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Oligarquia urbana cordobesa y relaciones literarias a comienzos del siglo XV: Martin Alfonso de Montemayor, Juez Poetico.

En terminos generales, y pese al esfuerzo que de un tiempo a esta parte se esta realizando, de entre la bien nutrida nomina de poetas cuatrocentistas--en torno a ochocientos, de acuerdo con los datos arrojados por la magna fuente instrumental legada por Brian Dutton, indispensable para cualquier asedio cancioneril--, puede decirse que constituyen un grupo limitado no solo aquellos que conocen edicion individual, sino, incluso, que han recibido atencion pormenorizada por parte de la critica. Y esto es debido a que, en lineas generales, la edicion de cancioneros o de los llamados grandes poetas ha tenido prioridad hasta la fecha.

Esto mismo puede decirse respecto al Cancionero de Baena, "buque insignia de los cancioneros literarios del siglo XV" (Dutton y Gonzalez Cuenca viii). Compilado por el secretario real de Juan II de Castilla, Juan Alfonso de Baena, en torno a 1425-1430, el original se ha perdido, si bien gracias a una copia algo mas tardia, custodiada en la Biblioteca Nacional de Paris, podemos acercarnos a la produccion de los reinados de Enrique II (1369-1379), Juan I (1379-1390), Enrique III (1390-1406) y, al menos, las primeras decadas de Juan II (1406-1454), con particular relevancia de los poetas mas antiguos y representativos de una estetica anterior al momento de su recopilacion. (2)

Contamos con varias ediciones desde mediados del siglo XIX, pero, con todo, los no pocos problemas que todavia ofrece la copia parisina dejan a investigadores y lectores de los versos compilados por Juan Alfonso con un buen punado de dudas sin resolver. La azarosa transmision textual de la copia conservada y el caracter unico de la inmensa mayoria del corpus compilado, que, ademas, ha llegado en una alta proporcion deturpado, han provocado y provocan multiples problemas a quien se enfrenta con la edicion y anotacion del Cancionero de Baena. Y el hecho es que la sombra que sobre estos poetas, y sus textos, se ha cernido tradicionalmente ha impedido que salgan a la luz problemas no solo de interpretacion, en relacion a expresiones y vocablos hoy desconocidos, sino tambien relativos a personajes, toponimos o circunstancias historicas, politicas o religiosas, entre otras, que han llevado a considerar que el conjunto "puede leerse como un libro de historia, como una cronica de la epoca, ademas de que muchos de los datos contenidos en ella deberian ser tan utiles al historiador como al filologo y, por supuesto, al interesado en ambas proyecciones academicas" (Perea Rodriguez 21). Este hecho hace del Cancionero un documento especialmente favorable para el desarrollo de la investigacion interdisciplinar que, desde las perspectivas hasta hora predominantes, no ha sido suficientemente potenciada.

En las paginas que siguen me detendre en uno de estos personajes aludidos a los que hasta la fecha no se ha prestado atencion, si bien su identificacion proporciona valiosos datos tanto para una mejor interpretacion de la serie dialogada en que es aludido como para desentranar el entramado cortesano que sirvio de marco para la creacion y difusion de la poesia agavillada en esta antologia. Se trata de Martin Alfonso de Montemayor y su aparicion viene de la mano de Juan de Guzman, quien lo elige como juez para dirimir una contienda que, en torno a la prioridad de la voluntad o la razon, sostiene con Juan Alfonso de Baena, el compilador de este cancionero.

Este dialogo esta inserto en los folios que Juan Alfonso de Baena dedica a recopilar su propia obra, en la que da buena cuenta de su habilidad y maestria en la disputa poetica. Con todo, examinado de cerca, presenta un buen numero de singularidades que, a mi juicio, justifican una lectura mas demorada de sus versos.

