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Perspectiva canonica del trust.

Resumen: Buena parte de la doctrina britanica entiende que el trust (use) broto sin conexion alguna con el ius commune del continente. En realidad hubo multiples conexiones que hacen al derecho continental, civil y canonico, corresponsable del origen del use. La influencia eclesiastica fue grande en la Court of Chancery para juzgar equitativamente sobre los derechos de los beneficiarios. Los Christian Courts juzgaban ademas de los trusts intergeneracionales. La doctrina continental ocupo un lugar comodo junto al Common Law hasta el siglo XVII. Desde el movimiento codificador europeo ha existido una fuerte suspicacia frente a todos los negocios fiduciarios, por insolidarios y simulatenos. El derecho canonico ha admitido, con cautelas, la posibilidad del negocio fiducial. En el actual c. 1302 cabe el modelo del charitable trust, siempre que el ordenamiento civil del pais lo acepte.

Palabras clave: Trust, Use, Charitable Trust, Common Law, Equity, Derecho canonico, Fideicomiso, Mortmain, Fundacion, lus Commune.

Abstract: Much of British jurisprudence assumes that <<trust>> (use) arose independently of continental ius commune. In fact, however, there are a number of interconnections that render civil and canonical law on the continent of equal bearing in the emergence of use. There was significant ecclesiastical influence on the Court of Chancery as regards equitable judgment of the rights of beneficiaries. Christian Courts also passed judgment on intergenerational trusts. Continental teaching held equal sway with common law until the seventeenth century. The codifying movement in Europe has always been markedly suspicious of all trust business, which is regarded as lacking in solidarity and potentially fraudulent. Canon law has tentatively conceded the possibility of fiduciary business. The model of charitable trust is set out in the current canon 1302, on the condition that the civil law of a given country accepts it.

Keywords: Trust, Use, Charitable Trust, Common Law, Equity, Canon Law, Fideicommissum, Mortmain, Foundation, lus Commune.

Canonical Perspective on Trust

Es muy dificil trabajar sobre las fundaciones canonicas o sobre las personas juridicas in Ecclesia sin que de un modo u otro deje de proyectarse la sombra del trust anglosajon. Ademas de esa sombra, hay muchas otras razones para dar a conocer el trust en el ambiente canonico. Es un negocio juridico que esta en el origen de un numero cada vez mayor de empresas en el mundo, no solo en el ambito anglosajon. Algunos paises de tradicion juridica continental han aceptado, a traves del convenio de la Haya, los efectos del trust en su territorio. Se puede hablar de un fenomeno en auge en la vida economica internacional. Ademas, no se puede desconocer que el derecho canonico recoge en su legislacion el negocio fiduciario (trust significa fiducia) como un medio de acceso a los bienes para causas pias. Ya veremos como entiende el derecho canonico este medio de transmision patrimonial, pero es indudable que le concede un espacio legislativo. Por ultimo, el trust nacio con una considerable influencia eclesiastica. De un tiempo a esta parte el papel del derecho canonico en los origenes de la figura ha sido reconocido vigorosamente por algunos autores, aunque sigue permaneciendo en la penumbra para la mayoria de los canonistas.

Todas estas razones hacen del trust un objetivo interesante para la ciencia canonica. O si no para la ciencia, al menos para la divulgacion. En este trabajo trataremos algunas materias que ya han comparecido en textos de autores de peso. Pero no todas siempre, ni todas juntas.

Conviene saber que en este asunto se presentan dos perspectivas que entran en contraste de una manera notable. Las dos miradas. La mirada que sobre el trust tiene el mundo juridico anglosajon, y la que tiene el derecho continental, muy especialmente Francia y Espana. Esta ultima mirada resulta bastante suspicaz y hasta cierto punto hostil. Si alguien esta alineado en la contienda, o desea estarlo (cosa que no aconsejamos) deberia conocer bien las razones de unos y de otros.

1. DESCRIPCION DEL NEGOCIO Y NOMENCLATURA DE LOS PROTAGONISTAS

Un trust, seria, con palabras del art. 2 del Convenio de la Conferencia de la Haya sobre la ley aplicable al Trust, <<las relaciones legales creadas (inter vivos o mortis causa) por una persona, el settlor (o constituyente), mediante la colocacion de bienes bajo el control de un trustee (depositario) en interes de un beneficiario o con un fin determinado>> (1). Por tanto, hay un trio imprescindible en todo trust. El settlor es el causante originario que transfiere la propiedad y pierde su capacidad de disposicion; el trustee o fiduciario es quien recibe la propiedad del bien, y pasa a ser por lo tanto el legal owner. El trustee recibe los bienes del trust como un capital separado del suyo propio, que debe administrar. Podra disfrutar del bien, aunque siempre sujeto a la carta fundacional del trust, y en beneficio de un tercero; y por ultimo el beneficiario o fideicomisario (beneficial owner), a cuyo favor se administra el bien, y que ordinariamente percibe sus frutos (2). <<Cuando una persona tiene derechos que esta obligado a ejercer en nombre de otro o para el cumplimiento de una finalidad particular se dice que tiene esos derechos in trust para ese otro o para esa finalidad, y se le llama un trustee>> (3). El trust es una relacion juridica, no una entidad. Es un sistema de gestion o administracion del patrimonio. O si preferimos, es un negocio juridico, que genera una relacion juridica a consecuencia de la cual se sigue un modo de administrar unos bienes. Evidentemente hay un patrimonio objetivo, pero ese patrimonio no goza de personalidad juridica y por tanto no le son atribuidos derechos y deberes de los que deba responder (4). Debe res ponder una persona fisica, que es el trustee, directamente o por persona interpuesta. El trust por tanto, respondiendo a su nombre, es el acto de confianza en virtud del cual alguien acepta la administracion de un patrimonio (in trust).

El sistema de trust se origino en la Gran Bretana del bajo medievo a traves de negocios juridicos para la transmision del uso de la tierra (5). Las razones para llevar a cabo la transmision eran muy distintas. El trust podia tener usos muy razonables para la sucesion intergeneracional y para la proteccion familiar en casos de riesgo para la vida del propietario, pero podia ser util tambien para evitar que los herederos pagasen las deudas, para conseguir eludir las rigidas reglas del common law sobre la primogenitura, o para evitar los impuestos sobre el patrimonio. Eran muchos los tipos de negocio y las estrategias que se seguian (6).

En cualquier caso los trusts suscitaban dos situaciones juridicas diversas en cuanto a la defensa procesal de los derechos (7). Una era la situacion del trustee, en la que intervenia el common law y los tribunales ordinarios, que solo reconocian como merecedora de proteccion la situacion juridica nacida entre el settlor y el trustee. El tribunal no pedia cuentas al trustee de las obligaciones nacidas de la fiducia. Los benefical owners, beneficiarios o fideicomisarios, no podian acogerse al common law sino a los tribunales de equidad (Court of Chancery). Y no era infrecuente que intervinieran tambien los tribunales eclesiasticos por razon de materia (el testamento y la sucesion), y tambien ratione peccati, porque podia existir incumplimiento de promesa (8).

2. EL FIDEICOMISO CLASICO Y EL MODERNO

Parece evidente el paralelismo (o incluso la identidad sustancial) que guarda el trust con el fideicomiso. El fideicomiso se ha definido tradicionalmente como el encargo que una persona (fideicomitente), hace a otra (fiduciario), de entregar a una tercera (fideicomisario) determinados bienes o derechos.

El negocio juridico del fideicomiso es una figura romana tardia. Fue una creacion del emperador Augusto. Las Instituciones de Justiniano esbozan la historia del fideicomiso con bastante precision. <<Al comienzo, los fideicomisos no tenian fuerza obligatoria. A nadie se le exigia que hiciera contra su voluntad lo que se le habia pedido. Si algunos no podian recibir herencias o legados, y se les dejaba como destinatarios, todo se hacia confiandose a la buena voluntad de los que si podian recibir bienes por testamento; por eso se les llamo fideicomisos, porque los que recibian la peticion no quedaban obligados por exigencias del derecho sino solo por su conciencia. Mas tarde, el divino Augusto, movido varias veces por su aprecio a algunas personas, o porque alguien le aseguraba que temia por su vida, o por la enorme malicia de algunos, mando a los consules que obraran con su autoridad en esta materia. Y como esto resulto justo y agrado al pueblo, poco a poco se convirtio en jurisdiccion estable; y tuvo tanto exito que al poco tiempo termino por crearse un pretor propio con jurisdiccion sobre los fideicomisos, al que llamaban fideicomisario>> (9). Ulpiano explicaba brevemente la naturaleza de la institucion fiduciaria diciendo que <<un fideicomiso es aquello que se entrega, no con formulas del derecho civil, sino con forma de suplica, y por tanto no se ejecuta de acuerdo con el rigor del derecho civil, sino que se confia a la buena voluntad del que lo recibe. Las palabras usuales de los fideicomisos suelen ser: confio a tu buena fe, pido, quiero que se de y otras parecidas>> (10). Asi pues, el fideicomiso romano quedaba fuera del recinto del derecho civil clasico, y se convertia en un negocio muy abierto: no necesitaba formas solemnes; no estaba unido necesariamente al testamento, sino que podia proceder tambien ab intestato; no tema un objetivo tipico exclusivo (se empleaba para transmitir propiedad pero tambien para la manumision de esclavos), y en consecuencia conferia al disponente una notable autonomia de contenido (11). Un conocido romanista explica con el siguiente resumen el proceso de constitucion de la figura: <<Durante el principado, el fideicomiso fue la institucion mas dinamica del derecho romano de sucesiones, y quiza del derecho romano en su conjunto. Nacio de origenes modestos; en su camino abandono unos principios de lo mas tradicionales y mantuvo una lucha constante frente al ius civile y a los remedios sucesorios establecidos. En un ascenso que duro mas de cinco siglos, desde los dias de Augusto hasta Justiniano, el fideicomiso llego a ser finalmente la institucion legal predominante. A lo largo de esta historia las instituciones del derecho civil no perdieron su vigor ni decayeron. Se mantuvieron. Pero con el fideicomiso encontraron por primera vez un sistema rival fundado en principios considerablemente distintos, que representaba una alternativa a los modos de actuar "recibidos" acerca de como resolver los asuntos de la propiedad y de la muerte>> (12).

No encontramos grandes diferencias con la doctrina justinianea en la vision de los glosadores, y en el sucesivo derecho medieval academico Pero lo cierto es que se debe a la literatura juridica del ius commune la locucion ya clasica de <<sustitucion fideicomisaria>>, aunque ambos vocablos ya se empleaban comunmente por separado. <<La elaboracion dogmatica de la figura como forma de sustitucion hereditaria fue un logro, precisamente, de los autores del ius commune>> (14).

El derecho germanico medieval sin embargo conoce un instituto similar al fideicomiso, el Treuhand (<<manofiel>>). El Aduciante entrega la titularidad de un bien al Salmann (<<hombre de confianza>>) con el encargo de administrarlo para beneficio de otro o para la obtencion de un fin de caridad, de beneficencia, o de otro tipo. El derecho germanico no conocia el testamento, porque no concebia prescindir de la linea sucesoria natural. Esta fue en realidad una idea muy difundida, no solo germanica. Dios, y no el hombre, ha creado al heredero, se decia. Pero el paso del tiempo hizo necesario que se estableciesen remedios para los casos de inexistencia de sucesion natural o de adopcion en el seno de la familia. El treuhand adquirio entonces tambien un caracter de remedio para las transmisiones sucesorias mortis causa. Es dificil no percibir gran cantidad de semejanzas entre el treuhand y el fideicomiso (y el trust). De todas formas la figura del treuhand parece asemejarse mas bien al ejecutor testamentario. Lo que en el derecho romano era el familiae emptor. El testamento, segun hemos visto, no existia como solucion civil en el derecho romano clasico. Si a pesar de ello se queria testar, se elegia a una persona de confianza, el emptor, que a traves de una ficcion de compra, se hacia con los derechos de la herencia ateniendose al compromiso de ejecutar el testamento de acuerdo con el deseo del testador. Progresivamente el emptor familiae se convirtio en un mero testigo ritual y no parece que se convirtiera en heres fiduciarius ni que ejerciese propiamente una sustitucion fideicomisaria (15).

Lo cierto es que el regimen feudal fue inspirando poco a poco la aplicacion de la sustitucion fideicomisaria como un modo de conseguir que las tierras permaneciesen siempre en el ambito familiar a traves de la institucion del mayorazgo (en Espana) o de instituciones parecidas en Italia y en otras partes del continente (16). Se trata ya de fideicomisos universales y perpetuos, que en buena medida paralizaron (amortizaron) la posibilidad de que las tierras cambiaran de propietarios.

Por esta razon, a partir del siglo XVIII, tanto la literatura juridica como la opinion social comenzo a mirar con mucho recelo al fideicomiso, sobre todo este tipo de sustitucion fideicomisaria perpetua. <<Cuando comenzaron a circular las nuevas ideas del setecientos en materia economica y social, el instituto se convirtio en objeto de asperas criticas. Se veia en el un obstaculo a la libre circulacion de los bienes, a su posibilidad comercial, obstaculo que danaba la agricultura y la riqueza publica>> (17). Como es sabido, la legislacion de los Codigos civiles de fines del XVIII y del XIX suprimio o limito considerablemente la sustitucion fideicomisaria. Es especialmente radical el Code civil des Francais de 1804, que prohibe de modo absoluto y anula de pleno derecho la sustitucion (art. 896) (18). En su discurso preliminar al Code, comentaba Portalis con gran vigor retorico: <<Sin duda se ha hecho bien, para la libertad de circulacion de los bienes y para el bien de la agricultura, en proscribir esas sustituciones absurdas que subordinan los intereses del pueblo vivo a los caprichos del pueblo muerto, y mediante las cuales, por la voluntad de la generacion que ya no es, la generacion que es se encuentra sacrificada a aquella que no es todavia>> (19). Otros codigos civiles siguieron mas o menos al frances, no con tanto rigor. En Alemania la sustitucion esta permitida.

En Espana, que segun Roca Sastre <<dio una nota de admirable serenidad frente al vendaval asolador que desencadeno la revolucion francesa>> (20), se acepto el fideicomiso con algunos controles bastante razonables. El art. 781 del Codigo civil dice asi: <<Las sustituciones fideicomisarias en cuya virtud se encarga al heredero que conserve y transmita a un tercero el todo o parte de la herencia, seran validas y surtiran efecto siempre que no pasen del segundo grado, o que se hagan en favor de personas que vivan al tiempo del fallecimiento del testador>> (21).

3. INFLUENCIA CONTINENTAL EN EL TRUST BRITANICO

Es dificil no encontrar sintonias entre el trust y lo que hemos descrito como fideicomiso clasico. La asimilacion de las dos figuras no se discutia hasta finales del siglo XIX. Los grandes tratadistas del common law de los siglos XVII y XVIII (Francis Bacon [1561-1626], Geoffrey Gilbert [1674-1726], William Blackstone [1723-1780]) no dudaban en absoluto acerca de la procedencia romana y continental del use y del trust (22). Sin embargo, a partir de las apreciaciones del jurista americano Oliver Wendell Holmes Jr. (1841-1935) en su obra The Common Law (1881), la perspectiva comienza a cambiar. Segun Holmes, que habia recibido formacion academica en Alemania (aunque no era en absoluto partidario de la dogmatica juridica alemana), el trust del common law tiene su origen en el Salman germanico. <<El feoffee to uses de la temprana ley inglesa corresponde punto por punto al Salman de la ley germanica temprana, como ya describio Beseler hace cincuenta anos. El Salman, como el feoffee, era una persona a la que era transferida la tierra con la finalidad de que pudiese hacer una transmision de acuerdo con las orientaciones del que le hace la cesion>> (23).

