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Pasado y futuro de las prelaturas personales *.

SUMARIO

I * EL PROGRESO EN EL CONOCIMIENTO DE LA PRELATURA PERSONAL COMO INSTITUCION. II * PRAELATUS, PRAELATURA. III * <<,PRAE-LATUS>> EN SU SIGNIFICACION CANONICA CLASICA. IV * DE LA CLASIFICACION DE LOS PRELADOS INFERIORES A LA PRAELATURA NULLIUS DIOECESIS. 1. Aspectos generales de la clasificacion postridentina de tres especies de prelados. 2. Contenido de la clasificacion. 3. Prelados y prelaturas nullius dioecesis en el CIC de 1917. V * LA CONSOLIDACION DE LAS PRELATURAS TERRITORIALES EN LA ORGANIZACION PASTORAL ORDINARIA. VI * LA AMPLIACION DEL CRITERIO DELIMITADOR DE LAS PRELATURAS. VII * ASPECTOS DESTACABLES EN EL PASADO RECIENTE DE LA FIGURA DE LA PRELATURA PERSONAL (1982-2007). 1. Desarrollo de la Prelatura del Opus Dei. 2. El desarrollo de otras circunscripciones personales. A. Los ordinariatos militares. B. La Administracion apostolica personal. C. Profundizacion en el fundamento doctrinal de las prelaturas personales. VIII * SOBRE EL FUTURO DE LAS PRELATURAS PERSONALES. 1. Posibilidades y limites. 2. Emigrantes. 3. Gitanos. IX * CONCLUSION GENERAL.

RESUMEN-ABSTRACT

El cumplimiento de los 25 anos desde la ereccion de la Prelatura del Opus Dei da la ocasion de resumir el progreso en el conocimiento de la figura de la Prelatura personal en todo este tiempo. En este articulo se resumen las aportaciones mas interesantes sobre los precedentes historicos lejanos y recientes de la Prelatura personal. El autor presta atencion tambien al desarrollo de otras estructuras jerarquicas personales en los ultimos 25 anos, como los ordinariatos militares y la Administracion apostolica personal. En la ultima parte del estudio se ofrecen unas consideraciones sobre la previsible evolucion futura de las prelaturas personales para facilitar la atencion pastoral de situaciones derivadas del actual proceso de movilidad humana internacional. Se mencionan en este sentido los casos de la atencion pastoral a los emigrantes y a minorias sociales como los gitanos.

Palabras clave: Prelatura, Opus Dei, Emigrantes.

The twenty-fifth anniversary of the erection of the Prelature of Opus Dei gives the occasion to summarize the progress as regards the comprehension of the figure of personal Prelature at this moment. This article summarizes the more important contributions about the distant and recent historical precedents of the personal Prelature. The author also pays attention to the development of other personal hierarchical structures in the last 25 years, like the military ordinariates and the personal apostolic administration. The last part of the study offers some considerations about the foreseeable future evolution of the personal prelatures to facilitate the pastoral care of the situations derived from the actual process of international human mobility. In this sense, the cases of the pastoral care for immigrants and social minorities like the Gypsies are mentioned.

Keywords: Prelature, Opus Dei, Immigrants.

I. EL PROGRESO EN EL CONOCIMIENTO DE LA PRELATURA PERSONAL COMO INSTITUCION

El 28 de noviembre de 2007 se cumplieron 25 anos de la constitucion de la Prelatura personal del Opus Dei. Habria que completar este recuerdo con el dato formal, pero importante a la vez, de que el procedimiento constitutivo se extendio hasta marzo de 1983, ya que debio incluir no solo algunos actos administrativos sino tambien la promulgacion de la constitucion apostolica Ut sit. Este texto legislativo fue promulgado de manera oral el 19.III.1983 por el Nuncio apostolico en Italia, que actuo por delegacion del Papa Juan Pablo II; y el 2 de mayo del mismo ano los textos correspondientes fueron publicados en las Acta Apostolicae Sedis (1).

El aniversario senalado puede ser la ocasion de recordar algunos aspectos generales de la figura de la Prelatura personal que han sido puestos de relieve en estos anos. Este repaso puede facilitar una actualizacion de conocimientos sobre algunas instituciones de la Iglesia y sus principios delimitadores. Me propongo aqui dos objetivos: primero, destacar lo que, segun mi modesto juicio, han resultado ser las aportaciones historicas mas interesantes sobre la figura de la Prelatura personal. Me refiero no tanto a las principales publicaciones cuanto mas bien a los datos y argumentos en gran medida compartidos. Segundo, presentar unas reflexiones que considero realistas sobre el previsible itinerario futuro de algunas prelaturas personales en la Iglesia. Por lo tanto, en primer lugar recordaremos el pasado doctrinal para intentar despues mirar al futuro desde bases seguras.

Es evidente que en los ultimos lustros hemos avanzado en el conocimiento de la figura de la Prelatura personal, prevista por el Concilio Vaticano II no solo para facilitar la distribucion del clero, sino tambien e inseparablemente para promover obras pastorales y apostolicas especiales. (2) A partir de 1982/1983, con la primera aplicacion de aquella prevision conciliar a la vida de la Iglesia, la figura de la Prelatura personal merecio una atencion especial por parte de la ciencia canonica y de algunos teologos. Este interes se concreto en la publicacion de numerosos estudios monograficos, sobre todo en castellano, pero tambien en otras lenguas (3)

Toda institucion nueva (y en cierta medida la Prelatura personal lo es: no en cuanto Prelatura, sino por lo que se refiere a su criterio delimitador no territorial) necesita una acomodacion y ajuste a la vida bimilenaria de la Iglesia. Por utilizar un simil musical sinfonico, es como si se tratara de la incorporacion de un nuevo interprete al tutti orquestal compacto y bien estructurado desde antiguo, que debe asi integrar sin estridencias al nuevo instrumento y al nuevo solista junto a la cuerda, el metal, el viento y la percusion. Con mayor motivo es necesario este ajuste cuando se trata de nuevas previsiones de rango constitucional y no de meras reformas administrativas. La acomodacion de la Prelatura personal entre las estructuras de clero y pueblo existentes no dejo de plantear algunos interrogantes. Me refiero especialmente a los titubeos iniciales en la regulacion canonica de la nueva figura con ocasion de los trabajos preparatorios del CIC de 1983; en efecto, las previsiones y la discusion sobre los diversos proyectos no siempre respondieron a un diseno coherente (4). Por fin se llego a una regulacion de la figura de la Prelatura personal en cuatro canones (cc. 294-297) que dan el marco canonico general de las prelaturas personales, pero cuya ubicacion sistematica no parece la mas adecuada a su naturaleza (5).

Pero el empeno por afinar y acomodar el nuevo instrumento y el nuevo interprete en la gran orquesta sinfonica produjo tambien buenos frutos, al compas del interes por la nueva figura de la Prelatura personal y por el Opus Dei en particular. Hoy tenemos conocimientos sobre los prelados y las prelaturas en la Iglesia mas amplios y mejor fundados que lo que sabiamos hace veinticinco anos. En este esfuerzo de estudio y fundamentacion han participado renombrados canonistas que con su oficio han iluminado el panorama doctrinal.

Con las publicaciones de los ultimos lustros disponemos hoy de una fundamentacion historica bastante solida de las prelaturas en la Iglesia. Aqui podriamos recordar algunas investigaciones sobre la etimologia y el alcance canonico de los terminos praelatus y praelatura. Ademas, se han publicado estudios atentos a la evolucion de la doctrina sobre las jurisdicciones nullius dioecesis, que fueron el precedente de las prelaturas hoy llamadas territoriales.

II. PRAELATUS, PRAELATURA

El estudio de los precedentes historicos de las prelaturas en la Iglesia no ha partido propiamente del significado mismo de prelatura sino mas bien del termino prelado, que hoy designa al oficio capital que esta al frente de esa institucion (6). Esto no es extrano si se considera que historicamente el Derecho canonico ha prestado mas atencion a las personas que ejercen el gobierno que a las comunidades a cuyo servicio estan destinadas. Solo en el siglo XX el elemento comunitario ha recibido carta de naturaleza en la presentacion canonica de las instituciones eclesiasticas, y ello por la influencia de la doctrina del Concilio Vaticano II acerca del Pueblo de Dios y de la Jerarquia a su servicio.

En efecto, el termino prelatura (o mas propiamente en castellano, prelacia) es medieval, muy posterior a praelatus; y durante muchos siglos no se hablo de prelaturas sino de prelados. De hecho, habra que esperar aun al siglo XVIII para comprobar la consolidacion de la palabra prelatura en castellano.

Prelado, praelatus, es participio pasivo del verbo latino praeferre. Este verbo tiene significados diversos, pero basicamente designa <<ser puesto delante>>: es prelado quien es puesto delante. A partir del siglo VI praelatus dejo de ser una forma verbal y se transformo en sustantivo. Esta evolucion del idioma provoco que praelatus perdiera su sentido pasivo y fuera adquiriendo la significacion de dignatario, superior, jefe. De este modo se dio una significacion nueva que expresaba una posicion activa de superioridad o influencia: no ya el que es puesto delante, sino el que esta o va delante. Esta significacion fue usada primero para designar a autoridades civiles; mas tarde tambien a las eclesiasticas.

Segun testimonios escritos del siglo XVIII prelado (o tambien <<perlado>>) admitio en lengua castellana tres significados (7). En un sentido muy general equivalia sin mas a cualquier superior eclesiastico; segun un sentido todavia generico pero mas preciso que el anterior, prelado vino a significar el dignatario eclesiastico en cuanto dominus, senor. Un tercer sentido, ya estricto, fue empleado por la lengua castellana bajomedieval al llamar al Obispo prelado por antonomasia.

Paralelamente, en el lenguaje eclesiastico el termino prelado tuvo frecuentemente una aplicacion amplisima. Ademas de designar a los dignatarios honorificos (los llamados prelados honorarios), prelado vino a designar en algunas epocas a cualquier superior eclesiastico, desde el Papa hasta los parrocos, que, en ocasiones, eran tambien denominados prelados. Naturalmente, estos significados no tuvieron aun una incidencia especial en el Derecho canonico a causa de su amplitud excesiva, o tambien porque, al no vincularse el termino prelado con funciones concretas en la Iglesia, no era util para distinguir unos cargos de otros.

Ademas del termino prelado interesa alguna referencia al uso de los terminos latinos praelatio y praelatura en el lenguaje vulgar y en el que es propio del Derecho canonico.

En efecto, al menos hasta el siglo IX y principios del X el termino praelatio fue utilizado preferentemente frente a praelatura. Praelatio es la accion de preferir y significa preferencia, de modo que acabo designando superioridad. Mas tarde, al caer en desuso praelatio el que prevalecio fue el termino praelatura. Vista la evolucion semantica, se puede decir que no existen diferencias de significado entre praelatio y praelatura. Segun esa evolucion, praelatio y praelatura han tenido basicamente los siguientes significados (8):

a) Un grado de superior, eclesiastico o civil; asi, por ejemplo, cuando se habla de la prelacion de san Pedro o de la prelacion de un monarca en sus reinos.

b) El cargo de prelado eclesiastico; asi, cuando se habla de la prelacion o prelatura episcopal o del oficio de abad.

c) El acto por el que se recibe o asume el cargo u oficio; como cuando se dice <<a die praelationis suae>>, senalandose el dia en el que se recibio la prelacia, o se traduce praelatio como equivalente a la consagracion que se ha recibido.

d) Finalmente, el tiempo de duracion del mandato de un prelado, a traves de expresiones que indican la epoca de la praelatio de un dignatario (<<en tiempos de su prelacia>>).

Ademas de los cuatro significados resumidos, praelatura designo y designa tambien hoy la comunidad o circunscripcion eclesiastica que gobierna un prelado. Este es el sentido propio de prelatura segun el Derecho canonico.

III. <<PRAELATUS>> EN SU SIGNIFICACION CANONICA CLASICA

Ademas de estas referencias sumarias a la evolucion de los terminos, podemos recordar tambien algunos momentos especiales del proceso historico de asentamiento de la nocion de prelado en el Derecho canonico. En este sentido un primer momento seria el de la recepcion y uso del termino en los textos legislativos e interpretaciones de la epoca del Derecho canonico clasico, a partir del siglo XII. En segundo lugar, la clasificacion en tres especies de los prelados <<inferiores>> al Papa y a los obispos diocesanos, divulgada por diversos canonistas y especialmente por el Papa Benedicto XIV en el siglo XVIII. Finalmente, la regulacion establecida por el Codigo de Derecho Canonico de 1917. En las proximas paginas me limitare a resumir brevemente estos momentos historicos, sin detenerme en el analisis detallado de las diversas fuentes ya publicadas y debidamente interpretadas.

