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Nuevos movimientos eclesiales. Naturaleza de los carismas, cuestiones juridicas y limites.

Resumen: Las realidades carismaticas estan llamadas a encontrar una integracion adecuada en la Iglesia. Para ello es necesario respetar la naturaleza del carisma y de la Iglesia. La diversidad de movimientos eclesiales ha dado frecuentemente lugar a variadas configuraciones juridicas, algunas unitarias y otras sectoriales, no satisfactorias, pues impiden el desarrollo adecuado del movimiento. Cualquiera que sea la configuracion juridica adoptada, en los estatutos del ente, por un lado, se debera respetar las relaciones de justicia entre los miembros, permitir el ejercicio de sus derechos y deberes reflejo de su dignidad humana y cristiana, y los provenientes de su condicion eclesial (laico, clerigo, casado, fiel de vida consagrada). Por otro, los estatutos deberan estar en consonancia con la naturaleza del carisma, ya sea este mas bien secular o tipico de la vida religiosa. Se prospectan algunas vias para salvaguardar la unidad en el movimiento y para incardinar clerigos en tales movimientos.

Palabras clave: Movimientos eclesiales, Configuracion juridica, Incardinacion.

Abstract: Charismatic phenomena are to be integrated properly within the Church, with respect for both the nature of the charism and of the Church herself. The variety of ecclesial movements has often led to the institution of different legal structures (either forthe movement as a whole, orfor separate parts of it) that may compromise its own proper development. Regardless of the particular legal structure instituted, it is fundamental that the statutes of the movement establish relationships based on justice among its members, and enable the exercise of rights and duties in light of these members' human and Christian dignity, and ecclesial status (lay, clerical, married, consecrated state). At the same time, the statutes must reflect the nature of the charism, be it secular or religious. This article discusses a number of ways to safeguard the unity of such movements and the incardination of clerics within them.

Keywords: Ecclesial Movements, Legal Structure, Incardination.

New Ecclesia I Movements. The Nature of Charisms, Legal Concerns and Limits

1. INTRODUCCION

En el coloquio que tuvo el Cardenal Ratzinger con algunos obispos, en 1999, en el marco de un seminario de estudio organizado por el Pontificio Consejo para los Laicos, el futuro Papa constataba que en los movimientos era inevitable una cierta institucionalizacion, y que aquello que comienza sin estructuras juridicas acaba encontrando una posicion en el derecho que le ayuda a integrarse en el conjunto de la vida de la Iglesia (1). Y anadia: <<unicamente debemos estar muy atentos para evitar que la institucion se convierta en una armadura que termine por sofocar la vida, y hacer lo que podamos para que el elemento institucional se mantenga, por decirlo asi, sencillo, de modo que no apague el Espiritu>> (2).

En los ultimos decenios la Iglesia ha debido afrontar el problema de la relacion entre carisma e institucion, relacion que frecuentemente no es facil a causa de la novedad carismatica, que da lugar a nuevos desafios no solo para los Pastores, sino tambien para teologos y canonistas.

Manifestacion privilegiada de la relacion entre carisma e institucion, desde una perspectiva juridica, es el acto de reconocimiento de una realidad agregativa atribuyendole una configuracion juridica. La tarea es sumamente delicada porque por una parte se ha de evitar que se asfixie el carisma y por otra se ha de favorecer su insercion en la comunion de la Iglesia.

En la Carta Iuvenescit Ecclesia de la Congregacion para la Doctrina de la Fe, de 15 de mayo de 2016, se encuentran elementos que pueden ayudar a tratar de la relacion entre carisma e institucion en los movimientos. En la seccion dedicada a las Formas de reconocimiento eclesial se hacen afirmaciones importantes: por una parte, que existe diversidad de formas para el reconocimiento eclesial de las realidades de origen carismatico; por otra, que para determinar la configuracion mas adecuada para un movimiento, habra que tomar en consideracion dos elementos que han de ser valorados en su justo equilibrio: los principios fundamentales del derecho y la naturaleza y peculiaridades de las diversas realidades carismaticas (3). Con referencia a los principios fundamentales del derecho cabe indicar que en los movimientos se deben respetar tanto los elementos juridicos propios de la naturaleza de la Iglesia y de las agregaciones de fieles suscitadas por los carismas, como aquellas exigencias de justicia presentes en las relaciones interpersonales entre los miembros de tales realidades. Hay que afirmar sin embargo que el proceso de discernimiento de la configuracion juridica se refiere a la realidad agregativa concreta en su peculiaridad: cada una es unica, y por consiguiente diversa de las demas.

Para la tarea, que no es sencilla, de encontrar la configuracion juridica mas adecuada, la Carta recien citada, en su numero 23, ofrece algunas indicaciones:

<<Desde el punto de vista de la relacion entre los diversos dones jerarquicos y carismaticos es necesario respetar dos criterios fundamentales que deben ser considerados inseparablemente: a) el respeto por las caracteristicas carismaticas de cada uno de los grupos eclesiales, evitando forzamientos juridicos que mortifiquen la novedad de la cual la experiencia especifica es portadora. De este modo se evitara que los diversos carismas puedan considerarse como recursos no diferenciados dentro de la Iglesia, b) El respeto del regimen eclesial fundamental, favoreciendo la promocion activa de los dones carismaticos en la vida de la Iglesia universal y particular, evitando que la realidad carismatica se conciba paralelamente a la vida de la Iglesia y no en referencia ordenada a los dones jerarquicos>>.

Al determinar la configuracion juridica de los movimientos se ha de huir dos riesgos posibles: de un lado, no respetar el carisma del movimiento, introduciendolo en esquemas rigidos que lo sofoquen y lo limiten. La tentacion seria prescindir del carisma: como si se dijese "lo que no entra en este esquema, no existe". El otro peligro consiste en separar el carisma de la Iglesia, es decir, de su correcta insercion en ella: se convertiria entonces en una especie de bala perdida que corre el riesgo de provocar graves danos. Se ha de respetar la peculiaridad del carisma, garantizando al mismo tiempo que crezca en la Iglesia y al servicio de la Iglesia misma. Un movimiento no es una realidad paralela, al margen de la Iglesia universal y particular (4).

La relacion entre carisma e institucion en los movimientos no ha encontrado siempre soluciones felices en lo relativo a la unidad del movimiento y a la posicion de sus clerigos (5). Los puntos criticos fundamentales han sido, por un lado, no haber hallado una solucion unitaria para todo el movimiento, debiendo recurrir a soluciones parciales: cada sector recibe un reconocimiento separado. Esto provoca problemas para la unidad de gobierno del movimiento, porque se trata de entes juridicamente diversos. Por otro lado, se plantea el problema de la incardinacion de los clerigos en el movimiento. Si la configuracion juridica conferida al movimiento no permite la incardinacion, se ha recurrido a convenios entre movimiento y diocesis de incardinacion. El sacerdote del movimiento incardinado en la diocesis puede no sentirse miembro del presbiterio diocesano, y en cambio vive siempre y dondequiera que este como sacerdote del movimiento, a cuyo servicio ejerce el ministerio. Estas soluciones conllevan riesgos. El problema de fondo es como garantizar siempre la unidad de la nueva realidad eclesial y como encontrar una posicion adecuada para los clerigos del movimiento (6).

En las paginas que siguen, presentare algunas observaciones sobre estas cuestiones e intentare dar algunas respuestas a los citados problemas. Pero primero, analizare las configuraciones juridicas usadas hasta ahora para los movimientos, indicando los limites de la praxis actual. A continuacion, indicare algunos puntos que puedan contribuir a una configuracion juridica mas satisfactoria. Por ultimo, tratare brevemente de algunas cuestiones relativas a la incardinacion de los clerigos en los movimientos.

