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Ontologia y epistemologia contables en el enfoque teleologico de Mattessich.

1. Introduccion, aspectos metodologicos y problema de investigacion

Los trabajos de Norman Macintosh et al. (2000) y de Macintosh (2005) provocaron toda una controversia mundial acerca del status ontologico y epistemologico de la contabilidad. En el primer articulo los autores aplicaron los conceptos de "hiperrealidad" de Baudrillard, de "ordenes de simulacro" y otros conceptos de la postmodernidad a la disciplina de la contabilidad. Su tesis central es que simetricamente asi como grandes segmentos de la realidad (economica o contable) literalmente habrian dejado de tener connotaciones reales, la contabilidad habria dejado de representar. Ellos consideraron que algunos constructos de la contabilidad tales como "ingreso" y "capital", por ejemplo, han dejado de tener como contrapartida factica hechos u objetos reales, es decir, ya no se refieren a objetos o eventos reales. Ahora se han separado de sus "referentes putativos"; circulan en el "reino de la hiperrealidad en la que los modelos de auto-referencialidad se involucran entre si sin piso alguno". De esta manera, los signos contables dejaron de tener referente alguno, pues en si mismos son "puros simulacros" (Macintosh et al. 2000, p. 30).

Richard Mattessich (2003) respondio estos argumentos centrales y se opuso vehementemente a ellos en un articulo publicado en la revista Accounting, Organizations and Society, la misma que inicio el debate con los trabajos de Norman Macintosh et al. Mattessich indico al equipo de Macintosh algunos puntos cruciales: [1] que el enfoque de Baudrillard no es apropiado para la investigacion contable o cualquier otro analisis cientifico, tal como lo propusieron los autores y, en contraste, defendio que [2] las nociones de ingreso y capital si tienen como contrapartida factica referentes en la realidad. [3] Igualmente, se opuso a la supuesta validez de la proposicion postmoderna en el sentido de que la ontologia y la epistemologia han "implosionado" y que no es posible distincion alguna entre ellas. Al anadirse argumentos adicionales en los que hay consenso entre Macintosh y Mattessich et al., se pueden aglutinar las cinco conclusiones del articulo: [4] para la valoracion contable se requiere de una representacion orientada hacia el objetivo, y [5] el clean surplus model nos hace abrigar alguna esperanza para el futuro avance de la contabilidad.

El articulo seminal de Mattessich se distribuyo en cinco secciones. En primer lugar, presento, algunas reflexiones ontologicas. Con respecto a lo real, Mattessich primero examino que es. Indico que el examen de lo real, es, obviamente, un problema ontologico. La filosofia ha propuesto diversas respuestas que no viene al caso presentar aqui. (1)

El propio Mattessich segmento las conclusiones: "Mientras Macintosh et al. (2000) y yo disentimos sobre las dos primeras, las dos ultimas parecen ser los principales puntos de acuerdo entre nosotros." Para los propositos de este trabajo, interesa examinar el cuarto punto: la evaluacion del enfoque de Mattessich en relacion con las posibilidades de considerar la epistemologia contable desde el punto de vista de una representacion orientada hacia el objetivo.

Seguidamente, Mattessich sugirio su propia ontologia; la denomino la ontologia de las capas de cebolla (onion model reality, OMR): en su metafora, la realidad podria concebirse como una jerarquia de diferentes niveles. Hay tres niveles de realidad: [1] la realidad fisico-quimica y la biologica, [2] la realidad mental (humana) y [3] la realidad social. Estas tres realidades son superiores y se distinguen de la realidad absoluta, cuyas consideraciones corresponden a la metafisica y no son de interes para la aplicacion del modelo a la contabilidad.

La contabilidad seria un subnivel de la realidad social humana. No en todas las capas de esa "realidad" es valido hablar de "real" y de "existencia" (por ejemplo, en la discusion sobre los conceptos y el status de las subcapas de abstraccion). Entre los distintos niveles o capas pueden postularse subniveles. La consideracion de las propiedades emergentes es un componente importante de su modelo ontologico.

El modelo de las capas de cebolla fue desarrollado inicialmente en Mattessich (1991), despues fue elaborado en Mattessich (1995, 1995a). Seguidamente, aplico su modelo ontologico a la contabilidad y critico el concepto de "hiperrealidad" de Baudrillard; con ello concluyo la seccion ontologica del articulo de 2003.

