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PELIGROSO SUPLEMENTO: DIALECTICA Y RETORICA EN ARISTOTELES.

DANGEROUS SUPPLEMENT: DIALECTICS AND RHETORIC IN ARISTOTLE

BOSQUEJANDO LA HERENCIA: RETORICA Y FILOSOFIA

La historia de la filosofia occidental ha testimoniado expresa y enfaticamente su fascinacion con la escritura platonica, especialmente con la constante presencia en ella de un uso "filosofico" de metaforas, analogia, alegorias y otros tropos. Aristoteles fue quizas el primero en captar esa riqueza retorica del texto de Platon, ubicando su escritura entre la poetica

y la prosa (1). Siguiendo a Pierre Louis (1945), fueron Ciceron, Quintiliano, Demetrio y Longino algunos de los mas famosos comentadores de este estilo propio de los dialogos. Pero no fue hasta el siglo XIX que el lugar de esos tropos retoricos en Platon fue especialmente sistematizado (2), arrojando resultados que sorprenden por la riqueza del rendimiento que tienen para la filosofia clasica en general. Conocido es el dialogo Fedro, donde Platon establece la posibilidad de una retorica al servicio de la filosofia o la dialectica. Si bien, el dialogo trata de mostrar como no puede haber arte retorico sin soporte en la dialectica, esto bien puede ser servir para sostener lo inverso: que no puede haber filosofia con fuerza persuasiva sin algun tipo de recurso a la retorica. Platon, en efecto, afirma que si la retorica consta de dicho fundamento en la "verdad", puede ser, ademas, un instrumento muy efectivo para comunicarla. Con el fin de obtener este estatus, toda retorica necesitaria de la dialectica para fundarse en cuanto discurso, pues para Platon es siempre la verdad la que comanda los procesos discursivos: es preciso conocer la verdad para poder persuadir mejor mediante el discurso (la persuasion se alimenta de la verdad 260d-e)--dice en Fedro--, ya que solo asi se puede distinguir entre las cosas y aportar mayor claridad (262a). Esto lo dirige a los retores, diciendoles que si quieren hablar de lo verosimil, mas vale que antes conozcan la verdad, pues de lo contrario no podran hallar esa semejanza (273d) y tampoco podran distinguir las cosas segun su especie (273e). Como bien lo muestra Louis, las metaforas para Platon, no serian entonces--no podrian ser- meros ornamentos estilisticos, sino, ante todo, instrumentos teorico-pedagogicos que estan destinados a expresar las ideas mejor de lo que lo haria un largo desarrollo (Louis, 1945:14). Esta seria, segun Derrida, una teoria "economista" de la metafora (3), que reduciria las figuras retoricas a meros modos de expresion de la idea. Sin embargo, esta economia no seria tan facilmente sostenible para la complejidad de los dialogos platonicos:
   La metafora estaria a cargo de expresar una idea, de exteriorizar o
   de representar el contenido de un pensamiento que se llamaria
   naturalmente "idea", como si cada una de estas palabras o estos
   conceptos no tuviera toda una historia (a la que Platon no es
   extrano) y como si toda una metaforica o, mas generalmente, una
   tropica no hubiera dejado en ella ciertas marcas (4).


Esta sugerencia de Derrida, segun la cual el texto platonico no se deja esquematizar completamente reduciendo la funcion de sus tropos a un mero instrumento al servicio de la idea, es fundamental para cualquier tesis sobre la conexion entre retorica y filosofia. ?Hay una retorica filosofica? ?una filosofia retorica? ?retorica operando en el corazon de la filosofia? Estas son, sin duda, preguntas inquietantes para la filosofia, pero que, sin embargo, nunca han estado ausentes del texto filosofico. Como senalabamos, estaban claramente presentes en Platon, no solo en el Fedro, sino ciertamente tambien en centro del dialogo Gorgias, asi como tambien en multiples lugares perifericos de otros textos (Republica, Politico, Cratilo, etc.). En todos ellos, se hace fuertemente presente no ya una complementariedad entre filosofia y retorica, sino mas bien una relacion polemica; una tension entre lo que se pensaba era el discurso propio sobre lo verdadero y aquel solo pendiente de la verosimilitud, peligrosamente cercano al conocimiento enganoso, a la falsa sabiduria. Platon, antes de afirmar la utilidad de la retorica, la denigro estableciendo un orden jerarquico entre su propio arte discursivo y este otro, que para el maestro constituia una mera rutina, una practica sin regularidad (pragmata, empeiria), mas nunca un verdadero arte (Gorgias, 462c-3). Esta separacion jerarquica supone ante todo que, en efecto, exista una limite claramente trazable entre ambas disciplinas discursivas, de modo de poder establecer el dominio de una por sobre la otra. Sin embargo, asi como la dialectica pareciera poder delimitarse con claridad frente a la retorica (gran parte del Fedro consiste en ese esfuerzo) (5), sobre esta ultima abundan casi exclusivamente definiciones negativas. El texto platonico escasamente se hace cargo de otorgar caracteristicas positivas a la retorica, siendo en su mayoria conceptos opuestos a los primariamente establecidos para la dialectica. En efecto, como no tener en mente que la principal referencia directa de Platon a la retorica se da por la via, tambien, de un desvio retorico: la famosa comparacion de esta con la cocina, mediante el criterio de adulacion (Gorgias, 463b1). En ese sentido, podria establecerse no solo que los limites de la retorica no estan del todo claros en Platon, sino que incluso su imposibilidad de clausura tiene que ver justamente con el hecho de que opera fundamentalmente a base de una cierta suplementariedad tropica: una red, un encadenamiento de tropos que no se dejaria nunca dominar, es decir, someter a un orden "con principio y fin", "con cabeza y pies"; un entramado del que no se puede decir cuando comienza ni cuando termina, y que se multiplica generando efecto de infinitud mediante la continua suplantacion de una palabra por otra, de una imagen por otra, sin linealidad temporal determinable. A esta caracteristica de la retorica Derrida le llama dehiscencia (dehiscence) del suplemento (6), utilizando tambien una metafora--esta vez botanica--que senala la apertura infinita del campo linguistico, la imposibilidad de su saturacion. O como senala Paul de Man, pareciera que la gran y unica especificidad de la retorica estriba en que permite suspender radicalmente la logica y abrir "vertiginosas posibilidades de aberracion referencial" (7)