Conviene, sin embargo, mostrar antes dos pistas que ofrece la carta Iuvenescit Ecclesia para examinar las diversas cuestiones juridicas: el enfasis sobre la peculiaridad del carisma y el respeto de los principios fundamentales del derecho. No se trata de analizar que sitio le corresponde en la Iglesia a un movimiento, sino de hacerse cargo y examinar un carisma en su vida eclesial concreta, identificando las exigencias juridicas que se derivan de ello. Solo asi se pueden encontrar las debidas conciliaciones, que son adecuaciones entre la novedad carismatica y su colocacion dentro de la Iglesia y a su servicio. Cuando se trata de la configuracion juridica de un movimiento se ha de ser siempre consciente de que en su origen hay siempre un carisma y por tanto esta realidad eclesial no es nunca fruto de la voluntad del fiel o de la misma autoridad, sino de una iniciativa que viene de lo Alto, que ha de ser no solo respetada sino secundada. La cercania con cualquier realidad carismatica exige una especial sensibilidad hacia aquello que viene del Espiritu (7).

El respeto de los principios fundamentales del derecho, senalado tambien en la Carta luvenescit Ecclesia, resulta de importancia vital en dos ambitos distintos, aunque relacionados entre si: todo don del Espiritu Santo esta esencialmente en armonia con la Iglesia y con su estructura, con la Jerarquia y sus funciones, y por tal motivo no puede entrar en conflicto con ella. Y ademas, cualquier carisma que de vida a un movimiento estara siempre en armonia con todo aquello que procede de la dignidad cristiana y humana del fiel, que constituye el fundamento de los derechos y deberes del fiel en la Iglesia. Si en un movi miento existieran violaciones de los derechos individuales o colectivos, podriamos estar seguros de que tales abusos no provienen de un carisma verdadero o de que el carisma no ha sido respetado en su integridad.

2. CONFIGURACIONES JURIDICAS

?Que configuraciones han sido aplicadas a los movimientos? En la carta luvenescit Ecclesia, en la nota 116, se enumeran las diversas posibilidades empleadas hasta ahora, y que estan previstas en la legislacion vigente de la Iglesia (8). En ciertos casos la figura juridica usada ha permitido dar una configuracion unitaria a todo el movimiento. Otras veces, la solucion aplicada mira tan solo a un sector, y en consecuencia surge el problema de cual es su colocacion en el seno del movimiento y como se coordina con las otras partes.

Habitualmente se ha empleado la categoria de asociacion de fieles y casi siempre privada (9). Se trata de la solucion juridica mas flexible, que reconoce amplio espacio a la autonomia del ente, permite dar notoriedad a la naturaleza eclesial de un ente, facilitando su plena inclusion en la estructura eclesial como asociacion diocesana, nacional o internacional. Hay que senalar que en esta configuracion la voluntad de los fieles tiene un papel fundamental, tanto en la creacion del ente como en su desarrollo y en su extincion (10). Desde el punto de vista de su composicion, se atribuye al ente una gran libertad: fieles de todo tipo pueden ser miembros de las asociaciones privadas (hombres y mujeres, clerigos, laicos, consagrados, e incluso no catolicos (11)).

Menos frecuente ha sido el recurso a la figura de la asociacion publica (12). Esta garantiza, como en el caso de las asociaciones privadas, la unidad del movimiento. Pero situa al ente en una dependencia mas estrecha respecto a la autoridad eclesiastica (la alta direccion) y determina que, en cuanto persona juridica publica, los bienes del movimiento sean bienes eclesiasticos, sometidos por tanto a los controles previstos en el derecho canonico. Tambien a estos entes puede pertenecer cualquier tipo de fiel. Tal vez las dificultades para llevar a cabo las amplias funciones de vigilancia y de control atribuidas a la autoridad eclesiastica han condicionado de hecho el empleo de esta configuracion (13). Hay que subrayar que con frecuencia las curias diocesanas, la Conferencia episcopal o incluso la Curia romana no estan dotadas de recursos humanos y materiales suficientes para desarrollar estas funciones.

Los limites del cuadro asociativo disenado por el CIC 1983 afectan, por una parte, a la voluntad de algunos movimientos de tener clerigos incardinados directamente en el movimiento y, por otra parte, al deseo de tener vida consagrada reconocida como tal por la Iglesia, dentro del mismo movimiento. En efecto, no esta previsto en la normativa latina vigente que los clerigos se incardinen en las asociaciones, y estas son distintas de los Institutos religiosos y seculares, que son las dos formas colectivas de vida consagrada (14).

Otras soluciones que se indican en la citada nota de la carta Iuvenescit Ecclesia suscitan ciertas perplejidades porque resultan soluciones parciales dentro del movimiento y revelan una tipologia carismatica especifica.

a) La figura de la asociacion clerical del can. 302 afecta unicamente a los clerigos del movimiento, no a los laicos, ni a los religiosos o religiosas (15). Se trata de una asociacion solamente de clerigos, muy ligada al ejercicio del ministerio sagrado. A partir del 11 de enero de 2008, cuando el papa Benedicto XVI concedio a la Congregacion para el clero el privilegio de dar la facultad de incardinar a algunas asociaciones clericales (16), esta solucion ha sido usada para clerigos de dos movimientos (17): dentro del movimiento se crea una asociacion clerical. Para evitar que el movimiento se divida y que cada uno de los entes discurra por su cuenta, se deben establecer las modalidades de coordinacion entre ellos.

b) La figura de los Institutos de vida consagrada (institutos religiosos e institutos seculares) ha sido aplicada para algunos sectores de ciertos movimientos (18). El carisma del movimiento lleva a algunos miembros a vivir un estilo de vida especifico dentro de la Iglesia, que corresponde a una vocacion que no todos pueden compartir. El estilo de vida propio de los institutos de vida consagrada tiene caracteristicas propias, determinadas por la normativa canonica. En consecuencia, seria una configuracion parcial, aplicable solo a un sector del movimiento (19).

c) Otra configuracion parcial seria la de Sociedad de Vida Apostolica, en parte proxima a la vida consagrada aunque no identica; en cualquier caso, esta siempre caracterizada por la vida en comun (20). Pero no todos los miembros de los movimientos hacen vida en comun.

d) Por ultimo, la configuracion como Prelatura personal, adoptada hasta ahora solo para el Opus Dei, tendria la ventaja de ser una solucion unitaria en la que cabrian juntos clerigos y laicos, hombres y mujeres, algunos viviendo el celibato por el Reino de los cielos y otros casados. Los clerigos estarian tambien incardinados en la Prelatura constituyendo un presbiterio. La peculiaridad de esta configuracion es que si un movimiento se convierte en Prelatura personal ya no seria un ente agregativo sino un ente jerarquico, como el mismo concepto de Prelatura y la mision pastoral inherente a ellas indican (hay siempre una mutua interrelacion estructural entre el sacerdocio comun y el sacerdocio ministerial) (21). No son los fieles los que constituyen un ente jerarquico, sino que es la autoridad la que constituye el ente, le da los estatutos, coloca como cabeza a un Pastor, un Prelado, constituye un presbiterio y atribuye un pueblo y una mision pastoral. El criterio de delimitacion seria personal y no territorial (el habitual para los entes jerarquicos). En el caso concreto del Opus Dei existe un ente jerarquico unido a un carisma que empuja al desarrollo de una mision pastoral.