Pero sera sobre todo la toma de posicion de Frederic William Maitland, un autor de poderosisima influencia en el ambito del derecho anglosajon, la que va a cambiar la perspectiva general sobre la procedencia del use y del trust, como una figura de origenes germanicos, o exclusivamente britanica, pero en cualquier caso no procedente del derecho romano. <<Me he persuadido desde hace tiempo de que todo intento por descubrir el origen de nuestro use en el derecho romano es inutil, y he decidido conducir la busqueda en otra direccion>> (24). Maidand se remite especificamente como fuente de su giro conceptual al ensayo de Holmes arriba citado. Desde entonces esta opinion se hizo comun en la literatura juridica.

No parece necesario negar todo credito al influjo del treuhand (25). Pero en los ultimos decenios, aunque la opinion anterior continua asumida en estudios de envergadura (26), las cosas han cambiado. El analisis de ese cambio se podra encontrar en los epigrafes sucesivos. Basta decir ahora que los autores (Helmholz, Zimmermann, Herman, Biancalana, Ferrante, Martinez-Torron y muchos otros) manifiestan que, aunque no haya una evidencia experimental de la influencia del rus commune o del civil law continental sobre el trust britanico, ni se pueda pensar en un trasplante legal de todo un sistema juridico (27), es imposible negar esa influencia. Muchas veces se trata de una influencia mediada por el derecho canonico, que se hace indiscutiblemente presente, como veremos, a traves de la Court of Chancery. Y una influencia que se constata tambien en el frecuente uso de literatura romana y canonica de los autores britanicos para dar a conocer las reglas aplicables a los trusts y a los trust-like devices (28).

De cualquier forma no resulta facil en la practica academica explicar la conexion natural entre los dos mundos (continental y britanico). La ciencia del common law y la ciencia del continente han asumido ya inconscientemente tantos prejuicios mutuos que se hace bastante dificil la explicacion objetiva de las cosas. Ni unos admiten con facilidad (como veremos) la influencia continental en el trust, ni los otros aceptan tampoco (como verermos tambien) que el trust sea una figura valida para el uso civil continental (29). Poco a poco, desde luego, se va haciendo la luz.

4. LOS ESTATES IN LAND EN LA INGLATERRA MEDIEVAL

Para entender el use y el trust es necesario hacerse cargo de los titulos sobre la tierra (estates in land) que existian en la Inglaterra feudal a partir de la conquista, a finales del siglo XI. La tierra pertenecia en ultimo termino al rey como senor primario (allodial title o allodial right). Era el rey el que concedia los feudos a sus caballeros, que a su vez se comprometian en virtud de la lealtad a ayudar al rey. Era una alianza, un foedus. En un primer momento la obtencion de la tierra no llevaba consigo propiedad en sentido estricto, ni tampoco en consecuencia caracter hereditario (30). Pero muy pronto todos aquellos senores que recibian la tierra directamente del rey (tenants in capite) comenzaron a ser asimilados a los propietarios, y en consecuencia comenzaron tambien a transmitir la tierra en herencia. Podian emplear la tierra como duenos, darla en herencia y arrendarla para usos agricolas (socage). Poco a poco los estates in land, los titulos de interes sobre la tierra, se fueron consolidando segun las categorias de freehold estates y leasehold estates.

En los freehold estates existia posesion de la tierra con muchas de las condiciones de la propiedad. Si el freehold se recibia en fee simple (enfeudacion incondicional), el feudatario gozaba de todas las condiciones del dueno, aunque no lo fuese, porque la Corona continuaba manteniendo el dominio ultimo. Si el freehold se recibia en fee tail (enfeudacion condicionada), el feudatario tenia siempre determinada reduccion de derechos. Los derechos afectados tenian que ver de ordinario con la transmision de la propiedad: la tierra no podia transmitirse mas que a los herederos de sangre directos (heirs of his body) (31). Otro de los modos originarios del fee tail fue el maritagium, la donacion de tierra hecha al novio por parte del padre de la novia, como regalo de boda, con la condicion que solo la heredaran los hijos de la mujer (32).

A su vez, los freehold tenants podian ceder la tierra, y eso daba lugar a los leasehold estates, como una especie de subinfeudacion. La tierra cedida daba derecho de posesion y de uso al que la recibia, y la obligacion de la renta al senor. Los modos de cesion eran muy distintos (por tiempo definido o indefinido, a libre decision del senor, con renovaciones periodicas, bajo condicion).

Todo este complejo regimen llevaba consigo tambien algunas cargas fiscales. En concreto, cuando moria alguno de los tenants in capite del rey (caballeros nombrados por el rey y sometidos directamente al rey), el heredero estaba obligado a pagar la llamada <<primera toma de posesion>> (primer seisin) (33). Eso suponia la renta total que dieran sus tierras durante un ano, si estaban en posesion inmediata del heredero; y las rentas de medio ano si las tierras estaban en expectativa de reversion (34). Otros senores menores (mesne lords), que tambien tenian vasallos, pero que estaban ellos mismos sometidos como vasallos a un senor mas alto, no estaban obligados al primer seisin, aunque estaban tambien obligados a pagar diversas tasas (reliefs) a sus senores. Algunas de las maniobras juridicas que concurren en la aparicion del use y posteriormente del trust nacieron precisamente para eludir estas exigencias fiscales.

En realidad no eran solamente exigencias fiscales. El peso del poder senorial se hacia a veces insoportable en los casos de tutela (wardship) y matrimonio. Si algun tenant fallecia, el senor accedia a la tutela de los hijos menores de su vasallo (varones menores de 21 anos y mujeres menores de 16). Durante el tiempo de la custodia disponia de la tierra sin tener que dar cuenta a nadie de las rentas. <<Entre las varias dificultades que se hicieron sentir con la adopcion de las leyes feudales, la tutela (wardship) fue la mas grave y la que suscito mayores quejas: el objeto de algunos de los primeros capitulos de la Magna Charta fue precisamente regular la conducta de los senores a este respecto, y refrenarlos para que no gastaran y destruyeran las propiedades de sus tutelados>> (35). No era mucho menor el problema de los matrimonios. Los senores habian obtenido tambien el derecho a que no contrajeran matrimonio sin su consentimiento las mujeres de su familia (hijas propias y en tutela) y los varones tutelados. La concertacion de matrimonios termino siendo para los senores un autentico negocio. En un orden distinto, hay que hacer constar tambien las fuertes multas y confiscaciones de tierras cuando el tenant llevaba a cabo alguna enajenacion o incurria en traicion al senor.

5. EL STATUTE OF MORTMAIN Y EL NACIMIENTO DEL USE

La Iglesia estaba presente en el proceso de reparto de tierras. Habia recibido en el alto medievo una gran cantidad de legados piadosos. El modo de la recepcion era el frankalmoin (o frankalmoign). Procede del normando fraunch aumoyne, es decir, limosna libre o plenamente voluntaria. Era una donacion que procuraba un titulo de posesion incondicional sobre la tierra. <<Antes de la llegada del Conquistador [Guillermo, 1066-1087] y sus abogados feudales, gran cantidad de tierra habia sido adquirida para ser mantenida a traves del modo espiritual de posesion llamado frankalmoign, un titulo que obligaba a los poseedores a lo que se llamaba trinoda necessitas (o triple obligacion) de reparar los caminos, construir las fortalezas y repeler las invasiones, pero sin ninguna otra obligacion que rezar por las almas del donante y sus herederos, muertos o vivos>> (36). Las donaciones hechas por frankalmoin <<se dirigian primo et principaliter a Dios, y solamente secundario a los canonigos, monjes o clerigos>>37.

En virtud de la donacion por frankalmoin, la Iglesia sorteaba las exigencias habituales para el reparto de la tierra. Dicho de otro modo, la tierra quedaba en una situacion de propiedad o posesion permanente e inmovil, que se llamaba de manos muertas (mortmain). Quien se convertia en propietario de la tierra no era una persona singular, es decir, un homme vivant, mourant et confiscant (38) (un sujeto que vive, muere y tiene responsabilidad penal), sino una corporacion. En consecuencia, no habia posibilidad de que el rey pudiera hacerse con las tasas que gravaban sobre las tierras en los casos de transmision hereditaria o de otro tipo de negocios de transmision. Las tierras quedaban al abrigo de cualquier cambio de dueno y de cualquier gravamen fiscal. Los litigios que surgieran acerca de la posesion de las tierras transmitidas por frankalmoin quedaban sometidos ademas a la jurisdiccion eclesiastica.

La situacion ventajosa de los territorios eclesiasticos (como tambien de otras tierras que pertenecian a pueblos y comunidades vecinales) suscito logicamente la susceptibilidad de la nobleza y sobre todo de la monarquia inglesa. La primera ley que impedia el mortmain fue la Magna Carta (Great Charter of King John) de 1215, aunque la eficacia antiamortizatoria fue pequenisima. Si que fueron mas eficaces los llamados Statutes of Mortmain, dos decretos de Eduardo I en 1279 y 1290 (39). En dichos Statutes se impedia que la Iglesia, y la gente de Iglesia, entablara relaciones comerciales para hacerse con territorios, o que recibiera territorios en frankalmoin. Uno de los resultados de estas leyes desamortizadoras fue precisamente el nacimiento del use, como un medio de remediar la prohibicion de transmision de propiedad a la Iglesia, sorteando la prohibicion del mortmain.

Veamos brevemente el camino que se siguio para ello. Desde mediados del siglo XIV se habia hecho frecuente que en las investiduras de feudos los senores concedieran tan solo amplios derechos de uso (feoffment in use). <<Un senor creaba un use a traves de la cesion de tierra a un grupo de personas para que poseyeran la tierra con un proposito distinto, o anadido, a su propio beneficio. El terrateniente que hacia la transmision se llamaba feoffor, los que la recibian se llamaban feoffees to use o simplemente feoffees; el beneficiario se llamaba cestui que use [cestui a que use le feoffment fuit fait]. Los uses tenian dos caracteristicas definitorias. Primera, se decia que los feoffees tenian la plena posesion (freehold). Esta caracteristica diferenciaba a un feoffee de un administrador (bailiff) o de un arrendatario por tiempo determinado (lessee). Distinguia tambien los uses de otros acuerdos similares del siglo trece. Segunda, los uses tenian que ver primariamente con la tierra como opuesta a los bienes muebles (chattels). Esta caracteristica distinguia los uses de otras relaciones de mandato o de confianza reconocidas en el common law como el comodato (bailment) o la quiebra (receivership)>> (40).

Como se ha dicho con precision, <<la esencia del use era separar el titulo legal sobre la tierra de su disfrute beneficial. Supuestas las prohibiciones del common law, como por ejemplo la norma contra los legados de tierra, que solo se aplicaba a los titulos legales de posesion [estates], el use capacito a los propietarios para comportarse respecto a la tierra como si fuera suya y evitar a la vez las restricciones y sanciones que iban unidos al titulo legal. Asi podian sortear el decomiso por traicion, los procedimientos feudales de la tutela de menores y del matrimonio, las demandas de los acreedores y el Statute of Mortmain. Era frecuente hacer la transmision a varios feoffees en comun para protegerse de que las restricciones legales fueran aplicadas a cada uno de ellos individualmente, y ademas podian nombrarse nuevos feojfees conforme pasaba el tiempo. El Statute of Uses [...] (1536) se promulgo precisamente para poner fin a estos fraudes del common law. La capacidad para legar tierra fue rapidamente restaurada por la presion de los terratenientes en el Statute of Wills [...] (1540)>> (41).

6. INFLUENCIA ECLESIASTICA EN LA EXPANSION DEL USE

Habra que decir que existian especies muy diversas de use. Seria un error entender los uses como un simple recurso eclesiastico para eludir la legislacion contra las manos muertas. <<Los usos medievales pueden dividirse en dos grandes grupos, los que transmiten tierra de una generacion a otra, y los que no lo hacen. Los del segundo grupo se creaban para asegurarse frente a deudas u otras obligaciones, para esquivar a los acreedores, para evitar litigios, y para sortear el Statute of Mortmain>> (42). Una vision menos peyorativa de los usos del segundo grupo permitiria anadir por ejemplo (segun la clasificacion de Neil Jones) las categorias de proteccion para personas vulnerables, obras de caridad, defensa de los sometidos a persecucion y ayuda para mujeres casadas (43). Si consideramos los excesos propios del senorio feudal no puede extranar por otra parte que los afectados buscasen tambien estrategias de evasion.

Es indudable que los uses mas frecuentes fueron los intergeneracionales. Pero tal vez los primeros uses fueron eclesiasticos. Se ha hablado mucho de la posibilidad de que el primer modelo de use, o al menos su primer <<presagio>> (44) fuera la actividad en Inglaterra de los franciscanos (45). Los primeros franciscanos llegaron a la isla en 1224, recien promulgada la Regola bollata (Bula Solet annuere, de Honorio III, 1223), todavia en vida de San Francisco. En ella se podia leer que <<los hermanos no se apropien de nada, ni casa, ni lugar, ni ninguna otra cosa>> (46). En la polemica sobre la pobreza se hizo necesario distinguir entre la propiedad y el uso. Cada uno de los hermanos, y la Orden en su conjunto, tenian prohibido ser propietarios de los bienes; podian usar los bienes necesarios para vivir y para ejercitar su labor. Se trataba en definitiva de una posesion ad opus o ad usum-, llevada incluso al nivel mas bajo del uso, no simplemente el usus simplex, sino el usus pauper.

Asi pues, habia un doble problema: los franciscanos no podian ser propietarios, y la ley impedia que la Iglesia adquiriera tierras. <<Fue la concesion del uso [feoffment to uses] lo que ofrecio una solucion. Se convirtio en el medio por el que las donaciones para los franciscanos pudieran satisfacer tanto la letra del estatuto de Mortmain como los requisitos de la pobreza apostofica. Se encontraron trustees, y la tierra destinada a sostener a los franciscanos se transmitio primero a estos fiduciarios para que la mantuvieran para uso de los hermanos. Por ejemplo el ayuntamiento de la ciudad de Londres actuo como un trustee de este tipo, recibiendo tierra para mantenerla en beneficio de los hermanos que vivian dentro de los muros de la ciudad>> (47).

Otra de las conexiones indudables entre el use y la practica canonica fue la dimension jurisdiccional o procesal. Los tribunales ordinarios de common law apenas atendian los derechos de los beneficiarios de un trust. Hasta mediados del siglo XV la Court of Chancery (tribunales de equidad, directamente dependientes del rey) no comenzo a hacerse cargo de litigios que el common law no conocia. Entre las causas que comenzaron a decidirse con soluciones equitativas descollaban desde luego los uses, pero habia otros muchos asuntos juridicos que exigian equidad, o que no podian resolverse con las reglas comunes. Cuestiones acerca del amparo de los pobres, de los derechos de mujeres, menores, debiles y enfermos mentales, de fraude, de accidente, de ignorancia y error, de particiones equitativas. Y junto a esto, todas las impugnaciones contra los pronunciamientos de los tribunales de common law (48). Aunque la Cancilleria era un tribunal real, tanto el Chancellor (49) como todos los Masters of Chancery (50) eran clerigos. Esto, desde luego, no significaba que el tribunal fuera eclesiastico, pero era un indudable reflejo de que, al menos durante el siglo anterior, los unicos tribunales que habian resuelto cuestiones de equidad habian sido los tribunales eclesiasticos (51).

