundo italico gracias a las Tablas Egubinas que describen con detalle los ritos necesarios para proteger adecuadamente la ciudad, y que incluyen el sacrificio y la inhumacion de victimas concretas ante las puertas (Porzio Gernia, 2004). Aunque para el mundo veton no tenemos tanta informacion, puede recordarse aqui la asociacion de algunos verracos a las puertas de entrada de los poblados--casos de la Mesa de Miranda, Botija, Castillo de Bayuela ...--en virtud de la cual se ha resaltado un posible sentido apotropaico de estas esculturas (Alvarez-Sanchis, 2007: 192) y su posible respuesta a una funcion religiosa semejante de proteccion o purificacion de un espacio especial y bien delimitado.

En otro sentido, hay que resaltar que el acceso en el que se encuentra la ofrenda comunica un amplio patio empedrado con el corral de la casa. Se situa asi en medio de un espacio agropecuario en el que se han recuperado utensilios--juego de bocados de caballo o tijeras de esquilar--que remiten a labores ganaderas y a la presencia de animales en el entorno de trabajo. Si tenemos en cuenta la importancia que estas actividades tienen en la economia de los pueblos vetones no es imposible que la ofrenda incluyera tambien ciertas connotaciones en relacion con la proteccion o la fertilidad del ganado, asi como con la propiciacion del trabajo domestico.

Las caracteristicas especificas de la ofrenda pueden apoyar este punto. Como ha resaltado el estudio faunistico, los animales sacrificados parecen ser mayoritariamente hembras en edad reproductora, un tipo de victima habitualmente asociado a la propiciacion de la fertilidad. En general, la oveja es un animal bien documentado dentro del sistema sacrificial de los pueblos vetones (Sanchez Moreno, 2007: 135; Marco Simon, 2008). Es una de las tres victimas presentes en el rito indoeuropeo de la suovetaurilia, en el que se hacia el triple sacrificio de una oveja, un cerdo y un toro, que se asocia a la lustracion pero tambien a la propiciacion agraria y a la fertilidad del ganado (8). Un rito parecido a este parece atestiguarse entre los pueblos del interior peninsular gracias a la inscripcion lusitana de Cabepo das Fraguas, Guarda, donde se menciona el sacrificio de estos tres animales consagrados explicitamente a diversos dioses (Tovar, 1985). Aunque la interpretacion de la inscripcion es aun motivo de controversia, la oveja parece ser el animal destinado a divinidades cuyos teonimos--Trebopala y Trebarune--se han relacionado con la raiz indoeuropea asociada a casa, ciudad, aldea, comunidad (ibidem: 234-235). En el marco de la ideologia trifuncional indoeuropea resaltada por Dumezil, la oveja parece ser la ofrenda asociada a los dioses de la tercera funcion--aquellos con connotaciones agrarias o divinidades tutelares de espacios domesticos--(Santos, 2007). Si bien es cierto que no podemos afirmar algo tan concreto para el mundo veton, no puede dejar de resaltarse este vinculo entre el sacrificio de ovejas y el deseo de proteccion y propiciacion en un contexto domestico.

Volviendo al deposito de nuestro yacimiento tambien puede recordarse como la posibilidad de que el ritual llevado a cabo incluyera la libacion de leche vuelve a remitir a connotaciones religiosas de fertilidad. Sabemos por ejemplo como la libacion de leche era la ofrenda preferida de la diosa Pales, una antigua divinidad romana de los rebanos y los pastores (9).

En conclusion, estamos aun lejos de conocer con detalle las practicas religiosas de los pueblos vetones y son enormes las dificultades para enmarcar adecuadamente el deposito del Cerro de la Mesa dentro del sistema de creencias de estos pueblos. La falta de detalle de la informacion publicada sobre inhumaciones domesticas similares impide hacer el adecuado trabajo de contraste y valoracion de estas practicas religiosas. Cabe esperar que futuros trabajos pongan el foco sobre un tipo de ritual que se intuye menos singular de lo que parece hasta ahora en el contexto cultural del interior peninsular, y que se pueda asi seguir avanzando dentro de este campo. En este sentido, el presente trabajo pretende contribuir a la formacion de un corpus peninsular de inhumaciones rituales domesticas que debe ser el paso previo para el correcto estudio de la ritualidad protohistorica.

http://dx.doi.org/10.14201/zephyrus201473133147

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(1) Este trabajo se enmarca en el proyecto HAR2011/ 25191: "Identidad y territorio en el valle medio del Tajo durante el Bronce Final y la Edad del Hierro" del Ministerio de Economia y Competitividad. Agradecemos los comentarios y sugerencias a T. Chapa y J. Pereira, y el trabajo con los mapas a C. Charro.

(2) Informe realizado por ARTE-LAB. S.L.

(3) Cabrera Diez, A. (2010): El ritual del sacrificio de animales en la Cultura Iberica. Una perspectiva arqueologica. Tesis doctoral presentada en 2010 en la Univ. Complutense de Madrid (http://eprints.ucm.es/11714/1/T32477.pdf).

(4) Cf. tambien Nieto Espinet, A.: Entre el consum i l'afecte. La interaccio entre els animals i les comunitats protohistoriques de la plana occidental catalana (segles VII-IV a. C). Tesis doctoral inedita presentada en 2012 en la Univ. de Lerida.

(5) Nieto: op. cit. n. 4: 622-632.

(6) BETA-252781 (1910+/- 50 BP), muestra sobre semilla.

(7) Caton, De agri. 134,141; Dionisio de Halicarnaso, Hist. Ant. de Roma VIII, 55, 3-5.

(8) Caton, De re rustica, 141.

(9) Ovidio, Fastos, IV, 746.

Ana CABRERA DIEZ * y Marta MORENO-GARCIA **

* Dpto. de Prehistoria. Facultad de Geografia e Historia. C/ Profesor Aranguren, s/n. 28040 Madrid. Correo-e: anacabre@ghis.ucm.es

** Instituto de Historia. Centro de Ciencias Humanas y Sociales. CSIC. C/ Albasanz, 26-28. 28037 Madrid. Correo-e: marta. moreno@cchs. csic. es

Recepcion: 7/11/2013; Revision: 6/02/2014; Aceptacion: 17/03/2014
Fig. 4. Relacion de elementos anatomicos y NMI (Numero
Minimo de Individuos).

HUESO                    No.   NMI

Atlas                     5     5
Axis                      4     4
Vertebra cervical        13     -
Fragmentos de vertebra   22     -
Costilla                 18     -
Humero                    4     4
Total                    66
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Author:Cabrera Diez, Ana; Moreno-Garcia, Marta
Publication:Zephyrus
Date:Jan 1, 2014
Words:8794
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