De entrada, constituye el dialogo poetico mas prolongado de cuantos tienen cabida en los folios del Cancionero de Baena, lo que equivale a decir que es el mas extenso y demorado de los debates cancioneriles, al contar con siete intervenciones por parte de Juan Alfonso, quien abre y concluye, por seis de Juan de Guzman. En todas las intervenciones, ademas, se mantiene el mismo esquema de metros y rimas, tarea que parece destinada a llevar a termino, por la complejidad formal y habilidad en el manejo de las rimas, solo quien posea cierta pericia tecnica. En el caso de Juan Alfonso parece mas que probada y, a mi juicio, tambien podemos afirmarlo para Juan de Guzman, si bien su fama como poeta ha llegado a nosotros con un eco mucho mas debil.

Y el caso es que Juan de Guzman, de cuya faceta literaria solo contamos con esta serie dialogada, fue autor de obra mas prolifica, de la que ha dejado huella tanto en sus propios versos como en los de otros poetas de mayor gloria, asi como en las rubricas que el compilador pone al frente de otros debates; sirva como muestra de la evidencia de esa produccion perdida la huella que nos ha dejado el propio antologo en uno de los epigrafes con que hace preceder a otro intercambio:

Este dezir fizo e ordeno el dicho Juan Alfonso de Baena como en manera de requesta e pregunta general contra todos los trobadores que le quisiessen responder, e tomo el empressa don Juan de Guzman, hermano del conde [de] Niebla, el qual respondio e fue replicado por orden, pero antes respondio Rodrigo de Harana. (ID1557, PN1-429; el enfasis es mio).

Desafortunadamente, y a pesar de su mencion en la rubrica, no ha llegado a nosotros la parte correspondiente al dialogo entablado con Juan de Guzman. Por otra parte, y si bien apenas quedan vestigios de su faceta literaria, su pertenencia a una de las familias mas importantes de la nobleza andaluza de fines de la Edad Media permiten configurar un perfil biografico con ciertas garantias. (3) De hecho, Juan de Guzman, entre las diferentes ramas de su familia, da inicio a la linea cordobesa del linaje, al escindirse de la rama de los condes de Niebla, cuyo primer titular fue su progenitor, ya muerto en el momento de su nacimiento, Juan Alfonso de Guzman, de quien los folios del Cancionero de Baena guardan ecos a traves de algunas rubricas de piezas destinadas a Isabel Gonzalez, como tan atinadamente estudio Jane Whetnall. La influencia en la corte de Juan de Guzman se vio potenciada a traves de su matrimonio con Leonor Fernandez de Hinestrosa, hija de Leonor Lopez de Cordoba, valida de la reina Catalina de Lancaster hasta su caida en desgracia, y del alcalde mayor de esta ciudad, Ruy Gutierrez de Hinestrosa, que lego a su muerte el cargo a su hijo (y cunado, por tanto, de Juan de Guzman), Martin Lopez de Hinestrosa. Esto es, tanto Juan de Guzman como Juan Alfonso de Baena, secretario de Juan II, pudieron haber coincidido en el desempeno de sus oficios en el mismo entorno palatino.

Pero, volviendo ahora al dialogo poetico entre Juan Alfonso de Baena y Juan de Guzman, la imposibilidad de conciliacion entre las dos posturas sostenidas por los interlocutores llevaba aparejada necesariamente la solicitud de un juez para dirimir la contienda. En este caso, la tarea recaera en Martin Alfonso de Montemayor. Y aqui, precisamente, radica uno de los elementos mas originales del intercambio, ya que, al contrario de lo que suele ser habitual, no hay consenso entre los dos contendientes a la hora de seleccionar el juez, pues, si la eleccion parte de Guzman, Juan Alfonso de Baena muestra su recelo. Asi puede verse en los versos intercambiados en los parlamentos finales, donde el motivo del debate deja de ser la prioridad de la voluntad sobre la razon y evoluciona, siempre dentro de los terminos de la cordialidad (infrecuentes, por cierto, en dialogos tan prolongados), hacia la pertinencia del juez invocado:
   Maestre illustrante, a vos plega cito
   de querer que sea el de grant onor
   juez sapiente e noble senor
   de Montemayor, el qual es muy rico,
   Martin Alfonso que sea libico
   e de la sentencia muy clara, bien fecha,
   entre vos e mi por alguna secha,
   tomat acessor por non ser amito. (Juan de Guzman, ID1537, PN1-410,
      vv. 1-8)

