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Obras completas.

MANUEL DE LA BARCENA Y ARCE, Obras completas, estudio preliminar de Tomas Perez Vejo, Santander, Universidad de Cantabria, 2016, 247 pp. ISBN 978-84-8102-781-5

La coleccion Cantabria 4 Estaciones ha publicado obras de montaneses ilustres, aunque no necesariamente celebres. ES el caso de las Obras completas de Manuel de la Barcena, natural del pueblecillo de Azonos y muy poco conocido tanto en Espana como en Mexico, pese a haber sido uno de los firmantes del Acta de Independencia de septiembre de 1821. ES relativamente facil encontrar las razones por las cuales su vida y obra son poco conocidas a ambos lados del Atlantico. Sus actividades en Cantabria no fueron excepcionales, como bien indica el estudio de Tomas Perez Vejo, sino muy semejantes a las de numerosos montaneses, bien relacionados en sus comunidades y con la suficiente ambicion como para hacer carrera fuera de su region. En Mexico no ha corrido una suerte diferente de los demas firmantes del Acta de Independencia, casi todos desconocidos, tal vez por haber proclamado la independencia de un imperio que caeria algunos meses despues. Ademas, como puede apreciarse en la brevedad del volumen que aqui reseno, sus obras completas no fueron numerosas y, en cierto sentido, todas fueron sermones, incluso--me atreveria a decir--el Manifiesto al mundo, que no fue hecho para ser pronunciado desde el pulpito sino para ser leido y discutido en la plaza publica. Sobre este aspecto volvere mas adelante. De momento solo debo apuntar que, asi como es muy explicable el olvido en el que han caido Manuel de la Barcena y su obra, tambien hay razones importantes para darlo a conocer en el siglo XXI, mas alla del orgullo local (que exponen la coleccion y el autor mismo del estudio preliminar) de contar con un paisano que firmo la Declaracion de Independencia de uno de los paises que surgieron de las revoluciones hispanas de la segunda decada del siglo XIX.

Tomas Perez Vejo senala en su estudio preliminar que Manuel de la Barcena fue un personaje extrano y al mismo tiempo estereotipico. Lo segundo porque su trayectoria no es muy diferente de la de otros migrantes de las villas y poblaciones del norte de la peninsula Iberica, que supieron aprovechar las relaciones y vinculos de amistad, cliente-lares e incluso familiares para forjarse una carrera en la administracion de la monarquia. En cambio, no estoy tan seguro de que fuera extrano. Excepcional tal vez, si consideramos que no fueron muchos los que integraron el primer organo de gobierno del Imperio mexicano. En todo caso, pareciera que haber formado parte de la Junta Provisional Gubernativa se debio mas a los vinculos que establecio con el poderoso grupo politico y economico de Michoacan--del cual formaba parte el propio Agustin de Iturbide--que a sus dotes intelectuales. (1)

El volumen esta compuesto de diez breves obras, la mayoria sermones, como apunte antes. El primero es de 1804, predicado en Valladolid en las honras funebres de quien fuera obispo de Michoacan y protector del mismo Manuel de la Barcena, Antonio de San Miguel, quien lo condujo hasta el cabildo de aquella catedral. El ultimo, de diciembre de 1822, predicado en Mexico frente al emperador Agustin I, en la funcion anual de la Orden de Guadalupe. Entre ambos momentos, el predicador habia sido promotor de la soberania regia de Fernando VII, del constitucionalismo gaditano y la soberania de la nacion espanola, de la independencia de Mexico con un principe de la Casa de Borbon (como establecia el Plan de Iguala) y critico de la Constitucion de 1812, y finalmente defensor de la proclamacion imperial de Agustin de Iturbide. De 1808 es su sermon de jura a Fernando VII; se trataba de una diatriba en contra de Napoleon, pero tambien de un mensaje de esperanza para los subditos del monarca catolico. Las referencias biblicas ayudaban al predicador a mostrar que los hebreos, pueblo elegido por su divinidad, siempre salieron del yugo gracias a su fe. Lo mismo sucederia con los espanoles si se mantenian unidos. Anos despues, en 1812, dio a las prensas una Exhortacion para cumplir con la Constitucion, que tambien habia pronunciado desde el pulpito. Entre otras cosas, recurria a la grandeza de la nueva nacion espanola, nacion trasatlantica, unida por un oceano que facilitaba el comercio y las relaciones. La Oracion por Maria Luisa de Borbon, de 1819, es tal vez el sermon con menos entusiasmo de los incluidos, pero lo suficientemente claro en su exaltacion de la monarquia. Siguen dos discursos a las juntas electorales de 1820 y 1821, en las que exhortaba a sus feligreses integrantes de esos organos a elegir a los mejores para diputados, tanto de la diputacion como de las Cortes. Cierran el volumen el Manifiesto al mundo y la mencionada Oracion de la Orden de Guadalupe.

