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Otitis media en el perro: diagnostico, tratamiento quirurgico y posibles complicaciones. Revision.

Otitis media in dogs: diagnosis and surgical treatment, and possible complications. Review

INTRODUCCION

La prevalencia de la otitis media (OM) en el perro fue durante mucho tiempo una incognita, su ocurrencia se suponia alta debido a que suele ser la consecuencia de una otitis externa cronica (OEC) no resuelta, la cual es extremadamente comun en esta especie, con una prevalencia reportada hasta del 20% (Saridomichelakis et al. 2007). En este sentido, Smeak e Inpanburt (2005) reportan mas de un 50% de casos de OM en pacientes con OEC previa, mientras que Saridomichelakis et al. (2007) describen que esta situacion se presenta en un 83%.

La colonizacion bacteriana del oido medio puede producirse a traves de tres vias: hematogena, desde la trompa de Eustaquio o, en la mayoria de los casos, por una complicacion de la OEC que no respondio al tratamiento (Smeak e Inpanburt 2005). Durante una OEC se presenta acumulacion de secreciones septicas en el fondo del canal auditivo, lo que conlleva a la destruccion y ruptura de la membrana timpanica y el paso de estas secreciones al oido medio en donde se extiende la infeccion (Smeak e Inpanburt 2005). Una vez las secreciones se albergan en el interior de la bulla timpanica no logran drenar facilmente y tiende a caseificarse, si bien, ocasionalmente se produce lisis del hueso con salida a traves de tractos fistulosos que comprometen estructuras nerviosas vecinas o la articulacion temporo-mandibular proxima a la zona (Hardie et al. 2008).

Es frecuente que a los pacientes con OM se les trate de forma repetida para OEC, en tal caso, se realizan cultivos bacterianos y citologias del exudado con la esperanza de hallar un antibiotico efectivo. Por lo tanto, el paciente pasa por varios intentos de tratamiento que producen mejorias transitorias mientras recibe los antibioticos prescritos, pero los signos recidivan cuando los farmacos son descontinuados. Es entonces frecuente que los pacientes con OM pasen por varios tratamientos contra OEC, algunas veces incluso durante anos, sin que haya sido posible obtener una cura. Como estos animales han recibido multiples terapias antimicrobianas no es raro encontrar que los germenes implicados sean resistentes a los farmacos de uso comun, factor que se debe tener en cuenta al formular el plan terapeutico. En la experiencia de los autores, los propietarios se cansan de esta situacion y algunas veces deciden resignarse a la enfermedad del animal sin dar continuidad al tratamiento.

La OM no resuelta puede conducir a deficit auditivo y/o disfuncion vestibular (Sturges et al. 2006), ademas, el paciente suele manifestar cambios de conducta debido al dolor intenso que la caracteriza.

El objetivo de este articulo es describir la aproximacion al diagnostico y tratamiento quirurgico de la OM en el perro, haciendo enfasis en las posibles complicaciones de la intervencion cuando se elige esta forma de tratamiento y confrontando de manera critica la experiencia de los autores con la literatura.

Patogenia y aspectos clinicos

Durante una OEC las reacciones histicas del conducto auditivo externo varian de acuerdo con el microorganismo responsable, las caracteristicas del exudado inflamatorio, las enzimas elaboradas y los efectos de otras enfermedades cutaneas subyacentes, como atopia, hipotiroidismo y seborrea. Debido a la configuracion en "L" del conducto auditivo externo, las enzimas proteoliticas contenidas en los exudados se acumulan contra el timpano (Smeak e Inpanburt 2005). La inflamacion y destruccion enzimatica resultante conducen a necrosis del epitelio y del colageno de sosten, la membrana timpanica se adelgaza, debilita y eventualmente se rompe permitiendo que los exudados y microorganismos lleguen al oido medio. El proceso supurativo resultante hace que el epitelio de la bulla cambie de cubico a columnar seudoestratificado, con un incremento en el numero de celulas y glandulas secretoras, empeorando el cumulo de secreciones (Gotthelf 2001). Adicionalmente, la lamina propia aumenta su espesor en respuesta a la inflamacion y a medida que la vascularizacion se incrementa se origina edema y tejido de granulacion; con el paso de los dias dicha lamina se convierte en tejido conectivo denso y desarrolla espiculas de hueso (Smeak e Inpanburt 2005).