Como acabo de recordar, praelatus tuvo en el lenguaje vulgar diversos significados segun las epocas. Esta diversidad se dio en la lengua castellana segun la mayor o menor amplitud contenida en la nocion vulgar: desde el significado de prelado como <<superior>> honorifico hasta el mas estricto de Obispo dotado de potestad. Interesa ahora atender definitivamente al lenguaje propio del Derecho canonico.

En el Decreto de Graciano el sustantivo prelado tiene frecuentemente un significado muy amplio que se refiere a la persona que tiene potestad, al estilo de un praepositus, rector, praesul, que son expresiones semejantes a la de praelatus (9).

Con todo, en los textos que se atribuyen al mismo Graciano y no son mera recopilacion de <<autoridades>> de procedencia diversa, se advierte una elaboracion que ayudara a perfilar el sentido de praelatus en el Derecho canonico. En los dicta o anotaciones del mismo Graciano se comprueba, en efecto, que praelatus no solo se refiere a personas seculares o eclesiasticas, sino tambien al superior jerarquico en la Iglesia, es decir, la persona que en la Iglesia tiene el poder o la funcion de mandar a otras, a sus subditos (10). De este modo, praelatus comienza a tener una significacion propia en el Derecho canonico.

Los decretistas utilizan frecuentemente el termino aplicado a muy diversas personas eclesiasticas, de modo que existiran diversos tipos de prelados. Para explicar el dato comun a todos ellos, mas alla del hecho de que todos eran clerigos, aquellos autores se fijaban frecuentemente en la relacion entre san Pedro y los demas apostoles. Segun el orden sagrado recibido, todos los apostoles eran iguales entre si, todos ellos habian recibido el sacerdocio, la consagracion del sacramento del orden; sin embargo, en razon de la praelationis dignitas, como dice Esteban de Tournai siguiendo a Rufino de Bolonia, Pedro era mayor que los otros; Pedro tenia un poder (jurisdiccion, se llamaria mas adelante) distinto, que le hacia superior al resto de los apostoles y que no derivaba directamente del orden sagrado recibido, puesto que solo a el le habia sido encomendada la capitalidad de la Iglesia universal. Asi Hugocio afirmaba en tomo a la Distincion 21 del decreto de Graciano que san Pedro era mayor que los demas apostoles en la dignidad prelaticia, en la administracion, en la jurisdiccion: <<Petrus prefuit illis in dignitate prelationis, in amministratione, in iurisdictione>> (11).

Estas explicaciones se ofrecen en el marco de una doctrina que apunta lo que mas tarde sera ya conocida como distincion entre la potestad de orden (recibida por el sacramento del orden sagrado) y la potestad de jurisdiccion o gobierno de la Iglesia, que sera otorgada mediante el nombramiento, eleccion o mision canonica recibida. Aunque la distincion no estaba aun plenamente explicitada, se ira afirmando que lo que hace que una persona, un clerigo, sea prelado no es el orden sagrado; hace falta algo mas. Ese algo mas complementario del sacramento recibido sera la preeminencia derivada de la eleccion o el nombramiento. El sacramento del orden da al sujeto que lo recibe en alguno de su grados (obispo, presbitero, diacono) la capacidad de producir en nombre de Cristo efectos espirituales y santificadores, sobre todo a traves de la predicacion de la palabra de Dios y de la administracion de los sacramentos. Por su parte, la eleccion, el nombramiento, la mision canonica recibida, situan al sujeto en una situacion preeminente para el gobierno social de la Iglesia, no solo con consejos y exhortaciones sino tambien con mandatos vinculantes de la conducta de los bautizados. Como sabemos, esta doctrina historica sobre la distincion entre la potestad de orden y la de jurisdiccion ha sido en parte revisada a partir del Concilio Vaticano II, como consecuencia de la conciencia actual de la necesaria unidad de la potestad eclesiastica.

En las colecciones de textos canonicos posteriores al Decreto de Graciano el termino praelatus se aplico ante todo a los llamados <<prelados superiores>>, es decir, el Papa, los obispos diocesanos, los arzobispos metropolitanos (al frente de una Provincia eclesiastica) y los arzobispos primados en las distintas regiones. Pero ademas de estos grados de la organizacion episcopal del gobierno ordinario en la Iglesia, tambien se aplicaba el termino praelatus a los prelados inferiores (inferiores al Papa y a los grados ordinarios del poder episcopal de gobierno). Estos prelados inferiores tenian en comun no haber recibido la consagracion episcopal, aunque ejercieran el gobierno en la Iglesia. Se incluyen en este grupo ciertos abades, decanos, arcedianos e incluso parrocos que en ocasiones recibiran tambien la denominacion de prelados. Los decretalistas al comentar aquellos textos iran precisando cual es el elemento comun a todos esos cargos, tan distintos entre si, por el que eran llamados prelados.

El caso del Arcediano o archidiaconus permitira algunas reflexiones especiales. Se trataba de un oficio cuya titularidad recaia en diaconos, es decir, personas que habian recibido el orden sagrado, pero no el sacerdocio. Al Arcediano no le correspondia la cura de almas propia de los sacerdotes en lo que se refiere sobre todo a la administracion de los sacramentos y la celebracion de la eucaristia; sin embargo, era denominado prelado y podia corregir, castigar, dar mandatos dentro de los limites de su cargo. Se adivinaba en estas anotaciones, que se encuentran por ejemplo en Inocencio IV, que para ser prelado lo distintivo no era la plena cura de almas ni la administracion de los sacramentos, sino mas bien la iurisdictio. Una manifestacion tipica de la potestad de jurisdiccion era y es la capacidad de imponer penas y especialmente la de excomunion. Esa competencia era reconocida a los prelados por autores como Bernardo Compostelano y el Panormitano (12).

Naturalmente, para que se diera esta correspondencia entre prelacia y jurisdiccion habian de cumplirse los requisitos generales para que cualquier titular de un oficio en la Iglesia pueda ejercer legitima potestad. Concretamente debia realizarse la provision canonica mediante la eleccion (confirmada, en su caso, por la autoridad superior), la costumbre o el nombramiento por la autoridad. Ademas, la potestad prelaticia estaria circunscrita por los limites territoriales (determinados lugares y no otros), personales (determinadas personas) o asuntos que fueran propios del cargo. Esto se debe, como resulta evidente, a que el ejercicio de la jurisdiccion en la Iglesia no es informal, sino que esta sujeto a organizacion y grados jerarquicos.

Llama la atencion que a veces cargos como los parrocos o arciprestes eran denominados prelados, a pesar de que no son titulares de potestad general de gobierno. Analizados los supuestos concretos en que esto ocurria, se concluye que se trataba de personas que eran titulares de jurisdiccion en casos concretos, aunque por derecho comun no lo fuesen.

Con decretalistas como el Hostiense, Juan de Andres, Antonio de Butrio o el Panormitano sera posible ya distinguir entre un concepto amplio de prelado y otro mas estricto (13). En sentido amplio prelado equivale a praepositus: el que preside en la Iglesia o el que en la Iglesia tiene cura de almas; mientras que en sentido estricto es prelado el que tiene un oficio, un cargo, con poder de jurisdiccion. Este ultimo es el concepto propio de prelado en el derecho clasico: el clerigo con potestad de jurisdiccion en virtud del cargo u oficio del que es titular.

IV. DE LA CLASIFICACION DE LOS PRELADOS INFERIORES A LA PRAELATURA NULLIUS DIOECESIS

1. Aspectos generales de la clasificacion postridentina de tres especies de prelados

En los ultimos anos la ciencia canonica ha recordado un nuevo paso de importancia en la configuracion de la doctrina historica sobre prelados y prelaturas. Se trata de la clasificacion en tres categorias de los prelados inferiores al Papa y a los obispos. Esta clasificacion fue difundida sobre todo en los siglos XVII y XVIII hasta convertirse en doctrina comun. Para comprender su utilidad es necesario referirse brevemente a la celebracion del Concilio de Trento (1545-1563) (14).

Una de las cuestiones planteadas en la reforma tridentina fue la coexistencia de jurisdicciones diversas, o para ser mas precisos, el problema del posible condicionamiento de la potestad de los obispos diocesanos mediante la afirmacion de jurisdicciones autonomas e incluso que pretendian ser equiparadas con la potestad del Obispo diocesano. El problema venia de lejos, pues la Edad media habia conocido diversos fenomenos de exencion de la potestad de los obispos, que no solo se referian a las ordenes religiosas sino tambien a algunas jurisdicciones eclesiasticas de caracter secular. Frecuentemente se trataba de situaciones de hecho prolongadas en el tiempo, por ausencia de limites precisos en el territorio diocesano, por ejercicio consuetudinario de derechos episcopales, etc.; otras veces se trataba de privilegios concedidos y no revocados.

Ante esta situacion, el Concilio establecio diversas limitaciones a los privilegios de los exentos y a traves de la clausula <<como delegados de la Sede apostolica>> (tamquam delegatis Sedis apostolicae) reconocio en favor de los obispos diversas funciones que frecuentemente hasta entonces eran ejercidas por otros prelados. El sentido de esta clausula era habilitar permanentemente a los obispos como ejecutores de los decretos tridentinos y asi evitar que la reforma fuera ineficaz por la frecuente invocacion contraria de privilegios concedidos por la Sede apostolica.

La aplicacion de la reforma tridentina no fue cosa de un dia, sino que transcurrio entre diversos conflictos y protestas. Ademas, la reforma afectaba a situaciones muy diversas no solo por su origen, sino tambien porque unas veces se discutian aspectos referentes a la exencion meramente pasiva respecto de la potestad del Obispo diocesano, mientras que en otras ocasiones lo que estaba en juego no era un simple privilegio de inmunidad o exencion, sino la determinacion de la existencia de verdadera potestad jurisdiccional (activa) que unos afirmaban y otros negaban. Los mismos textos del Concilio dejaban adivinar la variedad de situaciones, de forma que no resultaba sencillo determinar a que tipo de exenciones se referian y si tal o cual situacion anterior habia resultado afectada por la reforma. En algunos casos los textos conciliares se referian especificamente a las exenciones de los religiosos dentro de la diocesis, en otros casos se mencionaban los prelados con potestad extradiocesana, nullius dioecesis (15). Era necesaria una doctrina general que permitiera clasificar las diversas situaciones, de manera que la solucion concreta pudiera alcanzarse a partir de bases seguras y no arbitrarias. Mientras tanto, en las controversias planteadas, que llegaron a formar una copiosa jurisprudencia del Tribunal de la Rota romana, tenia especial relevancia determinar la existencia o no de verdaderos derechos episcopales adquiridos y probar la existencia de jurisdiccion local o territorial.

A traves de las anotaciones de los tratadistas y la jurisprudencia de la Rota romana, se fue formando una doctrina muy precisa que ayudo a clarificar las controversias y dio seguridad a los derechos de los obispos diocesanos frente a la incertidumbre derivada a menudo de la antigua variedad y proliferacion de los exentos. De este modo pudo llevarse a cabo un trabajo preparatorio teorico de la clarificacion doctrinal y legislativa que anos mas tarde habria de conseguir el Papa Benedicto XIV y que permaneceria inalterada practicamente hasta el CIC de 1917.

Como ya se ha dicho, fue durante el siglo XVII y sobre todo el XVIII cuando se difundio ampliamente la clasificacion de los prelados <<inferiores>>, asi llamados para distinguirlos de los prelados mayores, que eran el Papa y los obispos diocesanos (incluyendo aqui tambien a los arzobispos metropolitanos y los primados como exponentes de la organizacion del gobierno episcopal).

Aunque esta doctrina se encuentre ya implicita en Trento, fue en el periodo postridentino cuando se desarrollo la clasificacion de los tipos o especies de prelados inferiores o <<exentos>>. El Papa Benedicto XIV (1675-1758) fue el principal difusor de esta doctrina por su autoridad y gran competencia, pero ya otros autores la conocian y la habian explicado (16).

Esta doctrina clasificatoria valora, por una parte, el alcance de la exencion de que gozaban ciertos prelados inferiores (separacion respecto de la jurisdiccion episcopal y dependencia directa del Romano pontifice) y, por otra parte, la jurisdiccion activa que algunos afirmaban o podian ejercer.

2. Contenido de la clasificacion

Se distinguieron asi tres especies dentro del genero de los prelados inferiores o menores. La primera especie (que acabaria llamandose infima, sobre la base del grado de exencion que implicaba) comprendia aquellos superiores regulares y algunos prelados seculares que presidian un grupo de personas dentro del recinto de alguna iglesia, monasterio o convento, con exencion pasiva respecto de la jurisdiccion episcopal y con dependencia inmediata del Romano pontifice. En este caso la exencion pasiva en el territorio diocesano no implicaba de suyo jurisdiccion activa, que es cosa diferente de la exencion, ni tampoco una separacion territorial de la diocesis y del Obispo diocesano: estos lugares se consideraban in dioecesi sed non de dioecesi, en la diocesis pero no de la diocesis.

