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POLITICOS MENTIROSOS Y TRAMPOSOS DEMOCRATICOS: ?ES LA MENTIRA POLITICA DIFERENTE DE OTRAS CLASES DE MENTIRAS?

LYING POLITICIANS AND DEMOCRATIC CHEATERS: IS POLITICAL LYING DIFFERENT FROM OTHER KINDS OF LYING?

1. Introduccion

ADOPTAR UNA ACTITUD RAZONABLE frente a la mentira en politica es sorprendentemente dificil. Por un lado, la animadversion que producen ciertas figuras politicas puede provocar una percepcion exagerada de la frecuencia con la que los politicos mienten y del reproche que merecen cuando lo hacen. Por otro lado, el rechazo que produce la imagen de que las decisiones politicas dependen de las escaramuzas entre agentes dedicados a perseguir su propio interes puede llevarnos a conceder que la moral no aplica a la politica. El debate teorico contemporaneo sobre la mentira en politica busca huir de ambos extremos. Una importante pregunta para la consideracion filosofica de la mentira politica es si esta constituye un fenomeno diferente al de la mentira comun y corriente. Aunque muy raramente planteada, esta pregunta es imprescindible para escoger el mejor enfoque de investigacion, pues, si no hay diferencias relevantes entre la naturaleza de la mentira comun y la de la mentira politica, las investigaciones eticas sobre aquella bastarian para comprender los aspectos mas acuciantes de esta. Pero si las hay, es necesario caracterizar precisamente aquello que hace especial a la mentira politica, considerar cual es su estatus moral, cual es el distintivo dano o perjuicio que produce y cuales deben ser las reacciones morales y legales mas adecuadas (1).

En este trabajo defendere la idea de que existen diferencias relevantes entre ambas clases de mentira. Mi proposito es mostrar que las dificultades con la mentira politica no tienen que ver solamente con cuestiones conceptuales o metafisicas acerca de la delimitacion del ambito de la politica o del concepto de lo politico (Jay, 2010), o con la solidez de las excusas y justificaciones morales que se ofrecen en favor de los politicos mentirosos (Ramsey, 2000). Mi sugerencia es que, antes de abordar tales preguntas, vale la pena reflexionar sobre la naturaleza propia de la mentira politica. Para mostrar en que consisten las diferencias entre la mentira politica y otras clases de mentira, discutire algunas definiciones contemporaneas de la mentira comun y senalare algunos rasgos de las mentiras politicas que las hacen peculiares, para, a continuacion, indicar aquello que, a mi juicio, hace especial a la mentira politica. Aunque mi definicion de la mentira politica admite mayor precision, el argumento de este trabajo es suficiente para plantear la tesis de que la mentira politica se caracteriza porque su funcion es socavar diversas clases de condiciones epistemicas necesarias para la discusion imparcial de desacuerdos sociales. En las dos ultimas secciones, mencionare algunas consecuencias de mi propuesta y las preguntas que esta deja abiertas.

2. La definicion tradicional de la mentira

MI DISCUSION EN ESTE TRABAJO parte del supuesto de que reflexionar sobre la naturaleza de la mentira es util, si queremos ser capaces de explicar por que consideramos moralmente reprochables los actos de habla que llamamos de esa manera. Precisar que sea la mentira (y, en particular, la mentira politica) facilitaria la reflexion sobre la clase de juicio moral que se amerita en casos concretos, permitiria articular mas claramente nuestras actitudes hacia la veracidad y el engano y, eventualmente, motivaria la reforma de tales juicios y actitudes si llegaran a parecer incoherentes o injustificados (Bok, 2010). Thomas Carson (2010) expresa concisamente el razonamiento subyacente al afirmar:
   las cuestiones conceptuales acerca de la naturaleza de la mentira y
   el engano son anteriores a las cuestiones sobre el estatus moral de
   mentir y enganar porque el que la mentira y el engano sean
   moralmente incorrectos o no, depende de que sean la mentira y el
   engano (p. 13; traduccion propia) (2).


Las definiciones disponibles en la literatura especializada sobre la mentira son numerosas (Mahon, 2016). La mayoria de ellas son variantes de la "definicion tradicional de mentir", como la llama Mahon (2016), la cual consiste en cuatro condiciones, conjuntamente necesarias, para calificar un determinado acto de habla como una mentira:
   primero, mentir requiere que una persona haga un enunciado (la
   condicion del enunciado). Segundo, mentir requiere que la persona
   [que miente] crea que el enunciado es falso (la condicion de
   no-verdad). Tercero, mentir requiere que haya otra persona a la que
   se le dirija el enunciado no verdadero (la condicion del receptor).
   Cuarto, mentir requiere que la persona [que miente] tenga la
   intencion de que la otra persona crea el enunciado no verdadero
   como verdadero (la condicion de la intencion de enganar al
   receptor) (s. p.; traduccion propia) (3).


De acuerdo con esta definicion, hay dos caracteristicas de la mentira que la distinguen del engano. Primero, mientras que el termino "engano" se refiere a cualquier metodo (linguistico o no) para hacer que otro crea algo que el que engana no cree, la mentira es aquella forma de engano que se produce mediante el lenguaje articulado, ya fuere este oral, escrito o simbolico. La definicion tradicional busca capturar este rasgo de la mentira mediante la "condicion del enunciado" (4).

Segundo, mentir es un verbo de conducta, mientras que enganar es verbo de resultado. Esto significa que, para mentir, basta con que el hablante dirija el enunciado falso a otra persona o personas, mientras que, para enganar, es necesario que, ademas del despliegue de la maniobra enganosa, la victima resulte efectivamente enganada. En la definicion tradicional, este rasgo de la mentira es capturado conjuntamente por las condiciones del enunciado y del receptor y, especialmente, por la ausencia de una condicion que sujete la configuracion de la mentira a su exito.

En este trabajo asumire que la mentira politica es una clase de mentira, esto es, que constituye una forma especial de engano en los dos sentidos explicados en el parrafo anterior. No obstante, sostendre que la mentira politica es ademas una forma especial de mentira debido, primero, a la peculiaridad del uso del lenguaje en politica y, segundo, a la funcion que cumple el despliegue de las mentiras politicas. En la siguiente seccion, discutire la manera en que una caracterizacion de la mentira politica podria beneficiarse de un par de correcciones a la definicion tradicional de la mentira, con el fin de iniciar mi argumento cuestionando la plausibilidad de la cuarta condicion aplicada a la mentira politica. En efecto, la intencion de enganar es insuficiente para distinguir que cuenta como mentira en politica. En la seccion siguiente explicare por que, llamando la atencion sobre los usos del lenguaje en la politica, y sugerire en que podrian consistir las condiciones distintivas de la mentira politica.

3. La mentira y las intenciones de los politicos

LA DEFINICION TRADICIONAL DE LA MENTIRA tiene la ventaja de ser simple e intuitiva. Quizas por ello, la mayoria de autores interesados en el tema la adoptan como correcta, sin preguntarse con cuidado si en realidad sirve para comprender adecuadamente los problemas de la mentira en politica (5). Sin embargo, no es dificil notar que algunas de las correcciones propuestas para la definicion tradicional de la mentira comun son especialmente pertinentes para la mentira politica. Hay dos que son relevantes para mis propositos.

Por un lado, Chisholm y Feehan (1977) advierten que aquello sobre lo que el mentiroso quiere enganar a su interlocutor no necesariamente es el contenido del enunciado que hace, sino mas frecuentemente sus creencias sobre el contenido del enunciado que hace. Esta observacion puede extenderse para dar cuenta de ciertas mentiras en politica. Por ejemplo, supongamos que Andres actuo incorrectamente y que Alvaro lo sabe. Si Alvaro afirma: "Andres nunca hizo nada incorrecto", Alvaro puede querer, o bien hacernos creer que Andres no actuo incorrectamente, o bien hacernos creer que el, Alvaro, no cree que Andres haya actuado incorrectamente. Incluso, puede hacernos creer que Andres no hizo nada incorrecto y ademas que el, Alvaro, no cree que Andres haya hecho nada incorrecto. En casos diferentes, puede ser crucial si el hablante miente sobre el contenido del enunciado, o sobre sus creencias acerca del contenido del enunciado, o sobre ambos. Si interviene en una entrevista televisiva, lo mas efectivo seria hacernos creer en la verdad de ambos, pero si rinde testimonio frente a un juez, seria conveniente para el comprometerse solamente con el enunciado sobre sus creencias acerca del contenido, y no con la verdad del contenido mismo.

Por otro lado, que la intencion de enganar (la cuarta condicion) sea necesaria para mentir es un punto de algida controversia actual entre quienes debaten sobre la definicion de mentira (6). A favor de la condicion esta que la intencion de enganar parece ser el elemento mas intuitivo del concepto de mentira, pues no solamente marca su parentesco con el engano (Chisholm & Feehan, 1977) (7), sino que parece explicar el reproche moral que se atribuye al mentiroso (Coleman & Kay, 1981; Hardin, 2010) (8). En contra, varios autores (Carson, 2010; Fallis, 2009; Meibauer, 2014, Saul, 2012; Sorensen, 2007) senalan que una definicion que incluya tal elemento como condicion necesaria no puede cubrir casos de mentiras para el registro ("on record") y de mentiras descaradas ("bald-faced lies') (9).