El siguiente trabajo pretende tambien abrir camino sobre la base de estas y otras consideraciones, hacia una tesis amplia sobre la imposibilidad de separar radicalmente filosofia y retorica. Suponiendo ya conocido el debate dialectica-sofistica en los textos platonicos, intentaremos llevar a cabo un analisis sobre ambas cuestiones esta vez en el texto de Aristoteles. Mostraremos que en la filosofia del estagirita se observa un progresivo alejamiento de las tesis de su maestro, que lo lleva a establecer un orden mas bien horizontal, no ya vertical, entre ambas artes del discurso. Para Aristoteles, la dialectica no es mas, en si misma, superior a la retorica por razon de su metodo o de su objeto, sino que solo alcanzara un cierto lugar privilegiado tomando como criterio aquellos sujetos a quienes esta dirigida y los temas con los que trata. Aristoteles eleva a la retorica al nivel de un arte, y quita a la dialectica su estatuto de ciencia. Esto supone una cierta puesta en cuestion del orden oposicional jerarquico dialectica/retorica establecida por Platon, derivada de la gran oposicion entre lo inteligible y lo sensible (8), entre el mundo inmutable de las ideas y el mundo devenido de los sentidos, entre lo absolutamente presente y lo meramente ausente. Pues en las raices mismas del orden metafisico-teologico de Platon se encuentra una oposicion radical entre lo presente y lo re-presentado, entre el original y la copia, oposicion que servira de modelo a su vez para toda una cadena de oposiciones que determinan el pensamiento occidental hasta hoy. Quizas el mas importante par de opuestos para hablar de la retorica sea habla/escritura, el que es tratado por Platon tambien en Fedro, a partir del mito egipcio (274c y sgtes.). Para Derrida, este par de opuestos se ha mantenido vigente por mucho tiempo despues de Platon, a pesar del rechazo historico que ha tenido inteligible/sensible (9). De ahi que habla/ escritura tomen el puesto de paradigma de opuestos metafisicos para buena parte de la tradicion filosofia, muy bien articulado posteriormente a partir del concepto de signo, pues es gracias al signo que el ordenamiento logico-racional del mundo puede acontecer. Compuesto a su vez a partir del binomio significado-significante, el signo guarda dentro de si la diferencia fundamental que da vida a la epoca del logos: "La diferencia entre significado y significante pertenece de manera profunda e implicita a la totalidad de la extensa epoca que abarca la historia de la metafisica" (10).

Lo anterior implicaria una importante dificultad para la filosofia en general de desligarse de aquella determinacion denigrante de la retorica. Una linea de herencia, entonces, llevaria siempre hasta Platon en este sentido. Y si Platon es el padre, Aristoteles tendria que ser el hijo: continuador de algunas de sus tesis, a la vez que gran renovador de muchas otras. Aristoteles nota que la dialectica platonica no siempre es capaz de llegar a la verdad plena y, por ello, se identifica con la filosofia, mas no con la sabiduria absoluta. La dialectica es, para Platon, la ascesis de un pensamiento en movimiento que tiene como termino la verdad del ser o de la idea, pero que no se alcanza perfectamente mientras se es dialectico, es decir, mientras se hace filosofia. La dialectica es el camino mas certero para la verdad, pero muchas veces parece fallar. Los dialogos aporeticos dan prueba de aquello, y la necesidad de Platon de recurrir a los mitos--tipicos recursos retoricos--, a la escritura en terminos metaforicos--como cuando se dice "escritura del alma" (11)--y literales--en Las leyes (12)--e incluso a la opinion verdadera (doxa alethes) como base para el conocimiento, son tambien pruebas de la incapacidad dialectica. Pero si la dialectica no tiene plena capacidad de dar con la verdad, ?Por que Platon la caracteriza como la ciencia suprema, como la "coronacion de todas las ciencias" (Rep. 534e)?

Intentaremos establecer que, debido a esta incapacidad del discurso dialectico de llegar a la verdad plena sin necesidad de persuasion y de utilizacion de elementos retoricos, Aristoteles baja del pedestal epistemico a la dialectica, la situa en el mismo ambito que la retorica, aunque manteniendo una cierta jerarquia; pero, a diferencia ya de Platon, una que solo es posible a partir de criterios extrinsecos a ambas disciplinas tomadas en si mismas. Sostendremos que Aristoteles le da a la retorica el caracter de suplemento de la dialectica, en la medida en que tiene su misma funcion: la de dar razones acerca de lo probable. Siguiendo a Derrida, esta exposicion mostrara como aquella logica oposicional puede transformarse en una cierta logica del suplemento, que manifiesta la imposibilidad de clausura de la filosofia y su imposibilidad de separarse de la retorica. A la luz de esto, se concluira que la retorica no era una practica aislada en la antigua Grecia, reservada a los oradores demagogos y poco instruidos, sino que una practica ubicua, que se expande mas alla del ambito de la sofistica--si acaso existe tambien un "ambito" clausurado asociada a ella. La ubicuidad de la retorica es la ubicuidad de la persuasion como fin de todo acto discursivo, pues incluso los filosofos, como Socrates y Platon, hombres de elevado espiritu y con envidiable conexion con la verdad, fueron grandes oradores, los mas grandes oradores, los mas instruidos en las tecnicas de persuasion. Si acaso son mas filosofos que oradores o mas oradores que filosofos, es algo que no se puede distinguir con plena certeza; la indecidibilidad entre ambas categorias se manifiesta a penas se ponen en juego.

La nueva dialectica

Al buscar en su Retorica y en Topicos--libro dedicado a la dialectica--la misma jerarquia que realizo Platon respecto de ambas disciplinas discursivas, nos encontramos con una sorpresa: la dialectica no tiene ni las mismas funciones, ni exactamente los mismos fines, ni el mismo estatus que tiene en los dialogos platonicos. Es como si, manteniendo un cierto desprecio por la escritura--desprecio que no sorprende por su presencia constante en toda la epoca del logos- Aristoteles se haya desilusionado, haya desestimado--por razones mas profundas que las que se dejan leer- a la dialectica que profesaba su maestro. En Topicos se lee: "el silogismo dialectico es el que saca sus conclusiones de proposiciones simplemente probables" (cap 1, [seccion] 3). Asistimos aqui a una ampliacion del ambito de la dialectica y, por lo tanto, del ambito de lo racional, pues este no se ocupa simplemente de las verdades cientificas necesarias. En este sentido, Tomas Calvo Martinez (13) afirma:
   No siempre, sin embargo, nos es posible argumentar cientificamente.
   Muy a menudo nos vemos en la necesidad de razonar en ambitos
   no susceptibles de demostracion. Piensese, por ejemplo, en el
   ambito de la deliberacion sobre asuntos morales o politicos,
   en general, en aquellos dominios en que se enfrentan entre si
   opiniones discordantes. Tambien en estos casos cabe ser razonable,
   es posible comportarse racionalmente. Y un modo de comportarse
   racionalmente en estos casos es precisamente argumentar.


