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Perros en el paraiso: la influencia de la filosofia cinica en la construccion del mito del buen salvaje.

Dogs in the paradise: The influence of the cynical philosophy in the construction of the myth of the good savage

SUMARIO: Introduccion. 1. La filosofia cinica y el Renacimiento. 2. Motivos cinicos en el mito del buen salvaje. Conclusion.

Este trabajo forma parte de un conjunto de tres articulos que estudian la influencia de las filosofias helenisticas--epicurea, cinica y esceptica--en la formulacion moderna del mito del buen salvaje. (1) Aunque a priori parece imposible anadir nada nuevo, lo cierto es que apenas existen estudios sobre la influencia que estas filosofias ejercieron en el modo en que Europa tematizo el mundo indigena. Este silencio sorprende cuando se advierte que el naturalismo epicureo, el hipernaturalismo cinico y el antiintelectualismo esceptico fueron enormemente influyentes para los autores renacentistas. (2) Aunque sea dificil estudiar por separado la influencia de dichas escuelas filosoficas, este articulo se ocupa, fundamentalmente, del papel que el cinismo pudo cumplir en la reformulacion moderna del buen salvaje. En la primera parte, estudiaremos la importancia que el cinismo tuvo en la epoca de la conquista y colonizacion de America, y, en la segunda, analizaremos como algunas de las principales ideas cinicas pueden ser reconocidas entre el cumulo de topicos y motivos que suelen asociarse a dicha figura.

La filosofia cinica y el Renacimiento

La filosofia cinica, surgida en el contexto de crisis y de multiculturalidad que caracterizo la epoca helenistica, no muy diferente, por cierto, al de la Europa renacentista, propugno un hipematuralismo que rechazaba las supuestas virtudes de la civilizacion para proponer una via de ascetismo extremo que habia de llevar al que la practicase a una felicidad entendida en terminos de radical autonomia. Dicho ascetismo no solo incluia el rechazo de las comodidades de la vida civilizada--vestian un jubon de pano tosco, baston de peregrino, no poseian casa propia, llevaban una vida frugal--, (3) sino tambien de todas las convenciones que, segun ellos, caracterizaban la vida civilizada--sexuales, politicas, dieteticas--. (4) El rechazo cinico de la civilizacion era tan radical que no solo criticaba las convenciones sociales, sino, incluso, la humanidad misma, como prueba el hecho de que Diogenes de Sinope, segun afirma Plutarco, rechazase el uso del fuego y se expusiese "al peligro en combate contra un pulpo crudo para que nuestra vida se aproxime a la de los animales" (Sobre comer carne, I, vi, [seccion] 995 c-d, t. IX, p. 385-386). (5) Por si esto no fuese suficiente, los cinicos llegaron a ver en animales como el perro o el raton un autentico modelo de vida filosofica, frugal, autarquica y feliz. (6) No es de extranar, pues, que estos filosofos asumiesen el calificativo de "perros", que es, precisamente, la etimologia del termino "cinico". (7) Ahora bien, del mismo modo que el cerdo de los epicureos no era el cerdo obeso de la produccion carnica industrial de la era moderna, sino, mas bien, un cerdo semejante al jabali, admirable por su modo de vida libre y natural, el perro del que hablaban los cinicos, no era un perro domestico, sino, antes bien, un perro salvaje, acostumbrado a una dura vida de supervivencia, libertad y desverguenza, en el seno de la polis. Es en este sentido, claro esta, que debe entenderse el titulo de este articulo.

La desconfianza respecto de la filosofia especulativa y la escritura, entendidas como productos degenerados de la civilizacion, les llevo a expresar su forma de vida filosofica con anecdotas, apotegmas y respuestas ingeniosas. El frondoso anecdotario cinico se nutre, fundamentalmente, del libro VI de las Vidas de los filosofos mas ilustres, de Diogenes Laercio, y, en menor medida, de los opusculos de Luciano de Samosata, las Epistolas pseudodiogenicas y algunas referencias en las obras de autores como Seneca, Arriano, Epictecto, Juliano o en libros como la enciclopedia bizantina del siglo X, conocida como la Suda. (8) El caracter no escritural de estos happenings filosoficos dificulta la tarea de establecer una doctrina cinica. De lo que no cabe duda es de que todas estas anecdotas remiten a practicas filosoficas o, como diria Pierre Hadot, "ejercicios espirituales", que buscan violentar a los hombres, que, enganados por las sirenas de la civilizacion, viven sumidos en la inautenticidad, la servidumbre y la infelicidad, con la esperanza de hacerlos regresar a una vida natural y radicalmente libre. (9)

A pesar del caracter provocador e, incluso, violento de los filosofos cinicos, su radical autonomia, ascetismo y valentia a la hora de criticar los vicios de sus contemporaneos les valio ser admirados, no solo por los grecolatinos, sino tambien por los primeros pensadores cristianos. Ya en el siglo II d.C., Origenes comparara la pobreza de Jesucristo con la de Diogenes de Sinope. (10) Dos siglos mas tarde, San Juan Crisostomo relacionara el ascetismo cinico con el monaquismo cristiano, en Contra los impugnadores de la vida monastica ("Discurso IE ', [seccion] 4 y 5, pp. 417-420), mientras que Asterio, obispo de Amasea, y San Basilio de Cesarea proclamaran en diversas ocasiones su admiracion por Diogenes de Sinope (Martin Garcia, 2008: II, 1111). (11) A pesar de todo, las relaciones entre los filosofos cinicos y los apologetas cristianos no fueron faciles, puesto que entre ambos se establecio una violenta "competencia de atraccion de seguidores" (II, p. 933). Valga como ejemplo la disputa que mantuvieron en el siglo II d.C. el filosofo cinico Crescencio o Crescente y el apologeta cristiano Justino, quien acabo sufriendo martirio, durante el reinado de Marco Aurelio, a causa de su fe cristiana, y por instigacion de su adversario filosofico. (12) Con todo, las comparaciones entre el cinismo y el cristianismo perduraran durante toda la Edad Media, para intensificarse, luego, durante el Renacimiento. Tanto es asi que todavia en el siglo XVIII, la entrada "Cinicos" de la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert retomaba, con ironia, este motivo, (13) e, incluso, en nuestros dias, algunos historiadores contemporaneos consideran que "el Jesus historico" fue "un predicador cinico judio" (Kruek, 2000: 300; Downing, 1993, pp. 281-314). Sin embargo, lo que aqui nos interesa es notar que dichas concomitancias fueron las que permitieron que el recuerdo del cinismo perdurase durante la Edad Media.

La postura que los hombres del medioevo mantuvieron respecto de los cinicos fue la de San Agustin, quien, en La ciudad de Dios, dice que admira su estilo de vida, ascetico y digno (La ciudad de Dios, [seccion] 19, 397), si bien les afea su impudicia ([seccion] 14, 20, 43). Fueron dos las fuentes principales de la filosofia cinica durante este periodo. En primer lugar, los autores latinos, ya fuesen paganos (Ciceron, Valerio Maximo, Seneca, Macrobio, Aulo Gelio) o cristianos (San Jeronimo, San Agustin, Tertuliano, Sidonio Apolinar). En segundo lugar, los autores arabes, fundamentalmente, Abu 'l-Wafa' al-Mubashshir ibn Fatik, cuyo importante Mukhtar al-hikam wa-mahasin al-kalim, del siglo XI, contenia numerosas anecdotas y dichos de Diogenes de Sinope, que habian sido olvidados en Occidente. (14) Dicha obra, que fue traducida al castellano, en el marco de la corte de Alfonso X, con el titulo de Bocados de oro, adquirio proyeccion europea, a finales del XIII, tras ser retraducida al latin con el titulo Liber Philosophorum Moralium Antiquorum, que tambien se conoceria como Dicta et Opiniones Philosophorum (Matton 2000: 315-316). Los testimonios cinicos procedentes de las fuentes latinas y arabes se difundieron por toda la Edad Media a traves de numerosas obras miscelaneas de corte "enciclopedico", como, por ejemplo, antologias de aforismos o biografias de filosofos. Sin embargo, tambien unas cuantas obras propiamente literarias contribuyeron a difundir esta version "domesticada" del cinismo. (15)

Por otra parte, la orden franciscana, que no solo fue fundamental en la "conquista espiritual" del Nuevo Mundo, sino tambien en la configuracion del mito del buen salvaje, mantuvo una especial afinidad con los filosofos cinicos. Recordemos, con Phelan, que "la genesis del buen salvaje puede encontrarse en la tradicional imagen franciscana de la naturaleza humana, desarrollada alrededor del culto a la pobreza apostolica, a la simplicidad primitiva y al misticismo joaquinita" (1976: 100). Tanto es asi, que el autor de El reino milenario de los franciscanos en el Nuevo Mundo llegara a afirmar que la Historia eclesiastica indiana de Jeronimo de Mendieta, supone "una transicion entre Francisco de Asis y Rousseau, entre el siglo XIII y la Ilustracion" (101). Por otra parte, la afinidad entre la filosofia cinica y la orden serafica no paso por alto a autores como Piero Valeriano o Justo Lipsio, quienes, en el libro V de su Hyeroglyphica (1556) y en el libro III de su Manuductionis ad Stoicam Philosophiam (1604), respectivamente, compararan a los cinicos con los franciscanos (Matton 2000: 333). Ya en nuestros dias, Kinney considerara que el estilo que cultivaban los predicadores callejeros franciscanos recuerda "la estudiada imprudencia de los cinicos" (2000: 401). Ciertamente, muchas de las anecdotas tan asociadas a San Francisco, al que Santa Clara dio en llamar "juglar de Dios", apelativo que el mismo aplico luego a sus seguidores, (16) nos recuerdan enormemente a las chreiai que Antistenes, Diogenes o Crates protagonizaron. Ya Horacio habia hecho decir a un filosofo cinico: "[soy] mi propio bufon" (Epistolas I 17, 13); ya Diogenes de Sinope habia llamado "hermanos" a los perros (Laercio, VI, ii, [seccion] 42, p. 153) y se habia paseado "por la nieve con los pies desnudos" (VI, ii, [seccion] 9, p. 142); y ya Crates habia arrojado sus riquezas al mar antes de seguir a Diogenes (VI, v, [seccion] 2, p. 155). Coincidimos, pues, con Kinney [2000:410], en que este tipo de concordancias contribuyeron a la formacion de un "cinismo cristiano", de corte utopico, que se nos habra de revelar fundamental a la hora de analizar los presupuestos filosoficos sobre los que se baso la idealizacion del indio americano.

