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PERCUTORES LITICOS DE LA PAMPA DEL DESIERTO DE ATACAMA (NORTE DE CHILE): TECNOLOGIA, HUELLAS DE USO, DECORACION Y TALLADORES.

HAMMERSTONES FROM THE ATACAMA DESERT PAMPA (NORTHERN CHILE): TECHNOLOGY, SIGNS OF WEAR AND TEAR DECORATION AND KNAPPERS

La litica ha ocupado historicamente un lugar privilegiado en el estudio de los cazadores recolectores desde la arqueologia. Tanto que podriamos decir que la piedra se ha convertido en su material por excelencia y la talla en una de las actividades que como arqueologos mas conocemos. Paradojicamente es muy poco lo que se ha escrito sobre las herramientas involucradas en los procesos de talla litica, tanto percutores como retocadores. En Chile la carencia es aun mas grande, sin que exista una publicacion dedicada a su estudio o descripcion.

En este trabajo se presenta el analisis de un conjunto de percutores liticos asociados a un extenso taller ubicado en la pampa de Antofagasta, en pleno corazon del desierto de Atacama. Si bien esta pampa es reconocida por la abundancia de talleres liticos, escasas investigaciones especificas se han publicado sobre ellos (Le Paige 1970), algunos como parte de estudios de impacto ambiental (Blanco et al. 2010; Peralta et al. 2010). Sin embargo, Max Uhle (1916, 1917) en la decada de 1910 ya los mencionaba al interior de Taltal, para el producto de la explotacion de roca por cazadores-recolectores litorales para confeccionar puntas de proyectil y cuchillos. Una cuestion muy probable, mas si consideramos que estas poblaciones fueron las unicas de la region que vivieron de la caza-recoleccion durante toda su historia precolonial, dependientes de una tecnologia donde la litica ocupo un papel protagonico por mas de 10 mil anos (Ballester y Clarot 2014; Mostny 1964; Nunez 1984; Salazar et al. 2015).

El estudio de los percutores nos permitira discutir acerca de quienes pudieron estar detras de la explotacion de un taller distante a mas de 115 km del litoral, su organizacion tecnologica, estrategias de abastecimiento de materias primas y actividades de percusion dura. Lo haremos a partir de un estudio morfologico, tecnologico y de huellas de uso realizado sobre 173 artefactos, la totalidad del conjunto identificado en el sitio. A esto hay que agregar que una fraccion importante de ellos presentaba ademas decoraciones con pigmento rojo, un aspecto de enorme importancia arqueologica, ya que deja en evidencia una faceta desconocida del mundo de los talladores, aquella de los valores esteticos, cognitivos y simbolicos tras una practica historicamente vista desde el frio lente de la eficiencia y productividad.

Emplazamiento y Naturaleza de la Muestra

El conjunto de percutores fue analizado integralmente in situ, sin realizar recolecciones superficiales, excavaciones o intervenciones del sitio arqueologico. La coleccion hace parte de un extenso taller litico ubicado en el interior de Antofagasta (24[grados]08'22"S / 69[grados]23'13"W), en pleno corazon del desierto de Atacama, a 1.715 msm y 115 km en linea recta de la costa, en la pampa Augusta Victoria y a los pies de un pequeno cerro parte de la Cordillera de Domeyko (Figura 1) (Vasquez 2009).

Luego de la identificacion en terreno del Taller B, como lo hemos denominado, realizamos prospecciones lineales radiadas desde el centro hacia el exterior con la finalidad de definir sus limites, permitiendonos establecer su perimetro y area total. Posteriormente implementamos un sistema de prospecciones sistematicas con una intensidad definida por transectas paralelas cada 50 m, dentro del poligono del sitio. Se prospectaron 47 transectas de 1,63 km, con 76,61 km prospectados. Cada locus de talla fue registrado contemplando UTM, diametro, fotografia, caracterizacion de materia prima, numero total de piezas en superficie, ademas de cantidad de desechos, nucleos y percutores.

El taller se emplaza justo sobre una fuente litica secundaria, un deposito regolitico conformado por un extenso manto superficial de nodulos con corteza (Figura 2), arrastrados gracias a una antigua red hidrica activada muy esporadicamente por eventos fuertes de lluvias que interrumpen el predominante regimen de aridez del desierto de Atacama (McKay et al. 2003). Segun estudios petrograficos, los nodulos corresponden a rocas igneas extrusivas e intrusivas, como andesitas, riolitas y dacitas, ademas de calcedonias (Crisostomo y Figueroa 2016). En general presentan formas angulares, con baja erosion mas que la eolica formando patinas superficiales, de tamano medio a pequeno con corteza.

En total registramos 301 locus de talla en una extension de 375 ha, sin evidencias de otras materialidades aparte de la litica que ayudaran a precisar la temporalidad del sitio (Tabla 1). Los locus se distribuyen aleatoriamente en los faldeos de dos pequenos montes que alcanzan los 1.800 msm. Se componen unicamente de desechos liticos primarios de la etapa inicial de la cadena operativa para la confeccion de matrices bifaciales (algunas fracturadas en el sitio), con altos porcentajes de corteza en su anverso y de tamanos relativamente grandes, junto a nucleos descartados y trozos angulares (Figura 2). Destaca la completa ausencia de desechos secundarios, por faconnage y de retoque. Los unicos artefactos identificados en el sitio fueron los percutores. Solamente destaco una estructura semicircular de muro por amontonamiento de rocas asociados a un conjunto de eventos de talla, lugar donde habian guardados mas de una decena de percutores (Figura 2).

