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Para desmitificar a Mito.

Resumen: Aunque se reconoce que la revista Mito (1955-1962) tuvo en Colombia una importancia indiscutible en torno a la difusion de la cultura literaria, politica y social, y a debates relativos a la lucha por la libertad, es innegable, tambien, que dicho reconocimiento ha sobrepasado los limites de la ecuanimidad. Mediante un elogio desmesurado de la revista y de sus gestores Jorge Gaitan Duran, Eduardo Cote Lamus y Hernando Valencia Goelkel, se ha ocultado sistematicamente el papel y la importancia de publicaciones y de intelectuales y artistas que antecedieron a la revista bogotana. Mito es incomparable solo si se anula la existencia de Jorge Zalamea y de su quincenario Critica.

Descriptores: Revistas colombianas; revista Mito; Zalamea, Jorge; Critica; el centro y las margenes.

Abstract: Although the journal Mito (1955-1962) was considerably appreciated in Colombia for its undeniable importance around the spread of literary, political and social culture, and about the debates related to the fight for freedom, it is also undeniable that such recognition has surpassed the limities of ecuanimity. Through an excessive apology of the journal and its founders, Jorge Gaitan Duran, Eduardo Cote Lamus y Hernando Valencia Goelkel, the role and importance of publications, intellectuals and artists previous to the journal from Bogota have been systematically forgotten. Mito is unsurpassed only if we deny the existence of Jorge Zalamea and his biweekly journal Critica.

Key words: Colombian journals; Journal Mito: Zalamea, Jorge; Critica; center and margins.

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Con sus cuarenta y dos entregas, con sus siete anos de existencia y con un renombre continental del que no puede preciarse ninguna otra revista cultural y literaria de Colombia, Mito es en la historia intelectual del pais una realidad ineludible. Tal vez sea tambien la unica digna, como parecen creerlo quienes han venido haciendo su elogio a lo largo de mas de cuatro decenios desde su desaparicion. Pero es esta una opinion que, como todas las opiniones, merece ser reexaminada desde angulos distintos. En todo caso, bastaria con recordar que Mito fue una realidad y con estudiar dicha realidad, sin que hiciera falta fundamentar el elogio en una tergiversacion de hechos protagonizados por otros intelectuales y por otras publicaciones. Dicho en otros terminos, no hace falta mitificar a Mito. Lo seguro es que quienes han recalcado que Mito es incomparable, lo han hecho eludiendo toda comparacion y aislando a la revista en una especie de desierto, comoda justificacion para fundamentar la idea de su unicidad --salvo que no habia tal desierto--. Mito es solamente un momento dentro de un proceso, y no necesariamente el momento mas digno. Habia antecedentes, de los que algunos mantenian plena vigencia en los anos en que salia la revista de Gaitan Duran.

Recuperar, excluir

Es facil advertir como el consabido centralismo del pais y la permanencia de una mentalidad de capillas, enmarcada esta en una pertinaz ideologia de derechas liberales, llegan a falsear la memoria de los procesos. Y ello con toda buena conciencia, aunque no siempre con buena fe. El problema radica en que se le suele atribuir a Mito, al grupo (mutable) que la edito, y entre ese grupo a Jorge Gaitan Duran, meritos y virtudes que pueden reconocerse anteriormente en otros intelectuales y que, sin embargo, parecerian haber sido la exclusiva propiedad de Mito si nos guiaramos solamente con lo que sobre la revista se dijo en varias oportunidades --y se sigue diciendo--. (1) El grupo de Mito seria como un grupo inaugural de todo lo bueno que han podido tener en el siglo xx la literatura y el pensamiento colombianos. Ello equivale a omitir la labor previa de Hernando Tellez, las luchas de Jorge Zalamea, la accion constante de Eduardo Zalamea Borda, para no citar mas que nombres pertenecientes a los medios intelectuales de Bogota en los anos 40 y 50; sus trayectorias respectivas son anteriores a Mito y se entretejen con la de Mito, y no se puede decir que la revista los redimiera de un estado de nulidad; tampoco que los rescatara, pues ninguno de ellos lo necesitaba y hubiera sido casi un entierro el que Mito pretendiera rescatarlos, dados los a veces fuertes matices que saltan a la vista en materia de criterios ideologicos y eticos. La revista de Gaitan Duran no inauguro nada. Pero el afan de elogio a todo trance, elogio excluyente que es tambien, a veces, mediatizado auto-elogio, lleva a simplificar en exceso lo que necesariamente fue un momento (brillante eso si, pero nada mas que momento) en vez de milagroso nacimiento ex nihilo.

Por cierto, si tales son los planteamientos de base, si se llega a elogiar a Mito evitando recordar la accion del propio Jorge Zalamea, ?quien va a preocuparse ademas por lo que signifique la existencia de escritores e intelectuales que desarrollaron su obra en las provincias? Con tal perspectiva, no puede haber existido un grupo como el de Barranquilla, (2) y Mito tiene reconcentrados en su equipo y en sus paginas todos los meritos de su epoca --y casi que tambien de las anteriores--. Llamativo es el hecho de que uno solo de los que han propuesto un estudio y un elogio de Mito haya advertido que la revista era una senal mas del centralismo colombiano. Armando Romero reconocio en Mito "la continuacion del centralismo cultural que era tradicion de siglos en la Republica"? Fuera de Romero, nadie parece haberle prestado mucha atencion al hecho, como si "tradicion de siglos" y naturaleza fueran una misma cosa y como si, en materia de produccion cultural, la provincia no pudiera existir como tal ni proponer nada digno de ser tenido en cuenta --nada que este exento de un desdenable provincianismo--.

Tres costenos

El afan de reducirlo o asimilarlo todo a la labor de Mito, a la clarividencia de Mito y, ?por que no?, a la generosidad de Mito, llega hasta extremos falaces, por estar renido con la elemental verdad de los textos, de los hechos y de las fechas. Del pie que evidentemente mas cojea esta simplista teoria es de la cuestion Garcia Marquez. Para quienes necesitan que funcione a fondo la vision centralista y exclusivista, es imprescindible que Garcia Marquez haya existido al mismo tiempo que Mito y, de ser posible, merced a Mito. Sabido es, o deberia serlo, que Garcia Marquez fue descubierto en 1947 --ocho anos antes de aparecer Mito-- por Eduardo Zalamea Borda, y en vano se buscara una huella que demuestre que los futuros editores de Mito manifestaran una sola vez en nada menos que ocho anos su interes por esos cuentos de un desconocido costeno aparecidos en el suplemento de El Espectador, (4) ellos que ya colaboraban asiduamente en otras columnas, mas prestigiosas, de la prensa de Bogota --las de El Tiempo, evidentemente--. Y sabemos que, muy al principio, si se fijaron en esos cuentos los miembros del naciente grupo de Barranquilla, asi como Alvaro Mutis, (5) conocedores los unos y el otro de lo que valia el exigente criterio de Zalamea Borda? Pero si se admiten esos hechos anteriores a 1950, pierde brillo la teoria centralista-exclusivista y no queda mas remedio que adobarlos, pretendiendo que no paso del todo lo que si paso e insinuando que ocurrio lo que en realidad nunca tuvo lugar.

Con alguna prudencia, dice Armando Romero que Garcia Marquez "de una u otra manera encaja en las fronteras de Mito". (7) Mas preocupado por una "tradicion con pedigree" que por el rigor documental, Rafael-Humberto Moreno-Duran elogio en Mito "su particular instinto ante los nuevos talentos nacionales", (8) poniendo a Garcia Marquez en la primera linea de estos, como si el verdadero "instinto" no se hubiera manifestado en otros intelectuales, anos antes, y como si Garcia Marquez hubiera sido "nuevo" en 1955 ---cuando lo nuevo eran solamente su presencia en Bogota (desde principios de 1954), su premio nacional de cuento, sus exitos de reportero y la salida de La hojarasca--. Llega Moreno-Duran a un divertido trastorno de la logica al insinuar que mas merito tuvo Mito en reconocer La hojarasca que Garcia Marquez en escribirla, (9) o mas merito que Cepeda Samudio cuando la editorial de la revista le publico a este La casa grande. (10) Juan Gustavo Cobo Borda, por su parte, arregla las cosas de tal modo que a la postre resulta que Garcia Marquez "surgio" de Mito, (11) y usa como asidero una incierta frase del Nobel, mencionada en las entregas sucesivas del proteico ensayo que le ha dedicado a Mito a lo largo de los anos. Frase amable para la revista, aunque frase insegura. (12) Pero sobre todo, frase inexacta. (13) Extrana manera de hacer la historia de la literatura colombiana, a base de datos imprecisos, siempre repetidos y nunca reexaminados, y a base de citas sin referencias y aquejadas de tan fuertes variaciones. Los hechos, afortunadamente, son tercos, a condicion de tenerlos en cuenta: Garcia Marquez existia antes de Mito e independientemente de Mito, cuyos artifices lo reconocieron como lo que ya era, mucho despues de otros intelectuales que, en concepto de una tradicion sabanera y santaferena, deben tener menos pedigree. Juan Gustavo Cobo Borda termina incluyendo a Garcia Marquez (14) en el "grupo" de Mito, (15) sin tener en cuenta las distancias geograficas desde Europa y Venezuela en anos que fueron de expatriacion, ni una permanente distancia ideologica: deberia medirse en lo que vale el hecho de que, cuando estuvo nuevamente en Bogota, Garcia Marquez dio un solo texto ("En este pueblo no hay ladrones") a Mito --donde no se le habia consultado ni pagado para editar el "Monologo de Isabel ..." (16) y El coronel no tiene quien le escriba-- y prefirio dar sus escritos polemicos a La Calle y a Accion Liberal. (17)

En esta forma de querer anexionar al Nobel colombiano, evidente aunque turbia maniobra politica de recuperacion, se pierde de vista lo que seria lo mas importante: medir hasta que punto hubo comunion a nivel de producciones de la imaginacion (pues esta claro que no la hubo en lo ideologico). Sea el que sea el resultado, sigue en pie lo que deberia ser una evidencia para todo el mundo: si la resenan en el primer numero de Mito, La hojarasca fue un hecho previo y, por lo tanto, tambien fue un hecho previo todo el proceso formativo del escritor Garcia Marquez --como lo demuestra, si se toman las cosas por otra via, un sinnumero de documentos--.

Menos problematico, por no tratarse de una bandera de la nacionalidad, es el caso de Cepeda Samudio. Se le anexiona a Mito en forma como distraida, sin intentar siquiera buscar documentos o entrevistas que lo insinuen (no los hay). Es cierto que publico en Mito fragmentos de La casa grande y que fue en la editorial de la revista donde aparecio posteriormente la novela. Y sin que haya documentos que lo demuestren, no sera dificil admitir que Cepeda tambien debio comulgar con Mito en materia de creacion a lo largo de los siete anos que vivio la revista. Pero tampoco puede olvidarse que fue en "Hojas literarias", un efimero suplemento del barranquillero Diario del Caribe (anos antes de que Cepeda asumiera su direccion) donde salio el primer fragmento editado de La casa grande (18) ni, volviendo para atras, que, al salir en 1954 el libro de cuentos Todos estabamos a la espera, fuera de las notas de Garcia Marquez en El Espectador y Rojas Herazo en Diario de Colombia, fue Hernando Tellez el unico critico bogotano en dedicarle al libro una resena, si no intachable, al menos seriamente trabajada; (19) ni que fue Eddy Torres, en el suplemento de El Colombiano de Medellin, quien le dio el despliegue mas sistematico al libro de cuentos de Cepeda. Los que pronto acompanarian a Gaitan Duran en la aventura de Mito --presentes, varios de ellos si, en Bogota-- brillaron entonces por su silencio: no le iban a prestar atencion a ese autor provinciano, desconocido ademas en paginas supuestamente prestigiosas de la prensa capitalina. Desde luego, tampoco puede perderse de vista la mera existencia de ese libro, en el que tambien habian desembocado los anos de reflexion del grupo de Barranquilla --otra vez previamente a la existencia de Mito y fuera de alcance de una curiosidad que bien podria haberse vuelto hacia las provincias y no lo hizo--. Cepeda no habia necesitado de la revista ni de sus fundadores para producir el que era entonces el mejor libro de cuentos publicado en Colombia y para existir como escritor. Era ya, en literatura, un nombre importante--si no sonaba, era por los consabidos defectos de la vida literaria del pais-- y Mito no hizo mas que reconocer que asi era cuando lo incluyo en sus sumarios, dentro de una relacion que era de igualdad y no de caritativo rescate. Cepeda no le debio la existencia a Mito ni pertenecio a su grupo. El continuaba su trayectoria.

Otro caso notable es el de Hector Rojas Herazo a quien se viene considerando desde hace anos como "poeta de Mito", uno entre los "poetas de Mito". Se suele omitir el hecho de que tuviera ya una larga trayectoria como intelectual y artista cuando surgio Mito, mas larga que las de Garcia Marquez y Cepeda Samudio. Su poemario Rostro en la soledad es de 1952 y, desde luego, se lo deja entre parentesis, cuando no se altera repetidamente su titulo, como lo hizo Armando Romero quien lo menciono sin haberlo leido --y para quien, un poco como advertimos antes a proposito de ciertas afirmaciones de Moreno-Duran, el merito del poeta parece no haber sido mayor que el de quienes le editaron, tardiamente, versos en Mito--. Si Jorge Eliecer Ruiz elogio a Rojas en el numero 7 de Mito, cabe recordar que ya lo habian hecho anos antes, a finales de 1947 y con notas de gran interes, Ramon Vinyes (20) y Alfonso Fuenmayor (21) en la pagina literaria de El Heraldo de Barranquilla. Y tal vez no sobre recordar que Garcia Marquez, mientras vivia en Barranquilla, dedico dos notas a Rojas Herazo en El Heraldo (22) (en la prensa de Bogota, parece que fueron pocos los que manifestaron interes por el poemario de Rojas, y creemos que ninguno de los futuros participantes de Mito). (23) Por lo que resulta cuando menos equivocado dar a entender que fue un "poeta de Mito", descubierto y revelado por el grupo de la revista, de 1955 en adelante. Poeta que existia antes de Mito, captado por Mito si se quiere, y mas bien captado a posteriori por los turiferarios de Mito --cosa que, pese a sus protestas, le paso tambien de alguna manera a Alvaro Mutis--, pero nada mas ni nada menos que un poeta con voz propia. Merito si tuvo Mito al publicarlo, pero los integrantes del equipo habrian podido descubrir a Rojas anos antes. Pretender lo contrario, como en los casos de Garcia Marquez y Cepeda Samudio, tampoco cuadra con la realidad de los hechos. (24)

De como se forja una leyenda

En todo cuanto se relaciona con Mito es posible advertir un casi permanente afan hiperbolico que termina ocultando la verdad de los procesos colombianos --y ello independientemente de las recuperaciones conscientes o inconscientes del centralismo, de la mentalidad de capillas y de la ideologia que a esta subyace--. Al margen de la hiperbole, mal endemico de la intelectualidad colombiana, se mantuvo sin embargo Rafael Gutierrez Girardot, por ser el unico en resistir la tentacion de escribir una pura hagiografia de Mito; tambien el unico en decir claramente que otros se habian anticipado al equipo de la revista, mencionando el nombre de Sanin Cano y enumerando luego otros grupos e instituciones. (25)

Hiperbolica es la frase de Armando Romero que afirma: "Seguir la trayectoria ideologica de Mito (...) conlleva la posibilidad de iluminar la genesis de todo el suceder cultural de la moderna Colombia". (26) Como si Jorge Zalamea, a quien desconoce Romero por completo, no permitiera igual cosa y, en verdad, mucho mas; como si Sanin Cano, Hernando Tellez o Eduardo Zalamea Borda hubieran esperado hasta el ano 1955 para dejar una huella en el devenir del pensamiento y el arte colombianos.