A pesar de la relativa importancia de la filosofia cinica en el imaginario medieval, no sera hasta la epoca renacentista cuando esta se difunda mas amplia y fielmente. La fuente principal de este "renacimiento cinico" seran las Vidas de los filosofos mas ilustres, de Diogenes Laercio, que fueron traducidas al latin, en 1433, por Ambrosius Traversarius. Precisamente, el libro VI de dicha obra esta integramente dedicado a la filosofia cinica, que es presentada como una de las diez grandes escuelas filosoficas. Otras fuentes importantes del cinismo, recuperadas tambien durante la epoca renacentista, fueron las Moralia u Obras morales y de costumbres, de Plutarco, que empezaron a ser traducidas al latin a finales del siglo XIV, si bien no se imprimieron hasta 1509; los opusculos de Luciano de Samosata, algunos de los cuales fueron traducidos al latin por Erasmo y Tomas Moro; o las Epistolas apocrifas de Diogenes de Sinope y de Crates, que se tradujeron al latin en el siglo XV.

Gracias a estas obras, una renovada y mas profunda vision del cinismo se difundio por toda Europa. Asi, en el famoso adagio de Erasmo titulado "Los silenos de Alcibiades", dos de los cuatro filosofos que se proponen como paradigma del sileno--Socrates, Antistenes, Diogenes y Epicteto--seran cinicos. (17) Este hecho no es anecdotico, ya que unas pocas lineas mas abajo Erasmo llegara a preguntarse: "?No fue Cristo un maravilloso Sileno?" (Los adagios del poder, p. 112) Unas paginas mas adelante, Erasmo volvera a equiparar a los cinicos con Cristo y los santos, al afirmar que Cristo rechaza las riquezas que "hacian reir a Democrito", "llorar a Heraclito" y "que como frivolas despreciaba Diogenes, que por onerosas rechazaba Crates, y de las cuales huyeron siempre los santos como de la peste?" (p. 135) (18) Por si esto no fuese suficiente, en un texto tan importante como el Paraclesis-Methodus, que sirvio de prefacio a los dos tomos de su primera edicion del Nuevo testamento (1516), y en el que Erasmo cifro la esencia de su philosophia Chris ti, vuelve a relacionarse directamente el cristianismo con la filosofia cinica. Para empezar, Erasmo afirmara que "la filosofia de Cristo, que el mismo llama renacimiento, ?no es, en efecto, otra cosa que la restauracion de la naturaleza, que fue creada buena?" (Eloge de la folie. Adages ..., p. 601); por esta razon, el autor considera que no es extrano que se encuentren en los libros paganos muchos puntos que concuerden con la doctrina cristiana, y que puede llegar a afirmarse que "una buena parte de nuestra doctrina fue practicada por mas de uno, sobre todo por Socrates, Diogenes y Epicteto" (p. 601). Pero Erasmo no se limita a presentar a Diogenes como uno de los precursores de Cristo, sino que llegara a afirmar que los actos naturales no son obscenos; punto en el que no esta siguiendo tanto el topico latino (naturalia non sunt turpia), como el hipernaturalismo cinico, tal y como se entiende por el contexto de la cita, asi como por el desarrollo que realizara de este tema en su Banquete religioso. (19)

Asimismo, en su Enchiridion (1503), que fue tan importante para los misioneros americanos, Erasmo hara referencia a como Crates arrojo sus riquezas al mar, antes de seguir a Diogenes (Eloge de la folie. Adages ..., p. 563); (20) pasaje al que volvera a hacer referencia en su Plan de estudios, de 1511 (p. 453). En La temprana educacion liberal de los ninos (1528), presentara a Antistenes como modelo de educacion de los ninos (p. 489); hara referencia a la admiracion que Alejandro profesaba por Diogenes--"Si no fuese Alejandro, querria ser Diogenes", que recoge de Laercio (VI, ii, [seccion] 8, p. 141)-; representara al cinico Crates en lo alto de un monte reprochando a los tebanos su codicia (Eloge de la folie. Adages ..., p. 487); y hablara del "Diario de Crates" (p. 500), una especie de diario satirico dirigido a un publico popular, en el que el discipulo de Diogenes criticaba la avaricia de sus contemporaneos (Laercio VI, v, [seccion] 1, p. 155). No olvidemos lo importante que fueron ambas obras para la educacion de uno de los principales reformuladores del mito del buen salvaje, esto es, Michel de Montaigne, cuyo padre las adopto como guia para dirigir su particular educacion. Tambien en sus Coloquios, Erasmo hara numerosas referencias al cinismo. Asi, en El epicureo, Espudeo afirmara que "los cristianos se parecen, sobre todo, a los cinicos" (Eloge de la folie. Adages ..., p. 374) y elogiara su pobreza voluntaria en otros dialogos como Ptokhologia o "Discurso del pordiosero" y Ptokhoplousioi o "Los pordioseros ricos". Incluso en su correspondencia Erasmo tendra presentes a los cinicos como un modelo a seguir. Asi, en la carta que envio a Helius Eobanus Hessus el 11 de agosto de 1531, tras confesarse agobiado por los problemas economicos y de intendencia, nuestro autor llegara a afirmar: "nunca me parecio tan sabio el comportamiento de Diogenes cuando se refugiaba en un tonel" (Eloge de la folie. Adages ..., p. 1187).

Los cinicos no solo representaban, para Erasmo, un modelo de sencillez e independencia cuasi divinas, sino tambien una importante fuente de inspiracion para la critica del ritualismo religioso, el espiritualismo antiintelectualista y el proyecto de reduccion al minimo del nucleo doctrinal, que caracterizaban la devotio moderna que el propugnaba. Ciertamente, el "vago teismo natural" y su "desconfianza burlona hacia las religiones positivas y convencionales, con sus muchos dioses, y sus ceremonias" (Garcia Gual, 1996: 41) nos recuerdan inevitablemente a la actitud que Erasmo y sus discipulos mantuvieron hacia el ritualismo y el dogmatismo que caracterizaban la iglesia catolica del momento.

Una vez establecida la importancia, tan poco estudiada, del cinismo en Erasmo, bastara recordar la fuerte impronta erasmista que presentan la mayoria de los autores que contribuyeron a la reformulacion moderna del mito del buen salvaje. Ciertamente, se ve una fuerte influencia erasmista y, por lo tanto, cinica, tras muchos de los argumentos, motivos e imagenes que se congregan en la "constelacion mitica" (21) del buen salvaje, que invocan autores espanoles, como Juan de Zumarraga, Vasco de Quiroga, Bartolome de Las Casas o Fernan Perez de Oliva, y extranjeros, como Montaigne, La Mothe Le Vayer o Cyrano de Bergerac. Recordemos, para empezar, el capitulo "Erasmo y el Nuevo Mundo", incluido en Erasmo y Espana, de Marcel Bataillon, donde se afirma que muchos muchos misioneros estaban influidos directamente por el erasmismo (1966: 819-822). (22) Otra prueba de la importancia que tuvo este "cinismo erasmista" en los predicadores renacentistas es la obra del dominico fray Luis de Granada, quien le otorgara un lugar fundamental a los cinicos, en general, y a Diogenes de Sinope, en particular, tanto en su antologia de maximas para uso de predicadores, titulada Collectanea Moralis Philosophiae (1571), como en sus propios sermones (Matton 2000: 330). (23)

Pero Erasmo, y con el Europa, no solo conocio el imaginario cinico a traves de las recientemente traducidas Vidas de los filosofos mas ilustres, de Diogenes Laercio, sino tambien a traves de los opusculos de Luciano de Samosata. Lo cierto es que Erasmo y Tomas Moro no solo tradujeron--a veces juntos--muchas de las obras de Luciano, entre ellas el dialogo titulado El cinico, sino que, ademas, tanto el Elogio de la locura como la Utopia acusan una fuerte impronta lucianesca y, por lo tanto, cinica. No importa demasiado si consideramos a Luciano un cinico (Relihan, 2000: 349) o un esceptico, ya que es cierto que Luciano lanzo algunas criticas contra la escuela cinica en opusculos como Los fugitivos o El cinico (Garcia Gual, 1996: 81). Lo que realmente nos interesa saber aqui de Luciano es que recogio, amplifico y difundio ideas y generos literarios especificamente cinicos, como es el caso de la anecdota o chreiai, que tan magistralmente practico Diogenes el Perro; la mezcla parodica de generos literarios comicos y serios, o spoudaigeloion ("seriocomico") inaugurada por Crates; la diatriba, que cultivaron Menipo, Bion y Varron, quien fue considerado como "un Diogenes latino"; o ese particular desarrollo de la diatriba que fue la satira menipea, que fue tan importante en toda la literatura espanola aurisecular. (24)

Erasmo acusara la influencia del cinismo literario de Luciano en el Elogio de la locura (1511). Dicha influencia no solo se evidencia en su antiintelectualismo, su desverguenza y su hipernaturalismo, sino tambien en la mezcla parodica de diversos generos literarios. Baste recordar, entre los cientos de ejemplos posibles, el celebre capitulo 48, donde se describen las risas de los dioses que observan, desde el Olimpo, la estulticia de los mortales, y que nos remite directamente a las sarcasticas observaciones que Menipo y Caronte realizan desde el cielo en el Icaromenipo y el Caronte de Luciano de Samosata, quien, a su vez, continuaba la tradicion cinica de la satira menipea.