Para mostrar que la condicion de la intencion de enganar excluye las mentiras para el registro (on record), Carson propone imaginar al testigo de un crimen que puede identificar claramente al culpable y es llamado a testificar en un proceso judicial. Su testimonio ayudara a la condena, pero no es la unica prueba; de hecho, incluso prescindiendo de su testimonio, la evidencia en contra del culpable es abrumadora. El testigo es consciente de este hecho, y tambien de que, si atestigua verazmente, la banda criminal de la que el culpable hace parte se vengara de el. En estas circunstancias, cuando el juez lo interroga, el testigo niega saber quien cometio el crimen, contando con que ni el juez ni el jurado seran enganados, dado el resto de la evidencia, y que el culpable sera condenado con base en esta. En este caso, segun Carson (2010, p. 20), el testigo miente, aunque no tiene la intencion de enganar. En otro ejemplo, tambien propuesto por Carson, el decano de cierta facultad instituye la politica de no sancionar a ningun estudiante acusado de fraude academico, a menos que este confiese explicita y voluntariamente. Esta politica busca evitar las demandas legales de estudiantes sancionados con base en otra clase de pruebas. Posteriormente, cierto estudiante es atrapado cometiendo fraude de forma evidente en un examen. Pero el estudiante conoce la nueva politica instituida por el decano, asi que, cuando este le pregunta si cometio fraude, el estudiante lo niega, a sabiendas de que no lograra enganar a su interrogador, pero esperando aprovecharse de la politica que este ha establecido. En este caso, el estudiante tambien miente, aunque tampoco tiene la intencion de enganar (Carson, 2010, p. 21).

Es probable que las mentiras para el registro (on record) sean tan frecuentes en politica como en la vida cotidiana. Sin embargo, hay dos situaciones en las que los politicos se ven usualmente envueltos y que constituyen tentaciones recurrentes para que mientan para el registro (on record). La primera es la entrevista o intervencion en un medio de comunicacion masivo, la segunda los interrogatorios semijudiciales de control politico. No es inusual que, cuando un politico se enfrenta a una pregunta directa sobre su responsabilidad o su conocimiento de un determinado hecho, responda con enunciados que sabe falsos, aunque sepa que con ellos no lograra persuadir a su audiencia. Fue asi como algunas personas percibieron la afirmacion de Juan Manuel Santos, "el tal paro nacional agrario no existe" (10), o la de Ernesto Samper, "todo sucedio a mis espaldas". En estos casos, asi como en el del testigo o el del estudiante en los ejemplos de Carson, es probable que la motivacion de los politicos sea que su respuesta mendaz quede registrada (on record), o que la veraz no lo haga, y no enganar con ella a nadie. Se trataria entonces, como sostiene Carson, de mentiras que no son provocadas por la intencion de enganar.

En las mentiras descaradas ("bald-faced lies") tampoco parece haber intencion de enganar. Para ilustrar esta clase de mentiras, Sorensen (2007) describe un hecho que ocurrio durante la guerra de Irak en el 2003. La periodista noruega Asne Seierstad ingreso a un hospital civil en una ciudad iraqui y se sorprendio de verlo ocupado por soldados iraquies heridos. Dado que tal hecho podia implicar que las fuerzas locales estaban a la defensiva, Seierstad pregunto a un medico por el numero de soldados admitidos. El medico respondio: "aqui no hay soldados" y cuando la periodista le hizo notar que los pacientes vestian uniformes, el medico insistio: "yo no veo ningun uniforme". Las mentiras descaradas difieren de las mentiras on record en dos aspectos. Primero, la falsedad de la mentira descarada es absolutamente evidente y, por tanto, no cabe ninguna duda de que la intencion de quien miente no es enganar a nadie. Segundo, la mentira descarada no es necesariamente defensiva, como lo es la del testigo y el estudiante en los ejemplos de Carson o en el de los politicos que buscan evadir su responsabilidad. De alli que tampoco sean mentiras motivadas por la necesidad de que queden registradas. Meibauer (2014) sostiene por ello que las mentiras descaradas constituyen en realidad usos ofensivos del lenguaje: cuando se miente descaradamente se busca insultar al interlocutor, mas que enganarlo.

Dos ejemplos recientes en politica ilustran esta idea. Justo despues de que el Colegio Electoral de Estados Unidos declarara su victoria, Donald Trump afirmo que la suya habia sido la votacion popular mas numerosa desde Reagan. El enunciado era patentemente falso, lo que cualquiera que siguiera esporadicamente las noticias, o que tuviera acceso a un texto de historia, podia verificar. Sin embargo, la mentira parecia tener como objetivo agredir a Hillary Clinton, aprovechando que la votacion que ella obtuvo si fue cercana a la de Reagan. No mucho despues, en febrero de 2016, justo despues de tomar posesion de la presidencia, Trump afirmo que recibia al pais con la tasa de homicidios mas alta en 47 anos. Sin embargo, el Reporte unificado sobre el crimen, elaborado por el FBI y publicado poco antes, sostenia que en el 2015 se habia alcanzado la tasa mas baja de homicidios en la historia registrada. La ofensa esta vez iba dirigida a su predecesor en el cargo (11).

No es inusual entonces que los politicos mientan sobre sus creencias acerca de los hechos de los que hablan o que mientan sin la intencion de enganar. Hay dos consecuencias que se siguen de esta discusion: primero, la definicion tradicional no parece capturar las mentiras en las que la falsedad no esta en lo que el enunciado dice literalmente (recuerdese el caso de Alvaro y Andres). Segundo, la definicion tradicional tampoco parece capturar las mentiras en las que el objetivo principal no es que el interlocutor crea que lo que se dice es verdadero (Santos, Samper, Trump). Ya que en politica se dan a menudo estas dos clases de mentira, la definicion tradicional no es completamente adecuada para capturar lo especifico de la mentira politica. Ante tal deficiencia, las alternativas podrian ser, o bien ofrecer una definicion general de la mentira que cubra esos casos, o bien plantear una definicion de mentira politica que atienda a su especificidad. La primera alternativa ha sido probada sin exito hasta el momento (Mahon, 2016), asi que, en vez de sumar otro intento de reforma a la definicion tradicional, optare por la segunda.

4. La mentira y el lenguaje de la politica

CONSIDERESE LA SIGUIENTE DEFINICION DE CARSON (2010):
   L5'. Una persona S dice una mentira a otra persona S1 si y solo si:
   1) S hace un enunciado X a S1, 2) S cree que X es falso o
   probablemente falso (o alternativamente, S no cree que X sea
   verdadero), 3) S enuncia X en un contexto en el cual S le garantiza
   [warrants] la verdad de X a S1, y 4) S no se toma a si misma como
   si no estuviera garantizando [warranting] la verdad de aquello que
   dice a S1 (p. 39; traduccion propia) (12).


Esta definicion toma en cuenta los problemas planteados en la seccion anterior. Por un lado, el concepto de garantizar la verdad del enunciado permite incluir los casos de las mentiras para el registro (on record) y de las mentiras descaradas, pues lo que se hace cuando se miente es romper una convencion en vigor en contra de la expresion de enunciados falsos, la cual opera independientemente de las intenciones o probabilidades del engano (Carson, 2010, pp. 20-24) (13). Por otro lado, cuando el mentiroso traiciona la confianza de su audiencia, puede hacerlo, o bien porque ofrece un contenido que cree falso, o bien porque hace creer a su audiencia que el valor veritativo que el le atribuye al contenido del enunciado que hace es diferente al que realmente le atribuye.

Sin embargo, la definicion de Carson y, como mostrare ahora, una gran cantidad de definiciones sobre la mentira comun, son insuficientes para capturar lo que es peculiar a la mentira politica. Para empezar, usualmente las definiciones de la mentira comun dejan por fuera dos grandes grupos de actos de habla de los politicos por los que usualmente son acusados de mentir: i) la mentira por desorientacion y falsa presuposicion y ii) la mentira por ironia y lenguaje figurado o "en codigo".

i) Mentira por desorientacion y falsa presuposicion: Las definiciones comunes excluyen aquellos enunciados que el mentiroso considera estrictamente verdaderos, o al menos que no considera falsos, pero que expresa buscando que su audiencia infiera afirmaciones que son, o que el cree, falsas. Quienes recurren a esta clase de enunciados mentirian porque deliberadamente inducen a error a su audiencia, ya fuere desorientandola mediante alguna implicatura conversacional (Meibauer, 2005; Saul, 2012), o ya sea sugiriendo una falsa presuposicion (Meibauer, 2014). No es sorprendente que los politicos mientan de estas formas, pues como anota Meibauer (2011, p. 283), asi dejan abierta la posibilidad de evadir acusaciones con la excusa del malentendido.

Uno de los ejemplos mas famosos de desorientacion en la literatura especializada implica a un politico (14). Se trata de la respuesta que supuestamente ofrecio Bill Clinton a la pregunta de un juez sobre si habia tenido relaciones impropias con Monica Lewinsky. Clinton habria respondido: "No hay relacion impropia alguna" ("There is no improper relationship"). El enunciado era estrictamente verdadero, pues expresado en tiempo presente, se referia al hecho de que en el momento en que Clinton respondia, no mantenia ninguna relacion impropia con Lewinsky. Pero, dado que el contexto de la pregunta sugeria que lo que se le pedia a Clinton era que dijera si alguna vez habia tenido relaciones de esa clase con Lewinsky, la respuesta obligaba a inferir a la audiencia que Clinton negaba cualquier relacion con Lewinsky en cualquier tiempo. Dado que Clinton, al parecer, si mantuvo una relacion impropia con Lewinsky mientras ella era su pasante en la Casa Blanca, aquel habria mentido induciendo a error a su audiencia.

