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Plinio y Calpurnia, un matrimonio elegiaco.

Ovidio, con sus experimentos literarios, agoto la elegia "lieta" (2) y en su obra del exilio hubo de recorrer nuevos caminos para conservar el apego del publico. Dos factores influyeron decisivamente en la evolucion, transmision e influencia de todo este mundo amatorio creado por los poetas elegiacos en la literatura posterior. Por una parte, ya desde epoca helenistica, el tema del amor trascendia las formas poeticas y podia abordarsele en cualquier estilo, tono o metro, incluso en prosa (3). Por otra, comienza a gestarse una nueva forma de literatura amorosa basada en el amor conyugal, auspiciada o, incluso, forzada por las leyes matrimoniales promulgadas por Augusto para recuperar la uirtus republicana (4). Es verdad, aunque desconocemos su contenido, que encontramos un precedente en el amigo de Catulo, Licinio Calvo, quien compuso emocionados versos de amor a la muerte de su amada esposa Quintilia.

Sin embargo, es Propercio, quien crea en su 4, 3 (5) una criatura nueva con Aretusa, que, aunque configurada en sus trazos generales sobre el modelo de la matrona romana, sin embargo esta impregnada del espiritu elegiaco (6). Propercio describe una figura femenina con mil facetas interesantes, que, por una parte, parece encarnar los valores de la Lucrecia de arcaica memoria, pero, por otra, guina mas veces el ojo a los valores elegiacos nunca abandonados (7).

Si la Aretusa properciana en su soledad se convierte en el embrion del cambio de roles de los amantes elegiacos, despues Ovidio lo completa y desarrolla, primero timidamente, en cuatro de sus Heroides (8) y en algunos episodios de sus Metamorfosis (9), y lo culmina posteriormente en su obra del destierro con el personaje real, aunque literario, de su esposa Fabia, creando definitivamente la literatura de amor conyugal y confiriendole un nuevo impulso a la elegia latina.

Ovidio, pues, compone realmente elegia amorosa subjetiva en los poemas del destierro, pero sustituye a la amante de mala reputacion de la elegia amorosa juvenil por una esposa respetable (10), llegando asi a crear verdaderas elegias de amor marital, y, consecuentemente, un autentico epistolario conyugal dentro de un tipo de elegia tambien nuevo, cual es la del destierro (11). Estos poemas, interpretes fieles de la utilitas, persiguieron fines de conquista amorosa (12), pero ya no tenian que convencer, como en la elegia amorosa, a una puella insensible y perfida, sino reconquistar el afecto de su conyuge. El centro del poema, en fin, seguira siendo una mujer, aunque ya no se tratara de una amante, sino de su propia esposa. Se puede hablar, por tanto, en la obra ovidiana del destierro de una especie de "Ciclo de Fabia", un Corpus Fabianum, integrado por todas aquellas cartas, en forma de elegias, dirigidas a ella o anorandola (13). En dicho corpus predomina el amor conyugal, porque, a lo largo de la coleccion, se nos describe a la perfeccion la evolucion de los sentimientos del poeta hacia su amada esposa desde el momento de su separacion por su marcha al destierro hasta practicamente su muerte en el exilio en soledad.

Nos encontramos, pues, ante el definitivo nacimiento de un nuevo tipo de literatura amorosa, la del amor conyugal (14), donde las relaciones sentimentales entre amantes son sustituidas por las relaciones entre conyuges, cuyas huellas se pueden rastrear en otros autores latinos posteriores, como Plinio el joven o Ausonio, en cuyas obras, a priori, resulta sorprendente su aparicion.

Sera de Plinio de quien ofrecere un avance de comentario a las cartas dirigidas a su tercera esposa, centrandome en este trabajo en la 6, 4.

A comienzos del reinado de Nerva (96 d.C.), Plinio enviudo por segunda vez sin descendencia y contrajo un nuevo matrimonio con Calpurnia (15), nieta de un ciudadano de Como, Calpurnio Fabato, que gozaba de una situacion economica desahogada, ya que tenia posesiones en Etruria, en Campania y en Como. Plinio nos habla de ella, ya sea en las cartas que le dirige, ya sea en las noticias que da de ella a su abuelo (8, 10) y a su tia (4, 19; 8, 11). Aunque muy joven, Calpurnia participa de la vida de su esposo: lee sus obras y comparte sus exitos literarios, acompanando sus lecturas con la citara (4, 19, 4). Durante el verano del 107, Plinio sufre una fuerte depresion, cuando una enfermedad obliga a su joven esposa a trasladarse a Campania en busca de un clima mas saludable (6, 4) (16), y le envia una serie de tres cartas (6, 4 y 7; y 7, 5), que conforman el que denomino "Ciclo de Calpurnia", a semejanza del de Lesbia en Catulo o el de Fabia en la obra del destierro de Ovidio. El autor padece realmente, como se demostrara mas adelante, el famoso topico amatorio de la enfermedad (voooc) por mal de amores (17), aegritudo amoris (7, 5, 1, quod denique aeger et maestus ... recedo), porque Plinio soporta un amor agridulce (6, 4, 5, ero enim securior dum lego, statimque timebo cum legero; 6, 7, 3 tu tamen quam frequentissime scribe, licet hoc ita me delectet ut torqueat).

Estas cartas constituyen, segun ha senalado A. N. Sherwin-White (18), un valioso documento para el estudio de la historia social romana, aunque no puedo estar totalmente de acuerdo con la afirmacion de que "blend together, for the first time in European literature, the role of husband and lover", pues, como se ha dicho anteriormente, ya Ovidio habia desarrollado, de forma real, el papel de esposo y amante. Ahora bien, no hay duda de que Plinio sigue la senda marcada por el de Sulmona, ya que se puede observar que el autor se sirve de lexico y temas amatorios muy conocidos (19). El tema comun e hilo conductor de este ciclo epistolar es la nostalgia, la anoranza (desiderium) que produce en Plinio la ausencia de la amada (absentia amantis) y la sensacion de sentirse como un exclusus amator (20).

En la 6, 4, con la que abre el ciclo de Calpurnia, se dirige a su esposa de la siguiente forma:

C. PLINIVS CALPVRNIAE SVAE S.
   1 Numquam sum magis de occupationibus meis questus, quae me non
   sunt passae aut proficiscentem te ualetudinis causa in Campaniam
   prosequi aut profectam e uestigio subsequi. 2 Nunc enim praecipue
   simul esse cupiebam, ut oculis meis crederem quid uiribus, quid
   corpusculo apparares, ecquid denique secessus uoluptates
   regionisque abundantiam inoffensa transmitteres. 3 Equidem etiam
   fortem te non sine cura desiderarem; est enim suspensum et anxium
   de eo quem ardentissime diligas interdum nihil scire. 4 Nunc uero
   me cum absentiae tum infirmitatis tuae ratio, incerta et uaria,
   sollicitudine exterret. Vereor omnia, imaginor omnia, quaeque
   natura metuentium est, ea maxime mihi quae maxime abominor fingo. 5
   Quo impensius rogo, ut timori meo cotidie singulis uel etiam binis
   epistulis consulas. Ero enim securior dum lego, statimque timebo
   cum legero. Vale.