Como dijimos, Tomas Moro compartia con Erasmo la pasion por Luciano y, como era de esperar, tambien la Utopia acusa una fuerte impronta cinica. Baste apuntar la subversion del significado convencional del oro (los cinicos eran conocidos como "los falsificadores de moneda"), la presencia de pasajes que constituyen autenticas diatribas cinicas, las burlas lucianescas y, sobre todo, las referencias a toda una tradicion cinica de "utopias" satiricas, que se remonta a la Politeia de Diogenes de Sinope. En dicha obra, que fue la particular respuesta del cinismo contra la Republica de Platon, Diogenes imagina una republica cinica ideal en la que deberia practicarse la frugalidad, la franqueza, (25) el amor libre y la antropofagia. (26) Tambien la Utopia acusa la influencia del genero cinico de la poesia parodica o spoudaigeloin, cuyo principal representante fue Crates. No en vano, en varios de los poemas citados por Laercio, Crates imagina ciudades e islas imaginarias: "Es noble la ciudad Zurron llamada, / fastuosa, aunque mugrienta, / bella, amena, fecunda, y nada tiene." (VI, vi, [seccion] 1, p. 154) "Que el tenia por patria / el propio menosprecio y la pobreza, / a quienes la fortuna no consume"; (VI, v, [seccion] 6, p. 156); "Que de Diogenes era ciudadano, / a quien nunca la envidia lazos puso." (VI, v, [seccion] 6, p. 157). Coincidimos, pues, con Kinney, quien afirma que "queda mucho por decir de Utopia como invencion cinica" (2000: 420, n. 64).

Una vez establecida la impronta cinica de la Utopia, cabe recordar la influencia que dicha obra tuvo en algunos de los principales enunciadores del mito del buen salvaje en America. Segun Maravall, "el siglo XVI fue una de las epocas de mayor carga utopica de la historia moderna de Europa" (1982:112). Asimismo, sabemos que Las Casas estuvo fuertemente influido por la Utopia de Tomas Moro (Ordiz, 1988:5) y Almoina [1951:40-50] y Maravall (1982:79) nos informan de que el primer obispo de Mexico, fray Juan de Zumarraga, poseia un ejemplar de la Utopia de Tomas Moro, cuyas anotaciones al margen indica que compartia muchos aspectos de su ideologia y sensibilidad humanisticas. (27) En general, la mayor parte de los misioneros compartian con los humanistas, en general, y con Tomas Moro, en particular, la sensacion de que Europa habia fracasado espiritualmente y que era necesario probar un nuevo renacimiento--religioso o cultural--en America (Borges, 1987: 5 y Duch, 1992:216). Como hemos visto, esta intuicion, fundamental en la conformacion del mito del buen salvaje, cuando no provenia directamente de la filosofia cinica, armonizaba por lo menos con buena parte de su imaginario.

Motivos cinicos en el mito del buen salvaje

El mito del buen salvaje comparte con la filosofia cinica el hecho de poder secuenciarse en dos momentos filosoficos muy semejantes. El primero, de corte destructivo, consistiria en una critica radical de la cultura o civilizacion, que se concebiria como un estado de degradacion que no acepta ningun tipo de mejora, ya que sus deficiencias no son circunstanciales, sino consustanciales. El segundo momento, de corte constructivo, propondria un retorno a un mitico e impreciso estado o vida natural, rayano en la vida primitiva (primitivismo) o, incluso, animal (teriofilia).

Uno de los primeros motivos del momento destructivo cinico es la critica contra el debilitamiento corporal y espiritual que las comodidades y los excesos de la vida civilizada suponen. Segun afirma Laercio, en Vidas de los filosofos mas ilustres, Diogenes "solia clamar con frecuencia, diciendo que "los dioses han dado a los hombres una vida facil; pero que esta se oculta a los que van buscando dulzuras, unguentos y cosas semejantes" (VI, ii, [seccion] 17, p. 144). (28) Este tipo de criticas tambien seran constantes en buena parte del corpus cronistico, asi como en buena parte de las obras de corte humanistico que trataron la cuestion americana. Tal es el caso, por ejemplo, de la magnifica descripcion de la molicie y de la decadencia de los colonos espanoles, en el siguiente fragmento de la Historia de los indios de la Nueva Espana, del fraile franciscano fray Toribio Benavente "Motolinia":
   Ver con cuanta pesadumbre se levanta un espanol de su cama muelle,
   y muchas veces le echa de ella la claridad del sol, y luego se pone
   un monjilazo, porque no le toque el viento, y pide de vestir, como
   si no tuviese manos para lo tomar, y asi le estan vistiendo como a
   manco ... (I, 14, p. 82)


Tambien Montaigne afirmara, en "De los canibales" (I, xxxi) y en "De los carruajes" (III, vi), sus dos ensayos mas influyentes en la conformacion del mito del buen salvaje, que los excesos de la civilizacion debilitan la salud fisica y moral de los hombres. En "De los canibales", los europeos seran vistos como frutos cultivados "que hemos alterado con nuestras artes, desviandolos del orden comun", con el objetivo de adaptarlas " al placer de nuestro gusto corrompido." (I, xxxi, t. I, p. 268); y en "De los coches", se presentara el contacto entre el mundo indigena y la degradada civilizacion europea como un "contagio":
   Mucho me temo que hayamos apresurado mucho su decadencia y ruina
   por nuestro contagio, y que le hayamos vendido muy caras nuestras
   ideas y nuestras artes. (III, vi, t. III, p. 146)


Otro motivo fundamental del momento destructivo de la filosofia cinica, asi como de la version moderna del mito del buen salvaje, es la critica a la codicia de dinero (philargyria) o de bienes materiales (aischrokerdeia). Coherentes con la opinion de Diogenes de Sinope, quien consideraba que "la pasion por el dinero es la metropolis de todos los males" (Laercio, VI, ii, [seccion] 22, p. 146), Crates renuncio a sus riquezas para dedicarse a la filosofia, tal y como la entendian los cinicos (VI, v, [seccion] 2, p. 155), y el esclavo Monimo arrojo al aire las monedas de plata con las que negociaba, logrando, de este modo, la libertad, al pensar su amo que la "locura" lo habia tornado inutil (VI, iii, [seccion] 1, p. 154). Dicho motivo, cuatro siglos anterior al rechazo de las riquezas del cristianismo primitivo, (29) que, segun Pierre Hadot, tuvo fuertes influencias helenisticas (2003: 59-78 y 177-190), sera un elemento fundamental del imaginario franciscano, que tanta importancia tuvo en la conformacion del mito del buen salvaje. Lo cierto es que tanto en el corpus cronistico como en los textos humanistas europeos son constantes las diatribas contra la fiebre del oro que caracterizo la conquista y la colonizacion americana. Ya Colon habla de la codicia de los espanoles en una anotacion del 22 de diciembre de 1492:

Porque como fuesen tan francos los indios y los espanoles tan codiciosos y desmedidos, que no les basta que por cabo de agujeta, aun por un pedazo de vidrio y de escudilla y por otras cosas de no nada les daban los indios cuanto querian, pero, aunque sin darles algo se los querrian todo haber y tomar (en Textos y documentos completos, 93).

A partir de este momento, la critica a la codicia de los espanoles va ser una constante en todas las cronicas de indias. Coincidimos, pues, con Caro Lopez (1998: 441-458), en que la critica moralizadora de la conquista de America se centraba, fundamentalmente, en el tema de la codicia, siendo el indiano el simbolo del hombre codicioso y depravado, en oposicion al modelo del buen salvaje. Recordemos, con Jose Luis Abellan, que la idea de "buen salvaje" aparece formulada ya en la fabula "El villano del Danubio", incluida en el tercer capitulo del tercer libro de El reloj de principes (1529), de Antonio de Guevara. En dicho pasaje, un barbaro germanico afea la vida barbara de los romanos, llegando a oponer la civilizacion como fuente de corrupcion y el estado de naturaleza como lugar de inocencia y de felicidad. (1979: t. II, p. 79 y p. 409) (30) Por su parte, Alfonso de Valdes, en su Dialogo de Mercurio y Caron, de fuerte impronta erasmista, lucianesca, menipea y, por lo tanto, cinica, hace referencia a la degradacion moral que los indigenas han sufrido por culpa del mal ejemplo que ha supuesto para ellos la codicia de los espanoles:
   Fuime a un reino nuevamente por los cristianos conquistado, y
   dieronme de ellos mil quejas los nuevamente convertidos, diciendo
   que de ellos habian aprendido a hurtar, a robar, a pleitear y a
   trampear. (p. 87)


El mismo tipo de argumentos hallamos, en Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539), en cuyo capitulo XVII Antonio de Guevara citara a Diogenes de Sinope para criticar la codicia de los espanoles, en general, y, segun Caro Lopez, de los espanoles pasados a America, en particular; (31) o en Las cortes de la muerte (1557), de Luis Hurtado de Toledo y Miguel de Carvajal, fuertemente influida por Erasmo y Las Casas (Caro Lopez, 1999:443 y Rodriguez Puertolas, 1961:655), donde se dice que los espanoles han ensenado a los indios a robar y a pleitear, cuando ellos despreciaban el oro, por no darles, como tampoco lo hacian los cinicos, el mismo valor convencional que le dan los hombres llamados "civilizados":
   Una cosa que les damos [el oro]
   de buena gana, o en paz,
   porque alla no lo estimamos
   en tanto, ni reputamos
   por causar males asaz.
   Que aunque la India es tenida
   por simple, cierto no yerra
   en despreciarlo, y lo olvida;
   que al fin es tierra cocida
   en las venas de la tierra. (p. 32)


Asimismo, en su Historia general y natural de las indias, Gonzalo Fernandez de Oviedo denostara "la codicia de los hombres insaciable" (III, vi) y, en su Brevisima, Bartolome de Las Casas considera que la causa de la violencia ejercida contra los indios es "la insaciable cudicia y ambicion que han tenido, que ha sido la mayor que en el mundo ser pudo" (p. 13).

