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Poverty and social exclusion in Madrid: old issues and new proposals/Pobreza y exclusion social en Madrid: viejos temas y nuevas propuestas.

1. Introduccion

La gestion de la <<crisis>> del ano 2007 ha acelerado la tendencia, iniciada a principios de los anos 80 del siglo XX, a incrementar el numero de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza en las grandes ciudades europeas. En el contexto actual, las politicas publicas de atencion a los grupos mas desprotegidos estan desapareciendo y en distintas ciudades las administraciones fomentan un desarrollo urbano donde la construccion no responde a necesidades sociales o habitacionales sino mas bien a intereses de tipo especulativo, generando una <<crisis urbana>> que en Espana ha agravado los efectos de la crisis financiera mundial. Las politicas de este modelo urbano no se basan en las necesidades de la poblacion o en otras cuestiones sociales, sino en la acumulacion de capital a traves del propio crecimiento de la ciudad (Delgado, 2008).

En un contexto de acumulacion de riquezas, incremento de la pobreza y total abandono de las politicas de bienestar, Madrid es un ejemplo de ciudad neoliberal, caracterizada por la busqueda de competitividad y el desarrollo de nuevas posibilidades de negocio. Asi, Madrid ha sufrido un proceso de acumulacion espectacular acompanado de una imagen de gran capital de la cultura, el arte, el turismo, la moda, los grandes eventos deportivos; es una imagen de Madrid que la representa como cosmopolita a la vez que castiza; internacional y, simultaneamente, local. Esta imagen esta destinada a que nuestra ciudad pueda competir con otras ciudades en el mercado internacional de flujos de capital (Garcia, 2012; Harvey, 2013). Pero simultaneamente y, segun la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusion (2013), la tasa de riesgo de pobreza en la Comunidad de Madrid se situo en el 15,9% de su poblacion total. En el ano 2011, se incremento un 17% el numero de personas en riesgo de pobreza, intimamente relacionado con el aumento del paro, pero tambien con la creciente desproteccion de las personas desempleadas y mas vulnerables.

Los y las antropologas no podemos ser neutrales ni pasivos ante estos procesos que, en palabras del historiador de la economia Karl Polanyi (1989), significan el dominio del mercado sobre la sociedad. ?Como podemos los y las antropologas en cuanto academicos y/o profesionales, comprender e intervenir en estos procesos, modificar estas tendencias que amenazan con mercantilizar toda nuestra sociedad, nuestros valores y nuestra vida cotidiana? Como academica, pense que podia ofrecer un breve panorama de como los antropologos hemos trabajado los temas de pobreza y exclusion social en la Comunidad de Madrid, repensar que hemos hecho, que hemos aportado y en que hemos fallado, senalando las nuevas formas de enfocar este problema que llevan a cabo nuestras jovenes generaciones y colaborar en la solucion de lo que tradicionalmente se ha considerado <<la cuestion social>> y que, lamentablemente, cobra una vigencia inconcebible desde hace unos anos.

Los y las antropologas tenemos una herramienta metodologica inestimable para investigar a aquellos que estan social, cultural y economicamente subordinados, como es el trabajo de campo etnografico (Ferrandiz, 2011). Los grupos sociales marginados de los beneficios de nuestra sociedad, en general desconfian de sus representantes e instituciones, siendo muy dificil que respondan a preguntas sobre su vida cotidiana si no se han establecido previamente unas relaciones de confianza y una empatia que exigen una gran inversion de tiempo, esfuerzo y emotividad. Nuestra actitud critica y nuestra innovacion teorica proceden del contacto cotidiano y prolongado con nuestros sujetos de estudio. Pero tambien debemos plantearnos si las actuales formas de conocer y conceptualizar la pobreza dan cuenta de sus caracteristicas y de las posibles formas de su superacion.

En este articulo mostrare, en primer lugar, como los antropologos y las antropologas hemos trabajado en Madrid frecuentemente con la gente pobre y entre los pobres pero, solo en escasas ocasiones, nos hemos incorporado a los debates teoricos, las definiciones y los marcos de analisis de la pobreza y la exclusion. Posteriormente, hare un breve recorrido por las teorias mas conocidas que, desde la Antropologia, han tratado el tema de la pobreza. Por ultimo, presentare las aportaciones de algunos de los antropologos que, en Madrid, se han incorporado a los debates de la marginacion, la pobreza y la exclusion en las ultimas decadas, comentando las aproximaciones que, en la actualidad, me parecen mas prometedoras en la forma en que las jovenes generaciones de antropologos/as estan trabajando los planteamientos teoricos sobre la pobreza.

2. Los antropologos trabajan con pobres en Madrid

Exceptuando casos aislados, que tratare en el siguiente epigrafe, los y las antropologas en Madrid no hemos desarrollado marcos teoricos, ni nos hemos incorporado a los debates teoricos y politicos sobre la pobreza, pero frecuente y paradojicamente nuestros trabajos etnograficos estan centrados en los grupos mas desfavorecidos economica y socialmente, en los barrios populares o en las poblaciones mas vulnerables.