Habiendo discutido algunos problemas ontologicos, Mattessich paso a la discusion de problemas epistemologicos ("?Que es lo que podemos saber y conocer?"). Con ello, comenzo a justificar la necesidad de una ontologia realista; la contrasto con los "ordenes de simulacro" de Baudrillard, y termino listando los problemas identificados por el.

En la penultima seccion, Mattessich evaluo la aplicacion de las ideas de Baudrillard (hiperrealidad y simulacion) a la contabilidad. Discutio los problemas de la valoracion contable (en este punto concluyo que no se trata de una cuestion metodologica u ontologica); comento cuestiones concretas acerca del trabajo del grupo de Macintosh (de lo que podria decirse que son problemas instrumentales) y, finalmente, presento su resumen y conclusiones.

Aqui se van a evaluar algunos aspectos del enfoque teleologico de Mattessich como fundamentacion epistemologica de la contabilidad. Igualmente, se examinaran algunas consecuencias del enfoque. En la tesis central de Mattessich (1995, p. 259) los sistemas contables no tienen significado alguno sin el tratamiento de una orientacion hacia objetivos.

Los antecedentes previos a Mattessich ya habian establecido una larga tradicion en la que se habia incorporado al examen de la contabilidad la busqueda de esos objetivos (1995, p. 259) por via de Backer (1966), la AICPA (1973) y el FASB (1976, 1978 y 1980). Lo que hizo Mattessich fue tomar semejantes testimonios de la literatura contable y llevarlos hasta sus ultimas consecuencias. Podriamos aseverar que esos antecedentes alcanzaron su maximo con los trabajos de Mattessich.

El mismo Mattessich ha citado los antecedentes de los autores que han abogado por el tratamiento de la contabilidad como orientada hacia fines: Backer (1966), Heinen (1978) y Devine (1985). En Mattessich (1964) el autor distinguio entre un conjunto de supuestos como una categoria separada que configuran hipotesis que son "empiricamente vacias", y que ocupan el espacio de hipotesis pragmaticas o intrumentales (Mattessich, 2008, pp. 189-190). Sin embargo, Mattessich se quejo que la mayoria de los contadores no entendio bien el problema y no fue tenido en cuenta por ellos. Incluso se quejo en cuanto a que la busqueda del "santo Grial" (por la busqueda una base de valoracion contables "verdadera o neutral") prosiga su curso (ibidem).

Esto nos conduce a la hipotesis de que el enfoque teleologico de Mattessich presenta primacias para enfrentar las formidables confusiones en relacion con el tratamiento de algunos aspectos ontologicos y epistemologicos de la contabilidad. Cuando se examina cuidadosamente esta forma de abordar los problemas contables, comienzan a aparecer--y entenderse--severas fisuras en las perspectivas que le dan un tratamiento de ciencia "paradigmatica" a la contabilidad; es decir, sus miembros la consideran como si fuera una ciencia similar a las ciencias sociales. Para realzar la significancia de esa (indebida) postura, denominaremos el enfoque contra el que reacciono Mattessich como uno holistico (y con fines en si mismo), en contraste con el enfoque teleologico de Mattessich quien considera la contabilidad como subordinada a objetivos.

Desde la perspectiva de Mattessich, las consecuencias epistemologicas son evidentes, pues no se deberia examinar la representacion contable de manera similar a la de las ciencias naturales (o a la de una disciplina vecina como la de la economia). Entre otras cosas, esto implica que a los constructos contables no se les puede dar el mismo tratamiento que a los constructos de disciplinas que configuran los ejemplos paradigmaticos de ciencia.

De igual forma, si se quisiera indagar acerca de las contrapartidas facticas de esos constructos, solo seria para comparar sus propias vicisitudes con las de los correlatos de la ciencia. Esto implica que el examen de problemas de demarcacion, de explicacion, de justificacion, de validez de enunciados universales, de determinismo, de causalidad, de rivalidad de teorias, de objetividad, de subjetividad, de verificabilidad o de falsabilidad no deberian ser discutidos en la contabilidad como si se tratara de asuntos identicos a los una "ciencia". Esto no se puede dar por sentado. Investigar los constructos contables sin las debidas precauciones implicaria darle un tratamiento (errado) de ciencia a la contabilidad con todas las implicaciones que Mattessich ha indicado. Este desatino es lo que convierte en un autentico problema de investigacion su examen.

