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Nueva regulacion para la proteccion de menores y personas vulnerables en el Estado de la Ciudad del Vaticano.

La crisis de los abusos sexuales a menores ha llevado a la Iglesia no solo a la purificacion personal, a una accion pastoral mas cercana con las victimas de estas execrables acciones, sino tambien a una actuacion juridica mas contundente con aquellos clerigos y religiosos culpables de la comision de esos delitos (1). Esta crisis tambien ha llevado a una mayor reflexion y concienciacion a proposito de la proteccion de menores y personas vulnerables, considerando que es una parte integral del mensaje del evangelio que la Iglesia y todos sus miembros estan llamados a difundir en el mundo. Esta accion se ha materializado en una Pontificia Comision para la tutela de menores, creada el 22 de marzo del 2014 (2), con el fin de ofrecer al Romano Pontifice propuestas e iniciativas--praxis virtuosas y programas de educacion, formacion e instruccion-orientadas a mejorar las normas y los procedimientos para la proteccion de los menores y adultos vulnerables. Durante estos anos la Comision ha sido un instrumento de gran ayuda para animar y promover el compromiso de toda la Iglesia, y dar respuestas de justicia y misericordia.

En febrero del 2015, el Santo Padre Francisco resaltaba el trabajo que realizaba esta Comision Pontificia, enviando una carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales y a los Superiores de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de vida Apostolica (3). En dicha carta ya se preanunciaban bastantes de las medidas y actuaciones que ahora se empiezan a promulgar en normas. Asi podemos resaltar que <<las familias deben saber que la Iglesia no escatima esfuerzo alguno para proteger a sus hijos, y tienen el derecho de dirigirse a ella con plena confianza>>, y que la Iglesia actuara con contundencia ya que <<no hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores>>. En este sentido, <<corresponde al Obispo diocesano y a los Superiores mayores la tarea de verificar que en las parroquias y en otras instituciones de la Iglesia se garantice la seguridad de los menores y los adultos vulnerables>>. Ademas, se deberan <<establecer programas de atencion pastoral, que podran contar con la aportacion de servicios psicologicos y espirituales>> que atiendan a las victimas, siendo responsabilidad de los Pastores y de los que estan al frente de las comunidades religiosas de ello, asi como que han de es tar <<disponibles para el encuentro con los que han sufrido abusos y sus seres queridos: se trata de valiosas ocasiones para escuchar y pedir perdon a los que han sufrido mucho>>.

Fruto del trabajo de esta Comision Pontificia, y del encuentro de los Presidentes de las Conferencias Episcopales del 21-24 de febrero pasado sobre los abusos sexuales a menores de edad, el Santo Padre anunciaba en su discurso final de la reunion una serie de medidas que se deberan desarrollar en diversos campos: 1. La proteccion de los menores: el objetivo principal de cualquier medida es el de proteger a los menores e impedir que sean victimas de cualquier abuso psicologico y fisico. 2. Seriedad impecable: la Iglesia no se cansara de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crimenes. 3. Una verdadera purificacion-, empeno hacia la santidad en los pastores. 4. La formacion: la exigencia de la seleccion y de la formacion de los candidatos al sacerdocio. 5. Reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales. 6. Acompanar a las personas abusadas. 7. Mundo digital-, la proteccion de los menores debe tener en cuenta las nuevas formas de abuso sexual y de abusos de todo tipo que los amenazan en los ambientes en donde viven y a traves de los nuevos instrumentos que usan. 8. El turismo sexual (4).

La primera medida adoptada por la Santa Sede tras esta reunion es la promulgacion de tres documentos para el Estado de la Ciudad del Vaticano, el pasado 26 de marzos (5). Se tratan de dos normas y un documento pastoral. Las normas tratan de delitos de abusos de menores y personas vulnerables (sexto mandamiento, incluida la pornografia) y su aplicacion en las sedes extraterritoriales del Vaticano, como las nunciaturas. El tercer documento trata de unas lineas-guias pastorales para la prevencion del abuso de menores y la denuncia de eventuales casos: Motu proprio sobre la proteccion de menores y de las personas vulnerables (a partir de ahora mp sobre la proteccion de menores) (6), Ley CCXVII sobre la proteccion de menores y personas vulnerables del Estado de la Ciudad del Vaticano (a partir de ahora Ley CCXVII) (7) y el Vademecum para la proteccion de los menores y personales vulnerables para el Vicariato de la Ciudad del Vaticano (a partir de ahora Vademecum) (8). Con estas tres disposiciones se fortalece el marco institucional y normativo para prevenir y combatir los abusos de menores y las personas vulnerables. Su finalidad es la de <<acoger generosamente a los menores y las personas vulnerables y crear un ambiente seguro para ellos>>.

Nos parece interesante resaltar una ultima cuestion en esta introduccion. Tanto el mp sobre la proteccion de menores como la Ley CCXVTI estan dirigidas a un amplio ambito de aplicacion: todas aquellas personas que son vulnerables ya sean menores de edad, como aquellas personas que por su <<estado de enfermedad, deficiencia fisica o mental o privacion de la libertad personal es vulnerable y, de hecho, incluso ocasionalmente, limita su capacidad de intencion o de querer o, en cualquier caso, de resistir la ofensa>> (9). Sin embargo, el Vademecum esta pensado para la proteccion de abusos en los menores de edad: senalando aquellas medidas que se han de adoptar en estos casos, e indica que <<a los efectos de estas directrices, las "personas vulnerables" se equiparan a los "menores de edad">> (10).

En las tres normas se suelen repetir las ideas, incluso con las mismas palabras textuales: en el mp sobre la proteccion de menores se recalcan los principios; la Ley CCXVTI especifica contenidos y ambito de aplicacion; el Vademecum es un conjunto de experiencias para tener en cuenta. El conjunto de estas disposiciones se puede englobar en cuatro grandes apartados: disposiciones procesales en relacion a este tipo de procesos; medidas a favor de la proteccion del menor, pastorales y procesales; oficios responsables en las acciones que se han de implementar para la proteccion de menores: competencias y actuaciones; experiencias a tener en cuenta en la labor pastoral con menores.

Al comentar estas normas nos centraremos preferentemente en las actuaciones y medidas que, a nuestro entender, podrian tener una aplicacion en ambito canonico por parte de los Obispos y Conferencias Episcopales. No trataremos de aquellos aspectos que tienen solo su validez en el Estado de la Ciudad del Vaticano: dichos aspectos son relevantes, pero deberian ser objeto de un estudio profundo que excede estas lineas que ahora se adjuntan.

1. ALGUNOS ASPECTOS PROCESALES PARTICULARES

Antes de estudiar el aspecto procesal que, segun nuestro parecer, incide mas en ambito canonico--la obligacion de denunciar-, queremos senalar algunas concreciones procesales que se refieren a la declaracion por parte de un menor de edad y algunos mensajes con relacion al sacerdote acusado.

Las concreciones procesales para la declaracion de menores de edad nos parece que estan tomadas de las experiencias de leyes estatales (11). Nos referimos a las siguientes:

a) En la audiencia, el menor puede estar acompanado por su abogado, asi como por un adulto de su confianza admitido por la autoridad de procedimiento; si es menor de 14 anos siempre se lleva a cabo con la ayuda de un psicologo; la declaracion se documenta mediante la grabacion en video, que sirve como prueba ante el tribunal (cfr. Ley CCXVII, art. 5).

b) En caso de que los representantes legales esten en conflicto de intereses con el menor, el Promotor de justicia solicita al juez que designe un administrador especial que, a expensas del Estado de la Ciudad del Vaticano, represente sus intereses (cfr. Ley CCXVII, art. 6).

c) Para proteger al menor, los procedimientos y procesos se pueden realizar a puerta cerrada; la declaracion del menor se puede hacer por videoconferencia (o mediante el uso de un espejo de cristal junto con un sistema de intercomunicacion) (cfr. Ley CCXVII, art. 7).