Como era de esperar, este tipo de criticas tendra una especial importancia en autores franciscanos, como Motolinia, Mendieta o Sahagun, para los que la pobreza era un valor espiritual supremo, hecho que, como vimos, les llevo a interesarse, en diversas ocasiones, por los filosofos cinicos. Motolinia coincidira con Las Casas en que la codicia es la fuente de todos los males sucedidos en America--"si alguno preguntase que ha sido la causa de tantos males, yo diria que la codicia" (I, 3, p. 32)--y llegara a afirmar que "los espanoles seglares" han sido "tiranos y crueles" con los indios porque "no miran mas de a sus intereses y codicia que los ciega, deseandolos tener por esclavos y de hacerse ricos con sus sudores y trabajo?" (III,2, p. 173).

En su Historia eclesiastica indiana, fray Jeronimo de Mendieta afirmara, con un humor que no deja de recordamos las ingeniosas observaciones de Diogenes, que, "viendo [los indios] la prisa que se daban [los espanoles] a recoger el oro y la plata y otras cosas de precio y estima que podian haber", pensaron que querian regresarse pronto a su pais, "y asi esperaban el dia de su partida" (III, xviii, t. I, pp. 135-136). En otros lugares Mendieta sera mucho mas duro, llegando a afirmar que:
   ... [la codicia] ha devastado y exterminado la vina haciendose
   adorar (como la bestia del Apocalipsis) por universal senora, por
   poner los hombres ciegos toda su felicidad y esperanza en el negro
   dinero, como si no hubiera Dios en quien esperar y confiar, no
   abriendo los ojos para ver los patentes ejemplos que tenemos de los
   que han enriquecido en Indias, que llegados a tener en dinero o
   posesiones hacienda de quinientos y ochocientos mil ducados, y
   dende arriba, han bajado y venido a empobrecer, de suerte que unos
   murieron o mueren en carceles y otros en hospitales, y para conocer
   la verdad del comun refran, que dinero de Indias es dinero de
   duendes, que volverse en carbon o humo no puede escapar (IV, xlvi,
   t. II, p. 125).


Finalmente, en su Historia general de las cosas de la Nueva Espana, Bernardino de Sahagun denostara la codicia de los espanoles, cuya alegria al descubrir la existencia de oro entre los indigenas sera descrita en los siguientes terminos:
   ... se les puso risuena la cara, se alegraron mucho, estaban
   deleitandose. Como si fueran monos levantaban el oro, como que se
   sentaban en ademan de gusto, como que se les renovaba y se les
   iluminaba el corazon. Como que cierto es que eso anhelan con gran
   sed, se les ensancha el cuerpo por eso, tienen hambre furiosa de
   eso. Como unos puercos hambrientos ansian el oro (XII, xvii).


Montaigne retomara dicho motivo desde su habitual, aunque poco estudiado, enfoque cinico en "De los canibales", donde afirmara que el contacto de los canibales con el mundo europeo les va a resultar "costoso", ya que "de este trato les vendra la ruina, la cual supongo se habra iniciado ya" (I, xxxi, t. I, p. 277). En "De los coches" seguira la estela lascasiana al considerar que Europa, aprovechandose "de su ignorancia e inexperiencia", ha conducido a los indios "a la traicion, a la lujuria, a la avaricia y a toda suerte de inhumanidad y crueldad, a ejemplo y modelo de nuestras costumbres" y que "jamas la ambicion ni las enemistades publicas empujaron a los hombres unos contra otros a tan horribles hostilidades y a tan miserables calamidades." (III, vi, t. III, p. 148) (32)

Otro motivo caracteristico del momento critico del cinismo es el antiintelectalismo, como muestran las numerosas anecdotas, o chreia, que escenifican las chanzas de Diogenes contra las doctrinas de Platon, que aquel veia como epitome de la filosofia dogmatica y especulativa. (33) Ciertamente, el cinismo concuerda perfectamente con el humanismo, en general, y el erasmismo, en particular, en su rechazo de los enkyklia mathemata, o conocimientos meramente teoricos o cientificos, en aras de la practica de la etica, que para ellos constituia el verdadero nucleo de la sabiduria (Garcia Gual, 1996: 39). Es en este sentido en el que el estoico del siglo II a.C., Apolodoro de Seleucis, habria descrito el cinismo como "un atajo para la virtud" (Laercio VI, ix, [seccion] 3, p. 159). Tambien Petrarca, Erasmo, Moro y Montaigne rechazaran el frio intelectualismo del escolasticismo pseudo-aristotelico y apostaran por una vivencia mas practica de la filosofia y la religion. Asi, en De mi ignorancia y de la de muchos otros, Petrarca rechazara la erudicion y la especulacion filosofico-teologica, por considerar que impiden el verdadero objetivo de la cultura, que es el estimulo de la virtud y la bonhomia: "a las letras me he dedicado con moderacion y con el unico objetivo de llegar a ser bueno" (p. 51). La misma actitud mostrara Erasmo en su Coloquio de los religiosos o Convivium religiosum, donde llega a afirmar:
   Mas lamentaria faltarme un libro de Ciceron o Plutarco que todo
   cuanto escribieron Escoto y sus pares, no porque los condene sin
   remision, sino porque siento que con la lectura de los unos me
   vuelvo mejor, en tanto los otros me dejan mas frio para la
   autentica virtud y mas querencioso para las disputas. (1947, p.
   110)


Bartolome de las Casas se halla, precisamente, en esta linea cuando afirma, en su opusculo "Contra los perseguidores y calumniadores de los pueblos del Nuevo Mundo descubiertos en el oceano (1550-1551)": "Mandemos a paseo en esto a Aristoteles, pues de Cristo, que es verdad eterna, tenemos el siguiente mandato: "Amaras a tu projimo como a ti mismo"" (Las Casas, 1999, p. 54).

Pero lo que mas nos interesa aqui es el hecho de que este antiintelectualismo cinico, estrechamente conectado con el escepticismo antiguo, conformara, junto con las derivaciones misticas de la teologia negativa o apofatica--cristiana, judia o musulmana-, la doctrina de la "docta ignorancia", de Nicolas de Cusa (s. XIV), y el escepticismo pirronico, de Erasmo y Montaigne, el argumentario del que surgira, a comienzos del siglo XVI, el motivo de la "ignorancia sabia" de los indigenas. Desde esta perspectiva, el desconocimiento por parte de los indigenas de ciertos aspectos teologicos o tecnicos sera entendido como una ventaja respecto del frio intelectualismo y el arriesgado dogmatismo de los europeos "civilizados" en la via hacia la felicidad y la salvacion. Ciertamente, la idealizacion de la estulticia, conocida tradicionalmente como "morofilia", ha sido tradicionalmente relacionada con el escepticismo, grecolatino, judeocristiano o islamico. Sin embargo, el cinismo es una fuente fundamental para todos aquellos autores predispuestos a idealizar o, por lo menos, excusar la ignorancia que se le atribuia a los pueblos indigenas recien descubiertos. (34)

No es extrano, pues, que Antistenes llegase a proponer, provocativamente, a Ciro, rey persa, barbaro desde la perspectiva griega, como modelo de virtud. Otra modalidad de "barbarie" que los filosofos cinicos elogiaran e, incluso, practicaran, es la de la esclavitud, que modularan siguiendo el motivo del doulos archon o "esclavo gobernante", que es vendido a un amo (en sentido social) que necesita un amo (en sentido moral). Este es el motivo principal de la desaparecida La venta de Diogenes o La almoneda de Diogenes, de Menipo, que cita Laercio en sus Vidas de los filosofos mas ilustres (VI, ii, [seccion] 6, p. 141), asi como de la Subasta de vidas de Luciano de Samosata (II, 30-53), un autor al que Erasmo y Tomas Moro admiraron y tradujeron. (35)

No debemos, pues, subestimar la influencia que dicha tradicion pudo tener, no solo en autores como Erasmo o Moro, sino tambien en todos aquellos a los que estos influyeron y que tuvieron que enfrentarse al tema de la barbarie y de la esclavitud, oficial u oficiosa, de los indigenas americanos. Ciertamente, el hecho de que algunos de los filosofos mas admirados de la Antiguedad fuesen barbaros o esclavos, (36) y que'considerasen dicha condicion como una oportunidad en su apuesta por un radical ascetismo corporal y espiritual, pudo contribuir a idealizar, junto a otras muchas tradiciones filosoficas y religiosas, al indigena americano. Tal seria el caso, por ejemplo, de los franciscanos Motolinia, Sahagun o Mendieta, quienes, a pesar de querer mejorar la suerte de los indigenas, vieron en su pobreza radical una via ascetica para la salvacion. Evidentemente, estos autores no iban a citar directamente las fuentes cinicas, si bien, como vimos en la primera parte de este articulo, numerosos pensadores cristianos vieron en Diogenes y en sus seguidores un ejemplo admirable de ascetismo.