2. El enfoque teleologico de Mattessich

2.1. La subordinacion de los constructos a los objetivos

Graves malentendidos y casos embarazosos han surgido en las discusiones ontologicas y epistemologicas de la contabilidad cuando argumentos y contrargumentos de las partes involucradas discuten sobre el estatus de la contabilidad. Pueden brotar discusiones adulteradas sobre el sesgo tecnicista de la contabilidad, sobre su escaso valor cientifico, sobre la valoracion de sus correlatos reales y ahora, con Macintosh, sobre su supuesta incapacidad para representar. El inventario de las concepciones sobre la contabilidad en el libro de Mattessich (2008) es suficientemente exhaustivo como para proporcionar una vision de estos extremos.

Por ejemplo, la interminable discusion sobre si la contabilidad es una ciencia o una tecnica seria un falso dilema, pues la disciplina no es solo tecnica y los rasgos importantes que tiene como para calificarla como ciencia no son suficientes para asignarle ese status; simultaneamente, tiene componentes tan rigurosos como los de la ciencia. Mattessich se ha negado a calificar la contabilidad como ciencia; no la trata como tecnica y decidio calificarla como una ciencia aplicada.

Las visiones extremistas tambien incurren en el problema de darle un tratamiento holistico y agregado a los problemas contables. Por ejemplo, en el debate entre Macintosh et al. y Mattessich, los primeros le negaron a los constructos contables representacion alguna de correlatos reales; Mattessich, por el contrario, les asigno esa capacidad y reconocio su existencia objetiva. Siguiendo la vision del propio Mattessich, en su enfoque no habria semejante dicotomia excluyente, pues entre los constructos contables hay suficiente evidencia para respaldar ambas posiciones: efectivamente, hay constructos autorreferenciales, pero tambien hay constructos que tienen una relacion de referencia con correlatos reales y objetivos. Lo que individualiza el enfoque de Mattessich es que preguntar cuando seria valida una u otra posicion dependeria del objetivo prefijado con anticipacion.

Una consecuencia de la tesis de Mattessich es que es licito afirmar que la representacion en las ciencias puras no es equivalente a la de las aplicadas y aunque el admitio que a una ciencia aplicada se le puede pedir "representar aspectos de la realidad conceptualmente" (como en la meteorologia y la contabilidad), su interes no radica precisamente en representar la realidad, sino en dominarla. De estas ciencias "no se puede esperar ni se espera, el mismo rigor de representacion de las ciencias puras" (p. 456). En contraste, Mattessich construyo su postura teleologica: los constructos contables se orientan hacia un proposito especifico.

Si su programa de investigacion se describe epistemologicamente, esto implica que Mattessich esta usando un enfoque teleologico para fundamentar la representacion contable. En terminos mas ilustrativos, Mattessich en realidad esta afirmando: "deme un objetivo y le dare los constructos". Se sobrentiende que los constructos seleccionados sean los que correspondan al objetivo declarado.

En la teoria de Mattessich, la circunstancia de que los constructos que se elijan para representar la realidad contable no siempre sean los mismos--para todas las ocasiones--trae consigo necesariamente la consecuencia de que su uso no sea universal. Un mismo uso podria repetirse, como ocurre en toda alternancia, pero ello no proporcionaria suficientes credenciales a los constructos como para que su uso sea considerado universal. En estos casos su uso dependeria, como dice Mattessich, del proposito predeterminado por el contador. Metaforicamente, podriamos destacar que en diversos segmentos temporales no todos los constructos contables se encuentran "encendidos"; algunos estaran "apagados", y viceversa.

Este modo de alternar los constructos le proporciona a la contabilidad un sui generis modo de representacion que depende de un caracter practico-utilitario propio del atributo particular de la disciplina que Mattessich le esta asignando. Es decir, depende de un contexto pragmatico. La forzosa inmediatez de las decisiones contables obliga al uso de un particular constructo. Podria decirse que es el caracter de emergencia, el acoso de lo inmediato, las vicisitudes de la practica contable de establecer un objetivo, o la necesidad de tomar decisiones con alta relativa velocidad (y a veces improvisadamente), lo que viene a dictar la eleccion del constructo que contribuya a ese fin.

