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Poesia y antipoesia de Nicanor Parra.

Aunque parezca obvio, para ser antipoeta primero hay que haber sido poeta y Nicanor Parra lo fue desde la publicacion de Cancionero sin nombre (1937) hasta Poemas y antipoemas (1954), donde poemas como "Hay un dia feliz", "Es olvido" o "Se canta al mar" denotan una marcada inspiracion poetica con pinceladas de antipoesia ("una tras otra en oleaje mudo/al establo volvian las ovejas. Las salude personalmente a todas"), que los emparenta no tan lejanamente con el estro de un Pezoa Veliz, o de Gonzalez Bastias, el poeta de las tierras pobres, sin ir mas lejos.

Sin embargo, dichos poemas comienzan a ser desplazados en su pluma por los giros burlescos, humoristicos e irreverentes, que generan estupor entre aquellos que permanecen apegados a la tradicion cuya rosa lirica a decir del antivate se "llena de piojos". Es asi como sus antipoemas comienzan a subvertir el orden establecido.

El antipoeta no solo pone la belleza sobre sus rodillas, sino que le da palmadas en el trasero.

El lector queda advertido de que "la palabra arco iris no aparece en ninguna parte, menos aun la palabra dolor", que si aparecera como lo unico real en el poema "El hombre imaginario" de los anos 80.

A mi parecer, lo que ocurrio es que Nicanor Parra elaboro su propia estrategia de diferenciacion con respecto a la presencia abrumadora de un Neruda que, hasta la aparicion del nacido en Fabian de Alico, llenaba todo o casi todo el horizonte de la poesia nacional. Estrategicamente, el antipoeta se posiciono en las antipodas del "poeta oficial", por asi decirlo, y desde su trinchera disparo a diestra y siniestra hasta no dejar titere con cabeza:
   Hablando de peras, el antipoeta puede salir perfectamente con
   manzanas, sin que por eso el mundo se vaya a venir abajo. Y si se
   viene abajo, tanto mejor, esa es precisamente la finalidad ultima
   del antipoeta ...


Todavia lejano su obsesivo interes por el principe Hamlet o el Rey Lear, en la postura parriana se advirtio desde un comienzo la impronta del teatro del absurdo de Ionesco con su Cantante calva, estrenada en 1950, de Esperando a Godot de Samuel Beckett --publicada en ingles en 1955--, o de Ubu Roi de Alfred Jarry, un precursor del absurdo. Asimismo, en su escritura y en su propia personalidad resalta un manifiesto componente histrionico, como se advierte en muchos de sus textos, especialmente en el Cristo de Elqui (1977), donde adopta este alter ego que le permite asestar aguijonazos como el bufon, el joker, en las barbas mismas del poder en plena dictadura.

Parra se instala de este modo como un espiritu burlon que se vale de la ironia y el no sense como una especie de mayeutica para producir en el lector o el espectador, en el caso de las "obras publicas", una suerte de shock que lo saque de una vision convencional y adocenada de la realidad. Por otra parte, sus artefactos parecieran ser una advertencia ante la manifiesta masificacion de la sociedad contemporanea, en que el proceso de individuacion y de alcanzar una identidad propia resulta cada vez mas dificultoso y donde todo se deshumaniza y mercantiliza.

Sin embargo, es posible que haya habido en el Parra de los primeros entreveros con la poesia cierta anoranza de un mundo naif, picaro y popular como el del tio Roberto, o de la fuerza telurica de su hermana Violeta, que se fue esfumando al convertirse el poeta --malgre lui--en un intelectual agudo y contestatario, taoista y ecologista.

Como todo artista independiente y a la intemperie--como tambien se veia a si mismo Enrique Lihn--, Parra ha jugado con sus propias reglas y conveniencias. Es por sobre todo un individualista, pero tambien tiene su corazoncito social (menos que Violeta, por cierto). A veces pudo haber sido visto como "politicamente sospechoso", pero Parra es Parra y esas nubes terminaron por disiparse ante el peso de su obra que esta por encima del bien y del mal.

?Pero quien salio perdiendo y quien salio ganando con la provocacion del nuevo antipoeta, aunque no tan nuevo si recordamos que el propio Huidobro se definio como antipoeta y mago?

Esta claro que a partir de Poemas y antipoemas, aquella poesia plagada de metaforas (o metaforones, como los llamo el mismo antipoeta) recibio su parte de defuncion y hasta el mismo Neruda con su Estravagario (1958) acuso recibo del movimiento telurico que estaba teniendo lugar bajo sus pies.

Mas tarde, los poetas de la generacion de los anos 60 nos encontramos con la antipoesia parriana a la vuelta de la esquina (como anoto alguna vez Federico Schopf) y salimos ganando, porque la demolicion de las formas caducas de hacer poesia ya estaba hecha y se nos abria todo un campo de accion que emprenderiamos con entusiasmo y dispar fortuna.

Para nosotros, poetas en crecimiento tenaz, como acotara Gonzalo Rojas, la antipoesia de Parra amplio las fronteras y abrio cauces a la cotidianidad y al lenguaje ciudadano comun y silvestre. Por si fuera poco, contamos con la cercania y la intermediacion de entranables poetas de los anos cincuenta, como fueron Lihn, Rubio, Uribe, Teillier y Barquero, que ya habian asimilado y filtrado, cada uno a su modo particular, el proceso de renovacion de la poesia chilena emprendida por Parra, acercandola al lector en un tono vivencial, coloquial e intimo. Pienso que estos poetas rescataron la poesia del efecto devastador que la antipoesia parriana pudo llegar a tener en sus epigonos.

Ahora, con relacion al giro que fue tomando la antipoesia de Parra en su evo(invo) lucion, pareciera que el prurito de mantener una postura irreverente e iconoclasta fue derivando hacia el humor facil y el ingenio dudoso, convirtiendo el uso y abuso de este recurso en su propia (anti)retorica.

Quizas el poema "El hombre imaginario" de 1980 sea una de sus ultimas composiciones, si no la ultima, en que la poesia y la antipoesia unidas no son vencidas.

Manuel Silva Acevedo

mansilster@gmail.com
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Title Annotation:II. NOTAS
Author:Silva Acevedo, Manuel
Publication:Revista Chilena de Literatura
Date:Nov 1, 2015
Words:1077
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