   Peroque protesto con muy bivo grito
   si es el muy noble, de alto valor,
   senor de Alcabdete e Montemayor,
   pongo en el dubda, senor por escrito,
   e de la requesta afuera me quito
   por quanto tengo en el tal sospecha
   que, si me tira con su rica flecha,
   nunca por miedo errara del fito. (Juan Alfonso de Baena, ID1538,
      PN1-411, vv. 9-16)


Con todo, y pese a la reticencia de Baena, finalmente Martin Alfonso de Montemayor promulga su sentencia favorable al antologo, asiduo y pertinaz participante en estas lides poeticas (Chas Aguion, "Querellas burlescas") y esta es enunciada a traves de una rubrica pospuesta, con la que da fin a la serie:

El honrado e noble cavallero Martin Alfonso de Montemayor e senor de la villa de Alcabdete, seyendo por el bien visto todo este processo, determino e dixo que dava la ventaja e mejoria a Juan Alfonso de Baena, assi en la quistion como en el arte, e que condenava al dicho don Juan de Guzman en las costas. (ID1538, PN1-411) (4)

Pero, ademas, no es el unico motivo de originalidad de esta sentencia, sino que constituye la unica rubrica pospuesta en la que se canaliza el juicio promulgado por un arbitro para dar fin a un debate poetico en el corpus cancioneril castellano, donde la solucion mas habitual en estos casos es, cuando ha llegado a nosotros, o bien a traves de un texto independiente, o bien es el propio Juan Alfonso quien se jacta de su triunfo por medio de formulas sentenciosas finales del tipo: "Aqui finco el campo por Juan Alfonso de Baena" (ID1488, PN1-363) o "Non respondio. Finco el campo por Juan Alfonso" (ID1493, PN1-368; ID1503, PN1-378; ID1504, PN1-379). Asi, pues, nos da una perspectiva original en el cancionero castellano al aproximarse mas a los antecedentes romanicos del genero, especialmente en el caso de los jeux-partis, donde esta era la formula habitual de cierre. Sin duda, el hecho de que tambien Martinez de Montemayor hubiera promulgado su sentencia de forma favorable al antologo (y no olvidemos que es uno de los dos contendientes), resulto criterio determinante para haber encontrado hueco en estos folios; y, en este caso, ademas, las reticencias expuestas por Baena, sean sinceras o no, sin duda incrementan todavia mas su triunfo en la disputa, al venir de un arbitro, en principio, no favorable a su causa. Pero veamos que condiciones reune el juez seleccionado.

A Martin Alfonso de Montemayor, el arbitro propuesto por Juan de Guzman, al igual que a ambos debatientes, hemos de situarlo en tierras de Cordoba. En concreto, en el seno de una de las mas ilustres y representativas familias de la nobleza cordobesa bajomedieval, los Fernandez de Cordoba, que, de manera progresiva, ya en el siglo XIV, y en tan solo tres generaciones sucesivas, habia conocido una escision en cuatro ramas diferentes (Quintanilla Raso, "Estructuras sociales" 333). Y es que, aparte de la linea primogenita, constituida por los senores de Aguilar, otros tres segundones lograron dar lugar a nuevos linajes, constituyendo, de este modo, las casas de Montemayor, la de los Alcaides de los Donceles y, por ultimo, la de los senores de Cabra y Baena. (5)

De todas ellas, la primera de estas escisiones la protagonizo Martin Alfonso, alferez mayor de Cordoba, y abuelo del personaje aludido en los versos citados, quien, tras heredar el lugar de Dos Hermanas y algunas otras tierras y propiedades, logro convertirse en senor de Montemayor, tomando el titulo del lugar en donde Alfonso XI le concedio facultad para construir una fortaleza (Fernandez de Bethencourt IX, 34). De este modo, daba inicio a una nueva rama familiar a mediados del siglo XIV que, apenas entre 1327 y 1521, vio suceder hasta a cinco titulares que consiguieron anadir al senorio de Montemayor el de Alcaudete y, mas tarde, el titulo condal de la misma villa, llegando a detentar un importante papel en el conjunto de la nobleza cordobesa. (6) Sin duda, la calidad de las tierras de este senorio, "uno de los mas pequenos del reino de Cordoba" (Cabrera Sanchez 47), unida al enclave proximo a la frontera granadina, la habrian convertido en "una de las mejores zonas territoriales del reino cordobes" (Franco Silva 32), al tiempo que favorecio el sustento y potencio la actividad belica que caracterizo a diferentes miembros del linaje.

