Printer Friendly

PEDRO RUJULA Y JAVIER RAMON SOLANS (eds.): El desafio de la revolucion. Reaccionarios, antiliberales y contrarrevolucionarios (siglos XVIII y XIX).

PEDRO RUJULA Y JAVIER RAMON SOLANS (eds.)

El desafio de la revolucion. Reaccionarios, antiliberales y contrarrevolucionarios (siglos XVIII y XIX)

Comares, Granada, 2017, 356 pp. ISBN 978-84-9045-484-8

La relacion del antiliberalismo con la revolucion, su vocabulario, sus medios comunicativos y sus consecuencias ha abierto, en las ultimas decadas, una interesante linea de investigacion. En ella se insiere esta obra, que comienza con un texto en que Pedro Rujula y Javier Ramon Solans establecen como objetivo contribuir a la superacion de una historiografia liberal que, en virtud del paradigma revolucionario, ha negado potencial modernizador y capacidad de reaccion a la contrarrevolucion. En contraposicion, sugieren un panorama mas complejo, en el que la pugna ideologica y militar entre revolucion y contrarrevolucion se extenderia a lo largo de decadas, en el que los agentes antiliberales tambien participarian en la construccion de la nueva sociedad y en el que algunas de las principales instituciones del Antiguo Regimen conseguirian reinventarse para sobrevivir al embate revolucionario. De acuerdo con estas premisas plantean cuatro campos de analisis en los que se encuadran los diecinueve capitulos de esta obra, en los que siempre desde la perspectiva de la adaptabilidad de la contrarrevolucion se analizan aspectos relativos a la monarquia, el catolicismo, las ideas antiliberales y las formas de movilizacion.

El propio Rujula inaugura el estudio sobre como las monarquias se enfrentaron a la revolucion. A la presunta inevitabilidad del triunfo de esta contrapone la capacidad de reaccion del Antiguo Regimen en Espana, que se haria patente en la efectividad del discurso que buscaba atraer al pueblo a combatir en la Guerra de la Convencion, en el surgimiento del fenomeno juntista o en las maniobras que hicieron posible la revocacion de la experiencia gaditana. Ahora bien, esto no deberia hacernos perder de vista el declive de las instituciones y legitimidad del regimen absoluto, ultimamente acreditado por autores como Emilio La Parra. El siguiente capitulo, firmado por Ivana Frasquet, constituye un rara avis respecto al conjunto de la obra, pues mas que presentar un caso particular insiste en el discurso de los coordinadores, aunque extendiendo la necesidad de reflexionar sobre los fenomenos contrarrevolucionarios al ambito latinoamericano. De hecho, plantea que las independencias deben ser comprendidas en el contexto del enfrentamiento entre revolucion y reaccion, un choque que tuvo como escenario dos continentes que cabria analizar de forma conjunta y bidireccional.

La contrarrevolucion no solo cosecho exitos. Asi, Jean-Philippe Luis destaca la fatal ausencia de consenso que, en materia hacendistica, existio en las filas fernandinas. Es mas, las soluciones sugeridas por quienes pretendian reformar el Antiguo Regimen y aumentar los recursos en manos del monarca espanol fueron principalmente obstaculizadas por otros absolutistas, defensores de los intereses de los grupos sociales privilegiados. Asimismo, Silvia Sonetti explora otro fracaso, en este caso en el contexto del Risorgimento. Pese a la capacidad del Reino de las Dos Sicilias para sobrevivir a la compleja coyuntura de las primeras decadas del siglo XIX e incluso caminar hacia la creacion de una identidad propia, su incorporacion a Italia se relacionaria con la incapacidad de sus instituciones para modernizarse y responder adecuadamente a sus tradicionales oponentes.

Sobre los procesos de movilizacion en el campo contrarrevolucionario comienza a tratar Alvaro Paris Martin, que rebate la idea de un movimiento cuyas bases habrian sido "secuestradas" por las elites sociales. Asi lo hace, especialmente, cuando senala la autonomia de las clases populares del Madrid de comienzos del siglo XIX para apropiarse e incluso reelaborar en su propio beneficio el discurso contrarrevolucionario. Ello, a traves de una cambiante definicion del "negro"--termino con que se denominaba a los liberales--, empleada para dirigir la violencia hacia quienes se oponian a sus intereses. A su vez, Andoni Artola, Javier Esteban Ochoa y Koldo Ulibarri muestran, a traves del curioso caso de Jose Pablo Ulibarri, el interes de los reaccionarios por extender su discurso a las clases populares. Tambien hacen patente que los agentes de esta difusion no necesariamente pertenecieron a las elites, pues la politizacion contrarrevolucionaria habria alcanzado a unos estratos sociales intermedios cuyos miembros tambien fueron capaces de asumir y reelaborar los axiomas antiliberales.

