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Pablo Montoya y la celebracion de lo excentrico.

Pablo Montoya and the celebration of the eccentric

Atravieso los pasajes de Paris ... Ciudad amada y horrible. Reflejo de algo que busco con minucia y jamas encuentro. Escurridiza siempre. Paris. Fruta podrida. Llena de semillas infinitas.

I.

Hacia 1939, Walter Benjamin esta exiliado en Paris. Entre 2000 y 2002, el narrador colombiano Pablo Montoya escribe un breve texto cuyo titulo es "Benjamin", del cual tomo el epigrafe. (2) Es una de las estampas biograficas de su excentrico volumen Cuaderno de Paris (2006: 106) dedicado, ambiguamente, "a los amigos de alla". Hermanado, segun dice en una entrevista (Marcos Fabian 2011), al Cuaderno de Nueva York de Jose Hierro, nada casualmente se abre con una frase de Cesar Vallejo: "Hay, madre, un sitio en el mundo que se llama Paris. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande" (Montoya 2006: 9). Es un volumen de inflexion autobiografica donde cohabitan cronicas, impresiones, notas, estampas. Una cartografia personal densa de lo visto / leido / vivido / imaginado, y de pasajes entre sitios, figuras o tiempos. Antes de "Benjamin" incluye un texto denominado "Baudelaire", donde las enumeraciones se agolpan y dan profundidad a una escena, en Paris, que reune a un enunciador indefinido y a un Baudelaire casi mudo, erratico, sumido en la alucinacion del eter, el opio, el laudano, quien pronuncia una palabra poderosa: "trashumancia". Y despues, por boca del otro, frases del mismo tenor: "dijo que no habia mejor hogar que la calle. Ni siquiera el corazon de una mujer. Ni siquiera la musica. Ni siquiera el mar y las nubes. Ni siquiera el poema que es escurridizo" (Montoya 2006: 94). Es una insolita calle donde Montoya traza "un reguero de baules" a raiz de "otra mudanza" de Baudelaire, baules llenos de cosas, entre ellas, "la fotografia de Nadar donde el era el misterio, el sufrimiento, la horrenda belleza de un maldito" (93).

La sintaxis que reconstruyo--Paris / Benjamin / Baudelaire / Nadar--restituye un imaginario que resulta tambien un "reguero" hacia obsesiones de Montoya, cristalizadas en su primera novela, La sed del ojo de 2004. El Baudelaire de Nadar seria una de esas fotografias antiguas a que se refiere Benjamin en su "Pequena historia de la fotografia", esas que invitan a hacer "calas", ejercicio que Montoya atiende para escribir muchas de sus estampas biograficas. Pero, en este caso, me interesa otro de sus juegos: el aprovechamiento de ciertos intereses de Benjamin (Baudelaire fue uno; la fotografia y es claro, las calles de Paris, su capital del siglo XIX). Son intereses y operaciones que Montoya procesa de modo notable para escribir esta primera novela que abre una tendencia disruptiva en el contexto colombiano contemporaneo, tendencia abrevada desde otras puestas suyas como Lejos de Roma y Triptico de la infamia (3).

II.

Un policial erotico. Es su frecuente definicion de La sed del ojo y la frase no desacomoda; pero cuando iniciamos su lectura surge el desconcierto porque ficcionaliza un hecho poco conocido, que se data en el Epilogo:

En octubre de 1860, mas de cuatro mil fotografias obscenas fueron confiscadas en el domicilio de Auguste Belloc por la policia de Paris. De este decomiso solo subsisten hoy veinticuatro vistas estereoscopicas conservadas en el Infierno del Departamento de Estampas y de Fotografia de la Biblioteca Nacional de Francia. Esta novela intenta recrear tales acontecimientos (93). (Subrayado mio)