Hiperbolica es la seleccion hecha por Juan Gustavo Cobo Borda, para su antologia de Mito, de un texto escrito por Jorge Eliecer Ruiz en 1961, "Situacion del escritor en Colombia", aparecido en el no 35 de Mito, marzo-abril de 1961. (27) El contenido de ese texto empezaba ya a asomar entre 1917 y 1920 en Voces, un poco mas tarde en las luchas de Los Nuevos; habia vuelto a salir a flote en los escasos alegatos universalistas generados en 1941 por la polemica sobre nacionalismo literario; era un tema recurrente en los ardientes alegatos de Jorge Zalamea; y aparecia desmenuzado en tantas columnas de prensa de, entre otros, Eduardo Zalamea Borda y Hernando Tellez, y en las ignoradas paginas editoriales de El Heraldo (Ramon Vinyes, Alfonso Fuenmayor, Garcia Marquez) y El Nacional (German Vargas, Cepeda Samudio) de Barranquilla. Y Garcia Marquez acababa de actualizar ferozmente la tematica con su articulo de Accion Liberal. Texto tardio el de Ruiz, innecesaria reiteracion (si bien sintesis clara) de algo que ya estaba dicho y no valia la pena repetir en una epoca que era de clarificacion y cambios, merced, entre otras cosas (pero solamente entre otras cosas, que eran muchas), a la propia accion de Mito.

Hiperbolica es esta frase de Juan Gustavo Cobo Borda a proposito de la revista: "Lo que para los analfabetos con titulo universitario era esnobismo no era, en realidad, mas que voluntad de estar bien informados". (28) Insinua que era una total novedad y que, antes de la aparicion de Mito, el pais intelectual lo formaban idiotas amodorrados y nacionalistas furibundos --cuando es evidente que algunos de los que apenas acompanaron a Mito o cruzaron su camino sabian entonces (anos 40) mas y veian mejor que los futuros fundadores de la revista--. De las acusaciones de "esnobismo" se habia burlado en sus tiempos (1917-1920), y mas de una vez, Voces; tambien Tellez al intervenir en la polemica sobre nacionalismo literario, de 1941; (29) de "esnobismo" se acuso a Jorge Zalamea, a proposito de su quincenario Critica; (30) Manuel Zapata Olivella habia llamado, pocos anos antes, "sumisos eunucos" y "esnobistas" (31) a los lectores colombianos de Sartre y Camus (porque tambien se cuestionaba la virilidad de los snobs curiosos de novedades extranjeras, tal como lo hiciera Tomas Vargas Osorio en la polemica de 1941). (32)

Hiperbolico es pretender "identificar" a Gaitan Duran y a sus companeros por su apertura a las criticas y a los ataques de que eran objeto. (33) Tellez y Zalamea Borda sabian mostrarse sarcasticos pero no fulminaban excomuniones a diestra y siniestra; Eduardo Zalamea Borda, al abrir en 1946 la pagina 'Fin de Semana' de El Espectador, y Jorge Zalamea, al crear Critica, hicieron amplios llamados a todas las colaboraciones; y precisamente Critica, en un contexto material y politico infinitamente mas dificil que el que habia de conocer Mito, tambien se distinguio por una comprensiva acogida a los textos de sus detractores. (34) Si alguien, en Colombia, senalo el rumbo, fue Jorge Zalamea; y si de alguien aprendio Gaitan Duran, fue del mismo Zalamea, a quien, sin embargo, trato con soberana injusticia en 1949, como se vera mas adelante.

Hiperbolica es la afirmacion de que la elite de las posteriores generaciones literarias siente un "grado de consanguinidad [...] aun mayor" con Mito por el criterio de "europeismo" --valientemente asumido, es cierto--, (35) pues habria que reconocer tambien el parentesco con Sanin Cano, con Voces, con Los Nuevos, con Tellez, con los dos Zalameas y bastantes mas, entre los que habria que incluir al joven Garcia Marquez y a sus amigos barranquilleros, pero es cierto que asi se ensancharia notablemente la nomina y se perderia pedigree.

Hiperbolica es, en cierto modo, la afirmacion de que "Mito dio cabida a una generacion de escritores que cultivaban por igual el ensayo y la critica"; (36) al menos descabellada, porque no se ve como podian Hernando Tellez y Gutierrez Girardot --citados en la subsiguiente enumeracion-- pertenecer a la misma generacion, por importante que fuera esta, salvo que su importancia la situara mas alla de los criterios temporales (casi, pero solamente casi, se incluye a Sanin Cano en la tal "generacion").

Ya se intuye que se forma asi una cadena semantica generacion/grupo/ unidad/monolitismo, que le otorga a Mito mas personalidad de la que tuvo y el monopolio, el liderazgo y, en el fondo, la autoria de todo lo bueno que se hizo en la literatura colombiana por varios decenios. Anexionar tambien permite excluir, exaltar un momento o una figura tambien permite ocultar los procesos que lo (la) hicieron posible y a las personas que en ellos se destacaron. Es una llamativa reproduccion, en materia de pensamiento y literatura contemporaneos, de lo que hizo durante siglo y medio la historiografia oficial del pais, y en este renglon el ejemplo mas caracteristico es el de Juan Gustavo Cobo Borda quien, tratese de Mito, de Sanin Cano, de Tellez, de Andres Caicedo o de su abuelo espiritual Arciniegas, a todos los convierte en estatuas de proceres, desvinculandolos unos de otros (?como reconciliarlos, en verdad?) y de sus propios procesos historicos. En esta forma de proceder estan todos los signos del intelectual oficial en Colombia.

Antecedentes soslayados

En fin, lo que merece ser cuestionado primero no es la labor de Mito sino la forma como se ha venido hablando de esa labor, una forma mas bien hagiografica y excluyente. Y ya que algunos han incurrido en el facilismo de dar a entender que puede haber hechos sin proceso previo, es necesario que otros recuerden lo contrario con datos fehacientes. En otros terminos, conviene seguir escribiendo la historia literaria de Colombia, no para negar sino para afirmar completando.

No es posible contentarse con verdades a medias. De alguna manera deben aceptarse afirmaciones, como esta de Cobo Borda:</p> <pre> Todos ellos (los de Mito) estaban formulando una proposicion lucida, donde la invencion y la transmutacion, la arbitrariedad creativa y el conocimiento cientifico, adquirian una resonancia mucho mas precisa. Cumplian una funcion desmitificadora. Ya no es posible el estudio de nuestro pasado literario sin tener en cuenta esta escision. Contra la facilidad y el desgreno, un cierto decoro. Un estilo, un instrumento de analisis. Contra la habitual improvisacion, datos, elementos, cifras y opciones. Un aprendizaje que era a la vez trabajo y accion. (37) </pre> <p>O como esta, de Rafael Gutierrez Girardot:</p> <pre>

Su principio y su medida (de Mito) fueron el rigor en el trabajo intelectual, una sinceridad robespierrana, un a voluntad insobornable de claridad, en suma, critica y conciencia de la funcion del intelectual. Demostro que en Colombia era posible romper el cerco de la mediocridad y que, consiguientemente, esta no es fatalmente constitutiva del pais. (38) </pre> <p>Pero, al mismo tiempo, es inevitable discrepar de puntos importantes. Por ejemplo, en la frase de Cobo Borda, es abusiva la idea de que Mito marco una "escision"; la "funcion desmitificadora", la habian venido ejerciendo otros, Jorge Zalamea, Eduardo Zalamea Borda, en una menor medida Hernando Tellez --y, en su limbo barranquillero, con notas de prensa que Bogota desconocia, inteligencias como Alfonso Fuenmayor y German Vargas--. De la misma manera, pasando a la frase de Gutierrez Girardot, si hubo alguien con "sinceridad robespierrana" en la vida intelectual colombiana, fue Jorge Zalamea y nadie mas. (39) ?Quien, mas y mejor y primero que Zalamea, practico "critica y conciencia de la funcion del intelectual"? Por cierto, no hay en estas dos citas un solo detalle que no remita a Zalamea y no recuerde, al menos a quienes estan dispuestos a recordar, que el se anticipo a Mito en todo, y ello ya en los anos 30 sobre puntos de capital importancia, por ejemplo en materia de "conocimiento cientifico" (de la sociedad colombiana). En los 40, los futuros miembros del equipo de la revista no siempre brillaron por su buena informacion, ni por su buena interpretacion de los hechos y ni siquiera por su comportamiento de intelectuales mimados por la clase dirigente, por el ala derecha del liberalismo. Bastante de lo que planteo Mito en los 50, lo planteaba ya el grupo de Barranquilla en los 40; en especial, la lucha contra la autosatisfaccion y mediocridad colombiana bajo todas sus formas, (40) el alegato por la claridad de los conceptos, (41) la necesidad de que el artista dijera su verdad (42) --conviccion que compartian con los Zalameas y con Mutis--. Ademas de burlarse de Lopez de Mesa y darle la espalda a Arciniegas (unos hechos que pueden tener su dosis de anecdota pero tambien son significativos), (43) el grupo de Barranquilla le aposto con una nitidez meridiana a la imaginacion. Y cabe anotar que, aunque tenia conciencia del problema, lo que no hizo este grupo de provincianos en los 40, todo lo que era alegato publico sobre la funcion del intelectual, lo hizo Jorge Zalamea con Critica, su quincenario.

En efecto, reconocer a Mito el haber desarrollado esa reflexion --y ello en las condiciones especificas de la Colombia de los 50-- se justifica, pero seria inaceptable si se pretendiera que salieron el tema y la preocupacion exclusivamente de los fundadores de la revista. Gaitan Duran rondo el tema hacia finales de los 40, pero quien lo instalo entonces plenamente en la problematica colombiana fue Jorge Zalamea, tomandolo incluso como eje de la accion de Critica --no sin enfrentarse, por cierto, con la agresiva incomprension del propio Gaitan Duran, ademas de con la indiferencia u hostilidad de la clase intelectual en su mayoria--.

Ni siquiera se puede decir que uno de los rasgos mas fuertes y, conforme ha ido pasando el tiempo, mas caracteristicos de Mito, sea propio de la revista. Los testimonios sobre la cruda realidad socio-cultural de Colombia dificilmente podian darse en las condiciones materiales que conocio Zalamea al editar Critica; y el "calendario tragico" que alli aparecia (la lista de los muertos liberales) nos recuerda que la Violencia en ascenso vertiginoso exigia reacciones mas urgentes. Pero Zalamea hizo lo que pudo, como fue por ejemplo dar en primicia una version de algunos pasajes de El condor y las vacas, de Christopher Isherwood. (44) Fue poco lo que pudo hacer Zalamea, pero algo era de todas formas, sobre todo en las condiciones de fines del 49, inauditas y mas tenebrosas que cualesquiera de las que conocio Mito. La revista de Zalamea vivio el derrumbe; la de Gaitan Duran vino despues de este y actuo en un contexto que era de reflexion sobre que y como reconstruir. La conciencia de que habia en la sociedad colombiana muchos aspectos por revelar y analizar y denunciar tampoco nacia con Mito en la intelectualidad nacional. Otra vez surge el nombre de Zalamea, y en forma temprana pues hay que remontarse a los anos 30 con su encuesta sobre Narino, (45) en la que, ademas, le dedico a la sexualidad una atencion mas que novedosa, anticipandose notablemente a las supuestas audacias de Gaitan Duran y Mito en este renglon. Recordemos por otra parte que el propio Garcia Marquez --ya atraido en 1948 por aspectos humanos de la Costa Atlantica, todavia ignorados o soslayados-- tambien se inicio plenamente en ese derrotero por su cuenta y riesgo en 1952, cuando redacto su serie sobre La Sierpe ahondando en la cultura popular con tonalidad faulkneriana y por el sesgo de lo maravilloso. Continuo luego, en una linea propiamente periodistica, a partir de septiembre de 1954 y de su reportaje sobre el Choco. Una vez mas se ve que nunca faltan antecedentes.

Desde luego, tras unos ocho o nueve anos de Violencia, existian condiciones especiales para que Mito llevara adelante sus indagaciones sobre la realidad colombiana y le concediera en sus paginas un cierto espacio al testimonio; la intelectualidad consciente no desconocia la inquietud por lo historico y lo sociologico y Mito estuvo a la altura del reto. Es aleccionador, por ejemplo, un cotejo con los borrosos sumarios de Revista de America entre 1945 y 1950: estos demuestran hasta que punto de miopia habia llegado Arciniegas con respecto al pais pues, a lo largo de casi cinco anos sin censura de prensa, no hubo entonces en los sumarios de su revista ni un solo articulo sobre la violencia colombiana (y hubo solamente dos sobre la muerte de Jorge Eliecer Gaitan y el 9 de abril). (46) Pero queda claro que, por cualquier lado que se mire, Mito no fue el nacimiento del rigor y la lucidez en la historia intelectual de Colombia. Accion ineludible si fue, pero nada ganan el prestigio de la revista ni la simple verdad con que se pretenda desconocer todo lo demas. Cuando el discurrir del pais habia tomado vias absolutamente renidas con los principios enunciados por la clase dirigente, era normal que, de esta, y precisamente de su vanguardia intelectual y artistica, surgieran voces pregonando la necesidad de nuevas adecuaciones --y Mito no paso de ser eso: un aggiornamento en el control de la vida intelectual--. Ya no bastaban los criterios timoratos del santismo (los que ilustraba Arciniegas) ni los exhaustos paliativos de un nacionalismo cada vez mas parroquial (que tanto peso habia tenido en el suplemento de El Tiempo de los anos 40 y primeros 50), de modo que se optaba por acudir a los criterios de la inteligencia y la buena informacion. Como aquello era normal entonces, de igual manera fue normal posteriormente que los intelectuales vinculados a la clase dirigente (?Y que mejor ejemplo que el de Cobo Borda?) propusieran una exaltacion sin matices del mensaje de Mito, si bien los calamitosos anos del Frente Nacional y su aun mas calamitosa continuacion demuestran que fue ineficaz la predica que desarrollo la revista y que esta no paso de ser, como todas, una revista literaria sin mayor gravitacion en su sociedad (salvo los inocuos cargos oficiales a que alcanzaron, como los intelectuales colombianos de generaciones anteriores y posteriores, algunos miembros del equipo). Las voces que sonaron en Mito quedan, afortunadamente, inmunes a las trampas de una historia solo a medias escrita y a las simplificaciones o mentiras de unas capillas y de un centralismo tan vivos y recuperadores como siempre.

Para ubicar claramente a Mito, es ineludible remontarse por la corriente del proceso intelectual de Colombia. Emprendamos la navegacion aguas arriba.

Jorge Zalamea, una y otra y otra vez ...

El pensamiento politico de Gaitan Duran se expreso en 1959 en una serie de articulos publicados en La Calle de Bogota, organo del MRL de Alfonso Lopez Michelsen, luego recogidos en un libro. (47) Los conceptos que alli expresa presentan una coherencia obvia con la linea de Mito --incluso en lo que hubiera preferido dejar oculto, su vinculacion con el liberalismo de derechas, en su version de finales de la dictadura e inicios del Frente Nacional, es decir el llerismo, ropaje nuevo (post-violencia) del santismo de antes y de siempre--. (48) Su alegato por una aproximacion lucida, cientifica, a la realidad colombiana se repite a lo largo de esas paginas. Proponia que hubiera "un proyecto concreto, basado en el conocimiento a fondo del pais". (49) Afirmaba: "En los proximos anos estaremos obligados a convivir, a comprender y cambiar juntos el pais"; (50) y tambien: "Lo dificil es, en el plano teorico, estudiar nuestras taras y fallas, nuestras peculiaridades, a la luz de la alienacion del hombre contemporaneo". (51) Alli era donde intervenia la necesidad de dotar al pais con las competencias adecuadas a sus necesidades; faltaban esas competencias, faltaba un saber imprescindible: "No existen los datos que se necesitan para fundar una politica, ni los instrumentos para obtener estos datos. No existe el equipo de cientificos, planificadores, especialistas, tecnicos, que pueda hacer un estudio global de la realidad colombiana"; (52) "... las clases dirigentes para operar sobre el pais, para establecer una politica, necesitan mediaciones culturalesy cientificas, que hoy no existen". (53) Por lo que se hacia necesaria "... una reforma en la educacion, para impulsar la aparicion de los tecnicos, los administradores, los investigadores, los intelectuales, los sabios, los pensadores politicos". (54) Asi seria posible emprender la tarea con dos armas fundamentales, "... la verdad a todo trance y el actuar de acuerdo con nuestras realidades". (55)

Estos planteamientos de Gaitan Duran, pese a su toma de distancia respecto de las verborreas y practicas clientelares de los partidos tradicionales y en especial del partido liberal --al cual pertenecia, al fin y al cabo--, no eran tan audaces: el no dejaba de pensar como miembro de la elite dirigente de siempre, ni pasaba de ser el pensador que reflexiona sin tener en cuenta las aspiraciones o ideas de las clases populares por estar convencido de que sabe mejor que ellas lo que les conviene y conviene al pais. Lo demuestra su reiterada conviccion de que habia que hacerle dar un salto cualitativo al capitalismo nacional, por medio de un dialogo que seria entre los politicos, asesorados por sus intelectuales, y los duenos del capital; el sindicalismo obrero no aparece en el proyecto sino como elemento transmisor, pasivo. Con respecto a la tradicion criolla, esta claro que Gaitan Duran no concibe la menor ruptura: de ninguna manera se sale del marco conceptual de la mas chata continuidad politica e historica. (56) Ni eran esos planteamientos, sobre todo (es lo que interesa aqui), novedosos, pues los habia formulado mucho antes, en los anos 30, Jorge Zalamea, tambien como intelectual, asesorando en la accion a un gran lider politico; la diferencia radicaba en la conviccion clave de Zalamea: debia hacerse sin demora la democracia, habia que acabar con las mentiras de la republica criolla, las clases populares debian participar en el proceso (y no esperar, como queria Gaitan Duran un cuarto de siglo despues, a que las elites crearan las condiciones para que a la larga se les pudiera otorgar desde arriba la democracia).