Los constructos esperan por la invitacion del objetivo. Cuando deciden representar, lo hacen con la convocatoria del fin a satisfacerse. Se suministran unicamente cuando el objetivo se ha fijado. Nunca llegan de primero. Son subordinados. No estan disponibles permanentemente (debido a una representacion universal de hechos), sino que abastecen--mejor dicho, aprovisionan--usos para llenar la configuracion dada por el objetivo. Estan en guardia, estan "acuartelados" a la espera del llamado pragmatico. Tienen la esperanza de ser emplazados. De nuevo; dicen: "confirme el objetivo y yo proveo los constructos (necesarios)"; "esperamos por el objetivo para entrar en accion".

Epistemologicamente expresado, este no es el uso tipico por antonomasia de los constructos. No es un uso propio de un prototipo. Es como si en la disciplina de la economia existiera un concepto como el de inflacion que a veces se usara segun una politica determinada por un gobierno particular y a veces "se suspendiera" (su uso) por razones pragmaticas. Por el contrario, el uso paradigmatico de "inflacion" es su total independencia de los diversos objetivos de los economistas (y de los gobernantes). Incluso la inexistencia de inflacion (como hecho economico real) obligaria a enunciados como "el ultimo ano, en este pais no hubo inflacion"; pero afirmar que "no hubo inflacion" no implica que no pueda usarse el constructo; se esta usando.

2.2. La forzosa subjetividad de la eleccion de los objetivos

Ahora bien, la actividad primaria de fijar objetivos fuerza el caracter ineludible de la subjetividad en el sentido de que toda eleccion involucra explicitamente la presencia de nuestras preferencias humanas. En consecuencia, no tiene sentido imputar deshonrosamente de subjetividad a una eleccion; es subjetiva por su propia naturaleza.

Si ya sabemos que es subjetiva, no tiene sentido afirmar que por ello es vituperable. Si fijar objetivos implica subjetividad, entonces es absurdo acusar a los contadores por ser subjetivos cuando eligen sus objetivos. Fijar objetivos es subjetivo. Ningun oprobio o deshonor resulta de su quehacer. Si los contadores tuvieran que avergonzarse cada vez que eligieran preferencias, entonces la unica manera de evitar que se pusieran en aprietos seria la de dejar de ejercer su profesion.

Mattessich ilustro esta paradoja con los diversos sesgos que los artistas imprimen deliberadamente a sus obras. En sus ejemplos, es obvio que los estilos de pintores como Rembrandt (1606-1669), Thomas Gainsborough (1727-1788) o Jaques Louis David (1748-1782) sean completamente diferentes. Asi, el pintor de un retrato no tiene por que esforzarse necesariamente en conseguir "una semejanza perfecta" ("objetiva"), pues si lo que pretende es representar la "sique o un humor especifico momentaneo" de una persona, entonces no tiene sentido acusarlo de subjetivo. La obra de un artista llega a configurar una representacion particular decidida precisamente para conseguir lo que el quiere mostrar: no crear "una semejanza fisica perfecta" del modelo (Rembrandt), sino representar "la elegancia del modo de vestir y su ambiente" (Gainsborough) o reforzar "el prestigio politico" del sujeto (Jaques Louis David).

Si cada artista distorsiona intencionadamente la realidad y lo hace de manera consciente, entonces "no podemos acusarlo de haber distorsionado la realidad", pues "[d]istorsionarla fue su objetivo". El pintor fue consciente de su subjetividad y la declaro con anticipacion; acusarlo de subjetivo por haber emprendido su enfoque deliberado, es absurdo. El objetivo fue ser subjetivo; y viceversa: la subjetividad deviene objetivo. Concluye Mattessich:
Semejante sesgo deliberado en la pintura no debe ser interpretado como
una distorsion de la realidad. O bien en la pintura, o bien en nuestra
propia disciplina, es indispensable un cierto sesgo dependiendo del
objetivo de la informacion--sea
en una representacion pictorica, de pronostico o pragmatico-conceptual
(2003, enfasis anadidos, p. 456).


