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Persistencia de los geohelmintos en Honduras: pobreza, baja eficacia del tratamiento y potencial emergencia de resistencia parasitaria.

Persistent prevalence of infections by soil-transmitted helminths in Honduras: poverty, low efficacy of treatment and potential emergence of parasitic resistance.

INTRODUCCION

Segun estimados recientes, a nivel global hay aproximadamente 5.3 mil millones de personas en riesgo de contraer una o mas infecciones causadas por los geohelmintos mas comunes Ascaris lumbricoides, Trichuris trichiura, y las uncinarias(tambien llamadas anquilostomideos) Necator americanus y Ancylostoma duodenale (1).

Las geohelmintiasis prevalecen en comunidades con alto grado de pobreza donde existen condiciones precarias de saneamiento ambiental. Los HTS predominan en regiones tropicales y sub-tropicales especialmente en poblaciones rurales con altos indices de pobreza y bajo indice de desarrollo humano (2, 3).

La estrecha relacion entre pobreza y parasitos intestinales es indiscutible. Desde 1985 Chacin-Bonilla propuso que la prevalencia de estas infecciones se podria utilizar como un indicador del nivel de vida de los habitantes de areas endemicas (4). Tres decadas despues, Hotez y col. (5) retomaron el concepto y propusieron un "indice de lombrices" ("worm index") que confirma la fuerte asociacion entre las geohelmintiasis y el desarrollo humano (5).

Las geohelmintiasis son un problema de salud publica pues imponen una carga social y medica considerable tanto a nivel individual como poblacional. A su vez, las inequidades prevalecientes en paises endemicos exacerban el problema: la inseguridad alimentaria, el acceso insuficiente--y muchas veces ausente--a recursos de salud, las barreras para obtener medicinas esenciales, y las dificultades para obtener una buena educacion, son todos factores fuertemente ligados a la exposicion y morbilidad de estas infecciones (6). Cuando estas condiciones convergen, la poblacion infantil experimenta el mayor riesgo de ser parasitados. De hecho, la mayoria de las infecciones por A. lumbricoides y T. trichiura ocurren en ninos menores de 15 anos dado los habitos propios de su edad, que involucran mayor contacto con el suelo y, probablemente, porque aun no han adquirido la inmunidad parcial que se alcanza con la edad. Se ha demostrado que los escolares asistiendo a centros educativos que carecen de agua potable, letrinas e instalaciones sanitarias estan aun en mayor riesgo de infectarse (7). Naturalmente, tal como lo demuestran Quintero y col. (8), las condiciones de la vivienda estan entre los factores mas relevantes para el riesgo de adquirir estas parasitosis. Otros factores socio-economicos como el nivel de escolaridad de la madre y desempleo han sido tambien identificados como factores directamente relacionados al parasitismo intestinal en escolares (9).

Ademas de los factores arriba mencionados, se postula que el cambio climatico podria afectar la distribucion y abundancia de estos parasitos. El calentamiento global podria generar efectos directos, aumentando la supervivencia de los estadios en el suelo (huevos o larvas), lo cual incrementaria la transmision. Al mismo tiempo, podria operar indirectamente a traves de alteraciones socio-economicas que a su vez conllevarian a exacerbar condiciones de riesgo para la transmision (11). La seriedad del problema de las geohelmintiasis es evidente al conocer las estadisticas mundiales. Se estima que, a nivel global, aproximadamente 25%-35% de los ninos menores de 15 anos estan parasitados con estos helmintos (10). Especificamente, en America Latina se estima que hay aproximadamente 100 millones de ninos padeciendo de trichuriasis y 84 millones padeciendo de ascariasis (6).