La epistola, por momentos llena de ambiguedades, producto de la exquisita educacion de Plinio, comienza, al estilo elegiaco, como el episodio de Ceix y Alcione (Ou., Met. 11, 420-424), con la queja (21) del autor, sum ... questus, expresada mediante un hiperbaton "a cornice", que engloba el motivo del lamento y lo enfatiza. Esta lamentacion por la separacion y, por consiguiente, ausencia involuntarias, aunque impuestas, de su amada esposa a causa de un necesario viaje, que ha de emprender para recuperar la salud, se ve reforzada con los adverbios numquam que la hace unica y magis que la convierte en inmensa. Para resaltar la marcha de Calpurnia y, por tanto, su alejamiento y ausencia, Plinio recurre a un elegante poliptoton (22), mediante la utilizacion de los participios de presente y perfecto proficiscentem ... profectam.

El remitente en su lamento reniega de los negotia (de occupationibus meis), que, a modo de paraclausithyron, se convierten en su enemigo al impedirle a el, enamorado empedernido (ardentissime diligas), cumplir su deseo de acompanar a su esposa en su marcha a Campania para reponerse de una enfermedad, quae me non sunt passae aut proficiscentem te ualetudinis causa in Campaniam prosequi aut profectam e uestigio subsequi.

El topico del [TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII], las quejas ante la puerta de la amada, es la expresion por excelencia del exclusus amator, dirigido unas veces a la puerta por estar cerrada (23), otras a los corridos cerrojos (24), otras a la amada (25), al ianitor (26) o a cualquier impedimento (lena, lenon, marido (27) o diues amator (28)), como lo es el mar (29) para las heroinas ovidianas, incluida la principal de todas ellas, su esposa Fabia (30), o en nuestro caso lo son las occupationes.

Occupatio, termino propio de la prosa, que por obvios motivos metricos no se encuentra en poesia, aparece aqui, al estilo elegiaco, como una carga, como un obstaculo, para sus intenciones de acompanar a su esposa, contrariamente a las restantes afirmaciones que Plinio realiza a lo largo de su obra acerca de su compromiso con sus negotia (31).

Tras la exposicion de la queja y su causa, sigue, como en el primer verso de la 1, 11 de Propercio, el nombre de la region de retiro de Calpurnia, Campania (Cintia lo hace a Bayas), a modo de [TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII] (32), que sera descrita mas adelante por Plinio como un lugar de placeres y de abundancia (secessus uoluptates regionisque abundantiam), aunque no tan detalladamente como en la imagen que de Bayas ofrece el poeta de Asis, cuyo estilo tiende a uniformarse con la digresion geografica sobre los lugares de vileza. La mencion expresa de la region de reposo de Calpurnia, aunque no del lugar concreto, que quiza podria ser las termas de Bayas, la villa Camiliana de su abuelo Fabato (33) o la ciudad de Miseno, donde la familia de Plinio tambien poseia una villa (34), me parece que no es baladi, contrariamente a lo que opinan Luck, quien piensa que es un indicio de la falta de realidad de la carta pliniana y, por tanto, de su artificialidad (35), y Maniet (36), quien justifica esta mencion, "si lon admet que Pline, sur le point de publier, fournit des l'abord a ses futurs lecteurs un renseignement qui satisfasse pleinement leur legitime curiosite et leur evite la peine dessayer de reconstituer les faits grace a Tune ou l'autre allusion. Cest une sorte de politesse litteraire. Vindication du lieu, oiseuse pour Calpurnia, etait specialement bienvenue par ailleurs, car l'allusion aux plaisirs quon y goute et a sa luxuriance (secessus uoluptates regionisque abundantiam) etait un peu trop vague pour designer la Campanie" De hecho, creo que dicha mencion es, mas bien, una llamada de atencion a su esposa y la causa de la inquietud, del desasosiego y de los miedos que sufre Plinio y que manifiesta mas adelante. No se puede olvidar que la region de Campania en esa epoca y, en particular, la zona de Bayas eran famosos lugares de perdicion para los romanos (37).

La actitud de Plinio es una forma de obsequium amoris hacia la mujer amada, como seguirla en un viaje por mar constituye una forma de obsequium en Tibulo (1, 4, 45-46). Estamos ante el conocido tema, de larga tradicion elegiaca (38), del deseo y la disponibilidad del enamorado, en nombre del seruitium amoris, para compartir un viaje y acompanar a cualquier parte a su amada (39). Prueba de ello es el uso que hace el autor de los dos compuestos del verbo sequi, acentuando dicho deseo mediante la paronomasia (40) prosequi ... subsequi. Sequi es el termino para la expresion del motivo que denota la accion de acompanar que el sujeto se muestra dispuesto a realizar (41). Se puede decir que Plinio asume el papel de la Aretusa properciana o la Fabia ovidiana en su deseo de seguir a sus conyuges en sus penalidades. Si en el caso de Aretusa es seguir a Licotas a la guerra y en el de Fabia a Ovidio al exilio, Plinio ansia acompanar a su Calpurnia en su enfermedad.

El nunc inicial del segundo paragrafo y los imperfectos "pro futuro", muy del gusto epistolar (42), contrapuestos al numquam del comienzo y a las formas en perfecto anteriores, aportan un matiz prospectivo al argumento de la carta mediante la duracion de los deseos presentes del escritor, simul esse cupiebam, para poder conocer de primera mano (oculis meis crederem) la recuperacion de su esposa. Plinio se situa en el punto del futuro, en el que Calpurnia leera la carta, adquiriendo valor de pasado durativo los deseos que juzgados conforme al momento en que se escriben son futuros. Era el punto de vista normalmente adoptado por los romanos en el estilo epistolar, ya que median el tiempo como punto de referencia, no en el instante que escribian la carta, sino en el que esta seria leida por su destinatario. Por ello, estos deseos futuros y continuados de Plinio, pero pasados ya con respecto a Calpurnia que ha de leerlos, los expresa Plinio en imperfecto.

El de Como para exponer su preocupacion e intranquilidad por su mujer se sirve de un tricolon ascendente, introducido por quid en anafora, figura estilistica muy frecuente en la obra epistolar de Plinio (43). Sus dos primeros miembros, mas breves y en construccion paralela, conciernen a la salud de su esposa, uiribus y corpusculo, y el tercero, unido mediante la uariatio de ecquid, va referido a su genero de vida. Como forma de coordinacion, la anafora, en latin, es un medio estilistico mucho mas desarrollado que en griego. Su valor estilistico consiste principalmente en que, mas que cualquier otra forma de coordinacion, sirve para poner de relieve los elementos paralelos y para aumentar el efecto de la construccion arquitectonica de la frase. Al mismo tiempo, es altamente emocional. Como dijo F. Gabarrou (44), "cest une figure pathetique: elle devait servir admirablement les intentions dun homme passionne et dun violent polemiste" En prosa, la anafora es generalmente mas frecuente alli donde hay un periodo resultante de breves cola o donde no se de un peso excesivo a una particular elaboracion retorica de las frases. La serie de anaforas, quid ..., quid ..., ecquid ..., de la que se sirve Plinio asume el papel de potente medio expresivo para dar rienda suelta a sus emociones, a la vez que, como ya se ha dicho, va aumentando la tension sentimental de la epistola.

Por su parte, el diminutivo hipocoristico corpusculum hay que entenderlo aqui con relacion a ualetudo con el sentido afectivo de "debilitado cuerpecillo". Este significado no esta atestiguado en latin mas que en este contexto, por lo que estariamos ante un hapax semantico (45). De hecho, los diminutivos son un recurso frecuente del sermo cotidianus para formular la ternura y Plinio se vale de 56 de ellos en su correspondencia para la expresion de los afectos (46).

