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Nuevos datos sobre el tesoro celtiberico de Monte Lejarza-Larrabezua (Vizcaya).

RESUMEN: Gracias a la documentacion original conservada en la Real Academia de la Historia ha sido posible reconstruir la composicion del tesoro de Monte Lejarza-Larrabezua (Vizcaya), hallado en 1767. Estaba formado por ciento veintiun denarios celtibericos, acompanados de joyas de plata, en su mayoria fragmentadas. 'Las monedas pueden ser identificadas como emisiones de las cecas de [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII], las mas representadas en los hallazgos atribuidos a epoca sertoriana de la mitad norte peninsular. Las piezas mas numerosas pertenecen a la emision de [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII], lo que podria indicar proximidad al lugar de acunacion. Algunas piezas de joyeria podrian identificarse con fragmentos de torques, arracadas, brazaletes y quizas fibulas, pero la mayoria con muy poca certeza. Tanto las monedas como las joyas recuperadas apuntan a estrechas relaciones con el mundo celtiberico.

Palabras clave. Tesoros celtibericos. Hallazgos monerales. Moneda celtiberica. Joyeria celtiberica. Circulacion monetaria.

ABSTRACT: Thanks to the original documentation preserved in the Real Academia de la Historia, it has been possible to rebuild the composition of the hoard of Monte Lejarza-Larrabezua (Biscay), found in 1767. It consisted of one hundred and twenty one celtiberian denarii, together with silver jewelry, most of them fragmented. The coins are identifiable as issues from the celtiberian mints of [TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII], the common at the coin hoards attribued to Sertorian dates from the North Lands of Spain. It must be noted that [TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII] pieces are the most represented in the hoard, suggesting a proximity to the mint origin of the issues. Some pieces of jewelry could be identified as neckring fragments, earrings, bracelets and perhaps fibulae, almost must of the silver pieces were uncertain objects. Both the coins and the retrieved jewelry point to close relationships with the celtiberian world.

Key words: Celtiberian Hoards. Coin-hoards. Celtiberian coinage. Celtiberian jewelry. Monetary circulation.

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New information about the Celtiberian hoard from Monte Lejarza-Larrabezua (Biscay)

El tesoro hallado en el Monte Lejarza de Larrabezua (Vizcaya) es conocido y citado desde hace tiempo en la bibliografia numismatica hispana, normalmente dentro del grupo de ocultaciones que se consideran relacionadas con los avatares sertorianos. Su descubrimiento se produjo en 1767, en el transcurso de unos trabajos forestales realizados en ese monte. Las noticias sobre las circunstancias de su hallazgo y, principalmente, sobre su composicion, se han ido repitiendo a lo largo del tiempo, sin que en ningun caso se haya podido dar una informacion completa sobre el contenido del tesoro, aparte de algunas generalidades como que estaba formado por denarios ibericos y joyas. A este respecto, la documentacion conservada en la Real Academia de la Historia aporta, una vez mas, interesantes datos que ayudaran a completar los pocos que poseemos sobre este hallazgo.

1. Historia de la investigacion

La primera noticia publicada sobre el tesoro de Larrabezua se debe a Juan Ramon Iturriza y Zabala, en su obra Historia General de Vizcaya, comprobada con autoridades, y copias de escrituras, y privilegios fehacientes en la cual se relaciona su poblacion y posesion perpetua por sus naturales, conservando su primitiva lengua, fueros, franquezas y libertades. Este trabajo se redacto en Berriz en 1785, pero permanecio inedito hasta su publicacion en 1884 en Barcelona, en una edicion prologada y anotada por Fidel Fita (Iturriza y Zabala, 1884: el manuscrito, conservado en la biblioteca de la Real Academia de la Historia --signatura 9-5577--, resulta mas util a la hora de identificar las piezas, ya que presenta una mayor exactitud en la transcripcion de los signos: Martin et al., 2004: 59-60).

Este manuscrito fue manejado por F. Zobel (1878: 196), quien alude al tesoro en su disertacion acerca de la escasa y relativa validez del estudio de la dispersion de hallazgos de una ceca como metodo para fijar su localizacion, e identifica los talleres a los que pertenecen los denarios a partir de la descripcion de Iturriza, clasificandolos segun el catalogo de Heiss (1870) (2).

E. J. Labayru, en su Historia General del Senorio de Bizcaya (1895, reed. facs. 1968:54 y Apendice 2, 832-834) da nuevas y valiosas noticias sobre el tesoro al reproducir un documento titulado Autos hechos d pedimento de D. Manuel Antonio Ortiz de Zugasti, vecino de la N. Villa de Bilbao ante D. Francisco de Bazaras, alcalde y juez ordinario de la N. Villa de Larrabezua, en razon de haberse hallado diferentes monedas atiguas y otras alaxas que se descubrieron dentro de la tierra, con motivo de haverse descubierto una zanxa en el monte llamado de Lexarza, perteneciente a la casa Principal de Zugasti en la calle de esta villa, ante M. Inocencio de Elorriaga, conservado en el Archivo de la casa de Nafarroa, de D. Francisco de Olano y Zugasti, en Amorebieta. En ellos se recogen, con todo lujo de detalles, las circunstancias del hallazgo de las piezas que formaban parte del tesoro. Incluso se aportan algunos datos acerca de los tipos de las monedas, como que llevaban en una de sus catas "[...] un caballo enjaezado con su ginete vestido al parecer de cota de malla con espada en mano en algunas de las piezas y en otras con lanza y al pie unos caracteres de letras que por no ser del estilo de las que al presente se usan ni aun de las de mucha antiguedad no se pueden leer su contenido y por la segunda cara la caveza de un hombre con su pelo enrizado barba larga y en ello de cota de malla, y a la parte posterior de la cabeza unos caracteres al parecer de guarismos romanos que tampoco se pueden leer su numero o indicacion en algunas de dichas monedas, en otras una media luna; en otras una O y en otras unas figurillas similidas a la M y A". A la luz de los conocimientos numismaticos actuales, nos es facil reconocer la descripcion de un conjunto de denarios ibericos posiblemente de las cecas de turiasu, sekobirikes y baskunes.

Un nuevo estudio lo realiza A. Aguirre Andres (1950:143-150), quien no aporta dato nuevo sobre la descripcion de Iturriza, aunque ya clasifica las monedas con los criterios mas modernos de Vives. Curiosamente, en esta publicacion aparecen dibujos y modulo de las piezas, lo que a priori podria hacer pensar que el autor las ha manejado directamente. Sin embargo, se trata de una mera deduccion de Aguirre a partir de las caracteristicas mas comunes que se conocen para las monedas de esas emisiones. Recientemente J. J. Cepeda, autor de varios estudios acerca de la circulacion monetaria antigua en el Pais Vasco, de nuevo a partir de la informacion aportada por Iturriza, describe ocho de los denarios que habrian formado parte del hallazgo (Cepeda, 1990: 37-38; 1997: 259-302). Se trataria de dos denarios de turiasu de la emision que lleva como simbolo de anverso las letras ka.s.tu. (Cepeda no. 80-81); dos de sekobirikes con simbolo creciente y. s (no. 86, 87); otro de arsaos con simbolo arado y delfin (no. 82); otro de bolskan con simbolo bo.n. (no. 83); uno mas de baskunes-benkota (no. 84) y finalmente un ultimo denario de arekorata con simbolo globulo (no. 85). Estos dos autores son quienes han hablado del tesoro con mas detalle, aunque a lo largo del siglo XX las menciones al hallazgo se han repetido en la bibliografia numismatica y en la referida a tesoros. Asi, aparece en recopilaciones como la de Raddatz (1969: 284) o en la obra de Garcia-Bellido y Blazquez (2001 : 164).

Como queda claro tras este repaso bibliografico, el conocimiento de este hallazgo es mas que escaso y, en algunos aspectos, confuso. Una vez mas, por suerte, la documentacion conservada en el Gabinete Numario de la Real Academia de la Historia, recientemente organizada y publicada por Martin, Cepas y Canto (2004), puede ayudarnos a completar en gran manera esta informacion, y merece la pena detenerse en los avatares por los que paso el estudio del tesoro de Larrabezua tras su llegada a la Academia para poder entender por que los datos nos han llegado de una manera tan parcial.