La representacion contable postulada como intencionalmente orientada es el motivo crucial por el cual Mattessich ha venido haciendo llamados para que la profesion se aboque a un analisis de medios-fines. Unicamente "si el nexo entre medios y fines es revelado, y el objetivo esta claramente establecido, es que el consumidor de los datos contables puede tomar este sesgo en cuenta y juzgar si una representacion especifica es apropiada para este proposito o no" (2003, p. 456).
El sesgo de la representacion contable intencionalmente orientada es el
motivo exacto por el cual he venido haciendo llamados por un analisis
de medios-fines en nuestra disciplina. Solo si el nexo entre medios y
fines es revelado, y el objetivo esta claramente establecido es que el
consumidor de los datos contables puede tomar este sesgo en cuenta y
juzgar si una representacion especifica es apropiada para este
proposito o no. Mattessich (1995b, pp. 187-210, particularmente en pp.
204-207; and 2002a) enfatizo la distincion entre representacion
positiva versus representacion pragmatica, senalo sus diferencias y
enfatizo la necesidad de una metodologia condicional normativa CoNAM
[conditional-normative methodology, CoNAM]. Semejante representacion de
intencionalmente orientada (purpose-oriented representation, POR), que
tambien debe ser intencionalmente reveladora es la contraparte del OMR
asi como del CoNAM, pero en un nivel representacional (enfasis en el
original, 2003, p. 456).


Ahora bien ?en cual fondo marino es en el que en fin de cuentas la profesion contable "ancla sus interacciones sociales y comerciales"? ?Que tipo de ancla es esta? A esta pregunta Mattessich respondera que se trata de un ancla arbitraria. Y respondera a la primera: no es en una realidad profunda en la que la contabilidad se apoye para representar sus constructos; en su concepcion no hay una realidad profunda. El status ontico de la realidad contable no cumple necesariamente la misma funcion que la del resto de los hechos economicos reales y "profundos".

Si este es el argumento, entonces la postura epistemologica se orienta hacia la discusion de como debe definirse la "realidad profunda". Es decir, ?la fisica y la economia, como sumatorias de constructos, tienen como contrapartida hechos reales y profundos, pero no asi la contabilidad? ?No hay hechos contables per se, independientes de lo quiera hacer el contador? La respuesta admite un si y un no.

Veamos el aspecto positivo de la respuesta. Es cierto que las normas internacionales han venido uniformizando los constructos. De hecho, quien quiera ingresar al debate sobre el papel de los organismos reguladores y criticarlos sin el debido rigor deberia, como minimo, responder antes que todo a esta tarea epistemologica de los estandares: ?estan o no universalizando apropiadamente la representacion de los constructos? Y la respuesta es positiva: los organismos han venido buscando que a los mismos hechos economicos y contables en distintas partes del mundo les corresponda el mismo constructo. Asi representa toda disciplina que se considere digna de su ejercicio riguroso. Los constructos contables han venido "anclandose" a una realidad profunda como las demas disciplinas.

Sin embargo, observese que esta universalizacion del constructo es un asunto totalmente independiente de lo que busca Mattessich, pues su teleologia no es que este negando la posibilidad de esa universalizacion. No es que sea imposible conseguir una correspondencia univoca en un correlato contable y un mismo constructo. Esto nos conduce a la respuesta negativa.

En la epistemologia de Mattessich la eleccion de un constructo contable "no comienza" por un interes similar al de las ciencias paradigmaticas: por la exactitud de su representacion, ni por la veracidad, ni por una supuesta correspondencia con un correlato. Esa eleccion exige un paso previo: se hace de acuerdo con la intencionalidad de sus propios objetivos. Y dado que por su propia naturaleza los objetivos no son fijos, entonces el contador esta incapacitado para hacer corresponder de manera constante un constructo a un mismo correlato. No hay correlatos uniformes, permanentes, independientes de los objetivos. Observese que no se esta afirmando que los correlatos contables no deban representar apropiadamente; pueden hacerlo.

Sin embargo, lo que esta postulando Mattessich es que aun cuando esa universalizacion se logre exitosamente, una vez fijados esos constructos su uso no sera universal. La representacion de un constructo podria ser universal (y apropiada), mas no su uso. El uso no lo determinara la realidad ni la excelencia de la representacion. Asi no se cumple la tarea de la epistemologica de los constructos en la contabilidad; ni asi es considerada ontologicamente la realidad contable.