Esto implica que muchos de los razonamientos dialecticos, al partir de proposiciones meramente probables, se estructuran sobre la base de opiniones comunes y reputadas (endoxa). Como se dice en Topicos 105b30: "En vistas a la filosofia, debemos tratar las cuestiones conforme a la verdad, pero para la dialectica solo conforme a la opinion". Para Platon, esta afirmacion seria inadmisible, primero, porque dialectica y filosofia se identifican; segundo, porque la dialectica es la ciencia suprema (Rep. 534 e), aquella que no puede nunca basar sus argumentos en la mera opinion, sino en la verdad (Rep. 534b). El estatuto epistemico de la dialectica platonica impide que sean objeto de ella cuestiones que pueden ser de diversos modos. Solo lo que el llama "opinion verdadera" (doxa alethes) se exceptua de esa consideracion, pues ella parece ser un punto de partida para el conocimiento, siempre y cuando se la "ate" bien mediante el razonamiento para que no se diluya (Menon, 85b20, 97d-e). La opinion verdadera tiene algo de ambas dimensiones, pues es fragil e intuitiva, pero cierta--no solo probable o mayoritariamente aceptada- y esta capacitada para convertirse en saber (14).

Por su parte, Aristoteles distingue en los primeros pasajes de Topicos el modo de razonamiento dialectico del modo propiamente cientifico, aquel que, mediante un silogismo con premisas verdaderas y primitivas --es decir, que son evidentes y convencen por si mismas--, lleva a una demostracion apodictica (100a25-28); la deduccion dialectica, por otro lado, razona a partir de opiniones reputadas (endoxa) (100a29), es decir, las que son aceptadas por todos, o por la mayoria, o por los sabios (100b20). El razonamiento cientifico-demostrativo, por Platon asignado a la dialectica--en la medida en que ella permite contemplar la Idea- es desplazado por Aristoteles fuera de ella, al ambito de las ciencias--entre ellas la filosofia--, pues son las ciencias las que verdaderamente demuestran, no solo especulan; las que contemplan la verdad. El caracter aporetico de gran parte de los razonamientos dialecticos de Platon alejan a la dialectica de lo que puede llamarse demostracion concluyente, ya sea por deduccion o por induccion. El logos epistemikos es, para Aristoteles, el terreno de la verdad, no asi el logos dialectikos, que se encarga solamente de dar razones, por lo que su aplicacion es practico-productiva y no se ocupa de objetos de pura contemplacion (15). Es, en ese sentido, un logos vacio, un discurso meramente formal, que puede ser llenado con toda clase de tematicas distintas.

En Retorica es donde se lleva a cabo esta definicion de la dialectica como disciplina que trata "de aquellas cuestiones que permiten tener conocimientos en cierto modo comunes a todos y que no pertenecen a ninguna ciencia determinada" (1354a1-4). Este pasaje en el que Aristoteles define la funcion de la dialectica es el mismo en el que define la funcion de la retorica: ambas operan de la misma manera, "puesto que ni una ni otra constituyen ciencias acerca de como es algo determinado, sino simples facultades de proporcionar razones" (1356a33). Ambas son facultades vacias que dan razones que abarcan todo el campo de la praxis humana, siendo su aplicacion universal y no constrenida por ningun genero. Al ser un arte de razonar y argumentar, ambas se presentan como artes que pueden concluir, respecto de una misma materia, cosas contrarias (1355a34). Esta funcion es adjudicada unicamente a la retorica en los escritos de Platon, y despreciada por llevar a equivocos y no pretender alcanzar una verdad univoca--cosa que hacian expresamente los llamados "sofistas" (16). Y aunque pareciera que hay en Aristoteles una dimension epistemica de la dialectica, esta parece no ser ni la unica ni la primordial, pues su proposito es trabajar en al menos tres aspectos: el entrenamiento intelectual, la conversacion y, finalmente, la ciencia filosofica (Top. 101a25-27). Respecto los dos primeros, no se dice mucho en el tratado, pero no por eso es menor su importancia, pues el ejercicio ayuda a formar habilidades argumentativas, y la conversacion permite conocer los diversos endoxa que le daran cuerpo a toda argumentacion (17); ambas dimensiones del uso de la dialectica seran directamente funcionales a la retorica, pues el conocimiento tanto del arte argumentativo como de los endoxa son necesarios para la persuasion. Es respecto de la ciencia filosofica de lo que mas trata Aristoteles en este apartado, afirmando que la dialectica es funcional porque:

La habilidad de argumentar en ambos lados de un tema nos hara detectar con mayor facilidad la verdad y el error sobre los diversos puntos de vista que se alcen. Tiene tambien un uso en relacion a los principios usados en las distintas ciencias. Pues es imposible discutirlos solamente a partir de los principios propios de la ciencia particular que tengamos, teniendo en cuenta que los principios son primitivos en relacion con todo lo demas: es a traves de opiniones reputadas sobre ellos que esto debe ser discutido, y esta es una tarea propia y mas apropiada de la dialectica; por lo que la dialectica es un proceso critico en el que esta el camino a los principios de todas las ciencias (Top. 101a35-101b4).