Por otra parte, tanto en el mp sobre la proteccion de menores como en la Ley CCXVII se insiste en una serie de mensajes con relacion al sacerdote acusado. Entre ellos:

a) La realizacion de un juicio imparcial y justo, y siguiendo el principio de legalidad; presuncion de inocencia; preservacion de la reputacion y buena fama del acusado; informarle con prontitud de la denuncia y que le asista un abogado en su defensa; se hace todo lo posible para rehabilitar la buena reputacion de los acusados injustamente de estos de litos (cfr. mp sobre la proteccion de menores y Vademecum, F, nn. 11 h) y 12).

b) Si hay condena por abuso, se removera de su oficio al condenado; si el caso lo requiere, existe la posibilidad de tomar previamente medidas cautelares (12); debe existir proporcionalidad entre el delito y la sentencia; al acusado se ofrece la posibilidad de apoyo para su rehabilitacion psicologica y espiritual, y reintegracion social del condenado (cfr. mp sobre la proteccion de menores, Ley CCXVTI, art. 6, Vademecum, F, nn. 11 g, 13 y 15).

Se insiste en la pronta puesta en marcha de la investigacion y, si es el caso, el enjuiciamiento de cualquier abuso contra menores o contra personas vulnerables (cfr. mp sobre la proteccion de menores). En el Vademecum, F, n. 8, se recuerda que se ha de realizar con diligencia la investigacion preliminar de acuerdo con el c. 1717 CIC 83. En esta investigacion se debe verificar la culpabilidad de la conducta, circunstancias del posible delito, edad de las personas ofendidas, los danos causados y la posible interaccion con el foro sacramental. Ademas, se pueden recopilar todos los documentos, pruebas y testimonios, informes de expertos recogidos en asuntos civiles, asi como cualquier juicio o decision con respecto al tema de la investigacion por parte de los organos jurisdiccionales del Estado (de la Ciudad del Vaticano). Se podra suspender el procedimiento en espera de la conclusion de la investigacion civil (cfr. Vademecum, F, n. 10). Si la investigacion revela la probabilidad de un crimen, se traslada el caso al Dicasterio competente. De lo contrario, se cierra con un decreto motivado, manteniendo en su archivo la documentacion que certifica las actividades realizadas y los motivos de la decision tomada (13) (cfr. Vademecum, F, n. 14).

Podemos encontrar normas paralelas en el Codigo de Derecho Canonico (como hemos senalado parcialmente) al hablar del desarrollo del proceso penal (cfr. cc. 1717 y ss., asi como la consecucion de las pruebas). Lo mas novedoso de esta normativa es todo lo relacionado con la declaracion del menor (asistencia de psicologo y abogado, hacerla por videoconferencia, etc.) tanto en la denuncia ante la autoridad competente como en el proceso posible posterior. Estas medidas se podrian adaptar a lo que la legislacion civil de cada pais prevea para este tipo de situaciones. Tambien parece interesante destacar la insistencia en la observancia de una recta actuacion juridica, con referencias explicitas al principio de legalidad, al derecho de defensa, a la proporcionalidad entre el delito y la sentencia, a la presuncion de inocencia, etc.: no nos parece algo superfluo, habida cuenta de la sensibilidad existente en la actualidad, tanto en la sociedad como en el Pueblo de Dios, que podria llevar a decisiones precipitadas o incluso injustas.

2. OBLIGACION DE DENUNCIAR Y LA INCIDENCIA DEL SECRETO EN EL DERECHO CANONICO

Despues de ver las principales disposiciones en materia procesal, nos vamos a referir a la obligacion de denunciar de aquellos que tienen conocimiento de estos delitos. La regulacion se mueve en una doble direccion:

a) En cuanto a los funcionarios de la Curia Romana y del Estado de la Ciudad del Vaticano, y su responsabilidad juridica en el ejercicio de sus cargos oficiales en relacion al bien comun: se castiga con sanciones administrativas y penales la omision o el retraso infundado de la denuncia H.

b) A los agentes pastorales (en los que tambien estarian las personas incluidas en el apartado anterior en su labor pastoral): se recalca la obligacion moral de defender el bien comun eclesial (15).

No vamos a estudiar la obligacion juridica que senala la Ley para los oficios de la Curia Vaticana o de autoridades policiales del Estado de la Ciudad del Vaticano al no ser, por ahora, un ambito juridico extensible a las Iglesias particulares en su organizacion eclesiastica. Respecto a la obligacion moral de denunciar, enfocaremos tres cuestiones: el concepto de denuncia, la obligacion de denunciar por parte de la persona abusada y como se debe comportar el tercero que conoce un posible caso de abuso de menores.

2.1. Concepto de denuncia

En sentido amplio, la palabra denuncia significa dar a conocer, comunicar un hecho juridicamente relevante (16). El termino proviene del latin denuncio, que significa anunciar, declarar. Cualquier persona puede poner en conocimiento de la autoridad eclesiastica unos hechos constitutivos de delito, indicando o no a su autor17, pero de suyo no puede dar inicio a un proceso penal, que solo se procedera despues de haberse realizado la oportuna investigacion previa (cfr. cc. 17171719 CIC) y una vez que el ordinario competente haya decretado el inicio de un proceso penal (cfr. c. 1718 [seccion] 1, 1). En este supuesto, entregara las actas de la investigacion al promotor de justicia para que presente al juez el escrito acusatorio (cfr. c. 1721 [seccion] 1 y c. 1472 [seccion] 1) (18), que comporta la formal apertura de un proceso penal, y sostenga la acusacion a lo largo del desarrollo del proceso (19).

Conviene recordar que en la actual regulacion penal no se recoge la obligacion de denunciar los delitos, como se indicaba en el c. 1935 [seccion] 2 CIC 17 (20): solo sigue vigente el derecho de cualquier fiel a denunciar por velar por la justicia, o para reparar algun escandalo u otro mal publico o general (21), o para procurar la reparacion de danos causados.

2.2. Victima del abuso y su obligacion de denunciar

Recordemos que en la anterior legislacion del CIC (17) existia obligacion juridica de denunciar en uno de los delitos mas graves relacionado con el sa cramento de la Penitencia: la solicitacion en confesion. Por las circunstancias tan peculiares en las que se consuma el delito de solicitacion en confesion, puede suceder que tambien sea ocasion e inicio de la perpetracion del crimen de abuso de menores o de personas vulnerables. Por esto, ya desde 1938, la Congregacion del Santo Oficio relacionaba la pederastia con este delito de solicitacion en confesion en su tratamiento procesal: su enjuiciamiento debia seguir las normas particulares de la solicitacion en confesion y su tramitacion se reservaba al Santo Oficio (22).

El CIC 17 regulaba la solicitacion en confesion imponiendo la obligacion juridica de denunciar a todo el que fuese victima del delito <<en el plazo de un mes, ante el Ordinario local o ante la S. Congregacion del Santo Oficio, al sacerdote que sea reo del delito de solicitacion en la confesion; y el confesor, bajo pena de pecado mortal, debe amonestarle acerca de esta obligacion>> (c. 904 CIC 17) (23); y, a su vez, en el c. 2368 se penalizaba la omision de la denuncia contra el sacerdote solicitante: <<[seccion] 2 Y el fiel que a sabiendas dejare de denunciar dentro del mes, en contra de lo que prescribe el c. 904, al sacerdote por el cual fue solicitado, incurre en excomunion latae sententiae no reservada a nadie, de la cual solo puede ser absuelto despues que haya cumplido su obligacion o haya prometido en serio que habra de cumplirla>>. Solo incurria en la censura el solicitado que no cumpliese el deber de denunciar y no aquellos conocedores de cualquier modo de la solicitacion y que no realizaran la denuncia. Estos ultimos estaban obligados a denunciar, si conocian los hechos de personas dignas de fe, pero solo sub gravi, no bajo la pena de la censura: en el siguiente apartado estudiaremos con mas detalle esta obligacion.

En el penitente solicitado recaia la obligacion de denunciar: los autores alegaban como causas que excusaban de esta obligacion el peligro de grave dano en la vida, fama, bienes del denunciante o de sus familiares, supuesto que del silencio no fuera a seguirse un mal publico (cfr. c. 1935 [seccion] 2 CIC 17). No excusaba el miedo grave a incurrir en la indignacion del solicitante, ni las molestias que el penitente pudiera sufrir por hacer la denuncia, ni la buena fe o ignorancia en el momento de la solicitacion (24).