Contrariamente a la afirmacion de J. Hindermann (47) de que "dies zeigt sich daran, dass sich Plinius bei einem Aufenthalt Calpurnias in einem Kurort in Kampanien nicht wie Properz bei Cynthia um ihre Treue, sondern allein um ihre Gesundheit sorgt", es precisamente el tercer miembro, ecquid secessus uoluptates regionisque abundantiam inoffensa transmitteres, el que verdaderamente va a causarle preocupacion y provocara sus ansiedades, inseguridades y miedos posteriores, expresados de diferentes modos e intensidad en los siguientes paragrafos. Plinio tiene muy presente, como ya se ha dicho, la 1, 11 de Propercio, en la que el umbro narra un viaje de su amada Cintia a Bayas, tambien en Campania.

Y, en mi opinion, es el adjetivo inoffensa, en funcion de predicativo referido a Calpurnia, el que juega un papel determinante en la comprension de la carta. Inoffensa significa aqui "sin impedimentos de salud", "sana", "incolume" (48), y es precisamente a causa de esa salud, de la que disfruta su esposa en su placentero lugar de reposo (secessus uoluptas), por la que Plinio deseaba vigilar, comprobar con sus propios ojos, cupiebam ut oculis meis crederem, como se aprovechaba, transmitteres (49), su mujer de los placeres de su retiro y de la opulencia de la comarca. Transmitto en combinacion con el nexo interrogativo ecquid introduce la duda, la sospecha, el miedo, en fin, de Plinio acerca de si su mujer esta aprovechandose de los placeres y la lujuria de su retiro en Campania o no. No se debe olvidar que ecquid imprime un caracter apremiante a la interrogacion sin prejuzgar una respuesta positiva o negativa (50).

Es en el tercer paragrafo, cuando Plinio, continuando con la idea de salud recien expresada y recogida ahora por la locucion etiam fortem, comienza a mostrarse fundamentalmente como enamorado esposo y, a la vez, amante elegiaco. El autor manifiesta sus miedos, cuitas, celos, sufrimientos por la anoranza de su esposa a causa de su separacion y ausencia. Ya no le preocupa tanto su salud, sino la afliccion que le produce no estar juntos y desconocer como pasa el tiempo en su retiro. De hecho, el adjetivo fortis hay que entenderlo en este contexto en el sentido de cuerpo sano, vigoroso, fuerte de la mujer (51), siendo el unico ejemplo que se encuentra de este adjetivo con este significado, que, ademas, viene a incidir en el inoffensa del paragrafo anterior. Esta cura, formulada mediante la litote non sine cura, perifrasis con negacion doble en el sentido de la expresion positiva cum cura, que comporta una particular carga expresiva (52), es la afliccion y la desventura que provoca el amor, que implica, a su vez, penas y dolor. Cura es termino tecnico usado en el lexico erotico para designar la angustia del enfermo de amor (53).

Plinio inquieto (suspensus) y angustiado (anxius) realiza una expresa declaracion de amor hacia su esposa Calpurnia. La expresion mas simple de la declaracion de amor consiste en la manifestacion del sentimiento, en diferentes combinaciones y giros, mediante los verbos diligere (54), en esta carta reforzado ademas con el adverbio en superlativo ardentissime, o amare/amor, en 7, 5, 1 (in causa amorprimum) (55). Aunque sea obvio que diligere se atestigua en la poesia erotica con menor frecuencia que amare (56), porque subraya una intensidad de los afectos que el amor elegiaco raramente conoce (en Propercio, p. e., solo se encuentra en tres ocasiones frente a numerosas presencias de amare), sin embargo, en palabras de Pichon (57), diligere "interdum, ut proprius eius uocabuli fert sensus, tranquilliorem mentis motum significare uidetur, quam amare ... sed multo saepius idem ualet diligere atque amare". Ardentissime, adverbio en superlativo, de uso bastante raro (58) y de la misma raiz semantica de ardor, que en poesia erotica significa "llama de amor" (59), en la juntura con diligo expresa aqui el amor apasionado de Plinio por Calpurnia.

En el cuarto paragrafo, debido a la causa incierta y diversa de la ausencia y de la enfermedad, que aterra al autor con una inquietud, formulada mediante el sustantivo sollicitudo (60), con significado mas intensivo que cura, se acumula una serie de palabras que exponen el miedo, expresado a traves de una gradacion de cinco vocablos mas o menos intensos y que aluden tanto a peligros presentes y reales como a peligros imaginarios y futuros, que se unen a la preocupacion de Plinio lejos de su Calpurnia: exterrere, uereri, metuere, timor, timere.

Como es sabido, dentro del campo lexico del miedo, los terminos no estan especializados cada uno para una forma especifica de temor, por lo que se produce una gran polisemia, aunque tambien es cierto que no son exactamente sinonimos (61). El primer vocablo que aparece es el verbo exterrere, intensivo de terrere, de la misma familia lexica de terror, que se suele utilizar, como aqui, para indicar la causa que produce el miedo (62). En mi opinion, este terror viene provocado por una razon incerta et varia, por lo que me parece que, quiza, estos adjetivos califican al nominativo causa y no al ablativo sollicitudine, como tradicionalmente los han interpretado los distintos editores y traductores de la carta.

Vereri, por su parte, indica un "temor respetuoso" y en nuestro caso (63) este respeto viene determinado por la duda, la sospecha implicita en el contexto por la aparicion de los verbos sinonimos imaginari (64) y fingere (65), por lo que considero que se debe traducir por "recelar", verbo que en espanol recoge exactamente esos significados (66). Para acentuar el recelo que le provoca su imaginacion, Plinio se sirve de un paralelismo (67), reforzado con una geminado (68) enfatica: uereor omnia, imaginor omnia. De hecho los fundamentos de la construccion simetrica de la frase o el periodo se basan en la tendencia, tipica de la lengua de uso, a expresar mas veces un solo y mismo pensamiento con la intencion de acentuarlo y en consonancia con breves explosiones de impulsos afectivos, sin que el nuevo miembro anada nada de sustancial. La retorica asume el isocolon, sobre todo, por sus efectos musicales y fuertemente evocativos. El dicolon viene enfatizado por la geminatio de omnia. La geminatio, originariamente propia de la lengua de uso y de los afectos, se encuentra por ello frecuentemente ya en Plauto. Que de aqui haya pasado a la prosa de tono vivaz es natural y comprensible; y, como medio expresivo de ornatus, encontro al mismo tiempo la via de entrada en la poesia alta y, por influencia de la retorica, en la prosa artistica. Normalmente predomina la contiguidad, pero en casos, como este, la ocasional separacion sirve para evidenciar el concepto principal, omnia.

El ultimo termino de temor usado en el paragrafo por Plinio es el participio sustantivado metuentium en el sentido amplio de "miedoso" (69). Este lexema es el mas utilizado por nuestro autor en su correspondencia para referirse al miedo, aunque en esta carta es, por el contrario, el lexema timor, que aparece en el ultimo paragrafo, el que se halla en dos ocasiones frente a una aparicion de los otros tres.

