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Notas a "pie de rumbas".

La escritura es un viaje premeditado. El viaje sanguineo de una literatura mestiza a otro mestizaje. La poesia, ademas, es respiracion y, como tal, ritmo. Con un ritmo academico-versificador la respiracion pareceria artificial, pero esta termina rompiendo los limites y surge el poeta individual que aspira inspira la atmosfera de su entorno.

Santa Cruz de Tenerife (?mas una que otra?) tiene raices en La Habana y viceversa. Los ritmos cubanos llenan Las Ramblas, La Isleta o la Avenida Maritima (el Malecon de Canarias, segun dicen). Armas Marcelo afirma que Canarias y Cuba estan unidas por la cultura del tabaco, pero hay algo mas alla de tal asidero materialista: una cosmovision. Nuestras maneras de ser perifericos hacen que nos veamos como seres reales y volvamos nuestros oidos a un singular coloquialismo que convulsiona la lengua espanola y la hace renacer de sus cenizas. Tambien nos une el elemento africano y toda esa oleada de pueblos que han cruzados nuestras orillas y han dejado su huella en nuestra forma de mirar las cosas.

El jazz--afirmo yo--es un grito existencial, un grito de Munich, una agonia del ser ante el espejo en anicos que se hace ritmo. El hip-hop es la queja argumentada del minotauro moderno ante la opresion del hombre. Los ritmos cubanos, la alegria de vivir en una naturaleza pletorica, una realidad que desborda hasta el punto de la opresion. El folklore canario es un retazo que las anti-Ariadnas de la Seccion Femenina (entre otros proceres) hilaron a todo trapo para que el pueblo perdiera en las ruinas del pasado sus senas de identidad (pan y futbol = pan y folklore). Algo salio de ese marasmo, sin embargo, y quedo enquistado en la conciencia colectiva de ser de aqui (?reminiscencias norteafricanas, libico- guanches ...?) Todo es uno, todos los ritmos y sus historias son un mismo aliento.

En poesia, el panorama fue mucho mas desalentador. Del sonetazo a la cuarteta (los suspirillos garcilasistas): el epigonismo de los epigonos peninsulares politicamente correctos, hasta que dijimos basta, abofeteamos a nuestros propios proceres y fuimos creciendo con nuestros propios pasos, con nuestro mestizaje al amparo de los cafetines de Paris-Londres-Dublin, de los barrios marginales de Harlem y el Bronx y con la voz de los hermosos irredentos condenados a la hoguera por la inquisicion franquista: esa autentica Espana del exilio interior y exterior. Asi encontramos nuestros propios homunculos. El Toscal y el Malecon de La Habana, Ulises en las librerias de viejo de Vegueta, The Wasted Land en los eriales de nuestros Sures ... y el conjuro sigue aventando los muertos de donde la hierba no crece.

Roberto Cabrera, en su doble identidad de musico y escritor (rapsoda) ha vivido toda esta historia. La respira y nos lanza su bomba de relojeria como activista del lenguaje que es; nos moja con su pie de lluvia del lenguaje para que todos quedemos borrachos de sentido con el ron de cana de La Habana, del Valle, de Arehucas, porque el sinsentido viene con la resaca: la de las olas sobre el malecon, la del espiritu sobre su vacio de ser.

En cierta ocasion, Roberto me comento que nunca aprendio la metrica al uso. ?Como es posible si hasta hace parodia de ella desde el mismo intimismo y sensualidad que lo caracterizan? Esa metrica chocaria con su ritmo porque es la voz de la calle que el asimila pero no de forma espontanea, sino muy premeditada. Octavio Paz diria que evoca el fantasma sonoro de la oralidad; por eso la puntuacion y el metro se desbordan. De esta manera, el ritmo parodiado junto al ritmo vital se traducen muchas veces en una parodia de esa realidad mestiza antes mencionada, hasta el punto de su transformacion en otra suerte de mestizaje mas real si se quiere. Por eso el poemario culmina con un chaparron musical, con un pie de rumbas que asimila el jazz, el son, el rap y la poesia. Asi la propuesta de la 1a seccion del libro se materializa, eclosiona su lenguaje, su respiracion. Poco digo de los signos que se siembran a lo largo de la obra, como semillas de otros signos conductores: desde el aruspice, el bereber transeunte extranjero de la city contemporanea hasta el propio grupo Gato Gotico que dice y toca y canta en el poema.

Esas tres Gracias botticelianas de "Las Manos y los Ojos", ese rapsoda con su ojo avizor y todo el entresijo de voces que estan en la misma tierna herida (en la misma alegria del lenguaje que duele y libera), hacen que la poesia llegue a sus mas altas cotas de expresion y entre con pie de rumbas en el sonido del saxofon de Olga y en el soliloquio existencial suinero de Mariano Luis, que es un Pan en la esquina de su Arcadia vital.

Antonio Arroyo Silva (Santa Cruz de La Palma, Islas Canarias, 1957). Espanol, licenciado en Filologia Hispanica por la Universidad de La Laguna. Profesor de Lengua y Literatura Castellana en Educacion Secundaria en el IES Santa Maria de Guia, Gran Canaria. Ha colaborado en revistas literarias como Artymana de la Universidad de La Laguna, La Fabrica de Santa Cruz de La Palma, Zurgai de Bilbao y en revistas digitales como Asociacion de Escritores de Chile, Palabras de Leo Lobos, La Mancha y Alicia La Necia. Ha publicado Metamorfosis en la revista Azul del Cabildo Insular de La Palma, y Esquina Paradise en la editorial El Vigia de Santa Cruz de Tenerife. Forma parte, junto con Roberto Cabrera y Olga Luis Rivero, de la Asociacion Cultural Gato Gotico. Es Secretario General de la Asociacion Canaria de Escritores--ACAE. Este material que ahora publicamos pertenece a la Editorial El Vigia.
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Title Annotation:MUSICA
Author:Arroyo Silva, Antonio
Publication:Archipielago
Date:Oct 1, 2015
Words:1029
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