Las geohelmintiasis en Honduras

En Honduras, pese a la implementacion de campanas de desparasitacion masiva (CDM) con benzimidazoles (BZ), desde el ano 2003 la prevalencia de geohelmintiasis en la mayoria del territorio hondureno es >20%, con areas focales donde la prevalencia excede el 50% (12-14). En el ano 2015 se reporto que en el pais habian 650.841 ninos en edad pre-escolar y 1.748.936 ninos en edad escolar que deberian recibir tratamiento por el hecho de vivir en zonas endemicas. La Secretaria de Salud hondurena reporta que en ese ano se realizaron dos rondas de desparasitacion alcanzando coberturas de 68,3% y 71,39% para ninos en edad escolar y pre-escolar, respectivamente (15). Es importante mencionar que estos datos reflejan la distribucion del medicamento y no necesariamente la administracion individual del mismo. Por tanto, el numero de ninos recibiendo el antihelmintico en el territorio nacional podria ser mucho menor.

Aunque en Honduras se han realizado varios estudios clinicos y epidemiologicos sobre parasitos intestinales, muy pocos trabajos son publicados y, por tanto, se dificulta el analisis. De los estudios publicados, la mayoria reportan trabajos realizados en poblaciones hospitalarias o en grupos poblacionales muy especificos, cuyos datos no son extrapolables a la poblacion general (16, 17).

Entre los estudios epidemiologicos, se puede mencionar uno realizado en el ano 1996, en la poblacion de la Isla del Tigre, Amapala, que demuestra prevalencias de 18% para A. lumbricoides, 19,4% para T. trichiura, y 0% para anquilostomideos (18). Estudios realizados recientemente por Sanchez y col. reportan prevalencias de 72,5% en escolares residiendo en nueve comunidades del departamento de Olancho (13), y de 69% en ninos de 2-13 anos en comunidades de la aldea de La Hicaca, en Olanchito, Departamento de Yoro (19). En contraste, la encuesta parasitologica nacional del ano 2011 reporta una prevalencia general de 43,5%, con 43% de tricuriasis, 22% de ascariasis y 0,9% de infecciones por anquilostomideos (12).

Otro hallazgo importante sobre los HTS en Honduras es que A. lumbricoides ha dejado de ser el geohelminto mas prevalente, dandole paso a T. trichiura, el cual puede alcanzar el doble de prevalencias con respecto al primero (13, 14). Debido a que ambos parasitos predominan en areas pobres con deficientes condiciones sanitarias, se transmiten de manera similar (por ingestion de particulas de tierra conteniendo huevos infectantes), y predominan en hospederos en el mismo rango de edad, una de las explicaciones de la actual predominancia de T. trichiura es que esta siendo seleccionado positivamente por la administracion masiva de antihelminticos (20). Dicha seleccion podria ser debida a (i) cobertura insuficiente y/o inadecuada administracion del medicamento; (ii) baja eficacia del farmaco; (iii) aparicion de variantes resistentes a los BZ o (iv) una combinacion de dichos factores.

Tratamiento de las geohelmintiasis

La Organizacion Mundial de la Salud (OMS) recomienda cuatro farmacos para el tratamiento de las geohelmintiasis: levamisol, pamoato de pirantel, mebendazol (MBZ) y albendazol (ABZ). Los ultimos dos medicamentos, pertenecientes al grupo de los BZ, son los mas utilizados (21). Ademas de su efecto contra los nematodos, los BZ tambien tienen actividad contra cestodos intestinales (22, 23)

En paises donde las geohelmintiasis son endemicas, la OMS recomienda que las CDM utilicen dosis unicas de ABZ y/o MBZ (24). Estos medicamentos son de facil distribucion y administracion, pues se presentan en forma de tabletas masticables y son almacenables a temperatura ambiente. En cuanto a su inocuidad, estos antiparasitarios practicamente no producen efectos adversos. Debido a ello, su administracion masiva no es causa de preocupacion clinica o etica (25).

El ABZ es el farmaco mas utilizado en Honduras pues es recomendado para dichas campanas por varias razones: (i) tiene mayor efectividad contra los tres grupos de geohelmintos mas comunes. A. lumbricoides, T. trichiura y los anquilostomideos (ii) puede ser administrado en una sola dosis anual o bianualmente con relativa eficacia; (iii) es relativamente inocuo, y (iv) la dosis necesaria no depende de la edad y peso del paciente (26).

