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PRENDAS NECESARIAS DE LAS MUJERES PARA EL OFICIO DE PARTEAR: EL MANUAL DEL PROTOMEDICATO.

Las mujeres cotidianamente estan pariendo al mundo desde sus cuerpos y sus realidades socioculturales. El oficio de las parteras se puede considerar como una de las primeras profesiones, y el reconocimiento de sus practicas en la escala social ha variado en los distintos momentos historicos: desde el prestigio, hasta la exclusion e invisibilizacion. A partir del siglo XIX, la parteria se profesionalizo a traves de la enfermeria como un oficio femenino bajo el resguardo de la medicina masculina.

En el acto de parir se entrecruzan la etnia, la clase, la raza, el genero, la edad y las politicas publicas y religiosas, asi como las dinamicas propias de cada cultura y los contextos que estas ofrecen para las mujeres. En dichos contextos, las parteras han desempenado un papel central como actoras en el proceso del embarazo, el alumbramiento y el puerperio; mas aun cuando las mujeres eran quienes asistian de forma exclusiva a otras mujeres en los eventos de nacimiento, esto es, antes de que se institucionalizaran las practicas medicas hegemonicas (Conde, 2011).

En los tiempos, culturas y pueblos de todo el mundo, las parteras han asistido partos desde en las habitaciones de reinas--donde eran bien remuneradas por su trabajo--, hasta en sencillos cuartos de las localidades mas apartadas, donde demostraban sus conocimientos empiricos sobre herbolaria, los ciclos de gestacion y los cuerpos femeninos. Con el devenir del tiempo, las parteras adquirieron destrezas manuales y un desarrollo del sentido de tacto sobre la anatomia femenina y el feto dentro del utero, siendo ellas, en muchos casos, las unicas personas cercanas y con posibilidades para atender a otras mujeres en el trabajo de parto.

Destaca que, en la transmision de esta practica, el cumulo de conocimientos adquiridos se transmitia de generacion a generacion, de mujer a mujer, de forma oral, a traves de una practica cotidiana y cercana entre parteras y aprendices, y de ambas con los cuerpos de las mujeres a quienes procuraban la atencion, de tal forma que el conocimiento empirico se reelaboraba a partir de los casos que unas y otras iban resolviendo (Gallego et al., 2005). Con la suma de todo ello, las parteras alcanzaron un amplio conocimiento sobre la anatomia femenina y los ciclos del embarazo, y lograban manipular de formas adecuadas los vientres, y a las criaturas dentro de ellas, para lograr el alumbramiento. Asi, las parteras se vinculaban directamente a traves de su oficio con la reproduccion social (Luna, Sanchez y Velasco, 2015).

Al iniciarse las profesionalizaciones de las ciencias medicas en los siglos XIV y XIX, (1) estas habilidades, sabidurias y acciones concretas que realizaban las parteras fueron identificadas como elementos que debian ser controlados por los varones, y las especialidades medicas como la ginecologia y la obstetricia iniciaron un proceso de apropiacion de sus saberes, asi como un desplazamiento del lugar central que las parteras ocupaban en la atencion al parto, de manera que colocaron la practica de la parteria en un lugar de subordinacion de la mujer frente a una ciencia medica patriarcal. La religion jugo un papel preponderante en dicho desplazamiento y en el control de la parteria por dos motivos principales. El primero de ellos era que las parteras, por su contacto intimo y cercano con las mujeres y sus procesos reproductivos y sexuales, no se limitaban al acompanamiento del embarazo y a la atencion del parto, sino que tambien a ellas acudian mujeres que deseaban interrumpir su embarazo, siendo el aborto una accion considerada pecado capital, la Iglesia necesitaba impedir que las parteras realizaran este tipo de practicas. El segundo motivo consistia en que, al ser las parteras quienes recibian al recien nacido, y en caso de que este no lograra sobrevivir, ellas podian impartir el bautismo y de ese modo evitar que el alma de ese infante quedara atrapada en el limbo. Las parteras, entonces, debian poseer, demostrar y cumplir con cualidades fisicas, morales y practicas de exploracion muy especificas sobre los cuerpos femeninos, exigidas por el gremio medico y por la Iglesia. Las parteras "necesitaban" ser aprobadas para ejercer su oficio. Una de las formas en que se concreto ese proceso de auscultacion fue a traves de la elaboracion de manuales de capacitacion, entre los que se encuentra la Cartilla Nueva, util y necesaria para instruirse las Matronas, que vulgarmente se llaman Comadres, en el oficio de Partear, el cual se presenta en este texto.