Con una finalidad bien distinta, muy conscientemente, Gaitan Duran se apoderaba de segmentos importantes del ideario de Zalamea. Primero, de su voluntad de pragmatismo, como cuando dijera Zalamea, incluso antes de adherirse al proyecto de Lopez Pumarejo, en 1933: "... para mi un programa politico no es mas que un repertorio de soluciones posibles para problemas actuales ..." (57) o, una vez vinculado a la Revolucion en Marcha, cuando hablara en 1936 de "la restauracion de la realidad" que, segun el, proponia Lopez.(58) Y la pasion de Zalamea por la educacion (fue un ministro preocupado hasta el extremo por la dimension cultural, no menos importante a sus ojos que la meramente utilitaria) se habia volcado hacia lo que el llamaba "el hecho colombiano": "A (la Universidad) hay que darle una porosidad suficiente para que el hecho colombiano la penetre, la empape y la obligue por saturacion a intervenir en el estudio, solucion y direccion de nuestra vida". (59) O tambien: "... no puede satisfacernos el divulgador de una ciencia extranjera mientras no sea capaz de adaptarla al hecho colombiano, que es precisamente el que necesitamos interpretar, modificar y llevar a realizacion cumplida". (60)

En cuanto al tema de la burocracia, cuya denuncia en Mito se suele enfatizar y que Gaitan Duran en efecto senalaba como un problema grave ("... la proliferacion de una burocracia tan costosa como inutil"), (61) Zalamea tambien lo habia tratado muchos anos antes, por ejemplo cuando en 1936 se dirigia a la juventud universitaria: "A muchos de vosotros pudo tocaros de rebote esa oleada de ambicion, de miedo y de codicia que a tantos precipito hacia las que se reputaban playas uberrimas y bien defendidas de la burocracia y la politica", (62) pero el sabia mas, y decia mas de lo que nunca dijo ni habria podido decir Gaitan Duran. Ya en 1933 proponia que se estableciera un estatuto de los funcionarios, que los pusiera al servicio exclusivo del Estado y los desvinculara de todo clientelismo politico. Tanto en los tiempos de Critica, cuando lo acosaban los santistas, (63) como en los anos 60, cuando presenciaba las derivas del Frente Nacional, recalcaba, casi con desesperacion, que la adscripcion a un partido no deberia dar ningun derecho ni convertirse en "cuotas de poder". (64) Zalamea, que miraba la farsa con aguda y despiadada mirada, incluso en su exigencia de director de una publicacion literaria, (65) y siempre habia sabido volver a la vida de simple ciudadano cuando concluian las etapas de Lopez Pumarejo en el poder, llegaba realmente a la raiz etica del problema --del que, por cierto, aun no ha salido la Colombia actual--. (66)

Un punto notablemente mas centrico, trascendental, era la cuestion de la angustia frente al mundo contemporaneo, nacida precisamente de como evolucionaba ese mundo. Esta tematica entranaba otra de las fronteras --que siempre era, en el fondo, la misma-- que escindian a la inteligencia colombiana de la epoca. Habia de un lado los que abogaban por la imagen de una Colombia pastoril, quieta y sana (como si no hubiera estado haciendo sus estragos la violencia), frente a un mundo exterior moralmente corrupto (Caballero Calderon), entre los que algunos se habian convencido del agotamiento de Europa (67) y hasta alegrado otros (68) de su muerte cuando los triunfos militares del nazismo; tambien los que ya no entendian la evolucion de ese mundo, como era el caso de Arciniegas. Del otro estaban los que tenian conciencia del abismo a que se habia enfrentado la condicion humana con la guerra de Espana y la guerra mundial, la cual --ademas-- habia concluido con la aparicion del terror atomico. Gaitan Duran estaba del lado de los que percibian las angustias de su tiempo. Al reflexionar sobre el arte contemporaneo, decia que este se habia de expresar "desde lo humano integral, desde el drama del hombre, desde la angustia y la esperanza universales" (69) y hablaba de "nuestro siglo transpasado por la angustia cosmica, por multiples y universales epopeyas guerreras, por el derrumbamiento de instituciones milenarias que la mente del hombre llego a concebir como indeleznables", del "caos de la confusion impuesta al espiritu" en los anos de la posguerra. (70) En la pintura de Alejandro Obregon --que va a cobrar en estas lineas nuestras una capital importancia-- veia "una intencion de captar la angustia de nuestro tiempo". (71) Era una postura que puede reconocerse anos despues, en particular, en el texto proemial de Mito.

Pero, si bien habia una enorme distancia con respecto a todo un sector de la inteligencia colombiana, no era tampoco Gaitan Duran una excepcion. Sobre el mismo Obregon escribiria su amigo Bernardo Restrepo Maya, otro miembro del grupo de Barranquilla:</p> <pre> A traves de las maneras contemporaneas, en (su obra) se refleja intensamente su angustiada personalidad contemporanea. Una personalidad integrada fundamentalmente por el desconcierto y por la angustia, erguida sobre un desolado fondo tragico, y en la que el florecimiento del lirismo vitalmente humano es amargura. Aun las cosas que pinta [...] vienen de la tragedia del espiritu actual. (72) </pre> <p>En esos anos, para tomar el caso de un intelectual al que, si bien se le incluyo muy pronto en el comite patrocinador de Mito, aun no se le ha hecho justicia en Colombia, hay que recordar con que insistencia y solemnidad, con que angustia, trato Eduardo Zalamea Borda del peligro atomico en su columna de la cuarta pagina de El Espectador (y ello frente a la indiferencia de nacionalistas, terrigenas y criollistas). Pero, obviamente, fue Jorge Zalamea el que con mas intensidad y constancia manifesto su angustia frente al mundo contemporaneo (y frente a la violencia que iba arrasando al campo colombiano). Lo humano estaba en el centro de su preocupacion. Ya en 1942 se habia expresado sobre "el hombre, naufrago del siglo XX". (73) En 1947, contestando para Revista de America una pregunta de Arciniegas sobre si el mundo iba hacia la izquierda o hacia la derecha, afirmaba que no importaba tanto la disyuntiva y que lo primero era interrogarse sobre la capacidad que tenia el ser humano de defender y ejercer su libertad, y hablaba de "angustia de ver al hombre naufragar en el oceano enemigo de iglesias, nacionalidades, castas, partidos, clases y facciones". (74) En realidad, ya era as* en los anos 30, cuando el nazismo apenas se estaba acercando al poder: a todos se les habia anticipado Zalamea sobre esta tematica y la angustia le daba tempranamente una tonica sui generis a su ideario. Dirigiendose a sus companeros de generacion que iban a colaborar en la campana de Lopez Pumarejo, afirmaba que lo preocupaba el "problema economico", a cuya solucion estaban ligadas, segun el, "la paz y la cultura", en lo que resulta ser una acertada intuicion de la venidera violencia colombiana:</p> <pre> ... si se logra que el hombre --este infeliz aprendiz de brujo-- recuerde la formula magica con que encadenar sus propios engendros, la paz y la cultura habran ganado su mas angustiosa batalla; de no ser asi, ya podemos sospechar para nuestros hijos y nuestros nietos una de las vidas mas azarosas y desventuradas que cabe imaginar. (75) </pre> <p>Y concluia: "... por mucho que busco la excusa que quisiera tener, solo encuentro la unica que en realidad tengo y que no es otra cosa que la angustia". (76)

Un ultimo punto, dentro de esta enumeracion (hay otros que merecen una reflexion aparte), seria algo que puede ser complementaridad y alternancia entre lo estetico y lo humano. En el pensamiento de Zalamea, con su conviccion muchas veces afirmada de que el arte verdadero es testimonio, lo cual lo aproxima al arte comprometido, solo que el compromiso es con lo humano y no con un partido (en este ultimo caso seria arte "hipotecado" o "vendido", en los terminos de Zalamea), ambas cosas no se pueden separar. Critica no fue solamente una revista literaria y se interno en los remolinos de su circunstancia inmediata, al menos mientras perduraron las garantias democraticas en la Colombia de Ospina Perez. La revista acudio a la caricatura politica y presento las secciones "La quincena parlamentaria" (a cargo de Luis Vidales) y "Calendario tragico" (despues del golpe institucional, la denuncia se deslizo a traves de una cuidadosa seleccion de textos de otras epocas, o de textos contemporaneos procedentes de otras lenguas, como Montserrat, de Emmanuel Robles). Tambien acudio, aunque en la infima medida que le permitia el contexto, al testimonio. Pero, tratandose de literatura, la exigencia estetica y la exigencia "humana" iban de la mano. Cuando, ya bajo el gobierno de Laureano Gomez, tuvo Hernando Tellez la audacia de publicar en el pais Cenizas para el viento y otras historias, Zalamea reprodujo en Critica dos de los cuentos de esa coleccion, tambien con su buena dosis de audacia pues ambos eran una transparente alusion a la violencia: "Sangre en los jazmines" y "Leccion de domingo". En la presentacion que escribio, se referia Zalamea a "... dos dramaticos relatos que seran leidos con emocion doble: la puramente intelectual o estetica, y aquella otra que nace de ver nuestra propia, nuestra amarga vida, relatada en las paginas de un libro". (77) No iria por un camino distinto Mito cuando, menos de cinco anos despues, afirmara Gaitan Duran en la declaracion inicial: "Intentaremos presentar textos en donde el lenguaje haya sido llevado a su maxima tension, mas exactamente en donde aparezca o unaproblematica estetica o unaproblematica humana" (subrayado de Gaitan Duran).

El tema del compromiso: entre la tragedia y la farsa

Al contestar la encuesta de Revista de America, en 1947, afirmaba Jorge Zalamea:</p> <pre> Yo entiendo, por obvio, que a los jefes de Estado y de partido les interese saber de que arbol prefieren colgarse sus gobernados y adeptos. Pero quisiera que otra suerte de hombres y entre ellos en primer termino los escritores, los artistas, los cientificos, los sacerdotes, los maestros, prefiriesen indagar si la libertad sigue o no siendo el clima natural del hombre, su patria, su tierra prometida. Y si la indagatoria resulta por la afirmativa,

procurasen unirse en tina cruzada universal por el renacimiento del hombre libre. (78) </pre> <p>El tema de la responsabilidad del intelectual vendria a ser, en adelante, su obsesion, marcada por una gran desconfianza hacia la mentalidad de partido --y, a un nivel mas anecdotico, hacia el peso de las prebendas en la administracion de Colombia--. Si Critica pretendio ser un "quincenario sin compromisos" (aunque no renunciara por ello a lo esencial del credo liberal, el legado de 1789), no dejaba de ser comprometida, engagee en el mejor sentido de la palabra. Los compromisos que rechazaba eran las ataduras y las componendas. El compromiso que asumia, y que con este nombre se designaba en la entrega del primer aniversario, (79) era lo que, el 19 de octubre de 1948, el editorial del primer numero habia llamado "la liberacion y dignificacion del hombre" (en segunda linea venia "la administracion de la Republica"). En el segundo aniversario, recordaba el editorial que la revista habia venido luchando "contra lo que nos parecia indeseable para la patria y contrario al destino del hombre", y anadia, insistiendo en el mismo compromiso: "Por eso, mas que nunca, es necesario hablar ahora de la libertad y la dignidad del hombre. Hablar de ello a todas horas, con todas las gentes, en todas las circunstancias". (80)

No tuvieron fortuna la iniciativa y la predica de Zalamea, a pesar de la tragedia en que se hundia Colombia, Critica y su director casi no obtuvieron ecos en el medio intelectual, y la breve introduccion de un articulo de Eduardo Mallea ("Mision del artista") reconocia el fracaso y esbozaba el reproche que Zalamea nunca formulo entonces publicamente con dureza: "Generalmente, hemos tenido que recurrir a la reproduccion de textos extranjeros, pues no hemos alcanzado la fortuna de que los escritores colombianos se interesen poco ni mucho en el tema de su propio destino, de su propia significacion". (81) Su aislamiento en Bogota era casi total, desde todos los puntos de vista. (82) La persona de Zalamea y el tema del compromiso no eran del agrado de los dirigentes liberales y el hecho tenia sus repercusiones en la intelectualidad. No podian tener eficacia los apoyos que recibian Critica y su director en un sector heterodoxo, pero no deja de importar el significado de tales apoyos en la historia intelectual de Colombia. Dos veces manifesto claramente Alfonso Fuenmayor, aunque fuera en su columna del provinciano El Heraldo, la plena comprension que el grupo de Barranquilla tenia de la accion de Zalamea. Al aparecer el quincenario, lo saludo Alfonso Fuenmayor recordando que habia faltado durante varios anos un organo de prensa que orientara ideologicamente la accion del liberalismo, el cual cayo en un sistema de rivalidades personales e hizo posible la victoria conservadora en la eleccion presidencial de 1946. (83) Y luego se referia a la oposicion entre la "abolida torre de marfil" y el "ardiente torbellino del mundo":</p> <pre> Zalamea no ha separado sus actividades literarias de la politica [...]. Politica y literatura o arte fueron terminos que durante mucho tiempo estuvieron oponiendose de manera mas arbitraria que real. Zalamea nunca se aislo en la abolida torre de marfil de la cual aun muchos colombianos no han descendido, incorporandose por estas circunstanias mas al frio departamento de arqueologia que al ardiente torbellino del mundo. El semanario (sic) de Zalamea [...] no se limita, sin embargo,

solo a cuestiones intrinsecamente politicas. Es una publicacion

que refleja la vida contemporanea en sus complejas manifestaciones. Y la refleja de la manera mas noble. (84) </pre> <p>Un ano despues, en visperas del golpe conservador y en un momento en el que Zalamea acababa de sufrir dos semanas de arresto --sin explicacion pero en realidad por haber publicado "La metamorfosis de Su Excelencia"--, (85) Alfonso Fuenmayor volvio a dedicar a la accion de Critica una nota de inequivoco contenido en su columna 'Aire del dia':</p> <pre>

Ahora que tantas cosas buenas conseguidas con dolor empiezan a

descomponerse bajo un regimen que ha entronizado el crimen y la

impunidad, Zalamea es un ejemplo de lucha que personifica lo mejor del liberalismo y que senala el puesto irrenunciable que en estos momentos le corresponde a la inteligencia colombiana que el representa de manera tan cabal. (86) </pre> <p>El compromiso a la manera de Zalamea, tan claramente expresado por Alfonso Fuenmayor, era un tema tabu, pero paso a ser tema de buen recibo y casi que obligado araiz del incendio de las diarios liberales por las turbas godas, en septiembre de 1952. La verborrea sobre el compromiso del intelectual, la responsabilidad del intelectual y la mision del intelectual empezo a imperar entonces, especialmente en El Tiempo --mientras El Espectador, tambien damnificado, tomaba las cosas de manera diferente--. El auge de la tension y su estallido dieron lugar a una produccion abundante y multiple, cifrada en unos cuantos cliches que no eran mas que la expresion de un nuevo conformismo --y una nueva manera de hacer meritos--. (87) Entre los que participaron, fue sin duda alguna Hernando Tellez el mas coherente consigo mismo pues asi continuaba con interrogantes que el mismo habia empezado a rondar anos antes, precisamente por su aguda percepcion de las condiciones de la posguerra. (88) Esa verborrea --que Zalamea habia previsto-- (89) se traslado despues a las paginas de Mito. Y alli se quedo, hasta 1962, desembocando en lo grotesco con el discurso de Carranza en el homenaje a Gaitan Duran. ?Ante que peligros se estaba en 1962, mas apremiantes que los de 1949? El poeta de Piedra y Cielo, ex filofascista y ex funcionario de varios gobiernos, no vacilaba en declarar: "Repito que nunca fue tan grande nuestra responsabilidad y que debemos asumir una actitud dinamica y creadora como tales escritores, como tales hombres, como tales poetas que somos, y que nos debemos a nuestro tiempo y a nuestra patria". (90)

En paralelo, hay que recordar que tambien se llego a elogiar en Mito a los lideres del liberalismo. Ese falso y oportunista compromiso puesto de moda en 1952, que Mutis designaba en 1993 con el despectivo termino frances de "carrierisme" (91), le sugirio entonces unas reacciones muy criticas --muy dentro de la linea de Zalamea, (92) y del todo renidas con el conformismo de nuevo cuno que se estaba imponiendo--. A muy pocos dias de los incendios, cuando empezaba a hervir la cuestion del compromiso, dijo Mutis en una entrevista radial: "La mision de los intelectuales en la hora actual y en todas las horas debe ser la de trabajar para la creacion de valores esteticos permanentes y la conservacion justa y verdadera de los creados en el pasado". (93)

Y, un mes despues, a raiz de una replica de Hernando Tellez, especifico un poco mas, en El Espectador, de manera muy personal, lo que le parecia ser el falso debate entre etica y estetica:</p> <pre> Y no solamente ahora, en estas especiales condiciones, sino en todas las edades, seria inutil tratar de producir obra de arte a espaldas del tiempo [...]. Ahora bien, el que esta obra de arte perdurable desempene una funcion social, es cosa que debemos dejar a la Divina Providencia.

