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PRESENCIA Y ACTIVIDADES DE LOS CURATORES CIVITATIUM EN LA BETICA DE LOS SEVEROS.

PRESENCE AND DUTIES OF CURATORES CIVITATIUM IN SEVERAN BAETICA

INTRODUCCION

1 La figura del curator rei publicae ha sido objeto de diversos estudios por parte de Jacques (2012: 168-179; 1985: 46-50 y 1984: 257-317), Camodeca (2008: 507-525 y 1980: 453-534) y otros autores (Christol, 2008: 523-544; Lucas, 1940: 56-74 o Labatut, 1868) (3) que han conseguido establecer con cierta verosimilitud sus competencias y actividades en las ciudades romanas a partir del analisis de las fuentes juridicas y epigraficas.

2 Nuestra aportacion se centra en el caso de la provincia Betica, donde unicamente pueden constatarse con seguridad tres curatores en el transito del siglo II al siglo III4, y sobre la que no se ha elaborado ningun estudio que profundice en la contextualizacion y las posibles funciones que pudieron ejercer. Esta laguna historiografica es la que justifica la eleccion de una cronologia y un marco administrativo y urbanistico tan delimitados. Asimismo, la elevada significacion del periodo historico que enmarca la dinastia de los Severos y la exigua produccion cientifica que aborde de forma monografica este contexto en el marco de las provincias hispanas sustentan el emprendimiento de este tipo de estudios sobre una etapa relativamente desconocida para Hispania. Tambien la singularidad de la provincia romana de la Betica explica su eleccion como trasfondo para nuestra investigacion. Asi, a la posibilidad de contrastar la abundante documentacion epigrafica betica con el registro material procedente de las diversas intervenciones arqueologicas se une el hecho de que la evolucion del entramado urbano de la provincia se encuentra relativamente bien documentada en la actualidad, especialmente en ciudades tan significativas para este estudio como Italica. La distincion que ofrecen ambos factores--el aportado por el marco historico de los Severos y la singularidad del proceso urbanizador de la Betica--justifican a nuestro entender la realizacion de un estudio que, no obstante, puede ser tomado como contrapunto para futuras investigaciones centradas en las otras dos provincias hispanas.

3 En este sentido, nuestro estudio intenta suplir esta carencia mediante un ejercicio comparativo entre el programa de actuaciones que definio Jacques y el contexto que ofrecen las ciudades beticas en este momento segun la documentacion epigrafica y, en menor medida, tambien arqueologica.

LA FIGURA DE LOS CURATORES

Definicion y caracteristicas

4 Previamente al analisis de los curatores rei publicae en la Betica de los Severos desarrollaremos brevemente algunas consideraciones acerca de la naturaleza, nombramiento, funciones y limites de este cargo. Jacques, principal estudioso de esta funcion (Jacques, 1984: 257-317 y 1983), la define estableciendo una analogia con el cargo de tutor, puesto que ambos se centran en la supervision y el control de un ente--sea una ciudad o un individuo--, para garantizar su bienestar y prosperidad (Jacques, 1983 y 1984: 268-272). Asimismo, la evocacion epigrafica a la respublica es un claro indicativo de que su jurisdiccion se limita a la comunidad civica, y especialmente en lo tocante a los bienes propiedad de la ciudad, como se vera posteriormente.

5 Era el propio emperador, normalmente a traves de sus delegados como el gobernador provincial, el encargado del nombrar al curator. Esta circunstancia nos permite delimitar este cargo en el flujo de relaciones establecidas entre el poder imperial y las ciudades de las provincias y, por tanto, al margen del cuadro de dirigentes locales. Esta forma de nombramiento ha supuesto que, tradicionalmente, la figura del curator haya sido interpretada como la de un delegado del emperador asignado para eliminar progresivamente la autonomia local acumulando los poderes correspondientes a los organos tradicionales de poder local (5). En la actualidad, el debate se centra en discernir si el nombramiento era realizado por iniciativa imperial o eran las civitates las que solicitaban un curator. Asi, para Camodeca el curator es un nexo ciudad-emperador, centrado en mantener la concordia ordinum y el buen funcionamiento de los organos municipales, pero sin apropiarse de sus competencias (Camodeca, 2008: 520-521). Extrapolando su investigacion sobre los curatores italicos, eran las comunidades las que requerian al emperador el envio de este funcionario en momentos de dificultades administrativas y financieras (Camodeca, 2008: 511-520). En otro sentido se manifiesta Christol, que interpreta la presencia del curator como una muestra del intervencionismo imperial en los asuntos locales (Christol, 2008: 523), aunque segun se desprende de la correspondencia entre Plinio el Joven y Trajano, tambien sugerian soluciones al emperador, lo que da una idea de cierta autonomia.

6 Segun se desprende del estudio prosopografico de Jacques, a partir de este momento el emperador seleccionaba el curator adecuado, un proceso en el que se observa cierta predisposicion a respetar unos origenes autoctonos y una posible especializacion en la gestion financiera y administrativa (Jacques, 1984: 283-289 y 1983).

Ello no impedia que se nombrasen curatores ajenos a la ciudad, como se podra observar en el caso de M. Valerius Chalcidicus. Asimismo, la procedencia social de los curatores abarcaba tanto a senadores como caballeros y notables locales, aunque siempre dentro de los cuadros de mando de la administracion imperial, provincial o local. Segun Jacques, la mayoria de los curatores documentados proceden de las filas senatoriales (6), mientras que el numero de procuratores que reciben la curatela de una ciudad es significativamente menor. No obstante, esta tendencia se invierte en el caso de la Betica y la Mauritania Tingitana, como argumentaremos mas tarde. Por ultimo, los curatores integrados en los ordines decurionales habrian desempenado teoricamente un cargo mucho mas dilatado en el tiempo puesto que ya habian alcanzado la maxima cota de poder en su comunidad (Jacques, 1984: 283-289), aunque este supuesto no puede confirmarse con la documentacion epigrafica disponible.

7 Respecto a la duracion en el cargo, no existen evidencias juridicas ni epigraficas que permitan acotar un periodo de tiempo reglamentario, aunque por el caracter circunstancial de su nombramiento, se entiende que fue un cargo temporal hasta el siglo IV (Jacques, 2012: 168; Camodeca, 1980: 457). Desde este momento paso a integrarse definitivamente como una magistratura municipal mas en un contexto en el que se evidenciaba el interes del emperador por mantener o aumentar el numero de ciudades y sus respectivos organos de gobierno (Arce, 2015: 313). La duracion, por tanto, venia marcada por la resolucion de los problemas para los cuales habia sido nombrado (Jacques, 1984: 283-289). Esta eventualidad explica que tambien que, en el caso de los dos ordenes superiores, los curatores estuviesen exentos de residir en la ciudad que supervisaban (7).

Funciones

8 El complejo analisis de las competencias y limites jurisdiccionales de los curatores rei publicae parte de una obra juridica fundamental, el liber singularis de officio curatoris rei publicae, escrito por Ulpiano en epoca de Caracalla--probablemente hacia 215--(Honore, 1982: 100 y 182), y del que unicamente han pervivido algunos fragmentos integrados en el Digesto de Justiniano (Dig., 22, 1, 33; Dig., 50, 9, 4; Dig., 50, 10, 5; Dig., 50, 12, 1, pr. y Dig., 50, 12, 15; Honore, 1982: 100). Complementariamente, las funciones de este cargo aparecen tambien referidas indirectamente en otras disposiciones y sentencias (Dig., 50, 4, 18, 9; Dig., 1, 22, 6 y Cod. lust., 1, 54, 3), aunque es la documentacion epigrafica la que permite un acercamiento mayor a la presencia y actuacion de un curator en una comunidad civica determinada. De forma preliminar, puede entenderse que las funciones ejercidas por los curatores no eran el resultado del acaparamiento de las prerrogativas de los magistrados municipales, sino que estaban determinadas y encauzadas en el marco del control y solucion de los diversos problemas que presenta la comunidad en un periodo de tiempo limitado (Jacques, 1984: 282).

9 Presentamos a continuacion una sintesis de las principales funciones atribuidas a los curatores a partir de las fuentes epigraficas y juridicas--incluyendo las llamadas "leyes municipales"--, asi como sus posibles reflejos en la epigrafia publica betica.