Como bien senala Tomas Perez Vejo, el continuo cambio de posturas politicas ha ocasionado que se vea al canonigo de la diocesis de Michoacan como una veleta que se acomodaba a los vientos politicos, y probablemente lo era. Un historiador de las ideas tradicional lo descartaria por no hallar coherencia en su pensamiento y por no ser facil de adscribir en alguna de las doctrinas politicas mas comunes de la epoca. (2) En efecto, como senalo un poco mas adelante en relacion con su Manifiesto al mundo, De la Barcena mezclaba diversos tipos de argumentos sin importar que algunos de ellos se contradijeran, y lo mismo recuperaba la patristica, los ejemplos biblicos, que hacia referencias a Montesquieu, el abad de Pradt, Grocio y Pufendorf. Si alguna doctrina se pudiera hallar en su pensamiento, seria precisamente la del jusnaturalismo, aunque no faltan comentarios mas bien utilitaristas. (3)

Cabe senalar que esta inconsistencia, tanto politica como intelectual, no es extraordinaria para la epoca. Autores mejor conocidos, como Joaquin Fernandez de Lizardi, recurrian tambien a diferentes tipos de argumentos, con citas de autores que desde nuestro punto de vista serian incompatibles, de modo que resulta imposible (y me parece que tambien inutil) catalogarlos en alguna tradicion ideologica. Como bien han apuntado varios historiadores del pensamiento, se trataba de autores que combatian con la pluma, que estaban insertos en el debate politico y a los que poco importaba la coherencia de sus fuentes y argumentos con tal de conseguir el objetivo pretendido. (4) Manuel de la Barcena no era excepcional. En otra ocasion he mostrado que la coherencia de sus obras se encuentra en la retorica, en la manera que tenia de ser persuasivo y de ordenar su pensamiento, a partir de criterios jusnaturalistas y siguiendo las pautas propias de los sermones, incluyendo siempre un epigrafe biblico que despues seria explicado en su propio contexto y "actualizado" al de comienzos del siglo XIX. (5)

Estas caracteristicas se hallan presentes en el unico documento reunido en las Obras completas que no es un sermon. El Manifiesto al mundo aparecio publicado a finales de 1821. Como todos sus demas escritos, empieza con un epigrafe biblico que senala que, aunque grande la hacienda de Jacob, su hermano Esau sabia que no cabia en ella (Genesis, 36, v. 6 y 7). La metafora se aplicaba, segun el predicador, a la monarquia espanola, enorme, mas grande de lo conveniente por naturaleza y por politica, pero insuficiente para contener a los mexicanos en ella. Este aspecto es importante. Los sermones siempre incluian un epigrafe biblico en latin, y en ocasiones traducido al espanol, para mejor comprension de los fieles. Dicho epigrafe daba cuenta de la historia hebrea que podia ser anuncio o profecia de la historia y del presente del pueblo espanol. Ambos compartian la predileccion (o, por mejor decir, la eleccion) divina, de modo que desde el punto de vista del orador y de la audiencia no resultaba extrano el anticipo de las sagradas escrituras. Cuando Mexico alcanzo la independencia, como puede verse en la Oracion de 1822, Manuel de la Barcena mantuvo el mismo recurso, pues gracias a Guadalupe podia asumirse que el mexicano tambien era un pueblo dilecto de la divinidad catolica. Lo interesante es que esa estructura retorica estaba disenada para dirigirse a feligreses, personas que reciben la palabra divina incuestionable de un intermediario, de un ministro de lo sagrado. En cambio, al imprimir los sermones, De la Barcena se arriesgaba a dirigir sus palabras a un publico integrado tal vez por las mismas personas que en el templo callaban y recibian la palabra divina, pero que en la plaza eran capaces de discutir, de cuestionar y forjar una opinion. Por ello, el orador-publicista en el que se habia convertido el canonigo michoacano, incluia todos los argumentos posibles para sostener sus puntos de vista, mas alla de la autoridad divina con la que empezaba.