3. LIMITES DE LA PRAXIS ACTUAL

Como consecuencia de las configuraciones insuficientes y parciales, la doctrina ha resaltado los peligros para la unidad del movimiento, y el riesgo de atomizacion y de multiplicacion de autoridades eclesiasticas competentes. Un carisma unitario daria vida a entes diversos, separados entre si, con una comunicacion interna tal vez bastante dificil. Incluso en los casos en los que permanecen todos unidos en un ente general, se asiste a la paradoja de tener un gobierno del movimiento, frecuentemente de naturaleza privada (una asociacion privada de fieles), encargado de ejercitar su funcion, tambien en relacion a entes de naturaleza publica. No resulta por tanto razonable que un ente privado pueda gobernar un ente publico pues sera facil que surjan tensiones. Hace todavia mas dificil la unidad el hecho de que diversos dicasterios de la Curia romana serian competentes de modo simultaneo (el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la Congregacion para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostolica y la Congregacion del Clero (22)). Para la resolucion de problemas de coordinacion se deberian crear comisiones interdicasteriales (23).

4. UNA DIFICULTAD PARA UNA CONFIGURACION UNITARIA: LA GRAN DIVERSIDAD DE MOVIMIENTOS

?Que camino tomar, que via seguir para dar una configuracion adecuada al movimiento? Debemos partir de un dato cierto: hay una gran variedad de carismas y de modos de encarnarlos en la practica. Ademas, el carisma no es un don que "brota" un dia con todos sus elementos perfectamente identificados. Algunos movimientos y comunidades han nacido y se han desarrollado a lo largo de decenios, otros son mucho mas jovenes, otros han sufrido parones, algunos se han recuperado, otros no. Se da tambien una evolucion en la percepcion del carisma y de sus frutos. Incluso, como demuestra la historia, un unico carisma puede dar lugar a diversas realidades eclesiales, o solo a una.

Por lo demas, desde el punto de vista del compromiso de los fieles, los movimientos no son iguales. Algunos necesitan que algunos fieles se pongan al servicio del carisma de modo completo: viven para dar vida a aquel carisma, encarnarlo, para llevarlo a la practica y eso supone dedicarse totalmente a Dios, abandonando su casa, su familia, y a veces incluso sus ocupaciones habituales (trabajo, estudios, aficiones, ambientes culturales, etc.) y hasta las relaciones humanas que hasta aquel momento habian caracterizado su existencia: cambian de ciudad, de pais, reduciendo drasticamente sus relaciones con amigos, colegas y parientes. En otros casos, seguir un carisma resulta menos comprometido, es mas soft: basta con acudir a algunas reuniones formativas y de oracion, a algunas convivencias, leer algunos escritos del fundador o de la fundadora, mantener un cierto contacto.

En algunos casos el carisma, desde el principio, "agrupa" vocaciones de diversos estados de vida, personas de religiones diversas, etc. En otros, se da una apertura progresiva. Por ejemplo, un movimiento que inicialmente era para jovenes, despues se abre a personas mas maduras; o un carisma religioso se extiende posteriormente a los laicos, hombres y mujeres, y luego a las familias. En algunos casos hay clerigos que sirven al movimiento con su ministerio (sin incardinarse necesariamente en el o en una entidad interna); en otros, en cambio, su presencia resulta meramente asociativa (socios que participan del carisma y se benefician de el).

La diversidad entre los movimientos es notable, por espiritualidad, cansina, organizacion, metodos, actividad y obras. Tan gran variedad hace extremadamente arduo identificar los elementos comunes a todos ellos. Sirven de ayuda aqui dos descripciones. La primera es de san Juan Pablo II y reza asi: <<una realidad eclesial concreta en la que participan principalmente laicos, un itinerario de fe y de testimonio cristiano que basa su metodo pedagogico en un carisma preciso otorgado a la persona del fundador en circunstancias y modos determinados>> (24). La segunda, de Ratzinger, es la siguiente: <<generalmente los movimientos nacen de una persona, guia carismatico, se configuran en comunidades concretas, que en virtud de su origen reviven el Evangelio en su totalidad y reconocen sin reticencias en la Iglesia su razon de ser, sin la cual no podrian subsistir>> (25). Los elementos comunes resultan ser la presencia de un fundador, de un carisma que lleva a vivir y testimoniar el Evangelio de un modo especifico y la apertura a diversos tipos de fieles, si bien la mayoria son laicos.

5. MODO DE PROCEDER PARA LA CONFIGURACION JURIDICA

?Que configuracion juridica dar a los movimientos eclesiales? Me parece que no existe una solucion univoca y preconcebida: hara falta siempre enfrentarse con la realidad de cada movimiento, con su carisma tal como se ha ido forjando y presentando en la vida, tal como ha ido arraigando en los fieles: en los hombres, en las mujeres, en los jovenes, en los ancianos, en los clerigos, en los religiosos, en las familias, en los no catolicos; y ver que frutos concretos ha ido dando (26). La metafora mas apropiada en la busqueda de la configuracion adecuada es la del proceso de elaboracion de un traje a medida, de modo que se ajuste mejor a la persona que lo va a vestir. Como hace el sastre, se toman medidas: de los brazos, de las piernas, del pecho, del ancho, del largo... Despues habra que confeccionar el traje con la tela mas conveniente, del color que mejor le vaya a la persona, a su edad, etc.

En nuestro caso, como se puede imaginar facilmente, una tarea fundamental sera incluir en un texto los elementos juridicos que estan presentes con mayor o menor intensidad en la vida del movimiento (27). Las relaciones interpersonales que se dan al vivir un carisma tienen una dimension de justicia, que se manifestara dentro del movimiento y tambien frente a los demas fieles y a la autoridad eclesiastica.

En una primera fase de toma de medidas se deben seguir dos criterios fundamentales: el respeto de las personas en cuanto tales y de sus posiciones eclesiales dentro del movimiento; y el respeto de la naturaleza del carisma.

a) Respeto de la persona y de sus posiciones eclesiales

Todo carisma verdaderamente eclesial debe respetar las exigencias de justicia propias de la naturaleza humana y de la vocacion a la identificacion con Cristo dentro de la Iglesia. Logicamente, no todos los aspectos que indico a continuacion han de incorporarse a los estatutos, constituciones, reglas de vida y reglamentos. Pueden no ser explicitados, pero deben formar parte de la cultura juridica del movimiento.

El respeto a la dignidad y a la libertad de todo fiel en el seguimiento de su propia vocacion. Los derechos inviolables de la persona humana deben ser respetados y promovidos dentro de las nuevas realidades eclesiales. Toda vocacion eclesial requiere una adhesion libre, voluntaria, tanto al inicio como durante las diversas etapas de la vida (28). Seguir un carisma no suprime la libertad, tambien espiritual, de cada fiel, que tiene como guia constante al Espiritu Santo (29). Esta libertad del fiel se expresa en algunos principios juridicos tradicionales: libertad y no coercion en la eleccion del estado de vida, libertad en el acceso a los sacramentos y a las celebraciones liturgicas, libertad en la eleccion del confesor, sin imponer jamas la obligacion de confesarse con un superior (30). Libertad en la direccion espiritual, respetando el derecho a la intimidad: nada de lo que se confia en el marco del acompanamiento espiritual puede ser revelado a otros o aparecer en informes sobre las personas sin el consentimiento previo de la persona interesada. El derecho a no ser sometido a presiones psicologicas, dependencia sexual, etc. El derecho a ser tratado como sujeto y no como objeto. Esto requiere una progresiva toma de conciencia, por parte del movimiento, de las cualidades personales de los individuos, como expresion de una maduracion en la vida de este. Todo miembro habra de ser valorado, escuchado y consultado, sin ser considerado un permanente menor de edad.

Derecho a vivir de un modo digno de la condicion humana. Se ha de respetar y estar atentos a que las personas que siguen un carisma de modo totalizante puedan tener lo que sea conveniente y no solo indispensable para su sostenimiento y vivienda, los cuidados medicos adecuados, la asistencia sanitaria incluido el acompanamiento psicologico, si Riese necesario (31). En el caso de los jovenes, es prudente que completen la formacion profesional y academica emprendida antes de entrar en el movimiento, de modo que en el futuro tengan algunos titulos que les abran las puertas al mundo del trabajo. Por lo que se refiere a cuestiones de naturaleza economica, debe existir un sistema de trazabilidad de las aportaciones entregadas voluntariamente al movimiento, y de su empleo. Es recomendable que haya informacion periodica, accesible a los miembros, del estado economico del movimiento.