No se puede olvidar que durante la edad media, como en la mayor parte de los paises cristianos, <<la Iglesia inglesa ejercio una jurisdiccion sobre muchas materias, que afectaban tanto a los laicos como a los clerigos. Entre otras cosas, los tribunales eclesiasticos tenian la casi exclusiva competencia sobre las causas matrimoniales, las materias testamentarias que tenian que ver con la propiedad personal y la violacion de los juramentos>> (52). Las promesas y las obligaciones que mediaban entre feoffors y feoffees, y entre feoffees y cestui que use, eran materia sobre la que los tribunales eclesiasticos se consideraban por completo competentes. <<Los investigadores parecen generalmente estar de acuerdo en que tanto los uses como los trusts tenian raices en la jurisdiccion eclesiastica. En este punto los academicos parecen acertar: los clerigos, especialmente los que tenian su oficio en los tribunales eclesiasticos medievales, eran expertos en materias de fe cruciales para los trusts y los uses. Un feoffee to uses hacia un juramento para aceptar los deberes que le imponia el feoffor. Los trustees cancelaban los deberes fiduciarios impuestos por los settlors>> (53). Segun Herman, el autor de la ultima cita, eso no era mas que una minima parte de la sintonia que puede descubrirse entre el use y la tradicion canonica o la praxis eclesial. Pero es un aspecto que no debe ser ignorado.

7. CONVIVENCIA DEL DERECHO CANONICO CON LA EQUITY Y EL COMMON LAW

Llamamos common law al sistema juridico creado en Gran Bretana a partir de la invasion normanda. Este sistema absorbio, mas que destruyo, las instituciones existentes en Gran Bretana hasta entonces. Desde el punto de vista institucional el common law supuso la creacion de un sistema de justicia centralizado y dependiente de la corona, constituido en ultima instancia por dos grandes tribunales (Court of King's Bench y Court of Common Pleas). Al comienzo era el rey el que impartia la justicia en sus desplazamientos por el reino. Poco a poco fueron solo sus jueces los que se trasladaban a traves del territorio para hacer sus pronunciamientos. Una justicia itinerante. Y en efecto, el crecimiento del common law fue <<inorganico, espontaneo, al hilo de las decisiones judiciales>> (54). La inorganicidad del crecimiento tuvo sin embargo sus pasos y su historia. Con el largo reinado de Enrique II Plantagenet (1154-1189) quedaron consolidados los rasgos mas caracteristicos del sistema, que recibieron afianzamiento constitucional en la Magna Carta de 1215. <<El common law ingles ha sido historicamente llamado asi porque era comun para las personas libres de Inglaterra, quienes cayeron bajo la jurisdiccion directa de las cortes reales centrales. Este significado marco el contraste entre el common law y varias costumbres locales>> (55). Solo en una fase mas tardia el common law se caracterizo como aquel derecho en contraste con el derecho legal, <<el primero creado por los jueces, y el segundo, por los legisladores; y es este precisamente el significado moderno>> (56). Los tribunales reales fueron <<progresiva e implacablemente>> (57) desbancando a las jurisdicciones locales.

El tribunal de equidad por excelencia fue tambien real, la Court of Chancery. Los tribunales de equidad nacieron como una alternativa al common law, que resultaba un sistema rigido por varias razones. No existia mas alternativa doctrinal que el precedente. No habia mas pruebas que las que el jurado fuera capaz de descubrir. El acusado no podia defenderse directamente. El objeto de los juicios era con mucha frecuencia the land law, con los esquemas propios del pais mas feudal de occidente. Todo eso permitio que se abriera la grieta de la equidad, de modo que fuera posible rectificar algunas aberraciones de la justicia comun. <<No creo que en el siglo catorce los Chancellors considerasen que tenian que aplicar un cuerpo de reglas sustantivas que difiriese del derecho ordinario sobre la tierra. Estaban simplemente aplicando la ley, pero aplicandola en casos que escapaban de las redes de los tribunales ordinarios. Las demandas que se presentaban ante ellos eran reclamaciones por verdaderos delitos: asaltos, agresiones, encarcelamientos, expulsiones de la propia tierra y cosas parecidas; delitos que los tribunales ordinarios conocian, delitos que debian corregir. Pero por una u otra razon esas infracciones no siempre se rectificaban en los tribunales. En este periodo, una de las razones mas frecuentes que los demandantes daban para recurrir al tribunal de la Cancilleria es que ellos eran pobres, y sus adversarios ricos e influyentes. Demasiado ricos, demasiado influyentes para confiarlos a los burdos procesos de los viejos tribunales y de los veredictos de los jurados>> (58).

Se hizo popular un refran juridico que decia: <<These three give place in court of conscience/Fraud, accident, and breach of confidence>>. El tribunal de la Cancilleria se entendia como un tribunal de conciencia donde cabian determinados fraudes y accidentes involuntarios que no eran facilmente demos trables en los tribunales comunes, y tambien las rupturas de la confianza, las relaciones in trust. <<Un sistema legal que no obliga nunca, ni siquiera permite, que el acusado ofrezca pruebas, un sistema que deja en manos de un jurado toda cuestion de hecho, no es competente para tratar adecuadamente las relaciones fiduciales. Por otra parte el Chancellor tema un procedimiento que estaba muy bien adaptado a este fin. A esto hay que anadir que muy posiblemente los tribunales eclesiasticos (y recordemos que el Chancellor era casi siempre un eclesiastico) habian castigado durante mucho tiempo con censuras de caracter espiritual las violaciones de las relaciones de confianza, a traves de penitencias y excomuniones. Asi pues, podriamos decir que por consentimiento general, se permitio que el Chancellor ejecutara los uses, trusts o confidences. De este modo cayo dentro de su competencia un amplio campo de derecho sustantivo, un campo muy rentable, porque a lo largo del siglo quince los uses se convirtieron en extraordinariamente populares>> (59).

Ademas de los tribunales de common law y los tribunales de equidad estaban los tribunales eclesiasticos. No se puede decir que la linea que marco Guillermo I el Conquistador entre la jurisdiccion real y la canonica, inmediatamente despues de hacerse con el reino, quedase muy definida (60). Los tribunales de la Iglesia teman competencia obviamente sobre las cuestiones propiamente canonicas. Pero no existia una completa separacion de materias, o si se prefiere, existia una amplia modalidad de materias mixtas. En primer lugar, la Iglesia tenia competencia sobre el matrimonio y sobre todos los pleitos testamentarios y sucesorios. Conocia tambien de otras causas, que Stubbs llama temporales, aunque en realidad se referian a pagos de diezmos y tasas eclesiasticas (61). Y se alargaba tambien a otros temas mas difusos, en los que estaba presente una ratio conscientiae o moralitatis (62). Quiza sea excesivo decir que la jurisdiccion eclesiastica, <<en razon de la correccion de vida, pro salute animae, entraba dentro de la casa de cada uno>> (63), pero es claro que tenia una gran amplitud. Si la competencia por razon de materia era borrosa, tampoco el estatuto juridico personal aportaba claridad. Tanto los clerigos como los laicos podian ser juzgados por los tribunales canonicos y por los del rey (64). A veces, en efecto, pudo parecer que los litigantes participaban en un forum shopping (65), una especie de jurisdiccion electiva.

La existencia de estas tres jurisdicciones habla por si sola de la mezcla natural de influjos juridicos que tenia lugar en Gran Bretana. Por eso no se puede hablar sin matices de la insularidad del common law. Este es en efecto un perennial topic (66) entre los historiadores ingleses y, hasta cierto punto, tambien entre los continentales. Pensar que el common law se encuentra fuera de la tradicion juridica occidental es sumamente impreciso, incluso distorsionante, y si se afirmara tal vez habria que <<atemperar el chauvinismo de los historiadores ingleses>> (67). Pero la cuestion nunca se podra resolver por completo porque cada uno se posiciona en su campo y desde su observatorio. Desde el nuestro, que es el derecho canonico, nos parece que debemos hacer destacar, como se ha hecho ya muchas veces, la influencia del derecho canonico, y en definitiva del ius commune, en el derecho ingles.

Cuando William the Conqueror llego a Inglaterra (1066) el ius commune no era mas que un proyecto en el continente. Los normandos no pudieron traer el ius commune a Inglatera porque no existia todavia un derecho sabio europeo ensenado en las universidades ni aplicado en los tribunales de justicia. Pero no podemos hablar de una clausura de la isla al derecho del continente. Si nos referimos solamente a la doctrina juridica, no se puede olvidar que Guillermo trae consigo, como principal asistente juridico, a Lanffanco de Bec, arzobispo de Canterbury y reformador de la vida monastica en Inglaterra (ya era conocido como refinador de las tesis de Berengario de Tours). A la inspiracion de Lanfranco se debe la collectio Lanfranci, un conjunto bastante completo de fuentes canonicas anterior al decreto de Graciano (68). Ochenta anos despues de la conquista (1145), otro arzobispo de Canterbury (Teobaldo) traera como consejero a un insigne jurista de Bolonia, Vacario, que va a fundar en Oxford una escuela de derecho (1149), y que publicara un compendio del Corpus iuris civilis. Aunque Enrique III prohibe en 1234 (el mismo ano en que Raimundo de Penafort presenta el Liber Extra a Gregorio IX) la ensenanza del derecho romano en Inglaterra, la tradicion doctrinal del ius commune esta lejos de desaparecer de la isla. Importantes secuelas de Vacario, e infinitamente mas conocidos en el ambiente juridico anglosajon, son Ranulf Glanvill (1112-1190) y sobre todo Henry Bracton (1210-1268) (69). El influjo de Bracton, muy buen conocedor de las fuentes del ius commune, se reaviva a partir del siglo XVI a traves de Edward Coke (1552-1634), sobre todo con sus Institutes of the Latees of England, y en el siglo XVIII con la especialisima contribucion de William Blackstone (1723-1780) y sus Commentaries of the latos of England, que son igualmente deudores de los fundamentos romano canonicos.

No es la doctrina juridica el unico testimonio de la influencia del ius commune en el common lato. Los testimonios preponderantes de este influjo son la presencia de elementos eclesiasticos innegables en la Court of Chancery y la presencia de elementos de contenido temporal en las Christian courts. William Bassett ha podido afirmar, con notable sentido de la historia, que <<de los modernos manuales de historia del common law sacamos la impresion de que despues de las Constitutions de Clarendon en 1164, o por lo menos despues del Statute de Merton en 1234, cuando los nobles se opusieron a la doctrina canonica de la legitimacion, el derecho canonico quedo aislado dentro de los limites de los tribunales eclesiasticos y separado de la corriente de ideas y de desarrollo juridico que se produce en Inglaterra. Desde esta perspectiva el derecho canonico solo tenia que ver por tanto con materias espirituales, derecho matrimonial, ultimas voluntades y sucesiones, provision de los oficios de iglesias recibidas en frankalmoign, derechos de patronato, crimenes de los clerigos, otros crimenes como la difamacion, adulterio, usura, y las cuestiones de diezmos. Esta vision estrecha del derecho canonico sin embargo supone un doble anacronismo. Primero, impone a la historia una dicotomia moderna entre Iglesia y Estado que nunca existio antes del siglo XVI. Segundo, sugiere una compartimentacion del conocimiento, como si el derecho canonico y su ciencia fueran una especialidad autonoma. Ambas suposiciones van directamente en contra de la naturaleza esencialmente unitaria y organica de la sociedad medieval>> (70).

Si damos credito a esta orientacion parece que se puede decir que existe algo mas que una mera cuestion de lenguaje. Un insigne cultivador de la historia del common law, Milsom, ha dicho que se trata precisamente de una cuestion de lenguaje. <<Ha existido un fuerte sentimiento de que debio de existir una influencia, y esto ha provocado desagrado en algunos historiadores y un revoltijo de ejemplos (de plausibilidad muy diversa) en otros. Este trabajo propondra que no pudo existir mucho influjo fuera de la fuerza intangible que puede ser ejercida por el lenguaje>> (71). Dicho de otro modo, el unico influjo fue el latin. Las fuentes originales estan en latin, transmiten derecho romano y terminos tecnicos que pasan al derecho britanico. Pero nada mas. Probablemente cualquier cultivador de la hermeneutica diria que el lenguaje esta lejos de ser neutral. Pero ademas del lenguaje existe todo un bagaje cultural comun, una doctrina comun, una fe comun. Lo cual es dificil que carezca de consecuencias en el ambito juridico.

Desde luego, las dos cosas son dificiles: que una cultura comun no produzca ninguna influencia (<<there ought to have been an influence>> diriamos con Milsom), y que una cultura orgullosa de su insularidad no encuentre razones para negar esas influencias. Por eso son explicables (y tambien atractivas y pintorescas) polemicas como la que mantuvieron Maitland y Stubbs a finales del siglo XIX. William Stubbs, que era un obispo anglicano de Oxford, sostuvo que el derecho canonico medieval fue ya autoctono y no dependiente de Roma, con capacidad de elegir el valor vinculante de las decretales pontificias, mucho antes de la reforma protestante (72). Frederic Maitland, que era bien conocido como un defensor del caracter independiente del common law, no pudo sin embargo estar de acuerdo con Stubbs, y contradijo esta tesis con argumentos dificiles de negar, como la doctrina de importantes canonistas ingleses (73) y la jurisdiccion de los jueces que actuaban en la isla con jurisdiccion pontificia delegada.

Que el common law recibio al menos <<la fuerza intangible que puede ser ejercida por el lenguaje>> no lo duda nadie. Y mucho menos en instituciones como el use (<<usus>>) y el trust (<<trustis>>) como las que tratamos aqui. Es facil descubrir la procedencia linguistica del use, pero vale la pena fijamos en el etimo lexico del trust. No es de origen latino, sino franco-germanico. Ahora bien, antes de saltar a Gran Bretana habia sido ya latinizado en el continente. Segun la formula que recoge Marculfo en el siglo VI, un vasallo pasaba a formar parte de la guardia personal de su senor a traves de un rito en el que juraba <<trustem et fidelitatem>> a su senor. A su vez el senor le protegia y le consideraba <<inter numero antrustionorum>> (74). De hecho, antes de hablar de vasallos, la lengua de los merovingios hablaba mas bien de antrustiones, es decir, de gente que libremente habia jurado fidelidad a un senor y formaba parte de su ejercito personal (75). Asi pues, el trustis latinizado significa la relacion de confianza que media entre el vasallo y su senor. <<Podemos por tanto concluir que ni siquiera la misma palabra trust es un producto original del derecho ingles, sino que reproduce una relacion fiduciaria de tipo principalmente publico propia de la cultura juridica continental y que tiene su origen en la ley salica>> (76).

8. SINTONIA DEL USE Y DEL TRUST CON LA ADMINISTRACION CANONICA DE BIENES

Hasta ahora hemos contemplado la historia, compleja y larga, que explica el desarrollo del trust anglosajon. Hemos intentado mostrar ademas la participacion del derecho canonico, o de la praxis eclesiastica, en este especialisimo negocio fiduciario. Cambiemos ahora ligeramente de registro para preguntarnos hasta que punto la institucion misma del trust sintoniza con la mision de la Iglesia. La Iglesia ha participado de hecho en la historia y en la implantacion del trust, pero ?puede decirse que el use y el trust se adaptan a los fines espirituales de la Iglesia?

Algunos autores, sobre todo Shael Herman (77), han sostenido que la gestion economica de la Iglesia responde acabadamente al modelo del use y del trust. Todo el patrimonio eclesiastico ha de gestionarse como una verdadera administracion confiada a los ministros eclesiasticos ad utilitatem Ecclesiae, es decir, con criterios de uso, nunca de propiedad; y con criterios comunes, nunca personales. El destino de esos bienes es el beneficio de la Iglesia, o el bien de las almas de los vivos y de los difuntos, o Cristo mismo representado por los necesitados.