Cuando las secreciones septicas acumuladas a presion en el oido medio no pueden drenar por el conducto auditivo causan lisis osea y rompen la bulla timpanica, para luego drenar hacia la cara (Figura 1-A) o comprometer la articulacion temporomandibular, lo que se manifiesta con dolor al masticar y renuencia a abrir la boca (Hardie et al. 2008). Es posible observar tambien animales en los cuales las secreciones son muy abundantes y drenan por el conducto auditivo, rebosando y manchando la cara y la region parotidea (Gotthelf 2004), como estas secreciones son de caracter septico, la piel de la zona se reblandece y ulcera (Figura 1-B).

El proceso inflamatorio puede involucrar el nervio facial el cual discurre muy proximo a la union del conducto auditivo y el meato acustico externo. Cuando la inflamacion es suficiente para comprometer su funcion se observa paralisis facial con labios caidos en el lado ipsilateral, babeo, falta de reflejo palpebral y queratitis seca (Hardie et al. 2008).

El conducto de Eustaquio comunica la nasofaringe con la bulla timpanica en su aspecto dorsomedial, proximo a esta zona se encuentra un ganglio nervioso simpatico que da sus ramas al ojo y estructuras anexas, dicho ganglio tambien puede verse implicado en el proceso inflamatorio y esto genera signos de Sindrome de Horner (Gotthelf 2004).

La bulla timpanica se comunica a traves de las ventanas redonda y oval con el oido interno, los casos de OM no resueltos ocasionalmente conducen a otitis interna y sindrome vestibular, que se manifiesta con inclinacion de la cabeza (Figura 1-C), incoordinacion y falta de equilibrio (Cruz et al. 2005). Tambien se ha descrito diseminacion intra craneana con deficit de tallo cerebral (Sturges et al. 2006).

Durante el examen fisico de un paciente con OM puede evidenciarse dolor en la base del conducto auditivo a la palpacion y un chasquido tipico relacionado con la acumulacion de liquidos. El examen otoscopico generalmente es imposible debido a que el proceso inflamatorio cronico estimula el desarrollo e hiperplasia del epitelio del conducto lo que impide insertar el otoscopio (Figura 2-A), por lo cual es imposible determinar la integridad de la membrana timpanica. En algunos pacientes se descubren neoplasias en el canal auditivo; cuando su crecimiento obstruye dicho canal el drenaje de secreciones no es posible y puede crear las condiciones para que estas se diseminen al oido medio (Figura 2-B y C). Se han reportado neoplasias (Zur 2000) y polipos (Pratschke 2003) bilaterales del conducto auditivo pero son infrecuentes.

Ayudas diagnosticas

Algunos autores recomiendan la miringotomia como procedimiento diagnostico y terapeutico para confirmar y drenar el acumulo de secreciones en OM (Gimmler y Daigle 2012); posiblemente en casos no avanzados, sin estenosis e hiperplasia del canal auditivo pueda realizarse este procedimiento. Ante un paciente con OEC "siempre" se indicaran ayudas diagnosticas de imagenologia para descartar una OM, esta misma consideracion se hara si durante el examen clinico se observa un animal con estenosis severa del canal auditivo o neoplasias que obstruyan dicho canal.