El uso del ABZ fue aprobado en los Estados Unidos de America en el ano 1996. Su nombre IUPAC es metil-5-(propiltio)-2-benzimidazol carbamato y su formula molecular es [C.sub.12][H.sub.15][N.sub.3][O.sub.2]S (27). Se ha demostrado que el ABZ es efectivo para tratar coinfecciones y que tiene actividad larvicida, ovicida y vermicida (10). En vista de la poca factibilidad de implementar mejoras socioeconomicas y sanitarias a lo largo del pais, la administracion regular de ABZ a escolares se ha convertido en el principal mecanismo de control para las geohelmintiasis (28-31). Dicho farmaco no es absolutamente eficaz, pero su administracion en dosis unica de 400 mg reduce el numero de gusanos adultos parasitando el intestino. Como es de esperar, la reduccion de la carga parasitaria alivia el impacto clinico de las infecciones (21, 26).

El mecanismo primordial de accion del ABZ es la inhibicion de la polimerizacion de los microtubulos, mediante la interaccion irreversible con la tubulina, especificamente la P-tubulina (22). Mediante este acoplamiento se interrumpe la polimerizacion de los microtubulos, alterando su estructura y funcion celular (29). A pesar de que esta interaccion se ha estudiado extensamente desde comienzos de los anos 90, aun se desconoce el mecanismo de accion exacto (32).

La tubulina es un dimero de dos proteinas globulares: la a-tubulina y la P-tubulina, de aproximadamente 50 kDa cada una. Ambas son proteinas estructurales de los microtubulos que conforman el citoesqueleto de los organismos eucariotas (23, 33).

Como su nombre lo dice, los microtubulos son estructuras tubulares; miden aproximadamente 25 nm de diametro exterior y 15 nm de diametro interior y existen en equilibrio dinamico con la tubulina. Este equilibrio puede ser alterado in vivo o in vitro por medio de sustancias exogenas conocidas como inhibidores de los microtubulos (22).

La estructura de la P-tubulina consiste en un nucleo de laminas beta rodeado por helices alfa. La estructura de este monomero es bastante compacta, pero puede ser dividida en tres dominios funcionales: a) dominio amino-terminal, que contiene la region de acoplamiento de nucleotidos (acoplamiento al GTP); b) dominio intermedio, que contiene el sitio de acoplamiento a farmacos; y c) dominio carboxilo-terminal, que aparentemente constituye la superficie de acoplamiento para proteinas motoras (34).

Utilizando el tautomero II del sulfoxido de ABZ (ABZ-SO), Robinson y col. (35) han planteado que la interaccion entre la P-tubulina y el ABZ ocurre mediante enlaces de hidrogeno entre el proton N2 de ABZ-SO y el oxigeno carbonilo del residuo 236 del isotipo I de la P-tubulina (35). Este planteamiento no se ha confirmado experimentalmente, pero hay grupos de investigacion tratando de determinar con certeza la naturaleza de dicha interaccion.

El ABZ causa alteraciones ultra-estructurales, tanto en las celulas intestinales de los nematodos como en las celulas tegumentarias de los cestodos. Se cree que los efectos que se observan al administrar ABZ se deben a la inhibicion del transporte celular, asi como del metabolismo de energia, que son consecuencia de la despolimerizacion de los microtubulos (23). El ABZ agota progresivamente las reservas de energia (alterando la absorcion de glucosa, causando muerte por inanicion debido a la falta de energia calorica), e inhibe la excrecion de deshechos y factores celulares protectores de los parasitos. De esto se puede concluir que el tiempo de contacto entre el medicamento y el parasito es de mucha importancia para el efecto antihelmintico deseado (29, 33).