Al regular el delito de solicitacion en el c. 1387 CIC 83, la actual normativa suprime esta obligacion juridica de denunciar que imponian los cc. 904 y 2368 [seccion] 2 del CIC 17. Tal obligacion penal ya no existe en el vigente ordenamiento: como indicaba el coetus de revision de la parte penal del CIC 17, esta cuestion se debe tratar segun los principios de la teologia moral (25). Conviene tener en cuenta que por ley natural el penitente puede estar obligado moralmente a denunciar; asi lo vuelve a recordar la doctrina que comenta este canon: por ejemplo, en el caso de reiteradas solicitaciones por parte del sacerdote, por exigencia del bien de las almas o escandalo publico, etc. (26) Y si un sacerdote tiene conocimiento en la confesion de que el penitente fue solicitado debe advertirle de la posible obligacion de poner el hecho en conocimiento de los Superiores competentes, sobre todo si hay escandalo y grave peligro para las almas: dentro de esta advertencia, y en el supuesto que el penitente manifieste que no notificara nada a la autoridad eclesiastica, no parece que el confesor pueda llegar a negarle la absolucion sacramental (27).

A este respecto, ?que dice la nueva normativa que comentamos? El mp sobre la proteccion de menores indica que <<todos sean conscientes del deber de denunciar los abusos a las autoridades competentes y de cooperar con ellos en la actividad de prevencion y persecucion>>, por lo que pone en primer lugar a la victima en la senalizacion de un posible abuso ante el Vicario general o el Supervisor, en esta primera fase de acogida, escucha y acompanamiento y que posteriormente debera formalizarse por escrito, con el proposito de comunicarlo al Promotor de justicia del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano (cfr. Vademecum, F, n. 1). Para ello, el Vicario o el Supervisor alentara al autor de la informacion a que presente la denuncia directamente al Promotor de justicia en el Tribunal de la Ciudad del Vaticano (cfr. Vademecum, F, n. 4). Cuando las noticias de un crimen no son manifiestamente infundadas, el Vicario general tambien puede informar al Promotor de justicia (cfr. Vademecum, F, n. 6).

Sin embargo, no existe una indicacion explicita de la obligacion de denunciar. Encontramos algo de modo indirecto en el Vademecum, donde se recoge la labor del Vicario general o el Supervisor: la expresion que utiliza es "se alentara" a que denuncie. Como respuesta a esta invitacion, puede suceder que la persona lesionada o sus representantes legales se opongan de forma escrita y justificada a que se investigue el suceso o que se nieguen a formalizar la denuncia por escrito: en estos casos, el Vicario general no la transmitira al Promotor de justicia a menos que, despues de haber oido al Supervisor para la proteccion de los menores, considere que dicha senalizacion sea necesaria para proteger a la persona lesionada o a otros menores en peligro (cfr. Vademecum, F, n. 7).

Se puede decir, concluyendo, que existe una obligacion moral de denunciar, si bien se admiten motivos para no hacerlo, como ya indicaba la doctrina para el caso de solicitacion en confesion.

2.3. Obligacion de conservar o revelar un secreto por parte de terceras personas

No siempre es obligatorio manifestar con la palabra el propio pensamiento: tanto la moral como el derecho consideran licito y obligatorio, en muchos casos, el silencio y el secreto (28). Normalmente, se distingue entre el secreto prometido y el secreto natural. El secreto prometido es el que debe guar darse en virtud de una promesa. Esa promesa puede ser expresa, en cuyo caso se habla de secreto comisorio, o bien puede ser tacita o implicita al tipo de relacion social o juridica que se mantiene, en cuyo caso el secreto asi guardado se denomina profesional. Lo que diferencia esencialmente el secreto profesional (o confiado) del comisorio es el cuasicontrato que en aquel se produce: el depositario del secreto no lo transmitio sino bajo la garantia--normalmente implicita- del sigilo asegurado. Gran parte de las elaboraciones juridicas acerca del secreto se han realizado a partir del secreto profesional. El secreto natural es el constituido por el conjunto de hechos que deben permanecer ocultos por su misma naturaleza y cuya revelacion acarrearia un perjuicio individual o colectivo, comprometiendo los diferentes bienes a los que el hombre y la sociedad tienen derecho. La obligacion del secreto tiene en este caso a la justicia como fundamento.

El secreto tambien acompana a los sacramentos en la medida en que la confidencialidad resulta necesaria u oportuna. Se hace especialmente presente en el sacramento de la penitencia, con el sigilo sacramental (cfr. c. 983 [seccion] 1), extendiendo el deber de secreto al ambito del denominado "secreto penitencial", que abarca incluso la recepcion en calidad de mediador y la recepcion accidental (cfr. c. 983 [seccion] 2). La obligacion del sigilo recae tan solo sobre el confesor por la confesion sacramental hecha con el objeto de obtener la absolucion, aunque esta pueda eventualmente ser denegada (29).

Por otra parte, el Derecho procesal canonico reconoce el derecho al secreto en favor de determinados testigos: se impone un deber de callar (o simplemente se exime de la declaracion) a magistrados, medicos, abogados y notarios (cfr. c. 1548 [seccion] 2), por su particular posicion entre el sujeto y el conocimiento del secreto, en la que existe una conexion de exigencia y no solo de mera ocasionalidad. Tambien se extiende este secreto procesal a los clerigos en lo que se les ha confiado por razon del ministerio (cfr. c. 1548 [seccion] 2, 1 y DC art. 194 [seccion] 2, 1); no se refiere al sigilo sacramental (se establece la incapacitation, c. 1550 [seccion] 2, 2 30 y DC art. 196 [seccion] 2, 2), sino al secreto ministerial que se deriva del "estado", de la direccion espiritual, etc. Por ultimo, el Codigo de Derecho Canonico protege igualmente el secreto familiar, estableciendo una exencion para quienes <<temen que de su testimonio les sobrevendra infamia, vejaciones peligrosas u otros males graves para si mismos, para el conyuge, o para consanguineos o afines proximos>> (c. 1548 [seccion] 2, 2 (30) y DC art. 194 [seccion] 2, 3).

?Que nos dice la nueva regulacion? Como indica el mp sobre la proteccion de menores, <<todos sean conscientes del deber de denunciar los abusos a las autoridades competentes y de cooperar con ellos en las actividades de prevencion y persecucion>>; y la Ley CCXVII, art. 3, n. 3, insiste que <<cualquier otra persona, incluso totalmente ajena a los hechos, que tenga conocimiento del comportamiento contra un menor puede presentar una denuncia>> (31).

Nos podemos preguntar como se ha de entender esa obligacion moral de denunciar y a quien le incumbe. Como senalamos anteriormente sobre la solicitacion en confesion, la doctrina opinaba que: a) en el CIC 17 el solicitado estaba juridicamente obligado a denunciar; pero una tercera persona solo estaba obligado moralmente sub gravi si conocia los hechos de personas dignas de fe (32); b) en el CIC 83, para todos solo existe una obligacion moral de denunciar (33).

En su aspecto moral, al margen del peculiar regimen del sigilo sacramental y del secreto sacramental protegidos ambos por los cc. 983 y 1388 (cfr. mp, Ley y Vademecum (34)), el deber de secreto cede o desaparece en atencion a un interes superior, un grave dano irreparable para si mismo, para un tercero o para el bien comun, como indica el CEC n. 2491 (35)

Para contestarlo nos vamos a centrar en dos situaciones, ya sea que por el trabajo desarrollado conozca directamente de la victima el suceso, ya sea que lo conozca por cualquier otra persona o medio (36):

a) Que directamente la victima lo revele a un tercero (sacerdote, abogado, psicologo, educadores, familiar cercano) con ocasion de solicitar un consejo o ayuda estrictamente profesional (37). Nos parece que a estas personas se les debe respetar su secreto profesional y no deberian denunciar estos delitos, a no ser que urja un dano gravisimo al bien publico. Estas personas, ademas de escucharle, acompanarle, etc., deberian valorar las circunstancias que conocen (gravedad de los hechos, reiteracion, etc.) y la personalidad de la victima y, si lo ve oportuno:

--si todavia es menor de edad, informar a sus padres o tutores de la informacion que ha recibido, con el fin de que sean ellos quienes afronten la situacion;

--si es mayor de edad, aconsejar o no a la victima que directamente informe y denuncie el caso ante la autoridad competente eclesiastica. Puede suceder que la victima no se vea capaz y prefiera que sea el sacerdote, abogado o familiar quien realice la denuncia, para lo que no habria inconveniente, habida cuenta que en su momento las leyes procesales sobre la solicitacion en confesion preveian esta posibilidad (38).

b) Que conozca el delito indirectamente: por otras personas que saben del abuso, por informaciones en medios de comunicacion, etc. En estas situaciones habria que valorar la certeza de los hechos (personas dignas de credito y si son testigos o lo saben de segunda mano, rumores, etc.), la gravedad, posibilidad de reiteracion, etc., ademas del motivo por el que una persona conoce dichos hechos, asi como la defensa del bien comun (cfr. CEC n. 2491). Si se tratara de un sacerdote en el ejercicio del acompanamiento espiritual (o en ejercicio de la abogacia o medicina), opinamos que no seria oportuno que denuncie directamente, y que lo mejor seria, en su caso, recomendar a la persona informante que lo haga. Sugerimos esta solucion por dos motivos: estas personas (sacerdote, abogado, etc.) serian testigos muy alejados de las circunstancias de los hechos; y por la importancia de respetar al maximo la confidencialidad de estas personas en el ejercicio de su profesion.