[FIGURA 1 OMITIR]

2. Documentacion referida al hallazgo

El expediente sobre el hallazgo de Larrabezua se conserva en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, en el archivo correspondiente al Gabinete Numario, con la signatura GN 1767/1. La primera noticia que llega a la Academia es un oficio procedente del Supremo Consejo de Castilla en el que se da noticia del hallazgo, el dia 16 de febrero de 1767, en el monte de Lejarza, de un tesoro de monedas y joyas de plata, del que ha informado Manuel Antonio de Zugasti, propietario del terreno. Esta institucion decide que el tesoro se incorpore al Museo de la Real Academia de la Historia y que se pague a su descubridor el valor intrinseco en plata de lo recuperado GN 1786/1 (2). La Academia acusa recibo de la noticia en las juntas del 6 y el 13 de marzo y responde al Consejo el 17 del mismo mes con las mas expresivas gracias (quizas sea este documento el borrador de carta conservado con la signatura GN 1767/1[3]).

En la junta del 3 de abril, segun se recoge en el Acta de la Sesion y en el documento GN 1767/1 (4), el director de la Academia informa de que, por mediacion de Vicente Ortiz de Zugasti, se le ha entregado una caja en la que se encontraba todo lo recuperado en el monte de Lejarza. Tambien se informa en dicha junta de que, entretanto, el senor Zugasti ha renunciado a recibir la recompensa ofrecida por su hallazgo y, desde el Consejo de Castilla, que actua como mediador entre el descubridor del tesoro y la Academia, se sugiere la conveniencia de que la Academia le envie el inventario e informe de las piezas recuperadas.

En el momento de la apertura de la caja, con fecha de 30 de marzo, se redacta un primer inventario de las piezas --GN 1767/1(5)-- destinado a S. M. el rey Carlos III por mediacion una vez mas del Consejo de Castilla en la persona de Vicente Ortiz de Zugasti (Fig. 1). En este inventario se cuenta que el hallazgo estaba compuesto por un total de 121 monedas, de las cuales 104 estan bien conservadas, cinco estan en peor estado, diez fraccionadas y el total se cierra con cuatro fragmentos. Ademas de los numismas, se describen con cierto detalle las piezas de joyeria que componian el tesoro.

[FIGURA 2 OMITIR]

Este documento, asi como la totalidad de las piezas, se pasan a D. Benito Martinez Gomez Gayoso para su estudio y valoracion, como se decide igualmente en la junta del 3 de abril. Como dato curioso, cabe anotar que, en la misma sesion, se decide solicitar mas informacion al descubridor del tesoro acerca de "si el sitio donde se hallaron estos monumentos tenia figura de sepulcro o de caverna, y si se encontraron juntos o separados, con las demas particularidades que se huviesen notado en dho. terreno". El informe de Gayoso se hace esperar unos meses, pues no volvemos a tener noticias del tesoro hasta la junta del 2 de octubre, en la que el censor informa de que ha devuelto los materiales tras su estudio y lee el dictamen que se le habia encargado en abril. Sin embargo, en esa junta no se aprueba el dictamen y se decide esperar a otra sesion --1767/10/02-- en la que se encuentre presente el director de la Academia, Pedro Rodriguez Campomanes. En la siguiente junta --1767/10/09-- se repite el dictamen de Gayoso, ya en presencia del director, y se decide que se pase a los revisores. Uno de estos revisores debio ser Jose Miguel de Flores y la Barrera, quien, en la junta del 16 de ese mismo mes de octubre, informa de que esta terminando de evaluar el tesoro y los documentos.

Tambien se encuentra en la Academia un informe sobre el contenido del tesoro redactado por el padre Martin Sarmiento, en junio de 1767, documento del cual se conservan original y copia en el Gabinete Numario --GN 1767/1 (6,7)-- (Fig. 2), y sobre cuyo contenido hablare a continuacion, pero antes voy a permitirme exponer algunos datos que considero curiosos sobre el. Se trata de un trabajo redactado en el periodo durante el cual el tesoro de Monte Lejarza se encuentra en poder del Sr. Gayoso, a quien se habia encargado la elaboracion del informe sobre el hallazgo, dictamen que, como quedo constancia, no obtuvo en principio la aprobacion de la Academia. Quizas merezca la pena recordar que el padre Martin Sarmiento no fue nunca academico, incluso fue parte interesada en la polemica que se origino en 1751 cuando fue designado Cronista de Indias en detrimento de la Real Academia, a quien habia sido otorgado este titulo "de futura" en 1744 (Rumeu de Armas, 2001: 22-23). Su linea investigadora tampoco estuvo especialmente dirigida a la Antiguedad ni a la Numismatica, si bien dedico algunas paginas a descifrar la escritura iberica recogida en las monedas, como se constata en manuscritos suyos conservados en la biblioteca de la Academia (Abascal y Cebrian, 2006: 436). Igualmente llamativo es que en las actas de sesiones no se cita en ningun momento este documento ni a su autor.

Pero Sarmiento tuvo, sin duda, la oportunidad de manejar directamente los materiales del tesoro. Su disertacion discurre principalmente acerca del desciframiento de las leyendas y sobre las monedas procedentes de Larrabezua nos dice que solo existen tres o cuatro inscripciones diferentes. De entre los 121 numismas recuperados, el autor separa varios grupos de leyenda "homogenea". El primero de ellos lo forman un conjunto de 60 piezas que presentan en exergo la leyenda [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]. El segundo, en el que engloba 32 monedas, lleva la leyenda [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]. Un ultimo grupo, formado con las restantes 29 piezas, ostenta la inscripcion [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII]. De estas ultimas, sin embargo, dice que son todas homogeneas, excepto unas 3 o 4, por lo que queda abierta la posibilidad de que se encontrara representada alguna otra ceca en el hallazgo. Sobre las joyas, nos dice que eran 32 o 33 piezas, entre fragmentos y piezas enteras y que pesaban una libra y media, lo que equivale a, aproximadamente, 790 g, y, en conjunto con las monedas, alcanzaba las dos libras y media, esto es, 1.250 g. Este peso parece bastante real si calculamos que las monedas (aproximadamente 121 denarios celtibericos) pesarian una libra (460 g), lo que supone alrededor de 3,8 g por pieza.

A la vista de la documentacion recuperada, podemos ir ya recopilando los datos que pueden darse por ciertos. En primer lugar, el hallazgo del tesoro se produjo en 1767 y no en 1777, error posiblemente de transcripcion que podria provenir del documento judicial recogido por Labayru, en cuya primera linea aparece mal escrita la fecha, a pesar de que figura correctamente en lineas posteriores. El lugar exacto del hallazgo fue el monte Lejarza, en el municipio de Larrabezua (Vizcaya), por lo cual por ambos nombres puede ser conocido. Las distintas grafias del oronimo Lejarza, Lejarra, Lejaiza, que se han utilizado en alguna ocasion como un indicio mas de la dudosa fiabilidad del hallazgo (Dominguez, 1991: 190), no son sino malas lecturas de los textos manuscritos. Mas complicado se presenta fijar el numero exacto de monedas encontradas: en el auto ya citado que reproduce Labayru se dice que se encontraron 127 piezas: "en junto 124 monedas mas las tres que el mismo [Manuel Antonio de Zugasti] recogio al acudir a la segunda pesquisa o registro". En el primer inventario que se realiza al abrir la caja con las piezas en la Academia, se habla de 121 monedas, aunque se especifica que 104 estan bien conservadas, cinco no tanto, diez quebradas y cuatro pedacitos de ellas, lo que haria un total de 123 piezas. El numero 121 se repite en todos y cada uno de los documentos de la Academia relacionados con el hallazgo, por lo que es muy posible que los cuatro fragmentos se computaran como dos piezas (3). Que el tesoro fue recuperado en su totalidad lo prueba la narracion del descubrimiento, recogida en el auto judicial con todo lujo de detalles, ya que se volvio sobre el terreno y se cribo la tierra en busca de mas materiales, del mismo modo que las diligencias administrativas aseguran tambien que el hallazgo llego completo a la Academia.