En primer lugar, los temas de la marginacion, la pobreza y la exclusion, han sido tratados desde los colectivos de inmigrantes, especialmente desde los anos 80 del siglo pasado, cuando se inicio el tratamiento teorico de las migraciones internacionales. En la actualidad, hay una gran cantidad de trabajos sobre ellos realizados desde puntos de vista como la salud, la educacion, la ciudadania, el genero, el codesarrollo, que seria largo de enumerar; de brillantes etnografias sobre como se van generando los procesos de desigualdad y exclusion del colectivo migrante en la escuela, en los barrios, en el trabajo, en la vivienda. Pero, en general, en esta abundante literatura pocas veces se ha discutido que entendian los autores por exclusion, por pobreza, y las implicaciones de ambos conceptos. Considero que dos de los antropologos que mas han teorizado sobre la relacion entre pobreza, exclusion e inmigracion son Ubaldo Martinez Veiga y Carlos Gimenez, a cuya contribucion dedicare mayor atencion en un epigrafe posterior.

Otra forma frecuente en que hemos tratado el tema de la pobreza (y los pobres) es desde <<nuestro grupo etnico>> por antonomasia: los gitanos. Como en el caso anterior, la heterogeneidad es la nota dominante, heterogeneidad que va desde las pioneras investigaciones de Teresa San Roman en Madrid y Barcelona, a la investigacion de Otegui (2002) sobre el comportamiento y actitudes de la transmision del SIDA entre la poblacion gitana en Madrid. Quiero incluir tambien las actuales e innovadoras investigaciones doctorales de las nuevas generaciones de antropologos/as como las de Ma Jose Santacruz con politicas publicas y gitanos rumanos en poblado informal madrileno de El Gallinero y la tesis doctoral defendida por Ariadna Ayala (2012) sobre el impacto de Rentas Minimas de Insercion en el colectivo gitano en varios nucleos chabolistas de la Comunidad de Madrid, sobre los que me extendere al final de este articulo.

Una tercera forma desde la que los y las antropologas hemos tratado el tema de la marginacion y la pobreza en Madrid ha sido desde los jovenes toxicomanos, especialmente el trabajo de Juan Gamella (1990) y su tesis doctoral (1989). Ambas obras nos narran la biografia de Julian y de su pandilla de la Vaguada, entre 1977 y 1987; Gamella nos permite asomarnos al mundo de la juventud marginal de un barrio de la zona Norte de Madrid, donde convivian rascacielos con infraviviendas, chales millonarios y chabolas fabricadas con materiales de desecho; barrio con notables carencias de infraestructuras y servicios y en un contexto de crisis economica, subempleo y desempleo que afecto especialmente a los jovenes de los barrios trabajadores y populares, y una transicion politica hoy juzgada con menos autocomplacencia que entonces.

Desde los procesos de gentrificacion o la estigmatizacion de barrios populares, por ejemplo, Ubaldo Martinez Veiga (1991) y su analisis de la relacion entre <<movida madrilena>> y procesos de gentrificacion en el barrio de Malasana en los anos 80, y de sus implicaciones para la poblacion de bajos ingresos debido al incremento de los alquileres y del nivel de vida que supuso. Tambien hay que destacar el excelente trabajo de Sergio Garcia que se concreto en una tesis doctoral en torno a la relacion entre discursos sobre la seguridad ciudadana, un modelo actual de urbanismo, la llegada de inmigrantes y las transformaciones en los dispositivos de poder en el barrio madrileno de Carabanchel (Garcia, 2012 y 2013).

La Antropologia audiovisual ha abordado el tema de la pobreza en Madrid, a traves del documental etnografico de Anthropodocus La ciudad invisible, sobre La Canada Real Galiana que narra, recurriendo a diferentes voces de tecnicos y especialistas, el proceso de urbanizacion de La Canada, los conflictos que origina este asentamiento informal y los problemas de una poblacion sometida a las amenazas cotidianas de derribo y expulsion. Por ultimo, tambien ha sido objeto de trabajo etnografico en Antropologia la problematica de los sin techo. Asi, la tesis doctoral de Santiago Bachiller (2008), donde se aborda criticamente la equiparacion de las nociones de desafiliacion y desterritorializacion, con el concepto de exclusion social. Mas tarde volvere sobre las aportaciones esta investigacion.

Quiero volver a enfatizar que, en Madrid, los antropologos y antropologas hemos trabajado a menudo el tema del incremento de la desigualdad desde una perspectiva de genero o con la categoria de etnicidad, como tambien hemos analizado la forma en que se van produciendo los procesos de exclusion social desde la escuela con inmigrantes. Pero no hemos debatido ni cuestionado los conceptos de pobreza y exclusion social que otras ciencias sociales nos aportaban. Seguro que, si tuvieramos que incorporar todo el tema de la desigualdad por genero y etnicidad, nos eternizariamos y, en este articulo, solo quiero senalar aquellos trabajos antropologicos que tienen que ver con los debates que las ciencias sociales han mantenido sobre pobreza, marginacion y exclusion.