Ironicamente, ni la pregunta ni la respuesta sucedieron como cuenta esta anecdota. Pero un suceso real, que de nuevo involucra a Clinton, sirve como ejemplo adicional (Green, 2006, pp. 140-147; Saul, 2012, p. 121). Durante el juicio que se adelantaba en su contra por acoso sexual a Paula Jones, Clinton tuvo que responder a la pregunta de si habia tenido relaciones sexuales con Lewinsky. El lo nego. La definicion de relaciones sexuales que habia sido admitida durante este litigio por el juez implicaba que no incurria en tales relaciones quien recibia sexo oral, pero si quien lo administraba, de modo que al negar que hubiera mantenido relaciones sexuales con Lewinsky, bajo esa definicion, Clinton estrictamente decia la verdad. Pero dado que se trataba de una definicion tan peculiar, gran parte de la audiencia entendio que mentia al negarlo.

Otro par de ejemplos muestran la relevancia y frecuencia en politica de la mentira por falsa presuposicion. Durante su campana a la presidencia de Colombia, Ivan Duque asistio, junto con otros candidatos, a un debate publico sobre la corrupcion (15). Durante sus presentaciones, cada candidato debia explicar su definicion de corrupcion. Todos coincidieron en que sus nociones de corrupcion incluian los casos usuales en la literatura especializada (Gardiner, 2007), casos en los que el corrupto es un funcionario publico: desviacion de recursos publicos para provecho particular, abuso de la calidad de servidor publico, trafico de influencias y de informacion privilegiada, etc. Todos coincidieron, ademas, en que la corrupcion es moralmente reprochable. Cuando el debate estaba a punto de terminar, Duque afirmo que, segun el, existia otro ejemplo de corrupcion, no mencionado por nadie hasta ese momento, y que le sorprendia que solo el lo considerara condenable: el reclutamiento de menores para la guerra. El reclutamiento de menores no es tecnicamente considerado como ejemplo de corrupcion politica, pero esperando que la imprecision fuera pasada por alto, Duque intento provocar la falsa presuposicion de que los otros candidatos no consideraban tal accion como condenable.

El otro ejemplo de falsa presuposicion en politica es la tactica del pushpolling (Saul, 2012, pp. vii-viii). Esta tactica consiste en que, durante el periodo de campana electoral, una compania que supuestamente adelanta una encuesta de intencion de voto hace llamadas a electores estadisticamente indecisos. Tanto la compania como la encuesta son ficticias, pero las preguntas estan disenadas para hacer que los electores infieran informacion falsa que puede perjudicar a determinados candidatos. En las elecciones de las primarias del partido republicano del ano 2000, la tactica fue desplegada contra John McCain. Los electores recibian preguntas como "?Estaria usted mas o menos dispuesto a votar por el senador McCain si supiera que es el padre ilegitimo de un nino de color ?". Quien realiza la encuesta no hace una afirmacion falsa. De hecho, no hace una afirmacion, sino una pregunta. Pero esta contiene una presuposicion que puede ser inferida por los receptores de las llamadas como verdadera y asi puede afectar sus decisiones de voto.

ii) Mentira por ironia y lenguaje figurado o "en codigo": Otra clase de enunciados que las definiciones en cuestion no cubren son las expresiones ironicas. En este tipo de casos, el hablante miente, a pesar de que no lo hace mediante afirmaciones contrarias a lo que cree verdadero. La idea de que tambien se miente mediante ironia es defendida por David Simpson (1992), quien la ilustra mediante el siguiente ejemplo. Hay un hombre que sabe que hay ladrones en el camino. Cuando otro le pregunta si los hay, el responde que efectivamente los hay, pero exhibiendo signos de ironia (Simpson, 1992, p. 629). El otro individuo capta esos signos e infiere que no hay ladrones en el camino. Suponiendo que los signos ironicos no fueron accidentales, parece correcto decir que aquel hombre mintio. Una ventaja interesante de esta forma de mentira es que deja abierta la posibilidad de que el mentiroso evada su responsabilidad de una forma mas efectiva que mediante la mentira por desorientacion o por falsa presuposicion, pues la defensa del mentiroso ironico seria que, en efecto, dijo literalmente la verdad.

?Se miente de esta forma en politica? Considerese el siguiente pasaje de Alexandre Koyre:

Es verdad que Hitler (como los otros caudillos de estados totalitarios), anuncio todo su programa de accion publicamente. Pero porque sabia que sus declaraciones no serian tomadas en serio por los no iniciados, precisamente asi, diciendoles la verdad, estaba seguro de enganar a sus adversarios (Koyre, 1945, p. 296).

El comentario de Koyre es relevante para comprender la mentira en politica (16). Un rasgo llamativo de la mentira mediante ironia es que permite al mentiroso enganar solo a una parte de la audiencia, mientras que, al tiempo y mediante el mismo enunciado, reafirma la confianza de otra. En efecto, en casos tipicos de ironia, se pretende que la audiencia comprenda exactamente lo contrario de aquello que literalmente se dice (17). Pero como sugieren Szabados y Soifer (2004, p. 292), no es inconcebible una situacion en la cual quien despliega una ironia quiera dirigirse al mismo tiempo a dos publicos diferentes: uno, al que quiere transmitir el sentido pretendido, y otro, al que quiere que tal sentido se le escape. Szabados y Soifer explican que esto es posible cuando el ironista quiere divertirse con una parte del publico a costa de la otra. Pero, en politica, es quizas mas parecido a lo que, en el contexto del pasaje citado, Koyre llama "conspiraciones a plena luz del dia" (1945, p. 296). Koyre se refiere al comportamiento que adoptan los miembros de grupos politicos en condiciones extremadamente polarizadas de pugna por el poder, pero antes de llegar al enfrentamiento violento. En condiciones tales, cuando todavia sobreviven los formalismos de la rivalidad politica normal, los partidos en disputa tienden a desarrollar lenguajes codificados que les permiten comunicar sus creencias, ideas y estrategias mediante los discursos publicos propios del proceso politico corriente, sin despertar sospechas en sus contrincantes o, incluso, confundiendolos (18).

El uso de lenguaje codificado (dogwhistle) ilustra un rasgo comun en el lenguaje al que se recurre en las pugnas por el poder politico: hay expresiones, palabras clave, denominaciones cargadas, lineas de argumentos, topicos y tropos que en boca de los politicos no buscan comunicar o enganar sobre aquello que estrictamente significan. Tomados literalmente, son falsos. Sin embargo, su objetivo consiste mas bien en expresar la alianza con un conjunto de valores o modos de pensar (p. ej., "justicia sin impunidad", "nasty woman) alertar disimuladamente sobre situaciones que se consideran peligrosas o indeseables para el grupo, clase o partido (p. ej., "la ideologia de genero del acuerdo de paz") o sugerir modos especificos de reaccion contra grupos o individuos rivales concretos (p. ej., "the basket of undesirables", "los fascistas paramilitares" (19)). Estas formas de lenguaje disimulado constituyen en realidad una herramienta corriente de estrategia politica y una que hace parte del arsenal usual, no solamente del totalitarismo, sino de los gobiernos y la oposicion de los regimenes democraticos (20).

La anterior discusion sugiere que no es sensato limitar el concepto de mentira politica al tipo de casos en que los actores politicos comunican afirmaciones falsas mediante enunciados directos, pues ello equivale a coartar las posibilidades descriptivas y criticas del concepto. Y esto es asi porque el lenguaje politico no es siempre directo o literal; no se parece al lenguaje que esperariamos en un tratado cientifico o en uno de filosofia analitica. Las formas de la mentira politica son variadas, porque los politicos aprovechan los recursos de un lenguaje que no tiene el proposito principal de comunicar literalmente lo que se dice. De hecho, los generos del discurso politico son numerosos: la arenga preelectoral, la propaganda, el discurso de posesion o toma del poder, las alocuciones publicas de ataque o defensa de politicas o de individuos, los informes periodicos frente a la nacion, los mensajes publicos en fechas conmemorativas, los testimonios autobiograficos o de memoria historica, las declaraciones espontaneas en medios de comunicacion masiva, y recientemente, los mensajes en redes sociales. Mas aun, hay fines politicos legitimos para los cuales el lenguaje literal y veraz seria un obstaculo: los mensajes de aliento a las tropas en tiempos de guerra, o a la nacion en general en tiempos de crisis. El lenguaje de la politica cumple importantes funciones ilocucionarias y perlocucionarias, muchas de ellas asociadas al objetivo de crear o expresar la cohesion, invitar a la alianza, la simple aquiescencia en torno a estrategias, valores o ideales o, lo contrario, a rechazar alianzas y destruir consensos.

Si unimos estas consideraciones a la discusion de la seccion anterior, resulta cada vez menos plausible identificar lo caracteristico de la mentira comun con lo caracteristico de la mentira politica. Mientras que la desviacion intencional de la verdad de lo que se dice es crucial para definir aquella mentira (21), comunicar algo distinto que la verdad de lo que se dice no siempre constituye una desviacion ilegitima en la politica, y mas bien es casi que la norma. Sin embargo, lo anterior no implica que todo uso del lenguaje en politica sea mendaz. No podria haber una definicion de la mentira politica mas inutil (y mas pesimista) que aquella que afirmara seriamente el viejo chiste de que para saber cuando mienten los politicos, hay que fijarse solamente en si estan moviendo los labios.