3. Las joyas

Sin duda, la aportacion mas interesante de todos estos documentos es la informacion que nos proporcionan sobre la composicion del tesoro y que, en el caso de las joyas, nunca se habia abordado. La identificacion de las piezas de joyeria que componian el tesoro de Larrabezua se ha realizado a partir principalmente de dos documentos: el listado de piezas que se recibieron en la Real Academia de la Historia --GN 1767/1(5), cuya transcripcion puede consultarse en el Apendice I-- y el informe realizado por el padre Sarmiento, aunque este ultimo, a diferencia de lo que sucede con las monedas, es mucho menos exhaustivo. Habla en general de dijes, en el sentido de joyas normalmente pequenas destinadas a mujeres y ni, y diserta sobre su uso como adorno en distintas partes del cuerpo: orejas, garganta, brazos, piernas, etc. Sin embargo, su descripcion se limita solo a seis piezas, de las cuales nos ha sido imposible identificar a cual de las referidas en el inventario de la Academia corresponde su mencion a "[un circulo] duplicado, y presenta una trompa de caza. Esta tiene cinco presillas, o correderas, y en cada una hay unos garabatos, que algunos creen letras, y yo los creo dibujos. Acaso seria un amuleto para colgar a los ninos contra la fascinacion".

El resto de documentacion conservada sobre el conjunto, como el Auto de hechos ... recogido por Labayru, apenas recoge algunas generalidades como el hallazgo de "una cadena [...] de plata travajada con un engarze extraordinario del grueso de un dedo regular y cosa de una cuarta de largo; otras dos varillas enroscadas del mismo largo a corta diferencia, otras dos piezas pequenas a manera de medias lunas o sortijas enlazadas y otras piezas menudas extraordinarias".

A la parquedad de las descripciones hay que anadir la indudable dificultad que supone entender el lenguaje utilizado en ellas y cotejarlo con los terminos actuales. En este sentido, hay que resaltar que nos encontramos ante uno de los primeros informes, si no el primero, realizado en Espana sobre joyas celtibericas, ya que la historiografia sobre este tipo de piezas parece no remontarse mas alla de fines del siglo XIX (Manso y Rodero Riaza, 2002: 87). Los documentos que estamos manejando son mas de un siglo anteriores, cuando no existian estudios ni bibliografia sobre el tema, lo que dificulto en su momento la elaboracion del trabajo y hoy en dia nos impide tener elementos de comparacion a efectos del uso de determinado lexico.

Con todo ello, hemos creido distinguir distintos tipos de joyas entre las treinta y cinco piezas que parecen documentarse en total entre objetos completos y fragmentos. En la Figura 3 se sintetiza la composicion del tesoro a partir de la informacion de la documentacion, adjudicando un numero a cada una de las piezas segun el orden en el que aparecen en el inventario de la Academia --GN 1767/1 (5)--, a fin de facilitar su identificacion en el texto y para futuros estudios.

3.1. Cadenas

1. "Una cadena como de una quarta de largo y de un dedo de grueso, en cuyos remates hay dos roscas retorcidas, una mayor que otra iendo en disminucion hasta los cabos que se abrazan con dos ganchos". Esta pieza debia ser la pieza mas destacada del tesoro, puesto que aparece mencionada en todos los documentos y asi cabe identificarla con la "cadena del mismo metal, de un engarce o lavor extra-ordinario, del grueso de un dedo y longitud de una quarta", que se menciona en el documento enviado por Ignacio de Igareda --GN 1767/1(2)--, y en el auto de hechos que recogio Labayru (1968:632 y ss.). Puede ser la misma pieza que el P. Sarmiento describe como "Cadena torcida como maroma que tiene seis lizos y un palmo de largo, y en los extremos una argolla para prender una cinta". El termino lizo era utilizado en el siglo XVIII para designar "los hilos con que los tejedores dividen la seda o estambre, para que pueda pasar la lanzadera con la trama" (Diccionario RAE, edicion 1780).

En un principio podria pensarse en una cadena del tipo de las que aparecen en algunos tesoros de la meseta Norte como Palencia, Roa, etc., que rematan en una arandela y que pueden considerarse una de las piezas tipicas de estos tesoros celtibericos (Delibes et al., 1993: 439). Sin embargo, estas cadenitas no llegan en ningun caso a la longitud de una cuarta que se da para la pieza de Larrabezua y ademas estan realizadas en oro (Delibes et al., 1993:439 y ss.). En cambio, fragmentos de cadena con un trenzado muy elaborado y realizadas en plata se han documentado entre las piezas de los tesoros de Driebes (Guadalajara) (Raddatz, 1969: 220, lam. 17), Pozaleon (Jaen) (Raddatz, 1969: 238, lam. 2) o Pozoblanco (Cordoba) (Raddatz, 1969: 242, lam. 47).

Otra posibilidad es que se trate de un torques del tipo en el que los hilos se retuercen a modo de soga o maroma, cuyos extremos estarian acabados en sendas anillas o ganchos. Este tipo de torques se conocen en los tesoros de Mengibar (Raddatz, 1969:108 y s., lams. 25,7 y 26,3) y de Los Villares (Jaen) (Raddatz, 1969: lam. 4,2), cuyo precedente se encontraria en el tesoro iberico de Javea (Alicante) (Raddatz, 1969:108). Efectivamente, en estas piezas se da un trenzado de los hilos que forman el torques --ocho en el caso de Javea o seis en el de Los Villares-- a modo de cadeneta, sin embargo, el hecho de que en ninguno de los documentos se denomine a esta pieza como circulo y se de su tamano como longitud y no como diametro, al contrario de lo que sucede en otras del mismo inventario, asi como su pequeno tamano, me hace inclinarme por la posibilidad de que se trate de una cadena o, en todo caso, de un fragmento de torques.

10-11. "Dos pedazos de cadena delgada iguales, de media cuarta de largo cada una'. Deben ser las mismas piezas a las que se refiere el P. Sarmiento como "dos cadenas de 4 lizos torcidos". El uso de la palabra cadena nos remite a las mismas consideraciones hechas para la pieza anterior: podriamos estar ante dos fragmentos de cadenita o ante dos fragmentos de torques.

3.2. Brazalete

2. "Una rosca de vuelta y media hueca del grueso de un junco con seis abrazaderitas dos vueltas y movibles, y las cuatro pegadas". La descripcion como "rosca de vuelta y media ... del grueso de un junco" hace suponer que se trate de un brazalete de seccion cilindrica (Raddatz, 1969: lams. 3, 3-5, 6, 10-11, 28,1, 30,5, 52, 54,1-2, 65,3, 67,1, 79,3, etc.). Sin embargo, se indica que es "hueca", lo que deja abierta su interpretacion tipologica, que quizas se podria relacionar con los supuestos fragmentos de torques huecos aparecidos en el tesoro de Padilla de Duero (Delibes et al., 1993: 403, fig. 3,12-13), pero tambien queda muy incierta la expresion de que ofrece "seis abrazaderitas dos vueltas y movibles, y las cuatro pegadas". Quizas esta pieza sea la misma que Sarmiento describe como "[un circulo] muy grande, con casi un Xeme de diametro y que se puede unir y separar. No creo que sea arracada, sino brazalete" (4). De ser asi, las abrazaderitas movibles serian las que permitirian la apertura de la pieza, tal y como sucede en el torques de Sagrajas (Badajoz), con un cierre por sistema machihembrado (Garcia Vuelta, 2002: 100) aunque este se fecha en el Bronce Final. Las otras abrazaderas podrian ser decoracion a modo de pequenas molduras, como se constata en algunos torques de varilla, como el no. 3 del tesoro de Padilla I y que por su bajo peso parece estar hueco (Delibes et al., 1993: 423). En el caso de que estuvieramos hablando de un torques, se trataria de una pieza de un tamano pequeno (De la Bandera, 1996:646 y s.).