La segunda especie fue denominada mas tarde media, y en ella se incluian los prelados que ejercian ya jurisdiccion activa sobre el clero y el pueblo de un determinado lugar, que sin embargo permanecia integrado, al estilo de un enclave, dentro del territorio diocesano, de forma que no llegaba a constituir tampoco un territorio separado (intra dioecesim, no extra dioecesim). Tales prelados ejercian una jurisdiccion local, pero <<con una distincion impropia del territorio>>, como precisaba el Cardenal De Luca, puesto que la integracion del lugar en el territorio diocesano no excluia la jurisdiccion del Obispo (17).

Estos oficios de la especie media eran sobre todo algunos prelados seculares, como los arciprestes y arcedianos, que en bastantes diocesis habian ido asumiendo el ejercicio de la jurisdiccion episcopal en algunas materias, por ejemplo la tramitacion y resolucion de las causas matrimoniales y penales, pero tambien el ejercicio de la cura de almas. A ellos se habia referido el Concilio de Trento al afirmar que las causas matrimoniales y penales debian reservarse al exclusivo examen y decision del Obispo diocesano (18). En las decadas posteriores, como consecuencia de las disposiciones tridentinas y pontificias, la potestad de los prelados de la especie media habia disminuido mucho, hasta quedar reducida a pocos asuntos.

Por fin, los prelados de la que se llamaria especie suprema tenian jurisdiccion activa sobre el clero y el pueblo de uno o varios lugares que constituian un territorio separado del territorio de la diocesis y que por eso se llamaba nullius dioecesis, de ninguna diocesis. En este caso la separacion territorial llegaba a constituir un ambito de competencia semejante a una diocesis, una cuasidiocesis, en el cual el prelado ejercia los contenidos de la potestad caracteristica de los obispos, a excepcion de la potestad de orden; de forma que los prelados de esta ultima especie se llamaban verdadera y propiamente nullius dioecesis y eran considerados ordinarios del lugar.

Estos prelados con territorio separado son los que segun el CIC de 1917 estaran al frente de abadias o de prelaturas nullius dioecesis. Senalamos en adelante algunas caracteristicas de estos prelados segun el CIC de 1917, ya que su evolucion es la que mas interesa para el estudio de las prelaturas.

3. Prelados y prelaturas nullius dioecesis en el CIC de 1917

El nombre canonico preciso del territorio separado que gobierna un prelado de la especie suprema es territorium separatum cum qualitate nullius dioecesis, territorio separado que tiene la cualidad de no pertenecer a una diocesis. No se trata por tanto de una diocesis en sentido estricto, sino de un territorio con clero y pueblo gobernado por un prelado inferior, que puede ser secular o religioso, aunque en este ultimo caso la jurisdiccion territorial no le corresponde en cuanto superior religioso, sino en cuanto que por el privilegio o la prescripcion tiene titulo para gobernar el territorio nullius y las personas que habitan en el, fuera del monasterio o convento que preside como religioso. (Los respectivos supuestos acabaran denominandose prelaturas nullius dioecesis, en el caso del prelado secular, y abadias nullius dioecesis, en el caso del abad regular).

En efecto, la institucion del territorio cum qualitate nullius fue acogida por la primera codificacion canonica del siglo XX en los canones 319-328, que constituian un capitulo titulado <<de los prelados inferiores>>, dentro de la seccion que el CIC de 1917 dedicaba a la suprema potestad de la Iglesia y a los que participaban en ella por derecho eclesiastico: Romano pontifice, Concilio ecumenico, cardenales, Curia romana, legados pontificios, patriarcas, primados, metropolitanos, concilios particulares, vicarios y prefectos apostolicos, administradores apostolicos, prelados inferiores (19). En realidad, dentro del capitulo de los prelados inferiores el CIC de 1917 se ocupo exclusivamente, con la unica excepcion del c. 328 dedicado a los <<familiares del Romano pontifice>>, de los llamados prelados de la tercera especie o categoria suprema, es decir, aquellos que gobernaban con potestad cuasiepiscopal una comunidad de clero y pueblo delimitada territorialmente y no integrada en alguna diocesis. En efecto, los prelados de la especie media, con jurisdiccion sobre un determinado lugar que no constituia territorio separado de la diocesis, no fueron regulados por el CIC de 1917, a pesar de que en los trabajos preparatorios del Codigo fueron mencionados en diversas ocasiones bajo la categoria de prelados quasi nullius. La razon de esta omision hay que buscarla en el escaso relieve practico de estos prelados en la epoca de la codificacion piobenedictina, junto con el dato de que los que entonces existian presentaban importantes diferencias entre si, que desaconsejaban una regulacion comun unitaria (20). Por su parte los prelados de la primera especie, con mera exencion pasiva de la potestad episcopal, fueron regulados en los canones que el CIC de 1917 dedicaba a los religiosos, pero no en el capitulo sobre los prelados inferiores.

Por consiguiente, una primera aportacion del CIC de 1917 a la historia, en este caso legislativa, del territorio separado fue el tratamiento especifico de esta materia, enmarcandola dentro de los grados de la jerarquia de jurisdiccion de Derecho pontificio y fuera de los supuestos de prelados exentos o de Derecho especial. De todos modos, el c. 319 [seccion] 2 incorporaba una referencia al ius singulare al disponer que las abadias o prelaturas nullius que no constaran al menos de tres parroquias no se regian por las normas comunes sobre el territorio separado (21).

En los canones 319 ss. el CIC de 1917 trataba, por tanto, de los prelados <<que estan al frente de un territorio propio, separado de toda diocesis, con clero y pueblo>> (c. 319 [seccion] 1). Segun el mismo canon, esos prelados se denominaban <<abades o prelados nullius, es decir, de ninguna diocesis, segun que su iglesia goce de dignidad abacial o simplemente prelaticia>> (22).

Los abades y prelados nullius debian ser nombrados por libre colacion pontificia, o al menos confirmados o instituidos en el oficio por el Papa, en el caso de que estuvieran vigentes otros sistemas de provision del oficio, como la eleccion o el nombramiento con previa presentacion; ademas, los candidatos al oficio debian tener las mismas cualidades exigidas para los obispos (c. 320). Estas y otras determinaciones mas concretas, como p. ej. la conceptuacion de los abades y prelados nullius como ordinarios y ordinarios del lugar, o las relativas a su participacion en los concilios con voto deliberativo y al uso de las insignias pontificales (23), venian a ser una especificacion del criterio general de equiparacion juridica de estos prelados con los obispos diocesanos. En efecto, como establecia el c. 323 [seccion] 1, <<El abad o prelado nullius tiene las mismas potestades ordinarias e identicos deberes, con las mismas sanciones, que competen a los obispos residenciales en la diocesis propia>>. Esta clausula de equiparacion general no solo venia justificada por la historia sino que tambien se encontraba ya enunciada de forma general en el c. 215 [seccion] 2, que abria la seccion en la que se incluia el tratamiento de los prelados inferiores en el CIC de 1917: <<En derecho, bajo el nombre de Diocesis se entiende tambien la Abadia o Prelatura nullius, y bajo el nombre de Obispo, el Abad o Prelado nullius, a no ser que por la naturaleza del asunto o por el contexto de la frase aparezca otra cosa>>.

En consecuencia, el CIC de 1917 usaba el instrumento de la analogia o equiparacion juridica en un doble sentido: institucional y funcional. Por una parte, la Abadia nullius y la Prelatura nullius eran comunidades jerarquica y territorialmente organizadas, equiparadas juridicamente con las diocesis; por otra parte, los oficios capitales de tales abadias y prelaturas tenian funciones y potestades semejantes a las de los obispos diocesanos. Este doble y complementario alcance de la equiparacion tenia sin embargo el limite de la naturaleza de las cosas o de las concretas limitaciones que la ley pudiera establecer (nisi ex natura rei vel sermonis contextu aliud constet). De hecho, por lo que se refiere a la consagracion episcopal de los abades y prelados nullius, el CIC de 1917 parecia dar entrada a esa posibilidad con mas amplitud que en las situaciones historicas anteriores, en las que la ausencia de potestad de orden episcopal en el prelado inferior venia a considerarse casi una caracteristica propia de esta figura: el prelado con territorio separado, solia explicarse, gobierna con la potestad de jurisdiccion semejante a la que tiene un obispo en su diocesis, pero no tiene la potestad de orden de los obispos consagrados. En cambio, el CIC de 1917 parecia mas abierto a la unidad de ordo y iurisdictio en el oficio capital del prelado con territorio nullius dioecesis, puesto que el tenor literal de los cc. 323 [seccion] 2 y 325 (<<si charactere episcopali non sit ornatus>>, <<licet charactere episcopali careat>> (24)) consideraba al prelado consagrado obispo como supuesto ordinario, o al menos no claramente excepcional, a diferencia de los supuestos historicos que eran explicados por la doctrina canonica postridentina.

V. LA CONSOLIDACION DE LAS PRELATURAS TERRITORIALES EN LA ORGANIZACION PASTORAL ORDINARIA

Como hemos comprobado, el CIC de 1917 procuro integrar la figura de los antiguos abades y prelados con territorio separado en el Derecho comun de la Iglesia latina, considerandolos como un grado mas de la jerarquia de jurisdiccion participada por el Derecho pontificio, estableciendo su regimen juridico y denominando sus comunidades con el nombre especifico de abadias y prelaturas nullius dioecesis.

Con posterioridad al CIC de 1917 las abadias nullius dioecesis apenas se han desarrollado; es mas, hoy se conservan las existentes por motivos historicos, pero la Santa Sede ha manifestado expresamente la voluntad de no erigir en adelante mas abadias nullius (25). Distinto ha sido el caso del desarrollo de las prelaturas nullius posterior al CIC de 1917. En esa evolucion destaca la consolidacion o asentamiento de estas prelaturas como instituciones de la organizacion pastoral ordinaria en la Iglesia. No son vistas ya como fruto del privilegio o de la consolidacion de una separacion territorial de la jurisdiccion diocesana, sino mas bien como una institucion del ordenamiento canonico general, aunque de menor importancia y aplicacion que las diocesis. Es el paso definitivo de la prelatura como situacion personal de un prelado a la prelatura como ente ordinario de la organizacion eclesiastica territorial (26).

Pueden destacarse algunos aspectos en el mencionado proceso de asentamiento de las prelaturas nullius con posterioridad al CIC de 1917. Asi, el dato de que en el siglo XX hayan sido erigidas un buen numero de estas prelaturas (27). El motivo que aconseja la ereccion de estas circunscripciones es de caracter pastoral: las prelaturas nullius se han utilizado sobre todo para organizar la cura de almas cuando no se dan todavia las condiciones para erigir una diocesis, ni tampoco una circunscripcion misional al estilo de los vicariatos y prefecturas apostolicas. Asi, en paises de tradicion catolica (p. ej. Brasil y otros paises latinoamericanos) frecuentemente algunas diocesis de notable extension fueron divididas, de manera que parte del territorio dividido conservaba la condicion diocesana y otra zona era constituida como Prelatura nullius, hasta que se dieran las condiciones humanas y materiales para erigir una nueva diocesis.

Las antiguas prelaturas nullius se denominan actualmente prelaturas territoriales. La regulacion especifica que les dedica el CIC de 1983 es muy escasa. Solo los cc. 368 y 370 se refieren concretamente a este tipo de prelaturas. Son porciones del Pueblo de Dios delimitadas territorialmente (circunscripciones territoriales) presididas por un Prelado que las gobierna en nombre propio y no como vicario del Romano pontifice. Estas prelaturas se equiparan canonicamente con las diocesis y su Prelado con el Obispo diocesano, a no ser que por la naturaleza del asunto o por determinacion del Derecho conste otra cosa (cfr. c. 381 [seccion] 2 en relacion con el c. 368). El Prelado territorial recibe ordinariamente la consagracion episcopal y se le confiere el titulo de su sede prelaticia (28).

VI. LA AMPLIACION DEL CRITERIO DELIMITADOR DE LAS PRELATURAS

Un aspecto que se puede destacar en la evolucion reciente de las prelaturas es la reforma de su principio delimitador. Esta cuestion enlaza directamente con la figura de la Prelatura personal, que es objeto de nuestro estudio. En efecto, desde el Vaticano II, ademas de las tradicionales prelaturas territoriales, el Derecho canonico admite tambien la posibilidad de prelaturas personales.

El estudio de los trabajos preparatorios del decr. Presbyterorum ordinis n. 10 permite afirmar que las prelaturas personales deben situarse en el marco de la doctrina historica sobre prelados y prelaturas, que hemos resumido brevemente en las paginas anteriores (29). Esa era la referencia que tenian los Padres conciliares para poder hablar de prelaturas en el documento referido a los presbiteros. Es verdad que al principio de aquellos trabajos preparatorios fue mencionado el supuesto peculiar de las misiones nacionales, al estilo de la Mision de Francia, pero posteriormente esa referencia fue ampliada a otras posibles especies prelaticias sin territorio. En realidad, la Mision de Francia fue una de las aplicaciones de la figura de la Prelatura nullius dioecesis (territorial) a situaciones no configuradas exclusivamente por la territorialidad, sino mas bien por el principio de la personalidad de las comunidades eclesiales. En todo caso, lo que no se puede negar es que los Padres conciliares previeron a traves de la Prelatura personal un nuevo tipo prelaticio al nivel de las prelaturas nullius dioecesis. Dicho esto de manera positiva: las prelaturas personales previstas por el decr. Presbyterorum ordinis n. 10 son un tipo de circunscripcion eclesiastica no territorial de rango equivalente a las prelaturas nullius dioecesis, existentes en la epoca del Concilio Vaticano II.