Por el contrario, en su enfoque la realidad esta constituida por las "interacciones sociales y comerciales"; esta es la "la unica realidad de la que ellos disponen para interactuar cada uno en un mundo complejo" (enfasis anadido). En la contabilidad habra tantas interacciones como objetivos y tantos grupos de objetivos como grupos de contadores; o alternativamente, a la existencia de los mismos contadores podra corresponderles distintos objetivos cuando ellos cambien. La realidad que le sirve de contrapartida a los constructos no es la realidad "profunda" tal como es entendida en las ciencias paradigmaticas, sino los objetivos que el usuario de la informacion contable esta buscando.

Hay, pues, una jerarquizacion en esa realidad: lo que se segmenta de la realidad es lo que sea pertinente y relevante para el constructo. Que el constructo represente universalmente es una cuestion totalmente distinta a la de un uso universal. Afortunadamente Mattessich extendio este argumento que fuera postulado con anticipacion:
instituciones como la profesion contable proporcionan anclas
arbitrarias pero exogenas que facilitan las interacciones sociales y
comerciales (p. 41)... Esto es, el modelo del clean surplus sugiere que
los fijadores de estandares no pueden "herir" los modelos de valoracion
de los usuarios cambiando la representacion del ingreso y el capital.
Sin embargo, ellos pueden elegir estandares que sean mas utiles que
otros para algunos propositos. Por ejemplo, la contabilizacion del
efectivo puede ser tan buena como la contabilidad a costo historico
para propositos de valoracion pero inferior cuando se trata de forjar
los acuerdos de compensacion de la gerencia basados en ganacias.
Entonces, la gente acepta voluntariamente y usa los numeros arbitrarios
que se derivan de los estandares, pero no debido a que ellos reflejan
una realidad profunda. Ellos los aceptarian y usaran debido a que
fueron parte de la realidad--la unica realidad de la que ellos disponen
para interactuar cada uno en un mundo complejo (Mattessich, 2000,
enfasis en el original, p. 462; citado en Mattessich 2003).


En fin de cuentas, desde Kant hemos devenido kantianos en el tratamiento de la objetividad: no hay posibilidad de deslastrarnos de nuestra subjetividad. Nosotros no vemos con los ojos, ni reiniciamos permanentemente nuestro conocimiento a la tabula rasa; observamos con nuestras preconcepciones. Kant se opuso a la vision baconiana de que podiamos conocer la realidad despojandonos de toda nuestra subjetividad. De manera similar, la epistemologia de Mattessich admitio la ineludibilidad del componente subjetivo y lo incorporo deliberadamente a su enfoque.

?Como se relaciona este inevitable caracter presencial de la subjetividad con la contabilidad? Persistiendo en la argumentacion de Mattessich, deberiamos proseguir la misma postura filosofica. Si es infructuoso intentar huir de la subjetividad, entonces hay que aceptarla y si hay que aceptarla, entonces hay que incorporarla explicitamente al examen epistemologico contable. Hay que resignarse. Si debemos vivir con ella, entonces ?cual es la via por la cual ejerce su influencia en la contabilidad? La respuesta de Mattessich fue directa: la manera mas apropiada para un contador es la de establecer objetivos claramente:
El sesgo de la representacion contable orientada hacia un objetivo es
la razon crucial por la cual he venido abogando por un analisis de
medios-fines en nuestra disciplina. Solo si el nexo de medios y fines
es revelado, y el objetivo se establece claramente, el usuario de datos
contables puede considerar este sesgo y juzgar si una representacion
especifica es apropiada para su proposito o no (enfasis anadido, 2003,
p. 456).


En consecuencia, en la estructura epistemologica de Mattessich esta representacion teleologica esta orientada hacia un proposito (POR), es resultado de una "necesidad de una metodologia condicional-normativa" (CoNAM), se trata de relaciones medios-fines y, en consecuencia, se concecta con la representacion de la ontologia del modelo de la capa de cebolla (OMR).

2.3. El caracter de la arbitrariedad no es simplemente aleatorio

La subjetividad viene acompanada por el componente de la arbitrariedad. Aqui aparece de nuevo un temor que Mattessich descarto rapidamente. Incorporando la misma advertencia sobre la subjetividad, el examen del caracter arbitrario de una vision teleologica nos lleva a concluir que tampoco sea un componente peligroso para calificar el estatus de la contabilidad. Es posible que sea cierto que la fijacion de objetivos, que la toma de decisiones o que las relaciones entre medios y fines tengan componentes arbitrarios e imprecisos, pero de ahi no debe inferirse que no exista algun tipo de racionalidad.