10 1. La supervision de los prestamos de dinero publico, hasta el momento controlados por los curatores Kalendarii (Dig., 22, 1, 33) (8), es una de las funciones referidas por Ulpiano, que recomienda a los curatores no ser excesivamente intransigentes en el cobro y, en caso de impago de los intereses, limitarse a presentar el conflicto ante el gobernador de la provincia. El curator debe velar tambien por las debidas garantias en este tipo de prestamos, quiza una referencia velada a la existencia de conflictos en este sentido (Dig., 22, 1, 33, 1).

11 Precisamente, esta necesidad de controlar las inversiones de dinero publico y asegurar su devolucion mediante las oportunas garantias aparece ya en la lex coloniae Genetivae Iuliae (Lex Urs., cap. 13; Caballos, 2006: 181-207), aunque tambien en la legislacion de Alejandro Severo se refiere la existencia de deudas contraidas con la ciudad (Cod. Iust., 4, 31, 3)9.

12 2. Tambien debian supervisar los decretos decurionales que pudiesen implicar practicas fraudulentas o perjudiciales (Dig., 50, 9, 4) (10). Aunque no se especifica en que consiste la actuacion del curator en estos casos, cabe entender que estas practicas deshonestas realizadas por el orden decurional (11) abarcarian la anulacion de deudas a las arcas publicas (12), la realizacion de liberalidades publicas injustificadas o la concesion de fundi, casas o capitales publicos a particulares (13). Tampoco podrian revocarse los decretos que asignaban salarios publicos a determinadas profesiones, como los medicos, aunque en la lex Irnitana se contempla tambien la concesion de un sueldo publico para los apparitores y otros subalternos de los magistrados (Lex Irn., cap. 15; Mentxaka, 1993: 134). En una cronologia plenamente Severiana, consideramos que tambien Casio Dion recomienda a Alejandro Severo a traves del Discurso de Mecenas esta contencion en el gasto municipal que deben supervisar los curatores (Dio, 52, 30, 3). El autor, en boca de Mecenas, sugiere al emperador que aumente su vigilancia sobre las ciudades para evitar que derrochen en festivales, celebraciones y manutenciones concedidas a personajes celebres, en clara referencia con lo dispuesto con la legislacion anterior. Asimismo, Dion le recomienda tambien que no autorice la construccion de templos dedicados a su figura y que las ciudades inviertan este patrimonio en cubrir sus necesidades (Dio, 52, 35, 4). En este ambito puede enmarcarse otra funcion especialmente significativa, como es el control de los curatores sobre la concesion de suelo publico (14), lo que, en esencia, implicaba tambien la supervision sobre la donacion de espacios publicos para la instalacion de estatuas. Paradojicamente, por tanto, la concesion de suelo publico para la instalacion de los homenajes a Valerius Chalcidicus y Titianus? debio estar supervisada, en ultima instancia, por ellos mismos. Respecto a los decretos que conceden bienes publicos a particulares, la lex Irnitana contiene, por ejemplo, dos capitulos dedicados al procedimiento por el que los magistrados y particulares deben rendir cuentas por la explotacion de propiedades o la concesion de dinero publico (Lex Irn., caps. 67-68; Mentxaka, 1993: 131-132).

13 Para el caso de la Betica en epoca Severiana, este tipo de decretos decurionales queda reflejado, por ejemplo, en el homenaje postumo que Hispalis concede a P. Valerius Gallus, entre los que se encuentra el dispendio de 500 sestercios en un espectaculo gladiatorio (CILII, 1189). En el caso de que hubiese un curator designado para la ciudad en este momento, habria dado su consentimiento a este gasto publico.

14 3. Ulpiano recoge el control de los curatores sobre la pecunia frumentaria, la devolucion de los prestamos concedidos a cuenta del presupuesto annonario y garantizando que el capital asignado a la compra de viveres se destinase unicamente a este cometido (Dig., 50, 8, 2, 2-6; Jacques, 1984: 293-294; Camodeca, 1980: 471-473) (15). Asimismo, podian ejecutar la venta de bienes del deudor de la Annona municipal para garantizar suficiente presupuesto para el aprovisionamiento de la ciudad (Dig., 50, 8, 12, 1)16.

15 Constatamos cuatro evidencias epigraficas que refieren problemas annonarios en la Betica de finales del siglo II e inicios del III. Asi pues, se documenta un individuo, M. Ma(e)nius Cornelianus, con el cargo de curatore Anno[--] en Ulia Fidentia que homenajea a Caracalla entre 213-214, precisamente el periodo en el que se fechan todos los miliarios de epoca Severiana en la Betica (CIL II, 1532 = CIL II2/5, 492) (17). En nuestra opinion, este homenaje se contextualiza en el momento en que Caracalla interviene en la provincia Betica asegurando y reparando las vias que permitian los envios annonarios de aceite, y tambien de trigo, a Roma. Por otro lado, en Ucubi un individuo y su hija, Stertinia Montana, donan 150.000 denarios a la annona local, quiza en forma de liberalidad o como prestamo (CIL II, 1573 = CIL II2/5, 457; Melchor, 2009: 396-399). En esta misma colonia se atestigua en 196 la presencia del caballero M. Valerius Chalcidicus, procurador provincial y curator que, por tanto, habria estado encargado de la buena administracion de este capital y, en caso necesario, habria ordenado indemnizar a los donantes (18). Tambien el abastecimiento de Oducia debio atravesar dificultades tal y como se desprende del termino annona gravissima empleado en la conmemoracion de la evergesia de L. Ae[--] Sera[--], que destino, ademas de trigo, las rentas de un legado de 100.000 sestercios a la organizacion de ludi scaenici (CIL II2/5, 1330; Remesal, 1997: 288-294). Al igual que en los casos anteriores, si se hubiese destinado un curator para Oducia, habria estado encargado de controlar la compra de alimentos. Un ultimo epigrafe, esta vez de Anticaria, refiere un reparto de trigo costeado por un seviro, quiza en un momento de escasez (CIL II, 2044 = CIL II2/5, 753).

16 4. En las Sententiae que Paulo compila en epoca de los Severos se contempla la supervision de los curatores sobre el estado de los edificios (Dig., 39, 2, 46) y que, segun Camodeca, es una clara alusion al intervencionismo sobre el patrimonio publico y privado de las ciudades (Camodeca, 2008: 514 y 1980: 467-468) (19). Este interes por conservar la imagen de la ciudad esta presente ya en la legislacion municipal anterior (Lex Urs., cap. 75 y Lex Irn., cap. 62; Mentxaka, 1993: 128-129), donde se prohibe la destruccion de edificios sin una garantia de su reconstruccion, pero tambien en las epistolas entre Plinio el Joven y Trajano, con abundantes ejemplos de edificios inacabados por la malversacion de fondos municipales (20).

17 Limitandonos a las tres comunidades beticas en las que esta atestiguada la presencia de un curator en epoca Severiana, unicamente en Italica existen suficientes indicios para atribuir a M. Lucretius Iulianus la supervision de las inversiones en programas de renovacion del teatro y el espacio civico adyacente, mientras que en colonia Genetiva lulia Urso (Lex Urs., cap. 75) y en colonia Claritas Iulia Ucubi la informacion arqueologica es demasiado insuficiente para conocer que espacios pudieron ser objetos de reformas o renovaciones en este momento (21).

18 5. Una disposicion de Antonino Pio (Dig., 50, 10, 5) atestigua la intervencion de los curatores en caso de que las disposiciones de legados concedidos a las ciudades fuesen poco claras, si los herederos incumplian los terminos o si surgian problemas en la ejecucion del testamento (Camodeca, 1980: 458 y 466) (22). Posteriormente, en un rescripto de Caracalla (Dig., 50, 12, 1, pr.). se deduce que el curator estaba encargado de exigir los intereses de demora a los que incumpliesen las pollicitationes, edilicias o pecuniarias, hechas en beneficio de la ciudad (23).