Los rayos X son la ayuda diagnostica mas barata y difundida, sin embargo, es la menos sensible ya que no siempre existen cambios de suficiente magnitud para producir signos radiologicos confiables, por eso la ausencia de signos radiologicos no descarta la enfermedad (Douster et al. 2007). En un estudio solo el 55.6 % de los pacientes presento cambios radiograficos compatibles que apoyaran el diagnostico (Saridomichelakis et al. 2007). En animales normales la bulla timpanica se observa como una estructura circular de pared fina, el contorno cortical es delgado y el interior de cada bulla es de radio lucido debido a la presencia de aire.

El estudio radiografico requiere sedacion profunda o anestesia. Se recomiendan las proyecciones lateral oblicua del craneo con el lado enfermo apoyado en el chasis, ventro dorsal del craneo y frontal con la boca abierta, con el colimador centrado en la faringe y tirando de la lengua hacia afuera para eliminar la interferencia del tejido blando. Los cambios sugerentes de OM incluyen: radio-opacidad en la bulla timpanica que suele producirse porque existe pus caseificado en su interior o crecimiento de tejido granulomatoso, neoplasico o polipos (Pratschke 2003), es posible observar tambien esclerosis de la pared de la bulla timpanica o lisis de esta estructura (Figura 3-A y B). Muchas veces los Rayos X hacen evidente el grado de hiperplasia y calcificacion del conducto auditivo externo que caracteriza la OEC (Figura 3-C), hallazgo muy importante porque tambien es una indicacion de la intervencion quirurgica en OEC.

Si se presentan dudas con el estudio radiografico, se sugiere realizar la tomografia axial computarizada, la cual es una ayuda diagnostica muy sensible para establecer la presencia de secreciones, cambios liticos o proliferativos del hueso o tejidos anormales dentro de la bulla timpanica y para determinar la amplitud de la luz del conducto auditivo externo; sus desventajas son el costo (Hardie et al. 2008) y que no esta ampliamente disponible, sobre todo en ciudades pequenas.

Enfoque Terapeutico

La ablacion de canal auditivo con osteotomia lateral de la bulla timpanica esta indicada no solo cuando se diagnostica OM, sino tambien en pacientes con OEC e hiperplasia irreversible del canal horizontal (terminal), neoplasias del canal, colesteatoma aural, fallo de intervenciones quirurgicas previas como remocion del canal vertical y reseccion del aspecto lateral el canal vertical (Smeak e Inpanburt 2005). Conviene mencionar que el manejo de la OEC terminal con otras tecnicas como la reseccion del canal vertical o la remocion del aspecto lateral del canal vertical suelen fracasar y que es mucho mas efectiva la reseccion completa de conducto auditivo con osteotomia de la bulla (Doyle et al. 2004).

La reseccion del canal auditivo con osteotomia de la bulla timpanica se plantea como un tratamiento radical y efectivo; no obstante, es una intervencion que exige cierta experiencia en la zona operatoria ya que el procedimiento no esta libre de complicaciones, algunas de ellas graves con riesgo para la vida, como la hemorragia que se origina en las venas retro articulares o las ramas de la arteria carotida externa.

Bajo anestesia general se prepara asepticamente el campo quirurgico, es conveniente realizar un bloqueo anestesico en los nervios auriculotemporal y auricular mayor, como lo describe Otero (2006), lo que garantiza mayor analgesia en el area. La intervencion se inicia realizando una incision alrededor del aspecto mas proximal de canal auditivo, esta incision interesa la piel y el cartilago y debe incluir el trago y el antihelix, luego se practica otra incision que empieza desde el trago y avanza hacia abajo por todo el centro de la porcion vertical del canal e involucra solo la piel. Se toma el aspecto mas proximal del canal auditivo con una pinza de Allis y se realiza diseccion roma y cortante para separar la union de los musculos auriculares a dicho canal, esta diseccion se hara muy cerca al tejido cartilaginoso para evitar el trauma neurovascular. Para este procedimiento se recomienda una tijera de tejido de puntas finas que pueda introducirse entre los musculos auriculares facilmente para separarlos o el electro bisturi si se dispone de el. La diseccion avanza hasta la union del conducto con el meato acustico externo (Figura 4-A). Una vez que se ubica el meato, se separa del canal auditivo utilizado un bisturi con hoja No 11(Figura 4-B), el primer corte se hara en el aspecto proximal de canal justo en su union al meato y luego se continua con cortes de tijera para acabar de separar el conducto; es normal que una pequena porcion de conducto quede unida al meato, es imprescindible retirar todo este tejido ya que el epitelio esta contaminado y sera la fuente de tractos fistulosos en el futuro, una de las complicaciones tardias mas dificiles de resolver (Smeak 2011). Al pasar por el aspecto ventrocaudal al canal auditivo horizontal durante la diseccion se pondra atencion en ubicar el nervio facial para evitar lesionarlo (Figura 4-C).