Ella se encargara de que cumpla esta funcion a mas de todas las

otras que puede desempenar ocasionalmente un poema, un cuadro o un cuarteto. La funcion social, en el sentido de operar sobre valores

sociales especificos, no es calidad definitoria de la produccion

artistica; es unicamente uno de los muchos avatares a que se ve

sometida en el curso de los siglos vividos por el hombre. (94) </pre> <p>Salta a la vista la relacion que hay entre estas afirmaciones de Alvaro Mutis y la forma como concluyo Garcia Marquez, siete anos despues, su articulo sobre la novela de la Violencia: "La aparicion de esa gran novela es inevitable en una segunda vuelta de ganadores. Aunque ciertos impacientes consideren que entonces sera demasiado tarde para que sirva de algo el contenido politico que tendra sin remedio en cualquier tiempo". (95)

En cuanto a Mutis, volvian a aparecer conceptos parecidos en la entrevista que Garcia Marquez (el cual usaba entonces, no por casualidad, su seudonimo barranquillero de Septimus) le hizo para el Dominical de El Espectador a raiz de la publicacion de Los elementos del desastre. Nuevamente afirmaba Mutis que "la unica funcion que debe tener la obra de arte es crear valores esteticos permanentes". (26)

El tema del compromiso podria resultar inagotable. Importaba, ante todo, subrayar quien lo habia formulado (Zalamea), donde se habia desplegado (en Critica), donde lo habian bloqueado (en El Tiempo y entre los intelectuales que alli colaboraban), donde lo recuperaron (alli mismo), y quien cuestiono la nueva moda y donde (Mutis, en El Espectador, mientras que, en su provincia, el grupo de Barranquilla ya habia optado con Obregon por la idea de que el arte, un arte intransigente, habia de ser la trinchera). Todo ello para ubicar mejor en el panorama colombiano la frase que figura en el texto inaugural de Mito: "Nuestra unica intransigencia consistira en no aceptar nada que atente contra la condicion humana". La frase existe y salio donde salio. No se trata de negarlo, pero tampoco es posible olvidar que Zalamea habia insistido anos antes en la defensa de "la libertad y la dignidad del hombre". Y no habia entrado en componendas, ni habia caido en la farsa.

Indivualismo y "colectivismo"

Donde con mayor constancia y nitidez se marcaba la especificidad del pensamiento de Gaitan Duran era en la cuestion de la relacion del arte con su entorno, con la comunidad (?nacional?) en que actuaba y se desarrollaba y se suponia habia de influir. La manifestacion mas clara de ello se encuentra en el texto inaugural de Mito, aunque, entonces, sea por medio de una expresion algo cabalistica: "Nos interesa apenas que (las palabras) sean honestas con el medio en donde vegetan penosamente o se expanden, triunfales. Nos interesa que sean responsables. Pero de por si esta lealtad implica un mas vasto horizonte: el reino de los significados morales". Para desentranar la idea subyacente y encontrarla bajo una forma mas cruda, hay que remontarse varios anos hacia atras. En sus "Meditaciones sobre el arte colombiano", de 1947, Gaitan Duran oponia "individualismo" y "colectivismo" --esta ultima palabra, tan abrupta, en las condiciones de la naciente guerra fria, debia sonar como una provocacion y tenia algo de la dudosa pose mesianica de que nunca se deshizo del todo el fundador de Mito (cf. la supuesta conviccion sobre el socialismo ineluctable)--. En ese ensayo, extrano en al menos dos puntos (97) y permeado por la subyacente nocion del progreso, afirmaba que se daba en el arte "un retorno hacia el colectivismo, hacia la mistica, hacia lo infinito y religioso". Le parecia a Gaitan Duran que el arte colombiano sufria de "las oscuras fuerzas retardatarias del individualismo", (98) pero que gracias a los jovenes pintores del pais, entregados ya a una tarea de renovacion,</p> <pre> las fuerzas retardatarias del individualismo [...] son ineluctablemente superadas por la revolucion colectivista, que se desprende de las variabilidades sociales del medio popular, de las circunstancias economicas tan necesarias como en el hombre la muerte o la vida dependen de ciertas combinaciones o disoluciones fisicas. (99) </pre> <p>La textura etica de esta concepcion resulta clara, asi como su consecuencia: la produccion artistica no podia situarse sino en un marco imperioso, imperativo y, a la postre, autoritario. Exigencias de rigor etico y estetico si las habia --y en ello Gaitan Duran se reunia con los que en mayor o menor grado condenaban los habituales facilismos del medio intelectual colombiano (Zalamea, Zalamea Borda, Tellez, el grupo de Barranquilla antes y despues de la integracion de Garcia Marquez)--, lo mismo que, unos anos mas tarde, en el proemio y en una parte de la accion de Mito, pero tampoco faltaba la idea de un control sobre el arte y la inteligencia. La vigorosa aspiracion a que se renovaran los conceptos, los motivos y las formas no impedia que hubiera continuidad con la fofa filosofia de la republica criolla. Superar los esquemas obsoletos, si, pero sin romper con la finalidad, que era mantener el viejo control, el control de siempre: gatopardismo ... El hoy bien olvidado "Congreso de Intelectuales Nuevos" de 1949, en el que participo activamente Gaitan Duran y cuyos resultados elogio en forma desmedida, fue una senal inequivoca de esa estrategia, como se vera mas adelante.

Una de las "proposiciones" salidas de ese Congreso, inserta en el articulo 50 de sus conclusiones, estipulaba: "El Arte en sus varias manifestaciones es patrimonio de la comunidad y medio de expresion de sus sentimientos eticos y esteticos". (100) Era, por cierto, la unica alusion al arte que se hacia en ese documento. Sobre este punto ironizo Alfonso Fuenmayor, en su columna de El Heraldo de Barranquilla:</p> <pre> Quiza esto sea asi, inevitablemente asi. Pero no es todo. En el arte Hay jerarquia y esta se la da la categoria que tenga la expresion de Aquellos sentimientos esteticos y eticos, ya que por el solo hecho de que esa interpretacion exista y sea mas o menos fiel no puede considerarse una obra de arte. (101) </pre> <p>Y, sobre todo, recalco lo que era el credo del grupo de Barranquilla, un credo que nunca se habia expresado ni se volveria a expresar con tanta claridad: "La creacion artistica o intelectual es un acto estrictamente individual. Como producto individual, aunque los estimulos sean objetivos, no puede someterse a discusiones colectivas y a decisiones igualmente colectivas". Y anadia, volviendo al tono de humor remolon que es la mejor definicion de su estilo, que una reunion de intelectuales puede presentar los amables rasgos de una "tertulia" pero no una "caracteristica sindical". Era una clara reivindicacion del individualismo, y ciertamente no como la "fuerza retardataria" que hubiera dicho Gaitan Duran --al que, en su comentarlo, definia ironicamente Fuenmayor como "el inteligente poeta", demostrando asi saber perfectamente que se trataba de un punto esencial del debate y quien se ponia a la cabeza del bando contrario--.

Aunque el grupo de Barranquilla habia tenido el estimulo decisivo de la obra pictorica que Obregon desarrollara entonces principalmente en la ciudad costena, entroncaba su idea con el pensamiento de Zalamea y tambien de este se nutria en buena parte. El propio Zalamea tenia una aguda conciencia del motivo de discordia y no debia de ser por casualidad si, casi un ano despues, al ser entrevistado por Jose Hurtado Garcia, volvio sobre lo que en su tiempo habia sido a este proposito la actitud del grupo de Los Nuevos y establecia un vinculo con el auge de los totalitarismos. La mencion de la "colectivizacion", al parecer, queria remitir al concepto que formulara Gaitan Duran unos anos antes. Destacaba Zalamea que "la produccion artistica de Los Nuevos nunca fue una produccion de escuela", que tuvo un "orgulloso respeto a la personalidad", que "no nacio nunca de una formula ni se sometio jamas a preceptos de escuela", explicando luego:</p> <pre> Esto es tanto mas importante si se tiene en cuenta que en el mundo entero existia ya una clara tendencia a cierta colectivizacion en la inteligencia y en el arte, en la que no seria dificil encontrar uno de los germenes mas activos de las enfermedades que aquejan a nuestro tiempo. (102) </pre> <p>La idea del arte como testimonio, defendida por Zalamea, se inscribia obvia e insistentemente dentro del ambito del "individualismo" que condenaba Gaitan Duran. Por ej emplo, en esta afirmacion de Zalamea, de 1965: "... si el artista es autentico, el testimonio es ineludible". (103) en la idea de que el estilo propio permite al artista "confesarse a si mismo y dar testimonio de lo exterior a el en forma simultanea" (104)

Obregon suministra sobre este problema un ejemplo muy dicente --por su pertenencia al joven grupo de Barranquilla en los anos 1945-1949 y por su relacion con Gaitan Duran, el cual tendia a ver en su pintura una confirmacion de sus propias reflexiones--. Hablando a grandes rasgos, Obregon se situaba resueltamente del lado de los "individualistas", siendo su propio ejemplo una base para que el grupo de Barranquilla se situara de la misma manera. En una fecha tan temprana como 1945, cuando acababa de derrumbarse el nazismo y aun perduraba la resistencia de Japon, momento que era de unanimidad e ilusiones democraticas dentro de la linea de los frentes populares, se negaba a que su pintura fuera otra cosa que una obra individual. A las preguntas de Camacho Ramirez, obviamente tenidas del optimismo de esos meses, contestaba que "1o importante es la realizacion de la verdad intima y del sentir del autor" e insistia en que el "sentimiento del autor [...] se hace colectivo, nada mas". (105) No menos significativo es el contenido de su nota critica sobre la exposicion de Enrique Grau, en septiembre de 1948. Para entonces, Obregon estaba en contacto con Gaitan Duran y este ya habia comentado sus exposiciones bogotanas. A proposito de la reciente pintura de su colega y amigo cartagenero, Obregon afirmaba sin la sombra de una ambiguedad: "Siempre hemos creido que la razon de ser de un artista ante una sociedad es la de mostrar fielmente lo que es el, con todas las repercusiones que siente al ser parte de una comunidad". (106) A todas luces, en ese ano de fractura que era el 48, Obregon no queria que lo adscribieran al bando de los "colectivistas". Lo cual ya estaba claro --en las mismas semanas que seguian al drama del 9 de abril-- en este comentario de su amigo Alfonso Fuenmayor sobre su exposicion: "... ha emprendido con fe diversos derroteros esteticos en la cruel y a veces decepcionante faena de encontrarse a si mismo". (107)

El ponerse a la cabeza de una corriente "colectivista" que pregonaba no solo la responsabilidad sino tambien el liderazgo del intelectual eximia a Gaitan Duran de ciertas componendas vergonzantes, lo mismo que de ellas lo eximia la exigencia de calidad estetica y humana (y en ello se reunia con los mejores del bando de los "individualistas", como Jorge Zalamea, Eduardo Zalamea Borda, Garcia Marquez y sus amigos, Mutis). Pero, por otro lado, siendo el medio colombiano lo que era, su afan de intervenir en el campo social, no como creador sino como intelectual, lo llevaba a otro tipo de componendas y lo hacia participar en los espureos juegos del poder, aunque no lo admitiera, aunque afirmara lo contrario. Un abismo lo separaba de los que pensaban, como Mutis, que el compromiso del artista era "la obligacion de decir la verdad del ser" (108) o, como Garcia Marquez, que "el principal deber politico de un escritor es escribir bien". (109)

Controlar el pensamiento

En Mito desembocaban interrogantes y soluciones que se habian ido forjando durante el decenio anterior en el medio intelectual, no siempre (valga el eufemismo) al unisono de los dramas vividos por el pais. La violencia no entraba del todo en el panorama abarcado por los debates. La insistencia puesta por Jorge Zalamea en denunciarla era tragicamente solitaria; los contenidos del suplemento literario de El Tiempo, por ejemplo, eludian esta tematica; pasaba lo mismo, y ello mas claramente aun, con los nutridos e indigentes sumarios de la Revista de America de Arciniegas. De lo que se trataba, por haber una evidente ceguera hacia los hechos y una fe ingenua en que, de todas formas, el liberalismo recuperaria el poder en la eleccion presidencial de 1950 (la cual, como se sabe, tuvo lugar en noviembre de 1949 y con Laureano Gomez como candidato unico por haber tenido que retirarse Dario Echandia), era de preparar el regreso a la republica liberal y de armar los mecanismos, politicos e intelectuales, que entrarian a funcionar en la nueva era con que se sonaba. Alli volvia a manifestarse la fractura que habia atravesado al liberalismo y en su seno persistia: la escision entre el lopismo democratico y el santismo quietista. Era dificil ignorar lo que habia significado como aporte la politica de Lopez Pumarejo, pero tambien se queria evitar en el bando santista que la republica criolla fuera nuevamente cuestionada como lo habia sido por la Revolucion en Marcha. De ahi la necesidad, en 1949 y en los anos siguientes, de mantener un control riguroso sobre el pensamiento y, para decirlo como Gaitan Duran en 1955, sobre las palabras --tratarase de ensayos o textos de creacion--.