La apertura del Concilio Vaticano II hacia estructuras pastorales no configuradas desde el domicilio de los fieles sino sobre la base de otros criterios de caracter personal, como han podido ser el rito o la profesion, fue ya anunciada en la experiencia juridica de la Iglesia anterior al Vaticano II.

Concretamente, y por lo que a nuestra materia se refiere, se habian dado casos de aplicaciones de la figura de la Prelatura nullius dioecesis que pudieron ser precedentes legislativos para avanzar hacia el nuevo y complementario modelo de las prelaturas personales. Se trataba por lo general de situaciones que presentaban algunos problemas para la organizacion territorial ordinaria de la Iglesia, porque comportaban cierta movilidad de los fieles implicados o exigian una dedicacion estable de clerigos en numero suficiente. Para dar respuesta canonica organizada a estos fenomenos, por una parte era excesiva la solucion diocesana, pues no eran de tal trascendencia que exigieran la constitucion de una verdadera Diocesis; por otra parte, la organizacion territorial de la Diocesis no siempre podia adaptarse a la movilidad social que algunos de estos fenomenos comportaban. No era cuestion al mismo tiempo de fundar una asociacion, pues los que se planteaban eran problemas de atencion pastoral ordinaria, a traves del ministerio de la Palabra y de los sacramentos, a grupos relativamente amplios de fieles; situaciones que, por lo demas, no podian ser atendidas tampoco establemente mediante la fundacion o dedicacion exclusiva de institutos de vida consagrada. Por estos motivos, la doctrina e incluso en ocasiones la figura de la Prelatura nullius fueron aplicadas a fenomenos como la asistencia religiosa a los militares, la jurisdiccion palatina en algunos paises o la organizacion de las ordenes militares. En realidad, se echaba en falta una suficiente apertura del Derecho canonico hacia estructuras pastorales no territoriales, y en cambio se observaba una presencia casi exclusiva del elemento territorial que dificultaba, entre otras cosas, la movilidad pastoral del clero.

No es posible tratar ahora con detalle de aquellos supuestos, asi que me limitare a unas referencias breves a la Mision de Francia, por ser una Prelatura que, como ya se ha dicho, fue valorada en el Vaticano II como precedente, al menos parcial, de las prelaturas personales; de los vicariatos castrenses tratare mas abajo (30).

La Mision de Francia constituye basicamente una institucion con el fin de facilitar sacerdotes que trabajen en las diocesis francesas con espiritu misionero. Mas concretamente, la finalidad de aquella iniciativa del cardenal Suhard y otros obispos franceses fue desde el principio, en los anos cuarenta del siglo pasado, facilitar la formacion y movilidad de sacerdotes seculares que, con espiritu misionero, pudieran trabajar en las diocesis del pais galo, en unos momentos en los que se advertia la fuerte descristianizacion y falta de atencion pastoral de algunos ambientes sociales, sobre todo de los obreros. La Mision fue erigida el 15.VIII.1954 por Pio XII como Prelatura nullius. De este modo fue posible la incardinacion de clero misionero en la Prelatura y el trabajo interdiocesano; la institucion fue dotada ademas de la necesaria unidad, al ser en adelante presidida por un Prelado con jurisdiccion semejante a la de los obispos diocesanos (31). La solucion a la que se llego fue aplicar el canon 319 [seccion] 2 del CIC de 1917, segun el cual las prelaturas nullius que no constaban al menos de tres parroquias se regian por un derecho singular (32). De este modo, la parroquia de Pontigny fue separada del territorio de la diocesis de Sens para formar el territorio propio de la Mision, donde radicaria el seminario en el que se formarian los sacerdotes incardinados en ella. La parroquia proporcionaria tambien el pueblo de la Mision, aunque el trabajo del Prelado y de los sacerdotes pretendia sobre todo evangelizar personas de todas las diocesis francesas.

Precisamente el de la Mision de Francia fue uno de los modelos que alimento durante la celebracion del Concilio Vaticano II la conciencia de la necesaria reforma de las estructuras jerarquicas de la Iglesia, para hacerlas mas flexibles y no exclusivamente dependientes de la territorialidad. Concretamente, durante los trabajos preparatorios del decreto Presbyterorum ordinis n. 10 se hablo de la Mision de Francia como una estructura jerarquica de la Iglesia, una Prelatura, que por sus caracteristicas podia ayudar a una reforma de la organizacion eclesiastica entonces vigente. Con todo, como escribe Javier Hervada, <<a nadie se le oculta que la solucion adoptada por la Santa Sede para la Mision de Francia tuvo en buena medida su origen en los condicionamientos del CIC 17, que no permitia una prelatura personal>> (33), puesto que en realidad los sacerdotes de la Mision no limitaban sus actividades pastorales al territorio de Pontigny, sino que trabajaban en las diocesis francesas.

Actualmente la Mision de Francia se rige por el CIC de 1983 y tambien por una <<ey propia>>, promulgada el 18.VI.1988 (34). Esta ley particular ha conservado la configuracion juridica tradicional de la Mision de Francia como Prelatura territorial, sin aplicar al caso la posibilidad de la figura de la Prelatura personal. El Prelado de la Mision es obispo y ejerce una potestad en parte territorial (sobre el pequeno territorio de la Mision en Pontigny) y en parte --y sobre todo-- personal e interdiocesana (para la formacion y el gobierno de los clerigos de la Mision, que trabajan en diversas diocesis francesas).

VII. ASPECTOS DESTACABLES EN EL PASADO RECIENTE DE LA FIGURA DE LA PRELATURA PERSONAL (1982-2007)

Hemos citado ya como motivo de nuestro estudio el XXV aniversario de la ereccion del Opus Dei como Prelatura personal. Aparentemente poco habria que decir de la experiencia canonica y pastoral de estos anos en relacion con la figura de la Prelatura personal, a la vista de que no ha sido erigida ninguna otra. Con todo, hay algunas cuestiones que podrian destacarse, porque tienen cierta relevancia para el futuro. De entrada, puede ser interesante fijarse en el desarrollo de la primera Prelatura personal y de otras jurisdicciones personales, pero sin olvidar al mismo tiempo que estos ultimos veinticinco anos han supuesto tambien una profundizacion en el marco doctrinal sobre las prelaturas personales.

1. Desarrollo de la Prelatura del Opus Dei

Cuando fue erigida la Prelatura personal del Opus Dei, el acto legislativo de Juan Pablo II fue saludado con alegria. Se esperaba de el que beneficiara a la institucion fundada por san Josemaria Escriva en 1928 y fuera tambien <<un bien para toda la Iglesia>>, como escribio el cardenal Sebastiano Baggio en un articulo que acompanaba la publicacion de los documentos correspondientes (35). En efecto, la historia de la Iglesia recoge experiencias de la eficacia del Derecho canonico para servir de cauce e impulso a iniciativas apostolicas y pastorales. Cuando la autoridad eclesiastica interviene adecuadamente en un procedimiento aprobatorio o institucional, en el que, como es justo, son oidos los representantes de la institucion y otras autoridades interesadas (concretamente, los obispos), la decision final se espera como un acontecimiento de gracia. Con mayor motivo si se trata de una solucion largamente implorada de la misericordia divina, como ocurrio en el caso del Opus Dei, especialmente a causa de las dificultades por las que paso el reconocimiento eclesiastico de esta institucion antes de que se llegara a la Prelatura persona (36). Al mismo tiempo, se espera que el reconocimiento beneficie a toda la Iglesia, precisamente porque la autoridad eclesiastica ha examinado los carismas sin extinguirlos, al valorar el origen, los metodos y los fines de la institucion al servicio del Pueblo de Dios.

Pues bien, la experiencia de estos cinco lustros ya transcurridos desde 1982 ha confirmado la bondad de la solucion prelaticia aplicada al Opus Dei, al menos segun las noticias que se pueden tener de una institucion que trabaja en muchas naciones y con formas apostolicas variadas. El Opus Dei ha crecido en numero de fieles y la tarea apostolica se ha extendido por nuevos paises y lugares, con las dificultades ordinarias que afectan a cualquier institucion eclesiastica y a pesar del impacto del proceso secularizador de las ultimas decadas en paises de tradicion catolica (37). Mas alla de los numeros o de las cifras que puedan alegarse, el Derecho es instrumento de unidad y de paz social, y la solucion de la Prelatura personal ha permitido al Opus Dei trabajar en armonia con los obispos diocesanos. Esto ha venido facilitado por el hecho de que la Prelatura personal sea una figura prevista por el Derecho comun y no un instrumento canonico privilegiado, y tambien porque las normas que regulan la Prelatura del Opus Dei no separan a sus fieles de la jurisdiccion de los obispos diocesanos, ya que aquellos son miembros tambien de las Iglesias particulares donde tienen su domicilio.

2. El desarrollo de otras circunscripciones personales

Un elemento que ha ayudado al asentamiento de la Prelatura personal como institucion eclesiastica en los ultimos lustros ha sido el desarrollo paralelo de algunas circunscripciones eclesiasticas de base no exclusivamente territorial. Este desarrollo ha permitido, por una parte, percibir con normalidad la vigencia del principio personal en la organizacion eclesiastica, es decir, en la delimitacion de las comunidades (aunque, desde luego, se trata de una vigencia de menor alcance y relevancia que la que corresponde al criterio territorial, que sigue siendo el principio delimitador comunitario mas importante en la Iglesia: diocesis y parroquias territoriales, sobre todo). Por otra parte, se han aplicado en otras comunidades sin territorio algunas soluciones ya previstas para la Prelatura personal.

Aunque podriamos mencionar tambien el caso de los ordinariatos rituales en paises de rito latino, recordaremos aqui brevemente el desarrollo de los ordinariatos militares y el establecimiento de la primera Administracion apostolica personal de la Iglesia en el ano 2002.

A. Los ordinariatos militares

Los antiguos vicariatos castrenses estaban compuestos por un vicario del Papa, tambien llamado historicamente Capellan mayor de los ejercitos, diversos capellanes que dependian de aquel en su actividad pastoral y, finalmente, los militares y allegados como pueblo propio del Vicariato. Dada esta composicion y estructura cuasidiocesana no resulto extrano que al Vicariato castrense se aplicara la doctrina sobre las diversas especies de prelados, o que se afirmara la jurisdiccion cuasiepiscopal del Vicario militar; en definitiva, que se considerara sustancialmente el Vicariato castrense como una entidad muy semejante a una prelatura, aunque no tuviera territorio canonico propio. Es mas, importantes canonistas llegaban a calificar la figura del Vicariato castrense como una Prelacia quasi nullius o tambien como Praelatura nullius personalis o Praelatura militaris o Quasidioecesis personalis (38).

Por tanto, los antiguos vicariatos castrenses sirven como ejemplo historico de instituciones semejantes a las actuales prelaturas personales.

Esta forma de asistencia a los militares a traves de una estructura pastoral especifica fue confirmada por el Concilio Vaticano II. El Concilio reconocio en el decr. Christus Dominus n. 43 que los militares forman un grupo social que, a causa de sus especiales condiciones de vida y del elevado numero de personas, de fieles cristianos, que todavia participan en los ejercitos de los diversos paises, necesitan una atencion religiosa especial, que complete las limitaciones practicas de las parroquias y de las diocesis territoriales. De ahi que la Iglesia haya promovido, sobre todo a partir del siglo XX, la ereccion de vicariatos-ordinariatos militares en los diversos paises, y que esa praxis sea hoy reafirmada alli donde resulte posible, a la vista del beneficio pastoral que supone para los catolicos de los ejercitos y del alivio organizativo que implica para las diocesis y parroquias. De otro modo, estas deberian asumir las tareas que establemente desarrollan el Ordinario militar y los capellanes castrenses. De hecho, en los ultimos anos han sido erigidos nuevos ordinariatos militares alli donde se daban las posibilidades practicas para hacerlo (39).

Actualmente estos ordinariatos se rigen por la const, ap. Spirituali militum curae, promulgada por Juan Pablo II el 21 .IV. 1986 (40).