19 Existen algunos epigrafes que ilustran la intervencion de los curatores de la Betica en este tipo de conflictos. Uno de los textos, ya referido, es la donacion por parte de dos individuos de Ucubi de una cantidad a la annona local (CILII, 1573 = CIL II2/5, 457) y cuyo ingreso en las arcas publicas pudo ser supervisado por M. Valerius Chalcidicus. Otro texto, tambien ya revisado, es la conmemoracion de la evergesia realizada en Oducia por L. Ae[--] Sera[--] y destinada parcialmente a suplir las carencias de la annona (CIL II2/5, 1330). De existir un curator en la ciudad, habria sido encargado de asegurar el cobro de este legado en el plazo estipulado. Otra donacion testamentaria es la de L. Postumius Glycon en Nescania durante la segunda mitad del siglo II, igualmente susceptible de ser supervisada por un curator (CIL II, 2006 = CIL II2/5, 838). Finalmente, en Ostippo se documenta un legado destinado a la celebracion de banquetes para el pueblo y el orden decurional y la edicion de espectaculos de circo, cuyo pago podria habria podido ser supervisado por un curator (CIL II, 1441 = CIL II2/5, 985).

20 6. Por ultimo, tal y como recoge Papiniano en epoca de Caracalla (Dig., 50, 8, 3, 1), el curator debia asegurarse de que el arrendamiento de un bien publico a un particular se realizaba a cambio del pago de un vectigal. Tambien Papirio Justo recoge un rescripto de Marco Aurelio y Lucio Vero sobre las actuaciones de los curatores para recuperar las tierras publicas concedidas en arriendo (Dig., 50, 8, 11, 2) si la transaccion se hubiese realizado forma inadecuada. Otra disposicion recogida en el Codigo de Justiniano y referida al reinado de Alejandro Severo (Cod. lust., 7, 46, 2) amplia la jurisdiccion de los curatores en estos casos, estableciendo que este funcionario estaba capacitado para dictar sentencias que solventasen conflictos perjudiciales para la ciudad (24). Asimismo, la legislacion limita la supervision del curator sobre los terrenos publicos arrendados al impedir que los pudiese revocar sin la debida autorizacion imperial (Dig., 39, 4, 11, 1; Camodeca, 1980: 513; Jacques, 1984: 311) (25).

21 El control ejercido por los magistrados sobre las tierras y otras propiedades publicas aparece reflejado, por ejemplo, en la lex Irnitana, donde se establece el procedimiento realizado por duunviros y magistrados para revisar las tierras publicas arrendadas (Lex lrn., cap. 76; Mentxaka, 1993: 129-130) y fijar las condiciones de venta en caso necesario (Lex lrn., cap. 64; Mentxaka, 1993: 134-135). Tambien la lex Ursonensis (Lex Urs., cap. 82) recoge la multa establecida para los que se beneficiasen indebidamente de los arriendos de campos, bosques y edificios publicos.

M. VALERIUS CHALCIDICUS, CURATOR REI PUBLICAE COLONORUM COLONIAE CLARITATIS IULIAE (196) (26)

22 El primer curator rei publicae atestiguado en la Betica de los Severos es M. Valerius Chalcidicus (Ojeda, 1993: no. 14; Curchin, 1990: no. 267; Jacques, 1983: no. F; Devijver, 1976-1980: no. V7; Castillo, 1965: no. 314a; Pflaum, 1960-1961: 1049). De su carrera previa al desempeno de este cargo unicamente se conoce su mandato como prefecto de la cohors II civium Romanorum equitatae Pia Fidelis, registrado en un exvoto que dedica a Jupiter en Germania Inferior durante el reinado de Marco Aurelio (AE 1939, 129 = AE 1939, 106, Herwen, Germania Inferior), probablemente en el transcurso de las guerras contra los marcomanos. A partir de este momento se abre 24 25 26 un parentesis en su carrera que unicamente se cierra con el desempeno de dos cargos simultaneos en la provincia Betica (27). Asi, al igual que en el caso de M. Lucretius Iulianus, Chalcidicus ejerce como proc(urator) Aug(usti) al mismo tiempo que como cur(ator) r(ei) p(ublicae) en la colonia de Ucubi.

23 La datacion para ambos cargos, establecida inicialmente por Pflaum, situa a Chalcidicus en la provincia Betica en el ano 196. El contexto en el que se situa es, por tanto, tremendamente significativo para el devenir del conjunto del Imperio. Septimio Severo ya habia resultado vencedor de su primera disputa por el trono contra Pescenio Niger, a pesar de que Bizancio, la principal ciudad valedora de este candidato no caeria hasta ese mismo ano tras un largo asedio de dos anos y medio (Dio, 74, 6, 4-6 y 74, 7) (28). Paralelamente, mientras esperaba la caida de la importancia ciudad estrategica, el emperador se encontraba inmerso en su primera campana oriental, dirigida contra los reinos orientales osroenico, adyabenico y arabico con el proposito de acrecentar su prestigio militar, ya que no habia participado directamente en ninguna de las grandes batallas hasta el momento (Dio, 74, 14, 1-3) (29). Sin embargo, no seria hasta el 28 enero del 198, coincidiendo deliberadamente con el dies imperii de Trajano, cuando Severo proclamaria oficialmente la conquista del Imperio Parto en una habil maniobra de propaganda politica (30).

24 En vista de estas circunstancias historicas, queda claro que el nombramiento de Chalcidicus se situa en un interesante punto de inflexion, puesto que su apoyo a uno u otro bando podia decantar la balanza del poder imperial en su favor o, por el contrario, promover su caida en desgracia. En este sentido, y al igual que en los otros dos curatores documentados en la Betica en este momento, no se aprecia rastro alguno de su nombramiento directo por parte del nuevo emperador con lo que, en esencia, cabria esperar que no formaba parte del circulo mas cercano de Severo y que tampoco habia destacado en su carrera previa, sumamente desconocida. Tampoco ha aparecido ningun otro documento epigrafico que certifique su continuidad en la carrera ecuestre ni senatorial a partir de esta fecha, por lo que aparentemente su cursus habria quedado truncado en 196. Asimismo, resulta enormemente significativo que, en el epigrafe betico, el unico en el que queda constancia de sus dos cargos en la provincia, su nombre aparezca borrado por efecto de la damnatio memoriae. Respecto a esto, se han planteado dos posibles teorias. Jacques se decantaba por considerarlo un posible partidario de Clodio Albino, cuyo rastro habria sido eliminado tras la victoria de Severo en la batalla de Lugdunum en febrero de 197 (Jacques, 1983: no. F). Aunque esta es la teoria mas plausible para explicar la ruptura en la carrera del procurador, en nuestra opinion sigue sin dar explicacion a dos hechos fundamentales. El primero de ellos es el mantenimiento de su nombre en el exvoto de Germania Inferior anteriormente citado y que, de observarse estrictamente la condena a damnatio--como cabria esperar de la figura de Severo--tendria que haber sufrido este borrado intencionado de su nombre. Por otro lado, tampoco explica que, precisamente, el texto de colonia Claritas Iulia sea un homenaje a Septimio Severo. Ahondando en este hecho, resulta llamativo que el emperador reciba un homenaje del ordo colonorum y que sea M. Valerius Chalcidicus, presunto partidario de Albino, el dedicante. En el epigrafe, Severo aparece con una larga filiacion que se remonta hasta la figura de Nerva, reflejo indudable de su voluntad por vincularse con la dinastia anterior y justificar, asi, su ascenso al poder tras una guerra civil. Por otro lado, aparece con el titulo de fortissimus maximoque omnium principum, un elogioso epiteto que refuerza su posicion tras la derrota de Niger y en la primera guerra partica. En nuestra opinion, si se acepta la datacion de los cargos de Chalcidicus en la Betica un ano antes de la derrota de Albino, la propuesta de Jacques de considerarlo un partidario queda aparentemente injustificada y podria aventurarse, por el sentido del homenaje, que mas bien se trata de un partidario menor del emperador africano. En esta misma linea se situa la tesis de Ojeda, que lo identifica como un apoyo del candidato Severo desde su contienda contra Niger (Ojeda, 1993: 74-76). Sin embargo, tampoco ello explica que el nombre de Chalcidicus fuese intencionadamente borrado del pedestal betico. Nuestra propuesta aboga por una explicacion que trate de dar respuesta a estos interrogantes historicos. Si, como se deduce del texto honorifico, el procurador de la provincia en el ano 196 apoyo a Severo desde su proclamacion en Carnuntum en abril de 193, es posible que la damnatio se efectuase posteriormente, quiza durante el reinado del propio Severo o de su hijo mayor.