Aunque el ABZ tambien muestra actividad contra la P-tubulina de las celulas fungicas y celulas de mamiferos (22), presenta mucha mayor avidez por el isotipo de la proteina que poseen de helmintos. Esto explica su baja toxicidad contra celulas humanas. Es interesante mencionar que estudios recientes demuestran que el ABZ puede causar apoptosis en celulas tumorales, haciendolo atractivo como posible tratamiento contra el cancer (36).

Estrategia de las campanas de desparasitacion masiva

El control de las geohelmintiasis en la infancia es una prioridad de salud publica a nivel mundial. Por esta razon, en el ano 2001 la OMS recomendo a los paises donde las geohelmintiasis son endemicas que utilicen modelos de CDM para reducir la prevalencia a niveles por debajo de la morbilidad. La meta propuesta fue al menos 75% de cobertura para la poblacion en riesgo (37), esperando que se alcance en el ano 2020 (15). Ya que los paises endemicos son a la vez los mas desventajados economicamente, asegurar los medicamentos en cantidades necesarias es una preocupacion seria. Afortunadamente, auspiciado por la OMS y otras entidades, se logro un compromiso mundial sin precedentes para la provision gratis de antiparasitarios y asi asegurar la sostenibilidad de los programas de control de las enfermedades tropicales desatendidas, incluyendo las geohelmintiasis (38). Se anticipa que esta estrategia produzca una reduccion significativa de los efectos deletereos de las geohelmintiasis (25, 37, 39).

Una vez que los paises tienen asegurada la existencia de antiparasitarios, el proximo paso es que determinen la frecuencia de las campanas de tratamiento. Para tal efecto, se han definido limites de prevalencia para determinar si una zona es de bajo, moderado o alto riesgo. <20%, [mayor que o igual a] 20% - <50%, y [mayor que o igual a] 50%, respectivamente. En zonas de bajo riesgo no se recomienda tratamiento masivo sino individual. En zonas de riesgo moderado y alto se recomienda tratamiento masivo una o dos veces al ano, respectivamente (1).

Como herramientas de salud publica, las CDM han contribuido al descenso de la transmision y, por tanto, de la prevalencia de las geohelmintiasis en las Americas (40). A pesar de que el tratamiento no puede revertir por si solo los danos acumulados por infecciones cronicas, los escolares tratados de esta manera mejoran su capacidad cognitiva y se reduce el ausentismo escolar (10).

Por otro lado, las CDM tambien poseen desventajas. En primer lugar, ha sido ampliamente documentado que la administracion de ABZ en una sola dosis, tiene diferente eficacia para cada especie de geohelminto, reportandose cifras de [mayor que o igual a] 95% para A. lumbricoides, [mayor que o igual a] 90% para los anquilostomideos, y [mayor que o igual a] 50% para T. trichiura (41). De acuerdo a estos datos, el beneficio del ABZ en una sola dosis para el tratamiento de T. trichiura es cuestionable (42). Adicionalmente, aunque los tratamientos antihelminticos se administren periodicamente, cuando no son combinados con mejoras sanitarias, la reinfeccion ocurre rapidamente. A traves de modelos matematicos se ha demostrado que el tratamiento anual dirigido a ninos en edad escolar muy raramente resulta en eliminacion de transmision, excepto en zonas donde las geohelmintiasis sean inicialmente de baja endemicidad (43). Otra observacion importante es que en muchas ocasiones la carga parasitaria individual regresa a los niveles previos al tratamiento (44). Los resultados de un meta-analisis realizado por Jia y col. (45), confirma que la prevalencia de geohelmintiasis a nivel comunitario se recupera rapidamente despues de tratamiento, regresando a niveles basales 6 meses despues (45).