Definiciones Basicas sobre Percutores

Un percutor es una herramienta de talla litica cuya funcion es proveer la energia cinetica necesaria para desprender lascas de un nodulo de roca, sea para tallar una forma predeterminada o extraer derivados a ser utilizados como artefactos (Aschero 1975; Bate 1971; Escola 1993; Inizan et al. 1995). Son empleados en labores definidas como de percusion dura, usualmente en las primeras partes de la secuencia operativa de la talla litica (Inizan et al. 1995; Speth 1972). En este tipo de talla, el nivel de dureza y el tamano del percutor deben ser necesariamente mayores que el de la piedra que se esta trabajando, caracteristicas fisicas diferenciales que permiten, sumado a la fuerza del tallador y su experticia, fracturar la pieza y desprender lascas (Inizan et al. 1995).

Generalmente carecen de formatizacion aprovechando las propiedades naturales del soporte (Escola 1993), aunque algunos cuentan con sistemas de enmangue, sujecion o modificaciones para el resguardo de los dedos (Bate 1971; Craddock 1994). Sin embargo, las mayores modificaciones fisicas se generan por su uso, como resultado de los impactos sobre el nodulo que se esta trabajando, dando mayor informacion acerca de su utilizacion que de su manufactura (Escola 1993).

Escola (1993) define tres criterios por los cuales son seleccionados los soportes para percutores: (1) tamano, (2) forma y (3) peso. Adicionalmente hemos agregado (4) disponibilidad y (5) dureza. El primero por ser una variable medioambiental basica que define que se puede usar y que no, el campo de posibilidades, incorporando ademas las estrategias de abastecimiento de soportes que involucren desplazamientos y transporte, un punto importante en nuestro caso de estudio. La dureza, por su parte, es un factor fundamental en la funcion de tallado, siempre considerada en relacion a la matriz que se esta trabajando.

El tamano y peso de los percutores son variables necesariamente ligadas entre si. En una misma roca al aumentar el tamano de la pieza se incrementara tambien su peso. Piezas mas grandes y masivas son generalmente utilizadas en las etapas iniciales de las cadenas operativas del trabajo litico, y pueden llegar a constituirse en martillos o mazos, especialmente cuando la fuente de extraccion es primaria tipo afloramiento rocoso--propiamente "canteras"--desde donde se extraen bloques moviles y maniobrables (Craddock 1994; McGuire 1891; Mead 1921; Timberlake y Craddock 2013). En esta etapa la actividad es muy similar a la mineria artesanal, siguiendo el mismo precepto basico. Aqui la aplicacion de energia humana junto al peso del artefacto se suman como fuerza a dirigir sobre el material para extraer fragmentos de roca. En las siguientes etapas de las cadenas operativas son necesarios percutores de menor tamano para mayor precision en los golpes y generar fuerzas dirigidas a puntos especificos, guiando adecuadamente las fracturas. Se reduce asi el peso y tamano de los percutores, mientras que la variable forma adquiere cada vez mayor relevancia. Percutores con secciones de impacto reducidas, tamanos maniobrables y relativamente ergonomicos, facilitan golpes certeros y dirigidos para una talla precisa. Visto asi, el mundo de los percutores es amplio y existen diversos tipos segun la etapa de la cadena operativa.

Las huellas de uso son un excelente indicador de aspectos tecnicos de su empleo, pero tambien de relaciones de dureza entre percutor y nucleo (Crabtree 1972; Escola 1993; Wright 1992). El emplazamiento especifico de las huellas en el percutor marca el punto de impacto sobre el nucleo, dejando libre el area de sujecion del tallador. En este sentido, la concentracion de desgaste o modificaciones por uso en sectores restringidos de las piezas informa sobre formas de uso regulares, con puntos de impactos definidos y estandarizados. Esta concentracion de huellas puede relacionarse con la morfologia de las piezas, ya que suele privilegiarse la seccion con mejores cualidades tecnicas para la talla. Las huellas difieren en naturaleza segun el grado de fuerza involucrada en los golpes, tipo de impacto, dureza de ambas materias primas y gestos del tallador, dejando marcas en la roca que van desde leves piquetes o estrias superficiales hasta el desprendimiento de grandes lascas, o en casos mas extremos, su completa fractura (Escola 1993).

Metodologia de Analisis

Luego del registro general de los datos de terreno, se procedio a hacer un estudio dirigido de cada uno de los percutores. La totalidad de los analisis se realizaron in situ para no generar impactos sobre el sitio arqueologico. El analisis estuvo dirigido hacia el registro de los aspectos morfologicos, tecnologicos y huellas de uso.

Para el registro morfologico se definio cada percutor segun una categoria general de forma (Figura 3A-E): (A) esferoidal u ovoidal; (B) discoidal, de seccion achatada; (C) cilindrica, de seccion semicircular; (D) cilindrica, de seccion achatada; y (E) cilindrica, de seccion triangular o de tres aristas longitudinales. Su morfometria se registro midiendo un conjunto de las variables (Figura 3F): (1) diametro mayor o largo total, de extremo a extremo; (2-3) dos diametros de seccion medial (maximo y minimo); (4) el perimetro total del largo y (5) de la seccion medial de la pieza; ademas del peso.

El analisis tecnologico y de huellas de uso se oriento al registro de las modificaciones por manufactura y utilizacion de cada pieza. Se consideraron variables como tipo de modificacion, ubicacion, naturaleza e intensidad de las huellas, ademas de rasgos decorativos, siguiendo los parametros de Escola (1993). Para la ubicacion de las huellas se definieron cuatro posibilidades: unipolar, cuando estaba en uno de los extremos; bipolar, en ambos extremos; lateral, para el borde perimetral; y plantar, en el caso de que estuviera en sus caras.