Esta tarea habia sido durante anos la de German Arciniegas. En sus tiempos de director de la Revista de las Indias, de 1938 a 1944, fue un eficaz perro guardian. (110) La revista debia ser, en principio, un organo del antifascismo espanol e hispanoamericano y, tambien en principio, punto de convergencia de la inteligencia progresista del subcontinente, pero pronto vino a ser una publicacion esencialmente colombiana. Arciniegas, a quien sus funciones diplomaticas en Buenos Aires (1939-1941) permitieron ser el primero de los poquisimos colombianos que colaboraron en Sur, tuvo una gran responsabilidad en esta colombianizacion de Revista de las Indias. Es particularmente llamativo el hecho de que el, que habia colaborado en Sur, no dejara pasar a las paginas de su propia publicacion un solo texto de o sobre Borges, Bioy Casares o Silvina Ocampo (en cambio algo hubo de y sobre Mallea) --sea por no haberlos evaluado correctamente, sea por haber pensado que representaban nuevas modalidades de la creacion literaria hispanoamericana e iban a opacar su propio prestigio local--. El resultado esta a la vista: Arciniegas puso una barrera y las lecturas de los colombianos sufrieron asi un retraso de diez anos largos. Por otra parte, una vez que regreso a Bogota y fue ministro de Eduardo Santos, Revista de las Indias tomo un nuevo sesgo al abrirse a la literatura y al pensamiento nacionalistas, ante los que se habia mostrado hasta entonces reticente. Era una forma de participar, cuando solo se estaba en la campana electoral de 1942, en la hostilizacion que sufriria Lopez Pumarejo hasta su renuncia de 1945. Como director de la revista, Arciniegas tuvo un importante papel en el control de las ideas: lo demuestra el deshielo en la nomina de colaboradores y en los contenidos, que se produjo a raiz de su separacion del cargo directorial (en junio de 1944, despues del no 65; los lopistas habian demostrado una gran paciencia). Posteriormente, en la Revista de America, creada por El Tiempo para el (primera entrega en enero de 1945), continuo en la misma linea quietista y repetitiva, con una cesura que podemos situar en el no 30, de mayo de 1947, cuando aparece por ultima vez en sus sumarios el lider progresista norteamericano Henry A. Wallace y sigue colaborando el chileno anticomunista Carlos Davila; es el momento en que Arciniegas se pasa de una concepcion criolla y decimononica de la libertad a otra, trumaniana y premaccarthysta, desentendiendose de la violencia colombiana y tratando el existencialismo a base de chistes mediocres. No habia sido capaz de tomar la medida de esos anos de la posguerra y quedaba totalmente desfasado con respecto a las nuevas condiciones del mundo y del pais, incluso en materia de pensamiento.

Para los que el habia servido hasta entonces y que, por cierto, nunca le fueron desagradecidos, se volvia necesario establecer una nueva baza en el control del medio intelectual. El control requeria ser actualizado. La tarea incumbiria a jovenes que habian vibrado con la propaganda de las democracias durante la guerra y tenian una conciencia aguda de todo lo que implicaban la guerra fria y la violencia, que supieran de pensamiento contemporaneo y estuvieran dispuestos a servir en el bando santista. Es, tambien, lo que subyace a lo que entonces se llamo "el pleito de las generaciones". En las labores que habian de colocar en su sitio las piezas de la futura republica liberal, habia que deshacerse de nociones agotadas (las predilectas de Arciniegas y Lopez de Mesa, y toda la sensibilidad criollista y terrigenista), recuperar segmentos completos de la utileria conceptual del lopismo (y, por lo tanto, ideas de Zalamea) y, al mismo tiempo, mantener a raya o aplastar a los que aun llevaban en si, bien viva, la dinamica del lopismo: Zalamea muy especialmente. Arciniegas no importaba tanto; lo dejaron vivir su nueva vida norteamericana, siguieron publicandolo, pero de alguna manera se deshicieron de el (no participo en Mito). En el suplemento de El Tiempo convivieron las firmas de la vieja guardia y las de nuevos mosqueteros, mas intransigentes: continuidad y renovacion se dieron bajo la direccion de Jaime Posada, que fuera secretario de Arciniegas, del ministro Arciniegas en el gobierno del designado Lleras Camargo (1945-1946), y fue quien reunio y presidio en julio, agosto y septiembre de 1949, a lo largo de varias sesiones sabatinas y dominicales, el "Congreso de Intelectuales Nuevos".

Era ese congreso, en las palabras finales de Jaime Posada, una "reunion de las gentes nuevas de la inteligencia, consagrada a escrutar los problemas publicos y a plantear una idea de servicio colombiano". (111) Habia en el programa la intencion de promover valores de democracia y libertad, asi como una voluntad de efectuar una aproximacion pragmatica a las condiciones reales de Colombia --en los aspectos de "hombre, sociedad y territorio", como decia en el discurso inaugural Alvaro Esguerra (112) y repetia en su texto de clausura Jaime Posada--. De ahi debia salir un organismo permanente, un "instituto de altos estudios" encargado de poner en practica las orientaciones esbozadas en el congreso. Las conelusiones a que se llego entonces, en no menos de cincuenta y seis articulos, (113) contemplaban todos los aspectos de la sociedad colombiana. A veces con perogrulladas (el articulo 9 sobre la familia), otras veces con ingenuidades, por lo obvio del contenido (el articulo 27 sobre formas de energia), otras con hechos basicos que, una vez comprobados nuevamente, dejaban intacto el problema (el articulo 31 sobre monoexportacion y sobre tranformacion industrial del producto agricola). El articulo 51, probablemente el mas serio del conjunto, proponia tener en cuenta la variedad etnica y cultural del pais; era una novedad, tal vez platonica, al menos desde lo que era el campo de El Tiempo. El articulo 56, el ultimo, volvia a descubrir una necesidad que hace dudar de la seriedad del conjunto. Decia en particular, como si se hubiera tratado de una novedad: "El intelectual debe mantenerse en contacto con su medio". Eran loables las inquietudes que se expresaban en el bienitencionado documento (el cual se salvaba, al menos, de los defectos de la oratoria nacional), y alli asomaban problemas reales, pero de ese mes y medio de debates no salio sino el proyecto de crear el instituto de altos estudios, que nunca llego a existir, salvo por medio de unos cuantos principios basicos, impresos en un recuadro de la misma pagina de El Tiempo. Lo llamativo es que, de todas formas, existia ese instituto: era la Escuela Normal Superior, fundada en 1936 por Lopez Pumarejo, que perduraba a pesar de las limitaciones que ya le habia impuesto el poder conservador, pero es cierto que por ser creacion de Lopez y por haber contado con la presencia de intelectuales marxistas la Escuela no podia ser de mencion grata en un congreso auspiciado por El Tiempo. (114) Lo chocante, en terminos mas generales, era que mientras ese "Congreso de Intelectuales Nuevos" terminaba sus sesiones, en el Congreso de la Republica, el representante del liberalismo boyacense, Gustavo Jimenez, moria bajo las balas de un conservador. El divorcio era notorio entre esos debates y el momento que vivia el pais; algo de ello dijo Jaime Posada en su discurso final, pero no con ello se corregia la miopia de quienes habian participado: preparaban el porvenir de una nueva y anhelada republica liberal, cuando en realidad se estaba en plena catastrofe.

Era significativa la intencion de crear un instituto de altos estudios a pesar de existir la Escuela Normal Superior: a los que se habian reunido en ese congreso les dolia el lopismo. Asumir la promocion de la democracia y la libertad y pretender actuar con pragmatismo equivalia a calzar, usurpandolas, las botas de Lopez Pumarejo, pues la finalidad era otra: no se tenia en cuenta la posible participacion del pueblo raso en la accion proyectada. La elite intelectual (que era a la vez pensamiento y poder y burocracia) pensaba por el pueblo y en su lugar, excluyendolo anticipadamente de todas las decisiones venideras. Se hablaba de progreso, pero iba a ser un progreso bajo control. La comunidad de linea con lo que seria en 1959 el proyecto de Gaitan Duran es tanto mas evidente que el mismo participo en las labores del congreso. La deuda era obvia, en las conclusiones del congreso, con respecto a Jorge Zalamea. Ejemplar es un cotejo que se puede hacer a proposito del articulo 46 de las conclusiones, dedicado a la Universidad. Decia:</p> <pre>

En la Universidad deben culminar los procesos de Instruccion y

Educacion. Ella debe inculcar el sentido de la responsabilidad social en los profesionales, estudiar permanentemente los problemas

nacionales y ofrecer prospectos de solucion, mediante un regimen de investigacion activa y de catedra libre. </pre> <p>Y en 1936 habia dicho Jorge Zalamea:</p> <pre> El pais va a necesitaros bien pronto; mas aun, va a ponerse en Vuestras manos para que decidais de su destino; pero os va a necesitar hechos ya varones por el conocimiento, aguerridos en el estudio, limpios de concupiscencia y opulentos de generosidad espiritual. (115) </pre> <p>Salvo el verbo rutilante de Zalamea, la "proposicion" del congreso suena a plagio --recuerdese que Zalamea, en otros pasajes de su discurso de 1936, tambien se habia referido a la investigacion, hablando del "hecho colombiano"--. El articulo 54 da esa misma impresion de plagio ("La concepcion fragmentaria y teorica de los problemas propios y su falta de investigacion han contribuido a mantener una cultura incipiente, subordinada a corrientes foraneas") por resultar muy cercano a formulaciones de Zalamea en el mismo discurso de 1936.

La renovacion generacional, que dio en esos anos materia para muchos debates (el "pleito de las generaciones"), fue solamente una apariencia, al maximo fue un elemento subalterno, en algo que era una lucha por el liderazgo intelectual en el control de las ideas. Por un lado, habia que acabar con la herencia viva del lopismo, incluso valiendose de una parte de sus ideas; por el otro, habia que actualizar ese control. La actualizacion se hizo sin mayores problemas, con la eviccion de Arciniegas, cuanto mas facilmente que las paginas del suplemento de El Tiempo dieron cabida lo mismo a la vieja que a la joven guardia: no usaban los mismos instrumentos pero compartian la finalidad. La otra parte del programa consistid en aplastar a Jorge Zalamea. Este, aislado y a la postre vencido, no tanto por la dictadura conservadora como por el ala derecha del partido liberal, no tuvo mas remedio que dejar morir a Critica y finalmente exiliarse (a Buenos Aires en 1952, principio de una errancia que no dejo de ser destierro ni cuando regreso a Colombia). No solo hubo aislamiento en 1949, 1950 y 1951 : tambien hubo una hostilizacion despiadada. Es obvio que el congreso, que saqueaba sus ideas, se hizo en cierto modo contra el, que mantenia enhiestos los principios del lopismo en medio de la borrasca politica de 1949. (116) Por si no era bastante clara la intencion, vino la accion de Jorge Gaitan Duran, un aspecto indecoroso que los promotores de su memoria prefieren eludir.

En septiembre de 1949, terminado el "Congreso de Intelectuales Nuevos" y mientras Ospina Perez daba los penultimos pasos hacia la instauracion de la dictadura, Gaitan Duran publico dos articulos en el suplemento de El Tiempo. En el primero, condenando lo que consideraba como el esteril esteticismo de las generaciones anteriores, afirmaba: "... me parece que todas las grietas abiertas en nuestra cultura son para la juventud triste y exclusiva herencia de generaciones anteriores". (117) y continuaba, ya hacia el final, refiriendose al congreso en que acababa de participar e introduciendo la idea de una nueva conciencia etica en la intelectualidad colombiana:</p> <pre> En el congreso se establecieron muchos proyectos de indudable importancia, pero lo mas admirable de su labor es que fija la aparicion en Colombia de una nueva conciencia etica. La juventud vuelve sobre el hombre y sobre sus problemas morales, abandonando el esteticismo o, mejor dicho, la mentalidad esteticista que fuera fundamento de la creacion para las generaciones anteriores. </pre> <p>Con el enfasis puesto en esa etica supuestamente novedosa, Gaitan Duran rebasaba el marco del habitual conflicto de viejos y jovenes. Y especifico sus argumentos en el segundo articulo de ese mes de septiembre, titulado sin ambiguedad "Una nueva conciencia etica" (hay que recordar que salio en un contexto politico totalmente dramatico). Decia Gaitan Duran:</p> <pre> En el caso concreto de la cultura colombiana, hasta la llegada de la

nueva generacion, no se conforma una conciencia etica, mejor dicho

no se toma conciencia de los impulsos verdaderos de nuestro tiempo.

Antes habian existido presentimientos y repentinos hallazgos, mas no se configuro un autentico sentimiento de austeridad y poderio moral. Por el contrario la mentalidad esteticista, el desprecio por los Valores humanos, el amor hacia toda suntuosidad exterior, la golosidad vital, han menoscabado algunas de las mas brillantes

capacidades intelectuales del pais. Como ejemplo, se debe citar la generacion de "Los Nuevos". (118) </pre> <p>Y se referia entonces Gaitan Duran al "triste colapso" de Jorge Zalamea, a la "simple arquitectura formal" de Leon de Greiff, (119) encontrandole meritos a la sola novela de Eduardo Zalamea Borda, "luminoso avance sobre la mentalidad de su momento", merced a intuiciones de tipo existencialista. Concluia Gaitan Duran:</p> <pre> A la nueva generacion le ha correspondido --quizas no por sus meritos intrinsecos, sino por su suerte historica-- estructurar

en expresiones artisticas dicha conciencia etica. [...] Bastaria

citar el Congreso de Intelectuales Nuevos en el cual un grupo de

jovenes trato desinteresadamente de los problemas fundamentales del hombre colombiano ... </pre> <p>El ataque, en la continuidad del reciente congreso, iba contra Zalamea. Si es cierto que "las palabras estan en situacion", como escribio despues Gaitan Duran en el texto proemial de Mito (usurpando la formula sartreana), mas "en situacion" estaban entonces las palabras de Zalamea, quien si se daba el trabajo de "estructurar en expresiones artisticas (una) conciencia etica" y llevaba anos angustiandose por "los problemas fundamentales del hombre colombiano" y por el devenir de la humanidad. Las palabras de Gaitan Duran iban por mal camino, siendo una innecesaria y detestable agresion contra Zalamea: este llevaba desde hacia once meses el combate que pregonaba en su articulo el joven poeta e intelectual, y ello sin recibir ayuda de casi nadie --en todo caso no del propio Gaitan Duran (quien solo muy al principio colaboro en Critica) ni de la cuasi totalidad de los que, como este, escribian habitualmente en el suplemento de El Tiempo--. (120) y ademas, menos de una semana despues de aparecer el segundo articulo de Gaitan Duran, Zalamea tuvo palabras mas "en situacion" aun, publicando en el no 23 de Critica "La metamorfosis de Su Excelencia", y viendose encarcelado por ello cuando aun no habia censura de prensa. (121) En el tremendo contexto de esas semanas de septiembre, octubre y noviembre de 1949, resultaban ignominiosos los planteamientos de Gaitan Duran frente a la actuacion valerosa y digna de Zalamea. Digna, ademas, porque era un gran texto de literatura colombiana --esteticista o no-- el que le valia esa escandalosa detencion. Desde el ambito que habia cobijado al congreso, habia que acabar con Zalamea; Gaitan Duran se puso a la cabeza de la rebatina.

Del "Congreso de Intelectuales Nuevos" o, mas exactamente, de la estrategia que en el tomaba forma, salio Mito, en la que participo tambien otro de los destacados congresistas de 1949, Pedro Gomez Valderrama. La verborrea estuvo presente en Mito y los turiferanos de la revista nunca han dejado de poner enfasis en la dimension moral de la publicacion, siendo dicha dimension de lo mas controvertible que se puede imaginar y siendo, por lo tanto, otros los motivos que hicieron de ella una revista importante. La "conciencia etica" que Gaitan Duran exaltaba tan indiscriminadamente en septiembre de 1949 y oponia con tanta injusticia a Jorge Zalamea no es el puntal mas seguro de Mito --pese a todos los elogios que sobre este punto ha recibido por varios decenios--. No es posible preterir el papel fundador de Critica, desarrollado en condiciones mas dificiles, inauditas: en el mismo momento del derrumbe. Zalamea habia mostrado la via, y con criterios tan ecumenicos que, por encima de todo posible resentimiento personal, colaboro mas tarde en Mito (tambien lo hizo Leon de Greiff) desde el exilio, lo mismo que habia colaborado en El Tiempo antes y despues de exiliarse. (122)

Un balance

Se le ha dado aqui mucha importancia a Jorge Zalamea porque no se puede hablar de la vida intelectual de Colombia, considerada a lo largo de varios decenios, si no se tienen en cuenta su figura y su accion. Mito es incomparable solamente si se anula la existencia de Zalamea y de su quincenario Critica. Y Mito no queda fuera del entramado de relaciones y conflictos que subyace ai devenir del pensamiento y del arte en el pais: por un lado tiene relacion con Critica, y por el otro siguen en pie los motivos del conflicto. Cobo Borda escribio que Zalamea fue un "hombre de letras", que "No fue otra cosa". Y anadio: "Fue, ademas, orgulloso y tuvo coraje, pero reivindicarlo como el paladin de causas nobles no es traicionarlo; es, apenas, disminuirlo" (123) Puede recordarse la obra de Zalamea y tambien lo otro, su dimension etica. De lo contrario, no se deberia hablar de la dimension etica de Mito. Pero para quien esta resuelto a exaltar esa muy dudosa dimension etica de Mito resulta imposible aceptar la de Zalamea. Es una tactica que permite eximir a Mito de sus intrinsecos oportunismos y de sus ambiguedades, las cuales, de hecho, no son nada ambiguas. Con todas sus cualidades, Mito fue, como las revistas de Arciniegas, una revista del poder. Gaitan Duran fue un continuador de Arciniegas y tambien fue, indiscutiblemente, un modernizador en la misma linea de accion. Fue un intelectual mas agudo y exigente, tambien mas discolo por ser poeta, y sin lugar a dudas mejor director de revista.