La dialectica permite dar con los primeros principios de las ciencias, segun este pasaje, pero siempre teniendo en cuenta los endoxa que existan sobre ellos, haciendo de la dialectica un razonamiento critico. Si bien esta funcion critica es similar a la de la dialectica platonica, se diferencia en que, mas que refutar las opiniones comunes sobre las ciencias y hacerlas a un lado para dejar que brille el saber, la dialectica aristotelica se vale de ellas como condiciones necesarias para llegar a los principios. Quizas, la razon mas apropiada para la necesidad de endoxa en el razonamiento dialectico utilizado por las ciencias, sea el caracter empirico que el estagirita les atribuye en su base. A diferencia de Platon, ciertos conceptos se dan por induccion a partir de una multiplicidad de casos concretos, y es en ese proceso de ir de lo particular a lo universal (105a14) donde los endoxa cumplen su funcion cientifica. La argumentacion en la dialectica de Aristoteles no solo se da por silogismos, sino tambien por induccion, y en esta los endoxa, en cuanto opiniones respetadas, son puestas como sustrato para evaluar que tienen de verdaderas y que de falsas en pos de una buena induccion ("La habilidad de argumentar en ambos lados de un tema nos hara detectar con mayor facilidad la verdad y el error sobre los diversos puntos de vista que se alcen"). Pese a lo dicho, este "camino hacia los principios" que promete la dialectica senalado en Topicos entra en tension con lo que se dice en Analiticos Posteriores 100b5-17, a saber, que los principios de las ciencias no son conocidos mediante ciencia, sino intuitivamente. Sin querer ver aqui una contradiccion, Tomas Calvo senala que lo que se dice en Analiticos Posteriores se refiere a los principios ya establecidos, mientras que lo que se dice en Topicos es en vistas de su establecimiento (18). Mientras que el conocimiento inmediato de los principios prescinde de todo elemento doxico, la induccion senalada en Topicos, si es util en relacion con el establecimiento de los principios, no puede dejar los endoxa--u opiniones reputadas- fuera de su campo de aplicacion sin perder buena parte de su eficacia. La dialectica platonica, por otro lado, no puede basarse en opiniones respetadas o mayormente sostenidas, sino solo--y no siempre--en la misteriosa "opinion verdadera"; en la medida en que la dialectica es una episteme, y la mas alta de todas, solo trata con proposiciones verdaderas que permiten unicamente una ciencia deductiva, refutando inmediatamente las que son solo opiniones contingentes sobre un tema particular.

Sin embargo, la dialectica aristotelica, por util que sea a la ciencia, no es mas que una techne: enmarcada en el ambito de la produccion de razones, no puede circunscribirse solo a la ciencia ni a la demostracion, aunque muchas veces le sea de gran ayuda. Y puesto que solo puede haber ciencia cuando los razonamientos se refieren a un genero, la dialectica no produce conocimiento cientifico (19). Pero la ayuda que le presta a las ciencias no es simplemente periferica, sino que esta en el corazon mismo de la ciencia inductiva, pues abre el horizonte de la discusion cientifica, expande sus limites mas alla de lo axiomaticamente verdadero. Trabajar con la probabilidad permite abrirse a la pluralidad y asi generar juicios con mayor pretension de universalidad, aun cuando la dialectica aristotelica se aleje de la ciencia de las cosas y su silogismo concluya a partir de consideraciones demasiado generales (20). Como dice Pierre Aubenque, la probabilidad dialectica "siendo correlato de los discursos universales, en el doble sentido de discurso sobre la totalidad y discurso admitido por la universalidad de los hombres, es inferior, sin duda, a la demostracion; pero interviene siempre que la demostracion es imposible (...): corrige entonces nuestro alejamiento de las cosas mediante el recurso al consentimiento y a la autoridad de los hombres" (21). La dialectica aristotelica ocupa el lugar que la dialectica platonica deja en abandono, arrojado al devenir de la aporia; es asi un complemento para las ciencias, que permite extenderlas mas alla de los limites de la demostracion y ampliar el circulo de los cientificos, especialmente mediante la induccion: "En la discusion hay que emplear la deduccion para razonar con los dialecticos mas que con el vulgo; la induccion, en cambio, es la mas util para el vulgo" (Topicos, 157a15-20), pues esta ultima es mas clara y convincente, es mas apropiada para la percepcion sensible que para el razonamiento y es, por eso, aplicable en general a las masas (Top. 105a16-18). He aqui otra funcion de la induccion dialectica: lograr que las masas comprendan un determinado asunto, pues, como dice Aubenque, en este caso la demostracion no generara necesariamente asentimiento. Esta es distinta de la induccion que descubre principios, pero igualmente pertenece a las formas de argumentacion dialectica. Sin embargo, desde el momento en que Aristoteles ocupa el nombre que su maestro dio a la ciencia mas excelsa para referirse a este arte vacia--aunque util y de amplio alcance--la convierte en un suplemento de aquella, en un arte--menos perfecta que la ciencia--que reemplaza con manifiesta eficacia a aquella dialectica con grandes pretensiones, pero muchas veces limitada; se torna asi tan o incluso mas valiosa que la "ciencia suprema".

Dialectica y retorica

El rebajamiento de la dialectica que hace Aristoteles, y su caracter suplementario respecto de la dialectica platonica, la acercan cada vez mas a la retorica, aquella arte denostada por Platon, expulsada fuera de los terrenos de la republica ideal (22). Y aunque la dialectica de Aristoteles tenga mucho mas en comun con la retorica que con la dialectica platonica, el estagirita se cuida de no identificar totalmente ambas artes discursivas; pero si lo hace parcialmente, cuando dice que la retorica es antistrophos de la dialectica. La palabra antistrophos ha traido bastantes problemas a los traductores, y pareciera que en castellano no podemos encontrar una palabra que exprese literalmente su significado. Por ello, muchos han optado por dejar la palabra griega original, con alguna explicacion. En la edicion de Gredos, traducida por Quintin Racionero, se afirma la dificultad del termino, senalando su caracter metaforico: se dice que es un vocablo creado por Platon a partir de antistrephein, que "designa el movimiento de replica, identico pero inverso al de la estrofa, con el que el coro se desplazaba en las representaciones teatrales. El sentido de la metafora es, pues, que entre dialectica y retorica se da, a la vez, identidad y oposicion" (23). Racionero afirma asi que "Este doble significado [de identidad y oposicion] no queda recogido, hasta donde yo conozco, por ninguna de las traducciones que se han propuesto del termino--"analoga", "correspondiente", "correlativa"--, todas las cuales connotan excesivamente la identidad" (24). Por un lado son identicas: ambas son facultades de dar razones, independientes de toda metafisica y de todo conocimiento particular. Ademas, ambas se alejan del terreno de la ciencia y se basan en el uso de endoxa para argumentar. Por otro lado, son contrarias: la retorica no se puede reducir a la dialectica, sino que se nutre de su esquema argumental, pero se diferencia radicalmente segun su campo de aplicacion, los modos especificos de argumentacion y el tipo de destinatario o receptor al que se dirigen (25). Platon, en el Gorgias, utiliza el vocablo en cuestion fuera del contexto teatral antes senalado para analogar a la retorica con la cocina, en la medida en que ambas no hacen mas que procurar placer y no un bien verdadero a la salud del alma y el cuerpo (462b7 y ss.). En ese sentido, ambas se dedican a adular a los hombres, con fines distintos a los que se deberian perseguir. Esto podria hablarnos de una cierta herencia platonica en el uso de este vocablo por parte de Aristoteles, sin embargo, pareciese que el uso de antistrophos tiene una connotacion muy distinta en la Retorica aristotelica. Segun la interpretacion de A. Vallejo Campos: "La primera linea del tratado aristotelico [Retorica] es una reivindicacion de la retorica en contra del punto de vista tradicionalmente sostenido por el platonismo ... Elegir esta expresion [antistrophos] y poner la dialectica al lado de la retorica no era para mostrar la fidelidad al espiritu del maestro, sino para expresar la distancia insalvable que le separaba de el en este punto" (26). Mas que denostar a la retorica con el uso de la palabra antistrophos, pareciera que Aristoteles quiere elevarla: por sobre las criticas de Platon, al nivel de la dialectica, para lo cual necesita tambien bajar a esta ultima de su pedestal platonico. Y prueba de esto se halla, entre otros, en el pasaje de Retorica 1359b13-16: "Pero cuanto mas se trate de equiparar a la dialectica o a la propia [retorica], no con facultades, sino con ciencias, tanto mas se estara desfigurando inconscientemente su naturaleza. Al pasar con ello a constituir ciencias concernientes a determinadas materias establecidas y no solo a discursos".