El tipo de huellas fue definido segun distintos grados de alteracion de las superficies utilizadas de la pieza, sin que la numeracion secuencial signifique etapas de un proceso lineal de uso y desgaste, sino solo el nivel de modificacion (Figura 3G). Grado 0, superficies utiles que no presentan modificaciones o huellas visibles de uso. Grado 1, leve piqueteado o punteado superficial, sin modificaciones sustanciales de la forma original. El Grado 2, hoyuelos y piquetes mas prominentes que llegaron a modificar la forma general de la pieza, aplanandola o generando un plano acentuado de desgate. El Grado 3, modificaciones del punto de impacto del artefacto, con algunas leves astilladuras o desprendimiento de fragmentos del percutor, asociado ademas a un machacado de la superficie fracturada. El Grado 4, astillamientos prominentes hacia las caras de los percutores, en algunos casos agrupando varios negativos laterales de extracciones, dejando los extremos de uso con filos acentuados y abruptos. El Grado 5, piezas quebradas producto de los golpes contra el soporte, eliminando el punto de impacto del percutor.

En los procesos de manufactura de los percutores se consideraron posibles modificaciones intencionales de la forma del soporte (modelamiento, adicion de partes) y elementos que impliquen la alteracion de sus superficie (decoraciones). Se registro su ubicacion segun se encontraran en una o ambas caras principales y/o en el perimetro lateral. En cuanto a posibles decoraciones se senalo su naturaleza (grabado o pintado), ademas de si se trataba de motivos figurativos, lineales o simples manchas.

Resultados

En el extenso taller de 375 ha los unicos artefactos presentes y asociados a los locus de talla son los percutores liticos, dando cuenta del valor especifico y restringido de este espacio para sus ocupantes en el pasado. Un taller con una materialidad acotada a ese tipo de actividad laboral y productiva. Es por esto que los percutores se encuentran por lo general asociados directamente al locus de talla (n=155/89,6%), a excepcion de 18 de ellos (10,4%) ubicados aislados en el paisaje o junto a la unica estructura (Tabla 1). En total hay una densidad de 0,57 percutores por cada locus de talla, o en terminos simples un percutor por cada dos locus, frecuencia que demuestra una alta tasa de recambio de las herramientas de talla y que probablemente no fueron reutilizados en muchos procesos de trabajo.

En relacion a las variables metricas puede notarse una alta estandarizacion de las formas utilizadas como soporte, en primer lugar, porque se seleccionaron exclusiva y unicamente guijarros de formas redondeadas. Las cinco categorias de forma que definimos son en terminos generales similares entre si (Figura 3A-E), variando solo en aspectos metricos y en la seccion medial de las piezas (semicircular, achatada o triangular). Dentro del conjunto los guijarros que tienden a formas esferoidales u ovoidales (tipo A) son los menos frecuentes (7,5%), predominando mas bien aquellos de secciones achatadas y triangulares (77%), caracteristicos de cierto tipo de erosion en su formacion (tipos B, D y E) (Tabla 2).

La Figura 4 muestra que en general las piezas tienden a ser mas largas que esferoidales, tanto desde las medidas de sus diametros (1-3) como de sus perimetros totales (4-5), tratandose de formas mas bien oblongas o cilindricas (77%) (Tabla 2). De igual manera grafica que sus secciones mediales son en general asimetricas y achatadas (2-3). En conjunto se puede apreciar cierto grado de estandarizacion de las formas escogidas para utilizar como soportes, primando las piezas alargadas, oblongas y de secciones achatadas, de rangos metricos relativamente restringidos y acotados, cuyo peso tampoco varia en gran medida (Figura 5).

Del total, solamente dos percutores (1,17%) no contaban con huellas de uso en sus superficies, un porcentaje menor (8,09%) las contenia unicamente en uno de sus polos, mientras que el universo restante (90,75%) las tenia en ambos polos o extremos (Tabla 3). En ningun caso se evidenciaron huellas laterales, perimetrales o en las caras principales de las piezas, mostrando una tendencia de utilizar ciertas secciones especificas de los percutores para los impactos sobre la roca, con puntos definidos y estandarizados de accion, establecidos seguramente por gestos, formas de tomar los artefactos y cierta ergonomia compartida tras el proceso de trabajo de talla litica.

Las huellas mas comunes son las del grado 2, 4 y 3 (en ese orden), con una muy baja tasa de percutores quebrados (Tabla 3). Es interesante notar que la gran mayoria de las piezas no se encuentran descartadas por fractura y que aun disponen de cualidades tecnologicas para seguir siendo utilizadas en labores de percusion. La existencia de percutores sin uso (1,17%), otros con huellas en solo uno de los extremos (8,09%) y algunos con marcas de baja intensidad refuerzan esta idea, por lo que detras de su descarte debieron jugar factores que se encontraban por sobre el agotamiento de sus cualidades tecnicas y potencial de uso.