Para precisar la caracteristica de la mentira politica que quiero identificar en esta seccion, considerese la distincion entre convencer y persuadir introducida por Perelman y Oldbrechts-Tyteca (1969) (22). Para estos autores, una argumentacion persuasiva es aquella que reclama validez solamente para una audiencia particular, mientras que una argumentacion que busca convencer es una que pretende ganar la adhesion de todo ser racional (Perelman & Oldbrechts-Tyteca, 1969, p. 28). Dicho de otra forma, persuadir y convencer difieren en funcion de la extension de las respectivas audiencias. Pero una audiencia puede ser particular no solo por su numero o por las caracteristicas comunes, aunque especificas de sus miembros (los colegas parlamentarios, los representantes de una agencia gubernamental, los ciudadanos de una determinada nacion, los miembros de cierto partido), sino tambien por su duracion temporal: en un discurso en la plaza publica, la audiencia esta conformada por quienes esten en la plaza, y durante el tiempo en que lo esten. En una campana electoral, el publico a persuadir existe hasta las votaciones.

Esta forma de distinguir persuasion de convencimiento impide equiparar persuasion y mentira. La persuasion no es una forma inferior o fraudulenta del convencimiento, a la que el hablante recurre cuando advierte que carece de argumentos de validez universal. Mas bien, la persuasion es una manera alternativa, y legitima en ciertos contextos, de ganar la adhesion epistemica y pragmatica de otros (23). La persuasion es apropiada alli donde el mensaje que se quiere transmitir busca, mas que simplemente comunicar informacion, motivar una decision de accion concreta. Esto implica que los criterios con los que se puede evaluar legitimamente a un intento de persuasion dado no se limitan a la verdad o falsedad del contenido, o al exito o fracaso en la motivacion a la accion, sino que incluyen la moralidad o inmoralidad de las razones para motivar a la accion concreta. Ahora bien, el lenguaje en politica es predominantemente persuasivo, o mejor dicho, con el se busca la mayoria de las veces ganar la adhesion de aquellos cuyas actitudes, acciones o disposiciones se necesita movilizar en un lugar y momento historico dados: el electorado, los gobernados, los politicos rivales, los co-partidarios o, incluso, los enemigos. Por ello, la veracidad de lo dicho, y lo literalmente dicho, son elementos contingentes de los mensajes politicos: para persuadir a su particular audiencia, el politico puede recurrir, en principio, tanto a la afirmacion directa y veraz o al recurso retorico veraz, como a sus analogos mendaces. En otras palabras, en politica, el lenguaje no se usa para ganar la adhesion de todo ser racional, sino solamente de aquellos que importan (24).

Williams (2005) sugiere una idea similar al preguntarse si la politica puede entenderse como un metodo de busqueda y transmision de la verdad. Los procesos y sistemas politicos no estan, por su naturaleza, pensados para asegurar el descubrimiento o la comunicacion de la verdad. Mas bien, idealmente, los sistemas politicos estan disenados para la toma justa y eficiente de decisiones. Es por ello que nadie se sorprende de que los actores politicos no sean modelos de transparencia, o de que las reglas de su practica se alejen considerablemente de las reglas de la practica cientifica o filosofica (25). Desde luego, como tambien apunta Williams (2005, p. 162), hay ciertos tipos de investigacion y comunicacion de la verdad que son imprescindibles para cualquier clase de intercambio linguistico, y mas aun, para los intercambios que tienen lugar cuando se administran recursos. Como minimo, es deseable que cualquier metodo de investigacion evite el razonamiento ilusorio ("wishful thinking") (Williams, 2005, p. 156) y que aspire, en cuanto sea posible, a generar resultados "tales que P (si P) y que no P (si no P)" (Williams, 2005, p. 156; traduccion propia) (26). Y, en efecto, la administracion burocratica de recursos es algo que ciertos politicos hacen, o a lo que al menos contribuyen normalmente, cuando se definen los detalles de las politicas publicas o cuando tienen que entregar informacion relevante para su ejecucion y control. Pero si se piensa en su uso mas visible en politica, el lenguaje sirve alli a fines que tienen que ver mas con el manejo del desacuerdo, la superacion de los conflictos de valores y el logro de acuerdos entre intereses rivales, que con las virtudes de la veracidad (27).

Notese que esta observacion sobre el uso del lenguaje en la politica no significa un compromiso con una definicion particular de lo politico. Casi cualquier definicion de lo politico admitiria la idea de que el uso del lenguaj e en la politica no es igual a su uso en la investigacion cientifica y que tiene que ver con la accion, mas que con las creencias. La conclusion que quiero senalar por el momento es que una definicion de la mentira politica deberia atender al uso especial que predominantemente se le da al lenguaje en politica. El lenguaje en politica se usa para persuadir, aunque esto no significa que la persuasion sea intrinsecamente mendaz. La pregunta que surge, entonces, es por la naturaleza especifica de la mentira politica. Si no es en la desviacion deliberada en el uso literal y veraz del lenguaje, entonces, ?en que consiste?

5. Mentira y discusion politica

PARA AVANZAR MI PROPUESTA sobre lo caracteristico de la mentira politica, considerense los fenomenos del "negacionismo cientifico" y de las "noticias falsas". El negacionismo cientifico es la estrategia de desprestigio deliberado y sistematico de un concepto, teoria, campo o fuente cientifica, en favor de los intereses economicos o politicos de quien la promueve (McIntyre, 2018, p. 17). Uno de los casos mas escandalosos de esta practica fue protagonizado por la industria del tabaco en Estados Unidos. Proctor (2011) describe las tacticas que desplegaron los empresarios del tabaco para contrarrestar los peligros que las investigaciones medicas sobre los efectos del consumo de cigarrillos representaban para su negocio. Desde al menos la segunda decada del siglo XX, multiples investigaciones medicas empezaron a indicar una posible conexion entre el consumo regular de cigarrillos y varios tipos de cancer, especialmente el cancer de pulmon. Frente a tales resultados, la tactica de las companias habia sido defensiva, enfatizando en su publicidad que sus cigarrillos eran menos perjudiciales que los de la compania rival. Sin embargo, hacia la mitad del siglo, la evidencia parecia contundente y la comunidad cientifica parecia haber llegado a un consenso sobre la relacion causal: fumar mata (28). Por ello, en 1953, los lideres de la industria fundaron el Comite de Investigacion de la Industria Tabacalera (29), cuya funcion principal era crear duda en el publico sobre la validez de las investigaciones cientificas sobre los efectos del tabaco (McIntyre, 2018, p. 21; Proctor, 2011, p. 289). La pieza central de esa estrategia fue contratar cientificos dispuestos a fabricar evidencia contraria a la que provenia de las agencias de salud de los gobiernos y de los laboratorios independientes y darla a conocer al publico con inusitada intensidad. Para la industria del tabaco, no era necesario que la evidencia se generara de acuerdo con estandares cientificos. De hecho, muchos de los resultados eran simples mentiras expresadas en jerga cientifica.

Esta produccion de duda, respaldada tan agresivamente por una de las industrias con mayor capital en el mundo, resulto efectiva. Desde los anos sesenta, los consumidores dejaron de prestar atencion a las investigaciones provenientes de las agencias de salud de sus gobiernos y las tildaron de precarias, inconclusas, partidarias, procomunistas e, incluso, contrarias a su libertad de conciencia y de expresion y a la libertad de empresa de la industria (Proctor, 2011, p. 333). La gravedad del dano no consistio solamente en que los fumadores siguieron fumando y muriendo, mientras que las utilidades de la industria crecian, sino que la propaganda protabaco logro implantar en el ciudadano corriente una imagen distorsionada de la actividad cientifica, de sus estandares epistemicos y de la manera apropiada de discutir y criticar la evidencia factual. La estrategia anticientifica de los tabacaleros pronto fue copiada por la industria del petroleo y dirigida, desde finales de los anos noventa, contra la tesis del calentamiento global (McIntyre, 2018, p. 27). Mas tarde, se convirtio en la maniobra usual de cualquiera que viera que sus intereses o valores eran amenazados por la evidencia cientifica, o que simplemente intentara sacar provecho de la confusion del publico sobre algun asunto que involucrara una interpretacion de hechos (Rabin-Havt, 2016) (30).

Por su parte, las noticias falsas son "afirmaciones falsas que pretenden referirse al mundo [real] mediante un formato y con un contenido que se asemeja al formato y al contenido de organizaciones de noticias legitimas" (Levy, 2017, p. 20; traduccion propia) (31). Un caso reciente fue el "Pizzagate", en el que un vigilante, motivado por informacion falsa que circulaba en redes sociales, irrumpio fuertemente armado a la pizzeria Comet Ping Pong en Washington D. C., con la intencion de acabar con el supuesto negocio de trafico de personas que Hillary Clinton mantenia alli (Rini, 2017, p. E48). La diseminacion de noticias falsas no siempre es deliberada y no siempre persigue intereses reconociblemente politicos (32), pero produce un efecto similar al del negacionismo cientifico: promueve una imagen distorsionada de la realidad y, mas aun, de la actividad y estandares de quienes buscan reportarla imparcialmente. Como senala McGonagle (2017, p. 206), hay ciertas caracteristicas que hacen a este fenomeno mas preocupante hoy en dia: dada la sofisticacion con que son producidas, las noticias falsas son mas dificiles de reconocer; y dado el numero en el que son producidas y la velocidad de su difusion, son mas dificiles de evitar y, en consecuencia, sus fuentes y efectos son mas dificiles de rastrear y contrarrestar. El resultado, de nuevo, es la incertidumbre, el desprestigio de las fuentes tradicionales de informacion y la distorsion de los estandares para juzgar sus afirmaciones.