Por lo que respecta al Martin Alfonso de Montemayor reclamado como juez poetico en nuestros versos, se trata del tercer senor de Montemayor y segundo senor de Alcaudete, hijo de Alfonso Fernandez de Cordoba y Montemayor, Adelantado mayor de la Frontera, quien, entre otras actuaciones, habia participado en la defensa de la ciudad cordobesa en 1368, sitiada entonces por Pedro I, (7) y de Juana Martinez de Leiva. (8) Alcanzo a vivir en los reinados de Juan I, Enrique III y Juan II y milito por los anos 1407 y 1408 bajo la bandera del entonces todavia regente Fernando, posteriormente rey de Aragon, (9) a quien acompano en la conquista de Antequera y Setenil, actividad en la que, sin duda, hubo de coincidir con alguno de los interlocutores poeticos de Juan Alfonso de Baena, como es el caso de Gonzalo de Quadros (Chas Aguion, "Gonzalo de Quadros"). De su actividad militar, especialmente en la defensa de la frontera de Granada, destaco en la toma del castillo de Audite, en 1407, como deja ver Alvar Garcia de Santa Maria en la Cronica de Juan II, donde lo califica como "cauallero muy bueno e muy esforcado" (208), y a cuyo recuento dedica uno de los capitulos, (10) asi como, sobre todo, en la defensa de la villa de Alcaudete en 1408, importante enclave que "durante mucho tiempo sirvio de puerto de entrada de Castilla al territorio musulman y viceversa" (Quintanilla Raso, Nobleza y senorios 162).

En los versos de Juan de Guzman supra citados, Martin Alfonso de Montemayor es aludido por sus titulos nobiliarios, pero tambien como alcalde, y es que, en efecto, ya en 1413 era bachiller en decretos, alcalde mayor y guarda mayor de Cordoba, lo que, sin duda, lo capacitaba como arbitro para mediar en conflictos.

La figura del alcalde mayor era, juntamente con la de alguacil mayor, la dignidad mas importante del concejo de Cordoba, y era oficio vinculado a determinadas familias de la ciudad especialmente ilustres y representativas de la aristocracia urbana que se habia consolidado desde la epoca de la conquista (Cabrera Sanchez 78). Quedaban, por tanto, en manos de la jerarquia nobiliaria la practica totalidad de los resortes de la vida urbana, tanto de caracter administrativo como economico, pero tambien judicial, acaparando un amplio poder que les permitia dirigir y controlar el organismo rector de la ciudad, siendo ante ellos ante quienes se dirimian los pleitos de los vecinos del concejo de Cordoba, pues correspondia al alcalde mayor impartir justicia (Nieto Cumplido, "Luchas nobiliarias" 18). (11) Asimismo, y al tiempo que intervenian en los asuntos publicos de la ciudad, procuraron el incremento de su patrimonio personal en el desempeno de sus tareas, lo que unido al caracter vitalicio del oficio y a su patrimonializacion en sucesivas generaciones de las mismas familias, contribuyo en buena medida a sustentar la riqueza y el poder de quienes estaban al frente de dichos cargos.