El miedo es uno de los males que lleva aparejado el amor, ya que el enamorado teme, en nuestro caso, la perdida del objeto amoroso, aqui su esposa, tal vez, por la intervencion de un rival incluso en su fantasia (70) (imaginor y fingo), ya que, a no ser que Plinio falsee la verdad, ella, si no enamorada perdidamente de el, si lo admiraba sobremanera desde su mas tierna juventud. Este miedo del comasco no es el que surge de dentro y fomenta el amor, sino que es el inducido desde fuera, que lo destruye. Plinio, al igual que cualquier enamorado, abriga todo tipo de temores (71), con seguridad, sin motivo (72). Sin embargo, teme el poder de los atractivos de su joven amada esposa sobre los demas (73), sus salidas a la calle (74) en un lugar tan dado a los gozos como la region de Campania, su hipotetica impudicia (75), sus imaginarias andanzas (76), sus posibles infidelidades (77). Pero, ademas, como cualquier amante esposo, siente miedo tambien por circunstancias que afectan a la persona amada, aqui, en apariencia, por la enfermedad de su esposa Calpurnia (78).

Todas estas manifestaciones, en mayor o menor intensidad, del miedo vienen provocadas, como ya se ha dicho, por la anoranza de su esposa a causa de la separacion a la que se han visto obligados por la enfermedad de esta y al desconocimiento de su tipo de vida en Campania. Estamos, pues, ante un caso de separacion, de discidium, a causa del viaje que emprende uno de los amantes, aqui Calpurnia, y que es el motivo de la afliccion del que se queda, Plinio (79).

La absentia amantis es aqui, como en 6, 7, 1 (scribis te absentia mea non mediocriter affici) y 7, 5, 1 (in causa amorprimum, deinde quod non consueuimus abesse) (80), el termino tecnico en elegia erotica, del que se sirve Plinio para denominar el tiempo en que, durante su relacion conyugal, su esposa se encuentra, forzada por la enfermedad, en un lugar alejado, impidiendo el encuentro fisico. Es usado indistintamente referido a la mujer, como en esta carta y en la 7, 5, o al hombre, como en la 6, 7. La ausencia de la persona amada, de Calpurnia, como ya se dijo, provoca el lamento del amante, numquam sum magis de occupationibus meis questus (81), que no puede disfrutar de su presencia. Esta ausencia, como a cualquier amante elegiaco, le provoca inquietud, cura, suspesus, anxius, sollicitudo, y se imagina los peligros que acechan a su amada esposa (imaginor omnia; ea maxime mihi quae maxime abominor fingo), provocando en el tal anoranza, desiderarem, que le produce un sufrimiento al que se anade el temor al engano y a la perdida de la amada (exterrere, uereri, metuere, timor, timere). El desiderium amantis (82), que en palabras de Pichon (83), "non est cupiditas, sed cura amantis morte uel casu uel perfidia abrepti", se refiere al anhelo por la persona amada, aqui por el conyuge, como en Ou., Trist. 5, 2, 51, sic habites terras et te desideret aether, o Prop. 4, 3, 27-28 (84), y es una constante que Plinio manifiesta tambien en las otras dos cartas a Calpurnia, ad desiderium tui accendor (6, 7, 2) (85) e incredibile est quanto desiderio tui tenear (7, 5, 1) (86).

El verbo abominor, en mi opinion, conlleva en este contexto una fuerte carga de ambiguedad, pues ?que desprecia Plinio, la posible infidelidad de Calpurnia o su retorcida y malsana imaginacion, sus pensamientos perversos hacia su esposa? La geminatio de maxime no hace mas que reforzar tanto su imaginacion como su desprecio ante la situacion, que esta padeciendo.

Por ello, con la intencion de aliviar el temor y el dolor que le provoca la ausencia de la persona amada, surge el ruego final, mediante la juntura impensius rogo (87), petitum vehemente, para que le envie cartas, metonimia por Calpurnia, porque pueden ser un buen consuelo en la separacion, ut timori meo cotidie singulis uel etiam binis epistulis consulas (88). Pero su temor de amante esposo es tal que quiere que todos los dias su mujer le escriba no una sola carta, sino dos, ?quiza para que este ocupada pensando en el y no se dedique a otros menesteres mas ludicos? Precisamente como consuelo hay que entender la properciana carta de Aretusa a Licotas, muchas de las cartas escritas por las heroinas a sus amados de las Epistulae ovidianas o las del propio Ovidio a su esposa Fabia, ya que las epistolas pueden llegar a convertirse en un verdadero ejercicio de suasoria para tratar de conseguir que la persona amada regrese y ponga fin a su ausencia.

Ademas, mediante un habil uso del lenguaje, las palabras finales, statimque timebo cum legero, referidas a la respuesta de Calpurnia dejan expectante al lector. Esta expectacion podria ver disipada con la primera palabra de la 6, 7, scribis, con la que Plinio parece aportar una continuidad entre sendas misivas, y muestra, a su vez, que ha habido un intercambio epistolar entre ambos conyuges, que ha aportado momentaneo sosiego al comasco, ya que el futuro perfecto final de la primera epistola se convierte en un presente resultativo, generado por la nueva carta. Mas esta quietud es solo transitoria y al final de la 6, 7 reaparece la oscilacion de los sentimientos plinianos entre placer y dolor (licet hoc ita me delectet ut torqueat).

Plinio sigue en esta epistola, al igual que en las otras dos dirigidas a su esposa, que seran objeto de estudio en otra ocasion, modelos elegiacos, especialmente las cartas de Ovidio a su esposa Fabia (cf. Tr. 3, 3, 15-18; 4, 3, 23-24). Pero tambien se observan, como ya se ha comentado, reminiscencias de la 1, 11 de Propercio, que parece inspirada en un epigrama de Meleagro (A.P. 5, 166) (89). El de Asis busca reproducir la duda, mezclada con el temor, que invade el animo del enamorado alejado de su amada y temeroso de ser traicionado. De igual forma, Plinio, insinuando sin acusar y manteniendo su refinamiento, elegancia y educacion, desarrolla, en torno al tema de un posible rival, una serie de consideraciones ligadas a una situacion presente, la imaginaria vileza de Calpurnia en Campania.

Esta misiva, por tanto, se entiende mucho mejor a traves de terminos que se aplican a la esfera amorosa, puesto que, aparentemente, son mas propios de una carta escrita a su amada por un enamorado, enfermo por el "mal de ausencia" y consumido por los celos, que por un marido a su esposa, preocupado por su enfermedad. Plinio, pues, bastantes anos mayor que Calpurnia, no sufria, en mi opinion, tanto por la salud de su mujer, sino que mas bien se consumia por un ataque de celos ocasionado por la incertidumbre que le provocaban la separacion y ausencia de su mujer, que "recuperaba su salud" en Campania, la region mas dada a los placeres de toda Italia.

Tras lo comentado, la que sigue es mi propuesta de traduccion al espanol de la epistola:

GAYO PLINIO SALUDA A SU ESPOSA CALPURNIA

1 Nunca me he quejado mas de mis ocupaciones, puesto que no me han permitido o acompanarte, cuando partiste a Campania por una enfermedad, o seguirte nada mas partir tu. 2 En efecto, ahora mas que nunca deseaba estar junto a ti, para confirmar con mis propios ojos como reponias tus fuerzas, como tu debilitado cuerpecillo, como, en fin, incolume te aprovechabas de los placeres del retiro y de la opulencia de la region. 3 En verdad, incluso fuerte, no sin afliccion te anoraria; pues es inquietante y angustioso no saber nada durante un tiempo de quien amas muy apasionadamente. 4 Pero ahora me aterra con inquietud la causa incierta y diversa tanto de tu ausencia, como de tu enfermedad. Recelo de todo, me imagino todo y, lo que es connatural a los miedosos, me figuro especialmente lo que especialmente abomino. 5 Por ello, mas encarecidamente te ruego que veles a diario por mi temor con una o mejor dos cartas. Estare, pues, mas tranquilo mientras las leo, y, al instante, temere, en cuanto las haya leido. Cuidate.