Es preciso hacer hincapie en el argumento: la aplicacion del termino "arbitrariedad" a una relacion entre medios y fines esta en correspondencia con la eleccion de los fines. Es obvio que para distintos grupos humanos los objetivos sean arbitrarios en el sentido de que lo que para unos sea arbitrario, para otros no lo sea (o que en un mismo grupo un objetivo sea arbitrario en relacion con otro en distintos segmentos temporales).

Sin embargo, de ahi tampoco debe deducirse que cuando el contador elija objetivos, cuando elija medios apropiados para fines, o cuando tome decisiones, estas sean arbitrarias "en el sentido de tirar una moneda al aire o tirar unos dados" (Mattessich, 2003):
En otras palabras, a pesar de la posible negacion de algunos expertos,
la mayoria de las veces tenemos algunos criterios o un proposito en
mente cuando hacemos elecciones. Raramente nuestras decisiones son
arbitrarias en el sentido de lanzar una moneda al aire o tirar unos
dados (aunque la teoria de los juegos ha demostrado que hay
circunstancias en las cuales incluso tal alternativa es la estrategia
mas racional) (p. 461).


El hecho de que las relaciones medios-fines sean dificiles de precisar cientificamente tampoco implica que no exista algun tipo de racionalidad detras de ellas. Por arbitrarias que sean, buscaran su conformidad (entre ellos), entre constructos y objetivos, y entre preferencias y decisiones.

Es obvio que los numeros contables, como constructos, representan una realidad economica y contable o, como diria Mattessich, "reflejan algun tipo de realidad" (p. 42). Y esta representacion apropiada es valida incluso en su propuesta teleologica. Aun cuando los constructos que se elijan sean intencionalmente orientados, aun cuando sean sesgados a objetivos prefijados, aun cuando "no vivan a la altura de los estandares cientificos a los cuales la teoria contable positiva podria aspirar", aun asi, representan. Este argumento es uno de los que explican por que Mattessich se opuso vehememente a los "engorrosos rodeos" de Baudrillard y llegara a preguntarse si realmente todo ese malabarismo postmoderno fue realmente necesario.
Aparte del termino "arbitrario", no tengo muchas objeciones a esos
enunciados. Despues de todo, estamos de acuerdo enque los numeros
contables reflejan algun tipo de realidad, incluso si ellos tienen un
sesgo intencionalmente orientado, y no viven a la altura de los
estandares cientificos a los cuales la teoria contable positiva podria
aspirar. Esta actitud no es en ningun modo nueva, y uno se pregunta si
el engorroso rodeo por la via de Baudrillard fue necesario (Mattessich,
2003, p. 462)


En consecuencia, aun cuando pueda lograrse la mejor universalizacion de los constructos contables; aun cuando pueda lograrse la mejor correspondencia entre los constructos y los hechos economicos y contables reales; aun cuando pueda conseguirse una fidelidad representacional (y todo esto esta por verse), nada de esto es lo que desempena el papel crucial en el preciso momento en el que el contador ponga en marcha la representacion de esos hechos. Los constructos podran ser muy universales, la realidad podra ser muy "unica" (muy "profunda"), pero para Mattessich no solo es el uso lo crucial, sino que nos lleva a un argumento "vecino" sobre la valoracion: "las reglas de valoracion no son absolutas".

La necesidad de la valoracion es un hecho social, es "una realidad social". De la circunstancia de que una necesidad de valoracion sea una realidad social no se puede inferir que la valoracion sea absoluta. Las reglas de valoracion tambien son multiples:
Yo he tratado de mostrar que las reglas de valoracion no son absolutas,
a pesar de que la necesidad del valor es una realidad social. Cual
regla es aceptada en ultima instancia depende de la finalidad que se
persiga y del contexto especifico (Mattessich, 2003, p. 463).