Se debe garantizar que al concluir su vida laboral el miembro del movimiento tenga la pension adecuada o al menos la certeza de que alguien se hara cargo de el o ella. En caso de que una persona deba abandonar el movimiento, se debe garantizar que recibira la ayuda necesaria, al menos en los primeros tiempos, para recomenzar una nueva vida (32).

El respeto de la naturaleza de la familia y del matrimonio. Dentro del movimiento se deben respetar los espacios de autonomia y libertad necesarios para vivir la vocacion conyugal y familiar. Los matrimonios deben ocupar espacios propios para vivir, separados de los demas, que les permitan vivir como pareja y como familia. Deben gozar de independencia economica: sobre la base de su trabajo tendran un sueldo y una capacidad real de ahorro para los hijos. Ademas, se debe garantizar una autonomia de gobierno sobre la propia familia: los primeros educadores, tambien en la Iglesia, son los padres y son ellos los responsables del crecimiento humano y espiritual de sus hijos, sin delegaciones al movimiento (33). Los padres son los responsables de la eleccion del colegio y escuela y son llamados a atender a las necesidades, tambien medicas, de sus hijos.

El respeto del ministerio ordenado como ministerio publico al servicio del Pueblo de Dios. En todo movimiento en el que hay ministros sagrados entre sus miembros, sin caer en formas de clericalismo, se deben respetar las funciones propias del clero, al servicio del Pueblo de Dios, en particular en la predicacion de la Palabra de Dios y en la administracion de los sacramentos.

Cuando se den expresiones de vida consagrada en el movimiento, deberan respetarse sus elementos tipicos, no solo en la sustancia, sino tambien con modalidades operativas. Por ejemplo: tener espacios propios para la oracion, para la vida comun y vivienda separada para mujeres y hombres consagrados.

Estos elementos no son negociables y alli donde se han olvidado o pasado por alto ha habido numerosos problemas.

b) Respeto de la naturaleza del carisma: secular o de vida consagrada

Un primer elemento de discernimiento que oriente para una configuracion juridica consiste en determinar si el carisma que da lugar a un movimiento tiende hacia la vida consagrada o a la secular (34). Si el carisma motor apunta hacia la vida consagrada mediante la profesion de los consejos evangelicos, parece que la solucion mas apropiada para la configuracion juridica del movimiento es explorar las formas tipicas de la vida consagrada (institutos religiosos y seculares) o incluso la creacion de una nueva forma de vida consagrada, de las que trata el c. 605. En cambio, en otros casos el carisma del movimiento esta mas conectado con la condicion bautismal y secular de los fieles, sin modificar su estilo de vida. Un primer punto que hay que aclarar es cual es la linea de fuerza del movimiento. La presencia de fieles que desean vivir los consejos evangelicos de pobreza, castidad y obediencia no es por si misma determinante de la naturaleza del carisma. Habra que examinar su origen, si nace dentro de un instituto religioso, si se inspira en un carisma religioso o si la presencia de algunas vocaciones de total donacion a Dios es expresion de una verdadera consagracion. La biografia del movimiento puede brindar elementos de reflexion en este campo. Cuando las cosas no esten demasiado claras se deberia abrir entre los miembros un periodo de oracion, estudio y reflexion sobre la naturaleza del carisma, en un clima de discernimiento compartido. En este ambito no caben imposiciones arbitrarias. No basta que en un movimiento algunos miembros vivan los consejos evangelicos para arrastrar a todos hacia la vida consagrada (35). No es la practica de los consejos, sino el carisma, lo que determina la naturaleza del movimiento.

6. UN UNICO ENTE INTEGRADO POR LOS FIELES MIEMBROS O UN ENTE COMPUESTO DE DIVERSOS ENTES

Llegados a este punto en el intento contribuir a una configuracion juridica que se adecue mejor al carisma, cabe examinar si este da lugar a diversas realidades separadas entre si, pero con algunos puntos de contacto. Si el desarrollo lleva a entes diversos con alguna vinculacion, se deberia disenar un tipo de relacion juridica de conexion entre las diversas realidades. Cabria adoptar un modelo confederativo: diversos entes crean una union entre ellos para algunos aspectos relativos al gobierno en materias comunes. La union constituiria una confederacion: diversos entes dotados de personalidad juridica se unen, creando una nueva persona juridica, sin que los entes federados sean absorbidos por la nueva persona. No se trata, por tanto, de una union extintiva de las personas juridicas ya existentes.

En cambio, si la unidad carismatica constituye el elemento de fuerza de todo el conjunto, entonces se debe disenar una configuracion que refuerce la unidad del carisma, aunque haya habido que admitir algunos entes separados. Se debe subrayar la unidad carismatica: mas alla de la formula juridica, lo que une es el carisma, el unico carisma comun. En la vida, lo que une no es el traje sino la persona. Todo lo dicho, dejando aparte de momento las limitaciones de las configuraciones juridicas hasta ahora vigentes, nos lleva a sugerir una solucion fuerte: poner de relieve que todos los miembros del movimiento estan unidos por el carisma, que todos viven el carisma con la misma intensidad y todos son corresponsables de el. Desde el punto de vista juridico se puede crear un ente global (una asociacion privada de fieles: el contenedor eclesial mas generico y flexible) en el que todos los miembros del movimiento, en la distincion y complementariedad de sus vidas, estan unidos como miembros del ente general, que se identifica con el movimiento mismo. El ente global es garante del carisma: para ser miembro de un ente sectorial se requiere serlo del ente general. Se trata de una condido sine qua non. Si se pierde la condicion de miembro de la asociacion, se pierde tambien la condicion de miembro del instituto religioso, de la sociedad de vida apostolica, y de la asociacion clerical. Desde el punto de vista de estos entes en los cuales algunos miembros encuentran una configuracion juridica mas especifica (consagrados, clerigos), poner una condicion para la admision es un acto legitimo que nace de la conciencia de pertenecer al movimiento: quiero explicitamente que una persona que no sea del movimiento no pueda ser miembro del instituto religioso, de la asociacion clerical, o de otro ente dentro del movimiento.

Esto se ha hecho recientemente en el Estatuto de la Asociacion clerical de la Comunidad del Emmanuel, erigida por la Congregacion para el Clero el 15 de agosto de 2017. En el se dispone que <<los clerigos de la Comunidad del Emmanuel son clerigos seculares, comprometidos en la comunidad y "consagrados" en la Fraternidad de Jesus>> (36). Asi pues, es condicio sin qua non, no solo para el ingreso en la asociacion clerical, sino para la permanencia en ella. Por eso se precisa que <<cuando un miembro, sacerdote o diacono, de la Asociacion clerical decide voluntariamente salir de la Comunidad del Emmanuel, pierde de derecho la calidad de miembro de la Asociacion clerical. Del mismo modo, si el clerigo decide voluntariamente salir de la Asociacion clerical, pierde de derecho la calidad de miembro de la Comunidad. Esta separacion pone fin a los derechos y a las obligaciones derivados de la calidad de miembro efectivo de la Asociacion clerical y de la Comunidad>> (37). Tengase presente que la <<Fraternidad de Jesus es depositaria de la vocacion de la Comunidad del Emmanuel y de la fidelidad a su carisma>> (38).