La unica modificacion intencional de los guijarros para convertirlos en percutores fue su decoracion superficial, no existiendo modelamientos o anadidura de secciones (Tabla 2). Las decoraciones son en todos los casos aditivas mediante el pintado de parte de sus superficies utilizando un pigmento rojo, sin senales de grabados o incisiones (Tabla 2). En total se registraron 28 piezas con decoracion (16,19%), 23 de ellos asociados a locus de talla, dos en la Estructura 1 y tres aislados, todos con huellas de uso unipolar (n=3) o bipolar (n=25), por tanto utilizados como percutores. Si bien el porcentaje de la muestra con estas expresiones pictoricas es relativamente menor, no hay que descartar posibles factores tafonomicos que pudieran haber estado involucrados en su conservacion, ya que todos los artefactos en que se detecto pintura la tenian solo en una de sus dos caras principales y mas extensas, justamente sobre aquella enfrentada al piso y protegida de los agentes erosivos como el sedimento desplazado por el viento. Esto implica que los percutores bien pudieron estar originalmente pintados en mas de una cara y que los procesos postdepositacionales fueran los responsables de su estado actual.

Las piezas no estan todas decoradas de la misma forma (Figura 6, Tabla 2). Una fraccion importante no dispone de motivos definidos o distinguibles, sino mas bien solo manchas o concentraciones amorfas de pigmento sobre la superficie (n=21/12,14%) (Figura 6J, F). Debido a los mismos factores tafonomicos, bien podrian estas manchas haber correspondido a motivos que fueron borrados, despintados, desvanecidos y privados de su forma original, aunque tampoco puede descartarse que solo fueran pintados o manchados con el unico fin de tenirlos de rojo.

Una fraccion de ellos (n=7/4,05%) si exhibia motivos definidos por trazos lineales rectos, paralelos al eje principal y mas largo de las piezas, recorriendo solo una de sus caras de extremo a extremo (Figura 6D, E, G, K). Los grosores de estas lineas no llegan a superar los 3 cm y el largo se define en funcion del tamano de la pieza. Es notable que en todos los casos las lineas tengan la misma direccion, de polo a polo o de superficie de talla a superficie de talla, cruzando una de sus caras principales.

Uno de los percutores destaca dentro de conjunto debido a un decorado mas sofisticado y delicado, compuesto de un preciso pintado lineal que recorre no solo transversalmente y a lo largo una de sus caras principales, sino tambien el contorno de todo su perimetro o borde lateral (Figura 6A-C). Este ejemplo da cuenta el grado de complejidad y simbolismo tras estas representaciones sobre soportes moviles. Lamentablemente la cara pintada de la pieza era tambien aquella que se encontraba hacia abajo y protegida, por lo que es dificil saber si la otra tambien estaba pintada.

Discusion de los Resultados

En el taller la dispersion de percutores se encuentra definida por la concentracion del locus de talla, y estos en funcion de la disponibilidad natural de recursos liticos superficiales. El mayor volumen de los artefactos esta asociado a los locus de talla, mientras que solo una fraccion menor se encuentran aislados en el paisaje. Una situacion especial ocurre en la unica estructura de rocas al interior del sitio (Figura 2A-C), poseyendo una concentracion inusual de percutores apilados uno al lado de otro sin asociacion directa al locus de talla, dando cuenta de un posible contexto de acumulacion, almacenamiento o cache de estas piezas (Franco et al. 2011), situacion que se vuelve mas factible si agregamos que uno de ellos no presenta si quiera huellas de uso. Ante esta condicion la estructura bien pudo constituir un espacio de articulacion dentro del area general del taller, a modo de centro de trabajo donde se acopiaba parte de las herramientas para las actividades de talla, ademas del descanso o pernocte.

Es interesante que el mayor volumen de los percutores fuera descartado sin perder las cualidades tecnicas para continuar su vida util, dejados en el taller sin estar terminados. Algunos presentan huellas leves y unos pocos extremos sin evidencias de uso, situacion que lleva a pensar que su descarte pudo tener que ver con factores ajenos a su potencial tecnico. Varias razones pudieron existir tras la intencion de no llevarse consigo los artefactos luego de la labor de talla, sea para disminuir el kit a cargar de vuelta a casa, dejarlos en el taller para reutilizarlos en una futura campana, o marcar con artefactos un territorio propio de explotacion, entre otras tantas posibilidades. Lo claro es que algunos no volvieron a ser utilizados, una fraccion menor estan completamente quebrados por uso (presentan golpes de impacto), y otros nunca fueron utilizados para tallar, evidenciando distintas estrategias de transporte, uso y descarte, expresion material de su organizacion tecnologica.

La concentrada y sectorizada ubicacion de las huellas de uso en los percutores, exclusivamente en sus extremos o polos, es reflejo seguramente de una norma o pauta definida acerca de cuales son los puntos de impacto, ademas de como emplear y manipular los artefactos. Normatividad que tambien se expresa en sus formas, utilizando exclusivamente guijarros tendientes a siluetas oblongas y achatadas, de medidas y pesos relativamente regulares y uniformes. Todos estos factores apuntan a una estricta seleccion de soportes y un manejo estandarizado, habitual y conocido de las herramientas de talla. Un diseno comun y ergonomia de los artefactos regido por canones estilisticos y productivos compartidos.

Los guijarros utilizados no fueron obtenidos en las inmediaciones del taller. El escenario donde se emplaza el sitio se caracteriza por una red hidrica que actua solo intermitentemente, con flujos esporadicos alimentados por aguas lluvias generadas dentro de ciclos ambientales largos (usualmente decadales). Esta situacion genera un panorama geologico y litico definido por un bajo porcentaje de clastos de tamano medio a pequenos depositados por arrastre en la superficie del desierto, predominando las formas angulares con aristas definidas, con niveles bajos de erosion casi exclusivamente por factores eolicos (patinas). Estas condiciones locales no son las necesarias para la formacion de guijarros con el grado de redondez y pulimiento caracteristico de los soportes utilizados para los percutores. Sus rasgos mas bien, por su pulimento y cuerpo semiesferoidal, corresponden a formas generadas por procesos de erosion agresivos, por friccion constante e intensa, caracteristicos de abrasiones por flujos de agua que arrastran constantemente las piezas generando la friccion y el movimiento necesario para la formacion de las peculiares siluetas de los guijarros (Domokos y Gibbons 2012; Krumbein 1941).