Si no salteamos las paginas hasta el fragmento citado, si somos lectores entregados hasta el Epilogo, la atmosfera del Segundo Imperio nos convoca desde un epigrafe (en frances) que desoculta a Baudelaire. Es una frase del Salon de 1859 entramada en el titulo de la novela: "ojos avidos se inclinan sobre las mirillas del estereoscopio como sobre los tragaluces del infinito" (4). La palabra estereoscopio y derivado (me refiero a vistas estereoscopicas) se reitera, abre y cierra el volumen, operando respecto de alguna hipotesis: si La sed del ojo se articula sobre dos tipos discursivos (policial y erotico), esta duplicidad en simultaneo remedaria el juego estereoscopico, que obliga a mirar, con ambos ojos, dos imagenes de un objeto, las cuales al fundirse producen sensacion de relieve. La convocatoria a adentrarse en un texto donde el relieve es protagonico porque le es inherente como tejido, se subraya por un montaje sobre tres dominios coexistentes y entramados (justicia, arte y ciencia). Montaje polifonico, encarnado en las tres voces que controlan el enunciado, de modo alternativo o azaroso: Madelaine, el policia perseguidor, Belloc, el fotografo perseguido, y Chaussende, el medico, interlocutor de Madelaine; en realidad, tres voyeurs compulsivos. Pero entre esas voces, en foco o en resonancia, leo a Baudelaire y a Benjamin, dos pilares que animan una anecdota acabada y aparentemente sencilla, pero conducente a un universo de cuestiones atravesado por una presencia secreta (parafraseo a Benjamin respecto de Baudelaire), una ciudad (una sociedad) aludida desde partes. Por ello apelo a una frase de Montoya sobre el cine de Andrei Tarkovski para cerrar mejor mi idea sobre esta novela: "Como fluye un rio, sereno en apariencia, pero turbulento en su interior" (Montoya 2003: 8).

Me he preguntado por estos "anacronismos" frecuentes de Montoya que, por ejemplo, propician el incognito de la voz autoral (marca de Baudelaire que, segun Benjamin, era su ley) (5). Tambien, por la atraccion de una dupla (policial/erotico) transgredida y puesta en crisis aqui. Y por la indole del material (fotografias obscenas) del que dire solo que Robert Darnton abre su Coloquio de los lectores (2003) con un ensayo, "Sexo para pensar" (61) cuyo titulo toma de Claude Levi-Strauss (6). Darnton indaga el patrimonio del Enfer, inaccesible para casi todos hasta 1980, el lugar donde se conservaron los daguerrotipos de Belloc que interesaron a Montoya (7). Darnton senala algo importante: el sexo (y agrego, la pornografia) no es solo el tema, sino la herramienta. Y cobra peso el juego con un tema/archivo que genera placer al lector, restaura una zona potente y vuelve esta excentrica novela, llave y clave (Benjamin usaba la palabra cle). Cle para pensar, de modo oblicuo, nuevas significaciones, nuestra epoca.

La atraccion de la alta poesia francesa del siglo XIX no es original; otros narradores la rondan para recuperar un ethos, impulsos de ciertos padres. Roberto Bolano (8), por ejemplo, dice que prefigura los grandes problemas de la cultura occidental: la revolucion, la muerte, el aburrimiento ... Pero en Montoya es original el modo como la procesa: una extension que compele a no dejar la lectura y el regodeo en una atmosfera (Le folie Baudelaire diria Roberto Calasso (9)) que la estetica modernista le ayuda a restaurar, todo efectuado en un texto completo. Montoya cumple el conocido mandato de Baudelaire cuando lee a Edgar Allan Poe (que Benjamin tambien rescata): toda literatura que se rehuse a marchar fraternalmente entre la ciencia y la filosofia es una literatura homicida y suicida. Esta combinatoria satura La sed del ojo a partir de los dominios ciencia / arte / justicia. En superficie, pone en escena cuestiones como la fascinacion del mirar de los hombres, el cuerpo femenino / objeto, la prostitucion y la enfermedad, la belleza y la corrupcion. En sesgo, conceptos y vinculos productivos: flaneur (escritor / poeta moderno), fotografo / coleccionista / cazador furtivo / detective / burgues hipocrita; capitalismo y deseo, lo privado y lo publico, deseo y poder, ley e interdicto, y es claro, la "concupiscencia de los ojos", via de la "concupiscencia del alma" de San Agustin (y antes, de Platon), apetito de conocer para el cual los ojos serian la entrada ... Me parece que con este policial-erotico, cuyo centro (fotografias pornograficas) exuda una ociosidad de la que Baudelaire hace gala (como dice Benjamin, hace su metodo de trabajo), Montoya rompe "hechizos" y obliga a pensar.