Antes de entrar en el tema, cabe mencionar que en ese ambiente de busqueda de control de la labor de las parteras, en el marco de la formacion teorico-practica de los oficios en la Espana virreinal, se decidio que las matronas debian pasar por procesos en los que se examinaran y validaran sus capacidades para tal labor, y era el Real Tribunal del Protomedicato, (2) instaurado por los reyes catolicos en el siglo XV, la figura encargada de tal examinacion (Gallego et al., 2005). Un primer intento de plasmar por escrito la labor de la parteria fue en el ano 1541, cuando se edito en Espana el libro Arte de Las Comadres o Madrina, del Regimiento de las Prenadas y Paridas y de los ninos, redactado por el medico Damia Carbo (Manual de Carbo). Este texto contiene informacion medica sobre obstetricia, ginecologia y pediatria desde una vision medieval; por ejemplo, en el se lee como en esa epoca aun se consideraba que solo las mujeres podian encargarse de ese tipo de labores ya que eran inadecuadas, "cosas feas", para ser realizadas por los hombres. Lo interesante es que el libro, escrito por un medico hombre, esta destinado a las comadronas para que estas adquieran conocimientos acerca de su oficio como "cosa de mujeres". Magdalena Santo Tomas (2001) identifica como elemento de gran interes como en el manual se refleja la fundamentacion medica existente en el siglo XVI y el papel tradicional que desempenaban las mujeres en relacion con el parto y la atencion al recien nacido; sobre todo, en el texto se reconoce la parteria como una labor femenina, pero con una gran falta de conocimiento sobre los fundamentos en los que las parteras apoyaban su practica (Santo Tomas, 2001: 237-238). Ante estas supuestas carencias en las parteras, se posiciono el conocimiento medico masculino como el unico poseedor de las practicas y teorias medicas necesarias y permitidas para la atencion del parto.

Doscientos anos despues, en 1750, se publico la Cartilla Nueva, util y necesaria para instruirse las Matronas, que vulgarmente se llaman Comadres, en el oficio de Partear, que mando redactar el Real Tribunal del Protomedicato al doctor Antonio Medina. Este texto no solo se utilizo en Espana, sino que llego hasta tierras virreinales en Mexico. El objetivo central de esta cartilla era vigilar, examinar y reemplazar a las parteras tradicionales--quienes comunmente eran mujeres sin alfabetizar, y, en el caso de Mexico, tambien indigenas--por "mujeres alfabetas entrenadas por los medicos, que permitiesen a estos el acceso a embarazadas, parturientas y puerperas" (Carrillo, 1999: 170).

La cartilla se compone de 89 paginas. Inicia con un prologo al que siguen cuatro capitulos: Capitulo I, Proemial; Capitulo II, De la Anatomia; Capitulo III, Del Estado de Prenez; Capitulo IV, En que se trata del parto.

En el prologo se hace evidente la vision judeocristiana bajo la cual la sociedad se desenvolvia ya que, ademas de citar a las parteras y su labor en los textos del Antiguo Testamento, se hace mencion a la condicion destinada a las mujeres--a partir del pecado original--de parir a sus hijos con dolor, riesgo y trabajos. Al ser inevitable esta circunstancia, se menciona que son las matronas las encargadas de dar consuelo y esperanza en dicho trance.

Al igual que en el Manual de Carbo, esta cartilla es una ventana de conocimiento sobre las formas en que se entendian en esa epoca procesos como la reproduccion, la formacion y la funcion de la placenta, e incluso los embarazos molares y sus posibles causas. Destacan en la obra las formas de nombrar los organos genitales femeninos y sus componentes--"nymphas", "vagina del utero", "hymen", "clitoris"--, y los terminos relacionados con la fecundacion y el proceso de gestacion--"fetus", "membranas del fetus", "licor en el que nada el fetus", "placentas"--. La ultima parte se enfoca en los cuidados que la matrona debia proveer al recien nacido.