El contenido de esta ley pontificia muestra bastantes elementos de semejanza con las prelaturas personales. Ya en el preambulo de la Spirituali militum curae es citado expresamente como fundamento de la normativa, ademas del decr. Christus Dominus n. 43 sobre los vicariatos castrenses, el decr. Presbyterorum ordinis n. 10, que instituyo precisamente las prelaturas personales. Ademas, la composicion es semejante en ambos casos. En efecto, el Ordinario militar preside el Ordinariato con potestad semejante a la de los obispos diocesanos. El presbiterio se constituye, bien a traves de los sacerdotes que puedan incardinarse en el Ordinariato despues de haberse formado en el seminario que puede ser erigido en el, o una vez excardinados de otras diocesis en su caso; bien con la agregacion por tiempo determinado o indefinido de sacerdotes que conserven su incardinacion diocesana. Por fin, el pueblo del Ordinariato lo forman basicamente por determinacion del Derecho todos los militares, sus familias y allegados, aunque tambien cabe la posibilidad de que fieles laicos puedan incorporarse al Ordinariato militar mediante una declaracion de voluntad (aceptada logicamente por las autoridades del Ordinariato), al estilo de la prevista por el c. 296 del CIC para las prelaturas personales (41).

La semejanza (sin perjuicio de la diferencia institucional) entre el Ordinariato militar y la Prelatura personal es de interes, porque la legislacion canonica sobre la cura pastoral de los militares supone muchas experiencias y elementos formados a lo largo de los siglos que pueden ser aprovechados en beneficio de las prelaturas personales, que son instituciones mas recientes. Una de las experiencias mas importantes en este sentido es la que se refiere a la relacion con las diocesis. A partir de una evolucion historica que conocio etapas de coordinacion eficaz y otras de mas dificultades, sin que faltaran incluso algunos conflictos con las jurisdicciones locales, el sistema actual de relacion entre ordinariatos militares y diocesis territoriales se articula a traves de la institucion de la potestad cumulativa. Esto quiere decir que los fieles que pertenecen al Ordinariato militar son miembros tambien de las diocesis en las que tienen su domicilio; de este modo, en favor de esos fieles pueden actuar tanto el Ordinario militar y sus capellanes como el Obispo diocesano y los parrocos de los lugares donde habiten los militares. Naturalmente la potestad cumulativa no significa la actuacion simultanea de todos ellos: para regular en la practica las prioridades de actuacion estan previstas en la Spirituali militum curae unas reglas coordinadoras, que basicamente reconocen la prioridad de los capellanes castrenses en los lugares y establecimientos militares (cuarteles, hospitales, centros de ensenanza, etc.) y la competencia primaria de la jurisdiccion diocesana y parroquial cuando los militares se encuentren fuera de los lugares que tengan esa consideracion (42).

Este sistema de la potestad cumulativa entre Ordinariato y Diocesis basado en la simultanea pertenencia del fiel a ambas entidades, puede ser aplicado tambien a la relacion entre las diocesis territoriales y las prelaturas personales. Es un ejemplo del aprovechamiento de experiencias ya convenientemente probadas en ambitos semejantes al de las nuevas prelaturas.

B. La Administracion apostolica personal

Entre las estructuras jerarquicas equiparadas con las diocesis el CIC de 1983 enumera las administraciones apostolicas. La Administracion apostolica es una circunscripcion que <<por razones especiales y particularmente graves no es erigida como Diocesis por el Romano pontifice>> y se encomienda a un Administrador apostolico para que la gobierne como Vicario del Papa (43).

La Administracion apostolica es, por tanto, una figura distinta de la Diocesis. Por eso no debe confundirse la Administracion apostolica del c. 371 [seccion] 2 con la posibilidad de que una Diocesis pueda ser gobernada a veces provisionalmente por un Administrador nombrado por la Santa Sede. En estos casos se trata de diocesis que en sede vacante (normalmente por fallecimiento del Obispo) o en sede plena (por circunstancias extraordinarias de la Diocesis o de la persona del Obispo) tienen al frente de ellas durante un tiempo a un Administrador apostolico. En cambio, la figura de la Administracion apostolica que aqui tratamos es una estructura jerarquica de la Iglesia erigida con ese nombre, ya que no puede ser constituida como Diocesis (44).

La figura de la Administracion apostolica ha sufrido recientemente una reforma o, vista de otro modo, una ampliacion de su criterio delimitador, que ya no es exclusivamente territorial. El 25.XII.2001 Juan Pablo II dirigio una carta a Monsenor Licinio Rangel en la que le absolvia de la censura de excomunion en la que este habia incurrido diez anos antes, por haber aceptado ser ordenado obispo sin mandato pontificio y haber caido asi en el cisma liderado por el obispo frances Marcel Lefebvre. Con aquella carta Juan Pablo II respondia a la solicitud del Obispo Rangel de ser reintegrado a la plena comunion catolica, junto con 25 miembros de la <<Union Sacerdotal San Juan Maria Vianney>> (formada por seguidores del cisma lefebvriano en Brasil). Para solucionar el problema de la organizacion que segun el Derecho canonico permitiria el regreso a la comunion con la Sede de Pedro del Obispo Rangel, los sacerdotes de la Union Sacerdotal y de los fieles que les seguian, Juan Pablo II manifesto en la citada carta de 25.XlI.2001 su voluntad de que fuera erigida una Administracion apostolica personal que dependiera directamente de la Sede apostolica. Antes de que esa voluntad pontificia se formalizara, en una ceremonia publica celebrada el 18.I.2002, Mons. Rangel, los miembros de la Union Sacerdotal San Juan Maria Vianney y un grupo de fieles de Campos (Brasil) fueron recibidos en la comunion catolica. Por fin, el decreto de ereccion de la Administracion apostolica personal fue publicado el 18.I.2002 por la Congregacion para los Obispos que habia recibido delegacion especial del Papa para hacerlo (45).

El decreto de 18.I.2002 erige formalmente la <<Administracion apostolica personal San Juan Maria Vianney>>, equiparada en Derecho con las diocesis y dependiente de la Sede apostolica a traves de la Congregacion para los Obispos. En su art. III reconoce uno de los motivos fundamentales para la ereccion de esta figura, atribuyendo a los sacerdotes de la Administracion apostolica la facultad de celebrar la eucaristia y otros sacramentos y acciones liturgicas segun el rito romano establecido por san Pio V (46). Ademas, no se trata de una estructura provisional sino dotada de permanencia, segun ha advertido la Santa Sede y se desprende del nombramiento de un Obispo coadjutor de la Administracion el 28.VI.2002.

En realidad, esta Administracion apostolica no es exclusivamente personal sino tambien territorial, ya que comprende solamente el ambito de la diocesis de Campos, en Brasil. Por eso, el Administrador apostolico no puede gobernar a sus fieles con independencia del lugar en el que estos se encuentren, como pueden hacerlo en cambio el Ordinario militar o el Prelado de una Prelatura personal. Se dice que es personal porque el Derecho pontificio reconoce permanentemente la potestad del Administrador apostolico como Ordinario propio de la Administracion apostolica personal San Juan Maria Vianney, que es una estructura jerarquica peculiar dentro del territorio de la diocesis brasilena de Campos. La potestad del Administrador apostolico es cumulativa con la del Obispo de esa diocesis, ya que los fieles de la Administracion pertenecen tambien a la Iglesia particular de Campos (47).

El presbiterio de esta Administracion apostolica lo forman los presbiteros de la Union Sacerdotal que se incardinan ahora en la nueva Administracion. Esta puede tener ademas un seminario propio en el que se formaran futuros presbiteros.

Respecto al pueblo, participan en la nueva circunscripcion eclesiastica los fieles que ya pertenecian a la Union San Juan Maria Vianney y los que sean bautizados en alguna de sus iglesias. Pero ademas se reconoce la posibilidad de que los fieles que en el futuro quieran pertenecer a la Administracion apostolica personal manifiesten su voluntad por escrito y sean inscritos en un registro que haga constar su incorporacion a la misma (48).

Ademas de otros detalles que no es del caso precisar, lo interesante de la formula aplicada para resolver el problema pastoral planteado (un problema de comunion que todavia hoy sigue afectando a un buen numero de fieles en otros lugares distintos de Campos) es la ampliacion del sistema canonico de circunscripciones no exclusivamente territoriales y equiparadas con las diocesis. Por lo que se refiere a la comparacion con la Prelatura personal, aun tratandose de figuras distintas, es destacable la prevision de la libre voluntad del fiel laico como un medio de incorporacion a la estructura pastoral, al estilo de lo previsto por el c. 296 para las prelaturas personales. Se confirma entonces que la incorporacion a las estructuras jerarquicas personales no es siempre ni necesariamente ipso iure o automatica, sino tambien mediante el reconocimiento de efectos juridicos a la declaracion que haga el fiel (y que naturalmente cumpla las condiciones y sea aceptada por la autoridad eclesiastica; en este caso, la autoridad de la Administracion apostolica personal).

C. Profundizacion en el fundamento doctrinal de las prelaturas personales

Hasta aqui hemos mencionado una serie de hechos con relevancia juridica que ayudan a conformar el pasado reciente de las prelaturas personales. Pero ademas de estos hechos, aplicaciones y desarrollos, y de otros datos normativos que podrian citarse, hay que anadir que estos ultimos veinticinco anos han supuesto tambien una profundizacion en el fundamento doctrinal de las prelaturas personales (49). Dos documentos pueden mencionarse aqui. El primero de ellos tiene alcance general y no se refiere exclusivamente a las prelaturas personales; el segundo, esta dirigido especialmente a la Prelatura del Opus Dei. Se trata, primero, de la carta publicada por la Congregacion para la Doctrina de la Fe el 28.V.1992 <<Sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como comunion>> (suele citarse: Communionis notio) (50); segundo, del discurso de Juan Pablo II de 17.III.2001 a los participantes en un encuentro sobre la carta pontificia Novo millennio ineunte, promovido por la Prelatura del Opus Dei (51).

La carta Communionis notio se refiere implicitamente a las prelaturas personales, y a otras instituciones semejantes, como los ordinariatos militares, en el n. 16, que dice textualmente:

<<Para una vision mas completa de este aspecto de la comunion eclesial --unidad en la diversidad--, es necesario considerar que existen instituciones y comunidades establecidas por la Autoridad Apostolica para peculiares tareas pastorales. Estas, en cuanto tales, pertenecen a la Iglesia universal, aunque sus miembros son tambien miembros de las Iglesias particulares donde viven y trabajan. Tal pertenencia a las Iglesias particulares, con la flexibilidad que le es propia, tiene diversas expresiones juridicas. Esto no solo no lesiona la unidad de la Iglesia particular fundada en el Obispo, sino que por el contrario contribuye a dar a esta unidad la interior diversificacion propia de la comunion>>.

El texto del n. 16 trata despues de los institutos y sociedades que expresan la vida consagrada y apostolica, senalando que, <<por su caracter supradiocesano, radicado en el ministerio Petrino, todas estas realidades eclesiales son tambien elementos al servicio de la comunion entre las diversas Iglesias particulares>>.

El n. 16 de la carta Communionis notio esta situado en un epigrafe expresivamente dedicado a la unidad en la diversidad como aspectos complementarios de la nocion de comunion aplicada a la Iglesia. Precisamente esta idea de complementariedad entre las circunscripciones personales y territoriales, y concretamente entre Iglesias particulares y prelaturas personales viene realzada a la luz del documento citado de la Congregacion para la Doctrina de la Fe. En efecto, la distincion entre Iglesias particulares y estructuras complementarias parte de la centralidad de la Iglesia particular y de la potestad del Obispo en ella (52). Pero la potestad eclesiastica no es un titulo para la reivindicacion y el ejercicio particularista de una influencia sobre los demas, sino una obligacion de servicio a los fieles informada por la colaboracion entre prelados y que se ejerce siempre en nombre de Cristo. La Iglesia particular concentra en un lugar, o mas bien refleja, es imagen, de la Iglesia universal; la hace presente <<con todos sus elementos esenciales>> (53). A la vez, la Iglesia particular esta integrada en una estructura de comunion y debe estar abierta a la colaboracion con las demas diocesis y unida a traves de su Obispo con el Papa, Obispo de la Iglesia de Roma. En este contexto resultan del mayor interes las ensenanzas contenidas en Communionis notio cuando recuerda que la diversidad legitima no solo resulta compatible con la comunion sino que incluso fortalece la unidad de la Iglesia. Segun este criterio, la existencia de las prelaturas personales como estructuras complementarias de la actividad de las Iglesias particulares no es algo que se justifique solamente por motivos practicos, para realizar unas tareas pastorales especiales a las que las diocesis de hecho no llegan. La cuestion es mas profunda, pues la Iglesia particular esta llamada a ser de verdad imagen de la Iglesia universal y a dejarse enriquecer por ella, a reflejar en su composicion y en sus actividades la diversidad que es propia de la comunion catolica, acogiendo tambien las organizaciones canonicas promovidas por la Sede apostolica por el bien de las almas.