Alexandre Dupont, al analizar el internacionalismo contrarrevolucionario, define una solidaridad organizada en torno a maniobras tradicionales--como las relaciones dinasticas y la sociabilidad aristocratica--y a vias de movilizacion modernas, que apelaban al pueblo y se dirigian a las masas. En este contexto, las suscripciones se convirtieron en una herramienta empleada tanto para recaudar fondos como para hacer visible el apoyo popular con que se contaba. Lo cierto es que tambien en el campo de la movilizacion hubo movimientos en falso. Asi, Gregorio Alonso se centra en el fallido proyecto de formar un batallon de catolicos espanoles que defendiese al Papa del movimiento panitaliano. En este caso se pone de manifiesto la complejidad de la movilizacion contrarrevolucionaria: la red de colectivos implicados--asi como los intereses y valores que estaban en juego--eran extremadamente diversos. Por su parte, Carmine Pinto completa el trabajo de Sonetti y demuestra que en el Mezzogiorno posterior a la unificacion italiana el monarquismo duosiciliano se vio afectado por una desunion que le impidio tanto conquistar la opinion publica como organizar una resistencia armada que pusiese en jaque al nuevo Estado.

Ya en lo referente a la batalla ideologica, Carolina Armenteros analiza el empleo de la historia--y en particular del siglo XVII, epoca de maximo esplendor de la monarquia absoluta--por parte de Lezardiere, Maistre, Saint-Victor, Montlosier y Chautebriand. Estos, aunque no demonizaron a Luis XIV y Richelieu, lamentaron su cesarismo, en el que creian encontrar el germen de la revolucion. Por ello, Armenteros califica a estos historiadores como conservadores, no como simples absolutistas. A su vez, Gonzalo Capellan de Miguel analiza--a traves del diccionario de Thjulen--la importancia de una lucha por la definicion de los significados que se produjo desde casi el primer momento. Ello fue posible porque en las filas de la contrarrevolucion hubo quienes consideraron que los revolucionarios habian definido un nuevo lexico que privaba a nobleza, altar y trono de la capacidad de comunicarse, lo que hacia preciso un movimiento resemantizador.

Fernando Duran Lopez estudia el campo de la prensa a traves del pionero de las publicaciones serviles espanolas, el marques de Villapanes. Ademas de remarcar la importancia del contradiscurso reaccionario como factor enriquecedor de la experiencia gaditana de pluralismo ideologico, senala que pese a que en un primer momento los liberales controlaron la agenda y el vocabulario de las Cortes, los contrarrevolucionarios pronto superaron el recurso a la restriccion de la libertad de prensa o al empleo de la Inquisicion como unicas vias para dominar el espacio publico. En la misma linea, Gonzalo Butron Prida demuestra, a traves del caso de El Restaurador, que los contrarrevolucionarios espanoles instrumentalizaron la libertad de imprenta en contra de esa misma libertad. Ahora bien, dicho periodico tambien pone de manifiesto la diversidad del campo antiliberal, pues nacio del empeno de los sectores mas decididamente absolutistas de imponer su parecer ante posibles soluciones moderadas.

Antonio de Francesco analiza los Folletos populares sobre la revolucion francesa, otro de los numerosos esfuerzos contrarrevolucionarios por construir una opinion publica afin. Mas alla de su insistencia en que los agentes antiliberales eran capaces de emplear en su favor fuentes historiograficas de origen diverso, pone sobre la mesa una idea interesante: la historia de Francia siguio condicionada por el enfrentamiento entre aquellos que se batieron en 1789 mas alla de la cronologia decimononica contemplada en esta obra. En cuanto a Marie Salgues, esta explora el uso ideologico del teatro en la Restauracion fernandina. Los gobernantes absolutistas fueron conscientes de que ya durante la Guerra de la Independencia josefinos y patriotas habian empleado las tablas como herramienta movilizadora eficaz, razon por la que al estricto control de la escena teatral unieron su uso como recurso propagandistico frecuente.