Ademas de estas desventajas, no se puede ignorar el potencial problema de la emergencia de resistencia a los antihelminticos. Es sabido que al administrarse periodicamente, los farmacos ejercen una presion selectiva que a lo largo favorecera la seleccion de parasitos con caracteristicas geneticas asociadas a la resistencia (31). Este fenomeno se ha venido observando por decadas entre helmintos de importancia veterinaria (46). La administracion frecuente de antihelminticos contra nematodos de rumiantes, caballos, ganado bovino y cerdos ha causado un desarrollo considerable de resistencia farmacologica generando deterioro en la salud animal y la economia mundial (28). Aunque la aparicion de resistencia antihelmintica en las especies de nematodos propios del humano todavia no es un problema de salud publica, existen varios estudios que han identificado caracteristicas parasitarias de resistencia en varios paises endemicos, incluyendo algunos en Latinoamerica (47, 48). Dicha resistencia antihelmintica ha sido asociada con la presencia de mutaciones geneticas denominadas "polimorfismos de un solo nucleotido" (llamados comunmente SNP por sus siglas en ingles: single nucleotide polymorphism) en el gen de la [beta]-tubulina de los nematodos.

?Baja eficacia o resistencia genetica?

Existen diversas opiniones en cuanto al verdadero riesgo de la aparicion de resistencia a los BZ. La OMS senala que antes de sospechar resistencia, es necesario hacer estudios de eficacia. La eficacia de un farmaco es un indicador que permite cuantificar la efectividad del tratamiento para producir los resultados esperados (37). Mientras que el desarrollo de resistencia hace que un medicamento sea menos eficaz, la baja eficacia no es sinonimo de resistencia por parte del parasito. La eficacia de un farmaco puede verse afectada por un sinnumero de factores; entre ellos, farmacocinetica, dosis, interaccion con otros medicamentos, e incluso factores biologicos del hospedador, como sexo y edad (49). Existen varios metodos para la evaluacion de la eficacia de los tratamientos antihelminticos, entre los que figuran la tasa de cura, la tasa de reduccion en el conteo de huevos y los bioensayos o pruebas in vitro (41, 50).

La tasa de cura se calcula mediante el establecimiento de una linea base, investigando un numero de personas infectadas expulsando huevos en heces, previo a la administracion de un farmaco antihelmintico. Posteriormente, se administra el tratamiento y se calcula cuantas personas dejan de expulsar huevos, interpretando dicha desaparicion como tasa de cura (41). Este metodo no es considerado el mas confiable debido a que se ve directamente afectado por la intensidad de la infeccion previa al tratamiento. Por ejemplo, si en determinada poblacion existe una mayor prevalencia de infecciones leves, los resultados de la tasa de cura seran mas elevados. Si por el contrario, existe una mayor prevalencia de infecciones moderadas o severas, la tasa de cura sera menor. Esto es debido a que las infecciones leves lograran ser eliminadas por la administracion del tratamiento, mientras que las infecciones moderadas o severas experimentaran una disminucion en el numero de parasitos, pero no seran erradicadas (31, 41).

La tasa de reduccion en el conteo de huevos es considerado un parametro mas confiable que el anterior pues toma en consideracion la media numerica del conteo de huevos en las personas analizadas, previo a la administracion de tratamiento (49). Despues del tratamiento se realiza un conteo para determinar la nueva media del numero de huevos. La diferencia entre ambas medias da como resultado la tasa de reduccion en el conteo de huevos (41). A pesar de ser una medida mas confiable, este metodo tiene una limitacion importante. Se ha demostrado que el numero de huevos en heces no es necesariamente un reflejo del numero de gusanos adultos, pues cuando hay un mayor numero de parasitos las hembras tienden a ovipositar menos huevos. Este fenomeno confunde la estimacion de carga parasitaria (44).

Los ensayos in vitro son utilizados para evaluar la eficacia de antihelminticos en distintos estadios de los parasitos. Entre ellos se encuentra la cuantificacion de prevencion de embrionaje y eclosion en huevos. Adicionalmente, los ensayos bioquimicos miden la eficacia de los antihelminticos para causar danos en el metabolismo del parasito (50).