Por su parte, el citado discurso de Juan Pablo II de 17.III.2001 tiene un alcance menor que el de las ensenanzas de Communionis notio, en cuanto que sus destinatarios son los fieles del Opus Dei. Pero es doctrinalmente relevante por ofrecer unas claves de interpretacion de la primera Prelatura personal que el mismo Pontifice habia erigido anos antes. En aquel discurso Juan Pablo II quiso hablar expresamente de <<la naturaleza jerarquica del Opus Dei>>, es decir, de su composicion basada no en la mera convivencia o asociacion de clerigos y laicos, sino en la relacion estructural derivada de la mutua referencia y complementariedad entre los sacramentos del bautismo y del orden sagrado, entre el sacerdocio comun y el sacerdocio ministerial (54). De este modo, la estructura prelaticia del Opus Dei es la de una comunidad con clero y pueblo servida por el oficio capital del Prelado. Prelado, presbiterio y pueblo como estructura caracteristica del Opus Del en cuanto Prelatura personal.

A nadie se le oculta que estas ensenanzas son relevantes para la doctrina general de las prelaturas personales y su encuadramiento en la comunion eclesial. Durante estos anos canonistas y teologos han insistido en que las prelaturas personales no son Iglesias particulares, de modo que se trata de una conviccion ampliamente compartida. Pero la afirmacion positiva de la relevancia doctrinal de la figura de la Prelatura personal exige algo mas que esa simple distincion. En este sentido resultan del mayor interes la idea de complementariedad en la diversidad apuntada por Communionis notio y la afirmacion implicita en el discurso citado de Juan Pablo II de que existen estructuras jerarquicas compuestas de clero y pueblo que no son Iglesias particulares.

VIII. SOBRE EL FUTURO DE LAS PRELATURAS PERSONALES

1. Posibilidades y limites

Hemos atendido hasta ahora al pasado remoto y proximo de las prelaturas personales. Remoto en el sentido de su engarce historico con la figura de la Praelatura nullius dioecesis y con la significacion historica de los prelados con jurisdiccion; y tambien el pasado mas proximo desde que el Vaticano II instituyera la figura de la Prelatura personal y en 1982 la aplicara al Opus Dei.

Se trataria ahora de presentar algunas consideraciones sobre lo que podria ser el futuro de la Prelatura personal, sobre todo en lo que se refiere a nuevas aplicaciones de esta figura en la vida de la Iglesia. Esta presentacion forzosamente resultara mucho mas breve que las consideraciones historicas, pero incluso podria parecer incierta o precaria si no fuera porque hay algunos indicadores del camino por recorrer.

Sirva ante todo una aclaracion. El escaso desarrollo de las previsiones del Vaticano II y de la legislacion posterior sobre la Prelatura personal puede responder a diversos factores, en parte debidos a que se olvida a veces que esta figura no tiene que cumplir necesariamente las caracteristicas que son propias del Opus Dei como Prelatura personal. Asi, por ejemplo, son posibles prelaturas personales de ambito nacional y no exclusivamente internacionales; caben prelaturas con poco clero, siempre que sea suficiente para la obra pastoral de la misma, o con sacerdotes agregados pero no incardinados en ella. Las normas que rigen la Prelatura del Opus Dei estan de acuerdo con las normas generales sobre las prelaturas personales, pero el marco canonico es mas amplio y variado que las caracteristicas de la primera Prelatura erigida.

Al mismo tiempo hay que decir con claridad que el desarrollo de la Prelatura personal debera ser respetuoso y coherente con las caracteristicas de esta figura. Las normas canonicas tienen un sentido instrumental, al servicio de las necesidades pastorales y apostolicas en la vida de la Iglesia; pero ni el legislador ni el gobernante ordinario son libres para establecer o aplicar el Derecho de cualquier manera. Hay unos criterios legales generales y objetivos que inspiran el ejercicio de la sagrada potestad (principio de legalidad en sentido amplio); existen tambien unos perfiles propios o esenciales que configuran tradicionalmente las estructuras pastorales y que deben ser respetados. Por ejemplo, el Derecho comun requiere que la Prelatura personal conste de presbiteros y diaconos del clero secular (cfr. c. 294 in fine).

La Prelatura personal tiene una estructura jerarquica especifica, porque no solo se constituye por motivos de apostolado sino tambien por motivos pastorales en sentido estricto; es decir, que comportan el servicio estable de los sacerdotes a los laicos mediante la predicacion de la Palabra y la administracion de los sacramentos. Por ese motivo, la Prelatura personal no es una configuracion adecuada para las asociaciones de fieles ni para los institutos de vida consagrada, que carecen de suyo de esa estructura basada en la distincion y mutua relacion entre el sacerdocio comun y el sacerdocio ministerial, que es caracteristica de las comunidades jerarquicas compuestas de clero y pueblo (55). La cuestion diferencial no esta, sin mas, en que algunas asociaciones puedan tener de hecho clerigos y laicos como miembros, al igual que las estructuras jerarquicas de la Iglesia; la diferencia consiste mas bien en la razon de su presencia y en el modo estructural de relacionarse esos sacerdotes y laicos. En el caso de las estructuras jerarquicas clerigos y laicos se distinguen y relacionan segun las posiciones que en la comunion eclesiastica producen los sacramentos del bautismo y del orden sagrado; en las asociaciones y en los institutos de vida consagrada aquellos se relacionan segun los fines propios y los carismas de la asociacion o del instituto.

Por estas razones, pienso que la Prelatura personal tampoco deberia evolucionar hacia formulas de colaboracion externa de los laicos en tareas de los clerigos sino en la orientacion de una verdadera cooperacion organica entre unos y otros. Esto supone admitir que desde el interior de la Prelatura los laicos podran realizar su actividad apostolica de acuerdo con su vocacion especifica secular en la Iglesia. <<A los laicos --recuerda Lumen Gentium n. 31-- corresponde por vocacion propia buscar el reino de Dios al gestionar los asuntos temporales y ordenarlos segun Diosa>>. Son palabras de inagotable riqueza que remiten mas alla de la consideracion de los laicos como meros destinatarios de la pastoral o colaboradores externos en el apostolado del ministerio ordenado.

Hechas estas observaciones preliminares, hoy parece mas claro que un posible campo de establecimiento de prelaturas personales para realizar obras pastorales y apostolicas de caracter especial es el de la movilidad humana. Esta percepcion ha tenido algunos reflejos en el magisterio social de la Iglesia y en normas canonicas contemporaneas.

2. Emigrantes

La movilidad humana internacional ha existido siempre, pero hoy reviste nuevas caracteristicas de frecuencia y amplitud en un mundo cada vez mas interdependiente. Los movimientos migratorios comportan problemas no solo economicos y sociales, sino tambien de asistencia pastoral y convivencia religiosa. Ademas, al tiempo que disminuyen en general los flujos de emigrantes catolicos, aumentan los de emigrantes no cristianos hacia paises con mayoria catolica. El problema es muy relevante para la mision actual de la Iglesia en paises de antigua tradicion cristiana. Tan relevante que es necesaria la prevision de estructuras pastorales capaces de adaptarse a las nuevas situaciones, que a veces desbordan las posibilidades practicas de las parroquias territoriales o de las capellanias que puedan establecerse.

En este sentido la Prelatura personal ha sido considerada una de las posibles soluciones canonicas para la atencion religiosa de personas que no pueden recibir la cura pastoral ordinaria o solo pueden acceder a ella con dificultad. A veces se comprueba que el sistema territorial ordinario no resulta suficiente o adecuado para la atencion de inmigrantes o de otras personas que trabajan en un lugar, viven en otro y descansan en un tercero. Junto a las parroquias personales, la posibilidad ;le constituir vicarios episcopales para grupos de personas en la Diocesis y otras posibles soluciones diocesanas, la figura de la Prelatura personal viene considerada cuando la relevancia del fenomeno trasciende las fronteras de la Diocesis para constituir un problema religioso nacional o incluso mas amplio.

Esta toma de conciencia sobre el valor de las estructuras canonicas no territoriales ha estado presente en los grandes sinodos continentales convocados por Juan Pablo II en los ultimos anos de su pontificado. Asi, en el Sinodo para America del ano 1997 y el segundo Sinodo para Europa celebrado en 1999; ambos sinodos fueron seguidos de sendas exhortaciones apostolicas del Papa como fruto y desarrollo del trabajo sinodal. En concreto, la exhortacion apostolica de Juan Pablo II Ecclesia in America, de 22.I.1999, alude a <<especificas estructuras pastorales previstas en la legislacion y en la praxis de la Iglesia>> para acoger a los emigrantes, entre las que se cuentan las prelaturas personales; la misma advertencia se encuentra en la exh. ap. Ecclesia in Europa, de 28.VI.2003 (56).

Ya anos antes habia sido advertido el interes de la figura de la Prelatura personal para la atencion religiosa de los emigrantes. En efecto, en momentos todavia proximos a la clausura del Concilio Vaticano II la Prelatura personal fue destacada por las normas y por la doctrina de los autores como una institucion apta para organizar en un nivel interdiocesano, nacional o internacional, la atencion pastoral de los emigrantes. La causa de esta conviccion sobre la utilidad de la figura esta en su flexibilidad, especialidad y eclesialidad. Flexibilidad porque una Prelatura personal no se organiza segun un criterio territorial delimitador y ello le permite dar respuesta eficaz al fenomeno migratorio. Especialidad porque la orientacion de toda Prelatura personal hacia la realizacion de peculiares obras pastorales, se acomoda bien a la necesidad que tienen los emigrantes catolicos de una atencion pastoral diferenciada. Eclesialidad porque la Prelatura personal no condiciona ni limita de suyo la potestad del Obispo en su Iglesia local, ya que los fieles de la Prelatura pertenecen tambien a la Iglesia local donde residen.

Asi, ya la instruccion Nemo est publicada por la Congregacion para los Obispos el 22.VIII.1969, sobre la cura pastoral de los emigrantes, se remitio a las normas que Pablo VI habia promulgado en el m.p. Ecclesiae Sanctae tres anos antes y que habian regulado las prelaturas personales como desarrollo de lo previsto por el Vaticano II; ademas, el n. 16 [seccion] 3 de Nemo est anadio un matiz interesante al reconocer que el establecimiento de prelaturas para emigrantes podria ser consecuencia no solo de la iniciativa de la Sede apostolica, sino tambien de la peticion de alguna Conferencia episcopal (57). Este documento ha sido sustituido recientemente por la instruccion Erga Migrantes Caritas Christi, publicada el 3.V.2004 por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes. La instr. Erga Migrantes se refiere tambien a las prelaturas personales bajo la expresion <<otras estructuras pastorales especificas>> que pueden facilitar la atencion pastoral a los emigrantes (58).

Es bastante frecuente que, al tratar de la atencion a los emigrantes, no se mencionen las posibilidades que esa solicitud les abre para que ellos mismos sean sujetos activos de la mision de la Iglesia en la situacion especial en la que se encuentran. Por eso podria anotarse ahora que las prelaturas para emigrantes no serian meras corporaciones clericales, sino mas bien instituciones capaces de reflejar la interrelacion entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio comun, y, por tanto, instrumentos para la participacion de los fieles en la mision salvadora de la Iglesia. De este modo, los laicos asumiran con normalidad en esas prelaturas las responsabilidades apostolicas que les corresponden en cuanto fieles cristianos. Como dice el n. 33 de la constitucion Lumen Gentium, <<el apostolado de los laicos es participacion en la misma mision salvifica de la Iglesia, y a ese apostolado todos estan llamados por el mismo Senor en razon del bautismo y de la confirmacion>>.

3. Gitanos

Pero no es solamente el problema de los emigrantes (o inmigrantes, segun se considere el fenomeno) el que puede llevar a pensar en la figura de la Prelatura personal. Esta tambien el caso de ciertas minorias sociales que en la practica podrian ser convenientemente atendidas con una Prelatura personal a su servicio. El caso de los gitanos en Espana y quizas tambien en otros paises es emblematico en este sentido, pues se trata de un grupo social bien definido, con tradiciones culturales y religiosas propias y con muchas dificultades practicas para integrarse en la organizacion ordinaria de las parroquias territoriales.

En el discurso de Juan Pablo II de 7.VI.1995 se encuentran unas palabras que dan criterio sobre la pastoral en favor de los gitanos en las circunstancias actuales. Despues de mencionar el ejemplo del primer gitano que ha llegado a los altares, el Pontifice resumia asi la exigencia de una atencion espiritual especifica: <<En nuestros tiempos el pueblo gitano atraviesa un periodo de fuerte readaptacion de sus tradiciones y por eso debe ahora afrontar el peligro de un resquebrajamiento de su vida comunitaria. Es importante que la fe cristiana se vuelva a presentar con vigor y firmeza. Hace falta una nueva evangelizacion dirigida a cada uno de sus miembros como a una porcion amada del pueblo de Dios peregrinante, para ayudarle a superar la doble tentacion de encerrarse en si mismo, buscando refugio en las sectas, o perder su patrimonio religioso en un materialismo que ahoga toda referencia a lo divino>> (59).