3. interludio teorico:

La teorizacion de la pobreza y la exclusion en la Antropologia

En Antropologia, tradicionalmente la pobreza se ha tratado desde dos grandes marcos teoricos: desde la que podriamos denominar perspectiva culturalista y desde el determinismo estructural; o, en otras palabras, una concepcion de los pobres como poseedores de cierta <<autonomia cultural>> o desde otra que enfatiza su pertenencia a una clase social. El ejemplo mas conocido de tratamiento culturalista ha sido el de la cultura de la pobreza de O. Lewis. Este concepto ha tenido dos criticas fundamentales:

1. Se basa en una definicion esencialista y ahistorica del termino cultura tal y como fue concebida por la escuela boasiana en Estados Unidos: la cultura de la pobreza, segun Lewis (1959 y 1965), es un modo de vida desarrollado para adaptarse a las condiciones de una sociedad mercantil. No obstante, esta forma de vida, de comportamientos, de valores y concepciones del mundo, supera los limites de esta sociedad para encontrarse en diversos ambitos urbanos, rurales, nacionales, regionales o etnicos; es decir, es independiente de los contextos historicos, politicos, sociales y culturales especificos. Asi, surge con las mismas caracteristicas en Tepotzlan, en Mexico DF, en San Juan de Puerto Rico o en Nueva York--ambitos donde fue estudiada por Lewis.

2. En esta teorizacion sobre la cultura de la pobreza, las organizaciones familiares especificas y los valores propios de los pobres se concibieron como los responsables de la pobreza: eran estos valores y comportamientos--desestructurados, pasivos, <<asociales>>, individualistas y apaticos, sin capacidad de innovar y planificar a largo plazo, con problemas de autoestima, y siempre vistos desde <<la normalidad>> de una clase media nativa (Leacock, 1971)--los responsables de que los pobres no aprovechaban las oportunidades que la sociedad les ofrecia para salir de la miseria: lo que se ha llamado <<echar la culpa a las victimas>>--tan de moda hoy en nuestra sociedad con los procesos de criminalizacion de los parados, la disidencia y la protesta.

Esta concepcion de los pobres teniendo su propia cultura, autonoma del resto de la sociedad, pronto fue contestada dentro de la propia Antropologia norteamericana: los Valentine (1968 y 1978) y Eleanor Leacock (1971), afirmaron que los pobres no tenian una cultura autonoma, sino que representaban una subcultura dentro de la clase trabajadora; y lo mas importante, afirmaron que lo que causaba la persistencia de los pobres en su pobreza no eran unos pretendidos valores culturales en los que se socializaba a los ninos y que fueran imposibles de erradicar, sino que era un sistema social, basado en la desigualdad, que originaba que los pobres desarrollasen ciertas pautas de comportamiento, estructuras familiares y concepciones comunitarias, participacion politica, ideas del futuro, etc.

Esta concepcion de la cultura de los pobres como respuesta a su ubicacion en la estructura social como grupo mas desfavorecido, no dejaba de implicar un determinismo de caracter estructural, del que se intento salir en la decada de los 80 del siglo XX, muy especialmente en la Antropologia latinoamericana, recurriendo a conceptos como el de estrategias economicas familiares, a la flexibilidad de las organizaciones domesticas o a la importancia de las redes sociales para sobrevivir en circunstancias de escasos ingresos; con estas nociones se intentaba evitar el determinismo, al enfatizar la capacidad de accion de los grupos subordinados, eliminar los calificativos de social y politicamente apaticos y pasivos, soslayando tambien asi el termino <<cultura>>.

Desde el trabajo pionero de Larissa Lomnizt (1975) en una barriada pobre de Mexico, donde asento que las relaciones de reciprocidad entre amigos, parientes y vecinos, eran decisivas para sobrevivir en la marginalidad, se ha trabajado mucho en las estrategias que los pobres emprendian para poder sobrevivir en contextos de extrema escasez. Algunas de las lineas de investigacion mas fructiferas tuvieron que ver con el fomento de las relaciones primarias de ayuda mutua (Ramos, 1984), la flexibilizacion de los grupos domesticos (Eguia y Ortale, 2007; Martinez Veiga, 1987; Monreal, 1990; Zloloniski, 2006), incentivacion del trabajo domestico (Jelin, 1984; Monreal, 1990) o la realizacion de multiples actividades laborales de caracter informal y que no aparecen en las estadisticas oficiales (Monreal, 1990; Newman, 1999; Zloloniski, 2006). Todas estas investigaciones realizadas en los anos 80 y 90 del siglo XX conducian a senalar que las caracteristicas de pesimismo y la pasividad dadas a los pobres por una pretendida cultura de la pobreza eran estereotipos que se derivaban de la forma en que habian sido construidos los pobres por las ciencias sociales (Monreal, 1996 y 1999).