A la par se reconoce el oficio de partear como exclusivo de mujeres; no obstante, "debido al abuso, la impericia y desconfianza de ellas", es necesario reconocer que en casos de parto dificil "se debe recurrir a la destreza superior de un buen cirujano". Esta diferencia entre la destreza superior y la impericia de las parteras en sus labores se menciona a lo largo de los cuatro capitulos. En especifico, se senala como obligacion de las parteras reconocer sus debilidades y carencias, y por ello, ante casos de partos complicados, debian acudir a un cirujano. Asi, se establece que todas las mujeres que se dedicaran a ese oficio debian ser examinadas por el Tribunal del Protomedicato, para lo cual tenian que recibir una capacitacion teorica que las preparase para responder de forma adecuada a sus interrogatorios, de ahi que los capitulos se presenten a manera de cuestionario: ?que se debe entender por "arte de partear"?, ?cual es el sujeto que lo debe ejercitar?, ?que prendas debera tener la matrona para profesar el arte de partear?

Nos detendremos en especifico en esta ultima pregunta, ya que resulta interesante como el afan de control del Tribunal, cuyo examen a las matronas implicaba la revision tanto de aspectos de su fisionomia, como de sus virtudes morales, entre las que debian destacar la obediencia, la fe incuestionable en Dios, la misericordia hacia el projimo, y un genio docil que le permitiera "admitir el dictamen de sus mayores en suficiencia" (p. 6).

En el texto se establecen diferencias en los niveles de conocimiento teorico que ellas podian adquirir a diferencia de los profesores: basta con que sus saberes sobre la anatomia femenina sean superficiales. El manual busca tambien desmitificar creencias sobre las parteras y sobre las mujeres en general; por ejemplo, que el utero esta libre y suelto y por ello puede tener movimiento. Se advierte ademas que el aborto--tanto practicarlo como solicitar que sea realizado--es causa de excomunion.

El manual hace enfasis en la imperiosa necesidad de que, ante eventos considerados por los medicos como de riesgo en el parto, o ante una situacion de muerte fetal, las matronas deben avisar y acudir inmediatamente al cirujano "para que consultado el verdadero juicio que de sebe hacer, den las providencias para el remedio; pues este caso trae dificultades, que nos las puede superar la matrona, y complicacion de accidentes, en que no tiene la inteligencia necesaria" (p. 47).

El origen de la profesionalizacion del oficio de las parteras se especifica tanto en el manual de Carbo, como en la cartilla que nos ocupa, al menos para el caso de Espana y de Mexico, y con ello la expropiacion de su conocimiento, de sus habilidades y, por ultimo, de su oficio (Herrera, 1997; Carrillo, 1999; Gallego et al., 2005; Serrano, 2015, entre otros). Si se lee con detenimiento la Cartilla Nueva, util y necesaria para instruirse las Matronas..., quienes estan cercanos a las problematicas actuales en que se desarrolla la labor de la parteria en Mexico--en zonas indigenas, urbanas, rurales, mestizas--podran sin duda identificar las similitudes entre el texto de esta cartilla y los discursos medicos actuales, en los que se situa a las parteras como subalternas, carentes de sabiduria y de conocimientos adecuados para hacer aquello de lo que como mujeres nos hemos hecho cargo desde los primeros tiempos de la humanidad: acompanar y atender los procesos de alumbramiento. Seguimos frente al reto social de entender que las bondades biomedicas desarrolladas en los siglos XX y XXI permiten actuar a favor de las vidas de las mujeres y de sus crias en casos de emergencia obstetrica, y eso no deberia demeritar ni descalificar la labor milenaria de las parteras, quienes en no pocos lugares continuan siendo la unica opcion de atencion en el parto, o se estan constituyendo como otra opcion posible para que las mujeres no pasen por un embarazo medicalizado y experimenten un parto respetado.