3. MEDIDAS A FAVOR DE LA PROTECCION Y ACOMPANAMIENTO DEL MENOR

Ya hemos senalado las medidas procesales encaminadas a una mayor proteccion del menor. En este apartado veremos como la Iglesia, a traves de esta normativa, desea promover una serie de acciones desde una doble perspectiva, y en ambos casos, marcadas por el principio de acompanamiento y privacidad (escuchar y mantener informada a la victima de los pasos y decisiones que se han tomado): busqueda de la curacion psicologica y espiritual de la victima, asi como asesoramiento legal en todo el proceso juridico que se abre con su declaracion ante la autoridad eclesiastica (denuncia y posterior juicio).

3.1. Medidas legales en la proteccion de los menores

Como principio general, en el mp sobre la proteccion de menores se ofrece a la persona lesionada asistencia asi como informacion util de caracter legal. Este asesoramiento se realiza a traves del Servicio de acompanamiento (cfr. mp sobre la proteccion de menores y Ley CCXVII, art. 9). Por otra parte, en los nn. 1 y 11 del apartado F del Vademecum se ejemplifican actuaciones legales que hay que tener en cuenta en estos supuestos. Sin embargo, es en la Ley CCXVTI, art. 4, donde se especifican las medidas generales de proteccion de la persona lesionada: a) recibir informacion sobre los derechos y servicios a su disposicion y, si lo solicita, sobre los resultados de las fases individuales del procedimiento; b) estar informado de la adopcion y terminacion de medidas cautelares, provisionales o definitivas, adoptadas contra el acusado; c) directamente o a traves del abogado, proporcionar pruebas, solicitar la realizacion de la investigacion y solicitar ser escuchado; d) derecho a la proteccion de su imagen y privacidad, asi como a la privacidad de sus datos personales; e) solicitar que se tomen las medidas apropiadas para evitar el contacto directo con el acusado. Y en el art. 9, al concretar las competencias del Servicio de acompanamiento, ademas de hacer referencia a las anteriores medidas, se menciona que se debe ilustrar a la persona lesionada de sus derechos y la forma de hacerlos cumplir, llegando a facilitar la denuncia de la persona ofendida ante la autoridad judicial.

Querriamos hacer un pequeno excursus a proposito de lo aqui indicado. En primer lugar, este Servicio--y la persona que lo dirige--deben tener una actitud de respeto a la posible victima, pero en sus actuaciones no debe existir una predisposicion en contra del acusado. Nos parece interesante destacar este aspecto y no suponerlo como algo obvio. Como hemos visto mas arriba, en el mp sobre la proteccion de menores se reafirman una serie de derechos del acusado (posibilidad de asesoramiento legal, privacidad hasta condena en firme de sus datos, etc.), asi como otras garantias en el Vademecum, F, n. 12: todo ello debe ser tenido en cuenta por este Servicio, con el fin de que no se produzca un riesgo de indefension del acusado (piensese en el tratamiento a veces morboso de estos asuntos en los medios de comunicacion, y que, a veces, existe un peligro real de condena publica sin haber sido juzgado).

3.2. Actuaciones sociales en favor del menor: acompanamiento y escucha, y asistencia espiritual, medica y social de las victimas

En el mp sobre la proteccion de menores se reconoce de manera amplia a quienes afirman haber sido victimas de explotacion, abuso sexual, asi como a sus familias, el derecho a ser recibido, escuchado y acompanado. En estos casos, se ofrece atencion pastoral adecuada, asi como apoyo espiritual, medico y psicologico, protegiendo su privacidad y confidencialidad. En estos ambitos, se encomienda al Vicario general, directamente o a traves del Supervisor para la proteccion de menores, estas actuaciones de acompanamiento y asesoramiento (cfr. Vademecum, F, nn. 1, 2 y 11), que se realizaran a traves del Servicio de acompanamiento (cfr. Ley CCXVIIX, art. 9).

Respecto al asesoramiento legal, se define de forma amplia, para facilitar al maximo todas las actuaciones que puedan ponerse en marcha en este campo.

Si se nos permite la analogia, toda esta actividad previa se asemeja a la nueva institucion creada para el sistema matrimonial: la "Investigacion prejudicial o pastoral" del mp Mitis Iudex (39). Un acompanamiento global en lo espiritual, pastoral, legal y medico, pero que no se queda simplemente en la fase previa a la posible apertura de un procedimiento penal, o en el acompanamiento y asesoramiento que se podra proporcionar durante todo el proceso penal, sino que va mas alla, pudiendo pensarse que la labor de la Iglesia no termina aqui: debe estar siempre con las victimas, apoyando y sosteniendo a sus hijos en lo pastoral y espiritual, incluso en los aspectos medicos y psicologicos.

Como resumen de estos dos apartados podemos resaltar el deseo que la Iglesia tiene de reorientar toda su actuacion realizada hasta ahora: poner el centro de su preocupacion en las personas que han sufrido estos abusos, y, para ello, se toman medidas y actuaciones de acogida, acompanamiento y cuidado, todo ello con una finalidad sanadora y pastoral. Estas orientaciones pueden servir de guia a las Conferencias episcopales en sus Vademecums para los obispos de su region.

Por otra parte, queremos senalar que las personas que trabajan en este asesoramiento legal y el Supervisor (en cuanto a su funcion de relacionarse directamente con la victima y su familia durante todo el procedimiento), estarian incapacitadas para ser posteriormente instructores de la investigacion previa penal y, como es logico, jueces del posible proceso penal. Lo hacemos notar porque nos parece que afectaria a su imparcialidad en esas funciones procedimentales, al poder tener una precalificacion penal de lo ocurrido (40).

4. SERVICIO RESPONSABLE EN LAS ACCIONES QUE SE HAN DE IMPLEMENTAR PARA LA PROTECCION DE MENORES

Con estas normas se crea un nuevo servicio en el Estado de la Ciudad del Vaticano dependiente del Governatorato, a traves de la oficina de Direccion de Salud e Higiene. En esta oficina habra un Servicio de acompanamiento para las victimas de abusos coordinado por un Responsable (cfr. mp sobre la proteccion de menores nn. 3-4, Ley CCXVII, art. 8). Por otra parte, se crea otro oficio al que se denomina Supervisor, que es nombrado por el Vicario general de la Ciudad del Vaticano (41), y cuyas competencias son las de ayudar al Vicario general en verificar el cumplimiento de las indicaciones de la nueva normativa (cfr. Vademecum, B).

4.1. El servicio de acompanamiento para las victimas de abuso. El Supervisor

Como hemos indicado, la normativa contempla un servicio especifico y cualificado, coordinado por un responsable. Este servicio se va a encargar de la puesta en marcha y verificacion de las actuaciones de acompanamiento a las victimas, asi como todo lo referente a la formacion del personal que trabaja en el Estado de la Ciudad del Vaticano y en la Curia Vaticana.

En el art. 9 de la Ley CCXVII se delinean las funciones de este servicio: a) ofrece un servicio de escucha; b) garantiza la asistencia medica y social a las personas lesionadas y a sus familias, incluida la asistencia terapeutica y psicologica de emergencia; c) ilustra a la persona lesionada de sus derechos y la forma de hacerlos cumplir; d) facilita la denuncia de la persona ofendida ante la autoridad judicial; e) tiene en cuenta la opinion y las necesidades de la parte perjudicada, protegiendo su imagen y privacidad, asi como la confidencialidad de los datos personales; 1) adopta pautas de como tratar a los menores que utilizan estos servicios.

En el Vademecum, B, se describen las funciones del Supervisor: coordinacion de las actividades de prevencion y capacitacion de los agentes de pastoral y se encargara especialmente de acoger y acompanar a las personas que afirman haber sido victimas de explotacion, abuso sexual o maltrato, asi como a sus familias. Para ello, continua el Vademecum, el Supervisor estara ayudado por el Servicio de Acompanamiento, administrado por la Direccion de Salud e Higiene del Governatorato, y de la Oficina de Trabajo de la Sede Apostolica.