Otro motivo importante del momento critico del cinismo es el de la subversion de todas las convenciones, actitud que se resume en el lema paracharattein to nomisma, esto es, "falsificar o reacunar la moneda" (Diogenes laercio, VI, ii, 1 p. 139). Con su aspecto (cabellos largos, barba desarreglada, manto tosco y zurron), con su desverguenza (anaideia), con su franqueza (parresia), con su rechazo de la buena fama (adoxia) y de la moneda, convencion de las convenciones, (37) con sus chistes, insultos y acciones insolentes y extemporaneas (chreiai), con sus masturbaciones y copulaciones publicas (Diogenes de Sinope y Crates e Hiparquia, respectivamente), asi como con su apologia de la antropofagia, los cinicos buscaban violentar todas las convenciones sociales, con la esperanza de provocar en sus interlocutores la asuncion de su caracter artificial y alienante, que debia verse seguido por un regreso a una vida natural.

Es de sobras conocido que la antropofagia fue uno de los temas fundamentales en las discusiones acerca de si los indigenas debian ser considerados seres humanos. Lo cierto es que, a la hora de enfrentarse a esta cuestion, Las Casas o Montaigne no pudieron hallar mas que en la filosofia cinica--y quizas tambien en la esceptica, con la que el cinismo mantuvo unas relaciones muy estrechas--una mirada exculpadora de la antropofagia. El principal antecedente son un tratado politico, la Politeia, y una tragedia, el Tiestes, de Diogenes de Sinope. Aunque ambas obras se perdieron, conservamos algunos testimonios gracias a Diogenes Laercio, Filodemo de Gadara o Cleantes. Segun Filodemo de Gadara, Diogenes defendia que los habitantes de la republica cinica que imagina en su Politeia "se alimenten ... de los que mueran ... y disponen, no obstante, que no hay diferencia entre que sean enterrados o que queden sin sepultura ..." (en Filodemo, Sobre los estoicos: Papiro Herculanense, no. 339, Col XI, 3, recogido en Los filosofos cinicos I, p. 273-276, [seccion] 191) Segun Diogenes Laercio, en el Tiestes, tras rechazar ciertas convenciones funerarias, Diogenes de Sinope afirma que "no es mal alguno tomar cosas de los templos, comer de todos los animales, y aun carne humana, como constaba por costumbre de otras naciones" (Diogenes Laercio, VI, ii, [seccion] 38, p. 152).

Asi, cuando Montaigne afirme, en "De los canibales", que "es mas barbaro comerse a un hombre vivo que comerselo muerto; desgarrar por medio de suplicios y tormentos un cuerpo todavia lleno de vida", no esta haciendo mas que seguir a Diogenes de Sinope, quien afirmo, en otro contexto, pero con el mismo argumento, que "es mucho mejor topar con los cuervos que con los aduladores, que devoran a los hombres buenos cuando aun estan vivos"." (Ateneo, VI 254 c, recogido en Los filosofos cinicos I, p. 316, [seccion] 347). Asimismo, al final de dicho ensayo, Montaigne nos informa de que los tres canibales que visitaron Francia se sorprendieron de que, en dicho pais, los pobres no se rebelasen contra los ricos:
   ... observaron que habia entre nosotros muchas personas llenas y
   ahitas de toda suerte de comodidades y riquezas; que los otros
   mendigaban de hambre y miseria, y que les parecia tambien singular
   que los segundos pudieran soportar injusticia semejante y que no
   estrangularan a los primeros, o no pusieran fuego a sus casas.


Dicho fragmento, ademas de recordarnos al opusculo de su bienamado Etienne de La Boetie, titulado Contra la servidumbre voluntaria--de clara impronta cinica, por cierto--, nos remite inevitablemente a Diogenes de Sinope, quien "admirabase de los esclavos, "que viendo la voracidad de sus amos nada hurtaban de la comida". (Laercio, VI, ii, [seccion] 5, p. 140).

El rechazo cinico de la civilizacion sera tan radical que llega a prescindir, incluso, de la escritura, que en tantas ocasiones ha sido considerada la frontera que separa la civilizacion de la barbarie, la historia de la prehistoria. No es extrano, pues, que los filosofos cinicos, como dijimos mas arriba, apenas escribiesen, pues preferian expresar sus ideas o, mejor dicho, su modo de vida, a traves de anecdotas, maximas u ocurrencias. De este modo, los cinicos reaccionaban contra los excesos retoricos y especulativos de la filosofia "oficial" y apostaban por un pensamiento que fuese realmente un "atajo hacia la virtud", que se basase en la accion, prescindiendo de farragos, disputas y abstracciones. Este aspecto del cinismo no solo tendra una gran influencia en la apuesta por la consuetudo y la claritas de los humanistas, asi como en el interes por el genero de las anecdotas o chreiai--no son otra cosa muchos de los Adagia o Apotegmas de Erasmo o de las facecias del Lazarillo-, sino que tambien permitio a muchos de los pensadores de tendencia humanista que se enfrentaron a la cuestion americana el obviar, justificar o, incluso, elogiar el hecho de que los indigenas no tuviesen escritura. Ciertamente, si un sabio como Diogenes de Sinope habia podido prescindir de la escritura, su desconocimiento no podia ser considerado un obstaculo fundamental en la consideracion del indigena como un ser capacitado para el conocimiento filosofico y la salvacion espiritual.

Pasemos, a continuacion, a ver que motivos del momento constructivo del cinismo pudieron influir en la construccion del mito moderno del buen salvaje. De algun modo, el momento constructivo del cinismo es el reverso de su critica de la civilizacion. Sus supuestas ventajas civilizatorias no serian mas que un intento desesperado de contrarrestar el caracter desnaturalizado del hombre. (38) Esto es, precisamente, lo que Plinio sugerira al comienzo del libro VII de la Historia natural, donde afirma que la naturaleza es mas una madrastra que una madre para el hombre, pues los animales llegan al mundo vestidos, mientras que el hombre llega desnudo, siendo la desnudez del hombre no solo una cuestion fisica sino, sobre todo, espiritual. Asi, frente a la decadencia de los espanoles, los autores que contribuyeron a forjar el mito moderno del buen salvaje atribuiran a los indigenas una vida frugal y salutifera, como prueba el siguiente fragmento de la Historia de los indios de Motolinia:
   [Los indios], criados desnudos, viven buenos y sanos, y bien
   dispuestos, recios, fuertes, alegres, ligeros y habiles para cuanto
   de ellos quieren hacer. Y lo que mas hace al caso es, que ya que
   han venido en conocimiento de Dios, tienen pocos impedimentos para
   seguir y guardar la vida y ley de Jesucristo. (I, 14, p. 82)


Tambien en "De los canibales", Montaigne comparara a los indigenas con los frutos silvestres, en los que "se guardan vigorosas y vivas las propiedades y virtudes naturales, que son las verdaderas y utiles" (I, xxxi, t. I, p. 268).

La critica de la codicia de los europeos presupone, a su vez, la idealizacion del buen salvaje en tanto que ser generoso y desprendido. Asi, en Las cortes de la muerte, el alma de los indios que es convocada en esa danza de la muerte menipea diran:
   Que nosotros no buscamos
   las riquezas ni heredades;
   con esto nos contentamos,
   con saber que sojuzgamos
   nuestras propias voluntades.
   Y esta tenemos alla
   por muy gran filosofia
   y cristiana ... (p. 33).


Es posible tambien intuir resonancias cinicas en algunos de los encendidos elogios de la pobreza de los indigenas que hallamos en franciscanos como Olmos, Motolinia, Mendieta, Sahagun y Mendieta o, incluso, en el propio Colon, que estuvo fuertemente influido por el franciscanismo (Milhou, 1983). Recordemos que la orden serafica, que centraba su propuesta religiosa alrededor de la idea de "pobreza" o "desprendimiento" radical (Duch, 1992: 275), se identifico en diversas ocasiones con el duro ascetismo cinico. (39) No es extrano, pues, que, en su idealizacion de la pobreza indigena, los franciscanos retomasen, aun sin ser conscientes de ello, ideas muy semejantes a las que motivaron aquella identificacion. Tal seria el caso de Jeronimo de Mendieta, quien, en su Historia eclesiastica indiana, exaltara la pobreza de los indios en tanto que praeparatio evangelica apelando al Sermon de la Montana:
   Es cierto que no crio Dios, ni tiene en el mundo gente mas pobre y
   contenta con la pobreza, que son los indios, ni mas quitada de
   codicia y avaricia que (segun San Pablo) es raiz de todos los
   males, ni mas larga y liberal de lo poco que tienen. (IV, xxi, t.
   II, pp. 54-56)


Lo que no deja de recordamos al siguiente testimonio de Plutarco:

Algunos hicieron, como Diogenes y Crates, del destierro de la patria y de la perdida de riquezas viatico para el ocio y para la filosofia. (Como sacar provecho de los enemigos, 2, [seccion] 87a, t. I, p. 309)