Es aqui, a mi juicio, donde podemos encontrar el rasgo central de las mentiras politicas. Mi tesis es que la mentira politica se caracteriza porque su funcion no es, o no es solamente, implantar creencias falsas en sus destinatarios, sino mas bien socavar diversas clases de condiciones epistemicas que son necesarias para la discusion imparcial de los desacuerdos sociales. El concepto de mentira politica asi propuesto no es coextensivo con el de negacionismo cientifico, ni con el de noticias falsas, pero tiene en comun con estos la idea de que el efecto de las mentiras politicas es afectar las decisiones y acciones de aquellos a quienes se dirigen, mediante la manipulacion de las condiciones epistemicas que permiten la adecuada discusion publica. Esta tesis encaja con la idea de que el lenguaje de la politica apunta a la persuasion de aquellos que tienen intereses y valores diferentes a los propios. La mentira politica es, entonces, una forma tramposa de ganar la adhesion epistemica y asi motivar a la accion a quienes no comparten exactamente los propios valores, creencias u opiniones.

Para lograr este objetivo, una mentira politica no tiene que ser creida literalmente por aquellos a quienes se dirige. Basta con que cree estados epistemicos tales que lleven a la accion que el mentiroso desea (33). Asi como los tabacaleros, para mantener sus ventas, no necesitaban que sus compradores creyeran que el consumo regular de cigarrillos no causaba cancer, sino solamente que dudaran de la evidencia cientifica al efecto, asi el exito de algunas mentiras politicas consiste solamente en generar duda (?cual es realmente la diferencia entre firmar un acuerdo de paz con la guerrilla y adherir a sus ideales?), despertar emociones ("queriamos que la gente saliera a votar verraca"), y el de otras en activar prejuicios o ciertas disposiciones ("ustedes, los intelectuales que aun viven en la comunidad basada en los hechos", "no creo en las estadisticas, sino en lo que me dicta el instinto").

En este sentido, la estructura de la especie "mentira politica" guarda sugerentes parecidos con la trampa y el gaslighting (34). Segun Green (2006), hay dos elementos que definen el hacer trampa: romper cierto tipo de reglas y romperlas con el objetivo de obtener una ventaja injusta. Cuando se hace trampa, segun Green, se rompen las reglas obligatorias, que definen o regulan una practica, en parte cooperativa en parte competitiva, en la que sus participantes se comprometen a limitar su libertad en favor del beneficio que la practica promete (Green, 2006, p. 58). El tramposo rompe tal clase de reglas porque de esa forma asegura una ventaja frente a sus competidores, una ventaja que no esta permitida por las reglas de la practica (Green, 2006, p. 63). El mentiroso politico es una especie de tramposo. Con el objetivo de lograr una ventaja en la discusion politica, el mentiroso rompe las reglas que garantizan un cierto nivel de calidad del debate (reglas que pueden estar consagradas explicitamente en normas juridicas o en normas politicas consuetudinarias). En lugar de las tacticas argumentativas y retoricas veraces para lograr la cooperacion y la accion en concierto con los otros, el mentiroso politico busca generar estados epistemicos mediante los que obstaculiza el apropiado examen, de aquello que defiende, por parte de los demas. En efecto, algunas mentiras politicas tienen como funcion perturbar la formacion de la voluntad y la toma de decisiones colectivas, procesos usualmente regidos por normas mas o menos definidas en la ley o establecidas por la practica politica del pais.

Otras mentiras politicas se dirigen a afectar otro conjunto de condiciones epistemicas que, a falta de mejor termino, podrian clasificarse como subjetivas. En este aspecto, algunas mentiras politicas se parecen al gaslighting. De acuerdo con Abramson (2014), el gaslighting es "una forma de manipulacion emocional en la que el gaslighter intenta [...] inducir en el otro la impresion de que las reacciones, percepciones, memorias y/o creencias de esta otra persona no solo son erradas, sino carentes de todo fundamento" (p. 2; traduccion propia) (35), al punto de que la victima misma llega a considerarlas como propias de un demente. Esta forma de manipulacion requiere de multiples incidentes a lo largo del tiempo, mediante los cuales el gaslighter gradualmente aisla a su victima de la realidad, hasta que esta deja de confiar en sus propias capacidades para distinguir cuales de sus creencias son confiables y cuales no. Mediante su estrategia, el gaslighter, en ultimas, busca destruir la posibilidad de toda forma de desacuerdo con su propia vision del mundo, aniquilando las competencias de la otra persona para la deliberacion y la discusion racional. De alli que las tacticas de las que el gaslighter se vale no solo se dirijan a refutar o a descartar posiciones u opiniones particulares que la victima pueda adoptar, sino a eliminarla a ella misma como fuente de posible desacuerdo (Abramson, 2014, p. 10). Algunas mentiras politicas se asemejan al gaslighting: sistematica y gradualmente eliminan la posibilidad de desacuerdo, aniquilando las capacidades epistemicas de aquellos a quienes se dirigen. Si son exitosas, las mentiras politicas asi desplegadas terminan despojando del juicio a aquellos a quienes se dirigen y logran asi que el lider politico, el partido, o el Estado sean quienes determinen cuales creencias hay que adoptar y, por ende, cuales acciones que hay que ejecutar.

Mi propuesta de caracterizacion de la mentira politica podria entenderse como un replanteamiento de la definicion tradicional de la mentira, en especial de su primera, tercera y cuarta condiciones (36). Sostengo que hay mentira politica cuando i) se dirige un enunciado (posiblemente retorico), ii) que se cree falso, o no se cree verdadero, iii) a una audiencia con capacidad de decidir y actuar sobre asuntos sociales, iv) con el fin de socavar diversas clases de condiciones epistemicas que son necesarias para la discusion imparcial de las decisiones y acciones sobre aquellos asuntos.

Esta caracterizacion supone que en la actividad politica rigen reglas de comunicacion diferentes a las del lenguaje cotidiano o del lenguaje propio de la investigacion cientifica o filosofica. Esto se compadece con el hecho de que la politica no es una actividad en la cual sea razonable esperar relaciones basadas en la completa sinceridad o transparencia. Esta es la razon central por la cual mentir en politica no es igual a mentir en otros ambitos y, por lo tanto, la razon a partir de la cual se sigue que las respectivas definiciones de mentir deban ser distintas.

En esta propuesta, expreso la primera condicion mediante una construccion impersonal ("se dirije") para evitar incluir como parte de la caracterizacion de la mentira el requisito de que alguien dirija deliberadamente el enunciado de la siguiente condicion. Esto se debe a que hay algunos enunciados que son producidos con fines distintos de los de las mentiras politicas, pero que una vez entran en el dominio publico son promovidos de manera que cumplan la funcion propia de las mentiras politicas. Un caso claro es el de las fake news creadas con fines publicitarios (clickbait), pero que luego son redirigidas a objetivos politicos. En esta misma condicion, incluyo la posibilidad de que el enunciado sea expresado retoricamente con el fin de incluir los casos de mentiras por desorientacion, falsa presuposicion, ironia o lenguaje codificado, asi como los casos de ambiguedad en los que el hablante deja abierto a interpretacion si quiere decir algo sobre los hechos o sobre sus creencias sobre los hechos. La segunda condicion busca mantener un rasgo central de la mentira en general: se dice (en sentido amplio) algo falso, o que no se cree verdadero. La tercera condicion constituye la mitad de la explicacion de lo que hace especifica a la mentira politica: es una mentira que aparece en una clase particular de discusiones, definida por la audiencia. La capacidad de decidir y actuar sobre asuntos sociales puede estar formal o informalmente establecida; lo esencial en este punto es que el resultado es una decision legitima y con el potencial de alterar las condiciones sociales de la vida en comun. Finalmente, la cuarta condicion remplaza el requerimiento de que para mentir en politica debe existir la intencion de enganar. En mi propuesta, lo crucial en la mentira politica es que el enunciado falso permite ventajas injustas para alguna de las partes de la discusion o que socava la competencia epistemica de los participantes en la discusion politica. La mentira es politica precisamente porque consiste en una forma anormal y quizas ilegitima de persuadir a los demas en discusiones sobre asuntos sociales. En conjunto, las condiciones de esta caracterizacion implican que lo distintivo de la mentira politica no es el simple falseamiento deliberado de la verdad, sino la perturbacion de las condiciones epistemicas que permiten la toma imparcial de decisiones (37).

6. Algunas aclaraciones y consecuencias

i. LO CARACTERISTICO DE LA MENTIRA POLITICA no es elfalseamiento deliberado de la verdad. Afirmar que lo especial de la mentira politica no es el falseamiento deliberado de la verdad no implica afirmar que los politicos no mienten cuando sus mentiras no se ajustan a mi definicion, sino solamente que no estan diciendo mentiras politicas. En efecto, los politicos pueden ocupar tambien otros roles, en virtud de los cuales pueden estar obligados a decir la verdad, o a ser sinceros. Para describir tales mentiras, las definiciones de la mentira comun pueden ser suficientes.