Uno de los regentes fue, precisamente, Martin Alfonso de Montemayor y, si bien la escasez de fuentes documentales relativas a la primera mitad del siglo XV dificulta determinar una nomina fiable de los alcaldes cordobeses (Cabrera Sanchez 80), si, en cambio, hay diferentes testimonios de su participacion activa al frente de este puesto. (12) Y, de manera muy particular, entre alguna otra de sus intervenciones de las que nos ha llegado noticia, interesa destacar ahora su participacion, en agosto de 1413, promulgando sentencia en la que se ratifica la fundacion del mayorazgo de la casa de Albolafias en la persona de Alfonso Martinez del Alcazar, de acuerdo con la informacion que nos proporciona el Padre Ruano en su Casa de Cabrera en Cordoba (145). Pues bien, esta sentencia se promulga ante los escribanos publicos Juan Sanchez de Torralba y Juan Garcia de Soria, otro de los interlocutores de Baena, oficial perteneciente al entramado administrativo regio, en que, como en tantos otros casos (al menos, es aplicable tambien a Gonzalo de Cuadros, Alvaro de Canizares y a Juan de Guzman), habia sido introducido por la reina Catalina de Lancaster, y, sobre todo, del que tampoco se ha conservado ni un solo verso, por mas que es aludido como poeta por Juan Alfonso de Baena y se relacione con otros de los que si ha quedado huella.

Casa bien esta identificacion con otros datos que constatan ciertos vinculos, politicos, administrativos y tambien literarios, entre los poetas del entorno de Juan Alfonso de Baena. De hecho, el analisis detallado de los participantes en estas relaciones literarias, que hasta ahora no se ha tenido en cuenta, permite establecer nucleos de conexiones que pueden solventar lagunas en la identificacion de personajes todavia ignotos. Y es que, no lo olvidemos, estamos ante una poesia de caracter eminentemente colectivo.

Asi, tanto Juan de Guzman como Rodrigo de Harana habian acudido a una recuesta a propuesta del antologo, registrada, solo en parte, en los folios de la antologia, como he citado en paginas precedentes de este trabajo. En otra de las recuestas (ID1554, PN1-426), Juan Alfonso de Baena reclama la participacion de Rodrigo de Harana, de Juan Garcia de Soria, al que acabo de aludir, y de un anonimo despensero del obispo de Cordoba, que por las fechas, tuvo que tratarse de Fernando Gonzalez de Deza, titular del obispado entre 1398 y 1424.13 Y, precisamente, la Cronica de Juan II, nos informa del encuentro en noviembre de 1416 entre el obispo de Cordoba y Juan de Guzman el postumo, cuando trato de mediar para poner paz en las luchas de banderias en Sevilla (Ferro 197-98).

Quiza haya sido en esos encuentros cuando se traba alguna de estas relaciones literarias en las que se urge a participar tambien a Martinez de Montemayor? Es una hipotesis, pero, en cualquier caso no contradice ni el terminus ad quem que la alusion a la reina Catalina, fallecida en 1418, en la ultima de las replicas que Baena dirige a Juan de Guzman, (14) supone para dar una datacion aproximada a estos textos, ni la informacion certera acerca del avecindamiento en Cordoba de Juan Alfonso de Baena en noviembre de 1416 (Nieto Cumplido, "Aportacion historica" 197-98).

De hecho, la alusion a otros personajes del ambito cordobes, por parte de Juan Alfonso de Baena, tratando de aclarar a que arbitro se propone, muestran que con toda probabilidad el dialogo haya tenido lugar en ese contexto, por el buen conocimiento que muestra del organigrama del concejo y sus villas:
   Senor, la finida vino muy dubdosa,
   si es el alcalde, o de Penalosa
   o de Villaseca o de Finistrosa,
   ca yo non entiendo la tal salvagina. (Juan Alfonso de Baena,
      ID1536, PN1-409, vv. 17-20)15


Pero, ademas de la capacitacion, por su oficio administrativo, de Martinez de Montemayor y de los vinculos que, en diferentes ocasiones, sostuvo con algunos otros interlocutores poeticos de Juan Alfonso de Baena, no ha de obviarse que en los versos de los disputantes que lo seleccionan como juez se ponen de relieve el perfil profesional y el linaje de Montemayor, pero tambien su buen conocimiento de la practica literaria, como es habitual en estos casos; esto es, no solo se acude a un noble, ni siquiera a un juez de honor, curtido en la practica judicial, sino, sobre todo, a quien ademas tiene especial habilidad retorica y, por tanto, esta capacitado para dirimir el verdadero interes de estos lances literarios: medirse en la habilidad metrica, de considerable dificultad tecnica, y en la habilidad argumentativa que exigian estos lances poeticos (Chas Aguion, "Querellas burlescas" 206-07). Por ello, su sentencia incide, tal como reza el epigrafe pospuesto, "asi en la quistion como en el arte" (ID1538, PN1-411).