Estas condiciones se presentan en sistemas fluviales y marinos, en ambos teniendo al flujo de agua como principal agente de desplazamiento (Wentworth 1922). Debido a que ambos ambientes presentan cinematicas, dinamicas fisicas y fuerzas disimiles, generan formas peculiares de guijarros, lo que permite distinguir su origen geologico segun algunos de sus atributos morfologicos (Dobkins y Folk 1970; Kelly 1983). En los sistemas fluviales el desplazamiento del sedimento ocurre en un eje lineal y en un solo sentido, variando la intensidad y fuerza del transporte segun la pendiente y alimentacion del afluente, donde el ruedo por arrastre crea guijarros en general de formas esferoidales u ovoidales en el cual la abrasion se aplica similarmente en todas las superficies de la roca (Domokos et al. 2014; Kelly 1983). En estos casos el grado de redondeamiento del guijarro dependera de su ubicacion en el eje de descenso del curso fluvial, presentando mayor grado de pulimento hacia su seccion final debido a una historia mas larga de abrasion (Attal y Lave 2009).

En las playas marinas, por el contrario, la cinematica y el flujo del agua son orquestados por el vaiven de las olas, arrastrando los sedimentos hacia afuera y hacia adentro en un movimiento bidirectional sobre la superficie de la playa (Landon 1930; Wentworth 1921, 1922). Esto genera guijarros en general de formas achatadas, discoidales y oblongas en la zona de transporte de la ola, debido a que los sedimentos mas que rodar tienden a arrastrarse por una de sus superficies aplicandose toda la abrasion y friccion sobre sus caras principales (Dobkins y Folk 1970; Landon 1930). Por esto las secciones mediales de estos guijarros tienden a ser achatadas o triangulares, con caras planas, no esferoidales. Estos ultimos en playas marinas suelen desplazarse fuera del area de rompimiento de la ola hacia el interior del mar a mayor profundidad gracias a su capacidad de rodar aprovechando la gravedad y pendiente (Landon 1930).

La existencia de guijarros de formas distintas en ambos ambientes es una buena herramienta para inferir su sistema de abastecimiento. Nuestra muestra se compone principalmente de guijarros de secciones achatadas y triangulares (77%), predominando las piezas alargadas u oblongas (77,5%) por sobre las esferoidales u ovoidales (7,5%). Esta tendencia dice relacion con procesos de abrasion y erosion de sistemas marinos, no fluviales.

Si los guijarros provienen de una formacion marina, tal vez las ideas que hace mas de un siglo enunciaban Max Uhle (1916, 1917) y Augusto Capdeville (Mostny 1964) acerca de la explotacion de estos talleres pampinos por cazadores-recolectores litorales podria ser acertada. Asi tambien lo han expresado otros autores posteriores, tanto desde el estudio de los talleres como de la litica litoral (Ballester y Clarot 2014; Bird 1943; Blanco 2016; Blanco et al. 2010; Castelleti 2007; Galarce y Santander 2013; Garcia-Albarido y Castro 2014; Nunez 1984; Peralta et al. 2010; Salazar et al. 2015). En palabras de Uhle (1917:49) luego de su excursion en la pampa de Taltal:
   en medio de ella, a alturas de 2.000 metros
   y mas, existen restos de murallas de piedra
   en forma de herradura (para abrigo) rodeada
   de millares de fragmentos de cuarzo y
   rodados cilindricos llevados al lugar por
   el hombre para servir de instrumentos en
   la fabricacion de sus puntas de flechas,
   puntas de lanzas, raspadores, etc.


Las similitudes con el taller por nosotros estudiado son evidentes, no solo por los millares de fragmentos liticos, sino tambien por los guijarros o rodados cilindricos utilizados como percutores y por la presencia de una estructura semicircular junto al taller. Tanto fue el interes de Uhle por los percutores que publica una lamina donde se aprecia claramente sus formas oblongas y achatadas, tal como las que componen el Taller B (Figura 7).

En el litoral es comun la presencia de guijarros marinos utilizados como percutores (Berdichewsky 1965; Bird 1943; Duran et al. 1994/1995; Garcia-Albarido 2012; Garcia-Albarido y Castro 2014; Mostny 1964). En Morro Colorado justo al norte de Taltal, por ejemplo, Junius Bird (1943) describe algunas de estas piezas asegurando que se manufacturaban sobre guijarros marinos redondeados. En 2016, mientras analizamos su coleccion arqueologica en el American Museum of Natural History de New York, estudiamos tres de estos percutores sobre guijarros con las mismas huellas de uso en sus extremos, dos de ellos ademas decorados con pigmento rojo (p.ej. Figura 8). Percutores con colorante rojo son mencionados tambien en otros sitios costeros como Copaca 1, Caleta del Fierro 2, Guasilla 2, Caleta Errazuriz y La Chimba 13 (Duran et al. 1994/1995; Garcia-Albarido 2012; Garcia-Albarido y Castro 2014), demostrando una amplia distribucion geografica y temporal. Si bien algunos autores han interpretado la presencia de este colorante por el uso de los percutores ademas como manos para moler el pigmento (Duran et al. 1994/1995; Garcia-Albarido 2012), la existencia de motivos lineales en las piezas de los talleres liticos interiores y la alta recurrencia de ambas expresiones hace pensar mas bien en decoraciones intencionales y no solo en una respuesta funcional de su uso.