Es innegable que este esquema de administracion responde muy bien a la administracion eclesiastica. Pero la aparicion del use en el ambito del patrimonio de la Iglesia no se debio principalmente a cuestiones de autenticidad evangelica sino a cuestiones de oportunidad historica. En los comienzos de la edad media el patrimonio de la Iglesia iba en progresivo aumento por las donaciones y legados de los fieles. Necesitaba encontrar una estructura adecuada para su crecimiento. Para ello necesitaba un procedimiento que permitiera al menos tres objetivos: 1) que las donaciones para causas pias pudieran sortear razonablemente el Statute of Mortmain, que impedia a la Iglesia ser propietaria; el use lo permitia, porque no entregaba la propiedad sino el uso bajo condicion; 2) que los bienes no se disgregaran, sino que permanecieran vinculados a un destino eclesiastico comun, destino eclesiastico indiscutible si se respetaba la practica de los legados, que se hacian siempre con finalidades eclesiasticas tipicas; 3) que fuera la Iglesia, y no los eclesiasticos, quien pudiera disponer del patrimonio, porque solo de esa manera podria destinar esos bienes a las causas piadosas; el feoffment of use era un regimen que respetaba esta necesidad. El uso y la posesion de los bienes podia ser de los oficios eclesiasticos, pero siempre como administradores, personas de confianza, dispensadores, nunca duenos. Eran feoffees, custodios y gestores de los bienes en orden a finalidades que les sobrepasaban. Como consecuencia de todo ello, se segrego el patrimonio eclesiastico de la propiedad personal de los clerigos y de sus familias. Los bienes de la Iglesia no podian ir a parar a los allegados de los clerigos.

Es dificil no ver en la estructura del use o del trust un poderoso medio de la cultura sociojuridica inglesa que sirvio a la administracion eclesiastica de los bienes temporales. O al reves y en sincronia, un poderoso medio de la cultura canonica que aprovecho la sociedad inglesa para sus pactos de transmision de bienes intergeneracionales. De todas formas seria inadecuado hacer una equiparacion sin mas entre el use (o el trust) y la administracion temporal de bienes eclesiasticos.

Entender la administracion de los bienes temporales de la Iglesia como un use exige aceptar unas cuantas irregularidades en la doctrina clasica del trust. ?Quien seria el feoffor o el settlor?, ?quien ostentaria la propiedad ultima del bien entregado en feoffment o en trust? Puede uno pensar que el feoffor es el donante concreto que hace el legado. Pero no parece que pueda hablarse en sentido propio de feoffor en este caso. El donante no mantiene, ni quiere mantener (compartida con el feoffee) la propiedad del bien. En el caso de los daciones en frankalmoin, como en todas las limosnas, aunque esten dirigidas a finalidades acordadas, el otorgante prescinde de cualquier derecho de propiedad. Hay que introducir una fuerte dosis de artificio para <<emplazar la propiedad beneficial en un dominus eterno y la administracion para el beneficio del dominus en una organizacion de administradores temporales>> (78). Por otra parte el cestui que use tampoco es facil de determinar, si bien en este caso los charitable trusts (la historia misma del trust) se ha encargado de llevar a cabo una vasta generalizacion de los beneficiarios de los negocios fiduciales.

Indudablemente, la alianza, el cumplimiento de la palabra dada, la confianza en la promesa, la atencion a los debiles, son realidades espirituales que se encuentran en los trusts y en los uses medievales y modernos, y que estan fuertemente vinculados a la economia de la salvacion. Se comprende que evoquen en algunos autores su origen cristiano. Los fiduciary duties, los deberes del fiduciario responsable (loyalty, care, obedience) (79), tal como han sido elaborados por los tribunales ingleses y americanos, y por la doctrina academica sobre la equity law, tiene un indudable sabor cristiano de fondo. De cualquier forma es claro que los reflejos de un origen cristiano no significan que el trust y los trust-like devices formalicen un negocio juridico cristiano, ni mucho menos. Ya hemos visto, y veremos a continuacion, las trampas naturales que puede contener el negocio fiduciario.

9. SUSPICACIA DEL DERECHO CONTINENTAL FRENTE EL TRUST

El derecho continental ha hecho al negocio fiduciario dos reproches distintos. Uno por atentar contra la justa distribucion de los bienes, y otro por atentar contra la verdad de los negocios juridicos. Un reproche por insolidario y otro por simulatorio. El primer reproche no va contra el negocio en si mismo, sino contra algunos modos en que fue masivamente empleado a lo largo del medievo y de la edad moderna. De esto ya hemos tratado suficientemente. Las sustituciones fideicomisarias en los negocios de transmision intergeneracional de la propiedad lastraron la reforma social y tuvieron un verdadero influjo social y politico. Sobre todo el fideicomissum hereditatis y el fideicomissum familiae relictum (80). Al menos esa fue la linea de opinion que se impuso de manera rotunda en la codificacion francesa. Desde entonces el fideicomiso se puede considerar <<una especie de superviviente de la furia desvinculadora desatada durante el periodo de la Codificacion>> (81). Se queria evitar por encima de todo la acumulacion de bienes en sistema de manos muertas, y se pensaba que evitarlo era el unico medio para dinamizar la vida social y economica. Por tanto, todo vinculo que ligase la tierra a la familia por generaciones se entendio como un mal grave. Y uno de los responsables de ese mal era el fideicomiso.

El segundo reproche tiene que ver mas con la tecnica del derecho, y es una recriminacion mas academica que social. Se ha entendido frecuentemente el fideicomiso como una pantalla (82) que impide observar realmente el proposito real del negocio, que contendria por tanto una fuerte dosis de simulacion, o como se ha dicho frecuentemente, una duplicidad de efectos.

La duplicidad de efectos del negocio fiduciario ha sido criticada con solvencia por muchos autores. Se trata de la dificultad de aceptar un negocio <<complejo>> y en parte contradictorio. Por una parte transmite la plenitud del dominio de una cosa, con todos los efectos erga omnes propios de la transmision patrimonial. Por otra parte el adquirente se obliga a obrar de acuerdo con lo que se ha comprometido a traves de un pacto privado. <<?Es real, es normal, es siquiera verosimil que el fiduciante haya querido transmitir, y de una manera definitiva, la propiedad de la cosa que confia al fiduciario? Si se atienden los datos que ofrece la practica de los tribunales, la contestacion habra de ser negativa. Quien hace una venta para garantizar al prestamista la devolucion de lo prestado, quiere conseguir el prestamo y, porque no puede otra cosa, pasa por aquella imposicion>> (83). Las construcciones dogmaticas lo aguantan todo. Si uno lee la descripcion de la figura del negocio fiduciario construida por la pandectistica (que fue quien le puso el nombre) todo parece de lo mas razonable: <<el negocio fiduciario se caracteriza en que las partes eligen para su fin practico un negocio juridico, cuyos efectos [...]--como ellas saben--exceden de aquel fin; por ejemplo, transmision de la propiedad para garantizar un credito, cesion de un credito para su cobro. Del negocio fiduciario nace el efecto juridico correspondiente a su tipo, sin disminucion: el fiduciario se hace propietario, acreedor crediticio o cambiario, como si la transmision lo fuera para otro fin material, pues no existe un derecho de credito, de propiedad o cambiario limitado a un solo fin. El fiduciario recibe un poder juridico del que no ha de abusar para fines distintos del presupuesto. Quien transmite le hace confianza de que no lo hara. El aseguramiento juridico contra el abuso no va mas alla de una obligacion exigible ["obligatorische Verpflichtung"]>> (84). Pero detras de estos conceptos intachables se esconden sospechosas paradojas, como que la persona de confianza sea aquella de la que mas se recela, y que queda constituida desde el primer momento en amenaza juridica; o que el efecto que persigue el primer acto pretenda quedar desacreditado por el efecto que persigue el segundo.

Otra expresion tecnica que se emplea para explicar la paradoja de los negocios fiduciarios es la excedencia del medio sobre el fin (85). Son terminos que se han usado mucho sobre todo en la doctrina italiana. Francesco Ferrara lo explica diciendo que <<el negocio juridico fiduciario provoca un efecto juridico mas amplio para conseguir un efecto economico mas restringido. Se transfiere el dominio para obtener el fin limitado de la garantia. Se cede el credito para obtener el fin de la cobranza. Existe, pues, una contradiccion entre el fin y el medio empleado: se usa un medio mas fuerte para obtener un resultado mas debil; se emplea una forma juridica mas importante para obtener un efecto menor. Y aqui esta la esencia del negocio fiduciario. Es este un negocio que va mas alla del fin de las partes, que supera la intencion practica, que presta mas consecuencias juridicas que las que serian necesarias para obtener aquel fin>> (86). El negocio fiduciario presenta por tanto una <<interna disarmonia>> (87). Cuando un ordenamiento juridico desarrolla suficientes sistemas de garantia (pensemos en las hipotecas), se entiende que el negocio fiduciario pueda suscitar a veces el reproche o la suspicacia de la doctrina por defraudar los instrumentos juridicos y convertirse en medio de eludir la ley (88).

10. CHARITABLE TRUSTS

Seria inconveniente trasladar sin mas el concepto de trust al concepto de fundacion canonica, aunque no fuera mas que por la acusada operatividad de los trusts en el trafico comercial y las ventajas que ha logrado esta figura en ambitos que rozan la licitud moral o la transparencia economica. Pero no todos los trusts pueden considerarse ni mucho menos equivalentes (89).

Muchas veces los trusts no pretenden negocios ventajosos sino modos de servir a intereses sociales o caritativos. Son los charitable trusts. Como categoria nacieron en 1601, en el Statute of Charitable Uses. Hay que tener presente que este Statute, promulgado en tiempos de la reina Isabel I, habia sido precedido por el Acta de supremacia (1534) y la disolucion de las ordenes religiosas (1536), medidas ambas de Enrique VII, y por la confiscacion de todos los bienes eclesiasticos llevada a cabo por Eduardo VI (1547). Se habia roto el modelo de la beneficencia eclesiastica, y eso acarreo al pais una fuerte crisis social. Las charities procedentes del Statute eran una cuestion de primera necesidad para sostener el tejido social de Inglaterra. A ello hay que unir las Poor laws de 1597 y 1601.

El preambulo del Statute of Charitable Uses explicaba que dichos uses (trusts) tenian por objeto la beneficencia, con destinatarios muy amplios: asistencia a ancianos, ignorantes y pobres; socorro de soldados y marineros enfermos y mutilados; el cultivo de todo tipo de ensenanza, incluida la universitaria; la reparacion de puentes, refugios, calzadas, iglesias, costas y caminos; la educacion y proteccion social de los huerfanos; la asistencia, suministro y mantenimiento de reformatorios; el matrimonio de criadas pobres; el socorro y ayuda de jovenes tenderos, artesanos y personas venidas a menos (decayed); la asistencia de prisioneros y el rescate de cautivos; la ayuda a todo vecino pobre para que alcance a pagar los impuestos y las tasas (90). A primera vista llama la atencion que no se haga mencion alguna de la religion (ni tampoco de los hospitales). En realidad, <<la religion era para Isabel un tema mas bien politico que espiritual, y extraordinariamente controvertido>> (91) para la mentalidad de Iglesia nacional propia de los Tudor. No tenia sitio como objeto ni como sujeto de caridad social.

Los charitables trusts tienen claras dificultades para caber en el modelo comun del trust. Sustancialmente hay dos dificultades que se imponen de inmediato: la perpetuidad del proyecto y la naturaleza del beneficiario. En realidad son dos elementos muy vinculados entre si. Los trusts, sobre todo desde que fueron establecidas las leyes contra la perpetuidad (92), impiden cualquier investidura indefinida de derechos (interest) por parte de los beneficiarios. Pero los charitable trusts tienen un proposito indefinido de beneficencia y no tienen un beneficiario, un cestui que trust, que pueda reclamar sus propios intereses. De hecho, los purpose trusts, es decir, aquellos trusts que no buscan el beneficio de determinadas personas sino que persiguen un fin mas o menos abstracto estan prohibidos (93). <<El significado natural de "una situacion de perpetuidad" [a perpetuity] es "un interes indestructible no enajenable". En este sentido los charitable trusts son situaciones de perpetuidad. Y esto no es una doctrina arbitraria, sino que nace de la naturaleza de estros trusts. Porque mientras que, por lo general, un trust no es valido a no ser que exista un cestui que trust natural o artificial, los charitable trusts son una excepcion. Se reconocen validos aunque de ordinario no tienen un cestui que trust definido. Por tanto son inalienables porque no hay nadie que pueda enajenar. Nadie tiene ningun derecho enajenable porque nadie tiene ningun derecho>> (94). El hecho de que no existan verdaderos beneficiarios pertrechados de un derecho no quiere decir que el trustee no pueda recibir reclamaciones juridicas a su gestion. La propia corona britanica se hace responsable de los charitable trusts y actua juridicamente a traves del Fiscal general del Estado.

Es claro que los charitable trusts no son trusts ordinarios. Evaden algunas complicaciones legales y fiscales propias de los trusts privados (95), y pretenden objetivamente acciones diversas. La mediacion del trustee en este caso no se hace como un medio para satisfacer intereses personales del settlor, sino para una buena administracion de un fin de caridad. <<El charitable trust tiene numerosas ventajas sobre otros tipos de trust. No esta sujeto a los requisitos habituales de especificidad de objetivos, y puede ser perpetuo. Tiene significativas desgravaciones fiscales. Puede hacerse ejecutivo a traves de medios que no estan al alcance de otros trusts: el Attorney-General, como protector del interes publico, puede iniciar procedimientos ejecutivos; tambien puede hacerlo la organizacion implicada; los Charity Commissioners tienen incuestionables poderes legales que les permiten la intervencion directa. Todo ello se lleva a cabo a traves de los poderes y obligaciones de los trustees que estan obligados a actuar desinteresadamente persiguiendo los objetivos del trust [...]. Finalmente, en circunstancias en las que otros trusts fracasarian, un charitable trust puede salvarse por medio de la aplicacion de la doctrina cy-pres>> (96). La doctrina cy-pres (prestamo normando, como tantos otros en el derecho medieval ingles) significa que el tribunal de equidad hara todo lo posible para que el charitable trust no fracase aunque haya periclitado su fin original o mas inmediato. Debera encontrar un ajuste del fin o un modo de cumplirlo si pres comme possible, lo mas adecuado que sea posible, lo mas cercano a la realidad pretendida en su origen.

Cuando se habla de charities hay que explicar que no todas ellas son charitable trusts. Hay muchos organismos caritativos que son corporations, personas juridicas (el trust no lo es), pero que pueden tener acusados parecidos con los charitables trusts. Las charities serian formas de accion en el ambito de la justicia y de la caridad. En su origen <<puede decirse que la charity como fenomeno e "institucion" social simplemente era de algun modo el resultado de la charity entendida como virtud>> (97). Son formas de accion social con caracteres muy diversos y que viven en dependencia de un tejido normativo bastante complejo (98). En la actualidad es dificil integrarlas en una categoria unitaria o encontrar una esencia conceptual de las charities (90).