Tambien en el siguiente fragmento del Libro perdido de Motolinia, que hemos podido recuperar gracias a una de las extensas citas que el oidor Alonso de Zorita realiza en su Breve y sumaria relacion, descubrimos el motivo de la pobreza como oportunidad de salvacion:
   Estos casi no tienen estorbo que los impida ir al cielo, de los
   muchos que a los espanoles cercan y tienen sumidos, porque su vida
   de ellos se contenta con muy poco: su comida es muy pobre, e lo
   mesmo el vestir: duermen en una estera, y los mas no la alcanzan:
   no se desvelan por adquirir riquezas, ni se matan por alcanzar
   estados ni dignidades: con su pobre manta se contentan, y en
   despertando estan aparejados para orar [...] duermen en tierra, y
   cuando mucho tienen una estera vieja, y por cabecera una piedra o
   un madero. Sus casas son muy pequenas, algunas de paja. Los santos
   buscaron esta vida, y la leemos para nuestro ejemplo, y nos
   maravillamos mucho. Nosotros en libros vivos lo leemos y lo vemos
   con nuestros ojos, y lo que vemos es mas que lo que leemos e
   sabemos, que lo que pudieramos creer. (pp. 130-131) (40)


Por otra parte, los cinicos consideraban que cualquiera podia emprender este camino ascetico que llevase a la felicidad y a la sabiduria entendidas como una libertad radical. Pero no se trata solo de que los esclavos, los desterrados, los barbaros y las mujeres pudiesen llegar a ser sabios, sino de que, como acabamos de ver, esa condicion desamparada ("no tienen estorbo", dice Motolinia) era, precisamente, la mejor via para empezar a ser libres. (41) Asi, frente a Gines de Sepulveda, que compartia con Aristoteles la opinion de que los hombres nacen libres o esclavos por naturaleza (Cro, 1983:128), Las Casas, influido por Erasmo, quien, a su vez, estaba influido por los cinicos, considerara que nadie esta condenado por nacimiento, sino que cualquiera puede salvarse.

Finalmente, como dijimos, el hipematuralismo llegaba a considerar al animal como un ser mas sabio y feliz, y por lo tanto mas cercano a la divinidad, que el hombre. Esta tradicion teriofilica pudo suponer una importante fuente de inspiracion para aquellos autores que quisiesen defender el indio, en una epoca en la que su "humanidad" todavia estaba en tela de juicio. Segun esta perspectiva, la "inhumanidad" del indigena podia suponer una "humanidad" superior, ya que su presunta condicion animal no suponia un obstaculo, sino antes bien, un atajo hacia la verdadera virtud. No se trata, claro esta, de que Las Casas pudiese llegar a creer seriamente en un argumento de este tipo. Sin embargo, los modos de argumentacion de la epoca, que no eran tan lineales como acumulativos, podian incluir argumentos poco ortodoxos o extemporaneos. Eso sera, precisamente, lo que hara Las Casas en su intento por "hacer que el sacrificio humano sea menos extrano, menos excepcional para el espiritu de su lector" afirmando que "ese sacrificio no esta enteramente ausente en la propia religion cristiana" (Todorov, 2005: 197).

Por otra parte, siempre existe la posibilidad de una declinacion cristiana del cinismo, especialmente frecuente entre los franciscanos de primera hora, algunos de los cuales habrian llegado a pensar que los indigenas no necesitaban esa "policia" con la que la corona espanola pretendia civilizarlos y redimirlos, sino que era, precisamente, esa exterioridad de la polis entendida como civilizacion corrompida y corruptora lo que sentaba las bases de su salud corporal y espiritual. No es extrano, pues, que el franciscano Jeronimo de Mendieta llegara a afirmar, en el "Prologo" al libro segundo de su Historia eclesiastica indiana, que los infieles "de menor talento hayan tenido en su infidelidad mejor policia y gobierno, en lo que es costumbres morales, que el que tienen, siendo cristianos, debajo de nuestra mano" (II, p. 75).

Ciertamente, el cristianismo siempre desecho el aspecto mas provocativo e impudico del cinismo. Con todo, la naturalidad con la que les parecio que los indigenas iban desnudos, defecaban e, incluso, mantenian relaciones sexuales fue destacada en los escritos de los autores mas influidos por el humanismo y que, como pretendemos demostrar, no solo tenian en cuenta el conocido adagio latino naturalia non sunt turpia, sino tambien toda una serie de motivos naturalistas e hipernaturalistas, convenientemente depurados, procedentes de la tradicion cinica. (42) Recordemos que el naturalismo, presentado, ademas, en conexion con las figuras de Antistenes y Diogenes, era un elemento esencial de la philosophia christi, tal y como el mismo Erasmo la enunciaba en su Paraclesis-Methodus.

Uno de los hipematuralistas, infraprimitivistas o animalistas mas influyentes sera Michel de Montaigne quien, no solo en "Los canibales" y "De los carruajes", sino, mas aun, en su "Apologia de Raimundo Sabunde", pretende darle al ser humano una leccion de humildad mostrando la superioridad relativa en lo que respecta tanto a virtudes como a habilidades de los animales respecto de los hombres. A este tipo de animalismo, que ha sido muy poco estudiado, a pesar de haber sido tan extendido como el primitivismo o el naturalismo mismos, Boas lo llamara "teriofilia" y lo definira como la actitud que considera que "las betias--como los salvajes--son mas "naturales" que el hombre y, por lo tanto, son superiores al hombre" (1966: 1). Asi, para Montaigne, no solo la razon y la ciencia, como rasgos especificamente humanos, son fuente de muchos males, cosa que tambien defendera Rousseau en su Discurso sobre las artes y las ciencias, sino que, a pesar de considerar que la naturaleza provee a todos sus hijos con los medios de defensa y adaptacion mas adecuados, de modo que el hombre no esta ni por encima ni por debajo de los demas animales, defendera que los animales son superiores a el por saber curarse a si mismos, por haber ensenado al hombre tantas cosas (la arana a tejer, el ruisenor a cantar), asi como por dar consantes ejemplos de piedad, fidelidad y gratitud, en muchas ocasiones superiores a aquellos de los que parece capaz el hombre. Boas olvida la fuente cinica de estos argumentos para centrarse exclusivamente en la tradicion literaria clasica. (43) Sin embargo, Montaigne tambien seguia, junto con el naturalismo epicureo y el relativismo esceptico, el hipernaturalismo o teriofilia cinica, hecho que lo doto de una perspectiva privilegiada para enfrentarse a la alteridad pretendidadmente radical de las culturas indigenas y que, indudablemente, influyo en su modo de contribuir a la construccion colectiva del mito americano del buen salvaje.

Para acabar, digamos que somos conscientes de que, salvo Montaigne y algunos de sus discipulos, la version mas extendida del mito del buen salvaje no alcanza la radicalidad de los cinicos. Estos jamas hubiesen concebido al indio como una hoja en blanco donde reescribir con mejor letra el cristianismo o la civilizacion, sino, antes bien, como una forma de vida superior en virtud de su (aparente) ausencia de convenciones culturales y de su (aparente) cercania a la vida primitiva, natural o, incluso, animal. Pero a pesar de que esta radicalidad nunca pudo ser aceptada por el discurso oficial occidental, ya fuese por ser incompatible con el antropocentrismo cristiano, ya fuese por ser incompatible con el progresismo moderno, parece indudable que muchos motivos cinicos, convenientemente adaptados y domesticados, tuvieron una gran influencia en el modo en que Europa se enfrento a la cuestion del Nuevo Mundo, en general, y a la de las poblaciones indigenas, en particular.

Conclusion

Son muchos los aspectos que quedan por estudiar acerca de la influencia del cinismo en la construccion de la version moderna del mito del buen salvaje. Falta mostrar detalladamente que anecdotas cinicas pasaron de la obra de Diogenes Laercio o Plutarco a las obras de Erasmo, Vives, Moro o Montaigne y cuales, a su vez, pasaron de la obra de estos ultimos a la de todos aquellos cronistas, religiosos, teologos, humanistas o filosofos que participaron, de un modo u otro, en la actualizacion moderna de este mitema. Bastenos, por el momento, notar que en el mito americano del buen salvaje confluyen, ademas de la tradicion religiosa (Adan y Eva como representantes de una candidez original y natural, el genus angelicum de los milenaristas, el topico de que Cristo predico a los simples), y de la tradicion literaria grecolatina (Hesiodo, Horacio, Ovidio), una tradicion propiamente filosofica que incluye, tanto el naturalismo epicureo y el antiintelectualismo esceptico como el hipernaturalismo o, incluso, animalismo cinico.

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Bernat CASTANY PRADO

Universidad de Barcelona

bcastany@ub.edu

(1) Dichos articulos son "Cerdos en el paraiso: La influencia de la filosofia epicurea en la construccion del mito del buen salvaje" (2013:279-291) y "Asnos en el paraiso: La influencia de la filosofia esceptica en la construccion del mito del buen salvaje" (en prensa).