7. MOVIMIENTOS, MINISTERIO SACRO E INCARDINACION

Queria tratar brevemente de algunos aspectos que se refieren a la incardinacion en los movimientos (39). Como es sabido, la incardinacion no es simplemente tener clerigos en un movimiento. El instituto de la incardinacion se refiere a algo mas profundo: es una relacion de naturaleza pastoral, con una dimension juridica que vincula al clerigo a un ente a cuyo servicio es destina do y comporta la sujecion a un superior con potestad de jurisdiccion. No todos los entes con clerigos en su interior gozan de la facultad de incardinar. Todos los entes jerarquicos la tienen, porque son realizaciones de la mision pastoral de la Iglesia en las que se manifiesta el caracter relacionai del ministerio sacro, donde los sacerdotes y los diaconos son colaboradores necesarios del ministerio episcopal, cada uno a su modo. En cambio, entre los entes asociativos, tanto en el Derecho oriental como en el latino, no todos tienen la facultad de incardinar. Las asociaciones de fieles no gozan de esta facultad y las asociaciones clericales que la han recibido constituyen una excepcion, un privilegio (40).

Independientemente de la naturaleza jerarquica o asociativa de los entes incardinantes, esta claro que donde hay incardinacion hay potestad de gobierno (potestad de jurisdiccion), intimamente ligada al ejercicio del ministerio (el superior gobierna al menos en parte el ministerio de los clerigos) al servicio de las almas.

?Es necesaria una cura pastoral para los miembros del movimiento? La respuesta es, sin duda, afirmativa. ?Como se debe satisfacer esta necesidad? Hay movimientos a los que puede bastar la presencia de capellanes o directores espirituales que desempenan una parte de su ministerio en favor de los miembros del movimiento. Si esos capellanes pertenecen al movimiento y/o viven su carisma, eso los hace particularmente idoneos para ejercer un ministerio en el movimiento. Esos clerigos estan incardinados en las diocesis o en otros entes y reciben de su superior el encargo de cuidar pastoralmente a los miembros del movimiento. En cuanto que son fieles pertenecientes a la diocesis, es responsabilidad del Obispo diocesano favorecer una adecuada cura pastoral y, en este caso, esta debe ser congruente con el carisma del movimiento. El medio mas simple a disposicion del Obispo es confiar a algunos sacerdotes del movimiento el encargo de atender espiritualmente a esos fieles y colaborar en las actividades apostolicas del movimiento, mediante el ejercicio del ministerio sacerdotal.

Pero hay tambien movimientos cuya finalidad requiere el ejercicio del ministerio sagrado. Algunos movimientos, sin el ministerio sacerdotal ejercitado por algunos miembros, no estarian en condiciones de mantener vivo el carisma. En ciertos casos el movimiento puede exigir una total disponibilidad para el ejercicio del ministerio incluso en lugares lejanos, donde todavia no hay una impiantatiti Ecclesiae. Debe darse, por tanto, una vinculacion entre carisma y ejercicio del ministerio.

Si el ministerio de un clerigo no esta conectado con la finalidad y las caracteristicas del ente asociativo, entonces no debera haber incardinacion en ese ente. Tal seria el caso si la presencia del clerigo en la asociacion es algo puramente personal, sin que eso configure su modo de ejercer el ministerio. No seria logico conceder la facultad de incardinar a un ente en el que el socio clerigo mantiene solamente relaciones de espiritualidad o de fraternidad, sin un ministerio vinculado al carisma.

Conceder la facultad de incardinar a un ente asociativo es manifestacion de la madurez eclesial, porque se reconoce que, por una lado, esta en condiciones de afrontar las obligaciones especificas que se asumen frente al clerigo (sustento y formacion permanente) y que por otro, el ente se constituye en garante de la idoneidad del ministro sagrado (esto comporta tambien capacidad de discernimiento en el periodo de formacion hacia el sacerdocio) y de la legitimidad de su ministerio.

Por eso, antes de atribuir la facultad de incardinar, la Iglesia se toma un tiempo prudencial para verificar la idoneidad y la madurez del ente (41). Hasta que se conceda esa facultad, se hacen acuerdos entre las diocesis y los movimientos, en los que se tratan cuestiones relativas al ministerio de los clerigos, a su sustentacion y a su disciplina.

Muy probablemente habra un momento en que se podra conceder la incardinacion a los movimientos eclesiales (quiza directamente), pero siempre debera hacerse caso por caso, tras un atento examen del carisma, de la madurez del movimiento, verificando su capacidad de discernimiento de la vocacion sacerdotal, su capacidad de ocuparse de la sustentacion del clero y de gobernar de modo adecuado el ministerio de los clerigos. Mientras tanto, el camino mas seguro hacia la incardinacion de los clerigos sera la via de las convenciones bien hechas, inspirandose al modelo delineado por el c. 271, en las que se tu telen los derechos y obligaciones de las personas implicadas (obispos, movimiento, clerigo), donde se fijen claramente las responsabilidades de cada uno.

De todo lo dicho resulta que, para conceder la facultad de incardinar, no es suficiente que haya vocaciones sacerdotales dentro del movimiento y que esos candidatos al sacerdocio sigan su espiritualidad.

8. CONCLUSION

Nuestro cometido como juristas es precisamente hacer viable la vida de los dones carismaticos en el conjunto de la Iglesia, mediante una mas profunda comprension, que hara posible un mejor desarrollo y proteccion. El respeto de toda realidad carismatica exige que esta encuentre su insercion mas satisfactoria en la Iglesia y a su servicio Por eso cada realidad debe ser tratada independientemente de las otras, en su identidad e irrepetibilidad. Habra que confeccionar un traje a medida, sin copiar el de otros. Esto requiere tiempo, saber esperar, para examinar la praxis y cambiar lo que resulta poco conforme con el carisma y su evolucion. Mas que crear contenedores vacios, tomados de otras experiencias, el criterio que debe guiar la redaccion de las normas, de los estatutos o constituciones, reglamentos y directorios es que alli el carisma aparezca en sus elementos juridicos, en su esplendor, respetando la naturaleza de la Iglesia. La sabiduria de la Iglesia consiste en saber ajustar progresivamente las configuraciones juridicas a la naturaleza, praxis y vida de los carismas para que sean siempre en la Iglesia y de la Iglesia. Esto requiere una especial sensibilidad eclesial, tanto de los miembros de los movimientos como de la autoridad eclesiastica. Esto sera posible si todos tenemos la mente y el corazon abiertos a estos dones del Espiritu a su Iglesia.

RECIBIDO: 30 DE ACOSTO DE 2018 / ACEPTADO: 10 DE OCTUBRE DE 2018

Luis Navarro

Profesor Ordinario de Derecho de la persona

Pontificia Universita della Santa Croce. Facolta di Diritto Canonico. Roma

orcid 0000-0002-9066-9239

navarro@pusc.it

DOI 10.15581/016.116.005

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* Version castellana de la conferencia pronunciada en Roma el 18 de enero de 2018 en la jornada titulada Carisma e istituzione in movimenti e comunita ecclesiali.

(1) <<Vorrei dire qualcosa anche a proposito del suo accenno al fatto che anche nei movimenti comincia inevitabilmente una certa burocratizzazione o almeno istituzionalizzazione. In effetti si tratta di una evoluzione osservabile in tutta la storia a partire dal monachesimo, fenomeno che comincia come movimento privo di strutture giuridiche, ma deve poi trovare e trova delle regole e quindi anche il suo stato giuridico nella Chiesa. Lo stesso accade con i grandi movimenti del Duecento e soprattutto con il Francescanesimo che voleva essere semplicemente un risveglio del popolo di Dio e poi, quasi contro la volonta di san Francesco, dovette trovare anche forme giuridiche. Lo stesso succede anche oggi. (...) Ma anche loro cominciano a capire che una certa struttura e necessaria, che una struttura ovviamente limita in qualche modo il dinamismo iniziale, ma d'altra parte canalizza anche le forze e cosi consente anche un effetto pio ordinato e aiuta l'integrazione nell'insieme della vita della Chiesa, della parrocchia e nella diocesi>> (J. RATZINGER Dialogo con il cardinale Joseph Ratzinger, en PONTIFICIUM CONSILIUM PRO LAICIS, I movimenti ecclesiali nella sollecitudine pastorale dei vescovi, Libreria Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 2000, 228-229).