En efecto, ademas de la readaptacion cultural y comunitaria, el alimento de su religiosidad tradicional y una evangelizacion que supere el desafio de las sectas son elementos centrales de una pastoral renovada en favor de los gitanos. En todo caso estos propositos configuran una pastoral necesariamente especializada, distinta, aunque no separada, de la que se realiza mediante las estructuras territoriales ordinarias de la Iglesia. Las condiciones propias de la vida y de las tradiciones gitanas reclaman la necesaria adaptacion, para que los miembros de ese pueblo no se encuentren en situacion de inferioridad respecto de los demas catolicos.

El Concilio Vaticano II afirmo como parte de la funcion pastoral de los obispos el cuidado de los fieles que no puedan gozar de la atencion pastoral ordinaria, entre los que cito a los nomadas (decr. Christus Dominus, n. 18). Este criterio esta presente tambien en el c. 383 [seccion] 1 del CIC de 1983 y en el c. 192 [seccion] 1 del CCEO de 1990 al describir las responsabilidades pastorales del Obispo en su Diocesis o Eparquia.

En este nivel diocesano pueden ser estructuras aptas para los gitanos las capellanias e incluso las parroquias personales. En efecto, a la vista de que la movilidad geografica sigue siendo en la actualidad un elemento caracteristico de la condicion de vida gitana, en la mayor parte de los casos no son adecuadas para los gitanos las estructuras territoriales ordinarias.

De todas formas, la especialidad del estilo de vida gitana aconseja, como ya ocurre en la practica de muchos paises, la organizacion canonica de la pastoral en un nivel mas amplio que el diocesano. Esta peculiar organizacion canonica y pastoral se encauza a traves de oficios promovidos normalmente por las conferencias episcopales de los paises en los que es mas numerosa la presencia de los gitanos.

Hace unos anos el entonces Arzobispo de Pamplona y vicepresidente de la Conferencia episcopal espanola, Fernando Sebastian, planteo expresamente la conveniencia de que fuese constituida en Espana una Prelatura personal para los gitanos (60). En las recientes <<Orientaciones para una pastoral de los gitanos>>, publicadas con fecha de 8.XII.2005 por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, son mencionadas tambien las prelaturas personales bajo la expresion <<posibles estructuras pastorales de jurisdiccion personal>> (61). Y entre las recomendaciones del Primer encuentro mundial de sacerdotes, diaconos y religiosos gitanos, celebrado en Roma, en el ano 2007, por iniciativa del citado Consejo Pontificio, se cuenta la de valorar el establecimiento de <<estructuras semejantes a una Prelatura y organizar un seminario internacional para los gitanos, para favorecer un buen desarrollo de las vocaciones gitanas y garantizarles una adecuada formacion especificas>> (62).

IX. CONCLUSION GENERAL

Tras el repaso de los precedentes remotos y proximos de la Prelatura personal se puede concluir que esta figura es nueva, pero tiene a la vez claras raices historicas. Cuando el Concilio Vaticano II la previo por vez primera y la legislacion posterior la desarrollo, fue impulsado un proceso que en realidad ya se daba en la vida de la Iglesia de antiguo. Se entiende que asi fuera, porque la dinamica constitucional eclesiastica no procede a traves de saltos bruscos provocados por una legislacion que no se inspire en la tradicion. Especialmente importante en la fundamentacion historica de la Prelatura personal es la aplicacion y desarrollo de la antigua Prelatura nullius dioecesis, hoy llamada territorial.

Por lo que se refiere a las perspectivas de futuro, la evolucion de la vida social parece reclamar un mayor desarrollo de estructuras jerarquicas flexibles como las prelaturas personales, sin perjuicio de la organizacion eclesiastica territorial. El regimen juridico de las prelaturas personales da garantias suficientes para evitar el peligro de formacion de guetos sociales o grupos separados e incomunicados con los demas fieles de las Iglesias particulares. En efecto, el esfuerzo que desarrolla la Iglesia mediante las estructuras previstas como respuesta al hecho social de la movilidad humana, tiende en ultima instancia a la progresiva, pacifica y natural integracion de las nuevas generaciones de inmigrantes y otras personas en las Iglesias particulares del pais que les acoge o en el que viven.

Por tanto, queda para el futuro el reto de seguir impulsando la aplicacion de la figura de la Prelatura personal. Por retomar el simil musical que evocabamos al comienzo de estas lineas, solo queda esperar que la sinfonia se ejecute sin desconciertos instrumentales.

* Conferencia dictada en el Ateneo de Teologia, Madrid 9.XI.2007. La version oral alli leida ha sido revisada y ampliada para su publicacion en esta Revista.

(1.) Vid. JUAN PABLO II, const, ap. Ut sit, 28.XI.1982, en AAS, 75 (1983), pp. 423-425, y los demas datos relativos al procedimiento constitutivo en A. DE FUENMAYOR-V. GoMEZ-IGLESIAS-J. L. ILLANES, El itinerario juridico del Opus Dei: historia y defensa de un carisma, Eunsa, Pamplona 19904, pp. 446-454. Cabe notar que el CIC de 1983, que establece el marco de las prelaturas personales en los cc. 294-297 ya habia sido promulgado el 25.I.1983. Para una completa explicacion del procedimiento de ereccion de la Prelatura del Opus Dei, vid. G. LO CASTRO, Las prelaturas personales. Perfiles juridicos, trad. esp., Eunsa, Pamplona 1991, pp. 87-137, especialmente. (En la segunda edicion italiana de 1999, Le prelature personali. Profili giuridici, Giuffre ed., Lo Castro ha ampliado el contenido de su importante libro).

(2.) Vid. decr. Presbyterorum ordinis, n. 10.

(3.) Remito a la seleccion bibliografica publicada en mi libro Introduccion al estudio de las prelaturas, Eunsa, Pamplona 2006, pp. 133-143.

(4.) Cfr. PONTIFICIUM CONSIL1UM DE LEGUM TEXTIBUS INTERPRETANDIS, Acta et Documenta Pontificiae Commissionis Codici Iuris Canonici Recognoscendo: Congregatio Plenaria diebus 20-29 octobris 1981 habita, Typis Polyglottis Vaticanis 1991, pp. 376-417. Una de las cuestiones que se discutieron en esta reunion plenaria fue la forma de regular las prelaturas personales en los proyectos previos al CIC de 1983. En particular, algunos miembros de la Comision pensaban que no quedaba suficientemente perfilada la distincion entre Iglesias particulares y prelaturas personales. De todos modos, por haberse referido a un proyecto legal, no es posible extraer de aquel debate conclusiones definitivas sobre la naturaleza de las prelaturas personales.

(5.) Cfr. razones mas detalladas en A. VIANA, Introduccion (cit. supra nota 3), pp. 50-53.

(6.) Para toda esta materia, cfr. J. HERVADA, Tempvs otii. Fragmentos sobre los origenes y el uso primitivo de los terminos praelatvs y praelatvra, Navegraf, Pamplona 2004:; IDEM, <<El significado original del termino "praelatus">>, en Ius canonicum, 43 (2003), pp. 169-183; M. BLANCO, El concepto de prelado en la lengua castellana. Siglos XIII-XVI, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, Pamplona 1989; EADEM, La nocion de prelado y prelacia o prelatura en la lengua castellana. Siglos XVII y XVIII, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, Pamplona 1992.

(7.) Cfr. J. HERVADA Tempvs otii, p. 203.

(8.) Cfr. ibidem, pp. 153-156.

(9.) La doctrina de los autores clasicos sobre el termino praelatus ha sido estudiada por J. MIRAS en dos monografias: La nocion canonica de Praelatus. Estudio del Corpus Iuris Canonici y sus primeros comentadores, Eunsa, Pamplona 1987; IDEM, <<Praelatus>>. De Trento a la primera codificacion, Eunsa, Pamplona 1998.

(10.) J. MIRAS en <<Praelatus>>. De Trento a la primera codificacion, pp. 17 y 18, cita aqui C.2 q.7 c.39, d.p.c.; C.2 q.7 c.13, d.p.c, y C.79 q.1 c.48, d.p.c.

(11.) Cfr. ibidem, p. 22.

(12.) Cfr. ibidem, pp. 29 y 30.

(13.) Cfr. ibidem, pp. 37-41.

(14.) Sobre las cuestiones aqui tratadas, cfr. A. VIANA, <<La doctrina postridentina sobre el territorio separado, nullius dioecesis>>, en lus canonicum, 42 (2002), pp. 41-82; tambien recogido en mi Derecho canonico territorial. Historia y doctrina del territorio diocesano, Navegraf, Pamplona 2002, pp. 87-130.

(15.) Comparense p. ej. los siguientes textos: Sessio Vil, de reformatione, c. 8 (Conciliorum Oecumenicorum Decreta, curantibus J. Alberigo et al., Bologna 1973, p. 688: citado con las siglas COD); Sessio Vil, de reformatione, c. 14 (COD, p. 689); Sessio XIV, de reformatione, c. 2 (<<quasi episcopalem cathedram in loco nullius dioecesis (...), etiam si in loco nullius dioecesis, etiam exempto>> (COD, pp. 714 y 715); Sessio XXIII, de reformatione, c. 10 (<<etiam si nullius dioecesis vel exempti esse dicantur>> (COD, p. 748); Sessio XXIII, de reformatione, c. 18 (<<etiam si exempta, etiam si nullius dioecesis>> (COD, p. 751); Sessio XXIV, de reformatione, c. 9 (<<eadem etiam in iis ecclesiis saecularibus oberventur, quae in nullius dioecesi esse dicuntur>> (COD, pp. 764 y 765); Sessio XXV, Decretum de regularibus et monialibus, passim (COD, pp. 776-784).

(16.) Cfr. BENEDICTO XIV, De Synodo diocesana, liber II, caput XI (ed. de Madrid, 1767, pp. 60-61).

(17.) J. B. DE LUCA, Theatrum veritatis et iustitiae, t. III. De iurisdictione et foro competenti, Lugduni 1697, pp. 8 y 9, nn. 3 y 4.

(18.) Sesion 24, de reformatione c. 20.

(19.) Liber secundus: de personis, sectio II: de clericis in specie, tit. Vil: de suprema potestate deque iis qui eiusdem sunt ecclesiastico iure participes, cap. X: de praelatis inferioribus.

(20.) Cfr. J. MIRAS, <<Praelatus>>, cit. en nota 9, pp. 159-166, con los apendices sobre los trabajos preparatorios de los canones del CIC de 1917.

(21.) <<Abbatia vel praelatura "nullius", tribus saltem paroeciis non constans, singulari iure regitur, nec eidem applicantur quae canones statuunt de abbatiis vel praelaturis "nullius">>.

(22.) <<Praelati qui praesunt territorio proprio, separato ab omni dioecesi, cum clero et populo, dicuntur Abbates vel Praelati "nullius", nempe dioecesis, prout eorum ecclesia dignitate abbatiali vel simpliciter praelatitia gaudet>>: c. 319 [seccion] 1.

(23.) Cfr. cc. 198, 223 [seccion] 1,282 [seccion] 1,286 [seccion] 1,325 del CIC de 1917.

(24.) <<[Abbas vel Praelatus "nullius"] Si charactere episcopali non sit ornatus et benedictionem, si eam recipere debet, receperit, praeter alia munera quae in can. 294, par. 2 describuntur, potest quoque ecclesias et altaria immobilia consecrare>> (c. 323 [seccion] 2); <<Abbas vel Praelatus "nullius", licet charactere episcopali careat, utitur tamen in proprio territorio insignibus pontificalibus cum throno ac baldachino et iure ibidem officia divina pontificali ritu celebrandi; crucem autem pectoralem, annulum cum gemma, ac pileolum violaceum potest etiam extra territorium deferre>> (c. 325).

(25.) El m.p. de PABLO VI, Catholica Ecclesia (23.X.1976, en AAS, 68 [1976], pp. 694-696) manifiesto en su parte dispositiva la voluntad pontificia de no erigir en el futuro nuevas abadias nullius (territoriales), a no ser que asi lo aconsejen circunstancias muy especiales en bien de las almas (n. 1).

(26.) El asentamiento de las antiguas prelaturas nullius en la organizacion pastoral ordinaria fue observado ya por E. VON KIENITZ, <<Die Rechtsstellung der gefreiten Abte und Pralaten>>, en Theologie und Glaube, 25 (1933), pp. 598 ss.

(27.) Cfr. los ejemplos que recoge Ph. HOFMEISTER, <<Gefreiten Abteien und Pralaturen>>, en Zeitschrift der Savigny-Stiftung fur Rechtsgeschichte (kanonistische Abteilung) , 81 (1964), pp. 133 ss. El Annuario Pontificio de 2006 menciona 49 prelaturas territoriales (pp. 1033-1046).

(28.) Cfr. en tal sentido la Carta del Prefecto de la Congregacion para los Obispos de 17.X.1977, publicada en Communicationes, 9 (1977), p. 224.