El concepto de estrategias economicas familiares acunado para incorporar la creatividad y <<agencia>> de los pobres urbanos, no resolvio la alternativa de tener que optar por tratar los aspectos culturalistas de los pobres o por una concepcion determinista. No deseo incorporar el debate del impacto que los conceptos de <<estrategia>> y <<participacion>>, ligados a una vision romantica de los pobres, han tenido en las politicas publicas y en los proyectos de desarrollo. Solo comentar que ambas nociones han tenido la indeseada consecuencia de legitimar los recortes en los programas de desarrollo y politicas publicas neoliberales al sugerir que, si los pobres tenian tanta iniciativa y creatividad, podrian sobrevivir por ellos mismos, sin las ayudas sociales.

Y llegamos al nuevo milenio con estos debates que se han reabierto periodicamente con terminos como el de subclase en las ciencias sociales de los Estados Unidos a finales de los 80 (Monreal, 1996); mientras, en Europa, a partir los anos 90 y durante la primera decada de nuestro actual siglo, en el ambito de los medios de comunicacion, de las politicas publicas y de los debates academicos y tertulianos, el termino pobreza se empezo a complementar o sustituir por el de exclusion social. En un contexto marcado por el desmantelamiento del Estado del Bienestar, del incremento de la precariedad y de la crisis financiera e inmobiliaria, el tratamiento dado a estos conceptos ha de ir mas alla de los procesos de desigualdad, de una poblacion excedente o de un fenomeno residual. Esta pobreza creciente y persistente, como han mantenido gran cantidad de autores, no es un hecho coyuntural debido a esporadicas crisis economicas, sino que forma parte del modelo de desarrollo implementado en los paises centrales a partir de mediados de los anos 80 del siglo XX y del que hoy estamos viviendo su agotamiento.

En los ultimos anos, de la mano de una serie de teoricos criticos (Foucault, 2002; Bourdieu, 1991; Michel de Certeau, 2006a y b), jovenes investigadores e investigadoras han retomado el tema del incremento de la desigualdad, de los procesos de estigmatizacion y segmentacion, del aumento de la pobreza en nuestra ciudad, pero desde las perspectivas de las politicas publicas, de las resistencias y las reacciones de la gente a la intervencion publica y al incremento de los dispositivos de control y seguridad. Siguiendo a los <<teoricos de la practica>>, esta nueva generacion de antropologos y antropologas se focalizan en la cuestion de la mediacion entre estructuras y accion, analizando la practica de los sujetos de estudio. La obra de Bourdieu senala como cada uno de los agentes sociales comprometidos en una situacion determinada, actua y percibe su accion y las de los otros a partir de su posicion en el espacio social, que siempre es definida por relacion al conjunto global de posiciones. En este sentido, los agentes sociales llevan adelante estrategias. Por lo tanto, dos de las multiples aportaciones de Bourdieu que aqui nos interesa destacar serian: 1) la atencion prestada a lo que hace la gente real, en situaciones particulares y cotidianas; y 2) este interes en la agencia nos permite pensar en un modo alternativo para esclarecer el proceso dialectico y la relacion indisoluble entre las estructuras materiales y las estructuras simbolicas. Se trata entonces--como nos dice Bourdieu--de hacer hincapie en la gente que vive y organiza su vida para vivir, en los agentes sociales que producen practicas, y en las condiciones materiales y simbolicas de este proceso de produccion.

De Certeau (2006a y b), en tension y discusion con Bourdieu y Foucault, enfatiza las practicas de los agentes, la resistencia de los sujetos, los limites del poder y la disciplina para senalar la politizacion de la vida cotidiana--previamente senalada por Agnes Heller desde la decada de los setenta (Heller, 1975, 1985 y 1998)--cuyo signo es el conflicto y no la asuncion del orden; la accion y no la pasividad, destacando lo incompleto de cualquier sistema de dominacion. En resumen, lo que plantean estos autores es la pregunta por las practicas sociales, por la capacidad de actuar de la gente, de construir, de apropiarse ... Van mas alla de la perspectiva de articulacion entre la estructura y la agencia (Roseberry, 1988 y 1989) para focalizarse en el analisis de como funciona la propia agencia, como es esta posible, si el sujeto es activo, que construye (?reproduce o transforma?) y desde que espacio lo hace (la vida cotidiana).

Desde Gramsci (1975) con su concepto de hegemonia, R. Williams (1997 y 1998) con su concepto de estructura de sentimientos o Scott (2000) de guiones ocultos, que inspiraron la perspectiva de las <<etnografias de la resistencia>> de los anos 80 en Antropologia, la pregunta por la actividad de nuestros sujetos de estudio ha sido una constante en la mirada de los antropologos, constante que tambien llego a la forma en que hemos enfocado los temas de pobreza y exclusion en la Comunidad de Madrid.