(2) <<dobbiamo soltanto stare molto attenti per evitare che l'istituzione diventi un'armatura che alla fine schiaccia la vita e fare il possibile perche l'elemento istituzionale resti per cosi dire semplice m modo che non spenga lo Spirito>> (J. RATZINGER, Dialogo con il cardinale Joseph Ratzinger, cit., 229). La traduccion es nuestra.

(3) <<Dichas formas deberan considerarse atentamente, evitando supuestos que no tengan en adecuada consideracion tanto los principios fundamentales del derecho como la naturaleza y las peculiaridades de las diversas realidades carismaticas>> (congregacion para la doctrina de la Fe, Carta Iuvenescit Ecclesia, 15 mayo 2016, n. 23).

(4) En toda realidad eclesial debe estar viva la conciencia de formar parte de la Iglesia, y en consecuencia, de estar al servicio de la unidad. Cada don del Espiritu, como son los movimientos eclesiales, lo es para la Iglesia, y en consecuencia los miembros de los movimientos deben necesariamente procurar la comunion en la Iglesia con los Pastores, sucesores de los Apostoles. Cfr. J. RATZINGER, Dialogo con il cardinale Joseph Ratzinger, cit, 32-235, e Idem, I Movimenti ecclesiali e la loro collocazione teologica, en PONTIFICIUM CONSILIUM PRO LAICIS, I movimenti nella Chiesa. Atti del Congresso mondiale dei movimenti ecclesiali, Roma, 27-29 maggio 1998, Libreria Editrice Vatica na, Citta del Vaticano 1999, en particular la parte III. Distinzioni e criteri, 47-51.

(5) Tanto J. Beyer como G. Ghirlanda subrayaron ya en los anos 80 y 90 del siglo pasado la presencia de estos problemas. Cfr. J. BEYER, I movimenti ecclesiali, Vita consacrata 23 (1987) 143-156, Idem, Il movimento ecclesiale: questioni attuali, Vita consacrata 26 (1990) 483-494; G. GHIRLANDA, Questioni irrisolte sulle associazioni dei fedeli, Ephemerides Iuris canonici 49 (1993) 73-102. Me he ocupado del tema, con soluciones en parte distintas de las propuestas por los autores citados, en Canonical dimensions of the new charisms and ecclesial movements, Philippine Canonical Forum 4 (2002) 37-74.

(6) Otro problema es la configuracion de la entrega total a Dios en los movimientos: ?estamos ante una consagracion verdadera por la que el fiel se convierte en fiel de vida consagrada? Sobre este tema vid. L. NAVARRO, Aspeaos canonicos de la consagracion, en M. BLANCO--B. CASTILLO J. A. FUENTES--M. SANCHEZ LASHERAS (coords.), Ius et iura. Escritos de Derecho Eclesiastico y de Derecho Canonico en honor del profesor Juan Fornes, Comares, Granada 2010, 807-828 y la bibliografia alli citada. Mas recientemente se ha ocupado del tema, A. GANCI, La questione della consacrazione dei fedeli nei Movimenti Ecclesiali. Stato attuale e prospettive future, Roma 2018.

(7) Los movimientos no son realidades que surgen desde abajo, de la decision de los fieles de unir sus fuerzas para conseguir un fin. La iniciativa proviene de lo Alto: es el Espiritu el que dona el carisma. <<Si el Senor nos da nuevos dones, debemos estar agradecidos, aunque a veces sean incomodos. Y es algo hermoso que, sin iniciativa de la jerarquia, con una iniciativa de la base, como se dice, pero tambien con una iniciativa realmente de lo Alto, es decir, como don del Espiritu Santo, nazcan nuevas formas de vida en la Iglesia, como, por otra parte, han nacido en todos los siglos>> (BENEDICTO XVI, Disamo en el encuentro con los parrocos y el clero de la diocesis de Roma, 22 febrero 2007, in http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/ es/speeches/2007/february/documents/hf_ben-xvi_spe_20070222_clergy-rome.html).

(8) <<La forma juridica mas simple para el reconocimiento de las realidades eclesiales de naturaleza carismatica es actualmente la de Asociacion privada de fieles (cfr. Codigo de Derecho Canonico, cann. 321-326; Codigo de los Canones de las Iglesias Orientales, cann. 573, [seccion] 2-583). Sin embargo, es bueno considerar atentamente tambien las otras formas juridicas con sus propias caracteristicas especificas, como por ejemplo las Asociaciones publicas de fieles (cfr. Codigo de Derecho Canonico, cann. 312-320; Codigo de los Canones de las Iglesias Orientales, cann. 573, [seccion] 2-583), las Asociaciones de fieles "clericales" (cfr. Codigo de Derecho Canonico, can. 302), los Institutos de vida consagrada (cfr. Codigo de Derecho Canonico, cann. 573-730; Codigo de los Canones de las Iglesias Orientales, cann. 410-571), las Sociedades de Vida apostolica (cfr. Codigo de Derecho Canonico, cann. 531-746; Codigo de los Canones de las Iglesias Orientales, can. 572) y las Prelaturas personales (cfr. Codigo de Derecho Canonico, cann. 294-297)>> (CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta luvenescit Ecclesia, cit, nota 116).

(9) Sobre las asociaciones de fieles y la normativa canonica, cfr. Ll. MARTINEZ SLSTACH, Las asociaciones de fieles, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor (Navarra) 2016; J. AMOS, Associations of the Christian Faithful in the 1983 Code of Canon Law: a canonical Analysis and Evaluation, Washington 1986; W. SCHULZ, Der neue Codex und die kirchliche Vereine, Bonifadus, Paderborn 1986; W. AYMANS, Kirchliche Vereinigungen, F. Schoningh, Paderborn 1988; L. NAVARRO, Diritto di associazione e associazioni di fedeli, Giuffre, Milano 1991; GRUPPO ITALIANO DOCENTI DI DIRITTO CANONICO (a cura di), Fedeli, associazioni, movimenti, Glossa, Milano 2002, 127-265; V MARANO, Il fenomeno associativo nell'ordinamento ecclesiale, Giuffre, Milano 2003; G. Rivetti, 11 fenomeno associativo nell'ordinamento della Chiesa tra liberta e autorita, Giuffre, Milano 2008; J. A. FUENTES (ed.), Las asociaciones de fieles. Aspeaos canonicos y civiles, Eunsa, Pamplona 2011; y Esperienze associative nella Chiesa. Aspetti canonistici, civili e fiscali, Libreria Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 2014.

(10) Cfr. can. 299 [seccion] 1.

(11) Cfr. G. FELICIANI, La partecipazione di altri credenti alla vita delle associazioni cattoliche, en PONTIFICIUM CONSILIUM PRO LAICIS, Ecumenismo e dialogo interreligioso: il contributo dei fedeli laici, Citta del Vaticano 2002, 163-168; y L. NAVARRO, <<Asociacion de fieles>>, en J. OTADUY --A. VIANA J. SEDANO (eds.), Diccionario General de Derecho Canonico, I, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor (Navarra) 2012, 524-525 (en adelante, DGDC).

(12) Por ejemplo, son asociaciones publicas la Comunidad del Emmanuel y la Comunidad de San Egidio.

(13) Las funciones de vigilancia y control que lleva a cabo la autoridad eclesiastica constituyen la alta direccion prevista por el CIC.

(14) Cfr. can. 298 [seccion] 1.