3.3. Arracadas

En la descripcion de piezas se habla de varios anillos o sortijas. De los primeros se dice que son dos anillos enlazados, cuyo cierre remata en puntas, mientras que otros dos estarian sueltos, uno de ellos roto, ambos con "hechura de corazon". Parece posible identificar estas dos piezas con las descritas en el Auto de hechos recogido por Labayru (1968: 833-4) como "dos piezas pequenas a manera de medias lunas o sortijas enlazadas". A pesar de esta somera descripcion, parece mejor pensar en arracadas que en anillos.

3-4. "Dos sortijas o anillos enlazados, cuyo cierre remata en puntas". Pudiera tratarse de anillos, tal como se indica, pero el hecho de que sean dos piezas y esten "enlazados" y con el "cierre en punta,' permite interpretarlos como una posible pareja de arracadas, como las que se conocen en alguno de los tesoros celtibericos, en los que en ocasiones han aparecido enlazadas (Raddatz, 1969: lam. 15,243; Delibes et aL, 1993: 414), como se indica en este caso. Como de su forma no se indica nada, cabe suponer que serian simples, sin adorno alguno, como las que se conocen de oro y de plata (Raddatz, 1969: lams. 42,5-6, 70,5-8, 53,12-21, fig. 13a,3-11) (5).

5-6. "Dos sortijas o anillos sueltos y el uno quebrado en hechura de corazon ambos". Una de estas piezas debe ser la que el P. Sarmiento senala en su analisis de este tesoro como "circulo ... menor, que sirvio de zarcillo o ajorca". Segun la descripcion, parece tratarse de anillos, pero su descripcion asociada a los anteriores y la forma de "corazon" de uno de ellos inclina a pensar que tambien en este caso se trate de arracadas. Quizas esta forma de corazon pueda sugerir algun tipo de remate en racimo o triangular, tipo habitual en los tesoros celtibericos.

3.4. Fibulas

A pesar de la incertidumbre de la identificacion de las piezas, creo que muchas de ellas podrian identificarse con fibulas de distintas tipologias. En el orden del inventario, parecen distinguirse dos grupos, no esta claro si por tamano o por forma, pero se describen juntas las piezas 7 a 9 y despues las numero 12 y 13.

7. "Una pieza torneada hueca que hace dos divisiones redondas, cuyo remate esta quebrado y la acompana con una cintica atada y en cada division cuatro pitones huecos". La poca claridad de esta descripcion hace muy dificil interpretar de que objeto pudiera tratarse, en consecuencia, no se debe excluir que tambien pudiera tratarse de algun tipo de brazalete o torques.

8. Una pieza "torneada en tres divisiones y por remate un ganchito cuya pieza es la mitad de su obalacion". A partir de esta descripcion tan confusa cabe realizar las mismas consideraciones que sobre la pieza anterior, aunque la mencion al remate con un "ganchito" puede remitir a algun tipo de fibula.

9. Una pieza "en hechura de calabaza, la mayor parte hueca y abierta por un lado, de donde sale un pedestalito que arroja fuera un alambre grueso". Esta es una de las descripciones que ofrece una mayor dificultad, especialmente por el termino "hechura de calabaza", pero la mencion a un "alambre grueso" y un "pedestalito" que sale de un lado me hace pensar en una fibula de pie vuelto.

12. "Una pieza pequena torneada entres divisiones, cuyo remate es una rosquita pequena de alambre de siete vueltas, cuya presa esta abierta por un lado". A pesar de la poco clara descripcion, quizas nos encontramos ante una fibula, como indica el pequeno tamano y el que se hable de una presa abierta por un lado (6).

13. "Otra pieza un poquito mayor de la misma clase (que el no. 12), cuyos remates uno es de alambre ensortijado que hace dos divisiones y concluye en un palito del mismo alambre, y el otro cerrado en cuadratura, entrando en un canoncito que tiene en lo interior dha. pieza". En este caso parece mas claro que nos encontramos ante otra fibula, ya que parece describirse el cierre: "un alambre [...] entrando en un canoncito". Podriamos encontrarnos ante una fibula en la que el alambre ensortijado en dos divisiones podria interpretarse como el resorte del que surge la aguja de la fibula, como sucede en las fibulas de bucle (7).

3.5. Fragmentos de torques

14. "Un hilo de alambre recio, de cuatro dedos de largo, al que estan enroscados dos hilos de alambre del mismo grueso rematando en el medio uno de sus cabos con una palita convexa, y el otro en el mismo hilo". Puede tratarse del extremo fragmentado de un torques de alambres retorcidos, tipo documentado en numerosos hallazgos y muy caracteristico de los tesoros celtibericos (Raddatz, 1969: 103-4 y cuadro I; Delibes y Esparza, 1989:112), aunque la descripcion haria pensar que se trate de un torques cuyo extremo esta formado por un vastago sin retorcer al que se sueldan los alambres retorcidos, como los recuperados en los tesoros jiennense de Libisosa (Raddatz, 1969: lam. 23,1-2), Mengibar (id.: lams. 25,7, 26,2 y 4), Santiago de la Espada (id.: lam. 56,2 y 4), Santisteban del Puerto (id.: lams. 66,2 y 4, 67,2, 68,1) y Mogon (id.: lam. 28,2-4), ademas de en Pozoblanco (Cordoba) (id.: lam. 49,2), Orellana la Vieja (Badajoz) (id.: lam. 33,1), Palencia (id.: lam. 34,2) y en los hallazgos portugueses de Chao de Lamas (Coimbra) (id.: lam. 89,2), Indanha (Castelo Branco) (id.: lam. 93,1), Monsanto de Beira (id.: lam. 95,1 y 4), etc.

21-22. "Dos pedacitos de torcido de alambre grueso de tres dedos de largo y hechura misma de las roscas que penden de la cadena grande". Deben considerarse como fragmentos de torques, partidos seguramente para utilizarlos como plata, como los fragmentos del Tesoro de Driebes (Guadalajara) y de Valeria (Cuenca) (Raddatz, 1969:54 y ss., lams. 12,113-128 y 13,131-177; 266, lam. 81,2).

3.6. Colgantes

22-23. "Dos piezas en hechura de botones, la una quebrada, redondas del tamano de medio peso duro figuradas en cuatro cuarterones y en cada uno tres figuras de relieve'. Debe tratarse de colgantes o discos decorativos, como los de los tesoros de Driebes (Raddatz, 1969: lam. 47,1-8), Salvacanete (id.: lams. 50,5-6, 51,4-5, 53,1) o Almadenes de Pozoblanco (Cordoba) (Raddatz, 1969:238 y ss., lams. 46, 47).

3.7. Fragmentos

23-35. "Trece fragmentos pequenitos quebrados de las piezas anteriores". Como se indica, se trata de pequenos fragmentos de joyas como las anteriores, caracteristicos de tesoros como los de Driebes (Raddatz, 1969: lam. 7,21) o Valeria (id.: lams. 81-82), cuyo contenido puede considerarse como Hacksilber o plata con funcion de "moneda" por el valor de su metal al peso (Hildebrandt, 1993:161 - 189), como confirma el hecho que, de las 121 monedas celtibericas halladas conjuntamente, diez de ellas estaban "quebradas" y cuatro eran "pedacitos". Estos fragmentos de plata tampoco eran desconocidos en los tesoros celtibericos, como ha podido constatarse en Arrabalde 2 (Delibes et al., 1996: 22).

3.8. Sin identificar

17-20. "Cuatro piececitas pequenas iguales, una maltratada. Torneadas en hueco en tres divisiones". Se trata de una descripcion muy pobre y de la que solo podemos decir que quizas la mencion de que sean piezas torneadas en hueco y en tres divisiones pueda relacionarlas con las piezas 7, 8 o 12, que hemos considerado posibles fibulas.