4. Antropologia, pobreza y exclusion en Madrid

En el ambito de los estudios antropologicos, la pobreza urbana en la ciudad de Madrid se ha tratado desde tres puntos de vista cronologicamente diferentes. En los anos 80, se centra en la relacion entre marginacion y pobreza, especialmente en el colectivo gitano, con el trabajo de Teresa San Roman (1984 y 1997), cuyo principal objetivo era examinar las estrategias empleadas para adaptarse a las condiciones de precariedad y marginacion extremas en las que vivia este grupo etnico. Al mostrar como la marginalidad de los gitanos tiene raices historicas y actuales, San Roman (1986 y 1997) convertia la marginacion en lo opuesto a la aculturacion/asimilacion. El trabajo pionero de San Roman destaca dos grandes aportaciones: en primer lugar, la diferencia entre marginacion y desigualdad: esta ultima alude a un sistema social de poder/subordinacion (clase, genero, etnicidad), mientras que marginado es aquel que no se ubica en ninguno de estos sistemas, el que carece de acceso normalizado a los recursos de la sociedad (San Roman, 1986) y cuya presencia o ausencia no afecta a la configuracion del sistema social, caracterizandose por una escasa capacidad de implicacion en las instituciones de la sociedad (San Roman, 2007); la segunda aportacion de esta antropologa nos conduce a cuestionar la marginacion como una categoria fija y estatica, a presentar a los gitanos como personas que fluctuan entre la integracion y la marginacion. Asi, la idea de marginacion de San Roman predice un concepto clave para las politicas publicas europeas a partir de la decada de los 90 y en la primera decada del nuevo milenio, como es el de exclusion social.

En la ultima decada del siglo XX y como muestran los trabajos de Martinez Veiga (1997, 1999 y 2004) y Carlos Gimenez (1996 y 2003), los debates se centran en las diferencias entre pobreza y exclusion social, especialmente entre inmigrantes llegados a Madrid procedentes de paises del llamado Tercer Mundo. Exclusion social es concebido como un concepto heuristico (Martinez Veiga, 1997) para enfrentarse al problema de como cada vez mayor numero de personas tienen limitado su acceso a los derechos sociales de la ciudadania, mientras que los pobres son aquella parte de la poblacion que no tiene sus necesidades basicas satisfechas.

Para la mayoria de los autores, la concepcion de la exclusion nos evoca la imagen de dentro y de fuera: los que estan dentro del mercado de trabajo, los derechos sociales e incluso la cultura, y los que quedan fuera de todos estos ambitos. Por un lado, la exclusion alude a <<una ciudadania incompleta>>, al <<hecho de no poder participar en las actividades normales de la sociedad en donde [los inmigrantes] viven o ser incapaces de funcionar>> (Martinez Veiga, 2004: 214). Pero quedaba sin aclarar desde donde y por quienes se definen esas <<actividades normales>>--en el trabajo, en la familia, en la politica--y que significa <<funcionar>>--como trabajador, como ciudadano, como vecino--. Por otro lado, influidos por las teorias elaboradas en Francia por el sociologo R. Castel (1997), exclusion social nos evoca una segunda imagen igual de problematica: la de ruptura de los lazos sociales que unen o podrian unir a los grupos vulnerables con la sociedad en su conjunto, con la familia, los amigos, la comunidad local, los servicios sociales y las organizaciones de caracter voluntario (Martinez Veiga, 1999), haciendo referencia a lo que muchos investigadores han denominado con el concepto de desafiliacion.

Resumiendo, siguiendo las posturas hegemonicas en las ciencias sociales europeas, el concepto de exclusion social difiere del de pobreza porque pretende instaurar una mirada relacional que suponga referirse a un proceso en vez de a una categoria fija en el tiempo; exclusion social es un concepto multidimensional que abarca los ambitos politicos, culturales, religiosos, economicos, y el acceso a instituciones sociales; es reversible, senalando que son mas frecuentes las entradas y salidas que la permanencia en un estado inamovible; y, por ultimo, es acumulativo, en el sentido de que los problemas economicos, laborales, politicos y etnicos se van sumando en el proceso de exclusion. Es, por lo tanto, encomiable el intento teorico de disenar una categoria para analizar la situacion de los grupos sociales mas desfavorecidos que se aleje de las connotaciones exclusivamente economicas, fijas e inmutables del concepto de pobreza para enfatizar su dimension procesual y reversible.