EULOGIO BAEZA-ANGULO

Universidad de Huelva

eulogio.baeza@dfint.uhu.es

* Recebido em 31-12-2014; aceite para publicacao em 09-04-2015.

(1) Este trabajo, del que se presento un esbozo en el VI Congreso Andaluz de Estudios Clasicos, celebrado en Malaga en 2014, se incluye dentro de las actividades del G. I. "Literatura e Historia de las Mentalidades" (HUM-582) de la Universidad de Huelva y del Proyecto de Investigacion FFI2012/35086, financiado por el MINECO del Gobierno de Espana.

(2) Cf. M. LABATE, "Elegia triste ed elegia lieta. Un caso di riconversione letteraria", MD, 19, 1987, 91-129.

(3) Recuerdense las cartas que Ciceron dirige a su esposa Terencia.

(4) Las leyes principales destinadas a reprimir el libertinaje, implantar la moralidad y estimular el matrimonio y la crianza de hijos, en una palabra, a restaurar la base de la virtud civica, fueron la Lex Iulia de maritandis ordinibus y la Lex Iulia de adulteriis, las dos del 18 a.C., y posteriormente la Lex Pappia Poppaea del ano 9 d.C.

(5) Para un profundo conocimiento de esta elegia, cf. el magnifico y muy reciente comentario de V. Buono, Properzio e lepistola di Arethusa a Lycotas. Dall'amore coniugale all'amore elegiaco, Roma, 2013.

(6) Junto a esta elegia, tenemos la 3, 12, que exalta el amor conyugal y la fidelidad de Elia Gala hacia su marido Postumo. Cabe destacar que este es el primer poema en el que Propercio desarrolla la tematica del amor conyugal y canta sus alabanzas. Toda la elegia gira en torno al motivo de la fidelidad de Gala, como se afirma en el ultimo verso. Cf. V BUONO, op. cit., pp. 41-51.

(7) Cf. R. MALTBY, "Love and Marriage in Propertius 4.3", en F. Cairns (ed.), Papers of the Liverpool Lat. Seminar III, Liverpool, 1981, pp. 243-247; D. Little, "Politics in Augustean Poetry", ANRW, II, 30:1, 1982, 254-370 (esp. 303-304); E. BAEZA-ANGULO, V. Buono, "La solitude domestica delle matrone elegiache", Agora. Estudos Classicos em Debate, 15, 2013, 63-80; "Contaminaciones entre la matrona ideal y la puella elegiaca", Emerita, 81:2, 2013, 263-293.

(8) 1, Penelope a Ulises; 9, Deyanira a Hercules; 13, Laodamia a Protesilao; y 15, Hipermestra a Linceo.

(9) 7, 687-758, Cefalo y Procris; 8, 611-724, Filemon y Baucis; 11, 410-748, Ceix y Alcione.

(10) Cf. S. HARRISON, "Ovid and genre: evolutions of an elegist", en P. Hardie (ed.), The Cambridge Companion to Ovid, Cambridge, 2002, pp. 79-94 (esp. 90-91); P FEDELI, "L'elegia triste di Ovidio come poesia di conquista", en R. Gazich (ed.), Fecunda licentia. Tradizione e innovazione in Ovidio elegiaco, Milano, 2003, pp. 3-35; S. CITRONI MARCHETTI, "La moglie di Ovidio: codici letterari e morali per uneroina", Aufidus, 52, 2004, 7-28; M. AMANN, Komik in den Tristien Ovids, Basilea, 2005, pp. 109-111.

(11) Cf. E. BAEZA-ANGULO, "Motivos y lexico amatorios en los Tristia de Ovidio", Actas del IX Congreso Espanol de Estudios Clasicos V, Madrid, 1998, pp. 31-36; Ovidio. Tristezas, Madrid, 2005, pp. XX- XXVIII; "La nueva elegia ovidiana: epistulae ex exilio", Emerita, 76:2, 2008, 253-273.

(12) Cf. H. H. Froesch, Ovids Epistulae ex Ponto I-III als Gedichtsammlung, tesis, Bonn, 1968, pp. 40-47; W. Stroh, Die romische Liebeselegie als werbende Dichtung, Amsterdam, 1971, pp. 250-253; B. R. Nagle, The Poetics of Exile. Programm and Polemic in the Tristia and in Epistulae ex Ponto of Ovid, Bruxelles, 1980, pp. 71-82.

(13) Tr. 1, 3; 6; 3, 3; 4, 3; 5, 2; 5; 11; 14; Ponto 1, 4; 3, 1.

(14) Cf. E. BAEZA-ANGULO, "Un modelo de literatura de amor conyugal: Ouidii exulis Corpus amatorium", Euphrosyne, 36, 2008, 137-148.

(15) E. WOLF (Pline le jeune ou le refus du pessimisme: essai sur sa correspondance, Rennes, 2003, p. 18), por el contrario, opina que Plinio solo se caso dos veces. Primero, con una nieta de Pompeia Celerina, con la que mantiene una buena relacion (cf. Epist. 1, 4; 6, 10, 1; 9, 13, 4; 10, 51, 1), y, despues con Calpurnia.

(16) Poco despues de su regreso, sufre un aborto, que arrebatara a Plinio la esperanza de tener descendencia (8, 10-11). No obstante, Trajano le concedera el ius trium liberorum (10, 2). La preocupacion de Augusto por el bajo indice de natalidad, especialmente en las clases elevadas, tuvo su reflejo, como se dijo antes, en las Leges Iulia de maritandis ordinibus del 18 a.C. y Papia Poppaea del 9 d.C., que, por una parte, impusieron limitaciones a los solteros (caelibes) y casados sin hijos (orbi) en la aceptacion de herencias y legados de los que no eran parientes en primer grado y, por otro, premiaban a los padres con hijos: si eran senadores podian ser candidatos a las magistraturas antes de haber cumplido la edad minima senalada en otras leyes. Los padres de tres o mas hijos alcanzaban el pleno disfrute de estos beneficios. Los sucesores de Augusto concedieron estos beneficios a personas que no tenian tres hijos, por ejemplo, a Livia y a los dos consules que propusieron la ley del 9 d.C.

(17) Cf. R. PICHON, Index Verborum Amatoriorum, Hildesheim--Zurich--New York, 1991 (=Darmstadt, 1902), p. 197; A. La Penna, "Note sul linguaggio erotico dellelegia latina", Maia, 4, 1951, 187-209 (esp. 206-208); S. Lilja, The Roman Elegists' Attitude to Women, Helsinki, 1965, pp. 100-109; E. HOLZENTHAL, Das Krankheitsmotiv in der romischen Elegie, Inaugural-Dissertation, Koln, 1967; H. J. GEISLER, P Ouidius Naso. Remedia Amoris mit Kommentar zu Vers 1-396, Inaug.- Diss., Berlin, 1969, pp. 57-62; G. GIANGRANDE, "Los topicos helenisticos en la elegia latina", Emerita, 42, 1974, 1-36 (esp. 11); "Topoi ellenistici nell' Ars Amatoria", en I. Gallo, L. Nicastri (eds.), Cultura poesia ideologia nell' opera di Ovidio, Napoli, 1991, pp. 61-98 (esp. 80-81); M. CIAVOLELLA, La malattia d'amore' dallAntichita al Medioevo, Roma, 1976 (Strumenti di Ricerca); A. CARSON, Eros the Bittersweet: An Essay, Princeton, 1986, pp. 1-9; J. C. MCKEOWN, Ovid: Amores. Text, Prolegomena and Commentary in four volumes. Volume II: A Commentary on Book One, Leeds, 1989, pp. 252-253; P TOOHEY, "Love, Lovesickness, and Melancholia", ICS, 17, 1992, 265-286; A. J. Traver Vera, "Mal de amores", en Diccionario de motivos amatorios en la Literatura Latina (siglos III a.C.--II d.C.) [DmaLL], Huelva, 2011, pp. 259-262.