En resumen, nos encontramos ante un tesoro compuesto por 35 piezas de plata, en su mayoria fragmentarias, y del que, a pesar de conservarse el inventario redactado en el momento de su donacion a la Academia, apenas podemos decir nada. El conjunto estaria formado por diversas piezas de joyeria, parece que de pequeno tamano, puesto que las medidas mayores que se nos dan son la de un jeme de diametro para una pieza "circular", lo que equivale a unos 12 cm, que podria ser el diametro de un torques pequeno, y la pieza mas destacada del conjunto, tal y como se recoge en todos los testimonios, es una cadena cuya longitud no llega a un palmo. Sin embargo, el peso de las joyas es considerable, puesto que estamos hablando de libra y media, aproximadamente 790 g. Este peso es bastante superior al constatado en los tesoros mesetenos con los que estamos estableciendo comparaciones: algo mas de 500 g en Padilla 3 (Delibes et al., 1993:421 y ss.); c. 300 g en Padilla 2 (Delibes y Esparza, 1989:111); algo mas de 100 g en Palenzuela; o los escasos 25 g de Roa. Sin embargo, el tesoro de Arrabalde 1 alcanza los 6 kg (Delibes y Esparza, ibidem.). El numero de piezas tambien supera lo que es habitual en las tesaurizaciones de la Meseta, donde solo los mayores (Arrabalde 1, Palencia 2 y 3) superan la veintena de piezas (Delibes y Esparza, 1989: 111), aunque la relacion entre numero de joyas y peso total no es directa y depende del tamano --valga como ejemplo el caso de Padilla 3, en el que las cinco piezas que lo componen superan el medio kilo de peso-- algo que en el caso de Larrabezua no se puede determinar por la incertidumbre que tenemos a la hora de identificarlas.

De entre las piezas catalogadas, las que podemos identificar con mayor precision son las dos parejas de arracadas, que posiblemente serian del tipo mas sencillo, sin ningun tipo de apendice. Sobre el resto solo cabe formular propuestas con mayor o menor base: creemos bastante posible hablar de brazalete en el caso de la pieza no. 1, por su tamano, y de fragmentos de torques en el caso de los pedazos de torcido de alambre (no. 14, 21 y 22). Mucho mas insegura es la identificacion de las posibles fibulas y colgantes, lo que nos hace afirmar con el P. Sarmiento "[...] y a este tenor son los demas dijes, cuyo uso no entiendo, ni tampoco debo gastar el tiempo en conjeturas sin fundamento" (GN 1767/l [5]).

En cualquier caso, y como ultima elucubracion, si la composicion que proponemos fuera cierta, no desentonaria con la de otros tesoros descubiertos en la Meseta Norte, como los de Roa I --formado por denarios ibericos, dos arracadas y dos cadenitas-(Monteverde, 1949:377 y ss.; Raddatz, 1969:243 y s.), Padilla I y II (Delibes et al., 1993:397 y ss.) --de nuevo denarios, arracadas, algun brazalete, torques en el primero de ellos, fragmentos de piezas ...--.

4. Las monedas

4.1. Composicion por cecas

Todos los autores que hablan de las piezas aportan algunos datos coincidentes. El Auto de hechos no proporciona una descripcion exhaustiva de las monedas pero nos da indicios para su identificacion. Asi, de los jinetes de los reversos nos dice que algunos llevan "espada" y otros lanza y de las cabezas de los anversos se menciona que en ocasiones vara acompanadas de leyendas, en otras llevan un creciente, en otras figuras similares a M y A, y en otras una O. En este caso no es descabellado pensar en el globulo o simbolo iberico ku que acompana los denarios con leyenda arekorata o arekoratas, mientras que los signos leidos como M y A nos remiten a los signos s. y tu. de las emisiones turiasonenses. El creciente como simbolo aparece en las emisiones de sekobirikes mientras que el jinete con espada es caracteristico de las emisiones de benkota-baskunes, que presentan leyenda en anverso y reverso.

[FIGURA 3 OMITIR]

La descripcion proporcionada por Iturriza es mas completa, pero no conocemos cuales son sus fuentes. Podria haber tenido acceso directo a las piezas o, quizas mas posiblemente, al informe que la Academia encargo a los revisores y que parece haberse perdido. De sus exactas descripciones y transcripciones de leyendas podemos deducir, como ya vimos, que en el tesoro se encontraban representadas emisiones de turiasu, de la emision con ka.s.tu., de sekobirikes con simbolo creciente, de benkota baskunes, de arekorata y de arsaos. Iturriza (1785) dice que las piezas son de distinto cuno, y los describe, pero no dice cuantas monedas pertenecen a cada grupo, lo que ha hecho pensar a los autores posteriores que cada tipo describe una moneda.

Por su parte, como ya se dijo, el E Sarmiento identifico tres diferentes grupos de monedas, segun sus leyendas, que hoy podemos leer como baskunes, turiasu y sekobirikes, aunque comenta que existen tres o cuatro distintas.

Si unimos todos los datos nos encontramos con un tesoro compuesto mayoritariamente por monedas de baskunes (60), lo que supondria, aproximadamente, el 50% del total (Fig. 4). Le seguiria en proporcion la ceca de turiasu, con 32 piezas, y no podemos afirmar el numero exacto de numismas de sekobirikes, aunque podria estar entre 25 y 29. Finalmente, existiria una presencia residual de denarios de arekorata, bolskan y arsaos (8).

Esta composicion es bastante coherente con la registrada en otros hallazgos de moneda hispanica de zonas cercanas o limitrofes, en lo que se refiere a talleres representados, los mas habituales en los tesoros de la primera mitad del s. I a. C. en la zona norte peninsular (Garcia-Bellido, 1994: 253-254). Las emisiones representadas hacen pensar a priori en una cronologia para el ocultamiento que podriamos relacionar con el horizonte sertoriano, tal y como se viene diciendo en la bibliografia numismatica anterior (Cepeda, 1990:37 y s.; Garcia-Bellido y Blazquez, 2001: I, 164), sin embargo, el analisis detallado de la composicion nos hace plantearnos algunas dudas para esta adscripcion.

El primer aspecto que destaca en la composicion de este hallazgo es la preeminencia de la ceca de baskunes, concretamente de la emision con leyenda benkota-baskunes, considerada la tercera y cuya cronologia no esta clara (Garcia-Bellido y Blazquez, 2001: II, 55 y ss.). Los hallazgos en los que se ha documentado moneda con esta leyenda se concentran en dos zonas (Fig. 5): por una parte la zona andaluza, con los conocidos hallazgos de Torres, Carisia, Mogon II, Marrubial o Granada II y, por otra, la zona de la Meseta Norte oriental, donde encontramos los hallazgos de Palenzuela y Roa y, ya en el Valle del Ebro, Najera, Alagon, Borja y el recientemente estudiado de Tarazona (Rodriguez Casanova, 2006). A ellos cabria anadir Barcus (Francia) y Usategui (Guipuzcoa), amen de yacimientos arqueologicos como La Custodia, Uxama y Castra Caecilia (Garcia-Bellido y Blazquez, 2001: II, 55) (9).

El grupo de tesoros andaluces se data sin demasiados problemas en fechas cercanas al cambio de siglo gracias a la presencia de moneda romana (Chaves, 1996). C. Blazquez (1987-1988:117 yss.) los incluye todos en el apartado comprendido entre el 124 y el 92 a. C., siguiendo la periodizacion de Crawford (1969); L. Villaronga (1993) con una periodizacion distinta, los fecha entre el 98 y el 94 a. C. Incluso en DCPH (Garcia-Bellido y Blazquez, 2001) (I, 162 y ss., mapa IV) se engloban todos en el horizonte comprendido entre el 133 y el 82 a. C. En ellos la presencia de denarios de baskunes es meramente residual: tres piezas de las mas de trescientas de Marrubial, cuyo denario romano mas moderno se fecha en 109- 108 a. C. (Arevalo, 1996: 57 y ss.), y uno en los de Granada II, Carisia, quizas en Torres y Mogon II (Chaves, 1996:61 y ss.; 130 y ss.; 364 y ss.).