Para retirar los remanentes del conducto adheridos al meato acustico se puede usar una hoja No 11 raspando con ella el interior de los bordes del meato acustico (Figura 5-A). Algunos autores recomiendan morder con una gubia de Cleveland para hueso los bordes del meato y de esta forma se retiran los restos de cartilago y epitelio, para realizar esto de forma segura se debe visualizar el nervio facial (Figura 4-C) el cual debe retraerse hacia caudal. La vena retroarticular usualmente no es visible durante la cirugia por eso no debe morderse con la gubia en el aspecto craneal al meato debido al alto riesgo de trauma vascular y hemorragia severa al aplicar la gubia.

A continuacion, la literatura aconseja retirar el meato acustico externo en su porcion ventral y el aspecto lateral de la bulla con la gubia de Cleveland (Figura 5-B), previa retraccion hacia ventral de las arterias maxilar y auricular y la vena maxilar, utilizando un elevador de bordes romos y ubicacion y retraccion del nervio facial. No siempre se visualizan facilmente estas estructuras y su retraccion no es una maniobra sencilla, los autores no recomienda realizar osteotomia extensa de la bulla en todos los casos, especialmente si el meato acustico es amplio, porque muchas veces puede drenarse y limpiarse de manera adecuada a traves de su abertura, contario a lo que sugiere (Smeak 2011) que prefiere realizar osteotomias amplias de la bulla para evitar el riesgo de dejar remantes de tejido septicos.

Para drenar y desbridar el interior de la cavidad timpanica se utiliza una pinza hemostatica mosquito, con ella se prenden los tejidos epiteliales hiperplasicos que tapizan la cavidad timpanica, ademas, puede pinzarse un trozo pequeno de gasa y luego se introduce a la cavidad para realizar movimientos de limpieza en varias oportunidades hasta que la gasa salga limpia, no obstante, se debe evitar pasar esta gasa por el aspecto dorsal craneal de la cavidad ya que en este sitio se encuentran las ventanas oval y redonda.

Antes de iniciar la limpieza de la cavidad timpanica conviene tomar una muestra con hisopo esteril para cultivo y antibiograma, lo cual sera util para orientar la terapia antimicrobiana durante el postoperatorio; debe recordarse que estos pacientes han sido tratados con varios antibioticos y han desarrollado infecciones con bacterias resistentes. En este sentido, es preciso senalar que en un pequeno numero de pacientes no hay crecimiento bacteriano (Coleman y Smeak 2016), en estos casos la terapia antibiotica se hara de forma empirica con farmacos activos contra Staphilococcus pseudointermedius y Pseudomona aeruginosa debido a que son las bacterias que se cultivan con mas frecuencia (Coleman y Smeak 2016; Hardie et al. 2008).