La retorica, ademas de ser antistrofa de la dialectica, es tambien una parte (morion ti) de ella (1356a31 y ss.; 1359b12 y ss., entre otros). La retorica busca dar las pruebas que pueden producir persuasion en los oyentes: "entendamos por retorica la facultad de teorizar lo que es adecuado en cada caso para convencer" (1356a25), y esta es una especie de demostracion, pero sin la fuerza necesaria de la demostracion cientifica. La posibilidad de persuasion en retorica se da gracias al entimema, o silogismo retorico, que busca articular de mejor manera los elementos necesarios para persuadir. Sin embargo, para hacer un buen entimema es necesario primero saber hacer un buen silogismo, lo que, segun Aristoteles, corresponde al dialectico (1355a12). Es decir, todo retorico debe manejar en menor o mayor medida los recursos del dialectico, por lo que todo dialectico puede llegar ser un retorico sin mayores dificultades. La retorica es, por tanto, paraphyes de la dialectica (1356a26), es decir, una especie de ramificacion. La metafora apuntaria a la dependencia que la retorica tiene con la dialectica en cuanto a su estructura argumentativa. Sin embargo, esta traduccion no logra explicitar el caracter autonomo que logra la retorica en ciertos aspectos de la argumentacion, pues sus discursos se ordenan a partir de criterios distintos que los de la dialectica, p.e. los oyentes a los que esta dirigida--masas indocumentadas--y el ambito en el que se desarrolla --asuntos practicos publicos. Seguiremos aqui la traduccion de Racionero, segun la cual el paraphyes seria algo analogo a lo que en botanica es un esqueje: un vastago que es a la vez independiente pero de igual naturaleza que la planta de la que proviene (27). Hay una relacion de condicionante-condicionado entre dialectica y retorica, que hace que se mantenga hasta cierto punto la jerarquia platonica; pero, a la vez, la retorica se alza como reina de su propio ambito discursivo: el de los asuntos publicos que se tratan frente a grandes audiencias poco instruidas. Sin el arbol de la dialectica, el esqueje del que nace la retorica como arte independiente no seria posible. Pero una vez sacado el esqueje, este puede crecer por si mismo e incluso mas fuerte que su padre arbol. Algo asi, al parecer, le sucedio tambien a Aristoteles respecto de Platon.

Recapitulando, mientras la dialectica es el arte de articular silogismos--en general--para llegar a un cierto juicio sobre lo probable, la retorica es el arte de articular silogismos adecuados para persuadir, pero sobre algo tambien meramente probable. Hay una sutil diferencia entre ambas, pues la dialectica no busca armar silogismos para dar con lo mas persuasivo, sin embargo, en la medida en que busca una decision sobre lo meramente probable--y no una demostracion de lo verdadero--finalmente utiliza elementos que pretenden convencer a cerca de algo. La persuasion es, por tanto, un fin que comparten ambas artes, y no es algo propio solo de la retorica como proponia Platon. Si la dialectica no trabaja a partir de lo verdadero, sino solo de lo probable, el asentimiento a sus conclusiones no puede darse necesariamente ni en todos los casos, puesto que no se deriva necesariamente del valor veritativo de las premisas, ni del grado absoluto de necesidad, ambos propios de la apodeixis (28). El asentimiento, entonces, se da por persuasion, puesto que la dialectica no tiene su referente en la cosa, como las ciencias, sino en la seleccion de los mejores medios argumentativos. El silogismo dialectico esta hecho tambien para persuadir de ciertas tesis, y se diferencia del entimema en que este ultimo esta hecho para persuadir a las mayorias, a aquellos que se convencen mas facilmente por la percepcion sensible que por via racional. De ahi la utilidad practica de la induccion, como se vio.