A continuacion se presenta la transcripcion del capitulo Proemial de la Cartilla Nueva, util y necesaria para instruirse las Matronas, que vulgarmente se llaman Comadres, en el oficio de Partear. Mandada hacer por el Real Tribunal del Protho-Medicato al doctor don Antonio Medina, que trata sobre el parto.

Notas

(1) Serrano (2015) da cuenta como en Espana en el siglo XIV los medicos graduados en universidades comenzaron a atacar las practicas de las matronas cuestionando sus remedios y practicas curativas. Mas adelante, en el siglo XIX, la autora plantea como la profesion medica "exclusivamente masculina" y con mayor poder, intento hacerse cargo exclusivo de la asistencia al parto. Para el caso de Mexico, Carrillo (1999) aporta un panorama completo sobre dicha profesionalizacion.

(2) Este tribunal, nacido en el siglo XV en Espana, tuvo como finalidad regular el ejercicio de la medicina. Estaba conformado por protomedicos y examinadores que reconocian la suficiencia de quienes aspiraban a ser medicos y concedia las licencias necesarias para el ejercicio de dicha profesion. Es la primera institucion de administracion de la salud publica espanola (Alvarez, 2008).

Referencias

Alvarez Vazquez, Jorge (2008). Diccionario de historia de la medicina [documento inedito].

Carrillo Ana. M. (1999). "Nacimiento y muerte de una profesion. Las parteras tituladas en Mexico". En DYNAMIS, Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam, 19: 167-190.

Conde, F. (2011). "Parteras, comadres, matronas. Evolucion de la profesion desde el saber popular al conocimiento cientifico". En Discursos Academicos, 49. Espana: Academia de Ciencias e Ingenierias de Lanzarote.

Gallego Caminero, Gloria, Margalida Miro Bonet, Pilar Ferrer de Sant Jord y Denise Gastaldo (2005). "Las parteras y/o comadronas del siglo XVI: el manual de Damia Carbo". En Texto & Contexto - Enfermagem, 14(4): 601-607. Disponible en: http://www.scielo. br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-07072005000400018&lng=es&tlng=es.

Herrera, R.F. (1997). "Un manual para la formacion de las comadronas espanolas (1929)". En Revista Cultura de los Cuidados, I(1): 37-42.

Luna Blanco, Monica, Georgina Sanchez Ramirez y S.J. Velasco (2015). "Parteras institucionalizadas en San Cristobal de las Casas: su labor a lo largo de tres decadas". En Georgina Sanchez Ramirez (coord.), Imagen instantanea de la parteria. Mexico: El Colegio de La Frontera Sur, Asociacion Mexicana de Parteria, pp. 49-84.

Medina, A. (1785). Cartilla Nueva, util y necesaria para instruirse las Matronas, que vulgarmente se llaman Comadres, en el oficio de Partear. Mandada hacer por el Real Tribunal del Protho-Medicato al doctor don Antonio Medina. Disponible en:http://www.cervantesvirtual.com/obra/ cartilla-nueva-util-y-necesaria-para-instruirse-las -matronas-que-vulgarmente-llaman-comadres-en-el-oficio-de-partear.

Santo Tomas Perez, Magdalena (2001). "Resena de: Carbon, Damian, Libro del arte de las comadres o madrinas y del regimiento de las prenadas y paridas y de los ninos". En Edad Media. Revista de Historia, 4: 236-238.

Serrano, M.I. (2015). "Apuntes historicos de la profesion de matrona". En Matronas y mujeres en la historia. Pamplona, Espana: Asociacion Navarra de Matronas, pp. 1-12. Disponible en: http://matronasdenavarra. com/wpcontent/uploads/2015/04/historia.pdf.

Cartilla Nueva, util y necesaria para instruirse las Matronas, que vulgarmente se llaman Comadres, en el oficio de Partear.

Mandada Hacer por el Real Tribunal del ProtoMedicato, al Doctor Don Antonio Medina, Medico de los Reales Hospitales, de la Real Familia de la Reyna nuestra Senora, y Examinador del mismo Tribunal. Con las licencias Necesarias. En Madrid en Casa de Antonio Delgado, ano de 1785.