III.

Hablar de mi oficio, y esto lo he sostenido siempre, es hablar de poesia. Las dos son intentos de atrapar algo que es vago para la mayoria de los hombres. (Montoya 2004: 20)

Quien "habla" es Belloc, el fotografo perseguido. La cita conlleva relieve: en superficie surge la anecdota, en susurro, diversos planos asedian, aun la enunciacion. Porque Montoya parece hablar de si mismo cuando escribe narrativa y la poesia es su motor. Es otra de sus marcas excentricas por la sugerencia (la insinuacion), el refinamiento, y el culto de la imagen y la imaginacion, para Baudelaire, la reina (la mas cientifica) de las facultades porque comprende la analogia universal. La estetica modernista, visible en La sed del ojo, conviene a Montoya (subrayo: una estetica sin opulencias), dadas la indole de la anecdota que ficcionaliza y la atmosfera que explora, pero ademas por ciertas convicciones que resurgen en sus textos. Pienso en la "aristocracia intelectual" dariana (sumadas las reflexiones y debates posteriores sobre dicha frase), o en la apropiacion de la alta cultura europea y en no sentirse ajeno. Susana Zanetti decia a Montoya: "... vos encaras el relato desde otras perspectivas ... y tus modulaciones liricas mitigan las nostalgia o la angustia con cierta esperanza alentada por el arte y la musica" (10).

Me parece que es aplicable a Montoya la frase del Lautreamont en los sentidos que Cesar Aira (2000: 167) le atribuye: "'La poesia debe ser hecha por todos, no por uno', significa que ese 'uno', cuando se ponga en accion, hara todas las artes, no una". Lo cito porque los saberes de Montoya se tinen mutuamente: literatura, pintura y musica se le mezclan (fue musico sinfonico hasta que se dedicara de lleno al oficio de escritor) (11). De ahi que asuma la estetica modernista como herencia "conveniente" ("herencia" en sentido derridiano, para lo que no hay comodidad garantizada, por eso hablo de saberes (12)). Montoya revisita el pasado de Occidente y se regodea en lo diferente, absorbe cuestiones e imaginarios distintos o distantes. Importa anotar que en Lejos de Roma asedia el centro de la latinidad desde una recreacion del destierro de Ovidio que Augusto decretara, a partir de la revision del mismo Ovidio en Tristia y Epistulae ex Ponto; y que en Triptico de la infamia aborda las guerras de religion entre protestantes y cristianos (siglos XV y XVI) desde las vidas de tres pintores (y/o grabadores) protestantes europeos (13). Desde lo compositivo, en La sed del ojo se situa como si fuera un modernista en los origenes de nuestro Modernismo (tal como Cesar Aira respecto de las Vanguardias). Y me refiero al Modernismo como piso estetico que se atrevio a la afluencia cultural cosmopolita, en especial francesa, y brego por la autonomia y el saber del arte (14). Benjamin comentaba que "Baudelaire queria ser leido como un antiguo" (108). "Muy antiguo y muy moderno" decia Rama (24) de Ruben Dario, y mutatis mutandis, quizas sea la insignia que Montoya desea portar.

Desde estas observaciones regreso (y nuevamente salvo las distancias) a los "anacronismos" de Benjamin que describe Didi-Huberman, capaces de restaurar la experiencia / accion respecto del suceder de la historia: que permite pensar esta novela / archivo / cle hoy. Obliga a muchas preguntas y a una, inquietante, que fluye en las conversaciones de Madealine / Belloc/ Chaussende donde se actualizan posiciones del cenaculo Baudelaire, cuando la daguerrotipia surgia y se preguntaban "que es el arte". Es la pregunta frente a nuevos formatos y registros. Y pienso en Nestor Garcia Canclini o en Ticio Escobar, a quien Canclini intertextualiza desde la frase "el arte fuera de si" que abre La sociedad sin relato. Es una pregunta que escudrina el poder y el peso del mirar desde nuevos codigos visuales (como cuando la fotografia emergia) y una nueva etica de la visionposesion. Ambos tambien parecen "anacronicos" cuando tientan respuestas: Canclini regresa a Borges y propone el arte como lugar de la inminencia. (15) Escobar, en cambio, recupera el concepto de aura de Walter. Benjamin:

La fotografia erotica no es unicamente el resultado en el papel o en el vidrio ... Incluye la comunicacion entre la modelo y el fotografo. Y si esta es afortunada, como una aureola indefinible cubre todo el ambito de la imagen obtenida (Montoya 2004: 34). (Subrayado mio).