Por ultimo, se debe lavar copiosamente la herida con suero fisiologico secando muy bien el exceso de liquido, ademas, se colocara un dren desde la cavidad timpanica hacia el exterior y posteriormente se cierra la herida quirurgica evitando dejar espacio muerto. En la experiencia de los autores, los drenes no han sido de mucha utilidad y requieren de mayor vigilancia sobre el paciente para evitar que se lo retire o que ingrese contaminacion a traves de este. Si se coloca un dren, se monitorea la cantidad de suero sanguinolento que evacua y cuando este es escaso o nulo se retira. Se recomienda un protocolo para el dolor que incluya un AINE (carprofeno) mas un opioide (tramadol) durante 10 dias y terapia antibiotica minimo de 1 mes.

DISCUSION

La OM originada a partir de una OEC es una infeccion que se profundiza en el tejido esquivando la llegada del sistema inmune y los antibioticos, genera cambios anatomicos irreversibles y en la experiencia de los autores no puede resolverse con un tratamiento basado en antibioticos y lavados. Mientras no se aborde la bulla timpanica quirurgicamente, se drenen sus contenidos y se elimine el conducto auditivo en su totalidad no habra mejoria (Cruz et al. 2005). Contario a lo descrito en la literatura (Gimmler y Daigle 2012, Gotthelf2004), los autores no recomiendan la miringotomia como procedimiento terapeutico o diagnostico, debido a que la gran mayoria de pacientes presentan hiperplasia severa del conducto auditivo externo lo que hace imposible practicar esta tecnica. No obstante, existen reportes de respuesta favorable al tratamiento conservador con lavados de la bulla timpanica a traves de una miringotomia y terapia antibiotica de larga duracion (Gotthelf 2004; Palmeiro et al. 2004). Posiblemente se trata de casos en los cuales no ha desarrollado hiperplasia severa y estenosis del canal auditivo externo.

Como se ha mencionado, esta intervencion puede presentar diversas complicaciones graves. No obstante, al considerar que la OM es una condicion extremadamente dolorosa que puede implicar el oido interno y aun extenderse a nivel intra craneano (Sturges et al. 2006), el riesgo-beneficio amerita recomendarla. Un conocimiento detallado de la anatomia de la region quirurgica redunda en la disminucion de complicaciones. Los casos de evolucion prolongada que manifiestan dolor al abrir la boca o deficit neurologico, pueden no mejorar completamente con la cirugia (Hardie et al. 2008). No obstante, en la experiencia los autores, los animales con sindrome vestibular al momento de la cirugia se han recuperado satisfactoriamente (Cruz et al. 2005).

Algunos pacientes con OM se presentan a consulta con abundantes secreciones septicas (Figura 1-A, B), los autores recomiendan terapia antibiotica topica y sistemica por 15 dias para disminuir la copiosidad de estas secreciones y de esta forma trabajar con un campo quirurgico mas "esteril" al momento de la intervencion.

Coleman y Smeak (2016) reportaron la paralisis facial como la complicacion mas comun de la ablacion y osteotomia de la bulla timpanica (Tabla 1). En la experiencia de quien escribe las complicaciones mas frecuentes incluyen los tractos fistulosos en el postoperatorio temprano y las hemorragias intraquirurgicas. Estas ultimas son una de las complicaciones mas alarmantes que puede enfrentar el cirujano que emprende esta intervencion, llegando a ser mortal en algunos pacientes (Doyle et al. 2004; Spivack 2013); se produce al lesionar uno de los siguientes vasos que discurren muy proximos al meato acustico: arteria auricular caudal, arteria carotida externa, arteria maxilar, vena maxilar y vena retroarticular (Figura 4-C). En estos casos, el sangrado copioso obliga a valorar el paciente para considerar la transfusion. Los vasos que sangran dificilmente se visualizan y es practicamente imposible pinzarlos, debido a que al cortalos se retraen, esto ocurre especialmente con la vena retroarticular que emerge del foramen del mismo nombre (Smeak e Impabutr 2005); por ello, se debe prescindir de realizar diseccion y curetaje en el aspecto rostral del meato acustico para evitar trauma en este vaso. Smeak (2011) recomienda aplicar cera osea en el foramen retroarticular para contener esta hemorragia.

El curetaje excesivo dentro de una bulla timpanica puede dar origen a trauma de la arteria carotida interna si la pared de la bulla esta delgada por el proceso de lisis osea. La arteria discurre en el aspecto medial de la bulla y en caso de trauma es imposible ligarla (Smeak 2011), no obstante, en el reporte de Matthiesen y Scavelli (1990) la ligadura de la arteria carotida comun controlo esta emergencia. Tambien se ha sugerido taponar la cavidad de la bulla con gasa dejando una extension hacia la herida para retirarla suavemente en 24 horas (Smeak 2011).

El nervio facial con frecuencia resulta lesionado debido a su proximidad con el meato acustico y el canal auditivo, este nervio suele estar intimamente unido al conducto auditivo en los casos cronicos porque el proceso inflamatorio lo involucra. Emerge por el foramen estilomastoideo, que se ubica a la 1 en punto con respecto al meato acustico y luego discurre ventral a dicho canal (Figura 4-C). Lo ideal es tenerlo ubicado al separar el conducto auditivo del meato acustico, ya que en este momento es facil seccionarlo, pero con frecuencia no se visualiza facilmente durante la diseccion y se debe trabajar pensando mas en donde su ubica normalmente para no lesionarlo. El dano varia de una lesion reversible en pocas semanas, a disfuncion permanente; siempre que se diagnostique disfuncion nerviosa del facial se recomiendan lagrimas artificiales para mantener la humedad de la cornea.

Los primeros reportes de reseccion del canal auditivo con osteotomia de la bulla describieron un porcentaje importante de complicaciones cuando la osteotomia no era extensa (Mason et al. 1988, Smeak y Dehoff 1986). La remocion incompleta del epitelio que tapiza el conducto auditivo es la causa mas frecuente de que la infeccion recidiva en el postoperatorio (Smeak 2011). Usualmente, esto se manifiesta con tractos fistulosos en el area quirurgica que pueden aparecer semanas o meses despues de la intervencion y que exigen otra cirugia, en la que a su vez es mucho mas dificil abordar la bulla timpanica para retirar estos restos de tejido, debido a que no existe la guia del canal auditivo (Smeak 2011). En la experiencia de los autores las osteotomias amplias tienen un riesgo incrementado de trauma neuro-vascular, pues si bien facilitan en gran medida la remocion de tejidos infectados y necroticos ubicados en el interior de la bulla, con osteotomias menos extensas se requiere dedicar mas tiempo y meticulosidad a la remocion de los epitelios contaminados. Se ha descrito de manera experimental un abordaje quirurgico a la bulla timpanica menos riesgoso a traves de la cavidad oral (Manou et al. 2017), no obstante, es importante recordar que en esta condicion el problema no esta ubicado solo en la bulla timpanica, y que la gran mayoria de pacientes requieren la ablacion del canal auditivo.

Tambien es frecuente observar celulitis en el posoperatorio temprano con o sin dehiscencia de la sutura, debido a contaminacion del campo por derrames de material septico desde la bulla timpanica (Spivack 2013). Es practicamente imposible evitar este tipo de accidente aun con una adecuada preparacion, por lo que algunos autores han recomendado cerrar con drenajes, si bien en la experiencia de quien escribe y de otros no se ven beneficios cuando se utilizan estos drenajes, ademas de ser mas dispendioso cuidar que animal no se los retire (Devitt et al. 1977). Ante una celulitis postoperatoria se recomienda retirar algunos puntos para favorecer el drenaje, la limpieza diaria y desinfeccion generalmente curan por segunda intencion; cuando el proceso persiste durante varias semanas se debe sospechar que el foco septico de la OM no fue resuelto.