[FIGURA 5 OMITIR]

[TABLA 2 OMITIR]

Por lo que respecta a los tesoros mesetenos, que se vienen fechando en relacion con las guerras sertorianas, el porcentaje es igualmente residual en el caso de Roa I, con un solo ejemplar en la publicacion de Monteverde (1949:377 y ss.) al que habria que anadir otro tras la revision efectuada por J. D. Sacristan de Lama (1986: 214), aunque se eleva considerablemente en el caso de Palenzuela, superando el 13% (Monteverde, 1947: 61-68; Martin Valls, 1967: 119-20) (Fig. 6).

En el otro nucleo de tesoros con moneda de baskunes, localizado en el Valle del Ebro y formado por los hallazgos de Najera, Borja, Alagon y Tarazona, los porcentajes varian. En los casos de Borja y Alagon, la presencia de este taller supera el 20%, llegando a ser el mejor representado en la composicion del segundo (Beltran Martinez, 1973-1974: 201-214), donde alcanza un destacable 31,29%, casi un tercio del total de las 125 piezas estudiadas. En el hallazgo de Borja (Millan, 1957: 433-442), las monedas de baskunes superan el 20%, aunque no alcanzan el porcentaje de las de turiasu y arekoratas, ambas con casi un tercio del total (30,82%). En Najera (Ocharan, 1995: 215-218) encontramos una clara preeminencia de la ceca de sekobirikes (63,47%), seguida por turiasu (28,77%) y el tercer puesto lo ocupa baskunes con el 4,11%. Por lo que respecta al tesoro aragones de Tarazona, dado a conocer muy recientemente (Rodriguez Casanova, 2006), sorprende que en su composicion predomine el taller de sekobirikes en detrimento del mas cercano de turiasu, como cabria esperar. La presencia de moneda de baskunes tambien queda reducida a un residual 2%, confirmando, como ya se explico en su momento, que la composicion de este hallazgo se acerca mucho mas a la de los tesorillos de la Submeseta Norte que a la de los del Valle del Ebro.

Alejados de los nucleos anteriores se encuentran el tesoro de la cueva de Usategui (Ataun, Guipuzcoa) y el frances de Barcus. Este ultimo, conocido desde el siglo XIX, estaba formado por entre 1.700 y 1.800 piezas, de las cuales fueron clasificadas 1.375, pero habia sido publicado muy deficientemente. A partir de la revision de J. Babelon (1957: 157-162) y, mas recientemente, de la efectuada por P. P. Ripolles y M. Gozalbes (1997: 93-98), puede constatarse la existencia de 105 monedas de esta ceca, sobre un total de 1.375, lo que supone menos del 8%, que, aunque es una cantidad de piezas apreciable, queda muy lejos del 67% que alcanzan las monedas de turiasu. Tambien se documentaron cinco piezas de bentian-benkota, que representan el 0,36%. Por su parte, el hallazgo de Usategui estaria compuesto unicamente por ocho denarios, de los cuales cuatro serian de la emision de benkota-baskunes, dos de turiasu (de la emision con marca ka.s.tu) y los dos ultimos de sekobirikes (Cepeda, 1990: 57).

Asi pues, del analisis compositivo de los tesoros parece claro que la zona mas cercana para establecer paralelos con el hallazgo de Larrabezua es la del Valle del Ebro. Igualmente, de la revision de la presencia de denarios de benkota baskunes en los tesoros pueden comentarse algunos datos interesantes referidos tanto a la cronologia de la emision como a la localizacion del taller emisor. Respecto del primer punto, hay que considerar que, a pesar de que se ha propuesto una cronologia sertoriana para esta emision (Garcia-Bellido y Blazquez, 2001:56 y ss., aunque con dudas e imprecisiones), su presencia en tesoros del sur peninsular que se fechan a finales del s. II o principios del I, si bien residual, podria adelantar la fecha de la acunacion incluso hasta la segunda mitad del siglo II a. C. (Villaronga, 1995:98 y ss.). Tambien hablamos de representacion residual en la mayoria de los hallazgos "sertorianos", salvo en los casos de Alagon, Borja o Palenzuela. Por otra parte, y como veremos a continuacion, el porcentaje de monedas de baskunes en Larrabezua duplica los constatados para sekobirikes o turiasu, talleres mayoritarios en los ocultamientos considerados sertorianos.

En el resto de emisiones monetales representadas en este tesoro de Larrabezua, los porcentajes son bastante similares a lo que se viene constatando en los hallazgos mesetenos o del Valle del Ebro. Asi, el 26,44% que supone la moneda de turiasu no desentona con el 22% de Tarazona, el 31% de Palenzuela o el 30% de Borja, por solo citar algunos ejemplos.

Es sekobirikes la ceca que parece haber perdido representatividad en nuestro hallazgo en favor de la emision de benkota-baskunes, puesto que los tesoros mesetenos con los que estamos estableciendo paralelos presentan porcentajes bastante superiores al 40%, que casi duplican el 22% constatado en este nuestro. Es resenable, sin embargo, que el porcentaje de monedas de sekobirikes desciende considerablemente en algunos de los hallazgos documentados en el Valle del Ebro, como es el caso del tesorillo de Borja (7,53%) o el de Alagon, donde sus emisiones parecen estar ausentes, diferencia que quizas podria explicarse por una mayor cercania al taller emisor en el caso de los hallazgos mesetenos.

[FIGURA 6 OMITIR]

Por lo que respecta a las monedas de arsaos, bolskan y arekoratas, desconocemos su numero concreto de piezas, pero puede decirse con certeza que se trataba de una representacion muy residual que rondaria el 1% del total. Esta baja representacion de las tres cecas seria otro punto mas coincidente del tesoro de Larrabezua con los hallazgos de la Meseta Norte.

4.2. El hallazgo de Larrabezua y la localizacion de baskunes

Una de las aportaciones mas importantes de la reconstruccion del hallazgo de Larrabezua es haber sacado a la luz el tesoro que, hasta el momento, y junto con el de la cueva de Usategui, presenta en su composicion un mayor porcentaje de monedas de baskunes, lo que modifica en cierta manera el panorama de circulacion que se venia ofreciendo (vease Fig. 4).

Este dato es especialmente valioso si tenemos en cuenta que la discusion sobre la localizacion de la ceca de baskunes no parece zanjada aun hoy. Si bien el analisis de la dispersion de hallazgos no es infalible, es el que se viene utilizando desde el siglo XIX para buscar este taller. Asi lo hizo Heiss (1870: 185), quien propuso buscar la ceca en la zona de Borja y de Mallen (Zaragoza), basandose en los hallazgos que, como hemos visto, son relativamente abundantes en tesoros del Valle del Ebro. Por su parte Delgado (1876: III, 271 y ss.) hablo de la identificacion de baskunes con la actual Pamplona, tambien a partir de la abundancia de hallazgos en la provincia de Navarra. Esta localizacion continua siendo considerada la mas probable por autores como A. Dominguez (Ripolles y Abascal, 2000: 193), aunque recientemente se ha propuesto la localizacion de la ceca en el poblado de La Custodia, cerca de Viana (Cepeda, 1990:156 y ss.; Garcia-Bellido y Blazquez, 2001: II, 55; Ripolles, 2005: 180). Sin embargo, tambien se ha sugerido que el yacimiento de La Custodia se corresponde con la antigua Vareia, que, a su vez, seria la ceca de uarakos (Armendariz, 1997-1998:18 y ss.; Otero, 2001: 34), si bien solo se ha recuperado en el yacimiento una moneda de esta ceca, frente a cuarenta de baskunes, como veremos mas adelante.

Si nos fijamos en primer lugar en la difusion de la moneda de plata de baskunes (Fig. 6), puede observarse que abarca un extenso territorio, en coherencia con el gran volumen de acunacion que, al parecer, tuvo este taller, quizas debido a que es la mas importante de las cecas vasconas. Mas revelador se muestra el mapa de hallazgos de moneda de bronce, por lo demas muy escasos y no bien conocidos. A los hallazgos publicados hasta este momento, he podido anadir algunos otros recogidos en la documentacion antigua conservada en la Real Academia de la Historia, y, hasta el momento, ineditos, como los procedentes de Herramelluri y Tricio (Logrono), ademas del ya publicado de Valderrebollo (Guadalajara) (Abascal, 1995:159 y ss.).