Pero lo que puede ser mas cuestionado de esta busqueda, es la aceptacion mas o menos implicita de la coincidencia entre la exclusion y los procesos de desafiliacion. Esto implica que las personas que son etiquetadas como <<excluidas>> estan <<desenganchadas>> socialmente, ya que se haria referencia al ultimo estadio de un proceso en el que el individuo se encuentra desprovisto de recursos economicos, relaciones sociales y proteccion social. El individuo excluido es aquel desligado de las redes basicas de sociabilidad, <<desafiliado>>. Este concepto de desafiliacion tiene dos implicaciones: la falta de lazos sociales y el desarraigo territorial, lo cual vincula a <<los excluidos>> con nociones de nomadismo, de apatia, de inestabilidad y caos, de desorganizacion y estigma social. La ruptura de las sociabilidades primarias termina transformando las subjetividades y, asi, la exclusion es entendida como la ausencia de inscripcion del sujeto en estructuras portadoras de sentido. De esta forma, la imagen de los excluidos se conforma a partir de logicas diametralmente opuestas a los valores que rigen el conjunto social. Como ha pasado en diferentes ocasiones, son los cientificos sociales y sus teorias, los que definen previamente a determinados grupos (prostitutas, inmigrantes, toxicomanos, parados de larga duracion) como <<excluidos>>, y los que, separando analiticamente estos grupos del resto de la sociedad, promueven las visiones de las subculturas y del aislamiento social.

La nocion de desafiliacion rememora los viejos debates, en torno al concepto de cultura de la pobreza (Abrahamson, 1997; Monreal, 1996 y 1999) al conducirnos a los terrenos de la organizacion familiar, del aislamiento social y cultural, de valores propios sobre el trabajo, la amistad, la lealtad, del significado de participacion y de comunidad, y a los procesos de identificacion con el grupo y con el territorio. Es por ello que el estudio etnografico de la vida cotidiana, de las relaciones sociales y el analisis de las concepciones sobre pertenencia, barrio y comunidad que incorpora el punto de vista y la experiencia de los actores involucrados es no solo pertinente sino necesario para dar contenido empirico a las aseveraciones sobre los excluidos y evitar estereotipos y estigmatizaciones de los sectores mas desfavorecidos de nuestra sociedad.

Pero es importante rescatar un aspecto de estas posturas aportado por Carlos Gimenez. Para este antropologo, la exclusion social solo puede revertirse a partir de las politicas sociales, a traves de programas publicos de integracion social (Gimenez y Malguesini, 1996: 137), reivindicando asi el papel del Estado. Para Gimenez, lo que debemos trabajar no es tanto la exclusion como la integracion; analizar este proceso, definirlo, estudiarlo y asesorar en su aplicacion a las politicas publicas. La integracion es entendida como: <<[...] la generacion de cohesion social y convivencia intercultural, mediante procesos de adaptacion mutua entre dos sujetos juridica y culturalmente diferenciados>> (Gimenez, 2003: 78). El proceso de exclusion se inicia cuando enfatizamos aquello que separa a la gente; por lo tanto, mientras que excluir tiene que ver con resaltar lo que nos separa, integrarse es enfatizar lo que nos une (ser padres, vecinos, trabajadores, mujeres); mientras que integrarse es convertirse en ciudadano, excluirse es dejar de ser ciudadano; el proceso integrador es <<[una] incorporacion en igualdad de derechos, deberes y oportunidades>> (2003: 95). Por lo tanto, la integracion social es compleja y multidimensional, recorriendo los niveles juridicos, laborales, familiares, residenciales, vecinales, educativos, sanitarios, civicos, culturales. El trabajo de Gimenez contribuye en dos formas a la posicion de los y las antropologas trabajando sobre la pobreza en Madrid: en primer lugar, predice la sustitucion del concepto de exclusion por el de inclusion, que se generalizara en las ciencias sociales a partir de los primeros anos del nuevo milenio; y, en segundo lugar, sugiere la necesidad de analizar el papel del Estado y sus politicas publicas en los procesos de exclusion/inclusion, propuesta que sera desarrollada posteriormente por las jovenes generaciones de antropologos y antropologas.

Como sucedio con el de cultura de la pobreza, el concepto de exclusion no es heuristico, ni cientifico; es profundamente normativo e indica quienes estan dentro de una normalidad previamente definida, quienes tienen el comportamiento y las ideas adecuadas, quienes estan conectados debidamente a los lugares estrategicos de provision de recursos, con las relaciones sociales adecuadas, y quienes funcionan como se ha de funcionar. Si exclusion social denota perdida de ciudadania, si senala una <<ciudadania incompleta>>, su utilidad analitica es poca. De una u otra manera, en los tiempos de esta segunda decada del siglo XXI y de forma acelerada, todos estamos perdiendo derechos de ciudadania: inmigrantes, jovenes, trabajadores, jubilados. Solo es una cuestion de grado. Por eso es relevante la postura de Gimenez de enfatizar lo que nos une frente a lo que nos separa; y algo que nos une es la vulnerabilidad como trabajadores, como profesores, estudiantes, como enfermos y sanos, como padres que ven el futuro de sus hijos mas que incierto, como vecinos que contemplan sus barrios degradados, y observan perplejos como en sus plazas y en sus calles hay cada vez mas policias y menos servicios sociales, como trabajadores con cada vez menos derechos, salarios mas bajos, con cada vez menos prestaciones y cada vez mas obligaciones.