Las decoraciones lineales en algunos de los artefactos del taller interior son elocuentes y claras (Figura 6D, E, G, K), de las cuales una destaca por su mayor sofisticacion pictorica (Figura 6A-C). En ella la decoracion lineal atraviesa transversalmente una de sus caras y recorre todo el perimetro de su contorno, demostrando un diseno intencional y un cierto esquema de dibujo ya establecido. La linea es delicada, relativamente homogenea y cuidadosa de no quebrar la idea predefinida. Es interesante notar que los piquetes y hoyuelos polares generados producto del uso de este percutor al golpearlo contra otra roca quedaron en al menos cinco casos (17,8% de los decorados) marcados posterior al pintado de la pieza, superponiendose las huellas de uso a la pintura y no al reves (Figura 6C, F, H, J). Situacion que se repite tambien en algunas piezas de la costa (p.ej. Figura 8). Esta condicion refuerza la idea de que los decorados mediante pigmento rojo eran parte del proceso de creacion de los percutores, una maniobra realizada a la hora de seleccionarlos y convertirlos en artefactos mucho antes de su utilizacion, como una manera de arrebatarles esa naturaleza y llenarlos de cultura.

Es claro que este acto de manufactura del percutor al decorarlo, o mas bien el gesto de creacion del artefacto, escapa a los fines puramente funcionales o productivos para impregnarle una carga estetica, cognitiva y artistica mucho mas profunda y sustancial, como parte de su eficacia simbolica (Levi-Strauss 1949). Una marca material visual destinada hacia una esfera de la practica social que no tenia tanto que ver con la fria dureza, forma y eficiencia de la herramienta en el acto fisico de la talla litica. Sino mas bien con un aspecto material del percutor que refleja la complejidad y multidimensionalidad de facetas en las que se desenvuelven los artefactos, aun hasta aquellos que consideramos mas banales, tecnicos o cotidianos (Sinclair 1995). Actos que bien pudieron tambien constituir marcas de propiedad sobre los artefactos (Boas 1899) o expresiones de "arte mobiliar" asociadas a objetos de trabajo (Linares 1970, 1988). Asi visto, la vida social y esencia del percutor no pudo concentrarse unica y exclusivamente en el tallar, al menos no ese tallar neutro y simplista, caricaturizado y minimizado en cuanto sus funciones y valores sociales, sino que ademas debio ser parte activa de las definiciones de sentido, distinciones simbolicas y la construccion cultural del mundo de estos talladores, y de su relacion con los otros.

Los motivos lineales tan definidos presentes en este grupo de percutores nos recuerdan inmediatamente un hallazgo realizado en el litoral de Caldera hace 80 anos por el naturalista Ernesto Gigoux (1936). Se trata de un conjunto de 50 valvas de lapa (Fisurella sp.) pintadas delicadamente con lineas hechas con colorante rojo que formaban seis tipos distintos de signos definidos por la mezcla de los trazos rectos a lo largo y ancho de la valva (Figura 9). La existencia de solo seis posibles combinaciones definidas y limitadas entre las lineas pintadas da cuenta de un esquema representacional y simbolico que ordeno las posibilidades de asociacion entre las partes, una estructura de signos que seguramente fue compartida por un corpus social en donde las combinaciones tomaban sentido. Aunque a otra escala, pero siguiendo el mismo fundamento, la idea de decorar estos percutores con lineas pintadas debio fundarse en signos visuales y codigos simbolicos compartidos por aquellos que hacian uso y compartian con estos objetos. Entre ellos sin lugar a dudas estaban los talladores, pero tambien otros sujetos ajenos directamente al acto de la talla, no por eso desconocedores de la existencia de estos objetos, su virtud y naturaleza.

En ambos casos estamos frente a un arte mobiliar cargado de signos y sentidos culturales. Piezas que tienen la capacidad de desplazarse transportando ideas de la mano de sus portadores dentro de sus respectivos circuitos de movilidad, cada uno en su propio contexto y segun sus valores de uso. En el caso de los percutores, aquella movilidad relacionada a la pampa y la piedra, viajando cientos de kilometros de distancia, estableciendo un lazo estrecho entre estas piezas, las ideas que cargaban, el contexto social en el que se desenvolvian y los talladores, transformandose en icono de una labor y de ciertos agentes sociales.

?Que hacen Aqui, tan Lejos del Mar?

Pensar que los talleres pampinos pudieron ser explotados por grupos de cazadores-recolectores litorales abre una serie de reflexiones sobre su vida pasada. Una de ellas tiene que ver con su modo de vida, historicamente visto como casi exclusivamente dependiente del litoral y el mar, siendo que en su tecnologia y mundo material el desierto en su totalidad siempre fue protagonico. El universo de la litica es el mas evidente, pero no podemos olvidar tambien otros minerales, pigmentos, maderas, vegetales y la fauna silvestre, tan necesarios en su construccion cultural y reproduccion social como el mar (Bittmann 1986; Blanco 2013).

El taller estudiado se emplaza a 115 km en linea recta del litoral, una distancia que inevitablemente implico estrategias de viajes, planificaciones, organizacion tecnologica y una division del trabajo que permitiera poder llevar a cabo estas incursiones sin poner en jaque la propia reproduccion de la caleta costera. Fue necesario pleno conocimiento del paisaje y ambiente desertico, mapeando geografica y temporalmente fuentes, recursos, rutas, abrigos, climas y aguadas.