(2) Cabe preguntarse, por que, habiendo tantos indicios, no existen apenas estudios al respecto. Como suele suceder, este vacio teorico se debe a multiples causas, algunas de corte ideologico o religioso. Destaquemos, para empezar, la caricaturizacion que los padres de la Iglesia llevaron a cabo de las filosofias helenisticas, cinica, epicurea y esceptica, no asi de la estoica y la neoplatonica, por considerarlas incompatibles con la doctrina o la sensibilidad cristianas. Tanto es asi que, aunque el Renacimiento intento recuperarlas y cristianizarlas, el estigma resulto ser tan profundo que no lograron rehabilitarse mas que parcialmente. Por si esto no fuese suficiente, este cinismo cristianizado cayo de nuevo en el olvido con el advenimiento de la modernidad, racionalista y cientificista, cuyo progresismo era totalmente incompatible con el hipernaturalismo cinico (por no hablar del relativismo esceptico y el naturalismo epicureo). Asimismo, el hecho de que el cinismo antiguo fuese "mas una actitud vital ejemplificada inolvidablemente en tres o cuatro figuras seneras que un sistema o una escuela filosofica original" (Garcia Gual, 1996: 11) le valio ser desatendido por la sensibilidad filosofica propia de la modernidad, que solo considero verdaderamente "filosoficos" aquellos autores que elaboraban sistemas. Finalmente, la condicion voluntariamente agrafa del cinismo, que llevo a que sus formas de expresion mas habituales fuesen la anecdota, el apotegma o, incluso, el chiste, no solo dificulto su transmision, sino tambien su inclusion entre las expresiones filosoficas dignas de ser tenidas en cuenta por los autores modernos. Sobre la marginacion de la filosofia cinica durante la epoca moderna, vease el capitulo "La constelacion cinica", incluido en Las sabidurias de la antiguedad. Contrahistoria de la filosofia, de Michel Onfray (2008:131-142).

(3) "Fue el primero, segun Diocles, que duplico el palio, sin llevar otra ropa, y que tomo baculo y zurron." (Laercio, VI, i, [seccion] 8, p. 137)

(4) Sobre el rechazo cinico de las convenciones dieteticas, higienicas y sexuales, recuerdese que Diogenes de Sinope "solia hacer todas las cosas en publico, tanto las de Ceres cuanto las de Venus, valiendose de estos argumentos: "Si el comer no es absurdo alguno, tampoco lo sera comer en el foro. Es asi que el comer no es absurdo; luego ni lo es en el foro"." (Laercio, VI, ii, [seccion] 35, p. 151) Tambien Crates hacia el amor en publico con su esposa Hiparquia (VI, vii, [seccion] 1, p. 158).

(5) Segun Laercio, Diogenes de Sinope "incluso trato de comer carne cruda, pero no la pudo digerir" (VI, ii, [seccion] 9, p. 142); y segun Plutarco, "Diogenes el Cinico apenas usaba fuego, de manera que dijo cuando se comio un pulpo crudo: "asi, por vuestro bien me arriesgo"." (Sobre si es mas util el agua que el fuego, 2, [seccion] 956 b, t. IX, p. 243).

(6) El lector puede hallar interesantes consideraciones sobre el "bestiario" filosofico cinico en el capitulo "Emblemas del perro", incluido en Cinismos. Retrato de los filosofos llamados perros, de Michel Onfray (2002: 35-43).

(7) Ya Antistenes "era apodado Aplocuon" (Laercio, VI, ii, [seccion] 8, p. 137), esto es, 'perro simple, manso o genuino'. En lo que respecta a Diogenes de Sinope, son multiples los testimonios que indican que era conocido como "el Perro". Vease, entre otros, Laercio VI, ii, pp. 142, 143, 145, 147 y 149. Sobre la posibilidad de que los Hemikynes (medio perros) o Kinokephaloi (cabezas de perro) de los que hablaron Hesiodo, Estrabon o Ctesias se hallen en el origen del nombre y el imaginario caninos de los cinicos, vease White (1991:50) y Romm (2000:177). Recuerdese que tambien Marco Polo, John Mandeville y Cristobal Colon hablaron de hombres con cabeza de perro.

(8) El lector puede hallar una exhaustiva antologia del rico anecdotario cinico en la antologia de testimonios Los filosofos cinicos y la literatura moral serioburlesca, de Jose A. Martin Garcia. En dicha obra pueden leerse las Epistolas pseudodiogenicas (pp. 391-429).

(9) Sobre el concepto de "ejercicio espiritual" en las filosofias helenisticas, vease los trabajos de Onfray (2002 y 2008:131-142), Nussbaum (2003) y Hadot (2006).

(10) "Pero tambien Diogenes habitaba en un tonel por su exagerada parquedad, porque Diogenes no hubiera vivido mal en casa de ningun hombre que tuviera juicio, aunque fuera modesto" (Contra Celso, II, 41, en Los filosofos cinicos, I, p. 352, [seccion] 498).

(11) Estas semejanzas explicarian el curioso caso de Maximo Heron de Alejandria, quien, en el siglo IV d.C., trataria de ser cristiano y cinico al mismo tiempo. Vease al respecto Los filosofos cinicos, pp. 1110-1123.

(12) Para una exposicion general de esta disputa, vease Los filosofos cinicos, II, pp. 931-935.

(13) "Poned un baston en la mano de algunos cenobitas del monte Atos, que tienen ya la ignorancia, la indecencia, la pobreza, la barba, el habito grosero, la alforja y las sandalias de Antistenes. Suponedles, a continuacion, la elevacion del alma, una pasion violenta por la virtud y un odio vigoroso hacia el vicio. El resultado sera una secta de Cinicos." La traduccion es nuestra.

(14) Sobre la figura de Diogenes de Sinope en las obras arabes medievales, vease Gutas (1993:475-518).

(15) Tal sera el caso, por ejemplo, del Policraticus de Juan de Salisbury, donde se ensalza el ascetismo de Diogenes; de la Divina comedia de Dante, donde se ubica a este ultimo en el Limbo, junto a los filosofos mas importantes del mundo grecolatino (Infierno, 4, 130-144); de Los triunfos de Petrarca, donde se lo alaba, nuevamente, sin dejar de criticar, por eso, su anaideia o "desverguenza", al mas puro estilo agustiniano; o de los De Casibus Virorum Illustrium, de Boccaccio, donde se lo equipara a San Juan Bautista.

(16) Veanse las estimulantes reflexiones que G. K. Chesterton hace al respecto en el capitulo 5, titulado "Juglares de Dios", de su obra San Francisco de Asis. Notese, a su vez, las semejanzas entre la vida de Santa Clara y la de la filosofa cinica Hiparquia, companera de Crates (Laercio, VI, vii).

(17) "De este modo fue Sileno Antistenes, que con su baculo, su zurron y su capa, aventajaba en fortuna a los mas grandes monarcas. De este modo fue Sileno Diogenes, al que la gente trataba como a un perro. Sin embargo, algo de divino hubo de percibir en ese perro Alejandro (quien parecia ser el corifeo y el "alfa" de todos los principes) cuando, admirado de su grandeza de animo, dijo que de no haber sido Alejandro habria preferido ser Diogenes (!cuando precisamente por ser Alejandro deberia haber preferido el espiritu de Diogenes!)". (Erasmo, Adagios del poder y de la guerra, p. 112)

(18) Erasmo llego a dedicar dos adagios enteros a los cinicos: el numero 1234, titulado "Canina facundia" y el numero 2070, titulado "Ad Cynosarges".

(19) Notemos que Juliano realizo exactamente la misma operacion al afirmar que los cinicos, que en estos fragmentos hacen las veces de cristianos, tuvieron precursores entre los "barbaros": "Estoy convencido de que tuvo algunos [practicantes] ya antes de que el [el cinismo] existiera, y no solo entre los griegos, sino tambien entre los barbaros, porque es la filosofia que parece ser, en cierto modo, universal, muy natural y que no requiere ninguna especial dedicacion intelectual." (Juliano, Discursos IX [VI] 8, p. 187 b-c, en Los filosofos cinicos, I, p. 142, [seccion] 64) Vease tambien Juliano, Oracion 6, 187c-d.

(20) Vease al respecto Bataillon (1966:197).

(21) Para una tematizacion del concepto de "constelacion mitica", vease Mitologias politicas, de Raoul Girardet.

(22) Maravall, si bien acepta que algunos misioneros, como Las Casas, Motolinia, Mendieta o Torquemada, tenian una sensibilidad humanistica (1982: 83), considera que no hay pruebas al respecto (89). Le responden satisfactoriamente Martin Hernandez, quien aportara, entre otras muchas pruebas, las numerosas alusiones que Juan de Zumarraga realizara al Enchiridion y ala Paraclesis de Erasmo en su Doctrina breve, de 1547 (1992:45-84). Vease tambien Green [1969: 78], Phelan [1972:72], Broda [1975], Lafaye [1984: 156-160], Liss [1986: 164-165], Martin Hernandez (1986:55-80) o Duch [1992: 212].

(23) No debemos pensar, sin embargo, que el cinismo fue aceptado sin problemas durante el Renacimiento. Tal es el caso, por ejemplo, de Pico della Mirandola, quien, a pesar de considerar, en su Examen Vanitatis (1520), que el cinismo y el cristianismo comparten numerosos aspectos, concluye que la felicidad perfecta no puede pasar por vivir como un perro, sino, antes bien, por vivir como Cristo (Matton, 2000: 335).

(24) Sobre la importancia de Luciano en la literatura espanola de los siglos XVI a XVIII, vease Vives Coll (1959). Sobre el genero de la satira menipea en el mundo clasico, vease Relihan (1993). Tambien puede encontrarse un interesante analisis de la pervivencia de la satira menipea en la literatura espanola, a traves de las teorias que Bajtin expuso en Problemas de la poetica de Dostoievski, en Jimenez Leon (2000:311-337). Sobre las diatribas cinicas, vease Martin Garcia (2008:291-295).