La mayor concentracion de hallazgos no procedentes de tesoros se localiza en el poblado de La Custodia (Viana, Navarra). Las monedas alli recuperadas, publicadas en varias ocasiones, revelan la preeminencia de las acunaciones de baskunes (Labeaga, 1981: 23-31; 1984: 171-178) llegandose a contabilizar once denarios con la leyenda benkota-baskunes y veintinueve ases de diferentes emisiones (Cepeda, 1990:130 y ss.).

Tambien las colecciones locales de la zona navarra ilustran la abundancia de estas emisiones en ese territorio, como el monetario formado en Lekaroz (Cepeda, 1990:103 y ss.). Asi, la atribucion de la ceca de baskunes a la ciudad de Pamplona se basa en el predominio de las emisiones de este taller en el monetario conservado en su catedral, coleccion comentada hace ya tiempo por Mateu y Llopis (1946: 217-221), que paso al Museo de Navarra (Labe Valenzuela, 1987: 107-239). Suponiendo la probable formacion local o provincial de este monetario, no existiria razon alguna que pudiera interferir en la localizacion del taller de baskunes en el poblado de La Custodia.

De la comparacion de los datos proporcionados tanto por los hallazgos de moneda de plata como de bronce (Fig. 6), cabe deducir que la dispersion de las emisiones de la ceca de baskunes tiene como eje principal el Valle del Ebro (Martin Valls, 1967: 31). A esta via de difusion habria que anadir un ramal lateral secundario que, desde Turiaso, atravesaria la sierra del Moncayo enlazando con Augustobriga, Uxama y Clunia, y que seria la ruta de penetracion de estas emisiones hacia la Meseta Nororiental. Seria una ruta similar a la consignada en el Itinerario de Antonino (439, 15-443,2, 443,3) como una de las que atraviesa la Meseta hasta el Valle del Ebro, en este caso por la parte norte. Por su parte, los tesoros de Larrabezua y Usategui, asi como el hallazgo de la cueva de Amalda en Cestona, nos abren otra via de penetracion de estas monedas hacia la costa vasca que, a juzgar por el porcentaje de moneda recuperada, se demuestra mas importante de lo constatado hasta este momento. Asi se podria ir confirmando la posible conexion con la Galia a traves de la via costera, que explicaria algunos de los hallazgos transpirenaicos de estas monedas de baskunes, al igual que el tesoro de Barcus parece demostrar la difusion de estas piezas a traves de la via navarra de Roncesvalles (10). En cualquier caso, parece claro que el centro de difusion de estas emisiones se encontraba en la zona de Navarra y en un area bien comunicada con el Valle del Ebro y la zona del Pais Vasco, papel que cumple perfectamente el yacimiento de La Custodia.

5. Conclusiones

Gracias a la documentacion conservada en la Real Academia de la Historia ha sido posible reconstruir en una gran parte la composicion del conocido tesoro de Larrabezua, que venia siendo citado en la bibliografia numismatica desde hace mas de siglo y medio de forma parcial.

Desde el punto de vista numismatico, tradicionalmente se habia incluido este hallazgo en el grupo de los de cronologia sertoriana por la presencia en el de emisiones de las cecas mas representativas de ese periodo, si bien ahora cabe matizar que su composicion lo acerca mas a la zona del Valle del Ebro que a la de la Meseta. El hecho diferencial reside en la abundancia de monedas de baskunes, que en el area mesetena es residual y cobra importancia en la del Ebro en detrimento de la presencia de sekobirikes. Y en esta linea, quizas el elemento mas destacable de la composicion monetal del hallazgo de Larrabezua es que se trata del tesoro con un porcentaje mayor de monedas de esta ceca de baskunes.

A partir de ahi, y analizando la dispersion de monedas de este taller, es posible extraer algunas conclusiones acerca de su localizacion, que, a tenor de la circulacion monetaria, es muy posible situar en el poblado de La Custodia (Viana, Navarra), desde donde la moneda se difundiria hacia el sur siguiendo el curso del Ebro, hacia la parte oriental de la Meseta Norte, atravesando la sierra del Moncayo, y hacia el norte llegando hasta la costa vasca.

Por lo que respecta a las joyas recuperadas, la imprecision de las descripciones ha permitido extraer pocos datos seguros, aunque parece que se trataba de un tesoro en el que abundaban las piezas fragmentadas y de pequeno tamano. La posible presencia de cadenitas, arracadas y fabulas nos remite de nuevo a los tesoros de la Meseta, como Padilla I y II o Roa. del mismo modo, la asociacion de monedas ibericas con joyas se concentra en una zona bien definida de la Meseta: los tesoros de Padilla I y II, Palencia I y III y Roa I y no se da, en cambio, en las ocultaciones de la zona del Ebro, pues, aunque en el tesoro de Maluenda aparecieron barras de oro, tampoco es comparable con el de Larrabezua. La aparicion de piezas de plata fragmentadas, o Hacksilber, esta constatada en tesoros del ambito altoiberico como Driebes o Salvacanete, aunque tampoco la Meseta Norte es ajena a este fenomeno.

Asi pues, de ser cierta la hipotesis que planteamos acerca de la composicion del tesoro, nos encontrariamos ante un ocultamiento muy cercano a los tesoros celtibericos de la Meseta. Esta idea parece coherente con las nuevas interpretaciones que se estan haciendo para el periodo del final de la Edad del Hierro y la romanizacion en el Pais Vasco, donde el uso de ceramicas a torno y de otros objetos de tipo celtiberico, asi como la existencia de poblaciones de tipo oppidum, con complejos santuarios colectivos hacen pensar en una "celtiberizacion" del territorio (Almagro-Gorbea, 2005: 345-364).

APENDICE

TRANSCRIPCION DEL DOCUMENTO GN 1767/1 (5)

"Inventario de las Monedas y demas Piezas de plata que se encontraron en un Monte sito en termino y jurisdiccion de la Villa de Larrabezua, en Vizcaya, llamado de Lexarza, propio de D Manuel Antonio de Zugasti Vecino de la Villa de Vilbao; cuyos efectos por determinacion del Supremo Consejo de Castilla se han entregado a la Academia de la Historia,

Ciento y quatro Monedas desconocidas bien conservadas, y cinco no tanto

Diez quebradas, y quatro pedacitos de ellas. Son en todo 121 Monedas.

Una cadena como de una quarta de largo y de un dedo de grueso, en cuyos remates hay dos roscas retorcidas, una mayor que otra iendo en disminucion hasta los cabos que se abrazan con dos ganchos.

Una rosca de buelta y media hueca del grueso de un junco con seis abrazaderitas dos sueltas y movibles, y las quatro pegadas.

Dos sortijas o anillos enlazados, cuio cierre remata en puntas.

Otros dos sueltos y el uno quebrado en echura de corazon ambos.

Una Pieza torneada hueca que hace dos divisiones redondas, cuio remate esta quebrado y la acompana con una cintica atada y en cada division quatro pitones huecos.

Otra torneada en tres divisiones, y por remate un ganchito cuya pieza es la mitad de su obalacion.

Otra en echura de calabaza la maior parte hueca y avierta por un lado de donde sale un pedestalito, que arroja fuera un alambre grueso.

Dos pedazos de cadena delgada iguales de media cuarta de largo cada una.

Una pieza pequena torneada entres divisiones, cuio remate es una rosquita pequena de alambre de siete bueltas, cuia presa esta avierta por un lado.

Otra pieza un poquito maior de la misma clase cuios remates uno es de alambre ensortijado que hace dos divisiones y concluie en un palito del mismo alambre, y el otro cerrado en quadratura entrando en un canoncito que tiene en lo interior dha pieza.

Un ilo de alambre recio, de quatro dedos de largo, al que estan enrroscados dos ilos de alambre del mismo grueso rematando en el medio uno de sus cabos con una palita convexa, y el otro en el mismo ilo.

Dos piezas en echura de Botones, la una quebrada, redondas del tamano de medio peso duro figuradas en quatro quarterones y en cada uno tres figuras de relieve.