11. EL NEGOCIO FIDUCIARIO CANONICO

El derecho canonico ha tenido problemas historicos con figuras muy similares al trust. Es el caso sobre todo de la confidentia beneficialis (100) la commendatio (101). Los beneficios eclesiasticos podian darse in commendam, es decir, separando al titular del usuario o beneficiario. Pero podia ocurrir que quien tenia el beneficio encomendado lo tuviera con la promesa de hacer llegar las rentas a una tercera persona designada por el titular; o bien con la promesa de que las rentas volvieran al titular propietario, o que se repartieran. Este sistema fue causa de numerosas corruptelas. Habia sido juzgado con rigor por la Rota Romana y fue condenado como simonia, despues de Trento, por las Bulas Romanum Ponteficem (Pio IV, 1564) e Intolerabilis (Pio V, 1569). Aun asi, <<arrancar la corruptela de la enajenacion fiduciaria de los beneficios eclesiasticos>> (102) no fue precisamente sencillo. El doble fin de los negocios fiduciarios, condenado por los sistemas civiles continentales, fue percibido tambien con otros matices en el siglo XVI por la doctrina pontificia.

Un canonista y moralista de la epoca, el obispo Flaminio Parisio, se preguntaba y se respondia: <<?Como es posible que en tiempos pasados la confidentia beneficialis se tolerase y concediese derecho a quien la probara? Pienso que esto pasaba tanto por el interes que sacaban de ello muchos curiales (para favorecer a los cuales se tolero esto, como una mala costumbre, o mejor dicho como una corruptela), como tambien porque desde antiguo, antes de que fueran permitidos estos fideicomisos, se consideraba grave no devolver o restituir lo que bajo palabra [in fide] y en conciencia [pudore] se ponia en sus manos [...]; y como la confidencia [beneficial] se funda por completo en la confianza del que recibe el beneficio o lo posee [...], tambien era grave faltar a esa confianza [...], y en consecuencia esta fue quiza la razon por la que se tolero a lo largo de muchos anos. Cumplir los pactos es de derecho natural [...] porque la confianza es el fundamento de la justicia>>102. Parece claro que el respeto a la palabra dada obliga en conciencia siempre que el objeto de la palabra dada sea razonable, ordenable al fin del derecho. En este caso se trataba de un negocio que rozaba la simonia (104), y en cualquier caso era claramente contrario al espiritu de la potestad eclesial.

?Que dice el actual sistema normativo canonico acerca del negocio fiduciario? El c. 1302 [seccion] 1 determina lo siguiente: <<Quien adquirio como fiduciario unos bienes destinados a causas pias, sea por acto inter vivos sea por testamento, debe informar de su fiducia al Ordinario, dandole cuenta de todos aquellos bienes, tanto muebles como inmuebles, y de las cargas anejas, pero si el donante hubiera prohibido esto, expresa y totalmente, no debera aceptar la fiducia>>. En el antiguo codigo (c. 1516 [seccion] 1 del CIC de 1917) constaba una disposicion normativa semejante. Lo que el texto indica, en un balance rapido, es que la ley canonica no rechaza el negocio fiduciario para causas pias, pero pone fuertes controles para su recta administracion (105).

Si quisieramos calificar la figura del c. 1302, la primera impresion que nos sugiere es la de una donacion modal de caracter fiduciario. Sin embargo, hay quienes han visto muchas otras cosas: la fundacion no autonoma, el fideicomiso, o incluso el trust canonico.

Que duda cabe de que existen numerosos puntos de contacto entre la fundacion no autonoma, la donacion modal y el fideicomiso (106). Se ha dicho incluso que <<la fiducia, en el sentido usado por el legislador en el c. 1302, tiene un significado generico que comprende el conjunto de las sustituciones de caracter fiduciario entre vivos o mortis causa. Por eso, no consideramos necesario precisar las variantes conceptuales entre fiducias propiamente dichas, sustituciones fideicomisarias, trust ingles, etc., conceptos que por lo demas varian mucho segun las distintas legislaciones civiles>> (107).

Es frecuente en la doctrina equiparar, o al menos asimilar, la fundacion pia no autonoma del c. 1303 [seccion] 1, 2 (bienes finalizados, dados para su administracion a una persona juridica publica eclesiastica) con la donacion fiduciaria modal del c. 1302 (108). Muchas veces se habla sin mas de fundaciones fiduciarias para referirse a las fundaciones no autonomas. Sin embargo, aunque puedan tener un tratamiento parejo en un determinado ordenamiento civil, hay que reconocer que tienen diferencias (109). La fundacion pia no autonoma presenta un innegable matiz de control eclesiastico (pues se pone en manos de una persona juridica publica), y por tanto sus bienes deberan cubrir todos las exigencias de los bienes eclesiasticos. La donacion fiduciaria, aunque este controlada por la autoridad con arreglo al c. 1302, no se puede considerar bien eclesiastico y sera siempre controlada y gestionada por el propietario que ha recibido el bien en fiducia.

El c. 1302 ofrece tambien cobertura para el fideicomiso y el charitable trust (110). No es que los designe como tales ni que explique sus diferencias ni sus elementos especificos, pero en la sobriedad del texto del canon caben esos supuestos. Debe quedar claro que el trust canonico (en el caso de que el ordenamiento civil lo acepte, como ocurre en Italia) es un charitable trust, es decir, una entrega en trust de bienes para causas pias. Los beneficiarios no son personas singulares sino un fin caritativo. Por tanto, puede tener todas las condiciones de perpetuidad que tienen los charitable trusts, y debe carecer de todas las condiciones, mas o menos sordidas, de las llamadas fiducias cum creditore (111). Tradicionalmente se ha distinguido entre la fiducia cum amico y la fiducia cum creditore. La primera busca la ayuda leal del amigo para que medie en la solucion de un problema, la segunda se entiende como una garantia que el Aduciante (y por otra parte deudor) tiene que pagar al fiduciario (y por otra parte acreedor) para asegurar que se salde la deuda. Estas situaciones tienen poco sentido para el trust canonico. Evidentemente carece por completo de base para su configuracion como fiducia todo negocio prohibido por derecho natural o derecho positivo canonico (112). En cambio, el charitable trust <<podria ser una forma juridica adecuada para vincular bienes a fines que respondan a la mision de la Iglesia. De hecho muchas estructuras del asi llamado "tercer sector" (entes de voluntariado, organizaciones no lucrativas, empresas sociales, etc.) encuentran inspiracion de un modo u otro en esta figura>> (113).

Parece claro sin embargo que el trust no debe entenderse como una subjetivacion abstracta de una realidad patrimonial, que actua a traves de sus organos o representantes. No es una persona juridica, ni siquiera un ente sin personalidad. No es un ente, sino un pactum fiduciae en tomo a unos bienes. Es un negocio juridico fiducial. Los responsables son el Aduciante y el fiduciario, o quienes actuen en su nombre.

12. CONCLUSIONES

Es poco probable que el trust anglosajon no haya tenido raices en el fideicomiso romano clasico. De todas formas, esa influencia como es logico esta afectada por muchas mediaciones. Una de ellas, que hemos intentado poner de relieve a lo largo de estas paginas, es la del derecho canonico. La praxis eclesiastica, la doctrina canonica y la jurisprudencia de los tribunales de la Iglesia influyeron a lo largo del medievo britanico en el origen y en la consolidacion del use y del trust.

Se puede distinguir entre influencias de hecho y de derecho. Hay algunas circunstancias de hecho que evidencian el protagonismo de la Iglesia en la materia del use. Siempre ha sido recordada la presencia de los franciscanos en Inglaterra desde 1224, domiciliados en regimen de use. Pero la circunstancia historica mas representativa fue la voluntad por parte de la Iglesia de mantener los bienes recibidos en frankalmoin a traves de la creacion de un amplio sistema de uses capaces de eludir el Statute of Mortmain, es decir los decretos de finales del siglo XIII contra las tierras que no estaban sujetas a transmision hereditaria. En esto la Iglesia no fue mas que uno de los sujetos que buscaban ese beneficio, pero un sujeto de mucho peso.

La primera cuestion de derecho que subraya la influencia eclesiastica en el use y en el trust, es la presencia casi exclusiva de clerigos en la Court of Chancery, el tribunal real de equidad. En virtud de ello, solo los clerigos (aunque formasen parte de un tribunal de la corona) conocian acerca del incumplimiento de las fiducias, o dicho de otro modo, de la lesion que podian sufrir los beneficiarios del use, mas debilmente protegidos. La segunda cuestion de derecho es la profunda interconexion entre los tribunales reales y los tribunales canonicos para las materias hereditarias e intergeneracionales. Los ciudadanos ingleses acudian con frecuencia a los tribunales de la Iglesia por cuestiones de trust (para pedir responsabilidad juridica por el incumplimiento de la confianza). Por ultimo hay que hacer mencion de la doctrina del ius commune continental, siempre viva en los grandes juristas ingleses, desde el siglo XII hasta el XVIII, inspirando las instituciones y la practica juridica. La tradicion civil y canonica continental esta presente en Inglaterra desde la conquista normanda, con Lanfranco de Bec y Vacario. Esta tradicion continuo con juristas como Henry Bracton en el siglo XIII, y siguio viva con representantes tan significados como Edward Coke en el siglo XVII y William Blackstone en el XVIII.

Desde el siglo XIX no ha sido facil la comprension reciproca del common law anglosajon y el civil law continental. El derecho britanico ha considerado el trust como una conquista exclusivamente suya. Y el derecho civil europeo lo ha mirado generalmente con suspicacia. El derecho continental ha hecho dos reproches distintos al negocio fiduciario: uno por frenar la distribucion de los bienes, vinculandolos a grupos exclusivos; y otro por establecer un doble efecto en el negocio juridico, atentando contra la verdad. Un reproche por insolidario y otro por simulatorio.

Menos dificultad de comprension ofrecen para el derecho continental (y tambien para el derecho canonico) los charitable trusts. No son trusts ordinarios. Desde su origen, a comienzos del siglo XVII, los charitable trusts han tenido caracteristicas fuertemente distintivas: han servido a fines sociales, han constituido proyectos permanentes, y sus destinatarios no han sido nunca individuos que gocen de un derecho al beneficio. Esto les hace mas facilmente integrables en otros sistemas juridicos.

El ordenamiento canonico ha conocido figuras de fiducia semejantes al trust (como la confidentia beneficialis y la commendatio) que ocasionaron graves corruptelas, desarraigadas despues del Concibo de Trento. Pero nunca ha existido en el derecho canonico un verdadero rechazo del fideicomiso. Actualmente el c. 1302 admite un supuesto de negocio fiducial en el que caben variantes diversas: la donacion modal de caracter fiduciario, el fideicomiso, e incluso el trust canonico. No parece que pueda llamarse sin embargo al supuesto del c. 1302 fundacion no autonoma. El trust canonico, en cualquier caso, no seria un ente, sino un negocio; y no estaria en manos de la autoridad publica, sino del fiduciante y del fiduciario.

RECIBIDO: 3 DE JULIO DE 2015 / ACEPTADO: 18 DE SEPTIEMBRE DE 2015

Javier OTADUY

Profesor Ordinario de Parte general y Derecho de la persona

Facultad de Derecho Canonico. Universidad de Navarra

jotaduy@unav.es

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Zimmerman, R., Heres fiduciarius? Rise and Fall of the Testamentary Executor, en R. H. Helmholz--R. Zimmermann (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 267-304.

(1) El art. 2 continua con esta interesante descripcion: <<El trust posee las caracteristicas siguientes: a) los bienes del trust constituyen un fondo separado y no forman parte del patrimonio del trustee; b) el titulo sobre los bienes del trust se establece en nombre del trustee o de otra persona por cuenta del trustee; c) el trustee tiene la facultad y la obligacion, de las que debe rendir cuenta, de administrar, gestionar o disponer de los bienes segun las condiciones del trust y las obligaciones particulares que la ley le imponga. El hecho de que el constituyente conserve ciertas prerrogativas o que el trustee posea ciertos derechos como beneficiario no es incompatible necesariamente con la existencia de un trust>> (Art. 2, Convenio de la Haya de 1 de julio de 1985 sobre la Ley aplicable al Trust y a su reconocimiento; entrada en vigor: 1-1-1992). Mauricio Lupoi establece asi cinco reglas exigidas en todo trust: <<(1) the transfer of property to the trustee, or a unilateral declaration of trust; (2) the lack of commingling between said property and other elements of the trustee's estate (segregation); (3) the loss of any power of the settlor over said property; (4) the existence of beneficiaries or a purpose, and the resulting functionalism of the exercise of the right transferred to the trustee; and (5) the imposition of a fiduciary component upon the exercise of the trustee's rights, with principal reference to conflicts of interest>> (M. Lupoi, The civil Law Trust, Vanderbilt Journal of Transnational Law 32 [1999] 970).

(2) Cfr., por ejemplo, entre la amplisima bibliografia sobre trusts, J. DE ARESPACOCHAGA, El trust, la fiducia y figuras afines, Marcial Pons, Madrid 2000, 59-72.

(3) <<When a person has rights which he is bound to exercise upon behalf of another or for the accomplishment of some particular purpose he is said to have those rights in trust for that other or for that purpose and he is called a trustee>> (F. W. MAITLAND, Equity also The Forms of Action at Common Law. Two courses of Lectures [A. H. Chaytor--W. J. WHITTAKER (eds.)], Cambridge University Press, Cambridge 1929, 44).

(4) <<Un trust no es una persona en el derecho, como un individuo o una persona juridica, capaz de ser propietaria. Para que exista un trust, los bienes tienen que estar sujetos a trust, es decir, la propiedad estara atribuida a uno o varios trustees (que pueden ser individuos o personas juridicas) o bien a algun representante del trust>> [traduccion propia] (la cita pertenece a A. Underhill--D. J. Hayton, Law relating to trusts and trustees, LexisNexis, London 18 2010, cit. por M. BERNARDINI --A. Mastromatteo, Capitolo II. Il trust, en A. Arceri--M. Bernardini--M. Bucchi, Trust e altre tutele del patrimonio familiare, Maggioli, Dogana [Repubblica di San Marino] 2010, 99, nota 168).

(5) Un buen resumen, dentro de la doctrina espanola, de los terminos y estructura juridica del negocio del trust en el derecho ingles, en F. DE CASTRO Y Bravo, El negocio juridico, Civitas, Madrid 2002 [= Instituto Nacional de Estudios Juridicos, Madrid 1971], 394-395.

(6) Cfr. N. JONES, Trusts in England after the Statute of Uses: A View from the 16th. Century, en R. Helmholz- R. ZIMMERMANN (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 181-190; J. Biancalana, Medieval Uses, en ibid., 111-152.

(7) <<[El trust anglosajon tambien] pertenece a este supuesto en tanto que atribuye una titularidad fiduciaria, aunque no necesariamente mortis causa; el rasgo mas caracteristico es la distincion entre los derechos resultantes de la constitucion: el fiduciario o trustee es propietario sujeto a trust (equitable obligation); el fideicomisario o beneficiary tiene un derecho o interes en equidad (equitable interest), asi llamado porque originariamente solo era susceptible de tutela ante los Tribunales de Equidad (opuesto a common law); lo que dio en una suerte de propiedad dual o dual ownership. Es definido como una relacion fiduciaria que sujeta a la persona a quien se inviste de la propiedad a deberes de equidad de administrarla en beneficio de otra, segun resulta de la voluntad manifiesta de constituirla>> (L. Fernandez DEL Pozo, La fiducia sucesoria, ensayo de construccion dogmatica, Revista Critica de derecho inmobiliario 583 [XI-XII 1987] 1743).