Por otro lado, negar que el falseamiento de la verdad no es suficiente para definir la mentira politica no implica negar que hay situaciones en las que decir la verdad constituye una accion politica, pues, como sostiene Arendt (1967/2017a), "alli donde una comunidad se embarca en la mentira organizada por principio, y no unicamente con respecto a asuntos particulares, puede la veracidad [...] convertirse en un factor de primer orden" (p. 58). De hecho, la expresion publica y repetida de la verdad puede ser la mejor forma de combatir a los mentirosos politicos (38).

ii. La mentira politica tiene que ver con cierta violacion de la confianza. Hay un sentido en que la confianza no tiene lugar en la politica: la politica no es una actividad exclusivamente cooperativa. Como sugiere la idea de las "circunstancias de la politica" de Waldron (1999, p. 102), la politica tiene que ver con el desacuerdo y el conflicto: sin estos elementos, no habria ni siquiera necesidad de politica. Pero hay otro sentido en que mi propuesta sobre la mentira politica la vincula con cierta violacion de la confianza legitima. A la luz de las comparaciones con la trampa (cheating) y el gaslighting, las mentiras politicas constituyen atajos ilegitimos, trampas de las que se vale el actor politico para lograr un acuerdo o motivar un curso de accion en otros, mediante la destruccion de las posibilidades mismas de que estos otros se opongan legitimamente. La mentira politica, en tal sentido, constituye una violacion a la confianza legitima que pueden tener los participantes de la practica antagonica (Applbaum, 1999) del debate de persuasion.

iii. Mi propuesta permite apreciar varias complejidades de la mentira politica y sus conexiones con otros fenomenos. La primera complejidad que permite apreciar es que la mentira politica no es provocada ni exclusiva, y muchas veces tampoco principalmente, por individuos que hacen parte del aparato estatal. De hecho, la mentira politica no puede definirse en funcion de su autor. La mentira politica puede ser cometida por individuos o grupos de cualquier clase con interes de ganar un asunto que es objeto de persuasion en la discusion publica o simplemente de obstaculizarlo: lideres politicos, agencias estatales, medios de comunicacion, grupos de interes, asociaciones de ciudadanos o individuos aislados, grupos de oposicion o de resistencia politica, lideres o miembros de otros estados, o incluso miembros de organizaciones internacionales, legales o ilegales. Por supuesto, los grupos politicos en el poder tienen mas incentivos para generar y propagar ciertas mentiras politicas. Pero, en ocasiones, la accion del mentiroso se limita a provocar las condiciones que facilitan que otros agentes produzcan mentiras politicas inadvertidamente. Las noticias falsas y las teorias de la conspiracion que fluyen a traves de redes sociales son ejemplos pertinentes.

Dada esta complejidad, no es sorprendente que, para trazar el origen y adjudicar las responsabilidades de mentiras politicas dadas, surjan problemas como el de las "manos multiples" (Thompson, 1999), o el de decidir si es mas conveniente fijarse en el contexto o las causas subyacentes que hacen posibles a las mentiras politicas o en las motivaciones individuales de los politicos mentirosos. Finalmente, el sentido e impacto de las mentiras politicas no puede considerarse siempre aisladamente. Como sugiere la comparacion con el gaslighting, las mentiras politicas usualmente hacen parte de un sistema. En efecto, el exito real de las mentiras politicas suele verse solo a largo plazo, cuando los esfuerzos graduales y organizados de los propagadores han surtido efecto. No es una mera excentricidad que el conteo de mentiras de Trump no pare de crecer (39). Ademas, entender las mentiras politicas como parte de un sistema permite conectarlas mas facilmente con otras formas de engano, frecuentes en la era de la posverdad, y a las que, en conjunto, se recurre para pervertir el juicio de los ciudadanos: la charlataneria (bullshit), y la interpretacion sesgada (spin), las medias verdades, el secreto ilegitimo, la desinformacion, etc.

iv. Mi propuesta deja abierta la discusion sobre el mal moral que esa clase de mentira puede producir. Una de las dificultades al definir la mentira comun y corriente es decidir si se trata de un concepto intrinsecamente moral. Kemp y Sullivan (1993) y Margolis (1962) sostienen que la afirmacion "mentir es moralmente reprochable" es tautologica. Estos autores alegan que definir "mentira" sin atender a la carga moral que se quiere transmitir es ignorar la naturaleza misma del termino. Sin embargo, otros autores en este mismo debate, como mencione atras, consideran importante distinguir entre las cuestiones conceptuales y las cuestiones normativas (Carson, 2010; Chisholm & Feehan, 1977; Mahon, 2016). No obstante, si mi propuesta es correcta, no es posible establecer con detalle que es la mentira politica sin esclarecer cuestiones que, aunque no son morales, si son normativas y tienen que ver con cuales sean las reglas y condiciones ideales, epistemicas y morales, para la discusion de los desacuerdos sociales. La mentira politica es un concepto completamente normativo, en tanto describe una clase de accion, al tiempo que la ubica en un espectro valorativo, como minimo, de caracter epistemico.

Quizas la motivacion detras de la distincion entre cuestiones conceptuales y normativas tiene que ver con la necesidad de aislar las preguntas relacionadas con el mal moral que las mentiras pueden producir. Pero entendida de esta manera, la distincion simplifica el problema. Seria mas apropiado considerar el mal moral de las mentiras mediante la distincion entre dano (harm) y perjuicio (wrong) (40). El dano tiene que ver con los obstaculos o desventajas que se producen en el bienestar de una persona o grupo, mientras que el perjuicio tiene que ver con la violacion de una regla moral o un derecho legitimo en cabeza de alguien. Tanto las mentiras como las mentiras politicas pueden producir danos y perjuicios, o solamente unos o los otros. Y aunque, en este esquema, solo sean moralmente reprochables los perjuicios, esto no significa que los danos no exijan alguna medida de correccion o reparacion. Esta ultima consideracion es relevante para una reflexion acerca de cual sea la sancion legal mas apropiada para las mentiras politicas.

7. Conclusion: politicos mentirosos y tramposos democraticos

?CUALES SON EXACTAMENTE las condiciones epistemicas necesarias para la discusion de los desacuerdos sociales o para la discusion politica? ?Cuales son exactamente las reglas que supuestamente rompen los mentirosos politicos? La defensa de un modelo de discusion y persuasion politica supera el objetivo y la extension de este articulo. No obstante, creo que es posible senalar al menos dos alternativas que podrian complementar mi propuesta en esa direccion. En primer lugar, esta la sugerencia de Arendt, especialmente en "Verdad y politica" (1967/2017a, pp. 42-43), segun la cual la "opinion imparcial" constituye la forma legitima del conocer politico, una forma que se nutre tanto de la verdad factual (establecida trabajosamente por parte de historiadores, periodistas y jueces), como del esfuerzo individual y colectivo por representar imparcialmente los puntos de vista de los demas. Arendt no desarrolla cabalmente esta propuesta, pero se podria especular que, en esta concepcion, la mentira politica seria aquella forma de usar el lenguaje que obstaculiza la formacion imparcial de la opinion politica.

La otra alternativa es el llamado "giro epistemico" en la concepcion de la democracia deliberativa, iniciado, entre otros autores, por Elizabeth Anderson (2006) (41). La idea central de este "giro" se resume en el eslogan "la democracia no consiste solo en votar, sino tambien en hablar". Para Anderson, el potencial de la democracia, como mecanismo de toma de decisiones, solo puede aprovecharse completamente si se explota la contribucion de agentes epistemicamente diversos comprometidos con las tareas de deliberar, tomar decisiones, aprender de los fracasos y corregir los errores de decisiones pasadas. La mentira politica, en esta concepcion, seria una forma de obstaculizar el proceso de aprendizaje y auto-mejoramiento colectivo que permiten las democracias. La socavacion que se produce mediante la mentira politica podria articularse alternativamente en el modelo de los deberes y responsabilidades o en el de las virtudes y los vicios epistemicos.

Mediante la propuesta que defendi en este trabajo busque articular la intuicion de que la mentira politica es peculiar porque, ademas de transmitir creencias falsas o fracturar la confianza social, se caracteriza por estropear las condiciones de posibilidad o la calidad de las discusiones sobre los problemas que nos afectan a todos. Esto no implica que la mentira politica, asi concebida, sea inexistente en regimenes no democraticos, pues no hay orden politico que no descanse en mayor o menor grado en la opinion de los gobernados. Pero si implica que no debemos sorprendernos de que las democracias constituyan un suelo fertil para las mentiras politicas. Porque la democracia es el regimen en el que la discusion politica depende mas que en cualquier otro de fragiles esquemas de formacion colectiva de creencias y opiniones; es el regimen en el que las mentiras politicas son mas frecuentes. Tambien en el que pueden ser mas grandes y mas graves.

doi:10.11l44/Javeriana.uph36-72.pmtd

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JUAN SAMUEL SANTOS CASTRO *

* Pontificia Universidad Javeriana, Bogota, Colombia.

Correo electronico: juan.santos@javeriana.edu.co

(1) ? Hay alguna distincion significativa entre la tesis de que la mentira politica es diferente a la mentira comun y la tesis de que la mentira politica es un tipo o caso especial de la mentira comun? A primera vista, la distincion entre estas dos tesis solo es de grado: decir que es diferente, y no un mero tipo o caso especial, significaria que entre la mentira politica y la mentira comun hay mas rasgos distintivos que aquellos que habria si aquella solo fuera un caso especial de esta. Sin embargo, como debe ser obvio, ninguna de las dos tesis implica afirmar que la mentira politica no cuenta como mentira. Quizas lo realmente importante es preguntarse si las diferencias que existen entre la mentira politica y la mentira comun (si es que existen) son lo suficientemente relevantes como para que los recursos que usamos para comprender el fenomeno de la mentira politica y los criterios de evaluacion moral que usamos cuando juzgamos posibles casos debieran ser otros que aquellos que usamos para comprender y evaluar la mentira comun. En este trabajo argumentare que si lo son. Agradezco al evaluador anonimo que me llamo la atencion sobre la necesidad de aclarar este punto.

(2) "conceptual questions about the nature of lying and deception are prior to questions about the moral status of lying and deception because whether or not lying/deception is wrong depends on what lying/ deception is.