(18) The Letters of Pliny: A Historical and Social Commentary, Oxford, 1966, p. 407.

(19) Un amplio ensayo sobre las tres misivas, con cuyas conclusiones estoy de acuerdo solo en parte, se puede consultar en A. MANIET, "Pline le Jeune et Calpurnia", AC, 35, 1966, 149-85. Un sucinto trabajo referido solo a la 7, 5 se encuentra en A. Ramirez de Verger Jaen, "Erotic Language in Pliny, Ep. VII 5", Glotta, 74:1, 1997-1998, 114-116. Muy enriquecedor para el conocimiento del papel que juega la "epistolarity", el uso de las propiedades formales de una carta para crear significado, en las Cartas de Plinio es el solido y clarificador articulo de A. DE PRETIS, "'Insincerity', 'facts', and 'epistolarity': approaches to Pliny's Epistles to Calpurnia", en R. Morello, R. K. Gibson (eds.), Re-Imagining Pliny the Younger, Arethusa, 36:2, 2003, 127-146. Tambien se puede consultar un estudio general sobre las relaciones matrimoniales en Plinio en C. GUZMAN ARIAS, "Relaciones matrimoniales de Plinio el Joven", Myrtia, 20, 2005, 175-190. Un interesante articulo sobre el uso por parte de Plinio de los motivos elegiacos llevados al matrimonio lo hallamos en J. HINDERMANN, "Similis excluso a vacuo limine recedo. Plinius' Inszenierung seiner Ehe als elegisches Liebesverhaltnis", en M. Formisano, Th. Fuhrer (eds.), Gender Studies in den Altertumswissenschaften. Gender-Inszenierungen in der antiken Literatur, Trier, 2010, pp. 45-63. Conclusiones mas cercanas a las que ofrecemos en este trabajo se encuentran en A. Haltenhoff, "Noctes Campanae. Gedanken eines Strohwitwers: Plinius, epist. 6,4", en A. Heil, M. Korn, J. Sauer (eds.), Noctes Sinenses. Festschrift fur Fritz-Heiner Mutschler zum 65. Geburtstag, Heidelberg, 2011, pp. 314-321.

(20) M. MENENDEZ PELAYO, Horacio en Espana I, Madrid, 1885, p. 55; F. O. COPLEY, Exclusus amator. A Study in Latin Love Poetry, Madison, 1956 (American Philological Association Monograph Series, 17), pp. vii-viii, 9, 28-40, 114; M. B. OGLE, "The House-Door in Greek and Roman Religion and Folklore", AJPh, 32:3, 1911, 251-271; J. C. YARDLEY, "The Elegiac Paraclausithyron", Eranos, 76, 1978, 19-34; N. P Gross, "Rhetorical Wit and Amatory Persuasion in Ovid", CJ, 74, 1979, 305-318; R. D. BROWN, Lucretius on Love and Sex, Leiden--New York--Copenhague--Colonia, 1987, pp. 135, 270, 297-300; V. CRISTOBAL Lopez, Ovidio: Arte de amar, Madrid, 1995, p. 217, n. 132; O. MURRAY, "Symposium", en S. Hornblower, A. Spawforth (eds.), The Oxford Companion to Classical Civilization, Oxford--New York, 1998, pp. 696-697; G. LAGUNA MARISCAL, Estudio literario de la poesia 67 de Catulo, Amsterdam, 2002, pp. 53-65; D. CONTRERAS CONTRERAS, "El paraclausithyron como recurso literario en el Renacimiento: un ejemplo en Pedro Martir de Angleria", Calamus renascens: Revista de humanismo y tradicion clasica, 5-6, 2004-2005, 7-23 (esp. 12-13, 16-18); R. G. M. NISBET, N. RUDD, A Commentary on Horace, Odes, Book III, Oxford, 2004, p. 122; A. Ramajo Cano, "'Cerrasteme la puerta rigurosa': exclusus amator, un topico clasico en las letras espanolas", Revista de literatura, 66:132, 2004, 321-348 (esp. 341); A. J. TRAVER VERA, "Ronda de amor", DmaLL, pp. 371-374.

(21) El tema de la queja, expresado a traves de terminos como queri, quere(l)la es un Leitmotiv de la elegia, especialmente apropiado desde la perspectiva de la antigua teoria que situaba su origen en el lamento (cf. P. E. KNOX, Ovid Heroides. Select Epistles, Cambridge, 1995, pp. 90, 281).

(22) Sobre el caracter artificioso y retorico del poliptoton y su uso con formas verbales, ya frecuente en epoca arcaica, cf. J. B. HOFMANN, A. SZANTYR, Stilistica latina, a c. di A. Traina. Trad. di C. Neri. Aggiornamenti di R. Oniga. Revisione e indici di B. PIERI, Bologna, 2002, pp. 41-43, 288.

(23) Lucr. 4, 1177-1182; Tib. 1, 5, 67-68; 2, 6, 11-14; Prop. 1, 8, 21-22; 16, 15-20; 35; Ou., Am. 1, 4, 61-62; 6, 73-74; 3, 8, 23-24; Trist. 2, 459-460.

(24) Ou., Ars 2, 243-244; Met. 14, 709-710.

(25) Hor., Carm. 1, 25.7-8; Ou., Met. 14, 716-738.

(26) Laeu., Carm. frg. 16 Courtney; Ou., Am. 1, 6, 1-47; 71-72.

(27) Ou., Am. 1, 4, 61.

(28) Tib. 1, 5, 67-76.

(29) Cf. E. de SAINT-DENIS, Le role de la mer dans la poesie latine, Paris, 1935, pp. 332-345.

(30) Cf. E. BAEZA-ANGULO, V Buono, "Fabia, l'ultima delle eroine ovidiane?", en Jesus Luque, Ma. Dolores Rincon, Isabel Velazquez (eds.), 'Dulces camenae'. Poetica y poesia latinas, Jaen--Granada, 2010, pp. 137-146 (esp. 141).

(31) Cf. Epist. 1, 10, 10; 2, 8, 3; 3, 5, 18; 6, 18, 1; 7, 2, 1; 9, 9; 12, 5; 9, 2, 1; 6, 4; 10, 56, 1.

(32) Esta tecnica es muy del gusto de los poetas elegiacos, quienes se servian de ella como autentica introduccion de una elegia; cf. Prop. 1, 11, 1-4; 3, 18, 1-4; 22, 1-4; Lygd. 5, 1-4; P. Fedeli, Sesto Properzio. Il primo libro delle elegie, Firenze, 1980, pp. 265; Properzio, Il terzo libro delle elegie, Bari, 1985, pp. 545-546. Para otros ejemplos, cf. W. ABEL, Die Anredeformen bei den romischen Elegikern, diss., Berlin, 1930, pp. 3 ss.

(33) Cf. Epist. 6, 30, 2.

(34) Cf. Epist. 6, 16, 4; 21; 20, 1; 11; 15; 19.

(35) Cf. G. LUCK, "Brief und Epistel in der Antike", Das Altertum, 7.2, 1961, pp. 77-84 (esp. 81).