Es Belloc de nuevo y, a traves suyo, Montoya--como Escobar--atrae a Benjamin cuando intenta explicar el aura (la aureola indefinible) (16). Las afiliaciones de Montoya arrasan prejuicios sobre la pornografia rompiendo con la vulgaridad y lo rutinario que la tematica pudiera alentar. Pero ademas rompe con rutinarias tematicas de su contexto (parecen las antiguas aspiraciones darianas). "Irrepetible aparicion de una lejania, por cerca que esta pueda estar", dice Benjamin del aura, y la frase quizas guiara a Montoya cuando "cala" en la "fotografia", la "pintura" y la "musica" interferidas en la descripcion de ciertas escenas de La sed del ojo. Asi construye lectores / voyeurs / escuchas, o despierta curiosidad desde la insinuacion y el dato desconocido subrayando su apuesta a volvernos lectores-extranjeros, provocando "extranamiento y descubrimiento" (son dos palabras de Aira en su ensayo "Exotismo"). En esta hermeneutica / erotica despliega una funcion politica (la popularizacion de lo raro es el objeto de toda educacion, sentenciaba Alfonso Reyes cuando pensaba a Mallarme y a Dario). Montoya despedaza modos mecanicos de leer, hoy habituales, obliga a una lectura sosegada que si la poesia reclama, el acto del mirar contemplativo propicia, y reenvia primero a Friedrich Nietzsche, despues a Roland Barthes cuando sentenciaba que para leer a ciertos autores es necesario reencontrar el ocio de las antiguas lecturas, es decir, ser lectores aristocraticos. Es la propuesta del cine de Tarkovski que Montoya valora y de quien dice alguna frase que le seria aplicable: "en el centro de (su) busqueda pictorica se expresa (su) concepcion pilar [...] de la imagen" (Montoya 2003) hacia el rescate de sociedades minadas de las grandes ciudades (que Baudelaire logro entrever, un gesto que Benjamin subraya), desde esas "modulaciones liricas" a que se referia Zanetti. Y agrego, unas modulaciones siempre discretas, esas semillas infinitas del epigrafe que abre este ensayo, las que impondrian el deseo, que es la "esperanza" (17).

http://dx.doi.org/ 10.5209/ALHI.55112

BIBLIOGRAFIA

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BOLANO, Roberto. 2003 "Literatura+enfermedad=enfermedad", en El gaucho insufrible. Barcelona: Anagrama.

CALASSO, Roberto. 2012 La Folie Baudelaire. Barcelona: Anagrama.

DARNTON, Robert. 2003 "Sexo para pensar", en El coloquio de los lectores. Mexico: Fondo de Cultura Economica, pp. 61-96.

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GARCIA CANCLINI, Nestor. 2010 La sociedad sin relato. Madrid: Katz.

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2016 "Pablo Montoya: Los derrotados", Hispamerica, no. 133 [En prensa].

MONTOYA, Pablo. 2003 "Aproximaciones a Tarkovski", Revista de Extension Cultural de La Universidad Nacional de Colombia, no. 47, pp. 7-18.

2004 La sed del ojo. Medellin: EAFIT.

2011 "La palabra desnuda". Entrevista realizada por Marcos Fabian, Auroraboreal, 16 de setiembre de 2011.

2015 "Descubriendo America". Entrevista realizada por Enrique Foffani, Radar Libros, 6 de diciembre de 2015.

RAMA, Angel. 1976 "El dictador letrado de la revolucion latinoamericana", en Los dictadores latinoamericanos. Mexico: Fondo de Cultura Economica, pp. 20-41.