Dada la amplitud con la que se concibe este Servicio, entre su personal deberan contarse personas expertas en psicologia, derecho, medicina ... asi como algun sacerdote para ejercer la orientacion espiritual.

En el ambito diocesano seria muy oportuno crear tambien este Servicio y nombrar a un Supervisor que colabore con el Obispo (principal responsable de estas materias) en su labor de acogida, ayuda, y en su caso de orientacion legal de las victimas que acudan a el.

4.2. Competencias: seleccion, contratacion, idoneidad y formacion del personal

Ademas de lo indicado hasta ahora, en el conjunto de la normativa se especifican otra serie de competencias con incidencia clara en aspectos juridicos.

El Servicio de acompanamiento participa en el proceso de contratacion y seleccion de personal, voluntario o no, que trabaja en el Vaticano, con el fin de comprobar la idoneidad del candidato para relacionarse con menores y personas vulnerables (cfr. mp sobre la proteccion de menores n. 5; Ley CCXVTI art. 11). Para ello, se elaboraran pautas y procedimientos para determinar esta idoneidad. Y en el Vademecum, C, se especifica, al hablar de los agentes de pastoral, que debe realizarse una investigacion adecuada en la que se verifique la ausencia de cargos judiciales en los interesados.

Nos parece que en estos procesos de seleccion y contratacion se deben incluir aquellos protocolos que aseguren un minimo de idoneidad. Aunque no se especifica mas, pensamos que se podrian aprobar algunas de estas medidas: realizar tests psicologicos de personalidad desde una perspectiva antropologica cristiana (42); necesidad de aportar certificados penales de la autoridad estatal de que no se ha estado incurso en penas por estos delitos; solicitar testimonios de probidad, tradicionales en el Derecho Canonico, como los pareceres del parroco o sacerdotes, etc. (cfr. c. 1572).

En esos procesos tambien deberia estar claro que no se puede contratar, o dar el visto bueno a que participe en tareas pastorales a quien no reuniera los requisitos minimos. Especialmente se debe ser exigentes en la contratacion de personal o la colacion de oficios (43): estas personas representan en su trabajo a la Iglesia, de una manera u otra. Sin embargo, nos parece que resulta mas complicado concretar y llevar a la practica este tipo de exigencias en colabo radores voluntarios pastorales: piensese en catequistas esporadicos, o voluntarios en actividades culturales puntuales, etc.

Pensando en las diocesis o en las parroquias, se podrian adoptar bastantes de estas medidas siempre que se refieran al personal fijo o a la colacion de oficios. Respecto del personal voluntario, los parrocos, o las personas responsables de las actividades, deberan velar para que los que interactuen con menores sean personas de comprobada honestidad.

Respecto a la formacion del personal de la Curia, tambien de los agentes pastorales y voluntarios, debe extenderse a los aspectos juridicos asi como a las buenas practicas en la atencion de las personas. Esta formacion se ofrece por la Oficina de Trabajo de la Sede Apostolica, junto con el Servicio de Acompanamiento de la Direccion de Salud e Higiene, a traves de programas de capacitacion sobre los riesgos en materia de explotacion del abuso sexual y maltrato de menores y personas vulnerables, asi como de los medios para identificar y prevenir tales delitos y la obligacion de informar (cfr. mp sobre la proteccion de menores n. 4, Ley CCXVII art. 10, Vademecum, C). Estos cursos y programas iran dirigidos no solo a los trabajadores fijos con cargos pastorales o no, sino que tambien se deben proporcionar a otros colaboradores ocasionales, informandoles de como deben actuar en la relacion con los menores, asi como sobre los comportamientos prohibidos (cfr. Vademecum, C).

El contenido de los cursos deberia incluir el conjunto de la normativa (disposiciones procesales, experiencias en la labor pastoral con menores), adaptandolos a las necesidades de las personas a las que vayan dirigidos: cursos de formacion permanente a sacerdotes, agentes de pastoral, voluntarios. Tambien se debera tener en cuenta el trabajo que desarrollan: cargos de la Curia, representacion del Vaticano, estrictamente pastorales, o de servicios de vigilancia y control (policia). Aunque el mensaje de fondo es comun a todos ellos, se deberan diferenciar en los aspectos que afecte a su tarea.

Programas analogos de formacion habrian de establecerse en las diocesis. Seria importante tratar acerca de todo aquello relacionado con la formacion permanente de los sacerdotes, y la labor que debe realizar el Supervisor a la hora de comprobar que los locales parroquiales o los lugares donde se desarrollen las actividades esten de acuerdo con las disposiciones previstas (ver infra el apartado donde se comentan las experiencias pastorales). Tambien es imprescindible que se impartan en la formacion de los candidatos al sacerdocio en el Seminario.

5. ALGUNAS EXPERIENCIAS PARA TENER EN CUENTA EN LA LABOR PASTORAL CON MENORES

En este apartado nos vamos a centrar en las medidas que el Vicario general o el Supervisor deben poner en practica para que efectivamente en las actividades pastorales, asi como en los locales o lugares donde se desarrollen, se consiga prevenir cualquier forma de violencia, abuso, negligencia, abandono o explotacion de menores.

Antes, sin embargo, queremos referirnos a dos recomendaciones generales que realiza el Vademecum, mediante las que se pone de manifiesto el espiritu de proteccion del menor que debe informar todas las actividades pastorales y a la necesidad de mantener una estrecha relacion con los padres o tutores legales (responsables de la vida espiritual y corporal de los menores):

a) La prontitud, delicadeza y prudencia con la que deben abordarse cualquier conducta inapropiada o de acoso, informando inmediatamente a los padres o tutores del menor (cfr. Vademecum, D, n. 4).

b) El consentimiento escrito e informado de los padres y tutores44, indispensable para que los menores participen en las actividades pastorales, asi como para filmar o publicar sus fotos en el desarrollo de esas actividades, para contactar con el menor por telefono o en las redes sociales. Estas autorizaciones deben conservarse (cfr. Vademecum, E)4S. Aunque la Iglesia siempre ha tenido presente esta finalidad, ahora desea recordarla y reafirmarla, dandole un mayor enfasis: la Iglesia debe caminar de la mano junto a los padres o tutores del menor, yendo en la misma direccion, y complementandose en la formacion espiritual y humana de los jovenes. La Iglesia es madre, y como tal, es la primera preocupada que la juventud cristiana camine segura y firme en todos estos aspectos.

Estas consideraciones generales me llevan a realizar una reflexion: ?no convendria que sean los padres los que en primera persona colaboraran en esas tareas pastorales? Es decir, si ellos son los protagonistas de la formacion espiritual y humana de sus hijos, ?no deberian estar involucrados mucho mas de lo que estan ahora en las labores pastorales? Me parece que es un reto que tiene la Iglesia en su pastoral juvenil. Ademas, aunaria los esfuerzos en el desarrollo de la pastoral familiar que tan frecuentemente se ha puesto en evidencia en estos ultimos tiempos. Cuantas veces la Iglesia ha visto renacer en las familias la fe a traves de las catequesis a los ninos de primera comunion, o de confirmacion, o al implicar a los padres en las actividades (culturales, deportivas, campamentos de verano) de los colegios y de las parroquias, etc. Una experiencia multisecular, tantas veces confirmada: a los padres se llega a traves de los hijos, especialmente cuando los hijos son menores de edad.

5.1. Relaciones interpersonales con el menor

En este campo, el Vademecum, D, n. 1, recuerda que en las actividades pastorales en las que participen menores se debe dar prioridad a la proteccion de estos. Con este fin se enumera un elenco de acciones y de informaciones que se han de proporcionar a los padres y tutores sobre las actividades y metodos con los que se llevaran a cabo, y se hace una llamada reiterada a la prudencia por parte de los agentes de pastoral en el trato con los menores, que la experiencia ha demostrado que son necesarias (46).

De otra parte, ademas de estas actitudes, se ejemplifican otra serie de actuaciones que estan estrictamente prohibidas a los agentes de pastoral, entre las que se incluyen reprimendas fisicas o psicologicas, establecer una relacion preferencial o discriminatoria con un menor, intercambiar fotografias personales, etc. (47)

Todas estas medidas son de aplicacion directa en las actividades pastorales diocesanas y se tendrian que tener muy en cuenta, ademas de ser unos de los contenidos obligatorios en los cursos de formacion que se impartan para sacerdotes y agentes de pastoral.