25 La primera de las hipotesis pasaria por situar a Chalcidicus como un partidario de Severo de procedencia oriental, a tenor de su cognomen (Castillo, 1965: no. 314a). Esta origo permitiria descartar que se tratase de un caballero betico que hubiese sufrido tras la victoria en Lugdunum uno de los procesos confiscatorios, y quiza su ejecucion, que recogen las fuentes literarias (31). La siguiente damnatio efectuada durante este reinado es la dirigida en 205 contra los miembros del circulo de Plautiano, caido en desgracia en enero de ese mismo ano (Birley, 2012: 237-241 y 317, no. 32; Daguet-Gagey, 2006: 65-94). Tal vez Chalcidicus pudo formar parte de este circulo, aunque la ausencia de testimonios del poder del prefecto del pretorio en la provincia Betica, al margen del epigrafe del curator Titianus?, no permite argumentar mucho mas esta hipotesis.

26 El siguiente fenomeno de damnatio memoriae sobradamente conocido y atestiguado es el dirigido entre finales del 211 y 212 contra la figura de Geta por parte de su hermano Caracalla, una vez fallecido el fundador de la dinastia en Eboracum en febrero de 211. Puede plantearse, en este sentido, que Chalcidicus formase parte del numeroso grupo de partidarios procedentes de todos los estratos sociales que se mostraron abiertamente contrariados por el fratricidio, siendo por ello represaliado en los inicios del reinado de Caracalla (32). Esta nueva contextualizacion permitiria entender, por un lado, que el procurator y curator homenajease a Severo antes de su victoria definitiva contra Albino y, por otro lado, que su identidad fuese borrada mientras que el nombre del emperador era conservado. Quiza, por la avanzada edad que tendria el caballero en este momento, pueda entenderse que se hubiese retirado ya de la esfera publica, lo que no habria impedido que su nombre fuese martilleado del homenaje colonial.

M. LUCRETIUS IULIANUS, CURATOR REI PUBLICAEITALICENSIUM (209-211) (33)

27 M. Lucretius Iulianus es el unico de los tres curatores rei publicae detectados en la Betica de los Severos que aparece documentado en dos ciudades distintas y muy proximas entre si--Hispalis (AE 1994, 907) (34) e Italica, donde se le dedicaron dos pedestales identicos--, aunque su curatela la ejercio unicamente en esta ultima ciudad. Su adscripcion a la tribu Quirina y, especialmente, el hecho de que desarrollase su cursus exclusivamente en la Betica permiten suponer que se trataba de un individuo oriundo de esta provincia (Curchin, 2015 y 1990: no. 151; Eck, 1994: 559-576; Ojeda, 1993: no. 15; Jacques, 1983: no. G; Pflaum, 1982: no. 236a).

28 Iulianus ingreso en el orden ecuestre mediante la obtencion de la distincion honorifica del equo publico, tal y como atestiguan los pedestales de Italica. En este sentido, cabe plantearse dos hipotesis sobre la extraccion social de este individuo. En primer lugar, es posible que el nuevo caballero procediese de la oligarquia municipal, quiza de alguna de las dos ciudades en las que aparece atestiguado. En segundo lugar, puede plantearse la opcion de que el equo publico le fuese concedido en compensacion por algun favor o servicio al emperador. Respecto a esta segunda posibilidad, y en base a la datacion de su primer cargo conocido, el de procurator XX Hereditatium provinciarum Baeticae et Lusitaniae--que debio ejercer en algun momento a partir del 198--es posible que su ascenso al orden ecuestre se produjese en el contexto de las guerras civiles que Severo mantiene con Niger y Albino entre 193 y 197. Nada dicen las fuentes literarias sobre Iulianus, aunque la destacada posicion del hispano L. Fabius Cilo y del iliberritano P. Cornelius Anullinus en el circulo mas proximo al nuevo emperador nos permite dejar abierta la posibilidad de que M. Lucretius Iulianus se iniciase en la carrera ecuestre tras su participacion en el ejercito severiano. No obstante, la denominacion de sus cargos como procurador ducenario de la provincia y como curator de Italica no dejan entrever que fuese elegido personalmente por el nuevo emperador, lo que parece descartar de facto una posicion de influencia en el entorno imperial (35). En cualquier caso, la donacion registrada en Hispalis deja fuera de toda duda su lealtad a la nueva dinastia. En esta fragmentada inscripcion puede adivinarse un homenaje a Severo, su esposa Julia Domna y sus dos hijos, probablemente por iniciativa de la colonia. La aparicion en las dos ultimas lineas de Iulianus, junto a otro procurador provincial de identidad desconocida, permite suponer que ambos habrian sido los encargados de ejecutar un homenaje directamente vinculado con el culto dinastico y que, posiblemente, consistia en una capilla ornamentada con un ciclo escultorico de la domus Severiana (36).

29 Fuese cual fuese la carrera anterior de Iulianus, lo cierto es que puede adivinarse cierta especializacion en cuestiones financieras a partir del 198. Como ya se ha adelantado, su primer cargo fue el de procurador de la recaudacion de la XX Hereditatium, con competencia sobre la Betica y Lusitania, y que marcaba el inicio de la carrera ecuestre (37). A continuacion, en una fecha tambien indeterminada pero dentro del reinado de Severo, asciende al rango centenario al ejercer como el ultimo procurador del Calendario Vegetiano, institucion financiera creada entre finales del siglo I e inicios del II por el senado betico L. Mummius Niger Q. Valerius Vegetus (38). Su finalidad original, segun Lomas y Saez (39), era el de poder disponer de un capital con el que realizar prestamos privados, con cuyos intereses se realizaban servicios, especialmente vinculados con el aprovisionamiento annonario y la distribucion de aceite betico. En un momento determinado, este kalendarium privado paso a manos del emperador--quiza Antonino Pio o Marco Aurelio--mediante una donacion, legado testamentario o confiscacion (40). Limitandonos al caso que aqui nos atane, cabe destacar que Iulianus fue el ultimo de los procuratores nombrados por el poder imperial para gestionar el capital y el cobro de los intereses de esta institucion involucrada en el transporte annonario del aceite betico (Manacorda, 1977: 313-332). Tal y como sugieren los estudios de Chic (Chic et al., 2001: 365; Chic, 1999: 653-654 y 1988: 169) (41) sobre las marcas anforicas halladas en el Testaccio, el circuito annonario fue estatalizado durante el reinado en solitario de Septimio Severo y, en consecuencia, el Kalendarium Vegetianum se disuelve y pasa a integrarse en la Ratio Privata (Lomas y Saez, 1981: 73-82). Su ascenso al rango ducenario esta marcado por el desempeno como proc(urator) Auggg(ustorum) prov(inciae) Baeticae, atestiguado tanto en Italica como en Hispalis. La denominacion de esta procuratela de la provincia evidencia de forma muy clara que este cargo debio desempenarse entre 209 y 211, coincidiendo con la corregencia de Severo con sus dos hijos tras elevar a Geta al rango de Augusto en 209. Respecto a este tema, resulta llamativo que en los pedestales de Italica se conservasen las tres G de Auggg(ustorum) y no se aplicase, como cabria esperar, la escrupulosa damnatio decretada para el hijo menor de Severo tras su asesinato entre finales del 211 o inicios del 212. Por el contrario, en la tabula hispalense si se aplico claramente esta medida, tal y como se aprecia en el borrado del nombre de Geta en la tercera linea del fragmento conservado e, hipoteticamente, tambien se habria borrado la tercera G. En este sentido proponemos que la reutilizacion de los dos pedestales italicenses como parte del mecanismo de los periaktoi del teatro podria explicar este aparente descuido, puesto que ambos textos habrian sido apartados de la vista publica y, por tanto, fuera del alcance de esta medida. Este hecho nos permite sugerir una fecha cercana al 212 para la reutilizacion de los pedestales y, por tanto, muy poco despues de su instalacion en 209-211.