Capitulo I. Proemia

P. ?Que prendas debera tener una Matrona para profesar el Arte de Partear?

R. Lo primero, ha de emprender este ejercicio cuando se halla en una edad proporcionada, para poder emplear el espacio de algunos anos en la Teorica, y regLas de la Practica; porque si cuando ya vieja lo intenta, se le ha pasado el tiempo oportuno de aprender, su entendimiento y sus sentidos se hallan ya debiles para ello, y sus corporales fuerzas insuficientes.

Lo segundo, no se deben admitir a este ejercicio las muy jovenes, ni las doncellas, sino es el caso de destinarse por suficiente tiempo, desde esta edad, al lado de Matronas habiles o de cirujanos proactivos en el Arte, a habilitarse en todo lo necesario para obrar por si.

Lo tercero, deben tener una salud robusta; porque si son debiles, o enfermizas, no pueden tolerar el trabajo de trasnochar, y demas incomodidades corporales inseparabes del ejercicio, ni tener las fuerzas necesarias para las varias maniobras que se ofrecen, por cuyos motivos son tambien inhabiles las excesivamente gordas.

Lo cuarto, no ha de tener la mano callosa, ni disformemente grande, porque con la introduccion en el orificio angosto y delicado excitan intensos dolores y ofensas muy perjudiciales: como asismismo no ha de tener los dedos, o el brazo encorbados, o convulsos, ni con otro algun vicio de los que quitan, o debilitan el sentido del tacto.

Lo quinto, ha de saber leer, y escribir suficientemente, y ha de tener entendimiento capaz de aprender lo que sus Maestros la ensenen, y de aprovechar, por la leccion de los Libros, lo necesario para tener una feliz practica.

Lo sexto, debe ser vigilante y cuidadosa; pues no pocas veces por la pereza, y tardanza se pasa la ocasion, y se pone la madre, y el infante en gravisimo riesgo.

Lo septimo; debe ser de genio docil, y propenso a admitir el dictamen de sus mayores en suficiencia, pidiendo en oportuno tiempo el auxilio, y la consulta, ya del Medico, ya del Cirujano, en los casos en que ocurra cualquier dificultad: lo que obtendra facilmemte siempre que de si propia no tenga aquella satisfaccion, que comunmente tienen las ignorantes.

Lo octavo, debe ser misericordiosa, y tan igual en ocurrir a las necesidades de los pobres, como a las asistencias de los ricos; porque Dios, que a su imagen, y semejanza hizo iguales las Almas, cuida mas de recompensar las misericordias con los necesitados, que los poderosos del mundo a sus sirvientes.

Lo noveno, debe ser buena cristiana y confiada mas en los auxilios de Dios, que en los de su Arte; pues devotamente implorados, los concede su Divina Providencia suficientes para salir del mayor aprieto.

Lo decimo, debe ser de animo benigno, paciente, y alegre con modestia; porque la pusilanimidad de las Parturientas se depone con estos agradables afectos, y recobradas en su natural valor se ayudan para el buen exito.

Lo undecimo, debe ser templada, con especialidad en el uso del vino; pues de lo contrario se constituyen inutiles y perjudiciales.

Lo duodecimo, debe ser fiel, y silenciosa; porque de faltar al secreto en los casos en que importa, se sigue infamia, y deshonor.

Finalmente, otras virtudes, asi de cuerpo como de alma, les son propias (aunque no totalmente indispensables) a las que deben ejercitar este Arte; pero no se expresan, porque no son tan escenciales como las dichas.

Recibido: 11 de octubre de 2017.

Monica Adriana Luna-Blanco

Monica Adriana Luna Blanco. Doctora en Ciencias en Ecologia y Desarrollo Sustentable por El Colegio de la Frontera Sur, Mexico. Catedratica Conacyt en el Centro de Estudios Superiores de Mexico y Centroamerica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Mexico. Correo electronico: lilithssa08@gmail.com.
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Author:Luna-Blanco, Monica Adriana
Publication:Liminar. Estudios Sociales y Humanisticos
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2018
Words:3504
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