5.2. Estructuras y lugares para compartir en las actividades pastorales

El Vademecum, D, n. 3 senala que <<las actividades pastorales se llevan a cabo en instalaciones adecuadas para la edad y la etapa de desarrollo de los menores. En la medida de lo posible, los agentes de pastoral deben tener especial cuidado para asegurarse de que los menores no entren ni permanezcan en lugares ocultos a la vista o fuera de control>>. Esta indicacion nos parece que tendra gran relevancia en la labor del Supervisor, como ya hemos indicado supra, en toda su labor de control, asistencia y colaboracion en el Estado de la Ciudad del Vaticano. No se concreta mas esta indicacion: indudablemente el Supervisor con el Servicio de acompanamiento deberan realizar una labor de verificacion, pero antes, tendran que elaborar criterios y pautas de actuacion para estos casos.

En ambito diocesano, el responsable de estas labores debera estar en estrecha relacion con los parrocos, ofreciendoles soluciones en lo referente al lugar donde se desarrollen las actividades pastorales. En lineas generales estamos pensando en el aspecto arquitectonico de los locales parroquiales, donde se imparten las catequesis y otras actividades culturales. Muchos de ellos pertenecen a edificios que se construyeron hace decenios y que no reunen todas las exigencias que estas palabras, en su diccion laconica, encierran en realidad. En esto, las leyes estatales pueden dar pistas de las caracteristicas que deben reunir estos locales, al senalar medidas de proteccion de menores en los edificios de centros de ensenanza, clubs deportivos, etc. A modo de ejemplo, se deben tener en cuenta que las habitaciones deben verse desde fuera (lo que implica que tengan puertas con cristal), las salas de ordenadores deben estar en lugar publico, verificar la comunicacion e independencia de la parroquia con la casa parroquial, etc.

Por otra parte, tambien deben de estudiarse aquellas estructuras, locales y lugares donde se desarrollan actividades de recreo o al aire libre con la juventud, ya sea de manera esporadica y puntual (como campamentos de verano, excursiones, etc.), asi como las que tengan estructuras arquitectonicas fijas. En estas actividades se deben revisar desde como se realizan los transportes y via jes con los menores, como estan los servicios comunes en los lugares de descanso, la separacion fisica de los dormitorios de las personas mayores que atiendan las actividades (sacerdote, religioso, voluntarios) y los menores, tipos de actividades en los que no pueda darse el contacto fisico entre mayores y menores, etc. En estos supuestos, el Supervisor deberia dar normas claras y especificas de comportamiento, sin dejar nada a la improvisacion. Como hemos indicado al inicio de este apartado, especialmente en el desarrollo de estas actividades sera muy conveniente que los padres participen y colaboren.

Para terminar, un ultimo apunte estrictamente canonico que, en el supuesto que no se observe, podria estar en el origen de situaciones de abusos a menores. Me refiero al lugar y sede donde se imparte el sacramento de la Penitencia y se realiza el acompanamiento espiritual que se imparte en el mismo (48), es decir, el lugar y la sede para oir confesiones: a) el lugar propio, que habra de ser un lugar sagrado (cfr. c. 1205), normalmente en una iglesia u oratorio, al ser los lugares destinados al culto divino en general y a la administracion de los sacramentos (cfr. c. 964 [seccion] 1); b) la sede para las confesiones, que debe tener una determinada ubicacion dentro de dichos edificios (cfr. c. 964 [seccion] 2).

En relacion a la sede, el Codigo indica que <<la Conferencia Episcopal de normas, asegurando en todo caso que existan siempre en lugar patente confesionarios provistos de rejilla entre el penitente y el confesor que puedan utilizar libremente los fieles que asi lo deseen>> (c. 964 [seccion] 2). Aunque en la actualidad no es la unica sede posible, el confesonario debe existir obligatoriamente siempre: las Conferencias Episcopales que han dictado normas al respecto se mueven entre mantener el confesionario con rejilla fija como unico sitio previsto, a ofrecer a los penitentes tambien otras sedes alternativas a la tradicional, precisando bien las caracteristicas que deben tener o que sea la autoridad competente quien las fije (49).

Si pensamos en las opciones que tiene el penitente o el ministro respecto a la eleccion de la sede de la confesion manifestada en el c. 964 [seccion] 2, hay que tener en cuenta una interpretacion autentica del canon. De producirse un conflicto de intereses entre la peticion del penitente de confesarse en un determinado sitio y la postura del sacerdote, la decision ultima, si es favorable al uso del confesonario, compete al confesor y no cabe oponerse a ella (50). Esta solucion se justifica porque el sacerdote tiene derecho a obrar con prudencia y la obligacion de tutelar la santidad del sacramento, que puede plantearse respecto a penitentes de uno u otro sexo. Asi, por ejemplo, en los casos en los que existiese el peligro de una intromision del penitente en la vida personal del sacerdote o hubiese riesgo de que se diera una relacion interpersonal problematica entre ambos, o comportamientos moralmente sospechosos por parte del segundo o incluso la posibilidad de equivocos por parte de terceros.

Una vez recordada la legislacion, convendra comprobar que efectivamente se realiza asi en ambito diocesano. El Obispo tiene una responsabilidad especial en que se cumpla (51). En esta labor deberia estar ayudado por otra persona, con las funciones del Supervisor que hemos expuesto: especialmente explicando a los sacerdotes todos estos criterios y experiencias. Por otra parte, y donde existan las sedes alternativas al confesonario, se deberan verificar que reunen las condiciones de ambiente adecuado, evitar malentendidos, etc., y quiza habria que replantearse si sera oportuno utilizar estas sedes alternativas en la confesion o acompanamiento espiritual de los menores de edad.

6. CONSIDERACIONES FINALES

Hemos destacado algunos aspectos que nos han parecido relevantes de la nueva normativa vigente en el Estado de la Ciudad del Vaticano. Tambien hemos indicado a lo largo de estas lineas algunos aspectos que convendria poner en marcha en el ambito diocesano; resumidamente son:

a) Cuidar el aspecto interpersonal en las relaciones con las victimas y sus familias, acogiendolas, acompanandolas e informandoles de aquello que les concierne: apoyo psicologico, juridico, etc.

b) Seleccion de personal y criterios de idoneidad para ocupar oficios y agentes de pastoral que interactuen con menores de edad.

c) Plan de cursos de formacion para impartir en los seminarios, a los sacerdotes y a otros agentes pastorales.

d) Criterios pastorales para las actividades con menores tanto en la parroquia, como en otros lugares donde se realicen (campamentos, excursiones, etc.).

e) Verificar que los ambientes donde se llevan a cabo las actividades pastorales son los adecuados, con el fin de evitar cualquier equivoco en estos asuntos: confesionario, locales parroquiales, etc.

f) Oficios y servicios que deberan ayudar al Obispo (primer responsable) en estos temas: un responsable o supervisor que dirija un equipo o servicio con esta finalidad, formado por medicos, abogados, psicologos, etc.

Como es logico, todas estas medidas, junto con las que en un futuro se puedan tomar tendran una eficacia relativa si no van acompanadas de lo principal, la conversion personal, el seguimiento del ejemplo de Cristo que <<nos confio el cuidado y la proteccion de los mas pequenos e indefensos: "el que acoge a un nino asi en mi nombre, me recibe a mi" (Mt 18,5). Por lo tanto, todos tenemos el deber de acoger generosamente a los menores y las personas vulnerables y crear un ambiente seguro para ellos, tomando en primer lugar sus intereses. Esto requiere una conversion continua y profunda, en la que la santidad personal y el compromiso moral puedan contribuir a promover la credibilidad del anuncio del Evangelio y a renovar la mision educativa de la Iglesia>> (52), como subraya el Papa Francisco.

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RECIBIDO: 6 DE MAYO DE 2019 / ACEPTADO: 13 DE MAYO DE 2019

Gerardo NUNEZ

Profesor Adjunto de Derecho Procesal Canonico

Universidad de Navarra. Facultad de Derecho Canonico. Pamplona

orcid 0000-0003-3417-3033

gnunez@unav.es

DOI 10.15581/016.117.010

(1) Cfr. JUAN PABLO II, Motu proprio Sacramentaram sanctitatis tutela, 30-IV-2001, AAS 93 (2001) 737-739; BENEDICTO XVI, Motu proprio Normae de gravioribus delictis, 21-V-2010, AAS 102 (2010) 419-434.