Dado que hay multiples reglas de valoracion, del hecho de que una de ellas sea aceptada dependera en ultima instancia de "la finalidad que se persiga y del contexto especifico" que la cobije. Observense sus ejemplos de la cita siguiente: las opciones sobre las acciones tienen diversas reglas de valoracion. Las reglas de valoracion se ven permanentemente afectadas por diversos factores. La eleccion y aceptacion de alguna regla de valoracion en especial dependera de la politica regulatoria, del poder de negociacion entre diferentes grupos sociales. En consecuencia, no tiene sentido atacar la contabilidad por su incapacidad para determinar una regla absoluta. Si hay tantas reglas como objetivos, entonces lo que hay que hacer es vivir con ellas; y si hay tantas valoraciones, hay que aprender a vivir con la multiplicidad de ellas. Hay que incorporar a la contabilidad esas posibilidades:

En el caso de las opciones sobre acciones, los ejecutivos podrian preferir la regla de valoracion tradicional. Sin embargo, los accionistas pueden estar mas inclinados a optar por una opcion de acciones de un ejecutivo basada en un modelo formal de opcion de precios. Y el resultado dependera de la politica--bien sea en el nivel legislativo (FASB) o, en algunos paises o situaciones, en el poder de negociacion entre diferentes grupos sociales o individuos. La creencia erronea en una unica regla de valoracion absoluta (bien sea el valor de mercado, el valor presente o los flujos de caja esperados descontados, o cualquier otro) no puede ser defendido (Mattessich, 2003, pp. 463-464).

Del hecho de que existan valores subjetivos, tampoco puede inferirse que no sean reales. La valoracion subjetiva es real. Del hecho de que el uso de los constructos se subordine a los objetivos no puede inferirse que no existan hechos contables ni que ellos no puedan representarse.

Hay, pues, cuatro componentes que siempre habra que tomar en cuenta en la epistemologia de Mattessich: [1] que hay correlatos reales contables, [2] que se pueden representar, [3] que su uso siempre es subjetivo y [4] que no se pueden confundir problemas metodologicos (de valoracion) con ontologia ni con epistemologia. Tanto los hechos contables como la subjetividad de la eleccion de fines son reales:
Pero esto no significa que un precio de mercado (pagado de hecho en el
pasado o en el presente) no sea objetivamente verificable o no sea una
realidad social o no sirva a un proposito especifico. Si el valor del
mercado es usualmente mas facilmente "observable", los valores
subjetivos (frecuentemente menos volatiles) y sus preferencias
subyacentes son justamente tan reales como en los niveles sociales y
mentales respetivamente (Mattessich, 2003, p. 464).


En consecuencia, no tiene sentido alguno intentar seguir buscando el "santo Grial", el valor absoluto en la disciplina contable:
Y si la academia contable va a ser acusada de toda esta confusion, es
porque muchos de ellos desperdician su propio tiempo y aquellos de sus
estudiantes en busca del "santo grial", del valor absoluto (2003, p.
464).


3. Referencias

American Institute of Certified Public Accountants [AICPA] [1973]. Objectives of financial statements: Report on the Study Group on the Objectives of Financial Statements, "Trueblood Report" (New York: AICPA, 1973).

Backer, M. [1966]. "Accounting theory and multiple reporting objectives", in Backer, M. (ed.), Modern accounting theory, Englewood Cliffs: Prentice-Hall, 1966, pp. 439-463.

Devine, C. (1985). Essays in accounting theory. 5 vols. Sarasota, FA: AAA.

Financial Accounting Standards Board [FASB] [1980]. Report of the Study Group on Objectives: Statement of Financial Accounting Concepts No. 4. Objectives of Financial Reporting by Nonbusiness Organizations (Stamford CN: FASB, 1980).

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Maldonado-Veloza, Fabio

Maldonado-Veloza, Fabio Economista.

Master of Arts in Economics, Master of Arts in Philosophy, Magister Scientiae en Ciencia Politica.

Doctor en Filosofia.

Grupo de investigacion "Grupo de Estudios en Desarrollo Economico y Social (GEDES) Universidad Antonio Narino, Colombia. fabioemv@gmail.com

(1) Presento las de autores como Parmenides, Platon, Heraclito, Aristoteles, algunos ontologos de la Edad Media, Descartes, Kant, Hegel, Schopenhauer, Hartman, Campbell y Lorenz.

Recibido: 15-08-18 - Revisado: 12-10-18- Aceptado: 12-12-18
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Author:Fabio, Maldonado-Veloza
Publication:Actualidad Contable Faces
Date:Jul 1, 2019
Words:6075
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