(36) Loc. cit., pp. 178-179.

(37) Campania y Bayas, en especial, tenian una renombrada fama de lugares de perdicion ya desde epoca republicana, cf. Varr., Men. 44 Buecheler, y firmemente atestiguada en el s. I d.C., cf. Sen., Epist. 51, donde recuerda la leyenda de los placeres de Campania que habrian arruinado al ejercito de Anibal en la Segunda Guerra Punica, Annibal ... eneruauerunt fomenta Campaniae: armis uicit, uitiis uictus est; Mart. 1, 62. Cf. L. FRIEDLANDER, G. WISSOWA, Darstellungen aus der Sittengeschichte Roms in der Zeit von August bis zum Ausgang der Antonine I, Leipzig, 1922, pp. 407 ss.; J. H. D'ARMS, Romans on the Bay of Naples: A Social and Cultural Study of the Villas and Their Owners from 150 B.C. to A.D. 400, Cambridge / Mass., 1970; E. Stark, Kampanien als geistige Landschaft. Interpretationen zum antiken Bild des Golfs von Neapel, Munchen, 1995, pp. 125-128; K.-W WEEBER, Luxus im alten Rom. Die Schwelgerei, das susse Gift ..., Darmstadt, 2003; Pompeii und die romische Goldkuste. Ein Zeitreisefuhrer in das Jahr 78. Darmstadt, 2011.

(38) Cf. Verg., Ec. 10, 22-23; 46-48; 65-68; Prop. 2, 26, 29-58; 4, 3, 43-48; Ou., Am. 2, 16, 19-32; Epist. 3, 68; Tr. 1, 3, 83-84; Sen., Phaedr. 613-616; Stat., Silu. 3, 3, 71; 5, 18b-22; 5, 1, 127-130; Lucan. 5, 722-815; Sil., Pun. 3, 109-127; F. CAIRNS, Generic Composition in Greek and Roman Poetry, Edinburgh, 1972, pp. 99-100; G. Luck, P Ouidius Naso, Tristia II. Kommentar, Heidelberg, 1977, p. 45; R. G. M. NISBET, M. Hubbard, op. cit., pp. 96-98; B. R. NAGLE, op. cit., 1980, p. 44; G. LAGUNA, Estacio. Silvas III, Sevilla Madrid, 1992, pp. 357-358; "Statius' Silvae 3.5.44-49 and the genre of Ovid's Heroides", RhM, 137, 1994, 352-357; G. ROSATI, "Il modello di Aretusa (Prop. 4,3): tracce elegiache nellepica del I sec. d. C", Maia, 48, 1996, 139-155; "L'addio dellesule morituro (Trist. I, 3): Ovidio come Protesilao", en W. Schubert (ed.), Ovid. Werk und Wirkung. Festgabe fur Michael von Albrecht zum 65. GeburstagII, Berna--Bruxelles, 1999, pp. 787-796; E. BAEZA-ANGULO, loc. cit., 1998, p. 32; op. cit., 2005, p. XXI.

(39) Para la catalogacion de lugares peligrosos y distantes a los que un amante o un amigo viajaria como muestra de lealtad, cf. Catull. 11, 2-15; Hor., Epod. 1, 11-14; Carm. 1, 22, 5-9; 2, 6, 1-4; 3, 4, 29-36; Prop. 1, 6, 1-4; 2, 26, 29-58; Mart. 10, 13.7-8; Claud. 5, 239 ss. Cf. J. C. Mckeown, op. cit., 1989, pp. 343344; R. G. M. NISBET, N. RUDD, pp. 54, 66-69.

(40) Cf. J. B. HOFMANN, A. SZANTYR, op. cit., pp. 43-47; 288-289.

(41) Cf., p. e., Verg., Ec. 10, 23; Prop. 1, 1, 27; 2, 26, 30; Lucan. 5, 774; 9, 102; Sen., Phaedr. 235; 241; 700; Iuu. 6, 100.

(42) Cf. M. BASSOLS DE CLIMENT, Sintaxis historica de la lengua latina. Tomo II, 1. Las formas personales del verbo, Barcelona, 1948, pp. 239-240; J. B. HOFMANN, A. SZANTYR, Lateinische Sintax und Stilistik, Munchen, 1972, pp. 316-317.

(43) Cf. H. HAGENDAHL, La prose metrique d'Arnobe: Contributions a la connaissance de la prose litteraire de l'Empire, Goteborg, 1937, pp. 238-239.

(44) Le latin d'Arnobe, Paris, 1921, p. 193.

(45) Cf. Epist. 10, 81, 1; ThlL 4, 1025, 81-1026, 30; A. MANIET, loc. cit., pp. 168-169.

(46) Cf. D. AGOSTINO, "I diminutive in Plinio il Giovane", Atti della R. Accademia di Scienzia di Torino, 66, 1931, 93-130; G. MELZANI, "Elementi della lingua d'uso nelle lettere di Plinio il Giovane", en P V. Cova, R. Gazich, G. E. Manzoni, G. Melzani, Letteratura latina dell'Italia settentrionale, Milano, 1992, pp. 197-244 (esp. 237-239).

(47) Op. cit., p. 50.

(48) Cf. ThLL 7, 1, 1736, 18, "speciatim de ualetudine"; OLD s. u. "inoffensus" [3], "not harmed or impaired (w. ref. to health)"; cf. Gel. 2, 1, 4.

(49) OLD s. u. "transmitto" [7].

(50) Cf. M. BASSOLS DE CLIMENT, op. cit., p. 287.

(51) Cf. ThLL 6, 1, 1152, 65, "sim. de sanitate (ualida)".

(52) Cf. J. B. HOFMANN, A. Szantyr, op. cit., pp. 152-153.

(53) Cf. Plaut., Pseud. 21; Ter., Ad. 680; Andr. 260; 304; Phorm. 160; 340; 823; Varro At., Carm. frg. 9, 1 Courtney; Lucr. 4, 1060; Catull. 2, 10; 54, 250; 55, 1; Verg., Georg. 4, 345; Aen. 4, 5; 531; 551; Hor., Carm. 4, 11, 35-36; 12, 19-20; Epod. 2, 37-38; Sat. 1, 2, 109-110; Tib. 1, 5, 37-38; 2, 3, 13; 3, 31; 6, 51; Prop. 1, 3, 46; 13, 7; 18, 23; 2, 25, 1; 3, 21, 3; Ou., Am. 2, 10, 11-12; Epist. 1, 72; Ars 1, 240; 2, 295; Rem. 205; 311; 495; Met. 2, 683; 3, 396; 9, 727-728; 10, 75; 623; 11, 426; Trist. 4, 1, 16; 3, 17; 23; Lygd. 4, 59: Iuu. 6, 189; R. PICHON, op. cit., p. 120; R. D. BROWN, op. cit., pp. 204; 208; J. C. MCKEOWN, Ovid: Amores. Text, Prolegomena and Commentary in Four Volumes. III: A Commentary on Book Two, Leeds, 1998, p. 207.