Terminemos citando nuevamente palabras de Alvaro Mutis. Afirma el, que fue catalogado como "poeta de Mito", su preferencia por Critica:</p>

<pre> Si yo me siento ligado a una revista, es a Critica. Totalmente. Y lo quiero aclarar: desde el punto de vista literario, como identificacion con una manera de ver la literatura, primero. Y despues, emocionalmente, personalmente, por afecto y por conviccion. Por conviccion. Desde la Independencia nadie hizo tanto ni tan profundo como Jorge Zalamea. En Colombia, desde la Independencia, lo que se ha hecho es conformarse. Salvo Lopez Pumarejo en politica y Jorge Zalamea en literatura. (124) </pre> <p>Y viene la ultima cita de Mutis, en la cual queda clara la ubicacion de Mito en la historia intelectual y en la historia a secas de Colombia:</p> <pre> Ninguna otra revista colombiana de esos anos 40 y 50 puede compararse con Critica. Las otras revistas no tenian ninguna propuesta de autentica anarquia, de autentico cambio brutal del pais. No se encontrara en ellas ninguna frase que proponga de veras otro pais. Lo que decian era mas bien: "Vamos a seguir viviendo en el mismo pais". (125) </pre> <p>Primera version recibida: 28 de octubre de 2005: version final aceptada: 29 de noviembre de 2005 (Eds.)

(1) La repeticion de cosas ya dichas y no por ello indiscutibles es un hecho inevitable con la celebracion del cincuentenario de Mito. Es un ejemplo significativo la introduccion escrita por Fabio Jurado Valencia ("La revista Mito: irreverencia y contestacion") para una antologia de ensayos y documentos aparecidos en Mito. Dicha introduccion no aporta nada nuevo, contentandose con reiterar los conceptos mas que discutibles que Mito inspiro a lo largo de los anos. Fabio Jurado Valencia (ed.), Mito. 50 anos despues (1955-2005). Una seleccion de ensayos, Bogota, Universidad Nacional de Colombia, 2005, pp. 7-33.

(2) Aludiendo sarcasticamente, sin referencias, a nuestros propios trabajos, escribio Rafael-Humberto Moreno-Duran: "Mito afianzo la generacion contemporanea. Garcia Marquez y Gaitan Duran alternaban en la revista con Cote Lamus y Carlos Fuentes, Juan Goytisolo y Alvaro Mutis, John Updike y Robbe-Grillet. ?Cabe, en consecuencia, hablar de una Generacion de Mito? Creemos que eso no tiene importancia, aunque de llegar a tales extremos, sobre todo si se tiene en cuenta lo que se dice de un fantasmal grupo de Barranquilla, del que presuntamente formaban parte Garcia Marquez, Cepeda Samudio, Rojas Herazo o ese mitificado personaje mejor conocido como 'el sabio catalan', es obligado decir que si algun grupo existe ese es Mito, pues fue esta revista la que nucleo y catapulto allende nuestras fronteras la obra de los narradores costeros. Pero esa es otra historia, escrita en frances y con alta dosis de imaginacion" (Rafael Humberto Moreno-Duran, "Mito. memoria y legado de una sensibilidad", Boletin Cultural y Bibliografico, Bogota, Banco de la Republica, Vol. XXVi, no 18, 1989, p. 25). Anexionar asi a Garcia Marquez por medio de verbos de gaseoso significado (afianzar, alternar, nuclear) resulta tan falaz como negar la existencia del grupo de Barranquilla; sobre el primer punto recordaremos mas adelante elementos obvios; en cuanto al segundo, solo es posible semejante negacion por eludir voluntariamente la innegable existencia de todo un material periodistico (de suma coherencia en sus contenidos) y literario aparecido en la prensa de Barranquilla. Nuevamente: Mito resulta incomparable en la misma medida que se evita hacer comparaciones. En cuanto a "catapultar" obras costenas, es obvio que Mito no hizo tal; se sabe que fue otro el caminar de la obra de Garcia Marquez y que la de Cepeda Samudio aun esta a la espera de un reconocimiento cabal. Estas aseveraciones de Moreno-Duran son un buen ejemplo de la tactica que los turiferarios de Mito han venido usando a lo largo de tres decenios

(3) Armando Romero, Las palabras estan en situacion, Bogota, Procultura, 1985, p. 109. No es del todo exacto el que Romero "estudiara" a Mito: con lo que trabajo fue con la antologia de Mito realizada por Juan Gustavo Cobo Borda (Juan Gustavo Cobo Borda, ed., Mito, 1955-1962. Seleccion de textos, Bogota, Colcultura, 1975,423 p.). Este libro de Romero sobre poesia colombiana del medio siglo adolece de un insuficiente, casi inexistente, trabajo hemerografico.

(4) Asi es como podia confesar ingenuamente Pedro Gomez Valderrama, al resenar La hojarasca en el suplemento de El Tiempo, que solo en 1954, a raiz de ganar Garcia Marquez el premio nacional de cuento con "Un dia despues del sabado", se habia percatado de su existencia: "No conozco a Garcia Marquez. En verdad, mi unica vinculacion con el ha sido hasta ahora la de haber leido su cuento premiado". (Pedro Gomez Valderrama, "La novela de Garcia Marquez, La hojarasca", El Tiempo, Bogota, 19 de junio de 1955, suplemento literario, p. 1). De 1947 a 1954, antes de "Un dia despues del sabado", Garcia Marquez habia publicado once cuentos en el suplemento de El Espectador.

(5) En la entrevista que le hicimos en 1993 y publicamos en 1995, Alvaro Mutis declaro a este proposito: "En Garcia Marquez me fije desde el principio. Si me fije en sus primeros cuentos, empezando con "La tercera resignacion". Es cierto que mucha gente no se dio cuenta de su existencia hasta que gano el premio de cuento con "Un dia despues del sabado", y algunos solamente cuando publico La hojarasca. Otros lo habiamos leido y nos habiamos fijado en el mucho antes, desde el principio. Eduardo Zalamea Borda habia senalado muy pronto en El Espectador esa aparicion prometedora. Cuando regrese de Cartagena, del viaje en que me habia encontrado por primera vez con Gabo, se lo dije a Eduardo y el se puso feliz". Jacques Gilard, "Entretien avec Alvaro Mutis", Caravelle, Toulouse, no 64, 1995, p. 190.

(6) Algo parecido hizo, con alguna demora (pero tambien con pleno acierto critico), Jorge Zalamea cuando reprodujo en Critica el cuento "La noche de los alcaravanes", con una breve nota introductiva que era un pleno reconocimiento al joven narrador provinciano y, en las condiciones de estos anos 50 y 51, un verdadero espaldarazo --del que ya no necesitaria el Garcia Marquez de 1955. (Critica, Bogota, Ano III, no 54, 18 de enero de 1951, p. 9).

(7) Armando Romero, op. cit., p. 122.

(8) Rafael-Humberto Moreno-Duran, op. cit., p. 19.

(9) Por cierto que hay que optar por una tactica elusiva y contar con la rapidez de la evocacion para tratar de ocultar, a proposito de la resena de La hojarasca aparecida en el numero inaugural de Mito, que la novela de Garcia Marquez era necesariamente anterior al nacimiento de la revista y que el futuro Nobel no podia proceder de esta ni deberle nada.

(10) Rafael-Humberto Moreno-Duran, op. cit., p. 25.

(11) Juan Gustavo Cobo Borda, "Mito" en el colectivo Manual de literatura colombiana, Bogota, Procultura y Plaza & Janes, 1988, Tomo II, p. 161.

(12) ?Que fue, al fin y al cabo, lo que realmente dijo Garcia Marquez? ?Y, ademas, donde lo dijo? En dos casos se lee: "En ella (Mito) todos hicimos nuestras primeras armas" (prologo de Mito, 1955-1962. Seleccion de textos, op. cit., p. 20; y La alegria de leer, Bogota, Colcultura, 1976, p. 59). Y en otro: "Con ella comenzo todo" ("Mito" en Manual de literatura colombiana, op. cit., p. 161)

(13) Sobre la terca leyenda de un Garcia Marquez debutando en Mito, afirma Alvaro Mutis: "En cuanto a esa otra afirmacion de que alli empieza Garcia Marquez, es una estupidez. Es negar a los Zalameas, es negar la importancia de Alfonso (Fuenmayor) y German (Vargas) en la iniciacion de Gabo, cuando escribia la columna de 'La Jirafa' en El Heraldo de Barranquilia. Con eso ellos quedan borrados y se puede inventar eso de que Garcia Marquez empieza en Bogota en 1955. Eso pertenece a una triste y provinciana malicia que yo llamo la vergajada chapineruna. Eso es de cafetin de Chapinero, ni siquiera de Bogota" (Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 192).

(14) Y tambien a Cepeda Samudio.

(15) Juan Gustavo Cobo Borda, "Mito" en Manual ..., op. cit., p. 151.

(16) A proposito del "Monologo de Isabel ...", es conocida la anecdota, referida por el propio Garcia Marquez, segun la cual Gaitan Duran recogio del cesto de los papeles las cuartillas mecanografiadas en que figuraba este relato. Seria como un "rescate" que Garcia Marquez le deberia a Gaitan Duran; dando un paso mas, seria un "espaldarazo", muy simbolico de la labor de Mito y del apoyo que, en particular, se supone le brindo al escritor costeno. Pero la anecdota y, sobre todo, el simbolo pierden brillo si se recuerda que el "Monologo ..." ya habia salido el 24 de diciembre de 1952, con el titulo de "El invierno", en El Heraldo de Barranquilla (p. 20).

(17) Gabriel Garcia Marquez, "Dos o tres cosas sobre 'la novela de la violencia'", La Calle, Bogota, Ano II, no 103, 9 de octubre de 1959, pp. 12-13. Y "La literatura colombiana, un fraude a la nacion", Accion Liberal, Bogota, no 2, abril de 1960, pp. 44-47. Este ultimo texto, combativamente inserto en el contexto del momento, con otro tono (sarcastico) y otra linea (contestataria), agotaba anticipadamente la materia que nutrio al ensayo de Jorge Eliecer Ruiz aparecido en Mito un ano despues, sobre el que volvemos brevemente mas adelante ("Situacion del escritor en Colombia", no 35, marzo-abril de 1961). Y, de hecho, recogia muchos elementos presentes en las reflexiones del grupo de Barranquilla desde mediados de los anos 40 y manifiestas en sus dispersas notas de la prensa barranquillera (las mas de las veces en la columna de Alfonso Fuenmayor, pero tambien en las de German Vargas y Cepeda Samudio y, desde luego, en 'La Jirafa' de Garcia Marquez).

(18) Alvaro Cepeda Samudio, "Una parte de "La Hermana"", Diario del Caribe, Barranquilla, 24 de febrero de 1957, pp. 7-8.

(19) Hernando Tellez, "Todos estabamos a la espera", El Tiempo, Bogota, 19 de septiembre de 1954, suplemento literario, p. 1.

(20) Ramon Vinyes, "El hombre y su voz", El Heraldo, Barranquilla, 13 de diciembre de 1947, p. 12.

(21) Alfonso Fuenmayor, "Arcilla de Rojas Herazo", El Heraldo, Barranquilla, 13 de diciembre de 1947, p. 12.

(22) Gabriel Garcia Marquez, "Hector Rojas Herazo", El Heraldo, Barranquilla, 14 de marzo de 1950, p. 3. La segunda nota salio con el seudonimo (Septimus) que usaba Garcia Marquez para redactar su columna de 'La Jirafa': "Rostro en la soledad", El Heraldo, Barranquilla, 11 de junio de 1952, p. 3.

(23) Prospero Morales Pradilla, "Poesia y ensayo. Dos casos nacionales", El Tiempo, Bogota, 6 de julio de 1952, suplemento literario, p. 4. Jose Hurtado Garcia, "Un poeta agonista: Rojas Herazo", El Espectador, Bogota, 29 de julio de 1952, p. 5.

(24) Declaro a este proposito Alvaro Mutis: "No estoy de acuerdo, no lo estoy de ninguna manera, en que se hable de 'los poetas de Mito'. Es la eterna pereza del critico superficial y profesional de periodico. Lo mas facil fue encasillarnos a todos. Decir que todos eramos de Mito. Jorge Gaitan Duran, Cote Lamus (a quien yo no conoci personalmente nunca), Alvaro Mutis, Fernando Arbelaez, Hector Rojas Herazo: ese era, dicen, el grupo de Mito. ?Sabe cuantas veces vi yo en mi vida a Gaitan Duran? Cinco veces.

No fui muy amigo de Jorge Gaitan Duran. Fue conmigo muy gentil, muy generoso. Yo le retribui en lo que pude, siempre di anuncios de la Esso a su revista. Inclusive le adelante varias veces dinero sobre los anuncios futuros. Esto no es ninguna virtud, ni lo estoy presentando como una especial generosidad. Era un companero de generacion que estaba publicando cosas que a mi me parecian a veces un poco ingenuas (mire que descubrir a esas alturas al marques de Sade y a Georges Bataille ...), pero que eran tambien utiles o hasta necesarias y causaban un gran choque en el pais.

Ahora, decir eso de Hector Rojas Herazo, a quien conoci muy bien, decir que el aparece gracias a Mito, es un error muy grave, o es mala leche. En cuanto a mi, no hago mas que desmentir eso de haber sido poeta de Mito. No ceso de repetir que nunca perteneci al grupo de Mito. Que le di a la revista anuncios de la Esso porque me parecia que habia que darselos. Por Mito y por la Esso. Fuera de esos anuncios, alli publique en solo dos ocasiones algunos poemas. Y hay otros poetas a quienes suman ahi, que tampoco tuvieron que ver con ningun grupo. En el caso de Hector Rojas Herazo, la afirmacion es escandalosa" (Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., pp. 191-192.

(25) Rafael Gutierrez Girardot, "La literatura colombiana en el siglo XX", en Manual de historia de Colombia, Bogota, Procultura, 1984, Tomo III, p. 536.

(26) Armando Romero, op. cit., p. 120.

(27) Cfr. Mito, 1955-1962 ..., op. cit., pp. 63-77.

(28) Juan Gustavo Cobo Borda, "Mito", en Manual ..., op. cit.,Tomo II, p. 147.

(29) "Nacionalismo literario", en Hernando Tellez, Textos no recogidos en libro, Vol. 1, Bogota, Colcultura, 1979, p. 37.

(30) El articulo de Jose Mejia Mejia, sobre el que volvemos mas adelante.

(31) Manuel Zapata Olivella, "Experiencias. Danzas y folklore", El Tiempo, Bogota, 26 de octubre de 1952, suplemento literario, p. 2.

(32) Tomas Vargas Osorio, "Mas sobre el nacionalismo", El Tiempo, Bogota, 19 de julio de 1941, p. 5. Pocos anos despues, al resenar brevemente el primer libro de cuentos de Cardona Jaramillo, el costeno Antonio Bruges Carmona llamaria "amanerados" a los escritores universalistas ("Cordillera", El Tiempo, Bogota, 27 de febrero de 1945, p. 5).

(33) Rafael Humberto Moreno-Duran, "Mito: memoria ...", op. cit., p. 21.