Las diferencias entre ambas artes parecen acortarse aun mas cuando se tiene esto en cuenta, pues ambas se sustentan en lo probable, y esa es--si se nos permite- su causa material. Lo probable (eikos) es descrito por Aristoteles en el mismo texto como "lo que sucede la mayoria de las veces, pero no absolutamente, como algunos afirman; sino lo que, tratando de cosas que pueden ser de otra manera, guarda con aquello respecto de lo cual es probable la misma relacion que lo universal respecto de lo particular" (1357a35). Lo probable es lo que sucede la mayoria de las veces, pero solo en cuanto coincide con una opinion generalmente admitida o plausible (endoxos). La opinion compartida, lo plausible, es aquello que le da una cierta validez epistemologica a los juicios de probabilidad, sin embargo, no le otorgan valor de verdad pleno, sino solo de verosimilitud. Por ello, es requerimiento de ambas artes que versan sobre lo probable el buscar argumentos que permitan decidir sobre lo verosimil: la retorica busca hacer que eso verosimil se acerque mas a lo verdadero o falso, dependiendo de que es lo conveniente; la dialectica, al parecer, busca lo mismo--hacer que lo verosimil adquiera apariencia de verdadero o falso--tambien segun cierta conveniencia, pero no aquella que promueve los asuntos practicos de la polis, sino, como se dijo, la conveniencia respecto del entrenamiento, el dialogo y la asistencia a las ciencias. Por lo anterior, es propio del retorico reconocer lo conveniente de lo que simplemente parece conveniente, asi como tambien es propio del dialectico reconocer la diferencia entre silogismo y silogismo aparente. Esta capacidad de reconocer entre lo real y lo aparente, propia de ambas artes, es necesaria en la medida en que la verdad es siempre mejor y mas apta para los silogismos y las pruebas por persuasion (1355a39). Y aunque le corresponde a una misma facultad reconocer lo verdadero y lo verosimil, los hombres tienden de un modo suficiente a la verdad, es decir, tienen la capacidad para llegar a ella la mayoria de las veces. Esto implica que solo esta en condicion de discernir sobre lo verosimil quien esta en la misma disposicion con respecto a la verdad (1355a15-20). Otra sumision: si quiero decidir sobre lo verosimil, debo ser ya capaz de dar con la verdad. Sin embargo, respecto de la retorica se dice que los hombres "se persuaden por el discurso cuando les mostramos la verdad, o lo que parece serlo, a partir de lo que es conveniente en cada caso" (1356a20). Es decir, para persuadir mediante el discurso retorico no es estrictamente necesaria la verdad, pero si suficiente. Pero si no poseo una determinada verdad, puedo usar un juicio verosimil y esperar iguales o similares resultados. En conclusion, si bien para hacer un juicio de verosimilitud debo ser ya capaz de hacer uno de verdad, para persuadir no se requieren necesariamente argumentos verdaderos, sino tan solo verosimiles o plausibles. De la misma manera, la dialectica como arte de la argumentacion no requiere necesariamente, para llegar a su fin, de argumentos siempre verdaderos, sino tambien de argumentos verosimiles.

La dialectica y la retorica se diferencian principalmente por elementos externos a ellas mismas en cuanto artes discursivas: 1) por el ambito tematico sobre el cual versan los discursos y 2) por los interlocutores. En todo lo que respecta a la estructura misma de la argumentacion, las bases son las mismas--o se requiere de una, la dialectica, para poder construir la otra, la retorica. Mas aun, todas las diferencias de estructura argumentativa se dan en vistas a ambos elementos nombrados (tema y publico), pues el entimema solo es necesario en la medida en que existen asuntos publicos que hay que discutir con todo el mundo, no con unos pocos instruidos. Sin esa parte de la poblacion, la retorica no tendria sentido. Y este criterio, el del oyente, parece ser por ello mas fuerte que el del ambito tematico, pues en una hipotetica ciudad de sabios, incluso los asuntos publicos se discutirian dialecticamente. ?Es esto sostenible? ?O es posible que la retorica tambien tenga una utilidad entre dialecticos instruidos? ?Es necesario, a veces, utilizar recursos retoricos en conversaciones dialecticas y, si es asi, de que depende? Si en la ciudad de sabios hay que decidir sobre lo mas conveniente politicamente en una circunstancia determinada, es posible que la retorica haga su aparicion en escena, pues las cosas publicas son tan contingentes--es decir, no se rigen por leyes necesarias- que su decision, mas que un fundamento, requiere de una apuesta. Y si la apuesta se caracteriza por el abismo de fundamento, por la falta de un piso certero desde el cual afirmar algo, entonces todo vale para sustentarla, incluso los recursos retoricos.

El suplemento

Esto nos lleva a una posible tesis: en todos los casos en que la dialectica falle, es posible utilizar la retorica, pues esta puede reemplazarla muy eficazmente, casi sin que se noten diferencias. Esto es patente cuando Aristoteles dice que la dialectica solo esta dirigida a las personas sabias o de gran capacidad intelectual. Si intento ocupar la dialectica para probar algo ante las mayorias indocumentadas el fracaso sera rotundo. En este caso, entonces, puedo suplir la dialectica con la retorica, justamente porque es un esqueje de aquella, es decir, son de la misma naturaleza. La retorica, entonces, se justifica solo en cuanto hay que hacer discursos publicos que sean capaces de convencer a las masas poco instruidas, de lo contrario no la necesitariamos, pues ya tenemos a la dialectica. Sin embargo, la retorica es un peligroso suplemento: se podria sostener que muchas veces, al reemplazar a la dialectica, la retorica aporta mas valor al discurso, pues puede hacerlo mas efectivo y extensivo, mas persuasivo a la postre. Esto es patente en la medida en que Aristoteles incluye, a partir del libro segundo de la Retorica, a las pasiones como modos de argumentacion retorica legitimos (29), ademas del caracter del orador, primordial para generar credibilidad. El entimema, el ejemplo y el signo son los principales recursos retoricos, y los tres son derivados de la dialectica como arte del silogismo y de la argumentacion. Pero cuando los silogismos no son suficientes, cuando la dialectica tiende a fallar, aparecen otros recursos, exclusivos del arte retorico, que cumplen la funcion de suplir las carencias de la dialectica, su alcance limitado en terminos de persuasion. En el libro II de Retorica se habla ya al comienzo de la importancia de la credibilidad de los oradores, pues si su caracter es sensato, virtuoso y benevolente, seran mas persuasivos (1378a5-10). Asi mismo, las pasiones tienen un importante papel que cumplir, pues son "las causantes de que los hombres se hagan volubles y cambien en lo relativo a sus juicios, en cuanto que de ellas se sigue pesar y placer" (1378a19-22). Estos elementos externos a la argumentacion silogistica son, sin embargo, absolutamente utiles cuando se trata de hacer que las grandes masas realicen un juicio de verdad sobre algo meramente probable. Y hasta podria pensarse que no seria imposible que un gran intelectual se deje convencer en algunas ocasiones tanto por la personalidad de su interlocutor, como por las emociones que el le hace sentir. Esto se refuerza si notamos que el mismo Aristoteles constata una cierta ampliacion tematica--al parecer progresiva- de la retorica, es decir, considera la posibilidad de que ella se utilice cada vez mas para hablar de temas mas diversos: "... actualmente se han introducido en [la retorica] muchas mas materias de las que corresponden a sus reflexiones propias" (Ret. 1359b67-9--cursivas nuestras). Actualmente (nun), dice Aristoteles, como si estuviese en presencia de un cambio historico que amplia el ambito tematico de la retorica mas alla de los limites con que, por ejemplo, la concibio Platon. Aunque eso no implica, para el estagirita, que pueda considerarse como ciencia, lo mismo que la dialectica. Si el unico limite fuerte y necesario para la retorica--y para la dialectica- es el campo tematico de las ciencia, entonces ?que impide que se traten temas dialecticos de modo retorico?