Quatro piececitas pequenas iguales, una maltratada torneadas en gueco entres divisiones.

Dos pedacitos de torcido de alambre grueso de tres dedos de largo, y hechura misma de las roscas que penden de la cadena grande.

Trece fragmentos pequenitos quebrados de las piezas anteriores".

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ISABEL RODRIGUEZ CASANOVA (1)

Doctora en Arqueologia. C/ Joaquin Zurita, 34. 28660 Boadilla del Monte, Madrid. Correo-e: isabelrcasanova@terra.es. Tfnos. 91-633-29-80; 639-34-61-35

Recepcion: 2008-05-23; Revision: 2009-02-12; Aceptacion: 2009-06-01

BIBLID [0514-7336 (2009) LXIII, enero-junio; 135-154]

(1) Este articulo ha sido redactado en el marco del proyecto de investigacion post-doctoral "Origen de la coleccion de moneda hispanica de la Real Academia de la Historia", financiado por la Fundacion Caja Madrid. Agradezco especialmente al Prof. Dr. Martin Almagro Gorbea, Academico Anticuario, su colaboracion en la redaccion de este articulo, especialmente en la identificacion y clasificacion de las piezas de joyeria, sin cuya ayuda habria quedado incompleto. Igualmente, al Prof. Alberto Canto, de la UAM, sus siempre atinadas observaciones.

(2) Las notas autografas de Zobel sobre el trabajo de Iturriza tambien se conservan en la biblioteca de la RAH (signatura 11-8002-102, aunque en la reciente publicacion de J. M. Abascal y R. Cebrian [2005: 507] aparece por error como "Hallazgo de Larzabezna"). Es seguro que tambien Antonio Delgado conocio este hallazgo, como aparece en otro documento de la Academia --GN 1786/1(2)-- aunque no lo constatara en sus publicaciones.

(3) Desconozco la procedencia del dato ofrecido por Cepeda (1990: 37; 1997: 262) de que el tesoro estaba compuesto por 148 monedas.

(4) Un xeme o jeme es la distancia que hay desde la extremidad del dedo pulgar a la del dedo indice, que sirve de medida (Diccionario RAE, edicion 1780) y puede calcularse en c. 12 cm.

(5) En opinion del profesor Almagro-Gorbea, cabe la posibilidad de que esta descripcion pudiera corresponder a la del P. Sarmiento cuando senala que uno de los dijes o joyas es un "circulo... duplicado (que) presenta una trompa de caza... (que) tiene cinco presillas o correderas y en cada una hay unos garabatos que algunos creen letras y yo los creo dibujos". Sin embargo, me inclino mas a ver en esta ultima descripcion la correspondiente a un torques.

(6) El profesor Almagro-Gorbea me apunta tambien la posibilidad, que no podemos descartar, de que pueda tratarse de un brazalete o de un torques.

(7) El profesor Almagro-Gorbea, sin embargo, prefiere identificar esta pieza con la descrita por el E Sarmiento, como "un circulo.., muy grande de 1 jeme de diametro, que se puede unir y separar". La incierta descripcion de esta pieza le hace pensar en un brazalete o un torques, pero sin ninguna certeza ni posibilidad de indicar paralelos ante la total incertidumbre de su tipologia. Sin embargo, el detalle de que "se puede unir y separar y cerrado en cuadratura, entrando en un canoncito que tiene en lo interior de la pieza" le inclinaria a identificarla como un torques.

(8) En los graficos que presentamos, los porcentajes se han calculado a partir de los siguientes valores: benkota-baskunes= 60 piezas; turiasu= 32 piezas; sekobirikes= 27 piezas; arsaos= 1 moneda; arekorata= 1 moneda; bolskan= 1 moneda. Esto hace un total de 121 monedas, que es el numero que figura en la mayoria de los documentos. En el caso de las cuatro ultimas cecas, los numeros podrian variar: en el caso de sekobirikes entre 25 y 29, pero estas oscilaciones no afectan demasiado a los resultados de conjunto.

(9) He suprimido el hallazgo de Retortillo de Soria por ser totalmente impreciso y el llamado tesoro de Burgos por tratarse del mismo de Roa (Rodriguez Casanova, e. p.).

(10) Mas complejo se presenta el problema de las acunaciones "de Imonio" (Ibanez Africa, 1993: 9-38), sobre el que no voy a extenderme en esta ocasion.
TABLA 1. Composicion del tesoro a partir de la documentacion.

No.     Descripcion                     Inventario

1       Cadenitas       Cadena como de una quarta de largo y un
                        dedo de grueso, en cuyos remates hay dos
                        roscas retorcidas, una mayor que otra
                        iendo en disminucion hasta los cabos que
                        se abrazan con dos anchos.

10-11                   Dos fragmentos de cadena delgada iguales
                        de media cuarta de largo cada una.

2       Brazalete?      Rosca de vuelta y media hueca del grueso
                        de un junco con seis abrazaderitas dos
                        vueltas y movibles, y las cuatro pegadas
                        con abrazaderas.

3-4     Atracadas       Dos sortijas o anillos enlazados, cuyo
                        cierre remata en puntas.

5-6                     Dos anillos en forma de corazon.

7       Fibulas?        Pieza torneada hueca que hace dos
                        divisiones redondas, cuyo remate esta
                        quebrado y la acompana con una cintica
                        atada y en cada division cuatro pitones
                        huecos.

8                       Pieza torneada en tres divisiones y por
                        remate uri ganchito cuya pieza es la mitad
                        de su obalacion.

9                       Pieza en hechura de calabaza la mayor
                        parte hueca y abierta por un lado de donde
                        cale un pedestalito que arroja fuera un
                        alambre rueso

12      Fibulas?        Pieza pequena torneada en tres divisiones
                        cuyo remate es una rosquita pequena de
                        alambre de siete vueltas, cuya presa esta
                        abierta por un lado.

13                      Pieza un poquito mayor de la misma clase
                        cuyos remates uno es de alambre
                        ensortijado que hace dos divisiones y
                        concluye en un palito del mismo alambre, y
                        el otro cerrado en cuadratura, entrando en
                        un canoncito que tiene en lo interior dha.
                        pieza.

14      Fragmentos de   Hilo de alambre recio, de cuatro dedos de
        torques?        largo, al que estan enroscados dos hilos
                        de alambre del mismo grueso rematando en
                        el medio uno de sus cabos con una palita
                        convexa, y el otro en el mismo hilo.

21-22                   Dos pedacitos de torcido de alambre grueso
                        de tres dedos de largo y hechura misma de
                        las roscas que penden de la cadena grande.

15-16   Colgantes       Dos piezas en hechura de botones, la una
                        quebrada, redondas del tamano de medio
                        peso duro figuradas en cuatro cuarterones
                        y en cada uno tres figuras de relieve.

23-35   Fragmentos      Trece fragmentos pequenitos quebrados de
                        las piezas anteriores.

17-18   ??              Cuatro piececitas pequenas iguales, una
                        maltratada. Torneadas en hueco en tres
                        divisiones.

No.     Descripcion                Informe P. Sarmiento

1       Cadenitas       Cadena torcida como maroma que tiene
                        seis lizos y un palmo de largo, y en los
                        extremos una argolla para prender una
                        cinta.

10-11                   Dos cadenitas de cuatro lizos torcidos.

2       Brazalete?      [Circulo] muy grande, con casi un jeme
                        de diametro y que se puede unir y separar.

3-4     Atracadas

5-6

7       Fibulas?

8

9

12      Fibulas?

13

14      Fragmentos de
        torques?

21-22

15-16   Colgantes

23-35   Fragmentos

17-18   ??

Fig. 4. Porcentaje de composicion por cecas
del tesoro de Larrabezua.

benkota-baskunes      49%
turiasu               26%
sekobirikes           22%
arsaos                 1%
arekorata              1%
bolskan                1%

Nota: Tabla derivada de grafico segmentado.
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Author:Rodriguez Casanova, Isabel
Publication:Zephyrus
Date:Jan 1, 2009
Words:12734
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