30 Los tres cargos desempenados por M. Lucretius Iulianus, exclusivamente en la provincia Betica y durante el reinado de Severo, permiten dilucidar, como ya se ha sugerido, una especializacion en temas de gestion y administracion financiera. El hecho de que todas sus procuratelas se desarrollasen dentro del ambito betico refuerza, una vez mas, su probable origen en esta provincia, de cuya administracion Iulianus seria un buen conocedor. Es en este contexto, precisamente, donde se enmarca su cargo como curator rei publicae Italicensium. Aunque, como se ha desarrollado anteriormente, no era preceptivo que los curatores procediesen de la misma ciudad, en este caso si parece probable que el caballero conociese de primera mano las dificultades financieras y administrativas que estaria atravesando la colonia en este momento. En este sentido, si aceptamos que Iulianus era un ciudadano oriundo y conocido en la zona, puede entenderse que se trate del unico caso en que el curator aparece en el registro epigrafico como homenajeado, y no como mero dedicante, como sucede en los otros dos casos documentados. Asi puede entenderse que la splendidissima respublica le conceda, ob merita eius, dos pedestales identicos hallados en el entorno del teatro.

31 A simple vista, poco puede deducirse del motivo por el cual el orden decurional de Italica decidio decretar un homenaje al individuo que ejercia al mismo tiempo como procurador de la provincia y como curator rei publicae en la colonia. Sin embargo, la comparacion con el registro material de este momento y la contextualizacion del hallazgo de los pedestales en el teatro pueden arrojar algo mas de luz. Rodriguez Gutierrez (2004b: 301) ya senalo que la reutilizacion de ambos soportes debio producirse en algun momento de la segunda mitad del siglo III, mientras que otros investigadores (Lopez Rodriguez y Beltran Fortes, 2014: no. 19) sugerian que, tal vez, el espacio original en el que habian sido instalados fuese el mismo teatro. Si seguimos nuestra propuesta de fechar, en base a la ausencia de damnatio, el reempleo de los pedestales en torno al 212, nos encontramos en un contexto plenamente Severiano y de elevada actividad reformadora en el teatro de Italica. En este periodo se fecha un programa de renovacion ornamental en el frente escenico, parte del cual pudo haber sido financiado por la evergesia protagonizada por M. Cocceius Iulianus, su esposa Iunia Africana y su hijo Cocceius Quirinus, y que habia sido convenientemente conmemorada en un altar hexagonal situado a los pies del escenario (CILA, Se 506) (42).

Tambien en este contexto se ha situado la utilizacion del hyposcaenium como zona de almacenamiento de esculturas y ornamentacion anterior, quiza como forma de reforzar los soportes del entarimado (Caballos, Marin y Rodriguez Hidalgo, 2002: 98; Luzon, 1982: 183-191). Al mismo tiempo, en el espacio monumental sobre el Cerro de San Antonio, todavia poco sondeado por la investigacion arqueologica, se documenta en este momento algun tipo de reforma de alcance indeterminado en la que se emplearon diversos materiales arquitectonicos y ornamentales, muchos de ellos procedentes de fases anteriores (43). La vinculacion espacial entre ambas estructuras permite hipotetizar sobre una posible conexion arquitectonica entre dos espacios susceptibles de ser escenario de homenajes publicos.

32 A nuestro entender, este marco de reformas y renovaciones podria explicar la actividad de Iulianus como curator de Italica. El hecho de que su presencia coincida aproximadamente con estos importantes proyectos edilicios en el teatro y en el espacio civico sobre el, unido a la existencia de los dos pedestales honorificos susceptibles de haber sido emplazados en esta area de la Nova Urbs constituyen, en nuestra opinion, una prueba solida de que M. Lucretius Iulianus pudo estar encargado del control y gestion de las evergesias e inversiones publicas destinadas a embellecer este centro monumental (44). A pesar de que no se ha conservado ningun epigrafe que conmemore la financiacion publica de estas reformas, consideramos muy probable que la renovacion de la columnatio del frente escenico y, especialmente, la reforma del espacio civico monumental, se hubiera realizado con parte del presupuesto de las arcas municipales. Siguiendo la propuesta de Jacques (1984: 295-297), la proteccion y gestion de los curatores sobre la restauracion de las propiedades inmuebles de la ciudad adquiria aun mayor significacion si la financiacion era, parcial o totalmente, iniciativa del emperador. En el estado actual de la investigacion, no puede demostrarse que los proyectos sobre el teatro y el espacio monumental adyacente fuesen costeados por la nueva dinastia pero, en cualquier caso, la intervencion privada--y muy probablemente tambien publica--hicieron necesario que M. Lucretius Iulianus dirigiese su atencion a la forma de administrar este importante capital, garantizando la buena gestion de los fondos publicos de la colonia.

TITIANUS?, CURATOR REI PUBLICAE URSONENSIS (201-205) (45)

33 El analisis de la curatela de este individuo reviste cierta complejidad, partiendo de la tremenda confusion en la transcripcion del homenaje hallado en Osuna y actualmente perdido. La propuesta inicial de lectura, segun Hubner, identificaba al homenajeado con Bruttius Praesens, suegro de Comodo, a partir de la lectura clara del termino socer (46). En la actualidad se aboga por atribuir otra identidad al homenajeado, la del poderoso prefecto del Pretorio C. Fulvius Plautianus, consuegro de Severo (Alfoldy, 1999: 134-135 y 141-142; Gimeno y Stylow, 1999: 99-103 y Jacques, 1983: no. 111). En esta propuesta, el prefecto apareceria con los titulos de [Necessarius DDD(ominorum) NNN(ostrorum)--] (47), ademas de hacerse constar su condicion de miembro del orden senatorial a traves de la formula c(larissimus) v(ir) (48), su cargo como prefecto del pretorio (49) y, por ultimo, su condicion de socero et [con]/[socero] fortissimor(um) imperator(um) / [augg(ustorum)--] (50).

34 La segunda gran dificultad del epigrafe la impone la identificacion del dedicante en las dos ultimas lineas del texto. Tras la formula de decreto decurional que autorizaba la instalacion del homenaje en un espacio publico de la colonia y la lectura clara del termino dedicante, aparece la oscura alusion a un legado de la provincia y curator rei publicae. Originalmente, Hubner propuso la lectura Silio Ta[nc]ino, aunque lo cierto es que la transcripcion conservada solo permite atisbar la segunda mitad de un nomen ilegible y un cognomen que podria leerse como Tatianus, Tatinus o Titianus. En cualquier caso, la posicion del curator en las ultimas lineas del texto y tras la formula de decreto decurional evidencia, como argumenta Jacques (1984: 290-293), que una de las principales funciones de los curatores rei publicae era supervisar y autorizar las decisiones tomadas por el organo de gobierno local, especialmente si conllevaban gastos economicos.

35 A partir de estos datos, pueden establecerse con relativa seguridad dos premisas. La primera es la datacion del epigrafe entre 201, momento en que aparece la formula epigrafica que alude al parentesco de Plautiano con Caracalla y Severo, y enero de 205, cuando el prefecto del Pretorio es asesinado en un episodio narrado por Dion Casio (51), Herodiano (52) y la Historia Augusta (53). Se trata de un momento cumbre no solo en la vida del homenajeado por los decuriones de Urso, sino tambien en la del propio emperador, que regresa triunfante de su segunda campana en Oriente y aprovecha para celebrar con gran ostentacion un desfile triunfal, sus Decennalia y el matrimonio de su hijo mayor con la hija de Plautiano. En segundo lugar, puede afirmarse con rotundidad que el curator rei publicae de la colonia ejercia simultaneamente otro cargo en la administracion provincial, rasgo que comparte con los otros dos curatores. No obstante, en este caso Titianus? no ostenta la procuratela ducenaria, sino el primer escalafon en los puestos reservados a los senadores en la administracion de la Betica, el de legado proconsular de la provincia. Esta condicion le situa, ademas, como el unico de los tres curatores documentados en la Betica de los Severos que pertenece al estamento senatorial. En este sentido, la provincia Betica parece escapar a la tendencia general seguida por el resto de provincias, donde el numero de senadores nombrados curatores rei publicae es significativamente mayor que el de caballeros con el mismo cargo (Jacques, 1984: 283-289). No obstante, tampoco puede corroborarse que la tendencia sea realmente inversa en este sentido en la provincia Betica por el limitado numero de curatores documentados con seguridad.