(34) Asi paso, por ejemplo, con la publicacion de un articulo de Jose Mejia Mejia, "A proposito de Critica. Cultura sin fronteras", en Critica, Bogota, Ano II I, no 61, 2 de mayo de 1951, p. 4. Ese articulo, marcadamente reaccionario, permeado de nacional-populismo, era un ataque a la linea ecumenica de la revista. El existencialismo frances, al que Zalamea dedicaba mucho espacio, era definido por Mejia Mejia como "estercolerismo'. Debe recordarse, a este proposito, que Luis Lopez de Mesa hablaria a su turno de "La nausea pocilguera" de Sartre (Luis Lopez de Mesa, "Arte suprarrealista y arte academico", articulo reproducido en El Espectador, Bogota, 24 de octubre de 1952, pp. 5 y 14). La reaccion conservadora y la derecha liberal iban cogidas de la mano. La denuncia del supuestamente pernicioso influjo existencialista la habia iniciado, tambien desde los baluartes del santismo, Arciniegas con sus mediocres chistes de "El teatro existencialista" (El Tiempo, Bogota, 2 de febrero de 1947, suplemento literario, p. 1) y haciendo publicar un trabajo calumnioso de su amigo Jorge Carrera Andrade ("Grandeza y miseria del existencialismo", Ibid.), combinado todo ello con un par de cortos y rabiosos panfletos que acogio en su Revista de America (Carlos Davila, "Surrealismo, comunismo, existencialismo", Vol. VIII, no 24, diciembre de 1946, pp. 351-353; y Max Martin, "El existencialismo", Vol. IX, no 27, marzo de 1947, pp. 340-341).

(35) Rafael-Humberto Moreno-Duran, op. cit., p. 23. Ese europeismo de Mito tenia que ver, en lo fundamental, con el pensamiento existencialista frances. Es divertido observar una contradiccion en el frente de los herederos de Mito. Marcando una fuerte reticencia hacia el quincenario de Zalamea, Cobo Borda lamenta que este creyera tanto en Europa y, sobre todo en Francia. Escribio displicentemente que Critica fue "un buen quincenario", anadiendo: "Solo que Critica creia en Europa y, que le vamos a hacer, en Francia". Juan Gustavo Cobo Borda, "Jorge Zalamea. Notas criticas" en Jorge Zalamea (Juan Gustavo Cobo Borda, ed.), Literatura, politica y arte, Bogota, Colcultura, 1978, p. 867. No se puede olvidar que Critica fue tribuna de di fusion del existencialismo --anos antes de aparecer Mito-- y el supuesto defecto de la revista de Zalamea resulta ser una virtud de la de Gaitan Duran. Aqui se manifiesta lo que es la ancha grieta ideologica que corre en la vida intelectual colombiana desde los anos 30 y perdura hasta hoy: a Jorge Zalamea, al ineludible e indoblegable Zalamea, lo quisieron y aun lo quieren dejar fuera de juego. El fue y sigue siendo la espina en el pie de la leyenda de Mito.

(36) Id., p. 24.

(37) "Mito", en Manual de literatura colombiana, op. cit., Tomo II, p. 156.

(38) Rafael Gutierrez Girardot, op. cit., p. 535.

(39) Dijo Alvaro Mutis: "El unico escritor que yo conoci, que se jugo la figura totalmente, fue Jorge Zalamea, hasta acabar en la carcel. El resto es una farsa". (Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 190).

(40) Un ejemplo entre muchos podria ser esta afirmacion de Alfonso Fuenmayor a proposito de las indagaciones plasticas de Alejandro Obregon, el cual, decia Fuenmayor, "realizara la revolucion artistica que desde hace tanto tiempo esta necesitando Colombia si quiere, y este debe ser un imperativo de nuestra cultura, ponerse, no ya en un plano de avanzada, sino, apenas, ponerse a tono con la hora del mundo". (Alfonso Fuenmayor, 'Aire del dia', "Obregon en Bellas Artes", El Heraldo, Barranquilla, 7 de junio de 1948, p. 3).

(41) Por ejemplo, una nota de Alfonso Fuenmayor sobre el puesto que le correspondia a Guillermo Valencia en el pamaso nacional. Deplorando la existencia de "tanta hojarasca literaria" en torno a la obra de Valencia, expresaba el deseo de que apareciera"el ensayo que acuse no tanto arrebato como penetracion critica". (Alfonso Fuenmayor, 'Aire del dia', "Valencia", en El Heraldo, Barranquilla, 9 de julio de 1948, p. 3). Curiosamente, en una mas que notable coincidencia, a proposito del mismo Valencia declararia Alvaro Mutis a Garcia Marquez en 1954: "Lo que interesa no es establecer nuevos conceptos definitivos, sino que tengamos una posicion definida. Y esa posicion debe ser la de revisar seriamente los mitos nacionales". Gabriel Garcia Marquez (Septimus), "Los elementos del desastre", en Dominical de El Espectador, Bogota, 21 de marzo de 1954, p. 8.

(42) A este proposito expreso Alvaro Mutis: "Muy tempranamente, en los 40, lo veian muy bien Alfonso Fuenmayor y German Vargas. Ellos tambien pensaban que lo primero era escribir bien, darle densidad y verdad a lo que se escribiera; que eso iba a ser la verdadera revolucion, porque asi se iba a denunciar todo y se iba a romper toda esa parroquia asfixiada y asfixiante. Ellos, en ese sentido, eran de un gran rigor". Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 190).

(43) Hay aqui una frontera de indudable significado: ver quien participaba y quien no participaba en tal o cual publicacion. Es evidente que, a partir de 1945 (fecha de su creacion), la mediocre Revista de America, de Arciniegas, no intereso a los mas brillantes de la nueva generacion; Mutis, Gaitan Duran, Garcia Marquez y los que colaborarian en Mito se mantuvieron lejos de sus paginas, como si hubiera sido --y efectivamente lo fue muy pronto-- un factor de desprestigio (Andres Holguin y Rojas Herazo participaron en forma infima). A la inversa, se puede observar que Mito no acogio a los que solian colaborar en las revistas de Arciniegas, Revista de America o los tardios Cuadernos de los anos 60, como fue el caso de Eduardo Caballero Calderon. Desde tal punto de vista, la frontera separaba a la inteligencia rutinaria de la inteligencia innovadora, y Critica y Mito se encuentran del mismo lado de la frontera (y tambien la pagina 'Fin de Semana' que Eduardo Zalamea Borda animo en El Espectador entre febrero de 1946 y febrero de 1948). Sin embargo, dentro del campo de la inteligencia innovadora, tambien hubo una grieta de no menor significado, que establece otra distincion fundamental: la adscripcion sea a 'Fin de Semana' y Dominical, sucesivos suplementos de El Espectador (caso de Garcia Marquez), sea al suplemento de El Tiempo (caso de los futuros animadores de Mito); colaborar en El Tiempo era aceptar convivir con los extemporaneos Arciniegas y Caballero Calderon --con el inefable Lopez de Mesa, como caso extremo-- asi como con los cuentistas terrigenas, y, de alguna manera, jugar el mismo juego ideologico-politico que ellos; en todo caso, continuarlo conscientemente. Este es, sin lugar a dudas, un punto clave de todo el debate sobre el proceso intelectual de Colombia, y viene a ser piedra de toque en la reflexion en torno a Mito.

(44) En Critica, Bogota, Ano II, no 28, 15 de diciembre de 1949, pp. 3 y 12. La posterior publicacion de otros apartes del libro de Isherwood en otro organo de prensa (el suplemento de El Espectador) suscito la airada reaccion de un redactor anonimo de El Tiempo, en la seccion "Cosas del dia": "Ciertos viajeros", en El Tiempo, Bogota, 23 de enero de 1950, p. 5. De paso, se notara que no se le habia concedido atencion a lo que primero habia publicado Critica: no importaba la revelacion de ciertas taras de la sociedad nacional mientras no apareciera en paginas de mucha circulacion, buena manera de medir el poco caso que se les suele hacer a las revistas literarias, en general; y, en particular, buena manera de medir tambien la inexistencia a que el liberalismo santista, por medio de su silencio, condenaba a Zalamea, a Critica y a su accion. La protesta de El Tiempo fue a su vez comentada, al dia siguiente y en terminos ejemplares, por Garcia Marquez en 'La Jirafa', su columna de El Heraldo de Barranquilla: "!Ciertas langostas!", El Heraldo, Barranquilla, 24 de enero de 1950, p. 3. No es casual esta replica de Garcia Marquez y nos recuerda que, en la joven generacion, el rigor no era prenda exclusiva de los futuros fundadores de Mito. En terminos generales, esa "jirafa" de 1950 permanece como un modelo de honradez en la manera de enfocar los problemas de un pais, cualquiera que sea. Es, ademas, un buen ejemplo de la actitud burlona del grupo de Barranquilla hacia las capillas bogotanas, de su lucidez sobre las taras de la vida intelectual colombiana, asi como de su postura ideologica, muy identificada con la de Jorge Zalamea.

(45) Jorge Zalamea, El departamento de Narino. esquema para una interprelacion sociologica, Bogota, Imprenta Nacional, 1936, 151 p. Reproducido en: Jorge Zalamea (J. G. Cobo Borda ed.), Literatura. politica y arte, Bogota, Colcultura, 1978, pp. 59-131.

(46) Una nota necrologica sobre el caudillo asesinado en el no 40, de abril de 1948. Y, en septiembre-octubre del mismo ano (no 45-46), "En torno al 9 de abril. La explicacion del pueblo", de una improbable Emilia Gutierrez de Gutierrez.

(47) Jorge Gaitan Duran, La revolucion invisible. Apuntes sobre la crisis y el desarrollo de Colombia, reproducido en Obra literaria de Jorge Gaitan Duran, Bogota, Colcultura, 1975, pp. 315-388. El titulo aparece como una critica, por encima de los anos, de la Revolucion en Marcha de Lopez Pumarejo.

(48) No bastan afirmaciones de sabor marxista, como la de estar Colombia en "la fase postrera de la transicion del feudalismo al capitalismo" (p. 317) o de que "En esta segunda mitad del siglo XX, casi nadie duda de que el socialismo, en sus diversas formas, vaya en el sentido de la historia" (p. 368) para hacer de Gaitan Duran un hombre de izquierdas. No hay motivos para discrepar notablemente de la vision que el da, en su libro, del proceso historico vivido por Colombia desde el segundo mandato de Alfonso Lopez Pumarejo, y hasta se puede hablar a este proposito de un alto grado de lucidez. Pero esta claro que, dentro de la continuidad de la historia, lo que le importa a Gaitan Duran es la continuidad del poder, del poder de siempre, porque el era ante todo un hombre de ese poder. La mejor manera de afianzar ese poder era, evidentemente, por medio de un aggiornamento. Mientras que lo humano fue siempre el centro de la agonia de Zalamea, Gaitan Duran funcionaba a base de principios frios, de solo aparente rigor cientifico, de solo superficial tinte marxista, y tenia mentalidad de gerente de empresa-como si orientar el devenir de la sociedad colombiana hubiera equivalido a manejar un negocio. Por algunos aciertos de su lectura de Mito hecha desde el estalinismo mas rigido, aun merece consultarse el trabajo de Alvaro Medina, "Mito, una revista de la burguesia", Estudios Marxistas, Bogota, no 14, 1977, pp. 64-85.

(49) Jorge Gaitan Duran, La revolucion invisible ..., op. cit., p. 317.

(50) Id., pp. 330-331. Subrayado de Gaitan Duran.

(51) Id., p. 357.

(52) Id, p. 340.

(53) Id., p. 342. Subrayado de Gaitan Duran.

(54) Id., p. 349.

(55) M., p. 357. En su exilio bonaerense habia formulado Zalamea un concepto sobre el uso de la verdad en lo que, segun el, habia de ser la accion del intelectual: "No mentir nunca al hombre. No subordinar jamas la verdad a una parcialidad" (Jorge Zalamea, "El Senor Presidente. Renuncia de la libertad", en El Tiempo, Bogota, 15 de mayo de 1952, suplemento literario, p. 3).

(56) Aunque el capitulo V de La revolucion invisible ... ("Una prensa patriarcal") se cine, como el resto del libro, a la cuestion politica, una parte de las consideraciones de Gaitan Duran sobre El Tiempo le cuadra perfectamente al suplemento literario de este. En ellas pareceria expresarse ante todo el literato, el poeta, el fundador de Mito, al senalar "pequeneces" que, si eran las del periodico, eran tambien las del suplemento y que solo con dureza podia juzgar; "pequeneces" que consistian en "transformar mediocridades en figuras nacionales o, al contrario, hacer el vacio alrededor de hombres valiosos que no gozan de su favor o simpatia, adulterar o ignorar sistematicamente ciertos nombres". Pero a la vez el ideologo y el a medias inconfeso politico bien sabia donde se situaba el mismo al proclamar que tales "pequeneces" "ciertamente no valen nada en comparacion con los servicios que este diario le ha prestado a nuestra tendencia hacia la libertad" (La revolucion invisible, op. cit., p. 361). El rigor intelectual y la pertenencia politica eran dos cosas distintas y Gaitan Duran no intentaba resolver una contradiccion que no podia ignorar--cuanto mas que tenia que advertir que esa borrosa nocion de libertad, por el usada aqui, equivalia a la restrictiva libertad criolla exaltada por Arciniegas. Gaitan Duran admitia o afirmaba ser uno de esos "intelectuales, burgueses hasta la medula, desgarrados entre su modo de vida y su lucidez" (id., p. 379) pero, como no hubo en el convicciones socialistas, es mas pertinente pensar que la "lucidez" era ante todo la del literato y el "modo de vida" su real aunque soterrada adhesion al santismo, al llerismo y, en definitiva, al Frente Nacional. Estas observaciones sobre su ideario deben relacionarse con lo que mas adelante se dice de su articulo de septiembre del 49 contra Jorge Zalamea. Una segura continuidad politica es la que le sirve de marco a la accion coherente desarrollada por Gaitan Duran en unos quince anos.

(57) De Jorge Zalamea a la juventud colombiana (1933), reproducido en Literatura, politica y arte, op.cit., p. 29 (subrayado de Zalamea).

(58) Jorge Zalamea, La cultura conservadora y la cultura del liberalismo (1936), reproducido en Literatura, politica y arte, op. cit., p. 618.

(59) Id., p. 623.

(60) Id., p. 624.

(61) Jorge Gaitan Duran, La revolucion invisible, op. cit., p 356.

(62) Jorge Zalamea, La cultura ..., op. cit., p. 621.

(63) Dijo Alvaro Mutis: "Desde un cierto sector liberal golpearon muy duramente a Jorge Zalamea. Esto es terrible, pero era exactamente el tipo de actitud que les iba a permitir a ciertos intelectuales jovenes iniciar una carrera politica". Cf. Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 188.

(64) Hablaba de "compromiso [...] gratuito, o en todo caso, no pagadero en especies negociables o en cuotas de poder" (Jorge Zalamea, "Arte puro, arte comprometido, arte testimonial", Eco, Bogota, no 66, diciembre de 1965, reproducido en Literatura, politica y arte, op. cit., p. 795). Alli mismo se referia a un "arte vendido", como habia hablado en 1949 de "literatura hipotecada" ("Consideraciones sobre la literatura contemporanea", Critica, Bogota, Ano I, no 14, 21 de mayo de 1949, p. 7). Tambien hablaba Alvaro Mutis de la codiciada y venenosa "cuota de poder" al referirse a los intelectuales que se desentendian de lo esencial de su mision y hacian meritos en politica (Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 184).

(65) Recordo Alvaro Mutis: "... ese quincenario de Jorge Zalamea fue la primera publicacion en donde existe un rigor intransigente. Eso se lo digo porque se de muchos articulos que se colgaron y de muchos poemas que se colgaron en Critica por pertenecer a un mundo de facilidad, un mundo de compromiso, de seguir un determinado camino, cosas que Jorge no permitia". Cf. Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 188.

(66) El "odio" que segun Cobo Borda sentian los de Mito por la burocracia (cf. Juan Gustavo Cobo Borda, Mito. 1955-1962 ..., op. cit., p. 6) requiere ser matizado seriamente. Al pensar tanto en los ejecutivos, diplomaticos, politicos y hasta ministros de Mito como en esta manera de eximirlos del pecado burocratico (por parte de quien de burocracia sabe mucho, al haber servido por lo menos a seis presidentes sucesivos), surge el recuerdo del irreverente chiste popular que se oia en la Espana de los anos 60 sobre la moral de los miembros del Opus Del: "Predicar como Cristo y vivir como Dios" ...

(67) Tomas Vargas Osorio, "Del nacionalismo colombiano", El Tiempo, Bogota, 24 de mayo de 1941, p. 5.