(25) "Preguntado que es lo mejor en los hombres, respondio: "La libertad en el decir"" (Diogenes Laercio, VI, ii, [seccion] 34, p. 151) Tambien Juliano elogia esaparresia o "libertad en el decir", que tambien se ha traducido como "franqueza": "[Quien quiera ejercer el cinismo debe], en primer lugar, hacer uso de la franqueza de expresion, cuando haya demostrado que se ha hecho merecedor de ella, como en mi opinion lo fueron Crates y Diogenes." (Juliano, Discursos IX [VI] 18, p. 200 d-20, p. 203 c en Los filosofos cinicos, I, p. 300, [seccion] 258)

(26) Segun Michel Onfray (2002:136-139), la apologia de la antropofagia en el cinismo esta intimamente relacionada con el materialismo, de corte atomista.

(27) Sobre la influencia de la Utopia en America, vease tambien Abellan [1979: 373-389] y Zavala [1988: 1-8]. Sobre las utopias en general, vease el exhaustivo estudio de Manuel, Moreno y Fritzie [1984].

(28) Vease al respecto Castany (2013:279-291).

(29) Recuerdese el pasaje del joven rico en Marcos, 10, 21: "(21) Jesus, fijando en el su mirada, le amo y le dijo: Una cosa te falta: anda, cuanto tienes vendelo y daselo a los pobres y tendras un tesoro en el cielo; luego, ven y sigueme".

(30) Sobre las fuentes clasicas de este tipo de diatribas puestas en boca de barbaros, vease Romm [2000:163-181].

(31) "Once anos continuos estuvo el filosofo Diogenes en la casa y corte de Dionisio, el cual, como dejase a Dionisio y a su casa y se tornase a Grecia y un dia estuviese lavando unas berzas, dijole otro filosofo por le motejar y aun lastimar: "Si tu no dejaras la corte de Dionisio, no lavaras berzas." Al cual respondio Diogenes: "Y aun si tu te contentases con berzas, no estarias en la corte de Dionisio"." (Antonio de Guevara, Menosprecio de corte, p. 140)

(32) Otra fuente importante de este ensayo son las ingeniosas criticas que el rey de los etiopes realizo de los regalos que los embajadores persas le ofrecieron en el libro III, [seccion] 1724 de la Historia de Herodoto. Sobre las conexiones entre este tipo de fuentes y la filosofia cinica, vease Romm (2000).

(33) Dicho intelectualismo se halla cifrado en aquella anecdota que muestra a Diogenes buscando a un hombre en el agora con un farol encendido en pleno dia, y que no deja de ser una burla contra la idea platonica de "humanidad" (Diogenes Laercio VI, ii, [seccion] 15, p. 144). Tambien es celebre la anecdota segun la cual Diogenes habria lanzado una gallina desplumada al centro del corro en el que Platon estaba definiendo al hombre como "ser bipedo implume" (VI, ii, [seccion] 14, p. 143); aquella segun la cual, "disputando Platon acerca de las ideas, y usando de las voces mesalidady vaseidad, [Diogenes] dijo: "Yo, oh Platon, veo la mesa y el vaso; pero no la mesalidad ni la vaseidad"." (VI, ii, [seccion] 24, p. 147); o aquella segun la cual habria comenzado a caminar alrededor de Zenon mientras este exponia sus argumentos contra la existencia del movimiento (Sexto Empirico, Esbozos pirronicos,III x, [seccion] 66, p. 256).

(34) Sobre la idealizacion, no solo esceptica, sino tambien cinica, de los indigenas en tanto que "ignorantes sabios", vease mi articulo "Asnos en el paraiso: La influencia de la filosofia esceptica en la construccion del mito moderno del buen salvaje" (en prensa). Sobre la apasionante cuestion de los viajeros protocinicos y cinicos y de las diatribas contra la civilizacion griega puestas en boca de los "barbaros", vease "Cabezas de Perro y Nobles Salvajes: ?Cinismo antes de los cinicos?" (Romm, 2000:163-181) y "El acento escita: Anacarsis y los cinicos" (Martin, 2000:182-207).

(35) "Refiere Menipo en La almoneda de Diogenes que, habiendo sido hecho cautivo, como al venderlo le preguntasen que sabia hacer, respondio: "Se mandar a los hombres"." (Laercio, VI, ii, [seccion] 6, p. 141) Tambien Plutarco incluye la anecdota en Si el vicio puede causar infelicidad (3, [seccion] 499 b, t. VII, p. 225), Aulo Gelio, en Noches aticas (II 18, 9-10) y Luciano, en Subasta de vidas (II, pp. 36-37). Vease tambien Diogenes Laercio: "Objetandole una vez el que no era hijo de dos libres, respondio: "Ni tampoco de dos palestritas o luchadores, y no obstante, soy palestrita."" (VI, i, [seccion] 4, p. 135)

(36) Diogenes fue admirado hasta tal punto que se convirtio en un topico equipararlo e, incluso, mostrarlo como un ser superior a Alejandro Magno: "Demetrio trae en sus Colombronos que el mismo dia en que murio Alejandro en Babilonia, murio Diogenes en Corinto." (Laercio, VI, [seccion] 42, p. 153) "Recordaron que la muerte del rey Alejandro y la del cinico Diogenes ocurrieron el mismo dia." (Plutarco, Charlas de sobremesa VIII, I, 1, [seccion] 717 c., t. IV, p. 342) Marco Aurelio, tambien emperador, afirmara que Alejandro, Gayo y Pompeyo no son nada en comparacion con Diogenes, Heraclito y Socrates, pues "estos vieron cosas, sus causas, sus materias, y sus principios guias eran autosuficientes; pero aquellos, !cuantas cosas ignoraban, de cuantas cosas eran esclavos!" (Meditaciones, VIII, [seccion] 3, p. 146) Es fundamental al respecto, el dialogo entre Diogenes y Alejandro que Luciano imagina en los Dialogos de los muertos (IV, xiii, pp. 181-184).

(37) "Diogenes, en su propia Constitucion politica, legisla que las tabas sean materia [o moneda] legal" (Ateneo, IV 159 c, en Los filosofos cinicos, I, p. 273 [seccion] 190).

(38) Vease al respecto los capitulos titulados "La naturaleza como norma" y "Primitivismo cinico" en Lovejoy y Boas (1935:caps. III y IV).

(39) Recordemos, entre tantas otras, la anecdota segun la cual, "habiendo visto una vez que un muchacho bebia con las manos, saco su colodra del zurron y la arrojo, diciendo: "Un muchacho me gana en simplicidad y economia"." (Laercio, VI, ii, [seccion] 11, p. 142, tambien en Plutarco, Como percibir los propios progresos en la virtud, cap. 8, t. I p. 286 y en las Satiras menipeas de Varron, LVI, 9 y LXXI, 20). Mas interesantes, quizas, son los testimonios de Estobeo, segun el cual, "Diogenes decia que "la pobreza es la virtud autodidacta"" (Estobeo, IV 32, 19, en Los filosofos cinicos, I, p. 311, [seccion] 312) y "que "la pobreza es una proteccion autodidacta de la filosofia, porque la pobreza fuerza con hechos a lo mismo que ella trata de convencer con palabras"." (Estobeo, IV 32, 11 en Los filosofos cinicos, I, p. 311, [seccion] 313) Nuevamente, Plutarco exclamara, en Sobre si el vicio puede causar infelicidad: "Pero ?descenderas de una existencia brillante, de casa, mesa y dispendios al manto raido, la alforja y a mendigar el sustento diario? Esto es el principio de felicidad para Diogenes, el de la libertad y buena fama para Crates." (cap. 3, [seccion] 499 c-d, t. VII, p. 226)

(40) Seguramente, el compilador de la Historia decidio omitirlo por considerarlo demasiado radical o, por lo menos, inadecuado para el objetivo que su obra tenia, que era convencer a un alto cargo de la corona de que debia detenerse la implementacion de las Nuevas Leyes.

(41) Plutarco afirmara, en Sobre la paz del alma (6, [seccion] 467 c, t. VII, p. 124): "Diogenes fue desterrado: "!No estuvo tan mal!", porque comenzo a filosofar despues del destierro."

(42) Vale la pena recordar los ataques que el jesuita Francois Garasse lanzaria, en La doctrine curieuse des beaux esprits de ce temps ou pretendus tels (1623), contra los cinicos presentados por Pierre Bayle en el articulo "Diogenes el cinico", de su Diccionario historico y critico, por considerar que estos vivian "empleando un lenguaje impio y haciendo cosas desagradables que avergonzarian incluso a los tapinambours y a los canibales" (cit. en Matton, 2000: 341).

(43) Principalmente, los fragmentos de Filemon y Menando, la epistola 90 de Seneca, algunos pasajes de Ovidio (Metamorfosis, X, 324 y Amores II, xii, 25), el Grilo de Plutarco (t. IX, pp. 337-368), junto con su imitacion moderna Circe (1549) de G. B. Belli, o, incluso, el De con temp tu Mundi (lib. I, capt. ix) de Innocencio III-, asi como el genero de las paradojas, cuyo principal representante son las Paradossi (1543) de Ortensio Landi, obra que Montaigne conocio en la tradicion de Charles Estienne. (Boas, 1966: 18-19) El hecho de que Boas solo se fije en las influencias literarias le llevara a pensar que los discipulos de Montaigne, entre los cuales no solo debemos contar a Estienne Pasquier, Pierre Charron, La Mothe le Vayer o Pierre Bayle, sino tambien a Rousseau, "se tomaron sus teorias muy seriamente y sin el humor y la tolerancia de su escepticismo." (Boas, 1966: 53)
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Author:Castany Prado, Bernat
Publication:Anales de la Literatura Hispanoamericana
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2015
Words:14910
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