5. Nuevos enfoques etnograficos sobre la pobreza

Llegamos, asi, al tercer punto de vista con el que se han enfocado los estudios sobre la pobreza en Madrid, representado por las nuevas generaciones de antropologos que han elaborado, o realizan, sus tesis doctorales sobre este tema. Santiago Bachiller, en su tesis doctoral (2008), se aplica en analizar y cuestionar el concepto de desafiliacion. A traves de un trabajo de campo etnografico en la madrilena Plaza de Opera, discute las imagenes que asocian la exclusion con la desconexion y el aislamiento social, con el problematico concepto de desafiliacion. Para Bachiller, esta nocion enfatiza las rupturas sociales, mas que las continuidades, impidiendonos examinar las relaciones sociales que se establecen en los contextos de exclusion. Bachiller afirma que las relaciones sociales de sus informantes con gente del barrio, comerciantes, vecinos, empleados de seguridad, barrenderos, encargados de restaurantes, son el principal recurso para su supervivencia material y emocional cotidianas, en medio de las tremendas penurias, de la desproteccion y el peligro que significa vivir en la calle. Por lo tanto, no se trata de individuos que <<vagan solos por las calles de la ciudad>>, como son mayoritariamente percibidos por la sociedad y por los cientificos sociales.

La categoria de exclusion, continua afirmando Bachiller, es ambigua al tener multiples significados, segun quien la use (medios de comunicacion, ONG, instituciones religiosas, academicos), a la vez que es una categoria que homogeneiza y simplifica una enorme diversidad de situaciones y procesos sociales bajo una sola categoria. Como <<excluidos>> se considera a una heterogeneidad de grupos que van desde las prostitutas, los inmigrantes, los toxicomanos, los ninos maltratados, los parados de larga duracion, personas con disminuciones fisicas y psiquicas, presos y expresos y un largo etc., que, facilmente, nos llevaria a concluir que la mayoria de la poblacion esta, de alguna u otra manera, en situacion vulnerable de exclusion o en algunos de sus estadios iniciales. Bachiller no niega la existencia de los procesos de exclusion, sino que critica las nociones de desorganizacion, apatia, desarraigo, asociadas con el vivir en la calle, asi como las visiones dicotomicas, estaticas y fijas, de estar <<dentro>> o <<fuera>>, afirmando que hay muchas formas de estar <<fuera>> o <<dentro>>--y un continuo flujo de personas transita entre estos polos--. Aunque es cierto que la vida en la calle obliga a sus habitantes a unos codigos de comportamiento especifico, esto no significa que vivan en un mundo aparte con reglas propias, sino que, como muestra Bachiller, entre los excluidos rige el conjunto de valores hegemonicos que operan en la sociedad en cuanto a la ley, el trabajo, la familia, la privacidad.

Por otro lado, Adriana Ayala (2012) y Maria Jose Santacruz (Manuscrito sin publicar) centran sus analisis en los procesos de integracion o de inclusion social que Gimenez habia dejado sin cuestionar. Ambas autoras, en sus respectivas tesis doctorales, estudian las concepciones que las politicas publicas de intervencion tienen de los pobres, intentando responder a la cuestion de si estas sirven para favorecer la insercion social y ayudarles a alcanzar una vida digna, o son un mecanismo de control social y cultural, <<una tecnologia politica>>, como la denomina Ayala (2012). Santacruz, estudiando las causas de la formacion del poblado informal de gitanos rumanos en Madrid, muestra como las politicas de intervencion social pretenden incorporar a estos colectivos desfavorecidos a las instituciones de salud y educacion, principalmente a traves de mecanismos para conseguir su <<normalizacion>>, pero sin modificar unas pautas de inclusion excesivamente rigidas, establecidas de forma general para toda la poblacion, al margen de sus especificidades etnicas o de genero. A su vez, Ayala (2012) se centra en como la politicas implantadas entre el colectivo gitano en varios asentamientos informales de Madrid, tienen consecuencias muy diferentes a las de lograr el bienestar de la poblacion. La articulacion entre, por una parte, el objetivo de las politicas de intervencion de proteger a los ciudadanos que se encuentran en riesgo de exclusion social, los mecanismos que se generan para alcanzar este fin y, por ultimo, las concepciones de etnicidad (peyorativas y etnocentricas) que se manejan en el diseno, aplicacion y evaluacion de las politicas publicas, sirven de escenario para ver como se construye, tecnica y academicamente, la figura del <<gitano excluido>>. Para Ayala, la RMI (Renta Minima de Insercion), no es solo una politica de proteccion social sino que implica tambien un proceso de estigmatizacion. Ambas autoras realizan un analisis etnografico de las formas en que los colectivos responden a esta politica de intervencion, construyendo subjetividades coherentes con las formas institucionales de entender y gestionar estas politicas y las estrategias que los solicitantes de prestaciones desarrollan para adaptarse a su situacion de beneficiario <<excluido>>.