(29.) Sobre los trabajos preparatorios del Concilio Vaticano II a proposito de las prelaturas personales, vid. J. MARTiNEZ-TORRON, La configuracion juridica de las prelaturas personales en el Concilio Vaticano II, Eunsa, Pamplona 1986; y por lo que se refiere a las diocesis especiales, tambien mencionadas en el texto de Presbyterorum ordinis n. 10, remito a mi libro Derecho canonico territorial (cit. en nota 14), pp. 170-187.

(30.) Para otros casos de aplicacion del modelo de la Prelatura territorial a supuestos de jurisdiccion mas personal que territorial, cfr., en relacion con la jurisdiccion de la Real Capilla en Espana, B. COMELLA GUTIERREZ, La jurisdiccion eclesiastica palatina en los Patronatos Reales del Buen Suceso y de Santa Isabel de Madrid (1753-1931) , Fundacion Universitaria Espanola, Madrid 2004; y acerca del Priorato de las ordenes militares en Espana, erigido en 1875 como Prelatura nullius dioecesis, cfr. J. M. VAZQUEZ GARCIA-PENUELA, <<Notas en torno al Priorato vere nullius de las ordenes militares en Espana>>, en P. ERDO-P. SZABO (eds.), Territorialita e personalita nel diritto canonico ed ecclesiastico. Il diritto canonico di fronte al terzo millennio, Atti dell'XI Congresso Internazionale di Diritto Canonico e del XV Congresso Internazionale della Societa per il Diritto delle Chiese Orientali, Budapest 2-7 Settembre 2001, Szent Istvan Tarsulat, Budapest 2002, pp. 643-665 y T. GARCiA BARBERENA, <<La ereccion de la diocesis de Ciudad Real>>, en Revista Espanola de Derecho Canonico, 37 (1981), pp. 451-466.

(31.) Para un estudio de las caracteristicas juridicas de la Mision de Francia y el origen de las prelaturas personales en el Vaticano II a partir de las antiguas prelaturas nullius, cfr. P. LOMBARDiA-J. HERVADA, <<Sobre prelaturas personales>>, en Ius canonicum, 27 (1987), pp. 17-44 y 63-65.

(32.) Vid. supra, nota 21.

(33.) P. LOMBARDIA-J. HERVADA, <<Sobre prelaturas personales>>, cit. en nota 31, p. 23.

(34.) Puede consultarse el texto en Ius Ecclesiae, 3 (1991), pp. 767-776, con un comentario de J. CANOSA.

(35.) Cfr. S. BAGGIO, <<Un bien para toda la Iglesia>>, en L'Osservatore romano, ed. esp., 5.XII.1982, tambien publicado en el folleto titulado: El Opus Dei, Prelatura personal, ed. Mundo Cristiano, Madrid 1984 (5), pp. 25-31.

(36.) Sobre esta cuestion es fundamental la consulta de El itinerario juridico del Opus Dei: historia y defensa de un carisma, cit. supra nota 1.

(37.) El desarrollo de la labor apostolica del Opus Dei en distintos paises y la apertura de nuevos centros de formacion y apostolado se puede seguir en parte a traves de las informaciones publicadas en Romana, que es el Boletin de la Prelatura editado en diversas lenguas (vid. tambien www.romana.org). Por lo que se refiere a los datos del crecimiento numerico cabe recordar que en el Anuario pontificio se publican regularmente unas informaciones que, al menos parcialmente, pueden dar una idea del desarrollo del Opus Dei. En el Annuario Pontificio de 1987 se ofrecen por primera vez datos completos de la composicion de la Prelatura del Opus Dei. En aquel ano pertenecian a la Prelatura 1.265 sacerdotes, 354 seminaristas y 74.370 laicos (p. 1023). Por seguir una secuencia quinquenal, los datos de 1990 eran: 1.348 sacerdotes, 343 seminaristas y 74.508 laicos (p. 1086); en 1995: 1.533 sacerdotes, 370 seminaristas y 77.867 laicos (p. 1135); en 2000: 1.734 sacerdotes, 344 seminaristas y 81.954 laicos (p. 1123); en 2007: 1.809 sacerdotes, 360 seminaristas y 85.808 laicos (p. 1071). Con estos datos, el numero de sacerdotes del Opus Del ha crecido un 43% en veinte anos y el de laicos un 15%, y el total de fieles de la Prelatura aumento un 16% en el mismo periodo temporal.

(38.) Vid. las referencias en mi libro Territorialidad y personalidad en la organizacion eclesiastica. El caso de los ordinariatos militares, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, Pamplona 1992, pp. 266-268; cfr., tambien sobre la cuestion, ibidem, pp. 148-151.

(39.) Los ordinariatos militares eran 29 en 1987 (cfr. Annuario Pontificio 1987, pp. 954-959) y actualmente son 35 (cfr. ibidem, 2007, pp. 1063-1070); esto supone un aumento de un 21% en veinte anos.

(40.) En AAS, 78 (1986), pp. 481-486.

(41.) Sobre todas estas cuestiones, cfr. Spirituali militum curae, arts. II, IV, VI y X.

(42.) Cfr. Spirituali militum curae, arts. IV.30, V y Vil.

(43.) C. 371 [seccion] 2; cfr. tambien el c. 368.

(44.) Las razones <<especiales y particularmente graves>> que no permiten la ereccion de una Diocesis han sido o pueden ser de diverso tipo, por ejemplo de naturaleza politica. Durante los anos de la dominacion comunista la Iglesia catolica no tuvo en los paises del este de Europa la libertad suficiente para organizar sus estructuras diocesanas, de manera que fue necesario acudir a otras formulas organizativas, estableciendose administraciones apostolicas en diversos territorios. Tambien ha sido utilizada esta figura para no perjudicar el movimiento ecumenico, pues en los anos noventa del siglo pasado se establecieron algunas administraciones apostolicas en el territorio del Patriarcado de Moscu, y no verdaderas diocesis, ya que la Santa sede quiso evitar al menos en los primeros anos la formula diocesana, para no provocar malentendidos con los ortodoxos que habrian acusado a Roma del establecimiento de <<Iglesias paralelas>> en sus lugares.

(45.) Vid. el decreto en AAS, 94 (2002), pp. 305-308. Mas datos en J. LANDETE CASAS, <<La atencion pastoral de los fieles tradicionalistas: garantias para su plena insercion en la communio eclesiastica>>, en Fidelium iura, 11 (2001), pp. 169-192.

(46.) Hay que tener en cuenta que, con el m.p. Summorum Pontificum, de 7.VII.2007, el Papa Benedicto XVI ha extendido a todos los sacerdotes la posibilidad de usar el Misal anterior a la reforma liturgica del Concilio Vaticano II.

(47.) Segun el art. V del decreto de ereccion, <<Potestas est: personalis, ita ut in personas exerceri posset quae Administrationis Apostolicae sunt participes; ordinaria, sive in foro externo, sive interno; cumulativa, cura dioecesani Episcopi Camposini in Brasilia potestate, quandoquidem homines qui ad Administrationem Apostolicam pertinent sunt eodem tempore fideles Ecclesiae particularis Camposinae>>.

(48.) Segun el art. IX del decreto de 18.1.2002, <<Fideles laici, qui ad hoc usque tempus ad Unionem "Sancti loannis Mariae Vianney" pertinent, participes fiunt novae circunscriptionis ecclesiasticae. Qui, agnoscentes se cohaerere cum peculiaritatibus Administrationis Apostolicae personalis, poscent ut ad eam pertineant, suam voluntatem scripto patefacere debent, atque ii in aptum album sunt referendi, quod apud Administrationis Apostolicae sedem servari debet. [seccion] 2. Eo in albo laici quoque inscribuntur, qui in praesentia ad Administrationem Apostolicam pertinent, iique qui in ea baptizantur>>.

(49.) Entre otros hechos y datos normativos que podrian mencionarse no carece de significacion la ordenacion episcopal de los dos primeros prelados del Opus Dei, Alvaro del Portillo y Javier Echevarria. Ademas, se puede recordar el establecimiento del Tribunal de la Prelatura del Opus Del, erigido mediante decreto del Prelado el 24.I.1996; el Tribunal de apelacion es el del Vicariato de Roma, salva la competencia que corresponde al Tribunal de la Rota romana (Vid. los documentos correspondientes en Romana. Bolletino della Prelatura della Santa Croce e Opus Dei, 12 [1996], pp. 22-23 y 26-28). La constitucion apostolica de JUAN PABLO II, Ecclesia in Urbe, 1.I.1998, sobre la nueva ordenacion del Vicariato de Roma (AAS, 90 [1998], pp. 177-193), confirmo en su art. 40 [seccion] 1 que el Tribunal de Apelacion del Vicariato trata las causas decididas en primer grado por el Tribunal de la Prelatura del Opus Dei.

(50.) En AAS, 85 (1993), pp. 838-850.

(51.) El texto puede verse en L'Osservatore romano, 18.III.2001, p. 6. En la revista Ius canonicum, 42 (2002), fue publicado el discurso pontificio seguido de un comentario de J. MIRAS, titulado: <<Notas sobre la naturaleza de las prelaturas personales. A proposito de un discurso de Juan Pablo II>>, pp. 363-388.

(52.) Para la cuestion de las estructuras complementarias de las Iglesias particulares, ademas de todo el cap. IV de la carta Communionis notio, cfr. la doctrina de J. HERVADA, Elementos de derecho constitucional canonico, Pamplona 2001:, pp. 283-303 y de A. CATTANEO, La Chiesa locale. I fondamenti ecclesiologici e la sua missione nella teologia postconciliare, Citta del Vaticano 2003, pp. 221-260.

(53.) Communionis notio, n. 7.

(54.) Vale la pena citar textualmente uno de los parrafos del discurso: <<Estais aqui en representacion de los componentes con los cuales la Prelatura esta organicamente estructurada, es decir, sacerdotes y fieles laicos, hombres y mujeres, con el Prelado propio a la cabeza. Esta naturaleza jerarquica del Opus Del, establecida por la Constitucion Apostolica con la que he erigido la Prelatura (cfr. Const. Ap. Ut sit, 28.XI.82), ofrece el punto de partida para consideraciones pastorales ricas en aplicaciones practicas. Ante todo deseo subrayar que la pertenencia de los fieles laicos tanto a la propia Iglesia particular como a la Prelatura, a la que estan incorporados, hace que la mision peculiar de la Prelatura confluya al empeno evangelizador de cada Iglesia particular, como previo el Concilio Vaticano II al desear la figura de las Prelaturas personales>>.

(55.) Sobre el significado de la pertenencia a la estructura jerarquica de la Iglesia he publicado consideraciones mas amplias en Introduccion al estudio de las prelaturas (cit. en nota 3), pp. 66-72.

(56.) Vid. respectivamente, los nn. 65 [seccion] 3 de Ecclesia in America y n. 103 de Ecclesia in Europa con sus notas: AAS, 91 (1999), p. 800 y 95 (2003), pp. 649-719.

(57.) S. CONGREGATIO PRO EPISCOPIS, Instructio Nemo est, 22.VIII.1969, en AAS, 61 (1969), pp. 614-643, n. 16 [seccion] 3: <<Ad normas pariter litterarum motu proprio datarum, a verbis Ecclesiae Sanctae incipientium, commemorata Congregatio [pro Episcopis] auditis Episcoporum Conferentiis, quarum intersit, aut si aliqua Episcopalis Conferentia id petierit, ad spiritualem curam praestandam quibusdam socialibus coetibus, numero frequentibus, "erigere potest Praelaturas, quae constant presbyteris cleri saecularis, peculiari formatione donatis, quaeque sunt sub regimine proprii Praelati et propriis gaudent statutis" (Ecclesiae Sanctae, I, 4)>>.

(58.) Vid. el n. 24 y art. 22 [seccion] 2, 5 de las normas finales de la Instruccion, cuyo texto puede leerse en www.vatican.va, en la seccion correspondiente a los Consejos pontificios de la Curia romana.

(59.) El discurso citado puede leerse en www.vatican.va, en la seccion del Consejo Pontificio para la pastoral de los emigrantes e itinerantes, bajo el epigrafe titulado <<Nomadas: Sinti, Rom>>.

(60.) Vid. la carta <<Un gitano en los altares>>, en Diario de Navarra, 11.V.1997, p. 31. En sentido semejante, pero con caracter general, el n. 6 del Comunicado del Consejo pontificio para la Pastoral de los Emigrantes con ocasion del V Congreso Mundial de Pastoral Gitana, celebrado en 2003, en Budapest: revista Ecclesia, n. 3614, 2.VIII.2003, p. 1200.

(61.) Vid. los nn. 87 y 88 con sus notas en www.vatican.va, en la seccion dedicada a los Consejos Pontificios de la curia romana.

(62.) El documento final del encuentro celebrado del 22 al 25.IX.2007 puede verse en www.zenit.org, de 5.XI.2007.
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Title Annotation:Estudios; Opus Dei
Author:Viana, Antonio
Publication:Ius Canonicum
Date:Jan 1, 2008
Words:17906
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