36 La incognita que todavia persiste es la propia motivacion que habria llevado a este senador, de dudosa origo, a homenajear a C. Fulvius Plautianus. Quiza la respuesta pueda encontrarse en las fuentes literarias contemporaneas, que relatan con gran profusion de detalles el ascenso y las cotas de poder alcanzadas por este leptitano hasta convertirlo, en palabras de Herodiano (Herod., 3, 10, 5-7), en "participe del Imperio". De esta forma, y paralelamente a la adhesion a la dinastia que muestra M. Lucretius Iulianus en Italica, este senador con cargos de responsabilidad en la provincia habria querido demostrar su fidelidad al nuevo miembro de la familia imperial. Esta demostracion epigrafica de lealtad y devocion pudo, no obstante, haber acarreado graves consecuencias al curator de colonia Genetiva Iulia ya que, tal y como relata Dion Casio (Dio, 76, 5, 3), se produjeron numerosas ejecuciones de los miembros del circulo mas proximo a Plautiano. Sin embargo, existen tres argumentos por los que no nos parece probable que el curator fuese un acerrimo seguidor del prefecto: la ausencia de un cursus de servicio imperial que indicase un fulgurante ascenso a la sombra de Plautiano, la falta de intervencion directa del emperador en el nombramiento del curator y, por ultimo, el hecho de que la identidad de Titianus? no haya sido martilleada del texto. Por tanto, consideramos mas acertado interpretar este homenaje como una prueba del apoyo de los cuadros dirigentes de la Betica a la nueva dinastia, encarnada en este caso en la figura del consuegro del emperador que, poco despues, se veria afectada por una intensa damnatio memoriae, muy probablemente ejecutada tambien en el epigrafe de Osuna.

CONCLUSION

37 Pese a que unicamente contamos con tres figuras asociadas con seguridad al cargo de curator rei publicae en la provincia Betica durante los anos de la dinastia Severiana, su estudio nos ha permitido desarrollar una sugerente serie de ideas sobre su presencia en las ciudades de Italica, Urso y Ucubi. No obstante, tal y como evidencia la documentacion epigrafica y arqueologica, el devenir de los tres nucleos debio haber sido relativamente dispar hasta este momento, por lo que preferimos no atribuir un mismo marco politico, urbanistico y, especialmente, financiero a las tres ciudades, maxime cuando las circunstancias que rodean a los curatores son tambien diversas.

38 En primer lugar, la mera constatacion de figuras que actuan como delegados del emperador en la supervision de las finanzas locales denota el interes por parte de los emperadores, en este caso los Severos, en que las cuentas municipales estuviesen saneadas. Consideramos que no debe entenderse su presencia como sintoma de un grave deterioro en los presupuestos de estas ciudades, al menos en este periodo historico en concreto, sino mas bien como una medida encaminada a entorpecer, desde las mismas instancias de poder central, las practicas abusivas o de ineptitud cometidas por los magistrados en la gestion financiera (54). Un caso paradigmatico seria el de Iulianus en Italica, a quien hemos propuesto situar al frente de la supervision de las inversiones realizadas en el area del teatro de la colonia. Tal vez la documentacion de otros dos individuos--los caballeros Aurelius Ursinus y Aurelius Iulius (55)--con este mismo cargo y en la misma colonia en un momento avanzado del siglo III deba interpretarse ya en la linea de un claro agravamiento de la situacion de las arcas publicas, pero solo un estudio comparativo entre la situacion urbanistica y las evidencias epigraficas de la Italica de finales del siglo III permitiran avanzar en esta hipotesis.

39 Por otro lado, el esbozo del contexto historico en el que se enmarcan los documentos epigraficos analizados permite una aproximacion mas precisa del momento en el que los tres curatores desarrollan sus tareas. De esta forma, proponemos identificar a Valerius Chalcidicus como un posible represaliado por Severo a partir de 205 o, mas posiblemente, por Caracalla tras el asesinato de su hermano menor a finales de 211 o inicios del 212. Esta misma fecha es la que enmarca las actividades del curator italicense, en cuyos homenajes no se llego a aplicar, como hemos comprobado, la condena a damnatio memoriae sobre la figura de Geta. Por ultimo, sugerimos que debe desvincularse a Titianus? del circulo de seguidores de Plautiano e identificarlo con un senador interesado en mostrar su lealtad a la dinastia en el momento de su maximo apogeo. La complejidad que rodea el unico epigrafe en el que se le atestigua e, incluso, la propia imposibilidad de identificar con seguridad a este individuo y su cursus honorum no permiten hacer mayores consideraciones al respecto.

DOI: 10.15581/012.27.003

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JUDIT MATA SOLER (2)

(1) Trabajo realizado en el marco de los Proyectos de I+D "Funciones y vinculos de las elites municipales de la Betica. marco juridico, estudio documental y recuperacion contextual del patrimonio epigrafico. I" (ORDO V) (Referencia: HAR2014-55857-P) del "Programa Estatal de Fomento de la Investigacion Cientifica y Tecnica de Excelencia del Ministerio de Economia y Competitividad", cofinanciados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Queremos agradecer asimismo la ayuda de los Profs. Dres. Antonio Caballos y Enrique Melchor.

(2) Contratada Predoctoral FPI-2015 en el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla. E-mail: jmata2@us.es ORCID ID: 0000-0002-6022-7560.

(3) Labatut (1868) elaboro la primera monografia sobre la figura del curator rei publicae, las obras de Camodeca (2008 y 1980) y Christol (2008) se centraron en la curatela en las ciudades italicas y el estudio de Lucas (1940) fue el primero sobre los curatores en las provincias africanas.

(4) Precisamente en Italica se atestiguan, ya en el ultimo cuarto del siglo III, otros dos curatores rei publicae. Aurelius Ursinus, vir egregius y cuya onomastica permite deducir un acceso a la ciudadania despues de 212, aparece como curator rei p(ublicae) Italicensium ejecutando un homenaje al efimero Floriano en algun momento de 276 (CIL II, 1115). Curiosamente, el caballero y agens vice praesidis de la Betica Aurelius Iulius--presumiblemente tambien ciudadano romano desde la Constitutio Antoniniana--, y que aparece como dedicante en este pedestal, se encarga poco entre 276-282 de homenajear a Floro ostentando, al mismo tiempo, tambien el cargo de curator de Italica (CIL II, 1116). Asimismo, hemos optado por no incluir en nuestro estudio al dudoso Gabinius Mucro de CIL II, 1135 (Italica), que ostentaria el cargo de c(urator?) r(ei publicae?) en un momento que no puede adscribirse con seguridad a la etapa de los Severos.

(5) Asi se recoge, por ejemplo, en (Labatut, 1868: 9-11) al afirmar que el nombramiento de curatores "inaugura para los municipios la era de la decadencia", supone "el mas grave atentado contra la independencia municipal" y ejerce "una accion funesta sobre la libre actuacion de las instituciones locales".

(6) Asi (Jacques, 1984: 283), propone que los senadores que no hubiesen desarrollado una carrera en el servicio imperial podrian presentar una mayor duracion en su cargo, puesto que no serian requeridos por el emperador para otros servicios. La actualizacion de (Camodeca, 2008: 509) sobre los curatores rei publicae de las ciudades italicas arroja los siguientes porcentajes segun el rango social: 57% senadores, 34% caballeros y 9% de rango incierto. Mientras (Lucas, 1940: 59-64), refirio que, en el caso de las provincias africanas, los primeros curatores son preferentemente senadores y desaparecen a partir de Constantino, mientras que los caballeros eran siempre de origen africano y solian presentar vinculos familiares o economicos con la ciudad.

(7) Los procuratores que desempenaban paralelamente la procuratela de una ciudad podian residir puntualmente en ella si las circunstancias asi lo exigian, segun (Jacques, 1984: 283-289).