La dialectica, si bien tiene una cierta superioridad sobre la retorica al modo del esquema condicionante-condicionado--puede ser reemplazada por esta logrando el mismo fin, e incluso de manera mas efectiva. La retorica se comporta, entonces, como suplemento de la dialectica, como aquello que puede reemplazarla--incluso en su campo tematico, como vimos--, pero a partir de algo exterior a la dialectica misma, es decir, gracias a los argumentos puramente retoricos como son el carisma y la capacidad de apasionar. El suplemento siempre reemplaza desde el exterior, a diferencia del complemento que es interior. La retorica, en ese sentido, sigue siendo para Aristoteles exterior a la dialectica--como sucedia tambien en Platon--, sin embargo, a falta de fuerza de aquella, la retorica puede, casi imperceptiblemente, reemplazarla, usurparle su funcion. En ese sentido, y debido a su caracter exterior, la retorica es un peligroso suplemento.

Esta tesis de la retorica como suplemento del la dialectica se sigue de la tesis derridiana de la escritura como suplemento del habla. La escritura es peligrosa y violenta porque siendo exterior al habla puede usurparle su lugar, reemplazarla, y en ese reemplazo adquirir mas valor que aquella (30). La escritura, como vimos en el Fedro de Platon, encanta, es como un hechizo, una droga que promete felicidad y lujo, pero que en el fondo mata a la memoria viva, la destruye y violenta. Sin embargo, esta usurpacion suplementaria que lleva a cabo la escritura respecto del habla no es azarosa ni caprichosa; se da solo cuando el habla carece del poder necesario para cumplir con plenitud su funcion de expresion del logos o del ser: "Cuando la naturaleza, como proximidad consigo, llega a ser prohibida o interrumpida, cuando el habla fracasa en la proteccion de la presencia, la escritura se torna necesaria. Debe urgentemente anadirse al verbo" (31). Pero ese auxilio que presta la escritura al habla no es gratuito ni inocuo: "Ese recurso no es solamente 'bizarro', es peligroso. Es la adicion de una tecnica, es una suerte de astucia artificial y artificiosa para hacer presente al habla cuando, en verdad, esta ausente. Es una violencia cometida contra el destino natural de la lengua" (32). Al sacar de su pedestal epistemico a la dialectica, Aristoteles convierte a la retorica en un suplemento necesario, sin el cual la dialectica no podria cumplir con su rol a cabalidad. En Platon tambien podemos encontrar momentos en que la retorica y la escritura cumplen esta funcion suplementaria respecto del la dialectica y el habla respectivamente, pero esos momentos se encuentran ocultos en el texto platonico, muy astutamente disimulados (33). En Aristoteles, por el contrario, la capacidad suplementaria de la retorica queda claramente establecida desde el momento en que le concede todo un tratado, en el cual no solo se describe su funcion, sino que ademas se afirma su valor y utilidad. La retorica es tan valiosa como necesaria en una organizacion politica, pues sin ella no habria posibilidad de dialogo ni acuerdo con las masas indocumentadas. Pero, al igual que la escritura, puede ser muy peligrosa: "La escritura es peligrosa desde el momento en que la representacion quiere hacerse pasar por la presencia y el signo por la cosa misma" (34). La retorica, en Aristoteles, no es siempre peligrosa, pero puede serlo cuando quiere hacerse pasar por la dialectica, es decir, cuando, en lugar de dirigirse a las mayorias ignorantes, se dirige a los instruidos. Sin embargo, si esto pasa, es solo por insuficiencia o incapacidad de la dialectica: "Pero el suplemento suple. No se anade mas que para reemplazar. Interviene o se insinua en-lugar-de; si colma, es como se colma un vacio. Si representa y da una imagen, es por falta anterior de una presencia" (35).

El problema de la adulacion y el engano, que Platon adjudica a la retorica, Aristoteles lo predica de otra practica, derivada de la retorica, pero exterior a ella: la sofistica. "La sofistica no reside en la facultad sino en la intencion. Y, por tanto, en nuestro tema, uno sera retorico por ciencia y otro por intencion" (1355b18-20). El de "retorico" era un nombre historicamente comun--gracias a Platon- tanto al retorico con buena intencion como al de mala intencion--pues a ambos les llamo denostativamente "sofistas"--, por lo que, en vistas a esta diferencia crucial, Aristoteles propone llamarle sofista exclusivamente al segundo, mientras que el primero es un retorico propiamente tal, es decir, por arte. En el caso de Aristoteles, la sofistica es tambien un suplemento de la retorica, pero este si es absolutamente peligroso y amenazante, pues es cuando el retorico se convierte en sofista que la gran amenaza del mal arriba a la polis. En la medida en que Platon identifica retorica y sofistica, la retorica es desde siempre suplemento y peligro a la vez. Para Aristoteles, el suplemento no siempre es peligroso, es decir, suplementariedad y amenaza no van siempre unidas en un mismo gesto, como veiamos respecto de la dialectica. Sin embargo, en la medida en que la retorica reemplaza en la dialectica en los circulos intelectuales, o que la sofistica reemplaza a la retorica, entonces aparece el escandalo: "Que el signo, la imagen o el representante se conviertan en fuerzas y hagan 'mover al universo', he aqui el escandalo" (36).

Recibido: 16.12.2016--Aceptado: 10.03.2017

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Valeria Campos Salvaterra

Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso. Chile

Correspondencia: Valeria Campos Salvaterra

Email: valeria.campos@pucv.cl

Dra. en Filosofia. Profesora Asociada Instituto de Filosofia, Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso. Avda. El Bosque #1290 Vina del Mar, Valparaiso, Chile. Tel. (56-32) 227 4391 / cel. +56-9-92653849.

(1) Cf. Diogenes Laercio, III, 19

(2) Louis expresa su herencia con autores como Lingenberg, Huber, Bertram, Fisher, Berg (1903), siendo este ultimo el trabajo mas consultado.