(8) La complejidad del sistema jurisdiccional ingles esta bien descrito en estas palabras: <<For most of the last thousand years, England was home to a multiplicity of courts. The most fundamental distinction lay between royal courts and nonroyal courts. Nonroyal courts included manorial courts (run by lords for tenants on their manors), honorial courts (run by lords for their vassals), ecclesiastical courts (run by the church), and local courts (run by boroughs, hundreds, and counties). Royal courts were divided between common law courts and non-common law courts The three common law courts were King's Bench, Common Pleas, and Exchequer. The most important royal, non-common law court was Chancery, sometimes known as the court of equity, but there were others, including Star Chamber, Admiralty, and the Court of Requests>> (D. Klerman, Jurisdictional Competition and the Evolution of the Common Law, The University of Chicago Law Review 74 [2007] 1185-1186).

(9) <<Sciendum itaque est, omnia fideicommissa primis temporibus infirma esse quia nemo invitus cogebatur praestare id de quo rogatus erat: quibus enim non poterant hereditates vel legata relinquere, si relinquebant, fidei committebant eorum qui capere ex testamento poterant: et ideo fideicommissa appellata sunt, quia nullo vinculo iuris, sed tantum pudore eorum qui rogabantur, continebantur. postea primus divus Augustus semel iterumque gratia personarum motus, vel quia per ipsius salutem rogatus quis diceretur, aut ob insignem quorundam perfidiam iussit consulibus auctoritatem suam interponere. quod, quia iustum videbatur et populare erat, paulatim conversum est in adsiduam iurisdictionem: tantusque favor eorum factus est, ut paulatim etiam praetor proprius crearetur, qui fideicommissis ius diceret, quem fideicommissarium appellabant>> (Inst. Justiniani, 2.23.1).

(10) <<Fideicomissum est, quod non civilibus verbis, sed precative relinquitur nec ex rigore iuris civilis proficiscitur, sed ex voluntate datur relinquientis. Verba fideicommissorum in usu fere haec sunt:fidei committo, peto, volo dari et similia>> (P. KRUEGER [ed.], Ulpiani Liber singularis regularum 25, 1-2, Weidmannos, Berlin 1878, 32).

(11) Cfr. P. Voci, <<Fedecommesso (diritto romano)>>, en Enciclopedia del Diritto, XVII, Varese 1968, 104. Puede verse un documentado estudio reciente del derecho romano en tomo al fideicomiso en R. De LA FUENTE Y HONTANON, La herencia fideicomisaria. Desde Roma hasta el Derecho peruano, Universidad de Piura, Lima 2012, 37-106.

(12) <<During the Principate the trust was the most dynamic institution of the Roman law of succession, perhaps of Roman law as a whole. It rose from modest beginnings; on its way it abandoned the most traditional of principles, and mounted a sustained challange to the ius civile and the established successory remedies. In the ascendant for more than five centuries, from the days of Augustus, the trust finally under Justinian became the predominant legal institution. In the course of this history, the civil-law institutions did not wither and drop. They persevered. But in the trust for the first time they faced a rival system based on quite different principles, which represented a radical alternative to "received" ways of going about providing for property and death>> (D. Johnston, The Roman law of trusts, Oxford University Press-Clarendon Press, Oxford-New York 1988, 286-287).

(13) Sobre la historia canonica y civil medieval, R. ZIMMERMAN, Heves fiduciarias? Rise and Fall of the Testamentary Executor, en R. H. Helmholz--R. ZIMMERMANN (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 278-286; R. De la Fuente y Hontanon, La herencia fideicomisaria, cit., 107-129.

(14) F. Cuena Boy, Prologo, en R. De la Fuente y Hontanon, La herencia fideicomisaria, cit., 15.

(15) Para todo ello, cfr. R. ZIMMERMAN, Heres fiduciarius? Rise and Fall of the Testamentary Executor, en R. H. Helmholz--R. Zimmermann (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 268-275.

(16) Cfr. R. Trifone, Il fedecommesso. Storia dell'istituto in Italia. I. Dal diritto romano agli inizi del sec. XVI, L. Pierro & figlio, Napoli 1914, 155-161; M. Caravale, <<Fedecommesso (diritto intermedio)>>, en Enciclopedia del Diritto, XVII, Varese 1968, 112.

(17) M. CARAVALE, <<Fedecommesso (diritto intermedio)>>, cit., 113. Muy fuertes tambien las criticas que Jovellanos hace de los mayorazgos (fideicomisos perpetuos) en Espana en su informe sobre la ley agraria: <<Ciertamente que conceder a un ciudadano el derecho de transmitir su fortuna a una serie infinita de poseedores, abandonar las modificaciones de esta transmision a su sola voluntad, no solo con independencia de los sucesores, sino tambien de las leyes; quitar para siempre a su propiedad la comunicabilidad y la transmisibilidad, que son sus dotes mas preciosas; librar la conservacion de las familias sobre la dotacion de un individuo en cada generacion y a costa de la pobreza de todos los demas, y atribuir esta dotacion a la casualidad del nacimiento, prescindiendo del merito y la virtud, son cosas, no solo repugnantes a los dictamenes de la razon y a los sentimientos de la naturaleza, sino tambien a los principios del pacto social y a las maximas generales de la legislacion y la politica>> (G. M. DE JOVELLANOS, Informe de la Sociedad economica de Madrid al Real y Supremo Consejo de Castilla en el expediente de la la Ley Agraria, en C. NOCEDAL [ed.], Obras de don Gaspar Melchor de Jovellanos, H, M. Ribadeneyra, Madrid 1859, 104).

(18) Cfr. A. Domingo Aznar, El fideicomiso y la sustitucion fideicomisaria, Marcial Pons, Madrid 1999, 123-125.

(19) J. E. M. PORTALIS, Disamo preliminar al codigo civil frances (I. CREMADES-L. Gutierrez-Masson [eds.]), Civitas, Madrid 1997, 106.

(20) R. M. Roca Sastre, El fideicomiso <<si sine liberis decesserit>> el Codigo civil, Madrid 1956, 605 (cit. por A. Domingo Aznar, El fideicomiso y la sustitucion fideicomisaria, cit., 58).

(21) Se ha dicho que este texto <<comete la impropiedad de hablar de encargo cuando se trata de un gravamen impuesto al fiduciario de modo absoluto, y tambien emplea inexactamente la expresion transmitir, porque el fiduciario no transmite los bienes al fideicomisario, sino que es la misma ley la que resuelve la titularidad y la atribuye automaticamente al segundo heredero, quedando al primero (a sus sucesores) un deber de entregar materialmente bienes que pertenecen ya a otra persona, al menos en la mayor parte de los casos>> (J. L. Lacruz Berdejo et al., Elementos de derecho civil, V, Dykinson, Madrid 2 2004, 270).

(22) Cfr. R. H. Helmholz--R. Zimmermann, Views of Trust and <<Treuhand>>: An introduction, en R. H. Helmholz--R. Zimmermann (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 31-32.

(23) <<The feoffee to uses of the early English law corresponds point by point to the Salman of the early German law, as described by Beseler fifty years ago [G. BESELER, Die Lehre van den Erbvertragen, Gottingen 1835, 1, [seccion] 16, 271, 277 ss., 283]. The Salman, like the feoffee, was a person to whom land was transferred in order that he might make a conveyance according to his grantor's directions>> (O. W. Holmes, Early English Equity, en Association of American Law SCHOOLS [ed.], Select essays in Anglo-American legal history, II, Little, Brown and Company, Boston 1908, 707). El articulo habia sido publicado anteriormente en Law Quarterly Review de 1885. <<It may be conceded that thefeoffee to uses, down to the beginning of the fifteenth century, was the German Salman or Treuhand under another name>> (J. Barr Ames, The origin of uses and trusts, en ASSOCIATION OF American Law Schools [ed.], Select essays in Anglo-American legal history, II, cit., 740).

(24) <<I have long been persuaded that every attempt to discover the genesis of our use in Roman law breaks down, and I have been led to look for it in another direction>> (F. W. Maitland, The origin of Uses, Harvard Law Review 8 (1894) 127).

(25) Cfr. S. Herman, The Canonical Conception of the Trust, en R. Helmholz--R. ZIMMERMANN (eds.), <<Itinera Eidudae>>, cit., 92-98; K. O. Scherner, Formen der Treuhand im alten deutschen Recht, en Idem, 237-266.

(26) Cfr., por ejemplo, J. M. W. BEAN, The decline of English feudalism: 1215-1540, Univ. Press, Manchester; Barnes & Noble, New York 1968, 126-147; S. W. DeVine, The Franciscan friars, the feoffment to uses, and canonical theories of property enjoyment before 1535, The Journal of Legal History 10 (1989) 1-22.

(27) Cfr. R. Helmholz, Trusts in the English Ecclesiastical Courts 1300-1640, en <<Itinera Fiduciae>>, cit., 167-169; M. Ferrante, L'apporto del diritto canonico nella disciplina dette pie volonta fiduciarie testamentarle del diritto inglese, Milano 2008, 138-141.

(28) Cfr. ibid., 169-171; R. H. HELMHOLZ, The Early Enforcement of Uses, Columbia Law Review 79 (1979) 1503-1513.

(29) Para explicar la suspicacia mutua entre los estudiosos del civil law y el common law, y las dificultades para entender la realidad de los trusts, cfr. M. LUPOI, The civil Law Trust, Vanderbilt Journal of Transnational Law 32 (1999) 976-979.

(30) Esa es la opinion bien fundamentada de S. E. THORNE, English Feudalism and Estates in Land, Cambridge Law Journal 17 (1959) 193-209.

(31) <<Suppose A granted land in fee tail to B, his grant could take the form "to B and the heirs of his body, but if B should die without an heir of his body the land shall revert to A" or his grant could take the form "to B and the heirs of his body, but if B should die without an heir of his body the land shall remain to C". Grants in these forms were known as conditional gifts in the thirteenth century because of the explicit condition on the reversion or remainder>> (J. BIANCALANA, The Fee Tail and the Common Recovery in Medieval England, 1176-1502, Cambridge University Press, 2003, 6).

(32) <<[...] the history of fee tails before De Donis [1285] is involved in the history of maritagium. Maritagium was a grant of land made by a woman's relative, usually her father, nominally to her husband with her upon or because of her marriage. A grant in maritagium served three social functions. As a grant made because of the woman, maritagium, in a society of male primogeniture, served as the woman's inheritance, inheritable only by her children. As a grant on marriage, maritagium served as material support for the new conjugal unit including the children, if any, of the marriage. As a grant to the groom, maritagium served as the material basis for an alliance between the families of bride and groom>> (J. BIANCALANA, The Fee Tail and the Common Recovery in Medieval England, 1176-1502, cit., 7).

(33) <<Primer seisin was a feudal burden, only incident to the king's tenants in capite, and not to those who held of inferior or mense lords. It was a right which the king had, when any of his tenants in capite died, seized of a knight's fee, to receive of the heir, provided he were of full age, one whole year's profits of the lands, if they were in immediate possession, and half a year's profits, if the lands were in reversion expectant on an estate for life>> (D. K. Sandford--T. Thomson--A. CUNNINGHAM, <<Tenures>>, en Popular Encyclopedia, VI, Blackie & Son, Glasgow 1841, 564).

(34) Para el estate in land de Reversion, es decir, del regreso de la tierra al donante originario post donum finitum, cfr. W. CRUISE, A Digest of the Laws of England respecting Real Property, II, A Strahan, London 2 1818, 440-478.

(35) <<Of the various hardships which arose from the adoption of the feudal law, wardship was the greatest, and of which there was most complaint: for the object of some of the first chapters of Magna Charta was, to regulate the conduct of the lords in this respect, and to restrain them from wasting and destroying the estates of their wards>> (W. CRUISE, A Digest of the Laws of England respecting Real Property, I, J. Butterworth & Son, London (3) 1824, 32).

(36) <<Before the coming of the Conqueror and his feudal lawyers much land in England had been acquired to be held by the spiritual tenure of frankalmoign, a tenure subjecting the holders to what was termed the trinoda necessitas (for threefold obligation) of repairing highways, building castles, and repelling invasions, but otherwise to no service other than praying for the souls of the donor and his heirs, dead or alive [...]. To such pious foundations already established none of the mortmain legislation applied>> (Ch. Sloane, <<Mortmain>>, en Ch. G. HERBERMANN et al. [eds.], The Catholic Encyclopedia, vol. X, New York 1913, 580).

(37) F. POLLOCK--F. W. Maitland, History of English Law before the Time of Edward I, vol. I, The University Press, Cambridge (2) 1898, 258.

(38) Sobre la clausula puede verse por ejemplo M. Guyot (ed.), <<Homme vivant, mourant et confiscant>>, en Repertoire universel et raisonne' de jurisprudence civile, criminelle, canonique et beneficiale, vol. XXIX, Paris 1779, 376-378.

(39) Aunque como se sabe la desamortizacion completa del patrimonio eclesiastico, y la revolucion del panorama de los estates in land, llego con The Statute of mes de Enrique VTI3 en 1536.

(40) <<A landholder created a use by conveying land to a group of persons to hold the land for a purpose other than, or in addition to, their own benefit. The landholder making the conveyance was called the feoffor; the recipients were called feoffees to uses or simply feoffees; the beneficiary was called cestui que uses. Uses had two defining features. First, the feoffees were said to have the freehold. This feature also distinguished uses from similar arrangements in the 13th century. Second, uses pertained primarily to land as opposed to chattels. This feature distinguished uses from various agency or trust relationships recognized by the common law as bailments or receiverships>> (J. BIANCALANA, Medieval Uses, en R. Helmholz--R. ZIMMERMANN [eds.], <<Itinera Fiduciae>>, cit., 111).

(41) <<The essence of the "use" was the separation of legal title to land from its beneficial enjoyment. Since the common law prohibitions, like the rule against devises of land, applied only to the legal estates, the "use" enabled landowners to treat the land as their own but to avoid the restrictions and penalties associated with legal title. Thus forfeiture for treason, the feudal incidents of wardship and marriage, the demands of creditors, and the Statute of Mortmain could all be avoided. It was common to convey to several feoffees joindy to protect against the legal restrictions being applied to any of them individually, and additional feoffees could be named as time went on. The Statute of Uses [...] (1536), was passed specifically to put an end to these evasions of the common law. The ability to devise lands was quickly restored, because of pressure from the land-owning classes, in the Statute of Wills [...] (1540)>> (R. H. Helmholz, The Early Enforcement of Uses, Columbia Law Review 79 [1979] 1503).

(42) <<Medieval uses can be divided into two great classes, those which transmitted land from one generation to the next and those which did not. Uses of the latter class were created to secure debts or other obligations, to avoid creditors, to evade litigation, and to circumvent the Statute of Mortmain>> Q. Biancalana, Medieval Uses, en R. HELMHOLZ--R. ZIMMERMANN [eds.], <<Itinera Fiduciae>>, cit., 112).

(43) Cfr. N. JONES, Trusts in England after the Statute of Uses: A View from the 16th. Century, en R. Helmholz--R. ZIMMERMANN (eds.), <<Itinera fiduciae>>, cit., 183-189. Aunque la clasificacion de Jones se refiere a un momento posterior, las categorias que emplea son aplicables mutatis mutandis al bajo medievo.

(44) J. Biancalana, Medieval Uses, en R. HELMHOLZ--R. ZIMMERMANN (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 113.