Ya en el terreno de la religion, Antonio Calvo Maturana estudia la figura de fray Sebastian Sanchez Sobrino como ejemplo de una Ilustracion espanola catolica y antiliberal. Pese a que no es novedoso, el recordatorio es oportuno: el autor demuestra que Ilustracion y liberalismo no son categorias coincidentes. En consecuencia, la contrarrevolucion estuvo integrada tanto por ilustrados como por anti-ilustrados, lo que contribuye a explicar la coexistencia de arengas irracionales de caracter ultramontano con escritos orientados a las clases letradas en que la defensa de la monarquia se construia en torno a conceptos como patria o ciudadania. Por su parte, Daniele Menozzi senala que la Iglesia catolica no se opuso frontalmente a la modernidad y que, de hecho, la misma curia vaticana animo a los catolicos a asimilarla. Ahora bien, el objetivo de dicha maniobra era la apropiacion de los instrumentos que la modernidad ofrecia para combatir sus mismos principios, en una combinacion de modernizacion y rechazo a la modernidad que revoluciono el mundo catolico bajo el pontificado de Leon XIII.

Roberto Di Stefano presenta el caso argentino para senalar que liberalismo y secularizacion no siempre fueron de la mano. De hecho, recuerda la necesidad de estudiar la secularizacion como un fenomeno poliedrico, lo que explica que en el espacio latinoamericano podamos detectar procesos distintos, incluso divergentes. En la Argentina, el Estado liberal impuso un galicanismo en que la Iglesia catolica--cuyo principal empeno no era tanto revertir el proceso secularizador como atajar sus efectos mas perniciosos y evitar futuros retrocesos--ejercia como agente civilizador al servicio del Estado. Di Stefano contribuye, por tanto, a minar nuevamente la falsa dicotomia liberalismo-catolicismo. Por ultimo, Raul Minguez Blasco insiste en la importancia de los cambios en el seno de una Iglesia catolica que, tanto en sus practicas como en sus discursos, se feminizo. Para el, esta feminizacion debe interpretarse como una respuesta moderna, entre otras cosas porque legitimo la intervencion de cientos de mujeres en la esfera publica, aunque fuese desde una posicion subalterna. Pero tambien porque mediante esta estrategia se combatio la modernidad liberal a traves de una reinterpretacion en clave religiosa de un modelo de feminidad burgues.

En realidad, los temas que podrian haberse tratado en esta obra son innumerables, por lo que hay ausencias sensibles, tanto en el plano de las vias de movilizacion como en el de los espacios estudiados. Ademas, en casos como el de la prensa, puede hablarse de cierta reiteracion. Por otra parte, las razones por las que algunos trabajos se encuadran en uno u otro de los ejes tematicos que estructuran la obra a veces parecen debatibles. Asimismo, echo en falta una mayor reflexion sobre el alcance geografico y cronologico de la obra. En todo caso, mi impresion es que esta cumple sobradamente con lo propuesto en su texto introductorio. Pese a un enfasis en ocasiones excesivo en el interes por estudiar el binomio reaccion-modernidad, la principal aportacion de este trabajo coral consiste en restituir parte de su verdadera complejidad a la contrarrevolucion, en un analisis en que la relacion con la modernidad no es el eje que guia todos los capitulos, sino uno mas de los vectores estudiados.

El desafio de la revolucion se encuadra en las filas de las investigaciones que combaten los apriorismos que, sobre la contrarrevolucion, nos ha legado la historiografia liberal. Generalizaciones y simplificaciones que por fortuna vienen siendo rechazadas desde hace decadas, razon por la que no podemos hablar de una obra especialmente novedosa, aunque si importante. Y es que en sus paginas observamos un movimiento contrarrevolucionario en el que conviven diferentes corrientes de pensamiento, en el que las diversas agrupaciones sociales no son sometidas a la ferula de las elites aristocraticas y eclesiasticas, en que la paradoja de emplear recursos modernos para defender la anti-modernidad deja de ser tal, pese a que tambien se exploren unos limites que, en ocasiones, tuvieron consecuencias fatales. En fin, la obra cumple con el objetivo de convertirse en referencia para todos aquellos que estudian la contrarrevolucion desde la perspectiva de que si este movimiento se mantuvo en liza durante decadas, fue precisamente por su diversidad y adaptabilidad. No abre un nuevo camino--ni probablemente lo pretendia--, pero nutre con una rica bateria de ejemplos a todos aquellos historiadores empenados en la misma senda.

JAVIER ESTEVE MARTI

Universidad de Chile
COPYRIGHT 2019 Universidad de Chile, Facultad de Filosofia y Humanidades
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2019 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Esteve Marti, Javier
Publication:Cuadernos de Historia
Date:Jun 1, 2019
Words:2227
Previous Article:FERNANDO VENEGAS ESPINOZA: Violeta Parra en Concepcion y la frontera del Biobio: 1957-1960. Recopilacion, difusion del folklore y desborde creativo.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters