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Oportere ex fide bona. Una construccion decisiva de la jurisprudencia romana.

SUMARIO: 1. Planteamiento del tema. 2. Noticia etimologica: valor semantico del termino oportere. 3. Importancia de la interpretacion jurisprudencial: rol-guia de los juristas romanos en la elaboracion del oportere ex fide bona. 4. Estructura de la formula en las acciones derivadas de las obligaciones ex consensu. 5. Eficacia de la tutela juridica fundada en el oportere ex fide bona: ductilidad, apertura, unicidad. 6. Reglas derivadas del oportere ex fide bona consolidadas en la jurisprudencia clasica. 7. Limites del officium iudicis determinados por el oportere ex fide bona (exegesis de D. 16,3,24). 8. Recapitulacion de las sucesivas funciones del oportere ex fide bona en los negocios del comercio internacional (ius gentium).

Oportere ex fide bona. A decisive construction of roman jurisprudence

1. PLANTEAMIENTO DEL TEMA

A menudo encontramos entre los textos doctrinarios, legales y judiciales invocaciones a la buena fe para fundar soluciones a ciertos problemas de derecho contractual. Algunas veces se trata de remisiones al vacio, pues no se precisa el contenido concreto de este deber de obrar de buena fe. Por ello, es oportuno interrogarse: ?que significa que un comportamiento ha de ser "conforme a la buena fe"? ?Que es "lo que conviene a la buena fe"? En otras palabras: ?cuales son las consecuencias juridicas que se desprenden del imperativo de ajustar nuestro accionar a la buena fe?

En perspectiva historica, la respuesta a estas preguntas exige que nos retraigamos al contexto originario en que tuvo lugar la aparicion de la clausula del oportere ex fide bona en los negocios de derecho privado. Es probable que la consulta a las fuentes romanistas, sobre las que se edifica en gran medida nuestro derecho actual, sirva para echar algunas luces sobre el asunto.

En este sentido, en primer termino intentaremos esclarecer el significado comun del termino oportere y el contenido tecnico asignado por los juristas romanos a la clausula oportere ex fide bona. Luego explicitaremos la estructura de las formulas (de acciones) que, bajo la vigencia del proceso formulario, contenian el oportere ex fide bona. Para concluir, senalaremos las virtudes que se derivan de esta construccion, con una resena final de las funciones que la misma ejercio en el ambito negocial del ius gentium.

2. NOTICIA ETIMOLOGICA: VALOR SEMANTICO DEL TERMINO OPORTERE

Los estudios etimologicos arrojan que, desde un punto de vista semantico general, el vocablo latino oportere equivale a "convenir o ser necesario" (1). Se sigue de ello que la voz oportere puede paragonarse en lengua espanola con el verbo "deber". Y, al igual que este, no tiene un significado fijo e inmutable, sino que es susceptible de acepciones diversas segun las exigencias de la frase en la que viene utilizado (2). Asi, en algunas formulas el termino es empleado en uno de sus sentidos comunes, mientras que en otras asume una connotacion propiamente tecnica (3).

El significado mas restringido (tecnico-juridico) seria una derivacion del sentido corriente. En defensa de esta interpretacion se ha argumentado que el hecho de que en los textos juridicos sea mas antiguo el valor fuerte de "obligacion estricta" (sinonimo de opus o necesse est) que el debil de "deber moral" (= "conviene o esta bien"; o simplemente "debe", con valor potencial), no prueba nada (4). Desde ya, no es logico pensar que una palabra como oportere tuviese un origen exclusivamente tecnico, ya que antes de esos textos juridicos se advierte en algunos escritores (v.gr., el comediografo PLAUTO, 254-184 a.C.) ampliamente desarrollado el sentido debil y lato, que luego se generalizara en la literatura posterior. El argumento es sobremanera convincente puesto que la idea del derecho como norma imperativa y coactiva (es decir, como una especie de camisa de fuerza impuesta a la sociedad por el legislador) no resulta demasiado afin con la concepcion juridica romana de los primeros tiempos. En Roma es sabido que el derecho en sus momentos inaugurales fue eminentemente consuetudinario y, por tanto, la ley no venia a ser mas que la sancion de la costumbre. Asi, entendido en estos terminos el concepto de ley, se compadece mejor con la idea de "lo honesto" (quod decet: lo que esta de acuerdo con la costumbre) que con la idea de la "obligatoriedad imperiosa" (quod opus est) (5).

Ahora bien, acerca del significado tecnico preciso del oportere, a la luz de las fuentes juridicas, la doctrina romanista no es pacifica (6). Una primera posicion considera que el oportere se concreta en un obbligo di prestare para representar la condicion juridica del deudor romano; y, asi, en el oportere la esencia del vinculo obligatorio encuentra su sintetica expresion (PUGLIESE) (7). Otra parte de la doctrina ha definido al oportere como una "necesidad juridica teoretica" (HAGERSTROM), en el sentido del caracter necesario de la prestacion como medio para la liberacion del vinculo. La prestacion seria, por lo tanto, facultativa para el deudor que de tal modo podria desentenderse de la obligacion, representando para el mismo simplemente una carga (imperativo de propio interes). Y segun una tercera opinion, el oportere constituye una fusion de deber y responsabilidad en una unidad superior, que puede ser calificada como una "responsabilidad en abstracto por un determinado evento" (SEGRE) (8).

3. IMPORTANCIA DE LA INTERPRETACION JURISPRUDENCIAL: ROL-GUIA DE LOS JURISTAS ROMANOS EN LA ELABORACION DEL OPORTERE EX FIDE BONA

El oportere ex fide bona es un constructo de la jurisprudencia romana que se remontaria al siglo III a.C. (9). Su aparicion habria sido coetanea a la afirmacion del uso de las formulae, probablemente antes de la lex Aebutia (hacia fines del siglo II a.C.), producida ya desde el siglo III a.C. El empleo de las formulae en dicha epoca se daba, por un lado, en los procesos en los cuales era parte un extranjero (no legitimado como tal a promover las legis actiones), i.e., en la jurisdiccion del praetor peregrinus, y, por otro lado, en los procesos entre ciudadanos romanos que hacian valer relaciones juridicas nuevas no susceptibles de ser encuadradas en el esquema de una legis actio. En esta ultima categoria quedaban comprendidas aquellas relaciones juridicas reguladas por el criterio normativo de la buena fe, cuya aplicacion era requerida por el magistrado a un juez-arbitro (10). Aunque no se pueda saber cual o cuales juristas hayan sido puntualmente los autores de esta construccion teorica, lo cierto es que la misma ha llegado a nosotros a traves de las formulas de las acciones para los contratos consensuales incluidas en el Edicto del Pretor (11).

En esencia, el oportere ex fide bona consistia en el efecto juridico reconocido a los acuerdos (conventiones, pacta conventa) que en el trafico comercial venian tipificados con base en determinadas causas economico-sociales (convenciones del ius gentium tuteladas por el pretor, i.e., emptio, venditio, locatio condutio, mandatum, societas). Y ha resultado el fruto de la transposicion del solemne verbum (que indicaba la obligacion contraida entre ciudadanos romanos en la tradicion de las legis actiones) en el cuadro de nuevas contrataciones comerciales, respecto de las cuales este esquema juridico fue considerado por los juristas romanos de entonces sustancialmente consono (12).

Ha sido puesto de relieve que solo una jurisprudencia de altisimo nivel podia, en relacion con estos acuerdos que se tipificaban en emptiones, venditiones, locationes conductiones, mandata, societates, madurar una tutela tipica en terminos de formulas de acciones in ius conceptae (abandonando o quiza jamas intentando la via de la formula in factum) (13). Asi es que, sobre todo en el ambito del ius gentium, se realiza una eleccion "orientada" por la jurisprudencia y "sancionada" por el pretor (es decir, la primera hacia las veces de timon que guiaba la actividad creativa de este ultimo) en el sentido de reconocerle juridicidad a dichos acuerdos sobre la base del mero consenso. Esa tutela juridica sera llevaba a cabo en el marco del proceso per formulas, que era un proceso "universal", propio y caracteristico del ius gentium, abierto y disponible a todos los hombres (fueran o no ciudadanos romanos), en particular desde su consolidacion definitiva como forma ordinaria de proceso con la sancion de la mencionada lex Aebutia y de las dos leges Iuliae (del ano 17 a.C. aprox.) (14).

4. ESTRUCTURA DE LA FORMULA EN LAS ACCIONES DERIVADAS DE LAS OBLIGACIONES EX CONSENSU

Corresponde ahora analizar sumariamente la estructura de la formula en las acciones derivadas de las obligaciones contraidas ex consensu, en cuya matriz tuvo origen el oportere ex fide bona. Desglosemos a continuacion cada una de las partes constitutivas de la formula.

La condemnatio no estaba precedida solamente por la intentio, sino por una pareja de clausulas formada por la demostratio seguida de la intentio. Esto comportaba una division de la relacion juridica invocada por el actor en dos secciones: por una parte se indicaba la fuente de dicha relacion, y, por otra, las obligaciones que de la misma se derivaban (15).

En efecto, la demostratio era la parte de la formula en la cual constaba la razon fundante de la accion, es decir en la que se indicaban las diversas causas facticas que daban origen a la relacion (v.gr., por cuanto he vendido (actio ex vendito), por cuanto he comprado (actio ex empto), por cuanto he locado (actio ex locatio), etc.) (16). Ergo, la demostratio era necesariamente variable: cada tipologia negocial tenia su propia demostratio (17).

En la intentio de la formula se contiene lo que hoy denominariamos la "pretension", mediante la cual el actor afirmaba su propio derecho. A diferencia de lo que sucedia con la demostratio que era variable, para la intentio en esta clase de acciones habia un modelo unico con el siguiente lema: quidquid dare, facere, oportere ex fide bona (18) (dar o hacer todo aquello que (en virtud de la relacion juridica causal mencionada en la demostratio) convenga a la buena fe). Las relaciones juridicas contractuales nacidas ex consensu presentaban siempre la misma intentio, de ahi que esta era uniforme para todos los tipos de acciones que tendian a brindar amparo a dichos negocios.

5. EFICACIA DE LA TUTELA JURIDICA FUNDADA EN EL OPORTERE EX FIDE BONA: DUCTILIDAD, APERTURA, UNICIDAD

A nuestro juicio el aspecto mas interesante de la elaboracion del oportere ex fide bona de los juristas romanos finca en que, mostrandose sensibles a una realidad compleja, propusieron una tutela juridica lo suficientemente ductil para amoldarse a los distintos tipos de negocios comprendidos (19).

En efecto, los terminos quidquid dare facere oportet ex fide bona presentes en la intentio de la formula de las acciones de buena fe implicaban que esta ultima tenia un caracter casuistico y una dimension relativa. Su significado y alcance solo podia identificarse recurriendo a un paradigma construido objetivamente (20). Asi, la referencia a la bona fides en la intentio de la formula permitia captar juridicamente el caracter bilateral de cualquier relacion obligatoria, teniendo en consideracion la interdependencia de las obligaciones a cargo de las partes, y es en este contexto que la buena fe ha moldeado la reglamentacion basica de los contratos consensuales (21).

Ademas, el oportere ex fide bona representaba un esquema "abierto", ya que si bien fue pensado en principio para los contratos consensuales protegidos con formulas edictales tipicas (emptio venditio, locatio conductio, mandatum, societas), por ser esta una categoria con predisposicion a la atipicidad (en la interpretacion del pensamiento de LABEON con el que comulgamos (22)), podia ser utilizado en todas aquellas situaciones de la vida de relacion en las que la presencia de la sinalagmaticidad reclamaba especialmente la actuacion de la buena fe como criterio normativo (contratos innominados).

Al mismo tiempo, dicha tutela se encontraba construida sobre la base de un solo e identico efecto juridico: precisamente el fundado en la clausula del oportere ex fide bona. En sintesis, no obstante la natural "variabilidad" de la demostratio, los juristas romanos lograron disenar un modelo (el oportere ex fide bona) que ofrecia "unicidad" de efecto y, consecuentemente, igualdad de tutela en el plano juridico frente a la diversidad de posibles situaciones facticas (23).

Un analisis atento de la formula de esta clase de acciones permite concluir que en rigor la buena fe no era "fuente" de obligaciones, sino un "conjunto de reglas juridicas concernientes al regimen de las obligaciones". Desde luego, la obligacion derivaba del hecho descrito en la demostratio, pero su contenido era regulado por la buena fe presente en la intentio (24). Asi se comprende el verdadero alcance de las facultades conferidas al juez en estos procesos a la hora de establecer aquello que el demandado debia al actor (25).

Estas son a nuestro criterio las virtudes de la construccion que permiten apreciar cabalmente la exacta medida de su importancia. Por ello es que se trata de un momento estelar en la historia de la obligacion, asi como en su epoca lo fue la construccion de un oportere ex sponsione por la jurisprudencia pontifical. En efecto, el hecho de reputar idonea la elaboracion del oportere vinculado a la fides bona para las relaciones entre los hombres sin delimitacion de civitas, significo aplicar a escala universal un mismo arquetipo juridico, que de tal modo se caracterizaba por asegurar paridad de tratamiento juridico a quienquiera que eventualmente se encontrare involucrado en la relacion (26).

Veamos a continuacion cuales eran las reglas que emanaban del oportere exfide bona.

6. REGLAS DERIVADAS DEL OPORTERE EX FIDE BONA CONSOLIDADAS EN LA JURISPRUDENCIA CLASICA

La mayor flexibilidad o discrecionalidad (en modo alguno absoluta, sino mas bien limitada) de la que gozaba el iudex en los juicios de buena fe (27) tenia como uno de sus corolarios que para juzgar el pleito debia atender siempre a la situacion instaurada en oportunidad de dictarse la sentencia, y no--como ocurria en las actiones stricti iuris--al momento de la litiscontestation (28). En virtud de ello, el demandado podia siempre satisfacer la pretension del actor post litem contestatam (i.e., en la instancia apud iudicem) a fin de salir absuelto (omnia bonae fidei iudicia sunt absolutoria) (29).

Ademas, se derivaban otras consecuencias importantes, las cuales presuponian la posibilidad de que el juez tomase en consideracion instancias de parte (v.gr., exceptio doli, exceptio metus, exceptio pacti, demanda reconvencional del demandado) y que implicaban el empleo de especiales mecanismos procesales fundados basicamente en el poder reconocido al juez de imponer cargas a una parte, en particular al actor (30).

Repasemos algunas de estas reglas:

A) Al iudex le era posible analizar la conducta de las partes en el negocio, teniendo en consideracion las costumbres y las practicas que resultaban normales y comunes en el lugar donde el mismo se habia llevado a cabo (31).

B) En tales iudicia bonae fidei el iudex podia considerar todas las circunstancias y actuaciones asumidas por las partes, tales como, v.gr., la aparicion de un comportamiento doloso o la presencia de coaccion (vis), u otras situaciones similares concernientes al negocio, que pudieran dar lugar a excepciones reconocidas en favor del demandado con fundamento en la buena fe, sin necesidad de que se hubiera estipulado previamente entre las partes una clausula doli o una cautio de dolo (32).

En efecto, el oportere ex fide bona acarreaba una serie de consecuencias en orden a la relacion entre iudicia bonae fidei y la proposicion de algunas defensas que--a grandes rasgos--en los otros procesos debian hacerse valer mediante la insercion de una exceptio. Esto era valido sobre todo para la exceptio doli (generalis o specialis) (33), la exceptio metus y la exceptio pacti (34). En efecto, en los contratos de estricto derecho las conductas de las partes contrarias a los deberes de lealtad y correccion eran ponderadas y sancionadas en terminos de dolus malus (35).

El hecho de que no fuera necesario que el demandado adujera excepcion alguna se fundaba en la misma estructura de la formula, la cual no contemplaba que fuera menester la expresa intercalacion de excepciones. Por consiguiente, las mismas se reputaban inherentes en este tipo de juicios de buena fe y podian ser tomadas en consideracion de oficio por el iudex en su sentencia, siendo que a el le correspondia juzgar el asunto ex bono et ex aequo (de conformidad a lo bueno y a lo justo) (36).

C) Si el demandado tenia algo que reclamarle al actor, a proposito de una obligacion nacida del mismo titulo (ex eadem causa) (37), el iudex podia ordenar la compensacion (compensatio), condenando--si tal era el caso--solamente por el resto, puesto que ello pertenecia a su officium (38). En este sentido, senala GAYO en sus Institutas (4,61) que en estos juicios "... aparece permitido al iudex la libre potestad de estimar el monto de lo que se debe restituir conforme al bonum y al aequum. En esto esta comprendido que, tomada en cuenta la prestacion que debiera el actor al contrario por la misma causa, se condene al demandado solo por el resto" (... libera potestas permitti videtur iudici ex bono ex aequo aestimandi quantum actori restitui debeat. In quo et illud continetur ut habita ratione eius, quid inuicem ex eadem causa praestare oportere, in reliquium eum, cum quo actum est, condemnare) (39). Tal como indica GAYO, el arbitrium que detentaba el iudex le permitia apreciar si era o no procedente dicha compensatio (40). Se trata de una aplicacion en sede judicial del principio de buena fe vinculada a la ejecucion de las obligaciones de las partes, mas no significa que en las relaciones contractuales fundadas en la fides bona y en las correspondientes acciones el juez estuviere obligado a pronunciar la compensacion entre las reciprocas pretensiones de las partes surgidas ex eadem causa, pues era un resorte exclusivo de aquel (41).

D) La particular actitud que asumia el iudex en relacion con el comportamiento doloso de la contraparte no se limitaba al simple aspecto defensivo: el contratante perjudicado podia hacer valer por via de accion su interes positivo en la ejecucion de los pactos agregados al negocio. Asi, el iudex tenia en cuenta los pactos convenidos (pacta conventa) entre las partes y que funcionaban como leges privatae (leyes privadas) que debian cumplir. En consecuencia, los pactos anadidos (pacta adiecta) por las partes al contrato principal eran considerados por el juez como formando parte del contenido propio de la obligacion, y no solo los pactos inicialmente convenidos (in continenti) que modificaban (parcialmente y en modo compatible con el tipo) el contenido legal de las obligaciones contractuales, sino tambien aquellos posteriores (ex intervallo) que venian a disminuir la obligacion o suponian incluso una renuncia a una excepcion (42). Asi es que estos pactos podian ser exigidos por la accion derivada del contrato sin necesidad de pedir la inclusion de una exceptio, toda vez que in bonae fidei iudicio exceptiones pacti insunt (en los juicios de buena fe son inherentes las excepciones derivadas de los pactos).

E) Tambien por aplicacion de la bona fides, la responsabilidad de las partes era examinada con mayor flexibilidad que en los juicios provenientes de actiones stricti iuris, adquiriendo a este proposito entidad la nocion de culpa contractual (43). El juez al apreciar el interesse del demandante en el momento de emitir sentencia, podia tener en cuenta no solo la perdida patrimonial (dano emergente) sufrida por culpa del demandado, sino tambien los incrementos que habria podido obtener si el demandado hubiese cumplido en tiempo oportuno (lucro cesante) (44).

F) En los iudicia bonae fidei el iudex asimismo podia reconocer en la determinacion del id quod interest una serie de prestaciones accesorias en favor del actor, entre las cuales aquella de mayor relevancia estaba representada por la posibilidad de condenar al demandado al pago de intereses moratorios o compensatorios (45). Por lo tanto, en el momento de la sentencia debia tomarse en cuenta el valor de los frutos naturales de las cosas debidas, o los intereses moratorios si se trataba de una suma de dinero, condenando su restitucion o pago, respectivamente, al deudor desde el momento en que habia incurrido en mora, sin necesidad de interpelacion alguna, pues por la aplicacion del principio de la bona fides se lo consideraba ya en culpa (46). Se trata de una facultad que tenia el juez, a la hora de cuantificar la condena, de determinar conforme a la equidad prestaciones accesorias, como el pago de los intereses del dinero, de gastos o frutos (totum hoc ex aequo et bono iudex arbitrabitur), sin que fuera necesario un acuerdo expreso de las partes al respecto.

Sobre la fijacion de intereses--por ministerio del juez en caso de mora--en los contratos donde naturalmente procede, puede verse plasmada la regla, con sus alcances y limitaciones, en los textos recogidos en D. 19,2,54 pr. (47) y D. 16,3,2 4 (48).

7. LIMITES DEL OFFICIUM IUDICIS DETERMINADOS POR EL OPORTERE EX FIDE BONA (EXEGESIS DE D. 16,3,24)

En este ultimo testimonio citado (D. 16,3,24) la situacion factica descrita es la siguiente: Sempronio entrega por intermedio de su administrador (el esclavo Estico) una suma de dinero a Ticio para que este asuma su cuidado y custodia. Se plantea, entonces, la cuestion a ser dilucidada en sede judicial que convoca especialmente la atencion del jurista, acerca de la procedencia ante moram de intereses (sobre la suma de dinero depositada) que Sempronio pretende de Ticio, cuando dicha prestacion no habia sido pactada por las partes al celebrarse el contrato (49).

PAPINIANO al dar su parecer niega que proceda una deuda por intereses pecuniarios en cabeza del depositario en una hipotesis semejante de deposito irregular (dinerario) (50). La solucion establece que, si bien en los juicios de buena fe se reconoce la presencia de una pauta asentada en la jurisprudencia con arreglo a la cual, por cuanto refiere a los intereses pecuniarios, el officium del juez tiene la misma fuerza fundante de la stipulatio (in bonae fidei iudiciis, quod ad usuras attinet, tantundem possit officium arbitri quantum stipulatio) (51), seria--a criterio del jurista--contrario a la buena fe y a la naturaleza del contrato de deposito pretender el pago de tales intereses antes de la mora de quien, asumiendo la custodia del dinero, ha satisfecho una prestacion en favor de la contraparte (52).

En el caso se evidencia una dialectica entre el ejercicio del poder concedido al juez en los iudicia bonaefidei y la necesidad de que tal poder no sea arbitrario. Queda claro, entonces, que el poder del juez en esta clase de juicios no era absoluto sino que--por el contrario--se trataba de un "poder-deber" sujeto a los limites propios de una valoracion inspirada en la buena fe que tuviera debida cuenta del concreto plexo de intereses en juego (53). El depositario que custodia la suma de dinero gratuitamente asegura una utilidad al depositante, inclusive cuando se trata del deposito irregular en el cual no esta obligado a restituir el idem sino el tantundem y goza por tanto implicitamente de la facultad de usar el dinero. Por ello, de imponersele a aquel una deuda por los intereses pecuniarios sobre la suma depositada antes de que se encuentre en situacion de mora por la restitucion del tantundem (si bien abstractamente posible en base a las reglas que fundan el iudicium depositi de buena fe), significaria para PAPINIANO desarticular las posiciones de igualdad en la distribucion de las utilidades segun el principio de buena fe y el tipo contractual seleccionado (contra bonam fidem et depositi naturam) (54).

Sin embargo, se impone distinguir la hipotesis examinada en el fragmento (en donde la estructura del deposito opone su resistencia al dilatado officium iudicis inmanente en los iudicia bonae fidei), del caso en que la prestacion de intereses ante moram sobre las sumas de dinero depositadas haya sido expresamente convenida por las partes, incluyendo al celebrarse el negocio un pacto in continenti en este sentido. Aqui, a diferencia del caso precedente--tal como concluye PAPINIANO su dictamen--, "se observara la lex contractus", pues en este evento la estructura tipica del contrato de deposito "... cede ante la fuerza modificativa de los pacta in continenti a contratos tutelados con iudicia bonae fidei, llevando de este modo al contenido del contrato aun lo que se presente como no coherente con su naturaleza tipica" (55).

Insistimos en destacar el valor de la iurisprudentia, cuya labor incesante ha hecho las veces de "guia" en la concrecion judicial de la buena fe como fuente de integracion del contenido del contrato. Como muestra palmaria de esta tarea jurisprudencial orientadora es emblematico el texto de PAPINIANO contenido en D. 16,3,24 que acabamos de examinar, en el que queda plasmada la tension entre officium iudicis, bona fides y natura depositi (estructura del contrato de deposito) (56).

8. RECAPITULACION DE LAS SUCESIVAS FUNCIONES DEL OPORTERE EX FIDE BONA EN LOS NEGOCIOS DEL COMERCIO INTERNACIONAL (IUS GENTIUM)

Aclarado el significado estructural del oportere, y en particular de la clausula ex fide bona, conocidas sus virtudes y consecuencias en el plano de la tutela juridica otorgada a los contratantes, pasemos ahora a recapitular--desde un punto de vista diacronico--las funciones que dicha clausula fue desempenando. En un primer momento, el oportere ex fide bona justifico la proteccion juridica de los contratos no formales (consensuales) del trafico internacional, y en una instancia ulterior sirvio de parametro para la determinacion de la extension de las obligaciones emanadas de dichos contratos (57).

En epoca historica el significado fundamental de la fides (aunque no haya sido el unico) se manifesto en el mantenimiento de la palabra dada (fit quod dicitur; dictorum conventorumque constantia et veritas, bona fides exigit, ut quod convenit fiat (58)). En esta primaria funcion que compelia al cumplimiento de las promesas, la fides ha llevado al reconocimiento de una base juridica que consecuentemente habilitara la posibilidad de intentar la accion en ciertos contratos desconocidos por el antiguo ius civile (derecho quiritario).

La necesidad del reconocimiento juridico de tales negocios no formales (contratos consensuales, v.gr., la compraventa y la locacion) surge en el comercio internacional de los romanos con los extranjeros, respecto de los cuales no se aplicaba el derecho civil romano (59). Tales negocios han obtenido sancion juridica de frente al tribunal del pretor peregrino (creado en el ano 242 a.C. para ius dicere inter cives Romanos et peregrinos (60)), y con el correr del tiempo ingresaron en el ius civile (ahora entendido en un sentido mas amplio) como negocios iuris gentium. Asi, la bona fides paso a constituir un medio tecnico que servia a los pretores y a los juristas romanos para conferir una base juridica y una forma de tutela a tales negocios, que carecian de fundamento en las leyes romanas y de los cuales, por consiguiente, no podia derivar un puro oportere (61).

Empero, en relacion con el contenido--es decir, con la interpretacion de la extension de los deberes de las partes-, inclusive en estas relaciones contractuales basadas en el oportere ex fide bona, el juez estaba ligado al tenor del contrato. En otros terminos, la clausula ex fide bona sirvio, en un principio, para resolver la cuestion si de un contrato cualquiera pudiese nacer un deber juridico (rectius: una accion para hacerlo valer en justicia), pero su extension continuaba delineandose de conformidad con los terminos del acuerdo, al igual que en los contratos civiles stricti iuris (62).

Seguidamente, cuando ya no hubo mas dudas de que tales relaciones gozaban de tutela pretoria (por haberse consolidado su recepcion edictal mediante sendas formulas: actio in ius concepta), el oportere ex fide bona paso a desempenar una nueva funcion: no solo fue idoneo para indicar la fuente o fundamento de la conducta debida, sino sobre todo para discernir la cuestion de su contenido o extension, i.e., su reglamentacion (63).

En otras palabras, la novedad que asume la bona fides consiste en que--operando ya de manera estable en negocios informales donde por ende no alcanzaba la fuerza vinculante de la forma para conferirles adecuada tutela juridica--se tiende a enfatizar una funcion distinta: la insercion en la relacion de algunos deberes que resultaban exigibles aunque no estuvieren explicitados en los verba empleados por los contratantes (64).

La expresion bona fides implicara asi no solo el mantenimiento de la palabra dada (como podia resultar de la fides en su acepcion primordial), sino que asume un grado de mayor complejidad, mutando profundamente su significado sustancial en el sentido de reclamar de parte de los contratantes la observancia de un comportamiento inspirado en un patron de lealtad.

Como consecuencia de ello, la evocacion de la fides bona importara exigir de los contratantes no simplemente la ejecucion literal de las promesas, sino conducirlas a su cumplimiento sin dolo, o sea en un modo coherente con los criterios de lealtad y honestidad. La represion del dolus malus (en su significado primario de engano y de insidia (65)) fue el punto de partida, pero la evolucion no se detuvo alli. Ergo, a los contratantes se les exigia inclusive un comportamiento honesto positivo, y por anadidura el concepto de dolus malus se ensancho notablemente (66).

Asi fue que, ademas del vicio de dolo, por autoridad de la fides bona se llega tambien a la consideracion de la relevancia de la violencia (vis ac metus) para enervar la eficacia de un acto, hasta el reconocimiento de los pacta adiecta, de los usos del trafico, de la adjudicacion de los intereses y frutos, y de la compensacion entre prestaciones ex eadem causa. La bona fides influye inclusive en el desarrollo de la responsabilidad contractual en la valoracion del id quod interest (67).

De todo lo expuesto, si se observa el arquetipo de la obligacion de buena fe en el sistema juridico fundado en el derecho romano proporcionado por el oportere ex fide bona presente en las conventiones iuris gentium que transeunt in proprium nomen contractus (ULPIANO, libro iv ad edictum. D. 2,14,7,1), puede concluirse que la bona fides--en una primera instancia--ha servido de fundamento (fuente) del caracter vinculante de aquellos acuerdos no formales (consensuales) basados en causas tipificadas en las costumbres comerciales entre romanos y extranjeros. Y, solo en un momento ulterior, por autoridad de la bona fides se consintio enriquecer el contenido de las obligaciones tipicas nacidas del contrato, con deberes anadidos o mediante la adecuacion de los deberes convencionalmente asumidos por las partes a un modelo comportamental caracterizado por la honestidad y correccion (bonus vir) (68). El cambio de esta funcion de la clausula formular del oportere ex fide bona se observa de manera estable ya a partir de QUINTO MUCIO ESCEVOLA (siglo i a.C.) (69), y terminara siendo una caracteristica de continuidad del principio hasta los actuales derechos codificados (70).

(1) La palabra oportet se explica perfectamente a partir de un ob-portat: opportat < portare, "lo que conduce a un fin, lo que conviene (con-fert), lo conveniente", como el producto de un doble influjo analogico: el de decet que convirtio el opportat en opportet (con el perf. en--ui tambien como decuit) y el de opus est que redujo a sencilla la "pp". La influencia es, por lo demas, bien natural; pues corresponde a los dos valores fundamentales de oportet: el primero de "deber moral", sinonimo del griego [][][], que aparece ya frecuentemente en PLAUTO y que se perpetuo en toda la literatura (asi CICERON contrapone a veces el oportet "conviene" al necesse est: Verrinae II,4,39: tanquam ita fieri non solum oporteret, sed etiam necesse esset; y al opus est: ad Atticum XIII,25,1: hoc fieri oportet et opus est), y el de "necesidad u obligacion", de uso sobre todo juridico (cfr. las expresiones dare facere praestare oportere; dari, fierine oportere, etc. Para todo cfr. A. PARIENTE, "'Aperio, Operio' y 'Oportet, Opportvnvs'", en Emerita: Revista de Linguistica y Filologia Clasica, Madrid, 1943, Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, Instituto de Filologia "Antonio de Nebrija", vol. 11, pp. 414 s.

(2) G. PUGLIESE, Actio e diritto subiettivo, Milan, Giuffre, 1939, p. 204. El autor propone la traduccion del latin oportere al termino singular dovere (en italiano) por razones de comodidad de lenguaje. Pensamos que seria mas exacto hablar pluralmente de "plexo de deberes", toda vez que el oportere no se circunscribe a un unico y particular deber sino que trasunta, al menos potencialmente, una cohorte de prestaciones. En identica linea cfr. M. TALAMANCA, "La bona fides nei giuristi romani: 'Leerformeln' e valori dell'ordinamento", en AA.VV., bajo el cuidado de L. GAROFALO, Il ruolo della buona fede oggettiva nellesperienza giuridica storica contemporanea. Studi in onore di A. Burdese, IV, Padua, Cedam, 2003, quien habla del oportere como "il complesso dei doveri dei soggetti del rapporto" (p. 185).

(3) En este sentido se advierte la presencia del oportere en la actio publiciana, en la rei vindicatio ejercida por el bonorum possessor, en los juicios divisorios y en la actio furti nec manifesti, en cuyas formulas el termino presenta un significado tecnico preciso, mientras que en las formulas in personam fundadas en el ius civile no tiene tal significado. En esta sede nos limitamos a senalar la oposicion semantica, sin pretension alguna de desentranar acabadamente la cuestion, pues--como advierte la doctrina romanista mas autorizada--nos encontramos frente a un "enigma indisoluble". Cfr. PUGLIESE, Actio e diritto subiettivo, cit., pp. 200 ss.

(4) En contra se pronuncia con solidos argumentos J. PAOLI, "'Oportere' dans les textes juridiques", en Revue des etudes latines, xv, Paris, Les Belles Lettres, 1937, pp. 326 ss.

(5) Cfr. PARIENTE, "'Aperio, Operio' y 'Oportet, Opportvnvs'", cit., pp. 414 ss.

(6) Para una revision de las multiples acepciones que derivan del uso que el termino ha recibido en las fuentes literarias y juridicas cfr. A. FORCELLINI, voz "'Oportere'", en Lexicon Totius Latinitatis, 2a. reimpr. facsimil de la 4a. ed. (1864-1926), Bolonia, Arnaldo Forni Editore, 1965, t. iii, p. 499 ss.

(7) En general, sobre el uso del vocablo praestare en las fuentes romanistas cfr. R. CARDILLI, Lobbligazione di "praestare" e la responsabilita contrattuale in diritto romano, Milan, Giuffre, 1965, passim.

(8) Un desarrollo exhaustivo de las diversas posturas ensayadas respecto al significado del oportere excede ampliamente los confines del presente trabajo, por cuyo motivo remitimos para un examen mas aplomado a PUGLIESE, Actio e diritto subiettivo, cit., p. 199 ss.

(9) Sobre el punto se ha observado que es indiscutible que los juristas clasicos ya tenian bien individualizados desde fines de la Republica la categoria de los iudicia bonae fidei, como aquellas acciones civiles con intentio incerta y consecuentemente dotadas de demonstratio, en las cuales el oportere del demandado venia cualificado por la particular clausula ex fide bona. Cfr. M. TALAMANCA, voz "Processo civile (dir. romano)", en Enciclopedia del diritto, XXXVI, Milan, Giuffre, 1987, p. 64.

(10) Cfr. A. BURDESE, Manuale di diritto privato romano, 4a. ed., Turin, Utet, 2003, p. 89.

(11) R. CARDILLI, "Considerazioni 'storico-dogmatiche' sul legame tra contratto e obbligazione", en Modelli teorici e metodologici nella storia del diritto privato, 2 (estratto), Napoles, Jovene, 2006, p. 19. Otros autores, en cambio, estiman que la introduccion de la clausula ex fide bona en los edictos de los magistrados haya precedido al uso de la locucion bona fides en la opinion de los juristas (V. ARANGIO RUIZ, "Le formule con 'demonstratio' e la loro origine", en Rariora, Camerino, Universita degli Studi di Camerino, 1970, pp. 25 ss.; L. LOMBARDI, Dalla 'fides' alla 'bona fides', Milan, Giuffre, 1961, p. 183). En este ultimo sentido igualmente se pronuncia W. DAJCZAK, "La liberta di applicazione della clausola generale della buona fede: osservazioni sulla prospettiva del diritto romano", en AA.VV., bajo la coordinacion de L. GAROFALO, Il ruolo della buona fede oggettiva nell'esperienza giuridica storica e contemporanea. Atti del Convegno internazionale di studi in onore di Alberto Burdese, i, Padua, Cedam, 2003, pp. 412 s., quien precisa que la presencia de la locucion bona fides en el texto del edicto ha determinado y delineado el campo objetivo de su uso en la practica contractual de los juristas.

(12) En este sentido, la bona fides habria servido para extender la tutela juridica tradicionalmente fundada en derecho quiritario a las nuevas figuras. Al respecto con acierto se ha sostenido: "al pari dell'atto del ius civile, poteva creare il dare oportere, ed e percio che essa figura nelle azioni poste a tutela dei nuovi negozi giuridici, i quali con l'oportere si pongono sullo stesso piano di quelli tutelati dalle azioni succedute alle legis actiones. E dunque un elemento immanente nelle istituzioni romane che viene posto in luce particolare per taluni rapporti in cui ora i Romani sono soggetti: tali l'emptio-venditio, la locatio-conductio, la negotiorum gestio, il mandatum, il depositum, la fiducia che gia forse alla bona fides si appoggiava nelle legis actiones, la tutela, la societas": C. GIOFFREDI, 'Ius', 'lex', 'praetor'. Forme storiche e valori dommatici, Roma, Apollinaris, 1948, p. 111.

(13) R. CARDILLI, 'Bona fides' tra storia e sistema, Turin, Giappichelli, 2004, p. 42, nt. 75 in fine; Id., Considerazioni 'storico-dogmatiche', cit., p. 20. En igual sentido se ha argumentado que la palabra oportet indica la existencia de un deber que remonta su origen a un sistema de valores anteriores a la concesion de la accion de parte del pretor. Por tanto, no puede tratarse de una accion de creacion pretoriana (P.D. SENN, "Buona fede nel diritto romano", en Digesto delle discipline privatistiche. Sezione civile, II, Turin, Utet, 1988, p. 132).

(14) De las dos leges Iuliae solo una se referia seguramente a los juicios privados (lex Iulia iudiciorum privatorum); la otra tal vez concernia a los juicios publicos (lex Iuliae iudiciorum publicorum), siendo, por tanto, ajena a nuestra materia (BURDESE, Manuale di diritto privato romano, cit., p. 89).

(15) SENN, Buona fede nel diritto romano, cit., p. 131.

(16) La fuente era enunciada en la demostratio como objeto de juicio. Asi, por ejemplo, en el caso de la actio empti: Quod as as no no hominem Stichum vendidit, qua de re agitur (SENN, Buona fede nel diritto romano, cit., p. 131). En este sentido ARANGIO RUIZ, Le formule con 'demonstratio' e la loro origine, cit., pp. 26 s., ensena que las formulas con demonstratio tenian una construccion analoga: designacion de la materia de la controversia con el indicativo regido por la particula quod; determinacion del criterio segun el cual se debia estimar la condena (v.gr., quidquid ob eam rem dare facere (praestare) oportet ex fide bona, quantam pecuniam vobis bonum aequum videbitur ob eam rem ... condemnariy otras similares), la orden de condenar, y finalmente, la clausula absolutoria, conforme al esquema de las otras formulas (si non paret, absolvito).

(17) A este proposito puntualiza C. BEDUSCHI, "I profili giudiziali della 'fides'", en AA.VV., al cuidado de L. PEPPE, 'Fides', 'fiducia', 'fidelitas'. Studi di storia del diritto e di semantica storica, Padua, Cedam, 2008, p. 36: "Nel caso dei iudicia bonae fidei, i parametri erano rappresentati dai contenuti d'esperienza che, in relazione alle circostanze in gioco, di volta in volta potevano venire in considerazione, avuto riguardo alla specifica finalita che caratterizzava il rapporto o lo specifico segmento di rapporto che veniva in considerazione: actio empti--actio venditi, oppure actio mandati--actio mandati contraria".

(18) La exuberancia del oportere recurrente en la intentio de las formulas in personam se ha puesto de manifiesto diciendo que no significa propiamente obbligo di prestare (como la tradicion pandectista creia hallar en la compilacion justinianea), sino mas bien una carga, una necessitas solvendi de caracter hipotetico, una coaccion psicologica, que desciende de la perspectiva de una sancion por el incumplimiento. La diferencia del lenguaje denota aqui una profunda diferencia de concepcion, si bien atenuada por el paso del tiempo. Alli donde los modernos, al decir que alguien esta obligado, entendemos una especifica cooperacion que ha de efectuarse, los romanos dicen del deudor que esta obligatus sin mas, o que esta obligatus respecto del acreedor. Ahora, esta palabra no expresa la idea de que se pueda conseguir una prestacion del deudor, sino la idea que el mismo se encuentra en la condicion de "ser garante" al acreedor por la verificacion de un hecho esperado por este ultimo, y en la necesidad de responder ante la desilusion de la expectativa cuando le sea imputable. Cfr. E. BETTI, Istituzioni di diritto romano, Padua, Cedam, 1962, vol. II, p. 10.

(19) Las acciones de buena fe tenian la ventaja de poder referirse a un objeto incierto (incertum), lo cual era imposible en las legis actiones. Esto permitia no solamente tomar en consideracion obligaciones cuyo objeto eran sumas de dinero o cosas determinadas, sino en general cualquier obligacion de dar, de hacer o no hacer (SENN, Buona fede nel diritto romano, cit., p. 131).

(20) Al respecto sostiene M. L. NEME VILLARREAL, La buena fe en el derecho romano, Extension del deber de actuar conforme a buena fe en materia contractual, Bogota, Universidad Externado de Colombia, 2010, p. 116, que "en el ambito procesal no era suficiente referirse a la simple fides, en cuanto esta era entendida ya como una cualidad moral del individuo y, por ende, diversa de una persona a otra. Trascendiendo la fides al plano judicial debia abstraerse de la capacidad de una persona en particular, debia tipificarse a fin de lograr la objetividad necesaria en el plano de la valoracion judicial". En igual sentido cfr. L. AMIRANTE, "L'origine dei contratti di buona fede", en AA.VV., Atti del Seminario sulla problematica contrattuale in diritto romano (Milano, 7-9 aprile 1987), I, Milan, Cisalpino-La Goliardica, 1988, p. 86.

(21) SENN, Buona fede nel diritto romano, cit., p. 132.

(22) Aludimos a las ideas expresadas por LABEON en el pasaje del Digesto donde nos brinda una definicion del contrato reducida a synallagma: D. 50,16,19.

(23) Cfr. CARDILLI, Considerazioni 'storico-dogmatiche', cit., p. 20, quien senala en este sentido que "la pretesa si considera omogenea (sempre quidquid dare facere oportet ex fide bona) sebbene connessa ai diversi tipi negoziali attraverso la demonstratio". Id., Bona fides tra storia e sistema, cit., p. 49: "E significativo che la inclusione sostanzialmente operi su un modello unitario di pretesa al di la del tipo negoziale (quidquid dare facere oportet ex fide bona), ma si connetta imprescindibilmente ad una tipizzazione operata sulla causa obligandi, in termini di formulae con demonstratio".

(24) Cfr. sobre el punto B. SCHMIDLIN, "La fonction de la 'demonstratio' dans les actions de bonne foi", en Studi in onore di Cesare Sanfilippo, V, Milan, Giuffre, 1984, pp. 716-719, para quien la demonstratio parecia estar reservada a los actos juridicos aptos para crear inmediatamente un efecto juridico (principalmente al contrato, el testamento, la communio), y tal efecto no resultaba de una intervencion exterior (v.gr., la ley o la proteccion edictal) sino que se encontraba insito en el mismo oportere, que bastaba invocarlo como res de qua agitur para que el juez pudiera verificar la existencia de su causa generadora. En pocas palabras, como primer paso el juez debia comprobar dicha res de qua agitur, de la cual dependia la subsiguiente determinacion del quidquid dare facere oportet.

(25) SENN, Buona fede nel diritto romano, cit., p. 132: "Tale debito deve essere determinato applicando le regole che derivano dalla buona fede in relazione al caso particolare. Cosi, il contenuto e gli effetti del contratto stesso non dipendono soltanto dalla dichiarazione delle parti, ma anche della natura dell'affare nel suo insieme". Sobre el punto, ARANGIO RUIZ, Le formule con demonstratio e la loro origine, cit., p. 100, expresa: "non vi era bisogno di fondare il giudizio sul mero imperium del magistrato. I rapporti che per questa via venivano ad essere parzialmente tutelati avevano la loro radice negli usi nazionali e internazionali e nel sentimento giuridico popolare, e a queste fonti il pretore poteva direttamente riattaccare la valutazione da affidarsi al giudice. Percio il programma non doveva contenere un rinvio ai soli presupposti di fatto, ma poteva richiamare una norma obiettiva da porre a fondamento del giudizio, cioe la fides bona o il bonum et aequum".

(26) CARDILLI, Considerazioni 'storico-dogmatiche', cit., p. 20. Se ha destacado la "uniformidad" de la formula ex fide bona que permite conferirle unidad a la categoria de los juicios de buena fe (notese que los mismos aisladamente considerados eran heterogeneos entre si). En igual sentido, se enuncian los caracteres que presenta la bona fides: "unitarieta, rispetto alla molteplicita di rifrazioni della fides anche morale, giuridicita, processualita, costituiscono il punto di partenza per la comprensione piu esatta e completa dell'essenza e della funzione della fides bona stessa" (LOMBARDI, Dalla 'fides' alla 'bona fides', cit., p. 179).

(27) Ha sido notado que en algunos casos no se trataba de consecuencias que podian verificarse solamente en los iudicia bonae fidei. En efecto, cabe tener presente la amplitud de los poderes del juez privado en las actiones arbitrariae, que ciertamente no estaban comprendidas en la categoria de los iudicia stricti iuris (TALAMANCA, La 'bona fides' nei giuristi romani, cit., p. 190, nt. 544).

(28) D. 13,6,3,2 ULPIANUS libro XXVIII ad Edictum. In hac actione sicut in ceteris bonae fidei iudiciis similiter in litem iurabitur: et rei iudicandae tempus, quanti res sit, observatur, quamvis in stricti litis contestatae tempus spectetur (En esta accion, como en los demas juicios de buena fe, se jurara igualmente para el litigio, y se atiende al tiempo de juzgarse la cosa, para cuanto valga la cosa, aunque en las de estricto derecho se mire al tiempo de la contestacion de la demanda). Aclara A. DI PIETRO, "El regimen de los contratos en el derecho romano, Perspectivas e incidencias para el tema de los negocios en una unificacion legislativa latinoamericana", en Roma e America. Diritto romano comune, 7, Modena, Mucchi, 1999, p. 73, que el fragmento en cuestion se refiere a la actio commodati reputada por JUSTINIANO como actio bonae fidei (J. 4,6,28), por cuyo motivo se puede sospechar una interpolacion.

(29) A. D'Ors, Derecho Privado Romano, Pamplona, Universidad de Navarra, 1991, p. 511; M. TALAMANCA, voz "Processo civile (dir. romano)", cit., p. 68. Sobre el punto precisa SENN, Buona fede nel diritto romano, cit., p. 132: "non e sufficiente tener conto solo del contratto in se stesso. Infatti, i doveri del convenuto al momento della sentenza dipendono anche dal comportamento delle parti successivo alla conclusione del contratto e durante il processo, poiche qui la fonte ha generato obbligazioni reciproche e interdependenti. Cosi, per esempio, il ritardo dell'acquirente nel pagamento del prezzo assume un significato completamente diverso se il venditore ha adempiuto puntualmente la sua obbligazione di consegnare l'oggetto venduto o se al contrario egli e in ritardo".

(30) C. A. CANNATA, Bona fides e strutture processuali, en AA.VV., bajo la coordinacion de GAROFALO, Il ruolo della buona fede oggettiva nell'esperienza giuridica storica e contemporanea, cit., p. 260.

(31) D. 21,1,31,20 UlPIANUS libro I ad Edictum Aedilium currulium. Quia adsidua est duplae stipulatio, idcirco placuit, etiam ex empto agi posse, si duplam venditor mancipii non caveat; ea enim, quae sunt moris et consuetudinis, in bonae fidei iudiciis debent venire (Como es frecuente la estipulacion del duplo, se determino por ello que tambien pudiera ejercitarse la accion de compra, si el vendedor del esclavo no diera caucion del duplo, porque lo que es de uso y costumbre debe venir comprendido en los juicios de buena fe).

(32) D. 4,3,7,3 ULPIANUS libro XI ad Edictum. Non solum autem, si alia actio non sit, sed et si dubitetur, an alia sit, putat Labeo de dolo dandam actionem; et affert talem speciem: Qui servum mihi debebat vel ex venditione vel ex stipulatu, venenum ei dedit et sic eum tradidit; vel fundum, et dum tradit, imposuit ei servitutem vel aedificia diruit, arbores excidit vel extirpavit, ait Labeo, sive cavit de dolo, sive non, dandam in eum de dolo actionem, quoniam, si cavit, dubium est, an competat ex stipulatu actio. Sed est verius, siquidem de dolo cautum est, cessare actionem de dolo, quoniam est ex stipulatu actio; si non est cautum, in ex empto quidem actione cessat de dolo actio, quoniam est ex empto; in ex stipulatu de dolo actio necessaria est (Mas opina Labeon, que ha de darse la accion de dolo, no solo si no hubiera otra accion, sino tambien si se dudara si la hay, y pone este ejemplo: Uno que me debia un esclavo o por venta o por estipulacion, le dio un veneno y lo entrego asi, o me debia un fundo, y mientras lo entregaba, le impuso una servidumbre, o derribo los edificios, corto o extirpo los arboles, dice Labeon, que tanto si dio caucion de dolo, como si no, ha de darse contra el la accion de dolo, porque, si dio caucion, es dudoso que competa accion por lo estipulado. Pero es mas verdadero, que si realmente se dio caucion de dolo, cesa la accion de dolo, porque hay la accion por lo estipulado, si no se dio caucion, cesa ciertamente en la accion de compra la accion de dolo, porque hay la de compra, en la de lo estipulado es necesaria la accion de dolo).

(33) En orden a la doble funcion de la exceptio doli evidenciada ya al nivel de su propia formulacion en el edicto del pretor tal como ha llegado a nosotros gracias al testimonio de GAI. 4,119 (si in ea re nihil dolo malo A. Agerii factum sit neque fiat), en el sentido de tomar en consideracion no solo el dolo cometido por el actor con anterioridad a la proposicion de la accion y, en particular, en el momento de la conclusion del negocio (dolus praeteritus o specialis), sino tambien aquel cometido en oportunidad del ejercicio mismo de la accion (dolus praesens o generalis). Cfr. TALAMANCA, voz "Processo civile (dir. romano)", cit., p. 65, nt. 463. En relacion con esta ultima hipotesis, A. PETRUCCI, Fondamenti di diritto contrattuale europeo. Dalle radici romane al progetto dei 'Principles of European Contract Law' della Commisione Lando. Materiali e commento, al cuidado de G. LUCHETTI y A. PETRUCCI, Bolonia, Patron, 2006, p. 41, ejemplifica con el caso de quien reclamase judicialmente la restitucion de una suma de dinero que nunca fue pagada (qui forte pecuniam petit quam non numeravit, Gai. 4,119), y trae a colacion el fragmento conservado en D. 44,4,1,1 PAULUS libro LXXI ad Edictum: Ideo autem hanc exceptionem Praetor proposuit, ne cui dolus suus per occasionem iuris civilis contra naturalem aequitatem prosit (Mas el Pretor propuso esta excepcion, para que a nadie la aproveche contra la natural equidad su propio dolo con ocasion del derecho civil), en el cual se indica la ratio que inspiro la creacion de tal excepcion residente en la exigencia de evitar que alguien mediante el ejercicio doloso de un derecho propio que le haya sido reconocido por el derecho ciivl pueda conseguir una ventaja contrariando la equidad natural. A este respecto es pertinente recordar otro texto de Paulo que los compiladores justinianeos reproducen en las diversae regulae iuris antiqui (D. 50,17,173,3), y consta en D. 44,4,8 pr. PAULUS libro VI ad Pautiu: Dolo facit, qui petit quod redditurus est (Obra con dolo el que pide lo que ha de devolver), segun el cual se configura como doloso el comportamiento de quien hace valer en juicio el derecho a obtener alguna cosa que debe inmediatamente restituir.

(34) Sobre el punto cfr. la opinion critica de G. GROSSO, Efficacia dei patti nei 'bonae fidei iudicia'. Patti e contratti, Turin, Tipografia Collegio Artigianelli, 1928, pp. 3-42.

(35) En este sentido, recordandose las palabras de la excepcion predispuesta en el Edicto del Pretor y dirigida a reprimir no solo el dolo negocial del actor, es decir cometido por el al momento de la conclusion del negocio (dolus praeteritus o specialis: si in ea re nihil dolo malo A. Agerii factum sit), sino tambien aquel que se configuraba en la instancia de entablarse la accion en justicia (dolo presente o general).

(36) D. 18,5,3 PAULUS libro XXXIII ad Edictum: Emptio et venditio, sicut consensu contrahitur, ita contrario consensu resolvitur, antequam fuerit res secuta. Ideoque quaesitum est, si emptor fideiussorem acceperit, vel venditor stipulatus fuerit, an nuda voluntate resolvatur obligatio. Iulianus scripsit, ex empto quidem agi non posse, quia bonae fidei iudicio exceptiones pacti insunt; an autem fideiussori utilis sit exceptio, videndum. Et puto, liberato reo et fideiussorem liberari; item venditorem ex stipulatu agentem exceptione summoveri oportet; idemque iuris esse, si emptor quoque rem in stipulationem deduxerit (La compra y venta, asi como se verifica por el consentimiento, asi se disuelve por contrario consentimiento, antes que el negocio se haya consumado. Y por esto se pregunto, si el comprador hubiere recibido fiador, o el vendedor hubiere estipulado, si se disolvera la obligacion por la nuda voluntad. Escribio Juliano, que ciertamente no puede ejercitarse la accion de compra, porque las excepciones del pacto se hallan comprendidas en el juicio de buena fe, pero se ha de ver, si tendra el fiador la excepcion util. Y opino, que hecho libre el deudor, tambien el fiador se hace libre, que asimismo debe ser repelido con excepcion el vendedor que reclama en virtud de lo estipulado, y que el mismo derecho hay, si el comprador hubiere comprendido tambien la cosa en la estipulacion); D. 30,84,5 IULIANUS libro XXXIII. Digestorum: Qui servum testamento sibi legatum, ignorans eum sibi legatum, ab herede emit, si cognito legato ex testamento egerit, et servum acceperit, actione ex vendito absolvi debet, quia hoc iudicium fidei bonae est, et continet in se doli mali exceptionem. Quodsi pretio soluto ex testamento agere instituerit, hominem consequi debebit, actione ex empto pretium reciperabit, quemadmodum recuperaret, si homo evictus fuisset. Quodsi iudicio ex empto actum fuerit, et tunc actor compererit, legatum sibi hominem esse, et agat ex testamento, non aliter absolvi heredem oportebit, quam si pretium restituerit, et hominem actoris fecerit (El que compro del heredero un esclavo que le habia sido legado en testamento, ignorando que le hubiera sido legado, si, habiendo tenido conocimiento del legado, ejercitare la accion del testamento, y recibiere el esclavo, debe ser absuelto de la accion de venta, porque este juicio es de buena fe, y contiene en si la excepcion de dolo malo. Pero si pagado el precio hubiere determinado ejercitar la accion del testamento, debera obtener el esclavo, y por la accion de compra recuperara el precio, asi como lo recuperaria si se hubiese hecho eviccion del esclavo. Pero si se hubiere ejercitado la accion de compra, y entonces hubiere sabido el actor que se le habia legado el esclavo, y ejercitara la accion del testamento, no debera ser absuelto el heredero de otra suerte, sino si hubiere restituido el precio, y hubiere hecho del actor el esclavo).

(37) Cabe destacar a este respecto que, cuando la compensacion pudo hacerse valer mediante la oposicion de la exceptio doli generalis (a partir del rescriptum divi Marci), en los iudicia bonae fidei fue permitido tener directamente en cuenta inclusive los creditos ex alia causa en virtud de la denominada inherencia de la exceptio doli en tales iudicia (TALAMANCA, voz Processo civile (diritto romano), cit., p. 65, nt. 462).

(38) Cfr. ibid., p. 65: "il convenuto poteva opporre in compensazione i crediti vantati verso l'attore e nascenti dallo stesso titolo in base al quale era stata esercitata l'actio". Sin embargo, este autor considera que en la especie el demandado podia solamente obtener la absolucion de la demanda. Anade que ha sido abandonada en doctrina la opinion defendida por algunos autores (J. PARTSCH, Studien zur negotiorum gestio, I, Heidelberg, C. Winter, 1913, pp. 54 ss.; B. BIONDI, "Iudicia bonae fidei", en Annali del Seminario giuridico della R. Universita di Palermo, vol. VII, Palermo, Stab. tip. ind. diretto dal Cav. G. Castiglia, 1920, pp. 61 ss.), segun la cual en los iudicia en cuestion la intentio incerta habria tenido el siguiente tenor: quidquid ob eam rem alterum alteri dare facere oportet ex fide bona, que permitia la condena de una y otra parte en funcion de como resultase el saldo activo entre las pretensiones de ambos contendientes. Agrega finalmente que la posibilidad de condenar a cualquiera de las partes en causa se daba solamente en los iudicia divisoria (p. 65, nt. 461).

(39) Practicamente la misma formulacion se registra en J. 4,6,39.

(40) GAI. 4,63. Liberum est tamen iudici nullam omnino inuicem conpensationis rationem habere; nec enim aperte formulae uerbis praecipitur, sed quia id bonae fidei iudicio conueniens uidetur, ideo officio eius contineri creditur. (Pero el juez tiene libertad para no tener en cuenta tal compensacion, puesto que los terminos de la formula no le preceptuan abiertamente esto, sino que, como parece conveniente en un juicio de buena fe, se deja a la discrecionalidad del juez); J. 4,6,30. In bonae fidei autem iudiciis libera potestas permitti videtur iudici ex bono et aequo aestimandi quantum actori restitui debeat. in quo et illud continetur, ut, si quid invicem actorem praestare oporteat, eo compensato, in reliquum is cum quo actum est condemnari debeat. sed et in strictis iudiciis ex rescripto divi Marci opposita doli mali exceptione compensatio inducebatur. sed nostra constitutio eas compensationes quae iure aperto nituntur latius introduxit, ut actiones ipso iure minuant, sive in rem sive personales sive alias quascumque, excepta sola depositi actione, cui aliquid compensationis nomine opponi satis impium esse credidimus, ne sub praetextu compensationis depositarum rerum quis exactione defraudetur (En las acciones de buena fe el juez tiene libertad para determinar, con arreglo a la equidad, lo que se debe entregar al demandante y tambien para tomar en cuenta las deudas reciprocas de ambos litigantes y, una vez hecha la debida compensacion, condenar al demandado unicamente en lo que exceda su deuda. En cambio, tratandose de acciones de Derecho estricto, se introdujo la compensacion por un rescripto del emperador Marco Aurelio, siempre que se pusiera de relieve la existencia de la deuda del demandante por medio de una excepcion de dolo. Sin embargo, una constitucion nuestra ha facilitado mas las compensaciones, cuando se trata de casos cuyos fundamentos juridicos aparecen claros, de suerte que el objeto de las acciones, ya sean reales, ya sean personales o de la clase que sean, queda rebajado por imperativo del Derecho [ipso iure], exceptuandose unicamente la accion de deposito, pues hemos juzgado que seria una conducta en extremo desleal, la del depositario que opusiese cualquier tipo de compensacion, y con este pretexto frustrase en el depositante la esperanza de recobrar la cosa).

(41) PETRUCCI, Fondamenti di diritto contrattuale europeo, cit., p. 40, habla de una facultad insita en el officium del juez que "pur non essendo prevista espressamente dalle parole della formula, appare conforme ad un rapporto processuale (e prima ancora contrattuale) fondato sulla buona fede (nec enim aperte formulae verbis praecipitur, sed quia id bonae fidei iudicio conveniens videtur ...)".

(42) D. 18,1,72 pr. PAPINIANUS libro X. Quaestionum: Pacta conventa, quae postea facta detrahunt aliquid emptioni, contineri contractui videntur: quae vero adiciunt, credimus non inesse. (Los pactos convenidos que, hechos despues, quitan alguna cosa a la compra, se considera que se contienen en el contrato, pero los que le anaden, creemos que no se comprenden). Sobre este punto cfr. d'Ors, Derecho Privado Romano, cit., p. 510, Talamanca, voz "Processo civile (dir. romano)", cit., p. 65.

(43) En las relaciones comprendidas en los bona fidei iudicia cada una de las partes intervinientes en el negocio debe comportarse con total lealtad la una respecto a la otra, en forma reciproca. A fin de tratar este deber reciproco, la doctrina clasica se ocupo muy especialmente de estudiar el concepto de la culpa. Esto era importante, ya que las relaciones obligacionales eran muy variadas, con matices especificos que habia que tomar en consideracion. El derecho posclasico generalizo el concepto de culpa y para los autores bizantinos (y tambien para los compiladores justinianeos) se opera una categorizacion entre diversas clases de culpa, que son aplicadas en cada uno de los casos concretos. Cfr. A. DI PIETRO, Los negocios juridicos patrimoniales y los contratos en el derecho romano, Buenos Aires, Abaco, 1998, pp. 180 s.

(44) D'ORS, Derecho Privado Romano, cit., p. 513. Con relacion al lucrum cessans los textos admiten su resarcimiento en aquellos supuestos en los que se verificaba un nexo directo de causa-efecto entre el incumplimiento de la obligacion y el dano. Asi, por ejemplo, en D. 19,2,33 AFRICANUS libro VIII. Quaestionum: Si fundus quem mihi locaveris publicatus sit, teneri te actione ex conducto, ut mihi frui liceat, quamvis per te non stet, quominus id praestes: quemadmodum, inquit, si insulam aedificandam locasses et solum corruisset, nihilo minus teneberis. Nam et si vendideris mihi fundum isque priusquam vacuus traderetur publicatus fuerit, tenearis ex empto: quod hactenus verum erit, ut pretium restituas, non ut etiam id praestes, si quid pluris mea intersit eum vacuum mihi tradi. similiter igitur et circa conductionem servandum puto, ut mercedem quam praestiterim restituas, eius scilicet temporis, quo fruitus non fuerim, nec ultra actione ex conducto praestare cogeris. nam et si colonus tuus fundo frui a te aut ab eo prohibetur, quem tu prohibere ne id faciat possis, tantum ei praestabis, quanti eius interfuerit frui, in quo etiam lucrum eius continebitur: sin vero ab eo interpellabitur, quem tu prohibere propter vim maiorem aut potentiam eius non poteris, nihil amplius ei quam mercedem remittere aut reddere debebis (Si hubiera sido confiscado el fundo que me hubieres dado en arrendamiento, estas obligado por la accion de conduccion a que me sea licito disfrutarlo, aunque en ti no consista que no me cumplas esto. A la manera que, dice, si hubieses dado en arrendamiento la edificacion de una casa, y se hubiese hundido el solar, estaras, sin embargo, obligado, porque tambien si me hubieres vendido un fundo, y antes que se me entregase libre hubiere sido confiscado, te obligarias por la accion de compra. Lo cual sera verdad solamente para que restituyas el precio, no tambien para que me cumplas esto, si me importara mas, que aquel se me entregara libre. Asi, pues, opino, que se ha de observar lo mismo tambien respecto a la conduccion, para que me restituyas el alquiler que yo hubiere pagado, por supuesto, de aquel tiempo en que yo no hubiere disfrutado, y no seras obligado a responder de mas por la accion de conduccion. Porque tambien si a tu colono se le prohibe disfrutar el fundo por ti, o por uno a quien tu puedas impedirle que lo haga, le responderas de tanto cuanto a el le hubiere importado disfrutarlo, en lo que se comprendera tambien su lucro, pero si se le impidiere por uno a quien tu no pudieres prohibirselo por su mayor fuerza o poder, no estaras obligado a nada mas que a condonarle la pension, o a devolversela).

(45) En este sentido TALAMANCA, voz "Processo civile (diritto romano)", cit., p. 65, nt. 460, destaca la relevancia que asume esta caracteristica, ejemplificando con la contraposicion entre el denominado deposito irregular (cuya accion era de buena fe), y el mutuo que venia--en cambio--tutelado mediante la actio certae creditae pecuniae, con la cual se podia requerir solamente la restitucion de la suma efectivamente dada en prestamo.

(46) Es esta otra diferencia con las actiones stricti iuris, como ocurria con la conditio en el caso de los negocios creditorios. En estos ultimos casos (asi, en el mutuo o en la stipulatio), la mora del deudor en nada aumenta la deuda que se reclama, es decir, no corresponde el agregado de intereses. Esto se explica por cuanto tanto la intentio como la condemnatio son certae, de tal modo que el juez no puede ni disminuir el monto ni aumentarlo con los intereses por causa de mora (cfr. GAI. 4,52). En cambio, como lo dice Marciano (D. 22,1,32,2): In bonae fidei contractibus ex morae usurae debentur (En los contratos de buena fe son debidos los intereses por la mora). Igual situacion se daba para los frutos, ya que en las actiones stricti iuris, en principio los frutos no son debidos, pero se aplico el principio de que, si se acepto el juicio, por equidad los frutos debian ser restituidos con la cosa demandada a partir de la traba del litigio (litis contestatio), cfr. D. 22,1,41,8, igualmente D. 12,1,31 pr. En cambio, si se trata de un iudicium bonae fidei, el demandado debera tambien restituir los frutos percibidos desde que incurrio en incumplimiento (D. 22,1,38,8). Cfr. A. DI PIETRO, Los negocios juridicos patrimoniales y los contratos en el derecho romano, Buenos Aires, Abaco, 1998, pp. 183 s.

(47) D. 19,2,54 pr. PAULUS libro V. Resp onsorum: Quaero, an fideiussor conductionis etiam in usuras non illatarum pensionem nomine teneatur nec prosint ei constitutiones, quibus cavetur eos, qui pro aliis pecuniam exsolvunt, sortis solummodo damnum agnoscere oportere? Paulus respondit, si in omnem causam conductionis etiam fideiussor se obligavit, eum quoque exemplo coloni tardius illatarum per moram coloni pensionum praestare debere usuras, usurae enim in bonae fidei iudiciis etsi non tam ex obligatione profficiiscantur quam ex officio iudicis applicentur, tamen, quum fideiussor in omnemcausam se applicuit, aequum videtur ipsum quoque agnoscere onus usurarum, ac si ita fideiussisset, in quantum illum condemnari ex bona fide oportebit, tantum fide tua esse iubes? Vel ita: "indemnem me praestabis?" (Pregunto, ?el fiador de un arrendamiento se obligara tambien a los intereses por razon de las pensiones no pagadas, sin que le favorezcan las Constituciones, en que se dispone que los que pagan por otros alguna cantidad deben responder unicamente de la perdida del capital? Paulo respondio, que si el fiador se obligo tambien a todas las obligaciones del arrendamiento, debe asimismo, a la manera que el colono, pagar los intereses de las pensiones satisfechas tardiamente por morosidad del colono, porque en los juicios de buena fe, aunque los intereses no procedan tanto de la obligacion, como que se apliquen por ministerio del juez, sin embargo, cuando el fiador se presto para todas las obligaciones, parece justo que el mismo responda tambien del gravamen de los intereses, como si hubiese sido fiador en esta forma: "?prometes que vaya sobre tu fianza otro tanto de la suma en que el debiere ser condenado conforme a la buena fe?" O asi: "?responderas de que yo quede indemne?").

(48) D. 16,3,24 PAPINIANUS libro IX. Quaestionum: Lucius Titius Sempronio salutem. Centum nummos, quos hac die commendasti mihi annumerante servo Sticho actore, esse apud me, ut notum haberes, hac epistula manu mea scripta tibi notum facio; quae quando voles, et ubi voles, confestim tibi numerabo. Quaeritur propter usurarum incrementum. Respondi, depositi actionem locum habere; quid est enim aliud commendare, quam deponere? Quod ita verum est, si id actum est, ut corpora numorum eadem redderentur; nam si, ut tantundem solveretur, convenit, egreditur ea res depositi notissimos terminos. In qua quaestione, si depositi actio non teneat, quum convenit tantundem, non idem reddi, rationem usurarum haberi non facile dicendum est. Et est quidem constitutum, in bonae fidei iudiciis, quod ad usuras attinet, ut tantundem possit officium arbitri, quantum stipulatio; sed contra bonam fidem et depositi naturam est, usuras ab eo desiderare temporis ante moram, qui beneficium in suscipienda pecunia dedit; si tamen ab initio de usuris praestandis convenit, lex contractus servabitur (Ticio saluda a Sempronio. Te hago saber por esta carta escrita de mi mano, para que lo tengas entendido, que estan en mi poder las cien monedas que en este dia me has encomendado por entrega hecha por el esclavo Stico, administrador, las cuales te entregare al momento, cuando quieras, y donde quieras. Preguntase por causa del incremento de los intereses. Respondi, que tiene lugar la accion de deposito, porque que otra cosa es encomendar, que depositar? Lo que es verdad de este modo, si se hizo esto, para que se devolviesen las mismas monedas, porque si se convino que se diese en pago otra tanta cantidad, el negocio excede de los conocidisimos terminos del deposito. En cuyo caso, si no hubiera la accion de deposito, porque se convino que se devolviera otra tanta cantidad, no las mismas monedas, no se ha de decir facilmente que se tenga cuenta de los intereses. Y se halla ciertamente establecido, que en los juicios de buena fe, por lo que atane a los intereses, pueda tanto el oficio del arbitro, como en la estipulacion, pero es contra la buena fe y la naturaleza del deposito reclamar intereses, antes de incurrir en mora, de aquel que hizo beneficio en recibir el dinero, mas si desde un principio se convino sobre la prestacion de intereses, se observara la ley del contrato).

(49) Distinto del supuesto en el que los contratantes al momento de la conclusion del contrato de deposito pactan a cargo del depositario "una obligacion de usuras praestare aun ante moram, forzando asi validamente la lex contractus" (R. CARDILLI, "El problema de la resistencia del tipo contractual en el derecho romano: entre 'natura contractus' y 'forma iuris'", trad. de M. GRASSO, en Roma e America. Diritto romano comune, 26, Modena, Mucchi, 2008, p. 208).

(50) La solucion del jurista se encontraba enmarcada en un escenario en el que la presion de los banqueros para la defensa de sus intereses era muy fuerte y ello correlativamente era desfavorable para los depositantes. Aun asi, la argumentacion ensayada por Papiniano para negar la procedencia de los intereses se funda en una ratio estrictamente juridica (CARDILLI, 'Bona fides' tra storia e sistema, cit., pp. 53 s.), dejando de lado las sospechas acerca de una interpolacion justinianea del texto deslizadas por un autorizado sector de la doctrina romanista (cfr., entre otros, G. ROTONDI, "Natura contractus", en Bullettino dell'Istituto di diritto romano 'Vittorio Scialoja, 24, Milan, Giuffre, 1911, pp. 96-100, F. BONIFACIO, "Ricerche sul deposito irregolare in diritto romano", en Bullettino dell'Istituto di diritto romano Vittorio Scialoja', 49-50, Milan, Giuffre, 1947, p. 143). En todo caso, para disipar las dudas sobre supuestas intervenciones justinianeas, nos parece atinada la observacion de CARDILLI, El problema de la resistencia del tipo contractual, cit., p. 205 s. en relacion con el doble enfoque de la cuestion que le atribuye a Papiniano, a saber: "por un lado, desde la actio depositi y, por el otro, desde el contrato de deposito, los cuales en cuanto a su contenido no parecen presentar ambitos exactamente coincidentes", de lo cual deduce que "en el supuesto de que se pacte al momento de la conclusion del deposito la restitucion del tantundem implica una superacion -utilizando una imagen espacial--de los notorios 'limites' del contrato de deposito, no excluye--para el autor del inciso--que a este deposito concretamente modelado por las partes en la manera descrita, se le reconozca luego tutela con la actio depositi". A raiz de esta contradiccion entre superacion del tipo (egreditur ea res depositi notissimos terminos) y--no obstante ello--la atraccion de la fattispecie en el ambito de tutela de la accion tipica (actio depositi), el citado autor recuerda otra opinion (G. SEGRE, "Sul deposito irregolare in diritto romano", en Bullettino dell'Istituto di diritto romano Vittorio Scialoja', 19, Milan, Giuffre, 1907, p. 229; C. LONGO, Corso di diritto romano. Il deposito, Milan, Giuffre, 1946, p. 74), conforme a la cual, mas que de una interpolacion justinianea, se trataria de "una probable insercion de una nota de Paulo o de Ulpiano en el texto de Papiniano" (p. 206, nt. 141).

(51) El parangon trazado por Papiniano entre officium iudicis (en los iudicia bonae fidei) y stipulatio en relacion a las usuras praestare, a juicio de TALAMANCA, La 'bona fides' nei giuristi romani, cit., p. 196, trae: "ancora alla fine dell'epoca classica, il ricordo di quella che era stata la funzione precipua della bona fides stessa ai suoi primordi, di imporre cioe il rispetto dell'accordo, funzionando cosi quale succedaneo deWinterrogatio e della responsio nella stipulatio". Y a este proposito anade justamente CARDILLI, El problema de la resistencia del tipo contractual, cit., p. 207, nt. 144, que tal paralelismo "podria pretender evocar en el plano de la fuente de la obligacion accesoria, una identica fuerza creativa (tanto puede hacer el officium iudicis en materia como la stipulatio usurarum), que sin embargo en el caso de la stipulatio reposa sobre la voluntad de las partes volcada en los verba stipulationis, mientras que en el caso del officium iudicis se remite a la valoracion discrecional del juez del iudicium bonae fidei".

(52) Segun CARDILLI, El problema de la resistencia del tipo contractual, cit., p. 207, cuando Papiniano habla de natura depositi alude a "la construccion tipica del deposito que queda totalmente focalizada sobre la custodia de la res depositada", y en este sentido la regla en materia de usuras praestare (perfectamente logica en el deposito regular) se proyecta inclusive en el deposito irregular que, aunque implicaba la transferencia de la propiedad de la suma de dinero depositada y aseguraba al depositario la ventaja de hacer uso de la misma, no podia modificar aquella construccion tipica. En cambio, Longo, Corso di diritto romano. Il deposito, cit., p. 76, para conferirle sentido a la frase qui beneficium in suscipienda pecunia dedit (de aquel que hizo beneficio en recibir el dinero) en el contexto del pasaje analizado, entiende necesario conjeturar que Papiniano estuviera pensando en un deposito regular.

(53) En este sentido asegura CARDILLI, El problema de la resistencia del tipo contractual, cit., p. 207: "Tal poder judicial de integracion del contenido del oportere ex fide bona [...] se coloca dentro de un sistema de limites caracterizados por la correcta interpretacion de la buena fe. En el ambito del contenido de la accion, la buena fe constituye ciertamente un poder semejante, pero al mismo tiempo impone que tal poder se mida con la estructura tipica del contrato. Esta ultima refleja, en efecto, precisas distribuciones de utilidades y cargas, que senalan tambien para el juez un limite insuperable respecto al reconocimiento de una prestacion de intereses ante moram en cabeza del depositario".

(54) CARDILLI, 'Bona fides' tra storia e sistema, cit., p. 54. Sobre el punto cabe destacar que TALAMANCA, La 'bona fides' nei giuristi romani, cit., p. 197, pone el enfasis en la diferenciacion entre la bona fides y la depositi natura, aunque luego ambos esquemas convergen--segun el autor--en el sentido de excluir la posibilidad de exigir las usurae temporis ante moram en el deposito irregular.

(55) Tal como ensena CARDILLI, El problema de la resistencia del tipo contractual, cit., p. 208, "el tipo reacciona de manera diversa" en una y otra hipotesis. Por una parte, el esquema tipico del deposito "resiste" "frente al poder insito al officium iudicis de los iudicia bonae fidei", y, por la otra, "cede" "frente al poder creativo de la autonomia privada para concretar pactos in continenti que enriquezcan la configuracion normal del contenido de las obligaciones nacidas del contrato".

(56) CARDILLI, El problema de la resistencia del tipo contractual, cit., p. 205, quien incluyendo los otros terminos que ingresan en dicha tension segun el testimonio de Papiniano, afirma como el mismo: "pone en evidencia una interesante relacion dialectica entre natura despositi, bona fides, officium iudicis, prestacion accesoria de usurae a cargo del depositario, pactum in continenti y lex contractus".

(57) Esta cuestion aun hoy mantiene dividida a la doctrina romanista que se esfuerza por determinar si la bona fides es o no fuente del oportere. A partir de las investigaciones de Krueger sobre los bonae fidei iudicia (Die fides bona als Quelle der Klagbarkeit, 1890) se fue afirmando la tesis dominante que se inclino por dar una respuesta positiva al interrogante (PRINGSHEIM, BESELER, KUNKEL, KASER) sosteniendo que el oportere deriva de la fides bona que a tal efecto se erige como fuente juridica. Dicha tesis ha sido refutada por algunos autores (VOCI, LOMBARDI, CARCATERRA) sometiendo los fragmentos colacionados a una rigurosa critica exegetica. En primer lugar, se traza un paralelismo con la formula mas antigua de la fiducia que reza ut inter bonos bene agier oportet et sine fraudatione, de acuerdo al testimonio que nos legara CICERON en De Officiis 3,17,70. En este modulo el ut inter bonos no es fuente del oportere y, por lo tanto, en la version equivalente de la formula conforme a la cual corresponde dare, facere oportet ex fide bona, tampoco lo seria. Asi, la bona fides tiene el valor de parametro y de modelo tendiente a advertir al destinatario de la formula (el iudex) que debe inspirarse en ella, tanto para individualizar la extension de la conducta debida (agier) y las consecuencias que derivan, como para valorar la condena pecuniaria. Ademas--se argumenta en refuerzo de esta ultima tesis--los juristas cuando en sus textos comentan la clausula ex fide bona la entienden ya no en el sentido genitivo de 'derivacion' (es decir como fuente juridica) sino en el sentido de 'conformidad' a un criterio (ex = secundum), y esto significa que indica el modo del cumplimiento de los deberes y no su fuente. En conclusion, para los corifeos de esta tesis, la bona fides es un "criterio impuesto" (por una norma, o bien por un organo que tiene poder de crear el ius) y no una norma que se impone a si misma. Para todo cfr. A. CARCATERRA, Intorno ai 'bonae fidei iudicia, Napoles, Jovene, 1964, pp. 36 ss.

(58) CICERON, De officiis 1,7,23. Cfr., ademas, CICERON, De Re Publica 4,7,21: Fides enim nomen ipsum mihi videtur habere, cum fit quod dicitur (La palabra fides, me parece que se le hace honor a tal nombre cuando se cumple lo que se promete). Una formulacion analoga reporta D. 2,14,1 pr. ULPIANUS libro IV ad Edictum: Huius edicti aequitas naturalis est. Quid enim tam congruum fidei humanae, quam ea, quae inter eos placuerunt servare? (Es natural la equidad de este Edicto. Porque ?que cosa hay tan conforme a la fe humana, como cumplir los hombres lo que entre si pactaron?).

(59) Un agudo analisis de las modificaciones en la estructura socio-economica de Roma que comenzaron a operarse desde del siglo III a.C. en la perspectiva del derecho privado romano, puede verse en NEME VILLARREAL, La buena fe en el derecho romano, cit., pp. 92 ss.

(60) D. 1,2,2,28 POMPONIUS liber singulari Enchiridii: Post aliquot deinde annos non sufficiente eo praetore, quod multa turba etiam peregrinorum in civitatem veniret, creatus est et alius praetor, qui peregrinus appellatus est ab eo, quod plerumque inter peregrinos ius dicebat (Despues, transcurridos algunos anos no bastando aquel Pretor, porque tambien gran numero de extranjeros acudia a la ciudad, se creo otro Pretor, que se llamo Peregrino, en razon a que ordinariamente proferia sentencias entre extranjeros).

(61) M. HORVAT, "Osservazioni sulla 'bona fides' nel diritto romano obbligatorio", en AA.VV. Studi in onore di Vincenzo Arangio-Ruiz nel XLV anno del suo insegnamento, I, Napoles, Jovene, 1953, p. 425.

(62) En este sentido es elocuente el fragmento contenido en D. 19,2,21 IAVOIENUS libro XI. Epistularum: Cum venderem fundum, convenit, ut donec pecunia omnis persolveretur, certa mercede emptorfundum conductum haberet: an soluta pecunia merces acceta fieri debeat? Respondit: buona fides exigit, ut quod convenit fiat; sed non amplius praestat is venditori, quam pro portione eius temporis, quo pecunia numerata non esset (Al vender yo un fundo se convino, que hasta que se pagase todo el precio, el comprador tendria en arrendamiento el fundo por cierta pension, pagando el precio ?debera darse por recibida la pension? Respondio, que la buena fe exige, que se haga lo que se convino, pero este no paga al vendedor mas que en proporcion del tiempo que no se hubiese pagado el precio). El caso que plantea Javoleno es el de una compraventa con pacto de arrendamiento, y se pregunta si es posible para el comprador la cancelacion anticipada de la renta convenida en caso de que haya pagado antes del plazo senalado el precio venal del fundo que fuera dado en arriendo. El jurista refiere una posible solucion inspirada en la buena fe por cuanto bona fides exigit ut quod convenit fiat (la buena fe exige que se haga aquello que se convino). Cabe destacar que la segunda parte del texto que reza <<sed non amplius praestat is venditori quam pro portione eius temporis quo pecunia numerata non esset>> (pero el comprador no paga al vendedor sino en proporcion al tiempo que no se hubiese pagado el precio) ha sido reputada por la doctrina claramente interpolada, ya que los tiempos verbales parecen no estar en consonancia (venderem en la primera parte del texto y el impersonal venditori en la segunda). Ademas se ha sostenido que tampoco resulta congruente con la pregunta formulada ni con la buena fe exigida para la resolucion del problema planteado en la primera parte, afirmar que el arrendador-conductor esta obligado unicamente en relacion con el periodo de tiempo durante el cual el precio de venta permanece impago. Conforme a la buena fe dos serian las soluciones posibles: la continuacion del pago del canon locativo convenido durante el plazo fijado, o bien la finalizacion del arrendamiento con la consiguiente cancelacion del precio pactado por el alquiler. La segunda solucion--que se muestra mas acorde con la opinion de Javoleno--es la que fue adoptada por los compiladores justinianeos al interpolar la afirmacion aclaratoria sed non amplius. Asi, considerando que el arrendamiento fue pactado para proporcionar al vendedor una mayor seguridad en el cobro integro del precio aplazado, nada mas conforme con la buena fe que entender que el pago del mismo pone fin al arrendamiento. Se hace preciso, asi, cancelar el pago de cualquier renta, ya que no hay razon alguna que justifique un mayor lucro para el vendedor. Javoleno, pues, habria sostenido la cancelacion del arriendo con el pago del precio, siendo la accion de conduccion la adecuada para que el comprador pudiese obtener tal efecto, pues, una vez que se han extinguido las obligaciones propias de la compraventa, no procederia el ejercicio de la actio empti. En pocas palabras, el sentido de la decision del jurista es el siguiente: la bona fides requiere que aquello que ha sido convenido sea exactamente (literalmente) ejecutado, pero la misma bona fides exige que no pueda reclamarse todavia el alquiler por aquel periodo de tiempo en el que la relacion de locacion ya se habia extinguido. Se encuentra aqui una alusion a la primaria funcion de la fides en el sentido de riguroso mantenimiento de la palabra, similar al lema ciceroniano fit quod dicitur, fit quod dictum est, el cual si bien ya estaba sustancialmente superado por el significado clasico con el suplemento sed non amplius (HORVAT, Osservazioni sulla 'bona fides' nel diritto romano obbligatorio, cit., p. 433). En igual sentido PETRUCCI, Fondamenti di diritto contrattuale europeo. Dalle radici romane al progetto dei 'Principles of European Contract Law' della Commisione Lando. Materiali e commento, al cuidado de G. LUCHETTI y A. PETRUCCI, cit., p. 42, ensena que en la especie: "Il richiamo a tale principio (buona fede), dunque, lungi dal rappresentare un criterio di modifica della volonta contrattuale espressa dalle parti, serve invece a darne una corretta attuazione al momento in cui il contratto viene eseguito". Cfr. ademas en identica linea interpretativa E. STOLFI, 'Bonae fidei interpretation Ricerche sull'interpretazione di buona fede fra esperienza romana e tradizione romanistica, Napoles, Jovene, 2004, pp. 99 ss.

(63) HORVAT, Osservazioni sulla 'bona fides' nel diritto romano obbligatorio, cit., p. 426, F. SCHULZ, Storia della giurisprudenza romana, trad. de G. NOCERA, Florencia, Sansoni, 1968, p. 156 (titulo original: History of Roman Legal Science, Oxford, Clarendon Press, 19532), quien ejemplificando con la actio derivada de la emptio instruye: "La formula dava istruzioni al giudice di decidere quello che secondo la buona fede (non ex iure Quiritium) era dovuto dal venditore al compratore, quidquid ... dare facere oportet ex fide bona. L'azione fu dapprima considerata come un'actio in factum concepta [...]. Soltanto piu tardi, quando le actiones vennero ad essere classificate, l'actio empti fu concepita come in ius concepta, mentre le parole ex fide bona venivano prese come determinanti non la questione della azionabilita, ma la misura in cui poteva essere dovuta la prestazione".

(64) R. FIORI, "'Fides e bona fides', Gerarchia sociale e categorie giuridiche", en AA.VV., bajo el cuidado de R. FIORI, Modelli teorici e metodologici nella storia del diritto privato, 3, Napoles, Jovene, 2008, p. 258: "Infatti il convenuto, allorche nella formula accetta di pagare una somma corrispondente a tutto cio che in virtu del rapporto si debba pagare exfide bona (quidquid ob eam rem dare facere oportet ex fide bona), legittima il giudice a quantificare una somma diversa da quella che quest'ultimo avrebbe individuato sulla base del semplice oportere, direttamente discendente dal contenuto espresso del negozio". Para el autor esta funcion ya habia sido anticipada por la fides, aunque se acentua en epoca clasica a partir de la configuracion del oportere ex fide bona .

(65) Una precisa definicion de dolus malus se encuentra contenida en un texto de Ulpiano que este jurista atribuye a Labeon y juzga acertada, en cuya virtud se lo caracterizaba como "astucia, falacia, o maquinacion empleada para sorprender, enganar o defraudar a otro" (D. 4,3,1,2: Dolum malum servius quidem ita definiit machinationem quandam alterius decipiendi causa, cum aliud simulatur et aliud agitur. Labeo autem posse et sine simulatione id agi, ut quis circumveniatur: posse et sine dolo malo aliud agi, aliud simulari, sicuti faciunt, qui per eiusmodi dissimulationem deserviant et tuentur vel sua vel aliena: itaque ipse sic definiit dolum malum esse omnem calliditatem fallaciam machinationem ad circumveniendum fallendum decipiendum alterum adhibitam. Labeonis definitio vera est (Servio definio asi ciertamente el dolo malo: cierta maquinacion para enganar a otro, cuando se simula una cosa, y se hace otra. Pero Labeon dice, que tambien sin simulacion puede obrarse de modo que se engane a alguien, y que tambien sin dolo malo puede hacerse una cosa, y simularse otra, como hacen los que con disimulacion de esta naturaleza cuidan y defienden o sus propios intentos, o los ajenos. Y por esto lo definio el asi: dolo malo es toda astucia, falacia, o maquinacion empleada para sorprender, enganar o defraudar a otro. La definicion de Labeon es verdadera)).

(66) El significado de la bona fides como antitetico del dolus malus es recogido por M.A. HENRY CAMPBELL BLACK, A Dictionary of Law (Containing definitions of the terms and phrases of american and english jurisprudence, ancient and modern), St. Paul, Minn., West Publishing, 1891, p. 144: "Bona fides. Good faith, integrity of dealing, honesty, sincerity, the opposite of mala fides and of dolus malus". Por lo demas, tal contraposicion entre dolus malus y bona fides viene ya referida en las fuentes juridicas, y en este sentido es paradigmatico el fragmento del libro VI. Epistolarum correspondiente a Proculo que reporta D. 18,1, (68) pr.: Si, cum fundum venderes, in lege dixisses, quod mercedis nomine a conductore exegisses, id emptori accessurum esse, existimo te in exigendo non solum bonam fidem, sed etiam diligentiam praestare debere, id est non solum ut a te dolus malus absit, sed etiam ut culpa (Si cuando vendieses un fundo hubieses dicho en un pacto, que lo que hubieses cobrado del arrendatario a titulo de arrendamiento habra de corresponder al comprador, opino que en la cobranza debes responder no solo de la buena fe, sino tambien de la diligencia, esto es, no solamente de que estes exento de dolo, sino tambien de culpa). La antitesis entre bona fides y fraus, a su turno, se explicita en el texto de Gayo conservado en D. 3,3,34: Si quis in rem suam procuratorio nomine agit, veluti emptor hereditatis: an debeat invicem venditorem defendere? et placet, si bona fide et non in fraudem eorum qui invicem agere vellent gestum sit negotium, non oportere eum invicem defendere (Si alguno ejercita una accion como procurador en causa propia, por ejemplo, el comprador de la herencia, ?debera acaso defender a su vez al vendedor? Y esta resuelto, que si el negocio se hizo de buena fe y no en fraude de aquellos que reciprocamente quisieran demandar, no debe hacer en reciprocidad la defensa).

(67) HORVAT, Osservazioni sulla 'bona fides' nel diritto romano obbligatorio, cit., p. 426, quien anade: "Con lo sviluppo di una tale nuova funzione, la quale a causa della tecnica del processo formulare era affidata al iudex e percio sempre piu allargava il suo officium, questo regime colla clausola oportere ex fide bona era stato esteso anche ad alcuni rappporti obbligatori i quali non avevano piu nulla a che fare con la primitiva funzione della fides bona nel senso del dovere dell'adempimento e della concessione della protezione giuridica (tutela, negotiorum gestio, depositum, commodatum, pignus)".

(68) CARDILLI, 'Bona fides' tra storia e sistema, cit., p. 101.

(69) Cfr. los testimonios de CICERON, ad Atticum 6,1,15, y de Officiis 3,17,70.

(70) Cfr. CARDILLI, 'Bona fides' tra storia e sistema, cit., p. 101, HORVAT, Osservazioni sulla 'bona fides' nel diritto romano obbligatorio, cit., p. 427. Este ultimo advierte que la compraventa consensual, como categoria iudiciorum bonae fidei, era ya conocida por PLAUTO y CATON. Pero, la misma viene por ellos interpretada todavia de manera rigurosa en el sentido de "deber de cumplimentar la promesa". El desarrollo de la funcion mas reciente, entendida como represion del dolo y de la deshonestidad, se evidencia en los escritos de CICERON, en particular en el catalogo de los iudicia bonae fidei presente en De off. 3,17,70 donde releva la opinion de QUINTO MUCIO. Aqui, en ningun momento Ciceron dice que los iudicia, in quibus additur ex fide bona hayan sido en aquel tiempo una novedad apenas introducida y ni siquiera afirma que la novedad la introdujese QUINTO MUCIO. El elemento nuevo consiste en la original interpretacion de la clausula oportere ex fide bona que, segun la ensenanza de QUINTO MUCIO, radica en la principal funcion de la misma orientada precisamente a la represion del dolo y de la deshonestidad en el comportamiento negocial.

Javier Humberto Facco, Docente de la catedra de derecho Civil de la Facultad de derecho de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina). Doctor de la Universidad de Roma "Tor Vergata" en Sistema Juridico Romanista, Unificacion del Derecho y Derecho de la Integracion. Contacto: [javierfacco@yahoo.com.ar].
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Author:Facco, Javier Humberto
Publication:Revista de Derecho Privado (1998)
Date:Jan 1, 2013
Words:15880
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