Por ultimo, Monreal (En prensa) inicia otra forma de acercamiento al analizar, por un lado, las concepciones, valores y estereotipos que la cultura hegemonica tiene sobre los pobres y el espacio donde habitan en el asentamiento informal de la Canada Real madrilena, estudiando los mecanismos y agentes (medios de comunicacion, ONG, instituciones religiosas, administraciones publicas, y profesionales, entre otros) a traves de los cuales la pobreza se vincula con fenomenos como la delincuencia, la violencia, la conflictividad, la suciedad o la desestructuracion social; y, por otro, estudia como los grupo mas desfavorecidos reproducen o resisten a estas categorias. Son los procesos de estigmatizacion o de <<expropiacion simbolica>> (Wacquant, 2007), aplicados sobre los barrios pobres, que obvian su heterogeneidad e invisibilizan los aspectos positivos de un asentamiento pobre. Este proceso de estigmatizacion tiene como uno de sus resultados obviar la articulacion de los nucleos de pobreza extrema con los procesos de especulacion y elitizacion urbanas en un contexto de ciudades cada vez mas desiguales.

6. Conclusiones

Como hemos visto, desde la decada de los 50 del siglo pasado, la Antropologia se incorporo a las investigaciones sobre pobreza en las sociedades urbanas; en un primer momento, con el trabajo de O. Lewis sobre la existencia de una cultura de la pobreza; posteriormente, los y las antropologas trabajamos sobre estrategias de supervivencia de los pobres, enfatizando su capacidad de accion frente a posturas teoricas que los contemplaban como pasivos. Pero tanto la postura culturalista como la de las estrategias de supervivencia nos llevaron a un callejon sin salida teorico y politico. Sin embargo, los antropologos y antropologas trabajando en Madrid no nos hemos incorporados a los debates teoricos sobre las definiciones de pobreza y los significados de exclusion social, aunque la mayoria de nosotros hemos trabajado con los grupos mas desfavorecidos.

En la actualidad, se estan abriendo nuevas perspectivas de trabajo emprendidas por nuestros jovenes que, basandose en exhaustivos trabajos de campo y en los posicionamientos de teoricos criticos, se centran en temas de las concepciones implicitas que las politicas publicas tienen sobre <<sus beneficiarios>> y en las respuestas que dan los grupos menos favorecidos, reproduciendolas o resistiendolas. Igualmente, nos estamos enfocando en analizar a traves de que procesos y agentes, los pobres y los barrios donde habitan se vinculan a la violencia, delincuencia, drogas, desestructuracion social, caos o suciedad, construyendo una imagen estereotipada, peyorativa y homogenea: en vez de estudiar las concepciones que los pobres tienen del mundo y lo que cotidianamente hacen, analicemos las imagenes que la cultura hegemonica tiene sobre la poblacion mas desfavorecida y sus barrio.

Siempre que trabajamos o investigamos temas tan candentes y dificiles como la pobreza, nos debemos hacer la siguiente pregunta: ?quien quiere conocer los problemas de los pobres y su forma de vida? Los pobres saben perfectamente cuales son sus problemas y las dificultades de su vida cotidiana. No necesitan que nadie les diga que son pobres, ni cual es el origen de su pobreza. Sea como sea que se defina la pobreza, a nadie le gusta ser pobre en esta sociedad; pero hay un largo trecho que recorrer desde el rechazo, a pasar privaciones, hambre y frio, hasta identificarlos como delincuentes, drogadictos, desestructurados, violentos, vinculandolos a los aspectos mas peyorativos. A traves de su desarrollo, la Antropologia ha teorizado sobre los pobres mediante un movimiento pendular que va desde culpabilizarlos por su pobreza a romantizarlos y aislarlos de sus contextos politicos y economicos, pasando por construirlos como sujetos pasivos a merced de procesos estructurales o a victimizarlos, compadeciendolos mas que solidarizandose con ellos.

En el contexto actual de ciudades mas desiguales, este es un tema importante para una Antropologia comprometida con los procesos sociales actuales, porque las formas de conocer y conceptualizar la pobreza pueden dar cuenta de sus caracteristicas, pero tambien de las posibles formas de su superacion. A traves de la etnografia y de una teoria antropologica critica, podemos concebir a los pobres mas alla de una poblacion a intervenir y a proteger, de victimas a las que hay que ayudar, para verlos como seres humanos capaces de luchar y de hacer su historia.

Pilar Monreal Requena

Universidad autonoma de Madrid

Recepcion: 09.08.2013

Aceptacion: 30.07.2014

DOI: DOI: 10.11156/aibr.090204

AGRADECIMIENTOS: Agradezco enormemente los comentarios criticos y sugerencias de los evaluadores de este articulo, que me obligaron a pensar y trabajar sobre el para perfeccionarlo.

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Author:Requena, Pilar Monreal
Publication:Revista de Antropologia Iberoamericana
Date:May 1, 2014
Words:7299
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