(68) J.A. Osorio Lizarazo, "Del nacionalismo en literatura", Revista de las Indias, Bogota, no 41, mayo de 1942, s. p.

(69) Jorge Gaitan Duran, "Meditaciones sobre el arte colombiano", Sabado, Bogota, no 193, 22 de marzo de 1947, p. 6.

(70) Id., p. 14.

(71) Jorge Gaitan Duran, "La pintura de Obregon', El Tiempo, Bogota, 22 de mayo de 1948, suplemento literario, p. 3.

(72) Bernardo Restrepo Maya, "El pintor Alejandro Obregon", El Tiempo, Bogota, 8 de agosto de 1948, suplemento literario, p. 4.

(73) Jorge Zalamea, "El hombre, naufrago del siglo XX", Revista de las Indias, Bogota, no 46, octubre de 1942, pp. 149-159. Era el texto de una conferencia leida unos meses antes en Mexico.

(74) Jorge Zalamea, "El hombre en la encrucijada. ?Hacia la izquierda o hacia la derecha?", Revista de America, Bogota, Vol. X, no 28, abril de 1947, p. 22. En este articulo retornaba Zalamea algunos parrafos de su texto aparecido en el no 46 de Revista de las Indias. El no 28 de Revista de America es uno de los poquisimos en que Arciniegas se preocupo por la evolucion del mundo contemporaneo, aunque lo hacia en forma politica o hasta politiquera (se estaba preparando para navegar en las aguas de la entonces llamada "doctrina Truman"), sin la distancia y amplitud que le daba al tema la respuesta de Zalamea. En esta, planteaba Zalamea con suma claridad su vision de la tarea de los intelectuales, que, de 1948 en adelante, iba a desarrollar y a tratar de convertir en accion. La toma de posicion de Zalamea contra el pensamiento parcializado tambien aparece con notable antelacion (ocho anos) como el molde en el que se situaria la declaracion de principios de Mito ("Rechazamos todo dogmatismo, todo sectarismo, todo sistema de prejuicios", habia de escribir Gaitan Duran).

(75) De Jorge Zalamea a la juventud colombiana, en Literatura. politica y arte, op. cit., p. 50.

(76) Id., p. 55.

(77) En Critica, Bogota, Ano II, no 47, 5 de octubre de 1950, p. 7.

(78) Jorge Zalamea, "El hombre en la encrucijada ...", op. cit., p. 25.

(79) "Primer aniversario", Critica, Ano I, no 24, 15 de octubre de 1949, p. 4.

(80) "Conmemoracion", Critica, Ano II, no 48, 18 de octubre de 1950, p. 4.

(81) Critica, Bogota, Ano III, no 56, 15 de febrero de 1951, p. 1. Tambien habia adoptado Zalamea un perfil bajo al evocar el mismo tema en la entrevista que le hiciera unos meses antes Jose Hurtado Garcia (Jose Hurtado Garcia, "Jorge Zalamea. El estilo de 'Los Nuevos'", El Tiempo, Bogota, 20 de agosto de 1950, suplemento literario, p. 2).

(82) Alvaro Mutis se refirio a presiones que se ejercieron sobre el para que no siguiera dando anuncios de Bavaria a Critica. Cf. Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 188.

(83) Alfonso Fuenmayor, de familia liberal, escribia ademas en un diario liberal. Su actitud politica estaba situada mucho mas alla del liberalismo y estaba renida del todo con el santismo (con sus amigos Cepeda Samudio y German Vargas, permanecia fiel entonces a un esquema de tipo frente popular). Pero al igual que para Zalamea, los principios del liberalismo, como herencia de las ideas de 1789, tenian su adhesion.

(84) Alfonso Fuenmayor, 'Aire del dia', "Critica", en El Heraldo, Barranquilla, 27 de octubre de 1948, p. 3.

(85) Jorge Zalamea, "La metamorfosis de Su Excelencia", en Critica, Bogota, Ano I, no 23, 1 de octubre de 1949, pp. 6-7 & 23.

(86) Alfonso Fuenmayor, 'Aire del dia', "Critica", en El Heraldo, Barranquilla, 5 de noviembre de 1949, p. 3.

(87) Mientras aun habia polemicas de tipo clasico, como la que tuvo lugar sobre si habia o no habia en Colombia una tradicion humanistica (abril a junio de 1951), mientras Lopez de Mesa seguia disertando sobre "helenismo colombiano" (El Tiempo, 23 de marzo de 1952), algun eco, prudente, empezaba a tener el interrogante sembrado por Jorge Zalamea: Jaime Posada, "?La muerte del intelectual?" (El Tiempo, 6 de mayo de 1951). Con la agravacion de la situacion politica en 1952, aparece con mas fuerza lo que tanto se habia eludido: Antonio Garcia, "?Incapacidad de los intelectuales?" (El Tiempo, 17 de agosto de 1952); Eduardo Caballero Calderon, "La posicion del escritor" (El Tiempo, 14 de septiembre de 1952); Eduardo Santa, "Drama y tarea", y Jaime Ibanez, "Servidumbre de la literatura" (El Tiempo, 26 de octubre de 1952). Se destaca en ese periodo la emocion de "La biblioteca", de Pedro Gomez Valderrama (El Tiempo, 14 de septiembre de 1952). Mas tarde, con sus bloqueos ideologicos de siempre, Eduardo Caballero Calderon: "La libertad y el escritor" (El Tiempo, 10 de octubre de 1954). Al mismo tiempo seguia la rutina de la vida literaria, y el tema del compromiso y de la responsabilidad del intelectual se iba convirtiendo en un renglon mas en el temario del repetitivo contenido del suplemento de El Tiempo. De esa ola repentina de textos sobre el compromiso dice Alvaro Mutis: "Ese tema lo habia desarrollado Jorge Zalamea en Critica con unas dimensiones muy propias, especiales. Y de pronto aparecieron bastantes articulos sobre el compromiso, si se acuerda. Es el viejo truco, tomar las armas del enemigo, apropiarselas y decir: 'Esta idea es nuestra'". Cf. Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 190.

(88) Hernando Tellez, "La encrucijada" (El Tiempo, 3 de junio de 1951), "Nuestro compromiso. En la hora cero" (El Tiempo, 5 de abril de 1953), "El intelectual y la politica" (El Tiempo, 30 de agosto de 1953), entre otros articulos y ensayos. Tellez ya se habia planteado en vigorosos trabajos lo que implicaba la tarea del escritor en una sociedad capitalista, particularmente con "Un testimonio sobre la vida" (El Tiempo, 25 de enero de 1948); esta nota se situaba en el ambiente de polemica suscitado por la traduccion que Tellez hizo de La putain respectueuse, de Sartre (bajo el titulo edulcorado de La mujer respetuosa, suplemento de El Tiempo, 18 de enero de 1948) y que causo la indignacion de Enrique Santos Montejo, "Caliban".

(89) En su articulo "La mision de los intelectuales", Zalamea mencionaba "el retardado eco de un debate que no se ha cerrado en Europa y que seguramente no cerraremos nosotros en mucho tiempo". (Jorge Zalamea, "La mision de los intelectuales", El Tiempo, Bogota, 16 de abril de 1950, suplemento literario, p. 1).

(90) Discurso leido por Eduardo Carranza el 16 de febrero de 1962. En Mito, Ano VIl, no 41/42, abril-mayo-junio de 1962. Cfr Mito. 1955-1962. Seleccion de textos, op. cit., pp. 31-32.

(91) Cf. Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 190.

(92) Se refiere Mutis a los mismos "valores permanentes" mencionados por Zalamea, dos meses antes, en la carta con que remitia a Arciniegas desde Buenos Aires un ejemplar de El gran Burundun-Burunda ha muerto. Cf. Jorge Zalamea, Literatura, politica y arte, op. cit., p. 371372. Acunada por Zalamea, la formula "valores permanentes" paso a ser bandera fundamental en el ideario de Mutis. Era, en 1952, el mismo rechazo a la "literatura hipotecada" de que hablara Zalamea en Critica.

(93) Del radioperiodico 'Noticias Culturales', transcrito bajo el titulo de "El engendro del pleito de generaciones", en El Espectador, Bogota, 18 de septiembre de 1952, p. 4.

(94) Alvaro Mutis, "Otras pamplinas", en El Espectador, Bogota, 14 de octubre de 1952, p. 4.

(95) Gabriel Garcia Marquez, "Dos o tres cosas ...", op. cit., p. 13.

(96) Gabriel Garcia Marquez (Septimus), "Los elementos del desastre", op. cit., p. 8.

(97) Gaitan Duran reflexionaba sobre el arte del siglo XX sin mencionar una sola vez a Picasso. Por otra parte, definia mas que perentoriamente lo que tenia que ser la pintura de su tiempo: "Yo estoy de acuerdo totalmente, sin restricciones ni salvedades, con los que afirman que (la forma definitiva del arte) sera el gran mural arquitectonico, estatico y colectivo; sin volumenes, ni perspectiva; ejecutado con simples planos o con el rasgo fuerte y profundo tomado del oriente". Jorge Gaitan Duran, "Meditaciones sobre el arte colombiano", op. cit., p. 6. Como se ve, tambien el mural habia de ser, entre otras cosas, "colectivo".

(98) Ibid.

(99) Id., p. 14.

(100) Anonimo, "El Congreso de Intelectuales Nuevos. Conclusiones", en El Tiempo, Bogota, 4 de septiembre de 1949, suplemento literario, p. 3

(101) Alfonso Fuenmayor, 'Aire del dia', "Congreso artistico", en El Heraldo, Barranquilla, 26 de septiembre de 1949, p. 3.

(102) Jose Hurtado Garcia "Jorge Zalamea. El estilo de 'Los Nuevos'", El Tiempo, Bogota, 20 de agosto de 1950, suplemento literario, p. 2.

(103) "Arte puro ...", op. cit., p. 792.

(104) Id., p. 795.

(105) Arturo Camacho Ramirez, "Alejandro Obregon, pintor colombiano", Sabado, Bogota, ano Ill, no 103, 30 de junio de 1945, p. 5.

(106) Alejandro Obregon, "El pintor Enrique Grau", El Tiempo, Bogota, 26 de septiembre de 1948, suplemento literario, p. 2.

(107) Alfonso Fuenmayor, 'Aire del dia', "El pintor Alejandro Obregon", El Heraldo, Barranquilla, 30 de abril de 1948, p. 3.

(108) Cf. Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 190.

(109) Gabriel Garcia Marquez, Mario Vargas Llosa, La novela en America Latina. Dialogo, Lima, Carlos Milla Batres Ediciones / UNII, s. f. (1967), p. 41.

(110) Marta Traba oponia "el servilismo de Arciniegas y la colera de Jorge Zalamea" (Marta Traba, "Prologo", en Hernando Tellez, Cenizas para el viento y otras historias, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1969, p. 14).

(111) Jaime Posada, "Palabras para los intelectuales", El Tiempo, Bogota, 11 de septiembre de 1949, suplemento literario, p. 1.

(112) Alvaro Esguerra, "El analisis de la vida colombiana", en El Tiempo, Bogota, 17 de julio de 1949, suplemento literario, pp. 1 & 4. Se pretendia, segun Esguerra, nada menos que continuar la obra de la Expedicion Botanica y de la Comision Corografica.

(113) "El Congreso de Intelectuales Nuevos. Conclusiones", op. cit.

(114) En La revolucion invisible ..., Gaitan Duran mencionaria fugazmente la Escuela Normal Superior de 1946, "de orientacion avanzada" (op. cit., p. 350).

(115) Jorge Zalamea, Cultura ..., en Literatura, politica y arte, op. cit., p. 622.

(116) En la entrevista que concedio a Jose Hurtado Garcia en 1950, al evocar la contribucion de la generacion de Los Nuevos a la accion de Lopez Pumarejo, Zalamea afirmaba: "... esta abierta para (la generacion de Los Nuevos) la oportunidad de dar su cabal medida en circunstancias no ya favorables sino tremendamente adversas". AI hablar de su generacion, hablaba en realidad de su propia disposicion a intervenir en politica cuando se resolviera --de una forma u otra-- el problema de la dictadura de Laureano Gomez. Se podia pensar entonces, dada la indeterminacion del momento, en un gobierno liberal o en un gobierno de coalicion. Para los que lo leyeran, era claro que Zalamea actuaria de acuerdo a sus propios principios, lo cual no podia ser del agrado de la mayoria de los jefes liberales. Cf. Jose Hurtado Garcia, "Jorge Zalamea. El estilo de 'Los Nuevos'", op. cit.

(117) Jorge Gaitan Duran, "?Gente que piensa?", en El Tiempo, Bogota, 11 de septiembre de 1949, suplemento literario, p. 4

(118) Jorge Gaitan Duran, "Una nueva conciencia etica", en El Tiempo, Bogota, 25 de septiembre de 1949, suplemento literario, p. 4.

(119) A Leon de Greiff, Io volvio a criticar detalladamente Gaitan Duran en un articulo posterior. "25 anos. La poesia de Leon de Greiff", El Tiempo, Bogota, 22 de enero de 1950, suplemento literario, p. 1.

(120) La nota de Alfonso Fuenmayor citada arriba, ironicamente titulada "Congreso artistico" --lo cual era una manera de burlarse de un congreso mas ambicioso en sus miras--, aparecio al dia siguiente del segundo articulo de Gaitan Duran. Fuenmayor no habia reaccionado ante el congreso propiamente dicho, pero lo hizo ante la odiosa continuacion que le daba Gaitan Duran y, sobre todo, ante la agresion que padecia Zalamea. Su respuesta, en lo esencial, se circunscribio a la cuestion del artista, defendiendo la autonomia del acto creativo, pero tampoco dejo de subrayar lo que de comedia del poder habia tenido el congreso: en el grupo de Barranquilla tambien sabian cuanto servia la participacion en la vida intelectual para hacer meritos y progresar en el cursus honorum burocratico y politico.

(121) Cuando salio "La metamorfosis de Su Excelencia" no se habian suspendido las garantias constitucionales, de modo que la detencion de Zalamea fue total y conscientemente arbitraria. No tiene fundamento el hablar de "el modo como "La metamorfosis de Su Excelencia" paso imperterrita ante los ojos del acucioso funcionario" (Juan Gustavo Cobo Borda, "Jorge Zalamea. Notas criticas", op. cit., p. 867). La rememoracion que hace Alfredo Iriarte del episodio adolece de serias confusiones cronologicas (Alfredo Iriarte, "Evocaciones y recuerdos de Jorge Zalamea', Gaceta Colcultura, Bogota, no 16-17, noviembre-diciembre de 1977, reproducido en Literatura, politica y arte, op. cit., pp. 859-860). Un ano despues del encarcelamiento de Zalamea, en octubre de 1950, escribia Eduardo Salazar Santacoloma en Critica: "Atribuyo a esta tremenda pagina de literatura politica el arresto de catorce dias que el autor paso en los calabozos de la Prefectura de Seguridad y en la VIII Division de la Policia Nacional" (Eduardo Sala.zar Santacoloma, "La obra de Critica en dos anos", en Critica, Bogota, Ano Il, no 48, 18 de octubre de 1950, p. 4).

(122) Una vez acaecido el desastre, a raiz del golpe institucional de Ospina Perez, ciertas segregaciones perdian vigencia, o la perdian relativamente. Asi fue como el suplemento de El Tiempo abrio muy de vez en cuando sus paginas a Zalamea; al mismo tiempo se iniciaba asi la recuperacion de temas que hasta entonces habian olido a azufre.

(123) Juan Gustavo Cobo Borda, "Jorge Zalamea. Notas criticas', op. cit., p. 869.

(124) Cf. Jacques Gilard, "Entretien ...", op. cit., p. 192.

(125) Ibid.

Jacques Gilard, Profesor emerito de la Universite de Toulouse-LeMirail (gilard@univ-tlse2.fr). Este articulo es resultado de la investigacion que sobre literatura colombiana del siglo XX ha realizado el autor. Por la extension y complejidad de este articulo se conserva el formato dado por el autor quien sigue las normas de la academia francesa.
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Title Annotation:Mito. Revista Bimestral de Cultura
Author:Gilard, Jacques
Publication:Estudios de Literatura Colombiana
Article Type:Ensayo critico
Date:Jul 1, 2005
Words:23030
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