Es interesante que aun existiendo extensas fuentes liticas mas cercanas a la costa (Blanco et al. 2010), los grupos se desplazaran tanto hacia el interior del desierto en travesias de varias jornadas, con altos costos de traslado y planificacion. Creemos que esto no se debe a factores exclusivamente tecnicos de la produccion litica, sino mas bien que su abastecimiento estuvo inserto dentro de una compleja red multicausal de movimientos a lo largo y ancho del desierto (Bamforth 1991; Binford 1979; Gould y Saggers 1985), donde otros recursos como los minerales y forestales eran tambien importantes en la organizacion tecnologica, al igual que la necesidad de establecer y mantener vinculos, rutas, contactos e intercambios con poblaciones que habitaban en los valles y oasis interiores (Ballester y Gallardo 2011; Gallardo et al. 2016; Pimentel et al. 2010; 2011). Mas que un lugar de paso, comprender la pampa como parte del territorio de los cazadores-recolectores litorales. Un paisaje conocido, frecuentado, habitado, trabajado, recorrido, convivido y tal vez en ciertas partes, compartido con otros.

Seguramente las aguadas del interior del desierto jugaron un papel fundamental al servir como espacio de asentamiento secundario mientras duraban las incursiones, ademas de servir de eje articulador para los desplazamientos interiores. Esto tambien porque los talleres mismos no cuentan con un registro arqueologico tipico de campamentos, pero si algunas de las aguadas mas conocidas del interior, como Aguas Verdes, Agua de Varas, Aguas Blancas, Agua de la Providencia, Agua de San Guillermo, La Isla, Cachinal, Ratones, Los Sapos y El Carrizo (Cabello 2008; Darapsky 2013[1900]; Espinoza 1897; Phillipi 1860; Uhle 1917; Urrejola y Orellana 2000).

En este habitar del territorio desertico los cazadores-recolectores litorales llevaron consigo objetos, entre ellos percutores para utilizarlos en los talleres. Si los portaban es porque sabian de su ausencia en el interior, pero seguramente tambien porque todo buen tallador se acostumbra a su herramienta de trabajo, a su ergonomia y caracteristicas fisicas, convirtiendolo en un icono de su labor. Quien sabe, tal vez ahi radique tambien la intencion por decorarlos. Por eso la necesidad de portar los percutores que tradicionalmente utilizaban en la costa dejandolos luego de la travesia en el taller, ya sea para no volver tan cargados hacia la costa o para aprovecharlos en un proximo viaje. Ir hacia la pampa implicaba por tanto subir cargando rocas para volver cargando rocas, subiendo hacia el interior los percutores y bajando hacia la costa los nucleos y bifaces para futuros artefactos. Un vaiven territorial que mezclo y unio ambas regiones, el litoral y la pampa, mediante el constante desplazamiento de personas junto a objetos y materias primas, la mejor evidencia hoy del complejo y extenso territorio de los antiguos cazadores-recolectores del litoral del desierto de Atacama.

Agradecimientos: BHP Billiton proyecto EWS, FONDECYT 1160045 y FONDAP 15110006. Agradecemos a Americo Provoste, Francisco Gallardo, Jose Blanco, Patricio Aguilera, Marcela Sepulveda y Sumru Aricanli, junto al American

Museum of Natural History de New York por facilitar las colecciones de Junius Bird. Adicionalmente agradecemos a los evaluadores del manuscrito y a los editores de la revista por contribuir en su publicacion.

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Benjamin Ballester (1), Macarena Crisostomo (2)

(1) UMR 7041 ArScAN, Equipe Ethnologie Prehistorique, Universite Paris 1 Pantheon Sorbonne, Paris, Francia. benjaminballesterr@gmail.com

(2) Cuenco, Investigacion y Gestion en Patrimonio Cultural, Santiago, Chile. mcrisostomo@cuenco.cl Recibido: agosto 2016. Aceptado: diciembre 2016.

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562017005000016. Publicado en linea: 12-mayo-2017.

Leyenda: Figura 1. (Arriba) Mapa general con la ubicacion del Taller B, pampa de la Region de Antofagasta. (Abajo) Corte y perfil transversal de la region donde se ubica el Taller Litico (modificado desde McKay et al. 2013).

(Above) General map with the location of Taller B, Antofagasta Region pampa. (Below) Transversal cut and profile of the region where the lithic workshop is located (modified sensu McKay et al. 2013).

Leyenda: Figura 2. Locus de talla y estructura del Taller B: (A) Vista hacia el oeste de la Estructura 1, (B) vista hacia el norte de la Estructura 1, (C) detalle de posible cache de percutores en el muro de la Estructura 1; (D) Locus de talla B-201 junto a sus cuatro percutores liticos; (E) Vista general del emplazamiento del sitio.

Debitage locus and structure from Taller B: (A) west view of Structure 1, (B) North view of Structure 1, (C) review of possible hammerstone cache from the wall at Structure 1; (D) B-201 debitage locus with its four hammerstones; (E) general view of the site.

Leyenda: Figura 3. Morfologia general, atributos metricos y huellas de uso de los percutores liticos: (A) Esferoidal u ovoidal, (B) Discoidal, (C) Cilindrica seccion semicircular, (D) Cilindrica seccion achatada, (E) Cilindrica seccion triangular. (F) Principales medidas de cada percutor: (1) Diametro largo, (2) diametro mayor seccion medial, (3) diametro menor seccion medial, (4) Perimetro largo y (5) Perimetro seccion medial. (G) Huellas de uso: (0) Grado 0, (1) Grado 1, (2) Grado 2, (3) Grado 3, (4) Grado 4 y (5) Grado 5.