(3) Derrida, J. 1972, p. 263

(4) Ibid, p. 266

(5) Entre otras ideas presentes en el Fedro, resumimos: La persuasion de la dialectica genera recuerdo (anamnesis), no asi la de la retorica (275a); La dialectica requiere siempre partir por la definicion (237c, 265d, 237c-4, 236b); el logos, el discurso dialectico, es un ser vivo, mas precisamente un zoon (264c), mientras que el retorico es siempre letra muerta; el discurso dialectico divide las ideas naturalmente como las divisiones del cuerpo (266a-c), mientras que en el retorico se observa un des-orden (235a), un sin-pies-ni-cabeza; el dialectico tambien es el que tiene conocimiento acabado de la naturaleza de las distintas almas, pues a ellas estan dirigidas los discursos (270b), mientras que el retorico se caracteriza por su desconocimiento en esta materia.

(6) Derrida, J. 1972, p. 261.

(7) De Man, P. 1979, p. 10.

(8) Derrida, J. 1967b, p. 24.

(9) Derrida constata la jerarquia entre habla y escritura en los textos de Rosseau, Levi Strauss y Saussure, entre otros. Cf. Derrida 1967b.

(10) Derrida, J. 1967b, p. 23.

(11) En Fedro, el logos hablado se tematiza, despues del mito egipcio, como escritura del alma, es el discurso que "se escribe con ciencia en el alma del que aprende" (Phdr. 276a-5).

(12) Derrida, J. 2001, p. 169. Se dice, sobre Leyes, que Platon tiene la "necesidad de inscribir a la dialectica en el tipos"

(13) Calvo, T. 1996, p. 19

(14) La doxa alethes tratada en Menon puede ser un objeto de analisis bastante confuso. Por un lado, es igualmente util que la ciencia para guiar a los hombres (96c-97d), pero para que pueda ser una guia confiable, debe convertirse en saber mediante el razonamiento. Sin embargo, el dialogo esta dedicado a la cuestion de si la virtud puede o no ser ensenada. Platon llega a la conclusion de que no puede haber maestros de virtud, por lo que se deduce que la virtud no es una ciencia. Entonces, se concluye que la virtud esta mas cerca de la opinion verdadera (99b), o es la capacidad de actuar segun opiniones verdaderas. Sin embargo, uno podria preguntarse: ?la virtud es una opinion verdadera que nunca se ata y que, por lo tanto, viene y va sin mantenerse fija en el sujeto virtuoso? Si se atara, se convertiria en ciencia y si podria ser ensenada. Pero si no se ata, no formaria parte del caracter de los hombres. La confusion se agranda cuando se dice que la opinion verdadera es el producto de la reminiscencia (86a). Sin embargo, lo que interesa rescatar aqui es la posibilidad que tiene la opinion verdadera de ser origen y fundamento para las ciencias. Para las grandes mayorias, la opinion verdadera podria establecerse como su unico saber posible; para los dialecticos, por el contrario, seria solo el punto de partida para una episteme segura y firme.

(15) Racionero, Q. 1990, p. 162.

(16) Cf. Discursos Dobles, en "Sofistas: Testimonios y fragmentos", Gredos, 1996. Introduccion, traduccion y notas de Antonio Melero Bellido

(17) Covarrubias, A. 1998, p. 48

(18) Calvo, T. 1996, p. 20.

(19) Ibidem.

(20) Aubenque, P. 1974, p. 282, nota 132.

(21) Ibid., p. 251.

(22) Platon acepta, sin embargo, a la retorica, pero despojada de todos sus recursos a la Doxa y a la adulacion. Solo entonces puede considerarse como techne y asi identificarse con la dialectica o, al menos, subsumirse a ella. En este dialogo, Platon da las pautas para un verdadero arte retorico que, por supuesto, esta estructurado en base al logos dialectikos (Fedro: 237c, 265d, 236b, 262a, 273de).

(23) Racionero, Q. 1990, p. 161. Nota 1. Cursivas nuestras.

(24) Ibid., p. 161. Nota 1.

(25) Covarrubias, A. 1998, p. 85.

(26) Vallejo Campos, A. 1994, p. 78.

(27) Racionero, Q. 1990, pp. 178-179, nota 38.

(28) Covarrubias, A. 1998, p. 62

(29) Cf. Fortenbaugh, W. 1970. En la pagina 134: "I shall argue rather generally that the Rethoric's analisis of individual emotions did receive the close attention of Aristotle and so should not be passed off as popular and imprecise".

(30) "'Las ciencias y las artes' se han instalado en esta violencia, su "progreso" ha consagrado el olvido y "corrompido las costumbres". Saussure anagramatiza aun a Rousseau: "La lengua literaria agranda todavia la importancia inmerecida de la escritura ... la escritura se arroga de esta ventaja una importancia a que no tiene derecho" (p. 74). Cuando en relacion con este tema los linguistas se comprometen en un error teorico, cuando se dejan sorprender, son culpables, su falta es ante todo moral, han cedido a la imaginacion, a la sensibilidad, a la pasion, han caido en la "trampa" (p. 73) de la escritura, se dejaron fascinar por el "prestigio de la escritura" (ibid.), de esta costumbre, de esta segunda naturaleza. "La lengua, pues, tiene una tradicion oral independiente de la escritura, y fijada de muy distinta manera; pero el prestigio de la forma escrita nos estorba el verla." Por lo tanto no seriamos ciegos a lo visible, sino que estariamos enceguecidos por lo visible, deslumbrados por la escritura. "Los primeros linguistas se equivocaron en esto, como antes se habian equivocado los humanistas. Ni el mismo Bopp ... Sus sucesores inmediatos cayeron en la misma trampa." Rousseau dirigia el mismo reproche a los Gramaticos: "Para los Gramaticos el arte del habla casi es el arte de la escritura". Como siempre la "trampa" es el artificio disimulado en la naturaleza. Esto explica que el Curso de linguistica general trate ante todo este extrano sistema externo que es la escritura. Explicacion previa necesaria. Para restituir lo natural a si mismo es necesario ante todo desmontar la trampa". En Derrida, J. 1967b, pp. 55-56

(31) Derrida, J. 1967b, p. 207

(32) Ibidem.

(33) Cf. Derrida, 2001.

(34) Derrida, J. 1967b, p. 207

(35) Ibid., p. 208

(36) Ibid., p. 210
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Author:Campos Salvaterra, Valeria
Publication:Byzantion Nea Hellas
Date:Jan 1, 2018
Words:9684
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