(45) Sobre la condicion del use de los franciscanos y sus parecidos y diferencias con los uses intergeneracionales, cfr. por ejemplo: S. W. DeVine, The Franciscan friars, the feoffment to uses, and canonical theories of property enjoyment before ISIS, The Journal of Legal History 10 (1989) 1-22; T. Zartaloudis, The trust: the invention of the uses and the Franciscan influence in England, Divus Thomas 115 (2012) 167-228; S. HERMAN, The Canonical Conception of the Trust, en R. HELMHOLZ--R. ZIMMERMANN (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 92-95. Es interesante notar que la intervencion franciscana en el use es advertida ya por la clasica obra de F. POLLOCK--F. W. MAITLAND, History of English Law before the Time of Edward I, vol. II, cit., 241-242, 249-251; se puede comprobar tambien en las siguientes palabras de un escrito anterior de Maitland: <<Already when Bracton was writing, a considerable number of plots of land in London had been thus conveyed to the city for the benefit of the Franciscans. The corporation was becoming a trustee. It is an old doctrine that the inventers of "the use" were "the clergy" or "the monks". We should be nearer the truth if we said that to all seeming the first persons who in England employed "the use" on a large scale were, not the clergy, nor the monks, but the friars of St. Francis>> (F. W. MAITLAND, The origin of Uses, cit., 130).

(46) <<I frati non si approprino di nulla, ne casa, ne luogo, ne alcuna altra cosa>> (Regola bollata, cap. VI).La cuestion de la pobreza ha sido muy estudiada. Nos hemos ocupado de ella incidentalmente en J. Otaduy, Positivismos ingenuos. A proposito del discurso de Benedicto XVI sobre interpretacion de ley canonica (21.1.2012), Ius Canonicum 54, 107 (2014) 23-44. Cfr. tambien, desde el punto de vista juridico de la propiedad y el uso, G. TARELLO, Profili giuridici delia questione della poverta nel francescanesimo prima di Ockham, <<Annali delia Facolta di Giurisprudenza dell'Universita di Genova>> 3 (1964) 338-448; P. Grossi, <<Usus facti>>. La nozione diproprieta nella inaugurazione dell'eta nuova, <<Quaderni fiorentini>> 1 (1972) 287-355. Sobre el conjunto de la cuestion, cfr I. Vazquez Janeiro, Conciencia eclesial e interpretacion de la Regla franciscana, Romae 1983, 15-116, especialmente 15-37; R. Lambertini, Apologia e crescita dell'identita francescana (1255-1279), Roma 1990; A. TABARRONI, Paupertas Christi et apostolorum. L'ideale francescano in discussione (1322-1324), Roma 1990; V Makinen, Property Rights in Late Medieval Discussion on Franciscan Poverty, Leuven 2001.

(47) <<It was the feoffment to uses that provided an answer. It became the means by which the benefactions for the Franciscans could be reconciled with both the letter of the Statute of Mortmain and the requirements of apostolic poverty. Trustees were found, and land meant to sustain the Franciscans was conveyed first to these fiduciaries to be held to the use of the friars. For instance the corporation of the city of London became such a trustee, receiving land to be held for the benefit of those friars who lived within the city walls>> (R. Helmholz, Trusts in the English Ecclesiastical Courts 1300-1640, en <<Itinera Fiduciae>>, cit., 156-157).

(48) Cfr. W. L. Carne, A Sketch of the History of the High Court of Chancery from the Chancellorship of Wolsey to that of Lord Nottingham, Virginia Law Register 13 (1927-28), 599-620.

(49) <<The position of the medieval Chancellor rendered it particularly fitting that such matters of grace affecting the King's conscience, as parens patriae, should be referred to him. In the first place, he was almost always an ecclesiastic and usually one of high rank, e. g., an archbishop or cardinal. Hence it was considered that he had a knowledge of an insight into matters of right and conscience which the more or less rude and unlearned laymen who made up the curia regis could not be expected to possess. As a cleric too he was largely free from secular control and this greatly augmented his influence and prestige>> (W. L. CARNE, A Sketch of the History of the High Court of Chancery, cit., 400).

(50) Cfr. ibid., 415-416.

(51) Cfr. R. Helmholz, Trusts in the English Ecclesiastical Courts 1300-1640, en <<Itinera Fiduciae>>, cit., 153-172.

(52) <<During the Middle Ages, the English Church exercised a considerable subject matter jurisdiction over both the laity and the clergy. Among other things the ecclesiastical courts had virtually exclusive competence over matrimonial causes, testamentary matters concerned with personal property, and the violation of oaths>> (R. Helmholz, Trusts in the English Ecclesiastical Courts, cit., 154).

(53) <<Researchers seem generally to agree that both uses and trusts had roots in church jurisdiction. On this point, the scholars seem right: churchmen, especially those assigned to medieval church courts, were expert in matters of faith crucial for trusts and uses. A feoffee to uses took an oath to carry out duties imposed by a feoffor. Trustees discharged fiduciary duties dictated by settlors>> (S. Herman, <<Utilitas Ecclesiae>>: The Canonical Conception of the Trust, Tulane Law Review 70 [1996] 2240).

(54) J. Martinez-Torron, Derecho angloamericano y Derecho canonico. Las raices canonicas de la <<common law>>, Civitas, Madrid 1991, 29.

(55) R. C. Van Caenegem, Jueces, legisladores y profesores. Fases de la historia juridica europea (trad. M. J. Higueras), Palestra ediciones, Lima 2011, 48.

(56) Ibid., 49.

(57) J. Martinez-Torron, Derecho angloamericano, cit., 31.

(58) <<I do not think that in the fourteenth century the Chancellors considered that they had to administer any body of substantive rules that differed from the ordinary law of the land. They were administering the law but they were administering it in cases which escaped the meshes of the ordinary courts. The complaints that come before them are in general complaints of indubitable legal wrongs, assaults, batteries, imprisonments, disseisins and so forth--wrongs of which the ordinary courts take cognizance, wrongs which they ought to redress. But then owing to one thing and another such wrongs are not always redressed by courts of law. In this period one of the commonest of all the reasons that complainants will give for coming to the Chancery is that they are poor while their adversaries are rich and influential--too rich, too influential to be left to the clumsy processes of the old courts and the verdicts of juries>> (F. W. Maitland, Equity, cit., 6).

(59) <<A system of law which will never compel, which will never even allow, the defendant to give evidence, a system which sends every question of fact to a jury, is not competent to deal adequately with fiduciary relationships. On the other hand the Chancellor had a procedure which was very well adapted to this end. To this we may add that very possibly the ecclesiastical courts (and the Chancellor you will remember was almost always an ecclesiastic) had for a long time past been punishing breaches of trust by spiritual censures, by penance and excommunication. And so by general consent, we may say, the Chancellor was allowed to enforce uses, trusts or confidences. Thus one great field of substantive law fell into his hand--a fruitful field, for in the course of the fifteenth century uses became extremely popular>> (F. W. Maitland, Equity, cit., 7).

(60) Cfr. R. H. Helmholz, The Oxford History of the Laws of England. I. The Canon Law and Ecclesiastical Jurisdiction from 597 to the 1640s, Oxford University Press, 2004, 108-110.

(61) <<Of the temporal causes which were subject to the cognisance of the ecclesiastical courts the chief were matrimonial and testamentary suits, and actions for the recovery of ecclesiastical payments, tithes and customary fees>> (W. Stubbs, The Constitutional History of England in its Origin and Development, III, Clarendon Press, Oxford (3) 1884, 356).

(62) <<Besides the jurisdiction in these matters of temporal concern, there was a large field of work for the church courts in disciplinary cases; the cognisance of immorality of different kinds, the correction of which had as its avowed purpose the benefit of the soul of the delinquent. In these trials the courts had their own methods of process derived in great measure from the Roman law, with a whole apparatus of citations, libels, and witnesses>> (W. Stubbs, The Constitutional History of England in its Origin and Development, cit., 357).

(63) <<The whole of the matrimonial jurisdiction, the whole of the testamentary jurisdiction was, we know, specially regarded as a branch of canon law; but by its jurisdiction for correction of life, 'pro salute animae', it entered into every man's house; attempted to regulate his servants, to secure his attendance at church, to make him pay his debts, to make him observe his oaths, to make him by spiritual censures, which by the alliance with the State had coercive force, by the dread of a writ of capias excommunicatum, to keep all the weightier matters of the law, not only judgment, mercy, and truth, but faith, hope, and charity also>> (W. Stubbs, Seventeen lectures on the study of Medieval an Modern History and kindred subjects, Clarendon Press, Oxford 1887, 361-362).

(64) <<Two smaller aspects of the ordinance [de Guillermo el Conquistador] call for brief mention. One was the way in which the jurisdictional division was to be made. The determination did not depend on dividing clergy and laity, assigning a separate forum to each. Rather, it was made according to the matter in dispute. If "episcopal laws" were involved in a dispute, the bishop should exercise jurisdiction. If the "rule of souls" were the subject of a plea, that too rendered the case fit for a spiritual forum. By implication, pleas concerning other matters would go to the traditional lay assemblies. At any rate, the jurisdictional choice depended upon what the litigation was about. Under the Conqueror's ordinance, the status of the parties was not what determined the proper forum>> (R. H. Helmholz, The Oxford History of the Laws of England. I. The Canon Law and Ecclesiastical Jurisdiction from 597 to the 1640s, cit., 110). Para una vision de conjunto de la jurisdiccion canonica en la Inglaterra medieval, cfr. ibid., 67-236; J. Martinez-Torron, Derecho angloamericano, cit., 55-65; M. FERRANTE, L'apporto del diritto canonico nella disciplina delle pie volonta fiduciarie testamentarte del diritto inglese, cit., 46-68.

(65) La expresion es de R. H. Helmholz, The Oxford History of the Laws of England. I. The Canon Law and Ecclesiastical Jurisdiction from 597 to the 1640s, cit., 110.

(66) S. F. C. Milsom, A natural history of the Common Law, Columbia University Press, New York 2003, 1.

(67) <<The medieval canon law is thus a vital part of the Western legal tradition. The English common law, as Raoul van Caenegem has pointed out in an effort to temper the chauvinism of English historians [R. C. Van Caenegem, The birth of the English common law, Cambridge University Press, Cambridge 1974] and as Harold Berman has very recently illustrated [H. J. Berman, The origins of Western legal science, Harvard Law Review 90 (1977) 894-943], is a part of that same tradition. It would be a serious distortion of historical facts to imagine that the common law developed within the fast of the island fortress tutored solely by a supposedly singular English genius. The common law and its institutions owe an incalculable amount to an international legal culture that developed in the Middle Ages and to the creative genius of the canonists who were a significant part of that culture>> (W. W. Bassett, Canon Law and the Common Law, Hastings Law Journal 29 [1978] 1386-1387).

(68) Cfr. N. Alvarez DE LAS Asturias, Lanfranco de Bec en los origenes del <<renacimiento>> cultural del siglo XII, Ius Canonicum 43, 86 (2003) 581-601; Idem, La coleccion canonica de Lanfranco de Bec, Pontificia Universitas Sanctae Crucis, Romae 2004.

(69) Sobre el caracter de la obra de Bracton y su influjo, cfr. J. Martinez-Torron, Derecho angloamericano, cit., 93-100.

(70) <<We have the impression from modern manuals of common law history that after the Constitutions of Clarendon in 1164, or, at least, after the Statute of Merton in 1234, when the barons resisted the canon law doctrine of legitimation, the canon law was isolated in the confines of the courts Christian and separated from the mainstream of ideas and legal development in England. The canon law from this perspective was, therefore, concerned exclusively with spiritual matters, marriage law, wills and succession, frankalmoign provision of church offices, advowsons, crimes of clerics, other crimes, such as defamation, adultery, usury, and tithes. This narrow view of canon law, however, supposes a twofold anachronism. First, it imposes upon history a modern dichotomy between church and state which never existed before the sixteenth century. Second, it suggests a compartmentalization of knowledge as if canon law and its science were an autonomous specialty. Both suppositions run directly counter to the essentially unitary and organic nature of medieval society>> (W. W. Bassett, Canon Law and the Common Law, cit., 1407-1408).

(71) <<There has been a strong sense that there ought to have been an influence, and this has provoked dis-appointment in some historians and a rummage for examples (of varying plausibility) in others. This essay will suggest that there could not be much effect beyond whatever intangible force may have been exerted by language>> (S. F. C. Milsom, A natural history of the Common Law, cit., 1).

(72) Cfr. W. Stubbs, Seventeen lectures on the study of Medieval an Modern History and kindred subjects, cit., 335-381.

(73) Cfr. F. W. Maitland, Roman Canon Law in the Church of England. Six essays, Methuen & co., London 1898, 1-50 (se trata del primer ensayo del volumen, sobre William Lyndwood, uno de los mas importantes canonistas ingleses del s. XV).

(74) <<Rectum est ut qui nobis fidem pollicentur inlesam nostram tueantur auxilio. Et quia ille fidelis, Deo propitio, noster, veniens ibi in palatio nostro una cum arma sua, in manu nostra trustem et fidelitatem nobis visus est coniurasse, propterea per praesentem praeceptum decemimus ac iubemus ut deinceps memoratus ille inter numero antrustionorum conputetur. Et si quis fortasse eum interficere praesumpserit, noverit se virgildo suo solidis DC esse culpabilem iudicetur>> (Marculfi monachi Formularum libri duo. Item Veteres formulae incerti auctoris, I, 18, H. Drouart, Lutetiae Parisiorum 1613; cit. en E. De Roziere, Recueil general des formules usitees dan l'Empire des francs du Ve au Xe siecle, I, Auguste Durand, Paris 1859, 8-9).

(75) Cfr. A. Barbero, Liberti, raccomandati, vassalli. Le clientele nell'eta di Carlo Magno, Storica 14 (1999) 7-60. Para todo el tratamiento del uso de la voz trustis y su conexion con el trust, es de utilidad M. Ferrante, L'apporto del diritto canonico nella disciplina delle pie volonta fiduciarie testamentarle del diritto inglese, cit., 141-146.

(76) Ibid., 146.

(77) Cfr. S. Herman, <<Utilitas Ecclesiae>>: The Canonical Conception of the Trust, cit., 2239-2278; S. Herman, Trusts Sacred and Profane: Clerical, Secular, and Commercial Uses of the Medieval Commendatio, Tulane Law Review 71 (1997) 869-896; S. Herman, Medieval usury and the commercialization of feudal bonds, Duncker and Humblot, Berlin 1993.

(78) <<[...] to place beneficial ownership in an eternal dominus and administration for the dominus's benefit in an organization of temporal stewards>> (S. Herman, <<Utilitas Ecclesiae>>: The Canonical Conception of the Trust, cit., 2255).

(79) Cfr. J.-C. Alli Turrillas, La fundacion, ?una casa sin dueno?, cit., 113-127; M. R. Fremont-Smith, Governing Nonprofit Organizations. Federal and State Law and Regulation, Harvard University Press, Cambridge 2004, 22-42.

(80) Cfr. A. Torrent, Fideicomissum familiae relictum, Universidad de Oviedo, Oviedo 1975; M. T. Dupla Marin, <<Fideicommissum hereditatis: hereditas et fideicommissum>> (I). Algunas consideraciones sobre su naturaleza juridica en Derecho romano, La Notaria 17 (V-2005) 52-73. Puede ser util este comentario de Santiago Castan: <<Entre las distintas formas fideicomisarias destacan, sin duda, por sus efectos, el fideicomiso universal (fideicommissum hereditatis) y el de familia (fideicommissum familiae relictum), puesto que en el seno de ambos entrara en juego la denominada "sustitucion fideicomisaria". Especialmente sugerente es el segundo, puesto que el testador imponia la no enajenacion del patrimonio hereditario logrando que los bienes se mantuvieran intactos durante generaciones dentro de la misma familia, dando lugar a que se produjeran sustituciones sucesivas entre los distintos beneficiarios>> (S. Castan, Resena bibliografica de <<Fuente Y HONTANON, Rosario de la, La herencia fideicomisaria. Desde Roma hasta el Derecho peruano>>, Revista de estudios historico-juridicos 35 [2013] 819).