Los argumentos para justificar la independencia expuestos en el Manifiesto eran todos los que en 1821 se publicaban en diversos periodicos e impresos, sin importar que algunos fueran contradictorios o que generaran problemas. Asi, por ejemplo, descalificaba la conquista y, por lo mismo, el pretendido titulo de dominio de la monarquia espanola, para despues asegurar que los criollos, descendientes de los conquistadores, reclamaban los derechos de autogobierno que la corona les habia quitado. Como senale, en esto no era muy diferente a otros publicistas, como Servando Teresa de Mier, quien paso de la defensa de los criollos como herederos de un derecho ganado por los conquistadores a descalificar la conquista. De igual modo, De la Barcena aseguraba que la independencia podia verse o como el legitimo derecho de un pueblo conquistado (los indigenas) o como el necesario proceso de emancipacion de los colonos (espanoles americanos) que, una vez alcanzada la madurez, se desprendian de la madre patria. Por supuesto, no senalo que estas dos posibilidades generarian conflictos en el nuevo pais. Lo mas destacado, sin embargo, en su razonamiento, es recurrir a la naturaleza como argumento, lo que le permitia senalar que la enorme distancia entre la metropoli y la colonia era motivo suficiente para erigir un nuevo pais. Los climas (y aqui hay no solo ecos, sino referencias explicitas a Montesquieu) diferentes exigian leyes diferentes. Al final, Nuevo Mexico se separaria de Mexico una vez que alcanzara la madurez necesaria, pues asi era la naturaleza de los pueblos.

Por ultimo, senalare que el Manifiesto al mundo tiene las caracteristicas de las declaraciones de independencia de la epoca. (6) Reunia los agravios cometidos tanto por el despotismo de los monarcas Habsburgo y Borbon, como los de los gobiernos constitucionales, como causa para romper con la metropoli. Tambien, como apunte, recurria a los derechos naturales, aunque no de las personas sino de los pueblos. Por supuesto, a diferencia de las declaraciones "oficiales", no hablaba en nombre del pueblo o de la nacion sino de la razon. Tampoco inspiraba su manifiesto a las otras naciones del mundo en la Declaracion de Filadelfia, sino en el ejemplo que ofrecian los propios monarcas y principes europeos de dar cuenta a sus pares de las guerras que llevaban a cabo. No obstante, el resultado era el mismo, dar cuenta del nacimiento de un nuevo pais, en este caso de un imperio, en cuya Acta de Independencia apareceria el propio Manuel de la Barcena como uno de los signatarios.

Alfredo Avila

Universidad Nacional Autonoma de Mexico

(1) Sobre el clan Huarte, la intendencia de Michoacan durante la guerra de independencia y las transformaciones politicas ocasionadas alli por el constitucionalismo espanol, vease Carlos JUAREZ NIETO, El proceso politico de la independencia en Valladolid de Michoacan, 1808-1821, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, Instituto Nacional de Antropologia e Historia, Centro Regional Michoacan, 2008. Sobre De la Barcena y la consumacion, pp. 197-208.

(2) Quentin SKINNER, "Meaning and Understanding in the History of Ideas", en Vision of Politics. Volume I. Regarding Method, Cambridge, Cambridge University Press, 2002, pp. 57-89.

(3) Sobre la importancia del derecho natural y de gentes en la epoca, vease Jose Carlos CHIARAMONTE, "The 'Ancient Constitution' after Independence (1808-1852)", en The Hispanic American Historical Review, 90: 3 (2010), pp. 455-488. DOI: 10.1215/00182168-2010-003.

(4) Roberto BRENA, "Ideologia, ideas y practica politica durante la emancipacion de America: panorama del caso novohispano", en Historia y politica, 11, pp. 9-33.

(5) Alfredo AVILA, "El cristiano constitucional. Libertad, derecho y naturaleza en la retorica de Manuel de la Barcena", en Estudios de Historia Moderna y Contemporanea de Mexico, 25 (ene.-jun. 2003), pp. 5-41, http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/moderna/vols/ehmc25/302.pdf. Vease tambien el interesante trabajo de Carlos HERREJON, Del sermon al discurso civico. Mexico, 1760-1834, Zamora, El Colegio de Michoacan, 2003.

(6) Vease Alfredo AVILA, Jordana DYM y Erika PANI, Las declaraciones de independencia. Los textos fundamentales de las independencias americanas, Mexico, El Colegio de Mexico, 2012.
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Author:Avila, Alfredo
Publication:Historia Mexicana
Date:Apr 1, 2019
Words:2380
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