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2013 "Lejos de Roma", en Monica Marinone y Gabriela Tineo (coords.). Noticias del diluvio. Textos latinoamericanos de las ultimas decadas. Mar del Plata: Editorial de la Universidad de Mar del Plata (EUDEM), pp. 167-176.

Monica MARINONE

Centro de Letras Hispanoamericanas, CELEHIS

Universidad Nacional de Mar del Plata

mmarinone@gmail.com

(1) Una version reducida de este ensayo es incluida como post scriptum y por pedido de Pablo Montoya, en la reedicion (2015) de su novela La sed del ojo por una editorial independiente de la ciudad de Mar del Plata (Argentina). Vale destacar que dicha editorial solicito a Montoya su novela antes de que obtuviera el Premio Romulo Gallegos (2015). La notacion completa se incluye en Referencias Bibliograficas.

(2) Pablo Montoya (1963) nacio en Barrancabermeja (Colombia) y esta radicado en Medellin. Es escritor, traductor y profesor universitario. Entre sus relatos destacamos: Cuentos de Niquia, en edicion biling`e, (1996), Habitantes (1999 y 2003), Razia (2001), La sinfonica y otros cuentos musicales (1997), Adios a los proceres (2010), Requiem por un fantasma (2006), El beso de la noche (2010), y sus novelas La sed del ojo (2004), Lejos de, Roma (2008), Los derrotados (2011) y Triptico de la infamia (2014). Ha escrito los ensayos Novela historica en Colombia 1988-2008, entre la pompa y el fracaso (2009) y Musica de pajaros (2005), asi como prosa poetica: Solo una luz de agua: Francisco de Asis y Giotto (2009); Trazos (2009); Cuaderno de Paris (2006) y Viajeros (1999 y 2011). Ha recibido premios y reconocimientos: entre otros, la beca para escritores extranjeros en 1999 otorgada por el Centro Nacional del libro de Francia por su libro Viajeros (1999); en el 2000, el premio Autores Antioquenos por su libro Habitantes (1999); su libro Requiem por un fantasma fue premiado por la Alcaldia de Medellin en el 2005, en 2008 obtuvo la Beca de investigacion en literatura, otorgada por el Ministerio de Cultura y, en 2015, el Premio Romulo Gallegos. Su blog: http://www.pablomontoya.net.

(3) Los derrotados, la tercera novela de Montoya (2012), es un punto de fuga en dicha tendencia.

(4) El epigrafe dice: <<D 'yeux avides se penchaient sur les trous du stereoscope comme sur les lucarnes de l'infini".

(5) Copio la cita: "El incognito es la ley de su poesia" (Benjamin, 117).

(6) "En El pensamiento salvaje [...] sostiene que muchos pueblos no piensan como lo hacen los filosofos, por medio de la manipulacion de abstracciones. En cambio, piensan con las cosas-con cosas tangibles de la vida diaria [...], o con cosas imaginarias salidas de los mitos y del folclore [...] El sexo es a la gente comun lo que la logica es para los filosofos: ayuda a que las cosas adquieran un sentido. Y esto fue lo que hizo el sexo con gran eficacia durante la epoca de oro de la pornografia, de 1650 a 1800, en Francia sobre todo" (Darnton, 61).

(7) Ante mi pregunta por los materiales que impulsaron la escritura de La sed del ojo, Montoya contesto que en diciembre de 2002 habia "tropezado" con el libro Obscenites, Photographies interdites d'Auguste Belloc, publicado en 2001 por Albin Michel, Bibliotheque Nationale de France, y que escribio la novela en los primeros meses del 2003.

(8) Me baso en "Literatura + enfermedad= enfermedad".

(9) Esta frase da titulo a su exhaustivo ensayo.

(10) Cito la referencia completa de Susana Zanetti en una plenaria del IV Congreso del Celehis (Mar del Plata, Argentina, 2011) que tuve el gusto de coordinar: "la actual novela colombiana sobre la violencia se concentra en lo inmediato, en "documentar" una realidad brutal [...] vos encaras el relato desde otras perspectivas [...] y tus modulaciones liricas mitigan la nostalgia o la angustia con cierta esperanza alentada por el arte y la musica". En Borradores de "Susana Zanetti conversa con Pablo Montoya". La mencion de Zanetti es, ademas, un homenaje a su memoria pues conoci la narrativa de Montoya por la novela que ella me regalara, Lejos de Roma, sobre la cual escribio un articulo que integra el volumen internacional publicado poco despues de su muerte, en agosto de 2013. Lo incluyo en las Referencias bibliograficas

(11) Los volumenes Viajeros, Trazos y Musica de pajaros son buenos ejemplos de los saberes de Montoya. Viajeros (1999) fue reeditado en un libro-objeto que incluye semblanzas, ilustraciones y grabaciones de los textos.