Y es que, como explicitan los versos citados, los motivos ponderados para justificar la eleccion de Montemayor como arbitro, e incluso el rechazo por parte del antologo, recaen en su condicion de alcalde mayor, en su linaje aristocratico (hasta en dos ocasiones se alude a sus titulos nobiliarios), pero, sobre todo, en su pericia retorica ("que tiene espaciosa / retorica alta e libidinosa"), que tambien se canaliza a traves de las alusiones de Guzman al Libian, manual de retorica basado en las doctrinas del famoso retorico griego Libanio, el llamado pequeno Demostenes, (16) o incluso por la sospecha de Baena a ser herido "con su rica flecha," en imagen tan recurrente en las contiendas poeticas para calificar a quien sobresalio al tiempo en armas y letras. (17) En suma, a quien sin duda tambien hubo de ser poeta.

No seria, en todo caso, el unico juez que habria llevado al ambito literario su buen hacer en el arbitraje legal. Una de las escasas sentencias poeticas conservadas como pieza independiente de cierre a otro extenso dialogo viene de la mano de Alfonso Vidal, cuyo oficio como jurado hispalense puede documentarse en el inventario de los papeles del mayordomazgo sevillano iniciado por Collantes de Teran, y cuya mediacion entre Imperial y Diego Martinez de Medina, en el ciclo de la estrella Diana, constituye la unica muestra conservada de su faceta literaria (ID1371, PN1-236). Menor suerte habria corrido, de aceptar la propuesta, Martin Alfonso de Montemayor, pero no diferente, por ejemplo, a la de Juan Garcia de Soria, al que ya he aludido y del que, asimismo, apenas guardamos mas huellas que las alusiones a su tarea poetica en las rubricas y en los versos de aquellos con los que compartio relacion literaria, o a la de tantos y tantos otros nobles, oficiales y cortesanos con los que compartio entorno palatino, tanto en lo relativo al oficio administrativo como a momentos ludicos, en los que la practica literaria, y mas aun las disputas poeticas, sin duda ocupo buena parte del tiempo.

En suma, concluyo poniendo de relieve el interes que estos personajes historicos, sobre los que no se habia reparado, pueden aportar para un mejor conocimiento del contexto, no solo por el alcance que por si mismos pueden suscitar, como teselas individuales, sino para comprender en su justa medida el gran mosaico que constituye la poesia cortesana del siglo XV. Ofrecen una magnifica atalaya desde la que visualizar el complejo entramado aulico de relaciones que facilito la creacion de tantos versos recogidos en el Cancionero de Baena, cuyo inventario, ademas, contribuyen a perfilar, en tanto que nos ponen sobre la pista de poesia, e incluso de poetas, hoy perdidos. Esto es, su estudio puede acercarnos la vision, tantas veces distorsionada, sin duda por efecto de la compleja y azarosa transmision textual, de la verdadera entidad y trascendencia de quienes contribuyeron a la creacion y difusion de esta poesia.

UNIVERSIDAD DE VIGO

OBRAS CITADAS

Antonio, Nicolas. Biblioteca Hispana Vetus. 2 vols. Madrid: Joaquin Ibarra, 1788.

Beltran, Vicenc. Poesia Espanola 1. Edad Media: lirica y cancioneros. Madrid: Visor, 2009.

Cabrera Sanchez, Margarita. Nobleza, oligarquia y poder en Cordoba al final de la Edad Media. Cordoba: Universidad de Cordoba-Caja Sur, 1998.

Chas Aguion, Antonio. "Querellas burlescas e ingenieria retorica en el Cancionero de Baena." La coronica. A Journal of Medieval Hispanic Languages, Literatures & Cultures 38.1 (2009): 191-210.