(15) En el proceso de revision del CIC de 1917, junto al actual canon 302 se penso en una normativa mas compleja que preveia tanto la incardinacion de clerigos como la presencia de laicos en las asociaciones clericales. Pero se acabo por abandonar esas previsiones y se mantuvo solo el canon 302. Vid. L. NAVARRO, Sub c. 302, en Comentario exegetico al Codigo de Derecho Canonico, II, Eunsa, Pamplona 2002, 443-445; y R. RODRIGUEZ-OCANA, Las asociaciones de clerigos en la Iglesia, Eunsa, Pamplona 1989, 247-254 y 257-269.

(16) <<Talune Associazioni clericali sentono l'esigenza di poter incardinare alcuni o tutti i membri, a seconda delle situazioni, per assicurare la stabilita del loro carisma e l'efficacia operativa delle loro strutture" (...) "Per rispondere a tale legittima esigenza, I'll gennaio 2008, il Santo Padre Benedetto XVI ha concesso alla Congregazione per il Clero il privilegio di poter concedere ad alcune associazioni clericali la facolta di incardinare i membri che ne fanno richiesta>> (Annuario Pontificio, 2018, Libreria Editrice Vaticana, 1850-1851).

(17) La asociacion clerical "Opera di Geso Sommo Sacerdote (Opus J.S.S.)", con estatutos aprobados el 22 de mayo de 2002, esta unida al movimiento Pro Deo et fratribus-Famiglia di Maria, cfr. Annuario Pontificio, 2018, cit., 1671. Recientemente, el 15 de agosto de 2017, la Congregacion para el clero ha erigido la Asociacion clerical de la Comunidad del Emmanuel para los clerigos de la Comunidad del Emmanuel. En la misma fecha ha aprobado su Estatuto. Hay otras asociaciones clericales con facultad de incardinar clerigos, pero no son parte de un movimiento. Son las siguientes: la Communaute Saint Martin, la Societe Jean-Marie Vianney y la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazon de Jesus (Sodalitas Sacerdotum Operariorum Dioecesanorum Cordis Iesu). Cfr. Annuario Pontificio, 2018, cit., 1671.

(18) Cfr. cann. 573-730. Sobre la vida consagrada, cfr. V. DE PAOLIS--V MOSCA, La vita consacrata nella Chiesa, Marcianum Press, Venezia 2010; y T. RINCON-PEREZ, La vida consagrada en la Iglesia latina: estatuto teologico-canonico, Eunsa, Pamplona 2001.

(19) En estas realidades se plantea el problema de si las personas casadas pueden pertenecer a titulo pleno. De hecho, segun la ex. ap. Vita Consecrata, los fieles casados no pueden formar parte de estos institutos. Cfr. SAN JUAN PABLO II, ex. ap. Vita Consecrata, 25 marzo 1996, n. 62.

(20) Cfr. cann. 731-746. Sobre el tema, vid. A. D'AURIA, Le societa di vita apostolica, en GRUPPO ITALIANO DOCENTI DI DIRITTO CANONICO (a cura di), La vita consacrata nella Chiesa, Glossa, Milano 2006, 169-194.

(21) A pesar de algunas incertezas en la doctrina, motivadas sobre todo por la colocacion sistematica de las prelaturas personales en el CIC 1983, algunos estudios mas detallados subrayan la distincion entre las asociaciones y las prelaturas personales, indicando que se trata de entes de naturaleza claramente diversa. A. STANKIEWICZ, Le prelature personali e i fenomeni associativi, en S. Gherro (a cura di), Le prelature personali nella normativa e nella vita della Chiesa, Venezia-Scuola Grande di San Rocco, 25 e 26 giugno 2001, CEDAM, Padova 2002, 137-163. Sobre el Opus Dei como prelatura personal, cfr. san JUAN PABLO II, Const, ap. Ut sit, 28 noviembre 1982, A. DE FUENMAYOR--V. GOMEZ IGLESIAS--J. L. ILLANES, El itinerario juridico del Opus Dei: historia y defensa de un carisma, Eunsa, Pamplona 1989. Vid. tambien sobre el tema, Carta del Card. Baggio a mons. Alvaro del Portillo 17 enero 1983, sobre las prelaturas personales, Studia et Documenta 5 (2011) 379-380 (con nota de J. L. ILLANES, ibid., 369-378).

(22) Cfr. FRANCISCO, Estatuto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, 10 de abril de 2018, art. 7 [seccion] 2 (https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/05/08/d ic. html), y SAN JUAN PABLO II, Const, ap. Pastor Bonus, 28 de junio de 1988, art. 95 [seccion] 1 y art. 106 [seccion] 2. Cfr. M. DELGADO, Un nuovo dicastero per i fedeli laici, la famiglia e la vita, Ius Ecclesiae 28 (2016) 700-715.

(23) SAN JUAN PABLO II, Const, ap. Pastor Bonus, cit, art. 21.

(24) SAN JUAN PABLO II, Mensaje a los participantes en el Congreso mundial de los movimientos eclesiales (Roma, 27-29 mayo 1998, n. 4 (https://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/ es/speeches/1998/may/documents/hf_jp-ii_spe_ 19980527_movimenti.html).

(25) <<I movimenti nascono per lo pio da una personalita carismatica guida, si configurano in comunita concrete che in forza della loro origine rivivono il Vangelo nella sua interezza e senza tentennamenti riconoscono nella Chiesa la loro origine di vita, senza di cui non potrebbero sussistere>> (J. RATZINGER, I Movimenti ecclesiali e la loro collocazione teologica, cit., 47). La traduccion es nuestra.

(26) Es significativo que la ex. ap. Christifideles laici, para el discernimiento de los criterios de eclesia en las <<alidades agregativas, remite a los frutos: <<Los criterios fundamentales que han sido enumerados, se comprueban en los frutos concretos que acompanan la vida y las obras de las diversas formas asociadas; como son el renovado gusto por la oracion, la contemplacion, la vida liturgica y sacramental; el estimulo para que florezcan vocaciones al matrimonio cristiano al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada; la disponibilidad a participar en los programas y actividades de la Iglesia sea a nivel local, sea a nivel nacional o internacional; el empeno catequetico y la capacidad pedagogica para formar a los cristianos; el impulsar a una presencia cristiana en los diversos ambientes de la vida social, y el crear y animar obras caritativas, culturales y espirituales; el espiritu de desprendimiento y de pobreza evangelica que lleva a desarrollar una generosa candad para con todos; la conversion a la vida cristiana y el retorno a la comunion de los

(27) bautizados "alejados">> (SAN JUAN PABLO II, Ex. ap. Christifideles laici, 30 diciembre 1988, n. 30). Estos elementos se recogeran en los estatutos, constituciones y reglamentos del ente.

(28) Cfr. can. 219. Cfr. tambien A. D'AURIA, Liberta del fedele e scelta della vocazione, Urbaniana University Press, Citta del Vaticano 2012.

(29) Cfr. BENEDICTO XVI, Homilia en la celebracion de las primeras visperas en la Vigilia de Pentecostes. Encuentro con los movimientos y nuevas comunidades eclesiales, 3 junio 2006, en la que indica que "los movimientos eclesiales quieren y deben ser escuelas de libertad, de esta libertad verdadera" (http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/homilies/2006/documents/ hf_ben-xvi_hom_20060603_veglia-pentecoste.html).

(30) Todo fiel es libre de confesar los pecados al confesor que elija (cfr. can. 991). El principio segun el cual los superiores no deben escuchar las confesiones de sus subditos es una norma de prudencia que protege la libertad de los fieles. Cfr. can. 985, aplicado a los maestros de novicios y al rector del seminario. La unica excepcion legitima se da cuando el subdito pide espontaneamente al superior que le oiga en confesion. Cfr. can. 630 [seccion] 4 para los religiosos. En el ambito de la direccion espiritual se preve que el superior no puede inducir al religioso a abrir su conciencia. Cfr. tambien can. 719 [seccion][seccion] 3 y 4. Para los seminaristas, vid. cann. 240 y 246.