(81) F. CUENA Boy, El fideicomiso de residuo en el derecho romano y en la tradicion romanistica hasta los codigos civiles, Universidad de Cantabria, Santander 2004, 68.

(82) <<Estas impropiedades del art. 781 [del Codigo civil espanol] son recuerdo de un instituto romano que se halla en el origen de la sustitucion: el fideicomiso, o encargo que hace un testador al nombrado heredero, de que entregue enseguida la herencia a un tercero, que no es llamado como sucesor, pero que va a recibir el beneficio. El heredero (fiduciario) es una especie de pantalla, un simple intermediario entre el causante y aquel a quien favorece realmente la liberalidad (fideicomisario)>> (J. L. LACRUZ BERDEJO et al., Elementos de derecho civil, V, Dykinson, Madrid (2) 2004, 270).

(83) F. DE CASTRO Y Bravo, El negocio juridico, cit., 385. Para una version critica completa del negocio fiduciario, ibid., 379-442.

(84) F. Regelsberger, Pandekten, Duncker & Humblot, Leipzig 1893, 518 [trad. por F. De Castro Y Bravo, El negocio juridico, cit., 381].

(85) <<Cio significa che nel caso in cui il fiduciario violi gli obblighi derivanti dall'intesa fiduciaria al fiduciante non spetta una tutela reale. In altri termini, il Aduciante "tradito" potra chiedere esclusivamente il risarcimento del danno o l'esecuzione in forma specifica dell'obbligazione ex art. 2932 cod. civ., sempre che, in tale ultimo caso, il fiduciario non abbia trasferito il diritto a terzi meritevoli di tutela. Appunto in cio consiste, secondo la prevalente dottrina, l'eccedenza del mezzo adoperato rispetto alio scopo: per ottenere la custodia o l'amministrazione "in riservatezza" di un diritto, o concedere la garanzia di credito, il fiduciante si priva del diritto stesso, conferendolo "in fiducia" ad altri. Del resto, e appunto questo "affidamento" a costituire l'essenza della fiducia>> (F. Marchetti, Luci e ombre del regime fiscale dell'amministrazione fiduciaria statica, en S. Amorosino et al. [a cura di], Scritti in onore di Francesco Capriglione, I, Cedam, Milano 2010, 1109).

(86) F. Ferrara, La simulacion de los negocios juridicos [trad. R. Atard--J. A. De La Puente], Revista de Derecho privado, Madrid 3 1953, 67. Sin embargo, Ferrara no entiende que el negocio fiduciario sea un negocio simulatorio, y le encuentra algunas utilidades: <<El negocio fiduciario sirve para hacer posible la realizacion de fines que el orden juridico no satisface, para templar ciertas durezas que no se compadecen con las exigencias de los tiempos, para facilitar y acelerar el movimiento de la actividad comercial. Aparece, pues, como un medio de completar el derecho deficiente, de corregir el derecho inadecuado, de producir la evolucion de nuevas formas juridicas>> (ibid., 65-66).

(87) J. Garrigues Diaz-Canabate, Negocios fiduciarios en derecho mercantil, Civitas, Madrid (2) 1981, 21.

(88) <<La intrinseca falta de armonia entre el fin de las partes (garantia o conservacion de la cosa o derecho) y el medio juridico empleado, provoco que, aun cuando se hubieran desarrollado suficientemente los derechos reales de garantia y el contrato de mandato, la fiducia perviviera en la practica como instrumento de elusion normativa, preferentemente de las normas tributarias o del dogma de la responsabilidad ilimitada>> (A. Baez Moreno, Los negocios fiduciarios en la imposicion sobre la renta, Thomson-Reuters/Aranzadi, Pamplona 2009, 46).

(89) Puede verse un interesante elenco de posibles tipologias de trusts segun el modelo tradicional ingles en M. Lupoi, Trusts, Giuffre, Milano 1997, 155-205. En la misma obra se contemplan otras muchas tipologias segun modelos no tradicionales.

(90) Cfr. B. Bromley, 1601 Preamble: The State's Agenda for Charity, Charity Law and Practice Review 7.3.4 (2001) 177-211. En el ingles del siglo XVII el texto del preambulo de la ley isabelina decia asi: <<[...] some for Releife of aged impotent and poore people, some for Maintenance of sicke and maymed Souldiers and Marriners, Schooles of Leaminge, Free Schooles and Schollers in Universities, some for Repaire of Bridges Portes Havens Causwaies Churches Seabankes and Highwaies, some for Educacion and prefermente of Orphans, some for or towardes Reliefe Stocke or Maintenance of Howses of Correccion, some for Mariages of poore Maides, some for Supportacion Ayde and Helpe of younge tradesmen Handicraftesmen and persons decayed, and others for reliefe or redemption of Prisoners or Captives, and for aide or ease of any poore Inhabitantes conceminge paymente of Fifteenes, setting out of Souldiers and other Taxes>>.

(91) J. J. Fishman, The Political Use of Private Benevolence: The Statute of Charitable Uses, Pace Law Faculty Publications, Paper 487 (2008) [digitalcommons.pace.edu/lawfaculty/487], 42.

(92) Cfr. J. Ch. Gray, Rule against perpetuities, Litde, Brown and Company, Boston 21906, 101-165.

(93) Cfr. M. Lupoi, Trusts, cit., 156-159.

(94) <<[...] the natural meaning of "a perpetuity" is "an inalienable indestructible interest". In this sense charitable trusts are perpetuities. And this is no arbitrary doctrine, but arises from the nature of such trusts. For while, generally, a trust is not good unless there be a natural or artificial cestui que trust, charitable trusts are an exception. They are recognized as valid, but yet they do not ordinarily have any definite cestuis que trust. They are therefore inalienable, because there is no one to alienate them. No one has any alienable rights, because no one has any rights>> (J. Ch. Gray, Rule against perpetuities, cit., 450). El regimen completo de las charitable trusts con respecto a esta regla contra el caracter perpetuo puede verse en la misma obra, 450-474.

(95) Cfr. G. Jones, History of the Law of Charity, cit., 5-9; M. Chesterman, Charities, Trusts and Social Welfare, Weidenfeld and Nicolson, London 1979, 3.

(96) <<A charitable trust has a number of advantages over other types of trust. It is not subject to the usual requirements relating to certainty of objects and it may exist in perpetuity. It is entided to significant tax exemptions. It may be enforced in ways not available in relation to other trusts: the Attorney-General, as protector of the public interest, may commence enforcement proceedings; the charitable organisation involved may do so; and the Charity Commissioners have certain statutory powers available to permit direct intervention. It is given effect through the powers and duties of trustees who are bound to act selflessly in pursuit of the trust's objects [...]. Finally, in circumstances where other trusts would fail, a charitable trust may be saved through application of the cy-pres doctrine>> (K. O'Halloran--M. McGregor-Lowndes--K. W. Simon, Charity Law & Social Policy, Springer, London 2008, 172).

(97) J.-C. Alli Turrillas, La fundacion, ?una casa sin dueno? (gobierno, responsabilidad y control publico de fundaciones en Inglaterra, EE.UU., Alemania y Francia), Fundacion Alfonso Martin Escudero, Iustel, Madrid 2012, 41. Es indiscutible que en su origen la caridad cristiana constituia el fundamento de muchas charities. Con el tiempo queda tambien fuera de discusion que se ha producido una tendencia hacia la filantropia, o como se ha dicho: <<The objects of charity were to become more secular as the majority of Englishmen reflected less on the fate of their souls and became more concerned with the wordly needs of their fellow men>> (G. Jones, History of the Law of Charity, 1532-1827, Cambridge U.P., London 1969, 10).

(98) La razon de esta complejidad es paradojica. El rechazo por parte del derecho ingles de todo intento juridico abstracto ha dotado de modo indirecto a las charities de un sistema normativo muy pormenorizado. <<Me refiero a que su ordenamiento [el ordenamiento juridico britanico] es una intrincada mezcla de common, statutory y exceptional law. En concreto en este ambito de las charities, pero tambien en el subsistema constitucional y administrativo. En contra de lo que suele pensarse, su ordenamiento contiene numerosas normas, muy extensas, enormemente casuisticas y dificiles de combinar con los casos y la interpretacion jurisprudencial de principios o valores o equity>> (J.-C. Alli Turrillas, La fundacion, ?una casa sin dueno?, cit., 43).

(99) Cfr. ibid., 38-44.

(100) Cfr. M. Graziadei, The Development of <<Fiducia>> in Italian and French Law from the 14th Century to the End of the <<Anden Regime>>, en R. Helmholz--R. Zimmermann (eds.), <<Itinera Fiduciae>>, cit., 346-349.

(101) Cfr. S. Herman, Trusts Sacred and Profane: Clerical, Secular, and Commercial Uses of the Medieval Commendatio, Tulane Law Review 71 (1997) 869-896.

(102) <<[...] ad tollendam fiduciariae mancipationis beneficiorum ecclesiasticorum corruptelam>> (Pio V, Bula Intolerabilis multorum perversitas [seccion] 1 [14-VI-1569], en C. Cocquelines [ed.], Bullarum privilegiorum ac diplomatum Romanorum Pontificum, TomusIV, Pars III, Romae 1746, n. 117, 67).

(103) <<Quare confidentia beneficialis retroactis temporibus tolerabatur, et super ea reddebatur ius? Existimo, hoc evenisse, turn ex militate, quae resultabat pluribus curialibus ex hoc, quorum favore id fuit prava consuetudine, seu potius corruptela toleratum, turn etiam, quia, quemadmodum antiquis temporibus, ante quam fidei commissa essent permissa, grave admodum reputabatur, ea non reddere, seu, restituere, cum in fide, et pudore eorum, qui rogabantur, essent posita [...] ita, cum confidentia tota in fide illius, qui recipit, vel habet beneficium, consistat [...] grave etiam erat, earn fidem fallere [...], et per consequens hac forsan ratione fuit per multos annos tolerata. Pacta enim servare, est iuris naturae [...], nam fides est fundamentum iustitiae>> (F. Parisius, De confidentia beneficialiprohibita tractatus, q. VI, nn. 1-5, Gulielmi Facciotti, Romae 1595, 22).

(104) Como un negocio que no era simoniacumperse lo considera J. Deshusses, <<Confidence>>, en R. Naz (ed.), Dictionnaire de Droit canonique, IV, Paris 1949, 67. Pero es bien sabido que la opinion de los papas Pio IV, Pio V y posteriormente Sixto V lo consideran simoniaco de facto (cfr. M. Graziadei, The Development of <<Fiducia>>, cit., 347-349).

(105) Una concienzuda explicacion del alcance del control del ordinario sobre la fiducia, en F. R. AZNAR Gil, La administracion de los bienes temporales de la Iglesia, Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca 21993, 212-215.

(106) Cfr. J. C. Trullols DURAN, Naturaleza juridica de las Fundaciones Pias no autonomas, Pontificia Universitas Sanctae Crucis, Facultas Iuris Canonici, Romae 2007, 141-146.

(107) J.-P. Schouppe, Elementi di diritto patrimoniale canonico, Giuffre, Milano 22008, 103 [traduccion propia].

(108) <<Parece conceptualmente posible, a pesar de la distincion formal adoptada por el Codex, considerar de modo unitario los supuestos de los cann. 1302 y 1303 [seccion] 1, 2, ya que se tratan en sustancia de un unico fenomeno juridico, calificable en su conjunto, desde un punto de vista civil, como fundacion fiduciaria>> [traduccion propia] (M. Ferrante, Diritto eclesiastico e diritto private: ossimoro o sinestesia?, en A. Plaia, Diritto civile e diritti speciali. Il problettia de Wautonomia delle normative di settore, Giuffre, Milano 2008, 233); <<El negocio fiduciario no puede presentar diferencia alguna con la fundacion piadosa. De alguna manera, la dote, erigida o no en persona juridica, es una fiducia>> (A. Sols Lucia, La fundacion pia no autonoma en el acttial CIC, Revista Espanola de Derecho Canonico 135 [1993] 540). Distingue uno de otro, con mayor exigencia comparativa, G. Sarullo, Pie volonta, fondazioni pie e <<Trusts>>: analogie, differenze e modalita applicative nell'ordinamento giuridico canonica latino e nel Pordinamento giuridico italiano, Pontificia Studiorum Universitas a S. Thoma Aq. in Urbe, Romae 2007, 108-117; <<Il trust potrebbe, quindi, rappresentare, all'interno del diritto canonico, una modemizzazione della fondazione di culto, in ragione delia sua maggiore elasticita e della mancanza di tutti quei formalismi che il riconoscimento in persona giuridica della fondazione richiede>> (M. Laudisio, Istituti fiduciari e diritto canonico [II], Omnia Iustitiae, Ordine degli Avvocati di Nocera Inferiore 6/2 [2009] 35).

(109) Cfr. J. C. Trullols Duran, Naturaleza juridica de las Fundaciones Pias no autonomas, cit., 143-146. El autor presenta cinco elementos comunes y cinco posibilidades de discrepancia. Cfr. tambien J. Minambres, Fondazioni pie e figure affini, Ius Ecclesiae 21 (2009) 340-341.

(110) Entre los intentos por equiparar el c. 1302 a la figura de un charitable trust, sobre todo para actuar en ordenamientos juridicos como el italiano en el que se admite la operatividad civil de la figura, despues de firmar el convenio de la Haya sobre el trust, cfr. G. Sarullo, Pie volonta, fondazioni pie e <<Trusts>>: analogie, differenze e modalita applicative nel Pordinamento giuridico canonico latino e nel Pordinamento giuridico italiano, cit., 101-139; 141-163.

(111) Cfr. A. Sols Lucia, La fundacion pia no autonoma en el actual CIC, cit., 540.

(112) <<A prescindere dalle dispute vertenti sulla natura giuridica del negozio fiduciario, posta la sua astratta ammissibilita nell'ordinamento canonico, occorre sottolineame la dipendenza e funzionalizzazione agli scopi della Chiesa, in generale, e alie norme di diritto divino e canonico, in particolare. Il vincolo fiduciario imposto a un trasferimento di beni sara, perianto, ammissibile nella Chiesa solo se l'obbligo da esso nascente risuld confacente agli scopi ecclesiastici (can. 1254 CIC) e il relativo negozio non appaia, in concreto, contrastante con le norme di diritto divino e canonico (can. 1290 CIC). Tale valutazione di ammissibilita dovra riguardare la fattispecie concreta da stipularsi e non solo la sua astratta configurabilita>> (M. Laudisio, Istituti fiduciari e diritto canonica [I], Omnia Iustitiae, Ordine degli Awocati di Nocera Inferiore 6/1 [2009] 30).

(113) J. Minambres, Fondazioni pie e figure affini, cit., 342 [traduccion propia]. La opinion es compartida por otros autores: <<A notevoli sviluppi puo essere soggetto il trust nel diritto canonico. Nei paesi anglosassoni esiste il c.d. Charitable trust, consistente in un trust utilizzato, anche da parte di organizzazioni ecclesiastiche, per finalita caritatevoli. Tra gli scopi caritatevoli cui puo essere diretto il Charitable trust possono essere ricordati, in modo non tassativo, il sostegno ai poveri e alia religione, la promozione dell'istruzione, l'organizzazione di opere di ausilio della comunita, etc. Si tratta di finalita confacenti agli scopi propri della Chiesa e tali da rendere sicuramente legittimo un tale istituto all'interno delia stessa>> (M. Laudisio, Istituti fiduciari e diritto canonico [II], cit., 34).
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Title Annotation:fundaciones
Author:Otaduy, Javier
Publication:Ius Canonicum
Article Type:Ensayo
Date:Dec 1, 2015
Words:23598
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