(12) Vale reponer su definicion en Espectros de Marx: "Al explicarme de manera insistente sobre ese concepto o esa figura del legatario, llegue a pensar que, lejos de una comodidad garantizada que se asocia un poco rapido a dicha palabra, el heredero siempre debia responder a una doble exhortacion, a una asignacion contradictoria: primero hay que saber y saber reafirmar lo que viene antes de nosotros" (Derrida, 5).

(13) En Los derrotados, en cambio, Montoya flirtea con Colombia y su endemico problema de la violencia (de continuo tratamiento en narrativas consagradas y no tanto) desde historias de vida que plasma en dos tramas discontinuas y complejas reenviando, centralmente, a las guerras de independencia y a los movimientos guerrilleros de su pais, en particular el Ejercito Popular de Liberacion (EPL). Se trata de las vidas del naturalista Francisco Jose de Caldas, con foco inicial en su captura y espera de fusilamiento por los espanoles, y de tres personajes ficticios, quienes, ademas de acercarse a este movimiento con grado diverso de compromiso, introducen la botanica, la literatura y la fotografia, tres dominios que coexisten y se entraman en este texto proteico y polifonico. Lo exploro en un articulo que cito en las Referencias bibliograficas.

(14) El ensayo de Zanetti sobre Ruben Dario que cito en las Referencias bibliograficas ha sido iluminador respecto de estas anotaciones. Las frases siguientes (en especial lo que subrayo) sintetizan de algun modo la herencia que atribuyo a Montoya: "Dario se convertira en jefe de ese grupo cultural que basa sus discursos, de firmes convicciones cosmopolitas, en definirse como artista moderno, conflictivamente instalado en las tensiones entre vocacion y mercado" (526). "El refinamiento de la sensibilidad a traves de la sensacion y la percepcion, tamizadas por el trabajo con la sugerencia, alimentaba el sueno y el ensueno, creaba nuevos espacios a la imaginacion, a la intimidad, al reino interior, asi como alentaba el placer y el erotismo, haciendo de la energia sexual el principio rector del universo" (532).

En una entrevista muy reciente, Montoya dice: "Uno de los mayores logros del modernismo es su apuesta por la autonomia del arte y, en este sentido, su defensa del valor estetico. Los modernistas poseen un rasgo fundamental que yo sigo sin hesitaciones: su preocupacion por una escritura poetica que es, a la vez, consciente de una particular busqueda de la belleza. Esta empresa, cuyo objetivo fue la necesaria secularizacion del arte, se hizo en un contexto excesivamente nacionalista, y se vio como una posicion escapista. Se creia que los modernistas desdenaban los contornos de la identidad americana. Pero, en realidad, no la menospreciaron sino que la estaban ampliando de modo inquietante". (Montoya 2015).

(15) Cito a Garcia Canclini: "el arte es el lugar de la inminencia. Su atractivo procede, en parte, de que anuncia algo que puede suceder, promete el sentido o lo modifica con insinuaciones. No compromete fatalmente con hechos duros. Deja lo que dice en suspenso". (12)

(16) Dice en "Pequena historia de la fotografia": "Se trata de esta aureola a veces delimitada, tan hermosa como significativamente, por la forma oval, ahora ya pasada de moda, en que se recortaba entonces la fotografia. ?Pero que es propiamente el aura? Una trama muy particular de espacio y tiempo: irrepetible aparicion de una lejania, por cerca que esta pueda estar" (Benjamin).

(17) Son palabras y conceptos del poeta Arseni Tarkovski, padre (maestro) del cineasta.
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Author:Marinone, Monica
Publication:Anales de la Literatura Hispanoamericana
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2016
Words:4196
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