(31) El desarrollo de las sociedades en el siglo XX ha dado lugar a sistemas de asistencia social que garantizan un minimo a todos los ciudadanos y a todo ser humano. Se trata de conquistas sociales fruto en muchos casos de la aplicacion de la doctrina social de la Iglesia. Las contribuciones obligatorias al sistema sanitario nacional no son algo opcional para los ciudadanos ni, por tanto, para los miembros del movimiento. La legislacion estatal en estas materias resulta vinculante y por eso debe ser conocida y cumplida. Los movimientos eclesiales estan regulados por el derecho canonico, pero deben tener en cuenta las normas del derecho estatal, tanto en lo que se refiere a su reconocimiento, como en lo que se refiere al respeto de los derechos economicos, sociales y culturales de sus miembros. Cfr. ONU, Pacto internacional 'sobre los derechos economicos, sociales y culturales, 16 de diciembre de 1966.

(32) Para la vida religiosa esta previsto asi. Cfir. can. 702.

(33) Cfr. cann. 226 [seccion] 2, 774 [seccion] 2, 835 [seccion] 4, 867 [seccion] 1, 914. En estos canones se recogen obligaciones de los padres en la educacion humana y cristiana y su especial responsabilidad de favorecer la vida sacramental de los hijos.

(34) Sobre este aspecto vid. L. navarro, Aspeaos canonicos de la consagracion, cit., 824-826.

(35) En los estatutos del Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, se cita en el art. 7 [seccion] 2 un tipo de asociacion que podria ponerse en relacion con lo que acabo de indicar: las asociaciones de vida consagrada. No se dice que son, pero se las coloca junto a las ordenes terceras seculares y se determina que el Dicasterio para los laicos es competente solo en lo relativo a su actividad apostolica. Si se sigue la misma logica del art. 111 de la const, ap. Pastor Bonus, la ereccion y la aprobacion de estas asociaciones seria competencia de la Congregacion para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostolica. Ante ese articulo, Delgado se pregunta: <<quali siano queste cosiddette "associazioni di vita consacrata" di cui il Dicastero curerebbe soltanto la loro attivita apostolica. Sarebbero quelle erette con l'intento di divenire in fiituro un istituto di vita consacrata o una societa di vita apostolica? Oppure altre realta aggregative laicali i cui membri, in tutto o m parte, assumono i consigli evangelici?>> (M. DELGADO, Un nuovo dicastero..., cit. 713). No tenemos datos suficientes para dar respuesta adecuada pero, de haberla, deberia estar vinculada al discernimiento sobre el carisma: de vida consagrada o de vida secular. En este ultimo caso el carisma estaria mas cercano de ser expresion de la condicion bautismal y secular de los fieles, sin modificar su estilo de vida.

(36) ASOCIACION CLERICAL DE LA COMUNIDAD DEL EMMANUEL, Estatuto, aprobado por la Congre gacion para el Clero el 15 de agosto de 2017, Premisa e). Cfr. tambien su art. 8. Para la Fraternidad de Jesus, cfr. COMUNIDAD DEL EMMANUEL, Estatuto, aprobado por el Dicastero para los Laicos, la Familia y la Vida el 15 de agosto de 2017, Premisa e-1), 2. Tanto el estatuto de esta Asociacion clerical como el da la Comunidad del Emmanuel se encuentran en http://emmanuel.info/wpcontent/uploads/2018/05/Statuts-2017_-espagnols.pdf. Otra asociacion internacional de fieles preve que algunos miembros lo son mediante la pertenencia a otra asociacion. Es el caso de la Union del Apostolado Catolico. Los miembros de una sociedad de vida apostolica y de dos congregaciones pasan a ser miembros a iure de la Union. Cfr. Statutes, art. 27, in http://www.unionedellapostolatocattolico.Org/uploads/9/2/4/6/9246931/ _2008-general-statutes-complete-english-text_1.pdf.

(37) ASOCIACION CLERICAL DE LA COMUNIDAD DEL EMMANUEL, Estatuto, cit., art. 37.

(38) Cfr. ibid., Premisa d). Sobre el modo de unir diversos entes asociativos originados por el mismo carisma, escribi hace pocos anos que <<se la configurazione generale data al movimento e quella di associazione di fedeli, allora si dovra esigere questo requisito fondamentale: qualsiasi membro di qualsiasi parte del movimento deve essere membro dell'associazione. Cio significa che un membro di una societa di vita apostolica o di un istituto religioso dovra per forza essere membro dell'associazione pio larga e sara membro dell'istituto o societa finche sia membro della citata associazione. Tale requisito dovrebbe essere indicato nelle Costituzioni o Statuti dell'ente di incardinazione e sara anche accettato dal candidato a membro dell'istituto o societa. Quanto riguarda il carisma e le attivita comuni sarebbe governato dal movimento, mediante l'associazione comune. Quanto riguarda invece la vita e governo dell'istituto religioso o societa sara governato dai legittimi Superiori. Un'altra soluzione e stabilire una confederazione di enti che nel suo insieme costituisce il movimento. Il governo della confederazione deve garantire per tutte le parti la fedelta e l'unita del carisma. Cio comporta che nella composizione del governo centrale dovrebbero esserci rappresentanti dei diversi rami che compongono il movimento. Ogni parte o sezione accetta, nell'atto di chiedere di appartenere alla confederazione, che il governo centrale possa dare indicazioni e direttive riguardanti il carisma e anche orientamenti generali. Alla base della confederazione c'e la volonta libera di ogni parte (compresi anche Istituti di vita consacrata o Societa di vita apostolica) di sottoporsi in tale parte al governo della confederazione. Logicamente queste due soluzioni richiedono una forte volonta di collaborazione fra le diverse parti della Confederazione e fra i diversi tipi di membri dell'associazione comune>> (L. NAVARRO, Le forme assodative nel codice di diritto canonico, en Esperienze associative nella Chiesa..., cit, 35-36, nota 42).

(39) De ello me he ocupado en diversos momentos: L'incardinazione nei movimenti ecclesiali? Problemi e prospettive, en L. NAVARRO (a cura di), L'istituto dell'incardinazione. Natura e prospettive, Giuffre, Milano 2006, 219-260, La incardinacion de los clerigos de los nuevos movimientos asociativos, Ius Canonicum 48 (2008) 247-276; Clergy and New Ecclesial Movements, Studia Canonica 46 (2012) 375-400; <<Incardinacion>>, en DGDC, 4, 503-508. Vid. tambien F. COCCOPALMERIO, Il problema della incardinazione dei chierici nelle associazioni di fedeli, en Studi in onore di Carlo Guilo, I, Libreria Editrice Vaticana, Citta del Vaticano 2017, 45-54.

(40) En la Plenaria de la Congregacion para el Clero de 2017 se presento una Nota a proposito dell'mcardinazione dei membri chierici in Associazioni Pubbliche Clericali en la que se indican cinco criterios para discernir la concesion de esta facultad a una asociacion. Cfr. http://www.clerus.va/content/dam/clerus/Plenaria%202017/ 01p%20-%20Incardinazione.pdf.

(41) Tal madurez se manifiesta tambien en el numero de vocaciones al sacerdocio. Es significativo que en el momento de la ereccion de la asociacion clerical de la Comunidad del Emmanuel pertenecian a este movimiento 265 sacerdotes de 120 diocesis. Cfr. http://www.lavie.fr/religion/catholicisme/ ce-que-le-changement-de-statut-des-pretres-de-1-emmanuel-veut-dire-29-08-2017-84481_16.php.
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Author:Navarro, Luis
Publication:Ius Canonicum
Date:Dec 1, 2018
Words:11413
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