(2) Quirografo de Su Santidad Papa Francisco para la creacion de la Pontificia Comision para la tutela de los menores, 22-111-2014, http://bit.ly/2DHMw6A; su Estatuto puede verse en http:// bit.ly/2JavykU.

(3) <<La tarea que le he encomendado incluye la asistencia a vosotros y a vuestras Conferencias, mediante un intercambio mutuo de "praxis virtuosas" y de programas de educacion, formacion e instruccion por lo que se refiere a la respuesta que se ha de dar a los abusos sexuales>>: Carta del Santo Padre Francisco a los Presidentes de las Conferencias Episcopales y a los Superiores de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de vida Apostolica acerca de la Comision Pontificia para la tutela de menores, 2-II-2015, http://bit.ly/2IWvwha.

(4) Discurso final del Santo Padre Francisco del encuentro "La proteccion de los menores en la Igle sia", 24-11-2019, http://bit.ly/2LldlFk.

(5) La traduccion al castellano de estas normas es mia.

(6) Mp sobre la proteccion de menores y de las personas vulnerables, 26-111-2019, http://bit.ly/ 2ZQSwDy.

(7) Ley CCXVII sobre la proteccion de menores y personas vulnerables del Estado de la Ciudad del Vaticano, 26-111-2019, http://bit.ly/2WjZE9g.

(8) Vademecum para la proteccion de los menores y personales vulnerables, 26-111-2019, http:// bit.ly/2LjpGZh.

(9) Ley CCXVn, art. 1, n. 3.

(10) Vademecum, A.

(11) Otros aspectos procesales que senala el art. 2 de la Ley CCXVII: estos delitos son perseguibles de oficio; su plazo de prescripcion es de veinte anos y comienza, en el caso de un delito contra un menor, a partir de la fecha en que cumpla los dieciocho anos de edad.

(12) Actuaciones disciplinares, excluyendo las penas, como alejar al imputado del ministerio sagrado o de un oficio o cargo eclesiasticos, imponerle o prohibirle residir en un determinado lugar o territorio, o tambien impedirle que participe publicamente en la santisima eucaristia; todas estas medidas se han de revocar si desaparece el motivo que las origino, y cesan por el mismo derecho al concluir el proceso penal (cfir. c. 1722). En estos casos es el Promotor de Justicia quien solicita la adopcion de estas medidas: cfr. Ley CCXVII, art. 6.

(13) Cfr. c. 1719 CIC 83.

(14) Cfr. Ley CCXVII, art. 3, nn. 1-2.

(15) Cfr. mp sobre la proteccion de menores, Ley CCXVII, art. 3, n. 3 y Vademecum, F, n. 3.

(16) Cfr. P. E. GUDENUS, <<Denuncia>>, en J. OTADUY - A. VlANA -J. SEDANO (eds.), Diccionario General de Derecho Canonico [DGDC], III, Cizur Menor 2012, 56-57.

(17) Tradicionalmente, en Derecho Canonico no se tenian en cuenta las denuncias anonimas, aunque podian ser ocasion para iniciar una investigacion previa si se veia conveniente. Una acusacion escrita, firmada por un desconocido pero sin direccion del firmante, debe ser considerada como denuncia anonima, porque no basta para identificar al denunciante: cfr. A. CALABRESE, sub c. 1390, en Comentario Exegetico al Codigo de Derecho Canonico, IV/1, Pamplona 1996, 565.

(18) En Derecho Canonico se excluye la figura de la acusacion penal privada o popular. Queda tambien descartada la querella, que solo podria presentarla la persona lesionada en aquellos delitos para cuya persecucion se requiriese precisamente su intervencion, como los que atentan contra la buena fama, pudiendo solo ejercitar la accion de resarcimiento de los danos causados por el delito (cfr. cc. 1729-1731).

(19) Cfr. J. M. SANCHIS, <<Acusacion penal>>, DGDC, I, 191-193.

(20) <<Existe obligacion de denunciar en todos aquellos casos en que esta obligacion la imponen alguna ley o precepto peculiar legitimo, o bien el mismo derecho natural por razon de peligro de la fe o de la religion o a causa de algun otro mal publico inminente>>: c. 1935 [seccion] 2 CIC 17.

(21) Es decir, puede darse una obligacion por derecho natural, teniendo en cuenta el bien de la Iglesia, de los fieles afectados por el delito en cuestion.

(22) Bajo la denominacion de crimen pessimum se incluian algunos delitos contra el sexto mandamiento cometidos por un sacerdote, en las circunstancias que describia el c. 2359 [seccion] 2 CIC 17 (entre otros delitos): la bestialidad, la homosexualidad y los abusos a menores de 16 anos (pedofilia). Estos delitos pasaban a ser competencia del Santo Oficio: cfr. U. lopez, De crimine pessimo inter alios, Periodica 27 (1938) 32-35; A. YANGUAS, De crimine pessimo et de ccrmpetentia S. Officii relate ad illud, Revista Espanola de Derecho Canonico 1 (1946) 427-439; SAGRADA CONGREGACION DEL SANTO OFICIO, Instr. Crimen sollicitationis, 16-111-1962, n. 73: http://bit.ly/ 2PKbWWi.

(23) Cuando un sacerdote conocia en la confesion que el penitente fue solicitado, tenia la obligacion de advertirle del grave deber de denunciar ante los Superiores competentes; y en el caso de que se negara sin causa que lo justificase, debia despedirle sin la absolucion.

(24) Cfr. F. Al. CAPPELLO, Tractatuscanonico-moralis. Desacramentis, Taurini-Romae 1953, vol. II, n. 447, 6-7.

(25) <<Aliquis Consultor quaerit radones ob quas abolido can. 904 CIC facta est, quia praecise in ilio canone agebatur de obligadone ex parte paenitentis sacerdotem reum denuntiandi. In relatione Sessionis VIII, habite dd. 8-13 novembris 1971, haec quae sequuntur de re notantur: Ad can. 904 CIC. Unus Consultor aestimat quod retineri non debet: confessarius non potest obligare ad denuntiandum, sed monere, consulere tantum. Alter Consultor loquitur de difficultate obtinendi denuntiationem. Relator respondet quod non sunt miscenda quae ad forum conscientiae et quae ad forum sociale pertinent. Concordat omnes ut supprimatur canon, quia est quaestio theologiae moralis. Iuxta alicuius Consultoris sententiam obligado ex parte paenitentis accusandi sacerdotem reum de sollicitatione non habetur et quaerit num necessarium sit ut haec obligatio adiungatur. Consultor, a quo quaestio mota est, anceps quia revera causa, qua requirebatur canon, non cessavit, sed tamen Sacra Paenitentiaria Apostolica nihil hac de re in suis inadversionibus notavit. Unus Consultor tenet necessarium non esse obligationem denuntiationis adiungere, cum ablata sit reservado peccati falsae denuntiationis de sollicitatione, sed anceps manet. Etiam alii Consultores ancipites sunt, et omnes conveniunt ut res denuo consideretur>>: Communicationes 10 (1978) 64-65.

(26) Cfr. A. calabrese, Diritto penale canonico, Frascati 1988, 254; J. Llobell, I delitti riservati alla Congregazione per la dottrina della fede, en gruppo italiano docenti di diritto canonico (a cura di), Le sanzioni nella Chiesa. XXIII Incontro di studio, Abbazia di Maguzzano, 1-5 luglio 1996, Milano 1997, 271; V. de Paolis, De delictis contra sanctitatem sacramentipaenitentiae, Periodica 79 (1990)209-210.

(27) Cfr. V. de Paolis, De delictis ... , cit, 209-210.

(28) Para un desarrollo de estas materias pueden verse las voces y la bibliografia que se adjunta en R. Palomino, <<Secreto>>, DGDC, VII, 180-183; D. De Cito, <<Sigilo sacramental>>, DGDC, VII, 307-310.

(29) En cambio, no hay obligacion de sigilo en el caso de una confesion claramente simulada o cuando la fingida confesion se haya hecho con el fin de extorsionar o amenazar al confesor o a terceros.

(30) El c. 1550 [seccion] 2, 2 establece que se consideran incapaces de ser testigos <<los sacerdotes, respecto a todo lo que conocen por confesion sacramental, aunque el penitente pida que lo manifiesten; mas aun, lo que de cualquier modo haya oido alguien con motivo de confesion no puede ser aceptado ni siquiera como indicio de la verdad>>.