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Collantes de Teran, Francisco. Inventario de los papeles del mayordomazgo del siglo XV. Sevilla: Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1972.

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(1) Esta investigacion se inserta en el marco del proyecto "Nobles, oficiales y cortesanos en el entorno literario del Cancionero de Baena: escrituras y reescrituras" (FFI2015-64107-P, MINECO/FEDER, UE), del que soy investigador principal. Hago uso en este trabajo de las claves proporcionadas por Dutton (1990-1991), tanto para la identificacion de los textos como de los cancioneros que los han conservado.

(2) Beltran ha ofrecido un detallado panorama del contexto historico, cultural y social en que se gestaron este y otros cancioneros.

(3) La explanacion exhaustiva de todo lo relativo a la familia Guzman, antecedentes y descendientes del linaje, ha sido contemplada por Ladero Quesada. En el breve bosquejo que ofrezco supra solo me interesa destacar aquellos aspectos que permiten constatar los lazos que le vinculan a Martin Alfonso de Montemayor, el arbitro al que acude para dirimir su cuestion poetica con Baena.

(4) La participacion en el debate de Montemayor queda reducida, al menos tal como ha llegado a nosotros, a la glosa que de la misma realiza el rubricador en este epigrafe. Con todo, he podido constatar que, de manera excepcional, Nicolas Antonio dio cabida a nuestro juez entre la nomina de autores compilados por Juan Alfonso de Baena (II, 252).

(5) El mas detenido estudio del linaje es el llevado a cabo por Quintanilla Raso Nobleza y senorios; el arbol genealogico del linaje en pagina 160.

(6) Quintanilla Raso, "Estructuras sociales" (340). Puede verse, ademas y con detalle, las noticias que sobre los diferentes titulares del senorio ofrece Franco Silva.

(7) En opinion de Fernandez de Bethencourt "uno de los Ricos-hombres de mayor valor y autoridad de su tiempo, llamado entonces el Padre de la Patria" (IX, 239).

(8) Puede verse un breve perfil en la enciclopedia de Luis Moreri III (432).

(9) Remito a las paginas, ya clasicas, de Fernandez de Cordoba (519-23).

(10) Ano 1407, cap. XL.

(11) Acerca de los privilegios y derechos diferenciadores de la jerarquia nobiliaria, y muy particularmente de la cordobesa, vease Quintanilla Raso "Estructuras sociales."

(12) Informacion detallada de algunos episodios acaecidos en tiempos de la alcaldia de Martin Alfonso de Montemayor puede verse en Nieto Cumplido, "Luchas nobiliarias" (28-35).

(13) Asi lo confirma la informacion proporcionada por Gomez Bravo (786-87). Mas recientemente, Iluminado Sanz Sancho ha analizado de manera muy detallada el periodo en que el obispo Gonzalez de Deza ocupo la sede cordobesa (606-12).

(14) "El Rey e la Reina dona Catalina / la vuestra persona suban en alteza" (ID1536, PN1409, vv. 9-10).

(15) En estos versos se alude a personajes cordobeses que, como Martin Alfonso de Montemayor, tambien ocuparon alcaldias: Martin Fernandez de Penalosa, Martin Alfonso de Villaseca y Martin Lopez de Hinestrosa, este ultimo cunado, a su vez, de Juan de Guzman, uno de los participantes en el dialogo poetico en que son citados. Mas informacion en Nieto Cumplido "Aportacion historica" (203).

(16) Para mayor detalle en torno a la trascendencia de Libanio y su obra, especialmente sus Progymnasmata, de considerable difusion a lo largo de la Edad Media, remito a los trabajos de Lopez Eire y Urena Bracero.

(17) Sin salir de los folios del Cancionero de Baena, tambien en terminos muy semejantes, y en un similar contexto de disputa poetica, Diego Martinez de Medina responde a Francisco Imperial que "de vuestra polida flecha / yo non he pavor nin curo" (ID1370, PN1-235, vv. 41-42).
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Author:Chas Aguion, Antonio
Publication:Romance Notes
Article Type:Critical essay
Geographic Code:4EUSP
Date:May 1, 2017
Words:4952
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