(8) El empleo, en este y otros fragmentos del liber singularis de officio curatoris rei publicae, del termino praeses, traducido como "presidente" o "gobernador de la provincia" estaria en muchas ocasiones enmascarando al curator de la ciudad, segun advierten (Jacques, 1984: 282-300) y (Camodeca, 1980: 456). Sin embargo (Jacques, 1984: 301), considera que no siempre son terminos equivalentes, pues ello supondria aceptar que el curator controla de forma permanente la situacion de la ciudad. Sobre los prestamos de dinero publico (Andreau, 2012: 191-199), resalta su frecuencia, aunque reconoce la imposibilidad de conocer que ciudades optaron por este recurso.

(9) Disposicion fechada en 223.

(10) Un ejemplo de la autorizacion del curator sobre los decretos decurionales es el termino confirmante con el que se designa a Sabucio Maiore en AE 1974, 345 (Mediolanum, Regio XI).

(11) La existencia de este tipo de practicas fraudulentas cometidas por las autoridades municipales, voluntariamente o por ineptitud, asi como la responsabilidad de los magistrados por estas acciones aparece reflejada, por ejemplo, en Dig., 50, 1, 13, 1 y Dig., 50, 8, 8.

(12) Tal como se contempla en una disposicion de Marco Aurelio y Lucio Vero (Dig., 2, 14, 37), donde se establece ademas que los curatores no tienen la facultad de rescindir estas deudas.

(13) Se advierte aqui la existencia de practicas deshonestas destinadas a satisfacer los intereses de las propias autoridades u otros magistrados frente al interes comunitario (Jacques, 1984: 290-293).

(14) Sobre el control de los curatores en la concesion de suelo publico en las ciudades italicas (Pistarino, 2014: 206).

(15) Complementariamente, el gobernador provincial debia administrar justicia en caso de que un comerciante de trigo reclamase a una ciudad por incumplimiento de contrato al habersele exigido cantidades superiores a las establecidas.

(16) Disposicion fechada durante el reinado de Marco Aurelio.

(17) Se constatan los siguientes miliarios en la Betica en 213/214: CILA, Se 691 (Astigi), CIL II, 5066 = CIL II2/7, 53 (Cantigi), CIL II, 4727 (?Corduba?), CIL II, 4728ab, CIL II, 4726, 4729 y 4730 (Corduba), CIL II, 4699 (Epora) y CIL II, 4690 y 4689 (Malaca).

(18) Sobre M. Valerius Chalcidicus, v. apartado correspondiente.

(19) El funcionario imperial debia exigir a los propietarios su reconstruccion y, en caso de que no pudiesen hacer frente al gasto y para compensar la pecunia publica destinada a su reparacion, el curator podia ejecutar la venta del inmueble.

(20) Sobre los motivos de que una obra fuese abandonada antes de ser terminada (ABERSON y HUFSCHMID, 2012: 247-260), plantean dos posibilidades: el incumplimiento de la promesa por parte de unos herederos que residen fuera de la ciudad beneficiada y la interrupcion de la inversion por una mala gestion financiera o problemas estructurales, ambos presentes, por ejemplo, en el teatro de Augusta Raurica.

(21) Sobre esta intervencion edilicia, v. apartado sobre M. Lucretius Iulianus.

(22) Posiblemente el curator se limitaria a presentar el conflicto entre la ciudad y los herederos ante el gobernador, que debia velar por los intereses de la comunidad en esta cuestion (Camodeca, 2008: 517). Tambien un fragmento de epoca antoniniana (Dig., 50, 12, 15) alude indirectamente a este problema al incluir a los hijos de las hijas entre los herederos obligados a cumplir estas disposiciones (Camodeca, 1980: 460).

(23) Como en el caso anterior, se intuye la presentacion del caso por parte del curator ante el tribunal del gobernador provincial.

(24) En esta sententia se contempla la posibilidad de apelar al emperador aduciendo la omision de la summa condemnations (Camodeca, 1980: 459).

(25) Esta restriccion parece seguir vigente a inicios del siglo IV, cuando Hermogeniano (Dig., 39, 4, 10) alude a la prohibicion de que el gobernador provincial, el curator o el orden decurional estableciesen nuevos vectigalia o cambiasen las condiciones de arriendo. Esta disposicion ejemplifica el control fiscal por parte del poder imperial frente a las demandas de aumento o creacion de nuevos vectigalia, segun (Camodeca, 1980: 469).

(26) CIL II2/5, 441 = AE 1946, 202 = AE 1958, 59 (Ucubi): Imp(eratori) Caesari / Divi Marci [An]tonini Pii Germ[anici] / Sarma[ti]ci flilio Divi Antonini Pii] / nepoti Divi Hadriani pronepoti Divi / Traiani Parthici Abnepoti Divi Ner/vae adnepoti / L(ucio) Septimio Seve/ro Pertinaci / Aug(usto) / Arabico Adiabenico Patri Patriae / Pontifici Maximo Trib(unicia) Pot(estate) Imp(eratori) VII / Co(n)s(uli) II Proco(n)s(uli) Fortissimo Max(imoque) / omnium Principum / Ordo C(olonorum) C(oloniae) C(laritatis) l(uliae) / Ded(icavit) [[Val(erius) Chalcidicus]] / Proc(urator) Aug(usti) Cur(ator) R(ei) P(ublicae) C(olonorum) / C(oloniae) C(laritatis) I(uliae).

(27) Sobre esta frecuencia en la simultaneidad de los dos cargos en el caso de las provincias Betica y Tingitana (Jacques, 1984: 283-289).

(28) Niger habia sido derrotado en 194 por el ejercito del iliberritano P. Cornelius Anullinus en la batalla de Issos. Desde alli, habia huido en direccion hacia Antioquia para ser posteriormente perseguido por Severo hasta los limites del Imperio Parto, donde el candidato al trono se suicido antes de su captura. En Dio, 74, 14, 3-4, relata la posterior perdida de privilegios de la ciudad, que quedaria asimilada a Perinto, al mismo tiempo que lamenta la destruccion deliberada de sus famosas murallas.

(29) El pretexto de la ocupacion oriental de la ciudad de Nisibis, bajo la orbita romana, muy probablemente escondia el ansia del nuevo emperador por demostrar su poderio militar en la zona oriental del Imperio, segun (Birley, 2012: 174), (Campbell, 2008: 5) o (Espinosa, 1982: 250).

(30) La celebracion de la victoria tras la segunda guerra partica fue oficialmente fijada en este dia para coincidir, no solo con la llegada de Trajano al trono, sino tambien con el centenario de la muerte de Nerva (Barnes, 2008: 255).

(31) Sobre la ejecucion de partidarios de Albino, tanto Herod., 3, 8, 1-2, como Dio, 75, 8, 3-6 y SHA, Sev., 12, 1-5, 13, 1-8 y Clod., 12, 2-4 refieren unicamente la represion contra miembros del orden senatorial.

(32) Herod., 4, 3, 2 y Dio, 77, 1, 3, sobre el apoyo mayoritario del ejercito a Geta tras la muerte de Severo y Dio, 77, 4, 1 sobre los asesinatos de los prefectos del pretorio, libertos imperiales y soldados partidarios de Geta, presumiblemente de la II Parthica, la unica legion estacionada en tierra italica desde su creacion en 196/197.

(33) AE 1972, 250 = CILA, Se 379 (Italica): M(arco) Lucretio Q(uinti) f(ilio) / Quir(ina) / Iuliano / equo publico / proc(uratori) Auggg(ustorum) prov(inciae) / Baeticae item / proc(uratori) Kal(endarii) Vegetiani / item proc(uratori) XX her(editatium) / provinciarum / Baeticae et Lusitaniae / curatori rei p(ublicae) Italic(ensium) / splendidissima / res p(ublica) d(ecreto) d(ecurionum) / ob merita / eius.

(34) Placa hallada en un contexto de reutilizacion en la C/Gallegos de Sevilla (Gonzalez Acuna, 2011: 212).