(54) Cf. Catull. 76, 23; 77, 3; 81.2; Verg., Aen. 2, 784; 12, 391; Hor., Carm. 1, 21, 4; 2, 4, 18; 5, 17; Prop. 2, 24b, 43; 25, 29; 4, 1, 117; Ou., Am. 1, 4, 3; Epist. 5, 56; 17, 195; 19, 205; Ars 3, 517; Rem. 305; 655; 771; Met. 3, 472; 500; 4, 204; 5, 395; 417; 6, 683; 8, 592; 755; 9, 736; 10, 107; 153; 167; 14, 151; Fast. 6, 555; Tr. 1, 6, 1; Petron. 114, 9; Mart. 4, 13, 9; 14, 77.1; Iuu. 6, 72; Apul., Met. 6, 6; 10, 21. Referido al amor y carino entre esposos lo hallamos ya en Plaut., Amph. 509; y posteriormente en Verg., Aen. 1, 344 y Hor., Epod. 12, 23-24.

(55) Cf. Anacr., frg. 3 D.; Theoc., Idilios 11, 25; Plaut., Persa 303 dic me illam amare multum; Ou., Met. 14, 676-677; 682; Sen., Phaedr. 646-647; Stat., Silu. 1, 2, 170-171; Apul., Met. 10, 21 'amo' et 'cupio' et 'te solum diligo' et 'sine te iam uiuere nequeo', et cetera quis mulieres et alios inducunt et suas testantur affectationes.

(56) Cf. ThLL 5, 1, 1176-1177.

(57) Op. cit., p. 130.

(58) Cf. ThLL 2, 488, 19-37.

(59) En palabras de R. PICHON, op. cit., p. 89, "ardor nihil est amplius quam magnus amor, amissa fere originis significatione"; cf. Catull. 2, 8; [Tib.] 4, 12, 6: ardorem cupiens dissimulare meum; Catull. 2, 8; Prop. 1, 7, 24; 10, 10; 13, 28; Ou., Am. 2, 9, 27; 16, 12; Epist. 12, 180; 15, 309; 19, 17; 42; Rem. 720.

(60) Cf. R. Pichon, op. cit., p. 265.

(61) Cf. J.-F. THOMAS, "Le vocabulaire de la crainte en latin: problemes de synonymie nominale", REL, 77, 1999, 216-233.

(62) Cf. Verg., Aen. 4, 450 infelix fatis suis exterrita Dido; Ou., Am. 1, 3, 21 exterrita cornibus Io; ThLL 5, 2, 2027, 12.

(63) Cf. OLD s. u. "uereor" [3a].

(64) Cf. ThLL 7, 1, 403, 72-404, 10.

(65) Cf. ThLL 6, 1, 775, 30-776, 49.

(66) Cf. DRAE s. u. 'recelar' [1].

(67) Cf. J. B. HOFMANN, A. SZANTYR, op. cit., pp. 69-70.

(68) Ibidem, op cit., pp. 204-206.

(69) Cf. Hor. Sat. 2, 5, 92; ThLL 8, 906, 26-28.

(70) Cf. Ou., Am. 1, 10, 7-8.

(71) Cf. Prop. 2, 6, 13 timidus sum--ignosce timori.

(72) Cf. Prop. 2, 34, 20 stultus, quod nullo saepe timore tremo.

(73) Cf. Plaut., Bacch. 54-55 {Bacch.}. quid est? quid metuis? ne tibi lectus malitiam apud me suadeat? / {Pist.} magis illectum tuom quam lectum metuo.

(74) Cf. Tib. 1, 6, 21 exibit quam saepe, time.

(75) Cf. Prop. 1, 15, 1 saepe ego multa tuae levitatis dura timebam.

(76) Cf. Prop. 1, 11, 20 culpa timoris erit.

(77) cf. Prop. 1, 15, 4 tu tamen in nostro lenta timore venis.

(78) Cf. [Tib.] 4, 4, 11.

(79) Cf., p. e., Hor., Carm. 3, 7, 1-8; [Tib] 3, 14, 1-2; J. A. Bellido Diaz, "Separacion", DmaLL, pp. 382-383.

(80) Cf. para absentia, Apul., Met. 6, 21.2; 10, 23.4; Pronto, Ad M. Caes. 4, 9, 1; para abesse, Plaut., Amph. 640; Bacch. 194; Stich. 4; Ter., Haut. 231; 399; Lucr. 4, 1061-1062; Tib. 1, 2, 63; 5, 2; 6, 35; 39; 76; 8, 53; 9, 51; 2, 1, 11; Prop. 2, 16, 32; 4, 3, 2; Ou., Am. 2, 16, 11-12; Epist. 1, 1-2; 50; 57; 66; 93; 2, 23; 3, 21; 6, 60; 9, 33-42; Ars 2, 349-372; 350; 355; 358-359; Met. 7, 718; 9, 423-424; 473; 566; 14, 79; Stat., Silu. 3, 5, 6-10; Fronto, Ad M. Caes. 4, 4, 1; A.-F. Sabot, Ovide, poete de lamour dans ses oeuvres de jeunesse: Amores, Heroides, Ars amatoria, Remedia amoris, De medicamine faciei femineae, Paris, 1976, pp. 536-537; N. P. Gross, loc. cit., pp. 305-318; G. LIEBERG, "I motivi principali dellelegia augustea", Prometheus, 22, 1996, 115-130; J. A. BELLIDO DIAZ, "Vacuus, viduus, solus, desertus, relictus en Catulo, Propercio y Tibulo", Exemplaria, 7, 2003, 111-136; "Ausencia", DmaLL, pp. 70-72.

(81) Cf. Plaut., Cist. 556.

(82) Cf. para desiderare: Plaut., Bacch. 208; Ter., Eun. 193; Prop. 4, 3, 28; Ou., Rem. 463; 646; Met. 11, 545; Fronto, Ad M. Caes. 4, 4, 2; 6, 2; Ad Verum imper. 1, 4, 1; para desiderium: Catull. 2, 5; 96, 3; Apul., Met. 9, 19, 4; Turpil., Com. 109 Ribbeck; Fronto, Ad M. Caes. 3, 9, 4; 4, 4, 2; 7, 2; 9, 1.

(83) Op. cit., p. 127.

(84) Cf. V. BUONO, op. cit., p. 109.

(85) Para esta juntura, cf. ThLL 5, 1, 700, 76-88.

(86) La juntura desiderio ... tenear la encontramos tambien en 4, 1, 2; cf. Cic., Cato 33; Suet., Tib. 11; Aug., Ciu. 16, 15.

(87) Esta juntura fue utilizada con anterioridad por Seneca el retor (Contr. 1, 2, 3 impensius stipem rogasti quam sacerdotium rogas) y Seneca el filosofo (Benef. 2, 14, 2 impense ac submisse ... rogantibus), y con variante del verbo de peticion por el propio Plinio y otros autores latinos (con orare, Liu. 36, 35, 2 cum impensius orarent; Gell. 17, 10, 7 orauitque a suis amicissimis inpense; con petere, Quint., Inst. 10, 5, 18 impense petierit uti subsellia in basilicam transferrentur; Plin., Epist. 6, 23, 1 impensepetis ...; con precari, Tac., Ann. 3, 16 eo impensius precor ne meae prauitatis poenas innoxius luat; con postulare, Plin., Epist. 9, 13, 1 tanto impensius postulas, utperscribam tibi ...).

(88) Cf. Pronto, Ad M. Caes. 4, 4, 2; 9, 1.

(89) Sobre el epigrama, cf. A. S. F. Gow, D. L. PAGE, The Greek Anthology. Hellenistic Epigrams II, Cambridge, 2008, p. 635; sobre su analogia con la situacion properciana, cf. E. SCHULZ-VANHEYDEN, Properz und das griechische Epigramm, Munster, 1969, p. 129.
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Author:Baeza-Angulo, Eulogio
Publication:Euphrosyne. Revista de Filologia Classica
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2015
Words:8618
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