(31) En el Vademecum, F, n. 3 hay una disposicion similar: <<los agentes de pastoral, los colaboradores y los voluntarios que tienen noticias de que un menor es victima de explotacion, abuso sexual o maltrato, informaran directamente al Vicario general o a traves del Supervisor para la proteccion de los menores>>.

(32) Cappello sostuvo que la obligacion de denunciar recae sobre quien conoce el delito de solicitacion bajo secreto natural o promisorio, tambien bajo juramento. Ciertamente no quien sabe del delito bajo sigilo sacramental. Respecto a las personas que conocen este delito bajo secreto de consejo, si se trata de secreto simple, deben denunciarlo; si se trata de secreto de oficio o profesional, no urge perse la obligacion, pero per accidens puede que si urja, si la omision de la denuncia acarreaba un dano gravisimo al bien publico, cfr. F. M. CAPPELLO, Tractatiis canonico-moralis..., cit, II, n. 448.

(33) Cfr. A. CALABRESE, Diritto penale ... , cit, 254; J. Llobell, I delitti riservati ... , cit, 271; <<Haec autem denuntiatio esse potest sive quia christifidelis ius habet semper denuntiandi apud auctoritatem competentem ministros qui non adimplent ad normas legis, sive divinae sive humanae, proprium officium, sive quia esse potest obligado iuris naturalis denuntiandi apud auctoritatem facta quae scandalum praebent et periculum constituunt bono animaram. Sed iudicium proferre de hac possibili obligatione non est facile>>: V DE PAOLIS, De delictis ... , cit, 209-210.

(34) Cfr. mp sobre la proteccion de menores, n. 2; Ley CCXVII, art. 3, n. 2 y Vademecum, F, n. 3.

(35) <<Los secretos profesionales -que obligan, por ejemplo, a politicos, militares, medicos, juristaso las confidencias hechas bajo secreto deben ser guardados, salvo los casos excepcionales en los que el no revelarlos podria causar al que los ha confiado, al que los ha recibido o a un tercero danos muy graves y evitables unicamente mediante la divulgacion de la verdad. Las informaciones privadas perjudiciales al projimo, aunque no hayan sido confiadas bajo secreto, no deben ser divulgadas sin una razon grave y proporcionada>>: CEC, n. 2491.

(36) Tambien hay que tener en consideracion el tratamiento legal de la confidencialidad de los trabajos que se relacionan con los menores (educacion, medicina, etc.) establecidos por los Estados, asi como las buenas practicas profesionales al uso en el ejercicio de esas actividades.

(37) Ademas, si estuvieran en las circunstancias de que el derecho procesal les eximiese de la declaracion como testigos (cfr. cc. 1548 [seccion] 2, 1; 1550 [seccion] 2, 2 y 1548 [seccion] 2, 2) constituiria un argumento mas para no realizar la denuncia.

(38) <<La responsabilidad de hacer la denuncia es personal, y normalmente la descarga por parte de la persona que ha sido solicitada. Pero si le impiden dificultades muy graves para hacerlo el mismo, entonces debe acercarse al Ordinario o a la Sagrada Congregacion del Santo Oficio o a la Penitenciaria Sagrada, ya sea por carta o a traves de otra persona que haya elegido, describiendo todas las circunstancias (Instruccion del Santo Oficio, 20 de febrero de 1867, n. 7)>>: Instr. Crimen sollicitationis, n. 19.

(39) Cfr. G. NUNEZ, La fase preliminar del nuevo proceso de nididad, Ius Canonicum 57 (2017) 9-44.

(40) La incompatibilidad juridica la tiene solo el Investigador penal, que luego no puede ser juez de la causa: cfr. c. 1727 [seccion] 3 CIC 83.

(41) <<El Vicariato de la Ciudad del Vaticano, encargado de la pastoral de los fieles que residen en el Estado de la Ciudad del Vaticano, asi como en las Villas Pontificias de Castelgandolfo, participa plenamente en esta mision, firmemente enraizado en la conviccion de que cada persona tiene un valor unico creados a la imagen y la semejanza de Dios>>: Vademecum, Introduccion.

(42) Cfr. W. Vial, Psicologia y celibato, Scripta Theologica 50 (2018) 139-166.

(43) Cfr. A. VlANA, La comprobacion de la idoneidad para el oficio eclesiastico y el orden sagrado, Ius Ecclesiae 28 (2016) 345-366; ?Son idoneos para el oficio eclesiastico los divorciados que contraen nuevo matrimonio civil?, Ius Canonicum 56 (2016) 515-553.

(44) Conviene recordar que en la legislacion de muchos paises ya existe esta obligacion juridica, que la Iglesia debe cumplir como todas las organizaciones, tanto estatales como privadas, que desarrollan actividades con adolescentes: educativas en centros de ensenanza, clubs deportivos, asociaciones culturales, ongs, etc.

(45) Cfr. Vademecum, E.

(46) Vademecum, D: <<Actividades pastorales. 1. En las actividades pastorales que involucren a menores, se debe dar prioridad a la proteccion de estos. Por lo tanto, en el curso de sus actividades, los agentes de pastoral deben:--usar la prudencia y el respeto en relacion con los menores;--proporcionarles modelos de referencia positivos;--estar siempre visibles ante los demas cuando estan en presencia de menores;--informar a los responsables de cualquier comportamiento potencialmente peligroso;--respetar la esfera de confidencialidad del menor; - informar a los padres o tutores de las actividades propuestas y los metodos organizativos relacionados;--usar la debida prudencia en la comunicacion con los menores, tambien por telefono y en las redes sociales>>.

(47) Vademecum, D: <<Actividades pastorales. 2. Esta estrictamente prohibido para los agentes de pastoral:--infligir castigos corporales de cualquier tipo;--establecer una relacion preferencial con un menor de edad;--dejar a un menor en una situacion potencialmente peligrosa debido a su seguridad mental o fisica;--dirigirse a un menor de manera ofensiva o asumir comportamientos improcedentes o sexualmente alusivos;--discriminar a un menor o un grupo de menores; --pedir a un menor que guarde un secreto;--dar regalos a un menor discriminando al resto del grupo;--fotografiar o filmar a un menor sin el consentimiento por escrito de sus padres o tutores;--publicar o difundir, a traves de la red o la red social, imagenes que reconozcan a un menor de una manera reconocible sin el consentimiento de los padres o tutores>>.

(48) Para un desarrollo de estas cuestiones pueden verse las voces y la bibliografia que se adjunta de B. F. PIGHIN, <<Sede para las confesiones>>, DGDC, VII, 217-220; e IDEM, <<Confesionario>>, DGDC, II, 508-511.

(49) La Conferencia Episcopal Espanola en su II Decreto General ha establecido en su art. 7 que <<de acuerdo con lo establecido en el c. 964 [seccion] 2, en las iglesias y oratorios existira siempre en lugar patente el confesionario tradicional, que puedan utilizar libremente los fieles que asi lo deseen. Existira, ademas, en la medida en que, por razones de espacio, pueda hacerse asi, la sede alternativa prevista en el canon, para cuantos fieles expresamente la pidan y que ha de estar reservada en exclusiva para este ministerio. En cuanto a su forma concreta, se tendran en cuenta las condiciones de cada lugar y las directrices diocesanas sobre arte sacro y liturgia, garantizando, en todo caso, tanto la facilidad y la reserva del dialogo entre el penitente y el confesor como el caracter religioso y sacramental del acto>>: BOCEE 6 (1985) 62.

(50) Concretamente, permite que, por justa causa y fuera de los casos de necesidad, el ministro <<pueda legitimamente decidir que la confesion sacramental sea recibida en un confesonario provisto de rejilla fija, incluso aunque el penitente solicite otra cosa>>: PONTIFICIO CONSEJO PARA LA INTERPRETACION DE LOS TEXTOS LEGISLATIVOS, c. 964 [seccion] 2, 7-VII-1998, AAS 90 (1998) 711.

(51) Cfr. cc. 935 [seccion] 1; 837 [seccion] 1; 838 [seccion] [seccion] 1 y 4; 841.

(52) Mp sobre la proteccion de los menores, Introduccion.
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Title Annotation:COMENTARIOS Y NOTAS
Author:Nunez, Gerardo
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2019
Words:12204
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