La resistencia a los antihelminticos en una poblacion de parasitos es una caracteristica transmitida geneticamente y se define como "la perdida de susceptibilidad a un farmaco previamente efectivo para dicha poblacion" (29). En otras palabras, la aparicion de resistencia es una respuesta a la presion selectiva ejercida por los farmacos, los cuales a una dosis especifica eliminan poblaciones de gusanos susceptibles pero fallan en eliminar individuos que--por azar--presentan mutaciones geneticas que confieren resistencia, ya sea parcial o total (46).

En medicina veterinaria es un hecho irrefutable que la aparicion de resistencia antihelmintica es el resultado del uso generalizado de antihelminticos, especialmente los tratamientos basados en un solo farmaco (46, 51-53). Las primeras observaciones de resistencia genetica a los BZ se hicieron en Haemonchus contortus, parasito que infecta rumiantes (51). Posteriormente, el fenomeno se observo en nematodos de otros animales domesticos (29). Por ello se teme que las CDM en humanos pudieran tener el mismo resultado (29, 31). No obstante, los expertos en salud publica argumentan que el tratamiento masivo con una sola dosis de ABZ administrado una o dos veces al ano no es suficiente para seleccionar variantes geneticas resistentes a los farmacos (54). En contradiccion con esta linea de pensamiento, algunas investigaciones recientes demuestran la rapida seleccion de parasitos resistentes despues de tratamiento (47, 48). Dichos estudios han identificado en parasitos humanos, los mismos SNPs asociados a resistencia en gusanos de importancia veterinaria.

La resistencia a los BZ ha sido asociada con tres polimorfismos de nucleotidos puntuales que causan la sustitucion de aminoacidos en las posiciones 200, 167 y 198 en el gen de la beta-tubulina de los parasitos (28, 48, 55). El SNP en la posicion 200 del gen de la P-tubulina es el de mayor relevancia, pues las mutaciones puntuales en los codones 167 y 198 se han encontrado con menor frecuencia (48).

El SNP en el codon 200 causa una sustitucion de fenilanina (TTC) por tirosina (TAC). Modelos moleculares sugieren que la mutacion fenilanina/tirosina en helmintos promueve la resistencia al BZ debido a que la tirosina en la posicion 200 tiene la capacidad de formar enlaces de hidrogeno con un residuo de serina en la posicion 165 de la P-tubulina. Esta union elimina la hendidura hidrofobica a la cual el BZ teoricamente se acopla (35).

Trabajos realizados por Diawara y col. demuestran la presencia de dicho polimorfismo en T. trichiura (35, 36).Un estudio realizado en Kenia, Haiti y Panama demostro un incremento en la poblacion de parasitos con genotipos mutantes despues de administrar un solo tratamiento con BZ (48). Estos hallazgos no han sido reportados por estudios previos. Hansen y col., en el ano 2013 (56) no detectaron mutaciones puntuales en T. trichiura, y concluyeron que la falta de deteccion podria explicarse por el hecho de haber usado MBZ para logar que los pacientes expulsaran los gusanos adultos. De acuerdo a los autores es importante tener en consideracion que si los gusanos son expulsados despues del tratamiento con un BZ, es porque son susceptibles al mismo y, por ende, no es probable que posean una mutacion asociado a resistencia (56).

El SNP en la posicion 167 del gen de la P-tubulina causa la misma sustitucion amino-acidica que el de la posicion 200 [fenilanina (TTC) por tirosina (TAC)] (53). Aunque ya se ha detectado en A. lumbricoides y T. trichiura, la frecuencia alelica de este polimorfismo parece ser menor que la del SNP en el codon 200 (48).

El SNP del codon 198 del gen de la P-tubulina causa una sustitucion de glutamato (GAA) por alanina (GCA) (56). Este polimorfismo es el menos comun de los tres y solamente se ha encontrado en T. trichiura en Haiti. De manera similar a los polimorfismos en los codones 200 y 167, la frecuencia del polimorfismo en esta posicion aumenta despues de administrar tratamiento antihelmintico (48).