General morphology, metric attributes, and use wear of hammerstones: (A) spheroidal or ovoid, (B) discoid, (C) cylindrical with semicircular section, (D) cylindrical with oblate section, (E) cylindrical with triangular section. (F) Main measures of each hammerstone: (1) long diameter, (2) medial section of the larger diameter, (3) medial section of the minor diameter, (4) long perimeter, and (5) medial section perimeter (G) Use wear: (0) Grade 0, (1) Grade 1, (2) Grade 2, (3) Grade 3, (4) Grade (4), and (5) Grade 5.

Leyenda: Figura 4. Grafico Boxplot con las medidas y peso del conjunto de percutores (sensu Figura 3:F): (1) diametro eje mayor, (2) diametro mayor de la seccion medial, (3) diametro menor de la seccion medial, (4) perimetro del largo y (5) perimetro de la seccion medial. Boxplot graphic with the measures and weight of the hammerstone assemblage (sensu Figure 3): (1) larger axis diameter, (2) medial section larger diameter, (3) medial section minor diameter, (4) larger perimeter, and (5) medial section perimeter. (2) Diametro mayor seccion medial mm

Leyenda: Figura 5. Grafico de dispersion de puntos que relaciona los diametros del largo con el diametro mayor de la seccion medial de los percutores. Scatter plot graphic relating large diameters and medial section major diameter of the hammerstones.

Leyenda: Figura 6. Detalle de algunos de los percutores decorados del Taller B. En los casos A-C, D, E, G y K puede apreciarse claramente el motivo lineal de la decoracion. Detail of some of the decorated hammerstones from Taller B. In cases A-C, D, E, G, and K it is possible to appreciate the lineal decoration.

Leyenda: Figura 7. Guijarros fotografiados por Max Uhle en Taltal (1917:Fig. 10). Pebbles photographs taken by Max Uhle (1917:Fig. 10) in Taltal.

Leyenda: Figura 8. Guijarro utilizado como percutor con pigmento rojo exterior recuperado por Junius Bird en Morro Colorado, depositado en el American Museum of Natural History de New York (N[grados] Inv: 41.1/ 7228). (A) Vista de una de sus caras principales decorada, (B) detalle lateral donde se aprecian algunos rasgos lineales, y (C) extremo con las huellas de uso.

Pebble utilized as hammerstone with red pigment on surface recovered by Junius Bird at Morro Morado site, deposited in the American Museum of Natural History of New York (Inv: N[grados] 41.1/ 7228). (A) View of one of its principal decorated faces, (B) lateral lineal decoration detail, and (C) use wears in its extreme.

Leyenda: Figura 9. Serie de valvas de Fisurella sp. pintadas en seis combinaciones (Gigoux 1936:13;Lam. 1).

Series o/Fisurella sp. valves painted in six combinations (Gigoux 1936:13; Plate 1).
Tabla 1. Informacion general del sitio, locus de talla y percutores.
General information of the site, debitage locus, and hammerstones.

Taller B

Distancia de la costa (km)    115
Altura (msm)                  1.715
Superficie (ha)               375
Estructuras                   1
Numero de locus de talla      301
Total de piezas liticas       34.167
Locus con percutores          71
Total de percutores liticos   173
Percutores aislados           7
Lascas desde percutores       33

Tabla 2. Sintesis numerica de los resultados obtenidos del analisis
de los percutores liticos. Numerical summary of the results of the
analysis of the hammerstones.

Total de                                         Numero   Porcentaje
percutores                                       173      100,00

                         Esferoidal              13       7,50
                         Discoidal               26       15,03
             Tipo        Cilindrica seccion      27       15,60
                         circular
Forma                    Cilindrica seccion      76       43,93
                         achatada
                         Cilindrica seccion      31       17,92
                         triangular
                         Simetrico               100      57,80
             Simetria    Asimetrico              73       42,20
                         Ausente                 2        1,17
                         Unipolar                14       8,09
                         Bipolar                 157      90,75
                         Perimetral              0        0,00
Huellas de               Grado 0                 18       5,20
uso (por                 Grado 1                 39       11,27
superficie               Grado 2                 164      47,40
de uso)      Tipo        Grado 3                 53       15,32
                         Grado 4                 71       20,52
                         Grado 5                 1        0,29
                         Ausente                 145      83,82
             Ubicacion   Una cara                27       15,61
                         Dos caras               0        0,00
Decoracion               Perimetral + una cara   1        0,58
                         Mancha                  21       12,14
             Tipo        Lineal                  7        4,05

Tabla 3. Tipo de huellas de uso por superficie utilizada en cada
percutor. Use wears types by utilized surface in each hammerstone.

                         Superficie 2
                         Grado 0   Grado 1   Grado 2

Superficie 1   Grado 0   2         7         5
               Grado 1   7         6         16
               Grado 2   5         16        54
               Grado 3   1         3         22
               Grado 4   0         1         13
               Grado 5   1         0         0

                         Superficie 2
                         Grado 3   Grado 4   Grado 5

Superficie 1   Grado 0   1         0         1
               Grado 1   3         1         0
               Grado 2   22        13        0
               Grado 3   6         15        0
               Grado 4   15        21        0
               Grado 5   0         0         0
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Author:Ballester, Benjamin; Crisostomo, Macarena
Publication:Revista Chungara. Revista de Antropologia Chilena
Date:Apr 1, 2017
Words:9093
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