(35) (Jacques, 1984: 260) recoge 13 casos de curatores cuyo nombramiento parece haber sido realizado directamente por alguno de los emperadores de la dinastia Severiana. Ejemplos de ello son C. De cimius Sabinianus: CIL XIII, 2950 (Agedincum, Galia Lugdunense), curator r(ei) p(ublicae) civit(atis) Venet(orum) ab Imp(eratoribus) Severo et Antonino ordinat(us) (Jacques, 1983: no. LXXXVII), o el del Ignotus que aparece en CIL VIII, 15496 (Aptucca, Africa Proconsular) como adl[ecto ab Imp]p(eratoribus) L. Septi[mi]o [Sev]ero Pio Pertinaci e[t M. Au]relio [A]nto[nino Augg(ustis) ad c]uram civi[tatis--] (Jacques, 1983: no. 83).

(36) La lectura del texto es enormemente compleja por el estado de conservacion, aunque se ha propuesto que la donacion consistiese en un [--tabularium(?) cum omni cu]ltu adque ornatu et cum m[armoribus(?)] / [--et cum im]aginibus eoru[m exornavit(?)].

(37) Sobre el caracter preliminar de esta procuratela, de rango sexagenario (Ozcariz, 2009: 331) y (Ojeda, 1993: 11-39). A diferencia de la provincia Tarraconense, la Betica y Lusitania conformaban un mismo distrito fiscal para la recaudacion de este impuesto que gravaba parte de las herencias. Los otros procuratores XX Hereditatium atestiguados en este periodo en la Betica y Lusitania son P. Magnius Rufus Magonianus (CIL II, 2029 = CIL II2/5, 780; CIL II2/5, 781 y CIL II2/5, 782, Singilia Barba), que ejerce entre 180 y 195 como proc(urator) Aug(usti) XX Her(editatium) per Hisp(aniam) Baet(icam) et Lusitan(iam) y C. Claudius Firmus (IGR III, 181, Ancyra, Galatia), entre 198 y 209--segun (Pflaum, 1960-1961: no. 277)--o ya entre 244-249--segun (Ojeda, 1993: no. 20)--.

(38) (Caballos, 1990: no. 165) establece el consulado de Q. Valerius Vegetus en 91/92 segun AE 2005, 457 (Potentia, Regio V), mientras que para Valerius Vegetus lo fecha en 112, segun los fasti AE 2005, 305 (Ostia, Regio I) (Caballos, 1990: no. 166).

(39) (Lomas y Saez, 1981: 63-65), siguiendo la propuesta inicial (Manacorda, 1977: 319), destacan la aparicion de las siglas K V en varias marcas anforicas halladas en el Testaccio (CIL XV, 2559, 2560, 2562, 2565, 2567a-b, 2569, 2570, 2572, 10002,3 o 10002,4), interpretadas como K(alendarii) V(egetianii) y, por tanto, indicando que dicho kalendarium es el propietario de las figlinae que elaboran el anfora y tambien el aceite que contiene. Mas recientemente se ha propuesto una lectura similar en el sello con la marca COLONA KA/VEGETIANO, hallado en el area del teatro de Corduba (Ventura, 2002: 285-288).

(40) El traspaso a manos imperiales se produjo antes del 166, momento en que aparece la primera procuratela encargada de su administracion (Lomas y Saez, 1981: 63-65).

(41) Sobre la deteccion de cambios en la gestion del transporte y comercio annonario a traves de los nuevos tituli en posicion a con mencion a Septimio y sus hijos (Rodriguez Almeida, 1980: 283), y, mas recientemente (Berni, 1999: 224).

(42) (Luzon, 1982: 188-189) fecho el epigrafe en base al peinado de Iunia Africana, una clara imitatio de la moda impuesta por Julia Domna. Puede plantearse que la donacion de dos columnas de marmol caristio y un arquitrabe con cancelas de bronce formarian parte de la nueva decoracion del edificio. (Rodriguez Gutierrez, 2004a: 357) subraya el hecho de que la renovacion no estuviese dirigida a restaurar el edificio tras el paso del tiempo, sino a dar visibilidad a las nuevas clases dirigentes de la ciudad, de las cuales pudieron formar parte la familia de Cocceius Iulianus.

(43) Un ejemplo seria el mantenimiento de la escultura de Diana cazadora, fechada en el contexto de edificacion adrianea de este espacio y que, aparentemente, habria sido conservada, segun (Jimenez Hernandez, Rodriguez Gutierrez e Izquierdo, 2013: 286) (Rodriguez Gutierrez, 2004a: 366369 y 373) o (Leon Alonso, 1995: 126-129). Tambien podrian adscribirse a esta reforma el capitel corintio-asiatico E86, el capitel corintio E66 hallado en la cavea del teatro o el capitel E67, hallado en la Avda. de Extremadura no. 34-36, fechados por (Ahrens, 2005: 95-97).

(44) Cronologicamente, podria establecerse una similitud entre las posibles funciones de Iulianus en Italica y las del curator L. Gabinius Cosmianus en la ciudad italica de Interamna, segun CIL X, 48604861 (Venafrum, Regio I) (Jacques, 2012: no. 95). Sin embargo, en el caso del curator italico se explicita su funcion al frente de un programa edilicio con la expresion operib(us)] publ(icis) non solum [servandi]s verum et augen[dis omne]m sollicitudinem [intenderit f]ormamq(ue) aquae [ductus pere]nni in curia con[lapsam sin]gularis innocen[tiae afflicti]s rei p(ublicae) viribus res[ti]tuerit.

(45) CILII, 1405 = CIL II2/5, 1027 = AE 1999, 895 = AE 2000, 723 = CILA, Se 617 = HEp 7, 889 = HEp 9, 516 (Urso): [C(aio) Fulvio C(ai) f(ilio) Plautiano] / [necessario ddd(ominorum) nnn(ostrorum) Impp(eratorum) L(uci) Septimi] / [Severi et M(arci)] Aurel[i Antonini Augg(ustorum) et] / [P(ubli) Septimi Getae] nobilissimi C[aes(aris)] / c(larissimo) v(iro) [praef(ecto) praet(orio)] socero et [con]/[socero] fortissimor(um) Imperator(um) / [Augg(ustorum)] res p(ublica) Ursonensium d(ecreto) d(ecurionum) /[--d]ed[i]cant[e d(e)] s(uo) Iulio(?) Titiano(?) / [le]gato [Prov(inciae) Baeticae et curat]ore Rei P(ublicae).

(46) Las 5 primeras lineas del texto, segun CIL, seria: [C. Bruttio Praesenti / Imp] M. Aureli [Commodi] / nobilissimi [et omnium/felicissimi p] socero et / [vindici] fortissimo R. Imp. /. (Pflaum, 1966: no. 7) ya no incluyo el epigrafe de Osuna entre los dedicados a Bruttius Praesens.

(47) El termino Necessarius aludiria a la condicion de "amigo intimo", segun (Daguet-Gagey, 2005: 508-512) y se documenta epigraficamente desde 199/200.

(48) La damnatio sobre la figura de Plautiano impide conocer el cursus previo a la prefectura del Pretorio (Birley, 2012: 317, no. 32), por lo que no puede establecerse con seguridad si habia sido beneficiado con una adlectio al orden senatorial.

(49) Plautiano era prefecto del pretorio al menos desde el 1 de enero de 197, segun atestigua AE 1935, 156 (Roma) (Birley, 2012: 237, no. 32).

(50) Esta formula de parentesco aparece desde 201, segun (Daguet-Gagey, 2005: 508-512), momento en que se oficializa el matrimonio entre Plautilla y Caracalla, que no tendria lugar hasta el ano siguiente.

(51) Segun Dio, 76, 4, 1-4, la responsabilidad del asesinato de Plautiano recae en Caracalla, que ordena a uno de los soldados asesinarle en presencia de su padre.

(52) Herod., 3, 12, 6-11 narra detalladamente un supuesto complot de Plautiano contra Severo que termino con la ejecucion del prefecto, tambien ordenada por Caracalla.

(53) SHA, Sev., 14, 7 unicamente recoge una vaga referencia a su ejecucion, sin especificar el momento de su muerte ni el motivo.

(54) Sobre los mecanismos de control de las finanzas municipales y el compromiso adquirido tacitamente por los magistrados de no incurrir en una mala praxis (Rodriguez Neila, 2012: 204-211).

(55) V. nota 4.
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Author:Mata Soler, Judit
Publication:Cuadernos de Arqueologia de la Universidad de Navarra
Date:Jan 1, 2019
Words:12170
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