(3) "First, lying requires that a person make a statemen t (statement condition). Second, lying requires that the person believe the statement to be false; that is, lying requires that the statement be untruthful (untruthfulness condition). Third, lying requires that the untruthful statement be made to another person (addressee condition). Fourth, lying requires that the person intend that that other person believe the untruthful statement to be true (intention to deceive the addressee condition)".

(4) Sissela Bok enfatiza expresamente esta caracteristica, al definir la mentira como todo "mensaje intencionalmente enganoso en la forma de un enunciado" (Bok, 2010, p. 45. Enfasis en el original).

(5) Por mencionar algunos ejemplos: Arendt (1967/2017a; 1971/2017b) no cuestiona abiertamente la definicion tradicional, pero parece aceptarla solo a medias. Para ella, la mentira politica es aquella falsedad deliberada que atane a los hechos contingentes o a lo que ella llama "verdades de hecho". Por su parte, y aunque con la precaucion usual en un cientifico social, Barnes (1994, pp. 10, 30) acoge la definicion tradicional y la aplica sin notar problemas especificos al ambito de la politica. Bok (2010) define la mentira como todo "mensaje intencionalmente enganoso en la forma de un enunciado" (p. 45) y la usa para explorar la moralidad de mentir en diferentes clases de circunstancias, algunas claramente politicas. Jay (2010, p. 130) revisa numerosas concepciones de la mentira, sin adoptar una en particular y sin notar diferencias entre la mentira comun y la politica, pues parte de su proposito es mostrar que lo que cuente como mentira o engano y como se valore depende de la concepcion de lo politico que cada autor defienda. Finalmente, es tambien la definicion que recogen Tullock (1967), Ekman (1992/2005), Stanley (2012) y Fallis y Mathiesen (2017), en sus analisis sobre el fenomeno de la mentira politica, y Oborne (2005) y Ramsey (2000) en sus discusiones sobre la moralidad de la mentira en politica.

(6) La intencion de enganar es un elemento tan central en las discusiones contemporaneas sobre la mentira que, en su instructiva reconstruccion del debate, Mahon (2016) divide el campo entre lo que el llama "deceptionists" y "non-deceptionists".

(7) Chisholm y Feehan (1977, pp. 143-144) distinguen ocho formas de engano de acuerdo con los criterios de si el engano ocurre por comision o por omision y de si se trata de enganos "simpliciter" (quien engana provoca el engano) o "secumdum quid (quien engana evita que el otro deje de estar enganado). Chisholm y Feehan entienden que la intencion de enganar es precisamente lo que define a todas estas como formas de engano. La mentira, en estricto sentido, seria aquella forma de engano simpliciter que se hace mediante aseveraciones (assertions).

(8) Mediante analisis de prototipo semantico, estos autores encuentran que la intencion de enganar es clave para distinguir a que se llama "lie" (Coleman & Kay, 1981) y a que mentira (Hardin, 2010), de un lado, y a que expresion de cortesia, desorientacion o error, del otro.

(9) Notese que afirmar que es posible mentir sin tener la intencion de enganar no equivale a afirmar que sea posible mentir sin ninguna intencion. Mentir sin intencion (esto es, por negligencia o imprudencia) es imposible, pues cuando alguien hace una afirmacion sin percatarse de que es falsa o equivocada, lo que decimos es que esa persona se equivoco y no que mintio, incluso si como resultado de la falsa afirmacion alguien resulta confundido. Ahora bien, hay ocasiones en que es reprochable transmitir informacion falsa por equivocacion (por ejemplo, cuando quien se equivoca tiene el deber de informarse bien y no lo hace), pero el reproche en estos casos se debe a que el que se equivoca viola un deber epistemico, no a que haya mentido.

(10) Vease, por ejemplo, la caricatura que acompano al articulo de la revista Semana titulado "Santos: 'el tal paro nacional agrario no existe'" (2013). Ciertamente, es posible entender la afirmacion de Santos como una forma de senalar la ilegitimidad de la violencia como medio de protesta (o de control de la protesta), o la ilegitimidad de la instrumentalizacion de la protesta para fines partidistas. La mayoria de los reportes periodisticos resaltaban ese sentido, cuando tomaban en conjunto las afirmaciones del presidente. Sin embargo, como se puede inferir a partir de la redaccion de las noticias en las que se reporto la afirmacion, la expresion sugeria una suerte de sospechosa "miopia" (como se lee en la leyenda de la caricatura) de parte del presidente. Quizas, la expresion fue simplemente desafortunada y confusa. La revista Dinero reporto la noticia asi: "la huelga del sector agropecuario en Colombia, que cumple una semana, deja cuatro muertos, 160 policias y un numero indeterminado de manifestantes heridos y el bloqueo de vias, pese a lo cual el presidente Juan Manuel Santos resto hoy importancia al movimiento de protesta senalando que 'no existe'". Mas adelante, Santos intento aclarar el sentido de su afirmacion diciendo que lo que nego fue el alcance nacional del paro, no la existencia misma de las protestas: "cuando digo que el paro no es nacional es porque esta concentrado en unos pocos departamentos y en unos productos determinados" ("El tal paro nacional agrario no existe", 2013).

(11) Tomo ambos ejemplos de McIntyre (2018, p. 2), donde pueden consultarse las fuentes primarias de ambos episodios. Lo ofensivo en las mentiras descaradas no se explica siempre de la misma forma. Algunas de tales mentiras son ofensivas porque reflejan el cinismo del mentiroso; otras, porque delatan el desprecio del mentiroso por ciertas fuentes de informacion o por ciertas personas; otras, porque buscan exhibir el hecho de que el mentiroso puede mentir sin sufrir ninguna consecuencia; otras, quizas, porque hacen mofa de los personajes a los que se dirigen. La idea relevante para mis propositos es que, independientemente de como funcione la agresion en cada caso, hay enunciados falsos que se dicen con la intencion de agredir u ofender a los interlocutores, y no de enganarlos.

(12) "L5. A person S tells a lie to a person S1 if: 1. S makes a statement X to S1, 2. S believes that X is false or probably false (or, alternatively, S does not believe that X is true), 3. S states X in a context in which S thereby warrants the truth of X to S1, and 4. S does not take herself to be not warranting the truth of what she says to S1".

(13) Mentir, segun Carson (2010), es "invitar a otros a confiar y apoyarse en lo que uno dice mediante la promesa de garantizar la verdad de lo dicho y, al mismo tiempo, traicionar tal confianza mediante la expresion de un enunciado falso que uno no cree verdadero" (p. 15; traduccion propia). ["7o lie is [...] to invite others to trust and rely on what one says by warranting its truth and, at the same time, to betray that trust by making afalse statement that one does not believe to be truth'.]

(14) ? Es el hecho de que la mentira sea dicha por un politico suficiente para considerarla como una men tira politica? A primera vista, la respuesta deberia ser negativa. Los politicos no actuan como politicos todo el tiempo. Pero, quizas, lo importante no es tanto si la mentira es dicha por un politico o si atane o no solamente a sus actos como politico, sino si la dice en un contexto politico. En el caso que presento a continuacion en el texto, aunque el hecho en cuestion pertenecia a la vida privada de Clinton, su investigacion seria usada para probar la integridad moral del presidente estadounidense ante la nacion, lo cual convertiria sus declaraciones en declaraciones politicas (Fallis & Mathiesen, 2017). Mas adelante, afirmare algo un tanto diferente: lo relevante para determinar la naturaleza politica de una afirmacion es que haga parte de una discusion sobre asuntos publicos.

(15) Conferencia Academica Inaugural 2018. Etica de lo publico: responsabilidad de todos, organizada por la Universidad del Rosario, el 13 de febrero de 2018.

(16) Podria pensarse que Koyre se confunde, pues anunciar acciones futuras, sobre cuya ocurrencia nadie puede atribuirse conocimiento, no es exactamente igual que mentir sobre hechos pasados o presentes. Sin embargo, todo anuncio de acciones futuras implica la afirmacion de intenciones presentes y, al menos en este sentido, Hitler habria mentido, en cierto sentido, por ironia.

(17) Por ello, no es irrazonable excluir la ironia de la definicion de la mentira comun, como por ejemplo hace Saul (2012, p. 18).

(18) Atendiendo a un fenomeno parecido, pero en el caso especifico del partido nacional-socialista, Arendt (1973/2006, p. 476) describe la forma en que el conocimiento gradual del lenguaje codificado del partido marcaba la diferencia entre quienes debian ser objetivos de propaganda politica, de adoctrinamiento y lenguaje eufemistico, o de discurso politico sincero.

(19) "Justicia sin impunidad" era la expresion que recogia una de las criticas de aquellos que estaban en contra de que el gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos firmara el acuerdo de paz con la guerrilla de las farc. Segun esta critica, el acuerdo concedia demasiadas ventajas juridicas a excombatientes de la guerrilla que hubieran cometido crimenes de cualquier clase durante el conflicto armado. "Nasty woman" fue una de las expresiones con las que Donald Trump describio a su rival Hillary Clinton durante la campana electoral estadounidense de 2016. La expresion sugiere que se trata de una clase de mujer que merece un especial desprecio porque no cumple con ciertas expectativas de sumision y amabilidad. "La ideologia de genero del acuerdo de paz" fue una expresion que usaron quienes se oponian al acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC y que jugaba con una que se repetia en el texto del acuerdo "enfoque de genero". La variante de "ideologia" pretendia transmitir la idea de que en los acuerdos, las partes trababan de introducir subrepticiamente privilegios o ventajas ilegitimas para las mujeres o para las personas LGBTI. "The basket of undesirables" fue la forma en que Hillary Clinton se refirio a varios de los politicos que apoyaban las politicas del entonces recien electo presidente estadounidense Donald Trump. La expresion pretendia transmitir la imagen de un conjunto de personas con creencias y actitudes homogeneas condenables moralmente. "Los fascistas paramilitares" es una expresion informal que busca describir, no sin cierta exageracion, la posicion politica del segmento de derecha de la politica colombiana.