Las dos tecnicas mas utilizadas para la deteccion de los SNPs son la secuenciacion convencional (Sanger) y la pirosecuenciacion. La secuenciacion de Sanger es la tecnica estandar de secuenciacion de ADN. Esta tecnica enzimatica se basa en la interrupcion controlada de la replicacion del ADN in vitro (57, 58). En la actualidad, otra de las tecnicas mas utilizadas para secuenciar es la pirosecuenciacon. Esta se basa en la deteccion de pirofosfatos liberados durante la sintesis del ADN (59, 60). Esta tecnica ha sido utilizada por multiples estudios de SNPs asociados con resistencia al ABZ (47, 48, 53, 55).

En resumen, la persistente prevalencia de los HTS en Honduras amerita la realizacion de estudios para elucidar sus causas. Ciertamente, la pobreza es el principal factor que favorece la transmision de estos parasitos. A la vez, la pobreza y la inequidad causan situaciones de vulnerabilidad social y biologica ente los ninos que estan mas expuestos a ellos. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reporta que el indice de desarrollo humano (IDH) ha incrementado en Honduras en un 23,2% desde el ano 1990 hasta el 2015 (61). A pesar de ello, el Instituto Nacional de Estadistica (INE) demuestra que en el ano 2016, el 60,9% de los hogares hondurenos se encontraban en condicion de pobreza y el 38,4% en pobreza extrema (62). Estas cifras aparentemente contradictorias solamente indican la amplia brecha socioeconomica existente entre los diferentes sectores de la sociedad hondurena.

Sin embargo, la premisa basica de este trabajo es que pobreza no es el unico factor que incide en la elevada prevalencia de T. trichiura respecto a la de A. lumbricoides. Si ambos parasitos son trasmitidos de manera similar y si ambos afectan a ninos en el mismo rango de edad, seria recomendable indagar si T. trichiura esta siendo seleccionado positivamente por la administracion masiva de antihelminticos.

Adicionalmente, en Honduras no se han realizado estudios para evaluar el impacto de las CDM, ni se han llevado a cabo estudios de eficacia real del ABZ. Tampoco hay trabajos de investigacion que hayan explorado la posibilidad de resistencia parasitaria (13). En otros paises endemicos ya se han reportado estudios longitudinales de eficacia de los antihelminticos por medio de estimaciones de tasas de cura o de reduccion de huevos, pero por la escasez de recursos en Honduras, proyectos semejantes serian no solamente costosos sino tambien complejos. Un primer paso atractivo y factible seria investigar, por medio de metodos moleculares, la presencia de mutaciones SNP en parasitos (ya sea huevos o nematodos adultos) expulsados por ninos infectados. En el presente, los autores han iniciado un proyecto para abordar esta problematica.

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Gabriela Matamoros [1], Joshua Schultz [2], Gustavo Adolfo Fontecha [1,3] y Ana Lourdes Sanchez [2,3].

[1] Maestria en Enfermedades Infecciosas y Zoonoticas, Escuela de Microbiologia, Universidad Nacional Autonoma de Honduras, Tegucigalpa, Honduras.

[2] Department of Health Sciences, Brock University. St. Catharines, Ontario, Canada

[3] Instituto de Investigaciones en Microbiologia, Universidad Nacional Autonoma de Honduras, Tegucigalpa, Honduras.

Autor de correspondencia: Ana Lourdes Sanchez, Department of Health Sciences, Brock University. St. Catharines, Ontario, Canada. Correo electronico: ana.sanchez@brocku.ca
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Author:Matamoros, Gabriela; Schultz, Joshua; Adolfo Fontecha, Gustavo; Sanchez, Ana Lourdes
Publication:Investigacion Clinica
Article Type:Ensayo
Date:Dec 1, 2017
Words:6490
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