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Pintando a Borges. Una interpretacion pictorica de sus ficciones.

Pintando a Borges. Una interpretacion pictorica de sus ficciones

Buenos Aires: Pontificia Universidad Catolica Argentina; Buffalo: University

at Buffalo, State University of New York, 2010, 40 pp.

Hay ciertas figuraciones que ya se han transformado en un lugar comun a la hora de ilustrar las ficciones de Borges. Menciono solo algunas: el ajedrez, la biblioteca, el laberinto, una esquina en ochava o algunos gauchos anacronicos, todas ellas, a su modo, cifras de lo humano y su lugar azaroso en el universo. Afortunadamente, el lector-explorador de este catalogo no encontrara ninguna de estas imagenes entre las veinticuatro obras que se expusieron en el Pabellon de las Bellas Artes de la Universidad Catolica Argentina en junio de 2010. Quizas porque el concepto que primo detras de esta muestra que reunio a dieciseis artistas detras de un autor inabarcable no fue el de la ilustracion sino el de la interpretacion.

Ya desde su etimologia, la palabra ilustracion connota una perdida. Ilustra quien trata de hacer comprender algo que, ya sea por su ab straccion o por su complejidad, permanece mas alla o mas aca del sentido. Ilustrar implica la alusion a una falta (se provee una imagen alli donde, aparentemente, las palabras han fracasado). De ahi el esfuerzo por completar, por hacer entender esa idea compleja y esquiva mediante una construccion visual o adornos que la iluminen. Hay en la ilustracion una vocacion de completitud, de clausura en la que, inevitablemente, algo se pierde.

Nada mas lejos del proceso de interpretacion. Siguiendo los tres sentidos que George Steiner reclama para la interpretacion como verdadera experiencia estetica, quien interpreta, ejecuta, traduce, vive, actua el material de la obra que en ese instante no solo lo involucra sino que incluso lo consume. A diferencia del cxitico literario, del "vivisector academicista', del resenador o del juez, el ejecutante involucra a su propio ser en ese proceso de interpretar la obra ajena. Nada se pierde ni se clausura en ese proceso de traduccion: todo se abre en una espiral de sentidos potencialmente infinita.

Las veinticuatro obras de esta muestra participan de esa espiral que se origina en algunos de los textos mas conocidos de Borges para llegar a territorios inexplorados. Fiel a la famosa sentencia del autor de "El Aleph" (aquella que sostiene que el numero de temas a los que puede referirse el arte es limitado), la convocatoria no estuvo organizada alrededor de las peripecias particulares de los relatos sino de los universales que los alientan: Identidad y Memoria (alli encontraremos al Funes arropado por la cafeina de Mauricio Nizzero y a La Otra infantil e inquietante de Laura Delgado); Libertad y Destino (donde las minas circulares alimentan los incendios de Mirta Kupferminc y la explosion de la selva y la mujer se aunan en el jardin primordial que elige pintar Nicolas Menza); y, por ultimo, Fe y Divinidad (donde se destaca la obra de Alberto Rey, quien, citando a Miguel Angel, interpreta "La rosa de Paracelso" como el dedo en la llaga en un primer plano que es tambien el del ojo de Dios). Otros artistas --como Carlos Estevez-- se caracterizan por una reversion interesante del proceso interpretativo: parecen tomar al texto de Borges casi como una invasion, una violencia hecha al propio estilo, que se desintegra en abstracciones matematicas, en una repeticion de motivos que refieren a un Orden sin modelos. Por ultimo --porque es imposible referirse a todos los cuadros-- la ironia no esta ausente de ciertas composiciones, como la de Alejandro Boim, que nos presenta a un Borges en ascenso triunfal --casi un superheroe sonriente-- sobre los techos del almacen de "El Sur" o la vision de Ricardo Celma de "El evangelio segun Marcos" (titulada "El evangelio segun Borges") en la que una joven --pintada con una estetica que remeda la de las lolitas en una publicidad de ropa intima-- exhibe su pajaro muerto con procacidad deliberada.

No sabemos que hubiera pensado Borges de estos veinticuatro cuadros que abren una espiral de sentidos en la que, eventualmente, su pro- pio nombre desaparece. Es cierto que la pintura no ocupa un lugar destacado entre sus obsesiones (algo logico si pensamos que para el, el mundo de transformo demasiado pronto en "la perduracion de las formas amarillas" y en la materia aciaga de los suenos). Pero, tal como nos lo recuerda Cecilia Cavanagh en el prologo a este catalogo, en la biografia de Alicia Jurado se lee que incluso antes de la ceguera "el unico arte que conmueve a Borges es el arte mas abstracto, la literatura. En las artes plasticas se interesa por algun detalle insignificante que nadie ha observado y que en el determina si la pintura ha de gustarle o no". En esa predileccion de Borges por las abstracciones hay algo de su famoso rechazo por la alegoria. Entonces, es posible arriesgar que estas interpretaciones pictoricas, que se niegan a transitar los lugares comunes de su obra y eligen explorar sus resonancias con las preguntas fundamentales de lo humano, se hubieran encontrado con su simpatia.

Betina Gonzalez-Azcarate

Universidad de Buenos Aires
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Author:Gonzalez-Azcarate, Betina
Publication:Variaciones Borges
Article Type:Book review
Date:Jul 1, 2011
Words:840
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