(20) Un aspecto interesante de esta clase de enunciados es que buscan objetivos perlocucionarios o ilo cucionarios (expresar la alianza, alertar, prescribir modos de accion) mediante enunciados cuyo aparente objetivo ilocucionario es asertorico.

(21) En el debate contemporaneo sobre la mentira, Bok (2010, p. 60) es la autora que admite mas claramente la presuncion en favor de la regla de la veracidad. Baier (1993), por el contrario, la rechaza en su interpretacion de la virtud de la veracidad en los textos de Hume. La regla de la veracidad, con todo, no parece derivarse directamente de la naturaleza del lenguaje. Arendt comenta: "las mentiras solo pasaron a ser consideradas como infracciones graves con el surgimiento de la moral puritana, que coincidio con el auge de la ciencia organizada, cuyo progreso debia asegurarse en el terreno firme de la veracidad y la credibilidad absoluta de cada cientifico" (Arendt, 1967/2017a, p. 25). Para interesantes reconstrucciones de los cambios culturales y morales que llevaron a la prevalencia de la regla de la veracidad en casi todos los ambitos de la vida individual y social contemporanea, ver Trilling (1971-1972), Shapin (1995), Williams (2002) y Foucault (2010). En un tono similar, Jay (2010) describe, en la introduccion a su texto, algunos de los factores que llevaron a convertir en fetiches morales a valores como la veracidad, la transparencia y la sinceridad en el discurso publico norteamericano.

(22) Estos autores advierten que su distincion es diferente de la famosa distincion kantiana entre los mismos terminos.

(23) Hay un interesante paralelo entre esta forma en que se contraponen convencer y persuadir, de un lado, y la discusion sobre las diferencias entre conocimiento y opinion politica que propone Arendt (1967/2017a), del otro.

(24) En contraste, ganar la adhesion universal es el objetivo de la ciencia politica o de la filosofia politica. No obstante, lo anterior no excluye la posibilidad de que, en el intento por ganar la adhesion de una audiencia particular, los actores politicos invoquen a veces valores, creencias u opiniones que, en si mismos, ameritan adhesion universal.

(25) En un pasaje frecuentemente citado, Arendt (1967/2017a) anota: "nadie ha dudado jamas con respecto al hecho de que la verdad y la politica no se llevan demasiado bien, y nadie, que yo sepa, ha colocado a la veracidad entre las virtudes politicas" (p. 15).

(26) "such that P (if P), and not P (if not P)"

(27) Grant (1997) sostiene que esta es la leccion politica fundamental en la obra de Maquiavelo. Segun esta autora, para Maquiavelo, "la politica se trata de crear asociaciones utiles con personas, cuyos intereses coinciden solo parcialmente con los propios [...] [se trata de crear asociaciones] con gente que en ultimas compite con uno" (p. 21; traduccion propia). ["politics is about creating useful partnerships with people whose aims overlap, but do not coincide with, your own [...], with people who are ultimately your competitors "]. Waldron (1999) denomina "circunstancias de la politica" precisamente a la clase de situaciones en las que se requiere llegar a acuerdos que lleven a la accion en concierto con otros que no comparten los propios valores, opiniones o creencias (p. 102).

(28) Para aclarar, se habia llegado al consenso de que la evidencia indicaba, con un alto grado de confianza, que el consumo frecuente de cigarrillos era la causa de varias enfermedades cronicas. Naturalmente, ninguna investigacion empirica puede establecer con certeza absoluta la relacion causal entre dos hechos.

(29) Tobacco Industry Research Committee (TIRC).

(30) El negacionismo cientifico involucra varias formas de engano, no solamente la mentira. Sin embargo, representa un claro ejemplo de lo que Arendt (1967/2017a, p. 61) llama la "mentira moderna": aquella mentira organizada y sistematica, promovida por intereses economicos y politicos poderosos, dirigida a todos los ciudadanos sin distinciones y encaminada no tanto a remplazar unas de sus creencias por otras, sino a destruir su sentido de la realidad.

(31) "Fake news is the presentation of false claims that purport to be about the world in a format and with a content that resembles the format and content of legitimate media organisations." Talisse (2018) sostiene que es imposible definir que cuenta como una noticia falsa sin incurrir en partidismo. McGonagle (2017) las define como "desinformacion que es presentada, o es probable que sea percibida como, noticias" (p. 203, traduccion propia) ["disinformation that is presented as, or is likely to be perceived as, news"]. Las noticias falsas no son un fenomeno reciente. Segun McIntyre (2018, p. 97), para algunos, las noticias falsas son tan antiguas como las noticias mismas. La idea no es irrazonable, si se toma en cuenta que el concepto de objetividad periodistica y su valoracion como guia de la labor organizada y profesional de reportar los hechos son nociones relativamente recientes (quizas de finales del siglo XIX); mucho mas reciente, en todo caso, que la diseminacion de noticias impresas. Pero, ademas, la informacion parcial, incluso partidista, se veia a comienzos del siglo XX en Norteamerica como una respuesta valida frente al monopolio de informacion que detentaban los poderes politicos y economicos (McIntyre, 2018, pp. 103-104). McIntyre (2018, p. 104) sugiere que las noticias falsas nos sorprenden mas que todo porque nos hemos acostumbrado, al cabo de un siglo, a esperar neutralidad en nuestras fuentes de informacion.

(32) Tambien hay noticias falsas sobre las celebridades de Hollywood o sobre los efectos de ciertos productos comerciales de consumo masivo.

(33) Fallis y Mathiesen (2017) sostienen que para entender la manera en que funcionan las mentiras politicas es crucial rechazar la idea de que mentir a un grupo de individuos es igual a mentir a cada uno de los individuos que conforman el grupo por separado ("summative plank"). Cuando los politicos mienten a grupos de individuos, pueden aprovecharse de las ventajas de la comunicacion masiva, del "targeting" de subgrupos o apelar a presuposiciones compartidas, como la identidad colectiva o las creencias comunes o de grupo. Cuando el politico apela a tales "ventajas" epistemicas, como anotare a continuacion en el texto, podria entenderse que comete una especie de trampa.

(34) El gaslighting es un tipo extremo de manipulacion psicologica. No existe, a mi juicio, un termino en espanol que se refiera al mismo fenomeno. El nombre de gaslighting se deriva de la obra de teatro Gaslight, escrita por Patrick Hamilton y presentada por primera vez en 1938 y luego llevada al cine por el director Thorold Dickinson en 1940. En la historia, un esposo manipula psicologicamente a su esposa con el fin de quedarse con las joyas de esta. En varias escenas, el esposo sube al atico de la casa en la que ambos viven a buscar las joyas. Dado que las luces del atico dependen del mismo defectuoso sistema de gas de las del resto de la casa, cada vez que el prende aquellas, las demas luces pierden intensidad.

(35) "a form of emotional manipulation in which the gaslighter tries [...] to induce in someone the sense that her reactions, perceptions, memories and/or beliefs are not just mistaken, but utterly without grounds'.

(36) Recuerdese en este punto la reflexion de la nota 1 sobre la pregunta de si hay alguna distincion significativa entre la tesis de que la mentira politica es diferente a la mentira comun y la tesis de que la mentira politica es un tipo o caso especial de la mentira comun.

(37) ? Por que llamar a tales condiciones "condiciones epistemicas"? La respuesta corta es que me refiero a condiciones que establecen como se debe recoger y evaluar la evidencia y como se deben valorar los argumentos que son discutidos entre las partes de la tercera condicion. Otra pregunta que podria surgir en este punto es si el cambio que propongo en la cuarta condicion implica que la mentira politica deja de ser una forma de engano. No creo que este sea el caso. Aquello que caracteriza esencialmente la accion de enganar es lograr que el destinatario del engano crea algo, falso o que el que engana no cree verdadero, y que es diferente a lo que el destinatario de hecho cree. Mi propuesta conserva esta idea, pero la extiende a la discusion persuasiva: la funcion de la mentira politica es alterar ilegitimamente las condiciones en las que ciertas audiencias se persuaden mutuamente para formar las opiniones y tomar las decisiones que las afectan.

(38) Estudios recientes sugieren que, a pesar de todas las formas de sesgo cognitivo que las mentiras politicas pueden explotar (en especial el llamado "backfiring effect"), existe tambien un punto limite: un grado alto de exposicion permanente y fundada a la verdad puede lograr que quienes estan radicalmente persuadidos de una mentira logren salir de tal estado. Vease Redlawsk, Civettini y Emmerson, 2010.

(39) Segun el Toronto Star, Trump habria dicho 1.972 mentiras entre la fecha de su posesion como presidente y el 12 de julio de 2018. Segun el Washington Post, el conteo de mentiras habia ascendido a 8.718 para el 17 de febrero de 2019.

(40) Para una instructiva discusion sobre estos dos conceptos, vease Feinberg, 1984, pp. 31-36.

(41) Para una revision de la literatura pertinente y una propuesta novedosa y sugerente de las ventajas epistemicas de la deliberacion democratica, vease Landemore, 2013.
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Author:Santos Castro, Juan Samuel
Publication:Universitas Philosophica
Date:Jan 1, 2019
Words:15184
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