CONCLUSION

Los pacientes que padecen otitis externa cronica terminal, con o sin otitis media, son candidatos para la reseccion completa del canal auditivo con osteotomia de la bulla timpanica como tratamiento de eleccion frente a la terapia conservadora. No obstante, deben realizarse mas investigaciones en torno a una tecnica que ofrezca mayor seguridad y que disminuya la aparicion de complicaciones.

DOI: 10.15446/RFMVZ.V65N2.75641

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A. Gaviria (1), J. M. Cruz (2) *

Articulo recibido: 16 de mayo de 2017 * Aprobado: 2 de febrero de 2018

(1) Centro Veterinario San Cayetano. Cr. 51b No 90-16, Medellin (Colombia).

(2) Grupo de Investigacion en Biodiversidad y Genetica Molecular (Biogem), Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellin. Cll. 59 No 63-20, Medellin (Colombia).

* Autor para correspondencia: jmcrusa@unal.edu.co

Leyenda: FIGURA 1. Algunos signos de OM. A: tractos fistulosos en la cara de un canino con OM. B: rebosamiento cronico de secreciones producidas desde el oido medio, acompanado de reblandecimiento y ulceracion en la piel que rodea el conducto auditivo. C: otitis media cronica y sindrome vestibular que se manifiesta con cabeza inclinada en forma permanente, incoordinacion y perdida de equilibrio.

Leyenda: FIGURA 2. Obstruccion del canal auditivo. A: hiperplasia del canal auditivo que genero obstruccion completa, la naturaleza de la lesion se confirmo por biopsia debido a su similitud con tejido neoplasico. B: neoplasia (carcinoma de celulas ceruminosas) en el aspecto mas proximal del canal auditivo (flecha gruesa) que no permite ingresar el otoscopio. C: el mismo paciente de B, el abordaje quirurgico (tecnica de Zepp) del canal revelo que esta masa invadia completamente el canal (flechas delgadas) originando OM.

Leyenda: FIGURA 3. Imagenes radiograficas compatibles con OM. A: proyeccion latero medial oblicua del craneo, se observa la bulla timpanica derecha con material radio opaco en su interior (flecha gruesa). B: proyeccion rostro caudal con la boca abierta, radio opacidad en la bulla timpanica derecha (flechas delgadas), puede compararse con la bulla contra lateral. C: esclerosis de la pared osea de la bulla timpanica y calcificacion del canal auditivo correspondiente (puntas de flecha).

Leyenda: FIGURA 4. Consideraciones de la tecnica quirurgica. A: diseccion del conducto auditivo hasta su union al meato acustico externo, en la foto puede verse la union del canal vertical y el horizontal (flecha gruesa) B: al separar el conducto auditivo externo del meato acustico es normal observar restos de tejido cartilaginoso y epitelial unidos al meato (flecha delgada) C: el alambre rojo esquematiza la vena retroarticular y el azul el nervio facial emergiendo por el foramen estilomastoideo.

Leyenda: FIGURA 5. Aspectos anatomicos y tecnicos de la cirugia de OM. A: con una hoja No 11 se retiran los remanentes del tejido epitelial y los restos de cartilago del conducto auditivo, apoyando siempre el filo en el interior del canal se evita producir trauma neuro-vascular. B: la linea punteada muestra la extension de la osteotomia de la bulla recomendada en la literatura.
TABLA 1. Frecuencia de complicaciones luego
de la reseccion del canal auditivo y osteotomia
de la bulla (Coleman y Smeak 2016).

Tipo de complicacion               Nro. de oidos

Paralisis facial                        29

Complicaciones de la herida             22
(celulitis, fistula, hematoma)

Sindrome vestibular                     15

Queratitis sin paralisis facial         11

Queratitis seca por paralisis            6
facial

Sindrome de Horner                       5

Hemorragia intraoperatoria               3

Total                                   79
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Author:Gaviria, A.; Cruz, J.M.
Publication:Revista Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia
Date:May 1, 2018
Words:5320
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